ACTIVIDADES 1. Elabora el siguiente mapa conceptual en tu cuaderno, comprendiendo sus características.

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COLEGIO EL JAZMIN IED

LENGUA CASTELLANA

OCTAVO

DOC: Angelica Puerto

Apreciados estudiantes a continuación encontrarán las actividad y material para desarrollarlas y

realizar la respectiva

entrega hasta el día 12 de febrero de 2021

; cualquier inquietud con gusto por los

canales de comunicación asignados.

LITERATURA PRECOLOMBINA

Cuando hablamos de literatura precolombina, hacemos referencia a la

producción literaria oral creada por los primitivos colombianos antes de la llegada de

los españoles a nuestro territorio. Aunque las culturas colombianas no llegaron a

desarrollar una escritura especializada, misioneros, cronistas y conquistadores

afirman haber escuchado poemas, discursos y relatos en diferentes comunidades

nativas.

La temática y la forma de literatura que se produjo durante la época precolombina siguieron la

estructura propia de la literatura oral. La mayoría de sus textos se puede clasificar como mitos o

leyendas, aunque hay algunos poemas que han llegado hasta nuestros días. Todos los relatos se

trasmiten de generación en generación. Los relatos son anónimos y presentas variaciones en su

estructura debido a la diversidad de narradores.

ACTIVIDADES

1. Elabora el siguiente mapa conceptual en tu cuaderno, comprendiendo sus

características.

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2. Realiza la lectura de los siguientes mitos y leyendas, respondiendo las preguntas en tu

cuaderno.

YURUPARÍ

Leyenda de Yurupary Cuando Yurupary acabó de hablar, tomó a Carumá y desapareció con ella hacia el levante, dejando tras de sí un denso humo con olor a resina de camarú. Al día siguiente Date tomó el amuleto, que era una uña de águila, y se la metió en la nariz, soplando luego en la cara de su gente que aún seguía inmóvil, y cuando llegó al último y se dio vuelta, vio que ya todos vivían. Y entonces le dijo a Iadié: -Despierta a toda esta gente y ordena que vayan a bañarse. Y así se hizo, y todos corrieron al río a bañarse, y con ellos fue también Naruna. Cuando Naruna volvió, estaba tan humillada que Date se sintió muy triste y le preguntó: -¿Por qué dormiste tanto? -La madre del sueño me engañó. -Para que no te engañe de nuevo, y antes de que te duermas nuevamente, vé a tomar otro baño. Y Naruna quedó tan avergonzada con esta observación de su marido, que se fue para la cocina y allí se escondió en una gran olla de cachirí. Cuando llegó la hora de la comida ella no apareció. -¿Dónde está mi mujer? -No lo sé, repuso

Iadié. -¿Dónde está mi mujer? Y ninguno respondió. Él entonces tomó su talismán y deseó que Naruna apareciera. Entonces todos vieron la olla de cachirí que estaba en la cocina, dirigirse al lugar donde se encontraba Date, sin que nadie la empujara. Y cuando Date preguntó nuevamente: -¿Nadie sabe dónde está mi mujer? La olla se rompió y el cachirí que contenía era tan fuerte que el cuerpo de Naruna apareció ya sin piel. Cuando Date supo que Naruna estaba muerta maldijo a Yurupary. Y entre todos los que estaban presentes, ninguno supo quién la había matado. Dicen que Date no usó bien el amuleto y mató a Naruna sin querer. Cuando apareció el Sol del día siguiente, enterraron el cuerpo de Naruna cerca de un tronco de inaiá, a donde Date iba todas las noches a dejar beiú, peces y otros alimentos, para alimentar el espíritu de Naruna. Iadié fue entonces el encargado de enseñar la ley, la música y el canto de Yurupary a la tribu de Date. Nadie se opuso a esto, y en poco tiempo los nuevos usos y costumbres se impusieron en toda la comarca. Después de la muerte de Naruna, Date vivía triste y solitario, sin conversar siquiera con sus compañeros. Su lugar de retiro era una piedra, desde donde miraba hacia el Oriente. Un día Iadié, que obedecía sus órdenes, al ir a darle cuenta de lo que había hecho, lo encontró llorando y entonces le preguntó: -¿Qué tienes? Veo en ti la sombra de una tristeza que descubre tu debilidad. -Yo mismo no sé lo que pasa, pero siento una tristeza que me domina hasta el extremo que tú ves. No me hace falta nada, tengo en ustedes fieles amigos, pero un dolor desconocido me mata. Un día Iadié, que obedecía sus órdenes, al ir a darle cuenta de lo que había hecho, lo encontró llorando y entonces le preguntó: -¿Qué tienes? Veo en ti la sombra de una tristeza que descubre tu debilidad. -Yo mismo no sé lo que pasa, pero siento una tristeza que me domina hasta el extremo que tú ves. No me hace falta nada, tengo en ustedes fieles amigos, pero un dolor desconocido me mata. Y apenas terminó de hablar cayó muerto; Iadié se apresuró a recibir al infeliz compañero en sus brazos. El amuleto que se hallaba dentro de la piel de Date comenzó a sonar como dientes golpeándose unos con otros. Iadié se posesionó inmediatamente del amuleto, se lo puso en la nariz, y pidió ser elegido jefe de la tribu. Cuando llegó a la maloca con el cuerpo de Date, los tenuinas se pintaron con urucú y lloraron. El cuerpo de Date fue enterrado en el mismo lugar donde estaba el de Naruna. Iadié iba todas las noches a llevarles alimentos a sus espíritus. Pero como la ley de Yurupary ya se había impuesto en esta tierra, los tenuinas partieron para ir a otros lugares a cumplir con su deber, quedando Iadié solo para gobernar aquella tierra. […] Después de que Yurupary y Caryda

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salieron con Carumá de la tierra de Naruna, se dirigieron rumbo al Oriente, hacia las orillas de un río de aguas blancas, y allí se elevaron hasta tocar el cielo, dejando caer a Carumá desde arriba. A medida que el cuerpo de Carumá caía, aumentaba de tamaño al aproximarse a la tierra, y cuando tocó tierra, se había transformado en una gran montaña. Y Caryda y Yurupary se quedaron todavía suspendidos un rato en el aire, y después descendieron también ellos, y se posaron sobre la cima de la nueva montaña, a orillas de un hermoso lago, circundado de hierbas olorosas. Y Yurupary habló así: -Aquí yace la primera y única mujer que pudo tenerme y en este lugar queda segura, escondida de la vista de los hombres. Un día, cuando todo se haya consumado, vendré a buscarla para vivir con ella cerca de las raíces del cielo, donde quiero descansar de las fatigas de mi misión, lejos de los ojos de todos. Hoy, Caryda, es el último día que estaremos juntos, y antes de separarnos quiero revelarte el secreto de mi misión sobre la tierra. El Sol, desde que nació la tierra, ha buscado una mujer perfecta para llevarla cerca de él, pero como aún no la ha encontrado, me dio parte de su poder para que viera si en el mundo puede encontrarse una mujer perfecta. -¿Y cuál es la perfección que el Sol desea? -Que sea paciente, que sepa guardar un secreto y que no sea curiosa. Ninguna mujer existente hoy sobre la tierra reúne esas cualidades: si una es paciente, no sabe guardar un secreto; si sabe guardar un secreto, no es paciente, y todas son curiosas; quieren saberlo y experimentarlo todo. Y hasta ahora no ha aparecido la mujer que el Sol quiere tener. Cuando la noche llegue a su mitad debemos separarnos. Yo iré al Oriente, y tú, siguiendo el camino del Sol, irás al Poniente. Después Yurupary se dirigió a la orilla opuesta del lago y sentado sobre una piedra se quedó contemplando su propia imagen reflejada en el agua. Caryda, dominado por una fuerza superior a su voluntad, permaneció en el mismo lugar sin poder seguir a su compañero. Cuando surgía la luna del seno de la tierra, apareció en la superficie del agua una hermosa mujer en quien Caryda reconoció a Carumá. Ella dejó oír el canto y la música de Yurupary con tanta dulzura, que Caryda se quedó dormido, y cuando despertó, ya alta la noche, no vio a nadie. Pero aguzando la vista al Oriente, vio dos figuras lejanas que parecían seguir el mismo camino, y entonces Caryda se levantó y se dirigió hacia el Poniente. Héctor Orjuela.

Tomado de Yurupary. Mito, leyenda y epopeya del Vaupés, Bogotá, Instituto Caro y Cuervo, 1983 1. ¿Cuál es la creencia que surge de Yuruparí?

2. ¿Qué entiendes por matriarcado? 3. ¿Qué entiendes por patriarcado?

4. ¿Qué opinas de que se excluya a las mujeres? ¿Estás de acuerdo? ¿Por qué?

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EL DORADO

Antecedentes de la leyenda de El Dorado

En la aldea de Guatavita había una laguna. La mujer del cacique de Guatavita perteneciente al grupo indígena muisca*, fue sorprendida en adulterio y fue condenada a un suplicio por le Cacique. Para que ésta no olvidara nunca el pecado cometido, el cacique ordenó que todos cantaran el delito a toda hora hasta que la cacica, desesperada, se lanzó con su hija a la laguna de Guatavita donde murieron. El cacique, lleno de remordimiento, consultó a los sacerdotes qué hacer para expiar sus faltas. Estos le hicieron creer que su mujer vivía en el fondo de la laguna y que tenía que honrarla con muchas ofrendas de oro. *Muisca: pueblo indio que habitaba en el altiplano cundiboyacense y el sur de Santander. Cuando llegaron los españoles en el siglo XVI, había varios estados independientes y dos caciques que se disputaban la hegemonía: el Zipa de Bacatá (Bogotá) y el Zaque de Hunza (Tunja). Los muiscas se dedicaban a la agricultura, eran alfareros y fabricaban gran variedad de joyas en oro y cobre hechas en laminas de metal. Su culto consistía en la adoración de los astros, de Bochica (héroe civilizador) y la veneración de los antepasados.

Esta leyenda representa la consagración de los nuevos Zipas durante la coronación del nuevo Zipa, gobernador y cacique. La laguna de Guatavita, donde se gesta la leyenda de El Dorado, es un espejo redondo de agua tranquila y cristalina, rodeada de plantas nativas como el digital, diente de león y árboles abutilones rojos y amarillos de donde el colibrí sabanero saca el néctar. Había mucha emoción en Bacatá donde vivía el Zipa pues todos irían a la laguna de Guatavita con joyas de oro, esmeraldas, vasijas y mantas tejidas para ofrendar a Chibchacum (dios supremo) a la diosa de las aguas Badini y a su nuevo soberano. Las mujeres habían preparado mucha comida de mazorcas y chicha (vino de maíz). Toda esta comida había sido transportada en vasijas de cerámica hechas en Ráquira, Tinjacá y Tocancipá como también cestos de palma tejida. El joven heredero y próximo zipa, acompañado de su séquito sacerdotes, guerreros y nobleza, encabezaba la procesión. Tenía un cuerpo fuerte con color de piel canela aunque pálido por el ayuno que había realizado para purificar su cuerpo y alma y rogar a dioses sentido de justicia, bondad y sabiduría para gobernar a su pueblo. Marchaba a la música de tambores, pitos, fotutos y caracoles hacia Guatavita, esa espléndida laguna. Allí la muchedumbre cantaba alegremente. El sumo sacerdote, de piel cobriza, delgado por los ayunos y trajeado con plumas, impuso silencio al extender los brazos. El sacerdote era temido y reverenciado por el pueblo pues era mediador entre hombres y dioses; era quien realizaba las ofrendas y rogativas y quien curaba enfermedades con sus rezos y plantas mágicas. El futuro Zipa se desnudó y su cuerpo fue cubierto con trementina, sustancia pegajosa, para que lo untaran con oro en polvo. Fue un momento solemne: solo se oía el croar de las ranas (animales sagrados), el canto de pájaros y el correr de venados. Ungido, el joven Zipa parecía estatua de oro: ¡El Dorado! Despedía reflejos a los rayos del sol. Subió con los principales de la corte a una balsa de oro hecha en Guatavita Se deslizó al centro de la laguna, invoco a la diosa del agua y otros dioses y se sumergió en la profundidades. Después de algunos segundos, emergió sin nada de oro. El ritual lo había consagrado como cacique. Uno a uno, los súbditos arrojaron ofrendas a la laguna: figuras de oro, pulseras, coronas, collares, alfileres, pectorales, vasijas con formas humanas llenas de esmeraldas y jarras de barro. El cacique también arrojó ofrendas. La balsa retornó lentamente a la orilla: había un nuevo cacique quien debía gobernar según leyes de Nemequene basadas en el amor, destreza en el trabajo y artesanías, en el valor y honor en la guerra, en la honradez, justicia y disciplina. La fiesta duró tres días. Se hicieron competencias de juegos y carreras y se premiaba al ganador con una hermosa manta. Se bailó sin cesar. Centenares de indígenas seguían el ritmo de las danzas en forma tranquila o en forma alocada. Después de tres días de abundante comida, comida y festejos, todos retornaron

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a sus hogares y actividades cotidianas: los agricultores a sus faenas diarias, los artesanos del oro a su orfebrería, los alfareros a amasar barro para sus ollas y vasijas, los mineros a las minas de oro y esmeralda y de sal, y la mayoría al comercio pues era su actividad principal. Las mujeres por su parte, regresaron a su rol de amas de casa a cuidar los hijos, recoger la cosecha, cocinar, hilar y tejer. Así transcurrían los días en esta hermosa sabana con su maravillosa vegetación y quebradas de cristalinas aguas.

Fuente http://mitosyleyendascr.com/leyendas-sudamerica/el-dorado/

1. Realiza el dibujo del texto anterior

2. Identifica en el texto la idea principal.

3. ¿El texto anterior es un mito o una leyenda? ¿Por qué?

LA LLORONA

La leyenda de la llorona La triste historia de La llorona, muy popular en México y por las zonas del suroeste de los Estados Unidos, tiene varias versiones, y ha existido desde los días de los conquistadores españoles. Se dice que existe un espíritu con pelo largo y negro, una mujer de belleza incomparable, que anda las riberas de los ríos, llorando toda la noche, buscando a niños que ella pueda arrastrar a su muerte, ahogados en los ríos. Los orígenes de la leyenda quedan un misterio. Como se ha dicho ya, las versiones varían, pero todas tienen una cosa fundamental en común: que en cada versión vive el espíritu de una madre que ahogó a sus niños, y ahora está destinada pasar la eternidad buscándolos en los ríos y en los lagos. Una versión de la leyenda dice que vivía una mujer llamada María que nació en un pueblo pequeño y humilde. Tenía una belleza legendaria, y capturó las miradas y la atención de todos los hombres de su recinto. Se decía que pasaba sus días haciendo cosas típicas de la gente rural, pero en las noches, que ella salía a los clubs y a los bares, excitando a todos los hombres que la veían. Pero, esta María también tenía dos hijos varones que ella dejaba solos cuando salía. Un día, una persona de su pueblo encontró a los niños muertos en un río. Algunos decían que ella misma los asesinó, pero otros reclamaban que los bebés murieron simplemente por su negligencia. Otra versión explica que una mujer buena y llena de amor se casó con un hombre rico que siempre le regalaba todo lo que deseaba. Pero después de que ella parió a sus dos hijos, él comenzó a cambiarse. Volvió a una vida de mujeriego y alcohol, y desaparecía a veces por meses. Parecía que a él ya no le encantaba su esposa María, y que cuando él por fin sí regresó a casa, era solamente para visitar a sus dos bebés varones. Una noche, mientras María andaba con sus niños por la calle, su esposo vino en carruaje sólo para ver a los bebés. Él no le hizo caso ninguno a María, y al suceder esto, ella perdió su control y, enfurecida, ahogó a sus criaturitas en el río. Al darse cuenta de lo que había hecho, persiguió a sus niños que flotaban muertos bajo el río. Puesto que cuando por fin los sacó del agua se notaba que era imposible salvarlos, María pasaba sus noches vagando las calles del pueblo, llevando su vestido blanco y largo, llorando, lamentado el acto que había cometido. En 2004, Lorena Villareal, una directora mexicana, hizo una película llamada Las lloronas, en la cual adapta la leyenda para contar la historia de tres generaciones de mujeres

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mexicanas maldichas por la llorona. La película intenta mostrar cómo las mujeres intentan superar la maldición de la leyenda, y cómo su destino frente a la leyenda es inevitable.

1. ¿Dónde es popular la leyenda de La Llorona? 2. Describe el aspecto(look) de la llorona?

3. Mientras camina las riberas de los ríos, ¿qué busca la llorona? 4. ¿Por qué llora?

5. ¿Cómo se llamaba la llorona antes de la tragedia? 6. ¿Qué hacía María de noche?

7. En la segunda versión, ¿por qué ahogó a sus bebés?

8. ¿Qué lleva la llorona mientras anda las calles, las riberas, llorando?

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