• No se han encontrado resultados

Guy Hollingworth - Engaños de salon

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "Guy Hollingworth - Engaños de salon"

Copied!
255
0
0

Texto completo

(1)

Traducción por Luis Alberto Iglesias

Corrección de estilo por Gabriela Goldadler

(2)
(3)

UNO

acerca de cartas que se dan la vuelta, mudan su posición, se separan por colores y, en general, realizan vistosas proezas

No es insensato pensar que un libro dedicado a magia con

car-tas deba contener en su mayor parte material de Magia de cerca. Sin

embargo, si me gustaría destacar que, en realidad, hay muy pocas

oportunidades para realizar verdaderamente aquello que llamamos

magia "de cerca. Sí es posible en una mesa pequeña de un

restau-rante, o quizás para una pareja durante tina recepción pero, en la

mayoría de las circunstancias (en una mesa que acoge a seis o más

personas, o en un grupo mayor durante una recepción, incluso en

las galas formales de Magia de cerca), la magia se lleva a cabo sobre

la mesa o a la altura de la cintura, donde no todos los presentes

pue-den contemplarla.

Este detalle me quedó especialmente claro la primera vez que me

pidieron dar una conferencia; quise demostrar y explicar el efecto que

viene a continuación, pero me percaté de que, desde esa distancia, no

sólo era imposible que alguien viese el efecto, sino que,

paradójica-mente, el método podía descubrirse con facilidad porque requería un

medio salto que -aun quedando cubierto si se mira desde arriba- es

(4)

totalmente visible para un público numeroso que mire de frente. Fue entonces cuando descubrí que un pequeño cambio en el manejo era el único requisito para elevar el juego a una condición en que pudie-se pudie-ser prepudie-sentado a la altura del pecho. Pronto resultó obvio que podría cambiar muchas de mis rutinas para que también pudiesen ser ejecu-tadas de esta manera.

Las ventajas de este procedimiento son considerables. De hecho, se realiza lo que puede denominarse Magia de salón, en la que más gente puede ver el efecto sin esfuerzo, lo cual es conveniente incluso cuando se actúa para un grupo pequeño. Asimismo, abre muchas

po-sibilidades para pases y control de la atención, ya que se trabaja dentro de un área de actuación mucho mayor: en lugar de estar acurrucado frente a una baraja de cartas -situación en la que ambas manos están sometidas a un constante escrutinio-, el actuar erguido y de manera más abierta, permite usar gestos y movimientos amplios para cubrir pases y ayudar en el control de la atención.

Este descubrimiento (a pesar de ser bastante obvio) tuvo un efec-to considerable en el tipo de magia que hago. Con mis más sinceras disculpas por comenzar el libro con unos párrafos tan aburridos, me gustaria ahora empezar con el juego que me hizo pensar por primera vez de este modo. Primero explicaré el manejo que actualmente rea-lizo de pie, para a continuación pasar a la versión de cerca. Esta última todavía tiene su mérito y la sigo realizando en algunas ocasiones, pero creo que te darás cuenta de que el primer método es mucho mas ver-sátil y fácil, lo cual es de agradecer.

a :r

Agitando los Ases

Esta versión del "Girando los Ases" de Da¡ Vernon emplea un pase

-que

debería explicar antes de hablar de su uso en el juego. Ten la ama-bilidad de sacar cinco cartas de la baraja. Pueden ser cuatro Reyes y una Reina, ya que éstas serán las cartas que se usarán para la rutina.

(5)

Ahora haz el favor de colocarlas en el siguiente orden: da la Reina cara arriba sobre la mesa-; sobre ella, da dos Reyes cara arriba, luego un Rey cara abajo y después un Rey cara arriba. Sujeta todo en la mano iz-quierda en posición de dar, cíe manera que todas las cartas queden cara arriba excepto la segunda. Obtén ahora con el meñique una separa-ción por encima de las dos cartas inferiores (por el momento, puedes hacerlo simplemente extendiendo las cartas para hacerte con la sepa-ración). Lleva la mano izquierda a la altura del pecho de modo que el dorso de la mano (y los dulas cartas) miren hacia el público, público que, presumiblemente, no está presente en este momento. La mano izquierda permanece a la altura del pecho durante todo el pase. Aho-ra vas a extender las cartas hacia la mano derecha de la siguiente forma: empuja con el pulgar la primera carta (la más cercana a ti) y cógela con la mano derecha. Lleva ahora la ruano derecha de nuevo hacia la izquierda e introduce los dedos de la m ano derecha en la separación; toma como una las dos cartas que quedan por encima de la separa-ción de manera que, desde tu posisepara-ción, queden detrás de la primera carta y extendidas hacia la izquierda. Toma ahora la siguiente carta con

la mano derecha detrás de las que ya tienes en esta mano -de nuevo extendida hacia la izquierda- y, para terminar, coge la última carta de modo que queden todas extendidas en un pequeño abanico. Desde el lado del público se verán los dorsos de cuatro cartas, quedando

ocul-ta la carocul-ta vuelocul-ta.

-Ahora vuelve a colocarlas en la mano izquierda, aún extendidas, pero teniendo en cuenta los siguientes puntos cruciales: las cartas de-ben quedar extendidas en linea recta, ni en arco ni en abanico; la carta que está más a la izquierda (la Reina) se sitúa lo más a la izquierda po-sible (en otras palabras: queda empujada contra la parte carnosa de la horquilla que forman el pulgar y el índice); el dedo meñique queda extendido a lo largo del extremo inferior de las cartas, lo que

mástar-de ayudará a mantenerlas cuadradas; el pulgar está en contacto con dos cartas solamente: toca la cara del Rey y el dorso del Rey vuelto; y por último, los dedos mayor y anular están en contacto, por delante,

(6)

únicamente con las dos cartas centrales de la extensión. Consulta aten-tamente las figs. 1 y 2 y asegúrate de haber comprendido claramente estos detalles. Suponiendo que los dedos estén como se ha descrito, el pase en sí no es difícil. Con una ligera presión, dobla hacia dentro los dedos mayor y anular, arrastrando así hacia la izquierda las dos car-tas con las que están en contacto.

(7)

Esto hará que se separe la carta doble y que el naipe vuelto co-mience a asomar ya que, debido a que el pulgar está en contacto con las dos cartas del extremo derecho, éstas no se pueden mover; el dedo meñique debe mantener las cartas en línea recta durante su desliza-miento, corno si fuese un raíl de tren (fig. 3). A medida que los dedos siguen doblándose, la segunda carta por la derecha (por el lado del

pu-blico) se deslizará detrás de la primera hasta que no pueda más debido a que la carnosidad entre el pulgar y los dedos la detiene. Deberá que-dar perfectamente alineada con la primera carta ya que, por la

izquierda, queda detenida por el pliegue situado entre la base de los dedos y el pulgar, y además el dedo meñique evita que se deslice ha-cia abajo. El dedo índice puede ser útil para añadir el última retoque para que todo quede cuadrado por delante.

Si todo ha ido bien, debe parecer que tienes en la mano cuatro cartas, la segunda de las cuales se ve vuelta desde el .frente, siendo la

última carta en realidad dos cartas cuadradas como una. No hace fal ta hacer este pase con rapidez ya que, si se combina con un vaivén del brazo izquierdo, el pequeño movimiento de los dedos queda com-pletamente cubierto, lo que hará que parezca como si la segunda carta se diese la vuelta mágicamente. Creo que si lo intentas unas cuantas veces verás que no es tan difcil.

Tras haber hecho hincapié en la importancia de colocar las cartas en extensión recta y no en abanico o

arco,

una vez dominada la téc-nica, puede recurrirse a un manejo alternativo que consiste en disponer las cartas ligeramente abanicadas. El dedo meñique debe situarse como eje alrededor del cual se acomodan las cartas; la acción del pase es la misma, pero en este caso las cartas, en lugar de deslizarse en línea rec-ta, giran sobre el eje que forma dicho dedo (fig. 4, siguiente pág.).

Bien mirado, este pase (aunque usado en contextos completa-mente distintos) tiene similitudes con el "Lanzamiento óptico" de Larry Jennings (Jennings' Optical Toss). Por esta razón, cuando se haga referencia al pase en las siguientes rutinas en las que se utiliza, se le designará con el nombre de alineamiento óptico.

(8)

Veamos ahora el empleo de este pase dentro del contexto de la ru-tina. Debido a una pequeña discrepancia, es preferible emplear Figuras mejor que Ases; personalmente, empleo los Reyes (en la siguiente ex plicación supondré que tú también los usas). Además de

los

cuatro Reyes, se necesita una carta más, como ya sabes. Puedes añadirla de muy distintas formas, siendo la más obvia la adición de Vernon. No

es mi intención explicar este conocido pase con todo detalle, por lo

que lo haré brevemente: extiende una baraja de cartas con las caras hacia ti y haz sobresalir los Reyes a medida que los encuentres; al ce-rrar y cuadrar la extensión; con los Reyes sobresalientes, obtén una separación con el meñique izquierdo por encima de la carta inferior de la baraja; mientras la mano derecha sujeta todo el paquete, la mano izquierda se desliza hacia delante para extirpar los Reyes

(9)

sobresalien-tes y, al mismo tiempo, lleva hacia delante la carta inferior de la ba-raja por debajo de los Reyes, los cuales la ocultan, de manera que al extirparlos se ha conseguido añadir secretamente una carta bajo ellos.

Una alternativa que uso a menudo posee la ventaja de que los Re-yes pueden haber sido extraídos de la baraja previamente para ser usados en rutinas anteriores: se sujetan los Reyes en la mano derecha y, como la baraja no se necesita para el juego, la coges cara arriba en tu mano izquierda y la guardas en el bolsillo; el dedo meñique de esta

mano obtiene una separación por encima de la carta inferior. Al sacar l a mano del bolsillo, simplemente retén esta carta. Acerca las manos de manera que la izquierda pueda cargar la carta extra debajo de los Reyes (fig. 5), de un modo muy parecido a como se carga un limón o una bola gigante bajo un cubilete. Igual que en el pase para la carga de la fruta, la coordinación es más importante que la ocultación per-fecta de la carta en la mano.

Tras hacerte con la carta extra del modo que escojas, hay que or-denar los Reyes alternando sus colores sin exponer la carta añadida. Como no importa si se alternan rojo/negro o negro/rojo, da igual ex tender las cartas caras arriba una a una manteniendo las dos últimas como una, lo que oculta la carta extra; de esta forma, sólo hace falta alterar el orden de las tres primeras cartas, lo que no afecta a la carta doble. Ahora, los dedos izquierdos tiran hacia abajo del lado derecho de la carta doble para curvarla firmemente en sentido longitudinal_ Esto no sólo ayuda a mantener las dos cartas alineadas, sino que tam-bién proporciona una separación automática sobre estas dos cartas, necesaria -como recordarás- para el alineamiento óptico.

Hasta este momento, las cartas se han mantenido a la altura de la cintura. Ahora, toma con la mano derecha el Rey superior y levánta-l o hasta levánta-llevánta-levarlevánta-lo a levánta-la alevánta-ltura delevánta-l pecho. Vuélevánta-lvelevánta-lo para que su cara mire al público mientras explicas que las cartas se darán vuelta una a una. Mientras esto ocurre, la mano izquierda cae al costado y se aprovecha de que la atención está centrada en la mano derecha para voltear se-cretamente la carta superior del paquete. Ésta es una antigua idea de

(10)

Hugard que se emplea muy poco a pesar de su gran utilidad. Todo lo que sucede es que el pulgar empuja todo lo posible la carta hacia la derecha y los dedos la voltean de modo que caiga dorso arriba sobre el paquete (figs. 6 y 7).

Quizás

desees emplear el costado de la pierna para sujetar la carta durante el volteo (a propósito: este pase es muy útil en rutinas de carta ambiciosa para voltear la carta superior de la baraja, mientras haces un gesto con la carta elegida, de modo que pue-das devolver la carta elegida cara arriba sobre la baraja quedando preparado para un doble volteo). Cuando consigues voltear la carta, la mano izquierda sube para encontrarse con la derecha, que voltea su carta y la deja, cara arriba, tal y como estaba sobre el paquete, con cuidado de no revelar la carta vuelta. Las cartas están ahora en el

or-cíen correcto para realizar el pase.

Hecho todo lo anterior, las cartas se extienden a la altura del pe-cho como ya se explicó. Gracias a la curvatura de las dos cartas

inferiores, se puede obtener automáticamente una separación bajo ellas con el dedo meñique. Toma la primera carta en la mano derecha, dts-pués la doble, y luego las dos últimas como cartas sencillas, igual que antes, para que queden extendidas en un pequeño abanico que luego colocas en la enano izquierda.

(11)

Te encuentras ahora, por supuesto, en la posición correcta para el alineamiento óptico, pero yo prefiero no hacerlo en este momento; re-petir el mismo movimiento cuatro veces sería aburrido incluso para el público más considerado. Por ello, en este punto tan temprano de la rutina, simplemente cuadro las cartas, hago cualquier clase de pase má-gico, y las vuelvo a extender en la mano derecha, una a una esta vez, manteniendo las dos últimas cartas como una. Con este procedimiento se consigue volver la segunda carta, pero no de manera visible esta pri-mera vez; se establece la naturaleza del efecto y, al mismo tiempo, se deja posibilidad para mejorar en las tres ocasiones siguientes.

Con las cartas todavia sujetas en extensión en la mano izquier-da, la mano derecha saca la carta que se acaba de voltear y la mano i zquierda cae al costado cuadrando las restantes cartas en el trayec to. Mientras muestras esta carta con la mano derecha, la izquierda voltea la siguiente carta del paquete. Aunque el procedimiento pue-da parecer descarado, es ciertamente eficaz, y se emplea capue-da vez para preparar la siguiente carta. La mano izquierda sube para juntarse de nuevo con la derecha, y la derecha devuelve su carta, esta vez deján-dola con su cara hacia el público porque ya se ha dado la vuelta. Se extienden las cartas del mismo modo que antes: sencilla, doble, sen-cilla, sensen-cilla, de nuevo aprovechando la curvatura para obtener una separación para la doble. Una vez más, se vuelven a colocar en ppsi-ción en la mano izquierda.

Esta vez si empleo el alineamiento óptico, pero lo hago durante el denominado "tiempo débil", diciendo algo así como: Fsta vez, si

de-jase las cartas extendidas en un pequeño abanico, de esta manera, sí una carta

se diese la vuelta, ustedes la verían, ¿verdad?

Encogiéndome de hombros al decir esto, realizo el pase de ma-nera que tome al público por sorpresa cuando se den cuenta de que

la segunda carta se ha dado la vuelta sin que lo viesen. Resulta bas-tante más impresionante que la primera vez.

La mano derecha extrae las dos cartas que están cara hacia el pú- ---blico (las dos primeras, claro está) y hace un gesto con ellas mientras

(12)

la mano izquierda voltea la siguiente carta dando gracias al señor Hu-gard. De nuevo, acerca las manos, devuelve las cartas -caras hacia el público- al paquete y cuadra todo. Vuelve a extenderlas como antes: sencilla, doble, sencilla, sencilla (hay que decir que ahora tiene lugar una pequeña discrepancia: al extender los naipes de esta manera, la segunda de las dos cartas que está de cara hacia el público es doble y, desapercibidamente, ha cambiado de palo. Este es un detalle menor, pero es la razón por la que me aseguro de que las cartas alternen sus colores desde el principio, de modo que sólo habrá un cambio de palo, pero no de color, lo cual sería mucho más evidente).

Realiza de nuevo el alineamiento óptico; esta vez, para hacerlo más sorprendente, suelo dirigir la atención hacia la mano al mismo tiem-po que con ella hago un movimiento amplio de vaivén para cubrir el trabajo de los dedos. Cuando acaba el movimiento, se ve que la ter-cera carta se ha dado la vuelta.

Para terminar, la mano derecha toma una por una, empezando por la que está más a la derecha, las tres cartas que ya se han dado la vuel-ta, lo cual invierte su orden. Esto cubrirá otra pequeña discrepancia.

Mientras haces un gesto con ellas, la mano izquierda voltea de nue-vo la siguiente carta en el costado; el pase es el mismo aunque sólo se utilicen dos naipes. La mano izquierda se dirige otra vez hacia la de-recha, que devuelve sus tres cartas con las caras mirando hacia el público. Cuadra todo, pero esta vez el procedimiento cambia ligera-mente: realiza una cuenta -bucle o por enganche del meñique en lugar

de lo habitual hasta ahora. En otras palabras: con las manos todavía a la altura del pecho, torna la primera carta con la mano derecha, lue-go otra carta sencilla, y luelue-go haz un bucle de la carta inferior con los dedos izquierdos, o bien tira de ella hacia abajo con el meñique iz-quierdo. Las dos cartas restantes quedan, por lo tanto, separadas de la i nferior y puedes tomarlas con la mano derecha como si fuesen una. Para terminar, coge la última carta. Obviamente esto debe parecer a los espectadores idéntico a las anteriores cuentas: Pon las cartas en la

(13)

ló-gicamente el pase es imposible en esta posición. Justo cuando el pú-blico piensa que vas a hacer que la última carta se dé la vuelta, detente

y sugiere lo siguiente:

Quizás piensen que ahora es rnás

fácil

porque la

úl-tima carta está al final; a lo mejor creen que lo único que hago es voltear las

cartas con el pulgar, por ejemplo. Para hacerlo igual de difícil que en las

oca-siones anteriores, colocaré la carta entre medias de otras dos, siendo así

imposible que pueda darse la vuelta.

Toma las cartas en la mano derecha, pero esta vez sujétalas desde abajo en las puntas de los dedos (como muestra la fig. $); la mano iz-quierda se acerca por encima y extrae la carta que está más a la derecha en el abanico, colocándola nuevamente delante de la carta vuelta de modo que esta carta quede sin duda entre medias de las otras dos.

Este procedimiento parece otorgar una claridad extrema al pro-ceso, pero en realidad has conseguido colocar las cartas en la posición adecuada para la realización del alineamiento óptico una última vez.

(14)

Pasa las cartas de nuevo a la mano izquierda y realiza el pase. Esta vez suelo hacerlo deprisa, con menos movimiento del brazo, ya que es el final de la rutina y, por tanto, el efecto es más espectacular.

Para terminar, puedes tomar las cartas una a una con la mano de-recha de modo que la última carta (doble) quede en la parte inferior del paquete, de donde puedes empalmar la extra; también, en esta posición, puedes dejar caer todo el paquete cara arriba sobre la baraja cara abajo, de forma que la carta extra quede "perdida" encima de la baraja.

Agitando los Ases 11

Uno de las cosas que salva al servicio de ferrocarriles Amtrak de Norteamérica es el sandwich caliente de pollo que sirven en sus ba-res. Lo descubrí durante mi primera visita a los Estados Unidos, ocasión en que viajé prolongadamente por todo el país haciendo uso frecuente del servicio de trenes; al año siguiente, al cubrir el breve tra-yecto desde Orlando -donde había asistido a un congreso bastante

decepcionante de la IBM para visitara unos amigos en Daytona, me alegró descubrir que no habían cambiado (por cierto, si alguna vez pi-des uno, haz que saquen la bolsita de salsa de la caja antes de meterlo . en el microondas ya que, de no hacerlo, ésta tiene por costumbre

es-tallar encima del sándwich).

_ Había estado charlando sobre "magia visual" con mi amigo Paul Cowling, y surgió la posibilidad

de

encontrar un método visual para "Girando los Ases". Se nos ocurrieron varios métodos poco satisfac-torios, aunque la noción de una carta extra parecía ser esencial.

Fue en este decisivo viaje en tren, con cuatro Ases y una carta ex-tra en una mano y un sándwich caliente de pollo en la oex-tra, cuando se me ocurrió el pase que ya he explicado -(aunque en ese momento

(15)

era denominado, de manera informal "alineamiento del pollo calien-te" parece afortunado que más tarde se señalase la similitud con el pase de Jennings pues, de no haber sido así, podría haberse quedado con este nombre tan lastimoso). En esta fase de su vida, "Agitando los Ases" era un efecto estrictamente de cerca, y la explicación de esta versión primera, que ha sido llamada algo confusamente "Agitando los Ases 11", es la que ahora sigue.

Los requisitos para el comienzo son similares a los del primer mé-todo; debe haberse añadido una carta de más bajo los cuatro Reyes, pero esta vez -en lugar de alternar los colores- los dos Reyes rojos de-ben quedar encima de los dos Reyes negros, o viceversa.

Con el paquete cara arriba y la carta añadida debajo de los cuatro Reyes, coge las cartas en la mano derecha por su lado derecho de modo que puedas pelarlas una a una en la mano izquierda como si se trata se de una cuenta Elmsley: pela el primer Rey de esta forma arrastrándolo con el pulgar izquierdo a la posición de dar en la mano i zquierda; pela las cartas segunda y tercera de la misma manera, enci-ma de la anterior, lo cual deja una carta doble en la enci-mano derecha, carta que colocas sobre las otras tres. Al final cuadra todo. Así habrás mostrado aparentemente sólo cuatro Reyes contándolos de una mano a la otra sin dar importancia a la acción.

Ahora hay que dar la vuelta al paquete y al mismo tiempo volver secretamente la carta inferiorpara que quede cara arriba. Para esto pue-de utilizarse un medio salto normal, u opcionalmente puepue-de obtenerse -con las cartas caras arriba- una separación con el meñique izquier-do bajo la carta superior y retener esta separación mientas das la vuelta al paquete, lo cual te dejará en la posición correcta para el volteo de Krenzel; a mí me parece mejor este segundo método, pero si no co-noces este volteo, el medio salto convencional es perfectamente aceptable.

(16)

Hagas lo que hagas, las cartas de la mano izquierda deben quedar todas cara abajo excepto uno de los Reyes, que quedará cara arriba de-bajo del paquete.

Por último, hay que llevar la carta superior debajo del paquete. Casi siempre la tomo para enseñarla y, mientras explico que las car-tas se darán la vuelta una a una, la coloco despreocupadamente en la parte inferior del paquete. Todo este proceso ha ordenado las cartas en la posición adecuada para la rutina. A partir de aquí se emplea el mismo procedimiento para cada Rey.

Toma las cartas cara abajo por el lado derecho con la mano dere-cha y pélalas una a una con la mano izquierda: coge la primera normalmente, pela sobre ella, la segunda carta, dejándola ligeramente separada poco más de un centímetro hacia la derecha. Ahora pela so-bre estas dos una carta doble mediante un empuje múltiple: para asegurar la correcta realización de este movimiento, el pulgar derecho debe situarse al menos parcialmente en el lado derecho de las cartas, tal y como muestra la 6g. 9.

Apretando el pulgar y el indice juntos y empujando el pulgar ha-cia la izquierda, desplazarás -perfectamente cuadradas- todas las cartas excepto la última (dos, en este caso).

(17)

Coloca esta carta doble sobre las otras dos de manera que quede extendida a la derecha de las dos anteriores y sujeta en esa posición por el pulgar izquierdo. Coloca la última carta encima, completando una extensión de cuatro cartas.

Habrá que ajustar la posición exacta de las cartas mientras se apren-de la rutina, ya que la sujeción para el alineamiento óptico "apren-de cerca" es algo distinta. La carta del extremo izquierdo sigue lo más a la

iz-quierda posible, en el pliegue carnoso entre los dedos y el pulgar; el . pu .ar izquierdo sigue en contacto con los dorsos de las dos cartas

su-periores únicamente; los dedos mayor y anular siguen en contacto, por debajo, con las dos cartas centrales de la extensión. Sin embargo, esta vez, en lugar de utilizar el dedo meñique por el extremo inferior, el dedo indice queda curvado alrededor del extremo exterior de la ex-tensión, manteniendo las cartas alineadas por delante (fig. 10). En lo restante, el pase es igual: la mano izquierda queda completamente in-móvil excepto por los dedos mayor y anular que se recogen tirando hacia la izquierda de las dos cartas con las que están en contacto. Las dos cartas superiores no pueden moverse, ya que están sujetadas por el pulgar; a medida que los dedos se recogen, la carta vuelta queda ex-puesta, y la carta que está bajo ella se mueve hacia la izquierda.

(18)

Al final, este naipe se deslizará encima de la última carta, quedando perfectamente alineada gracias al pliegue carnoso de la mano y a la ac-ción del dedo índice por delante. Inclinar la mano ligeramente hacia abajo ayuda a lograr todo lo anterior, ya que la fuerza de gravedad em-puja las cartas contra el dedo índice, lo cual contribuye a que queden bien cuadradas. Corno antes, un pequeño movimiento de vaivén ser-virá para cubrir el pase. Debe parecer como si, durante el vaivén, la segunda carta por abajo se hubiese dado la vuelta misteriosamente. Al extraer la carta que se acaba de dar la vuelta, se volteará secre-tamente el siguiente Rey. Para conseguirlo, hay que sacar hacia fuera -casi en su totalidad- la carta vuelta mientras el resto de los naipes si guen extendidos. Gracias a la cobertura que proporciona la extensión, el dedo menique izquierdo obtiene una separación por encima de la última carta tirando hacia abajo de la carta inferior de las dos que for-man la doble. llaz un medio salto con la carta inferior tirando hacia abajo todo lo que puedas con el meñique, momento en el cual el dedo índice se encoge por debajo de la carta (fig. 11). En esta posición, es bastante sencillo voltear la carta empujando hacia la derecha con el dedo índice, de manera que la carta quede cara arriba debajo de la ex-tensión (fi g. 12). Esto queda bastante bien cubierto por las otras cartas. Los dedos derechos sujetan la carta volteada mientras que -en un mo-vimiento continuo- la mano izquierda se desplaza hacia deLnte para tomar la carta sobresaliente y extraerla del resto. Colócala debajo del paquete, y cuadra todo el conjunto en la mano izquierda. Como men-cioné al principio, hay que tener en cuenta que el público deberá estar mirando el efecto desde arriba; por eso es ideal para aquellas ocasio-nes donde tódos los participantes en el juego se encuentran de pie; en esta situación es relativamente fácil cubrir el medio salto en la acción de extraer la carta, mientras que queda descaradamente visible si se

mira desde el frente.

-Este proceso se repite para las dos siguientes cartas de esta mane-ra: como antes, la mano derecha toma el paquete entero por el lado - _ - derecho, preparada para hacer un empuje múltiple.

(19)

Se pela la carta superior con la mano izquierda; después la si-guiente carta extendida un poco a la derecha de la primera; después el pulgar derecho hace el mismo empuje doble otra vez y se coloca la carta doble a la derecha de las dos primeras y, finalmente, la última carta (la que se acaba de dar la vuelta) se coloca encima.

Estas cartas deben quedar en la mano izquierda en la posición co-rrecta para el alineamiento óptico. Con algo de práctica, irán a parar automáticamente a la posición adecuada. El pase se ejecuta de nuevo de manera que la segunda carta se dé la vuelta. Otra vez se deja esta carta sobresaliente y se hace el medio salto con la carta inferior al tiem-po que la mano izquierda va a extraer la carta, igual qué antes. Se la coloca debajo de todo y después se transfiere la carta superior (la que

(20)

está cara arriba) también a la parte inferior. Esto vuelve a colocar las cartas en el orden correcto para repetir las acciones. Y de nuevo se re-pite todo tomando las cartas con la mano derecha, pelando la primera con la mano izquierda, después la segunda, después haciendo el do-ble empuje para tomar la tercera (dodo-ble) y al fin, la última. Se ejecuta de nuevo el alineamiento óptico para hacer que se dé la suelta la ter-cera, pero ahora hay un pequeño cambio en el procedimiento.

En lugar de hacer sobresalir la carta que acaba de darse la vuelta, haz sobresalir la que aún queda por voltearse; esta carta es, de hecho, la carta doble que tienes en la mano izquierda. Mueve esta mano ha cia delante llevándote la carta doble mientras la derecha sujeta los demás naipes en su posición. Al desplazarse hacia delante, el dedo me-ñique izquierdo tira hacia abajo de la carta inferior de la doble, obteniendo así una separación. Si tiras de la carta hacia abajo desde la separación, los dedos derechos podrán introducirse en ella sujetan-do la carta superior de la sujetan-doble y quedansujetan-do ésta sobresaliente respecto a las otras tres cartas que están cara arriba; la mano izquierda se mue-ve hacia atrás bajo las demás cartas, llevando consigo is carta inferior cíe la doble y volteándola en la misma acción de medio salto utiliza-da anteriormente. En cuanto esto esté hecho y se haya volteado la carta bajo la extensión, los dedos derechos la sujetan, quedando así la mano izquierda libre para moverse hacia delante una vez más para extraer la carta que está sobresaliendo dorso arriba. Esta vez, sin embargo,` la pones encima de todo el conjunto.

Por último, la mano derecha retoma el paquete y extiende las car-tas como antes (sencilla, sencilla, doble, sencilla) y se ejecuta el alineamiento una vez más para hacer que la última carta -en la par te inferior de la extensión- se voltee. De nuevo, la - discrepancia del, cambio de palo pasa desapercibida gracias al orden de comienzo de

las cartas.

-Puedes empalmar la carta de abajo si lo deseas, o dejar caer todo el paquete cara arriba sobré una baraja cara abajo, con lo cual te des-haces de la carta de más. Opcionalmente, puedes emplear una carta

(21)

de doble dorso como carta extra, de manera que puedas volver la mano para mostrar los dorsos de cuatro cartas una vez que se haya dado la vuelta la última. Quizás también te interese pensar en una presenta-ción para este efecto en la que, al igual que en la versión para realizar de pie, cada volteo sucesivo sea más impresionante que el anterior. Creo firmemente que en la extraña ocasión en que uno tiene una buena idea, bien vale sacarle todo el partido posible. Del mismo modo, si uno se ha tomado la molestia de aprender un pase o una técnica, es mucho mejor si hay más de un único uso para ella. La feliz unión de estas dos nociones tomará forma en lo que será una breve sección al final de la mayoría de los capítulos que contendrá mas ideas o usos para la técnica explicada. Espero además, que ello inspire una modi-cá dosis de reflexión o creatividad en el lector, siendo por esta razón -además del uso económico del espacio- por lo que estas ideas adi-cionales son algo breves y, algunas veces, no del todo completas.

llgua_y aceite

El alineamiento óptico puede emplearse como maniobra cu-bierta o de forma visible. Supongamos que hemos sacado de la baraja tres cartas rojas de valores similares (quizás un Nueve y dos Ochos) y las hemos dejado cara abajo sobre la mesa; también hemos Saca-do tres cartas negras de valores similares, a las que hemos añadiSaca-do secretamente otra carta negra, también de valor siuiilar (utilizando la adición de Vernon, por ejemplo), de manera que en realidad son cuatro. Deja caer estas cartas cara abajo encima de las rojas. Si las re-coges y las extiendes cara abajo de izquierda a derecha, manteniendo las dos últimas juntas como una, enseñarás un total de seis cartas; de.esta manera también podrás obtener una separación fácilmente por encima de las dos cartas inferiores cuando cuadres el conjunto acto seguido. Puedes tornar las tres cartas superiores con la mano de-recha, en uña posición parecida a la del alineamiento óptico; la mano

(22)

i zquierda mantiene las suyas cuadradas conservando la separación por encima de las dos de abajo. La mano derecha, que sujeta toda-vía sus cartas, puede ayudar a extender como tres las restantes cuatro cartas de la mano izquierda: los dedos de la mano derecha toman una carta doble (es fácil gracias a la separación) y la sujetan por de-bajo de las otras tres. El pulgar izquierdo empuja la siguiente carta hacia la derecha y retoma la doble de la mano derecha de modo que quede extendida hacia la derecha de las otras dos. De esta forma, se muestra una extensión de tres cartas en la mano izquierda, siendo la carta superior doble. En este punto la mano derecha puede alejarse sujetando sus naipes en una posición similar.

La enano derecha sujeta tres cartas negras, que puedes enseñar al público, y también puedes volver la mano izquierda para ense-ñar tres cartas rojas (aunque hay una carta negra oculta detrás de 11

superior). La mano derecha se vuelve de forma que sus naipes que-den cara abajo y deja caer el inferior sobre la mesa. Mientras esto ocurre, la mano izquierda, que también se vuelve de manera que sus cartas queden cara abajo, realiza el alineamiento óptico. Sólo hay tres cartas esta vez, pero el pase es el mismo: se deslizan hacia l a izquierda las dos centrales de modo que las dos inferiores que-den cuadradas como una, resultando ser ahora la superior (sin que - l o sepa el público) una carta negra (fig. 13).

El pulgar izquierdo da esta carta negra cara abajo sobre la mesa sobre la primera carta; la mano derecha se vuelve otra vez para mos-trar sus cartas negras y deja caer la siguiente carta cara abajo sobre las que están encima de la mesa, de forma que parezca que los colores se alternan. La mano izquierda hace lo mismo, dan la siguiente carta roja _ manteniendo las dos últimas cuadradas como una sola. Mientras la mano derecha muestra su última carta y la da sobre la mes., la mano izquierda dobla con firmeza la carta doble (lo que ayudará a mante-nerlas cuadradas) muestra su cara y la deja caer encima de las restantes. Tras recoger el paquete de cartas y colocarles cara arriba en la mano i zquierda, puede mostrarse que las cartas que tan lentamente se han

(23)

dejado sobre la mesa en alternancia de colores, se han separado como el agua y aceite de esta manera: extiende hacia la derecha claramente las tres primeras cartas para mostrar que son todas negras; déjalas caer sobre la mesa.

Gracias a la curvatura de las dos cartas inferiores, te resultará fácil obtener una separación sobre ellas para realizar un doble volteo; esto oculta la otra carta negra, sobre la cual pones las otras dos cartas ro j as una a una. Puedes dejar caer estas cuatro encima de las cartas negras que están cara arriba sobre la mesa y repetir el efecto.

Otro final alternativo y muy visual, que además sirve de con-clusión adecuada en caso de que desees repetir el efecto (opción que te recomiendo especialmente) es hacer como se ha descrito hasta el momento en que has dado todas las cartas sobre la mesa excepto la última, la carta doble que tienes en la mano izquierda. Justo al ir a dar esta carta doble sobre la mesa, deténte y tómala -como si fue-ra una sola- en la mano derecha.

(24)

Invitando a que te crean, di: ¡De verdad! Las cartas están alternadas realmente. Para mostrar que es así, en caso de que alguien dude de tu palabra, levanta la carta doble de la mano derecha para que todos pue dan ver su cara; toma la carta superior del montón de la mesa con tu mano izquierda y colócala en la mano derecha, debajo de la carta do-ble y separada hacia la izquierda. Haz lo mismo con la siguiente carta de la mesa, de forma que la mano derecha aparentará tener tres cartas que alternan en color. Coloca estas cartas, manteniendo la doble cua-drada, en la mano izquierda en posición para el alineamiento óptico. El efecto concluye dando la vuelta a las cartas que quedan sobre la mesa para mostrar que son tres negras y, mientras la atención está aqui, la mano izquierda realiza el pase ocultando la otra carta negra. Cuan-do la atención vuelve a esta mano, se verán tres rojas, como si las cartas se hubiesen separado incluso a tanta distancia.

Este efecto puede también realizarse de manera eficaz sin ayuda de una mesa usando la mano de una espectadora voluntaria, quien podrá incluso volver las cartas ella misma.

Chercbez la.jémme4

Como antes, se extraen de la baraja una Reina roja y dos cartas negras de puntos similares añadiendo secretamente una tercera car-ta negra de puntos. Por algún medio que dejo a tu elección, una de las cartas negras debe quedar oculta detrás de la Reina formando una carta doble. Poniendo esta doble encima de las otras dos cartas ne-gras de modo que queden extendidas cara abajo en posición para el alineamiento óptico, puedes ejecutar el pase de manera cubierta o visual para hacer que la Reina se desplace desde un extremo al

cen-tro de la extensión.

(25)

Las aplicaciones visuales resultan obvias, pero como maniobra oculta pueden obtenerse efectos más sutiles. Por ejemplo, puedes ha-cer el pase al llevar las manos desde la altura del pecho -donde muestras las cartas- hasta el nivel de la cintura, momento en el que quedarán cara abajo. Si mueves las cartas con cuidado como si las mez-clases (procura no alterar la carta doble), puedes invitar al espectador a que intente seguir la posición de la Reina, pero será incapaz de ello, ya que ésta no se encontrará en la posición de comienzo que él creía. Del mismo modo, puedes usar el manejo de cerca descrito en Agi-tando los Ases II para hacer que la Reina salte de manera similar desde el centro al extremo de la extensión si sujetas las cartas cara arriba en la mano y la doble está compuesta por dos cartas negras similares. Como final puedes hacer que la Reina desaparezca visiblemente de la extensión, tras lo cual quedarán tres cartas negras a la vista; des-pués puedes empalmar la Reina y hacerla aparecer en cualquier sitio.

:r w :r M

El problema de Hofzinser (o a.sí se lo conoce)

Gavin Ross sugirió emplear una carta elegida como carta extra en la presentación de "Volviendo los Ases". En tal caso, ésta quedaría cara abajo debajo de cuatro Reyes cara arriba. Después, al poner las cartas en la mano izquierda -las caras de los Reyes hacia el público- en lá posición para el alineamiento óptico, deberán quedar dispuestas de modo que el Rey del palo de la carta elegida sea el segundo por la iz-quierda y que la carta elegida quede oculta detrás del segundo Rey por l a derecha.

Igual que antes, dejo al lector la tarea de encontrar el modo más " eficaz de llegar a esta posición. Al realizar el pase, se verá que el Rey,

del palo de la carta elegida se ha dado la vuelta, aunque en realidad _ ha sido cambiado por la carta elegida. Al tomar las cartas una a una, el Rey quedará como última en la parte inferior de la extensión, des-de dondes-de puedes-des empalmarlo y añadirlo al resto des-de la baraja (quedará

(26)

vuelto respecto al resto de las cartas); corta la baraja o haz un salto y extiéndela en cinta sobre la mesa para mostrar la carta vuelta en el cen-tro de la extensión. Al volverla para mostrar su cara se verá que esta carta, supuestamente la elegida, es en realidad el Rey, y que el Rey que se dio la vuelta no es sino la carta elegida, tal y como lo quiso el se-ñor Hofzinser.

á á á á á

Otras ideas

Los efectos tipo sandwich y Reyes cazadores también pueden abrir posibilidades para este pase. No entraré en ellos so pena de aburrir al lector quien, estoy seguro, desea a estas alturas pasar a otros temas.

(27)

DOS

referente a la dificultad de la magiay

al

mérito rielcurte y la confección a medida

Para mí es un motivo constante de irritación el hecho de que a pe-sar de dedicar un tiempo considerable a tocar el piano, no soy un buen pianista. Diría incluso que en total, y teniendo en cuenta que comen-cé con cinco años, he pasado mucho más tiempo practicando piano que j uegos de cartas y, sin embargo, en comparación con otros en mi cam-po dentro del ámbito internacional, soy mucho mejor haciendo juegos

de cartas que tocando el piano. Hay bastantes explicaciones posibles al respecto: desde las simples aptitudes naturales (que no parezco poseer para el piano), hasta la idea de que -al menos en un nivel técnico- los juegos de cartas son bastante más fáciles que las piezas de piano. Sos-pecho que esta última idea está más cerca de la verdad.

Con esto en mente, adentrémonos en el que promete ser el capí-tulo más dificil del libro, y que exigirá, me temo, algo de práctica y -de eso estoy seguro- una chaqueta-que le quede a uno bien.

Cuatro cartas penetran a través de una chaqueta

El efecto de esta rutina es el siguiente: se pierden cuatro Ases en distintas partes de la baraja, que se guarda a continuación en uno de

(28)

l os bolsillos exteriores de la chaqueta, lugar que aparentemente difi-cultará la localización de los Ases (ya que el mago no puede ver las cartas). El mago comenta que si fuese a encontrar los Ases en estas con-diciones, sería más difícil que teniendo las cartas en sus manos, pero que aun así este hecho no sería un milagro imposible. Por tanto, anun-cia que hará aparecer los Ases haciéndolos pasar mágicamente uno a uno a través del forro de su chaqueta, cosa que procede a demostrar con los tres primeros. Tras experimentar problemas con el cuarto, el mago decide que toda la baraja atraviese la chaqueta; entonces queda el último As como única carta en el interior del bolsillo.

Para llevar a cabo este efecto, pierde los cuatro Ases en la baraja y llévalos a la posición superior empleando cualquier tipo de salto o control. En un capítulo siguiente hago referencia a la técnica que yo utilizo, pero por el momento supongamos que ya tienes los cuatro Ases encima de la baraja (tus espectadores no deben percatarse de esta situación).

Sujeta las cartas con la mano izquierda y, con la derecha, empal-ma las tres cartas superiores en un gesto de cuadrar;

no

hace falta decir que es una buena idea obtener una separación bajo ellas antes de in tentar empalmarlas. Personalmente empleo lo que es, en esencia, el empalme al cuadrar de Braue ("Braue Tip-Up Palm») de EXPERT CARD TECI INIQUE, aunque los eruditos me dicen que este pase data de

mu-cho antes; no obstante, en este momento nuestra única preocupación es que las tres cartas superiores queden empalmadas en la mano de-recha. En un movimiento fluido, la mano izquierda guarda el resto de la baraja en el bolsillo exterior izquierdo de la chaqueta mientras que la mano derecha (todavía con las cartas empalmadas) sujeta la chaqueta para que lá mano izquierda deje sus cartas con más facilidad.

- Mientras la mano izquierda se introduce en el bolsillo, la derecha subrepticiamente deposita sus cartas en la cintura del pantalón (fig.

1), de manera que cuando la mano salga del bolsillo, la chaqueta cu bra las cartas. Para realizar correctamente esta maniobra, es importante empalmar las cartas mediante una presión diagonal ejercida entre la

(29)

base del pulgar y el meñique, de forma que los dedos índice y medio queden libres para moverse. Esto permite sacar el dedo indice por fue-ra de la chaqueta mientfue-ras los tres restantes van por dentro de ella. Así podrás sujetarla queta entre el dedo índice y los restantes al tiempo que introduces las cartas por dentro de ella. Sujetándola con la mano derecha a la altura del botón superior (o del botón central si se trata de una chaqueta con tres) es muy probable que las cartas se sitúen en el lugar adecuado.

A partir de aquí es sólo cuestión de aplicar una leve presión hacia dentro con el dedo mayor de modo que sea éste el que sujete las car-tas en el empalme. Los dedos anular y meñique pueden entonces soltar su sujeción sobre las cartas cíe forma que las esquinas inferiores que-den libres para deslizarse entre la cintura; tan sólo es necesario empujarlas hacia dentro un par de centímetros, ya que en breve las volverás a robar de su ubicación actual.

(30)

Este método de ocultación puede suponer algunos problemas se-gún séa t indumentaria: llevasas rirantes, segúrate antes de intentarla maniobra de que no suponen un obstáculo (los tirantes de botones son especialmente inapropiados); si adomas tu cintura con un fajín, puedes introducir las cartas por su parte superior, con lo cual la mano derecha deberá dirigirse a un punto un poco más alto para compensar la dife-rencia; si llevas chaleco puedes introducir las cartas en su bolsillo i nferior, si por fortuna está situado más o menos a la altura correcta. Como alternativa (y suponiendo que el último botón del chaleco esté desabrochado) también puedes deslizar la mano derecha subrepticia-mente por debajo de éste y de la chaqueta para cargar las cartas en el pantalón como antes. Mientras tanto la mano izquierda, aún dentro del bolsillo, se afana en su trampa particular: aparentando simplemente guardar la baraja, el pulgar empuja la carta superior dejando que caiga al fondo del bolsillo apoyada en uno de los lados. El resto de la baraja debe quedar en ángulo de noventa grados con el fondo del bolsillo, apo-yada sobre uno de sus extremos. Al sacar la mano, cosa que harás en breve, la carta superior de la baraja quedará eficazmente separada del resto de las cartas debido a su orientación, con lo cual te resultará más fácil dejarla en el bolsillo cuando más tarde extraigas la baraja secreta-mente. Saca ahora la ruano izquierda. La chaqueta cubre las cartas de l

a cintura; si no es así, entonces claramente deberías haberlas introdu-cido un poco más hacia la izquierda (también me han comentado que las chaquetas cruzadas proporcionan mayor cobertura, tanto en este mo-mento de la rutina como más adelante).

Ahora puedes mostrar ambas manos vacías; es un detalle importante de la rutina. Aunque vas a robar las cartas con la mano derecha casi in-mediatamente, estos pocos segundos en que muestras con claridad las manos son cruciales para dar honestidad al procedimiento. El robo de las cartas con la mano derecha se lleva a cabo -de forma algo ironica-durante la siguiente maniobra. Explica cuánto más dificil sería encon-trar ahora los Ases con las cartas en el bolsillo; como si lo fueses a demostrar, introduce la mano izquierda en el bolsillo, aparentemente

(31)

para buscar un As. En realidad, toma la carta inferior de la baraja, que es

una carta cualquiera. Mientras la mano izquierda se ocupa en ello, la de-recha roba las cartas de la cintura del pantalón llevándolas al empalme lateral. El método exacto para ejecutar el robo variará sin duda depen-diendo dei tamaño de tu mano, del tipo de chaqueta que vistas y de cuanto sobresalga tu vientre por encima de la cintura del pantalón.

A continuación explico el método que encuentro más adecuado y verás que, al transcurrir toda la maniobra detrás de la chaqueta, no hace falta que sea especialmente refinado o elegante (a propósito, este robo es muy similar al que Gary Kurtz usa para hacerse con una mo-neda gigante en su rutina "Flurious").

Al introducir la mano izquierda en el bolsillo, la mano derecha se desplaza para sujetar el extremo de la chaqueta igual que antes: de nue-vo, solamente los dedos índice y mayor sujetan la chaqueta. El pulgar, que queda libre, se coloca detrás de las cartas de la cintura (entre ellas y la camisa). El pulgar, que toca las cartas en la esquina superior izquierda que lleva el índice, las empuja hacia fuera de forma que la esquina que-de contra la punta que-del que-dedo mayor por que-dentro que-de la chaqueta. Con las cartas sujetas de este modo por su esquina, mueve la mano hacia de-lance, extrayendo las cartas de la cintura en un plano horizontal. Moviendo entonces la mano hacia la izquierda mientras la esquina in-terior izquierda de las cartas se encuentra aún en contacto con el cuerpo, las cartas pivotarán hacia el interior de la mano (en la fig. 2 se ha apar-tado el pulgar para mayor claridad). También puedes ayudarte con el dedo anular para llevar las cartas hacia dentro de modo que acaben en posición de empalme lateral. En el caso de que no conozcas esta ma-nera de empalmar de Steranko, la fig. 3 (pág. 52) la muestra de forma clara; verás que las cartas se sujetan de forma horizontal, cara arriba, en-tre los dedos mayor y anular gracias a la presión de la punta del mayor.

Saca la mano izquierda, que lleva la carta indiferente cara abajo, y suelta con la mano derecha la chaqueta, aunque esta mano debe que-dar más o menos en la misma posición, todavía ocultando de manera natural las cartas que contiene.

(32)

En este momento comenta algo como: Aunque encontrarlos Ases de esta manera seria más impresionante que localizarlos con la baraja fuera del bolsillo, aun asi todavía no constituiría un truco de magia fenomenal. Por lo tanto, no lo haré. Vuelve la carta para mostrar que no es un As (al con-trario de lo que tu público esperaba), lo cual normal mente_provoca cierta diversion.

(33)

No, haré aparecer los Ases sin meterla mano en el bolsillo. Durante es-tas bromas, voltea la carta indiferente cara abajo y vuelve a introducirla en el bolsillo mientras la mano derecha (con las cartas empalmadas) sujeta el extremo de la chaqueta igual que las veces anteriores. Ya den-tro del bolsillo, la mano izquierda desliza la carta que sujeta a la parte i nferior de la baraja, e inmediatamente agarra toda la baraja (excepto la carta superior, que está en posición horizontal) y la extrae secreta-mente del bolsillo. Mientras lo haces es necesario girarse hacia la

izquierda para que el robo no se vea.

Decir que empalmas la baraja sería exagerar; más exactamente, la sujetas muy abajo en la mano con la base del pulgar por el lado iz-quierdo y el meñique por el lado derecho, por lo que los restantes dedos quedan más o menos libres. Esta posición podria asemejarse a un empalme del tahúr "bajo" (Deep Gambler's Cop); sin embargo las cartas quedan ocultas enteramente por el cuerpo y no por algún tipo de virtud especial del empalme. La carta superior de la baraja queda naturalmente en el bolsillo, ya que gracias a su orientación diferente no interfiere con. l a maniobra. En cuanto la mano izquierda salga del bolsillo, coge con

ella

el lado izquierdo de la chaqueta y ábrelo de ma-nera que la baraja quede oculta tras él (fig. 4).

(34)

Si doblas un poco el dedo mayor, las esquinas superiores derechas deben quedar de nuevo apoyadas contra la base de los dedos mayor y anular, igual que lo estaban durante la posición de empalme. Las cartas se sujetan con la presión de la punta del dedo mayor, lo que quiere de-cir que el pulgar no interviene en absoluto en la sujeción de las cartas.

Ahora hace falta un tacto ligero, ya que el pulgar tiene que levantar sólo el As superior dejando los dos restantes donde están (fig. 8). Mien-tras el pulgar se desplaza hacia arriba levantando el As hasta donde le sea posible, los dedos se doblan hacia dentro llevando las otras dos cartas otra vez a la posición de empalme lateral. Con suerte, toda esta acción para volver a empalmar los dos Ases aparentará ser parte del revoloteo de las cartas. Aunque la mano se ha mostrado vacía duran-te el revoloduran-tee, ahora vuelve a conduran-tener dos Ases ocultos.

Si te resulta difícil separar sólo una carta y algunas veces levantas una doble, quizás quieras limar una pequeña parte de la esquina de l os dos Ases inferiores (que serán los dos Ases superiores justo antes de empalmarlos de la parte superior de la baraja). Siempre que dicha esquina quede sólo un poco más corta, no afectará a la carta triple du-rante el revoloteo, pero te permitirá separar un As de los otros dos casi automáticamente.

Ahora, de la mejor manera posible, coloca en la mano izquierda el As que has separado de los otros dos y que, por tanto, está a la vis-ta del público. Todavía hace falvis-ta sujevis-tar la chaquevis-ta para oculvis-tar la baraja, que también sostienes con la misma mano, pero, aun así, los dedos pulgar e índice deberían quedar libres para sujetar el As. La fig. 9 muestra la posición aproximada en que suelen quedar mis dedos, pero debo insistir en que la mano izquierda tiene que improvisar un poco, ya que no se emplean técnicas ni empalmes convencionales. No hace falta que

diga

que esta mano no debe moverse para no exponer la baraja, con lo cual es la mano derecha la que se dirige ha-cia ella para depositar el As.

Lleva la mano derecha a su posición frente al forro de la chaque-ta y haz aparecer el segundo As exacchaque-tamente del mismo modo. Puedes

(35)

aumentar el efecto pellizcando un poco de tela con la mano derecha antes de la aparición para dar la impresión de que la carta se extrae ge-nuinamente a través de la tela.

Gira las cartas de la misma forma aunque, obviamente, sólo vol-verás a empalmar una carta. Pon este segundo As también en la mano izquierda, al lado o encima del primero.

Repite las mismas acciones con la tercera carta, aunque ya será mu-cho más fácil. Tendrás que mantener la misma secuencia de acciones para lograr uniformidad. Pon también el tercer As en la mano izquierda. Para el último As, finge intentar hacerlo aparecer de la misma ma-nera, pero aparenta tener dificultades. Explica que los dos primeros fueron fáciles ya que, al haber más Ases en la baraja, había mayor pro babilidad de encontrar un As. Como si fueses a ilustrar el comentario, toma los tres Ases en la mano derecha mientras la mano izquierda se mantiene inmóvil y di: Estos tres primeros fueron fáciles.

(36)

Vuelve a colocarlos inmediatamente en la mano izquierda y roba en ese momento toda la baraja con la mano derecha. Me desagrada-ría que pensases que toda esta rutina se basa en técnicas chapuceras pero, de nuevo insisto, me temo que el método es bastante burdo. De-pende más del empleo de la chaqueta como cobertura y de realizar el pase mientras hablas con el público.

En cuanto la mano derecha vuelva a poner los Ases en la izquierda, los dedos de la mano derecha se deslizan detrás de la chaqueta y co-gen la baraja como pueden. Yo suelo poner el dedo mayor delante de la baraja y los otros dedos por detrás sujetándola en esta posición (fig. 10). La mano derecha se desliza hacia abajo por el lateral de la cha-queta con el pulgar todavía por el lado del forro; los dedos, que llevan sujeta la baraja, quedan ocultos por detrás. La mano derecha sigue des-lizándose hacia abajo por el lateral de la chaqueta y dobla por la esquina de forma que pase a sujetar la parte inferior de la chaqueta. Toda esta acción ocurre rápidamente, mientras hablas al público, y de-bería -pasar casi desapercibida. Al final del robo, deberá parecer simplemente como si.la mano derecha estuviese sujetando la parte in-ferior de la chaqueta para estirarla.

El pulgar derecho frota el forro como si buscase el último As (la baraja sigue oculta detrás de la chaqueta). Fingiendo desolación, mira al público y comenta que quizás seria más fácil extraer toda la baraja. Mirando directamente a los espectadores, la mano, derecha suelta la chaqueta. Simultáneamente gira la mano de manera que quede dor-so al público con los dedos hacia dentro llevando la baraja

al

interior de la mano (fig. 11). No es importante que la baraja quede completa-mente oculta, ya que moverás la mano derecha inmediatacompleta-mente hacia el forro de la chaqueta y la abrirás en un abanico tan amplio como te sea posible, como si la hubieses extraído a través de la chaqueta.

Desprendiéndote dejos Ases, introduce la mano izquierda vacía -en el bolsillo y saca la única carta que queda, el último As, con el cual pondrás fin a un juego dificil pero bonito.

(37)
(38)

Viajeras

Si has llegado al final de la explicación precedente, lo mínimo que puedo hacer es feliciarte. Si no pudiste, no te culpo; no obstante te rue-go estudies los primeros dos párrafos, donde explico un método para cargar secretamente cartas empalmadas en la cintura del pantalón. Esta técnica también se emplea en la siguiente rutina -mucho más sencilla-que reproduce el efecto de las "Viajeras" de Da¡ Vemon. 9

La rutina comienza de la misma manera: los cuatro Ases se de-vuelven a la baraja y se llevan a la posición superior. Empalmas de nuevo los tres primeros y guardas el resto de la baraja en el bolsillo exterior izquierdo de la chaqueta; al mismo tiempo, cargas secreta-mente las cartas empalmadas en la cintura del pantalón como se ha descrito. No hace falta preocuparse por colocar la baraja en una posi-ción concreta dentro dei bolsillo, como en el efecto anterior.

Anuncia ahora que los Ases han desaparecido y que reaparecerán en cuatro bolsillos distintos. Muestra ambas manos vacías y comienza a mo-ver la derecha como si fuese a introducirse en el bolsillo interior izquierdo de la chaqueta. Para ayudar, la mano izquierda sujeta el lateral izquier-do de la chaqueta, cerca del ojal del botón. Esto permite que el deizquier-do índice se coloque entre las cartas de la cintura y la chaqueta; los demás dedos se deslizan entre las cartas y el cuerpo. En esta posición, puedes pinzar las cartas por la esquina del índice entre los dedos índice y ma-yor y extraerlas de la cintura moviendo la mano un poco hacia arriba. Puedes ayudarte con el dedo anular para empujar un poco las cartas por su extremo superior haciendo que giren hacia la izquierda sobre el eje de rotación creado por la esquina sujeta; esto hace que queden inclina-das hacia arriba, aunque tampoco es esencial.

Aparenta introducir la mano derecha en el bolsillo interior de la chaqueta, pero

en

realidad aléjala del bolsillo y extrae el primer As simplemente sacándolo de la mano izquierda, donde quedan los

otros dos (fig. 12). '

(39)

Cuida que parezca que las manos nunca se aproximan la una a la otra; evidentemente, debe dar la sensación de que la carta proviene del bolsillo interior. Deja sobre la mesa el primer As con la mano derecha (puedes ponerlo en el bolsillo de pecho de la chaqueta, si no hay nin-gún otro lugar conveniente); pasa ahora a coger con la mano derecha el lado derecho de la chaqueta en la misma posición en que is mano iz-quierda toma el suyo. La mano iziz-quierda suelta su agarre y rápidamente se desplaza a la derecha, hacia el bolsillo interior derecho, llevando con-sigo los otros dos Ases.

Puedes evitar tener que empalmar momentáneamente los Ases ti-rando del lado derecho de la chaqueta hasta cubrir la mano izquierda en su trayecto hacia el bolsillo interior.

Finge introducir la mano izquierda -que lleva dos cartas- en el bol-sillo interior para extraer el siguiente As. En realidad, la mano izquierda pasa de largo el bolsillo y se dirige hacia la mano derecha, esta vez para depositar allí una de sus dos cartas. La mano derecha simplemente toma uno de los Ases entre los dedos y la cara interior de la chaqueta;

(40)

ase-gúrate de que los espectadores no perciban movimiento alguno. La mano izquierda se dirige hacia arriba y extrae el otro As, aparentemente del interior del bolsillo. Deja este As junto al primero.

A continuación la mano derecha abre la chaqueta por el lado de-recho para descubrir el bolsillo dede-recho del pantalón, se introduce en él y extrae el siguiente As (para asegurarte de que no se vea la carta, no sueltes la chaqueta hasta que l a mano esté dentro del bolsillo; igual que antes, no hace falta empalmarla).

Deja aparte el tercer As mientras metes la mano izquierda des-preocupadamente dentro del bolsillo izquierdo del pantalón, como si fueses a extraer el último As. Al no encontrarlo, aparenta descon cierto y comienza a registrar otros bolsillos con ambas manos. Para

terminar, acerca la mano izquierda al bolsillo izquierdo de la chaqueta y simplemente extrae de allí el último As tomándolo del dorso de la baraja. Reconozco que es un método de lo más descarado pero, a pe-sar de ello, sé por experiencia que funciona. Como alternativa, y quizás preferiblemente, podrías empalmar el As con la mano izquierda mien-tras está dentro del bolsillo y hacerlo aparecer en cualquier otro sitio, de forma muy parecida al procedimiento original de Vernon. Yo sue-lo cargarsue-lo dentro de una cartera que llevo en el bolsilsue-lo interior derecho de la chaqueta, aunque sé que el señor Vernon era contrario a tal maniobra. Reciba mis disculpas por este faux pas, pero lamen-to decir que lo encuentro muy efectivo.

Para terminar, un último detalle podría ser no introducir la bara-ja en el bolsillo. Puedes simular guardarla allí mientras cargas en la cintura del pantalón las tres cartas empalmadas, y justo cuando la baraja está entrando en el bolsillo empuja la carta superior para que caiga -dentro; después, aparentando cambiar de opinión, di algo como: ¿Por

qué no sujeta ustedla baraja?Así podrás entregarla a un espectador y

ha-cer apareha-cer los tres Ases igual que antes, sacando el último del bolsillo izquierdo sin más contemplaciones---- `

(41)

De la misma manera, si dejaste el estuche de las cartas en el bol-sillo izquierdo de la chaqueta, podrías empalmar un As en la mano izquierda (quizás empalmándolo de abajo) y los otros tres en la dere-cha, igual que antes, tras lo cual dejas la baraja sobre la mesa. Introduce después la mano izquierda en el bolsillo izquierdo de la chaqueta para sacar el estuche y deja allí el As, a la vez que justificas la carga de los otros tres en la cintura del pantalón mientras la mano derecha sujeta

la chaqueta.

Aunque presento esta idea al final y casi como si fuese de última hora, estoy empezando a creer que quizás sea ésta la mejor versión (siempre que estés dispuesto a empalmar con ambas manos).

9

Intercambio ambidextro

Uno de los privilegios de mantener la magia principalmente como afición y no como profesión, es que uno puede inventar los métodos menos prácticos y más inútiles para hacer efectos de magia sin preo cuparse por la necesidad de tener que realizarlos en público. Sin embargo, y sorprendentemente, algunas de tales aberraciones se han colado en mi repertorio sin que me haya dado cuenta y, casi sin nin-gún cambio, han pasado a ser efectos que uso continuamente frente a espectadores. Un ejemplo de este tipo es la carta rota y recompues-ta que realizo. Otro es la monstruosidad que viene a continuación. Ni por un momento pienso que alguien de entre el público crea que lo que está viendo es magia, pero la rutina parece poseer algún tipo de encanto artístico especial.

En el efecto intervienen cuatro Ases firmados que se guardan en cua-tro bolsillos y que cambian de lugar con cuacua-tro Reyes firmados que tienes en la mano. Como ves, este es el tema "Intercambio" del señor Horowitz. Si deseases emplear el clímax adicional en el que los cuatro Ases que están en tu mano desaparecen y reaparecen en los cuatro bol-sillos donde empezaron, la rutina mostraría un claro parentesco con las

(42)

"Viajeras ambidextras" de Jennings, por lo cual podemos concluir que l o que nos ocupa es algo así como un intercambio ambidextro.

Dispón los cuatro Ases firmados ordenados, desde los dorsos, en secuencia Corazones, Tréboles, Diamantes y Picas. Coloca el paque-te cara hacia los espectadores en el bolsillo de pecho de la chaqueta. Haz que se firmen los cuatro Reyes y ordénalos en secuencia Picas, Corazones, Tréboles y Diamantes, cara abajo en la mano izquierda. Presenta a continuación el efecto y extrae con la mano derecha los Ases del bolsillo de pecho; mientras tanto, deja caer la mano izquierda al costado. Voltea secretamente el Rey superior empujándolo hacia la de-recha con el pulgar y volteándolo con los dedos (este volteo de Hugard se explicó en el Capítulo Uno; quizás quieras refrescar la memoria con-sultando I las figs. 5 y 6, págs. 28 y 30). Lleva después la mano izquierda de nuevo a la altura de la cintura y coloca los Ases encima del paquete de Reyes, con cuidado de no exponer la carta vuelta. Así pues, queda un Rey secretamente vuelto cara arriba debajo de los cuatro Ases.

Sujeta ahora el paquete con la mano derecha en posición de cor-tar, lo cual deja la mano izquierda libre para tomar el As de Picas (el primer As), voltearlo cara abajo e introducirlo en el bolsillo exterior izquierdo de la chaqueta. De inmediato empalma la carta y saca la mano para llevar el naipe a la parte inferior del paquete a la vez que la mano derecha pone sus cartas en la mano izquierda. Esto permite a la mano derecha tomar el siguiente As (As de Diamantes) para guar-darlo, cara hacia dentro, en el bolsillo exterior derecho de la chaqueta. Empalma también esta carta inmediatamente. Yo llevo la carta a la po-sición del empalme lateral de Steranko mientras la mano está dentro del bolsillo, aunque un empalme longitudinal también valdría. Aho-ra tienes que añadir la carta empalmada al fondo del paquete de la mano izquierda a la vez que la mano derecha toma el siguiente As. Esta es la razón por la cual recomiendo el empalme lateral o el longi-tudinal, ya que hacen que sea bastante fácil deslizar una carta desde - cualquiera de estas posiciones a la inferior del paquete, que no

(43)

Ahora aparenta introducir el siguiente As (Tréboles) cara hacia den-tro con la mano derecha en el bolsillo interior de la chaqueta. En realidad, sólo introducirás la esquina inferior derecha (la que tiene ín dice) quedando la mayor parte de la carta sobresaliendo por encima del bolsillo.

Si enganchas un boligrafo en el centro del bolsillo, podrás enca-jar la carta contra él para evitar que pueda deslizarse al interior. Más

adelante en la rutina robarás esta carta (la fig. 15, que muestra este pase, también muestra cómo se emplea el boligrafo para sujetar la carta en su sitio).

Quedarán dos cartas cara arriba en el paquete: el último As, el de Corazones, y el Rey que volteaste secretamente. Con un doble volteo podrás cambiar fácilmente el As por el Rey para guardar éste en el bol-sillo derecho del pantalón.

Como alternativa, yo prefiero tomar la carta doble cara arriba con nú mano derecha por un extremo con el pulgar debajo y los dedos por encima. Uso esta carta doble para tirar hacia atrás del lado dere cho de la chaqueta exponiendo el bolsillo del pantalón; ahora hago l o que es esencialmente el cambio milagroso (Marlo's Miracle Chan-ge, que es a su vez una variante de Marlo de un antiguo pase de Okito) usando el lateral de la chaqueta como cobertura. Al emplear la carta doble para tirar hacia atrás de la chaqueta, parte de su dorso queda oculto tras la tela. Con los dedos tira hacia abajo y hacia la derecha de la carta de cara de la doble -el As- de modo que quede completa-mente oculta tras la chaqueta (fig. 13).

Después, pinza con los dedos índice y mayor la esquina de la otra carta -el Rey- y estíralos manteniendo la carta cara abajo (fig. 14). To-davia sujetas con los dedos el lateral de la chaqueta, apretando contra él el As; eso no te impide que puedas deslizar el Rey cara abajo en el bolsillo del pantalón. Puedes ayudarte del pulgar para hacerlo. Como el dorso de la carta siempre queda a la vista de los espectadores, la

im-presión de que el As se guarda dentro del bolsillo es muy convincente, aunque en realidad lo hayas cambiado por

el

Rey.

(44)

Ahora tienes que descargar el As encima del paquete. Moviendo la mano derecha hacia la izquierda, relaja la sujeción sobre la chaqueta (ésta permanecerá más o menos en la posición en que está) arrastra la carta y llévala a la posición del empalme de Tenkai. Verás que la car-ta ya escar-taba casi en la posición del empalme de Tenkai anteriormente, a pesar de que la chaqueta se encontraba entre la mano y aquella. Todo lo que hace falta, pues, es. dejar que la chaqueta se deslice fuera de la mano para que la carta quede automáticamente en la posición correcta. En un gesto explicativo, simplemente descarga

la

carta con la mano derecha sobre el paquete de la mano izquierda; puedes hacerlo mien-tras anuncias que las cartas del bolsillo cambiarán de lugar con las que tienes en tu mano. Claramente, el doble volteo es la opción más fácil de las dos, pero, como te habrás dado cuenta ya, esta rutina no fue precisamente diseñada para que fuese sencilla de realizar.

Con algo de suerte, tu público creerá que los cuatro Ases están en los bolsillos y que tienes los cuatro Reyes cara abajo en tu mano iz-quierda. Esta impresión quedará reforzada si extiendes las tres primeras cartas, sin alterar su orden, manteniendo las tres últimas como una sola.

(45)

Coloca esta carta triple encima de las otras tres. Voltea todo el pa-quete cara arriba y haz una cuenta Elmsley para mostrar cuatro Reyes. Ahora comienza el efecto con la transformación del primer Rey en un As. He pretendido que cada cambio sea más impresionante que el anterior. La mano izquierda se vuelve palma abajo de modo que se pue-da ver el dorso de las cartas, como si fueses a hacer la carta corripue-da (afortunadamente, no es el caso). Saca con la mano derecha la carta su-perior, un As cara abajo, y gira de nuevo la mano izquierda a su posición

anterior. Haz los movimientos adecuados para dar a entender que la car-ta de tu mano derecha cambiará de lugar con uno de los Ases; vuelve la carta y muestra que así ha sido. Coloca el As, de cara al público, en el bolsillo de pecho de la chaqueta. Yo simulo tener dificultades para ha-cerlo; es una buena razón para que la mano izquierda -que aún sujeta sus cartas- agarre el lateral de la chaqueta más o menos a la altura del bolsillo de pecho. Esto me facilita el introducir el As en el bolsillo de pe-cho pero, lo que es más importante aún, hace que los dedos izquierdos entren en contacto con el As de Tréboles que quedó sobresaliendo por encima del bolsillo interior de la chaqueta (fig. 15).

(46)

Deja caer la mano izquierda al costado y, en el trayecto, extrae se-cretamente el As de Tréboles del bolsillo interior añadiéndolo a la cara del paquete y manteniendo bajo él una separación.

Lleva después la mano izquierda hacia arriba en dirección a la mano derecha cuidando no enseñar la cara del paquete.. Tras haber mostrado la mano derecha vacía, llévala a la cara del paquete para cubrirlo según sube, con lo que ésta quedará oculta. Inmediatamente, lleva al empal-me clásico de la mano derecha la carta de arriba de la separación y aparta la mano derecha ligeramente hacia un lado para exponer la cara del Rey de Tréboles. La coordinación del movimiento de ambas manos es im-portante para asegurarse de que el As no queda expuesto sin que lo adviertan antes de tiempo; todo el proceso debe parecer natural.

Ahora, como si hicieses un pintaje, frota con la mano derecha -con l a carta empalmada- la cara del paquete. Deja caer la carta empalma-da encima y muestra la transformación del Rey en As. Levanta la carta doble (el As y el Rey de Tréboles) como si fuese una sola y guárdala en el bolsillo de pecho de la chaqueta delante del As de Picas. Quedan ahora cuatro cartas en la mano izquierda, todas rojas. Muestra estas cua-tro cartas como dos, por medio de una dada doble tomando a la vez con la mano derecha las cartas inferior y superior cuadradas como una sola; queda entonces una carta doble en la mano izquierda; como al-ternativa, quizás prefieras extraer las dos cartas centrales utilizando la

cuenta Gemini de Brother Hamman. En este caso, tira un poco hacia atrás de la carta superior con el pulgar izquierdo haciendo a la vez un bucle con la carta inferior; la mano derecha podrá así extraer las dos cartas centrales cuadradas como una sola, lo que dejará las cartas su-perior e inferior como una en la mano izquierda. De cualquiera de las dos maneras, cada mano termina sujetando una carta doble con los Ases del palo correspondiente detrás de cada Rey.

Por un momento, deja la carta doble de la mano derecha en la mano izquierda para que puedas volver a tomarla por el extremo de-recho en posición para otro cambio milagroso. Aparentarás poner esté . Rey cara abajo entre el pulgar y el indice de la mano izquierda, que

(47)

sujeta la otra carta doble. Cuando gires la mano para hacerlo, en el momento en que el dorso queda de cara hacia el público, encoge los dedos de la mano derecha y arrastra el Rey llevándolo a la posición del empalme de Tenkai en la mano derecha; mientras, el pulgar y el índice de la mano izquierda toman en realidad la carta trasera de la doble, que es el As cara abajo (fig. 16).

Referencias

Documento similar

Habiendo organizado un movimiento revolucionario en Valencia a principios de 1929 y persistido en las reuniones conspirativo-constitucionalistas desde entonces —cierto que a aquellas

d) que haya «identidad de órgano» (con identidad de Sala y Sección); e) que haya alteridad, es decir, que las sentencias aportadas sean de persona distinta a la recurrente, e) que

Ciaurriz quien, durante su primer arlo de estancia en Loyola 40 , catalogó sus fondos siguiendo la división previa a la que nos hemos referido; y si esta labor fue de

En la parte central de la línea, entre los planes de gobierno o dirección política, en el extremo izquierdo, y los planes reguladores del uso del suelo (urbanísticos y

 Para recibir todos los números de referencia en un solo correo electrónico, es necesario que las solicitudes estén cumplimentadas y sean todos los datos válidos, incluido el

Las actividades ilegales o criminales, sin embargo, cuando faltan víctimas, no tie- nen por qué rendir siempre forzosamente más beneficios. Más bien sucede lo contra- rio. La amenaza

La determinación molecular es esencial para continuar optimizando el abordaje del cáncer de pulmón, por lo que es necesaria su inclusión en la cartera de servicios del Sistema

6 José Carlos Rovira, en su estudio Léxico y creación poética en Miguel Hernández, expone lo que para él simboliza la figura del rayo: “El poeta es rayo que no cesa,