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Manual Rambutan

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Academic year: 2021

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Manual para el cultivo de

rambután en Honduras

PREPARADO POR: Agr. Teófilo Ramírez1

Ing. Christian Alix2 Dr. Ahmad Rafie3

Diseño: Centro de Comunicaciones de la FHIA Febrero, 2003

Apartado Postal 2067, San Pedro Sula, Cortés, Honduras, C.A. Tels. PBX: (504) 668-2078, 668-2470, Fax: (504) 668-2313

e-mail: [email protected] La Lima, Cortés, Honduras, C.A.

www.fhia.org.hn

1Técnico Programa de Diversificación de la FHIA

2Líder Programa de Diversificación de la FHIA hasta octubre de 2002 3Líder Programa de Diversificación de la FHIA hasta junio de 2001

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Contenido

Introducción 1

1. Origen y distribución 1

2. Importancia económica 1

3. Descripción botánica 2

4. Crecimiento y comportamiento floral 4

5. Biología floral 4

6. Desarrollo de la fruta 5

7. Variedades 7

8. Rendimiento 10

9. Ecología del cultivo 10

9.1 Clima 10 9.2 Temperatura 10 9.3 Luz 10 9.4 Precipitación pluvial 10 9.5 Humedad relativa 11 9.6 Vientos 11 9.7 Suelo 11 10. Propagación 12

10.1 Preparación de la semilla y germinación 12

10.2 Trasplante a bolsas y manejo de los patrones en vivero 13

10.3 Injertación 13

10.3.1 Injerto de aproximación 14

10.3.2 Injerto de parche 15

11. Manejo agronómico 17

11.1 Selección del sitio 17

11.2 Preparación del terreno 17

11.3 Trazado 17 11.4 Ahoyado 17 11.5 Trasplante 18 11.6 Poda 19 11.6.1 Poda de formación 19 11.6.2 Poda fitosanitaria 20 11.6.3 Poda de producción 20 11.7 Fertilización 20

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11.7.1 Fertilización con materia orgánica 21

11.7.2 Fertilización al suelo 21

11.7.3 Fertilización foliar 22

11.8 Riego 23

11.9 Control de malezas 23

12. Enfermedades del rambután 24

12.1 Enfermedades en el campo 24

12.1.1 Mildiu polvoso 24

12.1.2 Cáncer del tallo 24

12.1.3 Enfermedad rosada 25

12.1.4 Fumagina 25

12.1.5 Necrosis de las nervaduras 25

12.2 Enfermedades de poscosecha 26

13. Plagas del rambután 26

13.1 Moscas de la fruta 26

13.2 Zompopos 27

13.3 Cochinillas 28

13.4 Escamas 29

13.5 Morroco: Trigona sp. (Hymenóptera: Apidae) 29

13.6 Trips: Selenothrips rubrocinctus (Giard) (Thysanoptera: Thripidae) 29

13.7 Otros insectos asociados 29

13.8 Otras plagas mencionadas por la literatura 31

14. Cosecha y poscosecha 31

14.1 Índices de madurez para la cosecha de rambután 31

14.2 Cosecha 32

14.3 Operaciones de empaque 32

14.4 Enfriamiento y almacenamiento 33

14.5 Transporte 33

14.6 Problemas potenciales de poscosecha 34

15. Sistemas agroforestales con rambután 34

15.1 Sistema agroforestal rambután – cacao 34

15.2 Sistema rambután - piña 35

16. Usos 37

17. Mercados y comercialización 37

18. Costos de producción y análisis financiero del cultivo en Honduras 39

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INTRODUCCIÓN

El rambután (Nephelium lappaceum L. var. ‘lappaceum’) a veces llamado "licha", introducido en Honduras hace 75 años se ha transformado en los últimos años en una de las frutas más populares de los mercados de las ciudades más importantes del país. El color atractivo y la apariencia característica de la fruta, el exquisito sabor de su pulpa, y la re-lativa rusticidad y capacidad productiva de los árboles de esta especie, harán que este cultivo se transforme en los pró-ximos años en una de las actividades de producción frutícola más importante de las zonas tropicales húmedas del país. El rambután cuyo nombre proviene del vocablo malayo “rambut” que significa "pelo", en referencia a los espinaretes largos y suaves que cubren la superficie del fruto, pertenece a la familia Sapindaceae, la cual incluye más de 150 géneros y cerca de 2000 especies de árboles, arbustos, plantas herbáceas y trepadoras de amplia distribución en los trópicos y zonas cálidas del planeta. Dentro del género Nephelium se encuentran otras especies de árboles producien-do frutas comestibles, conocidas principalmente en los países del sureste asiático, entre las cuales están el pulasán (N.

mutabile Blume), el bulala (N. intermedium Radlk), el aluao (N. xerospermoides Radlk), y el Kuching (N. malaiense Griff.).

Pero la familia Sapindaceae se conoce principalmente a través de otras especies que producen frutas comestibles y que han sido cultivadas desde tiempos inmemoriales en sus zonas de origen respectivas, de las cuales se pueden men-cionar: el lichi (Litchi chinensis Sonn) el longán (Euphoria longana Lam.), el mamoncillo (Melicocca bijuga Linn.) oriundo de América tropical y el akee (Blighia sapida Linn.) de origen africano.

1. ORIGEN Y DISTRIBUCIÓN

Aunque Indonesia es reconocida como el centro de diversidad del género Nephelium, la mayoría de los taxónomos consideran que el rambután es nativo del archipiélago malayo. Esta especie se ha difundido desde tiempos prehistóri-cos en la mayoría de los países tropicales del Sureste de Asia. Sin embargo, son introducciones de materiales seleccio-nados durante el siglo XX las que han permitido el desarrollo del cultivo en escala comercial en varios de estos países. Según un informe del Instituto Internacional de Recursos Fitogenéticos (IPGRI) de 1986, la mayoría de las áreas del cul-tivo de rambután estaba concentrada a principios del siglo XX, en Indonesia y Malasia. Posteriormente, a través de pro-gramas de introducción de materiales selectos, se fomentó con buenos resultados en Las Filipinas, Tailandia, Vietnam y Sri Lanka. Fue introducido por primera vez en el hemisferio occidental en Puerto Rico al principio del siglo pasado y luego en Honduras, en 1927, por el legendario explorador agrícola Wilson Popenoe, quien trajo plantas propagadas vegetativamente, las cuales se establecieron en el Jardín Botánico Wilson Popenoe en Lancetilla, cerca de la ciudad de Tela, Atlántida.

2. IMPORTANCIA ECONÓMICA

El rambután es hoy día una de las especies de fruta de mayor importancia en los países de la zona intertropical del sureste asiático. En 1984, Tailandia, Indonesia y Malasia eran los tres principales países productores de rambután con áreas de 60,000; 43,000 y 20,000 ha, respectivamente, y con una producción total anual de 430,000 y 148,000 toneladas para los dos primeros países. Según informaciones del mismo año, Las Filipinas, Singapur, Sri Lanka, India y Vietnam tenían también áreas significativas de producción pero en menor escala. En 1992, el año más reciente del cual se pudo conseguir información sobre producción, la situación no había cambiado mucho con relación a 1984, quedando siem-pre Tailandia, Indonesia y Malasia como los tres principales productores. Sin embargo, en los últimos veinte años, va-rios países han iniciado programas de fomento de este cultivo. Entre ellos, se pueden mencionar Australia, Estados Unidos (Hawai), Madagascar, Costa Rica y últimamente México.

Es interesante mencionar que es solamente a partir de los años 80 que se empezó a fomentar el rambután como monocultivo en parcelas comerciales, siendo anteriormente, en la mayoría de los principales países productores, mane-jado en asocio o en pequeña escala o como cultivo de jardín o de patio. La gran mayoría de la producción está todavía comercializada y consumida localmente. Por otra parte, según el Centro de Servicio de Exportación de Tailandia, el valor de las exportaciones de frutas procesadas (enlatadas) representaba diez veces el valor de las exportaciones de las frutas frescas durante el periodo 1981-1983. En 1992, el mercado de fruta fresca se limitaba a 3,644 toneladas para los 8 principales países importadores, cifra poco significativa en comparación con la importación de frutas enlatadas.

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Después de su introducción en el Jardín Botánico Wilson Popenoe en Lancetilla en 1927, el rambután demostró bue-nas capacidades de adaptación en las condiciones edafoclimáticas del lugar y fructificó a los pocos años. Esta fruta desconocida causó sensación entre los empleados y trabajadores del Jardín Botánico, los cuales comenzaron a con-sumirla y diseminarla en los alrededores de Tela, Atlántida. Así mismo, las semillas de los árboles productores de ram-bután en Lancetilla fueron llevadas a otros países como Panamá, Costa Rica, Belice, Nicaragua, Colombia, Ecuador, República Dominicana, México, Puerto Rico y Guatemala.

Sin embargo, el cultivo en Honduras no se difundió y se quedó concentrado durante cerca de 60 años en la zona de Tela y es solamente al final de los años 80 que, a través de Organizaciones No Gubernamentales (ONG’s) y proyectos de desarrollo, que percibían este cultivo como una alternativa con mucho potencial económico y ecológico para la pro-tección de cuencas hidrográficas y el fomento de actividades agroforestales, y la iniciativa de algunos productores, el cultivo empezó a desarrollarse en varias zonas de la Costa Norte del país a nivel de pequeñas parcelas. Tomando en consideración este desarrollo y el interés de muchos productores para fomentar este cultivo, la Fundación Hondureña de Investigación Agrícola (FHIA), mediante su Programa de Diversificación, inició en 1997 un proyecto de apoyo al cultivo de rambután. Dentro de los logros más relevantes de este proyecto, se puede mencionar la creación de la Asociación Hondureña de Productores y Exportadores de Rambután (AHPERAMBUTAN) y la introducción de técni-cas de propagación vegetativa, de las cuales se destaca la técnica de injerto de parche que permite multiplicar y estable-cer, en forma comercial, parcelas con variedades y clones selectos.

En los diez últimos años se han establecido numerosas parcelas, principalmente en la Costa Norte y, en menor escala, en la zona del Lago de Yojoa, donde las condiciones climáticas cálidas y húmedas y los excelentes suelos favore-cen su producción. Mediante una encuesta realizada por la FHIA en 1999, se estimó que existían alrededor de 200 fin-cas que cultivaban rambután, en una área estimada de 400 ha, de las cuales el 60% eran plantaciones jóvenes recién establecidas o que apenas iniciaban su producción. En este mismo año se estimó la producción comercializada en 60 millones de frutos, representando un valor, a nivel de finca, de cerca de 15 millones de Lempiras. Para el 2002, se con-sidera que el área establecida es de alrededor de 500 ha manejadas por más de 220 productores. Hasta el inicio de los años 90, la mayoría de la producción era vendida localmente, alrededor de las fincas y en los centros urbanos más cer-canos. Luego, paralelamente al incremento de las áreas de producción, la comercialización de frutas frescas se ha difun-dido a nivel nacional y, recientemente, se empezó a exportar a los países vecinos como El Salvador y Guatemala, donde la aceptación de esta fruta es cada año más importante.

Algunas pruebas de exportación hacia el mercado europeo se realizaron a partir de 1995. Sin embargo, la inconsis-tencia en la calidad de las frutas, ocasionada principalmente por la falta de selección y de rutas apropiadas de trans-porte aéreo no ha permitido colocar el rambután de manera definitiva y con volúmenes significativos en el mercado europeo. Por otra parte, la FHIA, en coordinación con el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SENASA-SAG) está gestionando ante el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos la aprobación para permitir la importación de frutas de rambután desde Honduras, por sér esta una especie no hospedera natural de las moscas de la fruta cuarentenaria en los EE.UU. En caso de obtener un resultado positivo a esta gestión, se abriría un mercado de exportación de gran potencial para los productores hondureños de rambután.

3. DESCRIPCIÓN BOTÁNICA

El rambután es un árbol de mediana altura que puede alcanzar 12 a 25 metros de altura. Cuando es propagado por semilla y tiene amplio espacio para crecer, esta especie desarrolla un tronco erecto de 40 a 60 cm de diámetro, con ramas primarias altas y una copa relativamente densa, ancha y redonda. Las plantas propagadas vegetativamente (por acodo aéreo o injerto de aproximación o de parche) tienen un porte mucho más bajo, alcanzando en promedio 4 a 6 metros. La corteza es de color verde claro, ligeramente rugoso, muchas veces recubierta con algas y líquenes de color blanco. Durante las etapas de crecimiento se presentan estrillas a lo largo del tallo y ramas que son visibles en los meses de febrero y marzo. Las hojas son alternas y compuestas con un raquis robusto de 7 a 25 cm de largo y de dos a cuatro pares de folíolos. Los folíolos tienen 10 a 20 cm de largo y de 2 a 10 cm de ancho, son sub-opuestos o alternados, elíp-ticos a ovoides con el ápice obtuso, ligeramente coriáceo, de color verde oscuro brillante en el haz y verde pálido en el envés. Las hojas jóvenes son suaves, verde claro o rosadas y velludas a lo largo de las venas.

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Las inflorescencias crecen en forma de panícula en la punta de los nuevos brotes. Tienen 15 a 20 cm de largo pero en algunos clones pueden alcanzar mayor longitud. Las flores no tienen una corola definida, son de color blanco-ver-doso, de pedicelos cortos y finos, recubiertos de una fina y densa pubescencia. El cáliz es de color verde cubierto con una fina pubescencia, dividido en 4 a 6 lóbulos, verde-amarillos (figuras 1 y 2).

Dos clases de flores se han observado: 1) las flores masculinas que presentan un disco poligonal de donde crecen de 5 a 8 estambres de 3 a 4 mm de largo, las anteras son pequeñas de color amarillento con abundantes y viables gra-nos de polen, el filamento es de color blanco recubierto de pubescencia blanca; el ovario es rudimentario, pequeño y con ausencia de un pistilo funcional, en algunos casos no aparece (figura 3); 2) las flores completas o hermafroditas son las que tienen las partes femeninas y masculinas en la misma flor. Estas son de dos tipos: las hermafroditas que fun-cionan como flores masculinas (hfm) (figura 4) y las hermafroditas que funfun-cionan como flores femeninas (hff) (figura 5). Las flores que funcionan como masculinas tienen bien desarrollados los estambres y el pistilo. Los filamentos son largos y se ponen erectos en la antesis. Las anteras producen grandes cantidades de polen. En cambio el pistilo no tiene una función normal, el estigma es bífido, erecto y no se abre completamente, razón por lo cual no se produce la polin-ización. Las flores hermafroditas femeninas (hff), son parecidas a las anteriores, con la diferencia que el pistilo está bien desarrollado y que los estambres no son funcionales. Cinco a siete estaminoides están insertados en el disco y las anteras son pequeñas y estériles. El ovario es corto, con dos lóbulos verde amarillento envueltos densamente con pubescencia de color café oscuro. El estilo está insertado en medio de los lóbulos, el estigma es bífido, se abre en ante-sis y horas después presenta una sustancia pegajosa para adherir y mover el polen a través del conducto al interior de los lóbulos.

Figura 1. Panícula floral. Figura 2. Panículas con flores desarrolladas.

Figura 3. Flor masculina. Figura 4. Flor hermafrodita masculina (hfm).

Figura 5. Flor hermafrodita femenina (hff).

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Los frutos son producidos en forma de racimos sueltos o compactos de 10 a 20 frutas generalmente, aunque en Honduras se han observado panículas de hasta 55 frutas. La fruta es una drupa ovoide de 3 a 6 cm de largo y 2 a 4 cm de ancho y con un peso de 20 a 50 gramos. La cáscara de la fruta o pericarpio tiene de 0.2 a 0.4 cm de espesor y varía en color de verde claro, amarillo, rosado, rojo a rojo vino; presenta una superficie con protuberancias flexibles de 3 a 6 mm de largo. Al centro de estas protuberancias crece un pelo suave (espinarete) de 1 a 1.5 cm de largo que puede ser, pero no siempre, igual que la cáscara, de color rojo, rosada, amarillo o verde (figura 6). La parte comestible de la fruta, el arilo (sarcotesta), se desarrolla a partir del tegumento de la semilla, es blanco traslúcido y tiene de 5 a 10 mm de espesor. Su sabor varía de muy dulce a ácido, puede ser de textura firme, carnosa o blanda, jugoso o reseco. El arilo en las variedades seleccionadas se desprende fácilmente de la testa de la semilla (lo que no ocurre en la mayoría de las plantas de rambután propagadas por semillas en Honduras). La semilla, formada de dos cotiledones, es oblonga u ovoide, de 2 a 3 cm de largo y 1 a 1.5 cm de ancho, de color verde amarillo a café, recubierta de una testa de color blanquecina a café.

4. CRECIMIENTO Y COMPORTAMIENTO FLORAL

En las principales zonas productoras de Honduras, los nuevos rebrotes inician su cre-cimiento vegetativo después de la cosecha que ocurre generalmente entre los meses de octubre y enero. Esta variación se debe princi-palmente a la larga duración de la floración del rambután en un solo árbol, la distribución de los periodos de floración y producción entre las zonas de diferentes alturas y la gran diversidad genética relacionada con la propa-gación sexual (de semilla) de la mayoría de los árboles. Generalmente 4 a 6 rebrotes vegeta-tivos se desarrollan a partir de las yemas la-terales de las ramas donde se realizó la cosecha que consiste en el corte o quiebra de los racimos de frutas. En cambio, en las ramas donde no hubo producción, solamente se pro-duce el crecimiento de la yema terminal. El crecimiento vegetativo de las ramas laterales y terminales disminuye al iniciar la estación seca, entre marzo y mayo, período en el cual se produce la mayor formación y almacenamiento de sustancias alimenticias (carbohidratos). En Honduras, la floración empieza al final de abril y se extiende hasta agosto, pero con el pico en mayo y junio. Estudios realizados en Las Filipinas, con la variedad Seejonja, permitieron determinar que el 57% de las partes api-cales de las ramas que no fructifican, producen flores y frutos el año siguiente en los nuevos brotes, mientras tanto, sola-mente el 22% de las ramas productoras producen rebrotes laterales con flores el siguiente año. Aunque, hay solasola-mente una porción de ambos tipos de rebrotes que produce flores, la alternancia bianual en la producción no parece constituir un pro-blema en rambután.

5. BIOLOGÍA FLORAL

Según estudios realizados sobre la biología floral de tres variedades de rambután (Maharlika, Seenjonja y Seematjan), la antesis de las flores hff de las tres variedades ocurre generalmente por la mañana. En las flores madurándose, el estig-ma crece a través del cáliz y después de su alargamiento, se separa abriéndose. Esto ocurre alrededor de las 7:00 p.m. Doce horas después, a las 7:00 a.m. del día siguiente, la apertura del estigma se agranda para formar una "V" pero el estamen queda cerrado. En esta etapa, la superficie del estigma se pone pegajosa. Los sépalos abren a las 4:00 a.m., y alrededor de 4 horas después los sépalos y el estigma se ponen completamente extendidos. Las flores quedan frescas hasta la mañana siguiente cuando empiezan a ponerse de color café. El estigma queda receptivo 48 horas. Las flores hfm inician la

dehis-Figura 6. Diferentes colores de cáscara y espinaretes: Zacaro-5 (1); Silenkeng (2); Lebakbulus (3); Daisy-270 (4).

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liberar el polen. Se ha observado que el polen procedente de flores estaminadas (masculinas) da un mejor porcentaje de germinación que el polen que proviene de las flores hfm. Las flores hfm se ponen café al segundo día. Los clones selec-cionados (plantas productoras) generalmente tienen flores hfm y hff en las misma panículas, pero con una proporción mucho más alta de flores hff (99.94% para la variedad ‘Maharlika’ y 99.55% para la variedad ‘Seenjonja’). Por otra parte, si el periodo de floración de los tipos hfm y hff es diferente, existe siempre un tiempo de traslape donde florecen al mismo tiempo una parte de ambos tipos de flores permitiendo la polinización. El número de flores por pániculas es muy variante según los clones así como, la duración promedio del periodo de floración. Por otra parte, estudios realizados sobre árboles con 100% de flores hff cubiertas con sacos de papel permitieron descubrir la capacidad de esta especie para producir fru-tas apomícticas con semillas.

En Honduras se han realizado algunas observaciones sobre la biología floral del rambután. Dentro de ellas se pueden mencionar la presencia de diferentes tipos de flores en la misma panícula, con diferencias entre las panículas abiertas que tienen mayor número de flores hermafroditas funcionando como flores hff; que de flores hermafroditas funcionando como flores hfm, y las panículas compactas donde la proporción de flores hfm y hff en estado receptivo es similar, pero el número de flores masculinas es variante.

6. DESARROLLO DE LA FRUTA

Los árboles de rambután tienen una abundante producción de flores. Las panículas pueden tener de 50 a más de 1,700 flores cada una de ellas, pero una muy baja proporción llegan a formar fruta. Salma (1983) estima que la proporción de flo-res que llega a formar fruta es generalmente de 1 al 3%, mientras tanto, Sasipilin y Sompee (1964) determinaron que sola-mente el 0.54% de las flores producían frutas que lograban desarrollarse completasola-mente y cosecharse en la variedad ‘Seechompoo’, determinando una proporción de cuajamiento inicial de 3.43, 3.16 y 3.47% y una proporción de frutas lle-gando a la madurez de 0.68, 1.45 y 1.05% en las variedades ‘Maharlika’, ‘Seematjan’ y ‘Seejonja’ en Las Filipinas (figura 7). El aborto (caída de frutos) se produce principalmente en las primeras tres semanas después de la fertilización de la flor (figura 8). Las causas exactas de este fenómeno de abscisión no son completamente conocidas. Pero algunos consideran que debe relacionarse con una nutrición deficiente o una degeneración del saco embrionario y del embrión. Normalmente, el desarrollo de la fruta se produce únicamente en uno de los dos carpelos de la flor. El otro abortivo se mantiene adheri-do a la fruta madura (figura 9). Algunas veces ambos carpelos se desarrollan en adheri-dos frutas normales. Los ovarios inicial-mente tienen un estigma de color café y las protuberancias tienen forma de cuerno. Después de varios días las protube-rancias se alargan y se tornan de color verde y el ovario se alarga, dando forma a la fruta. Los pistilos se mantienen entre el ovario y los sépalos, los cuales gradualmente se van tornando de color café hasta que se caen o permanecen adheridos a los sépalos.

Figura 7. Etapa inicial de desarro-llo de la fruta.

Figura 9. Frutas abortadas desa-rrolladas a partir de uno de los dos cárpelos adheridos a la fruta madura.

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Wanichkul y Kosiyachinda (1982) estudiaron en Tailandia, el proceso de desarrollo de la fruta de la variedad ‘Seechompoo’ que necesitó 16 semanas para llegar a la completa maduración (figura 6). En la etapa inicial del desarrollo, la forma del fruto es casi esférica, pero en la etapa siguiente la fruta crece más en la longitud que en el ancho y espesor. Los espinaretes se alargan

rápida-mente hasta la sexta semana, después su longitud no cambia hasta la maduración de la fruta. La mayoría del crecimiento del peso de la fruta ocurre en la última etapa de desarrollo (entre la 10.º y 16.º semana) correspondiendo principalmente al incremento del peso de la cáscara y pulpa mien-tras tanto el peso de la semilla no varía significativamente.

Siempre en la variedad ‘Seechompoo’, el color de la cás-cara y de los espinaretes empieza a cambiar a la 12.º se-mana en la parte más ancha de la fruta. A esta etapa, el 10% de la fruta ha cambiado de color, de

verde a amarillo-rosado. A la 14.º semana, la cáscara es de color amarillo a anaranjado en toda la fruta, mientras tanto los espinaretes se ponen rosados. La base de los espinaretes se incha y los surcos se ensanchan. En la 15.º semana, todos los espinaretes se ponen rosado o rojo desde la base a la parte media, excepto la parte terminal que es amari-llenta-verde o amarilla. La cáscara es anaranjada. Una semana después, el fruto ha alcanzado su grado de maduración completo con los espinaretes y la cáscara completamente rojos (figuras 11, 12 y 13).

En Honduras, se ha observado que las frutas, según los clones y la altura, necesitan de 105 a 120 días para llegar a su completa madurez después del inicio de la floración, durante los meses de septiembre hasta diciembre. Según una estimación del Programa de Diversificación de la FHIA, se realiza cerca del 65% de la cosecha en septiembre, 20 a 25% en octubre y 10 a 15% en noviembre (cuadro 1).

16 14 12 10 8 6 4 2 0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 0 1 2 3 4 Peso cáscara Peso pulpa Longitud espinaretes Espesor pulpa Semanas Peso g/fruta Dimensión cm/fruta Espesor cáscara

Figura 6. Cambios en las dimensiones y peso de los espinaretes, cáscara y arilo de la fruta de la variedad Seechompoo.

Fuente: Wanichkul y Kosiyachinda (1982)

Figuras 11, 12 y 13. Transición en el cambio de color de la cáscara y espinaretes de las frutas de la variedad Lebakbulus (14.º , 15.º y 16.º, semana de desarrollo en el Jardín Botánico Wilson Popenoe.

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7. VARIEDADES

El rambután es una especie de polinización cruzada, lo que explica la gran variabilidad genética que se encuentra en las plantas propagadas sexualmente. Esta variabilidad se manifiesta en el sexo del árbol, tamaño y color de la fruta (que puede variar de rojo oscuro a amarillo intenso), espesor y calidad del arilo. Esta variabilidad resulta en la exis-tencia de numerosas líneas. El uso de diferentes patrones propagados sexualmente utilizados para injertar materiales seleccionados es también fuente de variación en la misma variedad (ver 11.1 Preparación de la semilla y germinación).

Es solamente en los años 30 del siglo XX que se empezó a trabajar sobre la selección y propagación vegetativa en los centros de origen y difusión tales como Malasia, Indonesia y Las Filipinas. Las variedades comerciales más cono-cidas y difundidas en esta época fueron aquellas seleccionadas por el Departamento de Agricultura de Malasia a par-tir de 1932. Desafortunadamente, de los 144 clones que se seleccionaron, teniendo como base la calidad de la fruta y el rendimiento, la mayoría se perdieron durante la segunda guerra mundial, quedándo solamente 32 de ellos en 1952. Este trabajo se reinició seleccionando materiales recolectados en todo el país, los cuales se han enviado al Centro de Investigación Agrícola de Serang. Al final de los años 80, unos 187 clones habían sido registrados y evaluados en este centro.

En 1990 en Malasia fueron liberados para la producción comercial los siguientes clones: Gulabata, R3, R9, R134, R156, R160, R161 y R162. Además de la productividad del árbol, se tomaron en cuenta para realizar esta selección, las características de calidad de fruta, dentro de las cuales se pueden mencionar: el color de la cáscara (preferiblemente rojo, con pelos medianos), el tamaño del fruto (mayor de 30 gramos) y la pulpa (dulce, gruesa, fácil de separar de la semilla y poco jugosa). Otras variedades importantes se han venido seleccionando y promoviendo en los otros países del sureste asiático. Dentro de las más importantes se encuentran ‘Lebakbulus’, ‘Binjai’, ‘Rapiah’, ‘Seelengkeng’, ‘Seekonto’, ‘Seetangkooweh’ y ‘Simacan’ en Indonesia; ‘Penang’, ‘Rongrien’, ‘Seechompoo’ y ‘Bangyeeckhan’ de Tailandia; ‘Seematjan’, ‘Maharlika’ y ‘Seendonja’ en las Filipinas y ‘Delicheng’ y ‘Jitlee’ en Singapur.

Las primeras 4 plantas introducidas en 1927 en Honduras en el Jardín Botánico Wilson Popenoe en Lancetilla, fueron de las variedades ‘Lebakbulus’ y ‘Seematjan’ según las fichas de introducción. Estos árboles introducidos de la isla de Java fueron plantados en el Arboretum cerca del edificio de La Casona. Todavía estos árboles están vivos y siguen produciendo cada año una cosecha abundante de excelente calidad (figuras 14, 15, 16 y 17).

Figura 14. Frutos de árbol No. 1 / JB Lancetilla (Lebakbulus).

Figura 15. Frutos de árbol No. 2 / JB Lancetilla (Seematjan). Zonas de producción Época de floración Época de producción Época de crecimiento vegetativo Costa Atlántica Lago de Yojoa Abril-mayo-junio Mayo-junio Final de julio-octubre Final de agosto-diciembre Noviembre-marzo Diciembre-abril Cuadro 1. Épocas de las etapas fenológicas del rambután en Honduras

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Desafortunadamente, estos árboles han sido reproducidos por semillas durante más de 60 años, lo que no ha per-mitido conservar sus características en la mayoría de las fincas establecidas en el país. En 1993, a través del Proyecto de Apoyo a la Exportación de Productos Agrícolas no Tradicionales de Centro América y Panamá (PROEXAG) se introdujeron en la FHIA, las variedades R134, R162, R167 (Malasia), y ‘Jitlee’ (Singapur) del vivero Mountain View de Australia, las cuales se establecieron en el Centro Experimental y Demostrativo de Cacao (CEDEC), La Masica, Atlántida. El mismo año, la FHIA introdujo de Kahili Farm de Hawai las variedades R156 (Malasia) y ‘Binjai’ y ‘Seelengkeng’ (Indonesia). Estos materiales se han adaptado muy bien a las condiciones edafoclimáticas del lugar y empezaron a florecer a partir del tercer año. Las frutas de estas variedades presentan características que satisfacen los requerimientos del mercado de exportación para fruta fresca, el cual exige un arilo grande, dulce y que se desprende bien de la semilla (cuadro 2).

Con el propósito de mejorar la calidad de las plantaciones de los productores en Honduras, el Programa de Diversificación de la FHIA empezó un programa de propagación por injerto de estos materiales, a partir de 1998. Adicionalmente a este material, desde 1993 la FHIA ha venido identificando árboles sobresalientes reproducidos por semillas o por injerto de aproximación, en varias fincas de productores en la zona de Tela y La Masica, Departamento de Atlántida y en la zona del Lago de Yojoa. Estas plantas pertenecen a la progenie de los primeros árboles que fueron introducidos por el Dr. Wilson Popenoe en 1927 en el Jardín Botánico Wilson Popenoe de Lancetilla. Hasta la fecha, se ha identificado cerca de 15 árboles en 5 fincas cuya productividad y calidad de fruta son muy promisorias. Sin embargo, este trabajo necesita ser completado sobre un periodo de varios años, principalmente al nivel de la evalua-ción de la capacidad productiva y de las características de las frutas de los especímenes identificados.

Figura 16. Frutos de árbol No. 5 / Finca D. Zacaro (Lebakbulus).

Figura 17. Frutos de árbol No. 270 / Finca Daisy (Lebakbulus).

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Cuadro 2. Características físicas del fruto y semilla de siete variedades de rambután introducidas en Honduras.

Cosecha de 1997

Variedad Peso Peso Peso Peso Color Color Longitud Espesor Largo Ancho Espesor Firmeza Grado de fruta semilla cáscara arilo cáscara pelos pelos cáscara de fruta de fruta de arilo de arilo brix

(g) (g) (g) (g) (cm) (cm) (cm) (cm) (cm) (kgf) (%) R134 34.2 2.3 11.8 20.1 roja rojo/verde 1.6 0.5 4.8 3.3 0.5 0.25 19.2 R162 29.8 2.8 10.5 16.5 roja rosado/verde 1.2 0.5 4.6 3.5 0.5 0.15 18.7 R167 32.6 2.1 10.3 20.2 roja punta verde 1.3 0.5 4.7 3.6 0.4 0.23 19.1 R156 28.6 3.1 9.3 16.2 roja punta verde 1.4 0.5 4.8 3.5 0.5 0.19 19.3 Jitlee 33.2 2.6 12.2 18.4 roja verde/amarillo 1.2 0.6 4.7 3.3 0.5 0.23 23.1 Binjai 34.1 2.4 11.3 20.3 roja verde/roja 1.4 0.5 4.6 3.5 0.5 0.21 19.6 Silengkeng 36.3 2.7 12.5 21.1 roja verde 1.6 0.5 5.2 4.2 0.6 0.26 18.8

Promedios de 10 frutas

Cosecha de 1998

Variedad Peso Peso Peso Peso Color Color Longitud Espesor Largo Ancho Espesor Firmeza Grado fruta semilla cáscara arilo cáscara pelos pelos cáscara de fruta de fruta de arilo de arilo brix

(g) (g) (g) (g) (cm) (cm) (cm) (cm) (cm) (kgf) (%) R134 32.7 2.1 10.5 20 roja rojo/verde 1.5 0.4 4.5 3.4 0.5 0.19 22.3 R162 27.8 2.5 9.2 16.1 roja rosado/verde 1.3 0.5 4.4 3.6 0.5 0.21 21.8 R167 33.2 2 9.5 21.7 roja punta verde 1.3 0.5 4.5 3.4 0.5 0.2 19.1 R156 31.1 2.3 9.3 19.5 roja punta verde 1.5 0.4 4.6 3.3 0.5 0.18 19.9 Jitlee 32.2 2 10.5 19.7 roja verde/amarillo 1.5 0.4 4.6 3.3 0.5 0.24 24.5 Binjai 33.7 2.3 10.6 20.8 roja verde/roja 1.4 0.4 4.4 3.4 0.5 0.21 20.4 Silengkeng 34.2 2.4 10.6 21.2 roja verde 1.7 0.5 4.8 4.3 0.6 0.22 19.7

Promedios de 15 frutas

Cosecha de 1999

Variedad Peso Peso Peso Peso Color Color Longitud Espesor Largo Ancho Espesor Firmeza Grado fruta semilla cáscara arilo cáscara pelos pelos cáscara de fruta de fruta de arilo de arilo brix

(g) (g) (g) (g) (cm) (cm) (cm) (cm) (cm) (kgf) (%) R134 28.6 2 9.4 17.2 roja rojo/verde 1.5 0.5 4.5 3.3 0.5 0.23 19.4 R162 26.5 2 9.2 20.5 roja rosado/verde 1.4 0.5 4.3 3.5 0.5 0.21 19 R167 26.3 2.1 9.5 14.7 roja punta verde 1.3 0.5 4.5 3.5 0.5 0.21 18.4 R156 27.9 2.2 9.1 16.8 roja punta verde 1.4 0.5 4.5 3.5 0.5 0.2 20.2 Jitlee 27.1 2.2 9.4 15.5 roja verde/amarillo 1.5 0.4 4.4 3.5 0.5 0.2 21.3 Binjai 26.8 2.1 9.7 15.1 roja verde/roja 1.5 0.4 4.5 3.5 0.5 0.19 19.6 Silengkeng 29.6 2.2 9.8 17.6 roja verde 1.6 0.6 4.6 4 0.5 0.22 18.7

Promedios de 10 frutas

Cosecha de 2000

Variedad Peso Peso Peso Peso Color Color Longitud Espesor Largo Ancho Espesor Firmeza Grado fruta semilla cáscara arilo cáscara pelos pelos cáscara de fruta de fruta de arilo de arilo brix

(g) (g) (g) (g) (cm) (cm) (cm) (cm) (cm) (kgf) (%) R134 34.8 2.2 10 22.6 roja rojo/verde 1.5 0.5 4.6 3.5 0.5 0.2 x R162 33.48 2.3 9.8 21.38 roja rosado/verde 1.4 0.4 4.5 3.5 0.5 0.21 x R167 32.1 2 8.9 21.2 roja punta verde 1.4 0.4 4.5 3.4 0.5 0.18 x R156 29.8 2 9.3 18.5 roja punta verde 1.5 0.4 4.5 3.4 0.5 0.21 x Jitlee 30.2 2.3 9.1 18.8 roja verde/amarillo 1.5 0.4 4.5 3.5 0.5 0.19 x Binjai 29.4 2.1 9.2 21.9 roja verde/roja 1.4 0.5 5 3.5 0.5 0.18 x Silengkeng 40.6 2.7 14.5 23.4 roja verde 1.7 0.5 4.7 3.7 0.5 0.21 x

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8. RENDIMIENTO

El rendimiento del rambután es variable y esta ligado a la variedad, condiciones edafoclimáticas y al manejo. Almeida (1981) señala que la producción normal varía entre 25 a 200 kg por árbol y por año con un promedio de 130 kg. En términos de carga, un árbol en plena capacidad productiva puede producir entre 5000 a 6000 frutos con un rango de cosecha normal de 12 a 16 t/ha. En Honduras, existen árboles aislados propagados por semilla que han pro-ducido más de 40000 frutos en una sola cosecha (Navarro, 1994).

9. ECOLOGÍA DEL CULTIVO 9.1 Clima

El rambután es estrictamente tropical en sus requerimientos climáticos y puede ser cultivado entre las latitudes 18o Norte y 18oSur del Ecuador. Es una especie que se desarrolla mejor en zonas cálidas y húmedas, condiciones que co-rresponden a las zonas de vida bosque muy húmedo subtropical (bmh-S) y bosque húmedo subtropical (bh-S), según la clasificación de Holdrige, con altitudes sobre el nivel del mar de 0 a 800 m en Honduras. Las precipitaciones anuales deben estar comprendidas entre 2000 a 4000 mm con una buena distribución a lo largo del año. En caso de tener un periodo de sequía de más de dos meses, se recomienda establecer un sistema de riego para que pueda prosperar este cultivo.

Las provincias climáticas favorables para el cultivo de rambután son: muy lluviosa con invierno lluvioso (Sz), muy lluviosa con distribución regular de lluvia (Lz) y muy lluviosa tropical (Lk) de acuerdo a la clasificación del clima de Honduras hecha por E. Zúñiga Andrade. Según esta zonificación, las regiones recomendadas para el cultivo de ram-bután en Honduras son el Litoral Atlántico, la región del Lago de Yojoa y la parte Este del departamento de El Paraíso que colinda con la Reserva del Hombre y Biosfera del Río Plátano.

9.2 Temperatura

El rambután prospera en zonas cuya temperatura promedio anual varia de 26 °C a 32 °C. Los árboles de rambután no toleran las heladas pero pueden soportar períodos cortos con bajas temperaturas de hasta 4 °C (Watson, 1981). Estudios en Australia con el cultivar R134 demostraron una ausencia de crecimiento de nuevos brotes vegetativos cuando la temperatura promedio (promedio entre mínimo y máximo) está debajo de 22 °C. En latitud con tempera-tura aún más baja, el rambután puede llegar a florecer y fructificar; sin embargo, ocurre una desfoliación de la plan-ta en invierno y el periodo de fructificación se alarga hasplan-ta seis meses. Actualmente, no se dispone de información sobre el efecto de la temperatura en la calidad de la fruta.

9.3 Luz

La luz puede afectar el desarrollo del color de la cáscara de la fruta. De hecho, las antocianinas, que son responsa-bles de la coloración roja son sensiresponsa-bles a la intensidad de la luz. Generalmente, las frutas maduras de la parte interna de los árboles tienen colores menos intensos y brillantes que las frutas de la parte exterior directamente expuestas a la luz solar. Sin embargo, no se conoce hasta la fecha informaciones sobre el tipo de longitud de ondas que afecta la coloración de la fruta de rambután.

9.4 Precipitación pluvial

La cantidad y distribución de la lluvia tienen una gran influencia sobre la calidad de la fruta. El árbol necesita un abastecimiento constante de agua durante el desarrollo de la fruta. La falta de agua durante los primeros estadíos de desarrollo provoca la formación de frutas pequeñas, con un arilo poco desarrollado y una palatabilidad muy pobre, caracterizada principalmente por alta acidez y falta de sabor. Algunas variedades son menos susceptibles que otras a la falta de agua. Dentro de ellas, se pueden mencionar R134, R156, R161 y R170, las cuales desarrollan frutas pequeñas pero más llenas que R4 ó R9 por ejemplo. Durante la época de producción en el 2002, en la Costa Atlántica en la zona

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de La Masica, Atlántida, un periodo anormal seco de casi un mes en agosto correspondiendo entre la 10.º y 14.º sema-na de desarrollo, ha provocado un alto porcentaje (40%) de rajadura de cáscara y caída de frutas en fincas con parce-las establecidas con plantas injertadas jóvenes (figuras 18 y 19). Algunas variedades como ‘Rongrien’ que tienen una cáscara delgada pueden tener problema de rajaduras cuando ocurren fuertes lluvias en la última etapa de desarrollo de la fruta, provocadas por la expansión más rápida de las celdas del parénquima en el arilo que en la cáscara. Este problema puede provocar hasta pérdidas de más del 50% de la producción en ciertos años en algunas zonas de Tailandia.

Figuras 18 y 19. Rajadura y caída de frutas provocadas por sequía prolongada (agosto, 2002). Finca San Felix, La Masica, Atlántida.

9.5 Humedad relativa

Por ser oriundo de clima tropical húmedo, el rambután prospera mejor en zonas de humedad relativa elevada. Watson (1981) considera que el rambután tiene poca facultad para cerrar sus estomas por estar adaptado al clima húmedo. Por ello, se recomienda los cultivares R137 y Jitlee en zonas de baja humedad relativa y constante movimien-to de aire, porque esmovimien-tos tienen hojas más pequeñas y mejor facultad de cierre de los esmovimien-tomas. Mientras tanmovimien-to R4, R7 y R99 son fácilmente estresados. La humedad puede influir en la calidad de los espinaretes de la fruta. Una fruta de tamaño medio puede tener hasta 400 pelos (Bunnak, 1980) y numerosos estomas sobre cada pelo (Pantastico, 1975). Esto explica la pérdida excesiva de agua por parte de las celdas de los pelos en condiciones de baja humedad relati-va, causando la muerte de las mismas celdas y la deshidratación de los pelos, lo que ocasiona una baja en la calidad de las frutas.

9.6 Vientos

Las variedades de rambután responden de manera diferente a vientos fuertes. Generalmente los árboles que pier-den sus hojas en caso de vientos fuertes sufren mucho menos del quiebre de ramas que los cultivares que retienen sus hojas. ‘Binjai’, ‘Rapiah’, ‘Rongrien’, R9, R165 y ‘Seechompoo’ son variedades que retienen muy bien sus hojas mien-tras R4, R7, R99 y R170 se desfolian fácilmente (Watson, 1981). Los vientos secos (de baja humedad) pueden acelerar la deshidratación de los pelos debido a una pérdida de agua. Por ello, se considera oportuno el establecimiento de cortinas rompevientos de protección alrededor de las plantaciones (Watson, 1981).

9.7 Suelo

El rambután puede ser cultivado en varios tipos de suelos, siendo los más recomendables los suelos profundos (mayor de 1 m de profundidad) con buen drenaje, de textura media (contenido de arcilla entre 30 a 35%), con estruc-tura granular a bloques angulares o sub-angulares, con porosidad total de 50 a 60%, que permitan buena circulación de agua y aire, así como también una buena penetración del sistema radicular. Se debe evitar cultivar el rambután en suelos arcillosos (contenidos mayores de 60% de arcilla), con poca permeabilidad, con posibilidades de estancamien-to de agua y mala aireación, como también suelos arenosos, ya que generalmente son de baja fertilidad y bajo poder

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de retención de humedad. Se deben preferir suelos con buen contenido de materia orgánica, ligeramente ácidos con un pH 5.5 a 6.5. El factor común que realmente deben compartir los suelos dedicados al cultivo del rambután es un buen drenaje interno y superficial.

10. PROPAGACIÓN

El rambután es un frutal que puede propagarse mediante dos vías principales: la propagación por semillas (propa-gación sexual) y la propa(propa-gación vegetativa (asexual) por medio del injerto y del acodo aéreo. En Honduras el método más generalizado es la propagación de plantas por medio de semillas. En un censo realizado por la FHIA en 1999, se determinó que más del 95% de las plantaciones sembradas en el país utilizaron como material de propagación plantas provenientes de semillas. Esto se debe principalmente a la facilidad que este método ofrece y al desconocimiento generalizado en los agricultores de técnicas adecuadas para tener éxito en la propagación mediante injertos.

El establecimiento de nuevas plantaciones comerciales de rambután en Honduras utilizando plantas provenientes de semilla es una práctica que debe sustituirse lo más pronto posible debido a que este sistema tiene grandes inconvenientes. Una de las principales desventajas de este tipo de propagación es el alto porcentaje de árboles improductivos (plantas mas-culinas) que se obtiene, el cual puede llegar al 75% en algunas plantaciones, ocasionando una fuerte pérdida económica y de tiempo al agricultor. De los árboles que fructifican (denominados hembras) un alto porcentaje producen frutos de mala calidad en lo referente a color, sabor, tamaño y alta adherencia del arilo a la semilla. En muestreos hechos por la FHIA en 1999 y 2000, se evaluó que, solamente, entre el 2 y 4% de los árboles productivos plantados por semilla reúnen los requisi-tos de calidad que exige el mercado internacional. Debido a esrequisi-tos problemas, se recomienda utilizar la propagación por semillas solamente para la producción de patrones (porta injertos).

10.1 Preparación de la semilla y germinación

Las semillas de rambután pierden su viabilidad rápidamente. Por ello, se deben sembrar lo más pronto posible después de su extracción de la fruta, para garantizar un mayor porcentaje en la germinación. La viabilidad puede ser alargada, guardando las semillas en papel periódico húmedo, en un sitio sombreado. A continuación se describe el método de propa-gación de patrones recomendado por la FHIA:

1. Selección de árboles sanos, con buena producción y fruta de calidad (no olvidar que el patrón influye en la calidad de la producción de la planta injertada). Solo seleccionar frutos bien maduros y grandes que tienen generalmente semillas bien desarrolladas, las cuales tienden a producir plántulas más vigorosas.

2. Remover la cáscara de todos los frutos. Si se come la pulpa, tener cuidado de no dañar la semilla. En caso de tener muchos frutos, se pueden colocar todas las frutas sin cáscara en recipientes para provocar una ligera fermentación de 12 a 24 horas, la cual facilitará la separación de la pulpa de la semilla y luego su lavado.

3. Las semillas obtenidas, ya sin residuos de pulpa o arilo, deben secarse durante medio día en una área bien ventilada, bajo techo, en zarandas o en pisos de cemento.

4. Las semillas secas deben tratarse con un fungicida de amplio espectro como Vitavax o Benlate para protegerlas de patógenos.

5. Según el número de semillas, se puede proceder a sembrarlas directamente en bolsas de polietileno o colocarlas en ger-minadores (bancales), lo que es más recomendable.

6. Los bancales consisten en camas de germinación de 10 a 20 m de largo por 1.5 a 2.0 m de ancho y 30 cm de profundi-dad, utilizando arena fina y colada.

7. Se trazan surcos en forma transversal a lo largo de la cama con 8 a 10 cm de distancia entre surcos (similar a semilleros de café) y 2 a 3 cm de profundidad.

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8. Las semillas deben colocarse verticalmente, con la parte más puntiaguda hacia abajo debido a la posición del embrión, dejando 2 a 3 cm entre semillas en el surco. Para obtener una plántula vigorosa y sin deformaciones, se deben cubrir las semillas con una capa fina de arena (0.5 cm). La germinación ocurre generalmente entre los 10 a 20 días después de la siembra. Para favorecer la germinación, se debe aplicar riego frecuentemente para mante-ner una humedad constante en la cama.

9. El uso de arena fina, como medio de germinación permite la extracción de las plántulas con mucha facilidad sin dañar el sistema radicular.

10. Las camas de germinación deben estar bajo sombra de tela de sarán, o bajo sombra de árboles o de una estructura levantada, cubierta de manacas, zacate u otro material similar.

11. Entre 30 a 50 días después de la siembra, las plántulas están listas para ser trasplantadas a las bolsas de polietileno en el vivero. Durante este período no se fertiliza.

10.2 Trasplante a bolsas y manejo de los patrones en vivero

Las plantas se trasplantan del germinador a las bolsas, cuando las hojas no se han desarrollado aún. En caso de no poder trasplantarlas en esta etapa inicial, es preferible esperar que las dos primeras hojas estén completamente desarrolladas para evitar su deshidratación. En el momento del trasplante las plántulas con sistema radicular defec-tuoso deben descartarse. También, es indispensable que cada plántula lleve adherida todavía la semilla con los cotile-dones en el momento del trasplante, debido a que aún se nutre de ellos y esto garantiza un mejor desarrollo inicial de las plántulas trasplantadas.

Para el trasplante, se utilizan bolsas de polietileno grandes y resistentes (25 x 40 cm de calibre 300), garantizando un desarrollo óptimo del sistema radicular hasta el tiempo de realizar el injerto. Las bolsas con las plántulas trasplan-tadas deben colocarse bajo sombra preferiblemente de tela de sarán con 50% de luminosidad, o bajo enramada techa-da de manaca u otro material similar. Para su desarrollo y evitar quemaduras de los bordes de las hojas, las plantas deben regarse para mantener una humedad constante al nivel del sistema radicular.

El suelo para el llenado de bolsas debe ser de textura franca o suelta, proveniente de una mezcla equilibrada de arena, arcilla y limo. Si el suelo es arcilloso, se debe agregar arena y si tiende a ser muy arenoso, habrá que agregarle un poco de suelo arcilloso de manera que se vuelva franco. También es recomendable el uso de materia orgánica, con-siderando a este nivel la gallinaza como una mejor opción por su relativa disponibilidad en el mercado y su mejor contenido de nitrógeno en comparación con la mayoría de los otros fertilizantes orgánicos. Sin embargo, para evitar problemas de quemadura del sistema radicular, la gallinaza debe ser debidamente composteada, secada y des-menuzada. En forma general, para el llenado de las bolsas, se recomienda utilizar una mezcla de 70% de suelo cernido (libre de terrones y objetos extraños como piedras o pedazos de madera o ramas) y 30% de gallinaza. Este medio per-mite un buen drenaje y un crecimiento óptimo de las plantas.

El tiempo promedio para producir un patrón listo para la injertación es de 12 a 16 meses. Para esta operación, los patrones deben tener un tallo con un diámetro mínimo de 10 mm y de 60 a 90 cm de altura. Aún con una mezcla rica en materia orgánica, se recomienda fertilizar, lo que permite acelerar el crecimiento de las plantas y acortar el periodo de manejo en el vivero. Como indicación general, se recomienda el plan de fertilización que se indica en el cuadro 3.

10.3 Injertación

Aunque se puede propagar vegetativamente por acodo aéreo, se ha descartado este método en varios países por tener una alta mortalidad de plantas en el trasplante a bolsas. Hoy día, se práctica casi exclusivamente la injertación por apro-ximación, de parche o de enchape lateral. En Honduras, tradicionalmente se ha venido practicando el injerto de aproxi-mación y es solamente desde 1997 que el Programa de Diversificación de la FHIA ha estado introduciendo y promovien-do el injerto de parche, adaptapromovien-do de la técnica que se utiliza en la propagación del hule y del cacao.

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10.3.1 Injerto de aproximación

Este tipo de injerto es el más conocido entre los productores de rambután en Honduras. Su nombre se deriva de la pa-labra "aproximar" y consiste en unir o aproximar el patrón o porta injerto a una ramilla terminal de un árbol productor (hembra) seleccionado. Los principales pasos que deben seguirse para tener éxito en los injertos por aproximación se men-cionan a continuación:

1. Conseguir patrones de 8 a 12 meses, trasplantados y desarrollados en bolsas plásticas de 25 x 40 cm x 0.3 mm que se colocan en estructuras de maderas o de bambú, bajo o en medio de la copa de los árboles adultos seleccionados, donantes de las ramillas a injertar. Al momento de la injertación, el diámetro ideal de los patrones debe ser de 8 a 10 mm, y la altura de 25 a 30 cm. La ramilla terminal seleccionada del árbol adulto productor debe tener el mismo diámetro. 2. En la ramilla terminal del árbol adulto, se hace un corte en la parte sub-terminal donde no hay hojas (20 a 30 cm de la

punta). Para ello, se utiliza una navaja de injertar con filo que permite obtener un corte liso sin rasgaduras. El corte la-teral, de 2.5 a 4 cm de longitud, es poco profundo aunque lleve corteza y madera.

3. Luego, se procede a hacer el mismo corte en el porta injerto a 20 a 25 cm de altura y se unen las caras de ambos cortes, teniendo especial cuidado en que coincidan los bordos o tejidos inmediatos a la corteza debido a que allí se encuentra el cambium o tejido regenerativo de donde se inicia la unión o cicatrización entre el patrón y la vareta (ramilla). 4. Inmediatamente se procede a fijar la unión entre patrón e injerto con una cinta elástica, flexible y sólida como cordones

hechos con tiras de neumático de bicicleta o automóvil, los que le dan estabilidad a la aproximación realizada.

5. Finalmente, se usa una cinta plástica con mucha elasticidad para envolver y cubrir completamente la primera cinta de hule, lo que permite sellar herméticamente la unión, evitando la entrada de agua, insectos y patógenos. Durante el perío-do de cicatrización, los patrones no pueden sufrir limitación de agua, por lo que se recomienda revisarlos continuamente y regarlos si es necesario con aspersores o mangueras.

6. Después de un período de 6 semanas es conveniente hacer una “media savia” al patrón y la rama, operación que con-siste en cortar (a mitad) la punta del patrón y abajo de la ramilla aproximada, para inducir la translocación de savia entre la base del tallo del patrón y la ramilla y acelerar el proceso de cicatrización.

7. Dos semanas después de la práctica de la “media savia” se recomienda la separación definitiva de la ramilla injertada

Cuadro 3. Plan de fertilización de las plantas de rambután en vivero

Época de aplicación Dosis (g/planta) Fórmulas

30 días después del trasplante 10 18-46-0

90 días después del trasplante 10

10

Nitrato de amonio 15-15-15

150 días después del trasplante 15

20

12-24-12 Nitrato de calcio

210 días después del trasplante 15

20

Nitrato de amonio 12-24-12

270 días después del trasplante 15

25

18-46-0 Nitrato de calcio

330 días después del trasplante 28

28

12-24-12 Nitrato de amonio

13 meses después del trasplante 28 Nitrato de calcio

15 meses después del trasplante 42 12-24-12

17 meses después del trasplante 28

42

12-24-12 Nitrato de amonio

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preferiblemente bajo tela de sarán con 50 a 60% de luminosidad o enramada techada de manaca y permanecer en el vivero por dos a tres meses, recibiendo un manejo adecuado incluyendo fertilización, riego y control de malezas, lo que permite el crecimiento de brotes nuevos y su preparación para el establecimiento al campo definitivo.

La mejor época para hacer las aproximaciones en la zona de producción de rambután en Honduras es el primer trimestre del año debido a que los árboles donantes o madres, durante este periodo están en pleno desarrollo vegetativo. Realizando todas las prácticas descritas anteriormente en forma correcta, se pueden conseguir prendimientos arriba del 90%. El injerto de aproximación es un excelente método para propagar el rambután. Sin embargo, en Honduras, no se ha logrado buenos resultados con esta técnica porque se realizan todavía ciertas prácticas incorrectas tales como: la utilización de bolsas demasiado pequeñas (bolsas para plantas de café) para la producción de los patrones, donde el sistema radicu-lar confinado se atrofia y bifurca, impidiendo el desarrollo de las plantas y la translocación de savia; la falta de riego en los patrones aproximados, y muchas veces, el quiebre de las ramas de los árboles adultos por no tener estructuras adecuadas para levantar los patrones.

10.3.2 Injerto de parche

El injerto de parche como su nombre lo indica consiste en la introducción de un parche que lleva una yema de la corteza de un árbol donante o madre a un patrón o porta injerto. Para tener éxito en este tipo de injerto es necesario tener conocimiento pleno y experiencia práctica en todos los detalles que conlleva esta operacción (figura 20).

La planta de rambután tiene como característica una pobre disposición para aceptar el tejido o yema de otra planta. Esto implica que los injertos de parche deben realizarse bajo ciertas condiciones. Los requisitos mínimos necesarios para tener éxito en el injerto de parche se detallan a continuación:

1. Los patrones o porta injertos deben tener un mínimo de 10 mm de diámetro, lo cual se consigue a los 12 a 16 meses después de la siembra de la semilla.

2. Se seleccionan los árboles adultos donantes de las yemas de acuerdo a los siguientes requisitos: árboles productivos con frutas de color rojo, de buen tamaño, que se desarrollen sueltas en el racimo, dulces a sub-ácidas y cuyo arilo se desprende de la semilla con facilidad. Las ramas de donde se sacan las yemas deben tener 1 a 2 años de crecimiento con un grosor que depende del diámetro del porta injerto. Las yemas que se injertan son no brotadas (dormidas). El tiempo ideal para realizar los injertos de parche en Honduras es el primer trimestre del año (enero a marzo), período durante el cual los árboles adultos donantes de yemas están en plena actividad fisiológica, acumulando reservas para el próximo período de fructificación. Además, es preferible realizar la operación del injerto bajo sombra total o parcial y no mover los patrones en las bolsas, sobre todo si hay algunas raíces que han traspasado la bolsa.

3. Se cortan las varetas con tijeras o sierra de podar (cola de zorro) con mucho cuidado, evitando golpes o exposición al sol. Una vez cortadas, se recomienda poner parafina en los extremos de los cortes para proteger las varetas de la deshidra-tación. Para su transporte, las varetas deben protegerse con papel periódico húmedo en una hielera y guardarse en un

Figura 20. Principales etapas del injerto de parche en rambután. A Corte en el patrón B Corte de la yema (parche) C Parche insertado en el patrón D Parche protegido por la lengüeta de corteza y cinta plástica

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sitio fresco y sombreado, antes de su injertación. Mientras más rápido se hacen los injertos, mejor porcentaje de prendimiento se obtiene.

4. Los cortes en el patrón y la extracción del parche de la rama (injertación) deben hacerse lo más rápido posible (30 a 40 segundos). De lo contrario, el tejido expuesto se oxida rápidamente lo que impide la cicatrización del parche en el patrón. 5. El parche que contiene la yema debe tener un tamaño similar a la incisión hecha en el patrón. En la extracción de la yema de la rama se hace un solo corte con todo y madera superficial de la cual se separa posteriormente la cáscara (parche) donde está la yema.

6. Inmediatamente al separar la cáscara del tejido fibroso (madera), se determina si la yema se atrofió o se quedó en la parte fibrosa. De no ser así, se introduce el parche conteniendo la yema en la incisión hecha en el patrón (figura 21).

7. El parche se cubre inmediatamente con una tira de la cáscara del patrón y se sella herméticamente con una cinta plás-tica resistente (figura 22).

8. Tres semanas después del injerto, se procede a destapar las partes injertadas, quitándoles la cinta plástica para averiguar si la yema está viva. De ser así se corta la copa del patrón 20 a 25 cm arriba del injerto para estimular la brotación de las yemas.

9. Dos a tres semanas después se inicia el brotado de las yemas. Durante esta etapa, los patrones deben recibir muchos cui-dos en su manejo, pues las yemas pueden desprenderse con mucha facilidad por golpes, viento, insectos, etc. Del patrón emergen también chupones o rebrotes, los cuales deben eliminarse paulatinamente con tijeras (figura 23).

10. Dos a tres meses después, estas plantas están listas para ser sembradas en el campo definitivo (figura 24).

Figura 21. Colocación del parche en el patrón.

Figura 22. Injerto cicatrizado a los 22 días después de la injertación.

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11. MANEJO AGRONÓMICO

El rambután es considerado como un frutal muy tolerante a un sistema de manejo poco intensivo y no requiere grandes cantidades de nutrimentos para tener producciones regulares. Sin embargo, para mantener rendimientos de producción elevados en plantaciones comerciales establecidas con árboles de variedades selectas, propagados vegetativamente, es necesario seguir un programa de manejo agronómico en donde cada operación, durante el ciclo de producción de la plantación, se realice en el momento oportuno, aplicando los requerimientos o recomendaciones formulados por los servi-cios de asistencia técnica.

11.1 Selección del sitio

Como se ha mencionado en el capítulo 10, las condiciones climáticas imperantes en el lugar constituyen uno de los fac-tores más importantes a tomar en cuenta en la selección del sitio para establecer una plantación de rambután. En Honduras, se considera que el Litoral Atlántico y la zona del Lago de Yojoa son las regiones que reúnen las mejores condiciones para establecer este cultivo a nivel comercial. Además de una alta pluviometría bien distribuida y una humedad relativa alta, el sitio deberá ser protegido de los vientos. Con relación a la topografía, el rambután es considerado como una buena alter-nativa de cultivo perenne para la zona de ladera. Con obras de conservación de suelos apropiadas y manejando una especie de cobertura intercalada, se puede establecer plantaciones de rambután en pendientes de hasta 35 a 40%.

11.2 Preparación de terreno

Por su característica de cultivo permanente establecido a una distancia de 7 a 10 m entre plantas y surcos, no es nece-sario realizar un trabajo intensivo de preparación de tierra en toda el área como lo exigen los cultivos anuales y las horta-lizas. Generalmente, se realiza una chapia en toda el área completada con un desmonte, en caso de establecer la plantación en una área de barbecho (guamil), eliminando las especies leñosas para dejar el área limpia de troncones, raíces y otros materiales que podrían obstaculizar el desarrollo del sistema radicular de los árboles de rambután.

11.3 Trazado

Una vez preparado el terreno, se realiza el trazado, el cual consiste en estaquillar toda la parcela en los puntos donde se sembrará cada planta. En la mayoría de los países donde se cultiva el rambután, se utiliza una distancia de 8 a 10 m entre plantas propagadas por semillas lo que permite obtener una densidad de plantación de 100 a 156 plantas/ha. En planta-ciones establecidas con árboles injertados cuyo crecimiento es más compacto y reducido y que se manejan con un progra-ma de podas, se recomiendan distancias entre 6 a 8 m entre plantas, logrando obtener una densidad de 156 a 278 plan-tas/ha. En terreno plano, se utiliza generalmente un arreglo espacial al cuadro o rectangular mientras tanto, en terreno con pendientes mayores de 10%, se recomienda establecer una plantación en triangulo (al tresbolillo), realizando terrazas indi-viduales para controlar la erosión y facilitar el comaleo y la aplicación de fertilizantes.

11.4 Ahoyado

Para obtener un mejor crecimiento inicial de los árboles, se recomienda hacer agujeros (hoyos) con suficiente diámetro y profundidad para acomodar el sistema radicular de las plantas en su medio (substrato de trasplante). Con bolsas de 40 x 25 cm, se suelen hacer hoyos que tengan un mínimo de 50 cm de profundidad y 50 cm de diámetro (figura 25).

Este mismo procedimiento es válido para injertar plantas propagadas por semilla establecidas en el campo. Única-mente difiere el grosor de la vareta, el cual tiene que ser similar al patrón. En estos árboles, generalÚnica-mente más desa-rrollados en el campo que en el vivero, se pueden poner dos injertos o parches en las caras opuestas del patrón para aumentar el porcentaje de éxito. Según la experiencia de los injertadores en Guatemala que han practicado en este tipo de plantas, el primer trimestre del año también es el período ideal para realizar estos injertos.

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11.5 Trasplante

Una vez terminado el ahoyado, se pueden trasladar las plantas en bolsas desde el vivero hasta el campo definitivo para el trasplante. En fincas que cuentan con un sistema de riego, esta operación puede realizarse en cualquiera época del año mientras tanto en fincas donde no existe esta infraestructura, se recomienda realizar el trasplante al principio de la época de lluvia. Previamente a la colocación de la planta, se recomienda agregar en el fondo del hoyo materia orgánica descom-puesta y una dosis de fertilizante fosforado como roca fosfórica o triple súper fosfato (0-46-0) (figura 26).

Es importante tener cuidado de no dañar las raíces de la planta al remover la bolsa plástica (figuras 27, 28 y 29). Por otra parte, las plantas trasplantadas deben tener las raíces a la misma profundidad que estaban en la bolsa, evitando enterrar de esta manera el cuello del tallo en la tierra (figu-ras 30 y 31). El suelo o substrato con que se rellena el agujero debe com-pactarse alrededor de las raíces y regarse para eliminar la formación de bol-sas de aire (figuras 32 y 33). Las plantas recién trasplantadas deben ser obje-to de un manejo particular, el cual favorece la recuperación de la planta y su crecimiento inicial. Este manejo incluye control de malezas, poda de chupones en el patrón y estricto control de plagas y enfermedades.

Figura 25. Hacer el agujero (hoyo) de 50 x 50 cm.

Figura 26. Colocar materia orgánica en el fondo del hoyo.

Figura 27. Corte del fondo de la bolsa.

Figura 28. Corte vertical del lado de la bolsa.

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11.6 Poda

La poda es una práctica esencial en la fruticultura moderna y en el cultivo de rambután desempeña un papel fun-damental. Se distinguen tres tipos de podas según los objetivos a alcanzar: la poda de formación, la poda sanitaria y la poda de producción.

11.6.1 Poda de formación

Esta poda tiene como fin conseguir en el momento apropiado la formación del esqueleto del árbol que sostendrá la copa donde crecerán los frutos. El rambután es una especie que expresa una fuerte dominancia apical y tiene ten-dencia a producir crecimientos alargados y verticales. Por otra parte, el árbol de rambután es muy susceptible a la quebradura de ramas sobre todo en los años de alta producción. Por estas razones, se recomienda realizar una poda de formación en la etapa inicial de crecimiento para obtener árboles con un esqueleto equilibrado con una buena dis-tribución de ramas. Uno de los aspectos más importante de esta práctica es la altura de formación de la copa. Ella co-rresponde al punto donde comienza a dividirse el tallo principal y salen las ramas o ejes que formarán la copa pro-ductiva del árbol. Se recomienda que la bifurcación debe comenzar entre 1.5 a 2.0 m de la superficie del suelo. Los árboles con la bifurcación a menor altura tienen las ramas más bajas tocando el suelo por el peso de la cosecha. Esto

Figura 30. Figura 31.

Colocación de la planta en el hoyo.

Figura 32. Figura 33.

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obliga a colocar estructuras de madera o de bambú para levantar las ramas para evitar que se dañen las frutas. Por otra parte, las ramas bajas dificultan las labores como el control de malezas y la fertilización. Si el árbol no ha tenido una división natural a la altura arriba indicada, 12 a 18 meses después del establecimiento en el campo, es necesario hacer un corte a esa altura (despunte) para estimular el crecimiento de brotes laterales. Cuando los brotes tengan tres o cuatro hojas deben seleccionarse de acuerdo a los siguientes criterios:

a. Se seleccionan entre tres a cinco brotes distribuidos en forma helicoidal y no opuestos para evitar que cuando crez-can y fructifiquen no tengan el punto de apoyo en el mismo lugar del tronco propiciando el rompimiento de ramas. b. Entre seis a ocho meses después de la selección, se debe realizar una segunda poda para eliminar los brotes que

hayan salido bajo el nivel establecido y hacer cualquier corrección para establecer una copa equilibrada.

c. La poda de formación debe de hacerse en el momento oportuno (plantillas) debido a que es el único periodo donde se tiene la oportunidad de que la poda de formación quede bien hecha sin sacrificar mucho la plantación.

11.6.2 Poda fitosanitaria

Este tipo de poda consiste en eliminar o sanear el árbol de todo tejido enfermo o muerto para evitar la propagación de patógenos y al mismo tiempo darle una aireación interna al árbol. Los frutos de rambután normalmente se pro-ducen en la parte externa de la copa donde deben estar expuestos a suficiente luz, aire y temperatura adecuada. En el interior de la copa crecen muchas ramas débiles y entrecruzadas las que deben eliminarse con este tipo de poda. Consiguiendo con esto más aireación dentro de la copa y mejor entrada y distribución de la luz solar, disminuyendo de esta manera la incidencia de enfermedades fungosas en las ramas y hojas. Se recomienda realizar la poda fitosa-nitaria cada seis meses en toda la plantación.

11.6.3 Poda de producción

El rambután es un frutal que por naturaleza está sujeto a tener una fuerte alternancia en sus ciclos de producción. En las zonas productoras de rambután del país es fácil observar un año de buena producción seguido de otro donde la producción baja drásticamente. Para disminuir este inconveniente, en varios países se ha venido realizando una poda de producción. Esta práctica se realiza una vez al año, al mismo tiempo que la cosecha cuando se separan (quiebran) los racimos de frutos de la ramas laterales. Esta operación debe completarse cortando todas las panículas florales que no cuajaron frutos o los frutos o racimos de frutos que no se cosecharon por diferentes razones. Esta prác-tica permite estimular la brotación de las yemas laterales, fenómeno que ocurre inmediatamente después de la cosecha. Estos brotes laterales que emergen después de la cosecha son los que producen frutos en los siguientes años por lo que es importante estimular su emisión mediante la poda. Por otra parte es importante que los árboles conser-ven un tamaño mediano para facilitar ciertas labores como: cosecha, aplicación de insumos y poda, por lo que se recomienda mantener un límite de altura máxima de los árboles de 6 a 8 m en una finca comercial y tecnificada. Finalmente, la poda de producción debe completarse con la remoción de los chupones improductivos.

11.7 Fertilización

El análisis de suelos es una importante herramienta de diagnóstico para determinar el pH del suelo y la disponi-bilidad de los diferentes nutrientes. El mismo permite, en función de los resultados obtenidos, elaborar las recomen-daciones de fertilización y/o enmiendas con el objetivo de suministrar los nutrientes deficitarios o no disponibles y evitar aquellos que, en menor requerimiento o en alta concentración, pudieran ser tóxicos y afectar el rendimiento y la calidad del cultivo. Varias sugerencias sobre fertilización del rambután pueden ser encontradas en la literatura, sin embargo en este manual son presentadas solamente algunas, que podrán ser ajustadas de acuerdo con las condiciones locales.

Referencias

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