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Gilbert Simondon SOBRE LA PSICOLOGÍA ( )

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Academic year: 2022

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SOBRE LA

PSICOLOGÍA

(1956-1967)

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Título original: Sur la psychologie (1956-1967) Autor: Gilbert Simondon

Traducción: Lina Marcela Gil Congote Revisión: Pablo Ires

© 2015, Presses Universitaires de France

© 2019, Editorial Cactus

1ra. edición en castellano – Bogotá, octubre de 2019 Điagramación y tapas: Manuel Adduci

isbn: 978-958-5421-73-8 (Versión Impresa) isbn: 978-958-5421-74-5 (Versión Digital) impreso en Colombia | printed in Colombia www.editorialcactus.com.ar

[email protected] www.editorialhumanidades.com [email protected]

Cet ouvrage, publié dans le cadre du Programme d'Aide à la Publication Victoria Ocampo, bénéficie du soutien de l’Institut Français.

Esta obra, publicada en el marco del programa de Ayuda a la Publicación Victoria Ocampo, cuenta con el apoyo del Institut Français.

Autónoma de Buenos Aires: Cactus; Bogotá: Aula de Humanidades, 2019.

480 p.; 22 x 15 cm - (Clases; 19) Traducción de: Lina Gil.

1. Psicología. 2. Filosofía. 3. Cibernética. I. Ires, Pablo Ariel, coord. II. Gil, Lina, trad.

III. Título.

CDD 150

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SOBRE LA PSICOLOGÍA (1956-1967)

Traducción de Lina M. Gil

Editorial Cactus Serie Clases Volumen 19

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nota editorial, por Natalie Simondon ... 9

nota a la presente edición ... 11

prefacio por Bernard Balan ... 13

FUNDAMENTOS DE LA PSICOLOGÍA CONTEMPORÁNEA (1956) 23 INTRODUCCIÓN ... 25

PRIMERA FASE: EL DUALISMO CAUSAL (1880-1918) ... 29

I. Investigación experimental y objetiva. Laboratorios de psicología. Aplicaciones ... 29

II. La teoría psicológica antes de 1919 ... 55

III. La psicología patológica ... 60

IV. Caracterología y teoría de los temperamentos ... 83

V. La psicología social ... 84

SEGUNDA FASE: EL MONISMO SISTEMÁTICO (1918-1939) ... 87

I. Psicología experimental y objetiva: comportamiento y forma ... 88

II. Psicología filosófica. La investigación fenomenológica ... 111

III. Psicología patológica ... 132

IV. Caracterología y teoría de los temperamentos ... 138

V. La psicología social ... 147

VI. Psicología genética (psicología infantil) ... 162

VII. Psicología y estética ... 171

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I. Cibernética, sociedad, psicología ... 177

II. La psicología patológica ... 206

III. Psicología genética. Psicología del niño. Pedagogía ... 214

IV. Psicología y estética ... 230

CONCLUSIÓN ... 235

ANEXO. Historia de la investigación pedagógica anterior a 1945 y su relación con las teorías psicológicas ... 238

INICIACIÓN A LA PSICOLOGÍA MODERNA (1965 - 1966) 257 INTRODUCCIÓN ... 259

LAS FUNCIONES COGNITIVAS ... 267

Capítulo I. Sensación y percepción ... 267

Capítulo II. Memoria y aprendizaje (notas del curso resumidas) ... 317

Capítulo III. La inteligencia, la resolución de problemas (resumen) ... 338

LA SENSIBILIDAD (1966 - 1967) 341 INTRODUCCIÓN ... 343

I. La sensibilidad para la reflexión filosófica ... 344

II. Estudio psicofísico y psicofisiológico... 351

III. La sensibilidad y su relación con las otras funciones en el conjunto de las conductas ... 358

PRIMERA PARTE. LA SENSIBILIDAD EXTEROCEPTIVA ... 363

I. La irritabilidad: espontaneidad y reacciones ... 363

II. De la irritabilidad a la sensibilidad y a la sensorialidad ... 371

III. Papel de la sensibilidad exteroceptiva en las conductas de reacción elementales... 379

IV. La sensibilidad en las conductas instintivas ... 404

V. Rol de la sensibilidad exteroceptiva en las conductas perceptivas superiores ... 416

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I. Interoceptores y propioceptores ... 427

II. Funciones reguladoras de la sensibilidad endógena ... 434

TERCERA PARTE. ASPECTOS AFECTIVOS DE LA SENSIBILIDAD: EL PLACER Y EL DOLOR ... 447

I. El dolor... 447

II. El placer ... 451

III. Fenómenos de condicionamiento y de aprendizaje que intervienen en el placer y el dolor ... 458

ANEXO AL CURSO SOBRE LA SENSIBILIDAD ... 467

LÁMINAS DEL AUTOR ... 469

ÍNDICE DE NOMBRES ... 473

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Continuando con la edición completa de los trabajos de Gilbert Si- mondon, reunimos aquí un texto inédito, Fundamentos de la Psicología contemporánea, y dos cursos impartidos en la Sorbona, Iniciación a la psicología moderna y La sensibilidad. Además del propio interés que pre- senta para el conocimiento de la psicología y su historia, este volumen se articula a la obra de Gilbert Simondon debido a la reflexión desarrollada en este campo del saber y su situación respecto a la ciencia, la cultura y la filosofía. Contribuye así a esclarecer la naturaleza misma de la psicología tal como Gilbert Simondon la pensó, y el sentido de las investigaciones que dirigió a lo largo de su carrera y desde los primeros años en que enseñó en Poitiers y fundó el Laboratorio de psicología en el Instituto de Filosofía, en 1955. Se trata en este caso, entonces, de estudios sobre psicología realizados por un filósofo, pensador de la individuación –en particular de la individuación a nivel psíquico y colectivo– (ver nota en la página 235), y autor de numerosas investigaciones en psicología.

Fundamentos de la psicología contemporánea se redactó en 1956, en los años en que se elaboraba la doctrina de la individuación. Luego, la primera versión del texto se completó, se reorganizó de manera parcial,

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confiar esta tarea a Bernard Balan, su asistente de la calle Serpente en París V (ufr de Psicología General, Laboratorio de psicología general y tecnología). La versión aquí ofrecida conserva la totalidad de los tex- tos escritos en los diversos períodos. El título original, “La psicología contemporánea”, fue modificado muchas veces (una de las versiones se tituló “Estudio de epistemología reflexiva e histórica de los fundamentos de la psicología contemporánea”). Agradecemos enormemente al Sr.

Balan por haber aceptado prologar este volumen, veintiséis años más tarde. Reciba de este modo la expresión de nuestra gratitud.

El texto de la Iniciación a la psicología moderna y el de La sensibili- dad son cursos universitarios, publicados en el Bulletin de Psychologie entre 1966 y 1967. En algunos párrafos hemos añadido subtítulos para facilitar las búsquedas en el texto.

Al final del volumen se encuentra un índice general de nombres.

Nathalie Simondon

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La obra de Gilbert Simondon ha significado un hito en el estudio de los fenómenos contemporáneos relativos a la tecnología y a la constitución de la subjetividad, toda vez que se introduce la dupla conceptual individuación-transindividuación y permite volver desde la subjetivación a los estratos fundantes de ella. Desde su marco con- ceptual se pueden releer puntos de vista que han circulado a partir de autores como Deleuze y Foucault, que se han convertido en parte de la ‘normalidad’ del pensamiento contemporáneo en cualquier lengua, incluida la castellana.

En particular en Colombia, la recepción de la obra de Simondon ha estado asociada a la labor de la editorial Cactus, que en esta ocasión establece alianza con la editorial Aula de Humanidades para la traduc- ción y edición de Sobre la psicología; esta editorial ha publicado uno de los primeros libros de análisis filosófico de la obra de Simondon —In- dividuación y anarquía— y ha impulsado la creación de la Colección Individuación que pone la obra del autor en circuito con la psicología, la tecnología, la formación; como casa editorial también ha apoyado la segunda edición del primer libro que hizo la recepción del pensamiento del autor en castellano Aproximación al concepto de analogía en la obra de Gilbert Simondon.

De esta Colección también hacen parte los libros Psicología de la in- dividuación, Individuación —Fenomenología y Psicología— y La validez.

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principal, ha radicado en ver la contribución del autor a la psicología;

en particular eso motivó la tesis doctoral publicada en Colombia como libro Psicología, trabajo e individuación y el desarrollo de la investigación sobre las bases conceptuales de una psicología de la individuación, dentro de la cual se hizo más visible la necesidad de traducir esta obra. Aunque Simondon es más conocido como filósofo de la técnica, se puede decir, sin lugar a dudas, que es también psicólogo, tanto en su formación como en su ejercicio profesional. El conjunto de la obra ayuda a entender su posición sobre la psicología; no obstante, quien quiera profundizar en ella habrá de tener especial consideración en este libro y en otros cursos, en su mayoría traducidos: Actitudes y motivaciones, El instinto (incluidos en Comunicación e información), Resolución de problemas, Imaginación e invención —pensados originalmente por Simondon como parte del libro Introducción a la psicología moderna—, así como Curso sobre la percepción e Individuación a la luz de las nociones de forma y de información.

Sobre la psicología es un referente imprescindible para reconocer la frontera entre filosofía y psicología presente en su pensamiento; para fundamentar un enfoque psicosocial desde una revisión de su obje- to, los métodos —experimentales, reflexivos—, la historicidad y los criterios de validez de la disciplina; así como para enlazar la técnica y la tecnología con la dimensión psíquica y colectiva, más allá de la maquinización o de la absorción de una sobre otra. La traducción de esta obra amplía la comprensión de los planteamientos del autor y aporta a la consolidación de espacios como el Coloquio Internacional Gilbert Simondon, que en su cuarta versión en 2019 reúne diversos especialistas y grupos de investigación en Colombia para el diálogo con pares internacionales, en especial de Brasil y Argentina; este último, país pionero en la difusión de su pensamiento mediante una constante labor editorial de los libros en castellano y gestor de iniciativas como la creación de relés: Red Latinoamericana de Estudios Simondonianos, orientada a promover un pensamiento transductivo para la resolución de problemas contemporáneos.

Lina Marcela Gil Congote Profesora Titular Universidad de Antioquia, Colombia

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La psicología, tal como Gilbert Simondon la comprende en los tres textos inéditos contenidos en este libro, no se reduce a una mera cien- cia del comportamiento, sino que representa un “saber central”, como escribió en 1956 en las últimas líneas de Fundamentos de la psicología contemporánea. Mientras que en Psicología general y comparada (términos que en ocasiones designaron su unidad de servicio en el Instituto Henri Piéron), su lugar en las ciencias humanas y biológicas la convierte en

“una ciencia antropológica en sentido amplio”. Pero también representa un “modelo de técnica pura”, debido al diálogo que acaba de entablar con las técnicas y la cibernética, en particular, que hace del objeto técnico un nuevo socius para el hombre, y la matematización de esas técnicas que supone que la hará “algún día” un modelo para la ciencia.

Los Fundamentos de la psicología contemporánea dividen la historia de la psicología en el siglo xx en tres fases, separadas básicamente por las dos guerras mundiales y caracterizadas por intereses científicos dis- tintos que dependían, antes de 1914, de la biología, de la física entre las dos guerras, y desde 1948 hasta el presente de las matemáticas y la tecnología “puras”. La primera fase también se considera un período

Por Bernard Balan

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de conquistas y descubrimientos, marcada por un “dualismo” de la explicación, el de lo físico y lo mental. En la segunda fase, se constata, por el contrario, la emergencia de un “monismo” que trata la realidad psíquica como “la totalidad del comportamiento de un organismo adaptado al medio o la realidad molar de un conjunto que tiene una forma”, lo que habría respondido a la “necesidad de un vigoroso esfuerzo de crítica y axiomatización”. La tercera fase, finalmente, se caracteriza por un pluralismo genético. Nos ubicaría en el nivel de “los conceptos o inferencias que permiten captar el despliegue de un proceso que está ejecutándose, sin prejuzgar la naturaleza de ese proceso o su resultado cuando se completa enteramente”, por lo tanto “sin postular la identidad entre la vida y el pensamiento”. La psicología se situaría así en el nivel de una física que no se ocupa de las leyes, sino de los efectos, complejos estables de fenómeno y funcionamiento de un sistema, que se vuelven autónomos por su capacidad de autoconservación. Simondon coincide aquí con Gaston Bachelard, para quien el efecto fotoeléctrico representa una promoción de lo discontinuo, es decir, una nueva distribución de valores epistemológicos fundamentales (La actividad racionalista de la física contemporánea, 1951, pp. 152-162), como sucede en la psicología, en la que la cibernética impone sus modelos.

Las presentaciones de las diversas obras y doctrinas se pretenden neutrales, pero se pueden sentir diferencias en el grado de interés que presentan para su autor. Si la psicología de la forma, luego la cibernética, le parecen de mayor importancia, está claro que en la psicología expe- rimental del primer período el énfasis recae en los trabajos que ponen en evidencia las dimensiones dinámicas de la vida psíquica, es decir, aquellas que conciernen menos al Individuo que a la Individuación. Este es el caso, en particular, de Henri Piéron, que sitúa la sensación en el contexto de la sensibilidad, función reguladora en un organismo que constituye un sistema distinto del mundo exterior. En el tratamiento de Piéron de las sensaciones como símbolos de las fuerzas del mundo exterior que actúan sobre el organismo, Simondon ve la prefiguración de ciertos aspectos de la teoría de la información. La misma perspectiva dinámica se encuentra en Pavlov y en algunos otros, pero especialmente en el campo de la psicología patológica, marcado por la emergencia del inconsciente, en Pierre Janet, para quien el carácter inconsciente

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pertenece a las actividades automáticas del cerebro. Según Janet, el automatismo mental se debe a una desagregración psíquica que resulta de un debilitamiento de la tensión psíquica y de las fuerzas requeridas por las tendencias y conductas de orden superior, es decir, las más complejas. Para Simondon, estas fuerzas evocan potenciales, es decir, energías que pueden ser puestas en acto por procesos informativos. Pero para este período, la figura dominante sigue siendo Freud, a quien le da un espacio importante. Un rasgo que merece destacarse: le reconoce en la primera forma de su doctrina, basada en el monismo vinculado al principio del placer, un “rigor axiomático”, cuya alteración lamenta en la segunda versión de la teoría psicoanalítica, con el dualismo del instinto de vida y el instinto de muerte, entre los cuales no se percibe un fundamento común.

La importancia epistemológica de la psicología de la forma, domi- nante entre las dos guerras, se debe a la sustitución de la causalidad mecánica propia de la teoría asociacionista por la acción recíproca en- tre todos los elementos que pertenecen a un mismo campo. La gestalt representa la estructura de conjunto del campo psicológico, mediante la extrapolación del modelo proporcionado por los campos físicos. Por lo tanto, la explicación psicológica aborda la realidad psíquica ya no como un conjunto de funciones o propiedades susceptibles de enfoques especializados, sino como la “totalidad del comportamiento de un orga- nismo adaptado al medio o la realidad molar de un conjunto que tiene una forma”. La extensión a la biología de esta misma noción de forma conduce a la afirmación del isomorfismo entre las formas-estructuras de los tres niveles, físico, biológico y psicológico, a la vez síntesis, y supe- ración de las formas platónicas y aristotélicas, lo que hace de la Teoría de la Gestalt una “verdadera teoría filosófica” y va también en el sentido de una axiomatización de la psicología. Pero lo que es estático en este primer enfoque, dominado por la noción de “buena forma”, que define un equilibrio estable por reducción del valor energético del sistema al nivel mínimo, es superado por Kurt Lewin, cuya noción de espacio hodológico generaliza la noción de campo en un sentido dinámico. Se trata de un espacio subjetivo, pero lleno de objetos que forman atrac- ciones u obstáculos, analizables en términos de direcciones, distancias, ángulos, etc., que a su vez anuncia “el giro matemático y tecnológico que

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toma desde 1939 la investigación psicológica en los Estados Unidos” y que lleva a la cibernética. Kurt Goldstein, finalmente, va más allá de la Psicología de la Forma al afirmar el “principio de unidad organísmica absoluta” en nombre del cual todas las manifestaciones orgánicas tienen un sentido, incluidos los fenómenos globales, como la angustia o el miedo, cuyo papel destaca en la formación de la cultura. La importancia otorgada en este caso a Goldstein se debe a que, contemporáneo de Bohr, introduce en la biología, por lo tanto en la psicología, una nueva dimensión de no causalidad.

Para Gilbert Simondon, todo el lugar que se otorgaba a la psicología experimental en las dos primeras fases del siglo es ocupado en el pre- sente período por la cibernética. La entiende como una tecnología de comando distinta del mecanicismo clásico por la causalidad circular que implica: el resultado, por su efecto retroactivo sobre el funcionamiento de la máquina (feedback), actúa como una señal cuya acción implica una cantidad mínima de energía, inconmensurable a la de la causalidad directa implementada por la máquina, es decir, como información.

Pero también es una tecnología de comunicación porque el comando es una forma de comunicación cuyos medios son las señales. En los sistemas complejos, la correlación entre múltiples señales las convierte en mensajes, entendidos como secuencias de eventos medibles que forman una serie temporal, cuya acción en un dispositivo se puede predecir estadísticamente en función de su sensibilidad: oscilaciones, si es demasiado fuerte, imprecisión si es demasiado débil. La tecnología de las comunicaciones aparece, de este modo, como una nueva rama de la mecánica estadística. El alcance de los mensajes será también una función de la cantidad de información que contengan, es decir, del número de opciones entre dos ramas igualmente probables de una alternativa, cantidad que es también la medida de su grado de organi- zación, noción que representa una entropía negativa. La cibernética y la teoría de la información se sitúan aún en el nivel de la termodinámica.

Si la influencia de la lógica matemática en el desarrollo de los sistemas de pilotaje llevaron a Norbert Wiener a evocar a Leibniz, Simondon también recuerda la primera construcción de una máquina calculadora por parte de Pascal. Ahora bien, el desarrollo de las teorías matemático- lógicas y de las máquinas de calcular hace posible tratar la corteza

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cerebral como un sistema de neuronas a partir de las cuales se podrían construir modelos mecánicos. El resultado fue un proyecto multidis- ciplinario que reunió en primer lugar a cibernéticos y neurofisiólogos (Norbert Wiener y Warren MacCulloch, entre otros). Psicólogos, so- ciólogos y antropólogos, entre ellos Kurt Lewin y Margaret Mead, se les unieron luego conforme a la aplicación de la cibernética al conjunto de las ciencias biológicas y humanas.

Última extensión: la sociedad industrial, que –según Wiener (Ci- bernetics, 1948, pp. 27-28), de quien Simondon reproduce aquí las ideas e incluso las palabras– había proporcionado a la especie humana una colección de esclavos mecánicos. El resultado fue, después de la primera revolución industrial, la devaluación del brazo humano y, después de la segunda, del cerebro. Solo el científico y el administrador sobrevivirían. Para Wiener, que transpone aquí el sueño platónico de los reyes-filósofos, el remedio sería que la cibernética se dirija hacia el mundo del trabajo y defina “el uso humano de los seres humanos”.

Pero para Simondon, el problema que se planteaba no era el de una mecanización del pensamiento, ni de un reemplazo del hombre por la máquina, sino el del acoplamiento del hombre y la máquina en una misma unidad funcional.

Este texto obviamente no se reduce a lo que se acaba de decir sobre él. Para cada época, en cada una de las ramas principales de la psico- logía, se describen las diversas corrientes, y los principales autores y obras, clasificados y resumidos, desde Wilhelm Wundt, promotor de la psicología experimental, hasta Mikel Dufrenne y su análisis de la ex- periencia estética. Se puede destacar, en particular, el interés concedido al desarrollo de la antropología cultural durante el segundo período en América, a partir de Tótem y tabú de Freud, con Ruth Benedict y Margaret Mead, luego Ralph Linton y Abram Kardiner, a quienes se debe la noción de personalidad de base, punto que no se abordó en el último período. Por el contrario, las dimensiones de la psicología del niño –desde la ontogénesis pre y posnatal abordadas por Carmichael y Gesell, hasta sus aspectos antropológicos, ilustrados por Margaret Mead, y psicológicos, por Piaget y Wallon– dan lugar en la posguerra a un largo estudio de la investigación pedagógica moderna a partir de las nuevas clases. Estudio que sucede a una historia de las investigaciones

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pedagógicas anteriores, desde Maria Montessori y Decroly, ubicada en anexo. Si bien es un campo marginal respecto al corazón teórico de la psicología, para Gilbert Simondon tiene una importancia indiscutible, en su aproximación a la vida real.

Los dos cursos que completan este libro, Iniciación a la psicología moderna y La sensibilidad, diez años después, tienen varios puntos en común. El primero, habitual en Gilbert Simondon, es abordar el tema tratado desde un enfoque filosófico, es decir, la oposición entre un dua- lismo platónico y cartesiano, que rechaza lo sensible, y un empirismo aristotélico que otorga su consistencia a las cosas. En Iniciación..., la ampliamente desarrollada doctrina aristotélica se presenta como “la más vasta y la más fecunda”, apreciación que no se vuelve a encontrar en La sensibilidad. Pero la filosofía, entendida en ambos textos como un estudio reflexivo y creador de normas, debe dar lugar a modos de aprehensión de los fenómenos psicológicos que serían inspirados por las ciencias, primero físicas, luego biológicas.

El segundo punto, que quiere tomar como base de su curso en Iniciación..., es una teoría triódica del organismo, en la cual el funcio- namiento del organismo se entiende a partir del modelo tecnológico proporcionado por la lámpara triodo: receptor-efector-motivación.

La motivación, en posición intermedia entre recepción y acción, re- presenta la energía potencial, que puede ser desencadenada por una estimulación cuya causa también podrá ser la actividad del organismo y podrá modificar la percepción por un fenómeno de feedback. En La sensibilidad, la estructura de triodo del receptor da razón de la espon- taneidad radical del organismo que reside en el término intermedio, es decir, la energía potencial disponible, que no puede transformarse en trabajo sin la intervención de una señal. Pero, para dar cuenta del paso del estímulo a la sensación, introdujo en ese texto la noción de relevo:

la energía del estímulo no interviene directamente en la actividad de los efectores que tienen su propia alimentación de energía potencial, sino que se presenta como una señal, no cuantitativa, en el plano de lo que no es un transformador, sino el desencadenante de una reacción.

El tercer punto, común a los dos textos, es una evolución filoge- nética de lo sensible por diferenciación a partir de una irritabilidad

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primitiva difusa, observable desde los protozoos. En los metazoos, la organización del sistema nervioso se manifiesta como una especializa- ción de las funciones receptoras y activas relacionadas con los aparatos de coordinación centrales mediante las vías nerviosas. Si el mundo vegetal parece conocer solo tropismos, interpretables mecánicamente, los animales también conocen las cinesis, los reflejos y los instintos, hasta las formas sintéticas de percepción y conocimiento, propias de los Intelligenz-Tiere de von Uexküll. En La sensibilidad, también se señala que no obstante las formas superadas se conservan, de modo que, como Lorenz y Tinbergen querían, los estímulos supranormales que intervienen en las conductas instintivas se pueden encontrar en las artes y la cultura, y (añadamos) en las prácticas publicitarias. Nota final sobre el mismo texto: en la última parte dedicada al placer y el dolor, Gilbert Simondon analiza el parto sin dolor, es decir, la manera en que los conocimientos adquiridos sobre el condicionamiento cerebral permitieron afinar la información de las parturientas y de técnicas de acción sobre el medio para darles tranquilidad en una situación cuya inseguridad, que agrava la experiencia dolorosa, se ve amplificada por fantasías culturales y colectivas. La psicología moderna responde así definitivamente a la vieja maldición bíblica: “Vas a parir con dolor”.

Al final de un sobrevuelo, cuya pretensión no es más que ofrecer una idea lejana de la riqueza de los análisis contenidos en estos tres textos, se puede advertir la importancia de las nociones de forma, informa- ción, potencial y relevo, en una perspectiva dinámica, que corresponde a la de la tesis defendida en 1958: “conocer al individuo a través de la individuación antes que la individuación a partir del individuo” (La individuación a la luz de las nociones de forma y de información, Buenos Aires, Cactus, 2015, p. 9). En el recorrido de las doctrinas que carac- terizan el primer texto, también se puede hallar la preocupación varias veces afirmada de ver en la psicología la instauración de una axiomá- tica que la haría una ciencia en el sentido pleno del término. Pero si la cibernética, que responde a un proyecto de este tipo, representa la psicología experimental para el período actual, ¿por qué ni siquiera se menciona en los otros dos textos donde la lámpara triodo es el modelo desde el cual se abordan los problemas psicológicos? Por otro lado, en

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Iniciación a la psicología moderna y en La sensibilidad, los problemas psicológicos se plantean a partir de la filosofía clásica, pero luego se tratan en su realidad a partir de un modelo tecnológico.

La cibernética, técnica matematizada igual que una ciencia, qui- so apropiarse de la neurofisiología y la psicología. Pero aun con el mérito de haber puesto en evidencia la universalidad de nociones como potencial, información, feedback, etc., Simondon rechaza las tentaciones tecnicistas que tienden a extrapolar los automatismos de las máquinas a las realidades biológicas y psicológicas, a favor de la Teoría de la información, que es independiente de ellas. De hecho, si la información es el medio por el cual la causalidad circular asegura el control interno mediante el cual la máquina y el individuo vivo se autonomizan, también interviene en cualquier comunicación externa entre un emisor y un receptor. Sus intervenciones en las funciones biológicas y psicológicas son entonces mejor representadas por la lámpara triodo, “paradigma mismo del modulador”, en la cual la información se introduce al nivel de la rejilla ubicada entre el cátodo y el ánodo, por los cuales transita la energía potencial destinada al efector, que transforma esta energía en trabajo. Si bien los modelos cibernéticos de feedback pueden ser suficientes para comprender las regulaciones internas específicas de las máquinas o la homeostasis de los organismos, la noción de información en Psicología debe tomarse en su acepción más amplia.

Las actividades psíquicas constituyen un carácter esencial de los seres vivos que impide equipararlos a los autómatas. Son el resultado de una individuación inicial y amplifican esta individuación. Por lo tanto, es al problema fundamental de la individuación al que somos remitidos y, en consecuencia, a lo que Gilbert Simondon entendía por Filosofía. La Iniciación a la psicología moderna definió la Filosofía como un estudio reflexivo y normativo en el cual “el descubrimiento de normas precede a lo real y con frecuencia lo reemplaza”. Los problemas planteados por la Psicología son abordados “juiciosamente”, pero esto de una manera poco realista y parcial que tendrá que superarse invirtiendo las relacio- nes entre la normatividad cuando es estática y el descubrimiento de un real dinámico, en el marco de un proceder análogo al que invirtió las relaciones entre el individuo y la individuación.

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La consecuencia crucial de esta inversión es la subordinación de la noción de forma a la de información, que “supone la existencia de un sistema en estado de equilibrio metaestable que puede individuarse”

(La individuación... op. cit., p. 24). Los modelos de dichos sistemas metaestables son los líquidos en estado de sobrefusión o sobresatura- ción en los que la introducción de un germen estructural provoca la cristalización (ibid.: 81-102). Ahora bien, si el cristal es un individuo, su estructura es la de una red susceptible de crecimiento indefinido:

no es entonces una sustancia, sino un sistema, dotado de una actividad iterativa, transductiva, de información dentro de un medio capaz de adquirir forma liberando la energía que posee, es decir, en un estado metaestable tenso (Forma, información y potenciales, Suplementos, ibid., 500), que lleva a una producción continua e idéntica de formas estables.

Se podría hablar de “tensión de información”, como la que existe entre las moléculas de arcilla y las paredes del molde que aportan informa- ción durante el moldeado de un ladrillo (ibid, pp. 27-36). Frente a una individuación física que ya no tiene nada que ver con una asociación simple de moléculas, sino que se define como recepción y transducción de información, el individuo vivo podrá entenderse entonces como “un cristal en estado naciente, que se amplifica sin estabilizarse” (ibid., p.

188), es decir, conservando potenciales que el desarrollo de las activi- dades físicas estabilizadoras hace desaparecer.

Este acercamiento entre el cristal y el individuo vivo ya había sido realizado hace más de un siglo por C. F. Burdach, último represen- tante de la filosofía natural romántica. Según Burdach, “en el cristal, la actividad se extingue en el momento mismo en que ocurre [...] El cuerpo organizado, por el contrario, se mantiene por una producción incesante, por la continuidad de los movimientos plásticos, por la permanencia del antagonismo de fuerzas que le dieron nacimiento”

(Tratado de fisiología, considerada como ciencia de la observación, T.4, 1839, p.129). Pero, para Simondon, “Solamente podemos decir que el problema de las relaciones entre la materia inerte y la vida estaría más claro si se pudiera mostrar que lo viviente se caracteriza por el hecho de que descubre en su propio campo de realidad condiciones estructurales que le permiten resolver sus propias incompatibilidades, la distancia entre los órdenes de magnitud de su realidad, mientras que la materia

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solución sobresaturada cristalice hace falta una singularidad” (La Indivi- duación... op. cit. p. 186). Ahora bien, la cristalización ha mostrado que la individuación física es ilimitada. Esta ilimitación, en la individuación biológica, estaría situada en el nivel de la especie. Sería posible entonces invertir la relación analógica: “habría que considerar al individuo físico como una sociedad biológica, y solo a él le pertenecería la imagen de una totalidad, aunque muy simple” (ibid, p. 190). El fundamento de lo real sería entonces dinámico, y los fenómenos biológicos y psíquicos tendrían una significación al menos tan importante como los del mundo material porque ellos son también su expresión.

En su Curso sobre la percepción, Gilbert Simondon vincula el “milagro griego” con el desarrollo de los intercambios debido a las navegacio- nes jónicas y los instrumentos que utilizaron: “Una simple lámina recortada donde se representan a través de incisiones los contornos de la ribera y las desembocaduras de los cursos de agua vale más, para el navegante, que las teologías poéticas; puesto que esa lámina, símbolo perceptivo, integra un saber acumulable”. El pinax, objeto técnico, es el ejemplo de un “modo transcultural e indefinidamente acumulable de pensamiento”, del que pudo surgir, con Tales y la Fisiología jónica, la Filosofía occidental, a pesar del desprecio de Platón por el artesanado (Curso sobre la percepción, Editorial Cactus, Buenos Aires, 2012, pp.

22-23). Simondon comienza precisamente su reflexión sobre el pro- blema de la individuación por una operación técnica, la del moldeado de un ladrillo de arcilla, luego, mediante el análisis de la estructura de un objeto técnico, y una vez más, mediante las cuestiones científicas de cristalografía, con lo que implican de microfísica. A partir de ahí, establece un conjunto de nociones y conceptos completamente nuevos respecto a una literatura filosófica que, según Whitehead, no podía negar a Platón. La filosofía de la Individuación retoma por tanto a Tales, lo que hace superfluo resaltar su radical originalidad en relación con sus contemporáneos y sus predecesores.

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DE LA PSICOLOGÍA CONTEMPORÁNEA

(1956)

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en la Universidad de Poitiers y mientras dirigía los últimos trabajos para sus dos tesis, La individuación a la luz de las nociones de forma y de información, y El modo de existencia de los objetos técnicos. Del mis- mo período data también el artículo que firmó junto a F. Le Terrier,

“La psicología moderna”, en Historia de la ciencia (Encyclopédie de la Pléiade, bajo la dirección de Maurice Daumas, París, Gallimard, 1957).

Los elementos de la tercera parte, que caracterizan la tercera fase de la psicología, es decir, el período más reciente, “que no hace más que comenzar”, pueden ser provechosamente completados, si se quiere cap- tar toda la apuesta, a través de la lectura de La individuación a la luz de las nociones de forma y de información, de la conferencia pronunciada en la Sociedad Francesa de Filosofía, “Forma, información y potenciales”, y del conjunto de los trabajos ya publicados de Gilbert Simondon.

N.S.

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A veces la evolución de las ciencias presenta fechas decisivas que marcan un descubrimiento a partir del cual se opera una verdadera reorientación de las investigaciones; la historia de las ideas y de las civilizaciones, en lugar de tener límites de anterioridad, presenta más bien límites finales.

La psicología, mezcla de investigación científica y movimiento de civi- lización, especialmente en la época moderna, no permite caracterizar las etapas de su desarrollo por límites (fechas de origen y fin), sino por centros, aparentemente más borrosos que los límites, pero de hecho más reales, porque indican la doble simultaneidad de una orientación de la psicología en relación con un estado de la ciencia (o las ciencias) y un sentido de la civilización. Esta doble simultaneidad da una fisonomía particular al desarrollo de la psicología; de hecho, esta simultaneidad es asimétrica; la psicología recoge los resultados de las ciencias; solo es contemporánea de las ciencias ya constituidas, y, por lo tanto, siendo posterior en cada uno de sus desarrollos a sus grandes descubrimientos, puede parecer influenciada por las ciencias, cuyos postulados acepta mediante la recopilación de los resultados, confiriendo a las ciencias un valor de paradigma respecto a la investigación psicológica. En

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contraste, la psicología es contemporánea de las nuevas tendencias del movimiento cultural, y todo sucede como si fuera uno de los orígenes del desarrollo de la civilización actual, en lugar de ser solamente un componente de la misma.

Si se acepta tal situación de la psicología entre ciencia y cultura, sería legítimo atribuir como límites a cada etapa de la psicología una fecha científica en el origen y una fecha que marque un hecho de ci- vilización al final. De esta manera, el uso de la psicotécnica y de tests para la selección rápida de tropas estadounidenses durante la Primera Guerra Mundial, es un hecho de la civilización que cierra la primera fase del desarrollo de la psicología contemporánea abierta por los grandes descubrimientos biológicos de la segunda mitad del siglo xix. Al final de esta primera fase, las ciencias físico-químicas ofrecen a la reflexión importantes resultados en el estudio de los intercambios de energía entre radiaciones y corpúsculos, en el dominio microfísico, después de la formulación de la teoría electromagnética de la luz seguido de la teoría de los cuantas, reunidas en la mecánica ondulatoria; el energetis- mo de finales del siglo xix, que compendiaba toda la termodinámica, se vuelve insuficiente, al igual que la concepción del determinismo causal que contenía y universalizó; una nueva visión del mundo se desarrolla con las nociones de campo, estructura y discontinuidad en los intercambios de energía. Al final de esta fase, la psicología ingresa al dominio cultural, no solo por sus aplicaciones, sino también por las nociones y criterios valorados que afectan la vida cotidiana y la conciencia que cada individuo tiene de su propia personalidad y de sus capacidades (profesiones psicológicas, consultas, consejeros en escuelas, psicotécnica y sociotécnica en empresas privadas, “tests” de revistas de gran circulación, creación de una licenciatura en psicología en la Universidad de Francia, incorporación de datos de psicología a programas de reforma educativa, servicios psicológicos del Ejército y especialmente publicidad, acción en la comunidad). Para Europa, el final de esta segunda fase es alrededor de 1936-1939. Finalmente, después de la guerra de 1939-1945, el desarrollo de la ciencia aporta dos tipos de resultados particularmente poderosos; por un lado, la investigación sobre la automatización y la transmisión de la información requerida por los usos militares ha dado lugar a una tecnología de causalidad re-

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currente de la información, altamente matematizada y conceptualizada, con la noción fundamental de entropía negativa (cibernética); por otro lado, las aplicaciones de la física nuclear, adelantándose parcialmente al desarrollo de la teoría matemática, obligan a la construcción de herramientas conceptuales basadas en el cálculo de probabilidades y la distinción entre estados estables y estados metaestables, entre series convergentes y series divergentes (noción de entropía negativa). Esta elaboración, de acuerdo con ciertos pronósticos de la teoría general de la relatividad, supone una convertibilidad mutua de materia y energía y conduce a la aceptación de la irreversibilidad del tiempo físico, que ya no puede oponerse tan fácilmente como en el pasado al tiempo biológico o psíquico. Al mismo tiempo, un vigoroso esfuerzo de axiomatización en Matemáticas puras (después del análisis situs, las teorías topológi- cas, el estudio de los látices y la escuela Bourbaki) brinda a todas las ciencias una lección de formalización axiomática que no se contenta con definir términos según el uso. Esta fase, que aún no termina, no puede ser captada por la totalidad de sus resultados culturales, pero es de gran fecundidad en la elaboración de las nociones fundamentales de la psicología, y comienza a recibir algunas aplicaciones después de haber suscitado el interés público. El principal sería la optimización (concretización técnica y adaptación + evolución de la biología).

Si se toman las dos últimas guerras mundiales como fronteras tempo- rales entre las tres fases del desarrollo de la psicología contemporánea, podemos considerar que el centro de cada una de estas fases es, para la primera, el período de 1900 a 1910, para la segunda el de 1920 a 1936 y para la tercera, el que comienza en 1948 y aún no ha terminado. La primera fase puede situarse bajo la égida científica de la biología, la segunda bajo la égida de la física y la tercera, bajo la matemática y la tecnología puras. Para distinguir estas tres fases desde el interior por medio de los tipos de explicación que utilizan, y los principios que pre- suponen, se puede caracterizar la primera como dualismo causal (causa- lidad eficiente), la segunda como monismo sistemático (comunidad de acción) y la tercera como pluralismo genético (causalidad recurrente).

La primera fase, de hecho, atribuye un privilegio explicativo, y por lo tanto ontológico, a un orden de realidad definido como una causa (in- fancia, instinto, sensación...) y separado del efecto, considerado como

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un fenómeno observable a explicar; la segunda, que capta la realidad psíquica en su realidad sistemática total y ya estructurada, rechaza el pensamiento causal (y, por lo tanto, dualista) en la descripción de una totalidad holística actual. La tercera descubre en el mecanismo teleo- lógico un doble movimiento de causalidad entre el ser polarizado y su entorno, que hace posible pensar, en función de la metaestabilidad, los hechos de adaptación y estructura que habían sido considerados como casos de estabilidad por el conductismo y la psicología de la forma, que utilizan el principio de comunidad de acción en un sistema definido.

La noción de génesis, rechazada en la segunda fase como una aplicación del pensamiento causal, se reintroduce en la tercera fase, pero con un significado diferente al que poseía en la primera fase: la génesis se lleva a cabo mediante una sucesión de etapas estructuradas cada una con su unidad y significado sistemático: la maduración y las autorregulaciones intervienen junto con las causalidades eficientes, incorporando a la ontogénesis un intercambio de actividades con el medio. Esta génesis es transductiva.

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EL DUALISMO CAUSAL (1880-1918)

Esta primera fase marca el nacimiento y la juventud, el crecimiento rápido y a veces agitado de la psicología que se presenta como saber teórico; en 1918, casi todas las vías que se conocen hoy se encontraban abiertas; se hacen los mayores descubrimientos; después de 1918, es- tos descubrimientos serán sometidos a un análisis crítico, porque una lógica de la psicología (en el sentido en que se habla de una lógica de la ciencia) se puede esbozar volviendo sobre los resultados adquiridos;

pero el hecho es que la fase de desbroce y fundación es la que termina con la primera guerra mundial. Aquí, la psicología es hija de la biología.

I. INVESTIGACIÓN EXPERIMENTAL Y OBJETIVA.

LABORATORIOS DE PSICOLOGÍA. APLICACIONES 1. influencia metodológica de la biología.

la psicología estructural

La influencia de la biología se manifiesta en primer lugar en la forma en que se fundan los primeros laboratorios de psicología experimental y en el uso de hipótesis de investigación.

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James. Wundt y sus discípulos

En 1876, William James había comenzado algunos experimentos de psicología en Harvard; en 1879, Wundt fundó un verdadero laborato- rio de psicología, el primero, en Leipzig; su éxito hizo escuela y atrae a muchos científicos extranjeros que, a su regreso, fundaron laboratorios de psicología en todos los países avanzados en investigación científica.

Wundt continuó las investigaciones de psicocronometría de Bessel (nociones de ecuación personal y error sistemático); el cronoscopio se había inventado en 1842 y el cronógrafo en 1850; Wundt complementa las posibilidades que ofrecen estos dispositivos de medición mediante el péndulo de complicación que permite estudiar el momento en el cual coinciden dos sensaciones en un sujeto. Reanuda los estudios del holandés Donders, quien midió la duración de los procesos cerebrales por el método de tiempos de reacción (simples o con discriminación) (1868). Define el programa de psicología en la Contribución a la teoría de las percepciones (1858-1862), y considera esta nueva ciencia experimental desde el punto de vista de las ciencias naturales en las Lecciones sobre el alma de los hombres y los animales. Desde 1867, Wundt dio un curso de psicología fisiológica y publicó en 1873-1874 Elementos de la psicología fisiológica. La causalidad mental, para Wundt, debe ser buscada en las leyes de conexión entre los procesos elementales descubiertos a partir de nuestra actividad inmediata por la experiencia interna; las síntesis son de hecho creativas, la unión de varios procesos forma un nuevo proceso por asimilación o contraste, y un contenido adquiere significación como resultado de la presencia de otros contenidos. Al descubrimiento de estas dos leyes (de las síntesis creativas y de las relaciones psíquicas) que definen la causalidad mental de los procesos pasivos, Wundt agrega la de la apercepción, proceso activo, estudiado por el método de los tiempos de reacción por medio del taquitoscopio, y que implica la noción de campo de atención, más estrecho que el campo de la conciencia total. El sentimiento puede considerarse como una marca de la reacción de aper- cepción sobre el contenido sensorial, y debe describirse según tres con- tinuos (placer-displacer, excitación-depresión, tensión-relajación). Esta teoría tridimensional del sentimiento se ilustra mediante dos métodos: el método de expresión (indagación de cambios orgánicos característicos en

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categorías), tomado por Dumas, y el método de impresión (comparación de los excitantes por el sujeto que los coloca en una escala en términos de uno de los continuos), utilizado por Titchener. Wundt ejerció una gran influencia en el desarrollo de la psicología experimental, por su doctrina y especialmente por sus métodos y el ejemplo de su actividad de investigación; entrenó a los psicólogos alemanes Kraepelin, Külpe, Meumann, los psicólogos estadounidenses Cattell (primer asistente de Wundt), Stanley Hall, Angell, Titchener y Warren, el inglés Spearman, el belga Thiéry, de quien fue discípulo Michotte.

Wundt figuraba como jefe de escuela cuando fundó en Leipzig en 1881 la primera revista de psicología experimental, Philosophische Studien, que en 1903 se convirtió en Psychologische Studien. De 1900 a 1920, Wundt se consagra a la segunda parte del programa que se había propuesto, la psicología de los pueblos, sobre la que publicó diez volúmenes.

Titchener

Titchener deja a Wundt en 1892 para convertirse en profesor en la Universidad de Cornell en los Estados Unidos, y publica de 1901 a 1905 Psicología Experimental, en 1908 Psicología del sentimiento y de la atención, y en 1909 Psicología experimental de los procesos mentales;

traduce las obras de Külpe al inglés. Titchener abandona la oposición entre la experiencia inmediata y la experiencia mediata establecida por Wundt, y rechaza la existencia de un pensamiento sin imágenes. Los elementos de las percepciones son las sensaciones; los de las ideas, las imágenes; los de los sentimientos, las afecciones. Todos los elementos excepto las afecciones tienen cualidad, intensidad, claridad, duración. La doctrina de Titchener se define así como una psicología del contenido, en la misma línea de Wundt.

Bourdon

Bourdon (1860-1943), formado en la escuela alemana, desarrolló una doctrina similar a la de Wundt. En 1890 fundó y equipó en Rennes el

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segundo laboratorio francés de psicología, dirigido más tarde por Bur- loud, y en 1892 sostuvo una tesis sobre El problema de la expresión de las emociones; publicó en 1902 La percepción visual del espacio, y escribió el capítulo sobre la percepción del Tratado de psicología de Dumas.

Stanley Hall

Discípulo de James y de Wundt, Stanley Hall creó la psicología insti- tucional y fundó el primer laboratorio de psicología estadounidense en la Universidad John Hopkins, Baltimore, en 1883; publicó la primera revista estadounidense de psicología, American Journal of Psychology, en 1887, y fundó la Asociación Americana de Psicología en 1892. Sus trabajos sobre la psicología del niño y el adolescente utilizaron tanto el laboratorio como el método de encuesta.

J.M. Cattell

J.M. Cattell (1861-1944), de origen inglés, luego profesor en la Uni- versidad de Columbia, se dedicó a la psicología diferencial y buscó aislar aptitudes mediante pruebas altamente analíticas, que nombró por primera vez, “test”.

Spearman

Discípulo de Wundt y Külpe, Charles Spearman (1863-1945) fue profe- sor de psicología en el University College, Inglaterra, desde 1907; aplicó el cálculo de correlaciones al estudio de la inteligencia, inspirándose en los trabajos estadísticos de Galton para interpretar la correlación por la influencia de dos componentes, uno determinado, y otro inde- terminado, cálculo que permite dar cuenta de la correlación débil. Lo que hay en común entre dos pruebas corresponde al factor general, el componente determinado, mientras que los caracteres indeterminados se deben a factores específicos. Publicó en 1927 Las aptitudes del hombre,

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su naturaleza y su medida. La concepción de la inteligencia expuesta en este trabajo fue modificada en 1930 por Thurstone, quien extrae por análisis multifactorial una pluralidad de factores independientes entre sí mediante los cuales explica la inteligencia.

Las investigaciones de Wundt y sus discípulos tienen en común el hecho de que buscan descomponer los procesos mentales en sus elemen- tos constitutivos (psicología estructural); manifiestan una influencia de la biología de orden metodológico y técnico, por el equipo empleado y los experimentos llevados a cabo en los laboratorios, equipados con aparatos análogos a los de los laboratorios de fisiología. Por el contra- rio, en la psicología funcional, que ha tomado diferentes aspectos en diferentes naciones, se sustituye por una influencia de la biología de orden teórico, mediante una contribución de esquemas explicativos e ideas orientadoras.

2. influencia teórica de la biología. psicología funcional

a. enalemania

En Alemania, dos estudios se oponen al trabajo analítico de Wundt: el de la psicología del acto y el de la escuela de Würzburg.

Psicología del acto, Brentano y Stumpf

Brentano (1838-1917) puede ser considerado como el fundador de la psicología del acto. Filósofo formado en contacto con la filosofía de Aristóteles (dinamismo biológico y unidad hilemórfica), sacerdote y profesor de filosofía en Würzburg desde 1866 hasta 1873, publicó Psicología desde un punto de vista empírico (mostrando una posición bastante cercana a la de W. James), luego La psicología de las sensaciones en Florencia en 1907, y De la clasificación de los fenómenos psicológicos, en 1911. Según Brentano, lo esencial en la psicología es el acto, que solo tiene sentido por referencia a un objeto que le da su significación, lo que permite resolver el problema asociacionista de la significación

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de las cosas percibidas; el objeto de un acto puede ser otro acto (actos secundarios, más abstractos); los actos de ideación (sentir, imaginar) se distinguen de los actos de juicio (admitir, recordar, comparar) y de los actos de amor-odio. Estas investigaciones fueron continuadas por Stumpf, discípulo de Brentano, filósofo y músico, que estudió los sonidos musicales y el lenguaje. Docente en Würzburg, Praga, Halle, Munich, y luego profesor en Berlín, organizó en esta ciudad un labora- torio fundado por Ebbinghaus. Stumpf distingue función psicológica y fenómeno, es decir, dación sensorial o imaginativa (esta palabra se toma en el sentido que le da Husserl). La función es el objeto propio de la psicología; puede variar sin que el fenómeno cambie.

Escuela de Würzburg

La doctrina de la Escuela de Würzburg se desarrolló bajo la dirección de Külpe (1862-1915) con la participación de Marbe, Watt, Ach, entre 1900 y 1910. En reacción a su maestro, el antiguo asistente de Wundt quiso estudiar los procesos superiores mediante el método experimental; define la psicología como la ciencia de los hechos de la experiencia en cuanto que dependen del sujeto por oposición a la física, ciencia de los hechos de la experiencia en cuanto independien- tes del sujeto. Al sistematizar el método de introspección de Wundt, descompone cada acto mental para estudiar sus partes de forma aislada. La asociación de ideas se descompone en cuatro momentos:

preparación, percepción de la palabra inductora, búsqueda de la palabra asociada, captación de la palabra asociada. Los contenidos de la conciencia no son suficientes para dar cuenta de la naturaleza del juicio. Los discípulos de Külpe, desarrollando esta idea, advierten la puesta en juego en los procesos mentales de actitudes conscientes, disposiciones del sujeto, tendencias determinantes que corresponden a los actos de la psicología de Brentano. Sin embargo, Külpe, alrededor de 1914, intentó sintetizar la psicología del acto y la psicología del contenido, seguido en esta vía por su colaborador Messer, quien confía a la retrospección la tarea de llegar a los actos y a la introspección la tarea de captar los contenidos.

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Escuela austríaca

La doctrina de la escuela austríaca, con Lipps, Meinong, Wirasek, Be- nussi, Von Ehrenfels, puede relacionarse con el trabajo de la psicología del acto y, en cierta medida, con la doctrina de la Escuela de Würzburg.

Von Ehrenfels planteó el problema de las percepciones complejas y creó en 1890 el concepto de cualidad formal; esta cualidad existe siempre que los elementos tienen una forma; no es el contenido de un acto, sino un producto de la actividad mental; los elementos pueden cambiar sin que cambie la cualidad formal.

Ebbinghaus

Ebbinghaus (1850-1909) no está directamente relacionado con ninguna escuela, pero muestra cierto pensamiento emparentado con los teóricos de la psicología del acto. Docente en Berlín de 1880 a 1894, publicó en 1885 un libro sobre la memoria y en 1897 un manual de psicología; en 1890 fundó la segunda revista de psicología, dirigida contra la escuela estructuralista de Wundt, la Revista de psicología y fisiología de los órganos de los sentidos; alrededor de esta publicación se desarrolló en Alemania una corriente de investigación psicofisiológica con Hering, que puso el énfasis sobre las estructuras psicofisiológicas innatas, oponiéndose a Hel- mholtz, y Von Kries, quien descubre la dualidad de los receptores de la retina. Los trabajos de Ebbinghaus constituyen un intento de resolución de los problemas planteados por las actividades mentales superiores por medio de los métodos experimentales de la psicología; en este sentido, son de gran importancia metodológica, particularmente en tres vías de investigación: el estudio de la memoria (medición del tiempo requerido para el aprendizaje según la cantidad de material a memorizar y de la influencia de las repeticiones, por medio de la auto-experimentación que involucra un material homogéneo de sílabas sin sentido, con el método de la economía en el reaprendizaje); investigaciones en el campo de la percepción sobre contraste de brillo y visión del color; estudio de la fatiga de los alumnos en relación con el horario escolar, en Breslau, por medio de series para completar, una prueba intelectual retomada por Binet.

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b. eninglaterra

En Inglaterra, la psicología funcional toma un giro particular, porque recoge la herencia intelectual de la teoría darwiniana; no obstante, la tendencia darwiniana es menos evidente en una primera corriente de pensamiento, proveniente directamente de Brentano, que en el trabajo de la psicología comparada o el estudio de la herencia.

1. Corriente derivada de Brentano

Ward (1843-1925), formado por Brentano y profesor de filosofía moral en Cambridge, reacciona contra la concepción asociacionista de una mecánica mental apelando a modelos biológicos; en 1870 quiso fundar un laboratorio de psicología en Cambridge, pero fue acusado de ma- terialista, y tuvo que dedicarse a enseñar en el marco de la psicología teórica (armchair psychology)1. El laboratorio recién fue fundado en 1897 por Myers, que lo dirigió hasta 1922, cuando fue reemplazado por Bartlett, a quien Zangwill recientemente reemplazó. Fue alrededor de 1897 también que W. McDougall, a quien sucedió Spearman, y luego Burt y Russell, fundó el laboratorio de Londres. Ward escribió el artículo Psicología, publicado en la Enciclopedia Británica en 1886, que tuvo gran repercusión. A pesar de estos esfuerzos, a los que se aliaron los de Stout, discípulo de Ward, la psicología no fue aceptada en las universidades inglesas hasta la guerra de 1914-1918. Ward quería estu- diar y clasificar los actos mentales, y afirmó, como Lotze, que la mente no es una acumulación de sensaciones, la vida mental debe concebirse en términos biológicos de actividad, teniendo un significado análogo al de la irritabilidad en fisiología. Esta forma por la cual toda criatura tiende a mantenerse con vida se caracteriza por el esfuerzo. Esta doctrina impregnada de biologismo es, en algunos aspectos, más cercana a la de Lamarck que a la de Darwin.

1 O psicología “de gabinete”, “de oficina”, es decir, que no realiza trabajo de campo o experimentos [N. de T.]

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Psicología diferencial. Psicología comparada

La teoría de la evolución de Darwin, definida en El origen de las especies (1859), se adhirió a las variaciones espontáneas de los individuos, algunas de las cuales devienen hereditarias, y así pusieron de relieve el interés del estudio del hombre desde un punto de vista diferencial.

Esta vía de investigación conduce así a la comparación de la psicología del hombre y el animal. En La expresión de la emoción en el hombre y el animal (1872), Darwin muestra que las expresiones emocionales en los humanos son huellas de comportamientos útiles en los animales. De esta comparación nace una escuela de psicología animal que, con Romanes, adquiere un carácter anecdótico teñido de antropomorfismo, como en Fabre en Francia, o por el contrario, un carácter no antropomorfo con Lloyd Morgan que, en 1894, en su Introducción a la psicología comparada, declara su canon o regla de economía: “en ningún caso puede interpretarse una acción como el resultado del ejercicio de una facultad superior, si puede explicarse como el resultado del ejercicio de una facultad situada más abajo en la escala psicológica”. Para Morgan, existe una continuidad psíquica del animal al hombre (La vida y la inteligencia animal, 1891). Estos estudios son contemporáneos de los de Loeb sobre los tropismos, en Alemania, y Jennings que, en América, llega a conclusiones opuestas a las de Loeb, mientras que Binet, en Francia, realiza un estudio sobre microorganismos. La tradición de la psicología comparada que se deriva de la escuela inglesa se expandió a principios del siglo xx y, al desarrollarse en Estados Unidos con Thorndike, impuso el método de la psicología animal en los laboratorios de psicología, donde será retomada por el conductismo.

2. Corriente derivada directamente de Darwin. La herencia psicológica Otra vía de investigación derivada de los trabajos de Darwin condujo a los estudios sobre la herencia psicológica. Galton (1822-1911), atrapado por el problema de la eugenesia, se enfoca en el estudio de la herencia psicológica primero por el método biográfico en El genio hereditario (1869) y luego por el de gemelos homocigotos en Herencia natural

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(1889), obra en la que introduce un tratamiento estadístico de datos.

En 1883 publicó Investigación sobre las facultades humanas y su desarrollo, interesándose en las diferencias individuales establecidas por pruebas simples de medición de aspectos mentales, y creó dispositivos como el silbato de Galton (para determinar el sonido perceptible más agudo), la regla de Galton (para la estimación visual de la longitudes), aparatos para estudiar la sensibilidad muscular, la agudeza visual, la visión de colores, el daltonismo, e instituyó pruebas de memoria inmediata y de fatiga. En 1884, en la Exposición Internacional de Salud de Londres, Galton recolectó más de diez mil mediciones individuales mediante la instalación de stands en los que se utilizaron sus dispositivos. Aplica métodos estadísticos a la psicología: desarrollados en el siglo xix por Laplace para el estudio de probabilidades en juegos de azar, establecieron que en una serie de mediciones el valor más probable es la media (curva de Laplace-Gauss o curva normal, que representa las probabilidades de aparición de una característica si se varían de manera independiente varias variables). Posteriormente, el belga Quetelet, había encontrado en el campo biológico la distribución normal en la repartición de la estatura de los reclutas y había interpretado las frecuencias extremas como errores de la naturaleza. Galton recupera las propiedades de la curva normal en la medición del grado de talento, utilizando una escala de ocho clases para convertir una medida de frecuencia en una medida de grado o de intensidad. Contribuyó en el avance del concepto de correlación aplicándolo a un estudio de la herencia (relación entre la estatura de los padres y la de los hijos). El principio de correlación, formulado en 1846 por Bravais, fue desarrollado en 1896 por Pearson a petición de Galton. En 1901, la revista Biométrica fue fundada por Galton y Pearson. Este trabajo fue continuado por Yule, G. Thomson, Spearman y C. Burt, también preocupado por la eugenesia.

Psicología aplicada

El trabajo de la psicología experimental inglesa se extiende al desarro- llo de la psicología aplicada, apoyada por el uso de estadísticas; Myers fundó el Instituto Nacional de Psicología Industrial, que desde 1918

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publica la Revista Occupational Psychology [Psicología ocupacional], y actualmente está dirigida por el Dr. Frisby. Publicada desde 1904, la British Journal of Psychology [Revista británica de psicología] otorga un lugar importante a la estadística y a la psicología experimental. Final- mente, fuera de las escuelas psicológicas, pero no sin influir en ellas, se desarrolló en Inglaterra una escuela muy importante de neurofisiología con Jackson, Sherrington y Head; la noción de evolución es uno de los principios importantes de esta escuela, que se traduce en anatomofisio- logía en forma de jerarquía e integración. La tradición de las relaciones de intercambio entre neurofisiología y psicología ha continuado hasta hoy en Inglaterra con Gray Walter y Ashby.

c. enfrancia

Binet

La psicología experimental, con Alfred Binet (1857-1911), se desprende del asociacionismo. Binet, presentado en la Salpêtrière por Ribot debido al valor de su trabajo sobre La fusión de imágenes (parcialmente asocia- cionista), obtiene su licenciatura y luego su doctorado en ciencias con su tesis titulada Contribución al estudio del sistema nervioso sub-intestinal en insectos, y en 1886 publicó Psicología del razonamiento, subtitulada Investigaciones experimentales por el hipnotismo. También publicó un libro sobre El magnetismo animal y otro sobre Las alteraciones de la personalidad con base en los trabajos de la Salpêtrière. En 1891, ingresó en el laboratorio de psicología experimental de la Sorbona, fundado en 1898 por Beaunis, y se convirtió en su director en 1894. En 1895, creó El anuario de Psicología y publicó La psicología de las grandes calculadoras y del jugador de ajedrez. En 1899, Binet comenzó el estudio de niños a través de la observación de sus hijas Armande y Marguerite, y abrió un laboratorio de pedagogía experimental en la Escuela de la Rue de la Grange-aux-Belles. En 1903 publicó el Estudio experimental de la inteligencia. Utiliza pruebas complejas que pueden revelar las aptitudes de los individuos y clasificarlos. En 1905, con la colaboración del Dr.

Simon, establece la escala métrica de inteligencia que comprende cinco

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pruebas destinadas a ofrecer estándares intelectuales para cada edad de tres a diez años. Esta escala, creada en relación con el reclutamiento de clases de recuperación, consiste para cada edad en pruebas que pueden ser llevadas adelante con éxito por la mayoría de los niños; se basa en ideas derivadas de hallazgos experimentales, según las cuales el niño presenta reacciones y modos de interpretación características de acuerdo con las diferentes edades. Después de la publicación de la primera versión del Anuario de Psicología en 1905, esta escala se sometió a dos revisiones en 1908 y 1911, y sirvió como punto de partida para un gran número de mediciones realizadas en el mundo entero; recibió una gran cantidad de mejoras y adaptaciones sucesivas, en la línea del método inaugurado por Binet: utilizar pruebas de comportamiento suficientemente globales que muestran funciones, lo que permite un gran incremento en la validez del método de test y de sus predicciones.

De esta forma, Terman, de Stanford, propone seis pruebas en lugar de cinco; Yerkes introdujo una notación numérica utilizando una escala de cero a cien y llevando el número de pruebas a veinte, para reducir el carácter cualitativo del sistema de comparación proporcionado por la escala. Louise Wood establece el cociente de inteligencia, y en 1926 una estudiante de Simon, Lucie Bonnis, adicionó curvas de rectificación.

La escala Binet-Simon se ha convertido así en un modelo universal- mente utilizado. Sin embargo, el uso significativo del lenguaje llevó a algunos psicólogos, como Thorndike y Pintner, a diseñar pruebas en forma de dibujos y rompecabezas. También se encontró que el [test]

Binet-Simon está mejor adaptado a los niños de las ciudades que a los del campo. Los trabajos de Binet sobre los niños concluyeron en 1911 con su último libro, Las ideas modernas sobre los niños.

Binet es el teórico del pensamiento sin imágenes; participa en el movimiento de la introspección experimental que reveló la importancia de la conducta verbal; los fenómenos provocados por la experiencia (sensaciones, percepciones, imágenes) no son más que simples repro- ducciones del pasado, mientras que la inteligencia debe entenderse como un todo, bajo la forma de tendencias y esquemas de orientación, porque la mente no es, como afirma Taine, un polípero de imágenes mutuamente dependientes. El análisis de las funciones superiores exige un método global y no puede satisfacerse con los estudios analíticos de la psicofísica;

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por esta razón, Binet invita al sujeto a describir el proceso mental que provoca en él la pregunta formulada: “Las sensaciones y especialmente las imágenes han disminuido en importancia; por otro lado, se tuvo la revelación de una gran cantidad de estados de conciencia casi indefi- nibles: conciencia de relaciones, sentimientos intelectuales, actitudes mentales, tendencias, etc.” (Binet, Anuario de psicología, 1909). Esta doctrina es paralela a la de la Escuela de Würzburg, y en este sentido se puede hablar de una escuela de París de la que Binet era el líder.

Foucault y Piéron

Los comienzos de la psicología experimental en Francia estuvieron marcados todavía por los trabajos de Foucault y Piéron.

Foucault (fallecido en 1947), defendió una tesis sobre La psicofísica en 1901 y fundó un laboratorio de psicología analítica en Montpellier, donde estudió problemas psicofísicos de la memoria, la fatiga y las aptitudes de los escolares.

Henri Piéron, después de obtener su habilitación de docente en filosofía, se orientó hacia las ciencias naturales y realizó estudios mé- dicos, buscando explicar el comportamiento humano y animal a través del conocimiento de los procesos fisiológicos. La psicología, estudio global del ser, debe partir del conocimiento de los mecanismos que le revela la fisiología. Formuló en 1907 el programa de lo que hacia 1920 se convertiría con Watson en la psicología de la conducta, y en 1912 sostuvo una tesis de ciencias naturales sobre Los mecanismos del sueño. Después de haber sido discípulo de Binet, luego asistente en el laboratorio de psicología experimental de la Escuela de Altos Estudios dirigido por el Dr. Toulouse, con la muerte de Binet, en 1911, Piéron fue nombrado director del Laboratorio de Psicología de la Sorbona y en 1912 tomó también la dirección del Anuario de psicología, en el cual hizo una revisión de gran importancia bibliográfica, esforzándose por analizar publicaciones extranjeras para permitir a los investigadores franceses mantenerse al tanto de los trabajos realizados en el mundo entero. Esta pesada tarea, asumida durante muchos años como un deber nacional, había proporcionado en 1944 más de 6000 páginas de

Referencias

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