monografía Gonzalo Villegas Pardo

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Gonzalo Villegas Pardo 201014338

Percepciones, impresiones, ideas. La memoria, la imaginación.

En el tratado de la naturaleza humana, David Hume comienza explicando detalladamente que toda percepción humana puede ser de dos géneros, a saber: impresiones e ideas. Poco después comienza esclareciendo la separación entre las ya mencionadas ideas e impresiones. Esta diferencia en un primer momento hace alusión a la vivacidad o fuerza que tienen ante el sujeto humano. Es decir, la intensidad de cual sea la percepción vivida. De esta manera Hume afirma que, “A las percepciones que penetran con más fuerza y violencia llamamos impresiones, y comprendemos bajo este nombre todas nuestras sensaciones, pasiones y emociones tal como hacen su primera aparición en el alma.” 1 Por otro lado, Hume entiende a las ideas como los

reflejos de las impresiones, aclarando específicamente que éstas son evidentemente de menor vivacidad, o dicho de otra forma, son imágenes débiles de dichas impresiones.

Aunque nuestro autor delimita prematuramente cada una de las percepciones, no descarta la posibilidad de que estas se acerquen, y de esta manera sea difícil distinguirlas. Ya sea el caso de una idea muy vigorosa; como en el sueño, la locura, o alguna emoción violenta, donde ciertas ideas aparentan ser impresiones. O que una impresión sea muy débil o tranquila al grado de parecer una idea. Es ahora que David Hume introduce una nueva categoría, la cual concierne tanto a las ideas como a las impresiones. Hume separa las percepciones en simples y complejas. Diciendo que las percepciones simples son esas que no admiten separación o distinción. Y que por otro lado las percepciones complejas son distinguibles y constan de más de una cualidad o característica por la cual puede ser fácilmente diferenciada.

Después, al indagar más profundamente sobre las diferencias y semejanzas entre ideas e impresiones, Hume asume que existe una relación forzada entre impresiones e ideas, y que de cierta manera cada impresión lleva consigo una idea, y de igual manera la idea a la impresión. Pero, al hacer esta afirmación apresuradamente, poco después nuestro autor clarifica su proposición, afirmando que solo las ideas e impresiones simples son las que guardan dicha relación. Por otro lado, es importante señalar que para Hume, todas las ideas simples encuentran su origen en una impresión, es entonces preciso notar, la importancia de las impresiones para Hume, a tal grado que él rechaza cualquier indicio de innatismo. Diciéndolo fuertemente hume postula esta premisa fundamental del empirismo “ Para dar a un niño la idea de escarlata o naranja o de dulce o amargo, presento los objetos, o, en otras palabras, le produzco estas impresiones, pero no procedo tan absurdamente que intente producir las impresiones despertando las ideas.”(p. 22).

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A pesar de haber declarado esta premisa, nuestro autor deja abierta la posibilidad de que una idea simple pueda anteceder a una impresión, en algún remoto caso. Asimismo con estas palabras, Hume esclarece que, por otro lado, existen ideas que son producidas por imágenes de sí mismas en otras ideas: “Las ideas producen imágenes de sí mismas en nuevas ideas; pero como se supone que las primeras ideas se derivan de impresiones, sigue siendo cierto que todas nuestras ideas simples proceden mediata o inmediatamente de sus impresiones correspondientes. (p.23)”Esto apoya la primera máxima del empirismo de Hume, que afirma que a toda idea le antecede una impresión, ya sea mediata o inmediatamente, es decir que la idea tenga una relación directa o indirecta con la impresión.

Ahora, después de precisar algunos rasgos de las percepciones, y postular algunas de sus máximas, Hume se dispone a clarificar la naturaleza de las impresiones y su discernir en su clasificación, es así como afirma que existen impresiones internas e impresiones externas. De esta manera manifiesta que: “Las impresiones pueden ser divididas en dos géneros: las de la sensación y las de la reflexión. El primer género surge en el alma, originariamente por causas desconocidas. El segundo se deriva, en gran medida, de nuestras ideas y en el siguiente orden. Una impresión nos excita a través de los sentidos y nos hace percibir calor o frío, sed o hambre, placer o dolor de uno u otro género. De esta impresión existe una copia tomada por el espíritu y que permanece después que la impresión cesa, y a esto llamamos una idea. (p.24)”

Insistentemente Hume muestra la superioridad de las impresiones, y es entonces en esta condición que él continúa con la exposición de su esquema, pormenorizando sobre las acciones que ejerce el espíritu. Dichas actividades son: la memoria y la imaginación. Las ideas memoria, según Hume, constan de una vivacidad más intensa, y de igual manera, nos presentan los objetos con más exactitud, es decir, de manera más fidedigna. Por otro lado las ideas de imaginación se presentan más débilmente así como también no son fácilmente aprehensibles por el espíritu. Igualmente Hume hace una nueva distinción entre dichas ideas, haciendo alusión a sus límites con respecto a las impresiones, más claramente dicho, él afirma que las ideas de imaginación cuentan con una libertad mayor, en el sentido de dependencia para con las impresiones. Al contrario de las ideas de memoria, las cuales se encuentran limitadas en dicho aspecto.

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“A las percepciones que penetran con más fuerza y violencia llamamos impresiones, y comprendemos bajo este nombre todas nuestras sensaciones, pasiones y emociones tal como hacen su primera aparición en el alma.” (D. Hume, Tratado de la naturaleza humana, L.I, p. 20)

¿El escepticismo de Hume, puede ser una herramienta útil para el espíritu filosófico?

¿Esta propuesta filosófica tiene la facultad de explicar todos los fenómenos del conocimiento?

Gonzalo Villegas Pardo 201014338

Los juicios de valor

Hume parte declarando que toda acción del espíritu se desenvuelve en ámbito de las percepciones, es entonces que entiende la principal función de la razón, como la de recibir percepciones (impresiones e ideas), y más específicamente de descubrir la verdad o falsedad. “La razón es el descubrimiento de la verdad y falsedad. La verdad o falsedad consiste en la concordancia o discordancia con las relaciones reales de las ideas o con la existencia real y los hechos. (p. 333)” Pero en éste análisis sobre la razón, hume afirma que dicha razón no puede mermar las acciones humanas, es decir que no tiene el poder de reprimir alguna acción o pasión. Poco después apoya su premisa desde otra perspectiva, aludiendo a la naturaleza de las pasiones, las cuales él sostiene, que no pueden tener un carácter de verdad o falsedad, de esta manera lo dice Hume: “Ahora bien: es evidente que nuestras pasiones, voliciones y acciones no son susceptibles de una concordancia o discordancia tal por ser los hechos y realidades originales completos en sí mismos y no implicar referencia a otras pasiones, voliciones y acciones. Es imposible, por consiguiente, que puedan ser estimadas como verdaderas o falsas y que sean contrarias a la razón o conformes con ella. (p.333)”

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Los juicios de hecho

A partir del análisis ya planteado, sobre la imposibilidad de la razón para controlar las pasiones, Hume continúa desarrollando algunos conceptos derivados del estudio de la moralidad, por medio de la razón y es así como tiene un acercamiento a los juicios de hecho; los cuales según nuestro autor, deben ser claramente separados de los juicios de valor. Puesto que Hume no concibe que exista una relación concreta entre el bien o mal moral y los objetos externos. E igualmente se sigue que, las relaciones causales de los fenómenos de la naturaleza escapan de nuestras percepciones, aludiendo esto a que, cualquier ser del universo nos es presentado de manera independiente y desligada. Así lo dice Hume: “Todos los seres en el universo, considerados en sí mismos, nos aparecen completamente desligados e independientes los unos de los otros. Sólo por experiencia conocemos su influencia y conexión, y esta influencia no podemos extenderla más allá de la experiencia. (p.337)”

Poco después, Hume hace una crítica hacia los filósofos que creen que es posible determinar fenómenos morales, del mismo modo que es posible determinar los fenómenos físicos o las matemáticas. Nuestro autor pone de ejemplo el vicio y concluye nuevamente que la razón no puede hacer objeto de estudio a la moralidad, mas en cambio debe hacerlo el sentimiento. Así lo dice Hume: “El vicio nos escapa enteramente mientras se le considere como un objeto. No se le puede hallar hasta que se dirige la reflexión hacia el propio pecho y se halla un sentimiento de censura que surge en nosotros con respecto a la acción. Aquí existe un hecho; pero es objeto del sentimiento, no de la razón.”

Es así que podemos concluir que, los juicios de hecho son determinados por la razón, es decir que, tienen claramente un carácter de verdad o falsedad, el cual es determinado por una sociedad, misma que a partir su grado de asimismo ha sido explicitado que, tanto los hechos, como en la moral, no es posible vislumbrar las relaciones de causa y efecto, a no ser por la experiencia y la costumbre.

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El positivismo de Auguste Comte.

El trabajo filosófico de Auguste Comte versa sobre el conocimiento, mas sin embargo, él lo nombra reflexión, así entonces Comte hace un análisis sobre la evolución de las reflexiones humanas, y afirma que, dichas reflexiones deben pasar por tres estadios, a saber; el estadio teológico, el estadio metafísico y finalmente el estadio positivo. Es importante resaltar el carácter evolucionista que utiliza nuestro autor para referir los cambios en la reflexión humana, destacando el estadio positivo como el culmen de las reflexiones humanas. En el estadio teológico, como su nombre lo dice, la reflexión alude a aquellos conocimientos de índole religioso, en donde el ser humano versa su entendimiento sobre explicaciones fantásticas. De esta manera, afirma que en esta reflexión el hombre tiene una limitación, debido al desapego de la realidad.

Sin embargo Comte acepta la importancia de este conocimiento, puesto que afirma que es de gran influencia para el pensamiento moral y político. A su vez es considerado de vital importancia, puesto que es necesario para abrir camino hacia el siguiente estadio. Así después, en el estadio metafísico el ser humano busca encontrar y explicar el origen y la naturaleza de la realidad, haciendo uso de la abstracción, mas sin embargo al límite de dicha reflexión son utilizados fundamentos teológicos. Cosa que para Comte es claramente carente de explicación empírica. Por otro lado la reflexión positiva hace uso de la abstracción característica del estadio metafísico en cuanto a su carácter lógico, mas sin embargo éste último estado, es puramente lógico-moral. Puesto que renuncia a las reflexiones absolutistas, e igualmente apega la imaginación a los fenómenos empíricamente verificables. Con el fin último de prever los acontecimientos futuros, a partir del análisis de dichos fenómenos reales. Por otro lado se entiende el carácter moral del positivismo aludiendo a la adecuada utilización de la ciencia, al servicio del hombre. Es decir que las ciencias naturales particulares sirvan de herramienta para el bien de la existencia del ser humano. Es así que aquello que pretende el espíritu positivo, es centrar su reflexión en el desarrollo de las ciencias particulares, en función del beneficio concreto de la humanidad. Y su metodología es sencilla, de esta manera lo dice Auguste Comte:

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El positivismo lógico de Rudolf Carnap.

Rudolf Carnap nos dice que, en la historia de la filosofía han existido diversas críticas hacia la metafísica, aludiendo a su carácter erróneo en tanto que se opone al conocimiento empírico, así también la han declarado incierta, debido a que los problemas que aborda trascienden el límite del conocimiento humano, asimismo la han acusado de estéril. Por otro lado, y a pesar de dichas críticas, Carnap expone una nueva y más específica crítica hacia la metafísica. Esto lo realiza a partir de un análisis lógico de las proposiciones usadas por dicha ciencia. De esta manera afirma que las proposiciones utilizadas por la metafísica son totalmente carentes de sentido. Es entonces primordial desenvolver los argumentos utilizados por nuestro autor para entender por qué las proposiciones metafísicas carecen de sentido.

Nuestro autor explica que, en sentido estricto una secuencia de palabras carece de sentido cuando dentro un lenguaje específico no constituye una proposición. De este modo, las secuencias de palabras que aparentan ser preposiciones, son llamadas por él “pseudoproposiciones”. Las pseudoproposiciones pueden ser de dos géneros; aquellas que contienen una palabra carente de una significación concreta, o aquellas que se forman de palabras con significado concreto, pero son formuladas de manera anti sintáctica o incorrecta.

La forma de encontrar el significado de una palabra, es utilizándola de la manera más simple, es decir definiendo su sintaxis, Carnap va a llamar a ésta forma, proposición protocolar o elemental. Para comprobar la válida significación de la proposición, es necesario someterla a las siguientes cuestiones: ¿de qué proposiciones es derivable P y qué proposiciones pueden derivarse de P? ¿Bajo qué condiciones P debe ser verdadera y bajo qué condiciones es falsa? ¿Cómo puede ser verificada P? y por último ¿Cuál es el sentido de P?

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“Pero el metafísico nos dice que lo que él quiere “significar” no es esta relación empíricamente observable, porque en ese caso sus tesis metafísicas no serían sino proposiciones empíricas de la misma clase de las correspondientes a la física.”

Rudolf Carnap, la superación de la metafísica mediante el análisis lógico del lenguaje, P.5 ¿La lógica o el positivismo lógico tienen presupuestos metafísicos?

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Franz Boas

La interpretación de la cultura y las críticas al evolucionismo

Franz Boas, al realizar un análisis de cómo ha sido interpretada la cultura, entiende que la condición del ser humano, no es simplemente la de recibir estímulos, o padecer. Sino que, por otro lado, vislumbra el carácter creador del hombre. Por lo tanto, afirma que la cultura es un proceso de creación orgánica. Esto significa que para poder hacer una interpretación adecuada de un ámbito o sector de la cultura, como la religión; es necesario conocer y contemplar las diversas manifestaciones culturales, como la política, la economía etc. Así también, Boas hace una importante aportación a la antropología, al realizar una metodología rigurosa y objetiva, en la cual no se juzga a la cultura estudiada, desde los valores propios, es decir, que no hace juicios etnocéntricos.

Por otra parte Boas hace una crítica a la visión que tiene determinismo geográfico-ecológico en relación con la producción cultural. La cual afirma que, ciertas circunstancias geográficas de una población o comunidad determinan una creación cultural por completo, y por lo tanto, al repetirse circunstancias similares en otro lugar y momento, la creación cultural debe ser análoga. A esto, Boas objeta que, si bien las circunstancias geográficas, pueden condicionar evidentemente las acciones de la comunidad o tribu, (como el cambio de clima en las estaciones del año, los cambios en la provisión de alimentos, la materia prima que está a su alcance para la producción de objetos, etc.) no es en todo caso una determinación tajante en la creación cultural. Es decir que, de dos circunstancias geográficas similares no puede resultar una misma creación cultural esperada. De igual manera, Boas hace una crítica a la corriente difusionista, la cual considera que, todos los avances culturales son producto de una mera difusión. Por otro lado, lo que sorprende a nuestro autor, es el hecho de que ciertas prácticas culturales hayan sido mayormente difundidas que otras. Y encuentra en ello más que nada un registro cronológico de hechos culturales, que no explica cabalmente el proceso de creación cultural.

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en la cual el culmen de la evolución es el hombre occidental, y que por lo tanto las culturas divergentes, llamadas primitivas experimentan un cierto atraso.

“ Si sostuviéramos que el medio geográfico es la única determinante que obra sobre una mentalidad supuestamente idéntica en todas las razas de la humanidad, deberíamos llegar a la conclusión de que el mismo producirá los mismos resultados culturales en todas partes.” Pag.195

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La falsación en Popper.

Aquello que interesó a Karl Popper, después de haber conocido algunas de las teorías más representativas de su época como lo fueron; la teoría de la relatividad de Einstein, el psicoanálisis de Freud, la teoría histórica de Karl Marx y la psicología del individuo de Alfred Adler, fue profundizar acerca de, si existía algún criterio para determinar el carácter científico de la ciencia, y de ser así ¿Cuál sería tal criterio? Aunque primero es necesario entender que lo que Popper perseguía no era el problema de ¿Cuándo es verdadera una teoría? sino que aquello que a él importaba era poder distinguir entre la ciencia y la pseudo-ciencia, puesto que para él, es bien sabido que algunas veces la ciencia se equivoca y que la pseudo-ciencia a veces da con la verdad. Es entonces que Popper comienza diferenciando algunos rasgos de las teorías ya mencionadas, formulando la cuestión para entender ¿Por qué son tan diferentes las teorías de Marx y Freud de las de Einstein y Newton? Es evidente que no se trataba del carácter de verdad, o exactitud de las teorías físicas. Sino que las teorías del psicoanálisis, el marxismo y la psicología del individuo parecían resaltar por su impresionante poder explicativo, e igualmente dichas teorías parecían acertar a todos los problemas de su campo de estudio, aquello que hacían esas teorías era verificar y confirmar sus tesis en el mundo.

De esta manera las teorías, tratan de adecuarse a los hechos de la realidad, así pues siempre terminan confirmándose. Esta característica aparenta ser su más grande fuerza o facultad, pero en realidad es, a los ojos de Popper, su más grande debilidad como teoría.

Por otro lado no ocurre lo mismo en las predicciones de Einstein, puesto que en su teoría se muestra que en algún punto de la observación, el hecho predicho se ausenta, haciendo que la teoría quede refutada. Esto quiere decir que, “La teoría es incompatible con ciertos resultados posibles de la observación.”p.60 conjeturas y refutaciones, K. Popper. Después de dichas aseveraciones Popper continua haciendo una lista de lo que él propone sea el criterio de cientificidad de las teorías y concluye que ese carácter es llamado “falsación” o “refutabilidad”, es decir que la manera de construir una teoría sea “la prueba y el error”. Y consiste en que:

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El texto prosigue con la refutación hacia la explicación psicológica de la inducción de David Hume, la cual dice que la postulación de generalidades se debe principalmente al hábito y a la costumbre, y que dicha estructura se solidifica en la mente, puesto que la estructura del mundo tiende a repetirse. Por el contrario, Popper considera que la repetición de un fenómeno no es un hecho suficientemente decisivo para crear la expectativa de que este ocurrirá de nuevo, así pues, lo único que la regularidad puede construir es una creencia. Puesto que percibimos dicha regularidad solo cuando algo negativo ocurre. Es así como la regularidad no es aquello que crea expectativas conscientes, sino más bien la irregularidad.

¿De qué manera sería posible refutar la teoría de Popper?

Gonzalo Villegas Pardo 201014338

Michael foucault

El Sujeto y el poder

Para Michel Foulcault, la sociedad es un mecanismo de poder y en tanto que vivimos en comunidad, estamos ejerciéndolo, a todo momento estamos actualizándolo socialmente, constantemente estamos señalando dicho poder. Sin embargo para comprender lo dicho, debemos preguntar, ¿qué es el poder? y entenderlo, a manera de Foucault, como la capacidad o el modo en el cual ciertas acciones pueden estructurar y delimitar el campo de otras acciones posibles; presentes y futuras.

Así pues, aquello que interesa a nuestro autor es realizar un análisis sobre las técnicas o tácticas de poder, y asimismo la manera en la cual el sujeto opone resistencia ante dichas prácticas. Según Michael Foulcault la técnica primordial de poder tiene por objetivo “nombrar al individuo”, es decir individualizar al sujeto. Esto puede entenderse fácilmente como el acto de producción de individuos. De esta manera no sólo somos sujetos bajo el control de otra entidad, sino también bajo nosotros mismos, puesto que nos es producida una conciencia individual, y es eso lo que nos hace sujetar nuestra propia identidad.

Así como la individualización es una forma de poder, no es la manera cabal de ejercerlo sobre los individuos, sino que también Foulcault encuentra otra manera en la cual se ejerce poder sobre la sociedad. La Totalización es esa otra manera de ejercer poder. Esta consiste en la masificación de los individuos dentro de un sistema, en el que, ciertas instituciones acogen al individuo conformándolo dentro de un grupo, con el fin de asegurar su salud, bienestar y felicidad.

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hasta la muerte. Por el contrario en éste nuevo poder pastoral, la finalidad es garantizar la trascendencia terrenal de la totalidad o comunidad, así como su seguridad, y salud.

Relaciones de poder

Para Foucault el poder no es una función de consentimiento. Como ya fue mencionado, es un modo de acción que no opera directamente sobre los otros, si no que actúa sobre las posibles acciones de los otros. Es evidente que toda relación de poder se ejerce en sociedad, y por consiguiente es necesario de alguien que ejerza poder y a quien sea ejercido el poder, es decir que oponga resistencia ante el poder. Nuestro autor analiza en la historia las diversas maneras de oposición o resistencia al poder, concluyendo que han existido tres modos de resistencia, los cuales se constatan en la historia: Siglo XVIII lucha social, étnica, religiosa. Siglo IX lucha contra la alienación, la explotación, siglo XX Lucha contra la fijación de identidad.

No se debe confundir la relación de dominación, con la relación de poder. El poder solo se puede ejercer sobre sujetos libres. El aprisionamiento, claramente no es una relación de poder, cuando el preso está encadenado. Poder y Libertad no deben pensarse como opuestos, sino por el contrario, la libertad es condición esencial para ejercer poder. Las relaciones de poder presuponen la libertad del individuo, esto significa que el sujeto tenga un campo de posibilidades de acción. Entonces pues, Libertad es la posibilidad de acción dentro de una estructura delimitada de poder.

“Una sociedad sin relaciones de poder sólo puede ser una abstracción.”

Gonzalo Villegas Pardo

201014338

Paul Ricoeur, Ciencia, Ideología y cohesión social

Paul Ricoeur hace un análisis de la ideología desde una perspectiva a-marxista, con lo que pretende esclarecer las verdaderas funciones de la ideología en la cuestión de la cohesión social, e igualmente desempolvar los prejuicios que han sido adjudicados al concepto de ideología gracias al pensamiento marxista a través del tiempo.

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naturaleza (...). Se debe satisfacer uno, tratando tales temas y partiendo de principios similares, en mostrar la verdad de una forma grosera y aproximada” De esta manera Ricoeur explica que aquello que propone es, mostrar el fenómeno de la ideología en un carácter nuevo, y ciertamente susceptible a una apreciación relativamente positiva.

Es evidente para Ricoeur que, si aquello que se pretende lograr es una definición del fenómeno de la ideología, el primer obstáculo es la realización de un análisis a partir de las clases sociales. Cosa que solamente llevaría a una discusión estéril, ya sea a favor o en contra del Marxismo. Es decir que, lo necesario es evitar tal definición a través de un modelo de clase dominante. De esta manera es imperioso escapar de la fascinación de entender el problema en función de la dominación, también llamada “estrategia de sospecha”, para así penetrar a un campo más vasto sobre el que versa la ideología. Esto es claramente la “Integración social”.

Al desapego de la concepción marxista, se incluye otro obstáculo que parte del primero. Este consiste en pensar que, siendo el hombre de sospecha del que hablamos, se es quien denuncia a la ideología, apartado de ella. O mejor dicho, se cree que la ideología es el pensamiento del otro, de mi adversario. Así, él no lo sabe pero yo sí, y es entonces que me declaro fuera de la ideología. Claro está, lo que interesa a Ricoeur, es saber si existe un saber que pueda liberarse de la condición ideológica en la praxis del conocimiento. Por otro lado existe la pretensión de pensar que evidentemente existe tal punto de vista que escapa de la ideología, tal perspectiva es visiblemente la ciencia exacta, Newtoniana, Copernicana etc.

Rechazando esta tesis, Ricoeur afirma que: “la naturaleza de la relación entre ciencia e ideología depende tanto del sentido que se le pueda dar a la noción de ciencia en las materias prácticas y políticas, como del sentido que se le da a la ideología misma.” p.2 A esto se sigue una cuestión vital, si la praxis científica está sometida a ciertas ideologías. ¿Habrían de borrarse los límites entre ciencia e ideología?

Tras esta cuestión nuestro autor prosigue en la búsqueda del concepto de ideología, y lo hace tratando de arribar a él, en ves de partir del mismo, en función de esquivar la concepción marxista de la ideología. De esta forma Ricoeur parte del concepto de acción social Weberiano en el cual, el comportamiento humano tiene significación para los agentes individuales si la conducta de un sujeto está orientada en función de la conducta de otro. De esta manera, la relación social agrega a los fenómenos de significación de la acción social y de orientación mutua, una idea de una estabilidad y perdurabilidad de un sistema de significaciones, es decir una Ideología. Es aquí donde Ricoeur presenta al fenómeno de la ideología en plenitud. Y de esta manera se encuentra ligada la necesidad de un grupo social de identificarse, representarse o darse una imagen.

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movilizadora y en cambio deviene justificadora, mas no cesa la movilización en tanto que cambio, sino que moviliza en tanto que sirve a un grupo para justificar que aquello que profesa tiene razón de ser, es entonces que la ideología es usada para argumentar.

A esta característica le sigue otra que le es inherente, la cual es primordial para entender el fenómeno de la cohesión social, y es que el pensamiento debe perder su vigor para así incrementar su eficacia social, es decir que su capacidad de transformación dentro de una sociedad no puede preservarse sino a condición que las ideas devengan opiniones.

Es entonces que el nivel epistemológico de la ideología es puramente dóxico, y se expresa en slogans, o máximas, es decir de forma retórica o ambigua. Pero queda por entender que dicho carácter de la ideología es necesario para una sana convivencia social, es decir una plena cohesión social. Puesto que si existiera una divergencia ideológica visiblemente marcada entre los individuos, no existiría la paz. De esta manera lo dice Ricoeur:

“la cohesión social no puede ser superada si no es superado el nivel dóxico que corresponde al nivel cultural medio del grupo considerado. Sin embargo, una vez más no hay que denunciar prontamente el fraude o lo patológico: esta esquematizacion, este idealismo, esta retórica son el precio a pagar para la eficacia social de las ideas.” p.5

¿dicha cohesión social tendría un trasfondo de dominación?

Gonzalo Villegas Pardo 201014338

Emile Durkheim

Hecho Social y Resistencia

Emile Durkheim en su obra, las reglas del método sociológico, comienza por plantear su concepto de hecho social, e igualmente explicitar su naturaleza. Primero, es importante resaltar que para Durkheim el objeto de la sociología es el hecho social, o también llamado “institución”, concepto que en breve será explicitado.

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definición, no puedes entender las causas de una revolución haciendo alusión al concepto de guerra. No puede ser un mero análisis matemático.

Es entonces que nuestro autor prosigue haciendo una nueva profundización acerca de la naturaleza de las ideas, la cuales según él provienen de nuestro cerebro, mas la consciencia no nos dice de qué manera surgen. Por otro lado podemos manipular las ideas y utilizarlas, aunque no tenemos claro cuáles son los mecanismos que intervienen en su producción. Como si de aquello que pensáramos hubiera algo que entrelazara las ideas súbitamente. Evidentemente no lo conocemos.

De la misma forma los hechos sociales son cosas puesto que en su surgimiento, los agentes individuales no pueden dar cuenta del fenómeno, es decir que los rebasa. O dicho con otras palabras, explicar la totalidad del fenómeno en función de lo que un sujeto particular cree que hace dentro del fenómeno, es insuficiente. Puesto que en el hecho social, una persona cree que hace algo, pero no es lo que realmente es dicho fenómeno.

Es claro que la sociedad surge de los individuos, pero es diferente a ellos. Esto se puede entender fácilmente con el fenómeno de coerción, pues los hechos sociales pueden ser impuestos por la costumbre, o la moral, mismas que aunque no estén escritas en algún código o ley, son señaladas y reprobadas por la sociedad. Es así como el sujeto experimenta coerción, o bien un conjunto de resistencias. Queda explicitado que para Durkheim es necesario considerar los hechos sociales de manera externa a los individuos, puesto que son representaciones colectivas, las cuales son difícilmente posibles de modificar. Lo que por otro lado queda a la sociología es estudiar el fenómeno del hecho social, es decir las instituciones.

“he aquí, pues, un orden de hechos que presentan características muy especiales: consisten en modos de actuar, de pensar y de sentir exteriores al individuo y están dotados de un poder de coacción en virtud del cual se imponen sobre él” p. 40-41 E. Durkheim, Las reglas del método sociológico.

¿Existiría un carácter cómodo y conformista en el pensamiento de Durkheim?

Gonzalo Villegas Pardo 201014338

Emile Durkheim, las reglas del método sociológico.

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sentimos que alguna costumbre, regla de conducta o norma se nos impone, percibimos el dominio de la institución.

Así después Durkheim prosigue desarrollando las reglas del método sociológico, de esta manera aclara que es un equívoco pensar que las cosas son verdaderas, siempre y cuando nos hagan un bien e igualmente falsas si es que nos hacen algún tipo de mal. Es decir que no se deben hacer juicios a partir del carácter utilitario de las cosas. Sino que se debe partir de conceptos científicos verificables, que no estén sometidos a una función utilitaria. Esto se debe según Durkheim, a que tenemos ideas del mundo creadas por nosotros, las cuales nos son íntimas, y entonces utilizamos los hechos para corroborar nuestras ideas. Ésta patología no nos deja ver las cosas de manera objetiva, o como en verdad son. Sino que las vemos en tanto que nos son útiles en la vida práctica cotidiana.

Por otra parte, si lo que pretende la sociología es ver el hecho social de manera objetiva, se debe partir identificando aquello que se opone a nuestra observación, es decir identificar y separar las cosas de las ideas, puesto que nuestras ideas son fácilmente moldeables, asimismo las cosas difícilmente pueden manipularse, y claramente en cierta medida. Es por eso que Durkheim afirma que el secreto para identificar una cosa es la resistencia.

Partiendo de estas ideas Durkheim postula la primer regla, que consiste en no partir de ninguna prenoción, esto siguiendo el método Cartesiano. Esto implica partir siempre de conceptos científicos indudables y verificables. Por otra parte afirma que los sentimientos y/o pasiones son un obstáculo para este método sociológico, puesto que nublan nuestra visión sobre la realidad del hecho social. Es entonces necesario separar la descripción del hecho de aquello que sentimos. Otra regla que Durkheim tiene en consideración para el correcto método sociológico, es aceptar que solo podemos describir qué es aquello donde las personas se sienten obligadas, es decir la resistencia en el hecho social, mismo en el cual no es posible vislumbrar el mecanismo causal. Puesto que si lo hiciéramos, postularíamos una idea propia. De igual manera no se debe tomar como objeto de investigación más de una serie de conductas, y estas deben ser concretamente delimitadas, para así no errar en precisión. Así, a partir de la delimitación, es posible distinguirse diversos fenómenos los cuales se pueden clasificar y agrupar para un mejor estudio.

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