Acercamiento sociolingüístico a las realizaciones de /-l/ en el español hablado en la ciudad de Granada

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(Universidad de Granada)

ACERCAMIENTO SOCIOLINGÜÍSTICO A LAS REALIZACIONES

DE /-L/ EN EL ESPAÑOL HABLADO EN LA CIUDAD

DE GRANADA1

Fecha de recepción: 01.02.2018 Fecha de aceptación: 10.05.2018

Resumen: El fonema /-l/ en posición implosiva presenta diversas variantes de pronunciación en el conjunto del mundo panhispánico y, en especial, en las variedades del español meridional, entre las  que se encuentra el  andaluz. Sin embargo, no contamos con  trabajos que analicen el funcionamiento de este fenómeno en la geografía andaluza. Ante esta situación, planteamos nuestro estudio sobre las realizaciones de /-l/ en el español hablado en la ciudad de Granada (España) desde una perspectiva sociolingüística, con  el  objetivo de  vislumbrar cuáles son efectivamente las  variantes de  /-l/ que se pronuncian en  esta ciudad, y  cuáles los  factores, tanto lingüísticos como sociales, que condicionan su pronunciación. Tras un análisis basado en  los  datos recogidos en  el  corpus PRESEEA (Proyecto para el  Estudio Sociolingüístico del Español de España y América), obtenemos que los factores con una incidencia signifi cativa en  las  distintas realizaciones de  /-l/ son: el  contexto fónico siguiente y  el  acento de  la  sílaba (factores de tipo lingüístico); así como la edad y el nivel de estudios del hablante (factores de tipo social). Del mismo modo, concluimos que la variante [-ɾ] parece ser la más estigmatizada.

Palabras clave: sonorización, /-l/, Granada, sociolingüística, rotacismo, estigmatización

Title: Sociolinguistic Approach to the Productions of /-l/ in Spoken Spanish in the City of Granada

Abstract: Th e phoneme /-l/ in an implosive position shows diff erent variations of pronunciation all over the pan-Hispanic community, mainly in southern Spanish varieties, among which we fi nd Andalusian. However, there is no available research analysing this phenomenon throughout the geography of Andalusia. Facing this situation, we propose the study on diff erent productions of  the  phoneme /-l/ in  spoken Spanish in  the  city of  Granada (Spain) from a  sociolinguistic point of view, aiming to get to know the /-l/ variations which are pronounced in this city and, what factors -both social and linguistic- can determine the pronunciation of those variations. Aft er an  analysis based upon data included in  PRESEEA (Project for the  Sociolinguistic

Study Spanish in  Spain and Latin-America) corpus, we fi nd out that the  causes which have

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a signifi cant infl uence on diff erent /-l/ are the subsequent phonic context and the syllable stress (linguistic factors), as well as the speaker’s age and academic level (social factors). We also come to the conclusion that the [-ɾ] seems to be the most stigmatized variant.

Key words: /-l/, Granada, Sociolinguistics, rhotacism, stigmatization

INTRODUCCIÓN

En español, el fonema /l/2 en posición implosiva presenta distintas variantes de pronun-ciación en su extensión en los distintos ejes de variación lingüística sincrónica (diató-pico, diastrático y diafásico). Según podemos leer en la RAE y la ASALE, esta posibilidad de variación responde al proceso de debilitamiento que con frecuencia se da en el espa-ñol en las consonantes implosivas, y que igualmente ocurre en /-l/. Por otro lado, el fenó-meno más importante consecuente de este debilitamiento de /-l/ es el llamado rotacismo. Este fenómeno de variación consiste en la transformación de [l] en [ɾ], y la NGLE sugiere que pueda ser un fenómeno tardío en la evolución del español y de origen andaluz. No obstante, Lapesa Melgar defi ende una aparición temprana del fenómeno en la histo-ria del español (2001: 326, 422). Este autor sitúa sus primeras muestras en el siglo XII, en el mozárabe toledano, suponiendo la confusión de l r (“Petro Árbarez”). Asimismo, destaca sucesivas muestras del fenómeno que van avanzando en tiempo y espacio; y, fi nalmente, en sus últimos capítulos dedicados al español actual, Lapesa Melgar apunta a una gran extensión de la neutralización de /-l/ y /-r/ implosivas, que sitúa en La Sagra y otras comarcas toledanas, así como desde el suroeste de Salamanca hacia Extremadura, ocupando toda Andalucía y llegando hasta la Región de Murcia.

Además de la pronunciación del fonema /-l/ como [ɾ], la Nueva gramática señala tam-bién la posibilidad de que este fonema se vea sometido a procesos de aspiración, asimi-lación y elisión, a los que otorga un carácter meridional. Y, por último, apunta hacia la posible vocalización, realización nasal y palatalización (esta última variante registrada en América), de esta consonante en posición implosiva. Por su parte, Quilis Morales coincide con la RAE y la ASALE en las posibilidades de variación en la realización de /-l/; y, en cuanto a su aparición a nivel geográfi co, también aporta al fenómeno un carácter principalmente meridional. En el caso concreto de Andalucía, señala que la pronuncia-ción de la variante [ɾ] se produce en interior de palabra en el 66 % de los casos; la eli-sión, en fi nal de palabra en el 71 % de casos, y en interior de palabra en un porcentaje

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muy bajo; la aspiración y vocalización, de manera muy esporádica (1999: 325-329); y para la nasalización ni siquiera se aportan datos (entendemos que esta variación no tiene lugar en el territorio andaluz).

Sin embargo, si bien observamos que estas obras generales de Fonética y Fonología españolas adscriben ciertas variantes de /-l/ al territorio andaluz, no encontramos estu-dios concretos del fenómeno en Andalucía que lo analicen en profundidad. Sí contamos con algunos datos gracias a los mapas del Atlas Lingüístico y Etnográfi co de Andalucía

(1960-1973), que en el volumen VI incluye mapas de tipo fonético como el de “(la) miel” (mapa 1.533) o “colchón” (mapa 1.582), que nos permiten observar las distintas realizacio-nes de /-l/ implosiva, tanto en interior como en fi nal de palabra, en la geografía andaluza. No obstante, estos datos analizan únicamente el plano geográfi co horizontal, están restrin-gidos a un perfi l de hablante muy concreto (el hablante NORM: sin estudios, mayor, rural y hombre), y responden a una realidad de los años 50 del siglo XX que debe ser actualizada. De hecho, por otro lado, en el manual de Narbona Jiménez, Cano Aguilar y Morillo Velarde-Pérez, sus autores señalan cómo se atribuye a las hablas andaluzas el estereo-tipo de la confusión de -r-l a fi nal de sílaba con -r de manera generalizada, cuando, sin embargo, este fenómeno ha de ser matizado en varios aspectos (2011: 212). En este sentido, los estudiosos explican que no todos los hablantes confunden sistemáticamente, que existe infl uencia de variables sociales como el nivel de instrucción o la pertenencia a un núcleo urbano, que también el registro puede determinar la diferenciación o confu-sión, y que no en todas las zonas andaluzas la repartición es la misma. Además, apuntan hacia las distintas posibles soluciones de la neutralización de estas consonantes en posi-ción implosiva: el resultado no ha de ser siempre -r, sino que también se podrán dar casos de confusión a favor de -l, o de conversión de ambas consonantes en una aspirada (129). No obstante, estos autores no llegan a establecer de manera sistemática cuáles serán las distintas soluciones para la neutralización de /-r/ y /-l/, ni en función de qué variables. Con  todo esto, y  centrándonos en  el  español hablado en  la  ciudad de  Granada3, en un enunciado como “éramos revoltosos”, que vemos en el ejemplo (1):

(1) ya desde chicos/ éramos revoltosos/ mm pues nos juntábamos. [GRAN-H13-02]4

Se puede suponer para la voz revoltosos distintas pronunciaciones posibles como

revo[l]tosos, revo[r]tosos, revo[t]tososrevo[ø]tosos, y, en menor medida, revo[h]tosos

revo[n]tosos. Sin embargo, no sabemos la repartición que tendrán estas distintas rea-lizaciones ni su infl uencia.

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Frente a esta situación, decidimos abordar un estudio sobre la repartición sociolin-güística de las distintas variantes de /-l/ en el español hablado en la ciudad de Granada (España).

METODOLOGÍA

Nuestro estudio se enmarca en el corpus PRESEEA5 y se basa en el cuerpo de encuestas que este proyecto recoge para la ciudad de Granada, cuya publicación coordinó Moya Corral (2007, 2008, 2009).

Este corpus ha sido obtenido en función de un muestreo por cuotas de afi jación uni-forme, en el cual el universo relativo se ha dividido en estratos según tres variables socia-les básicas: sexo, edad y nivel de instrucción. Se ha recogido una cantidad de tres hablan-tes para cada uno de los perfi les sociales que resultan de la interrelación de las variables señaladas (lo  cual supone un  total de  54 hablantes: uno por cada 4.406 habitantes). En el cuadro 1 vemos refl ejada la distribución de estos hablantes:

Cuadro 1 Distribución de los hablantes del corpus PRESEEA (Granada)

54 informantes

Nivel de estudios

Bajo Medio Alto

Mujer Hombre Mujer Hombre Mujer Hombre

Edad

>19 y < 34 3 3 3 3 3 3

>34 y < 54 3 3 3 3 3 3

>55 3 3 3 3 3 3

Para nuestro estudio hemos seleccionado dos minutos de encuesta de cada hablante, que no pertenecen al mismo tramo temporal: el primero corresponde al tramo del minuto 10 al 11, y el segundo del minuto 20 al 21. De este modo, pretendemos comprobar si el hablante va a modifi car su pronunciación a medida que avanza la encuesta hacia for-mas menos cuidadas y más naturales o espontáneas6, y cuáles serán estas forfor-mas; o si, por el contrario, los resultados que encontremos en cada uno de los momentos de la encuesta serán semejantes.

Una vez seleccionados los tramos de encuesta que van a servir para nuestro estudio, hemos recogido todos los casos de -l que en ellos aparecen, exceptuando los casos

de titu-5 Para ampliar información sobre el proyecto, se puede consultar Moreno Fernández (2006) y la página web del proyecto: http://preseea. linguas.net/.

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beos o repeticiones (aquí se ha tenido en cuenta únicamente la segunda forma) y las pala-bras cortadas, como las que se muestran en los ejemplos (2), (3) y (4):

(2) bueno que la / la interpretación el el concierto nos salga. [GRAN-H13-03] (3) encontré el trabajo que tengo actual– actualmente /. [GRAN-H22-27]

(4) hay ahí por /// por la Alsi– antes de llegar a la Alsina Graells. [GRAN-M21-47]

Por otro lado, sí hemos considerado los casos de -l + vocal, pese a la posible actuación de la consonante implosiva como prenuclear en este contexto7. Este cambio en la caracte-rización de la consonante según su posición se da por un fenómeno conocido como resila-beo8 o resilabifi cación9. Dicho fenómeno consiste en la unión de la consonante a la sílaba siguiente, de manera que de implosiva pasa a explosiva. Esto ocurre a nivel prosódico, sin que haya variación sintáctica, y se explica por la tendencia del español a la forma-ción de sílabas abiertas, del tipo CV (consonante-vocal). Uno de los casos a los que nos referimos nos lo muestra el ejemplo (5):

(5) estoy haciendo Historia del arte. [GRAN-M13-04]

No obstante, ante la existencia de casos de -l + vocal en los que la pronunciación de -l

no correspondía con la variante alofónica estándar ([l]), sí hemos considerado en nues-tro inventario los casos de -l enmarcados en este contexto prevocálico.

En cuanto a las variables estudiadas, hemos tenido en cuenta las siguientes:

Por un lado, como variable dependiente, hemos trabajado con las distintas pronuncia-ciones posibles de /-l/, que hemos agrupado en tres variantes: l, r y asimilación/elisión10. En los casos de -l seguida de r- en los que la pronunciación de nuestro objeto de estu-dio ha sido [ɾ], hemos considerado el resultado como asimilación. Si bien asimilación ya es un valor interpretativo y tal vez pudiéramos haber indicado simplemente que la rea-lización ha sido r,entendemos que, en este caso concreto, la pronunciación de -l como [ɾ]no responde estrictamente al fenómeno de neutralización que nosotros estudiamos, y esta es la razón por la que hemos preferido marcarla como asimilación, antes que bajo la variante de r.

Por otro lado, como variables independientes, hemos trabajado con:

1) Variables lingüísticas:

1.1. Parte del discurso, con las variantes: minuto 10-11 y minuto 20-21.

17 Esta decisión se opone a la tomada en estudios similares, como Ugueto Colina (2016), en el que el autor decide excluir de su estudio los casos de /ɾ/ en contexto prevocálico, por la actuación del fenómeno del res-ilabeo.

18 Si seguimos la terminología de Obediente Sosa (2005). 19 Siguiendo la terminología de Harris (1991).

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1.2. Tipo de palabra, con las variantes: artículo, sustantivo, verbo, adjetivo, artículo contracto, pronombre, determinante y otros (en esta última categoría hemos recogido adverbios, preposiciones y marcadores: categorías gramaticales con una aparición insufi ciente en nuestra muestra como para poder constituir variantes individuales, al no tener sufi cientes datos de ellas).

Con relación a las locuciones, las hemos agrupado en la categoría del tipo de palabra que cumple una función en el enunciado concreto. Así, en el ejemplo (6):

(6) mejor // porque si no / al fi nal ee tendrás que dedicar mucho. [GRAN-H23-09]

Al fi nal lo hemos considerado como tipo de palabra adverbio. Y, siguiendo a Mon-toro del Arco (2006: 106-108), hemos operado de igual manera con las locuciones parti-culares, considerándolas preposiciones, conjunciones o marcadores, según su función en cada caso concreto.

1.3. Contexto fónico siguiente, con las variantes: pausa, vocal, consonante labial, consonante dental/interdental, consonante alveolar, consonante palatal y con-sonante velar.

1.4. Acento en sílaba siguiente, con las variantes: sílaba átona, sílaba tónica y “no procede” (casos en los que el contexto siguiente es una pausa), como se muestra en los ejemplos (7), (8) y (9):

(7) lo que ya no está en el colegio // y bueno. [GRAN-M13-06] (sílaba siguiente átona) (8) más de cuatro o alguno por lo menos /. [GRAN-M23-10] (sílaba siguiente tónica) (9) estuve de propietario provisional //. [GRAN-H33-14] (“no procede” [pausa])

1.5. Acento en sílaba anterior, con las variantes: sílaba átona, sílaba tónica y “no pro-cede” (contexto anterior de pausa).

1.6. Estructura de la sílaba siguiente, con las variantes: sílaba abierta, sílaba cerrada y “no procede” (contexto siguiente de pausa).

1.7. Estructura de la sílaba anterior, con las variantes: sílaba abierta, sílaba cerrada y “no procede” (contexto anterior de pausa), como se muestra en los ejemplos (10), (11) y (12):

(10) que es un barrio ya digo tradicional //. [GRAN-H33-13] (sílaba anterior abierta) (11) o sea // un día normal y corriente //. [GRAN-M12-22] (sílaba anterior cerrada) (12) ¡Ah! muy feliz // algo // increíblemente feliz //. [GRAN-M33-18] (“no procede”

[pausa])

1.8. Acento de la propia sílaba, con las variantes: tónica y átona.

1.9. Número de sílabas de la propia palabra, con las variantes: uno, dos y más de dos. 1.10. Entorno fónico líquido posnuclear (-l, -r) en el contexto inmediato (palabras

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(13) pegando a  un  río / al  río que hay de  Cádiar // [GRAN-H21-43] (ausencia de entorno fónico líquido posnuclear en el contexto inmediato)

(14) o sea / el sueldo / yo lo daba en casa // [GRAN-H22-27] (entorno fónico líquido -l) (15) mi vida normal // vamos/ vamos a prescindir [GRAN-M32-36] (entorno fónico

líquido -r)

(16) y otra // y el / y el maltratador en la calle [GRAN-M21-46] (entorno fónico líquido -r y -l)

Antes de proseguir, debemos señalar que siempre que se ha trabajado con entorno fónico se ha considerado el entorno fónico real. Así, por ejemplo, para un enunciado como el que muestra el ejemplo (17):

(17) que es el número uno ///. [GRAN-M22-29]

Si la pronunciación de es no ha sido [es] sino [ε], no consideramos la estructura de esta sílaba cerrada sino abierta.

2) Variables sociales:

2.1. Edad, con las variantes entre 19 y 34 años, entre 34 y 54, y de 55 en adelante. 2.2. Nivel de estudios, con las variantes nivel bajo (estudios primarios), nivel medio

(estudios secundarios) y nivel alto (estudios superiores). 2.3. Sexo, con las variantes hombre y mujer.

RESULTADOS

En total hemos obtenido, en los dos minutos de encuesta seleccionados de los 54 hablan-tes, 724 casos de /-l/. De estos 724 casos, la variante l ha sido pronunciada en 484 ocasio-nes (66,86 %); r en 129 (17,82 %), y en las restantes 111 (15,33 %) se ha producido una asi-milación o una elisión. De este modo, si bien la variante l (es decir, la variante estándar) es la de mayor aparición, vemos que las realizaciones no estándar suponen casi un ter-cio del total de pronunciaun ter-ciones. Y de estas realizaun ter-ciones subestándares, más de la mitad corresponderían a la variante r, que sería por tanto la variante no estándar predominante. Es decir, hasta el momento vemos que los datos se corresponden con la bibliografía que señalábamos a propósito de las distintas realizaciones de -l en el español peninsular (cf. Introducción), más concretamente en el español hablado en Andalucía.

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Cuadro 2 Resultados del análisis de diferencia de medias (ANOVA de un factor)

Variable Sig.

Parte 0,206

Tipo de palabra 0,335

Contexto fónico siguiente 0,000

Acento sílaba siguiente 0,421

Acento sílaba anterior 0,613

Estructura sílaba siguiente 0,648

Estructura sílaba anterior 0,060

Acento sílaba propia 0,000

Número de sílabas 0,000

Entorno líquido 0,896

Género 0,068

Edad 0,000

Nivel de estudios 0,000

A la vista de los resultados, observamos cómo las variables que inciden de manera sig-nifi cativa en las realizaciones de las distintas variantes de pronunciación son: el contexto fónico siguiente, el acento en la propia sílaba, el número de sílabas, la edad del hablante y el nivel de estudios del hablante.

Una vez señaladas estas variables dependientes con incidencia signifi cativa, hemos seguido el proceso para obtener las tablas de contingencia para cada una de ellas. Estas tablas nos permiten realizar un análisis de covarianzas gracias al cual podemos dete-nernos en los resultados de la variable dependiente con relación a cada una de las varia-bles independientes.

Resultados según el contexto fónico siguiente

En la tabla de contingencia que se muestra a continuación (cuadro 3), observamos los resul-tados del análisis de covarianzas realizado según la variable “contexto fónico siguiente”:

Cuadro 3 Tabla de contingencia según la variable independiente “contexto fónico siguiente”

Contexto fónico siguiente11

Total

Pausa vocal Consonante

labial

Consonante dental-interdental

Consonante alveolar

Consonante velar

Variante

l 54,72 % / 58 81,82 % / 63 76,76 % / 142 60,56 % / 86 64,56 % / 51 62,69 % / 84 484

r 2,83 % / 3 0 13,51 %/ 25 35,21 % / 50 7,59 % / 6 33,58 % / 45 129

asim./eli. 42,45 % / 45 18,18 % / 14 9,73 % / 18 4,23 % / 6 27,85 % / 22 3,73 % / 5 110

Total 106 77 185 142 79 134 723

χ²= 0,000

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a) Para la variante l, los contextos fónicos siguientes de mayor productividad, en orden de mayor a menor, son: vocal, consonante labial, consonante alveolar, consonante velar, consonante dental-interdental y pausa, con una diferencia de 27 puntos entre vocal (la variante más productiva) y pausa (la menos).

El ser la vocal el contexto fónico siguiente que más propicia la aparición de la variante l

podría explicarse por la tendencia del español a la construcción de sílabas del tipo CV (con-sonante-vocal)11, señalada más arriba. Es decir, este resultado ratifi caría la teoría del resi-labeo o resilabifi cación, en tanto que probablemente lo que esté ocurriendo en estos casos de -l + vocal, en los que -l es efectivamente pronunciada [l], sea que esta consonante en posi-ción implosiva esté pasando a constituir el elemento prenuclear de la sílaba siguiente, que al comenzar por vocal carece de tal elemento, tan usual sin embargo en español. No obstante, por otro lado, el no ser la variante l la pronunciada en el 100 % de sus posiciones ante vocal, indica que esta tendencia al resilabeo no es sino, precisamente, una tendencia, y sería erró-neo considerar que -l, cuando va seguida de vocal, nunca va a comportarse como posnuclear o implosiva, y, por tanto, no se puede considerar en el estudio de este fenómeno de varia-ción de /-l/. Sí es signifi cativo el hecho de que no haya ningún caso de -l + vocal en el que la variante de pronunciación de -l haya sido -r. De todo esto podemos concluir que, si bien el comportamiento de -l cuando va seguida de vocal no es siempre mantenerse y actuar como consonante prenuclear de dicha vocal, puede sufrir variaciones en su pronunciación. Estas variaciones van orientadas hacia la asimilación /elisión, pero no hacia el rotacismo.

b) Para la variante r, los contextos fónicos siguientes de mayor productividad, en orden de mayor a menor, son: consonante dental-interdental y consonante velar –con una nota-ble productividad sobre el resto de variantes–, consonante labial, consonante alveolar, pausa y vocal, con una diferencia de más de 30 puntos entre la más y la menos produc-tiva (recordemos que ante vocal no hay ningún caso de r).

Viendo cómo las consonantes dental-interdental y velar aparecen como las más pro-ductivas para la pronunciación de r, y con una marcada diferencia con respecto al resto de variantes (20 puntos de diferencia entre estas variantes y la siguiente en orden de mayor productividad), podríamos pensar que estos resultados están motivados por algunas pala-bras de recurrente aparición, que presentan este contexto fónico y que tienden a ser pro-nunciadas con la variante vibrante (incluso podría plantearse cierto grado de lexicaliza-ción). Nos referimos concretamente a las voces alguien/algún, a(s); cualquiera/cualquier; y soldar/soldador/soldado (como participio y como nombre), que aparecen en un total de 40 casos. No obstante, si nos detenemos a observar las variantes de pronunciación que efectivamente se dan para estas voces, debemos reconsiderar esta hipótesis de que los resultados estén motivados por una particular infl uencia de estas voces.

De  los  26 casos de  aparición de alguien/algún, a(s), r ha sido la  variante única-mente en seis ocasiones (23,08 %). Es decir, no podemos considerar que para las voces

alguien/ algún, a(s) haya una tendencia a pronunciar -l como la variante r. Y, por tanto, la  recurrente aparición de estas voces no es la responsable de que el contexto fónico siguiente de consonante velar propicie la pronunciación de la variante r.

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De los ocho casos de aparición de cualquier/cualquiera, la variante r ha sido pro-nunciada en cinco ocasiones (más de la mitad). Esto sí nos podría hacer pensar que hay una tendencia en la pronunciación de la variante vibrante en estas voces. No obstante, observamos que, en el total de los casos en los que la variante de pronunciación ha sido

r, el hablante era un informante con un nivel de estudios bajo (y recordemos que el nivel de estudios era uno de los factores que aparecían como signifi cativos en su infl uencia sobre la pronunciación de una u otra variante). Asimismo, no podemos afi rmar con cer-teza que esta tendencia de pronunciación de r en el lugar de -l para las voces cualquier/

cualquiera sea una tendencia generalizada, más allá de factores sociales como el nivel de estudios, aunque sí podemos sospechar que haya cierto grado de lexicalización.

En los seis casos de aparición de soldar/soldador/soldado, la variante pronunciada ha sido r. De  este modo, podríamos pensar incluso en  una lexicalización de  la  voz con la variante vibrante. Aun así, nos encontramos de nuevo con que esta variante ha sido siempre pronunciada por informantes con un nivel de estudios bajo, de modo que no podemos asegurar que esta tendencia (o incluso lexicalización) opere en todos los hablantes, sea cual sea su nivel de estudios. Igualmente, si bien se puede apuntar hacia esta posibilidad, para poder afi rmarlo con seguridad deberíamos comprobar el fenó-meno con hablantes de distintos niveles de educación.

Parece ser que, efectivamente, más allá de tendencias de pronunciación con determi-nadas palabras, o incluso lexicalizaciones, los contextos fónicos en los que -l va seguida de consonante dental-interdental o, en menor medida, velar, propician la pronunciación de l según la variante vibrante r.

c) Para la variante asimilación/elisión, los contextos fónicos siguientes de mayor pro-ductividad, en orden de mayor a menor, son: pausa, consonante alveolar, vocal, conso-nante labial, consoconso-nante dental-interdental y consoconso-nante velar, con una diferencia de casi 40 puntos entre la más y la menos productiva, y una franja de 15 puntos entre la produc-tividad de la variante de contexto fónico siguiente pausa y la de la variante de contexto fónico siguiente consonante alveolar.

En primer lugar, dado el alto porcentaje de casos de asimilación/elisión de -l ante pausa (42,45 %, es decir, casi la mitad), podemos señalar el gran infl ujo de esta variante contextual en la pronunciación de -l (concretamente, hacia asimilación/elisión).

En segundo lugar, ante la alta productividad para la variante asimilación/elisión del con-texto fónico siguiente de consonante alveolar, y dado el carácter alveolar de r,sería perti-nente recordar que, como señalamos arriba, para los casos de -l + r- en los que la variante de pronunciación de -l hubiese sido r, decidimos marcar la variante “asimilación” por con-siderar que esta variante de pronunciación en este contexto dado no estaba respondiendo con exactitud a un fenómeno de rotacismo (o no podemos asegurar con certeza que así sea). No obstante, ahora que tratamos la variante de asimilación, debemos valorar cuán infl uyente haya podido ser este caso concreto en el conjunto de casos de -l + consonante alveolar,pues, sin duda, tampoco se trata de un caso de asimilación más, sino que puede estar especialmente motivado por todo lo anteriormente expuesto.

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como asimilación/elisión según lo que hemos explicado), es decir, en un 46 % (menos de la mitad). Observamos estos datos en el cuadro 4:

Cuadro 4 Análisis pormenorizado de los casos de -l + consonante alveolar

-l + consonante alveolar (79 casos) -l + r (24 casos: 31 % de 79)

-l + consonante alveolar distinta

de r Variante

de pronunciación: l 13 casos

Variante de pronunciación: r / asimilación/elisión 11 casos (46 % de 24)

Es decir, si bien los casos de -l + r- en los que la variante de pronunciación de -l ha sido asimilación/elisión pueden haber infl uido en el hecho de ser el contexto fónico siguiente de consonante alveolar el más productivo para la variante asimilación/elisión, no pode-mos decir que su infl uencia haya sido determinante: solo en menos de la mitad de estos casos de entorno fónico se ha producido efectivamente esta variante de pronunciación.

Con todo esto, podemos concluir que los contextos fónicos que siguen a -l en los que más aparición de realizaciones no estándar encontramos son (en orden de mayor a menor aparición):

– Contexto siguiente de pausa, en el que la realización no estándar mayoritaria es asimilación/elisión (de hecho, esta variante casi compite al 50 % con la estándar l

para dicho contexto).

– Contexto siguiente de consonante dental-interdental, en el que la realización no estándar mayoritaria es r (35,21 %).

– Contexto siguiente de consonante velar, en el que la realización no estándar mayo-ritaria es r (33,58 %).

Resultados según el acento de la propia sílaba

Los  resultados del  análisis de  covarianzas de  la  variable dependiente con  respecto a la independiente “acento de la propia sílaba” son los que se muestran en la siguiente tabla de contingencia (cuadro 5):

En primer lugar, podemos destacar la mayor aparición de la variante de realización l

en sílabas átonas que tónicas (con 10 puntos de diferencia). Es decir, las variantes no

Cuadro 5 Tabla de contingencia según la variable independiente “acento en la propia sílaba”

Acento en la propia sílaba

Total

Átona Tónica

Realización

l 70,04 % / 339 60,67 % / 145 484

r 21,07 % / 102 11,30 % / 27 129

asimilación/ elisión 8,88 % / 43 28,03 % / 67 110

Total 484 239 723

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estándar r y asimilación/elisión presentan un mayor índice de aparición en sílabas tóni-cas que en átonas.

En segundo lugar, dentro de la mayor realización de las variantes no estándar en síla-bas tónicas, vemos que la asimilación/elisión se produce en mayor porcentaje de casos que la variante r: concretamente, en 17 puntos porcentuales más. No obstante, este orden se invierte cuando -l aparece en sílaba tónica. Entonces la variante de realización r pre-domina sobre la variante asimilación/elisión, y lo hace con una diferencia de 12 puntos.

Con esto, la sílaba tónica se muestra más productiva en la realización de variantes no estándares que la sílaba átona, con un predominio de la variante asimilación/elisión sobre la variante r. Mientras, dentro de la menor productividad de las sílabas átonas en la realización de variantes no estándar, en ellas el predominio se invierte y es mayor la presencia de r con respecto de la asimilación/elisión.

Resultados según el número de sílabas

Los  resultados del  análisis de  covarianzas de  la  variable dependiente con  respecto a la independiente “número de sílabas” se muestran en la siguiente tabla de contingen-cia (cuadro 6):

Cuadro 6 Tabla de contingencia según la variable independiente “número de sílabas”

Número de sílabas

Total

1 2 tres o más

Realización

l 72,69 % / 322 50,4 % / 63 63,87 % / 99 484 r 16,93 % / 75 20,8 % / 26 18,06 % / 28 129 asimilación/ elisión 10,38 % / 46 28,8 % / 36 18,06 % / 28 110

Total 443 125 155 723

χ²= 0,00

El primer hecho que llama nuestra atención es la disparidad de datos que presentan las palabras de dos sílabas con respecto a las de una y las de tres o más, que sí mues-tran datos más semejantes entre sí. De este modo, mientras que en las palabras de una y en las de tres o más sílabas hay una mayoría de casos de la variante estándar l, en las pala-bras de dos sílabas esta variante l solo se presenta en la mitad de casos (50 %). Por otro lado, en relación con las otras dos variantes de realización, r y asimilación/elisión, en las palabras de dos sílabas predomina asimilación/elisión, en las de una sílaba lo hace r (en las de tres o más sílabas, a diferencia de en las anteriores, se mantiene igual la proporción).

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1) Que en sílabas tónicas la pronunciación de l baja en 10 puntos con respecto a síla-bas átonas, y

2) que en  sílabas tónicas la  variante de  realización asimilación/elisión supera en 17 puntos a la variante de realización r, mientras que en sílabas tónicas es la variante r la que supera a la variante asimilación/elisión.

Es decir, dada la cantidad de casos de -l en sílaba tónica que contamos en palabras de dos sílabas, y según cómo cuadran los datos de infl uencia de la variable “acento en la propia sílaba” con los datos obtenidos para las palabras de dos sílabas, podemos concluir que esta disparidad de datos se ha visto motivada por la infl uencia de la varia-ble “acento en la propia sílaba”.

Con todo esto, fi nalmente, no parece que el factor “número de sílabas” sea de estricta infl uencia signifi cativa pues, a juzgar por los datos obtenidos, en sus resultados ha inter-venido de manera determinante la gran cantidad de palabras bisílabas en las que -l apa-rece en sílaba tónica, y la infl uencia de esta tonicidad en la realización de las distintas variantes de pronunciación.

Resultados según la edad del hablante

A  continuación (cuadro 7), mostramos los  resultados del  análisis de  covarianzas de la variable dependiente con respecto a la independiente “edad del hablante”:

Cuadro 7 Tabla de contingencia según la variable independiente “edad del hablante”

Edad

Total Primer

tramo

Segundo tramo

Tercer tramo

Realización

l 58,90 % / 129 69,75 % / 196 71,30 % / 159 484 r 26,03 % / 57 16,37 % / 46 11,66 % / 26 129 asimilación/ elisión 15,07 % / 33 13,88 % / 39 17,04 % / 38 110

Total 219 281 223 723

χ²= 0,00

(14)

de la primera y la tercera generación (población con tendencia a utilizar redes sociales12 más estrechas y con presiones sociales que tienden hacia formas de prestigio encubierto –en el caso de la primera generación–, o simplemente sin ellas), y al uso de formas están-dares por parte de la segunda generación (inserta en el mercado laboral, con presiones sociales que la llevan hacia la lengua estándar, la de prestigio manifi esto, reconocida públicamente como correcta). No obstante, observada a un nivel macroscópico (es decir, de acuerdo con la evolución de una comunidad de hablantes) la estratifi cación ontoge-nética puede explicarse por un proceso de cambio histórico en marcha y entonces sí se explica fácilmente un modelo lineal como el que nuestros datos resuelven. En este caso, la forma conservadora tiene más arraigo entre la población de tercera generación, mien-tras que la innovadora despunta en la primera. De este modo, los datos obtenidos pare-cen apuntar hacia una extensión de las formas no estándares de /-l/ en el eje diacrónico de la evolución lingüística.

En segundo lugar, respecto a la distribución por edades de las realizaciones no están-dares, también parece haber un patrón: mientras que en hablantes de tercera generación predomina una tendencia hacia la pronunciación de asimilación/elisión, en la segunda generación esta tendencia se invierte hacia la pronunciación de r, y en la primera esta última se mantiene y se intensifi ca (si en la segunda generación tenemos tres puntos de diferencia entre el porcentaje de pronunciación de r y asimilación/elisión, en la pri-mera esta diferencia sube hasta los 11 puntos). Es decir, de nuevo el patrón que se nos presenta es regular lineal, y en este caso apunta hacia un aumento de la realización de r

conforme la edad disminuye.

Con todo esto, vemos que el factor etario infl uye en la realización de /-l/ en tanto que la pronunciación de la variante estándar l es mayor conforme aumenta la edad del hablante; y dentro de las realizaciones subestándares, la pronunciación r crece con-forme disminuye la edad del hablante.

Resultados según el nivel de estudios del hablante

Tras el análisis de covarianzas de la variable dependiente con respecto a la variable inde-pendiente nivel de estudios, hemos obtenido la tabla de contingencia que se muestra a continuación:

Cuadro 8 Tabla de contingencia según la variable independiente “nivel de estudios”

Nivel de estudios

Total

Bajo Medio Alto

Realización

l 45,15 % / 107 69,01 % / 167 86,07 % / 210 484 r 35,44 % / 84 11,98 % / 29 6,56 % / 16 129 asimilación/ elisión 19,41 % / 46 19,01 % / 46 7,38 % / 18 110

Total 237 242 244 723

χ²= 0,00

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Se nos muestra un patrón regular lineal similar al obtenido de la tabla de contingen-cia obtenida en función de la edad del hablante (cuadro 7). Así, nuevamente el porcen-taje de realización de la variante estándar l crece conforme aumenta el nivel de estudios del hablante, y, además, lo hace de manera particularmente signifi cativa, casi abrupta. Vemos que en el nivel bajo de estudios la realización de l, si bien se aproxima, no llega a recoger el 50 % de los casos de -l. Sin embargo, en el nivel alto de estudios las cifras de realización de l superan los 86 puntos. En este sentido, y teniendo en cuenta que con ninguna otra variable encontramos una diferencia tan acusada para la realización de l, podemos sospechar que puede ser el nivel de estudios la variable de mayor inciden-cia en las distintas realizaciones de /-l/. Esto es particularmente signifi cativo en tanto que se trata de un factor de singular relevancia a la hora de atribuir un determinado prestigio lingüístico a las distintas variantes de pronunciación posibles13. Y este presti-gio lingüístico nos interesa en la medida en que podrá motivar la mayor o menor exten-sión de unas u otras variantes: aquellas asociadas a hablantes con un prestigio social alto (normalmente aquellos con un nivel de estudios alto) serán las que constituyan la norma de prestigio, y hacia la que tenderán los hablantes (en líneas generales, no contamos aquí con los posibles casos de prestigio encubierto14, sino que nos mantenemos en el prestigio manifi esto). Es decir, aquellas variantes asociadas a hablantes con un nivel de estudios alto serán las que constituyan la norma de prestigio de una comunidad de habla, y las que, consecuentemente, tengan mayores posibilidades de extenderse a toda la comunidad. Por el contrario, aquellas variedades relegadas a un nivel social bajo (normalmente asociado a hablantes con un nivel de estudios bajo), tenderán a ser estigmatizadas socialmente y su extensión a todos los niveles será menos probable. Sobre la base de estas cuestiones, y volviendo sobre nuestros resultados, vemos cómo los bajos porcentajes de aparición de las variantes r y asimilación /elisión en hablantes de nivel de estudios alto apuntan hacia una actitud negativa hacia tales realizaciones.

Finalmente, con relación a la distribución de las realizaciones no estándares, los resul-tados señalan un considerable aumento del porcentaje de realización de r conforme desciende el nivel de instrucción, mientras que la variante “asimilación/elisión”, si bien aumenta algo más de 10 puntos su presencia, queda en segundo plano con respecto a la realización de r. Tanto es así que si en el nivel de instrucción alto los porcentajes de realización de las variantes no estándares se mantienen parejos (menos de un punto porcentual de diferencia), en el nivel bajo la diferencia es de 16 puntos. Caso aparte es

13 Tal y como señala Moreno Fernández, “lo habitual es que sean los grupos sociales más prestigiosos, más poderosos socioeconómicamente, los que dicten la pauta de las actitudes lingüísticas de las comu-nidades de habla; por eso las actitudes suelen ser positivas hacia la lengua, los usos y las características de los hablantes de mayor prestigio y de posición social más alta” (1998: 181).

(16)

el nivel de instrucción medio, en el que la asimilación/elisión supera a r con algo menos de ocho puntos de diferencia. En cualquier caso, lo que observamos es que la diferen-cia porcentual de la realización de r entre los distintos niveles de instrucción es bas-tante mayor (29 puntos entre los niveles superior e inferior) que la existente para la rea-lización asimilación/elisión (12 puntos entre los niveles alto, por una parte, y medio y bajo, por otra. No se observa diferencia signifi cativa entre estos dos últimos niveles de instrucción, respecto al porcentaje de aparición de la variante asimilación/elisión). Por tanto, los datos refl ejan que en el prestigio la variante “asimilación/elisión” es mayor que en el de la variante r. Es decir, esta variante r es la más estigmatizada.

CONCLUSIONES

Del total de 724 casos de /-l/ recogidos en el corpus PRESEEA para la ciudad de Granada,

l ha sido la pronunciación en 484 ocasiones (66,86 %), r en 129 (17,82 %), y en las restan-tes 111 (15,33 %) ha tenido lugar una asimilación o una elisión. De esta manera, observa-mos que la pronunciación predominante es la estándar l.

Tras someter estos datos a un procedimiento estadístico que los pone en relación con las distintas variables estudiadas, concluimos que solo algunas de ellas inciden de manera signifi cativa en la realización de una u otra variante. A saber, el contexto fónico que sigue a /-l/, el acento de la propia sílaba de /-l/, el número de sílabas que contenga la palabra en la que aparece /-l/, la edad del hablante y el nivel de estudios del hablante.

Tras realizar un análisis de covarianzas según estas distintas variables de inciden-cia signifi cativa en  la  variable dependiente, hemos obtenido los  siguientes resulta-dos en cuanto a cómo efectivamente opera esta incidencia: el factor que parece infl uir en mayor medida en la variedad de realizaciones de /-l/ es el nivel de estudios del hablante. Este propicia, fundamentalmente, la pronunciación de r en el nivel de estudios bajo, de manera que nos encontramos con el esquema de distribución lingüística con base en una estratifi cación social más generalizada: la variante estándar, l, aparece asociada a hablantes con un nivel de estudios alto, mientras que las variantes no estándares, r

y asimilación/elisión, a hablantes con un nivel de estudios bajo. Por otro lado, el nivel de estudios del hablante también hace aumentar la proporción de realizaciones de asi-milación/elisión conforme dicho nivel desciende, pero no en tan gran medida como para la variante r. Todo esto indica una estigmatización de dicha variante en términos de prestigio lingüístico.

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Por su parte, la asimilación/elisión, si bien parece gozar de un mayor prestigio lin-güístico (sus porcentajes de aparición en los distintos niveles de instrucción no presen-tan diferencias presen-tan acusadas como los de r), no refl eja en sus datos el hecho de ser una pronunciación en extensión (en su análisis de covarianzas con respecto al factor edad su índice de aparición se mantiene sin grandes diferencias en las tres generaciones).

Por otro lado, en función del factor del contexto fónico que sigue a /-l/, obtenemos que el contexto fónico más infl uyente es la pausa, y su solución no estándar mayoritaria es la asimilación/elisión (compitiendo casi al 50 % con la variante estándar).

En el otro extremo, en los casos en que el contexto fónico que sigue a /-l/es una vocal, no se da la variante r en ninguna ocasión. Es decir, parece que podemos afi rmar la ausen-cia de rotacismo en el contexto -l + vocal.

Con relación al acento de la sílaba en que aparece /-l/ (dentro de la poca productivi-dad que presenta esta variable para realizaciones no estándares con respecto a otros fac-tores), si la sílaba es tónica será más probable que se dé una realización no estándar que si es átona. A su vez, dentro de las variantes no estándares, las sílabas tónicas presentan un mayor porcentaje de casos de asimilación/elisión, mientras que las sílabas átonas pre-sentan un mayor porcentaje de casos de r.

Por último, en cuanto a la existencia de posibles casos de rotacismo por difusión léxica, únicamente podemos sospechar que esta se dé para las voces soldar/soldador/ sol-dado y, en menor medida, para cualquier/cualquiera. No obstante, esta sospecha queda a expensas de un estudio de la realización de estas voces en hablantes de distintos nive-les de estudios.

A modo de conclusión, diremos que el fonema /-l/ en el e spañol hablado en la ciudad de Granada presenta tres variantes de pronunciación: una estándar, l,la mayoritaria; y dos no estándares, r y asimilación/elisión, de menor aparición. La pronunciación de estas dis-tintas variantes se ve infl uida, por un lado, por cuestiones lingüísticas (contexto fónico que sigue a /-l/ y acento de la sílaba en que se inserta) y, por otro lado, por cuestiones socia-les (edad y nivel de estudios del hablante). Finalmente, la incidencia de estas cuestiones sociales refl eja, por una parte, la estigmatización de la variante de pronunciación r y, por otra parte, una extensión en hablantes jóvenes que puede responder, bien a un prestigio encubierto en este grupo, bien a una expansión del fenómeno. Con todo, se nos presenta la necesidad de continuar con los estudios al respecto, para poder así corroborar o recha-zar las distintas tendencias que este análisis nos sugiere.

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