EXPERIENCIAS Y PERCEPCIONES DE LAS PAREJAS Y EQUIPO SANITARIO DURANTE EL PARTO.
2018
RevistaEnfermeríaCyLEXPERIENCIAS Y PERCEPCIONES DE LAS PAREJAS Y
EQUIPO SANITARIO DURANTE EL PARTO.
ANÁLISIS DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO.
TRABAJOS DE POSTGRADO
RESUMEN
Este trabajo de investigación tiene los objetivos de relatar en profundidad las experiencias y percepciones de las mujeres y hombres respecto a la asistencia sanitaria recibida durante el parto desde un enfoque de género. Mediante la metodología cualitativa hemos podido ver como coexisten dos grupos de mujeres en función de las perspectivas individuales respecto a la participación en el parto. El “dolor” constituye uno de los ejes principales de temor y su manejo permite adquirir diferentes grados de autonomía. Llegamos a la conclusión de que existen discursos contradictorios en torno a la asistencia al parto y el ejercicio de autonomía, tanto desde las parejas como el equipo de salud. Se debe cambiar la actual visión respecto al proceso de nacimiento y replantearse la participación masculina, permitiendo de este modo romper con las desigualdades presentes en este ámbito.
Palabras clave:
Maternidad, cuidados sanitarios, parto, investigación cualitativa, género.
ABSTRACT
This research work has the objectives of telling in depth the experiences and perceptions of women and men regarding health care received during childbirth from a gender perspective. Through the qualitative methodology we have seen how two groups of women coexist according to the individual perspectives regarding participation in childbirth. The “pain” is one of the main axes of fear and its management allows to acquire different degrees of autonomy. We came to the conclusion that there are contradictory discourses around the assistance to childbirth and the exercise of autonomy, both from couples and the health team. The current vision regarding the birth process must be changed and male participation must be rethought, thus allowing us to break with the inequalities present in this area.
Key words:
Maternity, health care, childbirth, qualitative research, gender.
De Anta Rodríguez, Laura. Matrona. Hospital Virgen de la Concha. Zamora. España. Doctora en
Estudios interdisciplinares de Género y políticas de igualdad por la Universidad de Salamanca.
Trabajo original derivado de la tesis doctoral “La construcción de la maternidad y paternidad en el sistema
sanitario español. Análisis desde una perspectiva de género”, elaborada por la Dra. Laura de Anta y dirigida
por la Prof. Dra. María Dolores Calvo.
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RevistaEnfermeríaCyLINTRODUCCIÓN
Incorporar la perspectiva de género en la asistencia sanitaria de la mujer, y sobre todo en el proceso de nacimiento, es esencial para llegar a conseguir la igualdad y romper las barreas de subordinación femenina en todos los ámbitos de la vida, puesto que la asistencia sanitaria con la influencia y control que ejerce o ha ejercido en el cuerpo de las mujeres supone otro de los ámbitos a tratar para eliminar las diferencias injustas e innecesarias que todavía en la actualidad están presentes y afectan tanto a las mujeres por ser las perjudicadas directamente, como a los hombres.
La organización que cada sociedad da a los comportamientos reproductivos refleja los valores nucleares y principios estructurales en los que se basan. Las instituciones sanitarias y los profesionales que trabajan en ellas se han encargado de socializar los comportamientos que se espera que tengan los implicados en el proceso reproductivo1.
Como la atención biomédica durante el proceso de embarazo, parto y puerperio se dirige exclusivamente a la mujer, existe la creencia de que por este motivo ya se encuentra incorporada la perspectiva feminista, esta percepción dista mucho de la realidad, ya que no muestra como la asistencia que se presta durante el proceso de nacimiento dentro del Modelo Médico Hegemónico se encuentra imbricada una serie de ideologías y de prácticas de género que reproducen las desigualdades, entre éstas cabe destacar: el propio sistema de vigilancia al que se somete a la mujer, los discursos donde se resalta la centralidad de la maternidad en la vida de las mujeres, la asignación del rol de cuidadora, la uniformización a la que se somete a todas las mujeres al no considerar las posibles diferencias individuales o la propia medicalización que no permite el control por parte de la mujer del proceso asistencial2. La crítica feminista en salud ha denunciado el androcentrismo en todos los niveles (investigación, docencia y asistencia) y la medicalización de todos los aspectos de la vida femenina2.
Este modelo se basa en el uso de la tecnología como elemento de poder y dominio, y ha contribuido a considerar a la mujer en trabajo de parto en un sujeto pasivo y no en sujeto de derechos3-5. Las instituciones sanitarias son uno de los agentes que ha ejercido control sobre la vida de las mujeres mediante la asistencia a sus procesos de salud, en el cual se reproducen las relaciones de poder, en este caso concreto es entre el/la profesional de la salud y la mujer, y la expropiación de los conocimientos y las experiencias propias de las mujeres que está unido al desplazamiento de la matrona en beneficio de la ginecología durante la asistencia obstétrica2.
Durante mucho tiempo la desigualdad sexista también ha perjudicado los intereses de los varones, puesto que les ha negado la capacidad de autocuidado, así como
la participación del cuidado de sus hijas e hijos6, lo que les ha llevado a perderse una parte muy importante de su desarrollo emocional como padre. A la vez que se ha dado el descenso en la natalidad, se ha producido una reformulación de los conceptos de maternidad y paternidad; donde el nuevo discurso cultural de la paternidad sitúa al padre junto con la madre en el centro del proceso al considerar que atender a sus hijos/as forma una parte importante en su realización masculina, lo que se inicia con el apoyo emocional en el parto y con los primeros cuidados del recién nacido/a7. La Estrategia al parto normal del Ministerio de Sanidad y Consumo8 nos muestra: “El papel
del padre está poco visibilizado. (...) Su participación en el proceso se contempla como un apoyo a la madre, esto es, como un derecho de la madre más que como un propio derecho”.
Esta investigación tiene el objetivo de relatar en profundidad las experiencias y percepciones de las mujeres y hombres respecto a la asistencia sanitaria recibida durante el parto desde un enfoque de género.
METODOLOGÍA
Este artículo de investigación forma parte de un amplio estudio con diseño metodológico cualitativo basado en la perspectiva teórica denominada fenomenología, que conforma el trabajo de investigación de la tesis doctoral “La construcción de la maternidad y paternidad en el sistema sanitario español. Análisis desde una perspectiva de género”.
La principal técnica de estudio son las entrevistas en profundidad con un guión semiestructurado, se realizaron entre los meses de Septiembre de 2015 y Junio de 2016 en la provincia de Zamora. Se entrevistó a 13 hombres y 15 mujeres, las parejas entrevistadas accedían por primera vez a la maternidad y paternidad con edades comprendidas entre los 28-46 años, y recibieron asistencia sanitaria durante el proceso de nacimiento en el Área de Salud de Zamora, así como a 11 profesionales sanitarias relacionadas con el proceso de nacimiento (7 matronas y 4 ginecólogas) que entran en contacto con las parejas durante el proceso asistencial.
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RevistaEnfermeríaCyLnieve. Para la selección de los profesionales sanitarios informantes se tuvo presente la categoría profesional que ostentan (matrona/obstetra), así como el lugar de trabajo (Atención Primaria/Especializada), siendo el único criterio de inclusión el deseo de participar en el estudio.
Las entrevistas fueron realizadas por la matrona investigadora a lo largo del proceso de nacimiento (Ver Tabla 1). Se basaron en un diálogo y escucha activa/ reflexiva de los discursos emitidos y fueron grabadas con la grabadora Sony ICD-PX240 para su posterior transcripción. Para evitar sesgos se elaboró un cuaderno de campo donde se registraron diferentes notas relacionadas con el lenguaje no verbal, y se cumplimentaron unos formularios con comentarios post-entrevista. Se utilizó el programa “Soundscriber” para la transcripción manual de las entrevistas. Se realizó un análisis de contenido clásico9 de los discursos, tras múltiples lecturas, codificación, agrupación en categorías y redefinición de temas y subtemas emergentes que han conformado el constructo teórico de resultados del estudio.
La investigación se realizó en base a la aplicación de los principios bioéticos. El principio de autonomía se respetó con la firma del consentimiento informado previo a la participación. Los datos recogidos en las entrevistas para el estudio fueron identificados mediante un nombre diferente al de cada participante y sólo las investigadoras podrán relacionar dichos datos con cada participante, de forma que se mantenga el anonimato, respetando la intimidad y protegiendo la confidencialidad.
RESULTADOS
1. El parto deseado: “plan de parto” .
Al hablar sobre las diferentes perspectivas individuales de cada pareja en relación con el parto podemos diferenciar un grupo que quiere ejercer parte activa durante el proceso de parto, son aquellas que se plantean el papel que van a desempeñar en el mismo y cuáles son sus preferencias asistenciales; y otro grupo se corresponde con aquellas
Tabla 1. Aspectos metodológicos del trabajo de investigación.
Entrada en campo
• Contacto Comité Ético de Investigación Clínica del Área de Salud de Zamora: Aprobación proyecto de investigación Julio 2015.
• Contacto Gerencia de Salud de Área de Zamora y Dirección de Enfermería de Atención primaria: informe favorable proyecto de investigación Agosto 2015.
• Contacto 4 matronas de Atención Primaria informantes clave: presentación proyecto investigación. Julio/Agosto 2015.
• Contacto coordinadores/as Centros de Salud de Atención Primaria donde trabajan matronas informantes clave. Julio/Agosto 2015.
Captación población estudio
• Acceso a grupos de preparación a la maternidad y paternidad. Septiembre/Diciembre 2015: Explicación proyecto investigación, invitación a participar. Se deja pasar una semana para reflexionar sobre su participación, volviendo a acudir al grupo para recoger contactos parejas interesadas. (Muestreo de carácter intencional no aleatorio por propósito o juicio.)
• A lo largo del proceso de investigación se permite acceso de parejas conocidas que cumplen criterios y desean participar, así como parejas traídas por otras/os informantes. (Muestreo bola de nieve)
• Saturación de datos marca el fin de la captación de población de estudio.
Recogida de datos
• Entrevistas en profundidad (Guión semiestructurado). Elaboración cuaderno de campo y formularios post-entrevista. Septiembre 2015/Junio 2016.
• Transcripción manual de entrevistas (uso programa Soundscriber). Septiembre 2015/Agosto 2016. • Análisis de datos. Enero 2016/Enero 2017.
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RevistaEnfermeríaCyLmujeres/parejas que confían en las decisiones de las personas que les prestan atención y por ello no cuestionan la asistencia a recibir.
“Se ha pasado un poco, bueno, en todo el sistema nacional, se ha pasado un poco de médico paternalista y que toma las decisiones absolutas en el paciente antaño, a, bueno, la gente ahora está mucho más informada y tal. (…) pero eh, sí que es verdad que al estar más informadas opinan más y dirigen un poco más, como quien dice las cosas, sabes, sobre todo el parto, sobre todo en el parto.” (Macarena, Ginecóloga)
“(…) yo lo que pienso es que no tengo ni idea de partos, o sea, que como persona ajena a este mundo era como “encima tengo que preocuparme de mi parto, no, no, no, a mí lo que venga, o sea, eso era lo que venga”, o sea, esa era mi idea del parto, vamos, más que nada porque no entendía nada de partos, sabes, no.”(Julia)
Nos hemos encontrado con una situación particular que llama la atención y es que las entrevistadas nos han relatado que a pesar de conocer su derecho a redactar y entregar un Plan de parto, herramienta útil para facilitar la comunicación con los profesionales sanitarios10, que recoja sus preferencias asistenciales, ninguna de las mujeres que han participado en el estudio lo presenta en el hospital donde tiene lugar el nacimiento, aquellas que lo redactan no lo presentan y el resto ni tan si quiera lo hace. Por un lado están las parejas que son informadas de la existencia del Plan de parto fuera de los circuitos que están integrados en el control de la gestación de la Seguridad Social; por otro lado, se encuentran las mujeres que son informadas por su matrona de Atención Primaria de la existencia de esta posibilidad, y sin embargo, no lo entregan puesto que refieren que la misma persona que les habla de ello también les muestra la posibilidad de que no sea bien recibido por parte de las personas que le atenderá durante el parto.
“Eh, al final no lo hice, porque la matrona que me dio las clases de parto me aconsejó verbalizarlo.
-Investigadora: ¿que no lo llevaras por escrito?
Si es como no sé, ella, para ella era como que, no sé, como que iban a interpretar el servicio médico que como que yo les quería exponer una rutina en el parto, entonces me dijo: “no, vosotros verbalizar lo que queréis y lo que pretendéis, pero no lo llevéis escrito”. (Verónica)
También se da el caso de las mujeres entrevistadas que si conocen lo que es un Plan de parto, pero refieren que no ven la necesidad de implementarlo puesto que confían en las personas que les asisten, no quieren intervenir en la atención que le prestan, no desean participar de la misma, se dejan en manos de los profesionales, pero aunque refieren esto y no llevan sus preferencias por escrito si las demandan de forma verbal a las personas que les asisten. Esta situación ha sido descrita como enculturación del itinerario asistencial con la consiguiente sumisión11.
“(…) porque, porque preferí confiar en cómo se hacen normalmente las cosas, tenía además confianza en que todo iba a ir bien, y si había algún problema yo no quería decidir quiero, prefiero esto, prefiero lo otro, tengo la sensación de que le iban a hacer bien y que si yo tomaba alguna decisión para cambiar eso a lo mejor podía tener problemas y no sé (…).” (Elisa)
Las matronas y ginecólogas nos hablan de su punto de vista respecto a la posibilidad de elaborar un Plan de parto, una parte de las profesionales sanitarias dice que la necesidad de usar esta herramienta surge como consecuencia de una relación deficiente entre la mujer/pareja y las personas que le brindan asistencia sanitaria, opinan que si se establece una relación de confianza, en la que la información fluye, se permite la participación, en definitiva, existe una buena comunicación, no se llegaría al punto de precisar por escrito un Plan de parto.
“(…)si desde el principio existiera una, uhg, comunicación buena, los Planes de parto no existirían, no tendrían que existir, porque directamente eso ya lo hablas con tu profesional, (…), y si los profesionales también estuviéramos con una actitud flexible, abierta y la educación sanitaria que se le diera a las pacientes fuera una educación segura y de confianza y buena y tal, pues no tendrían que imponer unas normas de “no quiero que me hagan episiotomía, no quiero que me utilicen…”, se sienten, ellas se sienten, eh, tan agredidas que tiene que hacer eso, entonces eso es un, es un, un muro, no un puente.” (Carmen, Matrona)
“Es que lo de los Planes de parto esta como un poco mal visto, (risas), a mí personalmente no me gusta que me entreguen un papel y que me digan, ahora si esta de parto y estamos aquí, y pues :“a mí me gustaría que no se me hiciera episiotomía, que tal y que cual…”; yo creo que son cosas que puedes hablar y que se pueden hacer, y que ya digo sobre todo en este hospital que hay un parto bastante respetado, vamos es lo que se hace en general.” (Paula, Ginecóloga)
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RevistaEnfermeríaCyL2. El miedo al dolor, una constante en los discursos.
El miedo al dolor del parto ha sido usado a lo largo de la historia como uno de los pilares que ha perpetuado la medicalización del parto evidenciando la relación entre el poder que ejerce el sistema de atención sanitaria al parto sobre el cuerpo de la mujer12, dando lugar a la confrontación entre la mujer que quiere controlar su parto e intenta hacer frente al mismo, y aquella mujer que no quiere ser partícipe del mismo, relega cualquier tipo de responsabilidad en manos de los profesionales que les atiende, cediendo el control total sobre el proceso el parto y su cuerpo.
Un ejemplo que ilustra la contradicción que esta situación ha provocado en las mujeres es descrito por Pilar, donde el miedo al dolor le lleva a plantearse intervenciones innecesarias, en las cuales permiten pérdida de autonomía frente al parto, así se plantea el momento del parto y su relación con el dolor:
“A ver, yo siempre he querido ser madre, (…) y siempre he dicho: “a mí que me hagan una cesárea, yo no quiero parir, a mí que me rajen y ya está, tal”. (Pilar)
La evidencia12 demuestra que como en el relato de nuestra informante “el miedo al dolor” empuja a las mujeres a solicitar un parto quirúrgico electivo sin indicaciones médicas como solución al dolor del parto normal, lo que lleva intrínseco la desconfianza respecto a su potencial para experimentar un parto y enfrentarse al dolor.
“Yo que me pongan epidural, eso sí, o sea, el dolor es, (…), si, si, si por favor, y que sea lo más rápido posible.”(Marisa)
Frente a la anterior posición entre las entrevistadas también encontramos algún relato, que habla de la posibilidad de afrontar el dolor del parto sin hacer uso de la farmacología, aunque no cierran la puerta a esta opción, en función de cómo se encuentren en el momento:
“(Risas) Aguantar, básicamente, aguantar, no quiero, no quiero, la epidural, ya se lo he dicho a Manuel, pero eso no quiere decir que yo en ese momento diga: “¡ay, ponérmela por dios!”, yo la voy a llevar firmada, porque no sé, claro es un dolor que no he sentido nunca, entonces claro no sabes que tolerancia al dolor vas a tener, sabes.” (Verónica).
Tras el transcurso del parto en las entrevista realizadas posteriormente, las mujeres nos hablan de como gestionaron el dolor del parto, lo cual en ocasiones no se corresponde con aquello que esperaba. Encontramos un interés particular en las experiencias de aquellas mujeres que dicen sentirse culpables tras el parto por haber usado la anestesia epidural para aliviar el dolor. Se trata de un perfil de mujer que tenía pensado hacer frente al dolor con alternativas no farmacológicas, que aunque no dejaban la puerta cerrada al uso de fármacos, tras el parto se
cuestionan y replantean como tuvo lugar y reflexionan sobre la anestesia epidural:
“(…) entonces he tenido sentimientos de todo, a veces de pues… de culpa” (Marina).
” (…) ahora me arrepiento de haberme puesto epidural”
(Verónica).
3. Percepciones de la pareja tras el parto.
La satisfacción tras el parto no solo depende de que tanto la mujer como el/la bebé finalicen el proceso con buen estado físico de salud, también se encuentran entre los factores que influyen en la percepción de la pareja como desean que transcurra el parto y cómo transcurre en la realidad. En que se cumplan sus expectativas respecto al parto están comprometidos muchos factores, algunos de ellos dependen de la propia mujer y se pueden modificar, otros son físicos, propios de la fisiología de la gestación y el parto, aspectos tales como: inicio del parto, sus características físicas corporales, las del feto… todo aquello que no se puede modificar, y por otro lado, aparece la interacción con el sistema sanitario y los/as profesionales sanitarios/as, lo cual si se puede modificar.
Que no se cumplan las expectativas previas, aquello que se deseaba, la idea que se habían formado respecto al momento del parto no se olvida tras el nacimiento, aunque la diada madre-recién nacido/a se encuentren en buen estado, aquello que pudo ser y no fue, o que fue y no querían que fuese, es recordado por las mujeres y así lo relatan.
“Lo que hay que pensar, llevar, que estaba idealizado, o sea, pensaba que se iba a poner de parto, iba romper aguas, iba a dilatar, no sé qué, todo perfecto, como el ritmo que te cuentan y al final resulta que fue todo lo contrario, no quería ponerse oxitocina, no quería epidural, quería un parto más natural… y además lo respetaron , porque sí que la ginecóloga llamó cuando ingresó, se enteró y llamó para que eso para que lo respetaran, no pusieran la epidural”.
(Hugo)
“Es ahí quizás donde tenemos la espinita del parto, porque no pude yo estar ahí…” (Lucas)
“Entonces nada llegamos a quirófano, bajamos todos y de repente dice: “no, no tú no puedes pasar”, y a mi esa imagen de él en el pasillo, y yo alejándome y él quieto, a mi esa imagen me parte (…).” (Judit)
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RevistaEnfermeríaCyLbuen trato como malo, las implicaciones que conlleva el nacimiento de un hijo/a como momento único que se acompaña de una fuerte vulnerabilidad, sobre todo en el caso de la mujer, hace que el trato percibido por la pareja cobre un puesto importante cuando la pareja rememora el parto.
“(…) y bueno esa señora me echó la bronca, y yo ahí ya me puse nerviosa, y yo ya le dije: “oiga usted que quiere que me sienta yo mal, porque ya bastante mal me siento yo por haber, usted que cree que quiero hacer yo al a mi niña o algo”. (Verónica)
“(…) y luego el anestesista que a mí me parece fenomenal que tengan el móvil y tal, pero hombre yo allí y la niña, yo oía al ginecólogo que decía el ginecólogo “que no la tengo”, y yo “pero que pasa”, y el anestesista nada, y el tío ahí sonándole los WhatsApp y contestando, que me parece muy bien, pero hombre que no te vea yo que yo estaba así.”
(Claudia)
Matronas y ginecólogas que participan en el estudio en algún momento durante la entrevista remarcan como las actitudes que puede tomar el/la profesional sanitario/a repercuten de forma directa en las percepciones de la pareja, como refiere Carla (Ginecóloga): “no es lo que haces sino como lo haces”.
Sentirse parte del proceso mejora la percepción masculina durante la asistencia sanitaria al parto, el/la profesional sanitario/a durante el parto influye en la posibilidad de integrar al padre en el parto cuando transcurre en el hospital, desde esta perspectiva se evidencia como la participación masculina en los encuentros asistenciales durante el proceso de nacimiento será determinada por el equipo sanitario, siendo quien autoriza en cada momento la persona que acompaña a la mujer, poniendo de manifiesto la institución jerarquizada y el poder que ostentan los profesionales sanitarios frente a las parejas11.
“Si, sí que me tenían presente, pero sí que la verdad que lo ves, que soy como ahí “bueno ponte aquí no molestes mucho”, (risas), y vale sí que me informaban pero es un poquito si de “venga no molestes”. (Hugo)
DISCUSIÓN
Los procesos relacionados con el nacimiento se convierten de forma progresiva en un acto con interés social que adquiere un importante valor político y económico. El lugar de nacimiento y sus participantes han cambiado, se introducen nuevas formas de nombrarlo y representarlo13. Como refiere Foucault14, la reproducción es objeto de intervención médica, aunque “ni para el sujeto ni para el médico, constituye una enfermedad”. El parto se convierte en el ejemplo paradigmático de la actividad medicalizadora, donde un proceso fisiológico pasa a ser considerado por
la medicina moderna un problema de salud que requiere soluciones que pasan por intervenciones médicas insertadas en el Modelo Médico Hegemónico5.
Hemos podido ver como coexisten dos grupos de mujeres bien diferenciados en función de las perspectivas individuales respecto al parto, por un lado están aquellas que quieren ejercer una parte activa, autónoma y decidir, y otro grupo configurado por mujeres que destacan por ser sujetos pasivos y sumisos, presentando una endoculturación del itinerario asistencial. A pesar de lo anterior nos hemos encontrado con una situación particular en relación a la comunicación de sus preferencias, y es que aunque las mujeres conocen sus derechos respecto a la asistencia al parto y elaboran Planes de parto, ninguna llega a entregarlo, lo cual nos lleva a plantearnos por qué sucede esta situación.
El Plan de parto en nuestro ámbito de estudio no ha sido bien aceptado por las mujeres, ni por las profesionales sanitarias, las cuales refieren que esta herramienta surge como consecuencia de una comunicación insatisfactoria con la pareja, lo cual se podría solucionar al establecer una relación de confianza, basada en una buena comunicación, a lo cual se le une el malestar expresado por algunas de las profesionales al considerar que con el Plan de parto se falta a su criterio profesional al indicar como deben trabajar. Como consecuencia se estandariza la atención y se subordinan las necesidades individuales en favor de las prácticas rutinarias individualizadas, se produce la separación entre la mente y el cuerpo, donde este se va a considerar una máquina, siendo el cuerpo femenino una máquina defectuosa, bajo la influencia de la naturaleza, que necesita manipulación3.
Una mujer es competente cuando se convierte en partícipe y responsable de los procesos que puedan afectar a su propio cuerpo, siendo ella quien tome las decisiones15, informadas por parte de los profesionales, pero siempre que la última palabra la tenga ella, que sea autónoma y no dependiente como se ha pretendido durante gran parte de la historia.
En el parto hospitalario se evidencian las relaciones de poder, los/as profesionales de la salud son los que toman las decisiones y la mujer simplemente acatan las órdenes, se controla desde cuando y como será el parto, quién y cuándo puede tener contacto con la madre y el recién nacido hasta como debe ser el comportamiento de las personas involucradas en el proceso16, dando lugar a las relaciones desiguales, derivado de este tipo de asistencia los sentimientos y las experiencias individuales de las mujeres en proceso de parto son obviadas4.
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RevistaEnfermeríaCyLlos límites entre lo normal y anormal, el parto, el dolor y la confianza o falta de la misma entre la capacidad de su cuerpo para afrontar el parto12, da lugar a que el dolor adquiera en este contexto un sentido utilitarista, llegando a justificar las diferentes medidas que se les aplican a las mujeres durante el proceso de nacimiento11.
En referencia a la supresión del dolor como nos demuestran los resultados extraídos del análisis de datos y al igual que se anuncia en otros estudios17, se pone en manifiesto que suprimir este dolor, en nuestro caso particular mediante el uso de analgesia epidural, no siempre se equipara con una experiencia satisfactoria de la mujer respecto al parto. Como muestra la evidencia18 se evoca a “la verdadera madre como la que siente dolor”, el sufrimiento que se experimenta a causa del dolor del parto se presenta como un camino hacia el papel de “buena madre”.
En los últimos años las políticas de salud, la legislación, guías clínicas y normas de profesionales en diferentes países de occidentales han hecho hincapié cada vez más en promocionar la participación del paciente en la toma de decisiones, junto con la disposición de una información completa, lo cual es particularmente evidente en el caso de la atención a la maternidad19. La satisfacción de las parejas respecto a la asistencia al parto está influenciada tanto por el buen estado de la diada madre-bebé, como el cumplimiento de las expectativas previas, ya que en caso contrario aparecen sentimientos contradictorios durante el puerperio, y el trato recibido por parte del equipo obstétrico, pudiendo con su actitud influir positivamente en un momento de fuerte vulnerabilidad.
La humanización del parto implica que el control de todo el proceso lo tenga la mujer y no los/as profesionales sanitarios/ as20, los cuales deben tener una actitud respetuosa y cuidadosa, tanto con calidad como con calidez y todo esto se debe extender a la pareja y familia, que también son protagonistas del proceso, dando mucha importancia al acompañamiento de la mujer durante todo el proceso, por el apoyo afectivo-emocional que proporciona, puesto que está demostrado que mejora la fisiología del parto, aumentando la sensación de control y competencia de la mujer lo que reduce la necesidad de intervenciones médicas13,21,22.
Entre las diversas estrategias que se pueden poner en práctica de cara a humanizar el nacimiento se encuentra situar a la mujer y la familia en el control del proceso, “empoderar”23 a la mujer para que crea en sí misma. Se ha demostrado que la sensación de satisfacción de la mujer está influida por la calidad de los cuidados, la comunicación entre matrona-madre, la provisión de información, el soporte emocional y la interacción precoz con el recién nacido, más que por el tipo de parto o uso de diferentes tecnologías24. La contribución de las usuarias de la asistencia sanitaria que pueden dar a los estudios sobre la asistencia es muy importante sobre todo si lo que se pretende es humanizar el parto25.
CONCLUSIONES
Hemos podido constatar que existen discursos contradictorios en torno a la asistencia al parto y el ejercicio de autonomía, tanto desde las parejas como las profesionales de la salud, por un lado, están las voces que defienden la necesidad de prestar una atención basada en la participación y toma de decisiones de la parejas, las cuales coexisten junto con una postura más paternalista, más extendida, donde sean los/las expertas quien tenga el poder de decisión.
Nos encontramos con que herramientas como el Plan de parto no cumplen con el objetivo para el cual fueron diseñadas, tanto desde la perspectiva femenina, las cuales lo cumplimentan pero no llegan a entregar, otras directamente no quieren participar en la toma de decisiones, y desde la perspectiva de las profesionales sanitarias que perciben esta herramienta como una falta de confianza en su buen hacer profesional.
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