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Tercer Domingo después de Pentecostés Propio 7 Junio 25 AD 2017

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Tercer Domingo después de

Pentecostés

Propio 7

Junio 25 AD 2017

Rev. Randy Lord-Wilkinson, Rector

Rev. Javier García Ocampo, Asistente del Rector

¡Bienvenido(a) a la Ascensión!

Si necesita mas información acerca de nuestra comunidad, llene una tarjeta de “Bienvenida”, de las que puede encontrar en las bancas o en la mesa de la entrada. También puede tomar uno de los paquetes de “Recién Llegados”, el cual puede tomar de la mesa de la entrada o simplemente pedirlo a cualquier

persona del ministerio de bienvenida.

Favor de poner en SILENCIO su teléfono celular.

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Himno de Entrada #715 Donde Nace la Flor

Celebrante: Bendito sea Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Pueblo: Y bendito sea su reino, ahora y por siempre. Amén.

Todos: Dios omnipotente, para quien todos los corazones están manifiestos, todos los deseos son conocidos

y ningún secreto se halla encubierto: Purifica los pensamientos de nuestros corazones por la inspiración de tu Santo Espíritu, para que perfectamente te amemos y dignamente proclamemos la grandeza de tu santo Nombre; por Cristo nuestro Señor. Amén.

Gloria in Excelsis F&C #103

Estribillo: Gloria, gloria al Señor. Gloria a Dios en el cielo,

Y en la tierra paz a los hombres que ama Él.

1. Señor, te alabamos. 2. Tu eres el cordero

Señor, te bendecimos. Que quitas el pecado,

Gracias por tu gloria Ten piedad de nosotros

Por tu gloria, gracias, Señor. Y escucha nuestra oración. 3. Tú solo eres Santo,

tú solo eres Señor, Con el Espíritu Santo En la gloria, gloria de Dios. Colecta del día

Celebrante: El Señor sea con ustedes Pueblo: Y con tu espíritu Celebrante: Oremos

Celebrante y Pueblo: Oh Señor, haz que tengamos perpetuo amor y reverencia a tu santo Nombre, pues nunca

privas de tu auxilio y guía a los que has establecido sobre la base firme de tu bondad; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Lectura del libro del Génesis (21:8-21)

El niño Isaac creció y lo destetaron. El día en que fue destetado, Abraham hizo una gran fiesta. Pero Sara vio que el hijo que Agar la egipcia le había dado a Abraham, se burlaba de Isaac. Entonces fue a decirle a Abraham: «¡Que se vayan esa esclava y su hijo! Mi hijo Isaac no tiene por qué compartir su herencia con el hijo de esa esclava.» Esto le dolió mucho a Abraham, porque se trataba de un hijo suyo. Pero Dios le dijo: «No te preocupes por el muchacho ni por tu esclava. Haz todo lo que Sara te pida, porque tu descendencia vendrá por medio de Isaac. En cuanto al hijo de la esclava, yo haré que también de él salga una gran nación, porque es hijo tuyo.» Al día siguiente, muy temprano, Abraham le dio a Agar pan y un cuero con agua; se lo puso todo sobre la espalda, le entregó al niño Ismael y la despidió. Ella se fue, y estuvo caminando sin rumbo por el desierto de Beerseba. Cuando se acabó el agua que había en el cuero, dejó al niño debajo de un arbusto y fue a sentarse a cierta distancia de allí, pues no quería verlo morir. Cuando ella se sentó, el niño comenzó a llorar. Dios oyó que el muchacho lloraba; y desde el cielo el ángel de Dios llamó a Agar y le dijo: «¿Qué te pasa, Agar? No tengas miedo, porque Dios ha oído el llanto del muchacho ahí donde está. Anda, ve a buscar al niño, y no lo sueltes de la mano, pues yo haré que de él salga una gran nación.» Entonces Dios hizo que Agar viera un pozo de agua. Ella fue y llenó de agua el cuero, y dio de beber a Ismael. Dios ayudó al muchacho, el cual creció y vivió en el desierto de Parán, y llegó a ser un buen tirador de arco. Más tarde su madre lo casó con una

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Escuchen lo que el Espíritu esta diciendo al pueblo de Dios.

Pueblo: Demos gracias a Dios.

Salmo 86:1-10,16-17 1 Inclina, oh Señor, tu oído, y respóndeme, *

porque estoy afligido y menesteroso. 2 Guarda mi vida, pues te soy fiel; * salva a tu siervo que en ti confía.

3 Ten misericordia de mí, porque tú eres mi Dios; * a ti clamo todo el día.

4 Alegra el alma de tu siervo, *

porque a ti, oh Señor, levanto mi alma; 5 Porque tú, oh Señor, eres bueno y clemente, * y rico en misericordia con los que te invocan. 6 Escucha, oh Señor, mi oración; *

atiende a la voz de mi súplica.

7 En el día de mi angustia te llamaré, * porque tú me responderás.

8 Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses, * ni nada que iguale tus obras.

9 Todas las naciones que hiciste, oh Señor, vendrán a adorarte, *

y glorificarán tu Nombre;

10 Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas; * sólo tú eres Dios.

16 Mírame, y ten misericordia de mí; * da de tu fuerza a tu siervo,

y salva al hijo de tu sierva. 17 Dame una señal de tu favor,

para que la vean los que me odian, y se avergüencen; * porque tú, oh Señor, me ayudaste y me consolaste.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los Romanos (6:1b-11)

¿Vamos a seguir pecando para que Dios se muestre aún más bondadoso? ¡Claro que no! Nosotros ya hemos muerto respecto al pecado; ¿cómo, pues, podremos seguir viviendo en pecado? ¿No saben ustedes que, al quedar unidos a Cristo Jesús en el bautismo, quedamos unidos a su muerte? Pues por el bautismo fuimos sepultados con Cristo, y morimos para ser resucitados y vivir una vida nueva, así como Cristo fue resucitado por el glorioso poder del Padre. Si nos hemos unido a Cristo en una muerte como la suya, también nos uniremos a él en su resurrección. Sabemos que lo que antes éramos fue crucificado con Cristo, para que el poder de nuestra naturaleza pecadora quedara destruido y ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado. Porque, cuando uno muere, queda libre del pecado. Si nosotros hemos muerto con Cristo, confiamos en que también viviremos con él. Sabemos que Cristo, habiendo resucitado, no volverá a morir. La muerte ya no tiene poder sobre él. Pues Cristo, al morir, murió de una vez para siempre respecto al pecado; pero al vivir, vive para Dios. Así también, ustedes considérense muertos respecto al pecado, pero vivos para Dios en unión con Cristo Jesús.

Escuchen lo que el Espíritu esta diciendo al pueblo de Dios.

(4)

Himno de Secuencia #722 Iglesia Peregrina

Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo (10:24-39)

Pueblo: ¡Gloria a ti, Cristo Señor!

Jesús dijo: »Ningún discípulo es más que su maestro, y ningún criado es más que su amo. El discípulo debe conformarse con llegar a ser como su maestro, y el criado como su amo. Si al jefe de la casa lo llaman Beelzebú, ¿qué dirán de los de su familia? »No tengan, pues, miedo de la gente. Porque no hay nada secreto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse. Lo que les digo en la oscuridad, díganlo ustedes a la luz del día; y lo que les digo en secreto, grítenlo desde las azoteas de las casas. No tengan miedo de los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma; teman más bien al que puede hacer perecer alma y cuerpo en el infierno. »¿No se venden dos pajarillos por una monedita? Sin embargo, ni uno de ellos cae a tierra sin que el Padre de ustedes lo permita. En cuanto a ustedes mismos, hasta los cabellos de la cabeza él los tiene contados uno por uno. Así que no tengan miedo: ustedes valen más que muchos pajarillos. »Si alguien se declara a mi favor delante de los hombres, yo también me declararé a favor de él delante de mi Padre que está en el cielo; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en el cielo. »No crean que yo he venido a traer paz al mundo; no he venido a traer paz, sino guerra. He venido a poner al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra; de modo que los enemigos de cada cual serán sus propios parientes. »El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no merece ser mío; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no merece ser mío; y el que no toma su cruz y me sigue, no merece ser mío. El que trate de salvar su vida, la perderá, pero el que pierda su vida por causa mía, la salvará.

El Evangelio del Señor.

Pueblo: Te alabamos, Cristo Señor.

Sermón Rev. Javier García Ocampo

Credo Niceno

Creemos en un solo Dios, padeció y fue sepultado.

Padre todopoderoso, Resucitó al tercer día, según las Escrituras, Creador de cielo y tierra, subió al cielo

de todo lo visible e invisible. y está sentado a la derecha del Padre. Creemos en un solo Señor, Jesucristo, De nuevo vendrá con gloria

Hijo único de Dios, para juzgar a vivos y muertos, nacido del Padre antes de todos los siglos: y su reino no tendrá fin. Dios de Dios, Luz de Luz, Creemos en el Espíritu Santo, Dios verdadero de Dios verdadero, Señor y dador de vida,

engendrado, no creado, que procede del Padre, de la misma naturaleza que el Padre, que con el Padre y el Hijo

por quien todo fue hecho; recibe una misma adoración y gloria, que por nosotros y que habló por los profetas.

y por nuestra salvación Creemos en la Iglesia,

bajó del cielo: que es una, santa, católica y apostólica. por obra del Espíritu Santo Reconocemos un solo Bautismo

se encarnó de María, la Virgen, para el perdón de los pecados.

y se hizo hombre. Esperamos la resurrección de los muertos Por nuestra causa fue crucificado y la vida del mundo futuro. Amén. en tiempos de Poncio Pilato:

(5)

Letanía de Sanidad

Celebrante: Nombremos ante Dios a aquéllos por quienes vamos a ofrecer nuestras oraciones. El pueblo dice en voz alta el nombre de las personas por quienes va a interceder.

Letanista: Dios el Padre, tu voluntad es que toda persona tenga salud y salvación; Pueblo: Te alabamos y te damos gracias, Señor.

Letanista: Dios el Hijo, viniste para que tengamos vida, y la tengamos en abundancia; Pueblo: Te alabamos y te damos gracias, Señor.

Letanista: Dios el Espíritu Santo, nuestros cuerpos son el templo donde moras; Pueblo: Te alabamos y te damos gracias, Señor.

Letanista: Santa Trinidad, un solo Dios, en ti vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser; Pueblo: Te alabamos y te damos gracias, Señor.

Letanista: Señor, concede tu gracia curativa a todos los que están enfermos, heridos o incapacitados, para que

puedan ser sanos;

Pueblo: Óyenos, oh Señor de vida.

Letanista: Concede a todos los que buscan tu dirección y a todos los que se hallan solitarios, ansiosos o

deprimidos, el conocimiento de tu voluntad y la seguridad de tu presencia;

Pueblo: Óyenos, oh Señor de vida.

Letanista: Enmienda las relaciones desechas, y restaura al buen estado mental y serenidad de espíritu a los que

padecen angustia emocional;

Pueblo: Óyenos, oh Señor de vida.

Letanista: Bendice a los médicos, a las enfermeras y a todas las personas que ministran a los que sufren,

concediéndoles sabiduría y destreza, simpatía y paciencia;

Pueblo: Óyenos, oh Señor de vida.

Letanista: Concede paz a los moribundos y una muerte serena, y por la gracia y consuelo de tu Santo Espíritu

sostén a los afligidos;

Pueblo: Óyenos, oh Señor de vida.

Letanista: Restaura a su integridad lo que haya sido quebrantado por el pecado humano, en nuestra vida, en

nuestra nación y en el mundo;

Pueblo: Óyenos, oh Señor de vida.

Letanista: Tú eres el Señor que hace portentos: Pueblo: Has declarado tu poder entre los pueblos. Letanista: Contigo, oh Señor, está el manantial de la vida: Pueblo: Y en tu luz veremos luz.

Letanista: Óyenos, oh Señor de vida: Pueblo: Cúranos y haznos íntegros.

(6)

Celebrante: Oremos.

Dios todopoderoso, dador de vida y salud: Envía tu bendición sobre todos los que están enfermos y sobre quienes les ministran, para que toda debilidad pueda ser derrotada por el triunfo del Cristo resucitado; que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Celebrante: Salvador del mundo, por tu cruz y preciosa sangre nos has redimido; Pueblo: Sálvanos y ayúdanos, te suplicamos humildemente, oh Señor.

Celebrante: El Dios todopoderoso, que es torre fuerte de todos los que ponen su confianza en él, a quien todas las

cosas en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra se inclinan y obedecen: Sea su defensa ahora y siempre, y les haga saber y sentir que el único Nombre dado bajo el cielo para salud y salvación es el Nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Confesemos nuestros pecados contra Dios y contra nuestro prójimo.

Ministro y Pueblo:

Dios de misericordia, confesamos que hemos pecado contra ti por pensamiento, palabra y obra, por lo que hemos hecho y lo que hemos dejado de hacer. No te hemos amado con todo el corazón; no hemos amado a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Sincera y humildemente nos arrepentimos. Por amor de tu Hijo Jesucristo, ten piedad de nosotros y perdónanos; así tu voluntad será nuestra alegría y andaremos por tus caminos, para gloria de tu Nombre. Amén.

Celebrante: Salvador del mundo, por tu cruz y preciosa sangre nos has redimido; Pueblo: Sálvanos y ayúdanos, te suplicamos humildemente, oh Señor.

Celebrante: El Dios todopoderoso, que es torre fuerte de todos los que ponen su confianza en él, a quien todas las

cosas en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra se inclinan y obedecen: Sea su defensa ahora y siempre, y les haga saber y sentir que el único Nombre dado bajo el cielo para salud y salvación es el Nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Las personas que desean ser ungidas con óleo, pueden pasar al frente.

Se canta el Himno #675 Entre tus Manos #537 Vaso Nuevo La Paz

Celebrante: La paz del Señor sea siempre con ustedes. Pueblo: Y con tu Espíritu.

Versículo para el Ofertorio:

Celebrante: Rindan al Señor la gloria debida a su Nombre; traigan ofrendas, y entren en sus atrios. (Salmo 96:8)

Himno de Ofertorio #612 No Podemos Caminar Santa Comunión

Celebrante: ¿Está el Padre con nosotros?

Pueblo: Si, él está con nosotros.

Celebrante: ¿Está Cristo entre nosotros?

Pueblo: Si, él está entre nosotros.

Celebrante: ¿El Espíritu está con nosotros?

Pueblo: El Espíritu está con nosotros.

(7)

Pueblo: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Celebrante: Y ¿Quiénes somos nosotros?

Pueblo: El pueblo de Dios.

Celebrante: Elevemos los corazones,

Pueblo: Los elevamos al Señor.

Celebrante: Demos gracias a Dios nuestro Señor.

Pueblo: Es justo darle gracias y alabanzas.

Celebrante: En verdad es justo y necesario darte gracias y alabanzas, Dios Omnipotente, Supremo en todo el

mundo. Creador, Proveedor, Salvador y Dador. De un pueblo nómada creaste tu familia, de un pueblo agobiado levantaste un líder, de una nación confundida elegiste un rey; de una multitud rebelde enviaste a tus profetas. En los últimos días nos enviaste a tu Hijo, tu imagen perfecta de compasión y sabiduría, dándonos tu Reino, revelándonos tu voluntad, muriendo, resucitando, reinando, rehaciendo tu pueblo para ti mismo, brindando la luz de la esperanza a todos tus hijos. A través de él nos has enviado al Espíritu vivificante, llenándonos con tu luz y vida. Por lo tanto, con Ángeles y Arcángeles, y con todos nuestros ancestros en el cielo, proclamamos tu glorioso nombre, por siempre alabándote y cantando:

Todos:

Santo, santo, santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Hosanna en el cielo.

Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.

Celebrante: Dueño de todas las cosas, te damos gracias por habernos dado a tu único Hijo, a nosotros que te

debemos todo. Vierte tu Espíritu refrescante sobre nosotros, para que siempre lo recordemos y lo demos a conocer, de la forma en la que el mismo Jesús nos lo encomendó, por medio de estos dones de tu Creación. En la misma noche en que fue traicionado, tomó el pan, te dio gracias. Lo partió y lo dio a sus discípulos y dijo: "Tomen y coman. Este es mi Cuerpo, entregado por ustedes. Hagan esto como memorial mío".

Pueblo: Amén. Su Cuerpo fue entregado por nosotros.

De la misma manera, después de la cena, tomo el cáliz, dio gracias. Lo compartió con ellos y dijo: "Beban todos de él. Esta es mi Sangre del nuevo Pacto, sangre derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. Siempre que lo beban, háganlo como memorial mío"

Pueblo: Amén. Su Sangre fue derramada por nosotros.

Por tanto, proclamamos el misterio de fe:

Pueblo: Cristo ha muerto,

Cristo ha resucitado, Cristo volverá.

Somos hermanos y hermanas por su Sangre:

Pueblo: Hemos muerto juntos,

Resucitaremos juntos, Viviremos juntos.

Celebrante: Por tanto, Padre Celestial, escúchanos al celebrar este pacto con alegría y esperar la venida de Jesús,

quien murió por nosotros como expiación por nuestros pecados, un sacrificio perfecto, realizado una sola vez y para siempre. Tu aceptaste su ofrenda al resucitarlo de la muerte y concederle un lugar especial a tu derecha.

(8)

Ésta es la fiesta de la victoria.

Pueblo: El Cordero que ha sido sacrificado ha comenzado a reinar. Aleluya.

Como nuestro Señor Jesucristo nos ha enseñado, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro que estás en los cielos, a los que nos ofenden.

santificado sea tu Nombre, No nos dejes caer en tentación

venga tu Reino, y líbranos del mal.

hágase tu voluntad, Porque tuyo es el reino,

en la tierra como en los cielos. tuyo es el poder, Danos hoy nuestro pan de cada día. y tuya es la gloria,

Perdona nuestras ofensas, ahora y por siempre. Amén como también nosotros perdonamos

Fracción del Pan

Agnus Dei F&C 51

Celebrante: El pan que partimos es un participar en el Cuerpo de Cristo.

Pueblo: Nosotros siendo muchos somos un solo pan, un solo cuerpo, porque todos compartimos de un

mismo pan.

Celebrante: Los dones de Dios, para el pueblo de Dios.

Administración del la Comunión: Todos son bienvenidos a la mesa del Señor en Ascensión. Para recibir la comunión acérquese al frente a la estación, como se lo indiquen las personas del comité de bienvenida. Reciba el pan en la palma de su mano y cómalo, después tome un trago de la copa con el vino. Si prefiere recibir una bendición en lugar de la comunión, por favor acérquese al frente y cruce las manos frente a su pecho, esto le hará saber al clérigo de su deseo de ser bendecido.

Himno de Comunión: #709 Pescador de Personas Oración de Post-Comunión

Celebrante: Oremos.

Todos: Omnipotente y sempiterno Dios, te damos gracias porque nos has nutrido con el alimento

espiritual del preciosísimo Cuerpo y Sangre de tu Hijo, nuestro Salvador Jesucristo; y porque nos aseguras, en estos santos misterios, que somos miembros vivos del Cuerpo de tu Hijo y herederos de tu reino eterno. Y ahora, Padre, envíanos al mundo para cumplir la misión que tú nos has encomendado, para amarte y servirte como fieles testigos de Cristo nuestro Señor. A él, a ti y al Espíritu Santo, sea todo honor y gloria, ahora y por siempre. Amén.

Bendición.

Celebrante: La vida es corta y no tenemos demasiado tiempo

para alegrar los corazones de aquellos que están viajando por el oscuro camino con nosotros. ¡Debemos ser rápidos para amar y darnos prisa para ser amable!

Y que la bendición de aquel que nos hizo,

que viaja con nosotros, que nos el aliento de vida momento a momento.

Creador, Cristo y el Espíritu Santo, sea con ustedes, su familiares y amigos, este día y siempre. Amén Canto de Salida #673 El Viñador

Referencias

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