ABF;IL 195'^
fASiRACION Y RABOTEO
D E LO S CORDEROS
Por FEL1X PEREZ Y PEREZ
Frofesor de la Fecultad de Veierinarie de Medrid^
lanar son el raboteo, o amputación de la cola, y la castración de los corderos destinados al matadero.
La edad a que deben realizarse estas mutilaciones, las distintas técnicas operatorias y los cuidados pos- teriores para evitar complicaciones, son conocimien- tos que interesan a ganaderos y pastores para deste- rrar rutinas y actuar de modo conveniente.
LA CASTRACION Y EL RABOTEO DE LOS CORDEROS
La castración de los corderos es una operación que viene^
realizándose desde tiempos inmemoriales ; puede asegurarse que, con el raboteo, fueron las dos primeras intervenciones.
quirtírg^icas qtte el hombre realizó sobre los animales.
Castrar no es ligar o intervenir de cualquier otra form^a^_
sc^bre las bolsas testiculares, sino que es, precisamente, anu- lar a los animales para la procreación.
En algunos casos, cuando se castra a los corderos dema- siaclo tarde (más de un año de edad), es frecuente obser- var que estos animales castrados, tan pronto como se repo- nen de la operación, y a veces antes, saltan y hasta copulan, como si no estuvieran castrados. Este hecho constituye, no pocas veces, motivo de preocupaciones por parte de los gana- cieros, quienes incluso reclaman, pensando haber sido enga- ñados por un técnico poco escrupuloso o inepto.
Nada más lejos d^e ]a realidad. La causa de este comporta- miento en los animales castrados no significa que aquéllo^
^e encuentren castrados de una manera imperfecta; lo que ocurre es que la operación se ha realizado demasiado tarde, es decir, cuando los animales ya habían tenido una vida sexual bien definida, encontrándose entonces todavía "manchados'^
(impregnación hormonal) de unas sustancias (hoy^^znon^as) ela- boradas en los testículos, que son las que en los animales en- teros (no castrados) determinan el deseo sexual (líbido).
Por esta razón, no debe de nerderse la paciencia ni criti- car la eficacia de la operación hasta pasados uno o más- meses, en los que, al haberse eliminado aquellas sustancias e^citantes e ir perdiendó el hábito, aparecen los verdaderos signos funcionales de la castración.
Edad en que deben de castrarse los corderos.
En general, la castración debe de efectuarse cuanto antes;
peru, no obstante, conviene tener en cuenta otros factores muy dignos de valorar.
Es una costumbre bastante difundida entre los ganaderos españoles el practicar la castración ^ie los corderos cuando aquéllos cuentan con seis o más meses de edad. Esta costum- bre contrasta con la de los ganaderos ingleses, que realizan la nlencionada operación durante las primeras semanas des- pués del nacimiento de los corderos.
La castración precoz determina un mayor desarrollo de los huesos (especialmente de los largos), por lo cual los cor- deros adquieren mayor alzada, el cuello aparece más largo, los cuernos se desenvuelven ^ie una manera generalmente des- armónica, siendo más largos, finos y blanquecinos que en el morueco (cordero adulto no castrado). Aumentan la capaci- dad asimilativa; es decir, que engordan más, aun comiendo igual que los no castrados ; por esta raz_ón son moderados en el comer y, por tanto, no aparecen tripudos, ni son tan fre- cuentes las timpanizaciones, etc. El vellón no se desarrolla tanto como en los no castrados, ni en e^tensión, ni en longi- tud de la fibra.
Segítn lo que acabamos de apuntar, la castración cle los corderos destinados al matadero antes del destete (leclz^rles) no es aconsejable, ya que aquélla significa siempre una con- trariedad en la marcha del desarrollo y engorde del cordero, y, por otra pa,rte, no ejercería ninguna influencia sobre la calidad {le la carne. ?^^ o tiene, por tanto, ninguna indica- ción írtil, significando, por el contrario, un gasto a sumar en el costo general de la producción de aquéllos.
Cuando el cordero está destinado a la producción de carne a largo plazo, es cuando precisamente está indicada la cas- tración. Esta debe realizarse antes de due los animales co- miencen a practicar su vida sexual, por lo cual se realizará antes en las razas nrecoces que en las vulgares. Por esta ra-
zón es difícil señalar con una cifra la edad más adecuada;
puede admitirse, como media, la de tres a cuatro meses.
De esta forma el cordero no llega a presentar desarrolla-
do el instinto sexual, su organismo se desenvuelve con ma- yor amplitud, aumentando el rendimiento de carne de las ca- nales, ya que si bien el desarrollo óseo es mayor, en éstos, como en los cuernos, disminuye la densidad y, por tanto, el peso. Tampoco hace talta indicar el mayor aprecio que ad- quiere la carne en cuanto a calidad, aspectu, etc.
Cuando se castra a los corderos después de ^aber padrea- do, ya no• es posible conseguir de esta práctica todas las ven- tajas, o al menos en el grado que se consiguen realizándola en épocas anteriores. El esqueleto apenas se modifica, el há- bito sexual continíia después de cierto tiempo de la castra- ción, el carácter apenas varía y el rendimiento en carne, así como las cualidades de ésta, tampoco son tan ostensibles.
En general, en las razas ovinas de producción cárnica, o er_ aquellas en que esta aptitud tiene marcada importancia, debe castrarse a los corderos en épocas anteriores a la indi- cada para razas de producción láctea y de lana. Si bien, en todos los casos, el macho no castrado significa entre las hem- bras un peligro en cuanto que originan peleas, g^lpes, así como abortos y perturbaciones en la época cle la pariclera, etc.
Técnica de la castración.
Indicaremos, aunque sólo sea de una manera sucinta, los principales métodos de castración de corderos, a tin de que el ganadero conozca sus ventajas e inconvenientes y exija al técnico la realización del más adecuado en cada caso a las condiciones de su explotación.
Los míiltiples métodos de castración los podemos agru- par en dos grandes grupos : ^'Tétodos cruentos y métodos in- cruentos.
Los primeros, en la mayoría de los casos, persiguen la ex- tracción inmediata de los testículos, una vez despren^didos del cordón testicular a través de una herida abierta en las bolsa^^
testiculares. Fn otros casos se anlica una compresión (liga- dura, mordaza) sobre el cordón descubierto, para que lenta- mente aquél se vaya mortificando hasta deterininar la caída del testículo, fenóm^eno que tiene lugar sin hemorragia al cabo
de poco tiempo. Estos métodos cruentos no son de aconsejar en la mayoría de los casos, puesto que requieren su realiza- ción en condiciones de limpieza (ase^si,c^), y, por otra parte, es necesario que el ganadero vigile y cure estos animales, puesto que las infecciones son frecuentes, teniendo en cuenta la posición y distancia ^ue las bolsas testiculares presentan f rente al suelo, así ^omo las condiciones de la cama o pavi- mento sobre el que descansan estos animales.
Por tanto, el inconveniente que presentan los métodos de castración "cruentos" es la abertura de un herida, con un peligro casi inminente de infección, lo cual les coloca poco
menos que en la contraindicación para su práctica en el medio rural, aun contando con la ventaja de producir una castración de seguridad objetiva.
Los métodos incruentos son los de elección. Mediante ellos, ]a castración se consigue a través de la piel, que queda
intacta o ligeramente alterada. Entre ellos tenemos el
MÉTODO DE LA TORSIÓN SUBCUTÁNEA DEL CORDÓN TESTICU- LAR O^^A VUELTA DE PULGAR^^.
Una vez sujeto el animal, en pie o tumbado, se cogen los te.stículos con ambas manos y se hacen descender hasta el fondo de las bolsas; se toman éstas luego por su fondo y se hace desplazar a los testículos hacia el animal. Esta opera- ción se repite cuatro o cinco veces, con el fin de que se des- garren las adherencias testiculares.
A continuación se torsionan aisladamente cada uno de los cordones. Para ello, una vez descendido el testículo en el fon- do de las bolsas, al mismo tiemno q_ue se sujeta el cordón, se hace girar el testículo, de tal forma que su polo inferior pase a ser superior, y viceversa ; a continuación se hace gi- rar aquél en torno al cordón testicular, con lo que éste queda, después de tres o cuatro vueltas, como un cordón duro y re- torcido. La misma operación se repite sobre el otro testícule.
Para evitar que la torsión se deshaga, es conveniente colocar una ligadura sobre las bolsas testiculares, que impida el des ^
^censo de los testículos. Esta ligadura puede quitarse a las
Figs. i a 3.-Los tres tiempos de la castración de corderos por el método de torsión subcutánea del cordón testicular.
veinticuatro horas; cuando se trate de corderos con escaso desarrollo escrotal, no es necesario la lig^adura.
Esta técnica está ehenta de peligro, y resulta de gran eficacia; sin embargo, en los países de grandes poblaciones ovinas se la encuentra dos inconvenientes : lentitud en su reali- zación y e^igir cierta pericia para ejecutarla.
MÉTODO DE LAS PINZAS DE CASTRAR.
Es uno de los más recomendados, por la rapidez y como- didad para el operador, así como el hecho de no necesitarse una prof.unda especialización técnica para practicarla.
Fig. 4.-Castración mediante la pínza de Burdizzo.
Consiste en comprimir y aplastar entre las bocas de las pinzas de torsión el cordón testicular. Se opera con el animal generalmente en pie ; una vez descendido el testículo corres- pondiente al fondo de las bolsas, se localiza el cordón, des- plazándole a continuación hacia el borde externo mientras se mantiene fijo el testículo. A continuación aplicar las pit^- zas, entre cuyas quijadas quedará aquél; después se aprieta.
suavemente durante unos minutos.
La operación se repite en el lado opuesto, teniendo la pre- czución de que ambas compresiones no coincidan en una mis-
nia línea transversaL Las pinzas dejan en la piel un surco pro- funclc^, en cuyo fondo se halla la piel plel;ada y con aspecto apergaminado ; una buena pinza no debe producir herida.
Uno de los modelos más recomendables para esta prác- tica es la pinza de BuRnzzzo, de doble articulación y con bo- cas limitadas por unos salientes que imniden el desplazamien- to del cordón fuera de aquéllas. El método de la castración por pinzas resulta absolutamente inofensivo y, de una ma- nera general, puede decirse que el é^ito de este método está
Fig^. ^.-La posición de los dedos indica los puntos en que debe colocarse la pinza o te»aza de castrar.
ligado a la calidad de las pinzas empleadas ; ya que, en casos eYtremos, aquéllas pueden cortar el cordón o seccionar los vasos, originando una hemorragia interna (lr.criz^ztoccle); en otros casos pueden no producir sobre el cordc`m el etecto nece- sario para la atrofia de los testículos.
Este método es, seguramente, el que más difttsión ha al- canzado en todos los países.
CASTRACIóN CON MORDAZAS.
Se basa en la compresión constante del cordón espermá- tico entre dos superficies duras (mordazas), con el fin de provocar la anemia y por ello la muerte del testículo.
Las mordazas pueden ser de naturaleza variada (metá- licas, de madera, etc.) totalmente aisladas y presentando hendi- duras en su cara interna o articuladas, para ser fijad.as des- pués por mecliación de un tornillo o de una simple ligadura.
Su aplicaci^bn es sencilla : basta mantener los testículos descendidos en el fondo de las bolsas y colocar luego la mor- daza abierta, de delante a atrás, por encima de aquéllos. De esta forma quedarán comprimidos a la vez los dos cordones
Fig. G.-Posición de la pinza sobre e] cordón testicular y sujeción de éste con la manó izquierda.
testiculares; es conveniente fijarlas con cierta presión, a fin de evitar su deslizamiento y pérdida del efecto deseado.
Como dato interesante a tener en cuenta, se encuentra el hecho de que los cíos cordones habrán de quedar situados uno delante del otro, y nunca su^^erpuestos o cruzados ; cuando las mordazas están bien colocadas, a las pocas horas los testículos quedan f.ríos y e^clematosos, pucíiendo retirarse aquéllos de las veinticuatro a las treinta y seis horas de su colocación.
Este método de castración no result^a muy práctico, en pri- mer lugar por lo engorroso que es la colocación de mordazas en gran número cle animales, y cle otra parte, a que no es tan fácil colocar aquéllas a la presión adecuada al grosor y consis- tencia del cordón testicular, para obtener el efecto deseado. La
^;ran masa testicular del cordero hace qtte la regresión o atro- fia de aquéllos se verifique lentamente, siendo frecuente el clespren{limiento del testículo con sus bolsas, quedando una herida abierta, con todos los inconvenientes que esto signi- fica; estas razones han hecho que este método se encuentre actualmente casi abaildonado.
CAS'1'RACIÓN POR LIGADURA I:T.[aSTICA.
Consiste en aplicar una ligadura fuerte y elástica, por en- cima de los testículos, abarcando a la vez ambos cordones.
Se opera con el animal de pie, y la técnica de colocación de la ligadura es la misma que la empleada para la colocación de la mordaza, con la diferencia de que, una vez el cordonete se encuentre bien estirado, se rodean los cordones testiculares fuertemente y sin dejar perder la distensión del cordonete elástico, anudando después de dar dos o tres vueltas. Se re- quiere que el cordonete elástico reúna las condiciones de re- sistencia y elasticidad al mismo tiempo. ya que de lo contra- rio termina rompiéndose y aflojándose. ^Los efectos que con aquél se persiguen son idénticos a los conseguidos con el em- pleo de mordazas.
Este método tiene el inconveniente, al menos en nuestro país, de que es difícil encontrar el cordonete de ligadura ideal;
en el extranjer^ es bastante empleado; nosotros no lo reco- rnendamos, porque sus efectos son poco satisfactorios, y, en último término, sttele tener lugar la abertura de una solución cle continuiclad en las bolsas testiculares.
EI raboteo.
La amputación de la cola cle los corderc ^s es una prácti- ca universal, realizada por los t^astores desde la más remota antig^^edad.
No es ttna norma arbitraria, sino que tiene su justifica- ción desde varios puntos de vista. En el aspecto estético, re- sultan poco vistosos los óvidos adultos con cola larga, siem- pre sucia y pelada ; es casi inevitable que presenten aquéllos en el nacimiento de la cola y cara interna de la misma sustan-
cias estercoráceas aglutinadas, y, por otra parte, la longitttd y estado péndulo en que se encuentra aquélla determina el que los animales se enganchen en los arbustos, que a su vez determinan el desprendimiento del pelo; durante las marchas, la cola larga se introduce y se cruza entre ]as eltremidades
postériores dificultando aquélla.
Por las indicadas circunstaneias principalmente, abundan
Fig. 7.-Posición correcta en la castración mediante la tenaza especial para coinpresiótr del cordón testicular.
en la cola pelos muertos, que al no reunir las condiciones del resto de la fibra, afean el vellón, que puede resultar por esto ^depreciado, máxime cuando aquéllos se difunden sobre las proximidades de la cola. Este hecho justifica la amputa- ción de la cola en los corderos estimados por su lana.
En las razas productoras de carne es conveniente la am- putación de la cola, puesto que este órgano_ no tiene valor apreciable en carnicería, y, en todo caso, se comporta como un parásito frente a otras regiones orgánicas, entorpeciendo los desplazamientos y la cópula en las hembras.
En las razas lecheras, ]a amputación de la cola facilita el ordeño higiénico.
ALTURA A QUE DEBE PRACTICARSE LA AbZPUTAC[ÓN DE LA COLA.
En general, en las razas ^e producción lanera (merina, et- cétera) la amputación debe ser alta; es decir, en el primer espacio intercoxígeo (primera y segtmda vértebra de la cola), puesto de que de esta forma se excluye la posibilidad de qtte la lana del muñón caudal resultante se manche de ex- crementos ; en las hembras sería conveniente que la indicada operación se practicase un poco más abajo (entre la tercera y cuarta vértebra), con el fin de que la ubre, así como la vul- va, quedasen protegidas de la lluvia, fríos, etc., puesto que este hecho no dificulta el normal acoplamiento sexual.
En las razas de carne la amputación debe hacerse más baja que en las de producción lanera (en el tercer o ctiarto espacio intervertebral), teniendo en cuenta que en éstas la ac- ción de los excrementos no representa una alteración sen- sible en la calidad de la lana, de por sí basta y áspera. Por otra parte, en la base. de la cola de estas razas ovinas se acu- mula buena cantidad de gr.asa, hasta el punto de llegar a constituir uno de los llamados "tanteos" (acumulos de gra- sa, que el práctico utiliza para juzgar sobre el estado de ce- bamiento ^de estos animales).
En las razas lecheras también clel,ie procurarse que la cola quede con cierta longitucl, que puede ser la misma de las ra- zas de producción cárnica; en primer lugar, para que aquélla sirva de protección a la glándula mamaria, y en segundo, para la no menos interesante acción sobre el aparato genital externo. Una longitud excesiva de la cola dificultaría la prác- tica del ordeño y hasta el acoplamiento sexual.
TÉCNICAS M?^S USI7ALES EN LA AMPUTACIÓN DE LA COLA.
Son cuatro los procedimientos generalmente seguidos : A), por sección cruenta con instrumentos cortantes ; B), am- putación por aplastamiento con pinzas especiales ; C), am- putación por torsión, y D), amputación por cauterización.
A) La ,an2putación de lá cola con instruyvue^ctos corta^a,- tes (bisturíes, cuchillete, etc.) es, inrliscutiblemente, la reali- zación más científica de la extirpación de la cola; ya que en
La hemostasia se consigue, de manera radical, liganda fuertemente la cola en masa por encima del lugar de la inter- vención, mediante una cuerda, lazo, etc. Previamente se es- quilará la región lo mejor posible.
Una vez determinada la situación precisa del correspon- diente espacio intervertebral, se pincela la piel con tintura de iodo, y a continuación, con el instrumento cortante, se hacen_
dos incisiones en forma cle "C" que interesen la piel, una en la cara superior y otra en la inf.erior de la cola, para luego sec- cionar los ligamentos intervertebrales. De esta forma la cola queda amputada, y basta unir los labios de la herida median- te unós puntos de sutura; la ligadura hemostática se quita-
rá a las dos o tres horas, vigilando la posible hemorragia.
Es conveniente hacer un vendaje apretado del muñón, ,con gasa, así como espolvorear previamente en la herida una sus- taneia antiséptica. Esta técnica tiene graves inconvenientes para ser aplicada en el medio rural; en primer lugar, por requerir cierta pericia, un ambiente estéril y cuidados post- operatorios ; por lo demás, es ideal en cuanto a la evolución de la herida y finalidad que se pretende.
B) _Aznput^ación por ^rzphast^amiento, ^n^ediaa2te p^i^zz^as.- Esta técnica se aplica en algunos países ; para ello es necesa- rio contar con unas pinzas especiales de boca roma y mango muy largo, c:on el fin de que fácilmente, al cerrarlas, queda.
la cola fuertemente comprimida y seccionada después. La he- morragia suele ser mínima, al quedar aplastados los vasos.
Estas pinzas se acoplan a un dispositivo formado por unos maderos enclavados en el suelo, quedando a manera de una mesa, en la que se van colocando uno a uno los corderos ; una vez sujetos éstos, se les estira la cola y se coloca ésta entre la boca de la pinza, coincidiendo con el espacio inter- vertebral correspondiente. Este méto^do .resulta muy práctico^
cuando se opera en rnrderos jóvenes (de ttna a dos semanas), puesto que en los adultos no es capaz de suprimir la hemo- rragia; de todas formas, la herida resultante requiere la cura.
antiséptica y una vigilancia postoperatoria, así como alejar^
las moscas con soluciones de creolina, zotal, etc.
C) Avv^^utación hor to^r^sió^2,-Es una de las técnicas^
más usadas entre nuestros ganaderos, siendo fácil realizarla con btlenos resultados cuan^lo se trata de animales compren- didos entre los diez y veinte días de edad. Para ello, se limita,_
er.tre el dedo pulgar e índice doUlados cle la mano izcluierda, la vértebra anterior al espacio intervertebral, de tal fornla, que el declo pulgar penetre y apunte con la uña a la indicada
1^ ig. 8.-Con el sistema racional de amputación de la cola entre la primera y la se^;uuda vértcbra caudal, el mmión qucda tan corto que no molesta para el ordefio y la lana no se mancha. (Foto TRiutzz, Annali delln Speri^neiitnsio^i^
Agraria, i95i.)
oquedad. Entonces con la mano clerecha se coge fuerten^ente^
la cola hor detrás del mencionado espacio intervertebral y se hace girar bruscamente a manera de manivela sobre la nlano izqttierda, qtt^e manti^ene sóli^damente el nacimiento de la cola, co^i lo que ésta se desprende, al desgarrarse los ligamentos intervertebrales y la piel, por efecto de la torsión y la uña del de^clo pillgar izquierdo.
I^sta técnica es útil, por su ra>>idez y economía ; gero es necesario trabajar con animales jóvenes y tener cierta destre- za. La heinorragia es escasa, y deben tomarse las mismas.
precauciones postoperatorias qtte en el caso anterior.
D) ^^la7a.^atta^ió^1 ^^2edi^a^^te cuute^^izaciót^a.-Yara ello se emplean una especie cle cauterios cutelares (en forma cle cu- chillo), de mango largo, que se calientan antes de su empleo en una hoguera próxima. Una vez sujeto el animal, se'coloca la cola coino en los casos anteriormente descritos, y se aplica el cauterio al rojo en el espacio intervertebral adecuado;
rápidainente se produce la sección de la cola; a veces es ne- cesario un segundo pase para detener la hemorragia.
La destrucción de tejidos es amplia, y la, reacción in- flamatoria exudativa es a veces muy considerable, a con- secuencia de lo cual se forman escaras (costras) de bastante desarrollo, y que tardan en sustituirse por la cicatrización definitiva; sttele ser frecuente la formación de pus o la ani- dación de otros gérmenes que complican seriamente la inter- vención si no se toman las medidas adecuádas. A lo sumo es recomendable la cauterización, sólo para actuar en los pun- tos por los que sale sangre (cauterización vascular), con lo cual aceleramos la cicatrización considerablemente.
El empleo de tenazas al rojo, muy difundido por los ga- naderos ingleses para la amputación cle la cola, es una técnica que reíme las ventajas de la sección por instrumentos cortan- tes y la acción hemostática del f uego ; pero en este sentido no suelen ser absolutamente eficaces.
Como normas generales para la operación clel raboteo en los corderos citamos las siguientes :
i.° La operación ^e 1?racticará lo antes posible, siendo ia época más adecuada entre los diez y veinte días de edad.
2.° En caso de hemorragias postoperatorias, se ligará inmediatamente el muñón con una cuerda fina, o se cauteri- zarán los puntos sangrantes con un hierro al rojo,
3.° La amputación deberá practicarse en las primeras horas de la mañana.
.^.° Interesa dejar a los corderos recién operados en el al^risco, al meno^ clurante el día de la operación, y si esto no c:; tactible, se ele^^irá para aquélla un día soleado y sin lluvia.
,.° La herida se debe de vigilar, y curar con polvos antisépticos : ahuventar las moscas con zotal, creolina, etc.
GRAFICMS UGUINA-MELENDEZ VALDES. ^