Paciencia & Este. paciencia y perseverancia. perseverancia

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SEDE INTERNACIONAL Kirpal Ashram / Sant Kirpal Singh Marg,

Vijay Nagar, Delhi 110009, India Tel: 911-2-722-2244 SEDE EN OCCIDENTE 4S 175 Naperville Road, Naperville, IL 60563 Tel: 630-955-1200 ARGENTINA 0054-03755-460121 BOLIVIA 591-60131316 BRASIL 55 31 3334-6860 CHILE 056-55-2332263 COLOMBIA 57-4-2644453 / 57-4-2647199 ECUADOR 593-2-243-8936 EL SALVADOR 503-22860397 ESPAÑA 34-91-699-39-72-94 / 34-91-657-899-784 HONDURAS 504-2-238-2704 MÉXICO 01-55-5671-0261 PERÚ 511-659-2321 REPÚBLICA DOMINICANA 809-420-4200 VENEZUELA 58-0416-475-6577 CHICAGO 1-800-838-9241 NUEVA YORK 1-888-744-0162 MIAMI 786-247-9107 SAN FRANCISCO 510-524-6953 TEXAS 832-304-0767

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Vivimos corriendo porque

no tenemos nada de paciencia.

Lo que el Maestro quería decir

con “los afanes” es que somos

impacientes. Carecemos de

paciencia y perseverancia. Lo

que se necesita en todas las

esferas de la vida, es un poco

de paciencia y otro poco

de perseverancia.

—Darshan Singh

por Sant Darshan Singh Ji Maharaj

Para lograr algo de valor en la vida, ya sea en las artes, los deportes o en el campo académico, se requiere paciencia y perseverancia. Estas dos cualidades nos permiten atravesar los inevitables altibajos de la vida y nos sirven de apoyo al tiempo que trabajamos en las metas escogidas. En la búsqueda de nuestras metas espirituales es igual. Sin embargo, el rápido ritmo de los tiempos moder-nos moder-nos ha condicionado a vivir a las carreras. Incluso al empezar el sendero espiritual, esperamos que el progreso sea rápido y fácil. Si esto no sucede, nos desalentamos e incluso podemos desistir. En esta lectura, Sant Darshan Singh Ji explora la causa principal de la impa-ciencia: nuestro ego individual.

Este 

Sendero del Surat Shabd Yoga es un camino de perfecta esperanza. No es un sendero de congoja, decepción ni desencanto. Pero debido a ciertas difi cultades que tenemos que superar en los niveles iniciales, algunas veces sentimos que no hacemos ningún adelanto, que no progresamos al paso que queremos. No hay atajos en el Sendero a la per-fección, por eso, tenemos que desarro-llar paciencia y perseverancia.

La paciencia es imprescindible porque necesitamos invertir mucho tiempo y la perseverancia es nece-saria debido a las difi cultades que tenemos que superar durante el viaje espiritual. Debe haber constancia. Para hacer avances en este Sendero

Paciencia

&

perseverancia

perseverancia

(2)

debemos desarrollar la paciencia y la perseverancia, y nuestros esfuerzos ser constantes. Son una parte integral del viaje divino que hemos empren-dido, son prerrequisitos si queremos moldear nuestra vida de acuerdo a los mandamientos del Maestro, y si queremos rendirnos del todo a su dulce voluntad. El esmero constante en nuestros esfuerzos sólo aparece en escena si hay paciencia y perseverancia para sostenerlo.

Es el ego el que nos vuelve impacientes; todo sucede en el momento predestina-do. Así como el fruto está listo después de haber pasado por el proceso de madura-ción, así el progreso del alma también depende del periodo de preparación, después de una liberación gradual de todas las ataduras de la mente y los sentidos. Pero el ego quiere que todo se haga en un abrir y cerrar de ojos. Por muy despacio que pensemos estamos progre-sando, si tenemos plena fe en el Maestro y nos rendimos del todo a él, naturalmente habrá plena confi anza en él, porque nuestro destino solo está en Sus manos. ***

Entonces, cuando nos demos cuenta de que nuestro destino yace en las benignas manos del Maestro, en las manos del Em-perador de ambos mundos, naturalmente tendremos plena fe en él y esperaremos con paciencia el momento apropiado cuando, por Su voluntad, quiera bende-cimos con una dádiva particular de Su propia elección. Nuestra impaciencia es una expresión de nuestra falta de fe.

Ahora, en cuanto al asunto de la perseverancia, desde el momento en que empezamos el Sendero que nos lleva de regreso a Dios, es de esperar algunas pruebas y tribulaciones en el camino. Algunas veces tenemos que pasar a

Es el ego el

que nos vuelve

impacientes;

todo sucede en

el momento

predestinado.

…el sendero

espiritual no

es de congoja,

decepción ni

desencanto.

Una persona

que tiene

perseverancia

no se deja

afectar ni por

la felicidad

ni el dolor.

joramos, a veces caemos y otras veces seguimos igual. En nosotros no hay una pasión predominante por ningún asunto. Se requiere perseverancia. Sin perseverancia nadie puede mejorar ni avanzar de manera alguna. El estudian-te que ha trabajado hasta altas horas de la madrugada o el luchador que pasa la noche en el frío haciendo ejercicios mientras que los demás disfrutan com-pletamente inconscientes de su sueño, son los que tienen éxito. Los santos que trabajan son totalmente despiertos. La gente duerme y los santos trabajan para alcanzar su meta. Es por eso que se dice que para los santos, el día de la gente es su noche; y la noche de la gente es su día. Cualquier persona que ha puesto en orden sus noches progresará, ya sea un estudiante, un luchador o un santo.

Así pues, tenemos que trabajar para conseguirlo. Entonces la gracia de Dios puede descender a través de algún polo humano, porque el profesor de un ser humano es otro ser humano. Donde el fuego arde, el oxígeno viene en su ayuda. Ésta es la ley de la naturaleza, un mandamiento de la vida.

Tenemos que decidir defi nitivamente lo que queremos ser, eso es todo. ¿Ya lo decidieron? ¿Todos ustedes? Enton-ces, una vez decidan, trabajen para conseguirlo. Cada paso les llevará más cerca de la meta. El diario tiene como fi nalidad ayudarles a mejorar. Envíen sus diarios. Algunos dicen que come-ten muchos errores y dejan de llenarlo. Otros dicen que no tienen tiempo para llenarlo y entonces lo dejan. Yo les digo que envíen sus diarios en blanco. ¿Cuánto tiempo se quedarán así? Un mes, dos meses. Después de eso se sentirán avergonzados moralmente y comenzarán a hacerlo. Entonces serán

guiados. Así que el diario es un factor de ayuda. Ha sido así en mi vida, inclu-so como estudiante. Si ustedes trabajan como si el corazón del Maestro obser-vara todas sus faltas y las erradican, se volverán clarividentes. Cada persona tiene que trabajar para conseguirlo y esto lo podemos hacer solo en la forma humana. ¡Ésta es la oportunidad dora-da que Dios nos ha dora-dado! Kabir Sahib dice: « ¡Ay amigos! Tienen el cuerpo humano, lo más elevado de la Creación entera. Es hora de amar a Dios». La cuestión es cómo desarrollar amor. La gente le preguntó a Kabir Sahib: «Mira, Maestro, en lo que nos dices tienes toda la razón. Pero nosotros podemos amar solo a quien hemos visto, con quien hemos estado. Si hemos visto a alguien, podemos desarrollar amor por esa persona. No hemos visto a Dios, ¿cómo podemos desarrollar amor por Él?». Los santos dicen que hay un remedio para eso: Siéntense a los pies de algún Maestro que les abra el ojo interno para que vean la Luz de Dios, para que vean el Poder de Dios en ex-presión. Cuando vean, lo apreciarán y más amor se desbordará. A menos que vean, todo lo que hacen es solo el tra-bajo de un ciego. Los Maestros dicen: «Vean y después alaben». Los Maestros vienen a hacerles ver; Ellos hacen ver a quiénes no ven.

Cuanto más tiempo le dediquen a esto, con fervor y una pasión predomi-nante, más éxito tendrán. Les llegará ayuda sin pedirla. Hagan el mejor uso del tiempo que estén aquí. Eso es todo. Ese propósito es el de exclusivamente mejorar en sus meditaciones. Ese es el trabajo que tienen que hacer por su propio ser. Nadie más puede hacerlo por ustedes. §

(3)

NUESTRO PROPIO TR ABAJO PERSONAL

Sant Kirpal Singh Ji Maharaj

Sant Darshan Singh Ji dice: “El amado Maestro Kirpal quiso enseñarnos que el principio dorado de la espiritualidad, la paciencia y la perseverancia, son los ci-mientos sobre los cuales se erige el colosal edifi cio de la espiritualidad. Eso fue lo que quiso decir al hablar de que nosotros corremos en la vida. Pienso que esto es una realidad en la vida de la mayoría de nosotros. En Oriente, la gente como en Occidente también sigue este mismo pa-trón. Un amigo lo describía maravillosa-mente cuando me decía que algunos de sus amigos de Occidente le oraban a Dios de la siguiente manera: «Oh Dios, dame paciencia». Luego agregaban: «¡Pero por favor, dámela ya!». En el sendero espiri-tual tenemos que desarrollar paciencia y perseverancia. La paciencia y la perseverancia nos ayudarán en todas las áreas de la vida, en los estudios, en el trabajo o en los negocios.

El duro 

trabajo es otro nombre para la genialidad. Un luchador nunca se convierte en luchador en un día, sino con la práctica regular por días, meses y años. Un hombre fornido se revela a través de su fuerza, al tiempo que otro más débil se pregunta cómo la consiguió. Una persona, en un día, no va a volverse un experto en literatura; tiene que trabajar para conseguirlo. Así que, el ser humano está en constante progreso. Todo santo tiene su pasado y todo pecador su futuro. Hay espe-ranza para cada uno de nosotros. El Gurú Amar Das Ji pasó setenta largos años en busca de la Verdad. Tenía muchos métodos para hacer rituales,

rezos y otras cosas. Él dice: «Una vez fuimos como ustedes, estábamos igual que ustedes ahora, bajo el control de las facultades externas, como todo el mundo; pero por la gracia que opera a través del Maestro, el Verbo-he-cho-carne, me he elevado por encima de ellas. Ahora no soy más así».

Por tanto, hay esperanza para cada uno de ustedes. Tan solo tengan alguna meta defi nida ante ustedes. Lo triste es que vivimos a la deriva. Deseamos a veces ser espirituales y otras veces mundanos. El resultado es que ponen su esfuerzo en ese trabajo, otras veces en aquel y otras veces en este otro. Cavan hoyos en la tierra, unos a 150 metros, otros a 200, otros a 300 metros y nunca encuentran agua por ningún lado. Pero si ustedes profundizan en el mismo pozo encontrarán algo de agua bajo la superfi cie. Así que decidan cuál es su meta, en qué quieren convertirse. Ésta es la razón por la que a veces

me-través de períodos de pobreza, otras por etapas de deshonra pública y algunas veces por periodos de mala salud. Con la gracia del Maestro, si hemos cultivado la perseverancia, pasaremos a través de todas estas difi cultades con mayor fortaleza, con más fi rmeza en nuestro amor y devoción, conscientes de que los problemas son parte de la vida diaria.

Una persona que tiene perseverancia no se deja afectar ni por la felicidad ni el dolor. Permanecerá equilibrada a todo mo-mento. Al fi nal alcanzará el estado en que no siente dolor, sufrimiento, ansiedad ni temor. Cualquier cosa que venga, la tomará como parte del giro normal de la vida en este plano terrenal, una persona que haya adquirido perseverancia y la practique bajo cualquier circunstancia, reconocerá la mano de su Maestro detrás de todo. Habrá alcanzado el estado en que el ego es subyugado por la humildad. Donde hay humildad hay paciencia y perseverancia; y donde estas tres virtudes fl orecen, se logra-rá un estado de bienaventuranza y unidad con el Maestro.

Pero antes de alcanzar ese estado tenemos que cultivar la perseverancia, en especial en las etapas iniciales del discipulado. Sólo observen la vida de los Santos: son la encarnación de la com-pasión. Nunca abrigan sentimientos malignos hacia nadie. A veces sufren la malicia y el insulto, pero siempre permanecen en calma e imperturbables, porque practican la perseverancia. Aún más, afrontan la tortura física con valor. Esta es una lección para todos los que siguen el Sendero Divino de regreso a Dios: la salvación sólo se alcanza con perseverancia. La paciencia y la perseve-rancia destruyen el aguijón del egoísmo que nos separa del Señor.

Se ha dicho que el único velo entre el

hombre y Dios es la voluntad individual de la persona o su ego. Sólo el ego impide al alma fundirse de nuevo en el Alma Su-prema. Este velo es el más sutil, el velo más delicado, pero no obstante, el más difícil de penetrar. Aun así, con la misericordia y gracia del Maestro, este velo, que nos impi-de ver la Realidad, con el tiempo se vuelve más y más delgado, más y más sublime, hasta que al fi nal se hace transparente. A través de ese velo Dios mismo nos está esperando y a través de ese velo empe-zamos a vislumbrarlo a Él. Pero sólo cuando este velo se desvanece del todo, podemos reunirnos con Él.

Así pues, el ego es la causa de nues-tra separación y lo que nos difi culta trascender el cuerpo físico, remontar-nos al Más Allá y volar de regreso a la fuente de toda vida. Debemos eliminar toda traza del ego, porque este ego es la última cortina, la última barrera entre el amante y el Amado. El amante está a un lado de la cortina y el Amado al otro lado. Este velo al comienzo parece ser tan opaco e impenetrable como el imponente Himalaya. Pero al fi nal, con paciencia y perseverancia, se hará tan claro que podremos ver del otro lado. Se vuelve totalmente transparente cuando nos sometemos por completo a la dulce voluntad del Maestro y con paciencia y perseverancia cumplimos sus precep-tos. Una vez dominado el demonio del ego, superadas las vallas en el Sendero, allí encontraremos al glorioso Maestro resplandeciente, listo para llevarnos al otro lado del velo. Cuando el velo se desvanece, toda ilusión se desvanece; vemos la gota del Océano de la Concien-cia Absoluta sumergiéndose de nuevo en el Océano; el amante se vuelve uno con el Amado. No hay más separación ni diferencia entre los dos. §

(4)

necesarias para poner todo en el orden apropiado, con el decoro apropiado. No tenemos tiempo para hablar con paciencia entre unos y otros. Desde el amanecer hasta el anochecer, corremos por la vida. No tenemos paz mental ni estamos en paz con nosotros mismos. Carecemos de serenidad. Carecemos de tranquilidad. No tenemos paz, alegría ni el gozo que buscamos. Si hacemos algo, la manera en que la hacemos debiera darnos cierta alegría. Hay alegría en el proceso de hacer las cosas y sentimos alegría después de haber logrado algo”. La siguiente es una historia corta pero impactante, que el Maestro Sant Rajinder Singh Ji contó una vez para enfatizar el valor de la perseverancia en la práctica de la meditación.

Hay 

una fábula de Esopo

sobre un viejo cuervo.

El cuervo vagaba por el desierto con

sed. No había bebido nada en varios

días. Por fi n, encontró un jarro que

tenía en el fondo un poco de agua.

El pájaro trató de beber, pero su

PERSEVER ANCIA

Sant Rajinder Singh Ji Maharaj

En una cita bien conocida, Sant Kirpal Singh Ji dijo una vez: «Tres cosas ma-tan al hombre: los afanes, las preocu-paciones y el comer en exceso». Una vez durante una sesión de preguntas y respuestas, alguien le pidió al Maestro Darshan Singh Ji hablar acerca de “los afanes” en dicha cita. Lo que respondió se ajusta a la vida de la mayoría de nosotros hoy. “Nuestro estilo de vida actual es tal, que hacemos las cosas siempre de prisa. Muy rara vez hace-mos algo de manera tranquila. Puedo hablarles de mi propia experiencia; entre el cinco y el veinte por ciento de las cartas que recibo terminan con una nota que dice: «Maestro, voy corriendo a llevar esta carta al Correo» o «Salgo ya mismo para el aeropuerto a enviar esta carta. Pase por alto los errores ortográfi cos y la construcción de las frases». Pienso que esto dice bastante de nuestra forma de vida. Nos levan-tamos por la mañana y comienzan las carreras. Corremos de una fase a otra de la vida. Corremos en el baño y du-rante el desayuno. Salimos corriendo hacia la ofi cina. Todo el día corremos en el trabajo. Rara vez tomamos una decisión después de una fría y calma-da deliberación; por lo general, toma-mos decisiones precipitadas. Vivitoma-mos corriendo porque no tenemos nada de paciencia. Lo que el Maestro quería decir con “los afanes” es que somos impacientes. Carecemos de paciencia y perseverancia. Lo que se necesita en todas las esferas de la vida es un poco de paciencia y otro poco de perseve-rancia. Estas cualidades se requieren para tomar decisiones correctas y son

pico no alcanzaba a llegar hasta el

fondo. Al principio no sabía qué

hacer. Parecía que no iba a poder

beber del agua. Entonces, tuvo una

idea: comenzó a dejar caer piedritas

en el jarro, una tras otra. Cada vez

que caía una piedrecilla, el nivel

del agua subía un poco. Una a una

añadía más y más piedrecillas. Por

un rato parecía inútil, porque su

pico todavía no alcanzaba el agua.

Pero después de haber arrojado las

sufi cientes piedritas, el agua subió

y el pájaro pudo beber y calmar su

sed.

Esta situación es similar al tiempo

que pasamos en meditación. Puede

parecer como si cada hora no

sirvie-ra de nada y como si no hiciésirvie-ramos

ningún tipo de progreso. Pero no

podemos ver los resultados en las

primeras etapas. Al fi nal, esas horas

de meditación sostenida y con

exac-titud, se acumularán y de repente,

empezaremos a tener enormes

ganancias en nuestra meditación.

Entonces no debemos sentirnos

desalentados y, defi nitivamente, no

debemos rendirnos. Perseveremos

en nuestras meditaciones y un día,

para nuestra sorpresa, el agua de la

espiritualidad subirá y podremos

beber de ella hasta saciarnos por

completo. §

...no debemos sentirnos desalentados y, definitivamente, no

debemos rendirnos. Perseveremos en nuestras meditaciones

y un día, para nuestra sorpresa, el agua de la espiritualidad

subirá y podremos beber de ella hasta saciarnos por completo.

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necesarias para poner todo en el orden apropiado, con el decoro apropiado. No tenemos tiempo para hablar con paciencia entre unos y otros. Desde el amanecer hasta el anochecer, corremos por la vida. No tenemos paz mental ni estamos en paz con nosotros mismos. Carecemos de serenidad. Carecemos de tranquilidad. No tenemos paz, alegría ni el gozo que buscamos. Si hacemos algo, la manera en que la hacemos debiera darnos cierta alegría. Hay alegría en el proceso de hacer las cosas y sentimos alegría después de haber logrado algo”. La siguiente es una historia corta pero impactante, que el Maestro Sant Rajinder Singh Ji contó una vez para enfatizar el valor de la perseverancia en la práctica de la meditación.

Hay 

una fábula de Esopo

sobre un viejo cuervo.

El cuervo vagaba por el desierto con

sed. No había bebido nada en varios

días. Por fi n, encontró un jarro que

tenía en el fondo un poco de agua.

El pájaro trató de beber, pero su

PERSEVER ANCIA

Sant Rajinder Singh Ji Maharaj

En una cita bien conocida, Sant Kirpal Singh Ji dijo una vez: «Tres cosas ma-tan al hombre: los afanes, las preocu-paciones y el comer en exceso». Una vez durante una sesión de preguntas y respuestas, alguien le pidió al Maestro Darshan Singh Ji hablar acerca de “los afanes” en dicha cita. Lo que respondió se ajusta a la vida de la mayoría de nosotros hoy. “Nuestro estilo de vida actual es tal, que hacemos las cosas siempre de prisa. Muy rara vez hace-mos algo de manera tranquila. Puedo hablarles de mi propia experiencia; entre el cinco y el veinte por ciento de las cartas que recibo terminan con una nota que dice: «Maestro, voy corriendo a llevar esta carta al Correo» o «Salgo ya mismo para el aeropuerto a enviar esta carta. Pase por alto los errores ortográfi cos y la construcción de las frases». Pienso que esto dice bastante de nuestra forma de vida. Nos levan-tamos por la mañana y comienzan las carreras. Corremos de una fase a otra de la vida. Corremos en el baño y du-rante el desayuno. Salimos corriendo hacia la ofi cina. Todo el día corremos en el trabajo. Rara vez tomamos una decisión después de una fría y calma-da deliberación; por lo general, toma-mos decisiones precipitadas. Vivitoma-mos corriendo porque no tenemos nada de paciencia. Lo que el Maestro quería decir con “los afanes” es que somos impacientes. Carecemos de paciencia y perseverancia. Lo que se necesita en todas las esferas de la vida es un poco de paciencia y otro poco de perseve-rancia. Estas cualidades se requieren para tomar decisiones correctas y son

pico no alcanzaba a llegar hasta el

fondo. Al principio no sabía qué

hacer. Parecía que no iba a poder

beber del agua. Entonces, tuvo una

idea: comenzó a dejar caer piedritas

en el jarro, una tras otra. Cada vez

que caía una piedrecilla, el nivel

del agua subía un poco. Una a una

añadía más y más piedrecillas. Por

un rato parecía inútil, porque su

pico todavía no alcanzaba el agua.

Pero después de haber arrojado las

sufi cientes piedritas, el agua subió

y el pájaro pudo beber y calmar su

sed.

Esta situación es similar al tiempo

que pasamos en meditación. Puede

parecer como si cada hora no

sirvie-ra de nada y como si no hiciésirvie-ramos

ningún tipo de progreso. Pero no

podemos ver los resultados en las

primeras etapas. Al fi nal, esas horas

de meditación sostenida y con

exac-titud, se acumularán y de repente,

empezaremos a tener enormes

ganancias en nuestra meditación.

Entonces no debemos sentirnos

desalentados y, defi nitivamente, no

debemos rendirnos. Perseveremos

en nuestras meditaciones y un día,

para nuestra sorpresa, el agua de la

espiritualidad subirá y podremos

beber de ella hasta saciarnos por

completo. §

...no debemos sentirnos desalentados y, definitivamente, no

debemos rendirnos. Perseveremos en nuestras meditaciones

y un día, para nuestra sorpresa, el agua de la espiritualidad

subirá y podremos beber de ella hasta saciarnos por completo.

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NUESTRO PROPIO TR ABAJO PERSONAL

Sant Kirpal Singh Ji Maharaj

Sant Darshan Singh Ji dice: “El amado Maestro Kirpal quiso enseñarnos que el principio dorado de la espiritualidad, la paciencia y la perseverancia, son los ci-mientos sobre los cuales se erige el colosal edifi cio de la espiritualidad. Eso fue lo que quiso decir al hablar de que nosotros corremos en la vida. Pienso que esto es una realidad en la vida de la mayoría de nosotros. En Oriente, la gente como en Occidente también sigue este mismo pa-trón. Un amigo lo describía maravillosa-mente cuando me decía que algunos de sus amigos de Occidente le oraban a Dios de la siguiente manera: «Oh Dios, dame paciencia». Luego agregaban: «¡Pero por favor, dámela ya!». En el sendero espiri-tual tenemos que desarrollar paciencia y perseverancia. La paciencia y la perseverancia nos ayudarán en todas las áreas de la vida, en los estudios, en el trabajo o en los negocios.

El duro 

trabajo es otro nombre para la genialidad. Un luchador nunca se convierte en luchador en un día, sino con la práctica regular por días, meses y años. Un hombre fornido se revela a través de su fuerza, al tiempo que otro más débil se pregunta cómo la consiguió. Una persona, en un día, no va a volverse un experto en literatura; tiene que trabajar para conseguirlo. Así que, el ser humano está en constante progreso. Todo santo tiene su pasado y todo pecador su futuro. Hay espe-ranza para cada uno de nosotros. El Gurú Amar Das Ji pasó setenta largos años en busca de la Verdad. Tenía muchos métodos para hacer rituales,

rezos y otras cosas. Él dice: «Una vez fuimos como ustedes, estábamos igual que ustedes ahora, bajo el control de las facultades externas, como todo el mundo; pero por la gracia que opera a través del Maestro, el Verbo-he-cho-carne, me he elevado por encima de ellas. Ahora no soy más así».

Por tanto, hay esperanza para cada uno de ustedes. Tan solo tengan alguna meta defi nida ante ustedes. Lo triste es que vivimos a la deriva. Deseamos a veces ser espirituales y otras veces mundanos. El resultado es que ponen su esfuerzo en ese trabajo, otras veces en aquel y otras veces en este otro. Cavan hoyos en la tierra, unos a 150 metros, otros a 200, otros a 300 metros y nunca encuentran agua por ningún lado. Pero si ustedes profundizan en el mismo pozo encontrarán algo de agua bajo la superfi cie. Así que decidan cuál es su meta, en qué quieren convertirse. Ésta es la razón por la que a veces

me-través de períodos de pobreza, otras por etapas de deshonra pública y algunas veces por periodos de mala salud. Con la gracia del Maestro, si hemos cultivado la perseverancia, pasaremos a través de todas estas difi cultades con mayor fortaleza, con más fi rmeza en nuestro amor y devoción, conscientes de que los problemas son parte de la vida diaria.

Una persona que tiene perseverancia no se deja afectar ni por la felicidad ni el dolor. Permanecerá equilibrada a todo mo-mento. Al fi nal alcanzará el estado en que no siente dolor, sufrimiento, ansiedad ni temor. Cualquier cosa que venga, la tomará como parte del giro normal de la vida en este plano terrenal, una persona que haya adquirido perseverancia y la practique bajo cualquier circunstancia, reconocerá la mano de su Maestro detrás de todo. Habrá alcanzado el estado en que el ego es subyugado por la humildad. Donde hay humildad hay paciencia y perseverancia; y donde estas tres virtudes fl orecen, se logra-rá un estado de bienaventuranza y unidad con el Maestro.

Pero antes de alcanzar ese estado tenemos que cultivar la perseverancia, en especial en las etapas iniciales del discipulado. Sólo observen la vida de los Santos: son la encarnación de la com-pasión. Nunca abrigan sentimientos malignos hacia nadie. A veces sufren la malicia y el insulto, pero siempre permanecen en calma e imperturbables, porque practican la perseverancia. Aún más, afrontan la tortura física con valor. Esta es una lección para todos los que siguen el Sendero Divino de regreso a Dios: la salvación sólo se alcanza con perseverancia. La paciencia y la perseve-rancia destruyen el aguijón del egoísmo que nos separa del Señor.

Se ha dicho que el único velo entre el

hombre y Dios es la voluntad individual de la persona o su ego. Sólo el ego impide al alma fundirse de nuevo en el Alma Su-prema. Este velo es el más sutil, el velo más delicado, pero no obstante, el más difícil de penetrar. Aun así, con la misericordia y gracia del Maestro, este velo, que nos impi-de ver la Realidad, con el tiempo se vuelve más y más delgado, más y más sublime, hasta que al fi nal se hace transparente. A través de ese velo Dios mismo nos está esperando y a través de ese velo empe-zamos a vislumbrarlo a Él. Pero sólo cuando este velo se desvanece del todo, podemos reunirnos con Él.

Así pues, el ego es la causa de nues-tra separación y lo que nos difi culta trascender el cuerpo físico, remontar-nos al Más Allá y volar de regreso a la fuente de toda vida. Debemos eliminar toda traza del ego, porque este ego es la última cortina, la última barrera entre el amante y el Amado. El amante está a un lado de la cortina y el Amado al otro lado. Este velo al comienzo parece ser tan opaco e impenetrable como el imponente Himalaya. Pero al fi nal, con paciencia y perseverancia, se hará tan claro que podremos ver del otro lado. Se vuelve totalmente transparente cuando nos sometemos por completo a la dulce voluntad del Maestro y con paciencia y perseverancia cumplimos sus precep-tos. Una vez dominado el demonio del ego, superadas las vallas en el Sendero, allí encontraremos al glorioso Maestro resplandeciente, listo para llevarnos al otro lado del velo. Cuando el velo se desvanece, toda ilusión se desvanece; vemos la gota del Océano de la Concien-cia Absoluta sumergiéndose de nuevo en el Océano; el amante se vuelve uno con el Amado. No hay más separación ni diferencia entre los dos. §

(7)

debemos desarrollar la paciencia y la perseverancia, y nuestros esfuerzos ser constantes. Son una parte integral del viaje divino que hemos empren-dido, son prerrequisitos si queremos moldear nuestra vida de acuerdo a los mandamientos del Maestro, y si queremos rendirnos del todo a su dulce voluntad. El esmero constante en nuestros esfuerzos sólo aparece en escena si hay paciencia y perseverancia para sostenerlo.

Es el ego el que nos vuelve impacientes; todo sucede en el momento predestina-do. Así como el fruto está listo después de haber pasado por el proceso de madura-ción, así el progreso del alma también depende del periodo de preparación, después de una liberación gradual de todas las ataduras de la mente y los sentidos. Pero el ego quiere que todo se haga en un abrir y cerrar de ojos. Por muy despacio que pensemos estamos progre-sando, si tenemos plena fe en el Maestro y nos rendimos del todo a él, naturalmente habrá plena confi anza en él, porque nuestro destino solo está en Sus manos. ***

Entonces, cuando nos demos cuenta de que nuestro destino yace en las benignas manos del Maestro, en las manos del Em-perador de ambos mundos, naturalmente tendremos plena fe en él y esperaremos con paciencia el momento apropiado cuando, por Su voluntad, quiera bende-cimos con una dádiva particular de Su propia elección. Nuestra impaciencia es una expresión de nuestra falta de fe.

Ahora, en cuanto al asunto de la perseverancia, desde el momento en que empezamos el Sendero que nos lleva de regreso a Dios, es de esperar algunas pruebas y tribulaciones en el camino. Algunas veces tenemos que pasar a

Es el ego el

que nos vuelve

impacientes;

todo sucede en

el momento

predestinado.

…el sendero

espiritual no

es de congoja,

decepción ni

desencanto.

Una persona

que tiene

perseverancia

no se deja

afectar ni por

la felicidad

ni el dolor.

joramos, a veces caemos y otras veces seguimos igual. En nosotros no hay una pasión predominante por ningún asunto. Se requiere perseverancia. Sin perseverancia nadie puede mejorar ni avanzar de manera alguna. El estudian-te que ha trabajado hasta altas horas de la madrugada o el luchador que pasa la noche en el frío haciendo ejercicios mientras que los demás disfrutan com-pletamente inconscientes de su sueño, son los que tienen éxito. Los santos que trabajan son totalmente despiertos. La gente duerme y los santos trabajan para alcanzar su meta. Es por eso que se dice que para los santos, el día de la gente es su noche; y la noche de la gente es su día. Cualquier persona que ha puesto en orden sus noches progresará, ya sea un estudiante, un luchador o un santo.

Así pues, tenemos que trabajar para conseguirlo. Entonces la gracia de Dios puede descender a través de algún polo humano, porque el profesor de un ser humano es otro ser humano. Donde el fuego arde, el oxígeno viene en su ayuda. Ésta es la ley de la naturaleza, un mandamiento de la vida.

Tenemos que decidir defi nitivamente lo que queremos ser, eso es todo. ¿Ya lo decidieron? ¿Todos ustedes? Enton-ces, una vez decidan, trabajen para conseguirlo. Cada paso les llevará más cerca de la meta. El diario tiene como fi nalidad ayudarles a mejorar. Envíen sus diarios. Algunos dicen que come-ten muchos errores y dejan de llenarlo. Otros dicen que no tienen tiempo para llenarlo y entonces lo dejan. Yo les digo que envíen sus diarios en blanco. ¿Cuánto tiempo se quedarán así? Un mes, dos meses. Después de eso se sentirán avergonzados moralmente y comenzarán a hacerlo. Entonces serán

guiados. Así que el diario es un factor de ayuda. Ha sido así en mi vida, inclu-so como estudiante. Si ustedes trabajan como si el corazón del Maestro obser-vara todas sus faltas y las erradican, se volverán clarividentes. Cada persona tiene que trabajar para conseguirlo y esto lo podemos hacer solo en la forma humana. ¡Ésta es la oportunidad dora-da que Dios nos ha dora-dado! Kabir Sahib dice: « ¡Ay amigos! Tienen el cuerpo humano, lo más elevado de la Creación entera. Es hora de amar a Dios». La cuestión es cómo desarrollar amor. La gente le preguntó a Kabir Sahib: «Mira, Maestro, en lo que nos dices tienes toda la razón. Pero nosotros podemos amar solo a quien hemos visto, con quien hemos estado. Si hemos visto a alguien, podemos desarrollar amor por esa persona. No hemos visto a Dios, ¿cómo podemos desarrollar amor por Él?». Los santos dicen que hay un remedio para eso: Siéntense a los pies de algún Maestro que les abra el ojo interno para que vean la Luz de Dios, para que vean el Poder de Dios en ex-presión. Cuando vean, lo apreciarán y más amor se desbordará. A menos que vean, todo lo que hacen es solo el tra-bajo de un ciego. Los Maestros dicen: «Vean y después alaben». Los Maestros vienen a hacerles ver; Ellos hacen ver a quiénes no ven.

Cuanto más tiempo le dediquen a esto, con fervor y una pasión predomi-nante, más éxito tendrán. Les llegará ayuda sin pedirla. Hagan el mejor uso del tiempo que estén aquí. Eso es todo. Ese propósito es el de exclusivamente mejorar en sus meditaciones. Ese es el trabajo que tienen que hacer por su propio ser. Nadie más puede hacerlo por ustedes. §

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SEDE INTERNACIONAL Kirpal Ashram / Sant Kirpal Singh Marg,

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Vivimos corriendo porque

no tenemos nada de paciencia.

Lo que el Maestro quería decir

con “los afanes” es que somos

impacientes. Carecemos de

paciencia y perseverancia. Lo

que se necesita en todas las

esferas de la vida, es un poco

de paciencia y otro poco

de perseverancia.

—Darshan Singh

por Sant Darshan Singh Ji Maharaj

Para lograr algo de valor en la vida, ya sea en las artes, los deportes o en el campo académico, se requiere paciencia y perseverancia. Estas dos cualidades nos permiten atravesar los inevitables altibajos de la vida y nos sirven de apoyo al tiempo que trabajamos en las metas escogidas. En la búsqueda de nuestras metas espirituales es igual. Sin embargo, el rápido ritmo de los tiempos moder-nos moder-nos ha condicionado a vivir a las carreras. Incluso al empezar el sendero espiritual, esperamos que el progreso sea rápido y fácil. Si esto no sucede, nos desalentamos e incluso podemos desistir. En esta lectura, Sant Darshan Singh Ji explora la causa principal de la impa-ciencia: nuestro ego individual.

Este 

Sendero del Surat Shabd Yoga es un camino de perfecta esperanza. No es un sendero de congoja, decepción ni desencanto. Pero debido a ciertas difi cultades que tenemos que superar en los niveles iniciales, algunas veces sentimos que no hacemos ningún adelanto, que no progresamos al paso que queremos. No hay atajos en el Sendero a la per-fección, por eso, tenemos que desarro-llar paciencia y perseverancia.

La paciencia es imprescindible porque necesitamos invertir mucho tiempo y la perseverancia es nece-saria debido a las difi cultades que tenemos que superar durante el viaje espiritual. Debe haber constancia. Para hacer avances en este Sendero

Paciencia

&

perseverancia

perseverancia

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