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ANÁLISIS DEL PROGRAMA DE PREVENCIÓN DE LA ASOCIACIÓN PROYECTO HOMBRE “ENTRE

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Academic year: 2022

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Departamento de Didáctica y Organización Escolar

Programa de Doctorado: Currículum, Profesorado e Instituciones Educativas

TESIS DOCTORAL

LA PREVENCIÓN DE LAS ADICCIONES EN CONTEXTOS FAMILIARES Y ESCOLARES:

ANÁLISIS DEL PROGRAMA DE PREVENCIÓN DE LA ASOCIACIÓN PROYECTO HOMBRE “ENTRE

TODOS”

María Belén Quintero Ordóñez

Granada, marzo 2015

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A todas las personas que quiero y han aportado su granito de arena para que este sueño se haga realidad. Principalmente a mi familia, por sus desvelos y ánimos incansables.

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ISBN: 978-84-9125-114-9

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Índice

Capítulo I: Las Drogodependencias y sus consecuencias personales y

sociales ... 23

Introducción ... 23

1.1. Conceptualización y caracterización del fenómeno de las drogodependencias ... 27

1.2. Consecuencias de la adicción a las drogas ... 31

1.3. Consecuencias microsociales y macrosociales del fenómeno de la drogadicción ... 33

1.4. Drogodependencias y Educación: Prevención y Resocialización comunitaria ... 36

1.5. Evolución de las drogas a nivel social ... 38

Capítulo II: Regulación Legal de las Drogodependencias ... 43

Introducción ... 43

2.1. Normativa Internacional sobre Drogas ... 46

2.2. Legislación Española en Materia de Drogas ... 51

2.2.1. Clasificación de las drogas en España ... 57

2.3. Marco Institucional: El Plan Nacional sobre Drogas ... 60

Capítulo III: La Reeducación Social de personas con problemas de drogas 73 Introducción ... 73

3.1. La Pedagogía Social y la Atención Educativa a las personas Drogodependientes ... 73

3.1.1. Objetivos de la Pedagogía Social ... 74

3.1.2. La Pedagogía Social y la Resocialización ... 75

3.2. Modelos y Teorías de Intervención ... 78

3.2.1. Modelo evolutivo de Kandel ... 81

3.2.2. Teoría de la Socialización Primaria de Oetting y sus colaboradores ... 84

3.2.3. Teoría del Aprendizaje Social y Teoría Cognitiva Social de Bandura ... 87

3.2.4. Modelo del Desarrollo Social de Catalano y Hawkins ... 89

3.2.5. Teoría de la Conducta Problema de Jessor y Jessor y Teoría de la Conducta de Riesgo de los Adolescentes de Jessor ... 92

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3.3. Estrategias de Reeducación para las personas con problemas de

drogas ... 96

3.3.1. Asistencia y Programas de Tratamiento ... 97

3.3.2. Centros de Atención a la Drogodependencia (CAD) ... 98

3.3.3. Recursos móviles de dispensación de metadona ... 101

3.3.4. Nivel de Tratamiento Residencial ... 101

3.3.5. Pisos ... 103

3.3.6. Nivel de intervención mínima ... 104

3.3.7. Recursos de Apoyo ... 104

3.3.8. Iniciativas Privadas ... 106

Capítulo IV: Prevención de Drogodependencias ... 109

Introducción ... 109

4.1. Prevención en Drogodependencias ... 110

4.2. Recorrido histórico sobre Prevención ... 111

4.3. Teorías que sustentan el trabajo en Prevención ... 114

4.4. Programas de Prevención ... 119

4.4.1. Clasificación de los niveles de prevención ... 124

4.4.2. Ámbitos de prevención ... 125

4.4.3. Agentes preventivos ... 127

4.4.4. Áreas de trabajo en prevención de drogodependencias ... 128

4.5. Prevención escolar ... 135

4.6. Programa de prevención universal escolar y familiar “Entre Todos” ... 138

4.6.1. Formación inicial del profesorado y supervisión ... 143

4.6.2. Programa de aplicación con el alumnado en el centro educativo ... 144

4.6.3. Programa familiar ... 147

4.6.4. Materiales de trabajo del Programa “Entre Todos” ... 149

4.7. Otros ejemplos de programas de prevención ... 152

4.7.1. Los programas de la FAD ... 152

4.7.2. Programas del grupo EDEX ... 154

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Capítulo V: Asociación Proyecto Hombre ... 157

5.1. Origen de la Asociación... 157

5.2. ¿Qué es Proyecto Hombre? ... 158

5.2.1. ¿Qué es la Asociación de Proyecto Hombre? ... 158

5.3. Modelos de Intervención Terapéutica en Proyecto Hombre ... 163

5.3.1. Fases del Modelo de Intervención ... 164

5.3.2. Programas de Tratamiento de Proyecto Hombre ... 166

5.4. Concepto de Reinserción en Proyecto Hombre ... 172

5.4.1. Áreas de influencia para el programa de Reinserción con personas adictas ... 174

5.5. Fundación Centro Español de Solidaridad de Córdoba “Proyecto Hombre”... 174

5.6. Relación de la investigadora con Proyecto Hombre ... 180

5.6.1. Llegada a la casa de proyecto hombre y vivencia personal… ... 181

5.6.2. Vuelta a la casa de proyecto hombre para trabajar en algo denominado prevención ... 197

5.6.3. La actualidad profesional y personal ... 205

Capítulo VI: Estudio Empírico ... 211

6.1. Objetivo de Investigación ... 212

6.2. Limitaciones de la investigación ... 213

6.3. Variables de Estudio ... 213

6.3.1. Variables del Primer Ciclo de ESO: 1º ESO y 2º ESO ... 214

6.3.2. Variables del Segundo Ciclo de ESO: 3º y 4º de ESO ... 215

6.4. Diseño de la Investigación ... 217

6.4.1. Fases de la investigación ... 220

6.5. Instrumentos de Recogida de Datos ... 224

6.5.1. El cuestionario ... 224

6.5.2. El grupo de discusión ... 229

6.6. Población y Muestra participante ... 236

6.6.1. Alumnado participante ... 236

(8)

6.6.2. Docentes y familias colaboradores ... 237

6.6.3. Técnico de prevención ayudante ... 238

6.7. Análisis e Interpretación de Datos ... 238

CAPÍTULO VII: RESULTADOS OBTENIDOS ANÁLISIS CUANTITATIVO ... 241

7.1. Curso académico 2006/2007 ... 241

7.1.1. 1º Educación Secundaria Obligatoria ... 241

7.1.2. 2º de Educación Secundaria Obligatoria ... 245

7.1.3. 3º Educación Secundaria Obligatoria ... 249

7.1.4. 4º Educación Secundaria Obligatoria ... 256

7.2. Curso académico 2007/2008 ... 265

7.2.1. 1º Educación Secundaria Obligatoria ... 265

7.2.2. 2º Educación Secundaria Obligatoria ... 268

7.2.3. 3º Educación Secundaria Obligatoria ... 274

7.2.4. 4º Educación Secundaria Obligatoria ... 281

7.3. Curso académico 2008/2009 ... 289

7.3.1. 1º Educación Secundaria Obligatoria ... 289

7.3.2. 2º Educación Secundaria Obligatoria ... 292

7.3.3. 3º Educación Secundaria Obligatoria ... 297

7.3.4. 4º Educación Secundaria Obligatoria ... 305

7.4. Curso académico 2009/2010 ... 311

7.4.1. 1º Educación Secundaria Obligatoria ... 311

7.4.2. 2º Educación Secundaria Obligatoria ... 316

7.4.3. 3º Educación Secundaria Obligatoria ... 322

7.4.4. 4º Educación Secundaria Obligatoria ... 330

7.5. Comparaciones de datos del análisis cuantitativo ... 337

7.5.1. Resultados generales 1º y 2º de ESO ... 337

7.5.2. Resultados generales 3º y 4º de ESO ... 341

CAPÍTULO VIII: RESULTADOS OBTENIDOS ANÁLISIS CUALITATIVO ... 351

8.1. Aspectos adecuados del programa actual ... 356

8.1.1. Bondades del programa según las familias ... 356

(9)

8.1.2. Bondades del programa según el alumnado ... 358

8.1.3. Bondades del programa según el profesorado ... 360

8.1.4. Herramientas adecuadas a continuar en el programa del alumnado y profesorado ... 363

8.1.5. Herramientas adecuadas a continuar en el programa de familias ... 364

8.1.6. Se informa adecuadamente sobre drogas ... 364

8.1.7. El alma del programa es la persona técnica de prevención de drogodependencias ... 365

8.2. Aspectos negativos del programa actual ... 366

8.2.1. Como padres y madres lo sabemos todo ... 366

8.2.2. A mí que me vas a contar si yo ya eso lo sé ... 367

8.2.3. Esto es una tontería, lo que hay que enseñar son más matemáticas ... 368

8.3. Mejoras a introducir en el nuevo programa ... 368

8.3.1. Incluir nuevos contenidos según el equipo docente ... 368

8.3.2. Incluir nuevos contenidos según las familias ... 369

8.3.3. Incluir mejoras a nivel organizativo según las familias ... 370

8.3.4. Incluir nuevos contenidos según el alumnado... 370

8.4. Documentos que refutan estas mejoras en el programa “Entre Todos” ... 371

CAPÍTULO X: CONCLUSIONES DE LA INVESTIGACIÓN Y PROSPECTIVA .... 377

10.1. Conclusiones de la Investigación ... 377

10.2. Prospectiva investigadora ... 381

ANEXO 1: PLAN DE ACCIÓN SOBRE DROGAS 2013-2016 ... 407

ANEXO 2: II ESTRATEGIA NACIONAL DE DROGAS 2009-2016 ... 409

ANEXO 3: CUESTIONARIOS DE INVESTIGACIÓN ... 411

Cuestionario pre-test 1º de ESO ... 413

Cuestionario post-test 1º de ESO ... 417

Cuestionario pre-test 2º ESO ... 419

Cuestionario post-test 2º ESO ... 421

(10)

Cuestionario pre-test 3º ESO ... 423

Cuestionario pre-test 3º ESO ... 425

Cuestionario post-test 3º ESO ... 429

Cuestionario pre-test 4º ESO ... 433

ANEXO 4: TRANSCRIPCIÓN GRUPO DE DISCUSIÓN ... 441

ANEXO 5: MATERIALES DEL PROGRAMA ... 467

ANEXO 6: RESULTADOS PRUEBA JI CUADRADO 1º ESO ... 491

ANEXO 7: RESULTADOS PRUEBA JI CUADRADO 2º ESO ... 503

Índice de tablas

Tabla 2.1. Organismos Internacionales en materia de drogodependencias . 48 Tabla 2.2. Resumen de las leyes actuales sobre drogodependencias ... 56

Tabla 2.3. Clasificación de las drogas según efecto farmacológico en el organismo ... 58

Tabla 2.4. Principios Rectores de la Estrategia Nacional sobre Drogas 2000- 2008 ... 66

Tabla 2.5. Pilares y Objetivos del Plan de Acción sobre Drogas 2009-2012 69 Tabla 3.1 Clasificación de Teorías y Modelos explicativos ... 79

Tabla 4.1. Contenidos didácticos del Programa “Entre Todos” ... 145

Tabla 4.2. Relación de técnicas de trabajo en grupo del Programa “Entre Todos” ... 145

Tabla 4.3. Resumen de las Sesiones Familiares y las fichas de trabajo en casa ... 149

Tabla 6.1. Distribución áreas de conocimiento, preguntas e ítems del cuestionario de análisis de 1º de ESO... 225

Tabla 6.2. Distribución áreas de conocimiento, preguntas e ítems del cuestionario de análisis de 2º de ESO... 226

Tabla 6.3. Distribución áreas de conocimiento, preguntas e ítems del cuestionario de análisis 3º de ESO ... 227

Tabla 6.4. Distribución áreas de conocimiento, preguntas e ítems del cuestionario de análisis 4º de ESO ... 228

Tabla 6.5. Preguntas estímulo del grupo focal ... 231

Tabla 6.6. División de la población objeto de muestra... 237

Tabla 7.1. Estado de opinión sobre el consumo en el alumnado de 1º ESO, curso 06/07 ... 242

(11)

Tabla 7.2. Hábitos del consumo, edad de inicio, frecuencia del consumo y aspecto social del consumo del alumnado de 1º de ESO, curso 06/07 ... 243 Tabla 7.3. Estado de opinión sobre el consumo de alcohol y cannabis del alumnado de 2º ESO, curso 06/07 ... 246 Tabla 7.4. Dimensiones hábitos de consumo, edad de inicio, frecuencia y

aspecto social del consumo en el alumnado de 2º ESO, curso 06/07 ... 247 Tabla 7.5. Influencia Medios de Comunicación, Comentarios sobre las vivencias en el centro educativo, Apreciaciones sobre la familia y Percepción personal en el alumnado de 3º ESO, curso 06/07 ... 251 Tabla 7.6. Hábitos de consumo del alumnado de 3º de ESO, curso 06/07 254 Tabla 7.7. Edad de inicio y frecuencia del consumo del alumnado de 3º ESO, curso 06/07 ... 255 Tabla 7.8. Media, desviación típica y prueba de t, 3º ESO curso 06/07 ... 255 Tabla 7.9. Influencia Medios de Comunicación, Influencia del grupo de iguales y Consideraciones sobre las actividades de ocio en el alumnado de 4º ESO, curso 06/07 ... 257 Tabla 7.10. Hábitos de consumo del alumnado de 4º de ESO, curso 06/07

... 261 Tabla 7.11. Edad y frecuencia de consumo del alumnado de 4º de ESO,

curso 06/07 ... 262 Tabla 7.12. Media, desviación típica y prueba de t, 4º ESO curso 06/07. .. 263 Tabla 7.13. Estado de opinión sobre el consumo de sustancias del alumnado

de 1º ESO, curso 07/08 ... 265 Tabla 7.14. Hábitos, edad de inicio y frecuencia del consumo del alumnado de 1º ESO, curso 07/08 ... 266 Tabla 7.15. Estado de opinión sobre el consumo de drogas del alumnado de 2º de ESO, curso 07/08 ... 269 Tabla 7.16. Hábitos, edad de inicio, frecuencia y aspecto social del consumo

del alumnado de 2º de ESO, curso 07/08 ... 270 Tabla 7.17. Influencia Medios de Comunicación, Comentarios sobre las vivencias en centro educativo, Consideraciones sobre la familia, Percepción personal del alumnado de 3º ESO, curso 07/08 ... 275

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Tabla 7.18. Hábitos de consumo del alumnado de 3º de ESO, curso 07/08 ... 278 Tabla 7.19. Edad de inicio y frecuencia de consumo del alumnado de 3º de ESO, curso 07/08 ... 279 Tabla 7.20. Media, desviación típica y prueba de t, 3º ESO curso 07/08 ... 280 Tabla 7.21. Influencia de los medios de comunicación, del grupo de iguales y actividades de ocio del alumnado de 4º de ESO, curso 07/08 ... 281 Tabla 7.22. Hábitos de consumo del alumnado de 4º de ESO, curso 07/08

... 285 Tabla 7.23. Edad de inicio y frecuencia del consumo de cannabis en el alumnado de 4º de ESO curso 07/08 ... 286 Tabla 7.24. Media, desviación típica y prueba de t, 4º ESO curso 07/08 ... 287 Tabla 7.25. Estado de opinión sobre el consumo de alumnado de 1º de ESO,

curso 08/09 ... 289 Tabla 7.26. Hábitos de consumo, edad de inicio, frecuencia y aspecto social del consumo del alumnado de 1º de ESO, curso 08/09 ... 290 Tabla 7.27. Estado de opinión sobre el consumo de drogas del alumnado de 2º de ESO, curso 08/09 ... 293 Tabla 7.28. Hábitos de consumo, edad de inicio, frecuencia y aspecto social

del consumo del alumnado de 2º de ESO, curso 08/09 ... 294 Tabla 7.29. Influencia de los medios de comunicación, Vivencias en el centro educativo, Consideraciones sobre la familia y Percepción personal del alumnado de 3º de ESO, curso 08/09 ... 299 Tabla 7.30. Hábitos del consumo de drogas del alumnado de 3º de ESO, curso 08/09 ... 301 Tabla 7.31. Edad de inicio y frecuencia del consumo de cannabis del alumnado de 3º de ESO, curso 08/09 ... 302 Tabla 7.32. Media, desviación típica y prueba de t, 3º ESO curso 08/09 ... 303 Tabla 7.33. Influencia de los medios de comunicación, del grupo de iguales y de las actividades de ocio y tiempo libre para el consumo de drogas en el alumnado de 4º de ESO, curso 08/09 ... 306 Tabla 7.34. Hábitos de consumo de drogas legales e ilegales del alumnado de 4º de ESO, curso 08/09 ... 308 Tabla 7.35. Edad de inicio y frecuencia del consumo de drogas ilegales (cannabis) en el alumnado de 4º de ESO, cuso 08/09 ... 309

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Tabla 7.36. Media, desviación típica y prueba de t, 4º ESO curso 08/09 ... 310 Tabla 7.37. Estado de opinión sobre el consumo de drogas del alumnado de 1º de ESO, curso 09/10 ... 312 Tabla 7.38. Hábitos de consumo de cannabis, edad de inicio, frecuencia del

consumo y aspecto social del consumo de drogas del alumnado de 1º de ESO, curso 09/10 ... 313 Tabla 7.39. Estado de opinión sobre el consumo de drogas legales (alcohol)

e ilegales (cannabis) del alumnado de 2º de ESO, curso 09/10 ... 316 Tabla 7.40. Hábitos de consumo, edad de inicio, frecuencia del consumo, aspecto social del consumo de drogas legales (alcohol) e ilegales (cannabis) del alumnado de 2º de ESO, curso 09/10 ... 318 Tabla 7.41. Influencia de los medios de Comunicación, Vivencias del centro educativo, Consideraciones sobre la familia y Percepción personal del alumnado de 3º de ESO, curso 09/10 ... 323 Tabla 7.42. Hábitos de consumo de drogas del alumnado de 3º de ESO, curso 09/10 ... 326 Tabla 7.43. Edad de inicio en el consumo de cannabis del alumnado de 3º ESO, curso 09/10 ... 327 Tabla 7.44. Media, desviación típica y prueba de t, 3º ESO curso 09/10 ... 328 Tabla 7.45. Influencia de los Medios de Comunicación, del grupo de iguales y consideraciones sobre las actividades de ocio y tiempo libre del alumnado de 4º de ESO, curso 09/10 ... 331 Tabla 7.46. Hábitos de consumo de drogas legales e ilegales del alumnado de 4º de ESO, curso 09/10 ... 334 Tabla 7.47. Edad de inicio y frecuencia del consumo de cannabis en el

alumnado de 4º de ESO, curso 09/10 ... 335 Tabla 7.48. Media, desviación típica y prueba de t, 4º ESO curso 09/10 ... 336 Tabla 7.49. Prueba ji-cuadrado para el nivel educativo de 1º de ESO, considerando resultados del post-test en los cuatro años de investigación ... 337 Tabla 7.50. Prueba ji-cuadrado para el nivel educativo de 2º de ESO, considerando resultados del post-test en los cuatro años de investigación ... 339 Tabla 7.51. Resultados significatividad cursos 3º ESO ... 341

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Tabla 7.52. Resultados de la prueba post-hoc de Sheffé entre los cursos de

3º de ESO ... 342

Tabla 7.53. Resultados significatividad cursos 4º ESO ... 345

Tabla 7.54. Resultados de la prueba post-hoc de Sheffé entre los cursos de 4º de ESO ... 346

Tabla 8.1. Resultado de las sugerencias y modificaciones del programa “Entre Todos” para su reedición y actualización ... 372

Índice de figuras

Figura 3.1. Proceso de socialización de los y las menores. ... 91

Figura 3.2. Representación gráfica de la Teoría de la Conducta de Riesgo de la adolescencia. ... 94

Figura 4.1. Triángulo del proceso de cambio de un proceso adictivo en la persona. ... 118

Figura 4.2. Resumen Formación inicial y supervisión del programa “Entre Todos” ... 144

Figura 4.3. Manual del Profesor 1º de ESO ... 150

Figura 4.4. Manual de Profesor 2º de ESO ... 150

Figura 4.5. Ficha de trabajo del alumnado ... 151

Figura 4.6. Libro de familia del programa “Entre Todos” de 2º de ESO ... 151

Figura 4.7. Estructura del Programa “Entre Todos” ... 152

Figura 6.1. Ejemplo preguntas del cuestionario de 1º de ESO ... 214

Figura 6.2. Ejemplo preguntas del cuestionario de 2º de ESO ... 215

Figura 6.3. Ejemplo preguntas del cuestionario de 3º de ESO ... 216

Figura 6.4. Ejemplo preguntas del cuestionario de 4º de ESO ... 217

Figura 6.5. Planificación de las fases de investigación ... 221

Figura 7.1. Edad de inicio en el consumo de tabaco en 1º de ESO, curso 06- 07 ... 244

Figura 7.2. Edad de inicio en el consumo de alcohol 2º ESO, curso 06/07 248 Figura 7.4. Edad de inicio del consumo de tabaco del alumnado de 1º de ESO, curso 07/08 ... 267

Figura 7.5. Aspecto social del consumo de drogas del alumnado de 1º de ESO, curso 07/08 ... 267

Figura 7.6. Edad de inicio en el consumo de alcohol del alumnado de 2º de ESO, curso 07/08 ... 271

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Figura 7.7. Alumnado que ha experimentado el consumo de tabaco en 1º de ESO, curso 08/09 ... 291 Figura 7.8. Edad de inicio en el consumo de alcohol del alumnado de 2º ESO, curso 08/09 ... 295 Figura 7.9. Edad de inicio en el consumo de tabaco de alumnado de 1º de ESO, curso 09/10 ... 314 Figura 7.10. Edad de inicio en el consumo de alcohol en 2º de ESO, curso académico 2009/2010 ... 319 Figura 7.11. Edad de inicio en el consumo de cannabis en 2º de ESO, curso 09/10 ... 319 Figura 8.1. Representación gráfica de la clasificación de las 26 categorías y

su representatividad ... 353

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Presentación

La presente tesis doctoral es el fruto de un quinquenio largo de trabajo en la Asociación Proyecto Hombre, especializada en rehabilitación y prevención de adicciones.

Su finalidad última ha sido evaluar las fortalezas y debilidades del Programa de Prevención Universal “Entre Todos” de la Asociación Proyecto Hombre, focalizando el trabajo de campo en la provincia de Córdoba y más concretamente en el centro educativo Santísima Trinidad-Trinitarios y teniendo en cuenta la opinión de todos los agentes implicados en la puesta en marcha del programa.

Se ha realizado un estudio longitudinal de cuatro años de duración en un centro educativo concreto, recogiendo información desde el inicio del programa hasta el último curso que finaliza; es decir desde 1º de ESO hasta 4º de ESO, durante los cursos académicos 2006/2007 hasta 2009/2010.

La investigación se encuentra dividida en tres partes diferenciadas:

- La fundamentación teórica redactada en cinco capítulos.

- El estudio empírico cuyo contenido se aborda en cuatro capítulos.

- Las conclusiones y prospectiva incluidas en un capítulo final.

El capítulo primero analiza el fenómeno de la drogadicción y sus consecuencias personales y sociales. En este capítulo se realiza un recorrido por los principales conceptos y las consecuencias derivadas a nivel macro y micro del uso de las drogodependencias descendiendo a la realización de un análisis de las drogodependencias en nuestro país.

El capítulo segundo estudia la regulación legal de las drogodependencias analizando comparativamente las normativas internacionales y nacionales estudiando los orígenes del Plan Nacional sobre drogas, como institución referente en nuestro país.

El capítulo tercero estudia el fenómeno de la reeducación social de las personas con problemas de drogas analizando los fundamentos de pedagogía que fundamentan la acción ante los fenómenos de rehabilitación y prevención, analizando las estrategias de reeducación de personas con problemas de drogodependencias.

El capítulo cuarto aborda conceptos claves sobre la prevención, analizando las principales acciones realizadas en nuestro país desde el inicio de los programas preventivos.

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El capítulo quinto describe la Asociación Proyecto Hombre describiendo su fundación y sus ámbitos de trabajo.

La segunda parte recoge la investigación aplicada explicitando los objetivos del estudio de campo, las variables analizadas, la metodología empleada, el método de análisis e interpretación de datos y los resultados obtenidos y está estructurada en tres capítulos.

La tercera parte contiene las conclusiones y prospectiva resaltando las fortalezas, las debilidades y los aspectos a mejorar junto a las fututas líneas de investigación a proseguir tras la finalización de la tesis.

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No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas.

Las cosas difíciles llevan mucho tiempo, lo imposible puede tardar un poco más…

(Lucio Anneo Séneca)

Las primeras personas a las que debo agradecer este trabajo, por su apoyo es a mi familia, y a las personas que me quieren y son como de mi familia que me han apoyado desde el primer momento y, me han animado a continuar el trabajo y no arrojar la toalla; ya que, han creído en mí sin descanso, incluso en ocasiones cuando yo no era capaz de hacerlo.

El centro educativo Trinitarios, para mí es y será mi casa, aunque ya no vuelva a él como técnica de prevención les debo dar las gracias con mayúsculas porque me han facilitado sus instalaciones para hacer la investigación, me han animado a llevarla a cabo. Dentro de este centro me llevo muy buenos amigos tanto de familias, de docentes, como de alumnos y alumnas. En especial debo nombrar a Pepe, sin sus consejos cuando terminábamos las sesiones familiares no hubiese podido convertirme en buena especialista y comunicadora.

Ni que decir tiene que mi reconocimiento va para Proyecto Hombre Córdoba, que confió en mi proyecto, y me permitió el poder acudir a las reuniones de la Comisión Nacional de Prevención para poder aprender todo lo que sé.

Dentro de la casa de Proyecto Hombre, tanto de Córdoba como de la Asociación de Nacional, debo nombrar a muchos amigos y amigas que me han ayudado día a día a conseguir este producto. Esta tesis lleva un poquito de cada uno de ellos.

Debo reconocer la ayuda prestada a mis “niñas de la comisión” (como cariñosamente las llamo). Es de recibo nombrar a Belén, Arantxa, Nella, Marilén (y más nombres que me dejo en el tintero), gracias a ellas por ofrecer la entrega, la ayuda, el apoyo, las tardes de conversación después de un duro día de trabajo, las risas, los buenos ratos, las discusiones técnicas, etc.; todas estas cosas me han ayudado a mejorar como persona y hacer crecer este proyecto que se inició con

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muchas ilusiones y termina con muchas ideas nuevas , con muchas ganas de seguir trabajando e investigando a su lado.

Muchas gracias a todos los alumnos y las alumnas que han realizado el programa durante cuatro años, a todas las personas con las que me he cruzado y con las que he crecido como persona y como profesional.

Para finalizar, no puedo olvidar a las dos personas que han hecho posible este trabajo; su cariño, paciencia, empeño, atención han sido infinitas, mis directores de tesis, José Antonio Ortega Carrillo y Juan Antonio Fuentes Esparrell. Sin ellos, este trabajo no hubiese podido conseguir llevar a término, debido a la cantidad de altibajos, dificultades por el que hemos pasado para finalizar este trabajo. Más que directores de tesis han sido mis amigos, mis coach dando ánimos y aliento para conseguirlo.

Solo tengo palabras para decir GRACIAS.

(21)

I. FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA

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Capítulo I: Las Drogodependencias y sus consecuencias personales y sociales

Introducción

Las drogodependencias como fenómeno social, como acontecimiento establecido entre la población general, es relativamente nuevo (García del Castillo, López-Sánchez y García del Castillo-López, 2012). Se considera que es un proceso que lleva inmerso en nuestra sociedad alrededor de 50 años.

Sin embargo, como afirman estos autores:

La paradoja de esta juventud es que las sustancias adictivas son tan antiguas como la humanidad, pero se toma conciencia del problema hace relativamente pocos años.

La gran mayoría de las sustancias han estado tradicionalmente integradas en las diferentes culturas donde nace su uso y durante miles de años se han considerado como parte integrante de la propia, cultura, sin que por parte de la sociedad en su conjunto aparecieran planteamientos que cuestionaran su consumo, incluso teniendo consecuencias negativas o muy negativas para los usuarios. (p. 21).

También Álvarez sostiene que “las drogas son casi tan viejas como el mundo.

Desde tiempos inmemorables cada cultura ha cultivado y usado las suyas, unas veces como medicina, otras con fines rituales y aun otras como medio de evasión y placer”.

(2012, p. 35).

Precisamente ser medio de evasión y placer, explica en general y concretamente, entre la población adolescente, con el objetivo de evadirse y disfrutar de un momento placentero.

Como se expone en el Informe Europeo sobre las Drogas (2013), que ha editado el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías: “el panorama europeo sobre el consumo de drogas sigue siendo alto, en términos históricos” (OEDT, p. 10).

El propio OEDT plantea la aparición de nuevas drogas sintéticas, y nuevos modos de consumo, provocando cambios fulgurantes en los procesos de tratamiento para la Salud Pública que faciliten la adaptación a estos cambios en los patrones de consumo.

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En este contexto se puede afirmar junto a la OEDT que “la perspectiva de desempleo juvenil y los recortes de los servicios, favorecen la reaparición de viejos problemas” (2013, p. 10). Se refiere esta instancia a las actuaciones derivadas del consumo como delincuencia, mayor consumo de sustancias y disociación familiar, entre otros.

Ante este cúmulo de circunstancias, Álvarez sostiene que:

Los problemas sociosanitarios relacionados con las drogas, con el paso de los años, no han hecho más que crecer, y lo han hecho de forma exponencial, hasta alcanzar tintes dramáticos en muchos casos. En el último medio siglo el fenómeno ha desbordado el ámbito privado y ha adquirido unas connotaciones sociopolíticas y económicas a nivel global de dimensiones altamente preocupantes, hasta convertirse en lo que algunos expertos definen como la máxima expresión del capitalismo salvaje. Como problema global que es, la forma de abordar al fenómeno de la droga solo puede salir de un amplio consenso en el seno de la comunidad internacional. (2012, p. 36).

Conviene recordar que ya hace más de una década, Izquierdo (1992), pensaba que la drogodependencia era una enfermedad de la sociedad de su tiempo, provocado por el consumismo, la crisis de valores de la ciudadanía, y por el capitalismo que solo persigue el tener y el no ser persona.

En la sociedad actual, esta idea sigue vigente. Las cifras que ofrece el OEDT muestra que al menos 85 millones de europeos adultos han consumido alguna sustancia ilegal en su vida, lo que supone la cuarta parte de la población adulta.

Este cúmulo de hechos ha provocado que, en las últimas décadas del siglo XX el fenómeno de las drogodependencias se haya convertido en un tema de actualidad por su alta influencia negativa en un sector de jóvenes y adultos de la población mundial.

Sobre este tema se informa, se habla, se discute, si bien en una gran parte de las veces se esconden o disfrazan los motivos que inducen a los jóvenes a consumir estos productos una veces ilegales y otras veces legales para romper la monotonía diaria y dinamizar su vida.

Del mismo modo Álvarez (2012) afirma que, todo parece indicar que el uso individual de drogas ilegales en nuestra sociedad tiene más que ver con el contexto socioeconómico de la persona, que con el hecho de que el consumo sea legal o ilegal.

Para este autor el uso o el consumo problemático de las mismas se deriva de la relación con problemas personales referidos a condiciones de vida o problemas emocionales, que con la propia oferta de las sustancias en el mercado.

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cobertura y tratamiento a las personas que lo requieran para abandonar sus hábitos no saludables. Estas respuestas deben darse desde el ámbito estatal, provincial, local, etc.

También Blackman (1996), sostiene la necesidad de hacer consciente a la sociedad que la experimentación con las drogas se ha convertido en un hecho habitual en los y las adolescentes de las sociedades desarrolladas.

Desde este enfoque complejo del patrón de consumo de la adolescencia se piensa que en la actualidad, la ingesta de sustancias estupefacientes se inicia a edades tempranas, tal como refleja la Encuesta Domiciliaria sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES), editada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. En los datos extraídos del curso 2012-2013, sitúan la media de inicio de consumo en torno a los 16 años para el tabaco y alcohol y, a partir de los 18 para el consumo de cannabis y el resto de sustancias ilegales. Este estudio se realiza a la población española residente en hogares con el intervalo de edad comprendido entre los 15 y los 64 años.

Estos estudios tales como la Encuesta Estatal sobre el Uso de Drogas en Enseñanza Secundaria (ESTUDES), que realiza el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, dirigida a la población estudiantil de 14 a 18 años, reflejan unas edades de inicio más tempranas. El inicio en el consumo de drogas como sustancias inhalantes, tabaco y alcohol se produce a los 13 años; y el inicio del consumo de hipnosedantes, cannabis y el resto de sustancias ilegales a los 14 años. Las drogas más consumidas según esta encuesta en el curso 2012-2013 son alcohol (81,9%), tabaco (35,3%), cannabis (26,6%), hipnosedantes (11,6%), cocaína (2,5%) y éxtasis (2,2%).

Esta temprana edad de inicio en el consumo que presentan los informes y las estadísticas del Plan Nacional sobre Drogas (PNSD) hace pensar que el perfil del consumidor ha variado con el devenir de los años. Como confirmación de la edad temprana en el inicio del consumo de drogas, la encuesta ESTUDES para el curso 2012-2013 sitúa la edad de inicio de sustancias inhalantes a los 13,4 años, el tabaco se comienza a consumir a los 13,6 años. Del mismo modo, el alcohol se comienza a introducir en la rutina de ocio de la adolescencia a los 13,9 años, seguido por hipnosedantes (14, 3 años), heroína (14,4 años) y cannabis (14,9 años).

En efecto, la historia muestra que la persona consumidora de los años ochenta tomaba sustancias estupefacientes pasados los 20 años, ocultando su dependencia para evitar el rechazo social e intentaba mantener una vida aparentemente normalizada, asumiendo responsabilidades familiares. Su adicción era mantenida a

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través del sostén económico de su puesto de trabajo, llegado incluso a delinquir para conseguir dinero para su consumo propio.

Como bien apunta Vázquez (2012):

Aun en tiempo de crisis, nuestros jóvenes conservan una holgada disponibilidad de dinero para su ocio. Los menores de entre 15 y 25 años tienen una capacidad económica muy superior a la de sus mayores. Es suficiente con comprobar las ventas de dispositivos electrónicos de última generación destinado a dicho sector de consumo, los cuales por cierto no son baratos, o visitar los locales de ocio nocturno, para advertir que la cantidad de dinero que destinan a sus vicios, aun habiéndose moderado, sigue siendo alta.

Si a la capacidad económica de los jóvenes se une el populoso entorno social en el que se mueven, y frente al cual exhiben su dependencia sin pudor alguno, pues consumir estupefacientes es algo resaltado por todas las televisiones como bueno, surge una opción de financiación muy cómoda inicialmente para satisfacer la dependencia, cual es adquirir más dosis de las necesarias y distribuir éstas entre su entorno de estudio u ocio. (p. 26).

Profundizando en la temática Godoy y Martínez (2005) proponen que:

El fenómeno de las drogodependencias afecta, entre otros al sector más vulnerable de sociedad, la adolescencia. Esta etapa evolutiva es la más preocupante a nivel preventivo debido a que, los y las adolescentes se produce un proceso de independencia donde se comienza a rechazar y cuestionar las normas familiares, produciéndose una ruptura con el medio familiar que se manifiesta con la negativa ante las reglas sociales, familiares y el distanciamiento con los padres. En este momento se produce una marcada tendencia grupal. Se forman nuevas amistades, se integran en grupos afines. El grupo de compañeros cobra un papel muy importante en la vida del adolescente. Los intentos del adolescente por identificarse con el grupo de sus iguales e incorporarse en él pueden llevarlo a verse envuelto en la problemática de las drogas.

(p. 15).

En definitiva, conviene no olvidar que la identificación con un grupo de iguales en la adolescencia puede llevar a los y las menores a realizar conductas de riesgo cercanas al consumo de drogas para ser aceptado en un grupo. Además de tener en cuenta, el hecho de que las sustancias están en los hogares, en la calle, en los medios de comunicación de masas. Es muy fácil obtener sustancias en cualquier lugar ya que,

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Salud (en adelante OMS, 2004) es toda sustancia que, introducida en el organismo por cualquier vía de administración, produce una alteración, de algún modo, del natural funcionamiento del sistema nervioso central del individuo y es, además, susceptible de crear dependencia, ya sea psicológica, física o ambas.

Ante todas estas circunstancias a nivel mundial y estatal se está trabajando para poder dar respuesta a las necesidades de las personas que necesitan tratamiento para salir de su adicción, ya bien sean menores o adultos. En nuestro país se cuenta con el organismo del PNSD que, entre otras funciones, crea la Estrategia Nacional sobre Drogas para que sea llevada a cabo en todo el territorio nacional con el resto de instituciones públicas y privadas que velan por abordar el fenómeno de las drogodependencias, que se irá esbozando en capítulos posteriores.

1.1. Conceptualización y caracterización del fenómeno de las drogodependencias

El fenómeno de las drogodependencias en la adolescencia es relativamente joven, sin embargo, la relación de la persona con las sustancias es un vínculo antiguo, donde se usaban con fines curativos, recreativos y placenteros, según el caso y la sustancia.

Es necesario realizar una conceptualización a nivel general de droga para comprender los aspectos que influyen en el fenómeno de las drogodependencias.

El concepto de droga, como refleja Millán (2002) se refiere a:

Toda sustancia que, introducida en el organismo por cualquier vía de administración, produce una alteración, de algún modo, del natural funcionamiento del sistema nervioso central del individuo y es, además, susceptible de crear dependencia, ya sea psicológica, física o ambas.

(p. 9).

El PNSD (2008), recoge en el Glosario de términos elaborado por la OMS, el término de droga como:

Término de uso variado. En medicina se refiere a toda sustancia con potencial para prevenir o curar una enfermedad o aumentar la salud física o mental y en farmacología como toda sustancia química que modifica los procesos fisiológicos y bioquímicos de los tejidos o los organismos. De ahí que una droga sea una sustancia que está o pueda estar incluida en la Farmacopea. En el lenguaje coloquial, el término

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suele referirse concretamente a las sustancias psicoactivas y, a menudo, de forma aún más concreta, a las drogas ilegales. Las teorías profesionales (p. ej., “alcohol y otras drogas”) intentan normalmente demostrar que la cafeína, el tabaco, el alcohol y otras sustancias utilizadas a menudo con fines no médicos son también drogas en el sentido de que se toman, al menos en parte, por sus efectos psicoactivos. (p. 34).

Además del término de droga, se estima oportuno definir adicción para analizar las diferencias entre ambos términos.

Del mismo modo que droga, el PNSD (2008) recoge como significado de la palabra adicción, haciendo hincapié en que puede ser a las drogas o al alcohol:

Consumo repetido de una o varias sustancias psicoactivas, hasta el punto de que el consumidor (denominado adicto) se intoxica periódicamente o de forma continua, muestra un deseo compulsivo de consumir la sustancia (o las sustancias) preferida, tiene una enorme dificultad para interrumpir voluntariamente o modificar el consumo de la sustancia y se muestra decidido a obtener sustancias psicoactivas por cualquier medio.

Por lo general, hay una tolerancia acusada y un síndrome de abstinencia que ocurre frecuentemente cuando se interrumpe el consumo. La vida del adicto está dominada por el consumo de la sustancia, hasta llegar a excluir prácticamente todas las demás actividades y responsabilidades. El término adicción conlleva también el sentido de que el consumo de la sustancia tiene un efecto perjudicial para la sociedad y para la persona; referido al consumo de alcohol, es equivalente a alcoholismo.

“Adicción” es un término antiguo y de uso variable. Es considerado por muchos expertos como una enfermedad con entidad propia, un trastorno debilitante arraigado en los efectos farmacológicos de la sustancia, que sigue una progresión implacable. Entre las décadas de 1920 y 1960, se hicieron varios intentos para diferenciar entre “adicción”

y “habituación”, una forma menos severa de adaptación psicológica. En la década de los años 60 la OMS recomendó que dejaran de usarse ambos términos a favor del de dependencia, que puede tener varios grados de severidad. (p. 14).

Por lo tanto, en ambas definiciones se refleja la idea de que cualquier sustancia que provoque una alteración en el organismo de la persona que la consume puede ser

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de realizar ese consumo por el individuo, haciendo manifiestas las causas que provocan el consumo continuado de sustancias tanto para la persona como para su entorno.

El término adicción lleva asociado otro concepto como dependencia:

Estado de necesitar o depender de algo o de alguien, ya sea como apoyo, para funcionar o para sobrevivir. Aplicado al alcohol y otras drogas, el término implica una necesidad de consumir dosis repetidas de la droga para encontrarse bien o para no sentirse mal. (OMS, 2008, p. 30).

En definitiva, cuando se habla de consumo de sustancias, debemos tener presente que droga es toda aquella sustancia que causa alteraciones en el organismo de la persona que la consume, desembocando el consumo en una adicción cuando la persona usuaria se intoxica de manera periódica, manifestando un deseo compulsivo de consumir la sustancia.

En la definición de droga no se hace diferencia entre si las sustancias que se consumen son legales e ilegales, debido a que, independientemente de su legalidad ambas causan alteraciones en el organismo, factor importante a tener en cuenta para abordar actuaciones preventivas en la población.

Relacionado con el término droga, la población en general hace alusión a las drogas ilegales principalmente (cannabis, heroína, cocaína, drogas de síntesis, anfetaminas, etc.), las drogas legales como el alcohol y el tabaco no se consideran drogas al estar permitido su consumo en nuestro país. Sin embargo, existe un grupo de sustancias consideradas drogas según la definición anteriormente expuesta, pero que la sociedad no contempla como tal; nos referimos a las sustancias hipnosedantes.

Las cifras que se recogen en la encuesta ESTUDES del PNSD para el curso 2012- 2013, sitúa el consumo de esta sustancia entre la población de 14 a 18 años en un 11,6%. Si se realiza la comparativa con el porcentaje de consumo de alcohol, tabaco y cannabis los porcentajes son de 81,9%, 35,3% y 26,6% respectivamente. Por lo que entre la población juvenil los hipnosedantes son la cuarta sustancia más consumida por delante de la cocaína, cuyo porcentaje de consumo es de 2,5%.

Si revisamos las cifras en la población adulta a través de los datos de la encuesta del PNSD EDADES, pasa a convertirse los hipnosedantes en la tercera sustancia más consumida por las personas adultas de 15 a 64 años, con un porcentaje de 11,4%.

En resumen, al hablar del consumo de drogas en el ámbito de la prevención se debe extender el concepto tanto a drogas legales (tabaco, alcohol e hipnosedantes)

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como a drogas ilegales (cannabis, cocaína, heroína, etc.), para hacer consciente a la adolescencia y a la población adulta de la importancia de la información y la formación en esta materia para poder actuar y reducir el consumo de sustancias, junto al abordaje de conductas disruptivas asociadas a dichos consumos.

Las variables o las causas que inciden en el consumo de drogas por parte de la adolescencia son muchas y variadas, con el objetivo de dar respuesta porqué del consumo en los y las jóvenes.

Los autores Muñoz-Rivas, Redondo y Graña (2012, p. 78) realizan un resumen sobre los factores de riesgo y protección que pueden influir en el consumo de drogas.

 Factores ambientales/contextuales. Dentro de las variables relacionadas con el ambiente/contexto que rodean al adolescente, los factores de riesgo y protección que más evidencia empírica han acumulado son:

- Leyes y normas favorables hacia la conducta de consumo, acceso a las sustancias.

- Estatus socioeconómico.

- Lugar de residencia.

- Desorganización del barrio.

 Factores individuales. Factores que se encuentran asociados a mayor riesgo para el abuso de drogas:

- Factores genéticos: componente genético familiar tanto para el alcoholismo como para el abuso de otras drogas.

- Factores biológicos-evolutivos: sexo y edad.

- Factores psicológicos: depresión y ansiedad, características de personalidad, búsqueda de sensaciones, personalidad antisocial, actitudes favorables hacia la droga.

 Factores de socialización. Variables de socialización que más asociados al consumo de drogas en adolescentes. Se dividen en:

- Familiares: estructura y composición familiar, disciplina familiar, relaciones afectivas y comunicación, actitudes y conductas familiares hacia el consumo de drogas.

- Grupo de iguales: asociación con compañeros consumidores, identificación con grupos desviados, rechazo por parte de los iguales.

- Escolares: abandono escolar, fracaso académico, tipo y tamaño de la escuela.

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La masiva incorporación de adolescentes y jóvenes de ambos sexos, especialmente las chicas, como consumidores de drogas (principalmente bebidas alcohólicas, tabaco y derivados del cannabis) se está traduciendo no sólo en un importante incremento de las prevalencias de uso de estas sustancias, sino en la instauración de un imagen normalizada de las drogas y en la banalización de los efectos asociados a su consumo. (p. 187).

Este modo de actuar de la juventud parece estar modificando el estereotipo cultural donde hoy se es joven si se ocupa el tiempo de ocio durante el fin de semana consumiendo alcohol y otras drogas para divertirse y pasárselo bien con los amigos.

Los y las jóvenes que no siguen ese patrón corren el riesgo de ser excluidos por su grupo de iguales.

Por lo tanto, se hace necesario “desarrollar programas que combinen la educación en habilidades para la vida con la educación normativa y la adquisición de conocimientos sobre sustancias” (Isorna, 2012, p. 188).

Este modelo de trabajo a nivel preventivo es fundamental implementarlo en los centros educativos para abordar la prevención de las drogodependencias en la población adolescente y juvenil.

1.2. Consecuencias de la adicción a las drogas

Las consecuencias de la adicción en cualquier persona, se manifiestan sobre dos vertientes principales, como punta Becoña (2004):

 Sobre la salud de los propios usuarios y sobre su entorno más inmediato.

 De carácter social, económico y laboral, que determinan el impacto socioeconómico de las drogas.

Se hace referencia a las consecuencias sobre la salud a las demandas de tratamiento:

Existe una diversificación de la demanda en función de la droga principal que la suscita. Esto significa que, de una presencia casi absoluta de la heroína, hemos pasado a una demanda compleja de tratamiento de diferentes sustancias. Siguiendo en la línea de las consecuencias sobre la salud, hablamos de las principales enfermedades asociadas al consumo. Las enfermedades son causadas no solo por los efectos directos que pueden producir las sustancias en

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el organismo de las personas (según capacidad tóxica de la sustancia, cantidad, grado de pureza…), sino por las enfermedades derivadas de la administración y de los estilos de vida de los consumidores. (Becoña, 2004, p. 55).

Las principales enfermedades derivadas del consumo de sustancias (PNSD, 2007, p. 79; OEDT, 2006) y sobre todo de su forma de administración por vía parenteral, son enumeradas por De Andrés (1999), dichas enfermedades son:

a) Sida (VIH) b) Hepatitis c) Tuberculosis

Dentro de las consecuencias para la salud, se consideran trastornos duales. El citado término es utilizado para designar a la comorbilidad entre los trastornos adictivos y los psicopatológicos. Es decir, hace referencia a la coexistencia en un mismo caso de trastornos mentales y trastorno por consumo de drogas.

Las consecuencias para la salud, también repercuten en las urgencias hospitalarias, reflejándose un incremento considerable en las mismas por problemas de drogas.

Para finalizar este aspecto, debe tratarse la mortalidad, que se deriva del consumo de drogas. No se ha podido comprobar, pero existe un gran número de consecuencias lo suficientemente graves para ponderar el impacto negativo de las drogas sobre la salud. El “Indicador de mortalidad” recogido por el Observatorio Español sobre Drogas (OED), en su informe de 2011, proporciona las cifras de 438 muertos por reacción aguda a drogas ilegales procedentes de un área de aproximadamente la mitad de la población española durante el año 2009. Sin embargo, en 2008 se recogieron 424 muertos en la misma área.

Según el OED (2011), los opioides continúan siendo la sustancia identificada en un mayor número de fallecidos en 2009 (81,0%), produciéndose un ligero repunte con respecto a 2008 (77,7%). La cocaína sigue ocupando el segundo lugar con respecto a la proporción del total de fallecidos relacionados con esta sustancia. Se registra un leve descenso pasando del 60,2% en 2008, a un 57,8% en 2009.

La proporción de muertes detectadas por hipnosedantes y sus metabolitos, reflejado principalmente por benzodiacepinas parece haber obtenido una estabilidad hacia el descenso, situándose en el 54,1% en 2005 hasta alcanzar el 43,6% en 2009.

En este informe de detecta una proporción de muertes relativamente elevada con respecto al cannabis, pero nada permite suponer que el consumo de esta droga contribuye a la muerte.

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el fenómeno de las drogodependencias, sino que es necesario tener en cuenta los ámbitos social, económico y laboral. Es dentro del seno familiar donde se producen el mayor número de conflictos derivados del consumo de drogas.

Siguiendo a Becoña (2004), la familia forma parte de sistemas más amplios de influencia que incluyen la familia extensa, el ámbito laboral o educativo, las amistades y la comunidad en general. Dentro de estos círculos de influencia se comienzan a recibir mensajes de incomprensión, rechazo y alienación que se combinan con el componente básico de culpabilidad presente en las familias de los afectados por el consumo de drogas.

Por lo que diversos autores, sostienen que las familias deben tomar un papel más activo en la vida y educación de sus hijos, llegando hablar con ellos de drogas, vigilando sus actividades, conociendo sus amistades y comprendiendo sus problemas y preocupaciones personales (González et al., 2004; NIDA, 2004; Isorna, 2012;

Becoña, Fernández, Calafat y Fernández-Hermida, 2014; Sloboda, 2014; Foxcroft, 2014), para así poder convertirse en agentes preventivos de drogas en el seno familiar.

1.3. Consecuencias microsociales y macrosociales del fenómeno de la drogadicción

Las consecuencias macrosociales y microsociales hacen referencia a los contextos de influencia de las personas que consumen sustancias o personas adictas (no solo a sustancias, sino también al juego, a las compras…). Los contextos principales de influencia a nivel macrosocial es la propia sociedad en la que conviven personas adictas, con el resto de ciudadanos. Sin embargo, el contexto microsocial hace referencia al entorno familiar y del grupo de iguales.

Con respecto al contexto macrosocial, las personas adictas tienen graves problemas para ser considerados personas, dentro de la sociedad en la que viven, “el drogodependiente, la persona afectada por las drogas, constituye una realidad de la sociedad de nuestro tiempo y tiene derecho a que se la considere, trate y ayude de acuerdo con sus exigencias y sus necesidades” (Izquierdo, 1992, p. 16).

Además de los problemas que deben sobrellevar para ser tratados como personas, se les estereotipa y se les juzga a todos los y las drogodependientes como tal, considerándolos como “despojos” de la sociedad en la que vivimos, sin derecho a nada.

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Así mismo, Izquierdo (1992), expone que “la persona afectada por las drogas es un delincuente, es peligroso, contaminante y debe ser alejado del resto de la sociedad por los riesgos que crea” (p. 16), recogiendo el pensamiento de la sociedad.

Este pensamiento es totalmente erróneo, es fundamental con una mejor educación e información, ya que, si este pensamiento se trasmite al resto de generaciones, la pregunta que surgiría sería qué valores se les está transmitiendo a la sociedad desde los ejes fundamentales de socialización primaria.

Es necesario que desde la escuela y la familia se realice una adecuada educación en este campo, además de desarrollar campañas de prevención del consumo de drogas para evitar el incremento del número de personas con problemas de adicción.

Del mismo modo, es imprescindible cambiar el concepto de delincuente en las personas con problemas de drogas. Debido a que, habrá drogodependientes que realmente lo sean, pero también existen otros que jamás han delinquido. Por tanto, se deben evitar las actitudes generalizadas de prejuzgar a las personas por su aspecto o por su comportamiento, sin ni siquiera saber las causas del dicho comportamiento;

llevando a cabo estas conductas evitaremos muchos problemas conductuales disruptivos.

Hasta este momento, queda claro que el consumo de drogas es una constante en toda sociedad, pero la estructuración que cada sociedad hace del consumo es lo que le confiere características particulares. Es indudable que la relación que una sociedad establece con las drogas que en ella son consumidas, evoluciona constantemente, inscribiéndose dentro de los procesos de transformación social.

Evidentemente, como sustenta Bilbao (2003):

El lugar que una sociedad asigna a las drogas, y la percepción que puede generar de estas últimas, es el resultado del propio funcionamiento social de una cultura, siendo incluso la consecuencia de cómo una sociedad se representa a sí misma. Ello apoya con cierta fuerza la hipótesis de que el carácter simbólico de los estados psicológicos provocados por las sustancias químicas, son desconocidos por las sociedades en las cuales esos consumos tienen lugar. Con relación a ello, mencionemos que las sociedades occidentales tienden a reforzar la representación patógena de la sustancia, ubicando al producto consumido como un agente exterior. Es la sustancia quien se considera agente de rupturas sobre el cuerpo social, sin considerar, las prácticas que por medio de la se llevan a cabo. Esta manera de comprender la relación que los tóxicos desarrollan con los organismos

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sustancias, determinando la sintomatología que las drogodependencias presentan a la totalidad del cuerpo social. A su vez, el lugar que la sociedad asigna a quienes consume estas sustancias, determina la etiología y la evolución que las propias farmacodependencias desarrollan. (p. 35).

Por tanto, analizadas las consecuencias macrosociales, deben estudiarse las consecuencias microsociales del consumo de drogas, en ellas se incluye el entorno familiar y el grupo de iguales. En estos entornos, el que más perjudicado queda a causa de las persona drogodependiente es la familia; ya que, en la mayoría delas ocasiones son las propias víctimas de las consecuencias derivadas del consumo de sustancias (evasión, agresividad, violencia…).

Es la propia familia la que se ve obligada en muchas circunstancias a tener que plantear un ultimátum a la persona con problemas de adicción, por la imposibilidad de mantener la situación de angustia por más tiempo. El ultimátum que les plantean a las personas drogodependientes es que se rehabiliten o que se vayan del hogar para no volver hasta que no estén curados.

En muchas ocasiones esta situación de tensión provoca que la persona drogodependiente se dé cuenta de la gravedad de su problema y sea capaz de “pedir ayuda” para poder rehabilitarse y escapar del mundo de las adicciones para desarrollar conductas prosociales, y convertirse en “una persona de provecho” (según palabras de residentes dentro del programa de rehabilitación de sustancias de Proyecto Hombre).

El protagonismo de la familia en el proceso de rehabilitación queda justificado porque es en el seno familiar donde se forma la personalidad, donde se adquieren los hábitos, y donde se produce la socialización de primer lugar como promulga Becoña (1999). Es por tanto, en la familia donde se originan una gran parte de los factores de riesgo y protección que posteriormente jugarán un papel crucial en el inicio o no del consumo de sustancias adictivas (Carcelén, Senabre, Morales y Romero, 2010, p. 92).

Concretamente con respecto a estos factores, existen estudios que han demostrado que en las familias donde existen fuertes lazos entre sus miembros, relacionado con una buena comunicación, realización de ocio compartido, etc., tienen menos probabilidad de implicarse en el consumo de drogas. Sin embargo, un clima familiar con discusiones frecuentes, falta de afecto, no existe comunicación, etc., se puede favorecer la probabilidad de implicarse en el consumo de sustancias (Carcelén et al., 2010).

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En definitiva, diferentes estudios de investigación concluyen que el papel de la familia es central en la prevención de uso y abuso de sustancias en los jóvenes (Velleman, Templeton y Copello, 2005).

Por lo tanto, queda claro que la familia como ya hemos comentado, juega un papel fundamental en el proceso de rehabilitación de las personas con problemas de adicción, ya que, las animan e incentivan cada día a continuar por dura que resulte la tarea de resocialización. Sin embargo, con el grupo de iguales no sucede lo mismo, ya que, en muchas ocasiones son los propios amigos y amigas los que incitan al consumo de sustancias, actividad que acaba por hacerse rutinaria. Debido a esa situación, son muchos los programas de prevención y tratamiento que exigen radicalmente el cambio de amistades para conseguir una reinserción social de la persona drogodependiente (palabras recogidas de las conversaciones mantenidas con familiares de personas drogodependientes, en fase de rehabilitación del Programa de Tratamiento de Proyecto Hombre). Por ese motivo, muchas de las personas resocializadas cambian de vivienda, de amistades, etc., para poder comenzar de cero y llevar una vida “normal” sin tener que necesitar depender de ninguna sustancia ni de ninguna máquina de juego, etc.

En definitiva, las consecuencias microsociales están relacionadas con el entorno cercano de la persona consumidora, como la familia y el grupo de iguales. Sin embargo, las consecuencias macrosociales responden a la sociedad en general en la que vive la persona.

1.4. Drogodependencias y Educación: Prevención y Resocialización comunitaria

El fenómeno de la drogadicción es un problema social, que por parte de organismos como la Administración Central, Autonómica y Local, se está intentando solucionar a través de las vías de prevención y de resocialización.

Los motivos que inducen a los y las jóvenes a recurrir a la experimentación y consumo de drogas. Según Izquierdo (1992, p. 36), se sitúan en:

1) La crisis de la convivencia familiar (conflictividad, escasa comunicación).

2) La pérdida de seguridad de cara al futuro y la falta de perspectivas.

3) La pérdida de credibilidad de algunos valores e ideales no sustituidos por otros.

4) La tendencia a resolver farmacológicamente problemas y conflictos.

5) Los modelos de consumo inducidos por la sociedad.

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sociedad.

7) La pérdida de función de la familia, que cada día es más incapaz de hacer el papel de guía.

8) Experiencias personales negativas.

9) El bienestar económico y la despersonalización.

10) Una educación demasiado permisiva.

11) Otras causas.

El conocimiento de los motivos del consumo de drogas por parte de los y las jóvenes, permite analizar las iniciativas de prevención creadas al efecto para disminuir el consumo de sustancias y reducir el número de adicciones.

En la prevención de las drogodependencias lo más importante es la educación en torno a este fenómeno para evitar, el inicio en el consumo. Por este motivo, la educación centra sus ejes fundamentales en la familia, la escuela, los medios de comunicación de masas, etc.; todos ellos juegan un papel fundamental en el proceso de educación sobre el fenómeno de las drogas.

En este sentido, Martín (2005) afirma que cuando se habla de prevención de drogodependencias, los programas más efectivos son aquellos que actúan simultáneamente en diferentes niveles, entre los que destacan la familia, el centro educativo y la comunidad. Y entre estos niveles, la familia tiene un peso decisivo.

Por tanto, la prevención debe considerarse como la educación que ayude al individuo a ser capaz de tomar decisiones por sí mismo con respecto al consumo de drogas y con respecto a las adicciones en general, intentando proporcionar conocimiento adecuado y preciso para conocer las causas, las consecuencias, los efectos ante el consumo de sustancias, siendo consciente en todo momento de lo que sucede tras su abuso (Izquierdo, 1992).

Como resumen, se muestra la definición de Prevención realizada por Comas y Arza (1999) “como el conjunto de esfuerzos que una comunidad pone en marcha para reducir de forma razonable la probabilidad de que en su seno aparezcan problemas relacionados con los consumos de drogas” (p. 237).

Además, podría sintetizarse la prevención como “toda medida o actuación que tiende a reducir, retrasar o evitar el consumo de determinada sustancia y los problemas derivados de su uso” (Cruz, 2013, p. 25).

En definitiva, la Administración no solo debe contemplar la prevención de drogodependencias, como pilar para la reducción de la demanda en el consumo, sino que también debe cultivar esfuerzos para sentar las bases de un entramado social que permita la resocialización de las personas con problemas de adicción. En este caso se

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hace hincapié en la resocialización comunitaria como espacio donde la persona con problemas puede acudir para tratarse y volver a reincorporarse a la sociedad de la cual fue expulsado por su adicción.

A este respecto resocialización comunitaria, hace referencia a la inclusión de los drogodependientes en zonas habilitadas al uso, conviviendo con otras personas drogodependientes. Dichas zonas, son denominadas Comunidades Terapéuticas, donde se encuentran en régimen de internamiento de 24 horas, donde comparten y conviven con personas con los mismos problemas. En las citadas comunidades se realizan actividades educativas (grupos de encuentro, actividades de mantenimiento…) donde el fin último es volver a reeducar a los residentes dentro de la microsociedad creada, para después ser capaces de volver al mundo exterior y ser capaces de enfrentarse a las situaciones que en períodos pasados les llevaron a consumir.

La resocialización comunitaria permite a los usuarios y usuarias poder convivir en una misma comunidad y ser capaces de llevar una vida en comunidad, (poder compartir, ayudar, ser ayudado, ser solidario, recuperar valores perdidos…) para después plasmar esa vida de comunidad dentro de la microsociedad, extrapolando la intervención a la vida en sociedad (De León, 2004).

1.5. Evolución de las drogas a nivel social

En la antigüedad, la droga se encontraba presente en todas las crónicas de la humanidad, convirtiéndose en sustancias de uso y abuso, bien como recurso del hombre contra la enfermedad física o corporal, bien como recurso de tipo psicológico para escapar de la monotonía diaria; por lo que las drogas han existido en todas las culturas. Además de los fines mencionados anteriormente, también se usaban con fines guerreros, intelectuales o místicos como ejemplo se plasma la mirada en Singapur que para estos fines se consumía opio y morfina; en Tailandia e Irak, heroína; en Brasil y África, el cáñamo; en Norteamérica y Europa, alcohol; y en Perú y Bolivia, hojas de coca.

En Europa, a finales del siglo XIX, los cambios que acompañaron a la Revolución Industrial y el desarraigo personal que propició, provocó la primera oleada de abuso de drogas. A partir de ese momento se inició un período en el que las drogas crearon un mercado exclusivo, movilizando gran cantidad de dinero al margen de las leyes de los países. Con el tiempo se fueron produciendo “intercambios culturales” que hicieron posible la introducción de las distintas drogas en los distintos países. “La

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civilización europea, donante de alcohol, será, a su vez, receptora de cáñamo indio”

(Centro Didro, 1984).

Pasado el tiempo, entre 1857 y 1859 en Japón comienza a producirse un control de drogas; se iniciaba un problema social. Sin embargo, a finales del siglo XIX en ambientes de la alta burguesía y en núcleos aristocráticos de Europa, la toma de morfina se consideraba un detalle de buen gusto.

En estos años se buscaba la pureza de sus efectos, no como actualmente imperan las mezclas de drogas.

El 23 de enero de 1912 se dio el primer toque de alerta a la expansión de la droga en el Convenio Internacional de La Haya. En él se plantea la restricción del empleo y el tráfico del opio, morfina, cocaína y sus sales.

En 1909, se había reunido la “Comisión del Opio” con la pretensión de limitar el uso de las drogas para fines científicos y médicos.

En 1914 en Estados Unidos los adictos y traficantes de droga se les consideraban transgresores de la ley establecida. Se promulga la primera legislación contra los narcóticos, los motivos que llevan a ello es por el excesivo número de consumidores y la creciente relación entre drogas y crimen.

En 1919 España ratifica lo acordado en el Convenio Internacional de la Haya.

El boom de las drogas se sitúa en los 60, más concretamente en 1966 con el fenómeno Hippies de San Francisco.

Las primeras Convenciones Internacionales sobre la lucha contra las drogas (Conferencia de la Haya en 1906, Liga de las Naciones en 1921, Convención Única de Naciones Unidas en 1961) prácticamente sólo hicieron mención a represión policial y judicial, estancación aduanera, etc. En estas Conferencias no se tuvo en consideración abordar la prevención de drogodependencias ni la rehabilitación de las personas con problemas derivados del consumo.

Mientras los gobiernos consideraban el problema solo desde la perspectiva de la disponibilidad de las drogas ilícitas producidas, transportadas y vendidas fuera de las reglas mercantiles aceptadas, el mercado se iba ensanchando, la demanda se iba afianzando y el problema cada vez era más grave. Aún las drogas se encontraban únicamente en la periferia de la sociedad.

Desde los años 60 y 70 un fenómeno nuevo surge en la juventud en su enfrentamiento con la sociedad. Con el proceso de decadencia de las ideologías juveniles, el “pasotismo” y el aburguesamiento hacía que se empezase a ver el

“paraíso” en el mundo de las drogas. Aparece entonces una segunda oleada de

Referencias

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