• No se han encontrado resultados

UNIVERSIDAD CENTROCCIDENTAL LISANDRO ALVARADO DECANATO EXPERIMENTAL DE HUMANIDADES Y ARTES PROGRAMA DE LICENCIATURA EN PSICOLOGIA

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "UNIVERSIDAD CENTROCCIDENTAL LISANDRO ALVARADO DECANATO EXPERIMENTAL DE HUMANIDADES Y ARTES PROGRAMA DE LICENCIATURA EN PSICOLOGIA"

Copied!
137
0
0

Texto completo

(1)

DECANATO EXPERIMENTAL DE HUMANIDADES Y ARTES PROGRAMA DE LICENCIATURA EN PSICOLOGIA

Análisis psicométrico del inventario de sintomatología prefrontal (ISP) en sujetos adictos y no adictos.

Autores:

Paola V. CUELLO PRATO E

Ysomar L. MENDOZA CARMONA

Tutor:

Víctor LOPEZ GUERRA

(2)

DECANATO EXPERIMENTAL DE HUMANIDADES Y ARTES PROGRAMA DE LICENCIATURA EN PSICOLOGIA

Análisis psicométrico del inventario de sintomatología prefrontal (ISP) en sujetos adictos y no adictos.

Proyecto de Investigación presentado por: Paola V. CUELLO PRATO

E

Ysomar L. MENDOZA CARMONA al

Programa de Licenciatura en Psicología Como un requisito parcial para obtener el título de

Licenciado en Psicología

Tutor:

Víctor LOPEZ GUERRA

(3)

A todas aquellas personas que han caído en las sombras de las drogas.

A aquellas personas que han concentrado su fuerza en la lucha antidrogas.

A todos (as) los (as) que creen en el cambio. Ysomar Mendoza y Paola Cuello.

(4)

A todas aquellas personas que incondicionalmente dedicaron algo de su tiempo para responder los instrumentos aplicados. A las instituciones que nos abrieron las puertas para que desarrolláramos la presente investigación en ellas.

Al Profesor Víctor López por su acompañamiento en el desarrollo de este trabajo y por mostrarnos el camino.

A la Licenciada Johana Sánchez por su compromiso con la enseñanza de sus conocimientos. A los Profesores Javier y Pedro Morales por compartir sus conocimientos.

A Olga Carmona, Mariolga Mendoza, Marisela Mendoza, Wiliam Mendoza, Dante Guillen y Jofman por la colaboración brindada para la consecución de este proyecto.

A ti Colibrí que apareciste en una lluvia de estrellas y me mostraste un Universo lleno de colores al iniciar y durante este sendero.

A todas las personas que me acompañaron de alguna u otra forma para lograr los objetivos de este estudio. A KAMYE y a G. porque su ausencia en este trabajo me permitió darme cuenta, que su compañía es invaluable.

Ysomar Mendoza.

A Dios sobre todas las cosas por hacer todo esto posible, por darme la vida y a ella darle vida. A mi compañera Ysomar por su gran esfuerzo, preocupación y dedicación en todo momento.

Al profesor Víctor López principalmente por creer en nosotras, por su disposición y por el aporte de todos sus conocimientos. A los profesores que, con la inspiración de su gran vocación, pusieron sus granos de arena sin escatimar en esfuerzos y siempre dispuestos en aportar todo su tiempo y conocimientos: Johana, Jesús, Hofman, Javier y Pedro Morales.

Especialmente a Isabel por toda su dedicación, esfuerzo y preocupación en cada etapa de este trabajo, que tomo como propio y a Miguel por todo su amor, ayuda y su apoyo incondicional en cada momento. Sin ustedes nada de esto sería igual. Gracias por creer en mí.

A mis padres por traerme hasta aquí, por darme la vida y formar la persona que soy hoy. Gracias por todo su apoyo y esfuerzo.

A todos los ciudadanos que estuvieron siempre dispuestos a colaborar en nuestra investigación, respondiendo a las pruebas y llenándonos de sus experiencias de vida. A todos los que nos escucharon y permitieron un intercambio de aprendizajes.A todas las instituciones que abrieron sus puertas y prestaron su aporte para dar paso a nuevos encuentros en este campo tan importante.

A todos quienes no estén aquí incluidos pero que directa o indirectamente hicieron toda esta historia posible.

(5)

iv

Pág.

DEDICATORIAS……….ii

AGRADECIMIENTOS………...iii

ÍNDICE DE CONTENIDO ………iv

ÍNDICE DE TABLAS...………..………...v ÍNDICE DE FIGURAS..……….vi ÍNDICE DE ANEXOS………...vii RESUMEN………viii INTRODUCCIÓN………9 Marco Teórico ... 12 Sintomatología Prefrontal ... 12

Adicciones y Sintomatología Prefrontal ... 24

Aspectos Psicométricos: ... 35

Método ... 10

Objetivo de la investigación ... 10

Tipo y diseño de la investigación ... 10

Sujetos ... 52

Instrumentos ... 53

Variables extrañas ... 56

Procedimiento ... 57

Técnicas de análisis y expectativas ... 59

Consideraciones éticas ... 62

(6)

v

Pág. Tabla 1: Diferencias entre la teoría clásica de los test y la teoría de respuesta de los

ítems……… 39

Tabla 2: Rangos de correlación Ítem-Test……… 61 Tabla 3: Modificación de los ítems de la prueba………... 66 Tabla 4: Índices de consistencia interna de cada dimensión y de la prueba total…. 68 Tabla 5: Análisis de componentes principales. Varianza total explicada………….. 70 Tabla 6: Correlación interfactorial………. 71 Tabla 7: Diferencia entre las puntuaciones medias obtenidas en el ISP para la

sintomatología prefrontal entre la muestra clínica y no clínica………. 72 Tabla 8: Resultados del Anova en el grupo clínico según la edad……… 74 Tabla 9: Resultados del Anova para el grupo clínico según el nivel educativo…… 75 Tabla 10: Resultados del Anova en el grupo clínico según el tipo de consumo…… 76 Tabla 11: Diferencias entre la sintomatología prefrontal entre consumidores y

policonsumidores………... 78

Tabla 12: Resultados del Anova en el grupo clínico según el tiempo de consumo... 79 Tabla 13: Correlaciones entre las escalas del Inventario de Síntomas Prefrontales y las subescalas y puntuación total del FRSBE………. 80

(7)

vi

Pág.

Figura 1: Lóbulos del cerebro………. 18

Figura 2: Modelo neuropsicológico para ilustrar como las secuelas neuropsicológicas asociadas a las sustancias pueden interactuar con el desarrollo neurológico y con vulnerabilidades que incrementan el riesgo de desarrollar

(8)

vii

Pág.

Anexo A: Inventario Original de Síntomas Prefrontales-SP………. 102

Anexo B: Cuestionario de datos personales……….. 106

Anexo C: Escala de Comportamientos del Sistema Frontal-SP………... 109

Anexo D: Propuestas de los expertos para la modificación de ítems………... 113

Anexo E: Inventario de Síntomas Prefrontales (versión final)………. 116

Anexo F: Alfa si se elimina el elemento………... 120

Anexo G: Correlaciones ítem-test………. 123

Anexo H: Prueba de adecuación KMO y Barlett……….. 125

Anexo I: Análisis Factorial exploratorio. Matriz de componentes rotados 12 factores……….. 127

Anexo J: Análisis factorial exploratorio. Varianza explicada……….. 130

Anexo K: Análisis Factorial confirmatorio. Matriz de componentes rotados……. 132

(9)

viii

El objetivo de la presente investigación fue estudiar las propiedades psicométricas en términos de confiabilidad y validez del Inventario de Sintomatología Prefrontal (ISP) en una muestra de pacientes adictos venezolanos. Para ello, se aplicaron el ISP y la Escala de comportamiento de sistemas frontales (FrSBe-Sp) en una muestra de 689 personas, de las cuales 338 eran adictas y 351 no adictas, con edades comprendidas entre 17 y 70 años de edad. Se realizó una adaptación lingüística a los ítems que conforman el test que resultó adecuada. En cuanto a la confiabilidad utilizando el coeficiente Alpha de Cronbach se obtuvo un α= 0,93 para el Total de la

prueba y para cada una de las dimensiones. En lo que respecta a la validez de constructo, por medio de un Análisis Factorial confirmatorio se obtuvo una estructura trifactorial que explica el 33,5% de la varianza total. En referencia a la diferenciación de grupos, se encontró una diferencia significativa entre el grupo de adictos y el grupo de no adictos para el total del test (t(337) 11,70; p=0,000) y cada una de sus dimensiones, resultando

medias mayores para el primero. En cuanto a las variables moderadoras del grupo de adictos, el grupo de sujetos de menor edad puntuó más alto que el grupo de mayor edad; con respecto al nivel educativo, en el grupo de primaria se observaron mayores puntuaciones en referencia a los otros grupos; los consumidores de cocaína muestran más alto puntaje que el resto según el tipo de consumo. Asimismo, en lo que respecta a la validez de criterio se encontraron amplias correlaciones entre el ISP y el FrSBe-Sp (r=0,204 - 0,484). Los datos obtenidos sugieren que el ISP, es una herramienta útil y con adecuadas propiedades psicométricas para evaluar la sintomatología prefrontal en individuos adictos a distintas sustancias psicotrópicas, pues se ajusta a las expresiones clínicas “sujetocentricas”, proporcionando de esta manera información clave sobre las dificultades de las personas en su quehacer cotidiano que permiten la detección de sintomatología prefrontal asociadas a los síndromes de la CPF.

(10)

Introducción

El consumo de drogas es uno de los principales problemas que afecta la sociedad desde hace siglos, viéndose reflejada su evolución en estudios y estadísticas. En el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (2012) muere una persona cada seis segundos como consecuencia del consumo de drogas y el número de adictos ha aumentado el 30% en los últimos diez años en Venezuela. En este sentido, se trata de un tema preocupante puesto que, las adicciones incluyen una gran gama de factores involucrados; entre ellos, destaca su relación estrecha con el Sistema Nervioso Central y la conducta. Existen múltiples estudios que dejan clara evidencia sobre el papel que desempeña la corteza prefrontal en el establecimiento y sostenimiento de las adicciones, indicando que esta zona del cerebro deja de desempeñar sus funciones “de control superior” de forma adecuada (Ruiz, Pedrero, Lozoya, Llanero, Rojo y Puerta, 2012).

Al respecto, según Rojo, Pedrero, Ruiz, Llanero y Puerta (2011) las adicciones son concebidas como “una alteración compleja del funcionamiento cerebral, que implica de forma prioritaria al córtex frontal como estructura encargada de la organización de la conducta intencional” (p.27). Las afecciones que se puedan presentar en el lóbulo frontal, traen como consecuencia la llamada Sintomatología Frontal que, Mujica (2011), describe como una serie de alteraciones a nivel cognitivo y comportamental que influyen negativamente sobre las funciones ejecutivas.

La detección del daño en las funciones ejecutivas causada por las adicciones a las drogas resulta esencial, debido a su marcada influencia en el pronóstico de la dependencia (Coullaut, Arbaiza, De Arrue, Coullaut y Bajo, 2011) Por lo tanto, uno de los principales aspectos que se debe tomar en cuenta para la lucha contra el consumo, es la descripción y cuantificación de las afecciones que su abuso produce en el cerebro. Para ello, se han diseñado previamente algunas escalas conductuales de medición de sintomatología prefrontal, entre ellas, de acuerdo con Ruiz, Pedrero, Olivar, Llanero, Rojo y Puerta (2010), destacan el Cuestionario Disejecutivo (DEX-Sp) y la Escala de Comportamiento de los Sistemas Frontales (FrSBe-Sp) como instrumentos novedosos que, a diferencia de otros, evalúan el funcionamiento cotidiano

(11)

del individuo de manera amplia y precisa, y que eventualmente la evaluación neurológica no puede describir.

El Inventario de Síntomas Prefrontales para la Evaluación Clínica de las Adicciones de la Vida Diaria (ISP) es un instrumento diseñado en el año 2012 en España que consta de 46 ítems estructurados en tres dimensiones principales: problemas en el control ejecutivo, problemas de la conducta social y problemas en el control emocional, evaluando sintomatología frontal en las tres esferas de la actividad humana: cognición, emoción y conducta, que están relacionadas con las áreas funcionales del lóbulo frontal que son la corteza prefrontal dorsolateral (atención y planificación), la corteza prefrontal ventromedial (motivación y toma de decisiones basadas en aspectos emocionales) y la corteza prefrontal orbital (regulación emocional y ajuste de normas), aportando de este modo, un estudio completo, amplio y profundo de su relación con las adicciones (Ruiz et al., 2012).

Es importante acotar, que se trata de un inventario reciente y breve que permite la caracterización completa de la sintomatología frontal y es por ello que apreciar sus descripciones psicométricas se torna relevante. Acordando con Oliveira (2003) “una vez que se tenga un instrumento psicométricamente idóneo para la medición, su aplicación… permitirá la recolección de datos confiables y válidos que podrán ser considerados a la hora de realizar planes de atención a las personas” (p. 2); la aplicación y adaptación de este inventario en Venezuela, permitirá una precisa evaluación para una posterior intervención clínica neuropsicológica adaptada a la realidad social y cultural del país, ya que en su naturaleza se toman en cuenta las conductas cotidianas y permite evitar posibles comparaciones erradas con su población piloto. Además, funcionará como estudio base para futuras investigaciones venezolanas que amplíen la gama de conocimientos sobre estas variables.

Por lo anteriormente expuesto, el presente trabajo de investigación se plantea como objetivo principal describir las propiedades psicométricas del Inventario de Síntomas Prefrontales para la Evaluación Clínica de las Adicciones de la Vida Diaria y así realizar una adaptación correspondiente y observar sus

(12)

niveles de confiabilidad y validez, debido a que estos dos requisitos son fundamentales para cualquier instrumento.

(13)

Marco Teórico

El presente apartado, hace una recopilación bibliográfica de los aspectos teóricos necesarios para llevar a cabo la siguiente investigación. En la primera sección, se describen todos los elementos relacionados con la sintomatología prefrontal: funciones ejecutivas, funcionamiento del lóbulo frontal y anatomía, síndrome orbital, ventromedial y dorsolateral. En la segunda parte, se detalla la relación entre las adicciones y los síntomas prefrontales de manera teórica y luego se realiza una breve descripción del Inventario de Sintomatología Prefrontal (ISP) que es el centro de interés de esta investigación. Asimismo, en el tercer segmento se encontrarán definidos todos los aspectos psicométricos relacionados con el estudio, como lo son: la confiabilidad y sus tipos: consistencia interna (división por mitades y alpha de Crombach), estabilidad test re test, equivalencias o formas paralelas; y la validez con su tipos: validez de contenido, validez de criterio (concurrente y predictiva), validez de constructo (análisis factorial, diferenciación de grupos, correlación con otras pruebas de medidas de constructo y matrices multimétodos).

Sintomatología Prefrontal

Las pautas de la actividad cerebral diferencian al ser humano de otros seres vivos en el ser y el hacer: la capacidad de experimentar emociones, las conductas que lleva a cabo y las funciones cognitivas (que son las tres grandes esferas de la actividad humana) de alto nivel o en términos de Luria: funciones corticales superiores. En la actualidad en la mayoría de artículos son denominadas como funciones ejecutivas, vistas desde la neuropsicología como la última instancia de control, regulación y dirección del comportamiento de las personas, que tienen su base anatómica-funcional en los lóbulos frontales (Bausela y Santos, 2006).

El estudio de las funciones ejecutivas, inicia con la observación de las modificaciones comportamentales de sujetos con daño cerebral, específicamente en el lóbulo frontal, según lo refieren Roselli, Jurado y Matute (2008), los sujetos presentaban entre otros síntomas: reducción en el autocontrol, dificultades en la atención, planeación y organización. Siendo uno de estos casos el de Phineas Gage, que fue un precedente en las investigaciones del lóbulo frontal. A este individuo, le penetró una barra de hierro

(14)

por el maxilar izquierdo, atravesándole los dos lóbulos frontales, lo que le trajo como consecuencia alteraciones comportamentales, que llamaron la atención del doctor Harlow, quien fue el que siguió el caso y se encargó del estudio.

Mujica (2011), define las funciones ejecutivas como la capacidad que tiene un individuo de formar conceptos, de razonamiento abstracto, planificación, organización, evaluación de errores, flexibilidad cognitiva y creatividad. Asimismo, Verdejo y Bechara (2010) refieren que las funciones ejecutivas, son los procesos encargados de la regulación de los comportamientos manifiestos así como de los pensamientos, emociones y recuerdos que estimulan el funcionamiento adaptativo de los seres humanos; además se encargan de coordinar algunos procesos referentes a la memoria, a la planificación de tareas y toma de decisiones. Esto quiere decir, en palabras de Rojo, Pedrero, Ruiz, Llanero, Olivar y Puerta (2009) que:

Son un conjunto de herramientas de ejecución y habilidades cognitivas desarrolladas por la corteza prefrontal que permiten la anticipación y el establecimiento de metas, el pensamiento estructurado, la planificación y la ejecución de comportamientos orientados a objetivos previamente definidos, el seguimiento rutinario de horarios a través del diseño de planes y programas que orienten al inicio, el desarrollo y el cierre de las actividades cotidianas, el desarrollo del pensamiento abstracto y las operaciones mentales, la autorregulación y monitorización de las tareas y su organización en el tiempo y en el espacio (p.99).

Delgado y Etchepareborda (2013), expresan que las funciones ejecutivas son destrezas cognitivas propias de la corteza prefrontal, cuyas funciones permiten el establecimiento de metas, el diseño de planes, seguimiento de secuencias, selección de conductas adecuadas y el inicio de actividades, además de autorregular la conducta, monitorear las tareas, escoger los comportamientos, y planificar una tarea propuesta en el tiempo y en el espacio apropiado. El término fue usado por primera vez por Muriel Lezak en su artículo „The Problem of Assessing Executive Functions‟, publicado en el año 1982 en International Journal of Psychology . Donde define las funciones ejecutivas, como las capacidades mentales fundamentales para desempeñar una gama de comportamientos eficaces, efectivos, creativos y aceptados socialmente. Es Lezak, quien describe cuatro mecanismos básicos dentro de las funciones ejecutivas: la formulación de metas, la planificación, la motivación y la ejecución de la conducta (Lezak, 1982).

Rojo et al. (2009) expresan que existen algunos elementos esenciales dentro de lo que representan las funciones y los describen de la siguiente manera:

(15)

1- El establecimiento de la atención: es la habilidad que poseen los sujetos para orientarse hacia una tarea específica. Donde se evade aquel contenido que no es relevante para solucionar la tarea requerida. Existen varios tipos de atención: la focalizada, la selectiva y la sostenida.

2- La construcción de la memoria: es la capacidad de registrar-codificar información por medio de los diversos canales sensoriales para luego almacenarla y por ultimo recordarla. Los tipos de memoria involucrados en estas funciones son: la memoria de trabajo y la memoria procedimental.

3- La instauración de motivaciones, emociones y afectos: representada por la motivación como el impulso que dirige al sujeto hacia la consecución de sus objetivos. Por otro lado, el control de las emociones, se logra por medio de las vivencias que experimentan los sujetos y que define la dirección de los objetivos que se plantean. Además, el afecto figura como el esencial instrumento de confianza con el entorno. Finalmente, la seguridad afectiva y la autonomía son los aspectos principales para el desarrollo de una planificación basada en objetivos bien claros.

4- El desarrollo del lenguaje interior: el ser humano posee la capacidad de comunicar sus pensamientos y emociones a través de un sistema de signos, esto constituye la función del lenguaje. Específicamente, el lenguaje interior consciente, el diálogo interno de las personas consigo mismas y esto le permite al sujeto, iniciar, mantener y lograr un fin; debido a que es esta capacidad la que guía y controla el comportamiento por medio de instrucciones auto dirigidas.

5- La inhibición de respuestas automáticas: definida como la anulación de respuestas automáticas que no fueron razonadas y que tal vez no tienen relación con las metas que el individuo tiene en la actualidad, por lo que la respuesta se ve sustituida por un proceso de reflexión.

Asimismo, Howieson y Lezak, (2010), contemplan que las funciones ejecutivas son un constructo multidimensional que involucra habilidades cognitivas como la planificación, la resolución de problemas, la atención, la memoria de trabajo, la

(16)

inhibición, la flexibilidad de pensamiento, el análisis, el inicio y dirección de las conductas, procesos necesarios que apoyan y dirigen la conducta de forma volitiva.

Estas funciones y otra gama de procesos cerebrales, son vitales para el procesamiento emocional, ya que le permiten al ser humano desenvolverse en el medio ambiente del modo que lo hace. Las personas viven una serie de situaciones importantes que, de algún modo, influirán en su comportamiento y se relacionarán con emociones que hagan la experiencia grata o no.

Para Naranjo, Gallardo y Zepeda (2010), las emociones son respuestas fisiológicas y psicológicas del organismo que forman parte del proceso de adaptación de los sujetos, ante las demandas del entorno. La importancia psicológica de las emociones radica en que, alteran la atención del organismo humano y lo dirige hacia determinados comportamientos, activando redes neuronales relacionadas con la memoria.

Los humanos pueden experimentar diversas emociones, alguna de ellas son denominadas emociones primarias (miedo, ira, alegría, tristeza y sorpresa) y otras emociones secundarias (envidia, culpa, vergüenza, depresión y calma), todas acompañadas de un componente cognitivo, conductual, endocrino y autonómico, que la mayoría de las veces estarán vinculadas con las relaciones interpersonales y representan una parte esencial de la vida. La afección de cualquier región del cerebro involucrado con las emociones, producirá serios trastornos conductuales (Belmonte, 2007). Según Carretié, López y Jacobo (2010) “los procesos afectivos han alcanzado su máximo nivel de desarrollo en los seres humanos, permitiendo que nuestra especie muestre los comportamientos emocionales y los sentimientos más ricos y sofisticados” (p.245).

Un proceso de gran relevancia para la cotidianidad de las personas es la regulación emocional, al respecto Koole (2009) expresa que es un mecanismo que tiene como objetivo apoyar a las personas en el control de sus distintos estados emocionales, por lo que puede usar diversas estrategias y así alcanzar su finalidad: el control emocional. Se cuenta con evidencia reciente que muestra que la regulación emocional depende en gran medida de la capacidad del individuo de diferenciar uno de otro, los estados afectivos.

Al parecer, las emociones también juegan un rol fundamental en la toma de decisiones ya que las personas asocian cada experiencia con una emoción. En cuanto a esto, según la Teoría de Marcadores Somáticos propuesta por Damasio (1996), las

(17)

emociones forman parte de un proceso de cognición que conduce los comportamientos permitiendo la adaptación de este a su medio social; y serán las experiencias del pasado, los mecanismos que sesgarán las decisiones que se tomen, lo que disminuirá o aumentará la probabilidad de escogencia de una alternativa.

Bolinches, De Vicente, Reig, Haro, Martínez y Cervera (2003), en su estudio, describen siete funciones esenciales de las emociones:

-Las emociones son un agente motivador: Impulsan a los individuos a encontrar o a evadir lo que les beneficia o no.

-Las emociones estimulan la elección de la respuesta adecuada entre las alternativas existentes.

-Las emociones incluyen la activación de variadas redes neuronales, endocrinas y metabólicas, del sistema del organismo como el cardiovascular y respiratorio.

-Las emociones conservan la curiosidad y con ella el deseo de descubrir lo relacionado con lo que no se conoce.

-Las emociones permiten la comunicación rápida y eficaz, con marcados efectos de éxito para la supervivencia biológica y social.

-Las emociones al estar enlazadas con los recuerdos, hacen que estos se evoquen de forma más efectiva.

-Las emociones desempeñan un rol esencial y relevante en el proceso de la toma de decisiones, sobre todo las relacionadas con su contexto social.

Como puede verse, las emociones participan con un papel fundamental dentro de todas las áreas de la vida de la cual un sujeto puede formar parte. La motivación se ve influida en gran manera por el procesamiento emocional debido a que es un aspecto que mantendrá al individuo desarrollando un comportamiento o no; proviene de impulsos compartidos con los animales como la alimentación, sexo, agresión o placer, además estimula al humano a crear su estructura de pensamiento y promueven la tendencia a la acción de este (Fernández, 2009).

Al respecto, se considera que al verse afectado algún aspecto que participe en el procesamiento emocional, puede incidir negativamente en las adicciones ya sea en su instauración o en su mantenimiento; porque como puede verse, las emociones influyen

(18)

en la toma de decisiones y en la motivación de cualquier sujeto, variables que se tornan como elementos de importante valor dentro del estudio de la drogodependencia.

Ahora bien, son muchas las variables que influirán en que los sujetos lleven a cabo las conductas en su vida diaria, que tendrán gran impacto en las actividades de la vida cotidiana que este desarrolle. Rojo et al. (2009), conceptualizan las actividades de la vida cotidiana, como las acciones que desempeñan los sujetos frecuentemente y están asociadas con el cuidado que él tiene de sí, de la interrelaciones que establece con su entorno, de las tareas de carácter productivo y las relacionadas con el ocio; involucrando en todas ellas componentes sociales, afectivos, físicos, sensoriales, perceptivos, cognitivos y psicológicos.

Para desarrollar las actividades mencionadas en el párrafo anterior, es necesario que los individuos inicien, sostengan y culminen determinada conducta, a partir del objetivo establecido. En base a esto, las acciones son inhibidas puesto que hay una monitorización interna de las mismas, tomando un lugar importante en esta fase la corrección de errores y la planificación. En ocasiones, pueden aparecer ciertas anormalidades como la rigidez cognitiva, la impulsividad, las conductas perseverantes, la fragmentación de comportamientos, el déficits de la memoria y el retardo psicomotor que pueden estar asociados con afecciones de una de las áreas del lóbulo frontal (Delgado y Etchepareborda, 2013).

Dentro de la esfera de las adicciones, son muchos los comportamientos que aparecen o se ven alterados una vez que se inicia el proceso adictivo en las personas. Aspectos como la ingesta compulsiva de una droga, la agresión hacia los demás sujetos, descuido de la imagen personal y de las actividades habituales que desarrolla el adicto, son algunas de las conductas que aparecen o que se ven afectadas.

El ser humano, en su proceso evolutivo aprende y construye distintos sistemas de normas cognitivas y de interacción social que le permiten relacionarse con su entorno durante toda su vida. Esto es a lo que Bunge (2004), denomina capacidades para la implementación de reglas, las cuales permiten que se den de modo permeable-variable, se elijan y se desarrollen operaciones efectivas de comportamientos, fundamentadas en experiencias sociales específicas. Distintas investigaciones encontraron que afecciones que se den específicamente en la corteza prefrontal orbital o medial, provocaran

(19)

conductas antisociales que van desde el robo, agresión a otras personas, hasta el consumo de drogas, conductas que están asociadas con el rompimiento de normas; influyendo negativamente sobre el procesamiento de la cognición social y de las conductas prosociales (Delgado y Etchepareborda, 2013).

Como se mencionó anteriormente, estas capacidades y procesos que conforman las funciones ejecutivas, las emociones y ciertos aspectos conductuales tienen su base anatómica-funcional en los lóbulos frontales. Los lóbulos frontales (LF) según Flores y Ostrosky (2008) son aquellos que se encuentran localizados por delante de la cisura central y por arriba de la cisura lateral; constituyendo las estructuras más anteriores del córtex cerebral (véase figura 1).

Por su parte, Mujica (2011) ofrece una descripción general del lóbulo frontal, refiriendo que:

Ocupa el área anterior al surco central y superior al surco lateral. La superficie supero lateral del lóbulo frontal está dividida por tres surcos en cuatro circunvoluciones. El surco Pre central corre paralelo al surco central y la circunvolución pre central se ubica entre ellos. Por delante del surco precentral están los surcos frontales superior e inferior. La circunvolución frontal superior se ubica por encima del surco frontal superior, la circunvolución frontal media se ubica entre los surcos frontales superior e inferior y la circunvolución frontal inferior está invadida por las ramas anterior y ascendente del surco lateral (p.44).

Figura 1. Lóbulos del cerebro humano, (Kolb, 2003).

Este mismo autor expresa que es esta área del cerebro, la que tiene el más reciente desarrollo ontogénico y filogenético en comparación con otras áreas, además señala que

(20)

es la región encefálica con mayor valor para el humano pues es la que lo diferencia de otros seres vivos. Los lóbulos frontales representan un tercio del encéfalo humano (Franco y Sousa, 2011) y son diversas las áreas emocionales, comportamentales y cognitivas que están relacionadas con esos circuitos (Torralva y Manes, 2009).

Por su lado, Sánchez, López y Sayago (1999) en su investigación refieren: Podemos dividir el lóbulo frontal en tres regiones según sus características histológicas y funcionales: a) córtex motor primario, que corresponde al área 4 de Brodmann; b) córtex premotor, áreas 6, 8 (campo ocular frontal) y 44 (área motora de Broca); c) córtex prefrontal al que pertenecen, entre otras, las áreas 9, 10,46 y el córtex órbito-frontal (p.293).

Peña (2007), refiere que la corteza frontal se divide en tres áreas, que son: la Corteza Motora y Premotora (abarca la circonvolución precentral o área primaria, la corteza premotora, el área de Broca, de producción de lenguaje y el área control oculomotor voluntario, áreas de Brodman 6,44,45,46, 47,8), la Corteza Prefrontal (formada por la corteza lateral dorsolateral y ventromedial, la corteza orbitaria con el polo frontal) y la Corteza Paralímbica (constituida por el área anterior de la circunvolución cingulada).

Para Orozco y Ostrosky (2012) la base encefálica comprometida directamente con las funciones ejecutivas es la corteza prefrontal (CPF). Esta área se encuentra en el extremo más anterior del LF y es el encargado de controlar la conducta, las emociones y la cognición. Su división anatómica y funcional es:

- Región dorsolateral (CPFDL): asociada con procesos complejos de cognición, como lo son la memoria de trabajo y las funciones ejecutivas (Delgado y Etchepareborda, 2013).

- Región orbitofrontal (COF): se encuentra relacionada con el control de impulsos, control de interferencia, control de las emociones y la cognición social (Delgado y Etchepareborda, 2013).

- Región ventromedial (CVM): está involucrada con el proceso de regulación de las emociones, de comportamientos afectivos y sociales; así como también participa en la toma de decisiones fundamentada en los estados emocionales y la información (Mitchell, 2011).

(21)

La CPF es una región de asociación heteromodal que esta considerablemente interconectada con otras muchas áreas corticales y subcorticales que permiten dirigir los procesos que se dan en este sistema por medio de unidades de organización, control y coordinación (Ruiz et al., 2012). Estos mismos autores expresan en su investigación que en esta área se pueden visualizar tres regiones independientes, pero que están relacionadas entre sí, por lo que distinguen tres y son:

- La Corteza Pre Frontal Dorsolateral: se encuentra implicada en procesos cognitivos como lo son la atención, la gestión de planificación.

- La Corteza Pre Frontal Ventromedial: participa en los procesos motivacionales, en la toma de decisiones fundamentada en las emociones, y en los comportamientos regulados hacia el cumplimiento de un objetivo.

- La Corteza Pre Frontal Orbital: relacionada con la regulación de las emociones y la adaptación de las normas.

En su trabajo, Canto (2010) expresa que las zonas importantes de la corteza prefrontal en las respuestas emocionales serían por un lado, la corteza prefrontal ventromedial. La cual permitiría anticipar consecuencias positivas o negativas, a través de representaciones de ellas y por otro lado, la corteza prefrontal dorsolateral, se encargaría de la representación de acciones hacia las cuales las representaciones positivas o negativas serían encaminadas.

George y Koob (2010) en su estudio reportan que las estructuras antes mencionadas están relacionadas con tres áreas importantes de la vida diaria del hombre: las emociones, las cogniciones y la conducta; que al verse afectadas una de ellas, traerá consigo grandes repercusiones en el desarrollo de la vida del sujeto.

La CPF y sus diversas áreas, por estar relacionadas con varias funciones de nivel superior, van a estar asociadas a distintos síntomas, si se ven lesionadas cualquiera de sus regiones. Las afecciones en la CPFDL, provocan una pérdida de la fluidez verbal y no verbal, disminución en la habilidad de solucionar conflictos, reduce la capacidad del individuo para aprender y recordar información. Las lesiones en el área orbitofrontal ocasionan irritabilidad y desinhibición y cuando son en el frontomedial producen una disminución en la capacidad de iniciar una conducta y apatía (Torralva y Manes, 2009).

(22)

Mujica (2011), expresa que es por ello que existe una gran cantidad de cambios conductuales, cognitivos y emocionales que se aprecian en individuos que tienen lesionado el LF. Los síntomas que se presenten van a depender del lugar donde se encuentre la lesión, su profundidad, extensión y lateralidad. Las lesiones producidas en el lóbulo frontal, específicamente, en las áreas prefrontales se relacionan con tres síndromes clásicos: la desinhibición, la apatía y el síndrome disejecutivo (Ruiz et al., 2012).

En cuanto a la desinhibición o síndrome prefrontal orbital, se tiene que se caracteriza por conductas no inhibidas, infantiles, maníacas, megalomaníacas y hasta egocéntricas. Los sujetos con esta clase de afección suelen mostrarse optimistas y eufóricos. Pueden mostrar comportamientos de hipersexualidad, trastornos digestivos, bulimia, anosmia y hemianopsia. Los sujetos con este perfil, tienen una deficiencia para controlar los impulsos, no se preocupan por las normas sociales, no miden las consecuencias de sus actos, por lo que pueden participar en robos, conducir imprudentemente y desarrollar otros comportamientos antisociales. Un individuo con sintomatología orbitofrontal no posee control voluntario sobre sus acciones y a pesar de poder distinguir entre lo que está bien o no, es incapaz de usar esa información para regular su conducta (Lopera, 2008).

Para (Delgado y Etchepareborda, 2013) este síndrome genera conductas desinhibidas, altos niveles de impulsividad y conductas antisociales. Esta alteración se puede observar en pacientes con poca inhibición, relacionada o no a conductas antisociales. Las personas que presentan este síndrome pueden ser hiperactivos y pueden dar la impresión de tener mucha energía, la cual dirigen de manera desorganizada. Estos sujetos son vulnerables a desarrollar conductas imitativas. Además muestran déficits en la capacidad de atención y en general, exhiben poca preocupación por los temas sociales y éticos, lo que a su vez conlleva a una expresión de la disminución de las preocupaciones por los efectos que pueda tener su comportamiento sobre otros individuos, al grado de desarrollar y evidenciar conductas con características sociopáticas.

De acuerdo con Mulas, Gandía, Roca y Etchepareborda (2012) la sintomatología orbitofrontal presenta una importante tendencia hacia conductas de desinhibición, de

(23)

control de los impulsos, de irresponsabilidad, de conductas antisociales e indecentes, de alteraciones en la capacidad del juicio, cambios del humor, carácter irritable, poca capacidad para mantener la atención, y de poca regulación emocional.

Las conductas de desinhibición e impulsividad están relacionadas directamente con el córtex prefrontal lateral pues es el que está asociado con la regulación comportamental (Ruiz et al., 2010 ), de cualquier forma, dentro de las características más importantes que representa este tipo de sintomatología, la impulsividad enlaza mayores riesgos en el día a día de la persona que padece de este síndrome, esta es definida por Pedrero, Ruiz, Rojo, Llanero y Puerta (2012) como la falta de capacidad del sujeto de suprimir respuestas ante la presencia de estímulos que evocan distintas conductas. Los mismos autores, en su investigación refieren que la impulsividad posee dos dimensiones: una es la Impulsividad Funcional, conceptualizada como la tendencia a tomar decisiones rápidas cuando la ocasión implica un beneficio a la persona, por medio de un proceso de toma de decisiones con riesgos medidos; y la otra, denominada Impulsividad Disfuncional, que implica la tendencia a tomar decisiones sin reflexión, rápidas y sin precisión en situaciones en las que esta estrategia no es óptima, con consecuencias negativas para los sujetos.

También, se encuentra presente el síndrome medial-cingular o ventromedial, también conocido como el síndrome de la apatía por ser el síntoma que más predomina. La zona vinculada a este síndrome es la circunvolución del cíngulo; la sintomatología se caracteriza por perdida de la iniciativa y de la espontaneidad, trastornos del lenguaje, pasividad, apatía, conductas de imitación, desatención e inhibición. (Mulas, et al., 2012). Asimismo, Contreras, Catena, Candido, Perales y Maldonado (2008) expresan que las afecciones producidas en la zona ventromedial, traen como consecuencia una serie de síntomas como:

-Dificultades en el proceso de planificación de tareas y en la toma de decisiones. -Alteraciones en los estados de ánimo.

-Deterioro en el desenvolvimiento social y en las respuestas sexuales. -Dificultades para el establecimiento de metas realistas.

-Muestras de agresión verbal, normalmente no están relacionado con agresión física. - Los sujetos experimentan poca o nula empatía hacia los demás.

(24)

-Pérdida del sentido de responsabilidad.

- Vulnerabilidad al engaño y al abuso de otras personas.

Los mismos autores expresan que si hay una lesión unilateral en el medial superior, esta puede causar apraxia, reducción de la espontaneidad, reducción de la iniciativa y déficit en la expresión de las emociones, presencia de comportamientos estereotipados, la motivación se encuentra comprometida, reducción del interés, apatía, desinterés en las actividades de autocuidado. Mientras que si la lesión ocurre en el medial inferior, el síndrome se caracterizara por amnesia, desinhibición, confabulación, inatención, ausencia de motivación y cambios en la personalidad.

Por otro lado, está el Síndrome Dorsolateral cuyas características son la irritabilidad, disfunción ejecutiva asociada con la planificación, déficits en la flexibilidad cognitiva, alteraciones en las fluencias verbales y no verbales, poca capacidad para la programación motora, trastornos de la resolución de conflictos, poca motivación, dificultades en la memoria de trabajo, análisis y formación de ideas-conceptos. (Mulas et al., 2012).

Rojo et al. (2009) expresan que el síndrome dorsolateral o disejecutivo es una alteración a nivel cognitivo, provocado por un déficit en las funciones que a continuación se nombran: funciones ejecutivas, organización temporal de los sucesos, memoria de trabajo, programación motora, generación alternativa de respuestas, cambios comportamentales, resolución de conflictos y toma de decisiones. Este síndrome es producido por una lesión en cualquier región del circuito dorsolateral, principalmente en las áreas 9 y 10 de Brodman.

Por su parte, Vayas y Carrera (2012), refieren que las lesiones en la zona dorsolateral de la corteza prefrontal, están relacionadas con la aparición de humor triste, aplanamiento afectivo, acinesia, apatía, falta de iniciativa para el comienzo de una actividad, poco interés, dificulta en la memoria de trabajo y la integración temporal. Los sujetos con afecciones de esta clase presentan comportamientos perseverantes, déficit en la planificación, en la espontaneidad de realizar para iniciar una conducta y mantenerla para así poder alcanzar una meta. También se presentan deficiencias para modificar estrategias de respuestas, anomalías en la programación motora y en la afluencia verbal, disociación entre el comportamiento verbal y motor e indiferencia afectiva; los pacientes

(25)

con este tipo de síndrome suelen presentar poca iniciativa y a abandonar las actividades encomendadas, sin haber alcanzado la meta asignadas (Delgado y Etchepareborda, 2013).

La sintomatología prefrontal, que comprende los tres síndromes clásicos de esta zona del cerebro (ya mencionados y descritos), se han asociado con múltiples trastornos ya sean afectivos, de personalidad, motivación, de carácter, atención, control de movimiento, memoria, razonamiento, solución de problemas, percepción y lenguaje (Mujica, 2011); además con las adicciones según Rojo et al. (2009). Al respecto, Pedrero, Ruiz, Llanero, Rojo, Olivar y Puerta (2009) expresan en su investigación, que los sujetos con adicciones a sustancias psicotrópicas muestran una diversidad de alteraciones conductuales relacionadas a déficits en los distintos circuitos prefrontales. Frecuentemente en los trastornos adictivos, se aprecian dificultades en las tres esferas de actividad de las personas, que son la cognición, las emociones y las conductas (George y Koob, 2010) que están vinculadas con las áreas prefrontales.

Adicciones y Sintomatología Prefrontal

Las drogas pueden causar diferentes efectos, físicos, psíquicos y sociales. Serrano (2002) explica que existen diferentes criterios para clasificar las drogas. En su publicación, las divide por sus efectos en el Sistema Nervioso Central (SNC), por su aceptación social y por su peligrosidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) las agrupa también por sus efectos, es por eso que dentro de esta investigación, se tomará en cuenta el tipo de droga según sus efectos, concentrándolas en tres tipos principales: depresoras, alucinógenas y estimulantes. Serrano (2002) describe esta división de la siguiente manera:

 Depresoras: disminuyen o retardan el funcionamiento del sistema nervioso central. Su uso produce alteración de la concentración y en ocasiones del juicio; la disminución de la apreciación de los estímulos externos; relajación; sensación de bienestar, apatía; disminución de la tensión; desaparición de la angustia. En general, se observa en los consumidores enlentecimiento. Algunas de las drogas que son consideradas como depresoras son: el alcohol, el opio y sus derivados

(26)

(morfina, codeína, heroína, metadona), los barbitúricos y los tranquilizantes. Puede administrarse por intravenosa, oral o fumándose.

 Alucinógenos: para Martínez y Rubio (2002), estas drogas actúan sobre el sistema nervioso central produciendo alucinaciones y trastornan la sensopercepción. Modifican el estado de vigilia, la noción de tiempo y espacio y producen la alteración de las percepciones sensoriales generalmente de los sentidos de la vista y del oído. En este grupo incluimos la marihuana, hachis, L.S.D., hongos, mezcalina e inhalables.

 Estimulantes: provocan un efecto contrario al de las depresoras, en este caso aceleran el funcionamiento del SNC, causando euforia, desinhibición, poco control emocional, irritabilidad, agresividad, fatiga, alteraciones en el sueño, excitación motora, inquietud. Dentro de este grupo puede encontrarse la cocaína, pasta base, anfetaminas, cafeína, éxtasis y la forma en la que los consumidores se la administran es variada, puede ser por ingestión, inyectada, por vía intravenosa o aspirada (Serrano 2002).

La falta de modelos teóricos en el pasado, ha obstaculizado en gran medida el estudio sobre los déficits cognitivos relacionados con el abuso de sustancias. Actualmente, específicamente en los últimos años, se han desarrollado modelos del funcionamiento de la corteza prefrontal, que han abierto la posibilidad de crear una variada línea de investigaciones a partir de aspectos teóricos novedosos (Pedrero et al., 2009). Lo que ha promovido y facilitado el desarrollo de investigaciones que relacionan las funciones ejecutivas con las adicciones, donde se ha evidenciado que el consumo crónico de sustancias afecta en gran medida estas funciones.

Es a partir de la década de los 80, cuando se comienzan las investigaciones con respecto a los déficits emocionales, conductuales y cognitivos relacionados con el abuso de sustancias estupefacientes como la cocaína y otras drogas. Al inicio, los estudios mostraban la presencia de alteraciones en el rendimiento cognoscitivo, frecuentemente considerado como crónico y consecuente al consumo de cualquiera de las sustancias en estudio (Ruiz, Pedrero, Llanero, Rojo, Olivar, Bouso y Puerta, 2009).

El abuso de sustancias produce un daño neuropsicológico grave por medio de diferentes mecanismos de acción. En primero término, puede provocar cambios

(27)

morfológicos en la estructura encefálica como: la disminución del volumen del fluido vertebral y espinal, decremento de la materia gris, ensanchamiento del espacio pericortical y de los dos ventrículos laterales, atrofia cerebral, se pueden originar cambios en la vascularización del cerebro, infarto isquémico y hemorragia cerebral disminución del tamaño de las neuronas y su muerte. Asimismo, pueden influir nocivamente por medio de la organización que sufren los circuitos de conexión sináptica que se ocasionan por la abstinencia, tolerancia y deshabituación, produciendo así nuevas adaptaciones de tipo bioquímico en los sistemas de proyección dopaminérgico, serotonínico y noradrenergico que interactúan con receptores de glutamato, pudiendo darse un bloqueo en los procesos de depresión y potenciación a través del tiempo en las funciones del núcleo accumbens y el hipocampo (Coullaut et al., 2011).

En cuanto a la importancia que tienen los neurotransmisores en la dinámica de la recompensa, dentro del estudio de las adicciones, se parte de que el ser humano al igual que otros animales, necesita encontrar una diversidad de elementos que están en su medio ambiente para sobrevivir y a medida que va teniendo conocimiento del valor de cada uno de esos elementos, como un aspecto relevante para su supervivencia, incrementa la aproximación a este y su consumo. Ello, explica el funcionamiento de los reforzadores: entendiendo que son aspectos motivacionales bases para la selección, iniciación y mantenimiento de una conducta, orientando esta, hacia el alcance de las metas establecidas de forma voluntaria. La elección de un reforzador se hace a partir de alternativas comportamentales en función a tres elementos: el valor motivacional, el estado emocional o motivacional y la presencia de alternativas disponibles, que genera expectativas en el sujeto y de allí se da la selección (Schultz, Dayan, y Montague, 1997) estos factores, están relacionados anatómicamente con el córtex prefrontal.

Los estímulos que producen recompensa son numerosos e incluyen a aquellas sustancias psicotrópicas que están en el entorno que se administra un sujeto, esto hace referencia a las sustancias psicoactivas, que pueden estimular de modo intenso los centros de placer, por lo que se puede desarrollar dependencia a tal sustancia; a través de esto puede entenderse la formación y el mantenimiento de las adicciones, considerando las bases del reforzamiento positivo y negativo, de manera positiva cuando la búsqueda

(28)

de la droga se hace para conseguir los beneficios que su aplicación trae (placer, euforia, aumento del talante, entre otros); de forma negativa , la búsqueda se realiza para disminuir el dolor, el aislamiento social, la depresión, entre otros (Belsasso, Estañol y Juarez, 2001).

Este mismo autor, expresa que los estudios de estas teorías han permitido ampliar el conocimiento de los sistemas de recompensa, definiendo estos como: centros que se encuentran en el sistema nervioso central que se activan y responden ante la presencia de estímulos específicos y naturales que están regulados por neurotransmisores, que permiten que los sujetos desarrollen comportamientos aprendidos en situaciones placenteras o de desagrado.

Ambrosio y Fernández (2011) manifiestan que por medio de diversos estudios, se ha establecido la participación del sistema dopaminérgico en los efectos reforzadores de las drogas. La magnitud de la recompensa muestra una implicación estrecha con el nivel de activación de la vía dopaminérgica ascendente mesolímbicacortical, originada en el área tegmental ventral, y que proyecta a estructuras corticales anteriores y subcorticales del sistema límbico. Este sistema está integrado por dos vías principales: La nigroestriatal, que va desde la parte compacta de la substancia negra y se proyecta hacia el núcleo caudado de los ganglios basales y la mesolímbicacortical que desde la zona tegmental ventral proyecta al núcleo accumbens, el tubérculo olfatorio, el córtex frontal y amígdala. Este último circuito, es el que primariamente se encuentra relacionado en las acciones reforzadoras positivas de las drogas. Vale destacar, que dentro de todo este proceso el núcleo acumbens y el zona tegmental ventral tienen proyecciones recíprocas con la corteza prefrontal que es un centro potente en la modulación de la conducta y las emociones (Belsasso et al, 2001).

Pero lo que resulta más interesante para el presente estudio, es que diversas investigaciones muestran en sus resultados que las alteraciones neuropsicológicas que se encuentran presentes en drogodependientes, se corresponden fundamentalmente en déficits funcionales y estructurales del cortex prefrontal del LF (Ruiz et al., 2012).

Para Pedrero, et al., (2009) la adicción principalmente se caracteriza por el consumo compulsivo y la ingesta irresistible de las drogas que ocasionan que se debiliten otras conductas que facilitan la adaptación al medio, esto a largo plazo. Si se

(29)

estructura la conducta anormal de un adicto en diferentes componentes, se encontraría que:

- En relación a la expectativa; que se basa en el pronóstico de recompensas y en la probabilidad que atribuye el sujeto a las propiedades reforzantes de la sustancias psicotrópicas.

- Hay un componente compulsivo que supone un estado motivacional.

- Hay un componente de toma de decisiones que se fundamenta básicamente en aspectos motivacionales de expectativas y estímulos de reforzamiento inmediato frente a la relevancia de probables pérdidas en un futuro.

Al respecto, los autores mencionados manifiestan que las alteraciones que son vistas en los individuos adictos en los procesos referidos, están asociadas con la presencia de un daño neuropsicológico de las funciones ejecutivas que los estudios han relacionado con el lóbulo frontal.

La adicción, a partir de lo que expresan Rojo et al. (2011) es una alteración que se da en el funcionamiento del cerebro, del cual forma parte principalmente la corteza frontal, sistema que se encarga de organizar el comportamiento volitivo de las personas. Siendo la manera en que se desenvuelvan los sujetos en su vida diaria, un papel fundamental en el momento de evaluar el deterioro cognitivo de los adictos.

Las adicciones son vistas por Lyvers (2000) como la pérdida de control que un individuo tiene sobre sus propio comportamiento, producto del efecto postsináptico inhibitorio de la dopamina en la corteza prefrontal, debido a la frecuente ingesta de sustancias adictivas; a esto, Correa (2007) agrega que la adicción es un mecanismo que sigue una serie progresiva que va desde una acción reforzada hasta una costumbre donde prevalece la selección de asociaciones estímulos-respuestas que se escapa del control voluntario del individuo.

Yücel, Lubman, Solowij y Brewer (2007) en su trabajo sobre la perspectiva neurológica de las adicciones, proponen un modelo interesante donde se puede apreciar la multiplicidad de variables neurológicas que confluyen e influyen en la instauración y permanencia de las adicciones, en la figura 1 se muestran estas variables, donde se observa la gran relevancia que tiene el córtex prefrontal sobre este trastorno (véase figura 2).

(30)

Figura 2. “Modelo neuropsicológico para ilustrar como las secuelas neuropsicológicas asociadas a las sustancias pueden interactuar con el desarrollo neurológico y con vulnerabilidades que incrementan el riesgo de desarrollar trastornos adictivos”. Tomado de Rojo, Pedrero y Ruiz, et al, 2009. p.98.

La presencia de alteraciones en el funcionamiento prefrontal se ve acompañada de un relevante déficit en el quehacer cotidiano (Chevignard, Taillefer, Picq, Poncet, Noulhiane y Pradat, 2008) y a pesar de que en los drogodependientes los síntomas no son tan graves como en otros trastornos neuropsiquiátricos, se convierten en un deterioro que llega a influir considerable y negativamente en las actividades de la vida diaria de estos sujetos (Goldstein, et al., 2004).

Ruiz et al. (2009) en su estudio reportan resultados de otras investigaciones, donde se puede apreciar que adictos a sustancias específicas en relación con sujetos sin ningún tipo de dependencia a sustancias, presentaron bajo rendimiento cognitivo asociado a variables como memoria, atención, flexibilidad cognitiva, abstracción, toma de decisiones e inhibición de respuestas. Al respecto, Verdejo, Lawrence y Clark (2008) consideran que la impulsividad es una de las variables con más consistencia

(31)

relacionada con el contacto temprano con sustancias estupefacientes, la ingesta repetida y la evolución de la adicción. Perry y Carroll (2008) expresan que la impulsividad es un factor básico para comprender la adicción, pues esta es vista como un elemento que predispone y ayuda a la instauración del comportamiento adictivo, supone una condición que agrava la etapa de consumo y media entre otros factores de vulnerabilidad. Ruiz, et al. (2009) refieren que el impacto que pueda tener el consumo en la vida diaria de los adictos, por verse alteradas algunas funciones cerebrales, depende de cada caso en particular.

Según Rojo et al. (2009) aún no está claro si los déficits funcionales exhibidos por los adictos, son efecto de la ingesta continua o más bien hay una predisposición neurológica que facilita la instauración de las adicciones. Al respecto Verdejo et al. (2008) expresan que la alteración ejecutiva es un aspecto presdisposición al para el consumo repetitivo de estupefacientes; Bechara (2005) añade que hay que tener en cuenta que el abuso del consumo de drogas agrava la disfuncionalidad previa.

Makris et al. (2008) en su estudio formulan que en el área de las adicciones, las alteraciones cerebrales que respaldan el síndrome ejecutivo se establece básicamente a nivel funcional, no obstante podría fundamentarse en cambios estructurales previos o producto de la ingesta reiterada de drogas. Adquiere real importancia, las áreas que se ven afectada por la disfunción en las adicciones, uno es el estado psicológico del sujeto agravado por la retirada del tratamiento (Pedrero, Puerta, Segura y Martínez, 2004) y el otro, es el entorno social en que estos se desenvuelven, considerando tanto a las personas que están a su alrededor como a las claves exteroceptivas relacionadas con el consumo (Ruiz, et al., 2009).

Por otra parte, Bartolomé y Rechea (1999) explican el tipo de consumo, como la diferenciación del tipo de droga que toman los sujetos, la cual reportan para diferenciarlas y ser estudiadas por grupos. También pueden observarse estudios en los que se toman en cuenta como variables moderadoras algunas que coinciden con el presente trabajo, por ejemplo, Verdejo, Aguilar y Perez (2004), realizaron una investigación en la cual tomaron el tipo de droga como variable según la que se evaluan y comparan los resultados medidos. En este caso, los sujetos, a través del auto reporte, se clasificaron según la droga principal de consumo, por la cual posteriormente se

(32)

dividieron por su predominio en cocaína, heroína, revuelto o speed ball y alcohol, siendo la última, la droga con mayor prevalencia de consumo y más frecuente.

A continuación se muestran algunos estudios que relacionan las variables vinculadas a la presente investigación y que representan los antecedentes de la misma:

Por su lado, Llanero, et al. (2008) expresan que el objetivo principal de su trabajo fue explorar las diferencias en la cumplimentación del Cuestionario Disejecutivo o DEX entre los adictos que inician un tratamiento en un centro específico y una muestra de población no clínica. Además, pretendían obtener una puntuación de corte para la fácil interpretación de los resultados del DEX en población adicta, pero también extrapolable a otros colectivos en los cuales sea de interés descartar o sugerir la existencia de sintomatología disejecutiva. La medición se realizó a través del Cuestionario Disejecutivo o DEX, con una muestra de 176 adictos que inician tratamiento y a 213 participantes no clínicos. Obtuvieron como conclusión, que al establecerse una puntuación total de 24 puntos o más en la escala completa del DEX-Sp, el resultado sugiere la existencia de sintomatología disejecutiva relevante para el diagnóstico clínico. Asimismo, puntuaciones de 33 puntos o más señalan un probable síndrome disejecutivo moderado o grave. También, indicaron que el grupo clínico puntuó más alto en todas las dimensiones del test y el total de la prueba (p<0,05) con un adecuado tamaño del efecto (d=0,11-0,43).

De igual forma, Ruiz et al. (2010) al desarrollar su trabajo, manifestaron que a través de él, pretendían analizar las relaciones entre la presencia de síntomas prefrontales en la vida cotidiana, relacionados con el funcionamiento de los lóbulos frontales del cerebro y el patrón de personalidad de los individuos. Para lo que administraron el Cuestionario Disejecutivo (DEX-Sp), la Escala de Comportamiento de los Sistemas Frontales (FrSBe-Sp) y el Inventario del Temperamento y el Carácter Revisado (versión validada, mostrando una correlación r > 0,80 en todas las escalas respecto de las de la versión original, y adecuadas cifras de confiabilidad y validez) con una muestra de 421 individuos de población no clínica y 246 sujetos en tratamiento por abuso o dependencia de sustancias. El estudio arrojó que las adicciones se asocian con un aumento de la sintomatología frontal, tanto mesial (apatía), como orbital (desinhibición) y dorsolateral (síndrome disejecutivo), y ello se traduce en modificaciones en el patrón de personalidad

(33)

previo. Se observó un amplio patrón correlacional entre las escalas del DEX-Sp y el TCI-R; aunque el tamaño del efecto sólo es considerable en tres dimensiones: la búsqueda de novedad (r2 = 0,34), la evitación del daño (r2 = 0,38) y la autodirección (r2= 0,45).

En el mismo sentido, el objetivo del estudio llevado a cabo por Pedrero, Ruiz, Olivar, Rojo, Llanero y Puerta (2011) fue explorar las diferencias en rasgos de personalidad entre una muestra de adictos y un grupo de control de población no-clínica, emparejados tomando en cuenta variables que han mostrado relevancia en estudios precedentes (sexo, edad y nivel académico alcanzado). Para lo que usaron una muestra de 190 sujetos: 95 adictos en tratamiento por abuso/dependencia de alcohol (sin abuso/dependencia de otras drogas, excluyendo la nicotina) y 95 sujetos de población no-clínica, que cumplimentaron los dos cuestionarios del estudio: Inventario del Temperamento y el Carácter-Revisado y la Escala de Comportamiento Frontal. Los resultados dan muestra de las diferencias significativas con gran tamaño del efecto en dos rasgos temperamentales: Búsqueda de Novedad (d=0,55) y Evitación del Daño (d=0,39); y uno caracterial: Autodirección (d=0,57). El análisis de clusters clasificó a los participantes en diversos subtipos con distintas combinaciones de rasgos que se corresponden con sintomatología frontal variada.

Pedrero et al. (2009) desarrollaron una investigación donde reportan que su objetivo fue doble: el primero fue explorar las propiedades psicométricas de una versión española de la FrSBe y el segundo: analizar los resultados en población clínica y no clínica, atendiendo a las hipótesis que las posibles diferencias puedan ofrecer para avanzar en la explicación de las relaciones entre adicción, rasgos de personalidad y síndrome frontal, esto a través de la FrSBe y el cuestionario disejecutivo. Para ello, utilizaron una población de 215 adictos y 267 participantes no clínicos. Los resultados apuntan al hecho de que las alteraciones de carácter frontal posiblemente eran previas, y en tal medida predisponentes, al inicio del consumo, y se han agravado significativamente durante la fase de consumo activo. En cuanto a la escala (FrSBe-Sp), parece un buen instrumento para explorar, sincrónica y diacrónicamente la sintomatología de tipo frontal vinculada a conductas adictivas. Presentado una consistencia interna, medida por el α de Cronbach = 0,93. En cuanto a la validez

(34)

convergente presenta una fuerte correlación con el DEX, siendo esta de r = 0,6. El estudio confirmatoria valida la posible composición tridimensional de la escala; además, muestra una diferencia significativa entre las medias de la muestra clínica y no clínica (p < 0,001) con una magnitud del efecto de 0,32.

Por su parte, Pedrero, Ruiz, Lozoya, Llanero, Rojo y Puerta (2011) manifiestan que el objetivo de su investigación fue explorar las propiedades psicométricas del DEX: cuestionario autoinformado, para lo cual administraron el DEX a 1.013 individuos de población no clínica (380 varones y 633 mujeres. Los resultados mostraron que el DEX puede ser un instrumento útil para detectar tanto a sujetos con alteraciones cerebrales evidenciables como a aquéllos con un funcionamiento ejecutivo deficiente sin que conlleve una patología conocida o identificable. Todos los ítems exhibieron una adecuada capacidad discriminativa (0,33 ≤rit ≤ 0,58) salvo el ítem 15 (rit = 0,20). El coeficiente α de Cronbach para el cuestionario fue de 0,87. Para evaluar el número adecuado de factores del test, efectuaron un análisis de máxima verosimilitud, en el cual obtuvieron una solución de cuatro factores que explicaban en conjunto un 36,75% de la varianza total.

De igual modo, Pedrero, Ruiz, Rojo, Llanero, Olivar, Bouso y Puerta (2009) exponen que el objetivo principal de su investigación fue estudiar las propiedades de la versión española del Cuestionario Disejecutivo. Para ello aplicaron el DEX en una muestra de 131 sujetos de población no clínica y 127 adictos. Los datos sugieren que la versión española del DEX, es un instrumento útil para evaluar síntomas disejecutivos generales, con la suficiente confiabilidad y validez para explorar deterioro cognitivo asociado al abuso drogas; en cuanto a la confiabilidad, utilizando como método la consistencia interna obtuvieron un α de Cronbach de 0,91. El análisis factorial no ofrece una solución clara en cuanto a su estructura. Asimismo, muestra convergencia de medida con el FrSBe, con una correlación de 0,60<r<0,72 para sus 3 escalas. Las diferencias entre sujetos de las submuestras clínica y no clínica en los componentes del DEX fueron estadísticamente significativas (p<0,0001) Además, cabe destacar que la magnitud de la variable independiente fue de 0,50.

Es importante mencionar que, concordando con las variables moderadoras objetivo del presente estudio, en la investigación mencionada de Pedrero et al. (2009),

(35)

para el análisis de los resultados, los autores hicieron una discriminación en grupos según las variables edad (en la cual la media para el grupo femenino fue de 23 años y 30 años para los hombres) y nivel académico (en el cual se pudieron visualizar los niveles: primaria, secundaria, avanzada y universitaria tanto para el grupo clínico como para el no clínico).

Como puede verse reflejado en los estudios ya mencionados, hay un una línea de investigación desarrollada en base a que hay presencia de síntomas prefrontales en adictos y que estos juegan un papel fundamental en el inicio y el mantenimiento de la adicción, los distintos investigadores han desarrollado algunas escalas con valor psicométrico que se pueden utilizar para realizar las medidas de la sintomatología prefrontal.

Los estudios muestran que los sujetos con alteraciones cerebrales tienen la capacidad de desempeñarse normalmente en las medidas neurológicas tradicionales; no obstante, su comportamiento en ambientes naturales se observa notablemente alterado, lo que produce en oportunidades un déficit grave en el funcionamiento ocupacional y social (Pedrero et al., 2009). Por ello se han desarrollado escalas de medida psicométrica dirigidas a describir el desenvolvimiento en las actividades de la vida cotidiana en individuos que muestran características de sintomatología prefrontal. Llanero et al. (2008) expresan que entre estas escalas se encuentran:

-El Cuestionario disejecutivo o Disexecutive Questionnaire (DEX).

-La Escala de comportamiento de sistemas frontales o Frontal Systems Behavior Scale. -El Inventario de conductas de las funciones ejecutivas o Behavior Rating Inventory of Executive Functions.

- La Escala de cambio conductual de Iowa o Iowa Rating Scale of Personality Change. Según los autores mencionados, la ventaja de estas escalas en relación a pruebas de corte neuropsicológico, es que permiten evaluar de forma rápida el funcionamiento de las personas en el día a día, por lo que pueden usarse como herramientas de evaluación en la clínica. A pesar de que existen pocas escalas de medición para estas variables, se han mencionado estas cuatro anteriores ya que son tomadas en cuenta por investigadores experimentados en el área por sus altos índices de confiabilidad y validez.

Referencias

Documento similar

d) que haya «identidad de órgano» (con identidad de Sala y Sección); e) que haya alteridad, es decir, que las sentencias aportadas sean de persona distinta a la recurrente, e) que

La siguiente y última ampliación en la Sala de Millones fue a finales de los años sesenta cuando Carlos III habilitó la sexta plaza para las ciudades con voto en Cortes de

Ciaurriz quien, durante su primer arlo de estancia en Loyola 40 , catalogó sus fondos siguiendo la división previa a la que nos hemos referido; y si esta labor fue de

 Para recibir todos los números de referencia en un solo correo electrónico, es necesario que las solicitudes estén cumplimentadas y sean todos los datos válidos, incluido el

La determinación molecular es esencial para continuar optimizando el abordaje del cáncer de pulmón, por lo que es necesaria su inclusión en la cartera de servicios del Sistema

1) La Dedicatoria a la dama culta, doña Escolástica Polyanthea de Calepino, señora de Trilingüe y Babilonia. 2) El Prólogo al lector de lenguaje culto: apenado por el avan- ce de

6 José Carlos Rovira, en su estudio Léxico y creación poética en Miguel Hernández, expone lo que para él simboliza la figura del rayo: “El poeta es rayo que no cesa,

a) Implement a new architecture, making efficient use of new technological developments, information sources, and analytical methods. b) Establish an institutional and