Trabajo Fin de Máster
EL PARTIDO REPUBLICANO RADICAL EN
ZARAGOZA. INTERPRETACIÓN HISTÓRICA
DURANTE LA II REPÚBLICA (1931-1936)
Autor/es
Sergio Lite Menal
Director/es
Julián Casanova Ruiz
MÁSTER INTERUNIVERSITARIO EN HISTORIA CONTEMPORÁNEA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS. UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA
2 Resumen: el Partido Radical fue una de las principales fuerzas políticas existentes en la política española durante la II República. A tal efecto son bien conocidas en la historiografía la figura de Alejandro Lerroux, líder del partido desde su creación en 1908, o los escándalos de corrupción que empañaron la imagen del partido a finales del año 1935. Dejando de lado la política nacional del radicalismo y su tratamiento por la historiografía, nos encontramos con diversos estudios locales en regiones españolas acerca de la importancia del Partido Radical, pero no disponemos de ninguno para el caso de la ciudad de Zaragoza y su provincia. Teniendo en cuenta que el radicalismo fue la fuerza política republicana más importante no sólo en Zaragoza, sino también en el resto de Aragón, este trabajo tratará de arrojar algo de luz a cuál fue la actuación y relevancia del Partido Radical en el ámbito geográfico de la provincia de Zaragoza.
Palabras clave: Partido Radical, II República, Lerroux, Zaragoza, provincia, estudios locales, relevancia, actuación.
Abstract: the Radical Party was one of the main existing political forces in Spanish politics during the Second Republic. For this purpose they are well known in historiography the figure of Alejandro Lerroux, leader of the party since its creation in 1908, or the corruption scandals that tarnished the image of the party in late 1935. Leaving aside the national politics of radicalism and its treatment by historiography, we find various local studies in Spanish regions about the importance of the Radical Party, but we have none for the case of the city of Zaragoza and its province. Given that radicalism was the most important republican political force not only in Zaragoza but also in the rest of Aragón, this work will attempt to shed some light on what was the performance and relevance of the Radical Party in the geografical scope of Zaragoza.
Key words: Radical Party, Second Republic, Lerroux, Zaragoza, province, local studies, relevance, performance.
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ÍNDICE
INTRODUCCIÓN………..….5 ESTADO DE LA CUESTIÓN, METODOLOGÍA Y RELACIÓN DE FUENTES EMPLEADAS………...10 1-Estado de la cuestión……….10 2-Metodología y relación de fuentes empleadas ………..16
CAPÍTULO I – ANTECEDENTES DEL RADICALISMO
ZARAGOZANO………18 1 – El republicanismo federal en Aragón durante el siglo XIX...19 2 – La unión entre republicanismo y regionalismo aragonés a comienzos del siglo XX. El lerrouxismo/radicalismo hace su aparición en Aragón. Los proyectos de unidad republicana………..23 3 – Un balance. Del federalismo decimonónico al fracaso en los proyectos de unidad republicana………27 CAPÍTULO II – EL PARTIDO REPUBLICANO RADICAL EN ZARAGOZA. ORGANIZACIÓN Y MEDIOS DE DIFUSIÓN………29
1 – La organización local del Partido Radical. Sus organismos y sus funciones……….29 2 – Los medios de difusión del Partido Radical en Zaragoza. La prensa…..34 3 – La relación entre la organización local del Partido Radical y los medios de difusión………...38 CAPÍTULO III – LAS PERSONALIDADES POLÍTICAS DEL RADICALISMO ZARAGOZANO………42 1 – Manuel Marraco Ramón. Diputado por Zaragoza-capital y ministro en los gobiernos de Lerroux………...42 2 – Gil Gil y Gil. Diputado por Zaragoza-capital y rector de la Universidad……….45
4 3 – Basilio Paraíso Labad. Diputado por Zaragoza-provincia e hijo del ilustre político Basilio Paraíso Lasús………...45 4 – Darío Pérez García. Diputado por Zaragoza-provincia………...46 5 – Sebastián Banzo Urrea. Diputado por Zaragoza-capital y primer alcalde republicano de la capital aragonesa……….47 6 – Ernesto Montes Azcona. Diputado por Zaragoza-provincia y presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza……….48 7 – Mariano Gaspar Lausín. Diputado por Zaragoza-provincia y Gobernador Civil de Huesca……….48 8 – Antonino Jaray Marqueta. Alcalde republicano de Tarazona…………48 9 – Carmelo Clemente Melús. Primer alcalde republicano de Calatayud…49 10 – Una mirada general a estas figuras del radicalismo zaragozano……..49 CAPÍTULO IV – ACTUACIÓN E IMPACTO DEL PARTIDO RADICAL EN ZARAGOZA CAPITAL Y PROVINCIA………...51
1 – La proclamación de la II República en Zaragoza……….51 2 – La actuación del Partido Radical en Zaragoza capital………..52 3 – La actuación radical en algunas localidades de la provincia de Zaragoza……….57 4 – La importancia del Partido Radical a través de las consultas electorales………...61 5 – La voz de Zaragoza en Madrid. La actuación de los diputados radicales por Zaragoza en el Congreso de los Diputados………...65 CAPÍTULO V – BALANCE GENERAL SOBRE LA RELEVANCIA DEL PARTIDO RADICAL EN ZARAGOZA………..67
1 – Las Cortes Constituyentes y el «Bienio reformista»……….68 2 – El «Bienio Radical-cedista». La desaparición del Partido Radical……..70
CONCLUSIONES……….73 BIBLIOGRAFÍA………...78 ANEXO………...83
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INTRODUCCIÓN
La España actual todavía adolece, entre el gran público, de un acentuado desconocimiento de su pasado más reciente, y con esto último me quiero referir al periodo comprendido entre 1931-1936, es decir, a los cinco años que estuvo vigente en nuestro país la II República. Todavía es normal escuchar a gente corriente decir que lo único que trajeron esos años a España fue una cruenta guerra civil y una dictadura de cuarenta años o que el golpe de estado de julio de 1936 estuvo justificado por la deriva que había tomado la República tras las elecciones del 16 de febrero de ese mismo año, donde el Frente Popular consiguió la victoria en las urnas.
Sea de una manera o de otra, nuestra sociedad se enfrenta en estos años a la desaparición de las generaciones que vivieron en primera persona ese periodo y, por mucho que nos cueste decirlo, la pesada losa que supuso el franquismo para nuestro país todavía se deja notar. Porque el problema no es que el imparable paso del tiempo se lleve con él a las generaciones contemporáneas de la II República, algo que no puede evitarse, sino que el verdadero problema radica en que las generaciones posteriores, que son las que tienen que preservar los recuerdos de sus antecesores, sufrieron cuarenta años de dictadura donde se les enseñó a ver la República como un régimen perverso que había introducido el comunismo en España y había llevado al país a la guerra civil, a una lucha fratricida que duró tres años. Además, la dictadura también se encargó de criminalizar a todo aquello que tuviera que ver con la democracia, siendo la II República el primer régimen político verdaderamente democrático, con sus virtudes y defectos, que hubo en España. Quizás también pudo influir el hecho de que la II República fuera realmente el primer régimen democrático en España y cuál fue su final para que existiera en nuestro país ese recelo a la democracia, sobre todo por parte de las generaciones que crecieron y se formaron al amparo de la dictadura.
La Transición democrática acontecida en España tras la muerte de Franco en noviembre de 1975, y culminada con la proclamación de la Constitución de 1978, vio desaparecer cualquier atisbo de esperanza que pudiera existir para los republicanos de volver a reinstaurar el régimen político perdido en 1939 con la definitiva derrota militar ante los sublevados de 1936. La sociedad española celebró el retorno a la democracia sin ser consciente, aparentemente, de que existía un precedente democrático apenas cuarenta años atrás, un precedente que no fracasó, sino al que le hicieron fracasar1.
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Esta idea de que a la II República la hicieron fracasar se puede observar con detalle en CASANOVA, Julián, República y Guerra Civil, Barcelona, Crítica Marcial Pons, 2007, pp. 176-184. En estas páginas el autor nos ofrece una explicación de por qué la República no pudo consolidarse en la España de los años
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Incluso diferentes personalidades, sobre todo políticas, consideraban que el auténtico precedente de la democracia que se había conseguido tras la Transición había sido la dictadura franquista2, olvidando y desechando de la historia a la II República.
Por otra parte, los grupos republicanos españoles que quedaban en el exilio, a pesar de declararse los auténticos herederos de la democracia española y pedir por la reinstauración de un sistema político republicano, no tenían la fuerza suficiente para poder competir en el nuevo panorama político español que se abría tras la legalización de los partidos políticos y la convocatoria de unas elecciones democráticas para junio de 1977, las primeras desde febrero de 1936. Además, la antigua colaboración que había existido entre partidos republicanos y el Partido Socialista Obrero Español en el pasado3 se había disuelto con la derrota en la Guerra Civil y el exilio. El PSOE, completamente renovado tras el Congreso de Suresnes celebrado en 1974, aceptó el régimen monárquico en la persona de Juan Carlos I y se preparó para afrontar las elecciones, dejando así de lado oficialmente sus convicciones republicanas.
Si abandonamos estas generalidades para pasar a aspectos más concretos del presente trabajo, la cuestión sería preguntarnos por qué tiene interés el estudio de un partido republicano en Zaragoza y su provincia durante la II República. En los últimos años han visto la luz numerosas publicaciones que estudiaban, desde el ámbito local, la historia de diferentes núcleos urbanos o comarcas aragonesas. Algunos de ellos se han centrado en el periodo republicano y, además, en sus títulos portan la expresión
silenciado/s4. Esta prueba da muestra de que la II República ha sido, hasta ahora, un periodo histórico desconocido en muchos lugares de Aragón porque, desgraciadamente y como se ha apuntado anteriormente, la guerra civil (que tuvo una especial incidencia en Aragón) y la dictadura franquista se han encargado de borrar del recuerdo de numerosas generaciones el periodo republicano. Además de estas obras centradas en la historia local de comarcas o municipios, son pocas las publicaciones que abarquen la
30 y qué dificultades se encontró en el camino, como la dificultad para consolidar una coalición estable entre republicanos y socialistas; las insurgencias anarcosindicalistas y la represión de las fuerzas del orden; la lucha por el control del reparto de trabajo y la utilización del Estado por los socialistas como instrumento de la UGT y de solución de conflictos; el crecimiento del antirrepublicanismo, las posiciones antidemocráticas y la contrarrevolución; la pérdida de un centro político con el hundimiento del Partido Radical; y la división social existente en la sociedad española del momento.
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Aquí podemos encontrar las tesis que unen democratización a crecimiento económico. Por esta tesis, el crecimiento económico acontecido en España en la década de 1960, la mejora de los niveles de vida, la industrialización y la creación de una clase media habrían sido los causantes del proceso de
democratización tras el fallecimiento de Franco.
3 Sin ir más lejos, fue la creación de una Conjunción republicano-socialista a partir de Alianza
Republicana y el PSOE en el Pacto de San Sebastián (agosto de 1930) la que lideró las candidaturas municipales que lograron la victoria en el ámbito urbano español en las elecciones del 12 de abril de 1931 y que, a la postre, significaría la abdicación de Alfonso XIII y la proclamación de la II República española el 14 de abril de ese mismo año.
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En esta cuestión destacan las obras centradas en la Comarca de Tarazona y el Moncayo y Calatayud durante la II República, que pasaré a analizar más detalladamente en el capítulo dedicado al estado de la cuestión.
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región aragonesa en su totalidad en este periodo, es decir, nos encontramos con una escasez de fuentes de ámbito general para Aragón (a excepción de algunos libros que serán explicados en el estado de la cuestión). En resumen, tenemos una escasez de obras generales que traten el periodo republicano en Aragón.
Además, a estos problemas apuntados en el anterior párrafo, hay que añadir que, por ejemplo, son muy pocos los estudios centrados en los partidos republicanos en el Aragón de la década de 1930. Se pueden encontrar numerosas obras de estos partidos republicanos a escala nacional o incluso en determinadas comunidades o provincias, pero es muy difñicil encontrar estudios dedicados enteramente a este tema en Aragón. Es por este motivo que mi idea de realizar este trabajo sobre un partido republicano en Zaragoza y su provincia cobró mayor fuerza.
Y, por último, habría que preguntarse por qué, de entre todos los partidos republicanos que existían en el panorama político español del momento, decidí elegir para mi estudio el Partido Republicano Radical. Personalmente, desde que comencé a interesarme por el estudio de la II República española siempre me había llamado la atención la trayectoria del radicalismo. El Partido Radical y su líder, Alejandro Lerroux, habían sido siempre calumniados por haber permitido la entrada al gobierno de la antirrepublicana CEDA, por haber pactado con ella durante el denominado “Bienio negro o rectificador” y, por encima de todo, el Partido Radical siempre había estado vinculado a los escándalos políticos y, destacando sobre ellos, el “caso del estraperlo”. Toda esta conjunción de características despertaron en mí el interés por el estudio de este partido político, saber si era verdad todo lo que aparecía en las fuentes (antes de realizar este trabajo, las fuentes por las que tenía conocimiento del radicalismo habían sido libros de texto y manuales generales) y formarme mi propia opinión al respecto.
Pero dejando de lado mis intereses personales, este objeto de estudio debe de tener un interés científico y una relevancia social. A un nivel más general, este trabajo supondría una introducción al mundo republicano aragonés de los años 30. Si tenemos en cuenta un nivel más político y concreto, nos introduciría en el radicalismo zaragozano, que contaba con importantes y reconocidas figuras a nivel local, regional y nacional. Entre esas figuras y personalidades podemos destacar al diputado y ministro en tres ocasiones, Manuel Marraco, al diputado y primer alcalde republicano de Zaragoza, Sebastián Banzo, o al diputado y miembro del Tribunal de Garantías Constitucionales, Gil Gil y Gil. Por simplificarlo un poco, gracias a esta investigación se podría sacar a la luz figuras políticas aragonesas, pertenecientes al radicalismo, que
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no son conocidas por el gran público y que merecen aunque sea un mínimo reconocimiento5.
Uno de mis objetivos en este trabajo es ver cómo la política de un partido nacional, como era el Partido Republicano Radical durante la II República, se plasmó a nivel local y regional en la ciudad de Zaragoza y su provincia. De esta manera podría establecerse una relación entre política nacional y política local/regional y comprobar si, como se puede observar en las fuentes, el Partido Radical era un ente que giraba únicamente alrededor de su líder o “caudillo”, Alejandro Lerroux, o por el contrario los organismos regionales y locales del partido tenían cierto grado de libertad a la hora de tomar y aplicar decisiones. Tomando como hipótesis de partida el hecho de que tanto sus contemporáneos políticos como la historiografía posterior ha tratado al Partido Radical como un partido republicano histórico, diferenciado completamente de ese “republicanismo renovado” que surgió en la década de 19206
con nuevas ideas y métodos de organización, siempre se ha dicho y se ha leído que el radicalismo contenía todos los vicios inherentes al sistema político propio de la Restauración. Sin ir más lejos, cuando el primer Gobierno Lerroux, comprendido entre el 12 de septiembre y el 9 de octubre del año 1933, fracasó y el Presidente Alcalá-Zamora encargó a Diego Martínez Barrio, segundo de Lerroux, la formación de un gobierno con el objetivo de celebrar nuevas elecciones, tanto el propio Lerroux como la historiografía han interpretado este hecho como un movimiento por parte de Alcalá-Zamora para que no fuera el jefe radical, en el momento en que se celebrasen las elecciones, el presidente del Consejo de Ministros y, así, no poder influir en los resultados electorales (esta última era una práctica común en las elecciones del periodo de la Restauración)7. El segundo objetivo consistiría en encontrar pruebas de si esta “herencia” restauracionista todavía pervivía en el Partido Radical del periodo republicano, centrándome sobre todo en el hecho de si, como he apuntado antes, era Lerroux quien tomaba todas las decisiones y los organismos locales y regionales las acataban o si, por el contrario y a pesar del excesivo personalismo del líder radical, estos organismos tenían capacidad de
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Si se quiere obtener información acerca de los diputados por Zaragoza (capital y provincia) que participaron en las sesiones del Congreso de los Diputados durante la II República, se recomienda el libro de GRACIA, Francisco y SIERRA, Gabriela, Zaragoza en el Congreso de los Diputados. Parlamentarios durante la Segunda República, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2012. Este libro será
comentado en el apartado centrado en el estado de la cuestión.
6 Tampoco se puede olvidar que el radicalismo, constituido en partido político por Lerroux en Santander
en enero de 1908, ya había constituido una vía de reforma del republicanismo histórico, es decir, del republicanismo heredero de la I República de 1873.
7 No sólo esta interpretación se ofrece en los manuales y libros especializados, sino que incluso en su
propia autobiografía Lerroux reconoce estos hechos, es decir, que si hubiera sido presidente del Consejo de Ministros con el decreto de disolución de las Cortes, habría influido en las elecciones para poder conseguir un gobierno radical con una amplia mayoría. Lerroux piensa que, en su caída del poder, se ha producido una confabulación con el objetivo de impedirle dirigir las elecciones y minar el prestigio que había conseguido hasta ese momento el Partido Radical. Estos hechos se pueden consultar en LERROUX, Alejandro, La pequeña historia de España, 1930-1936, Barcelona, Editorial Mitre, 1985 (edición original escrita en 1937), pp. 157-169.
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decisión y de crítica a las directrices que les llegaban desde el Comité Ejecutivo del partido.
Dejando de lado las motivaciones del trabajo y los objetivos que se pretenden alcanzar, a continuación voy a mostrar de una manera resumida el guión en que se estructurarán las siguientes páginas. A partir de la introducción, el trabajo continuará con un apartado dedicado al estado de la cuestión, la metodología y la relación de las fuentes empleadas en la elaboración del Trabajo Fin de Máster. Con este apartado se pretende mostrar cuál ha sido la investigación precedente del objeto de estudio tratado en el trabajo, hacer un comentario crítico de la bibliografía más relevante, exponer qué metodología se ha utilizado y qué utilidad han tenido las fuentes que se han empleado.
Un segundo apartado tratará sobre los antecedentes del radicalismo en Zaragoza y su provincia, partiendo desde una visión panorámica del federalismo aragonés decimonónico y del republicanismo zaragozano de principios del siglo XX que desembocará en el radicalismo previo a la proclamación de la II República. En este apartado se tratará, de una forma breve ya que pretende ser una introducción al verdadero objeto de estudio, la trayectoria de formaciones republicanas aragonesas como el Partido Republicano Autónomo Aragonés y el Partido Republicano de Aragón. Muchos de los integrantes de estos partidos acabaron ingresando en el Partido Republicano Radical y he considerado importante hacerles una mención, aunque sea en forma de introducción, ya que constituyen el germen del republicanismo aragonés de la década de 1930.
El tercer apartado versará sobre el Partido Radical en Zaragoza, su organización y con qué medios de difusión contaba. Este apartado, así como el anterior servía de base para el republicanismo aragonés, nos servirá para contar con la base de conocimiento acerca del radicalismo zaragozano adentrándonos en los entresijos de su organización y analizando los medios de difusión con los que contaba.
Siguiendo con el análisis del Partido Radical zaragozano, el cuarto apartado está centrado en las personalidades destacadas del radicalismo. En este apartado se ofrecerá un repaso a estas grandes personalidades del radicalismo zaragozano y a sus hechos más importantes, destacando nombres como Manuel Marraco, Sebastián Banzo o Darío Pérez, entre otros. Con este apartado dispondremos ya de un buen conocimiento acerca del Partido Radical zaragozano, sus antecedentes, su organización y sus políticos y miembros destacados.
El quinto apartado entrará a analizar la actuación del Partido Radical en Zaragoza capital y su provincia. En este apartado es donde podemos tratar de ver si la política local y regional se diferenciaba o no de la política nacional que estaba llevando
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a cabo el Partido Radical, tanto en la oposición gubernamental como al frente del gobierno. El sexto apartado está muy relacionado con el anterior, ya que consistirá en un balance sobre el radicalismo zaragozano, su actuación y labor al frente de los diferentes organismos públicos, así como su significación como partido político entre 1931-1936.
El Trabajo Fin de Máster finalizará con un séptimo apartado centrado en las conclusiones, que no serán un simple balance del trabajo sino que servirán para mostrar si las dudas apuntadas en la introducción han sido resueltas o no, si han surgido otras dudas nuevas o inquietudes tras la realización del trabajo, etc. Al finalizar la conclusión, se adjuntará un último apartado donde se expondrá la bibliografía utilizada para la realización del Trabajo Fin de Máster.
ESTADO DE LA CUESTIÓN,
METODOLOGÍA Y RELACIÓN DE FUENTES
EMPLEADAS
1 – Estado de la cuestión.
A la hora de abordar el tema del estudio del Partido Republicano Radical en Zaragoza y su provincia hemos de tener en cuenta un aspecto central: conforme vayamos descendiendo a planos analíticos y de estudio más reducidos, es decir, de un plano nacional a otro local, pasando por ámbitos más regionales, veremos cómo la cantidad de información recopilada va reduciéndose, aunque se tengo que destacar la proliferación de estudios locales en los últimos años que permiten disponer de un conocimiento más detallado de algunas localidades zaragozanas durante la II República. Tampoco podemos hablar de que nos encontremos con un desierto historiográfico cuando tratamos de abordar este objeto de estudio, pero sí que en Zaragoza no disponemos de un estudio centrado en el Partido Radical local como el que existe en otras provincias españolas.
Desde un ámbito muy general podemos encontrar manuales que tratan la historia del siglo XX en España prácticamente nuevos como el coordinado por Ángel Bahamonde o el escrito por Julián Casanova y Carlos Gil Andrés8. En el primero nos encontramos con un manual muy orientado hacia la historia política, con sólo unos capítulos al final de cada bloque centrados en analizar la situación social, económica y
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BAHAMONDE, Ángel (coord.), Historia de España. Siglo XX (1875-1939), Madrid, Cátedra, 2008 y CASANOVA, Julián, GIL ANDRÉS, Carlos, Historia de España en el siglo XX, Barcelona, Ariel, 2012.
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cultural de la España del último tercio del siglo XIX y el primero del siglo XX. Por el otro lado, el manual de Casanova y Gil Andrés nos muestra una historia del siglo XX español mucho más fluida y directa, sin necesidad de subdividirla en excesivos apartados y mezclando con acierto aspectos políticos, económicos, sociales y culturales, así como también varios apartados donde se dan apuntes acerca de nuevas tendencias de interpretación dentro de la historiografía centrada en el siglo XX español. A pesar de estas diferencias, ambos manuales son una buena introducción para conocer la España del primer tercio del siglo XX.
Partiendo de los manuales como un modo de acercarnos e introducirnos al contexto histórico de nuestro objeto de estudio, en un segundo nivel encontraríamos libros centrados en la historia de la II República española. La historiografía posterior a 1975 ha sido muy fructífera en cuanto a la producción de libros centrados en la II República. El fin de la dictadura, aunque no supuso una restauración de la memoria y el recuerdo del periodo republicano en la sociedad española en general, sí que constituyó una liberación en el ámbito historiográfico, y para tener constancia de ello no hay más que fijarse en que la mayoría de las producciones centradas en la II República están fechadas con posterioridad a 1975. Y es esta prolífica producción de la historiografía la que ha dejado numerosísimos libros sobre el periodo republicano. En este trabajo se han utilizado como libros de consulta y para algunas aclaraciones la historia de la II República de Julio Gil Pecharromán y la obra centrada en el periodo republicano y la guerra civil de Julián Casanova, esta última dentro de la colección de Historia de España dirigida por Josep Fontana y Ramón Villares9.
No tan centrada en la historia de la II República y más en la evolución del republicanismo español encontramos el libro centrado en el republicanismo español de Nigel Townson, que también nos ofrece información relevante al no supeditar el discurso sólo a la historia de los acontecimientos sino que también tiene en cuenta otras variables como la ideología y su evolución a lo largo del tiempo10. Además, hace poco salió a la luz un libro de Ángel Duarte que, a mi juicio, supone una buena renovación del de Townson al seguir el mismo estilo pero incorporando en él las nuevas perspectivas historiográficas11.
Otra de las opciones de que disponemos para acercarnos a la historia del periodo republicano es a través de estudios más centrados en etapas concretas de la II República, como puede ser el caso de las ediciones de los Coloquios de Segovia sobre Historia Contemporánea de España, dirigidas por Tuñón de Lara y al cuidado de José Luis
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GIL PECHARROMÁN, Julio, Historia de la Segunda República española (1931-1936), Madrid, Biblioteca Nueva, 2002 y CASANOVA, Julián, República y Guerra Civil, Barcelona, Crítica Marcial Pons, 2007.
10
TOWNSON, Nigel (ed.), El republicanismo en España (1830-1977), Madrid, Alianza, 1994.
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García Delgado, que se centran en cada uno de los dos bienios y el periodo del Frente Popular a través de diversos capítulos escritos por varios autores. No muestran una evolución de los acontecimientos al uso, pero sí que sirven para tener un conocimiento mucho más completo del periodo republicano al tratar temas que no suelen aparecer en manuales o libros de la II República tradicionales12.
Por último, también podríamos incluir como historia del periodo republicano a la autobiografía que Alejandro Lerroux escribió en su exilio portugués, en 1937, ya que sus páginas se centran en el periodo comprendido entre 1930 y 1936, mostrando los acontecimientos de esos años y los entresijos de la política española de ese momento, aunque hay que tener siempre presente que, al tratarse de una autobiografía, los datos aportados no van a estar nunca libres de la opinión del autor y del contexto en el que vivía. Por mostrar un ejemplo, en esta autobiografía Lerroux, que deseaba poder regresar a España cuando finalizara la contienda, alabó la actuación de los militares sublevados mientras que mostró su repugna por la oleada revolucionaria que se había desatado con motivo del estallido del conflicto y criticó duramente a sus correligionarios republicanos por no haber podido asegurar el orden público. Estas declaraciones son un producto del contexto histórico en el que estaba viviendo el exdirigente republicano13.
Otro nivel de nuestro análisis de este estado de la cuestión debe detenerse por obligación en las obras dedicadas al Partido Republicano Radical. Aquí hemos de destacar que esta organización política no ha sido muy tratada por la historiografía aunque tampoco ha sido olvidada como ahora veremos. La primera obra a destacar es la de Octavio Ruiz Manjón, un libro clásico y la primera referencia que debemos nombrar y consultar si queremos aproximarnos al estudio del radicalismo como organización política14. A pesar de su antigüedad (estamos hablando de un libro publicado en 1976) podemos afirmar que, en algunos aspectos, la edad no pasa por él. Sobre todo es un referente por el hecho de que dedica varios capítulos a hablar sobre la organización del
Partido Radical, sus medios de difusión, la extracción social de sus dirigentes, etc., además de tener también un buen análisis de la trayectoria del radicalismo desde su constitución como partido político en enero de 1908 hasta la proclamación de la II República en abril de 1931. Puede parecer que en este análisis de las dos primeras décadas de existencia del radicalismo Ruiz Manjón da una excesiva importancia a la actuación del partido en Cataluña, pero hemos de tener en cuenta que en esta región fue
12 GARCÍA DELGADO, José Luis, La II República española. El primer bienio, III Coloquio de Segovia sobre
Historia Contemporánea de España, dirigido por Manuel Tuñón de Lara et al., Madrid, Siglo XXI de España, 1987 yLa II República española. Bienio rectificador y Frente Popular, IV Coloquio de Segovia sobre Historia Contemporánea de España, dirigido por Manuel Tuñón de Lara et al., Madrid, Siglo XXI de España, 1988.
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LERROUX, Alejandro, La pequeña historia de España, 1930-1936, Barcelona, Mitre, 1985 (edición original escrita en 1937).
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donde más impacto tuvo el radicalismo hasta su extensión a nivel nacional con la llegada de la República. Además, hay que destacar que en 1976 todavía no habían visto la luz los estudios centrados en aspectos más regionales y locales del periodo republicano, por lo que en este libro carecemos de datos concretos de muchas regiones españolas a excepción de Cataluña pero, a pesar de esto, la información que por ejemplo da sobre Aragón y Zaragoza es más que acertada y completa para la fecha en que se publicó el libro. De Ruiz Manjón también podemos destacar su artículo donde se centra en ofrecer cuál fue la respuesta política del Partido Radical a la llegada del régimen de la II República en España15.
Otra de las obras de referencia sobre el Partido Radical es la de Nigel Townson. En ella, sin centrarse en aspectos organizativos o sociales como el libro de Ruiz Manjón y dando menos importancia a los primeros pasos del radicalismo, pero a través de un enfoque más novedoso nos encontramos con un discurso que trata de mostrar al partido de Lerroux como una víctima de su propia política centrista y de su objetivo de “una República para todos los españoles”. Además, este libro hace las veces de manual de historia política de la II República, aunque centrándose en el Partido Radical y la política de centro en la España de 1931-1936. Townson acompaña este libro con artículos o capítulos específicos en otras obras como los dedicados a los escándalos de corrupción que afectaron al radicalismo a finales de 1935 o cuál era el proyecto político de los radicales para la República16. Ambas obras, la de Ruiz Manjón y la de Townson, juntas, nos ofrecen los mejores y mayores estudios existentes sobre el Partido Radical a nivel nacional que podemos encontrar por ahora en la historiografía.
Pero si uno de los aspectos del radicalismo fue su fuerte personalismo representado por su líder, Alejandro Lerroux, es normal que dentro de la historiografía dispongamos también de obras centradas en la vida y personalidad de este periodista y político republicano español. Y para ello debemos de nombrar a José Álvarez Junco y su libro centrado en la etapa del Lerroux periodista y agitador político en la Barcelona de principios del siglo XX, momentos antes de fundar el Partido Radical en enero de 1908. Además, también podemos destacar algunos artículos que sirvieron como
15
RUIZ MANJÓN, Octavio, «La Dictadura de Primo de Rivera y la consolidación del sentimiento
republicano en España. Una interpretación del Partido Radical», en Revista de Historia Contemporánea, nº 1 (1982), pp. 167-177.
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TOWNSON, Nigel, La República que no pudo ser. La política de centro en España (1931-1936), Madrid, Taurus, 2002, «La ruptura de un consenso: los escándalos “Straperlo” y “Tayá”», en Historia y política: Ideas, procesos y movimientos sociales, nº 4 (2000), pp. 31-42 y «Algunas consideraciones sobre el proyecto republicano del Partido Radical», en La II República española. Bienio rectificador y Frente Popular, 1934-1936, IV Coloquio de Segovia sobre Historia Contemporánea de España, dirigido por Manuel Tuñón de Lara et al., Madrid, Siglo XXI de España, 1988, pp. 53-69.
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preparación para la confección de esta obra17. Con los escritos de Álvarez Junco, unidos a las anteriores obras de Ruiz Manjón y Townson, dispondríamos de suficiente información acerca del Partido Radical dentro del contexto nacional de la II República, es decir, que si nuestro objetivo únicamente comprendiera el estudio del radicalismo a nivel nacional, estas tres obras comprenderían la introducción obligada y necesaria.
Antes de pasar al plano de análisis más regional, me gustaría destacar que, en cuanto al análisis del programa político del Partido Radical y su ideología podemos encontrar referencias en los libros generales antes citados, pero también se debería incluir la obra de Miguel Artola dedicada a los programas y los partidos políticos de la España contemporánea hasta 1936. A través de este libro podemos ver la evolución de la ideología radical de una forma breve y concisa18.
Pasando a un nivel de análisis regional, en este caso de Aragón, comenzamos a sufrir cierta carencia en las fuentes. Encontramos obras de historia más general, como el caso de la historia contemporánea de Aragón de Eloy Fernández Clemente19, donde hay un capítulo dedicado al Aragón de la II República, y otras más específicas. En esta última categoría hay que destacar las aportaciones de Luis Germán Zubero con sus libros y capítulos centrados en el Aragón del periodo republicano, que constituyen una buena base para el estudio de este periodo histórico en la región aragonesa20. Con estas aportaciones más generales dispondremos de una visión general del Aragón republicano tanto a nivel político, como económico y social. Si nos centramos en aspectos más concretos del republicanismo a nivel aragonés hay que destacar las aportaciones de José Ramón Villanueva Herrero sobre la evolución del republicanismo federal aragonés a lo largo del siglo XIX y las de Antonio Peiró Arroyo sobre la relación entre aragonesismo y republicanismo21.
A nivel más local he de nombrar en primer lugar un artículo a través del cual se obtienen numerosas referencias sobre estudios de ámbito local centrados en el Aragón
17 ÁLVAREZ JUNCO, José, El Emperador del Paralelo. Lerroux y la demagogia populista, Madrid, Alianza
Editorial, 1990 y «Los antecedentes del radicalismo en España y la personalidad de D. Alejandro Lerroux», en La II República española. Bienio rectificador y Frente Popular, 1934-1936, IV Coloquio de Segovia sobre Historia Contemporánea de España, dirigido por Manuel Tuñón de Lara et al., Madrid, Siglo XXI de España, 1988, pp. 35-52.
18
ARTOLA, Miguel, Partidos y programas políticos, 1808-1936, vol. 1, Madrid, Alianza, 1991 (edición original escrita en 1974-1975).
19
FERNÁNDEZ CLEMENTE, Eloy, Aragón Contemporáneo, 1833-1936, Madrid, Siglo XXI, 1975.
20
GERMÁN ZUBERO, Luis, Aragón en la IIª República. Estructura económica y comportamiento político, Zaragoza, IFC, 1984, La Segunda República en Aragón, Zaragoza, El Periódico de Aragón, 2006 y -«La Segunda República en Aragón», en Historia de Aragón I. Generalidades, Zaragoza, IFC, 1987, pp. 289-296.
21 VILLANUEVA HERRERO, José Ramón, «La trayectoria del republicanismo federal en Aragón durante el
siglo XIX», en Historia del aragonesismo, coord. por Antonio Peiró Arroyo, Zaragoza, Rolde de Estudios Aragoneses, 1999, pp. 37-57 y PEIRÓ ARROYO, Antonio, «El regionalismo dentro de Aragón durante la Restauración», en Historia del aragonesismo, coord. por Antonio Peiró Arroyo, Zaragoza, Rolde de Estudios Aragoneses, 1999, pp. 59-76.
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de la II República. Este artículo de Roberto Ceamanos trata de ofrecernos cuál es el actual estado de la cuestión sobre el Aragón del periodo republicano y sus referencias han sido muy útiles para la confección de este trabajo22. Sobre la ciudad de Zaragoza durante la II República nos podemos encontrar con los trabajos de Eloy Fernández Clemente (este dentro de una serie que trata sobre toda la historia de la ciudad, desde sus orígenes hasta finales del siglo XX) o de Manuel Ardid, que se centra en aspectos más inmobiliarios y de actuación municipal23. Para otras localidades de la provincia de Zaragoza, destacan las obras de José Javier Álvaro sobre Ateca, la de Roberto Ceamanos sobre las localidades de la comarca de Tarazona y el Moncayo, la de Javier Lambán y Jesús Sarría sobre Ejea de los Caballeros, y la de Nacho Moreno Medina sobre Calatayud24. En varios de los estudios locales existentes, no solamente en los citados aquí, creo importante destacar la inclusión de expresiones en los títulos como “años silenciados”, “memoria silenciada”, “historia oculta”, etc., que muestra cómo la historia de la II República en muchas localidades había sido olvidada, consciente o inconscientemente. Por último, destacar el libro de Gabriela Sierra y Francisco Gracia, de gran utilidad para conocer a numerosos políticos republicanos zaragozanos, y no sólo radicales sino también de todos los ámbitos ideológicos y políticos25.
Para finalizar con el estado de la cuestión de las fuentes secundarias, me gustaría destacar las aportaciones que he podido encontrar en diversos artículos centrados tanto en el republicanismo general, el republicanismo aragonés, el radicalismo o la trayectoria política del ayuntamiento republicano de Zaragoza26.
22
CEAMANOS, Roberto, «La Segunda República en Aragón: un esbozo de estado de la cuestión», en RÚJULA, Pedro y PEIRÓ, Ignacio (coord.), La historia en el presente, Teruel, Instituto de Estudios Turolenses, 2007, pp. 227-237.
23 FERNÁNDEZ CLEMENTE, Eloy, Historia de Zaragoza. Vol. 13, Zaragoza en el siglo XX, Zaragoza, Servicio
de Cultura: Caja de Ahorros de la Inmaculada, 1999, pp. 27-32 y ARDID, Manuel, Propiedad inmobiliaria y actuación municipal en la Zaragoza de la Segunda República,Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 1996.
24
ÁLVARO, J. Javier, Segunda República y represión franquista en Ateca (Zaragoza). La historia oculta en una fosa común del barranco de la Bartolina, Zaragoza, Fundación Bernardo Aladrén, 2009, CEAMANOS, Roberto, Los años silenciados. La Segunda República en la Comarca de Tarazona y el Moncayo (1931-1936), Zaragoza, Comarca de Tarazona y el Moncayo, 2006, LAMBÁN, Javier y SARRÍA, Jesús, IIª
República en Ejea de los Caballeros. Las ideas y los personajes, Ejea de los Caballeros, Círculo de Opinión «González Gamonal», 2001, y MORENO MEDINA, Nacho, La ciudad silenciada: Segunda República y represión fascista en Calatayud, 1931-1939, Calatayud, Ateneo de Calatayud, 2008.
25
SIERRA CIBIRIAIN, Gabriela y GRACIA, Francisco, Zaragoza en el Congreso de los Diputados: parlamentarios durante la Segunda República, Zaragoza, IFC, 2012.
26
ALDUNATE LEÓN, Óscar, «El republicanismo: una vía alternativa de nacionalización a la protagonizada por el Estado durante la Restauración», en Las escalas del pasado: IV Congreso de Historia Local de Aragón, coord. por Alberto Sabio Alcutén y Carlos Forcadell Álvarez, 2005, pp. 167-176, SALOMÓN CHÉLIZ, Pilar, «Patriotismo y republicanismo en Aragón, o lo aragonés como símbolo de lo español (1898-1910), en Las escalas del pasado: IV Congreso de Historia Local de Aragón, coord. por Alberto Sabio Alcutén y Carlos Forcadell Álvarez, 2005, pp. 197-210, BLAS GUERRERO, Andrés de, «El Partido Radical en la política española de la Segunda República», Revista de Estudios Políticos, núms. 31-32
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Como fuentes primarias he consultado varios medios de prensa de la época que me han aportado diferentes puntos de vista sobre idénticos acontecimientos y que permiten observar la opinión de los contemporáneos. Pero siempre hay que tener la precaución, a la hora de manejar información obtenida de la prensa, de que las noticias y artículos que podemos encontrar en los periódicos están siempre imbuidos por la ideología y la inclinación política que tiene el periódico en cuestión. Por ejemplo, no es tratada la misma noticia en Vida Nueva, órgano de prensa de la UGT en Zaragoza, que en El Radical, que pertenecía a las juventudes radicales, o que el Heraldo de Aragón, que era más independiente pero desde un punto de vista más conservador. Es por este motivo que siempre hay que utilizar estas fuentes primarias con una visión crítica y, si es necesario, intentar cotejar la misma noticia con otros órganos de prensa. Los medios de prensa que he utilizado en este trabajo han sido El Progreso, El Radical. Órgano de la Juventud Republicana Radical, Heraldo de Aragón, La Crónica de Aragón, La República. Portavoz de las izquierdas aragonesas, La Voz de Aragón y Vida Nueva. Órgano de la UGT y del Partido Socialista Obrero.
Finalmente, también he acudido a consultar los fondos digitales que se incluyen en la Gran Enciclopedia Aragonesa, de la que se puede obtener mucha información a la hora de acercarse a cualquier objeto de estudio y, en el caso del Partido Radical en Zaragoza capital y provincia, es una buena herramienta para conocer personajes políticos, medios de prensa, etc.
2 – Metodología y relación de fuentes empleadas.
En cuanto a la metodología y la relación de las fuentes empleadas, en este trabajo se ha seguido un método tradicional centrado para una historia política. Primero se han formulado una serie de hipótesis en la introducción que nos darán pie a iniciar el acercamiento a nuestro objeto de estudio. Con esas hipótesis como base, el cuerpo del trabajo, a pesar de no mostrarlo de forma evidente, irá desvelando si estas se pueden corroborar o, por el contrario, no han sido demostrables o han surgido nuevas hipótesis para futuras líneas de investigación o trabajos. El cuerpo del trabajo se habrá obtenido a partir de la consulta de fuentes secundarias y primarias, y todo este trabajo desembocará en unas conclusiones. La consulta de fuentes y su interpretación crítica serán la base metodológica del presente trabajo.
Otro aspecto metodológico será el enfoque que se dará al cuerpo del trabajo en varios de sus apartados, donde se partirá de una situación a nivel nacional para llegar al ámbito local, como medio para refutar una de las hipótesis planteadas. Es por este
(1983), pp. 137-164, y VICENTE SÁNCHEZ, Héctor, «El ayuntamiento republicano de Zaragoza: represión y olvido», en Jornadas. Derechos humanos y memoria histórica, 23 y 24 de febrero de 2012, documento consultado en el siguiente enlace web: http://derechosociales.unizar.es/Documenta/Vicente.pdf
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motivo que la bibliografía centrada en el Partido Radical a nivel nacional tendrá mucho peso en este trabajo, ya que esta supondrá la base y el punto de partida para alcanzar esa situación de ámbito local. Al tratarse de un estudio sobre un partido político, no hemos de olvidar también que en la aproximación al objeto de estudio también tendrá peso el análisis de la organización, medios de difusión y personalidades políticas de la organización que va a ser tratada, en este caso el Partido Republicano Radical. No podemos aproximarnos al estudio de un partido político sin conocer su organización, su funcionamiento, sus medios de llegar a la opinión pública o quiénes eran sus miembros más relevantes.
Con esta base metodológica pasaremos a continuación a mostrar cómo se van a utilizar las fuentes secundarias y primarias en el presente trabajo. Ya se ha mostrado en el apartado centrado en el estado de la cuestión que la bibliografía secundaria iría descendiendo desde un plano más general y abstracto a otro más local y concreto. Es por este motivo que los libros centrados en la historia de España en el siglo XX y los dedicados a la historia de la II República española no han sido muy utilizados. Únicamente han servido para aclaraciones y notas puntuales ya que ya existía un conocimiento previo del contexto histórico en el que se va a desenvolver este trabajo.
Distinto uso han sufrido los libros dedicados al estudio del Partido Radical a nivel nacional, ya que en este plano el desconocimiento aumentaba en varios niveles. Además, como se ha apuntado antes, los metodología de una extrapolación de los sucesos a nivel nacional con la situación a nivel local requiere un exhaustivo conocimiento de la trayectoria del radicalismo a nivel nacional, y es por eso que las obras de Ruiz Manjón y Townson dedicadas al Partido Radical constituyen el primero de los tres pilares de este trabajo.
El segundo de los pilares que sustentan el trabajo lo constituye el libro de Germán Zubero centrado en el Aragón de la II República, sobre todo su segunda parte centrada en el comportamiento político donde, además de una caracterización de los diferentes partidos políticos existentes que competían en Aragón, también disponemos de un buen estudio centrado en el comportamiento electoral en esta región a lo largo de las consultas electorales más importantes que se dieron a lo largo del periodo republicano. Gracias a este libro y, sobre todo, a su segundo bloque podemos hacernos una idea más nítida para, en nuestro caso, comprender mejor la trayectoria del Partido Radical en Aragón y, de allí, pasar a estudiarlo en la ciudad de Zaragoza y su provincia.
Y el tercero y último de los pilares sería la colección de estudios de ámbito local que, con su proliferación en las últimas décadas, nos ha permitido disponer de un estudio más localizado en las distintas poblaciones que componen la provincia de Zaragoza, incluida la capital. Y aunque en este trabajo no se utilicen todos los estudios
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locales que han surgido para la provincia zaragozana, los que sí se han incluido son un buen ejemplo de cómo estos están teniendo éxito a la hora de extender nuestro conocimiento sobre el periodo republicano en este particular ámbito geográfico.
Dejando atrás las fuentes secundarias, los medios de prensa constituyen en este trabajo el núcleo de las fuentes primarias utilizadas. Periódicos contemporáneos y con diferentes ideologías han servido para observar y analizar diferentes acontecimientos, aunque sin llegar a profundizar en demasía. El arco ideológico de los medios de prensa utilizados es bastante amplio: desde las posiciones de izquierda obrera de Vida Nueva, se pasa a posiciones un poco más moderadas con La República o de carácter más regionalista como La Crónica de Aragón, y a través de posturas afines al radicalismo como El Radical o El Progreso desembocamos también en periódicos más independientes y de posiciones algo más conservadoras como Heraldo de Aragón y La Voz de Aragón. Estas fuentes primarias nos permiten, como ya se ha dicho anteriormente, analizar un mismo acontecimiento desde diferentes puntos de vista o, a través de una noticia en particular, aplicar una interpretación crítica ya que los artículos periodísticos están siempre imbuidos de una determinada ideología y no podemos pensar que lo que aparece en un medio de prensa es una verdad absoluta ya que estaríamos incurriendo en un grave error de interpretación al no tener en cuenta esa politización existente en los medios periodísticos.
Para finalizar, el acceso a estas fuentes no tiene ningún tipo de dificultad. Todas las referencias de la bibliografía secundaria pueden ser consultadas en bibliotecas y por Internet, mientras que a las fuentes primarias se puede acceder a través de hemerotecas digitalizadas y en la Hemeroteca Municipal de Zaragoza.
CAPÍTULO I – ANTECEDENTES DEL
RADICALISMO ZARAGOZANO
Este capítulo, como su propio nombre indica, tratará de mostrarnos, a través de una visión panorámica, cuáles fueron los antecedentes del radicalismo zaragozano de los años 30. Para ello nos adentraremos en las más profundas raíces, en el republicanismo federal aragonés que se desarrolló a lo largo del siglo XIX y que desembocó, en el primer tercio del siglo XX, en la creación de los primeros partidos republicanos de origen totalmente aragonés. Además, veremos cómo algunas de las figuras más destacadas del radicalismo zaragozano estuvieron relacionadas con estos primeros intentos de aglutinamiento del republicanismo aragonés y con posiciones aragonesistas. Estas primeras agrupaciones políticas republicanas, el Partido
19 Republicano Autónomo Aragonés y el Partido Republicano de Aragón, a pesar de su accidentada existencia27, constituyeron los primeros intentos serios de aglutinamiento del republicanismo aragonés no sólo a nivel regional, sino también en connivencia con un movimiento a nivel estatal de unidad republicana.
1 – El republicanismo federal en Aragón durante el siglo XIX.
Para abordar esta temática nos centraremos en el estudio que José Ramón Villanueva Herrero hace acerca del republicanismo federal decimonónico aragonés. El autor finaliza su narración con gran acierto en el año 1898, fecha que podríamos considerar a nivel del republicanismo nacional como el inicio de la transición entre el republicanismo histórico, aquel que había recorrido los entresijos del siglo XIX español y que en 1873, en medio de una gran sorpresa y estupefacción, había conseguido dar a España la primera experiencia republicana de su historia, y un nuevo republicanismo más alejado de esas agrupaciones políticas decimonónicas. A pesar de su brevedad y sus recuerdos negativos, la I República quedó idealizada y convertida en el objetivo a repetir por el republicanismo español, un republicanismo que, a pesar de adentrarse en la denominada “larga noche” de la Restauración”28
, supo mantenerse vivo (o sobrevivir, mejor dicho) tras haber perdido la oportunidad que la historia y las circunstancias políticas le habían brindado en 1873.
Villanueva Herrero nos marca unos antecedentes de este republicanismo federal aragonés, llegando con ellos incluso hasta el último cuarto del siglo XVIII y las ideas procedentes de la vecina Francia y su periodo revolucionario. De las figuras con ideas claramente antimonárquicas durante la Guerra de la Independencia llegamos al Trienio Liberal, donde el autor nos destaca la figura del turolense Juan Romero Alpuente, donde encontramos las primeras manifestaciones ideológicas democrático-republicanas. Hay que remarcar el hecho de que la procedencia de Romero Alpuente sea Teruel, ya que esta ciudad aragonesa constituirá uno de los principales núcleos republicanos en Aragón durante el siglo XIX. Los primeros motines y conspiraciones de índole republicana (como el acontecido el 4 de julio de 1835 en Zaragoza) serán el antecedente necesario para que el movimiento republicano pueda alcanzar el suficiente eco popular y repercusión política y social gracias a la escisión del ala más izquierdista del Partido Progresista. Como dato importante destacar que ya en 1840 podemos documentar el primer grupo republicano organizado en tierras turolenses, anticipándose a la trayectoria
27
El Partido Republicano Autónomo Aragonés fue creado en 1914 y, en 1920 mediante la fusión con los radicales, daría origen al Partido Republicano de Aragón. Aunque antes de 1929 se produciría la ruptura por querer el Partido Radical seguir ocupando el espacio del republicanismo, haciendo fracasar un proyecto unitario estatal de este último.
28
Esta denominación está sacada del capítulo dedicado al republicanismo durante la Restauración y escrito por Carlos Dardé en TOWNSON, Nigel (ed.), El republicanismo en España (1830-1977), Madrid, Alianza, 1994.
20
del resto de España, de la mano de Víctor Santos Pruneda Soriano, que en 1849 será uno de los fundadores del Partido Democrático29. De esta manera, en Teruel comenzarán a arraigar con fuerza los nuevos postulados políticos republicanos30.
El reinado de Isabel II constituyó un periodo de grandes dificultades y clandestinidad para los nacientes grupos republicanos que comenzaban a extenderse no sólo en Aragón, sino también por toda España. Hasta 1868 este incipiente republicanismo vio cómo en 1849 se creaba el Partido Democrático, nacido de la convulsión ocasionada por las revoluciones de 1848 en el resto de Europa, y que en Aragón se destacó por figuras como Calvo de Rozas, Calvo y Mateo y Víctor Pruneda, partidarios de un gobierno republicano para que los postulados que el democratismo abanderaba pudieran hacerse realidad. También es de destacar la alianza entre progresistas y demócratas en 1854 para acabar con el monopolio del poder ostentado por el Partido Moderado, donde comienzan a atisbarse cómo las ideas republicanas van calando en los sectores más populares y la protesta social va canalizándose a través de los grupos republicanos31; y cómo el procesamiento del político demócrata y catedrático Eduardo Ruiz Pons32 en Zaragoza (1861) por la publicación de un folleto titulado
Decretos de la democracia (que recogía las principales aspiraciones políticas del republicanismo aragonés, como eran la libertad, los derechos individuales, el sufragio universal, etc.) significó el casi total desmantelamiento del republicanismo aragonés33.
Si el reinado de Isabel II constituyó un periodo de dificultades y clandestinidad, el Sexenio Democrático, iniciado tras el éxito de la Revolución Gloriosa en septiembre de 1868, supondría la culminación de las aspiraciones de los republicanos tanto españoles como aragoneses con la proclamación, el 11 de febrero de 1873, de la I República. La culminación de la sublevación contra la reina y su derrocamiento dio vía libre a los republicanos para intentar poner en práctica sus ideas políticas, algo que habría sido imposible bajo el régimen isabelino. En noviembre de 1868 se constituyó
29 Para obtener más información acerca de Víctor Santos Pruneda Soriano, se puede consultar la voz
dedicada a este político y periodista en la Gran Enciclopedia Aragonesa [en Internet en el siguiente enalce: http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=10449].
30 La información utilizada para ilustrar los antecedentes del republicanismo federal en Aragón desde
finales del siglo XVIII hasta, aproximadamente, el año 1843, se ha obtenido de VILLANUEVA HERRERO, José Ramón, «La trayectoria del republicanismo federal en Aragón durante el siglo XIX», en Historia del aragonesismo, coord. por Antonio Peiró Arroyo, Zaragoza, Rolde de Estudios Aragoneses, 1999, pp. 37-39.
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A raíz de esta canalización de la protesta social el idealizado concepto de “República”, entendido como sinónimo de sociedad democrática, pasará también a representar un camino hacia la mejora de las condiciones sociales y económicas de los sectores populares de la sociedad.
32
Más información sobre Eduardo Ruiz Pons en la Gran Enciclopedia Aragonesa [en Internet en el siguiente enlace http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=11086].
33
La información sobre el republicanismo aragonés durante el reinado de Isabel II se ha consultado en VILLANUEVA HERRERO, José Ramón, «La trayectoria del republicanismo federal en Aragón durante el siglo XIX», en Historia del aragonesismo, coord. por Antonio Peiró Arroyo, Zaragoza, Rolde de Estudios Aragoneses, 1999, pp. 39-41.
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oficialmente en Aragón el Partido Republicano Democrático Federal (este se había desgajado del Partido Democrático) y el 18 de mayo de 1869 los representantes republicano-federales de los territorios que antiguamente conformaban la Corona de Aragón firmaron el denominado Pacto Federal de Tortosa, donde se sentaban las bases para que las antiguas regiones, que se convertirían en Estados por decisión propia, optasen por agruparse para constituir así la denominada Federación Ibérica. De esta manera se intentaba crear una alternativa frente a la política tradicional de la monarquía consistente en el centralismo34. En estos momentos es cuando podemos constatar la verdadera irrupción del republicanismo federal en Aragón, aprovechando el nuevo contexto histórico: de una monarquía como la de Isabel II, donde sólo los moderados tenían acceso legal al poder y el resto de grupos políticos (en especial los republicanos por situarse “al margen” del sistema monárquico) o no podían acceder a ese poder o tenían que actuar en la clandestinidad, se pasó en apenas un mes a un nuevo régimen político, todavía monárquico (no podemos olvidar que el Gobierno Provisional surgido de la revolución de septiembre de 1868 tenía como una de sus principales labores la búsqueda de una nueva dinastía reinante), pero donde había una mayor libertad política gracias a la Constitución de 1869. El federalismo también se aprovechó de las bases republicanas ya existentes en Aragón, y aquí es donde debemos volver a resaltar la importancia que Teruel y su región tuvieron ya que, como se ha apuntado antes, fue una de las primeras zonas de España donde se implantó el republicanismo y donde más repercusión tuvo.
Si con la neutralización del levantamiento federal en octubre de 1869, que supuso la desarticulación del Partido Republicano Demócrata Federal y la desilusión de algunos sectores del republicanismo con el ideal federal, parecía que el federalismo había desaparecido del panorama político, la repentina abdicación de Amadeo I de Saboya y la proclamación de la I república el 11 de febrero de 1873 devolvieron al federalismo de nuevo a la escena pública. Los problemas que sufrió la primera experiencia republicana española, que fue considerada “una República sin republicanos” por haberse implantado gracias a la iniciativa de unas Cortes monárquicas, son de sobra conocidos, e impidieron que el proyecto de una España federal pudiera hacerse realidad. En el caso de Aragón, tuvieron relevancia los levantamientos cantonales, alentados por el ala intransigente del federalismo que quería conseguir sus objetivos a través de una actuación revolucionaria rupturista en vez de la estrategia gubernamental de reformismo constitucional, en poblaciones como Zaragoza, Barbastro, Graus, Monzón, Ateca,
22
Alcañiz, Alpeñés o Aniñón, que fueron fácilmente reprimidos por las tropas gubernamentales35.
Y finalizada la experiencia tanto republicana como democrática con el pronunciamiento del general Martínez Campos en Sagunto (diciembre de 1874) y el retorno de la monarquía borbónica en la persona de Alfonso XII, el republicanismo había perdido su oportunidad histórica de conseguir asentar una República en España. Los grupos republicanos fueron relegados del nuevo sistema político de la Restauración (el turno pacífico entre los dos partidos dinásticos) y, como consecuencia del fracaso de la experiencia republicana, volvería el mal endémico que siempre persiguió al republicanismo español: la desunión y la discordia. Esta división se presentó en Aragón en la forma de diferentes partidos republicanos con distintas ideologías, desde el republicanismo conservador y posibilista abanderado por Emilio Castelar (mayoritario en Teruel y Zaragoza), pasando por el federalismo escindido en dos grupos (el orgánico seguidor de Estanislao Figueras, con una presencia testimonial en el territorio aragonés; y el federalismo de Pi y Margall, que en Aragón se reorganizó en torno al Partido Democrático Autonomista Aragonés, creado en 1881 a iniciativa de Serafín Asensio y Juan Pedro Barcelona y que en 1883 impulsó el Congreso Regional Federalista Aragonés), el Partido Republicano Progresista (seguidor de Ruiz Zorrilla y de una táctica insurreccional para instaurar un régimen republicano) y el partido Republicano Centralista (bajo la dirección de Nicolás Salmerón y con alguna implantación en Teruel). Pero a finales del siglo XIX el federalismo aragonés dio muestras de gran debilidad ante la emergencia de dos nuevos movimientos: el regionalismo-nacionalismo, que tendrá una especial importancia para el republicanismo aragonés y zaragozano de principios del siglo XX, y el movimiento obrero organizado. Como señala Villanueva Herrero, tras el desastre de 1898 y el inicio de los proyectos regeneracionistas en el seno del republicanismo, «el republicanismo federal (…) había dejado pasar su momento histórico»36.
35
Toda la información referente al federalismo aragonés durante el Sexenio Democrático y, en especial, durante la I República, se ha obtenido de VILLANUEVA HERRERO, José Ramón, «La trayectoria del republicanismo federal en Aragón durante el siglo XIX», en Historia del aragonesismo, coord. por Antonio Peiró Arroyo, Zaragoza, Rolde de Estudios Aragoneses, 1999, pp. 41-50.
36 Para esta exposición acerca del republicanismo federal aragonés durante la Restauración se ha
seguido a VILLANUEVA HERRERO, José Ramón, «La trayectoria del republicanismo federal en Aragón durante el siglo XIX», en Historia del aragonesismo, coord. por Antonio Peiró Arroyo, Zaragoza, Rolde de Estudios Aragoneses, 1999, pp. 50-57. La cita de Villanueva Herrero ha sido obtenida, concretamente, de la página 52.
23 2 – La unión entre republicanismo y regionalismo aragonés a comienzos del siglo XX. El lerrouxismo/radicalismo hace su aparición en Aragón. Los proyectos de unidad republicana.
La transición desde el siglo XIX al XX constituyó un punto de inflexión total en el republicanismo aragonés. Como hemos podido ver en el apartado anterior, desde personalidades individuales con un pensamiento antimonárquico que acabaron desembocando en unos pequeños grupúsculos de ideología republicana, el republicanismo aragonés, al compás de la trayectoria que este movimiento político estaba sufriendo en el resto de España, pasó de la lucha por hacerse con el poder y poner en práctica sus ideales durante el periodo isabelino, a ver cómo esa oportunidad se hacía realidad y se difuminaba en apenas un año para pasar a vivir en la más profunda división y faltos de un apoyo social real durante la Restauración. El federalismo, la corriente republicana más importante en el Aragón del siglo XIX, llegaba a las postrimerías de la nueva centuria, momento en que tras el desastre de 1898 se ponían en marcha las teorías de regeneración del país, habiendo perdido mucho terreno y apoyo a favor de los movimientos libertarios y el socialismo, que anhelaban no sólo un cambio político, sino también en el orden social. También se produjo un cambio en las bases territoriales de ese republicanismo aragonés. Si antes hemos destacado la idea de que Teruel se convirtió durante el siglo XIX en uno de los centros más activos del movimiento republicano en Aragón, con la entrada del siglo XX será Zaragoza, la capital aragonesa, la que comience a ganar importancia y a convertirse en el centro del republicanismo aragonés. El inicio del siglo XX significó para el republicanismo la transición desde lo que se denominó un “republicanismo histórico”, aquel que había vivido el siglo XIX y que había perdido una gran oportunidad histórica con el fracaso de la I República, a un nuevo tipo de republicanismo más acorde con las necesidades sociales y con los cambios que estaba experimentando la sociedad en general37.
Este “nuevo” republicanismo, heredero del decimonónico, estuvo muy ligado en Aragón con el regionalismo. Este último movimiento surgió a partir del desastre colonial de 1898 y la extensión de ideas regeneracionistas. Pero como destaca Pilar Salomón en su artículo Patriotismo y republicanismo en Aragón, o lo aragonés como símbolo de lo español, en Aragón la construcción de la identidad regional tuvo como referente último el reforzamiento de la nación española en su conjunto. Las tradiciones
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Hemos de tener en cuenta de que con el inicio del siglo XX, la antigua sociedad decimonónica iniciará su transición hacia la denominada “sociedad de masas”. Los partidos políticos, que en el siglo XIX se caracterizaban por ser camarillas de notables y con un escaso eco entre las capas populares de la sociedad, comenzaron entonces a percatarse de que sólo obtendrían un amplio apoyo social si se hacían eco de las necesidades de esa nueva “sociedad de masas”. En resumen, ya no había que contentar a las clientelas, sino que había que contentar a la sociedad en general, que ahora disponía de voz y voto en la política.