Creación de un centro regional de referencia en educación comunitaria para la prevención de desastres

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Educación y preparación para desastres en la comunidad: la labor de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja

Xavier Castellanos M., Responsable, Preparación y Respuesta a Desastres, Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja

Introducción

Durante más de 15 años, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja han impulsado actividades participativas de educación y preparación para desastres en las comunidades, con el objetivo de responder a la firme decisión de reducir el

número de muertes causadas por fenómenos naturales destructivos y paliar el grado de vulnerabilidad de las personas afectadas por desastres. La labor emprendida en este sentido por la red de voluntarios en cada país ayuda a fortalecer la capacidad de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de todo el mundo. Como resultado de nuestra experiencia en el terreno, hemos podido elaborar estrategias y procedimientos que se van desarrollando a medida que aprendemos. Conocer a fondo los procesos y la situación de las comunidades más afectadas ha permitido mejorar acciones específicas de reducción del riesgo. No cabe duda de que el principio de trabajar con las comunidades apunta primordialmente a asegurar que las comunidades en

situación de vulnerabilidad participen en la mayor medida posible y sean los actores principales responsables de analizar los riesgos y tomar decisiones para reducir los riesgos; sin embargo, las cosas no se producen con rapidez y es necesario elaborar una estrategia a mediano o largo plazo.

En la región de América por ejemplo, las enseñanzas extraídas en más de 10 años de trabajo con las comunidades confirman la importancia de extender las acciones de preparación y respuesta a desastres y vincularlas con actividades de salud, desarrollo y fortalecimiento institucional. Tras diversos análisis y estudios efectuados a comienzos del milenio, las Sociedades Nacionales de América se comprometieron a llevar a la práctica el marco estratégico 2003-2007 que, en el área de los desastres, pone especial énfasis en la necesidad de ir más allá del enfoque del desastre como continuo y de que se tome la vulnerabilidad como punto de partida para aplicar estrategias de desarrollo más globales, que incluyan la reducción del riesgo.

Como expondré en detalle más abajo con referencia a América Central, las actividades de educación comunitaria en materia de desastres, en combinación con las acciones de fortalecimiento de la capacidad de la propia Cruz Roja y las instituciones locales, han ayudado a salvar vidas, reducir el riesgo de desastres y coordinar las actividades de preparación y respuesta con vistas a una posible catástrofe.

Creación de un centro regional de referencia en educación comunitaria para la prevención de desastres

En la región de México y América Central, hay siete Sociedades Nacionales de la Cruz Roja. Éstas cuentan con unas 1.000 oficinas distribuidas a través de siete países, que responden a una sede central en el respectivo país. Las oficinas, llamadas filiales, seccionales, etc., están organizadas a distintos niveles. En algunos casos, las filiales pueden recurrir a toda la infraestructura que precisan para satisfacer las necesidades humanitarias del área en la que trabajan. En otros casos sus recursos son mediocres, mínimos o muy escasos. En todas nuestras filiales, sin embargo, hay un denominador común: los voluntarios comprometidos a llevar a cabo las tareas humanitarias del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, que trabajan diariamente con la comunidades que viven en situaciones de gran vulnerabilidad.

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Cada Sociedad Nacional recibe el apoyo para reforzar sus programas a través de la delegación regional de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja que opera a partir de la ciudad de Panamá, así como de Sociedades Nacionales donantes de la Cruz Roja. Desde Panamá, favorecemos la coordinación, la coherencia regional, la asimilación de prácticas recomendadas y el apoyo para proyectos que promueven la reducción de la vulnerabilidad en el sentido más amplio de la palabra. Como resultado de una de las evaluaciones que hicimos sobre los programas

comunitarios de preparación para desastres en 2002, formulamos una serie de

recomendaciones estratégicas para mejorar nuestro enfoque de reducción del riesgo de desastres en América Central. Conforme a esto, deberíamos:

1. sincronizar más eficazmente los mecanismos para responder a desastres;

2. tomar en consideración los conocimientos y aptitudes existentes en la comunidad; 3. reforzar la capacidad de respuesta comunitaria;

4. ampliar la coordinación con las autoridades locales;

5. promover la puesta en común de procedimientos y materiales educativos.

Las recomendaciones fueron ratificadas a nivel continental en el marco de acción para el período 2003–2007 aprobado por la Conferencia Interamericana de la Cruz Roja,

celebrada en Santiago de Chile en 2003. Para dar curso a los puntos enumerados más arriba, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja inició diversas acciones estratégicas a través de su oficina en Panamá para lograr los objetivos formulados en Santiago de Chile e implementar las recomendaciones de la evaluación del programa de educación comunitaria para desastres. Después de analizar la capacidad institucional de las organizaciones de la Cruz Roja de la región, el programa de educación comunitaria para desastres tiene por finalidad ofrecer servicios de más alta calidad centrándose en la aplicación de un procedimiento común con material y procesos de formación en cuatro áreas principales:

• programas destinados a entidades educativas; • programas destinados a las familias;

• programas destinados a miembros de la comunidad; • programas destinados a pequeñas empresas.

La puesta en práctica de esas líneas de acción, además del compromiso contraído por las Sociedades Nacionales en Santiago de Chile, exige que las organizaciones regionales de la Cruz Roja implementen un modelo de servicios diferente que nos permita alcanzar nuestros objetivos en áreas específicas de la manera más rápida y conveniente posible. Con este fin, establecimos el Centro Regional de Referencia en Educación Comunitaria para la Prevención de Desastres, que ha estado funcionando desde octubre de 2003 en San José (Costa Rica), en la sede de la Cruz Roja Costarricense. A lo largo de 2004, nuestra estrategia fue consolidar el establecimiento del Centro y elaborar material educativo con el apoyo técnico de la delegación regional y la contribución de varios expertos de las Sociedades Nacionales de la región. En 2005, nuestra meta fue garantizar que el Centro impartiera más dirección a nivel regional a fin de ofrecer

servicios de educación comunitaria en materia de desastres a las Sociedades Nacionales. Nuestro objetivo para 2006, hasta la fecha, es consolidar el uso de todo el material educativo elaborado, completar la preparación de un manual para la reducción del riesgo en pequeñas empresas y compilar las enseñanzas extraídas del trabajo con las

comunidades.

Entre octubre de 2003 y mayo de 2006, las actividades de este Centro Regional, con el apoyo técnico de la Federación Internacional, han permitido:

1. Establecer una base sólida de facilitadores de la Cruz Roja en cada uno de los países centroamericanos para cada uno de los módulos elaborados (12 en total).

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2. Promover el intercambio de experiencias y prácticas recomendadas entre los encargados del procedimiento de participación comunitaria, a fin de reducir la vulnerabilidad y prestar asistencia para asegurar que, en cada módulo, el

procedimiento participativo que promueve la Federación se lleve a cabo de manera conveniente.

3. Instaurar un mecanismo regional para la aplicación sistemática de las experiencias comunitarias y elaborar módulos interactivos para miembros del público con acceso a tecnología virtual.

4. Pasar revista a los conocimientos existentes en la región sobre prácticas recomendadas relativas a la aplicación del procedimiento de análisis de vulnerabilidad y capacidad en el ámbito de la reducción del riesgo.

5. Ampliar el grupo de miembros estratégicos que cada una de las Sociedades Nacionales tiene a disposición para emprender acciones más globales para la reducción del riesgo.

6. Iniciar acciones de preparación para desastres y mitigación de sus efectos, alerta temprana y organización comunitaria para los desastres.

Todos los procesos de capacitación se sustentan en nuestro particular interés en garantizar la elaboración y aplicación de un procedimiento participativo con un enfoque general analítico, y en nuestra determinación de trabajar directamente con las

comunidades, ya que son las propias comunidades las que tienen que asumir la responsabilidad de las decisiones que adoptan como resultado de las evaluaciones. Los servicios en los seis países velarán también por que los programas de educación y preparación para desastres en la comunidad abarquen seis componentes horizontales, focalizados en:

a) alerta temprana

b) diseño de microproyectos de reducción del riesgo

c) evaluación de la vulnerabilidad y la capacidad (EVC) d) medios de subsistencia

e) respuesta y planes de emergencia comunitarios

f) brigadas comunitarias de respuesta inmediata y reducción del riesgo

Los resultados alcanzados dentro de las seis secciones mencionadas muestran que es necesario dedicar más tiempo a estudiar el enfoque en lo relativo a los medios de

subsistencia. Por su propia naturaleza, este aspecto es nuevo dentro del marco de acción de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja en América Central. A dos años de

comenzado el proyecto, más de 700 voluntarios han sido capacitados en procedimientos participativos y en el uso del material elaborado.

Este proceso, que abarca una evaluación de la vulnerabilidad y de la capacidad (EVC) y actividades de preparación para desastres, ha beneficiado directamente a alrededor de 44 comunidades. También se ha podido beneficiar indirectamente a comunidades que ya tenían proyectos funcionando. Este fue el caso en El Salvador, cuyos programas

comunitarios abarcan 51 comunidades. El programa incorporó parte del proceso de EVC a fin de ayudar a las comunidades a equiparse para afrontar los desastres de manera más eficaz. Estas 51 comunidades disponen ahora de nuevos instrumentos de análisis para la reducción del riesgo. En este proceso, los voluntarios recorren zonas cercanas y llevan a cabo un análisis adecuado del riesgo con un enfoque participativo. Sobre esta base se desarrolla un análisis de capacidad centrado en las acciones que las comunidades pueden realizar utilizando sus propios recursos y métodos para reducir sus niveles de

vulnerabilidad. También se puede llevar a cabo un análisis institucional para implementar mecanismos de fortalecimiento de la capacidad local a fin de apoyar más eficazmente a las comunidades.

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Consolidar el programa de educación comunitaria en toda la región

Como en el caso expuesto más arriba, estamos intentando garantizar que se difundan ampliamente los procedimientos, herramientas y procesos participativos en todos los países de la región. Nuestro objetivo es mejorar el impacto de nuestra labor en las comunidades. Como parte de este esfuerzo regional por armonizar el uso del material de formación, los procedimientos de trabajo y los mecanismos para aplicar

sistemáticamente procesos participativos en las comunidades, la Federación

internacional, junto con el Centro Regional de Referencia en Educación Comunitaria para la Prevención de Desastres, promovió el desarrollo de cursos de formación para

facilitadores de las Sociedades Nacionales que puedan apoyar los procesos nacionales de capacitación a nivel regional.

Cada una de las Sociedades centroamericanas de la Cruz Roja organizó cursos de formación que, a diferencia de las organizaciones regionales, contaron con la presencia de diversos actores de la Cruz Roja y de los sistemas nacionales de emergencia, así como de representantes de distintos ministerios y organizaciones que trabajan a nivel

comunitario. En el proceso de extensión del proyecto en las comunidades, las Sociedades Nacionales afrontaron no pocos desafíos. En el caso específico de Costa Rica, la Sociedad Nacional de la Cruz Roja suscribió un acuerdo con el Ministerio de Educación, por el cual se comprometía a capacitar a unas 3.000 entidades educativas por año dentro del país, usando el módulo “Escuela protegida”. Éste permite a los establecimientos educativos determinar más eficazmente sus niveles de vulnerabilidad y desarrollar mecanismos para encontrar soluciones a los problemas comprobados. Para ello, la Sociedad Nacional debió fortalecer su capacidad para prestar este servicio aumentando el número de filiales de 5-10 a 52 en todo el país. Esperamos que el número de filiales se incremente en la medida en que se vayan incorporando personas capacitadas y especializadas.

La Cruz Roja de Honduras continuó su proyecto (que funciona desde hace ya más de cuatro años) destinado a reducir la vulnerabilidad en los hogares. El proyecto utiliza una nueva versión del módulo “Familia Prevenida”, que ahora incluye una evaluación

ampliada de la vulnerabilidad y la capacidad en los hogares y medidas para llevar a cabo modificaciones para reducir la vulnerabilidad, mejorar el conocimiento de los riesgos que afronta la familia y la capacidad de preparar a los miembros de cada familia. En

Nicaragua, la Cruz Roja aplicó el procedimiento de EVC en más de 30 comunidades de la costa del Atlántico Norte, la costa del Atlántico Sur y la región del Pacífico. Además, concibió pequeños proyectos de mitigación que la Cruz Roja pudo llevar a cabo con el apoyo de las propias comunidades, las autoridades locales y otras organizaciones. En la ola de entusiasmo general por institucionalizar el uso de este procedimiento y el material de formación, la Cruz Roja de Panamá pudo obtener ayuda de empresas privadas y otros donantes para aplicarlo en más de 200 comunidades valiéndose de diversos módulos elaborados para mitigar la vulnerabilidad en sus establecimientos educativos (escuelas y colegios).

Con ayuda de la Federación Internacional, el Centro Regional de Referencia logró

capacitar a voluntarios de la Sociedad Nacional en tiempo récord, de manera que la Cruz Roja de Panamá alcanzó su objetivo de reducción de la vulnerabilidad. El caso de Panamá es un buen ejemplo que demuestra cómo, gracias a la armonización de procedimientos y herramientas de formación comunes y al apoyo de las Sociedades Nacionales hermanas de la Cruz Roja se puede promover un importante intercambio de conocimientos y experiencias con vistas a alcanzar un objetivo común: salvar vidas. Las actividades comunitarias de primeros auxilios siguen siendo la base para la transmisión de

conocimientos a nivel comunitario. Así pues, los primeros auxilios son complementarios a las tareas habituales de reducción del riesgo y fortalecimiento de la capacidad de las comunidades de responder a los desastres y recuperarse después de éstos.

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Todo el proceso de consulta, comunicación, trabajo de campo, incorporación de las enseñanzas extraídas y desarrollo de material de capacitación demuestra que los módulos elaborados para el proyecto1, incluyendo los módulos básicos para los

programas, pueden obtener beneficios de nuevos recursos de evaluación de la

vulnerabilidad y análisis de riesgos. Nuestro apoyo a un nuevo proyecto respaldado por el Consorcio ProVention2 nos ha permitido elaborar más material de capacitación

especializada que complementa el proyecto aunque no forme parte del proyecto mismo. Este nuevo material refuerza la calidad de nuestras acciones de reducción del riesgo. Por último es importante citar que en 2007 esperamos evaluar los resultados obtenidos en los últimos años: los progresos, logros, dificultades y deficiencias de las acciones de reducción del riesgo. Esto nos permitirá mejorar nuestra actual estrategia y abarcar ámbitos que requieren más atención, como la reducción de riesgos en zonas urbanas y en grandes ciudades. Las enseñanzas extraídas en este ámbito servirán de base para futuras acciones en las áreas de la mitigación y la preparación.

1 a) Educación, organización y preparación comunitaria para la reducción del riesgo; b) Familia Prevenida; c) Primeros Auxilios Comunitarios; d) Escuela Protegida

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