El juego de pelota en el Tesoro de Covarrubias

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El juego de pelota en el "Tesoro"

de Covarrubias

RICARDO OLLAQUINDIA

S

ebastián de Covarrubias es el autor de "Tesoro de la Lengua Castellana o Española", editado en

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1. El libro está considerado como el primer dic- cionario español, con más de cien años de adelanto sobre el llamado "de Au- toridades", preparado por la Academia de la Lengua.

El "Tesoro" de Covarrubias es, además de vocabulario, una enciclopedia, comprendiendo conocimientos léxicos, semánticos, etimológicos, históricos, folklóricos, etc. La finalidad del autor, al escribir la obra, fue la exposición de etimologías; pero, como bien observa Martín de Riquer, lo que ahora más se aprecia en el "Tesoro" es la extraordinaria riqueza idiomática de voces, frases, refranes, dichos populares y los datos que facilita sobre costumbres y curiosi- dades de su época.

Covarrubias recogió vocabulario propio de diversos juegos que entrete- nían a los hombres de su tiempo; y en particular, palabras pertenecientes al juego de pelota. Este hecho lingüístico, siempre interesante, lo es más por las circunstancias que lo rodean: quién, cómo, dónde, cuándo

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A principios del siglo XVII, uno de Toledo, estudiante de Salamanca, maestrescuela de la Catedral de Cuenca, que estuvo varios años en Valencia catequizando moriscos, escribió sobre pelota y trinquete, mano, pala y raque- ta, bote y rebote, boleo y botiboleo, falta, cotín, chaza, etc.

Al comentar la palabra JUEGO, nos da la primera sorpresa. Como ejem- plo de juego varonil, pone solamente el de pelota. Después de definirlo: "Es el juego un entretenimiento o pasatiempo necessario a los hombres que tra- bajan con el entendimiento para recrearse y poder bolver a tratar con nuevos bríos las cosas de veras". Después de sermonear contra los juegos de manos y

cubiletes; después de recordar los juegos circenses de Roma y los olímpicos de Grecia, termina el párrafo diciendo: "los muchachos tienen muchos jue- gos, como el de la argolla, etc., y los que son entretenimiento o exercicio de hombres, como juego de pelota, etc.".

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en todas las regiones españolas. Plumas ilustres le dedicaron preciosos co- mentarios: Calderón de la Barca, Rodrigo Caro, Juan de Zabaleta, etc.

Una de las citas literarias más famosas pertenece a Luis Vives (1492- 1540). En uno de sus "Diálogos" se compara el juego practicado en los trin- quetes de París y de Valencia. Luis Vives era valenciano y estudió en la capi- tal francesa, habiendo conocido personalmente el "Trinquet del Miracle" y el "Jeu de Paume".

Esto da pie para presentar otra palabra recogida en el "Tesoro" de Cova- rrubias: "TRINQUETE". El juego de pelota cubierto, quales son los de los corredores; díxose assí, quasi triquete, por los tres ángulos que tiene cerrados, dos en el dentro y uno en el fuera. La pelota con que aquí se jugava se llamó trigonalis, a trigone, que es la que aora se usa, y llaman pelota chica de sobre cuerda. Este juego era de la gente noble y moca, por la presteza que es neces- saria para bolver las pelotas, siendo el tiempo corto y el bote muy presto, al revés de la pelota de viento; desto queda dicho mucho arriba, verbo pelota. Podráse ver, porque ay algunas cosas curiosas; por manera que se dixo trin- quete, qzasi triquete, por los dichos tres ángulos o rincones cerrados".

Veremos, un poco más adelante, lo que dice Covarrubias en el verbo PE- LOTA. Ahora conviene destacar lo que ha significado en la historia de la pe- lota el trinquete. Ha sido la más antigua y la más perdurable denominación del lugar cubierto donde se ha practicado ese deporte, aunque en diversas modalidades. Inicialmente, el rectángulo de juego estaba dividido en dos campos por medio de una red que pendía de una cuerda; los jugadores esta- ban enfrentados y la pelota tenía que pasar por encima de la cuerda. Actual- mente, en unos trinquetes (de Navarra, Euzkadi y Francia) se juega golpean- do la pelota contra un frontis y en otros (los de la región valenciana) se con- serva la modalidad del juego sobre cuerda.

El trinquete, en muchos pueblos españoles, después de desaparecido, se mantiene en el recuerdo, dando nombre a la calle donde estuvo instalado.

Si la extensión del comentario filológico fuera criterio para medir el inte- rés del autor por los temas expuestos, diríamos que Sebastián de Covarrubias estaba grandemente interesado por la pelota. Le dedicó muchas líneas; más que a otros temas. Pero no es sensato aplicar esa medida, ya que se llegaría a la conclusión de que la palabra más interesante para él fue elefante.

Veamos ahora lo que dice Covarrubias en el verbo PELOTA: "Instru- mento conocido con que se juega. Hay muchas diferencias de pelotas, pero la ordinaria es la que está embutida con pelos, de donde tomó el nombre. Tiene figura redonda y está hecha de quartos. Con ésta se juega en los trinquetes, y por esta razón se llamó trigonal, pelota chica de sobre cuerda. Esta era la pe- lota cortesana que se jugaba con la palma a mano abierta. Era a propósito pa- ra los mocos, por la presteza y ligereza que quiere. Otra era de viento, que llamaron follis; ésta se jugaba en lugares espaciosos, así en calle como en co- rredores largos".

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rial Roma. En sus célebres "Epigramas", escritos en latín, pintó las costum- bres y diversiones de la sociedad romana; entre éstas, la del juego de pelota, juego que seguramente conoció y practicó en sus años mozos, en Calahorra y en pueblos próximos de Navarra, ribereños del Ebro.

Cuatro pelotas ofrece Marcial en su cestillo de "Epigramas", llamadas tri- gonalis, fillis, pagdnica y barpasta. Las dos primeras han sido ya descritas por Covarrubias. "La tercera se llamó pagánica, porque la usaban los villanos en sus aldeas. Era embutida de pluma. A la quarta dixeron harpasso o harpasto. Esta se jugaba casi como la chueca

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Destas diferencias de pelotas haze men- ción Marcial en sus epigramas".

El comentario de la pelota termina con un enigma versificado. Enigma, según definición de Covarrubias, "es una escura alegoría o qüestión y pre- gunta engañosa y entrincada, inventada al alvedrío del que la propone". Es lo que ahora se llama adivinanza o acertijo.

Los enigmas fueron añadidos al "Tesoro" por Benito Remigio Noydens en la segunda edición, hecha en

1674.

Se ponen entre paréntesis. Los hay alu- sivos a: avellana, celogla (celosía), espejo, estante, fiema, flos santorum, galga, ju- boncillo, miseria, monte, mosquito, mula, necio, pelota, primavera, pucbero, sartén,

sdbdnas y vigiiela.

"(De la pelota dice un enigma:

Soy una hembra preñada que qüento más de mil faltas, bastando nueve; ando hinchada, tráenme baxa y levantada; me ves por las partes altas.

Con ser cierto que la muger preñada ordinariamente no cuenta más que nueve faltas para parir a luz (si bien la ley décimo mense manda que le guarden diez meses quando se le murió el marido, y se espera un póstumo que herede, y aun Hipócrates se alarga a más tiempo), la pelota cuenta más de mil que hace en los juegos. Hínchanla de viento y anda arrastrando, ya por los suelos ya por lo más alto donde se juega)".

Tras la palabra pelota viene PELOTERO con dos acepciones: una, "el que da pelotas", y otra, "pelotero, la rebuelta (revuelta, contienda o riña), particularmente de mugeres que llegan a pelarse los cabellos o hombres a pe- larse las barbas". Esto ahora se llama pelotera.

Se jugaba a la palma, a pala y a raqueta. Primero, "con la palma a mano abierta", usando un término clásico, antiquísimo y evocador de gratos recuer- dos. En

1331

se jugaba "a la palma" en el convento de los Dominicos de Pamplona, cerca del Palacio Real de la Navarrería. Así se lee en un documen- to del Archivo de Navarra, por el que se ordenaba pagar a "Pedro de Olaiz, carpintero del Rey (Felipe de Evreux), que fizo de nuevo so precio taxado en la claustra de los frailes predicadores de Pamplona un tablado para jugar a la palma".

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RAQUETA. "Es nombre francés, raqzlet, y a mi parecer de origen hebreo, a verbo Taca, extendere, por estar tirantes las cuerdas de la red". La raqueta ha sido uno de los instrumentos más identificados desde antiguo con el juego de pelota, al que en ocasiones prestó el nombre.

Juan Iturralde y Suit, en su obra "Los castillos de Navarra en la edad me- dia" y en el tomo dedicado al "Palacio Real de Olite", escribió: "Una de las cosas que más excitaba la admiración en el palacio eran sus jardines suspendi- dos

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Nada faltaba en ellos de cuanto pudiera servir para recreo de los augus- tos moradores del castillo

...

En una parte de los jardines estaba el juego de pe- lota

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Todos los aposentos y corredores tenían su nombre especial. De algunos documentos del siglo XVI y posteriores hemos podido entresacar los siguien- tes: Paso de San Martín, Paso de los Lebreles, Camarín o Peinador de la Rei- na, Juego de Raqueta..

. ".

Según Luis Vives en sus "Diálogos", las redes de las raquetas se hacían con "cuerdas de tripa, gruesas, como las sextas de la vihuela" y también con cuerdas "de hilo".

La destreza en el uso de ambas manos es una de las mejores cualidades del pelotari, en especial del manomanista; que juegue igualmente con la de- recha y con la izquierda; que sea ambidextro. Traigo aquí esta palabra para mostrar, con un ejemplo, los curiosos comentarios que a veces incluye Cova- rrubias en la definición de algunos vocablos:

"AMBIDEXTRO. El que igualmente usa de ambas manos con una mis- ma ligereza y destreza

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Dice Aristóteles que a muy pocos hombres acontece ser ambidextros, y que entre mugeres no se hallará ninguna que lo sea; la ra- zón debe ser por su complexión fría, y aquella calidad tan activa procede de mucho calor. Y así entre los demás aforismos de Hipócrates hay uno: Mzllier

ambidextera non fit".

Según esta opinión de Covarrubias, apoyada en Hipócrates y Aristóteles, las mujeres no podrían ser pelotaris, aunque haya habido raquetistas. En cambio, entraría en la escuela hipocrática y aristotélica, como modelo y ma- estro de ambidextros en el juego de pelota, nuestro campeón Julián Retegui.

Covarrubias explicó algunas jugadas en la palabra: "BOLEO. Se dijo de bolar, y es el golpe que se da a la pelota cuando viene en el aire, como bolan- do, antes que haga bote en el suelo. Por alusión dezimos llevarse una cosa de boleo, quando con gran presteza sin esperar a muchos trances, salimos con nuestra pretensión. Botiboleo, quando inmediatamente que llega la pelota al suelo, sin dexarla hazer bote formado, la levantamos en el aire, volviéndola al contrario".

Ahora ese toque o resto de la pelota al aire se llama volea, reservando ge- neralmente el boleo para el golpe dado en la cara de otro con la mano, la bofe- tada, el tortazo.

El bote de la pelota suena también, eufónico y repetido, en el libro de Covarrubias, como en un trinquete: "BOTE

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Otras veces bote significa gol- pe, como en la pelota bote, el que da en el suelo".

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Y anotó también "BOTAR. En el juego de la pelota es jugarla del bote, sacándola. Botar, dar bote o salto la misma pelota".

Sebastián de Covarrubias, donde mejor demostró conocer el juego de pe- lota, tal como se practicaba en su tiempo y lugar de residencia, fue en la voz FALTA, al anotar una serie de ellas:

"FALTA. Término de jugadores de pelota, quando pierde; y hay muchas diferencias de faltas, como falta de servicio, porque no dio sobre la cinta o rú- brica, falta de la cuerda porque fue por debajo o topó en ella, falta de las vi- gas si topó en ellas, falta por haber dado el bote fuera del juego, falta porque la dio de segundo bote, falta porque la dio dos veces, falta porque la calentó, y las demás que se ponen en condición".

No entiendo la razón de la última falta: "porque la calentó", ni cómo po- día calentarse indebidamente la pelota, ni los efectos del calentamiento. Un antiguo reglamento de Pamplona prohibía mojarla: "No podrá el sacador mojar la pelota para sacar, ni humedecerla con saliva". Era el "Reglamento para el Juego Nuevo de Pelota de la Misericordia", impreso en 1847. Alguna falta en él indicada se debe a la colisión con cosas o seres extraños: "Es falta la pelota que pegue al aire a una persona o animal...". "Es falta toda pelota que diere al aire en un bastón, u otro objeto, sobre el cual se apoyare alguna per- sona

... .

Covarrubias recogió los nombres de algunas jugadas que no se usan en nuestro vocabulario; por ejemplo, cotin y chuzu.

"COTIN. El golpe que se da a la pelota, torciendo el codo; y assí se dixo gausi cobdtin, u cabitzl, ve/ u verbo percatio, por ser modo de herir la pelota". Se refería al golpe dado de revés, levantando y torciendo el codo. Los dicciona- rios actuales lo definen así: "Golpe que el jugador que resta da a la pelota al volverla de revés alto al que saca".

"CHAZA (chaca en el texto). Es la señal que se pone en el juego de la pelota sobre el mesmo lugar donde la tienen, si es a chacas corridas, o a don- de da el segundo bote. Dizen algunos ser nombre italiano, del verbo chiuzzure o chiassare, que vale manchar o salpicar, por quanto en el lugar de la chaca suelen echar una escopedina (un escupitajo) o señalarla con una raya, o ponen encima una señal. Pero otros dizen ser francés, del verbo chusser, que vale echar fuera; por cuanto las propias chacas son las que salen fuera por el me- dio, después que han dado el bote dentro del juego. El padre Guadix dize ser arábigo, y que vale tanto como una parte; y es assí, que el que haze una bue- na chaca no gana della quinze, pero tiene parte en ellas por la esperanca de ganar la chaca. Lutine dicitar notu, que vale señal. Hazer chaca. Chacador. Re- hazer la chaca, bolver a jugar la pelota".

Los diccionarios actuales la definen así: "CHAZA. En el juego de la pe- lota, suerte en que ésta vuelve contrarrestada y se para o la detienen antes de llegar al saque.

Y

señal que se pone donde paró la pelota". Chazador es el ju- gador que detiene las pelotas o está dedicado a este fin, el cual regularmente se pone en medio del juego. O el que no juega, pero cuida de señalar el sitio de la chaza.

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"Volver la pelota (bolver en el texto), desquitarse en la mesma moneda del que nos ha querido hazer tiro; tomado del juego que unos están al sacar en el dentro y otros en el fuera al bolver".

"Llevarse una cosa de boleo": "Dezimos llevarse una cosa de boleo, quan- do con gran presteza sin esperar a muchos' trances, salimos con nuestra pre- tensión".

"Dar a uno quinze y falta, es hazerle tanta ventaja que le puede dar parti- do, porque sería conciencia jugar con él taz a taz, teniéndole ganado el dine- ro". Taz a taz es tanto a tanto.

Una variante de esta frase se recoge y explica en el libro "El porqué de los dichos" de José María Iribarren: "Dar quince y raya. Es frase equivalente a la de dar uno quince y falta a otro. Significa "aventajarle mucho en cualquier habilidad o mérito", y, según la Academia, "se dice con alusión al juego de pelota"

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Dar quince y raya procede -según Cejador- del juego de pelota y significa "estar dispuesto a concederle al contrario la ventaja de chazas co- rrientes"

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