El Futuro Se Decide Antes de Nacer, La Terapia de La Vida Intrauterina, Un Método Que Revoluciona La Psicoterapia (2a. Ed.)

362  Descargar (0)

Texto completo

(1)
(2)
(3)
(4)

DE NACER

La terapia de la vida intrauterina

(5)
(6)

99

EL FUTURO SE DECIDE ANTES

DE NACER

La terapia de la vida intrauterina

Un método que revoluciona la Psicoterapia

2ª edición

C r e c i m i e n t o p e r s o n a l C O L E C C I Ó N

(7)

L’avenir se joue avant la naissance. © Editions Visualisation Holistique, París, 1998

Traducción: Maite Sádaba Champetier de Ribes

1ª edición: septiembre 2004 2ª edición: octubre 2008

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación de esta obra sólo puede ser realizada con la autoriza-ción de sus titulares, salvo excepautoriza-ción prevista por la ley.

Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos –www.cedro.org–), si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra.

© EDITORIAL DESCLÉE DE BROUWER, S.A., 2004 Henao, 6 - 48009 Bilbao

www.edesclee.com info@edesclee.com

Impreso en España - Printed in Spain

ISNB: 978-84-330-1884-7 Depósito Legal:

(8)

tos diez años...

Gracias

... por la confianza que me habéis mostrado al elegirme para acompañaros en el camino de vuestros renacimientos.

... por ser los actores, y los portavoces de muchos otros, que aportáis las pruebas, a través de vuestra experiencia y vuestro cambio, de la realidad del “pensamiento” y de la conciencia em-brionaria y fetal, para ayudar a que otros adultos, adolescentes y niños se acerquen a la libertad.

... por vuestro papel esencial de informadores del conjunto de padres, actuales y futuros, grupo del que muchos de vosotros ya formáis o pronto formaréis parte.

A través de este libro, por vuestras experiencias pasadas, les mostráis el camino. Así, los futuros bebés verán cumplidas todas sus necesidades básicas, que a menudo no fueron observadas en vuestros casos.

Graciasa aquellas y aquellos que, por sus consejos y ayuda precisa, han permitido que esta obra viera la luz...

(9)

A vosotros, para que vuestro Niño interior renazca a la luz... A todos los seres que, en la actualidad y en el futuro, sean llamados a convertirse en los padres que los hijos esperan para guiarlos hacia la libertad...

A todos los bebés que se convertirán en los futuros niños, adoles-centes y adultos que el tercer milenio necesita para existir y dar un nue-vo sentido a la humanidad...

(10)

con mis débiles fuerzas, a la verdad y a la justicia, aunque me arriesgue a no gustar a nadie”

(11)
(12)

Prólogo . . . 13

Introducción . . . 17

La vida antes del nacimiento. Una prioridad del tercer milenio. . . 27

¿A quién va dirigido este libro? . . . 61

Qué hay que hacer. . . 65

Para situarte en tu propio camino. . . 73

Retorno al origen... . . . 79

El inconsciente en toda su sencillez . . . 85

La princesa que creía no tener derecho a ser feliz . . . 99

Necesidad de amor... incondicional . . . 109

Deseo, no-deseo . . . 113

Miedos y depresión antes del embarazo . . . 173

(13)

El niño instrumento. . . 237

Nacer después de la muerte. . . 247

Las huellas genealógicas. . . 271

Nacer y renacer . . . 293

La carta de los derechos del bebé para el siglo XXI . . . 325

En conclusión . . . 339

Una breve guía para saber un poco más... sobre el embrión y el feto . . . 341

(14)

Hay libros que amplían horizontes y que marcan un antes y un después, que hacen que nuestra visión de nosotros mismos y de la vida tome otra dimensión. El futuro se decide antes de nacer es uno de esos libros.

Todos tenemos, en mayor o menor medida, la certeza de cómo los primeros años de nuestra vida son cruciales para nues-tro posterior desarrollo, y decisivos para alcanzar la madurez emocional que caracteriza a las personas adultas. De ahí que la necesidad de proporcionar cariño, seguridad y confianza en los primeros años de la vida de cada persona, sea algo indiscutible-mente aceptado en nuestros días. Pero ¿qué ocurre antes del na-cimiento, antes de que el ser que ha sido concebido venga al mundo y comience a respirar como nosotros? Para muchos, nada. Unos pocos saben que desde las primeras semanas de su exis-tencia, el embrión tiene sensibilidad a la luz, al sonido, al calor, tal y como confirman multitud de estudios científicos. La docto-ra Claude lmbert, sin embargo, va mucho más allá de estas afir-maciones: basándose en su larga experiencia terapéutica y en un

(15)

método desarrollado por ella misma muestra cómo precisamen-te los nueve meses de gestación anprecisamen-tes del nacimiento son abso-lutamente decisivos y determinantes para nuestro futuro. Con la ayuda de numerosos casos e historias de pacientes el libro pro-fundiza en la vida afectiva intrauterina, en la importancia de todas las reacciones parentales durante ese período y en la im-placable influencia de los incidentes, de las emociones maternas y de su estado anímico sobre nuestra vida actual. La influencia de estos primeros meses es tan enorme que determina nuestra manera de enfrentamos con la vida, nuestra confianza en noso-tros mismos y la capacidad de alcanzar nuesnoso-tros objetivos o no; determina en fin, unas emociones profundamente arraigadas que escapan a nuestro conocimiento y voluntad y con las cuales es muy difícil trabajar desde las psicoterapias tradicionales. Este libro, por lo tanto, no sólo abre una nueva dimensión en nuestra comprensión de lo que somos, sino que representa un mensaje de esperanza con respecto a estos grandes sufrimientos que por fin pueden ser comprendidos y curados.

El ser que se está formando en el seno materno siente todo lo que ocurre y posee una percepción clara de los sentimientos ma-temos. Toda su experiencia se graba para siempre en la memoria primitiva, que condicionará el resto de su experiencia, sin que sea consciente de ello, ya que no, tiene acceso a esos recuerdos. Sin embargo, el determinismo que se desprende de este hecho viene, en el libro de Claude lmbert, de la mano de la esperanza: la liberación que significó para sus clientes la terapia de la vida intrauterina que, actualmente, sólo ella practica.

El método que ha desarrollado la Dra. lmbert, La Nueva Sofrología, es una síntesis revolucionaria de la psicoterapia: un

(16)

compendio claro, eficaz y magistral de Análisis Transaccional, de Programación Neurolingüística, de relajación y de visualiza-ciones.

Claude lmbert, doctora especializada en hemato-cancerolo-gía, sintió la necesidad de un acercamiento global al enfermo y a su enfermedad, así como la necesidad de abordar los sufrimien-tos del alma para prevenir enfermedades graves o crónicas. La te-rapia original que ella desarrolla reúne una multitud de factores. Parte de una visualización en estado de conciencia amplificada para llegar al bebé, así como a la infancia de sus padres y, de esta manera, sana las heridas emocionales del paciente y las de su ge-neración anterior que siguen condicionando su vida. El futuro se

decide antes de nacer consigue liberar todo aquello que se ha ido

acumulando de manera nociva desde la concepción.

Estamos seguros de que este libro va a ser muy revelador para el público en general, y no sólo para futuros padres, terapeu-tas, psicólogos o médicos. Esperamos que sean muchos quienes se beneficien de su lectura.

(17)
(18)

Hace ya algunos años que este libro maduraba en mi interior y ahora estoy segura de que ya se gestaba antes de mi naci-miento.

Hoy sé que los momentos difíciles de mi vida intrauterina y sus consecuencias a lo largo de numerosos años fueron necesa-rios para poder escribir estas páginas.

En realidad, esta obra simboliza una de las metas de mi vida. En un mundo en plena evolución, en el que los progresos tec-nológicos y científicos alcanzan el nivel más alto conocido desde hace milenios, el universo embrionario y fetal todavía oculta muchos de sus misterios. En el transcurso de varias décadas, los conocimientos se han multiplicado prodigiosamente. El bebé an-tes del nacimiento ya no es considerado como un ser “primario” y vegetativo, sino dotado de percepciones.

Los trabajos de investigación proporcionan progresivamente pruebas que echan por tierra ciertos bastiones de escepticismo

(19)

cartesiano, que rechazan esta idea por la ausencia de un sistema nervioso completamente constituido.

Ya se ha demostrado y aceptado oficialmente que, durante la segunda fase del embarazo, el feto es capaz de reconocer los sonidos y los olores y, a los seis meses, percibe la luz, a pesar de que no se haya observado ningún cambio en el estado anatómi-co del sistema nervioso. No obstante todavía se pone en duda la capacidad sensorial más temprana, así como la memoriza-ción de los acontecimientos in utero y la realidad de una con-ciencia fetal. Sin embargo, ésta es la puerta que debemos abrir, por encima de cualquier prejuicio, idea recibida o reflexión ba-sada en una lógica demasiado estricta. Es necesario situarnos fuera del marco habitual de nuestras referencias y formas de pensar si queremos avanzar en el estudio aún enigmático del mundo prenatal.

Les propongo un viaje a aquellos que estén preparados a lo largo de estas páginas y de las historias recopiladas, por una di-mensión nueva del ser, alejada de los senderos más frecuentados habitualmente.

Yo aporto un tipo de pruebas diferente al que los investiga-dores nos tienen acostumbrados, las pruebas psicológicas de cen-tenares de personas a las que he acompañado durante el regreso a la memoria de su vida intrauterina y durante los “revividos” de su desarrollo.

A través de los numerosos casos descritos, representativos de todo el resto, nos vamos a sumergir en los misterios más escon-didos del ser humano que crece en el vientre materno.

El bebé vive desde su concepción hasta su nacimiento en una relación diferente de espacio y tiempo. En el útero se desarrolla

(20)

una “vida antes de la vida” en secreto, un prólogo que impone, sin embargo, su tempo y su tonalidad a la existencia.

Es aquí, durante estos nueve meses, donde el futuro se de-cide.

Este mundo todavía abstracto para nuestra mente racional se encuentra en pleno movimiento, todo en él parecen vibraciones.

Tengo la intuición de que un sentido inicial, muy poco desa-rrollado anatómicamente, podría captar imágenes sonorizadas como si fuera una cámara de vídeo y a niveles más sutiles fun-cionaría como un radar o un medio que percibe el contenido no verbal más profundo, los pensamientos y las emociones de los padres o del entorno. Las energías del bebé in utero graban la in-formación exterior bajo la forma de impresiones visuales, auditi-vas, olfatiauditi-vas, etc., así como sus reacciones emocionales internas. De esta forma la “memoria” quedaría “impresa” como en una película fotográfica ultra sensible.

El misterio de estos “pensamientos” prenatales radica en que se generan sin el lenguaje y, sin embargo, están contenidos im-plícitamente en las imágenes, los sonidos y las emociones. Quedan como “huellas” que testimonian para siempre un pasa-do que la mayoría asegura no haber conservapasa-do.

Ya es hora de que nos permitamos el derecho de intuir o de creer en aquello que la ciencia ignora, aquello que no podemos entender o explicar y que tiene, aun así, una posibilidad de existir.

¿Y si el embrión y el feto poseyeran un tipo de supracon-ciencia aún por conocer?

Muy a menudo las trampas del pensamiento científico aíslan esta hipótesis hasta que no se llega a la confirmación tangible

(21)

de la intuición inicial, punto de partida de la investigación. En el campo prenatal, mientras la hipótesis no se convierta en certeza por medio confirmaciones racionales, la prevención y los conse-jos de anticipación positiva dirigidos a los padres quedarán en el fondo del cajón. Sin embargo, se trata de mensajes bien inofensi-vos que no pueden tener más que un efecto positivo puesto que es de amar de lo que estamos hablando.

Incluso los pioneros de las terapias que ayudan a revivir la fase primaria de la vida están erróneamente persuadidos de que no se puede generar ningún recuerdo ni “pensamiento” antes de la adquisición del lenguaje y en ausencia de la corteza cerebral. En realidad, es el método utilizado el que, basado en estos fun-damentos, llama únicamente a la memoria del cuerpo, cuya ex-presión excluye normalmente las imágenes y los pensamientos concomitantes.

El embrión y el feto, “personas” ignoradas durante demasiado tiempo

Aunque pueda chocar a numerosos médicos, psicólogos o científicos que estudian la vida antes de la vida aérea, mi inten-ción es la de proponer aquí una nueva perspectiva en la que to-davía son muy pocos los especialistas dedicados a ella. Está basa-da en diez años de práctica en terapia de adultos y sus resultados. Estoy segura de que existe una conciencia y una “memoria” no sólo fetales sino también embrionarias, alimentadas por las per-cepciones sensoriales desarrolladas en una etapa muy temprana.

No importa que todavía no se conozca con exactitud todo su funcionamiento y los órganos responsables de estos fenómenos. Las pruebas que aportan los revividos de este periodo por las

(22)

personas que vinieron a mi consulta aquejadas por diferentes ti-pos de mal vivir o de enfermedad, así como la transformación profunda y duradera de sus vidas y de su salud, me obligan hoy a difundir esta información para que otros puedan beneficiarse de ella. Del mismo modo, los futuros bebés podrán ver evitadas o atenuadas las consecuencias dolorosas de su pasado.

Por supuesto, algunos rechazarán esta hipótesis simplemen-te porque implica modificar las costumbres de cada uno... El cambio genera miedo, pero ¿a qué? ¿A amar más? ¿A comuni-carse mejor con los bebés desde sus primeros instantes? ¿A ayu-darles a vivir mejor y desarrollarse? ¿Es esto posible? ¿No se tra-ta más bien de la angustia que genera el pasado de uno mismo? La realidad seguirá estando ahí aunque sea ignorada. Ser capaz de verla, ya significa cambiar.

Médico oncólogo en el pasado, mi evolución profesional me hace ahora pertenecer al mundo de la terapia, del análisis psico-lógico y sobre todo de la investigación del inconsciente. Animo a mis colegas a que continúen con su admirable trabajo que per-mite que unos hagan evolucionar los cuidados y otros puedan convertir progresivamente las hipótesis en las pruebas tangibles que exige la mayoría. Su ausencia, en este momento, no me su-pone ningún obstáculo sino un estímulo para llegar cada vez más lejos en la exploración de los confines del inicio de la vida, allí donde la célula tendría, ella también, “recuerdos”...

En efecto, cuántas huellas genealógicas procedentes de las de sus padres convendría alejar para que el bebé fuera concebido con más libertad.

Desde la concepción hasta los primeros meses in utero, estoy segura de que no son ni la corteza cerebral ni la vista, el oído, el

(23)

gusto, el olfato o el tacto en su modo habitual los responsables de captar percepciones. Se trata más bien de un funcionamiento primitivo de los sentidos, que todavía no ha sido explorado fi-siológicamente, a pesar de que las pruebas demuestran que el bebé es capaz de generar impresiones sólidas que yo denomino “pensamientos”.

A lo largo de este libro citaré este término entre comillas ya que se trata del proceso más parecido, aunque no abarque total-mente la definición más corriente, aquella a la que estamos acos-tumbrados, por no estar relacionado con el lenguaje, todavía no adquirido.

El mundo emocional prenatal, a pesar de ser precoz, también constituye para mí una evidencia. Sus huellas quedan inscritas en el cuerpo, en las secreciones hormonales y en el funcionamiento inmunitario. Pueden ser localizadas en los recuerdos a través de una técnica específica que detallaré más adelante. La historia de la salud futura lo revelará a menudo sin que sea oído.

Esta certeza no la adquirí durante mis estudios en medicina y cursos especializados que, al contrario, me dejaron muy despro-vista de conocimientos y de prácticas psicológicas, sino a través de mi historia y mi profesión actual que me colocan cotidiana-mente desde hace numerosos años frente a la realidad del mundo de “percepción-pensamientos-emociones” del bebé in utero.

Es aquí, antes de nacer, donde el futuro se gesta. ¿Te sorprende este discurso?

¿Dudas que un embrión o un feto pueda “pensar” y progra-mar el adulto en el que se convertirá más adelante? Comprendo que esta noción pueda parecer inverosímil, puesto que también

(24)

lo es para los especialistas más eminentes, que se apoyan en el hecho de que la ciencia actual todavía no ha aportado las prue-bas de estas funciones.

Así que algunos exclamarán: “¡No es posible!”

Tal vez tengan miedo de afrontar una responsabilidad aún mayor hacia sus hijos que la que habían imaginado. La lectura te demostrará lo contrario cuando descubras que lo esencial se re-duce al vínculo afectivo con el bebé y a la omnipresencia del amor.

Qué pensarán ellos cuando lean sobre mi convicción de que es aquí, en el vientre de la madre, donde el bebé “decide” si su vida futura le llevará hacia el amor o la soledad, hacia el éxito o el fracaso, hacia la salud o la enfermedad.

Otros encontrarán quizá que el título de esta obra es pesi-mista o irreversible y protestarán: “¡Entonces, si todo está

decidi-do... ya no hay nada que hacer!”

Habrán pasado por alto la frase siguiente puesto que, al con-trario, todo queda por hacer, tanto en la prevención a través de la información a los futuros padres como en la curación psíqui-ca de los adultos que desean psíqui-cambiar sus vidas.

Los “pensamientos” del bebé en el vientre de su madre

Me gustaría aportar aquí mi contribución a las pruebas de que el embrión y el feto graban e inscriben en lo más profundo de sí mismos, el bienestar o los sufrimientos de su vida antes del nacimiento.

A partir de la séptima semana de gestación, las vías nervio-sas transmisoras del dolor comienzan a desarrollarse y son

(25)

reco-nocidas oficialmente como funcionales únicamente hacia el sex-to mes. Incluso si sex-todavía no hemos conseguido las pruebas, la experiencia me lleva a intuir que esto ocurre antes, posiblemen-te por otras modalidades, como por ejemplo los sufrimientos emocionales. A pesar de que la ciencia opine que la audición no es operacional hasta el quinto mes, yo estoy segura de que ya an-tes existe otro medio eficiente.

También estoy convencida de que existe una memoria pre-verbal embrionaria y fetal inicial, que contiene el todo, como si fuera un holograma, y que puede generar consecuencias neuró-ticas o psicosománeuró-ticas posteriores a través de sus anclajes.

Puesto que esta memoria está siempre presente, puede ser localizada con facilidad y guiada durante las terapias en estado de relajación profunda. Con muchas precisiones, se reactiva no sólo en el cuerpo sino también en la mente.

No se trata de construcciones realizadas en el instante, pues-to que a menudo se describen situaciones o detalles muy preci-sos y desconocidos, confirmados posteriormente por los padres, en los casos en los que así se ha deseado. De esta forma la me-moria embrionaria de un paciente es capaz de recordar el vesti-do negro de una madre embarazada de tres meses durante un luto, el ruido aterrador de platos rotos por un padre violento al saber que su mujer estaba embarazada por séptima vez, el color del papel de una habitación que los padres dejaron antes del na-cimiento... A veces son las sondas, tubos o agujas que penetran en el útero los que hacen descubrir las tentativas de aborto fra-casadas, hasta ese momento ignoradas. Más adelante, puede ser la cara de la comadrona o del médico la que aflora, incluso a ve-ces detalles de la sala de parto.

(26)

¿Las células corporales impregnadas de sus sensaciones con-tienen los “pensamientos” primitivos que las engendraron y cu-yo mecanismo escapa todavía a la neurofisiología?

Se trata de un contenido de reacciones “sin palabras” que queda grabado en aquellos lejanos momentos, como si una pelí-cula muda con subtítulos invisibles mantuviera el código de la traducción para un futuro en la que sería vista de nuevo. Este contenido se transpone más tarde al sistema del niño o del adul-to a través sobre adul-todo del lenguaje y, cuando es recontactado en los revividos, evoca el funcionamiento intuitivo y subjetivo de la conciencia, desprovista por supuesto de análisis lógico.

Así es como se desarrolla la continuidad psicosomática de cada ser humano a partir de la concepción y a lo largo de la vida.

El tiempo podrá transcurrir como un arroyo tranquilo, que toma su fuente en el amor o el deseo, o bien como un río sin re-torno, cuyo curso tumultuoso se aleja cada vez más de la felici-dad, perdido en el no-deseo o en sufrimiento de las emociones prenatales.

Cada uno de nosotros posee en sí mismo todo lo necesario para proporcionarle a su vida el guión más bello y feliz. Así que abandona cuanto antes tu papel de invisible o de protagonista de corazón y cuerpo herido, para vivir la versión que se convertirá en tu preferida, desde las primeras imágenes.

Te hará pasar de “superviviente” a viviente y te ayudará a deshacerte de la innumerable multitud de “fantasmas” que pue-blan el mundo, y que cargan sin saberlo con el peso inconscien-te de su lejano pasado.

(27)

Estas páginas están aquí para mostrarte cómo puedes libe-rarte de ellos y te aportarán las claves esenciales del cambio, si es que lo necesitas...

Cuando me convertí en terapeuta, una vez curada de las he-ridas emocionales que sufrí antes de nacer, creé un nuevo méto-do*, original, rápido y eficaz, síntesis de las diferentes corrientes que conozco y que yo misma he profundizado con la Sofrología, el Análisis Transaccional, la Programación Neurolingüística (P.N.L.), la Bioenergía y la Psicogenealogía*. Así es como mi vo-cación de “investigadora del inconsciente” confirma día tras día mi convicción sobre la importancia del período embrionario, fe-tal y del nacimiento para la vida futura.

Gracias a este material preciso, los padres podrán también comprender mejor cuáles son las formas de “pensar” y las emo-ciones de sus bebés antes de nacer frente a las principales cir-cunstancias en las que se puedan encontrar. De esta manera y por medio del diálogo podrán establecer una relación más estre-cha con ellos desde los primeros instantes de vida.

¡Sí! El futuro se decide antes de nacer...

¡Sí! Prevenir y curar los sufrimientos emocionales permite cambiar el futuro para iluminar las sombras y evitar que aparez-can otras nuevas o dejar que se disipen aquellas que ya están presentes...

* La Nueva Sofrología, Claude Imbert. Editorial Desclée De Brouwer, 2002. * La Constelación Familiar es la variante practicada en España. (N. del T.)

(28)

UNA PRIORIDAD DEL TERCER MILENIO

Un camino ya trazado

Fronçoise Dolto, especialista en la investigación y en la prác-tica del psicoanálisis del lactante, del recién nacido y del niño, re-salta la existencia de vínculos esenciales entre éstos y sus vidas prenatales, la importancia del período intrauterino y la necesi-dad de ayudar a estos pequeños seres a comprender los aconte-cimientos. Ellos se dan cuenta de que a través de la comunica-ción pueden curarse, es decir, al establecer vínculos afectivos y dar un sentido a lo que han vivido. Hasta hace poco, el recién na-cido era considerado como un ser vegetativo o un “tubo digesti-vo” y el niño pequeño era tratado casi como un “retrasado” al que no servía de nada explicarle las cosas hasta que no cumplie-ra unos cuantos años. Afortunadamente hoy en día el lactante ha pasado a ser un ser digno de respeto y capaz de comprender.

Nota de la autora: Con el fin de preservar el secreto profesional, los ejemplos citados han sido ligeramente modificados y los nombres alterados. * Des mots pour naître, Myriam Szejer. Éditions Gallimard, 1997. París.

(29)

Los extraordinarios resultados clínicos obtenidos sobre el re-cién nacido y el bebé a través de un acercamiento analítico*, en el que el terapeuta ayuda a los padres a que hablen con sus hijos co-mo si fueran pequeños adultos, constituyen una prueba de la comprensión de los bebés ya en ese momento, mucho antes de la adquisición del lenguaje. Este acercamiento puede utilizarse en la resolución, a menudo inmediata, de problemas de comporta-miento o de salud. La comunicación después del nacicomporta-miento les permite sentirse en seguridad manteniendo ese vínculo afectivo. Sin información, el sentimiento de abandono aparece rápida-mente y puede generar angustias para el resto de la vida. Gracias a los progresos alcanzados en este sentido, los padres y el públi-co en general disponen hoy en día de cuantiosa información so-bre la “persona” que es el bebé y soso-bre su llegada al mundo. En la actualidad los servicios de neonatología y pediatría están com-puestos además por psicoanalistas y psicólogos que ejercen una labor muy importante. Su contribución ha permitido realizar avances considerables en la comunicación entre padres e hijos.

Mi objetivo en esta obra es el de proporcionarle al bebé in

ute-ro el estatus de “persona” que le corresponde por naturaleza.

Un cierto retraso en el adulto

En este campo, la psicología, la psiquiatría y sorprendente-mente también el psicoanálisis han dejado de lado durante de-masiado tiempo al embrión y al feto, quienes, sin embargo, siem-pre han estado siem-presentes en lo más profundo del ser, y se han ol-vidado de que constituyen una parte integrante y extremada-mente influyente. Además también ignoran que todo lo vivido condiciona la personalidad futura y su sistema de

(30)

funciona-miento afectivo, su modo de acción y reacción, sus pensamien-tos y sus emociones.

Estos especialistas creyeron y siguen creyendo que no existe todavía ninguna memoria ni forma de pensamiento en el em-brión y en el feto.

Nada más lejos de la realidad. Yo estoy convencida de que el núcleo primario del ser deja su huella en la película interior, que se irá repitiendo sin cesar a lo largo de la vida.

Es verdad que estas técnicas no disponen todavía de las he-rramientas necesarias para explorar con precisión el período de la memoria primitiva prenatal. En general los especialistas tampoco han experimentado el contacto con sus propios sufrimientos ini-ciales, por lo que quedan sin resolver. Algunos llegan incluso a in-quietar aún más al público, en conferencias o debates públicos y privados, sobre el peligro de otras prácticas menos convenciona-les mientras que en realidad la situación es la contraria. Guardar esas marcas dentro de uno mismo es precisamente lo que provo-ca inseguridad, como una verdadera “bomba de retardo” que se lleva encima sin saberlo o, más bien, sin querer verlo.

Permanece siempre en el mismo estado y con el mismo ries-go de explotar. Cuando esto ocurre, muchos no identifican el ori-gen de lo que acaba de pasar. Las depresiones profundas, las descompensaciones mentales, los suicidios, los infartos, los acci-dentes vasculares cerebrales, el cáncer, las enfermedades dege-nerativas u otras patologías específicas y los accidentes graves o mortales constituyen, entre otros, el paso a la acción de las emo-ciones arcaicas reprimidas, contenidas durante demasiado tiem-po en el interior, así como de las “decisiones” precoces no anali-zadas que limitan de esta forma la vida y ponen en peligro un equilibrio psicosomático ya frágil.

(31)

Ni siquiera los análisis mentales o los métodos más moder-nos, como la Sofrología-relajación clásica, la Visualización creati-va o el pensamiento positivo, son capaces de desacticreati-var esta energía contenida y, por lo tanto, de curar cuando que se utilizan por su cuenta ya que su objetivo no es el de liberarla. En reali-dad, todas las técnicas conductuales hacen poco caso del descu-brimiento y de la expresión emocional analizada del núcleo re-primido. Lo dejan intacto y bajo la imperativa necesidad de es-conderse, mientras queda desplazado en proyecciones y juegos psicológicos casi permanentes, que se ponen en marcha una y otra vez bajo diferentes formas.

Incluso las técnicas más innovadoras que reconocen el im-pacto que provoca el nacimiento sobre el futuro mental y somá-tico del ser humano, se limitan a tomar el nacimiento como pun-to de partida de sus investigaciones terapéuticas. Una vez más, demasiado restringidas por la anteposición de los dogmas neu-rofisiológicos sobre el desarrollo del sistema nervioso, del cere-bro y de la ausencia de lenguaje, estas técnicas hacen abstracción de las etapas de la vida in utero, si bien fundamentales para el equilibrio futuro, y la apartan de la investigación.

A pesar de que pretenden acceder a la memoria primitiva, se limitan a pensar que todo comienza a partir del nacimiento e ignoran, por lo tanto, los impactos emocionales de los nueve primeros meses que son en realidad los responsables de que ciertas problemáticas persistan. Cuando las respiraciones de hi-perventilación no conllevan una toma de conciencia de la rela-ción presente-pasado ni tampoco están acompañadas de la in-tegración de una nueva comprensión liberadora en la concien-cia embrionaria o fetal, o bien en la del bebé en el momento del

(32)

nacimiento, no se consigue otra cosa que generar descargas in-controladas o sintomatologías de tipo espamofílicas inoportu-nas y una sensación de bienestar aparente, a menudo transito-rio, por no haber alcanzado las capas más profundas y no ha-berlas esclarecido.

En Bioenergía, cuando no se realiza una descodificación del contexto cronológico que genera una determinada expresión corporal, seguida de una redecisión transformadora durante el estado ampliado de conciencia, sólo se evacúa un estrato de ten-sión superficial por medio de sacudidas de energía, pataleos, vi-braciones y gritos.

En cuanto al Análisis Transaccional y a la Psicogenealogía, a pesar de que yo utilizo y reconozco la transparencia y exactitud de sus conceptos, se trata de técnicas que durante sus prácticas tradicionales, incluidas las terapias de grupo de psicodrama, presentan numerosas lagunas sobre diversos aspectos de la ex-ploración de la pequeña infancia y mares enteros sobre los revi-vidos de las situaciones emocionales de la vida in utero y del na-cimiento.

Por lo tanto, lo que yo propongo es una asociación precisa de estas técnicas para poder beneficiarse de una sinergia óptima, siempre y cuando sea utilizada de acuerdo con una ética estricta y sea practicada por los profesionales que tengan una formación sólida y que ellos mismos se hayan liberado previamente de sus propias huellas pasadas por el mismo método que utilizarán a partir de entonces. Esta nueva técnica les proporcionará una transformación profunda y duradera que será palpable inme-diatamente tanto en la vida cotidiana como en la salud de la per-sona.

(33)

Al contrario que en psicoanálisis, el objetivo principal de es-ta terapia es la curación. Se obtiene cuando abrimos de par en par las puertas que conducen al núcleo del guión, que ha estado escondido con mucho cuidado dentro de uno mismo, bajo el pre-texto erróneo de protección.

Yo creo que el motivo por el que las consultas se llenan de personas angustiadas no es el de sus males, sino la idea de cam-bio. Para mí, la verdadera razón que todavía, después de un si-glo, anima a los clientes a tumbarse varias veces por semana en los sofás herméticos del psicoanálisis para disertar insaciable-mente sobre las impulsiones de su “ello” con relación a su “su-perego”, reside en la certeza inconsciente de que, de esta forma, nunca llegarán a curarse. Su núcleo primitivo, objeto del recha-zo inicial y del que sin embargo tanto hablarán, no tendrá nin-guna “posibilidad” de ser descubierto.

Incluso un incondicional del psicoanálisis cuya obra lo de-muestra se ha dado cuenta. Woody Allen, después de treinta y cinco años de psicoanálisis, ha declarado que está buscando otras terapias. No le resultará muy difícil encontrarlas pues su país es la fuente más importante de investigación y de métodos vanguardistas en este terreno.

Seguro que pronto veremos en sus películas un bebé que ha-bla, por qué no, desde el vientre de su madre, donde estaría es-cribiendo su propio guión con la esperanza de modificar el cur-so de su futuro, haciendo oír a sus padres sus necesidades y sus deseos...

Un gran número de terapeutas ayudan a sus pacientes a ex-presarse sobre el día a día. Otros, en cambio, los animan a hablar

(34)

de una parte de las huellas inconscientes, directas o simbólicas, que les han coartado desde la infancia más temprana.

Aunque la mayoría está de acuerdo en que “todo se decide antes de los seis años”, lo que ocurre durante los primeros me-ses, tanto in utero como después, permanece escondido y sin ex-plorar. Por lo tanto, al seguir encerrando los elementos reprimi-dos, se limita gravemente la vida personal y la salud.

Es evidente que comparto la opinión sobre el carácter funda-mental de los primeros años, pero además hago una precisión suplementaria, fruto de mi investigación y de la práctica diaria. Esta experiencia me permite afirmar que muchas de las personas que presentan malestares o enfermedades, encuentran la raíz de sus problemas en el período intrauterino.

“Todo se decide antes nacer”

Estos nueve meses de gestación constituyen los fundamen-tos de la personalidad futura. Más adelante este período se verá reactivado por el acontecimiento esencial de la llegada al mundo y a veces también por las huellas emocionales específicas de las primeras semanas de vida.

En la mayoría de los casos, lo que sucede durante los años si-guientes a la gestación se interpreta en función del filtro estable-cido en aquel momento y va reforzando sin cesar la experiencia arcaica y lejana de la primera morada, el vientre de la madre.

En realidad, la mayoría de las mujeres y de los hombres “de-ciden” en ese preciso momento del comienzo de la vida qué es lo que van vivir, en qué se van convertir, cómo van pensar y cómo van sentir.

(35)

Una vida intrauterina mal vivida puede originar neurosis o enfermedades posteriores

Las causas principales de estos desórdenes son las perturba-ciones del ambiente celular, tanto de orden psicológico y fisioló-gico como inmunolófisioló-gico.

Durante este período inicial de la vida, las células se multi-plican a una velocidad vertiginosa y se organizan para formar los grandes sistemas del cuerpo humano. La etapa más intensa de proliferación comprende los dos primeros meses, período en el que se constituye un ser completo en miniatura y que señala el fin de la fase embrionaria y el comienzo del estado fetal, cuyo crecimiento continúa a un ritmo más lento.

Los traumatismos emocionales de este período generan reac-ciones memorizadas para el resto de la vida puesto que este pe-queño ser en desarrollo está fijando conexiones neuronales espe-cíficas, entre el origen de sus reacciones y los acontecimientos fu-turos, y los irá reforzando regularmente.

Ciertas investigaciones publicadas a nivel internacional que fueron realizadas sobre animales, y que son extrapolables al hombre, muestran que la depresión y el miedo maternos impri-men en el bebé ciertas perturbaciones en el sistema inmunitario, en las sinapsis, en los receptores de los neurotransmisores y, en algunos casos, en la estructura cerebral.

Está demostrado que la corteza cerebral del bebé cuya madre vivió su gestación en un ambiente privilegiado de bienestar, de juegos y de caricias tiene un grosor mayor, lo que conlleva un aprendizaje más rápido y una “inteligencia” más desarrollada.

Las marcas grabadas durante situaciones emocionales trau-máticas antes del nacimiento persisten de manera indeleble y

(36)

afectan a las células y a sus funciones. Permanecen latentes en la zona límbica de la memoria emocional arcaica, inaccesibles es-pontáneamente a la conciencia más elaborada. Estas huellas, que son responsables de múltiples perturbaciones de las funciones vitales y de las secreciones hormonales e inmunitarias, constitu-yen el terreno sobre el que, en situaciones de estrés, se revelarán los malestares, las depresiones o las enfermedades, tal y como lo han demostrado numerosos estudios médicos elaborados en Estados Unidos recientemente, tanto en el campo de la investi-gación clínica humana como animal.

La hipertensión, las enfermedades cardiovasculares, la coli-tis, las patologías de la tiroides, la sinusitis crónica y las alergias respiratorias, encabezadas por el asma, se asocian con frecuencia a los impactos prenatales.

Estos últimos, grabados directamente en las células inmuno-lógicas y en las células de multiplicación rápida, podrían reac-tualizarse más tarde tomando la forma de un cáncer, es decir, un tumor de reproducción rápida, o de enfermedades degenerati-vas e inmunológicas, esclerosis múltiple, diabetes insulinode-pendiente, poliartritis reumatoide, rectocolitis hemorrágica, en-fermedad de Crohn, lupus, etc.

Si bien siempre es difícil extraer con seguridad relaciones de causa-efecto que resultarían demasiado esquemáticas, me creo autorizada a exponer ciertos principios.

Me parece esencial que todos los pacientes que presentan las patologías mencionadas anteriormente, aunque no se trata de una lista muy exhaustiva, se centren en la búsqueda de trauma-tismos prenatales e intenten liberarlos.

De esta forma, la persona se dotará de todas las posibilida-des de curación psíquica sin transferencia posterior de síntomas,

(37)

puesto que ya no “necesitará” ni su enfermedad y ni los benefi-cios inconscientes que ésta le aportaba.

En cambio, estaríamos cometiendo un error si intentáramos predecir o revelar el riesgo psicológico o somático de una deter-minada huella anclada in utero en esta serie limitada, a pesar de que ocurra en muchos casos. Los estudios sistematizados que se-rían necesarios para este fin, se enfrentase-rían a los insuperables obstáculos del funcionamiento inconsciente así como de la evo-lución espontánea de cada ser humano frente a su vida, sus men-sajes y sus acontecimientos, por lo que queda imposibilitada, y menos mal, toda generalización. Lo que sí podemos afirmar es que se trata de probabilidades y de factores de riesgo potencia-les, basados en las repeticiones y confirmaciones de los cuadros médicos que no podrían surgir, en ningún caso, del azar.

¿Acaso no existen suficientes datos como para que se deba difundir, sin alertar infundadamente, las constataciones de las nuevas vías de investigación psicológica? Yo creo que los padres y los bebés pueden beneficiarse de ella así como los adultos víc-timas de las consecuencias de su pasado.

Cómo evitar estas huellas

Lo principal es ayudar al niño a vivir su vida intrauterina en la máxima armonía, teniendo en cuenta además las necesidades de los padres y de su vida diaria. Ciertas recomendaciones y consejos prácticos, compatibles con las actividades de cada uno, os podrán servir de ayuda.

El apoyo a los padres y sus bebés es uno de los objetivos prioritarios de este libro.

(38)

Si a lo largo de estas páginas, algunos capítulos generan en vosotros sentimientos opuestos a mi intención de ayuda y pro-greso, deberíais replantearos la tela de fondo omnipresente. Es decir, la importancia de no juzgar y de ser consciente de los des-conocimientos del pasado en un terreno invadido de lagunas, para todos y desde hace tiempo. Tómate un momento para re-encuadrarte con respecto a las culpabilidades que podrían surgir por embarazos presentes o pasados.

Tú no tienes ninguna responsabilidad... no sabías nada de esto. Además, todavía estás a tiempo de entablar el diálogo con tu hijo, tanto in utero, como después, ya que las palabras curan cuando aportan un sentido a lo que se ha vivido. Con frases sim-ples, como si hablaras con un adulto, explícale lo que estabas vi-viendo en ese momento, dile que tenías una idea abstracta de él, que tus propósitos y tu comportamiento no estaban dirigidos hacia él y que todavía no le conocías. Ve estableciendo progresi-vamente nuevos diálogos con él y garantízale tu amor, ya verás cómo todo se resuelve.

Si estas líneas suscitaran en ti ciertas inquietudes con respec-to a una responsabilidad demasiado pesada, no dejes que te in-vadan.

Siempre podrás volver a esta página para que te recuerde que puedes olvidar todo lo que has leído y mantener únicamente la conciencia de las necesidades básicas de todo ser humano a lo lar-go de su vida así como las de tu bebé ya antes de que nazca. Estas necesidades se resumen al amor incondicional, al reconocimiento y a la comunicación a través de la palabra y del contacto.

Si todos los padres lo supieran y lo transmitieran a los em-briones y los fetos que van a traer al mundo, les resultaría más

(39)

fácil mantener estas energías esenciales que tanto necesita el be-bé en crecimiento.

Si hoy en día estas bases simples estuvieran más extendidas, teniendo en cuenta que los bebés pueden ser concebidos en ge-neral cuando se desean, o al menos en los países industrializados donde la infraestructura de contracepción, de prevención y de información psicológica lo permite, estoy segura de que habría muchos menos malestares y enfermedades sobre la tierra.

¿Cómo pueden liberarse de las inscripciones prenatales aquellos que las llevan?

Un método original al alcance de todos

Tanto en el caso de que se conozca a través de la familia la presencia de huellas prenatales sin que se haya presentado has-ta ese momento ninguna sintomatología, como en el caso de que estos traumatismos se manifiesten clínicamente en malestares o somatizaciones diversas, es esencial revivirlos en terapia para poder liberarse de ellos. Esto se puede llevar a cabo en la edad adulta, pero también antes, en la adolescencia, en la infancia e in-cluso en la lactancia. En este último caso, el acercamiento se ha-rá a través del lenguaje y en asociación con los padres.

En cualquier caso, yo propongo un método original específi-co, descrito en detalle junto con otras aplicaciones en una obra precedente*. Esta técnica se practica en terapias individuales o de grupo. La inducción inicial de un estado amplificado de con-ciencia se realiza por medio de relajación, de música y de visua-lización, mientras el paciente está tumbado sobre un colchón. Yo

(40)

utilizo las bases de la P.N.L. para inducir el desplazamiento de la memoria y seleccionar los momentos específicos que vamos a explorar. Esta técnica, potenciada en algunas terapias por la Bioenergía y la respiración sobre todo en el momento del naci-miento, permite además que la memoria del cuerpo se exprese y facilita el acceso a la conciencia lejana a partir de los primeros días de vida uterina. La sugestión emocional se amplifica por la atmósfera de temas musicales determinados y la difusión de una grabación de latidos del corazón, tal y como se perciben en el vientre materno.

Según mis conocimientos, este método, que consiste en hacer surgir las experiencias pasadas en la conciencia, es único por la globalidad del proceso y por el efecto liberador en los diferentes planos: físico, emocional y psíquico. Además yo integro, siempre en visualización “alfa”, los conceptos del Análisis Transaccional y de la redecisión que me sirven de base para acompañar la transformación.

En cada uno de los acontecimientos prenatales y perinatales, una vez que el paciente se pone en la “piel” del bebé y recuerda las percepciones ambientales así como las reacciones internas se-cundarias, la fase de expresión de las emociones permite desha-cer los bloqueos corporales y energéticos. En este momento, da-mos paso a la integración del tiempo y de la memoria, de la com-prensión del Adulto.

La exploración intrauterina es extensa. Comienza a partir de la concepción y más tarde se centra en la búsqueda de raíces aso-ciadas al árbol psicogenealógico por medio de la visualización. De esta forma, los vínculos se irán individualizando y rompien-do muy rápidamente.

(41)

En cada una de las etapas se van grabando en la memoria nuevas imágenes en el lugar de las precedentes, reducidas cada una de ellas a un “punto”, que mantiene aun así, como si fuera un holograma, el conjunto de los contenidos precedentes, pero siempre desactivados. No es una cuestión de manipulación ni ocultación de los acontecimientos ni tampoco un truco que per-mite dar una capa de rosa sobre otra negra. Todo ocurre tal y co-mo habría tenido lugar en el pasado, si el bebé hubiera tenido a su lado un adulto con el que poder dialogar para entender y evi-tar las malas interpretaciones y las emociones bloqueadoras. Aquí se sitúa la pasarela con los consejos de comunicación, para los futuros padres, que están directamente relacionados con las necesidades del embrión y del feto descubiertas a la luz de las carencias y de los sufrimientos del pasado.

Cuando atiendo al reducido grupo de personas que tiene di-ficultades para acceder a sus recuerdos, suelo guiar las terapias hacia los símbolos que utiliza el inconsciente para desvelar los anclajes establecidos in utero. Estos símbolos constituyen un aporte considerable para el análisis y la transformación de los re-chazos que a menudo son su única expresión. Para los pacientes cuyas emociones están fuertemente “acorazadas”, las puertas se abren con la utilización inicial de la Bioenergía, que permite en-tonces revivir las experiencias.

Al entrar en contacto con estas percepciones, nos damos cuenta de que los acontecimientos vividos se “vieron” y “oye-ron” mucho antes del desarrollo funcional y conocido de estos sentidos. Las “sensaciones” y las “impresiones” que se despren-den de estos acontecimientos se traducen por reacciones internas de tipo “pensamientos” visuales o auditivos, bastante antes de la

(42)

aparición del lenguaje y de la maduración de la corteza cerebral. Por imitación, las emociones y las “decisiones” quedan ancladas en la película inconsciente de ese momento preciso. Todo el mundo puede acceder a ella gracias a la terapia para concederle por fin al bebé que lleva dentro la palabra que entonces le fue de-negada. Así podrá expresar sus sufrimientos e integrar una nue-va “mirada” hacia los demás y hacia esa situación, con la com-prensión Adulta que ahora tiene a su disposición. Todo esto con-lleva una curación interior duradera.

Estos ejemplos de terapia muestran, sin lugar a dudas, la realidad energética de la transformación, tanto durante como después del proceso.

Finalmente, el recuerdo se distancia, se borra la versión ini-cial y se dota de una nueva libertad.

Tras revivir la vida intrauterina y el nacimiento, se distan-cian, con el mismo método, los recuerdos emocionales principa-les de los primeros años de vida.

Conocerse o “co-nacerse”

Conocerse implica saber cuáles son los elementos que man-tenemos del período anterior a nuestro nacimiento, presentes en su forma inicial dentro del bebé que cada uno lleva en su inte-rior, para poder proporcionarles un significado a través del len-guaje y poder crear vínculos de comprensión y de reconciliación en esos momentos lejanos de la vida.

Esto es lo que quiero enseñar a todos aquellos terapeutas y personas con la vocación de ayudar a los demás que reconocen la importancia y la urgencia de poder disponer de un nuevo

(43)

mé-todo que permita descubrir el terreno de los recuerdos, hasta ahora inexplorado, cuyo contenido ejerce una influencia omni-presente.

Una guía para todos

Puede parecer una apuesta arriesgada mi voluntad de diri-girme al mismo tiempo tanto a adultos y profesionales a la bús-queda de nuevos métodos para resolver las principales cuestio-nes existenciales, como a las futuras madres y a los futuros pa-dres para que se comuniquen a diario con el bebé que están es-perando.

Yo acepto esto reto y trataré de difundir de manera sencilla un mensaje cuyos diferentes aspectos están íntimamente unidos. Para ello, sugiero que todas las categorías lectoras orienten su mirada, su oído y su comprensión tanto hacia su propio ám-bito como hacia el resto. Estoy segura de que de esta forma se es-tablecerán con facilidad pasarelas y tomas de conciencia más amplias.

Para vosotros los padres, no pretendo complicar vuestra ta-rea ya suficientemente difícil ni tampoco suscitar nuevos temo-res, sino que deseo ayudaros a dejar que vuestro corazón y vues-tra intuición hablen... Vosotros también habéis sido bebés.

Mi objetivo es el de favorecer la evolución de ciertas actitu-des.

Así podréis reforzar vuestra idea abstracta sobre el ser que va a nacer y potenciar la importancia y las ganas de hablarle, es-cucharle, tranquilizarle y explicarle cada día lo que él ve y oye sin comprender y sin poder comunicarse. El bebé os necesita.

(44)

Una revolución cada vez más cercana

Qué gran avance, para los padres y los niños venideros, el día en que los sistemas sociales, médicos y psicológicos propon-gan, incluso antes de la concepción, una verdadera preparación a la maternidad y a la paternidad.

La integración posterior de estos conocimientos les permiti-rá adquirir actitudes mentales y emocionales positivas para en-gendrar un bebé y ayudarle a crecer, no sólo satisfaciendo sus necesidades materiales sino también aportándole amor y desa-rrollo global.

Todo esto está más cerca de lo que parece.

Historias de vida que no son novelas

Para esta obra he seleccionado numerosos ejemplos signifi-cativos de revividos del período prenatal.

Mujeres, hombres o adolescentes presentaban en la mayoría de los casos malestares dominados por la angustia y el miedo, desvalorizaciones, falta de confianza, culpabilidad, carencia de amor hacia sí mismo, fobias o estados depresivos asociados a creencias negativas de las que necesitaban liberarse.

Algunos de ellos habían sufrido violaciones, incestos y agre-siones sexuales diversas, de las que arrastraban las consecuen-cias asociadas a esquemas de autocastigo.

Otros habían manifestado síntomas o enfermedades, toques de alarma de un cuerpo encerrado en una prisión de bloqueos comunicativos y emocionales construida años atrás.

Cáncer, sida, esclerosis múltiple, esterilidad o enfermedades psicosomáticas condujeron a estos pacientes a completar su

(45)

tra-tamiento con una terapia de la vida intrauterina, que les permi-tió por fin salir de sus limitaciones.

Sus transformaciones, cuyas descripciones encontraréis más adelante, son la prueba de que todo es reversible.

Aquello que se “decidió” in utero puede volver a plantearse y a decidirse posteriormente en positivo, gracias a este nuevo ti-po de análisis.

“Investigador del inconsciente”, la alquimia de la intuición y de la estructura... con el amor en primer plano

En mi escucha como terapeuta siempre he dado prioridad a las sensaciones, en busca de nuevos descubrimientos en un te-rreno hasta ahora poco o nada explorado.

He integrado en el plano psicológico mis ideas científicas y médicas con el fin de relacionar las consecuencias con las cau-sas, de acercarlas entre sí en los detalles más sutiles... y llegar al tratamiento, a la “curación psíquica” del bebé interior y del adulto.

Estos largos años de estudio y de práctica médica, me impu-sieron la necesidad de estructura y de lógica que me ha acompa-ñado durante toda mi carrera.

Sin embargo, siempre he pensado que lo racional no es nues-tra mejor baza. Nos sirve de anclaje para plasmar y darnos cuen-ta del fruto de nuestras creaciones. Además, dentro de la prácti-ca yo suelo conceder un puesto importante a la intuición. Si aceptamos determinados datos procedentes de este sexto senti-do y los situamos después dentro de las estructuras de análisis, podremos llevar a cabo una alquimia esencial para el progreso.

(46)

Es una pena que hasta ahora la mente humana se haya ana-lizado casi siempre dentro de un sistema alternativo, frustrante y con límites. Si bien podría beneficiarse de ambas polaridades, normalmente se estudia desde el punto de vista de la razón o bien de la intuición, de lo racional o lo irracional, de lo visible o lo invisible...

Ya es hora de trascender los marcos habituales.

Así mismo, conservo y he ampliado la energía fundamental que me condujo hacia el ámbito médico hace veinte años, así co-mo la tolerancia, el aco-mor por el ser humano y la certeza sobre la perfección de la vida y de la creación.

Años de “alumbramientos” y de “renacimientos” para com-partir

Las personas a las que he acompañado, tal y como ocurrió en mi caso, pasaron de los guiones de fracaso y de limitación a la curación. Renacieron entonces hombres y mujeres libres de sí mismos y de su vida. He extraído esta síntesis a fin de reforzar mi objetivo primordial de información y de prevención dirigido a favorecer la progresión y la evolución de los conocimientos de cada uno y, por tanto, del conjunto.

Todos estos años de investigación, de terapia y de alumbra-mientos sucesivos de un nuevo yo que experimentan las perso-nas que vienen a mí, así como los caminos que les llevan a “re-nacer”, no pueden quedarse en los cajones de mi experiencia personal.

Cada uno de nosotros es una luz resplandeciente que queda velada por sus sufrimientos, que siguen reproduciéndose dentro

(47)

de uno mismo y a veces también afectan a los demás... Esta luz se enciende con la primera célula de nuestra vida embrionaria.

Nuestra misión es la de dejar que brille en toda su potencia para que pueda crecer infinita e indefinidamente. A partir de ese primer momento, también es importante tener en cuenta que el embrión siente pero carece de información. Durante estos nueve meses el amor, la comunicación y el diálogo protegerán esta lla-ma, le ayudarán a crecer y a alcanzar su pleno desarrollo para to-da la existencia.

Las pruebas científicas y la exploración de los “pensamientos”

in utero, al filo de lo imposible

El campo poco conocido de la ciencia de la vida intrauterina procede de un único acercamiento. Los embriólogos describen con talento las diferentes etapas del desarrollo progresivo de la primera célula hasta el bebé, la aparición sucesiva de tejidos, de órganos...

Los fisiólogos intentan explicar cómo evoluciona este peque-ño ser en su primera fase de vida, pero todos están limitados por los medios de exploración y los instrumentos de investigación.

La tecnología nos queda pequeña a pesar de que parezca muy elaborada.

La suma de pensamientos, sensaciones y emociones infinitas que representa el ser humano sigue siendo imposible de cuanti-ficar y de identicuanti-ficar de manera científica. Lo que sí sabemos es que ciertos lóbulos del cerebro son los responsables y que las fi-bras nerviosas son las encargadas de conducir el influjo. Sin em-bargo ninguna sonda, ningún rayo láser ni cualquier otro

(48)

instru-mento sofisticado ha conseguido hasta ahora explorar el cons-ciente y el inconscons-ciente para detectar lo que ocurre en un instan-te deinstan-terminado. ¿Qué pensamiento? ¿Qué sentimiento? ¿A qué se deben? Pero no sólo “aquí y en este momento” sino también ¿qué es lo que se ha reactivado del pasado lejano?

Si bien la exploración del funcionamiento psíquico se efectúa por medios distintos, desmarcados de la tecnología, se trata de una realidad reconocida por todos, aun cuando utiliza jergas di-ferentes, a veces herméticas como el psicoanálisis, otras veces ac-cesibles a todos.

Debéis tener presente que la vida embrionaria hace referencia al mismo campo de análisis del consciente y del inconsciente.

Estamos lejos de dominar el modo de pensamiento-emoción del adulto. Entonces, por qué pedir técnicas directas que expli-quen todo sobre los embriones y, a falta de ellas, rechazar en blo-que la idea de un cierto modo de “pensamiento” específico de esta fase de la vida, a pesar de que las estructuras actualmente conocidas como los cimientos tradicionales de estas funciones no estén todavía desarrolladas anatómica y fisiológicamente.

Estamos siempre hablando del ser humano con su lado mis-terioso.

¿Y si no se pudiera racionalizar todo? Ésta es mi conclusión tras examinar los datos psíquicos recogidos en las revividos, acompañados de las pruebas retrospectivas de su autenticidad. Este postulado permite dejar una puerta abierta a un modo de conciencia particular, perteneciente a la vida prenatal, y que ha-ría del bebé in utero, tal y como ocurre después, un ser con fun-ciones perceptivas e intuitivas mucho más desarrolladas de lo que parece.

(49)

¿Una revolución para mañana? La psicología a la ayuda de la medicina

Tal vez, por primera vez en su historia y en la de la ciencia, los conocimientos esenciales tendrían su origen en la psicología, vínculo evidente, pero todavía demasiado rechazado, entre dos mundos que podrían enriquecerse tanto mutuamente si acepta-ran encontrarse más a menudo.

Durante este siglo tan rico en progresos científicos, hemos ol-vidado otorgarle al hombre su lugar esencial... pero pronto lo re-tomará.

Con este fin los representantes del mundo terapéutico del in-consciente y del “alma” debemos permitir que nuestra intuición rebase nuestra lógica para construir nuevas vías, a pesar de que la ciencia no nos de la razón y se oponga incluso a nuestras tesis, desdeñando las pruebas clínicas. Con frecuencia el futuro da la razón a los pioneros y la tecnología suele arrastrar un retraso considerable frente a las ideas.

Evidentemente algunos investigadores son innovadores, es-pecialmente en el campo de la esterilidad y de la procreación in

vitro*. Asimismo juegan un papel notorio en la sensibilización de

la población ya que preparan el camino a la psicología en el cam-po de la relación entre padres e hijos y sus consecuencias desde la fase embrionaria.

Desearía que cada vez fueran más numerosos los médicos que aceptan la posibilidad de la existencia de una memoria

sen-* Le bébé dans tous ses états, René Frydman, Myriam Szejer, Éditions Odile Jacob, 1998, París.

(50)

sorial y de una conciencia fetal preverbal, así como su importan-cia en la estructura de la personalidad futura.

Se habrá dado un gran paso el día en que acepten ver que no existe ningún riesgo para los futuros bebés puesto que no se trata sino de hablarles de amor. Es lo contrario precisamente lo que podría ser nefasto... sólo hay que observar las secuelas del pasado.

Para ello, estos profesionales deben ponerse a la escucha de las nuevas terapias que, al hacer surgir en el adulto el contenido de la memoria de la vida intrauterina, les aportarán los nexos y las pruebas que la tecnología todavía no es capaz de obtener.

Somos los pioneros de un cambio anunciado

El juego de la evolución le proporciona a la humanidad eta-pas a superar, avances que realizar y asuntos que descubrir o redescubrir. Sin embargo, esto sólo puede llevarse a cabo si nos alejamos de los sistemas en los que nuestros padres y nuestra genealogía siempre funcionaron. Sin culpabilidad y aceptando las razones de sus límites pasados, necesitamos poder ser mu-jeres, hombres y padres diferentes de aquellos que nos criaron. Para avanzar en nuestro futuro como grupo debemos, ade-más y ante todo, dejar atrás la ignorancia y el poder, desvincu-larnos de su búsqueda y de los posibles beneficios que pensába-mos extraer.

Son insignificantes frente a la verdadera recompensa. Debemos evitar que los problemas nos conduzcan a la solu-ción y fomentar su anticipasolu-ción por voluntad propia. Para esta-blecer los medios de evolución y de prevención necesarios para

(51)

el tercer milenio, ¿debemos esperar a que algún gran estudio es-tadístico se desarrolle durante un período de tiempo extrema-damente largo para que demuestre que los bebés concebidos para ser felices, que son deseados, amados y considerados co-mo personas, se convierten después en niños y en adultos equi-librados y con buena salud porque guardan del comienzo de sus vidas “impresiones” armoniosas? Nosotros ya lo podemos afirmar.

Cuando las instancias de poder y los organismos públicos de reembolso o de prevención propongan todas estas medidas, también se harán cargo de informar al público así como a los pa-dres actuales y los futuros para prevenir las consecuencias pos-teriores, como enfermedades, malestares o depresión y los cos-tosos tratamientos que éstos implican.

Los responsables financiarán mayoritariamente las terapias breves, preventivas o curativas, por los beneficios que pueden generar para todo el mundo.

¿Cuánto tiempo tendrá que pasar para que la medicina lo descubra y acredite por fin unas intuiciones que ya se funda-mentan con pruebas?

¿Durante este siglo que se anuncia espiritual se hará hinca-pié en los valores femeninos, tal y como lo prevén ciertos soció-logos? Yo creo que sí. Tras una fase de desarrollo excesivo de la energía masculina, que no ha demostrado una eficacia real para la evolución de la humanidad, esta era se abrirá hacia un nuevo ciclo en el que se antepongan el amor, la compasión, la com-prensión, la sensibilidad y la intuición, es decir, todas las cuali-dades Yin que predominan en el sexo femenino.

(52)

Con este fin y en calidad de mujeres tenemos que pasar por un feminismo excesivo, probablemente necesario de forma tran-sitoria para hacernos oír tras milenios de condición dolorosa que permanece anclada en el inconsciente colectivo, para llegar a la expresión verdadera de toda nuestra feminidad.

Debemos recordar que cada una llevamos, en un poco menos de la mitad de nuestra persona, las características Yang necesa-rias y suficientes para llevar a cabo las acciones encomendadas, ahora que la aventura de las pioneras nos sirve de precedente y nos ha preparado asimismo el acceso definitivo a una igualdad tangible en la complementariedad.

En cuanto a nuestros compañeros masculinos, están empe-zando a experimentar los valores femeninos que llevan dentro y que reprimieron durante tanto tiempo.

Las mujeres de todas las culturas han sido las precursoras de sus sociedades, a menudo ejerciendo su poder en la sombra. Hoy en día lo van a hacer públicamente para que todos juntos poda-mos dirigirnos hacia un progreso real y equilibrado.

También son los modelos a seguir para sus hijos.

Juegan un papel fundamental en la relación con el bebé in

utero por su sensibilidad a las necesidades del pequeño, al

tiem-po que respetan sus propios derechos como mujeres. Su deseo constante de enriquecer sus conocimientos a favor de su bienes-tar, más basado sobre la intuición que sobre datos científicos, me da confianza para la difusión futura de este mensaje. Todo esto me lleva a pensar que su papel de mujeres y de madres les con-ducirá a constituir los nuevos pilares sobre los que se fundará nuestra civilización futura.

(53)

Una vida intrauterina en armonía para una mayor igualdad de oportunidades en el futuro

Los líderes que manejan la vida política y social deberían también ser conscientes del momento preciso en el que esta igualdad se consiga así como del nivel real en el que se sitúe, no tanto en el aspecto económico sino más bien en el plano de los mensajes de amor y de deseo, recibidos o no, sin condición a par-tir de la concepción. De esta forma podrían proponer programas de acción adaptados realmente a las raíces esenciales de los pro-blemas y no a sus consecuencias tardías.

Para salir del error en el que nos encontramos muchos de no-sotros hoy en día, los problemas deben ser abordados en sus cau-sas y no más tarde porque no conllevaría resolución alguna, sino quizá una agravamiento del sentimiento de impotencia y del pe-simismo individual y colectivo.

Este siglo, tan rico en progresos y descubrimientos sobre el bienestar, la prevención y la salud, queda ensombrecido por el aumento de los problemas humanos y sociales, desde depresio-nes crónicas, soledad, fracasos afectivos y paro de larga duración hasta enfermedades existentes y la aparición de otras nuevas.

Persiste una cierta “prehistoria” psicológica que afecta prin-cipalmente al gran público. El aumento de la utilización de tranquilizantes y antidepresivos que anestesian los dolores más profundos sin curarlos no resuelve los problemas sino que los amplifica.

No sirve de nada buscar soluciones externas al problema del desempleo y del trabajo cuando éste tiene su origen en el in-consciente de cada uno, bien alejado de la conjetura social y eco-nómica de la que tanto hablan los políticos en vano.

(54)

Todos aquellos que se inclinan hacia el ser humano y su psi-cología saben que el guión de fracaso es interior y que el pasado está siempre presente. ¿Cómo podría un adulto cuya infancia es-tuvo llena de creencias limitadoras encontrar en sí mismo el po-der necesario para afirmarse en la confianza y el optimismo? ¿Cómo puede canalizar todo su ser hacia los valores personales propios, única posibilidad de éxito, aquel o aquella que guarda inscrito el recuerdo de no haber sido deseada?

Aquellos que llevan en su interior un bebé que creyó que nunca serían satisfechas sus necesidades de amor y de reconoci-miento siguen creyéndolo en el fondo y continúan proporcio-nándose las pseudopruebas que ellos interpretan como realida-des en su vida social. Más tarde el adulto, sin darse cuenta, con-vencido de que no fue reconocido por su padre o por su madre, proyectará la misma creencia en su pareja o en un superior je-rárquico, buscando inconscientemente el conflicto que generará, tal y como ocurrió en el pasado, su sentimiento de rechazo. Probablemente estará reinterpretando el mismo guión que vivió

in utero, cuando percibió el no-deseo o la preferencia por el sexo

opuesto que le llevó a creer que era culpable y que no podía ser amado ni valorado, es decir, que debía ser castigado.

¿Qué milagro hace posible que un feto que no quiere nacer, que ya se siente petrificado por su visión del mundo a través del filtro emocional del microcosmos familiar y por sus percepcio-nes de las reacciopercepcio-nes paternas, sea capaz de implicarse en la vi-da con confianza a pesar de que no lo hiciera en su nacimiento? ¿Cómo se establecen voluntades de acción sólidas y positivas, cuando la primera que nos propusieron en el nacimiento se me-morizó como la lucha entre dos impulsos, seguir vivo creyendo

(55)

en todo momento en una muerte inminente contra la que hay que luchar para sobrevivir? Así es como la palabra acción se con-vierte en sinónimo de miedo, incluso de terror, sensaciones ins-critas en la mayoría de los humanos antes del nacimiento y en el resto durante la llegada al mundo. Teniendo en cuenta el proce-so inconsciente de reconfirmación, con frecuencia revivimos in-conscientemente nuestro nacimiento tanto en el plano profesio-nal como persoprofesio-nal.

Por la sucesión de secuencias diarias en la relación con los padres o de determinados acontecimientos, felices o no, la infan-cia reactivará el núcleo psíquico iniinfan-cial dentro del primer mo-mento emocional responsable de la decisión de supervivencia. No sirve de nada dejar que la mayoría debata sus problemas afectivos, cada uno achacando sus males sobre los demás.

¿Cómo podrían imaginarse por sí mismos que todos partici-pan inconscientemente en sus problemas y que necesitan libe-rarse de las causas profundas que, sobre una cuestión tan esen-cial como es el amor, se remontan a la primera infancia y al prin-cipio de la vida? Todos somos creadores de nuestra existencia por la opinión que tenemos de ella.

El deseo que pido para todos, a las puertas del desarrollo que tenemos delante, es el de prevenir y curar los sufrimientos de es-tos momenes-tos fundamentales e iniciales de la vida, tanto para padres y bebés como para los adultos que todavía los padecen.

Me pregunto si la justicia juega realmente su papel en el año 2000, con sus veredictos y prisiones, teniendo en cuenta que, más allá de la defensa prioritaria de las víctimas y de la colectividad no otorga una escucha diferente a aquellos a quien condena. Estos seres llevan todos dentro un Niño interior encarcelado

(56)

des-de hace mucho tiempo en sus prisiones inconscientes. A pesar des-de sus acciones, necesitan que se les considere como seres humanos cuyo sufrimiento, aunque no siempre se perciba, se ha desviado y su violencia primitiva se ha desinhibido en un paso a la acción.

También se ha demostrado que los dolores fetales graves in

utero o en el nacimiento asociados posteriormente a dificultades

afectivas durante la infancia favorecen además los problemas psíquicos y somáticos, es decir, la delincuencia y la criminalidad ulterior, de igual manera que la violencia o las violaciones sufri-das en este período pueden, a la edad adulta, convertir la vícti-ma en agresor.

¿Podemos contentarnos en la actualidad, tal y como ocurre normalmente, con clasificar a éste último como un ser mons-truoso sin percibir al mismo tiempo la terrible violencia en la que está sumido por culpa de un sufrimiento de la infancia brutal-mente exteriorizado? ¿Y si le ayudamos a curarse por medio de unas estructuras terapéuticas al tiempo que ponemos a la socie-dad al abrigo?

Para conseguir la igualdad ¿acaso es normal que a comien-zos del siglo XXI la educación siga ocultando aquellos métodos de aprendizaje que han demostrado, en ensayos pilotos serios, su rápida eficacia sobre la inquietud, la falta de confianza y otros problemas infantiles?

La Nueva Sofrología, enriquecida por la Visualización y cier-tos principios de la psicología y de las artes marciales, conllevan rápidamente una mejoría, una dinámica mental positiva, más comunicación y creatividad, tal y como se constata en el simbo-lismo de dibujos realizados antes y después de las terapias bves, que se pueden efectuar a todas las edades. Mejoras en los

Figure

Actualización...

Related subjects :