She, La Clave Para El Entendimiento Psicologia Femenina - Robert Johnson. Extracto

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“SHE”

UNA CLAVE PARA LA COMPRENSIÓN DE LA PSICOLOGÍA FEMENINA

basada en el mito griego de EROS Y PSIQUE

Extractado del libro de ROBERT JOHNSON Obras de Arte de Gilbert Williams

Traducción y síntesis de María Risetti y Carlos Tereschuk Marzo de 1999

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Índice

INTRODUCCIÓN. La utilidad actual de los mitos

I.- Psique y Afrodita. La atracción y la repulsión.

II.- Psique y Morte. El fin de la virginidad.

III.- Eros se “flecha” a sí mismo y hace un paraíso.

IV.- Las Hermanas y el fin del paraíso. La Sombra.

V.- Hay que usar la lámpara, no la espada.

VI.- ¿Amar o estar enamorado?

VII.- La divinidad inmanente y el dios Eros

VIII.- Psique abandonada acude a su suegra

IX.- La primera prueba: la montaña de semillas

X.- La segunda prueba: el vellocino de oro

XI.- La tercera prueba: el río de la vida

XII.- La cuarta prueba: muerte y renacimiento

XIII.- Nace la esencia del alma: Alegría

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UNA CLAVE PARA LA COMPRENSIÓN DE LA PSICOLOGÍA FEMENINA Extractado del libro de ROBERT JOHNSON(*)

Personajes mitológicos en sus correspondencias greco-romanas: EROS: Dios del amor en la mitología griega.

CUPIDO: Dios del amor entre los romanos.

PSIQUE: doncella mortal de gran belleza. Amada y raptada por Eros, simboliza el destino del alma caída que, después de muchas pruebas, finaliza uniéndose para siempre con el amor divino.

AFRODITA: diosa griega de la belleza y el amor.

VENUS: diosa de la belleza entre los romanos.

DEMETER: divinidad griega, personificación de la tierra y lo maternal.

CERES: hija de Saturno y Cibeles, diosa latina de la agricultura.

PERSEFONE: deidad griega hija de Deméter y Zeus, reina de los infiernos, esposa de Hades.

PROSERPINA: reina de los infiernos, mujer de Plutón, hija de Júpiter y de Ceres.

ZEUS: dios principal de la mitología griega. Dios del Olimpo.

JÚPITER: padre de los dioses entre los romanos, dios del cielo, de la luz diurna y del tiempo.

PLUTÓN: rey de los infiernos y dios de los muertos, hijo de Saturno y de Rhea, hermano de Júpiter y de Neptuno, esposo de Proserpina.

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INTRODUCCIÓN: La utilidad actual de los mitos

La historia de Amor y de Psique explica la psicología femenina. Es un mito antiguo, pre-cristiano, registrado en la era clásica griega. Aún hoy nos dice mucho del ser humano dado que la química del cuerpo, la dinámica del inconciente y las necesidades básicas no han cambiado mucho desde entonces.

Los mitos son ricas fuentes de reconocimiento psicológico, se forman gradualmente cuando emergen determinados motivos y luego son elaborados y pulidos a medida que las personas los trasmiten. De esta manera se mantienen vivos y muestran cosas que los hombres de todas las épocas identifican como verdaderas.

Un mito es producto de la imaginación colectiva y no del pensamiento científico o racional, es en este sentido que, aunque acompañado de cierta fantasía, es profundamente verdadero y real.

En el caso del mito de Amor y Psique, es importante señalar que se trata de la femineidad dondequiera que ella se encuentre, tanto en el hombre como en la mujer. Todo hombre tiene cromosomas y hormonas recesivas femeninas, tiene un conjunto de características psicológicas femeninas que constituyen un elemento minoritario dentro de él.

De igual manera, la mujer tiene un componente masculino. Jung denominó “ánima” al lado femenino del hombre y “ánimus” al aspecto masculino de cada mujer. Es por eso que cuando abordamos este mito estamos hablando de la psicología de la mujer y del ánima del hombre.

Esta epopeya describe un tránsito hacia la inmortalidad. Psique, en griego es Alma. Este viaje hacia el encuentro de la Alegría tiene significados que son completamente válidos como una guía permanente hacia el pleno desarrollo de la individualidad y de la espiritualidad humanas. Porque los mitos han sido generados por seres que han logrado trascender el tiempo.

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I Psique y Afrodita. La atracción y la repulsión.

Existía un reino cuyo rey y reina tenían tres hijas, una de las cuales, de una belleza extraordinaria, era la más joven, se llamaba Psique, tenía porte de diosa y una forma de hablar y comportarse que le otorgaron la adoración de todos los que la rodeaban. Las personas se referían a ella diciendo: “He ahí la nueva Afrodita. He ahí una nueva diosa.”

Las personas comenzaron a comentar que Psique estaba tomando el lugar de la diosa Afrodita que era considerada una divinidad arcaica de la femineidad. Los orígenes de ambas diosas son muy interesantes. De Afrodita se conoce que nació cuando los genitales de Urano fueron cortados y cayeron al mar y lo fertilizaron. De Psique se decía que nació cuando una gota de rocío cayó del cielo sobre la tierra. La diferencia entre estos nacimientos revela las naturalezas diferentes de las dos diosas.

Afrodita es la que nació del mar, es femineidad oceánica. Es parte de un estado de evolución pre-consciente, su casa es el fondo del mar, donde tiene su corte, es la diosa de la femineidad “pantanosa”, reina en el inconciente, es por lo tanto poco accesible en los términos usuales de la conciencia humana. Es difícil tratar o intentar convivir con esta femineidad oceánica, es más fácil razonar con un burro. Se puede admirar, adorar o ser abrumado por Afrodita. Sin embargo, se puede caminar en el sentido de Psique, que eleva la evolución hacia un nuevo estadio de femineidad.

Toda mujer tiene en sí una Afrodita, fácilmente reconocible por sus características: el poder de atracción, la vanidad, la lujuria permisiva, la fertilidad y la tiranía cuando es contrariada.

Las historias de la corte de Afrodita son maravillosas. Tiene un aya que siempre le alcanza un espejo para que pueda admirarse, es envidiosa y no tolera competencia alguna. Siempre promueve casamientos para que sirvan a su afán de fertilidad. Mujeres casamenteras que no descansan hasta acabar con el último soltero, son Afroditas. Se ven Afroditas por todas partes, en el supermercado colocan su carrito en medio del corredor como queriendo decir: “si usted no me quiere cortejar, al menos tropezará conmigo”. Así es Afrodita.

Es muy difícil para una mujer contemporánea, razonablemente inteligente, reconocer su naturaleza Afrodita, llena de trucos primitivos e instintivos. Existen mujeres que se enfurecen cuando perciben que sus maridos se desvían de la faja estrecha que le han trazado. Son Afroditas.

Naturalmente, cuando aparece una nueva forma de femineidad como Psique, la vieja diosa de la femineidad se enfurece. Afrodita está más allá de cualquier moralidad, es una verdadera “hembra”. Toda mujer conoce esta situación por sus súbitas regresiones a su naturaleza Afrodita.

Los hombres a su alrededor tiemblan y quedan aterrorizados. Aún así es un aspecto importante, es el instinto materno básico necesario para la reproducción de las especies. Al avanzar en el mito notaremos que Afrodita no intenta destruir a Psique, sino que, por el contrario, hace todo lo posible para ayudarla a crecer. Pero como actúa de modo tan desagradable genera rechazo, como todo cambio. Cuando llega el

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tiempo de crecer, los viejos hábitos dan la bienvenida a los nuevos. Las viejas formas de actuar parecen perseguir a las nuevas.

En el proceso de un crecimiento, parecen suceder hechos terribles, pero si observamos con atención reconoceremos que son absolutamente necesarios. Afrodita, que es duramente criticada a cada paso, hace todo lo que está a su alcance para posibilitar la evolución de Psique. Porque en Afrodita reside, oculta, la más excelsa espiritualidad posible. Urano.

Podemos ver siempre el lado bueno detrás del hecho que nos genera un sentimiento de profundo dolor. Toda evolución incluye un verdadero estado caótico de guerra dentro del ser. La vieja manera, la naturaleza Afrodita, en este caso, es regresiva y empuja al ser de regreso a la inconsciencia, al tiempo que lo fuerza a entrar en la nueva vida.

Afrodita es, a veces, el único elemento capaz de promover nuestro crecimiento. Existen jóvenes, que sólo consiguen crecer si tienen una suegra tirana (es bastante frecuente que Afrodita se encarne en un suegra, la madrastra es otro ejemplo).

Muchos de los conflictos de la mujer moderna se resumen en el choque entre sus dos naturalezas intrínsecas, Afrodita y Psique. Reconocer a Afrodita puede ser de gran ayuda para una mujer, de igual manera que el hombre que reconoce a Afrodita en la mujer y sabe lo que debe o no debe hacer, está en una situación privilegiada.

Afrodita, nacida de los genitales de Urano caídos en los dominios de Neptuno, resume los significados de la Ley de Atracción y Repulsión, que da lugar a las relaciones humanas. Toda atracción es locura, así como toda repulsión. Sólo podemos odiar a aquello que alguna vez amamos. Pero oculto en el interior de la burbuja (Afros es espuma, en griego), reside el verdadero Amor, cuya esencia es uraniana.

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II Psique y Morte. El fin de la virginidad.

Psique es la que nació de una gota de rocío que cayó sobre la tierra. La tierra es símbolo de la conciencia, y aquí se observa la diferencia entre Afrodita, oceánica y Psique, terrestre. Además difieren las proporciones acuosas, de aguas oceánicas a una gota de rocío.

La naturaleza de Psique es magnificente, virginal y pura, es adorada pero no es cortejada. es una experiencia absolutamente solitaria. Psique no encuentra marido. En este sentido, existe una Psique en toda mujer, lo cual significa estar muy sola. En cierto modo, toda mujer es hija de un rey: muy amable, perfecta, con mucha riqueza interior en un mundo tan común.

Toda vez que una mujer se siente solitaria e incomprendida, cuando percibe simpatía en las personas -pero acompañada de un ligero distanciamiento- acaba descubriendo su lado Psique. Las mujeres tienen aguda conciencia de ese dolorido estado del alma, sin lograr descifrar el origen, que es simplemente el surgimiento del lado Psique. Este aspecto permanecerá durante toda la vida de cada mujer intocado, desligado y soltero. Suceden toda suerte de absurdos cuando las mujeres intentan acomodar su parte Psique dentro del dar y recibir cotidiano de las relaciones afectivas. Cuando Psique prevalece el camino de la mujer será penoso, caerá en llantos y se lamentará diciendo: “nadie me entiende”. Si la mujer es muy bonita, el problema será más complejo. Marilyn Monroe es un buen ejemplo, fue excesivamente idolatrada, fue portadora de la condición de diosa, una perfección casi intangible.

En el mito se relata que Psique es la preocupación de sus padres porque mientras que las hermanas están felices y casadas con reyes de reinos vecinos, nadie aparece a pedir su mano, sólo es idolatrada. El rey va entonces a consultar un oráculo dominado por Afrodita. Enfurecida y envidiosa de Psique, Afrodita emite una terrible profecía. La joven debería desposar a Morte, la más horrenda y repulsiva criatura existente.

Cumpliendo con el oráculo los padres atan a Psique a una piedra en lo alto de una montaña y la dejan allí para que sea presa del terrible monstruo. Se realiza el casamiento como un cortejo fúnebre, los atavíos del casamiento se confunden con la tristeza de un funeral. El rey y la reina apagan las antorchas y abandonan a Psique a su suerte en la oscuridad.

¿Qué podemos extraer de estos símbolos?

Psique va a casarse. Su marido llegará, pero es una ocasión trágica porque el esposo es la misma Muerte. La doncella muere el mismo día del casamiento, que es también un funeral. Esto es muy elucidativo, muchas de nuestras tradiciones matrimoniales son realmente ritos funerarios. Algunos rituales nupciales derivan de los tiempos en que los casamientos eran raptos realizados por padrinos y amigos. Las damas de honor salvaguardaban la virginidad de la novia. Si un hombre no conquistaba así a su futura esposa, no era digno de merecerla. Los ritos funerarios y los raptos todavía están presentes en las celebraciones de casamientos en la actualidad. Muchas novias lloran en el día de su boda. Instintivamente, saben que la doncella que traen dentro de sí está muriendo.

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No hay cómo escapar a la contradicción del casamiento, esa dualidad existe hoy, como existía en la Grecia antigua, pero ahora es ignorada premeditadamente, no hay espacio para la idea de la muerte de la joven en el día de su boda. Intentamos hacer todo cándido, feliz, rosado y alegre, pero es un momento en que una parte muere. Si no enfrentamos el duelo ese elemento sobrevivirá y reaparecerá en el futuro en el momento menos apropiado. Esta experiencia la podemos observar muchas veces en la violenta repulsión a casarse que sienten algunas mujeres .

Algunos casamientos africanos se consideran válidos sólo cuando la novia reaparece luego de la noche de bodas cubierta de heridas y de cicatrices. La joven que corre en lágrimas hacia su madre horas antes de su boda, tiene una actitud sabia. Hace homenaje al sacrificio del casamiento y entonces la alegría de la unión es posible. A Afrodita no le gusta que las doncellas mueran en manos de los hombres; no es su naturaleza someterse al hombre. Por lo tanto, la Afrodita dentro de toda mujer que se casa, está llorando o está enfurecida.

Aquí aparece la paradoja nuevamente. Afrodita condena a Psique a la muerte, también es la casamentera que alienta la idea del matrimonio. Es la que llora y aprieta los dientes durante la ceremonia por la posible pérdida de la libertad, la individualidad y la virginidad de la novia. El empujón hacia la evolución por el matrimonio es acompañado de un tirón regresivo, provocado por la nostalgia de la libertad e independencia de la novia.

La hora del casamiento es un instante poderoso, en que se liberan todos los impulsos básicos. El padre de la novia está furioso con el tipo audaz que le roba su hija adorada, el padre del novio se alegra por la supremacía masculina en la comunidad, al menos por un día. La madre de la novia está horrorizada con el bruto intruso y la del novio también pero por la horrible criatura que seduce y separa de ella a su hijito tan puro. Toda atracción erótica es el símbolo, incomprendido aún, de una atracción más intensa, entre Espíritu y Materia, entre Alma y Cuerpo, entre la Bella y la Bestia, entre Psique y Morte. La consumación de este Matrimonio Interno es la verdadera historia de Morte, Eros y Psique.

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III Eros se “flecha” a sí mismo y hace un Paraíso.

Para poder destruir (¿ayudar?) a Psique Afrodita pide ayuda a su hijo, Eros, el dios del amor. Eros, Amor o Cupido son nombres dados a una misma divinidad. Eros carga la aljaba con sus flechas y puede llevar a la perdición a todos los dioses del Olimpo, ni el mismísimo Zeus escapa a su poder. A pesar de ello, Eros es dominado por su madre, Afrodita lo envía a que logre que Psique se enamore ardientemente del monstruo repugnante que llegará a buscarla. Quiere neutralizar el desafío que Psique representa para ella. Una de las características de Afrodita es ser regresiva, querer que las cosas vuelvan a ser como eran antes, es la voz de la tradición.

Eros puede representar el hombre externo, el marido, o el hombre relacionado con una mujer; o puede leerse como el ánimus de la mujer, su masculinidad interior. Ambos aspectos se tratan en el mito.

Eros va a la montaña obedeciendo las órdenes de su madre, pero al ver a Psique queda deslumbrado. Accidentalmente se clava una de sus propias flechas en el dedo y se enamora perdidamente de ella. Entonces decide tomarla por esposa y le pide al Viento Oeste, su amigo, que la transporte desde la cima del peñasco hasta el valle del Paraíso.

Psique, que estaba esperando lo peor, se maravilla y no hace preguntas, de pronto se ve reposando con música y sirvientes a su disposición, con comida exquisita, diversión y belleza el día entero. Está claro que no tiene que hacer preguntas porque fue suficiente haber sido salvada de la muerte, no importa no saber por quién.

La experiencia de Psique en la montaña de la muerte es algo extraño que incluso mujeres de 50 años, ya abuelas, nunca experimentaron. Una cierta frescura virginal les persiste hasta en la misma menopausia. Por otro lado, existen muchachas de 16 años que conocen todo acerca de esta sensación, y sobrevivirán a ella, mostrando una desconcertante madurez al mirar. Sucede independientemente de la edad.

Una mujer puede no ser psicológicamente alcanzada por esta experiencia, incluso habiendo dado a luz un hijo. Así, la Psique interior de cada mujer renuncia a la propia ingenuidad en diferentes épocas de su vida. No sólo cuando se casa. De todas maneras, no es recomendable pasar por la experiencia de la montaña de la muerte demasiado joven porque es un acontecimiento muy amargo.

El casamiento para una mujer significa algo diferente que para un hombre. El aumenta su estatura, su mundo se vuelve más fuerte, sube un peldaño. La gran mayoría de los hombres no percibe que está matando a Psique en su esposa, y si la mujer se desmorona o entra en crisis. Los hombres no comprenden por qué el casamiento es una experiencia diferente para ellos.

Nuestra Psique del mito encuentra un paraíso extraordinario donde tiene todo lo que desea. Tendrá todas las noches consigo a su marido-dios, el que le impone una sola restricción: no deberá jamás inquirirlo ni hacerle preguntas sobre sus actos. Podrá tener todo lo que desee, podrá vivir en su paraíso en tanto no haga ninguna pregunta para llegar a conocerlo, para saber quién es. Psique acepta las restricciones porque quiere ser su esposa y hacer todo lo que lo complazca.

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Muchos hombres pretenden eso de sus esposas, que no sean conscientes, que se contenten con obedecer. Aspiran al antiguo casamiento patriarcal, el hombre decide sobre los asuntos importantes, la mujer sólo dice amen, sin reacciones. Todo hombre acaricia dentro de sí esta ilusión y por algún tiempo existe la posibilidad de que el casamiento se mantenga dentro de estas condiciones.

Por alguna razón, la Psique en toda mujer deberá pasar por este estadio, aunque sea brevemente, estará totalmente subyugada por el marido. La mujer necesita atravesar esta experiencia pero no por mucho tiempo porque es una reminiscencia del mundo patriarcal en el que la mujer lleva el apellido del marido. Mientras Psique no hace preguntas vive feliz con Eros en el paraíso. Todo Eros inmaduro es un fabricante de paraísos.

Es típico del adolescente elegir una joven y prometerle la felicidad para siempre o en todo. Este es Eros en el nivel secreto, quiere tener su paraíso sin las responsabilidades que eso implica y sin una relación consciente. Todo hombre tiene dentro de sí un poco de este aspecto. La necesidad de evolución que tiene la mujer es algo terrible para el hombre. Esto muestra que todos los paraísos que construimos son dudosos, no funcionan del todo bien. Es la puerilidad de Eros (el “puer eternis”) que necesita construirlos.

Hay algo en el inconsciente de un hombre que desea hacer un acuerdo con su esposa para que ella no haga ninguna pregunta. La actitud masculina con relación al casamiento es que ella es algo firme y sólido que estará allá para cuando el regrese, pero que no será un estorbo. Quiere poder preguntar cuando le convenga. Cuando quiere mira en otra dirección. Esta actitud es chocante para toda mujer, a diferencia de los hombres para la esposa el casamiento es un compromiso total. Algunas mujeres lloran desconsoladamente cuando descubren que el casamiento fue un mero detalle en la vida de sus esposos, les resulta muy duro reconocer la naturaleza Eros, la naturaleza fabricante de paraísos.

La Gran Ilusión en la que todos vivimos está magníficamente ilustrada en este episodio. Psique cree que está desposada con Morte, y vive muy feliz sin preguntarse nada. El Paraíso ficticio siempre está condenado a desaparecer. A menos que uno no se pregunte nada, e intente vivir en una nube rosa. La Ley del Libre Albedrío es respetada por la Vida, inexorablemente. Pero la Realidad es siempre más poderosa que la Gran Ilusión...

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IV Las Hermanas y el fin del paraíso. La sombra.

Todo paraíso tiene su caída, todos tienen su tipo de serpiente, siempre aparece algún opuesto. Psique también tenía ese elemento que estaba empezando a despertar. Parece que las hermanas de la joven estaban “lamentando su pérdida”, oyeron decir que Psique moraba en un jardín paradisíaco y que era esposa de un dios, y su envidio no encontró frenos. Las hermanas fueron hasta el peñasco, invocaron a la joven y le preguntaron por su salud.

Psique, cándidamente, cuenta todo a Eros, quien no se cansa de alertarla sobre el gran peligro al que se enfrenta y le indica que no preste oídos a sus curiosas hermanas o de lo contrario podría suceder un verdadero desastre. Psique continuaba sumisa y obediente, sostenía su promesa, su bebé -que ya estaba en camino- sería un dios, pero si rompía la promesa el bebé nacería mujer y mortal y además Eros la abandonaría.

Psique escucha atentamente y promete no hacer preguntas pero las hermanas vuelven e insisten. Finalmente la joven obtiene el consentimiento de Eros para recibirlas. Las hermanas se admiran de todo y quedan verdes de envidia con el destino de Psique, hacen mil preguntas que la pobre Psique, sin estructura para soportar tal interrogatorio responde ingenuamente, su marido era muy joven, amable y pasaba el tiempo cazando. Da a sus hermanas preciosos regalos y las envía de regreso a su casa.

Eros le advierte nuevamente, pero Psique insiste y las hermanas acaban por regresar y Psique les cuenta que su marido era de mediana edad, tenía cabellos hermosos y era un poderoso hombre de negocios. Esta vez las hermanas tejen un plan diabólico. La tercera vez que regresan, dicen a Psique que su marido era en realidad una serpiente, una criatura repugnante que la devoraría a ella y al niño al nacer. Le dicen que para librarse de tal destino debería tomar una lámpara y dejarla en la cabecera, debería tener lista una espada afilada debajo del travesaño y en medio de la noche, cuando su marido durmiese, ella debería cortar la cabeza de aquella criatura asquerosa que no se dejaba ver ni hacer preguntas.

Psique persuadida por sus hermanas espera a Eros de noche en la cama, entonces se levanta, toma la lámpara y empuña la espada. Se coloca junto a la cama, de pie, y enciende la lámpara y ve a Eros. Para su sorpresa y horrorizada culpa ve al dios del amor, la más bella criatura de todo el Olimpo. Es presa de terror, por un instante piensa en suicidarse. Torpemente deja caer la espada y accidentalmente se clava una de las flechas de Eros y se enamora de él.

Aparta la lámpara pero una gota de aceite caliente cae en el hombro derecho de Eros y lo despierta. El dios, dotado de alas, se aleja volando. Psique intenta asirse a él pero cae, desolada y agotada. Eros regresa y le dice que lo desobedeció y quebró su promesa por lo tanto el niño sería mortal y Eros se ausentaría para siempre. Luego Eros se aleja definitivamente.

¿Qué es lo que este mito poético nos está mostrando sobre la relación del hombre y de la mujer?

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Las hermanas son aquellas voces que murmuran sin parar dentro de cada mujer. Muchas veces fuera también. Las mujeres se cuentan chismes en la cocina, se estimulan mutuamente para hablar de los maridos y del propio casamiento. Estas son las hermanas de Psique, conversan venenosamente, porque donde hay chismes, no hay amor.

Existe el lado positivo, fueron las hermanas las que hicieron que Psique alcanzara la conciencia y conociera a Eros tal como era, pero tuvo que pagar un precio demasiado alto, perderlo todo. La característica “hermana” de una mujer es horrible pero aún así útil e indispensable para aquellos que no pueden volverse conscientes, aquellos que están congelados en una situación. Por ejemplo, hay mujeres que quedan sujetas en la montaña de la muerte toda su vida, su relación con los hombres es distorsionada por la imagen que hace de ellos temibles emisarios de la muerte.

Algunas mujeres son alcanzadas por el amor como si fuera un dragón devorador, en ese caso las hermanas están diciendo la verdad. Los maridos son la muerte para sus esposas, matan la doncella y las fuerzan hacia la metamorfosis. Cuando un hombre vislumbra un mirar angustiado en su esposa, es tiempo de ser cauteloso y gentil, tal vez ella está dándose cuenta que su doncella está muriendo. El marido puede ayudarla a superar esta etapa.

No es fácil que el hombre entienda esta muerte-resurrección en su esposa, porque no le sucede algo semejante en su propia vida. El casamiento no tiene una connotación de “sacrificio” para él. La esposa toma conciencia un día, con horror, que ha sido atrapada por su marido y que está a su merced. Si tienen hijos, quedará atada a él. La mujer pasa por una serie de experiencias desorientadoras con su marido. El es tanto el dios del amor como la muerte en el peñasco, es el desconocido del paraíso y el obstáculo para su concientización. Finalmente, es el dios del amor, el ápice del Olimpo, sólo accesible cuando y si ella se torna una diosa. No es de sorprender que los maridos estén confusos y den varias vueltas a la llave antes de entrar a casa, decidiendo el papel que desempeñarán. Sumemos a eso que los hombres tienen que vérselas con su propia doncella interior.

Las “hermanas” provocan la evolución, son la sombra de Psique, los lados reprimidos o facetas no vivenciadas de la potencialidad global de su persona. Por falta de cuidado, esos elementos no vividos se atrofian y se convierten en aspectos oscuros y amenazadores. Estas potencialidades, que contienen lo bueno como lo malo, se almacenan en el inconciente hasta que algún día irrumpen arbitrariamente.

Si sólo percibimos conscientemente los aspectos puros, adorables y gentiles como lo hace Psique, subestimamos nuestro lado oscuro y éste puede emerger para arrancarnos del paraíso ingenuo, de esa autosatisfacción. Jung plantea que el ansia por el aumento de la propia conciencia muchas veces viene de la faceta sombra de una persona. Las hermanas, representantes ni adorables ni perfectas de la femineidad más mediocre pueden ser los elementos sombra que nos conducen a la evolución. Jesús decía: “Si sacas a la luz aquello que esta dentro tuyo, lo que saques, te salvará. “Si no sacas a la luz aquello que está dentro tuyo, lo que no saques, te destruirá”

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V Hay que usar la lámpara, no la espada.

Eros hace el máximo esfuerzo para mantener a Psique en la inconsciencia, le promete el paraíso si ella no se fija en él, así intenta dominarla. Muchas veces la mujer vive parte de su vida bajo el dominio del hombre que tiene dentro de sí, el dios interior, el ánimus. Su Eros interno la mantiene en el paraíso sin que tome conciencia de ello. No debe preguntar nada, no puede relacionarse verdaderamente con él. Uno de los dramas más grandes en la vida interior de la mujer es cuando desafía la supremacía del ánimus y dice “Te voy a observar”. Entonces ve un dios o un arquetipo y cae en la más intolerable soledad. Por eso la dominación y la fantasía del paraíso perduran tanto tiempo. Intuitivamente la mujer sabe que el precio de liberarse del ánimus es la soledad.

El niño que Eros le prometió a Psique sería un dios (totalmente inconsciente) si ella obedecía y no preguntaba, si no encendía la lámpara de la conciencia para intentar ver su naturaleza Eros como realmente es. Casi todas las mujeres modernas hacen preguntas, encienden la lámpara e insisten en tener su propia conciencia.

La espada y la lámpara que aconsejan las hermanas son dos símbolos muy importantes. Es extremadamente útil a la mujer comprender su capacidad de empuñar estos dos instrumentos. ¿Qué hace la esposa con la virtud-lámpara y qué hace con la virtud-espada?

Las hermanas dicen a Psique que debe cortar la articulación que liga la cabeza con el cuerpo, debe decapitar al monstruo. En realidad la mujer debe usar la lámpara y no la espada. La espada es para uso personal, para discernir, para obtener claridad. La mujer en los períodos difíciles del casamiento debe recordar emplear en primer lugar la lámpara para escoger sabiamente si usar o no la espada. Pero en la práctica la espada viene primero y sólo después toma la lámpara y ve el estrago que causó. La espada es la capacidad destructora de la mujer que apaga al hombre con un torrente de palabras. Es también la forma en que el ánima del hombre actúa con él cuando la relación de amor deja mucho que desear. Es cortante, sarcástica. El hombre también debe utilizar la lámpara y no la espada. La lámpara es una mente iluminada. La espada es la capacidad para elegir lo mejor, y separar lo que no sirve, sólo después de verlo a la luz del Alma.

La lámpara muestra que Eros es un dios. La mujer tiene la capacidad de revelar el valor de su hombre con la lámpara de su conciencia. El hombre sabe quién es, sabe que tiene un dios, pero cuando la mujer enciende la lámpara y ve el dios dentro de él, el hombre se siente obligado a mantenerse a la altura de esa condición y para soportar esta situación necesita tener la conciencia bien estructurada. El hombre lo sabe pero necesita del reconocimiento femenino a su alrededor. Suceden cosas horribles a los hombres sin presencia femenina, es que la mujer le recuerda todo lo que él tiene de bueno.

El hombre depende mucho de la mujer para tener armonía en familia, para encontrar un significado para sí mismo. La mujer puede dar una razón para la lucha diaria del hombre y él le estará profundamente agradecido. El hombre incentiva a la mujer para que le de un poco de luz. Cuando un marido regresa a casa y cuenta los

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acontecimientos del día, simplemente pide que la mujer le de significado a lo sucedido. Forma parte del papel femenino. En la costumbre judía la mujer enciende las velas, las luces del Sabbath, al caer el sol, el día viernes. En los misterios de Eleusis, las mujeres cargan las antorchas, la luz de la antorcha ilumina suavemente el ambiente, el próximo paso a dar, difiere de la luz masculina del sol que ilumina todo al mismo tiempo.

El toque de luz de la mujer o de su ánima, lleva al hombre a la toma de conciencia, por eso teme tanto lo femenino. La mujer es la que solicita sentarse a conversar, la mujer es portadora de evolución para él, a veces da a luz un nuevo modo de relacionarse. Los hombres reconocen la lámpara en la mujer, saben que dependen mucho más de la luz femenina de lo que les gustaría admitir. El aceite es una característica femenina. Aquí el aceite mantiene la luz pero también quema a Eros.

En una mano la lámpara, en la otra la mujer carga la espada que puede herir como matar. El hombre es vulnerable a las dos. Muy pocas mujeres comprenden la necesidad que tienen los hombres de estar cerca de la femineidad. Esta necesidad no debe verse como un peso porque una vez que el hombre descubre su femineidad interior y se relaciona bien con ella, ya no dependerá tanto de la mujer exterior.

Pero si la mujer se atreve a darle el más precioso de los presentes, si realmente quiere atender sus necesidades masculinas (que rara vez va a demostrar), entonces la mujer tendrá que ser muy, muy femenina cuando el sea presa de los humores para que pueda dominar su juicio y volver a ser dueño de sí mismo

La integridad individual es imprescindible para el funcionamiento pleno de cualquier ser humano. Si uno se siente carenciado, e intenta completarse con el otro, la pareja fracasará. Porque dos carenciados no pueden generar una pareja plena, del mismo modo que dos o más países carenciados no pueden formar un MERCOSUR pleno. Este descubrimiento de nuestro polo en sombra y su integración, son tareas previas a la generación de relaciones de alta calidad. Porque toda buena relación con otro o con otros, comienza en una correcta relación con uno mismo. Y una buena relación con uno mismo implica el conocimiento de la naturaleza real de un ser humano. En una pareja, ambos son un espejo para el otro. Generalmente reaccionamos sacando la espada, cuando el otro nos muestra nuestra sombra a integrar. ¿Y si nos animáramos a emplear sólo la lámpara?

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VI ¿Amar o estar enamorado?

Así como Eros accidentalmente se clavó una flecha y se enamoró de Psique, el mito relata que Psique se clava el dedo con una de sus flechas y se enamora del dios del amor.

El “estar enamorado” es una característica suprahumana que la humanidad no sabe todavía dominar. Cuando alguien se enamora su ser es transportado a estados embriagadores, a niveles de conciencia superiores, más de lo que las personas tienen capacidad de soportar.

Es importante diferenciar amar de estar enamorado. Amar a alguien es ver la persona como realmente es, y apreciarla por el ser que es, con sus fallas, con sus banalidades, con su magnificencia.

Si pudiéramos deshacernos de la neblina de las numerosas proyecciones que hacemos en la vida y ver verdaderamente al otro, descubriríamos que él, en su individualidad profunda, es una criatura maravillosa. El problema es que, por ser muchas las personalidades quedamos ciegos ante nuestras proyecciones y raramente podemos ver al otro claramente.

Amar es semejante a encarar a otro de manera real, simple, práctica y presente. Amar no tiene nada de ilusorio, es ver a otro sin obligarlo a desempeñar el papel o imagen que planeamos para él. Amar es dar valor a la persona dentro del contexto del mundo común. Amar se asocia a durabilidad.

Estar enamorado es otra cuestión, es una intromisión, para bien o para mal, proveniente del mundo divino. Repentinamente vemos en el ser amado a un dios o a una diosa. A través del otro vislumbramos un estado de ser más allá de lo personal, más allá de la conciencia. Son sensaciones explosivas e inflamadas, una verdadera “locura divina”. Los poetas describen muy bien este estado.

Al observar a dos enamorados mirándose uno al otro, podemos percibir que están como mirándose “a través”. Cada uno de ellos está apasionado por una idea o un ideal, incluso por una emoción. Están enamorados del amor. Las mujeres son Psique mirando a Eros, hombres en su papel del dios del amor.

Lo peor de esta situación es que, el estar enamorado no dura. Un buen día la brillante imagen del ser amado, se vuelve banal y fastidiosa. La virtud transpersonal y divina se apaga y se revela el ser común y simple. Este es uno de los sentimientos más dolorosos y tristes en la vida. estar enamorado es ser visitado por algo divino, es ser como un dios o diosa viviendo en la faz de la tierra. Hermoso, pero no encaja en las dimensiones humanas.

¿Qué nos dice el mito?

Eros se clava una flecha y se enamora de una mortal. Los dioses soportan bien el enamoramiento, es parte de su naturaleza. Pero cuando un simple mortal, como Psique, se hiere por la flecha fatal y se enamora, el tema es mucho más serio.

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Psique fue el primer ser mortal que encaró directamente a un dios y sobrevivió. Antes de su experiencia, para cualquier mortal enfrentar a un dios representaba la incineración instantánea, ser destruido por la energía del encuentro.

El mito enseña que un mortal puede soportar esta experiencia arquetípica, sólo que radicalmente cambiado. Tocar algo de la dimensión suprahumana y sobrevivir, ser traspasado por las flechas del dios del amor, estar enamorado, grandioso pero con numerosos cambios de nivel.

Los orientales no se enamoran, van hacia sus relaciones sin dramatismo (intocados por las flechas de Eros). Los casamientos se pactan, tradicionalmente, el hombre sólo ve a la novia al final de la ceremonia, al levantarle el velo que cubre su rostro. La lleva a casa y sigue los patrones sociales recomendados para los recién casados.

En occidente las relaciones son muy diferentes y nuestra historia trata precisamente de esto, una mujer que fue alcanzada por algo muy superior que las sensaciones rutinarias del ser humano. El resto del mito enseña cómo sobrevivir a ese toque divino. En Occidente, siempre cae la gracia porque en realidad nos enamoramos de nuestra propia Alma (perfecta, divina, inmortal y maravillosamente bella). Pero el otro no es nuestra Alma. La prohibición eclesiástica de considerarnos como seres divinos ha generado esta ilusión, derivada del fuerte impulso para conectarnos con nuestro ser espiritual. Por eso fracasan la mayoría de las parejas occidentales. Y las que continúan juntas, viven en sus incómodos infiernos portátiles...

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VII La divinidad inmanente y el dios Eros.

Hubo una época en que la experiencia de ser tocado por los dioses se planteó dentro del contexto religioso. Los modernos relegamos a la religión a un lugar secundario en nuestras vidas, desmerecemos su importancia y la vivimos como “algo para los domingos”. La religión perdió su entusiasmo en la cultura occidental, incluso personas que todavía se aferran a las formas religiosas tradicionales casi nunca son conmovidas por experiencias de éxtasis místico-religioso.

Es probable que la profunda sensación de la visión interior de la grandiosidad de un dios esté siendo sustituido, confundida con un mero “enamorarse”. Típicamente occidental.

El mito plantea que Psique, al encender la lámpara, se enamora del dios del amor e inmediatamente después lo pierde. Esta experiencia es muy común en las personas que perciben la divinidad en el ser del cual se han enamorado.

Amar es estar junto a otro individuo, crear lazos, sumarse a él. Estar enamorado es

mirar a través de la persona y por eso perderla inexorablemente.

Si observamos la divinidad en el otro, vemos su dimensión suprahumana. Por definición, la persona queda fuera de nuestro alcance, a menos que descubramos

también la divinidad en nosotros mismos, lo cual es raro. Por eso estar enamorado es tan difícil.

Aparece aquí una paradoja por la cual es necesario que los que se enamoran estén en el mismo nivel: el ser amado es encarado como un ser absolutamente único, inalcanzable. Siendo así, quedamos dolorosamente conscientes de la distancia y de la separación, de la imposibilidad de cualquier relación. Además surge un terrible sentimiento de inferioridad que experimenta toda mujer cuando enciende la lámpara y descubre un dios en el compañero que presumiera ser un simple mortal. Es una constatación arrasadora que nos arroja a la más profunda soledad.

Por otra parte, el mismo hecho de ser devorado por una pasión trae en sí la posibilidad de solución. Si tuviera coraje y fuerza suficientes, el individuo podría salir de ese sufrimiento con conciencia renovada sobre su propio valor y su unicidad como ser. La mejor forma de resolver este conflicto es no hacer nada. Justamente es lo que sucede con Psique, supera su impulso suicida y no hace nada más. Lo mejor que puede hacer cualquier ser humano en una crisis similar es detenerse. Aunque no podemos aconsejar este recurso a los jóvenes, esta sabiduría viene con la edad.

Las dificultades y tragedias forman parte del “estar enamorado”. Tragedia significa ver el ideal y no lograr alcanzarlo. Estar enamorado es una situación trágica.

Se puede transformar la pasión en amor. eso logran los casamientos bien realizados, la pareja comienza con un enamoramiento y después, felizmente, vira hacia el amor. Este es el tema de nuestra historia, comienza con el encuentro entre un dios y una mortal, dos niveles diferentes de ser, la característica humana y la suprahumana.

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Tenemos que reconocer que no es posible mantener el estado de enamoramiento por mucho tiempo.

Entonces, cuando alguien fue tocado de aquella manera por un dios o una diosa, ¿qué debe hacer?

Psique recorre su femineidad básica. Pregunta a Afrodita y recibe tareas que son necesarias para que alcance su evolución. Al final de ese proceso, luego de cumplir sus tareas y con su desarrollo interior completo es convocada al Olimpo. Se vuelve diosa, se casa con Eros y da a luz un niño.

Ser alcanzado por impulsos divinos es abrirse para captar la conciencia divina, de esto se trata estar enamorado, grandes dioses actúan dentro de nosotros, Eros y Psique nos visitan y jamás podremos retornar a la condición de seres comunes, despreocupados e inconscientes. El enamoramiento es un toque divino que nos facilita una gran transformación.

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VIII Psique, abandonada, acude a su suegra.

Después de ser traicionado por Psique, Eros vuela de regreso con su madre, Afrodita, y no aparece hasta el final de la historia. Regresa a casa de la madre, es exactamente lo que la mayoría de los hombres hacen cuando la esposa los obliga a tomar conciencia. El hombre cuando se golpea se refugia en su madre. Si un marido de pronto se recoge en el silencio y queda indiferente y ajeno, puede ser que haya ido “a casa de su madre”, en estos momentos Afrodita comanda.

Si encaramos a Eros como el ánimus de la mujer, podemos decir que atrapó a Psique inconsciente en un estado de posesión en el paraíso, hasta que ella encendió la lámpara de la conciencia y él, su ánimus, voló de regreso al mundo interior.

Cuando Eros retorna al mundo interior de Afrodita es capaz de mediar en favor de Psique frente a la diosa, Zeus y demás dioses del mundo interior. Veremos que Eros puede ayudar a Psique durante sus pruebas de desarrollo haciendo uso de elementos naturales y terrestres, tales como un águila, juncos y hormigas.

Para que la mujer evolucione es necesario que se libere del dominio de su componente masculino. Ese elemento, que para la mayoría de las mujeres es inconsciente, regula su relación con el mundo exterior, muchas veces de manera negativa. Para evolucionar, el ánimus, reconocido conscientemente como tal, tiene que asumir una posición de mediador entre el ego consciente y el mundo interior inconsciente. Como tal, será de gran ayuda en la evolución femenina.

La mujer en estado de posesión del ánimus no es consciente de su comportamiento, lo cree natural y desconoce su sometimiento. Cuando la mujer enciende la lámpara de la conciencia y ve claramente al ánimus, separado de su ego, como lo hizo Psique, se siente oprimida.

El ánimus le parece poderoso, divino, en comparación con su pequeño, débil e inútil ego. Este es un momento muy difícil en que se siente imperfecta. A pesar de ello, al darse cuenta que dentro suyo existe un elemento divino, tendrá una sensación de gran alegría semejante a aquella del “estar enamorado”.

Cuando Psique encendió la lámpara esperaba ver un monstruo y encontró un dios. Para las mujeres, el hombre es, generalmente, un monstruo o un dios. Sin embargo, toda vez que alguien ilumina a otra persona encontrará un dios o una diosa; toda vez que se mire verdaderamente a la pareja, se verá un dios o una diosa.

Este acontecimiento de Psique es, en cierta forma, similar a la primera visión que Pársifal tiene del Castillo del Grial. Ve un mundo magnificente, más allá de toda imaginación, en el cual no consigue permanecer. De igual manera, Psique pierde a Eros inmediatamente después de haber descubierto su real naturaleza.

Frente a la huida de Eros Psique piensa en ahogarse en un río, porque está en serias dificultades, cavila sobre el suicidio. Tal vez, apunta hacia una especie de autosacrificio, sacrificar un estadio de conciencia en favor de uno nuevo que se aproxima. Toda mujer alcanzada por una experiencia arquetípica se desestructura. Cuando un hombre pierde el contacto con su Castillo del Grial, le lleva muchos años reencontrarlo. La mujer

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no sale del suyo por mucho tiempo y sólo cuando se desestructura recobra su conexión arquetípica.

Sorprende a los hombres el alto grado de control que tiene la mujer sobre los sentimientos, capacidad ésta desconocida para la mayoría de ellos. La Psique femenina interior puede resignarse en espera de una solución, el hombre, por el contrario, empuña la espada, monta a su caballo (bicicleta, moto, auto) y parte al encuentro de lo que debe conquistar. La manera femenina, de la mujer o del ánima, es esperar hasta que algo dentro de ella le de los medios, le indique el camino y le proporcione el valor.

Una bella historia china ilustra este principio femenino. Una aldea estaba sufriendo sequía, perdería las cosechas en caso de no llover. Entonces los aldeanos convocaron a un famoso hacedor de lluvia y le ofrecieron todo lo que pidiera a cambio de la lluvia vivificadora. El chaman caminó por la ciudad, observó todo y luego pidió una cabaña de paja, comida y agua suficiente para cinco días. Al cuarto día llovió copiosamente, entonces los habitantes corrieron a la cabaña llevando regalos al hacedor de lluvia por haber salvado sus cosechas. Desconcertado el hombre les explicó que todavía no había iniciado los rituales para hacer llover, solamente se había alineado porque se había sentido muy desarmonizado cuando paseaba por la ciudad. Había llovido naturalmente.

Ese “alinearse” es el gran arte femenino, tanto en la mujer como en el ánima masculina, alinearse el algo que la femineidad alcanza simplemente quedándose quieta. Hasta la forma de entregarse de la mujer es similar a la del hacedor de lluvia del Tao. Un hombre puede actuar así si manifiesta su lado femenino, puede expresar una forma divina de entregarse.

Continuando con el mito. Psique se sacrifica, va hacia el río a entregarse, tal vez con motivos equivocados pero siguiendo el instinto correcto. El dios Pan, el de los pies hendidos, estaba sentado con la ninfa Eco a orillas del río y al ver que va a suicidarse consigue disuadirla. ¿Porqué aparece aquí el dios Pan? La palabra “pánico” deriva de “pan”. Es aquel sentimiento de estar fuera de sí, es aquella locura considerada sagrada por los primitivos, a la que llamaron “pan”. El ataque de llanto de una mujer es una reacción de pan, muchas veces, saludable y necesaria. Frente a una crisis si el marido no soporta su llanto, la mujer tendrá que hacerle comprender el hecho de que es inevitable para ella.

Pan le dice a Psique que debe rezar al dios del amor, porque él comprende a todos aquellos que están embargados por el amor. Aquí existe una clave sutil, se debe implorar consuelo al mismo dios que la hirió. Eros es el dios de las relaciones y, cuando una mujer enfrenta un problema, siempre será bueno que se dirija y sea leal a Eros.

Psique reza y comienza un peregrinaje solicitando ayuda a varias diosas de diferentes templos. Sin embargo, todas las diosas la rechazan porque temen a Afrodita, y no quieren herir los sentimientos de la diosa protegiendo a la joven.

En este punto del mito, Pársifal está pasando su experiencia de caballero Rojo, luchando heroicamente con toda su energía. Psique, peregrina de altar en altar, rezando. El trabajo de ambos es igualmente noble, aunque se expresa de diferente forma.

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Psique debe superar su sufrimiento sola. Fritz Kundel expresó que no se debe sacar a nadie de su sufrimiento prematuramente. Si estamos en una crisis tenemos que sostenerla el tiempo que sea necesaria. Muchas mujeres bíblicas sufrieron, Cristo sufrió en la cruz a su manera.

Finalmente, Psique se da cuenta que necesita dirigirse directamente a Afrodita, porque es la única que puede dar solución a todos sus problemas. Afrodita dictaminó el oráculo y sólo ella puede ayudarla. Sólo el otro aspecto femenino de la mujer puede resolver sus crisis más profundas.

Entonces Psique escucha de la diosa una dura lección, Afrodita le dice que no sirve para nada, excepto para lavar los platos y que si existiese un lugar para ella en el mundo sería para tareas secundarias. Precisamente eso es lo que la diosa le impone, le comunica cuatro famosas tareas que pueden conducirla a la liberación de su martirio.

El martirio de Psique reside en que ella cree que depende de alguien externo para su felicidad. La liberación del martirio consiste en emprender el camino de la integración que consiste en darse cuenta que Eros ya está en cada uno de nosotros. El camino hacia la integridad y hacia la inmortalidad comienza en el uso correcto de la mente para reconocer , explorar y experimentar nuestra naturaleza real. Cuando uno sufre mucho en la vida, es necesario revisar nuestro sistema de creencias

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IX La primera prueba: la montaña de semillas.

Afrodita muestra a Psique una enorme montaña de semillas de tipos y tamaños variados y le indica que deberá separarlas y seleccionarlas antes del anochecer de ese mismo día. Si no lo logra su castigo será la muerte. La miserable Psique es abandonada a una tarea imposible que nadie conseguiría realizar. Se sienta, nuevamente inmóvil, y se pone a esperar.

Podemos presumir que Eros (como ánima), ya de regreso en el mundo interior -y no junto a Psique en la forma de un estado inconsciente de posesión- es capaz de interceder por ella, ayudarla a encontrar la fuerza y la sabiduría necesarias para realizar sus tareas. Es también él quien envía a las hormigas que la ayudan en su primer prueba. Al atardecer, el trabajo llega a su fin y cuando Afrodita regresa pomposa para verificar el fracaso, se ve obligada a reconocer, con renuencia que, para alguien que no sirve para nada, el trabajo fue realizado a la perfección.

El simbolismo del monte de semillas aparece en muchas de las tareas cotidianas que desempeña una mujer, por ejemplo, un ama de casa en la organización del hogar cuida de que el orden y el método prevalezcan. Eso es seleccionar. No existe el hogar en que no se hayan oído estas palabras: “Mamá, ¿dónde está el otro par de medias?”, “Querida, ¿dónde está el pantalón blanco?”

El hombre recurre a la mujer para conseguir la organización doméstica, el se ocupa del “mundo” y deja detrás las cosas menos importantes, la mujer se ocupa del orden en el hogar. Aún así, muchas mujeres no se sienten capaces de seleccionar o separar.

En muchas ocasiones la vida sobrecarga a la mujer con demasiadas cosas que deberían ser seleccionadas. Para superar la confusión y seleccionar creativamente, la mujer, en especial la occidental, tiene que encontrar su naturaleza hormiga, aquella característica primitiva, ligada a la tierra, ctónica, que es la fuerza que la ayuda.

Es óptimo para la evolución de la mujer que desarrolle esa capacidad selectiva. Las tareas, cualquiera sean, se cumplen más fácilmente con simples ordenamientos. La mujer debe hacer uso de esa función altamente discriminadora, fría, seca, propia de su ánimus, como conexión entre su ego consciente y el mundo interior.

Con frecuencia se desprecia al ánimus, pero eso sólo se justifica cuando se emplea en situaciones inadecuadas. Cuando se manifiesta externamente, como parte de la conciencia, casi siempre causa dificultades. Sin embargo, el ánimus es la llave para la vida espiritual de la mujer cuando trabaja internamente. Es el eslabón entre su ser individual y la gran unidad.

Hoy en día, la mujer moderna se rebela contra su función de seleccionar en el seno de su familia. Pero esa función es el primer requisito para su desarrollo. Jung describe cuatro tipos de mujeres: la madre, la hetaira (cortesana), la maga y la amazona. La mujer no deberá seleccionar cosas no concernientes a ella, por ejemplo, seleccionar muchas cosas objetivas del mundo exterior no es tarea de todas las mujeres, es ocupación de la mujer de negocios o lo que llamaríamos la amazona moderna. En este sentido, la gran función femenina no es la selección en el mundo de acontecimientos sino elegir entre el material inconsciente para traerlo con orden y

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lógica al consciente. El componente masculino, tanto en el hombre como en la mujer lucha en el mundo exterior, el femenino, en el interior.

La pareja ideal sería imaginar al hombre y la mujer como dos círculos superpuestos. En el inicio del desarrollo espiritual son pocas superposiciones, el hombre cuida de la familia y la protege del mundo exterior, la mujer hace lo propio en el mundo interior. Paulatinamente, ambos miran hacia ambas direcciones y los círculos se aproximan y el área común se vuelve mayor.

Con frecuencia, hoy en día, ambos cónyuges miran en la dirección del mundo exterior, ninguno se ocupa del mundo interior. En ese punto, la familia queda vulnerable. La mujer tiene que asumir su tarea de enfrentar el mundo interior y ser la mediadora en beneficio del marido, la familia, la sociedad y de ser ellas mismas. Al mismo tiempo, pueden hacer que los hombres divisen su mundo interior y expresen su ánimus. La selección del flujo de emociones, de humores y de arquetipos es un hermoso acto femenino en bien de la familia.

Aprender a discriminar es la primera prueba de Psique. Discriminar significa la capacidad mental para elegir o seleccionar, en cada momento importante de nuestra vida, lo Bueno, lo Bello y lo Verdadero.

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X La segunda prueba: el vellocino de oro.

Afrodita determina de forma arrogante que la segunda tarea de Psique será buscar el vellocino de oro de los carneros que pastaban en la margen opuesta del río. También debería estar de regreso al anochecer bajo pena de muerte. Psique iba a necesitar mucho valor y temeridad porque los carneros eran muy feroces. Una vez más, se desestructura y vuelve al río a suicidarse. En el instante final los juncos que se encuentran a orillas de las aguas le hablan y le aconsejan qué hacer.

Ella no puede aproximarse a los animales durante el día porque sería atacada y destrozada por ellos. Pero al caer el sol podría recoger la lana que solía quedar por donde ellos pasaban, en los arbustos y brotes de los árboles más bajos. Podría así obtener suficiente lana para contentar a Afrodita y no llamaría la atención de los carneros, cuya agresividad y obstinación podrían matarla. Algunos aspectos de la masculinidad significan ésto para las mujeres.

Toda mujer necesita saber relacionarse con el mundo exterior con coraje. Instintivamente sabe que el exceso de esta característica masculina agresiva también puede ser fatal. Una mujer joven que enfrenta el mundo actual y sabe que tiene que abrirse camino en él, tiene, sin lugar a dudas miedo de ser destrozada. El simple hecho de abandonar la casa puede ser aterrador. La mujer puede ser despersonalizada (muerta a golpes en la cabeza) por la naturaleza-carnero de la sociedad moderna en la que vive, que es impersonal, competitiva y patriarcal.

El Vellocino de Oro es uno de los grandes mitos de la antigüedad que tratan de la masculinidad y en el cual Jasón y sus compañeros dan pruebas de coraje, fuerza y virilidad. Los argonautas que acompañan a Jasón se rehusan a mirar hacia atrás y abandonar los riesgos regresando junto a su madre. Incluso pagarán el precio de la muerte para beber con sus amigos del incomparable elixir de la valentía.

El Vellocino de Oro era el pellejo de un carnero que salvó a dos hermanos -Helle, la niña, Frixos, el niño- de las manos asesinas del padre y la madrastra. En el instante en que iban a matarlos, el carnero se aproximó volando y salvó a ambos niños. La niña cayó al mar y se ahogó, el niño llegó a otro reino donde sacrificó al carnero en acción de gracias. El Vellocino de Oro permaneció en ese reino hasta que Jasón y los Argonautas fueron en su busca.

El carnero representa una poderosa fuerza capaz de salvaguardar a un individuo de una situación ancestral que ponga en riesgo su vida. Es una fuerza elemental, natural, que puede manifestarse inesperadamente invadiendo una personalidad. Es un poder inconsciente que puede destruir un ego frágil. El hombre puede tener acceso a la fuerza-carnero y puede, algunas veces, ser dominado por ella, pero no debe nunca identificarse con ella. No fue un accidente que la niña cayera y muriera en el mar. El hombre arrebatado por su fuerza-carnero desconecta su femineidad interior y se pierde en el inconsciente oceánico. La mujer no se siente bien cuando el hombre manifiesta este temperamento, el “bravucón”. En ambos ejemplos, la parte femenina sufre.

La única forma de controlar este terrible poder es “sacrificar al carnero y guardar el vellocino”, es decir, mantener el equilibrio entre Yin y yang, masculino y femenino. El

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mito de Psique enseña que no debemos retirar la lana al carnero directamente del carnero, el poder primordial tiene una capacidad instantánea de destrucción.

El hombre debe desistir de su presunción de ser dios asumiendo un poder que supera sus fuerzas. Si un joven emplea drogas antes de tener un ego suficientemente fuerte para soportar la experiencia interior, se autodestruye.

El hombre para obtener el Vellocino debe sacrificar al carnero. La mujer, Psique tiene que evitar el contacto directo. Si la mujer quiere blandir algún poder masculino no tiene necesidad de obtenerlo empleando los mismos métodos que los hombres.

El mito muestra que la femineidad está amenazada en la civilización occidental, y enseña además que la mujer puede obtener toda la masculinidad que necesita sin entrar en competencia.

En la época en que emergió el mito de Psique anunció que el Vellocino no era un trabajo exclusivamente masculino. El mito señaló el momento en que la mujer accedió a un poco de lana empleando todo su coraje, valor, espíritu de aventura y fortaleza. Esta tarea cumplida fue necesaria para que las mujeres aprendieran a evolucionar más allá de su instinto. Pero establece también el límite, no necesita el vellocino, sino simplemente un poco de lana, un poco de masculinidad.

Este mensaje del mito es muy importante ante la educación de un hijo adolescente. La madre tiene que respetar la regla de no intentar saber muchas cosas con rapidez, no arrancar al joven del mundo en que se encuentra, no tirar de la espada de su hijo. El mundo masculino del joven es frágil y vulnerable, especialmente cuando se enfrenta al aspecto masculino de su propia madre de forma directa y agresiva.

El Vellocino de Oro representa el Cuenco Dorado de la Biblia o el Cuerpo Etérico de la Filosofía Hindú. Esta poderosa fuerza, descripta con las palabras “Nuestro Dios es un Fuego Abrasador”, es la fuente de salud eterna, como lo describe el mito de Jasón y los Argonautas, la fuente espiritual que llamamos dinero, y el poder energético abundante de luz y energía. No puede ser abordada sin precaución. Es recomendable no “jugar con fuego”. Por eso Psique, cautelosamente, toma la lana de los carneros de manera indirecta. El consejo para los que emprenden el camino de contacto con su poder espiritual, consiste en no someterse a prácticas ignorantes con los chakras, ni a ejercicios de respiración que no sean guiados por seres espiritualmente avanzados.

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XI La tercera prueba: el río de la vida.

Afrodita regresa y descubre que, por increíble que pareciera, Psique consiguió la lana del vellocino de oro. Furiosa, decide derrotar a la joven. Entonces la envía a que llene una taza de cristal con el agua del río Estige, que nace en lo alto de una montaña y desaparece debajo de la tierra y regresa al punto de partida. es un río circular, que después de pasar por las regiones abismales del infierno, retorna a sus orígenes. Está protegido por monstruos peligrosos y no hay manera de aproximarse a él lo suficiente como para recoger una taza de agua. Psique, fiel a su forma de reaccionar, se desestructura, pero esta vez se siente tan derrotada que ni siquiera consigue llorar. Es entonces cuando aparece el águila de Zeus.

Esta ave, en cierta ocasión, ayudó a Zeus en un caso de amor, existe una cierta camaradería entre ambos. Zeus, ansioso por proteger a su hijo Eros, pide al águila que vaya en ayuda de la joven. El águila al llegar junto a la joven afligida toma la taza de cristal, vuela hasta el centro del peligroso río y trae el cáliz lleno y así completa la tarea. El río Estige tiene altos y bajos, su corriente es veloz y traicionera. Esta tarea nos muestra cómo debe la femineidad relacionarse con las infinitas posibilidades de la vida. Psique sólo podrá llenar una taza de agua por vez. La forma femenina de actuar es hacer una cosa por vez y hacerla muy bien. El aspecto femenino de la psique humana opera muchas veces como percepción difusa, operan infinitas posibilidades y se dispara hacia todas repentinamente.

El aprendizaje es elegir. Al igual que el águila que tiene visión panorámica, tenemos que focalizar un punto en el río, sumergirnos y traer, sólo una taza de agua. El mito muestra que “un poco” es mucho, que no necesitamos desear permanentemente, porque nunca estamos contentos por estar detrás de algo mayor o mejor.

La taza de cristal contiene al agua, el cristal es delicado y frágil. El ego humano puede ser comparado a la taza de cristal, es el “continente” para la inmensidad de la vida. Si el ego no se relaciona cuidadosamente con el río puede destruirse. Se hace necesario desarrollar la naturaleza águila, ver claramente el lugar donde vamos a sumergirnos. El ego también intenta traer a la conciencia parte de la profundidad del inconsciente. Un individuo que no esté preparado puede mirar hacia la atontadora confusión del río y sentir que no tiene cómo elegir. Puede acceder al agua estancada y no tener expectativa de cambio o puede perder perspectiva y necesitar ampliar su campo de visión. Para acercarse correctamente a las aguas es esencial desarrollar nuestra naturaleza-águila.

El consejo de esta parte del mito es muy útil. Casi todas las mujeres se tirarán al río con ansiedad o deprimidas. Están siempre muy ocupadas, trabajando, estudiando, corriendo de un lado a otro. Es necesario calmarse, aprender a tratar ordenadamente con las infinitas posibilidades de la vida. Hacer una cosa -tomar una taza de cristal por vez-, concentrarse y hacerla bien. Sólo así se podrá dar un nuevo paso en el sentido de realizar otras tareas.

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XII La cuarta prueba: muerte y renacimiento.

La cuarta tarea de Psique es la más interesante de todas. Muy pocas mujeres consiguen alcanzar este estadio de evolución. Afrodita ordena a la joven que descienda a los infiernos para recibir de manos de Perséfone (la reina de los infiernos) un pequeño cofre donde guarda un ungüento de belleza. Psique se desestructura y ahora la ayuda ya no viene a través de un ser vivo o de algún fenómeno natural, sino que una torre le da instrucciones precisas para su jornada en el mundo de los muertos. Psique deberá llevar en la boca dos monedas, y dos pedazos de pan de cebada en las manos. Tiene que rehusar prestar ayuda a un hombre cojo que se la pedirá para recoger la leña que cayó del lomo de su mula. Una de las monedas se la dará al barquero que la llevará por el río Estige. Deberá rehusarse a salvar a un hombre que se está ahogando. No deberá entrometerse con las tres tejedoras del destino. Una de las rebanadas de pan deberá darse a Cerbero, el perro de tres cabezas, guardián de las puertas del infierno. También deberá rehusarse a comer en tanto se encuentre en el reino de los muertos. En el camino de regreso repetirá el mismo procedimiento.

Ninguna mujer debe emprender la cuarta tarea si no reunió antes las fuerzas necesarias durante las tres tareas anteriores. Casi siempre se necesita de un profesor o guía además de las monedas, el pan de cebada y toda la información que nos da la torre. Primero hay que encontrar la torre apropiada, una construcción de los hombres. Puede ser un elemento masculino, una edificación, una reunión, un conjunto de leyes, una tradición, un sistema (el cristianismo es una de las mejores torres occidentales, otras torres son los ejercicios espirituales, la Yoga, el Zen, etc.). Para el inconsciente colectivo occidental tiene patrones que se adaptan mejor a las formas occidentales. Lo primero que necesita aprender Psique es a refrenar su generosidad: decir que “no”, al cojo y al ahogado (pero sólo durante este estadio de crecimiento). Es una tarea difícil para Psique y para toda mujer aprender a decir que “no”. La bondad y la caridad son virtudes para el cristianismo, sin embargo, en India, dar una limosna a un mendigo implica interferir en su vida y en cada caso hay que tomar la decisión con la motivación correcta.

El mito trata aquí del “no” creativo, la negativa como acto creador, la cual es una posibilidad casi enteramente perdida en el mundo occidental.

La mujer tiene que aprender a ser generosa y en la última tarea necesita desarrollar el “no” creativo, necesita reconocer su motivación personal al dar. En las calles, los mendigos piden, por teléfono las instituciones piden para los pobres.

Cada uno debe decidir en qué forma va a cooperar y hace falta mucho coraje para poder decir “no” a alguien que llama a la puerta. En casi todas las sociedades primitivas, la persona que ayuda a otro, queda en deuda con ella. En África si alguien salva la vida de un hombre que luego comete un crimen, el salvador es también responsable por el hecho.

El mito enseña que la mujer no debe hacer el bien indiscriminadamente. Hacer el bien en sentido colectivo está prohibido. La cuarta tarea requiere de todos los recursos y todas las energías. Para realizar esta tarea la mujer necesita de todas sus fuerzas.

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En realidad, cada estadio incluye e alguna manera los demás, en todas las pruebas es necesario reunir las fuerzas necesarias. Pero la cuarta etapa es fundamental, emprender el viaje a la noche, a la jornada subterránea implica la decisión de llevarla hasta el fin. Jung era inflexible sobre esto: “Si no se quiere llevar el análisis hasta el fin, es mejor no comenzar”. Es necesario tener reserva de energía para atravesar el Estige, de ida y de vuelta.

Psique debe rehusar también a interferir con las tejedoras del destino, ¿qué mujer resiste no participar del tejido del destino del mundo? Especialmente en la vida de sus hijos, la mujer tiene que aprender a no interferir. En realidad los hijos son hijos de la vida, la madre no debería detener su propia vida para tomar parte en la trama del destino de sus hijos. La mujer será más útil a sus hijos y más feliz si cuida de su propio destino.

Psique comienza la jornada en el mundo de los muertos. Rehusa un banquete de Perséfone siguiendo una de las instrucciones. Esto es significativo. En muchas culturas, comer algo en un lugar significa tener lazos con el lugar, familia o situación. Nos comprometemos, en cierto modo, con el lugar donde se come. Luego, obtiene el cofre con el ungüento de belleza y regresa dejando la última rebanada de pan a Cerbero. Le paga al barquero con la última moneda y retorna a la superficie.

Pasa todas las pruebas y de repente hace algo tonto. Se pregunta sobre el ungüento, ¿si es tan bueno para Afrodita, no sería bueno para ella también? Abre el cofre y de allí en lugar de algo bello sale un terrible sueño de muerte y Psique cae al suelo como muerta.

Eros, siente que su amada corre peligro y vuela hasta ella, la saca del estado en que cayó y coloca el sueño nuevamente en el cofre y lo cierra. Después, lleva a Psique al Monte Olimpo, habla con Zeus y el dios acuerda que Psique sea transformada en diosa. Afrodita no hace objeción alguna y está muy satisfecha. Los dos jóvenes se casan y Psique da a luz una niña, que llaman Alegría (o también Placer).

Es imprescindible el empleo de alguna “torre” en la extraordinaria aventura de exploración de nuestro espacio interior. Desde 1975 han surgido en el planeta una cantidad notable de escuelas espirituales que pueden guiarnos en nuestro camino hacia la inmortalidad. Las únicas precauciones esenciales, consisten en que esta “torre” no coarte nuestra libertad, ni nuestra alegría.

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XIII Nace la esencia del Alma: Alegría.

¿Cómo interpretamos que Psique abrió el cofre, principalmente, después de cumplir con valentía su tarea? El ungüento de belleza puede significar la preocupación femenina por ser bella, atrayente, físicamente deseable. Las mujeres pasan mucho tiempo ocupándose de sus cabellos, su piel, sus formas.

La obsesión por la eterna juventud puede leerse como la búsqueda de un ungüento de belleza de Perséfone (la reina de los infiernos o mundo de los muertos). Existen mujeres que morirán al abrir el cofre, es decir, se incapacitarán para tener relaciones reales, profundas, dada su preocupación por superficialidades.

El sueño de Psique es como un quiebre final. Es el largo sueño de muerte, que le fuera profetizado desde el inicio por el oráculo, pero que Eros postergó al llevarla a su jardín. La muerte psicológica, el pasaje a otro nivel de evolución. Morir al viejo “self” (yo) y renacer para una nueva vida.

Al comienzo Psique era una criatura adorable, femenina e ingenua. Para su desarrollo le profetizaron morir a la preocupación pueril -tal vez narcisista- por su belleza, morir a la inocencia y pureza y aprender a luchar con las dificultades de la vida, reconociendo sus lados oscuros y feos, lidiar con sus propias potencialidades adultas.

Perséfone, que alguna vez fue la bella e inocente Core, fue la más indicada para ayudarla a perder su inocencia. Cuando joven, Core quedó extasiada ante la belleza de una flor creada especialmente por Zeus para separarla de sus amigos, de modo que Hades, -el dios de los infiernos- la raptara y la desposara.

A partir de allí se llamará Perséfone y vivirá mitad del tiempo con su madre en la tierra y la otra mitad en los infiernos con Hades. Perséfone conoce todo sobre la belleza, su precio y lo efímero de su existencia.

Por eso, Psique es encaminada hacia Perséfone para su última tarea. Tiene que morir a la preocupación infantil y virginal, a su belleza y narcisismo que la distancian de la madurez y de sus relaciones.

Psique realizó las tres tareas de autoconocimiento. Finalmente se confrontó con la tarea de la individualización, plenitud y entereza. Esto requirió un descenso al Hades, las regiones abismales del inconciente y abandonar el apego a la belleza exterior. En este mito, como en tantos otros, la muerte es sólo un sueño. El ánimus es capaz de salvar al ego y elevar a Psique a una nueva vida. Ego y ánimus tienen una relación adecuada y entonces Psique es ahora diosa y reina y el fruto de esta unión es alegría, éxtasis, totalidad y divinidad.

El análisis del sueño-muerte de Psique indica que, tal vez, tiene que existir tanto fracaso como éxito para que una vida sea plena. La falla hace recordar a Psique su humanidad. Fuimos todos programados para pensar que progreso es sinónimo de éxito, no obstante, lo válido es el esfuerzo en pos del logro y no los resultados. La totalidad comprende las fallas, los errores, los fracasos.

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Eros salva a Psique en el final del mito, por tanto se puede presumir que fue Eros quien fortaleció durante todo el tiempo a la joven. Eros, el ánimus, se manifestó como hormiga, junco, águila y torre. El ánimus se va fortaleciendo y dejando características de vagabundo oscuro. El verdadero problema, que parecía insoluble, se resolvió por cosas prácticas.

El nombre de la hija de Psique y Eros se traduce como Alegría o Placer. Cuando la mujer alcanza, finalmente, su desarrollo pleno y descubre que es una diosa, da a luz un elemento de placer, alegría o éxtasis.

El hombre valora tanto a la mujer justamente por esa capacidad o poder, solo no encuentra el éxtasis, con ayuda del elemento femenino, que incluso puede descubrir en su interior, la alegría le es accesible porque es un regalo que brota del corazón de la mujer.

El supremo privilegio de la mujer en su punto más elevado de evolución, es ser aquella que aporta la alegría. La mujer tiene la beatitud y es su imagen viva. El fruto de todas sus labores es la alegría y el éxtasis.

Tanto la mujer como el hombre han sido diseñados para no reconocer a ninguna otra autoridad más que la de la propia Alma. Este reconocimiento se manifiesta en nuestra vida como una intensa alegría de vivir.

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