Una vida entera : [homenaje póstumo a Josefina Díaz Olivares]

Texto completo

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UNA VIDA ENTERA

[Homenaje pòstumo a Josefina Díaz Olivares]

Universidad A u t ó n o m a d e Nuevo León

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U N I V E R S I D A D A U T Ó N O M A DE N U E V O L E Ó N

Dr. L u i s J . G a l á n W o n g Rector

I n g . J o s é A n t o n i o G o n z á l e z Treviño Secretario general

Lic. R i c a r d o C. Villarreal A r r a m b i d e Secretario de Extensión y Cultura

Dra. María Elizabeth C á r d e n a s C e r d a Secretaria Académica

preparatorio

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P R E P A R A T O R I A 1 6

M. C. J o s é H e r n á n d e z C e r v a n t e s Director

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F O N D O UNIVERSITARIO

D. R. © 2002, P r e p a r a t o r i a 16 / U n i v e r s i d a d

A u t ó n o m a d e N u e v o L e ó n , San Nicolás d e los G a r z a , N u e v o L e ó n

I m p r e s o e n M é x i c o Printed in Mexico

UNA VIDA ENTERA

[ H o m e n a j e postumo a

Josefina Díaz Olivares]

TESTIMONIOS: Celia Nora Salazar Garza • Leticia AI. Hernández Martín del Campo

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Compiladores: Ernesto Castillo Ramírez / Leticia M.

Hernández Martín del Campo / Celia Nora Salazar Garza

Revisión: Ricardo Martínez Can tú Diseño gráfico: Alfonso Reyes Martínez

PRESENTACIÓN

L,\ PREPARATORIA 16, en sus casi treinta años de existencia, ha contado con la colaboración y entrega de profesionales que, en su momento, se han convertido en ejes centrales para su desa-rrollo. Josefina Díaz Olivares es uno de nuestros principales ejemplos. Desde sus inicios demostró cualidades que le permi-tieron avanzar en varios campos de acción: el magisterio, la administración y la creatividad literaria. No parece fácil des-empeñar diversas funciones y mucho menos destacar en todas. Este es el caso de Josefina Díaz. Durante veintisiete años tuvo oportunidad de demostrar fidelidad a los principios y valores de nuestra Alma Mater.

Tanto para la Universidad, como para la Preparatoria 16, la partida de Fina ha significado una lamentable pérdida; sin embargo, una forma de tener presente el legado que nos dejó es reunir en un libio una muestra de su trabajo literario.

Es así como U n a vida e n t e r a se ofrece como homenaje a. la maestra, administradora y escritora que con su trabajo diario, durante muchos años puso en alto el nombre de nuestra, escue-la y reflejó con su vida los ideales de escue-la Universidad Autónoma de Nuevo León.

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E S T E CUERPO

Siento los dolores c¡£ este cuerpo que no me [pertenece,

no sé por qué, ahora, cada vez que me contemplo en el espejo, [ no me reconozco

soy diferente a este, cuerpo que veo, a este cuerpo que visto, a este cuerpo que alimento, a este cuerpo que soporto; estoy aquí... dentro hay otra imagen de mí... en este cuerpo

[pesado, opaco, lento. Soy de oirá dimensión

no sé por qué me duele esta carne, par qué me duele esta [sangre,

por qué me duelen estos huesos que envejecen sin mi

[consentimiento, no son parte- de mí... Cada vez que abro los ojos

a la luz d-e este sol que me ciega

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METAMORFOSIS BRUMA CALLADA

Una gota de agua cristalina estremeció aquel cuerpo endurecido;

le cambió su color, su forma, su estructura, lo convirtió en esponja conmovida.

Bruma callada, ligera, fugaz,

Un cuerpo mudo, dormido, imperceptible Noche pesada, obscura, susurrante,

Todo es sombra, miedo, angustia. Todo está ahí: bruma, cuerpo, noche Han salido a pasear su soledad-Encuentro de cuerpos mudos,

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TINIEBLAS

; D Ó N D E ESTÁ LA VIDA?

En las tinieblas de mis ojos apretados abrazo una presencia.

¡Qué miedo de sentir! Mi frente está mojada, me asfixian los recuerdos, ¡Qué lento respirar! ¡Qué miedo de sentir!

¿Dónde está la vida ?

La he perdido a la vuelta de la esquina ¿Dónde los sueños ?

¿Acaso también los perdí? ¿Dónde mi presencia ? ¿Dónde mi calor?

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T E D I O

Nació, contempló todo, vio la tierra,

vio a los hombres, vio la historia,

emitió un tremendo bostezo, cerró fuertemente los ojos y ya jamás los abrió.

Marzo, 1989

Ven acá, Cor azón Platícale a Mamá Refugíate en mis brazos Percibe mi calor

Que todo pasará Que duele, sí, mi amor Llora... llora por tu dolor Luego vuelve a empezar Nadie vive sin amor

Mamá

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Conozco que duele.. Conozco que duele

Cómo envolverme en tu seco, en tu sordo dolor

Cómo secar tu conciencia Cómo limpiar tu mirada Cómo borrar la presencia.

que extrae la sed de tu mar

Ahí estas...

Contemplando la nada Contemplando la espera Contemplando el vacío

Presencia perdida... esfumada. en el vuelo de los autos en los ruidos de la calle en el viento que azota tu cara

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E L EXTRAÑO

U N A TARDE MÁS, c o m o cualquiera d e cualquier día. Na-die e s p e r a b a q u e algo pasara. Hacía m u c h o s a ñ o s q u e n o pasaba n a d a q u e intranquilizara la vida d e a l g u n o de los habitantes d e aquel pueblo; el ú l t i m o aconteci-m i e n t o aconteci-más o aconteci-m e n o s notable q u e se r e c o r d a b a , era la m u e r t e del h o m b r e de Julia, p e r o de ese h e c h o hacía ya m u c h o s años.

Era u n p u e b l o c o m ú n , c o m o cualquier o t r o p u e b l o c o m ú n , con g e n t e también c o m ú n , c o m o la mayoría de la g e n t e de m u c h o s pueblos, q u é más da, lo q u e su-cede aquí, susu-cede allá y p u e d e s u c e d e r en c u a l q u i e r parte, a cualquier persona. Toda la g e n t e del p u e b l o vivía, disf rutaba y c o m e n t a b a las cosas cotidianas. C o m o todos los días, se e s c u c h ó el silbido del tren; los n i ñ o s corrieron, c o m o siempre, para decirles adiós al maqui-nista y a los pasajeros.

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em-p r e n d i ó c a m i n o al em-pueblo, em-p o r el q u e d e a m b u l ó vanas h o r a s sin r u m b o fijo; t o d o el q u e lo veía p r e g u n t a b a si alguien c o n o c í a al h o m b r e solitario, p e r o nadie recor-d a b a h a b e r l o visto alguna vez.

En el ocaso de ese mismo día, el h o m b r e se detuvo en la p u e r t a de la casa d e Julia, estuvo allí largo tiempo, parado, sin tocar, s i m p l e m e n t e viendo t o d o y a todos los q u e pasaban p o r el lugar; en su mirada tenía u n a expresión d e ausencia.

Anochecía c u a n d o llegaron a la casa los dos hijos varones de Julia, se s o r p r e n d i e r o n al e n c o n t r a r desma-yado al e x t r a ñ o j u n t o a la puerta; lo i n t r o d u j e r o n en su casa, no era cosa de dejarlo allí tirado c o m o u n perro, lo recostaron en u n a cama y trataron de reanimarlo con alcohol.

En el m o m e n t o en q u e el e x t r a ñ o e n t r ó en la casa, Julia se e n c o n t r a b a o c u p a d a en el cuarto d e costura, sintió muy en el f o n d o d e su ser u n a confusa sensación conocida y lejana; se levantó muy inquieta y c a m i n ó hacia la habitación d o n d e estaban sus hijos con el des-conocido, q u i e n ya sobrepuesto, bebía u n o s sorbos d e leche con miel q u e le daba Efraín, el hijo m e n o r d e Julia.

Julia y el e x t r a ñ o e n c o n t r a r o n sus miradas. Ella em-pezó a sudar; u n s u d o r fío, helado, q u e la hizo temblar y le erizó la piel para el resto de su vida. El h o m b r e cerró los ojos y los recuerdos de Julia se trasladaron vein-te años atrás.

Ella había llegado al p u e b l o aquél con su hija Belén aún muy p e q u e ñ a ; llegaba casi h u y e n d o de su ciudad natal, n o era para menos, había estado u n tiempo en el hospital c u r á n d o s e de las múltiples heridas de puñal q u e le p r o p i n a r a su p r i m e r m a r i d o , u n e b r i o ,

m a r i h u a n o , irresponsable y violento, q u e la había he-cho sufrir m u c h o d u r a n t e su m a t r i m o n i o . Al salir Julia del hospital, con su p e q u e ñ a hija en brazos subió a u n tren, se f u e sin r u m b o ; c u a n d o pasaba p o r aquel pue-blo decidió q u e d a r s e al ver a la chiquillería diciéndole adiós, antes de llegar a la estación. Era una m u j e r de b u e n a apariencia, muy alta, d e ojos p e q u e ñ o s y sonrisa fácil; tenía u n a simpatía natural que le abrió las p u e r t a s para conseguir trabajo d e ayuda de casa, con una fami-lia d e b u e n a posición económica. En muy p o c o tiem-po Julia se g a n ó el aprecio n o sólo d e aquella familia con quien trabajaba, sino d e toda la gente del pueblo.

C u a n d o Belén tenía seis años, llegó al p u e b l o u n h o m b r e llamado Vicente, era piscador d e a l g o d ó n y consiguió trabajo con la misma familia d o n d e trabaja-ba Julia.

Vicente era u n h o m b r e bastante alto, con ojos gran-des, negros y brillantes, sus pestañas eran muy largas; p u e d e decirse q u e el h o m b r e tenía b u e n tipo. Su piel era obscura y brillaba c o m o charol en los días soleados y calurosos del verano. "Nada feo... nada feo es el C h e n t e - d e c í a J u l i a - , a pesar d e ser tan prieto el c o n d e n a d o " . ¿Cómo me casé con Chente? si casi n u n c a me ha-bló... creo q u e nos e n t e n d i m o s a puras miradas; era tan mustio, tan serióte, tan calladote; durante el tiempo q u e vivimos juntos a p e n a s m e dirigía la palabra... sólo p a r a lo más indispensable: "Sírvame, d o ñ a j u l i a , tengo ham-bre". "Acuéstese, d o ñ a j u l i a , tengo ganas". Y para col-m o col-me hablaba de usted, el arrastrado.

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palabra, había entre nosotros c o m o u n a especie d e pacto d e silencio. La niña y el n i ñ o nos veían ir y venir p o r la casa, silenciosos, silenciosos, ar r as tr and o más q u e los pies la vida misma; sus ojitos estaban llenos de incerti-d u m b r e y sus boquitas tenían siempre u n rictus incerti-d e llan-to q u e n o se atrevía a brotar.

N u n c a supe la razón d e aquel silencio de Vicente, él n o volvió a emitir n i n g ú n sonido, ni siquiera le i m p o r t ó q u e yo tomara clases con la maestra d e la escuela; 110 m e hablaba, ni para b i e n , ni p a r a mal. Muchas veces pensé q u e si C h e n t e n o h a b l a b a era p o r q u e n o quería, o quizá p o r q u e le daba lo mismo hablar o n o hablar, o le d a b a flojera... también llegué a pensar q u e se le ha-bía o x i d a d o la voz de t a n t o n o usarla.

Un buen día C h e n t e desapareció, sencillamente se f u e del pueblo. Todos p e n s a m o s q u e quizá se había ido d e bracero a los Estados Unidos. Alguien dijo q u e ha-bían e n c o n t r a d o a u n h o m b r e a h o g a d o en el Río Bra-vo, lo había arrastrado la c o r r i e n t e al intentar cruzarlo, e r a n las señas de C h e n t e , claritas todas sus señas, y lo d i m o s p o r muerto, hasta le m a n d a r n o s decir sus misas d e d i f u n t o .

¡Veinte años, C h e n t e ! ¡Han p a s a d o veinte años! Na-ció Efraín, y 110 lo supiste. Tus hijos y Belén crecieron sin ti, ni falta les hiciste. ¿ Q u é vienes a hacer ahora? Te hubieras q u e d a d o m u e r t o . Sé q u e estás allí... igual d e prieto, mustio, serióte y callado, ya te reconozco... estás e s c o n d i d o detrás de esa b a r b a d e viejo, detrás d e esas arrugas, detrás d e esas canas d e viejo... eres tú... reco-n o z c o tu olor, es i reco-n c o reco-n f u reco-n d i b l e , d e s d e mi cuarto d e costura lo percibí... h u e l e s a h i e r b a d e m o n t e , a m a c h o en celo, a sol, a r e n a y sudor... ese olor q u e desprendes... me asfixia! ¡Vete d e mí!...

Pasaron m u c h o s años para b o r r a r tu a r o m a de mi casa y d e mi m e n t e , n o q u i e r o q u e o c u p e s n u e v a m e n t e mis recuerdos, ni q u e llenes con tu a r o m a mi vida. Ya son m u c h o s años d e ausencia y olvido... aquí ya nadie te conoce, ni tus hijos... A Efraín le puse el n o m b r e de mi p a d r e p o r q u e n u n c a m e dijiste c ó m o se llamaba el tuyo... a lo m e j o r ni p a d r e tuviste... yo creo q u e tú eres hijo del aire, p o r q u e siempre fuiste u n a r o m a que el viento lleva y trae.

N o q u i e r o q u e tus hijos te conozcan, ¿para qué? Tú llegas y te vas c o m o el viento, y sólo dejas tu olor ocu-p a n d o los sentidos... T e n g o dos nietos, ¿sabes?... son hijos d e Belén... p e r o a ti q u é te importa, ni siquiera son n a d a tuyos... ¿A qué viniste, Vicente? ¿A q u é regre-saste? Te hubieras q u e d a d o muerto... d e s d e q u e te fuis-te ibas muerto... desde q u e llegasfuis-te a q u í la primera vez ya venías muerto... n u n c a supimos cuál era tu origen, ni si tenías o n o familia... con eso de q u e casi n o habla-bas, c u a n d o dejaste de hablar pues ya ni para q u é pre-guntarte nada... eres y fuiste siempre u n a s o m b r a en esta casa... eras c om o u n zopilote n e g r o c o m o tu piel curtida p o r el sol... n u n c a supe si tenías veinte o cien años... Lo ú n i c o b u e n o q u e me dejaste son ese par de hijos altos, m o r e n o s y bellos c o m o tú... p e r o q u e n o huelen a ti... p a r a mi suerte.

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Al transcurrir el tiempo, la g e n t e del p u e b l o siguió p e r c i b i e n d o aquel olor f u e r t e y p r o f u n d o , cada vez q u e pasaba p o r la casa d e Julia, y ella ya n o p u d o sacarlo j a m á s de su m e n t e y de su c u e r p o ; aquel olor le erizó la

piel y la hizo s u d a r f r í o y temblar, hasta el ú l t i m o día de su vida.

E L VIAJE

S E ENCONTRÓ DE PRONTO con u n boleto e s t a m p a d o e n su

c u e r p o , e n t o d o su c u e r p o , lo h a b í a i n v a d i d o t o d o . Tenía q u e viajar f o r z o s a m e n t e , n o regresaría jamás...

—¿Es m u y grave doctor? — f u e lo ú n i c o q u e p r e g u n -tó después de ver la expresión p r e o c u p a d a del galeno.

—¡Cáncer! — c o n t e s t ó el médico, c o n u n t o n o de voz que quiso p a r e c e r f r í o e i n d i f e r e n t e .

Nada dijo, sólo a p r e t ó f u e r t e las m a n d í b u l a s , c o m o q u e r i e n d o soldar u n a con la otra para i m p e d i r el grito de angustia y desesperación que le salía d e muy aden-tro, p e r o q u e contuvo, p o r q u e los h o m b r e s d e b e n ser h o m b r e s hasta la m u e r t e .

—¿Desde q u é e d a d e m p e z ó a f u m a r ? - p r e g u n t ó el especialista.

—A los doce... años... doctor... a los doce...

Fue a verla. Estaba ahí. Joven, llena d e vida. Envidió su alegría y su vitalidad q u e irradiaba p o r todos los po-ros. La besó... c o n coraje. La besó p o r última vez por-que q u e r í a despedirse... ya, n o d e s e a b a p r o l o n g a r su agonía... d e b í a e m p e z a r a r e n u n c i a r a t o d o lo q u e lo ataba a la vida, tenía q u e arrancarse los sentimientos... Había q u e m e t e r las garras e n el corazón y sacar hasta la última raíz... El dolor era f u e r t e , espeso, agrio... fe-roz.

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c a m i n ó hacia la ventana... observó los automóviles q u e transitaban p o r la avenida, observó a las personas q u e iban, venían... c a m i n a b a n con prisa o despacio, indife-rentes; nadie sabía q u e él estaba ahí c o n t e m p l á n d o l o s a h o r a , y q u e m a ñ a n a ya n o estaría... ¿Qué más daba?... Ir, venir, pasar, entrar, salir, besar, herir... ¿Qué era t o d o aquello? T o d o perdía el sentido q u e hasta hace algunas horas había tenido... Lo ú n i c o q u e ahora i m p o r t a b a era despedirse... Ironía cruel... ¡La vida!... La vida había sido su maestra, lo había e n s e ñ a d o a vivir d u r a n t e más d e veinte años y a h o r a le d a b a u n curso intensivo... para morir...

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c a m i n ó hacia la ventana... observó los automóviles q u e transitaban p o r la avenida, observó a las personas q u e iban, venían... c a m i n a b a n con prisa o despacio, indife-rentes; nadie sabía q u e él estaba ahí c o n t e m p l á n d o l o s a h o r a , y q u e m a ñ a n a ya n o estaría... ¿Qué más daba?... Ir, venir, pasar, entrar, salir, besar, herir... ¿Qué era t o d o aquello? T o d o perdía el sentido q u e hasta hace algunas horas había tenido... Lo ú n i c o q u e ahora i m p o r t a b a era despedirse... Ironía cruel... ¡La vida!... La vida había sido su maestra, lo había e n s e ñ a d o a vivir d u r a n t e más d e veinte años y a h o r a le d a b a u n curso intensivo... para morir...

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ACERCA DE POESÍA EN MOVIMIENTO

POESÍA EN MOVIMIENTO, expresiones y r i t m o h e c h o s de

pa-labras conocidas y nuevas, lectura d e ojos q u e p e n e t r a a los sentidos, q u e d e s c u b r e n y a t r a p a n el p e r f u m e de estas nuevas rosas q u e cultivaron y cultivan g r a n d e s poetas c o n t e m p o r á n e o s , poetas nuestros, atrapados e n el tiempo.

Montes de Oca es u n p o e t a q u e busca, q u e le canta a la vida y a su origen: "La luz en ristre" es la creación concebida y creada p o r el poeta c o n sus pilares de tiem-po vivo. El tiem-poeta también crea la pareja universal e n "El j a r d í n q u e los dioses f r e c u e n t a r o n " , pareja perfec-ta, indisoluble, esférica: Ninguna cuña de ajena maravilla cabe / en esa esfera que forman y que no lanza de sí ni un aliento, es la pareja q u e sigue e n g e n d r a n d o la vida eter-n a m e eter-n t e . Y el h o m b r e eter-nace a la vida t e r r e eter-n a q u e acaba en podredumbre y gusanos, p o r eso el p o e t a canta su can-ción para celebrar lo q u e n o m u e r e y celebra la sobrevi-vencia de la luz y el silencio. Y el b u f ó n se despide, bu-fón vestido d e colores q u e obtuvo permiso, u n instante del tiempo, para salir a c o n t e m p l a r la h e r m o s u r a de la vida, se trastornó ante su belleza y al sentir la impresión de q u e ella se q u e d ó con todo, q u e n a d a le dejó, regre-só a e n t r e g a r las vestiduras prestadas: se ajaron mis rofjas

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Si Montes d e Oca es el poeta de la b ú s q u e d a , de la creación, Tomás Segovia es el poeta q u e le canta a la realidad, a la vida t e r r e n a , al amor, al erotismo: "Dime m u j e r d ó n d e escondes... " e s el h o m b r e en busca del a m o r carnal: u n c a n t o erótico al sexo q u e atrae y q u e aterra, y a la m u j e r q u e es su d u e ñ a absoluta: mujer

des-nuda [... ]/quítame este ropaje de fiebre que me asfixia. El poeta eleva u n canto d e alabanza a la mujer, m a d r e , h e r m a n a , a m a n t e ; m u j e r genérica, tierna, f e m e n i n a , erótica, d u e ñ a del f r u t o del paraíso; m u j e r símbolo, m a d r e t e r r u ñ o q u e vio su n a c i m i e n t o y su destierro, m a d r e m u j e r Itaca, p u e r t o ansiado p o r el "loco Ulises", loco a t e r r a d o y desterrado, seno m a t e r n o al q u e busca el p o e t a su regreso. La patria es la m a d r e a ñ o r a d a p o r Segovia, la q u e acoge y conforta, es u n canto d e dolor p o r la ausencia, la m a d r e Euridice q u e gritó c u a n d o degollaban al c o r d e r o (el destierro). C a n t o desespera-d o p o r r e c u p e r a r la tierra p e r desespera-d i desespera-d a , p o r r e c u p e r a r el origen y librarse d e la culpa nostálgica p o r la ausencia: cómo podré perder la culpa de perderte, Y c u a n d o el poeta en sus s u e ñ o s concibe el regreso al vientre de la m a d r e , c u b r e con "Besos" su c u e r p o e n t e r o d e mujer. El poeta transmite toda la e m o c i ó n y el s e n t i m i e n t o p r e s e n t i d o y s o ñ a d o del e n c u e n t r o a ñ o r a d o con la m a d r e , m u j e r h e c h a d e m i e m b r o s y d e sexo, evocación q u e se acari-cia e n los r e c u e r d o s y se r e c u p e r a a través de u n frenesí orgàsmico de besos: Mis besos lloverán sobre tu boca oceánica, el poeta besará el c u e r p o e n t e r o de la m a d r e , brazos, mejillas, cuello, besará el vientre firme como el planeta Tie-rra, besará sus muslos, sus ingles y su sexo terrible, su sexo de perdón para el culpable sollozante y e n c e n d e r á con sus besos el a m o r d e la m a d r e .

La realidad estrujante de Segovia es su destierro; la

de Rosario Castellanos se traduce en dos únicas realida-des existentes en "Falsa elegía": nacer y m o r i r rutinaria-mente, después n o hay n a d a más: el día, las n o c h e s y el tiempo q u e se o c u p a n d e ir c o n s u m i e n d o y a c a b a n d o la vida. Es a b u r r i d a la vida q u e se o c u p a sólo d e d a r vida y morir. La vida es u n a "Presencia" en u n c u e r p o q u e alberga y q u e aprisiona, q u e h o s p e d a y sepulta. Aquí se espera en la m u e r t e , el d e s p r e n d i m i e n t o d e u n a esen-cia superior y u n c u e r p o material inferior; el sentimiento de saberse dos, u n i d o s e indisolubles: Este nudo que fui

[...] lo cortarán los años. Aquí, la sensación d e la caduci-dad del tiempo q u e se tiene para vivir.

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caricia hacia a d e n t r o : y la mano ya no alcanza / a tocar

más allá.

El a m o r de p a r e j a es c o n c e b i d o en la poesía de Rosa-rio Castellanos, c o m o u n s e n t i m i e n t o frustrante, a dife-rencia d e Montes de O c a q u e concibe a la pareja per-fecta c o m o la "esfera" y J a i m e Sabines q u e la observa surgir d e la n a d a , pareja q u e nace para descubrirse, poseerse y destruirse m u t u a m e n t e , en "Yo n o lo se d e cierto... " N a d a más hay q u e saber, nacen desnudos, se c o n t e m p l a n y saben q u e nacieron así p a r a unirse, na-die tiene q u e decirles para q u é son sus cuerpos: Se ven desnudos y lo saben todo. Aquí Sabines nos hace disfrutar u n erotismo sublime. U n erotismo contrastante se ob-serva en "He aquí q u e estamos reunidos", d o n d e la ca-beza del bautista motivó la danza d e Salomé, la bailari-na prostituta q u e con su baile despierta el calor del a m o r sexual: para que bailes delante de todos los ojos en llamas.

[ .] ¡Henos aquí a todos, fermentados, / brotándonos por todo el cuerpo el alma! Aquí el poeta transmite la sensación d e euforia ante la excitación del baile de la erótica Salome. O t r a clase de amor, al p a d r e , al origen, a su origen; el poeta canta "Algo sobre la m u e r t e del mayor Sabines", m o s t r a n d o su sentimiento al observar c ó m o el paso del t i e m p o destruye y acaba con sus raíces, el t r o n c o de d o n d e surgió la rama; su p a d r e q u e se acaba y aniquila l e n t a m e n t e y q u e t e r m i n a convertido en n a d a y la sen-sación que le q u e d a al p e n s a r si la vida, el a m o r y las

palabras tuvieron sentido.

Todos los poetas ven con otros ojos, c o n otros senti-dos, ven sus sensaciones, ven sus sentimientos y los trans-miten con signos poéticos: algunos desde la realidad y otros desde los sueños. R u b é n Bonifaz Ñ u ñ o ve la ciu-dad, la mira con el s e n t i m i e n t o d e estar en la soledad

de sí mismo, de estar en el silencio. Es constante en Bonifaz la sensación d e sentirse observado, "vigilado" por "alguien" a q u i e n sólo en el s u e ñ o se le rescata y reconoce; es clara esta idea e n "Volaron águilas, leo-nes": Y yo le invoco en sueños, y me salvo,/ y al salvarme te salvo si me escuchas. Pero si en el s u e ñ o reconoce y res-cata a quien lo observa, el poeta no p u e d e resres-catar el tiempo: Escribo: "este momento", y el momento/en que escri-bo se fue. Ya tan escri-borrado, / ya tan irreparable[...]

Si Bonifaz no atrapa el tiempo, Octavio Paz sí en-cuentra el día en su p o e m a y le canta con u n " H i m n o entre ruinas": U n o y dos p o e m a s en u n o , c o m o las dos mitades del día q u e vive, q u e siente y q u e respira el poeta. Este h i m n o es u n p o e m a p l e n o de f o r m a y con-tenido, d o n d e el poeta sólo p u e d e decir y dice su pala-bra q u e se q u e d a en sí misma, p o r q u e el día d e Dios y el del h o m b r e se c o n f u n d e n en uno, se "licúan". U n o es el día, el día esplendoroso creado y el otro es el día que se vive por el hombre. Y en su poema "Vrindaban", el día termina en la noche en que el poeta corre tras obscuros pensamientos, jardín interior del poeta q u e persigue sus palabras en la obscuridad de sí mismo: Por los barrios dormi-dos yo corúa / Tras de mis pensamientos /[...] A oscuras voy y planto signos. Y en esta obscuridad el poeta encuentra u n presente perpetuo, un "Viento entero" d o n d e se observa el dolor del poeta al descubrir la perpetuidad del presen-te del hombre destructivo epresen-terno de sí mismo y de su espe-cie. El viento rasga/ Ver duele, duele al poeta la vista del tiem-po perpetuo de maldad y destrucción que no pasa.

Si para Bonifaz cada m o m e n t o es inatrapable, efí-mero y fugaz, para Octavio Paz, el tiempo es p e r p e t u o y lacerante: dos angustias d e poetas por el tiempo.

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la contemplación d e lo e f í m e r o de la cosas q u e pasan c o m o el "Viento". En "Partía y moría" se c o n t e m p l a a sí mismo: En ese cuadro en que estoy muerto [...] Acabo de ganar la eternidad de esa postura. En el m u n d o del s u e ñ o el poeta e n c u e n t r a su palabra y se asombra al ver c ó m o el h o m b r e p e r m a n e c e d o r m i d o ante la vida q u e fluye, sin actuar, c o m o estatua d o r m i d a . Se d u e r m e el h o m -b r e y el poeta ve hacia su interior, y en ese silencio en-c u e n t r a u n n o m b r e para lo q u e ve, p e r o deja q u e las cosas pasen, las cosas q u e desde a d e n t r o ve afuera. Des-d e a Des-d e n t r o Des-del s u e ñ o el poeta ve el Des-dolor, siente la heri-da q u e despiertan en él o t r o s sentidos, otras realiheri-dades. En "Autorretrato o del Subway" el sentir del poeta es su "perfil", hay cosas ay que nos hiere saber• sin los sentidos. Y en el "Vuelo", el poeta ve la vida y su paisaje a través d e la ventana del tiempo. Y busca, c o m o el n á u f r a g o , u n lu-gar, su lugar de poeta, lugar q u e e n c u e n t r a en la obscu-ridad y se descubre en u n a isla desierta y olvidada: tierra

que me acogió de noche náufrago/ y que al alba descubro isla desierta y árida. El poeta espera descubrir el misterio d e la poesía: busca en los p o e m a s escritos de los clásicos y el misterio sigue; y ve el p o e m a c o m o un ángel con sexo q u e le muestra su belleza y su misterio, ofrece y niega. El poeta es un "Sindbad" q u e naufraga en el m a r del p o e m a , es u n poeta cojo, sin la esencia, sin el a r o m a d e la poesía: cuando eres poesía y mi rosa se inclina a oler- tu cifra/y te me esfumas. Así, el poeta q u e d a con su esperan-za final de p o d e r d e s c u b r i r a b r u p t a m e n t e el misterio d e la poesía q u e llegará c o m o la luz (intensa c o m o el sol), c u a n d o ya.haya p a s a d o todo, c u a n d o no haya más q u e decir: Tal vez mañana el sol en mis ojos sin nadie,/tal vez. Le q u e d a la esperanza.

Xavier VUlaurritia sí e n c o n t r ó el misterio con la

an-gustia d e la m u e r t e en sus Nocturnos, poeta excesivamen-te sensible y solitario, c a n t o r de la m u e r t e , de su propia m u e r t e q u e espera, q u e teme, q u e le aterra y q u e atra-pa en su "Poesía", c o m o un espejo q u e refleja su propia imagen. El poeta se envuelve en su p o e m a , se vacía y se d e s n u d a de e m o c i o n e s y q u e d a al descubierto en el " N o c t u r n o .de la estatua", sin más pulso ni voz y sin más cara/sin máscara. Se e n c u e n t r a el espejo, petrificado co m o estatua, al descubrir sus propios miedos: y correr hacia el muro y tocar un espejo/ [... ] hasta oírla decir: uestoy

muerta de miedo".

En el " N o c t u r n o en q u e nada se oye", el poeta des-cribe minuciosamente, su e m o c i ó n al e n c o n t r a r el mo-m e n t o exacto en q u e la vida y la mo-m u e r t e se d e s p r e n d e n , c u a n d o todos los sentidos del c u e r p o terrenal se con-f u n d e n p e r c i b i e n d o ...en el caracol de la oreja/el latido de un mar en el que no sé nada/en el que no se nada; es el mo-m e n t o final del h u n d i mo-m i e n t o en ese mo-m a r porque el sueño y la muerte nada tienen ya que decirse.

Y el poeta e n c u e n t r a en el " N o c t u r n o sueño" la som-bra, e n e m i g a d e él mismo, q u e se le d e s p r e n d e sin separársele y lo persigue hasta asesinarlo p o r la espalda y se ve caer a sí mismo sin vida, a sus propios pies.

En el " N o c t u r n o eterno", s o m b r a p e r e n n e es la no-che angustiosa del poeta q u e busca i n ú t i l m e n t e su voz viva q u e p e r m a n e c e callada, voz imaginada q u e se le niega, voz q u e lo e n s o r d e c e y lo ciega. El poeta sólo conoce su voz m u e r t a . Aquí p e r m a n e c e la ceguera del poeta q u e sólo ve en las cosas las sombras de sus pala-bras.

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de h u m o , de cenizas, la negra rosa, [...] que silenciosa horada las tiniebla / y no ocupa lugar en el espacio. Y el poeta m u e r e en u n a "Muerte en el frío", en el frío del m i e d o que le da la conciencia de su propia e insondable muerte.

Los n o c t u r n o s de Villaurrutia son el reflejo de u n t e r r o r q u e presiente su m u e r t e : e n el m i e d o d e u n a es-tatua fría, q u e se c o n t e m p l a a sí misma e n u n espejo, q u e se persigue y se asesina y se h u n d e e n el m a r de la n a d a , p a r a seguir viviendo e n la a g o n í a d e estar m u e r t a de m i e d o .

Y el m a r también está en Gorostiza, p e r o en él es o t r o mar, n o es el m a r de la n a d a d e Villaurrutia, es u n mar, p a r t e íntegra de su ser convertido e n m u n d o , m a r del poeta, a d h e r i d o a su c u e r p o p o r la acción de la sal. Y G o r o s t i z a t i e n e o t r a r o s a ( n o la r o s a n e g r a d e Villaurrutia), pero sí u n a rosa pétrea: n o p u e d e crear la rosa, sólo concebirla en su mente: es la idea del h o m b r e q u e se reconoce u n dios, c o n d e n a d o a tener la conciencia d e serlo, p e r o despojado del p o d e r de crear. Es el poeta q u e n o concibe la rosa (la poesía), sólo la sueña.

Y la m u e r t e q u e aterra a Villaurrutia, es otra m u e r t e sin fin e n Gorostiza: p o e m a q u e d e t i e n e el aliento al ser leído p o r esos cambios de ritmo impresionantes, leta-nía de los "aleluyas". Es u n c a n t o a la vida q u e m u e r e y r e n a c e para volver a m o r i r e t e r n a m e n t e .

CARLOS PELLICER

SELVA IN NATURAL/BUS

SI J O S É GOROSTIZA le cantó a la m u e r t e sin fin, Carlos Pellicer le c a n t ó a la vida sin fin: vida, f r u t o , semilla, r e p r o d u c c i ó n , m u e r t e — v i d a — naturaleza q u e vive e n el poeta, e n el p o e m a q u e p e r p e t u a r á la poesía.

Y aquí estoy con el timbre de otra voz que tuve cuando el viento fue mi cuerpo. Se siembra en mi garganta una semilla que algún día

será lo que de mí pueda quedar.

Bosque, vida, d e s o r d e n , o r d e n divino s u p e r i o r e n la abundancia, en el exceso, e n el m o v i m i e n t o q u e t o d o lo ocupa, q u e t o d o lo llena, q u e n o deja lugar ni a la luz, ni al tiempo, ni al viento; vida d e s n u d a , excedida en el sexo solitario, secreto, paradisiaco, i n o c e n t e , sin pecado:

...Hay serpientes como joyas proh ibidas

que no se atreven a ofrecer manzanas

a tanta y endiablada desnudez. [ - . ]

Desde una fecha, acaso inexistente,

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floreciente, desde siempre.

La selva, gran verdad con tanto engaño, e n g a ñ o verde, m u t a b l e cromatismo de la a u r o r a a la noche:

Verde e n la a u r o r a

Lo verde es un incendio que destruye las oportunidades de la aurora.

Verde e n el m e d i o d í a

verdad de tantos verdes la conjura de la verde verdad- que oculta el sueño lo irresponsable del secreto oculto. El verde es un color hospitalario: en tanto más oscuro más humano. En la lenta explosión del mediodía,

la luz hace del trópico un Sebastián sangrante.

Verde e n el a t a r d e c e r

Entre la súplica de los atardeceres, el verde es tinta china,

ni la luz ref ugiada en lo más negro.

Verde - n e g r o e n la N o c h e

Con las manos arrodilladas acato el primer paso de la Noche.

[ - ]

entro en la noche como nada limpio, en un claro del bosque, abandonado.

Y el poeta entra en el bosque del trópico, e s c o n d i d o en la n o c h e ; d e s n u d o , limpio, i d é n t i c o ritual del b a ñ o en a m b a s partes del poema: allá en C h i c h é n , acá en Usumacinta.

Un mediodía en el Usumacinta, hablé con mis amigos, entre el agua, todos desnudos en la luz profunda. Nacían y morían las palabras, relatando la historia de la vida.

Nacer, morir, eso es la vida, y e n su proceso está la p o d r e d u m b r e , la realidad empedernida, d o n d e la m u e r t e se alimenta de la vida, y hay tanta "realidad" y tanto "en-gaño"; d o n d e el t i e m p o es la n o c h e : está el tiempo debajo de la tierra/ que es la noche.

Y el bosque es u n a "industria", productiva de vida, matemática q u e suma, resta ( p u d r e ) , multiplica y divi-de, con u n a industria de hojas, d o n d e Toda la maquina-ria del trabajo/es fruto del silencio vegetal.

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"¿ Y tú, qué haces aquí?

Nosotros somos sigilosamente analfabetos.

Aprende a leer

para escribir sobre nosotros."

El p o e t a canta así, en su "Oda Tropical" su lectura del bosque, y c u m p l e la consigna.

Y lee en las voces d e la n o c h e las cosas q u e le cuen-tan de otros h o m b r e s "desnudos", habicuen-tantes d e las sel-vas:

Aquí el hombre desn udo se enfloró la cabeza

con las plumas más lindas de los aires.

[...]

La suntuosa elegancia de los mayas le dio a la selva un porvenir eterno. Desnudo y enjoyado,

ese hombre nos asombra.

Desnudez, suntuosidad, elegancia del maya q u e emu-ló la selva, y la envolvió e n soledad, en secreto; d r a m a de la vida q u e d e s c u b r i ó el poeta, leyendo los colores y e s c u c h a n d o la música de la orquesta del b o s q u e .

Bosque q u e canta, enjoyado, cromatizado; q u e toca su música con su p r o p i a orquesta de i n s t r u m e n t o s y sonidos múltiples y acordes:

Y un flautín en la tarde

que enriquece invisibles amarillos.

V el piano de rumores entre un rugido y otro, y el silencio

que dirige la orquesta de la selva.

[...]

No nos iremos sin decir buenos días

al clarín de la selva que improvisa sus luces. Oírlo cantar es tener en las manos

un collar de esmeraldas y rubíes.

[..,]

El gran tambor del viento Que antecede a la lluvia,

[ • • • ]

perfora los oídos de la atmósfera y se queda colgando de un cartílago.

En este m o m e n t o tensionante del concierto, retum-ba la percusión del tambor; expectación d e selva sor-p r e n d i d a q u e descuida un instante su desessor-perada in-dustria reproductiva; m o m e n t o que a t r a p a el poeta, y nos devela el secreto q u e le c o n t a r o n las voces, la or-questa, los sonidos, los colores:

A esos momejitos,

la dinámica furia de los átomos pierde velocidad. ¡La Poesía! Reina del Reino Vegetal, la cifra uno entre los mil millones del ambiente.

(26)

Yo te saludo, bosque.

[ - ]

Absórbeme. Dilátame. Diluyeme.

Pintor y músico.

[ - ]

Yo sé que si me espera la esperanza,

contra toda, destrucción voy hacia ella.

Pellicer canta y celebra los atributos y excesos de la selva, c a n t a a la selva c o n u n c a n t o q u e c r e c e , se autodestruye, se t r a n s f o r m a , y resurge para t o m a r nue-va vida. El p o e t a c o m o la selnue-va misma, cambia, modifi-ca, t r a n s f o r m a , disminuye, agrega y n o t e r m i n a su " O d a tropical a c u a t r o voces". Selva de Pellicer q u e ; W s ter-mina de definirse en su vastedad, en la mutabilidad de la corrupción generadora, en lo inabarcable de la selva q u e can-ta y a n t e la cual s u c u m b e e n la "Segunda intención"1 d e

su Esquema.

Carlos Pellicer d e s c u b r e para sí los secretos e n los cantos q u e le dictó, q u e le pintó la selva; y nosotros los d e s c u b r i m o s e n su creación poética.

1 José Javier Villarreal. Curtos Pellicer: al amparo de su propio cuerpo.

Meca-nograma. 1997.

IDEALIZACIÓN, AUTO AFIRMACIÓN Y EROTISMO EN

LA NOVELA TE DI LA VIDA ENTERA DE Z O É V A L D É S

Introducción

Ai. INICIAR ESTA INVESTIGACIÓN nos p r o p u s i m o s realizar u n

acercamiento h e m e n é u t i c o a la novela Te di la vida ente-ra de Zoé Valdés, cuya lectuente-ra nos p l a n t e ó u n intere-sante reto para su análisis e interpretación; aspectos q u e e n f o c a r e m o s c o n el apoyo e n ciertos principios teóri-cos c o m o los p r o p u e s t o s e n la Teoría d e la Recepción, que serán el s o p o r t e d e mayor peso en esta tarea q u e e m p r e n d e m o s .

E n t e n d e m o s , d e a c u e r d o a Wolfgang Iser q u e habre-mos de efectuar un p r o c e s o d e lectura q u e sólo h a b r á de t e n e r efecto y actualización al relacionarse con el lector.

C o m o lectores nos e n f r e n t a r e m o s al texto a través de las diversas perspectivas esquematizadas (Ingarden) q u e al representar al o b j e t o van p e r m i t i e n d o las o p i n i o n e s y comentarios.

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indetermi-nación, c o m o el e l e m e n t o f u n d a m e n t a l q u e relaciona texto y lector, g e n e r á n d o l e ideas acerca d e las intencio-nes, mismas q u e el lector p r o d u c e desde sus "fantasías".

Así e n t e n d e m o s el rol del lector, c o m o el q u e va cons-t r u y e n d o el cons-texcons-to, q u i e n p r o d u c e accons-tos de imaginación, p a r a actualizar el sentido, lo q u e le permite estar pre-sente en el m u n d o del texto a partir del horizonte d e sus opiniones.

Consideraremos el c o n c e p t o del lector implícito c o m o u n aspecto q u e se constituye en u n requisito p a r a el surgimiento de la tensión en el lector verdadero o real.

Lo anterior n o excluye el uso de otras teorías c o m o r e f u e r z o necesario en el estudio de algunos e l e m e n t o s estructurales, y c o m o s o p o r t e para c o m p r e n d e r la reali-d a reali-d y su ficcionalización e n la obra, aspectos reali-de los q u e m e n c i o n a r e m o s enseguida algunos q u e consideramos muy importantes.

El tiempo lo analizaremos de a c u e r d o al c o n c e p t o d e juegos del tiempo (linealidad y anacronías), según Paul

Ricoeur, y la fusión espacio-tiempo o cronotópo artístico literario lo estudiaremos según Bajtín.

El c o n c e p t o de a u t o r "transcriptor", c o m o un recur-so novelístico antiguo q u e se ha r e t o m a d o p o r autores c o n t e m p o r á n e o s , lo e n t e n d e r e m o s d e a c u e r d o a Oscar Tacca; también, según este autor, veremos el sentido q u e t o m a n en el texto las "alusiones" a los lectores en la novela, c o m o intervenciones q u e realiza el a u t o r a tra-vés d e comentarios.

El discurso a m o r o s o lo e n f o c a r e m o s según aportes d e Roland Barthes.

Las propuestas teóricas n o s servirán para darle for-malidad al trabajo y clarificar las dudas naturales q u e p u e d a n surgir. T e n d r e m o s q u e r e s p o n d e r a

cuestiona-mientos c o m o los siguientes: ¿cuál será el m e j o r cami-no para llegar a la c o m p r e n s i ó n d e este texto?, ¿cuál es la intención de la autora real, especialmente c u a n d o vemos q u e construye una a u t o r a ficticia en la novela?, quienes leemos, ¿qué tipo d e lectores somos ante esta novela? Sabemos q u e al ir resolviendo las dudas y las preguntas q u e surgirán, nos iremos c o m u n i c a n d o con el texto y acercándonos a su sentido.

D e b e m o s t o m a r en c u e n t a c o m o lectores, q u e la novela c o n t i e n e u n a realidad heurística; sin embargo, veremos q u e está m ost ra ndo ciertas características y ele-m e n t o s ele-muy conocidos de la realidad, coele-mo es el caso de la música y los boleros q u e son c o m o un f u e r t e pilar de la historia; aspectos q u e al estar presentes en nues-tra experiencia, p r e d i s p o n e n el á n i m o para un especial tipo de recepción. Al mismo tiempo, se plantearán in-teresantes j u e g o s d e i d e n t i f i c a c i ó n , surgirán dudas , asombro, y cierto grado d e sorpresa, mientras verifica-mos lo q u e de p r o n t o nos parece c o n o c i d o en la obra y que n o se apega en su totalidad a nuestra experiencia; es decir, leemos otra realidad: u n a q u e la autora cons-truye, p e r o d e j a n d o en ella cierto g r a d o de indetermina-ción q u e nos obliga a cuestionar n u e s t r o horizonte, a buscar otros aportes en la obra, y algunos apoyos exter-nos q u e permitan normalizare 1 sentido para su actuali-zación. T o d o esto hemos de lograrlo trabajando en equi-librar las discordancias y c o n c o r d a n c i a s e n t r e lo q u e el

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p r o p i c i a u n a c o n f r o n t a c i ó n d e horizontes: el d e la au-tora y el del lector (Iser)1, q u e d a n f u e r z a a la novela.

En esa c o n f r o n t a c i ó n es d o n d e los lectores t e n e m o s u n a real f u n c i ó n a n t e la lectura: fijar los significados a partir d e las p r o p u e s t a s d e la a u t o r a , q u i e n al n o d a r la i n t e n c i ó n v el s e n t i d o e n el texto, los irá d i s e n a n d o a partir d e u n a serie d e perspectivas esquematizadas, cuyos vacíos l l e n a r e m o s a m e d i d a q u e vayan s u r g i e n d o ; asi vemos q u e la a u t o r a d e j a la i n t e r p r e t a c i ó n al j u e g o d e

la fantasía d e los lectores (Iser)2.

De esta m a n e r a c o n c e b i m o s la i m p o r t a n c i a q u e con-fiere La Teoría d e la R e c e p c i ó n a la relación q u e se es-tablece e n t r e el t e x t o y el lector, c o n el a u t o r s i e m p r e c o m o i n t e r m e d i a r i o , q u i e n al p l a n t e a r e n la novela la serie d e perspectivas esquematizadas h a c e surgir

indetermi-naciones q u e p e r m i t e n u n a e x t r e m a actividad del lec-tor; es decir, q u e el a u t o r le p e r m i t e su i n t e r v e n c i ó n c o m o co-ejecutor d e la intención del texto, p u e s al

dise-ñar las indeterminaciones ya está c o n s i d e r a n d o q u e los lectores participarán en su novela, según lo plantea Iser'

Además, d e b e m o s t o m a r e n c u e n t a q u e la a u t o r a , al c o n s t r u i r la r e a l i d a d d e la novela c o m o u n a

representa-' Wolfgang Iser, "La estructura apelativa ele los textos" en IDietrfch Rail:

En busca del texto (Teoría de la recepción toaría). Mex.co. UNAM. 1993.

* M Iser nos dice: "Cuando un texto posee la propiedad de ser leído c o m o el elemento más importante de su estructura entonces, aun ahí d o n d e el texto pretende significado y verdad, él nnsmo debe dejarlos a su realización por medio del lector. Ahora bien, el stgmficado que aparece en la lectura está condicionado por el texto, pero en una foi-X que permite que el lector mismo lo produzca [...] Es caracterismo

de ¡este texto [literario] que n o exprese, en general, su

esto es así. entonces ¿en d ó n d e tiene lugar la intención del texto. Pues en la fantasía del lector [...]" ¡^id p.l 18.

* Cft: Ibid. p.l06.

don de reacciones a objetos, está utilizando ese r e c u r s o c o n el fin d e establecer u n a c o m u n i c a c i ó n a través d e u n efecto q u e surgirá e n sus lectores, p a r a p r o d u c i r el co-m e n t a r i o h e r co-m e n é u t i c o .

De esta m a n e r a c o n v e r g e n los dos p o l o s a los q u e se refiere Iser: el artístico q u e le c o r r e s p o n d e al a u t o r c o m o c r e a d o r d e la novela (en este caso a la a u t o r a ) , y el esté-tico, q u e le c o r r e s p o n d e al lector, q u i e n concretiza el sen-tido a p a r t i r d e la dinámica del texto, q u e le p r o d u c e el efecto e s p e r a d o 4.

I n i c i a r e m o s e n t o n c e s ese acto d e lectura, s i t u á n d o -nos f r e n t e al t e x t o q u e la a u t o r a p r o p o n e , en el q u e h a dispuesto u n a serie d e estrategias c o n las q u e t e n d r e -mos q u e e n f r e n t a r n o s p a r a a d u e ñ a r n o s d e su horizonte y del s e n t i d o ; lo q u e d e n i n g u n a m a n e r a q u i e r e d e c i r que nos p r o p o n e m o s e n c o n t r a r e n el t e x t o t o d o s los horizontes y t o d o s los s e n t i d o s q u e c o n t i e n e , sería u n a tarea exhaustiva q u e n o i n t e n t a r e m o s realizar. Desea-mos ser c o n g r u e n t e s y situarnos e n el p a p e l d e lectores reales, p r e t e n d i e n d o a p r o p i a r n o s de los s e n t i d o s q u e están e n n u e s t r o horizonte, d e s d e d o n d e surgirá la interpretación h e r m e n é u t i c a q u e p r o p u s i m o s c o m o f u n d a -m e n t o d e este trabajo.

El c o m e n t a r i o acerca d e la novela Te di la vida entera de Zoé Valdés se f u n d a m e n t a r á , en g r a n m e d i d a , e n los c u e s t i o n a m i e n t o s q u e - s e g ú n ya m e n c i o n a m o s - surgi-rán a cada paso d e la lectura, d e a c u e r d o c o n las pautas ya p l a n t e a d a s e n el texto a p a r t i r d e algunas estrategias como: u n a a u t o r a transcriptora q u e a la vez es p e r s o n a -j e en la novela, q u i e n al m i s m o t i e m p o se e s c i n d e p a r a

' Cfr. Wolfgang Iser. "El acto de la lectura". En Dietrich Rail. Op. Cit.

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hacer surgir otra q u e es su p r o p i a conciencia revolucio-naria; u n lector o lectores implícitos; la canción popu-lar c o m o técnica narrativa q u e f o r m a parte indisoluble d e la estructura; personajes reales y h e c h o s históricos f i c c i o n a l i z a d o s y, e s p e c i a l m e n t e , t o d a la e s t r u c t u r a apelativa, q u e surge d e la novela, d e la q u e nos habla I s e r \ a partir de cuyos e l e m e n t o s los lectores también f o r m a m o s parte i m p o r t a n t e p o r q u e p a r t i c i p a r e m o s c o m o co-ejecutores del sentido textual, c o m o ya lo plan-teamos.

Con base e n los recursos q u e p r o p o n e la autora, y su j u e g o d e ficción-realidad, n u e s t r o c o m e n t a r i o habrá de

ser reflexivo para crear el sentido estético de la novela. Ya situados ante esta obra de Zoé Valdés, h e m o s de considerarla c o m o u n a novela c o n t e m p o r á n e a , pues en ella o b s e r v a m o s la transgresión d e los límites

convencio-nales (Andrés Amorós)6, característicos d e la novela

tra-dicional: d o n d e son evidentes sus e l e m e n t o s estructu-rales y la construcción d e su universo, cuyo o r d e n ela-bora u n a transformación del m u n d o m e d i a n t e la co-existencia d e lo imaginario en u n a realidad ficcional.

L a estructura apelativa en esta novela, tendrá que ver con los aspectos

estimulantes en la obra (Susan Sontang los designa erotismo de UÍS artes),

con la forma como construye la realidad, las partes de mdetermma-ción, las perspectivas esquematizadas, los vacíos, el autor en el texto como comentarista y guía de la recepción, el lector implícito, y la re-nuncia [de la novela] a expresar su intención, lo que se traducirá en

una operación hermenéutica. ,, „ r i.

Cfr. Wolfgang Iser. "La estructura apelativa de los textos . En Dietnch

Rail. Op. Cit. p.p.- 99-119.

e "1 a novela contemporánea ha supuesto una tentativa para abrazar mas fielmente la realidad. Para lograrlo, ha derribado límites convencio-nales, ha ampliado de modo extraordinario su horizonte. El novelista disfruta hoy de unas posibilidades infinitamente mayores que en el siglo pasado[...]" (Se refiere al siglo XIX). Introduccwn a la novel«

am-tempmánea. Antes de 1974. 3a ed. Ed. Cátedra. 1974. p. 235.

Desde esta refracción d e lo real-irreal, indisoluble en esta novela, t o m a r e m o s el reto de construir u n a apre-ciación estética.

Vale la p e n a explicar el motivo q u e impulsó la deci-sión de analizar esta novela de Zoé Valdés. Considera-mos q u e la literamra escrita p o r m u j e r e s ha t e n i d o gran auge en las últimas dos décadas, f e n ó m e n o al q u e se ha dado en llamar el boom femenino-, lo q u e se a ú n a al he-cho de q u e el público f e m e n i n o , actualmente, lee mu-chas más obras escritas y protagonizadas por mujeres. Hay excelentes novelistas hispanoamericanas, e n t r e los que destacan: Olga Nolla, Elena Poniatowska, Angeles Mastretta, Elena Garro, Marcela Serrano, Luisa Valen-zuela, Isabel Allende, entre otras; y Zoé Valdés, c o m o escritora h i s p a n o a m e r i c a n a ( o r i g i n a r i a d e C u b a ) , exiliada desde 1994; quien además, p o r el h e c h o d e haber vivido en Francia y España, ha t e n i d o o p o r t u n i -dad de escribir su o b r a y difundirla e n aquellos países. Actualmente es considerada como la escritora latinoa-mericana más leída y d e mayor difusión en Europa.

Dice Susana Reisz, acerca de las autoras c o n t e m p o -ráneas:

H a b l a n [ e n sus o b r a s ] clel c u e r p o , su belleza y su d e t e r i o r o , el e n v e j e c i m i e n t o , el g o c e sexual, el a m o r y las r e l a c i o n e s c o n los h o m b r e s . H a b l a n d e la política d e sus respectivos países, d e su "fe-m i n i d a d " y d e lo q u e hay d e b u e n o y "fe-m a l o en s e r "fe-m u j e r , d e venta-jas y d e s v e n t a j a s y s i m p l e m e n t e d i f e r e n c i a s p a r a q u e se o i g a la voz

f e m e n i n a , sea d e la a u t o r a o d e la p r o t a g o n i s t a . '

Zoé Valdés, c o m o autora c o n t e m p o r á n e a , da su

ho-7 Citada por Carol Wassennan: La mujer y su circunstancia en la literatura latinoamericana actual. Antes de 2000. Ed. Pliegos. '2000. p.14.

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rizante especial a todos esos tópicos en la novela q u e

analizamos. . .

Esperamos, además, c u m p l i r con los objetivos q u e p r o p u s i m o s al p l a n e a r este t r a b a j o d e tesis. C o m o pri-m e r paso, p r e t e n d e pri-m o s d e pri-m o s t r a r que a través d e a antítesis "amor-dolor", c o m o el eje temático central, la

autora ficticia vive su p r o p i o idilio con La H a b a n a q u e

construye en la ficción, en el espacio y el t i e m p o litera-rios; en u n paralelismo c o n el idilio que vive la protago-nista en la historia ficticia.

Asimismo, trataremos d e c o m p r o b a r q u e el erotis-m o y la locura son f o r erotis-m a s d e libertad del ser, e n la fic-ción- y que la realidad d e la o b r a es u n a ficción cons-truida con u n a lógica específica q u e le da sentido al texto. , , . ,

Ya puestos e n j u e g o los e l e m e n t o s básicos q u e he-mos de considerar en el análisis e interpretación de a novela Te di la vida entera, iniciaremos u n a b ú s q u e d a de las intenciones d e la a u t o r a en la construcción de espa-cio y tiempo, personajes, acontecimientos, situaespa-ciones la música, el trasfondo social, político, economico; el papel que j u e g a n los s e n t i m i e n t o s de a m o r y d o l o r en la novela, y el sentido de la fantasía y lo fantástico e n el texto.

Este trabajo está e s t r u c t u r a d o e n seis apartados: rea-lidad ficcionalizada, idealización dual, perspectiva de la narración, la libertad e n la ficción literaria, la novela c o m o bolero narrativo, y el efecto en el lector, en el q u e e x p o n d r e m o s algunas d e las impresiones mas intere-santes de la lectura y su a p o r t e a nuestra experiencia. Con este análisis interpretativo esperamos c o m p r o b a r o modificar la hipótesis q u e surgió en u n p r i m e r acer-c a m i e n t o al texto, q u e acer-consistió en afirmar: la novela le

di la vida entera d e Zoé Valdés construye u n a idealiza-ción ( u n idilio), c o m o u n a especie d e j u e g o dual en el que dos personajes viven su propia historia de a m o r y dolor: la protagonista en la historia; y la a u t o r a c o m o personaje d e ficción en la novela.

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SEMBLANZA

T O D A REFLEXIÓN HISTÓRICA, sobre u n h e c h o o sobre u n a

persona, implica n o sólo "contar lo q u e pasó" sino tam-bién a d o p t a r u n a posición sobre lo q u e se narra. Se visualizan los "hechos" a través de diversas lentes q u e aportan, cada u n a , u n a perspectiva distinta, p e r o al fin enriquecedora, de lo q u e se quiere d a r a conocer.

Para escribir sobre la vida d e Fina Díaz h e elegido la forma más sencilla: relatar lo que m e c o n t ó y lo q u e viví con ella d u r a n t e m á s d e 25 años de amistad. Este relato p r e t e n d e ser u n a semblanza biográfica q u e necesaria-m e n t e será i n c o necesaria-m p l e t a y s i e necesaria-m p r e p e r necesaria-m e a d a de necesaria-mi cari-ño y a d m i r a c i ó n . N o obstante h e q u e r i d o o f r e c e r u n texto d o n d e p r e d o m i n e n los h e c h o s sobre mis opinio-nes; p o r q u e los h e c h o s son c o n t u n d e n t e s y ayudan a enmascarar la tristeza.

Josefina Díaz Olivares nació e n Valadeces, Tamauli-pas, el 11 de j u l i o d e 1946. Sus padres, d o n Emilio Díaz y d o ñ a Socorro Olivares e m i g r a r o n a Monterrey para radicar a q u í d e f i n i t i v a m e n t e , d o n d e p r o c r e a r o n u n a numerosa familia.

Siendo muy joven - a p e n a s contaba con 14 años-, Fina se vio e n la necesidad de ayudar a su familia p o r lo q u e , apenas t e r m i n a d a u n a breve carrera secretarial, e m p e -zó a trabajar c o m o auxiliar en u n a p e q u e ñ a oficina.

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oportunidad de ingresar a la empresa Anderson Clayton d e México, d o n d e d e s a r r o l l ó u n a destacada c a r r e r a administrativa c o m o secretaria ejecutiva.

En u n afán de s u p e r a c i ó n , q u e la caracterizaría toda su vida, ingresa a la escuela Plutarco Elias Calles d o n d e cursa la secundaria n o c t u r n a para c o n t i n u a r después con los estudios d e E n s e ñ a n z a Media Superior en la Preparatoria N ú m . 3 d e la UANL.

Fina siempre r e c o r d a r í a esta etapa de su vida con entusiasmo, pues f u e r o n esos años difíciles - p o r el es-fuerzo q u e significaba c o m b i n a r estudio y t r a b a j o - el t i e m p o para cultivar b u e n o s amigos así c o m o p a r a de-jar huella c o m o u n a a l u m n a brillante y disciplinada.

Una vez concluido el bachillerato y al h a b e r descu-bierto u n a clara inclinación p o r los estudios de lengua-j e y literatura, se inscribe e n la facultad de Filosofía y

Letras d e nuestra Máxima Casa de Estudios, para for-m a r parte de la generación 1972-1977 de la Licenciatura e n Letras Españolas.

Los años universitarios f u e r o n la tierra d e cultivo propicia q u e t r a n s f o r m ó a la j o v e n inquieta q u e desea-ba ser maestra, en la profesionista responsable, dinámi-ca y creativa que dedidinámi-caría b u e n a parte de su vida - 2 7 a ñ o s - a labores d e d o c e n c i a en la Preparatoria 16.

Su actividad profesional se desarrolló en tres líneas de trabajo: la docencia, la actividad administrativo/aca-démica y la p r o d u c c i ó n literaria y d e material didácti-co.

El s u e ñ o de Fina Díaz f u e ser maestra y a esa activi-dad se dedicó e n la " p r e p a " p o n i e n d o en ello t o d o su e m p e ñ o y su pasión. Maestra d e muchas generaciones, impartió cursos de Taller d e Redacción, Taller de Lec-turas Literarias, Etimologías Griegas y Latinas y

Espa-ñol. Incansable, siempre exigía a sus a l u m n o s dar el m á x i m o esfuerzo, siendo ella el m e j o r ejemplo de lo que predicaba.

Desde sus p r i m e r o s años en la Preparatoria apoyó la labor d e los diferentes directores realizando f u n c i o n e s de liderazgo en el c a m p o a c a d é m i c o y administrativo.

En 1975, d u r a n t e la gestión de la primera directora de esta escuela, la doctora Silvia Mijares, Fina f u e n o m -brada C o o r d i n a d o r a Académica y j e f a de la Academia de Taller d e Redacción. P o s t e r i o r m e n t e , siendo direc-tor el ingeniero Jaime César Vallejo, se d e s e m p e ñ ó c omo jefa de la Academia de Etimologías Griegas y Latinas.

En el p e r i o d o c o r r e s p o n d i e n t e a la administración del maestro Sergio A n t o n i o Escamilla, se le n o m b r ó Secretaria Académica y es a partir d e esos años en q u e su trabajo destacado la convierte e n u n e l e m e n t o deter-m i n an t e en el ádeter-mbito addeter-ministrativo y deter-magisterial de la escuela.

El ingeniero J a i m e Vallejo, d u r a n t e su segunda ges-tión al f r e n t e de nuestra escuela, la n o m b r ó subdirec-tora, puesto q u e d e s e m p e ñ ó d u r a n t e los seis años co-rrespondientes.

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valio-sos auxiliares en su trabajo magisterial. En todo estos tex-tos dio muestra de u n trabajo de investigación serio y do-cumentado al que dedicó horas de esfuerzo y estudio.

La literatura f u e p a r t e i m p o r t a n t e d e su vida; asidua lectora y m u j e r sensible y aguda, la escritura d e diferen-tes g é n e r o s literarios se p r e s e n t ó casi n a t u r a l m e n t e . Desde mediados d e los 80 publica algunos c u e n t o s y p o e m a s en periódicos y revistas locales, actividad q u e n u n c a a b a n d o n a . Llegan después los libros: Después cíe-la lluvia, esfuerzo colectivo d o n d e ven cíe-la luz tres d e sus relatos; y, más a d e l a n t e , sus ensayos sobre poetas mexi-canos q u e d a n impresos e n Raíces de eternidad.

Fina Díaz buscó s i e m p r e la superación personal y profesional, por eso participó activamente en múltiples actividades de f o r m a c i ó n y profesionalización d o c e n t e : cursos, talleres, d i p l o m a d o s , congresos, d o n d e su presencia siempre destacaba p o r sus acertados c o m e n t a -rios y propuestas didácticas.

C o m o u n a c u l m i n a c i ó n a estos esfuerzos, Fina cursa la Maestría en Letras Españolas en la división d e Pos-g r a d o de la facultad de Filosofía y Letras d e nuestra Universidad. Excelente estudiante, decide p r e s e n t a r su trabajo de tesis sobre la novela Te di la vida entera d e la escritora c u b a n a Zoé Valdés. Pero ya no le f u e posible presentar el e x a m e n d e g r a d o ; la e n f e r m e d a d avanza-ba, implacable.

El 22 de noviembre de 2001 fue el último día que Fina se presentó a trabajar. Celebrábamos la J o r n a d a Universi-taria de la Lectura, evento que había organizado los últi-mos cuatro años. Ese día entregó, ya con muchas dificul-tades, el reconocimiento a nuestro conferenciante invita-do: el licenciado Miguel Covarrubias, querido maestro de Fina durante la licenciatura y el posgrado.

Josefina Díaz m u r i ó la m a ñ a n a del 9 de marzo de 2002. N o r e c u e r d o si había sol o estaba nublado, sólo r e c u e r d o la sensación de vacío, de impotencia.

Estos son algunos hechos de su vida, muy pocos cier-tamente. N o les conté d e su afición p o r la música, p o r las películas de acción y p o r una b u e n a charla. No les conté del i n m e n s o a m o r a su hija, del cariño entraña-ble a sus padres. N o les dije n a d a d e su generosidad, de sus miedos, de sus manías. T o d o esto lo c o m p a r t í con ella. Tuve el privilegio de ser su amiga.

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GRACIAS Y ADIÓS

Duro es decirte adiós, pero lo digo

Esther M. Allison

C U A N D O ENTRÉ A LA HABITACIÓN del hospital esa tarde de

marzo, te e n c o n t r é radiante. Después de h a b e r perma-n e c i d o los últimos días e perma-n u perma-n estado grave, de semi-inconciencia, m e s o r p r e n d i ó verte c o n esa lucidez ex-traordinaria. Parecía increíble p o d e r identificar de nue-vo, esa m i r a d a tuya, tan expresiva y cálida. A u n q u e ya n o podías hablar, p u e s en tu cuello h a b í a n c o n e c t a d o u n t u b o q u e te ayudaba a respirar, te vi c o m o la Fina de siempre.

Al principio m e alegré m u c h o , p e r o d e s p u é s del en-tusiasmo d e los p r i m e r o s minutos, caí e n la c u e n t a de q u e t o d o era u n a ilusión. Ya m e h a b í a n c o n t a d o de esas mejorías insólitas, p r e á m b u l o de la m u e r t e .

Presentí q u e muy p r o n t o te irías y q u e h a b í a llegado el m o m e n t o d e d e s p e d i r m e .

Esperé que tu hija, feliz p o r tu i n e s p e r a d a vitalidad, t e r m i n a r a d e arreglarte y mimarte; ella b r o m e a b a con-tigo, m i e n t r a s tú le pedías con la m i r a d a y las m a n o s q u e c o n t r o l a r a sus excesivas muestras d e cariño. Cuan-d o salió a Cuan-d e s p e Cuan-d i r a u n a Cuan-de sus tías, m e q u e Cuan-d é f r e n t e a ti, a solas, y el silencio nos invadió.

Yo era la q u e p o d í a hablar, mi garganta estaba per-f e c t a m e n t e sana, p e r o el n u d o d e las e m o c i o n e s me i m p e d í a articular siquiera u n a frase. Era muy d u r o de-cirte adiós.

¡Cuántas cosas p e n s é decir, p e r o n o p u d e !

Esa tarde, m i r á n d o t e a los ojos, h u b i e r a q u e r i d o agra-decerte la e n o r m e confianza q u e m e tuviste todos estos años. Eso nos había p e r m i t i d o c o m p a r t i r nuestros pe-q u e ñ o s éxitos personales y los ratos felices; p e r o tam-bién esa confianza hizo posible que m u c h a s veces pu-diera c a m i n a r a tu lado, d u r a n t e el tránsito p o r esos periodos de oscuridad q u e tanto te a t o r m e n t a b a n .

Debí decirte aquella tarde q u e tu desarrollo profe-sional f u e toda u n a escuela para nosotras, tus amigas. Que el entusiasmo q u e le imprimías a todos tus proyec-tos y la disciplina c o n q u e los llevabas a cabo, nos im-pulsaron a imitarte.

Era i m p o r t a n t e q u e supieras c u á n t o a d m i r á b a m o s tu generosidad; t o d o ese t i e m p o que dedicabas para solu-cionar el p r o b l e m a d e algún c o m p a ñ e r o o a l u m n o q u e se dirigía a ti p o r alguna necesidad, p e q u e ñ a o g r a n d e . Debí h a b e r t e dicho, además, que siempre a d m i r é la pasión - n o p u e d o decirlo de" otra m a n e r a - con la q u e preparabas tus clases y los materiales didácticos para tus alumnos. Ese deseo insaciable p o r saber más; p o r buscar e n los libros la respuesta a cualquier d u d a , p o r más insignificante q u e f u e r a .

Fina, m e h u b i e r a gustado decirte lo orgullosas q u e nos sentíamos, p o r q u e al contrario d e lo q u e suele su-ceder, n u n c a te aprovechaste de la posición q u e goza-bas e n la escuela. La h o n e s t i d a d para ti n o era sólo u n a palabra.

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No es necesario decir a h o r a q u e esas dos palabras iban cargadas de u n e n o r m e cariño, y de la gran admi-ración y el respeto q u e te h a b í a s g a n a d o a pulso. Pero también ese gracias fue p r o n u n c i a d o con orgullo; sí, con el orgullo que m e m e r e c í a ser c o n s i d e r a d a u n a d e tus m e j o r e s amigas. Eso m e o t o r g ó el privilegio d e acom-p a ñ a r t e e n estos últimos meses, los más difíciles d e tu vida, y m e p e r m i t i ó ser testigo del alto g r a d o de digni-d a digni-d que p u e digni-d e alcanzar u n a p e r s o n a .

Para siempre.

LETICIA M . H E R N Á N D E Z MARTÍN DEL C A M P O

A N O C H E SOÑÉ CONTIGO

Q U E R I D A FINA:

A n o c h e soñé contigo.

Era aquella é p o c a c u a n d o e s t u d i á b a m o s en la facul-tad. Estabas sonriente, h e r m o s a , llena d e vida; vestías de rojo, el color d e la alegría. No te escuchaba p r o n u n -ciar palabras, p e r o n o hacía falta, p o r q u e tus ojos lo decían todo: inteligencia, decisión, seguridad.

D e b e h a b e r sido u n s u e ñ o lúcido, p u e s a u n q u e tu imagen era tan real, yo sabía que te habías ido.

Desperté.

D e s p e r t ó mi m e n t e c o n u n tesoro d e recuerdos: Estuviste presente, c o m o un ángel, a y u d á n d o m e con aquel trabajo i n t e r m i n a b l e de Fin d e carrera, ¿te acuer-das? ¡Cuánto te agradezco!

¡Y el p o e m a q u e compusiste para mi boda! U n a pri-micia d e tantos otros q u e saldrían de tu p l u m a .

Las r e u n i o n e s e n el café, para p l a n e a r y proyectar; para e n g r a n d e c e r la p r e p a y platicar; p a r a apoyarnos y reír.

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Tu amistad d e tanto t i e m p o . Tu c u i d a d o y sensibili-d a sensibili-d hacia mí, tu integrisensibili-dasensibili-d y valentía a n t e los e m b a t e s d e la vida.

¡ C ó m o te a d m i r o !

Fina, m u j e r virtuosa, c o m o aquélla d e q u i e n habla la Biblia; m u j e r f u e r t e , p e r o a la vez fina, delicada y gra-ciosa.

Amiga sincera y c o m p a ñ e r a idónea. Seguirás visitándome en sueños. Seguiré r e c o r d á n d o t e y a m á n d o t e .

Hay amistades que son indisolubles, eternas. La

nues-tra lo es.

C o n t o d o mi amor.

ELIZÁBETH G Ó M E Z DE BARRIENTOS

RAÍCES DE ETERNIDAD

DE JOSEFINA DÍAZ OLIVARES*

COMPARTO LA EMOCIÓN de J o s e f i n a Díaz p o r los poetas

mexicanos q u e incluye en su reciente l i b r o Raíces (le eter-nidad**.

Algunos d e ellos (como Novo, Pellicer y Gorostiza) f u e r o n presencia constante d u r a n t e la s e g u n d a etapa de mi f o r m a c i ó n literaria.

Desde u n principio me d e s l u m h r ó la consistencia de su voz m a d u r a , c o n f o r m a d a p o r el d o m i n i o de u n len-guaje t r a b a j a d o hasta la naturalidad y u n tratamiento temático novedoso para q u i e n , c o m o yo, provenía del esquemático y d e c a d e n t e romanticismo.

Estos poetas, además, asumían el oficio c o m o acti-tud y c o m o destino, n o c o m o p a s a t i e m p o para ejercitar el ingenio, g a n a r f a m a y lucir en sociedad.

A pesar de q u e hace años a b a n d o n é esa etapa, sin haberla s u p e r a d o , vuelvo a estos a u t o r e s periódicamen-te, y Raíces de eternidad es u n excelente motivo.

Lo primero que detecto en estas Raíces... es que Josefina Díaz nos lleva del análisis a la crítica con la seguridad que da u n estilo moldeado en las aulas: claro y preciso.

* Leído en el Museo de Historia Mexicana, el 10 de julio de 1998, den-tro del programa de actividades Círculo Literario.

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