• No se han encontrado resultados

EL ESPAI'lOL DE LA ARGENTINA DIVERSIDAD Y UNIDAD

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2022

Share "EL ESPAI'lOL DE LA ARGENTINA DIVERSIDAD Y UNIDAD"

Copied!
32
0
0

Texto completo

(1)

EL ESPAI'lOL DE LA ARGENTINA DIVERSIDAD Y UNIDAD

Es un alto honor para mí pertenecer como miembro de número a la Academia Argentina de Letras. y deseo expresar mi agradecimiento a esta Corporación por ha- berme elegido para integrarla .

Agrade7.C"O profundamente también las muy generosas palabras que acaba de pronunciar el Dr. Raúl H. Cas- tagnino.

El sillón que ocupo lleva el nombre de Joaquín V.

GOIl7.iil('7.. uno de los hombres ilustrados que aplicaron con pasión todos sus talentos a la tarea de construir la República )' de servirla. Entre múltiples actividades.

fue legislador. jurista. constitucionalista ~autor del Proyecto de COnStitución de su provincia. La Rioja. de Estudios constitucionales. de un Manual de la Consti- tución Argentina para uso de estudiantes-. fue educa- dor -profesor. fundador y presidente de la Universidad de La Plata. miembro del primer Consejo Académico de la Facultad dI' Filosofía y Letras de Buenos Aires-. y

(2)

CI44 OfELlA KUV AC.~CI BAAL. L1V.. 1!1II!1

escritor de cuidada pluma que descubre su profunda rai- gambre argentina y riojana en Lo tradición nacional.

Fábulas notivas, el clásico Mis montañas. Dice de este libro su coterráneo Arturo Marasso: "Emplea la lengua regional cuando la necesita. cuando brota viva de la boca de algún personaje. El habla popular. enriquecida por los indianismos conservaba su puro abolengo castellano".

Diversidad en la esencial unidad.

Arturo Marasso fue precisamente el primer académi- co que ocupó el sillón Joaquín V. González. Le siguie- ron Manuel Peyrou, Bernardo Cm!al Feijóo. Berta Elena Vidal de Battini y Antonio Di Benedetto. Los dos últi- mos no alcanzaron a pronunciar el discurso de recep- ción. Todos ellos hicieron de la lengua materia de crea- ción o de estudio. Por la afinidad de su labor con el campo de mi propia actividad, centraré en la Sra. de Battini a lo largo de esta disertación mi homenaje a todos mis antecesores en este sillón.

El español de la Argentina pertenece a la extensa comunidad lingüística que abarca España y toda Amé- rica desde el sudoeste de los Estados Unidos hasta Tierra del Fuego. con excepción de Brasil y las Guayanas, e 'incluye a Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo (sin mencionar algunos lugares donde convive minoritaria- mente con otras lenguas). Es en el ámbito de esta ex- traordinaria comunidad lingüística. la mayor por amplio margen entre las lenguas romances, donde se inscribe nuestra lengua, llamada española o castellana en virtud de sus orígenes peninsulares y -sin que ello implique un conjunto uniforme de fenómenos-- "español de la ArKentina" para diferenciarla de las diversas modali- dades del habla de América.

Esta comunidad inmediata, la hispanoamericana, ha

ct.do

lupr a estudios que se Ot'upan de las particulari-

(3)

8"'''1 •. L1V .. 1'111'1 EL ESP ... ~OL DE L'" ... RGENTIN ... ~""

dades con que el español se habla en distintas zonas geográficas del continente. es decir. de los dialectos.

El distinguido filólogo dominicano Pedro Henríquez Ureña fue el primero que encaró la explicación de la variedad lingüística del continente en un trabajo de 1921: "Observaciones sobre el español de América" l.

"Provisionalmente" distinguió cinco zonas. tomando en consideración para el agrupamiento la proximidad geo- gráfica de las regiones que componen cada zona, los la- zos políticos y culturales que mantuvieron en la época

\:olonial. y su contacto con una lengua indígena prin- cipa1.De este modo resultan: 1) una zona de contacto con el náhuatl. que abarca las regiones bilingües del sur y SO de los Estados Unidos. México y las repúblicas de América Central: 2) Antillas españolas (Cuba, Puer- to Rico y República Dominicana). la costa y llanos de Venezuela y probablemente la parte septentrional de Colombia (lengua de contacto: lucayo); 3) región an- dina de Venezuela. interior y costa occidental de Co- lombia. Ecuador. Perú. la mayor parte de Bolivia y tal vez el norte de Chile (lengua de contacto: quechua);

4) la mayor parte de Chile (de dominio araucano) ; y 5) Argentina. Uruguay. Paraguay, y quizás el sureste de Bolivia. de contacto con el guaraní.

El elemento distintivo puramente lingüístico que Hen- ríquez Ureña toma en cuenta como dato principal es el vocabulario de origen indígena. aunque --dice-- "en el aspecto fonético ninguna zona me parece completa- mente uniforme". Desde este punto de vista cada zona tendrá subdivisiones y probablemente éstas se subdivi- dirán. Observa también que hubo mezclas de lenguas, y cita como ejemplo la lengua franca española-náhuatl de Nicaragua. que se originó probablf!Diente en el siglo

1. En R,visla d, FiloloRia Española. VllI (1921). '157-'190.

(4)

:l4fi IIt'E"'.' KUV Ar.r.1 IIA"' •. !.IV.. I!III!I

XVI. Y de la que se conserva una muestra en el prinú- tivo teatro popular, donde se mezclan elementos indí- genas y españoles: la comedia El Güegüence, La pro- puesta de Henríquez Ureña, sin embargo, da una visión muy simplificada de la situación del español en Amé- rica. como lo evidencia el incluir en una región única toda la Argentina junto con el Uruguay y el Paraguay, y el considerar el guaraní como única lellgUa de con- tacto.

El agrupamiento de Henríquez Ureña suscitó críti- cas y reformulaciones. La propuesta más importante pertenece a José Pedro Rona ("El problema de la divi- sión del español americano en zonas dialectales")

z,

quien afirma que los dialectos "son hechos lingüísticos y objetivos" y que "su determinación debe basarse en criterios objetivos también y en la observación de hechos de lenguaje, no de hechos extralingüísticos" (p. 218), Considera que los contactos de población pueden tener consecuencias sociales o etnológicas, sin ser también ne- cesariamente hechos de lenguaje. Son los mapas lingüís- ticos los que muestran realmente la división de un te- rritorio en zonas dialectales, como lo hacen los atlas lin- güísticos.

Berta Elena Vidal de Battini en su libro El español.

de la Argentina 3 volcó en varios mapas la distribución de ciertos fenómenos lingüísticos: la pronunciación de s, de rr, de II y de y, la entonación, el voseo. Rona reúne en un solo mapa los de la Sra. de Battini, y obtiene cua- tro zonas dialectales sobre la única que distinguía Hen- ríquez Ureña en nuestro territorio: ellas son: 1) la que

2. En Presentr r futuro de la lengua española, 1, Madrid, OFINES. 196+; 215·226.

3. B. E. V. de Battini, El 'español de la Argentina, 2' pd .. Bupno, ."in". rOl1<Pjo Nacional ,dp F.dncaCÍf'm, ,t)fi~.

(5)

El. ESI'AS/()l. PE LA ARC;ESTlXA ,.1

llama zona gauchesca. que abarca la provincia de Bue- nos Aire~. Entre Ríos. Santa Fe. La Pampa y toda la Patagonia. Esta zona -dice Rona- incluye también el Uruguay; 2) la guaranítica. que comprende Misiones, Corrientes y Formosa. y se continúa en el Paraguay; 3) la santiagueña. que incluye Santiago del Estero y parte del Chaco: y .. ) la zona del oeste y noroeste. que se ex- tiende también en Chile y parte de Bolivia. Subraya el autor que las isoglosas -líneas que unen en los mapas los lugares en que se produce un mismo fenómeno--

"no coinciden exactamente con los limites provinciales"

ni con los nacionales. Con esta experiencia replantea el problema de la división del español americano en zonas dialectales. y propone como modelo para resolverlo una metodología basada en datos lingüísticos cuyas isoglosas consideraba conocidas. Como ejemplo de su propuesta toma cuatro fenómenos muy característicos: t) yeísmo, el fenómeno fonológico de desaparición de la oposición castplIana y _~/. cualquiera sea su realización foné- tica: tal ps la igualación del castellano arroyo 'curso de agua· ~. arrollo. forma del verbo arrollar: 2) el fenó- meno llamado 'Zeísmo. que es la realización de una de las consonantes castellanas y y 11 o las dos con la pro- nunciación [7\ fricativa o africada palatal sonora o sorda (fenómt>no fonético): 3) el tercer fenómeno es sintáctico y concierne al empleo del tuteo (forma tú para la 2'! persona singular) o del voseo (forma vos pa- ra la 2'! persona singular) : .. ) por último, considera un .fenómeno morfológico. que es la forma verbal que se usá en el voseo en distintos lugares 4: estas formas ver- bales son de cuatro tipos. ejemplificados con el tiempo presente:

... Véase también José P. Rona, Geografía r morfología del voseo, Porto Alegl"t'. Pontificia Uni\"t'l'sida<l~ Catolica <lf· Rio Grande do Sul, \%1

(6)

:W8 OfEU¡\. KOV¡\CCI

uorma de tipo A -áis ~il -is (vos) cantáis coméis salís norma de tipo B -áis -ís -ís (vos) cantáis comís salís norma de tipo

e

--áa ~ -is (VOl) cantáa comés salís nonoa de tipo D -as _ ,

-,

(VOl) canta. comea .. lea

Al combinar los cuatro fenómenos: yeismo, zelsmo, vo- seo (o tuteo) y formas verbales del voseo, se distinguen 16 zonas dialectales en Hispanoamérica, en cuatro de las cuales participe la Argentina:

fonna yeísmo 'l VOleO verbal 10. N de Chile, NO de la Argentina y

+

B

los departamentos bolivianos de Oruro y Potosí

12. Paraguay (excepto la zona de Con-

+ +

e

cepción) y las provincias argen- tinas de Misionea, Corrientea y Formosa

14. S dI' Chile y una pequeña parte

+

B

de la Patagonia argentina

15. Las provincias "gauchescas" de la

+ + + e

Argentina ( aproximadamente Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, La Pampa, la Patagonia y Tierra del Fuego) y el Uruguay (excepto la zona ultraserrana y la fronteriza )

El método permite reconocer también en América otras siete zonas en que existe bilingüismo; dos de ellas están en territorio argentino:

22. "'Caingusino" 5, en la Pcia. de Misionea (mezcla de español y portugués)

23. Santiago del Estero o parte de ella (mezcla con quiclrua)

yeísmo 1.1 Z

+

forma

VOleO verbal

+

C

+ O

5. J. P. Rona, EI4caingusjno": un dialecto mixto his~portu­

¡pIh, Montevideo. F .. cultad de Hwuauidades \" Cien"i9~, 19·:;9

(7)

BAAL. LlV .. 1!IB9 EL ESI'AROI. DE LA ARGENTINA 349

Un hecho importante sobre pI que Rona 6 llama la atención es que los estudios dialectales han tendido. des- de el siglo pasado en Europa. a estudiar los registros de habla de grupos socioculturales bajos. por lo general co- munidades con tipo de vida tradicional. aisladas de gran- des centros. de actividad pastoril o agraria. Esta varie- dad se opondría a la relativa uniformidad de la lengua general y literaria. Tal enfcque se justifica en territorios en que la lengua culta. regida por la norma literaria no muestra variantes apreciables. Pero en el ámbito del español la situación es otra por diferentes factores. como el prolongado bilingüismo con lenguas aborígenes o de otro origen, "sobre todo debido a la existencia de Estados independientes". Todo ello crea. una situación compleja.

Si bien. como se ha visto. las distinciones lingüísticas no coinciden en general con límites políticos, observa el lingüista que existen en Hispanoamérica diversas nor- mas cultas regionales. que no se ajustan a la norma cul- ta peninsular en muchos respectos. Esta presunción de Rona de 1958 se ha visto corroborada en estudios sobre el habla culta de grandes ciudades del ámbito hispánico (Madrid. Caracas. México. Buenos Aires. etc.) llevados a cabo con el "Proyecto para el estudio coordinado de la norma lingüística culta de las principales ciudades de Iberoamérica y de la Península Ibérica" 7. proyecto em- prendido por el PILEI, Programa Interamericano de Lingüística y Enseñanza de Idiomas, y que se desarrolló en la década del sesenta 8.

6. J. P. Rona, Algunos aspectos metodológicos tk la dialectología hispanfJtUTWricana, Montevideo, Universidad de la República, 1958.

7. Formulado por Juan M. Lope Blanch. En Actas, informes T comunicaciones tkl Simposio de Bloomington (lndianll), 19M, Bogotá, InstitUlo Caro y Cuervo, 1967; 255-267.

8. Un conjunto de trabajos de varios investigadores fue reunido por Juan M. Lope Blamh; en F.studiO$ sub" el español hobltMJo

(8)

:\;"~. UFEI.I" .... UVACC. IIA"I., !.IV" "111"

La diferencia general del español americano respecto del peninsular, que opone una única realización fkása/

para las palabras castellanas casa y caza; fenómenos de vigencia parcial como la pronunciación rioplatense [bUal. [ká~e] para palabras que en otras zonas son fbáya] y [ká!e]; o el bonaerense leé vos frente 'a lee tú de otras regiones, todas son expresiones que pertenecen al habla culta respectiva. Por consiguiente, la dialectolo- gía -como dice Rona- debe estudiar ~os los niveles socioculturales. En los superiores de diferentes regiones las coincidencias que permiten reconocer una lengua ge- neral suprarregional son más numerosas que las diferen- cias, mientras que la pcoporción no se mantiene en los niveles inferiores. Cada uno de éstos debe compararse con su norma culta local.

Así lo entendió una investigadora argentina, hasta la fecha la más importante estudiosa de la lengua de nues- tro país. Me refiero a Berta Elena Vidal de Battini.

La señora de Battini emprendió siendo muy joven el estudio de la cultura tradicional verbal de su provincia, San Luis, y este aspecto, el lingüístico, la preocupó y la condujo a centrar su tarea en el Instituto de Filología de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires. Du- rante años trabajó en la recolección y análisis minucioso de los materiales que se volcarían en su primera obra de gran aliento, su libro El habla rural de San Luis, aparecido en 1949 y prologado tres años antes por Ama- do Alonso, director del Instituto. Es que un aspecto fun- damental del planeamiento de la Biblioteca de Dialec- tología Hispanoamericana era el estudio detallado de la

en bu principales ciwlatles de América, México, UNAM, 1977.

El estudio sobre el léxico de Buenos Aires, realizado dentro del mismo proyecto por Carlos A. Ronchi March, no ha sido publicaoo aún.

(9)

"""L. U\' .. 1'l1l'I EL ESP"~OL DE LA ARGENTINA .3!11

lengua de las distintas regiones de la Argentina, y el libro de la Sra. de Battini inaugura esa linea de estudio en condiciones "casi ideales". El proyecto, sin embargo, no se continuó.

"San Luis -dice- dependió lingüísticamente. en su primera época. de Chile: desde el siglo XVIII, del Lito- ra!" (p. 19) 1 ..• 1 "El habla rural de San Luis coin- cide con el castellano rústico del Litoral en buena parte de su léxico: discrepa en algunos aspectos de su fonética y de su morfología, y se caracteriza sobre todo por el canto, 'tonillo o entonación regional'. En conjunto, tiene fisonomía castiza, debido a sus abundantes formas ar- caicas.Es considerable también el caudal de americams- mos . . ,

"1

La influencia indígena aparece

1

"en el voca- bulario. y desde luego, en el canto [ ...

1

Dado el aisla- miento en que vivió San Luis, pudo conservar sin ma- yor contaminación las primeras formas culturales here- dadas. La influencia de Chile fue más castiza que dia- lectal'" (p. 18).

Más adelante manifie~ta la autora que el ideal de len- gua ('11 San Luis estaba ('11 fOse momento "en la de Bue- nos Aires

r .. , 1

Los arcaísmos. los regionalismos y los indigenismos que no se usan en la capital están ame- nazados de extinción r .. ,

I

lo castizo que no se conoce o se ha olvidado en Buenos Aires corre el mismo peli- gro". El disco, la radiotelefonía y el turismo actúan como

"factores de acarreo", Por otra parte, señala: "La ciudad de San Luis conserva, sin embargo, mucho del señorío de mi tradición. La transformación de los campos se hará lentamente. Las regiones más tradicionales y ar- caizantes están mejor defendidas. tanto por la falta de comunicaciones directas como por el espíritu conserva- dor de sus comarcanos r ... 1 La escuela primaria es una fuerza de modificación inmediata [ ...

I

Hay un

¡Irán por hablar bien. aun en el hombre del pueblo" (pp, 19·20).

(10)

312 OFELlA KOV ACCI RAAI.. L1V.. 1fJ8!1

He aquí enunciados brevemente los puntos claves que debe contemplar todo examen de los usos vigentes de una lengua en una zona y en distintos niveles cul- turales, y la necesaria comparación entre éstos. La to- nada caracteriza zonas lingüísticas en esa provincia. Los dos tipos de tonada peculiares: la puntana, que abarca todo el centro y el sudoeste, y la nortina, que comprende una franja del norte, son descriptas por la señora de Battini con precisión. La tercera zona, sud-este, coloni- zada en las últimas décacias del siglo XIX, tiene ento- nación similar a la de la Pampa y gran parte del Litoral.

La documentación histórica acerca de la composición de la población en las distintas áreas, la comparación con la entonación de otras provincias y el apoyo de loS datos de varios estudiosos sobre el fenómeno en otras zonas de América, son rasgos metodológicos que hablan del rigor con que la autora elaboró los materiales. Más aún.

al tratar el "destino de las tonadas provincianas", sus observaciones de años le permiten apreciar el fenómeno del cambio en marcha por la presión de estratos cultos:

"Mi impresión personal es que la tonada puntana, la menos peculiar, ha influido en la nortina, sobre todo en las ciudades. Hace veinte años --escribía en la década del cuarenta- los nortinos tenían un canto más pro- nunciado. El prestigio de la capital de la provincia. don- de siempre la entonación nortina se ha tomado irónica- mente. las frecuentes comunicaciones culturales y co- merciales entre las dos regiones, han sido y seguirán siendo, con mayor intensidad, los factores de esta in- fluencia. En suma, se va hacia u~a igualación, acomo- dándose las comarcas rurales al tipo que !la la ciudad [ ... 1 el que imponen las grandes ciudades del Litoral, y en especial Buenos Aires [ ... ] Hay una tendencia general a la nivelación" (p. 29).

Es imposible comentar aquí el riquísimo material de este libro. Baste· mencionar el testimonio LIt! otro ft!nó-

(11)

BAAL. L1V .. 1989 EL ESPA¡QOL DE LA ARGENTINA :15:1

meno en vías de desaparición en la década del cuarenta.

Se trata del progresivo abandono de la forma verbal de voseo de la conjugación vulgar chilena en -áis, -éis (can- táis. queréis) alternante con la forma en -ís, también de origen chileno. y su sustitución por la general argen- tina en -ás, -és (cantás. querés). Las formas en extin- ción aparecen en la copla popular:

"Si es cierto que me querís

¿ pórque mi andáis mañeriando?

¿ pórque te me vais con otro y me deiáis aguaitando?"

La segunda obra de largo aliento de Berta Elena Vi- dal de Battini es El español de la Argentina, de 1964.

Diez años .antes se había publicado una primera elabo- ración y posteriormente la autora actualizó la totalidad de los materiales para la versión del sesenta y cuatro.

La obra le había sido encargada por el Consejo Na- cional de Educación con el asesoramiento del Instituto de Filología, para que los maestros tuvieran un "recur- so didáctico concreto" que les permitiera --dice la in- vestigadora- "elevarse desde la realidad de la lengua viva que hablan sus alumnos y los hombres de su co- marca hacia el ideal de lengua culta que es el objeto de la enseñanza".

El español de la A'rgentina, por su base filológica, no es, sin embargo. un repertorio de prescripciones rí- gidas fónicas. morfológicas o sintácticas. Es, por el con- trario. una descripción. sintética pero comprensiva, de la riqueza. variedad y dinamismo de la lengua: de la diversidad regional. social y de estilos. El libro hace comprender la legitimidad de ciertos usos en ciertos ámbitos. Expresiones como: Te hei nombrado; [te al campo a traer leña. son legítimas en la región rural central-cuyana. la que. sin embargo. tiene también co-

(12)

:1~J4 OFEI.IA KOVACCI BAAL. LlV.. 1!I8!I

mo forma rústica la conjunción mas: Lo busco, mas no lo encuentro. Este caso muestra la variabilidad y com- plejo condicionamiento del uso, ya que en la lengua general mas pertenece al registro literario.

El desarrollo de los temas que habían hecho de El luzbla rural de San Luis una obra extraordinaria, se ex- tiende en El español de la Argentina a todo el país, dividido en zonas geográficas.

La autora distingue cinco regiones lingüísticas defini- das por fenómenos fónicos, morfológicos, sintácticos, lé- xicos, entre los que la entonación o "tonada" es uno de los más caracterizadores.

1) Región del LitoraL, Provincia de Buenos Aires, in- cluida la ciudad de Buenos Aires, la mayor parte de San- ta Fe, zonas de Entre Ríos, y La Pampa, la Patagonia y Tierra del Fuego, colonizadas -señala- modernamen- te desde Buenos Aires. Los rasgos generales son la en- tonación "porteña" o "del litoral", el ~eísmo (rehilado).

la rr vibrante, la aspiración de -s final de sílaba, pero conservada como final de palabra en el nivel culto. El Uruguay pertenece a esta zona lingüística, aunque con variantes internas (p. 76).

2) Región guaranítica: abarca Misiones, E de For- mosa y el Chaco, NE de Santa Fe y una zona de pro- yección en Entre Ríos, ya muy atenuada. Es región de bilingüismo español-guaraní, e integra un área mayor que comprende al Paraguay. Se caracteriza por la ento- nación guaranítica; la conservación de la II castellana;

el zeísmo (rehilado) ; la aspiración de -s final de sílaba y su pérdida en final de palabra; la [~] fricativa asi- bilada; la pronunciación de las vocales en hiato; el leís- mo en alternancia con el loísmo. En el nivel culto de las capitales se observa rr vibrante, 1! (rehilada) y mante- nimiento de -s final (p. 77). La provincia de Entre Ríos es una zona de transición entre las dos anteriores, ya que presenta rasgos de una y de otra: del Litoral, la

z

(13)

HAAL. L1V .. IIJ8!l EL ESPAAOL DE LA ARGE!liTINA 355

(rehilada) y áreas de rr vibrante; otras áreas presen- tan r~] fricativa rehilada y entonación guaranítica.

3) Zona del NO: abarca Jujuy. Salta, Tucumán, San- tiago del Estero. Catamarca. La Rioja. norte de San Juan (desde Jáchal). N de San Luis (desde Luján) y NO de Córdoba l con centro en Villa Dolores). Tiene entonación "esdrújula". así denominada por el caracte- rístico desplazamiento hacia la antepenúltima sílaba;

rt!] fricativa asibilida: -s aspirada en final de sílaba y palabra; yeísmo con zonas de rehilamiento (Tucumán, Jujuy. Salta) y conservación de la II (al norte de San Juan y oeste de La Rioja y Catamarca). Dentro de la zona la autora advierte dos subregiones: la Puna (N de Jujuy y NO de Salta y Catamarca) de sustrato o con- tacto quechua. con rasgos castellanos arcaicos; entre otras peculiaridades. la -s final no se aspira, se oye 11 y

r,

se cierran las vocales e y o. principalmente en final de palabra. se conserva la aspiración de la h. La otra sub- región es Santiago del Estero. que mantiene el quichua:

exhibe la articulación de la s como sibilante muy tensa en toda posición; opone

Iy 1

a I~/ (rehilada). ésta en sustitución de ll.

4) Región curana: comprende San Juan. Mendoza y Neuquén hasta Chos Malal. La entollación peculiar tie- ne variantes provinciales; hay yeísmo con una zona de 11 al norte de San Juan: la r~] es asibilada; se aspira -s al final de sílaba y palabra.

'5) Región central: abarca Córdoba y San Luis. y es zona de transición entre las del noroeste, Cuyo y del Litoral. Las dos provincias tienen entonaciones propias;

es común el yeismo y la aspiración de -s final de silaba y palabra.

El voseo. con las variantes verbales ya señaladas, es

~eneral f>1l la :\rgentina.

(14)

'\."~; OFEI.I.-\ KOVACCI BI\AI •. LIV.. 1'lH"

Fenómenos tan característicos de la variación dialec- tal en nuestro país como la asibilación de", el zeísmo, el voseo, no son innovaciones recientes, y se correspon- den en su mayoría con su existencia secular en España o bien tienen origen en la Península.

Consideremos la articulación asibilada de rr, r y el grupo tr, extendida en una región continua que incluye a Chile, el norte e interior de la Argentina, el oeste de Bolivia, el sur del Perú, y la zona guaranítica argentino- paraguaya. Observa Rafael Lapesa 9 que el fenómeno ocurre en la Península, en La Rioja, Navarra y provin- cias Vascongadas, y considera "significativo", para ex- plicar su origen en la región americana señalada,. que la ciudad argentina de La Rioja fuera fundada en 1591 con el nombre de Todos los Santos de la Nueva Rioja, que Chile tuviera alta proporción de castellanos viejos y vascos entre 1540-1559, y que de igual procedencia hayan sido los más destacados y prestigiosos de los pri-

~eros colonizadores del Paraguay, También con este origen de los colonizadores puede haberse vinculado la conservación de la II en la zona guaranítica 10. Esta consonante no existía en el sistema del guaraní; fue incorporada a esta lengua en préstamos léxicos del es- pañol. como /ká!.e/'calle', /vá!e/,pueblo' «esp, jbá- le/) 11, Según Amado Alonso 12, la asimilación de la

II por el guaraní actuó como sostén del mantenimiento de la II en el español de esa zona de vigente bilin- güismo.

9. R. Lapesa, Historia de la lengua española, 11' ed., Madrid, Gre- dos, 1980;§§ 131 Y 118.

10. R. Lapesa, lb., § 131.

11. Cfr. Emma Gregores y Jorgp A. Suárez, A description 01 colloquial Guaraní, The Hague-Paris. Moutoll. 1967, p. 91.

12. A. Alonso. EstuJios lingüísticos. Temas hi,·¡nmoamrrilY1nps.

:\Iadl'id. C ... ·dus. 1951:160·'61

(15)

EL ESP."~OL DE LA ."RílE:O<TI:oi." :Ui

Varios estudiosos han rastreado documentación sobre la antigüedad del ~eísmo bonaerense. Entre otros, Angel Rosenblat 13 da noticia de un artículo periodístico pu- blicado en 1826, que alude a "defectos de pronuncia- ción" en el teatro de Buenos Aires: "al pronunciar llanto. batalla y otras palabras con 11 parece que pro- nuncia un ch medio líquido pero prolongado; y que dice chchchonto, batachchc/ul'.

Amelia Sánohez Garrido 14 cita un testimonio más antiguo: un pasaje de la Gramática y ortografía de la lengua nacional, de Antonio Valdés. publicada en 1811, donde el autor llama la atención sobre la confusión "en la pronunciación y escritura" de U y y.

María Beatriz Fontanella de Weinberg 15 encuentra documentación anterior en el sainete El arrwr de la estanciera, de la· última década del siglo XVIII; allí.

con la grafía y se imita la consonante I~I del portu- gués: a rente, ero suyecto. En la época --concluye la autora- el ~eísmo era general aun en "hablantes de los grupos socialmente más elevados" (pp. 341-342).

En cuanto al voseo, es sabido que en la España del siglo XVI tú era el tratamiento a inferiores o el de la intimidad familiar, mientras que "en otros casos, aun dentro de la mayor confianza se hacía uso de vos" 16,

Pero la aparición como forma de respeto de la fórmula vuestra merced --que originó el moderno usted- des- plazó y desvalorizó socialmente a vos, al mismo tiempo que se revalorizaba tú como tratamiento de confianza. Es-

13. A. Rosenblat. Las generaciones argentifftU del silllo XIX ante el probll'n/6 dR la lengua, Universidad de Buenos Aires, 1960.

14. A. Sánrhez Garrido. Indagaciórr. de lo argentino, Buenos Aires, Ediciont's Culturalt's Argt'ntinas, 1962. p. 76.

15. M. B. Fontant'lIa de Weinberg. "El rehilamiento bonaerense a fines del siglo XVIII". TMlltlUrUS, XXVIII (1973), p. 34e.

16. R. Lapesa. Historia de lo lenllUfl española, § 132.

(16)

UII lit· ELlA KOV ACta .AAI •. I.IV.. 1 ....

te proceso se completó en España en el siglo XVI y par- te del XVII; pero en América se desarrolló con diferen- tes resultados según las regiones. En algunas, como la Argentina, Uruguay y Paraguay, dominó vos en la ex- presión oral. Esta divergencia respecto de la nonna cas- tellana suscitó varias explicaciones, dos de las cuales pueden verse en los términos de Brown y Gilman 17. que oponen para los tratamientos las categorías de "poder"

y "solidaridad". Rufino José Cuervo 18 en sus Apunta- ciones críticas sobre el lenguaje bogotano explica el pre- dominio de vos sobre tú por la categoría de "poder": el tratar los peninsulares como inferiores a indios y crio- llos. El lado de la "solidaridad", en cambio, es el con- siderado por Rafael Lapesa 19, que señala para la socie- dad americana "el abandono de los distingos sociales y de normas lingüísticas" y "la voluntad de nivelación progresiva propia de comunidades que se están fonnan- do". Como observa Nonna Carricaburo, ambas perspec- tivas pueden considerarse complementarias.

En Buenos Aires el voseo era ya propio de la lengua familiar de personas cultas para la época de la Revo- lución de Mayo, según documentó Rodolfo Borello 20 con las cartas de María Guadalupe Cuenca de Moreno a su marido, el prócer Mariano Moreno. Por su parte, Ma- ria Beatriz Fontanella de Weinberg 21 encuentra igual

17. R. Brown y A. Gilman, "The pronouns of power and solidari- ty", en Strle in úznllUtJlle, editado por T. A. Sebeock. Cambridge.

Mass.. MIT Press, 1960.

18. R. J. Cuervo, Apuntaciones criticas sobrc el lenguaje bogo·

tano. 7' ed., Bogotá, 1939.

19. En "Las formas verbales de segunda persona y los orígenes del 'voseo' ", Actas del 1/1 Congreso Internacioruzl de Hispanistas, México, El Colegio de México, 1970, p. 531.

20. En "Para la historia del voseo en la Argentina", Cuadernos dd Filología. 3, (1969), 25-42-

21. En "El voseo en Buenos Aires, un problema histórico-lingüís- tico". ('uat!('mos del Sur. 8-9 (1967 .. 1968). 174-179.

(17)

BAAL. I.IV.. I'III!I EL ESI'MIOL DE LA ARC;ESTIS.' 159

uso en las cartas df' la familia AnC'horena entre 180+ y t 820. en alternalll'Ía con el tuteo: é-ste. para la autora, es signo de la prpsión normativa que tiene mayor peso en la lengua pscrita. aunque el voseo también aflora en la literatura culta a lo largo del siglo XIX. Norma Carricaburo 22 llama la atención sobre un antecedente mucho más tt"mprano del voseo bonaerense: formas co- mo abrí y l'ení son usadas en t 693 en un pleito entre un comerciante vasco (Domingo Acasuso) y un gallego (Antonio Pazos). documento del Archivo de Indias da- do a conocer en t 91)8 en el suplemento del diario La Nación por RaÍll Alejandro Molina. La estudiosa se- ñala que estos inmigrantes adaptaban su lenguaje al vigpnte en la región. como ocurrirá -dice- con los posteriores grupos inmigratorios.

Algunos rasgos diferenciadores del habla culta -re- presentada por la de Buenos Aires- respecto de la pe- ninsular. parecen tener su arraigo a partir de una ten- dencia hacia la "corrección" lingüística. como alguna vez señaló Amado Alonso. Tal la conservación de la terminación -ado: cansado. arreglado. Pronunciaciones como las madrileñas consao, arregÚlo sonarían vulgares o rurales. O bien la conservación de los grupos conso- nánticos llamados cultos: escrito. pero d"!scripto. no des- crito. Costitución. ostruido. estensión. comunes pn \Ia- drid. no pertenecen a la lengua culta de Buenos Aires.

pues por relajada que se pronuncie la primera conso- nante del grupo. no desaparece.

El español de la Argentina ha interesado a muchos investigadores. A modo de ejemplo mencionaré varios

22. Ea El uos.-o ftI la IitlrtltMnl ,.-tpmIi1lll. Desde SIU orlpne, '-ta t'JOD. lofol'lllP al CONICET. t984. (Mi.)

(18)

'ltiO unLlA KOV."C:CI IIAAL. LlV.. 1'lII"

trabajos aparecidos dentro de las últimas cuatro déca- das --a sabiendas de que la lista es incompleta en honor a la brevedad, ya que no a la justicia.

a) Obras circunscriptas a determinadas áreas: estu- dios sobre el español de Rosario, de Nélida Donni de Mirande, Susana Boretti de Macchia y colaboradores 23 ;

sobre el habla de San Miguel de Tucumán, de Elena M.

Rojas 24; sobre el habla subestándar de Resistencia, de Inés Abadía de Quant y Miguel Irigoyen'2s ; sobre la lengua de Salta, de Susana Martorell de Laconi e Iride Rossi de Fiori 26.

23. N. E. Donni de Mirande. "Aspectos del español en el litoral argentino". Romanica, 5: Estudios dedicmhs a Demetrio Gazdaru, La Plata (1972), 109-130; "Diferencias internas en el español del

SUr del litoral argentino". en Revista Española de Lingüística, 2, Madrid (1972).273-283; El español hablndo en el litoral argentino.

Formas person!lles d .. l verbo. Rosario. Consejo de Investigaciones (le la Universidad Nacional de Rosario, 1977; "Fonología del espa- .iol I.'n Rosario (Argentina)", Thesaurus, XXXIII. (1978), 1-15;

S. H. BOl'etti de Macchia, El español luzblado en. el litoral argen·

tino. El pronombre, Rosario, Consejo de Investigaciones de la Uni·

versidad Nacional de Rosario, 1977; N. E. Donni de Mirande, S.

H. Borl.'tti de Macchia. M. C. Fern>r de Gregoret. C. Sánchez l.an7.a. N. Martino. El esprzñol de Rosario. Estudios sociolingüísti.

co •. Rosal·io. Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, UCA, 1987.

:H. EI .. na M. Rojas, Aspectos 'del luzbla en San Miguel de Tu·

cumárt, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional dl' Tucumán. 1930; Evolución histórica del español en Tucumán en- tre los siglos XVI}" XIX, Facultad de Filosofía y Letras, Univer- sidad Nacional dl' Tucumán. 1985.

25. 1. Abadía de Quant y M. Irigoyen, Interferencia guaraní en la morfosintazis y lézico del español subestándar de Resistencia, Re- sistencia. Facultad de Humanidades, Universidad Nacional del Nordeste. 1980.

26. S. Martorell de Laconi e 1. Rossi de Fiori, El voreo en 14 _ma culta de la cilUlad de Salta, Universidad Católica de Salta, 1986; EstutliM .obre el_pañol de la cilUlad de Salta. Universidad Católica d. S.lta v EdicioD1.'1 Roma. 1986

(19)

8AAL. L1V .. 1'111'1 EL ESPA:qOL DE 1 •. 0\ ARGE~TI~A :11iI

b) Monografías sobre un tema, como El argentinis- mo 'es de lindo', de Fritz Krüger 27, quien enmarcaba la locución en un estudio de filología románica general;

y los importantes artículos de Frida Weber de Kurlat sobre fórmulas de tratamiento y fórmulas de cortesía en Buenos Aires!!ll,

c) Las rec,?pilaciones de vocabulario: de Berta Elena Vidal de Battini sobre "Voces marinas en el habla" rural de San Luis" 29, sobre "El léxico de los buscadores de oro de La Carolina, San Luis" 30, "El léxico de los yer- bateros" 31, "El léxico ganadero de la Argentina: la oveja "en la Patagonia y en Tierra del Fuego" 32; el estudio sobre "Voces náuticas en Tierra Firme" de Del- fín L. Garasa 33; los trabajos de Alfredo Dornheim y los de Alicia Malanca sobre el léxico de Córdoba 34; los aportes de Giovanni Meo Zilio sobre italianismos 35;

27. Madrid, CSIC, 1960,

28. F. Weber de Kurlat, "Fórmulas de tratamiento en la lengua de Buenos Air('s", Revista de Filolollía Hispánica, 111, (1941), 105- 139; "Fórmulas de cortesía en la lengua de Buenos Aíres", Filolollía, XII (1966-1967), 131-192,

29. Filolollía, 1-2 (1949).

30. En Homenaje a Fritt. Krüger, 1, Universidad Nacional de Cuyo, 1952; 303-333,

31. En Nueva Revista de Filolollía Hispánica, VII (1953), 190- 208,

32. En Filología, V (1959), 135-192.

33. En Filolollúz, IV (1952.1953), 169-209.

3+. A. Dornheim, "Los aperos de cultivo t'n el valle de NODO (Córdoba)", Anales del Instituto de Lingüística, 111, Universidad Nacional de Cuyo, 1943, 24-56; "La alfarería criolla en Los Alga·

rrobos, provincia de Córdoba", Homenaje a Fritt. Krüger, 1, Universidad Nacional de Cuyo, 1952, 335-36+; A. Malanca de Rodríguez Rojas, "Léxico rural cordobés. Palabras y cosas del valle dI' Punilla", Boletín de lo Comisión Perrnaneme, 19, Madrid, 191+;

95-13+.

35. G. MM Zilio, "Italianismos p.n el ASpañol rioplatense", Tbaau- rus, XXII (1965),68-119; "Genovesismos en el español rioplatense",

(20)

:162 UFELlA KOV!\Cel 6!\"I •. I.IV .. I!IH!I

de Federico Pais y de Carlos Villafuerte -el distinguido académico recientemente desaparecido-- sobre voces y rasgos del habla de Catamarca 36 : de Orestes Di Lullo sobre léxico de Santiago del Estero 37: de Luis A. Fió- rez, sobre el de Corrientes y Córdoba 38: de José V; Solá, de Salta 39, En este aspecto tiene relevante lugar e im- portancia la labor de la Academia Argentina de Letras, que en respuesta a consultas de la Real Academia Es- pañola y de Academias hermanas o a propuesta de aca- démicos o de particulares, y sobre la base de los informes de su Departamento de Investigaciones Filológicas. ela- bora rigurosos estudios lexicográficos como aportes al Diccionario de la lengua española de la Real Academia, estudios que se publican como "Acuerdos" en el Boletín de la Academia Argentina de Letras. También aparecen en el Boletín, como "Notas sobre el habla de los argen- tinos", y estudiados con igual rigor, voces y usos lin- güísticos propios de las modalidades del español de la Argentina, "ya para solicitar se los incorpore, ya para enmendar o ratificar su actual registro, en los Dicciona- rios de la Real Academia Española",

Nue/Ja Reuista de Filología Hispánica, 17 (1967), 245-263; G, Meo Zilio y E. Rossi, El elemento italiano en el habla 'de Buenos Aires r Monte/Jideo, Florencia, 1970.

36. F. E. Pais, Estudios catamBrqueños de dialectología (1'176.

1'178), Catamarea, Aroman. 1980; C. Villa fuerte. Voces r costum- bres de Catamarca, Buenos Aires., Academia Argentina de Letras.

1954.

37. O. Di Lullo, Elementos para un estudio del habla POpJIlar tI.

Santiago ül Estero, Santiago del Estero, 1961.

38. L. A. Flórez, ''Vocabulario de regionalismos correntinos", Boletín de la Acatlemia Argentina de Letras, XXIII (1958), 399- 450; "Contribución al conocimiento de los regionalismos de Cór- doba", Boletín de la AcrulemÜJ Artpmtirra .de Letras, XXV (1960), 365-398.

39. J. V. Solá, DicciontlTio de regíorrali_ tI. Stzlta, 4&. ed., Buenos Aires. Plus Ultra. 1975.

(21)

B.'''I .. LlV .. 1!1II9 EL ESI''':l:OI. DE 1,.' .'ItGESTI:-';.' 16.1

Con ser amplia la lista de trabajos sobre el español de la Argentina. faltan estudios generales que abarquen todo el país y se basen en criterios homogéneos que per- mitan el cotejo de los' resultados en los diferentes luga- res y el conocimiento científico de las variaciones regio- nale!=. Precisamente. como señala Guillermo Ogilvie 40,

"sobre el tema se planteó hace pocos años la posibilidad de encarar la confección de un Atlas Lingüístico-Antro- pológico. como un instrumento primordial para los es- tudios dialectológicos. cuyo objeto es representar com- parativamente los distintos sistemas y subsistemas o variedades dialectales en que una lengua se diferencia en el espacio. establecer sus limites y definir los per- files culturales correspondientes", Un trabajo de este tipo. además de su importancia para el conocimiento lin- güístico y cultural del país. tiene claros puntos de con- tacto con los problemas educativos que se plantean en un territorio tan dilatado como el nuestro. Decía José Pedro Rona'lI f'n El simposio de Cartagena en 1963:

"Se ha reconocido desde hace tiempo que el sistema [de enseñanza] elf'gido debe ser tal que el niño, después del aprendizaje. pueda hablar de tal manera que se le con- sidere' un hablante culto. Dicho en otras palabras, debe hablar el sistema del nivel culto de la región donde viv~

r ...

I un lenguaje que sea adecuado para el pro- greso dentro de la sociedad". El único antecedente en Hispanoamérica fue El español. de la Argentina de Vidal

40. G. Ogilvit'. "El pro)'et"tn de Atlas Lingüístico-Antropológico de la Repilblka AI'geutiua .Ieut.... del marco del Plan Naciooal d .. Alfab"tizacióu", en Dr.cunumJos del PREDAL Argentina 2, Atlas Li"güütic:o-Antropológico ,¡, la República Argentina. BueQOl Aires. Ministerio de Educación y Justicia _ OEA., 1987.

-4-1. J. P. Rona, "Relación entre la investigación dialectológica y la enseñanza de la lengua materna", PII.EI. El Simpoao • Canalnta. 8ocotá. Instituto Caro y Cuervo. 19ti5¡ pp. 333.3+1.

(22)

:164 OfELlA K()VA(~CI II.'.-\I .. I.IV .. 1'11\«1

de Battini, publicado por el Consejo Nacional.de Edu- cación.

Este trabajo pionero se cumplió -como dice la auto- ra en el Prólogo-- en su aspecto básico. Faltó publicar el estudio del léxico y el esquema lingüístico de cada provincia. Hoy por diversas razones -sea el conoci- miento de nuevos datos, sea la renovación teórica y me- todológica de la lingüística- el libro en varios aspectos está desactualizado, aunque continúa siendo punto de referencia para nuevos estudios y de comparación dia- cronica. Por otra parte, como señala Nélida E. Donni de Mirande, "en cada área se hacen cada vez más impor- tantes las diferenciaciones sociolingüísticas" 42. Frente a estas consideraciones, y con el objeto de atender tanto a requerimientos científicos como prácticos, la Comisión Nacional de Alfabetización y Educación Permanente, presidida por la Prof. Nélida Baigorria, decidió en 1985 apoyar el proyecto del Atlas Lingüístico-Antropológico

de

la República Argentilna. Señala Guillermo Ogilvie 43:

"La importancia de realizar esta tarea dentro del marco del Plan Nacional de Alfabetización, radica [ ... 1 en que en los centros de alfabetización se da la infraestruc- tura ideal para la recolección de material lingüístico, al hallarse reunidos allí grupos de informantes"; y "en cuanto al perfil del alfabetizando como informante, éste se encuentra muy cerca de las condiciones ideales 'seña- ladas por la dialectología tradicional, pues manifiesta espontánea y naturalmente el habla popular, en la me- dida en que no ha desarrollado pautas lingüísticas de la lengua culta". Es importante asimismo la ventaja de

42. N. E. Donni de Mirande. "Problemas y estado actual de la investigación del español de la Arpntina basta t98+", A.ruzrio de Letras. XXIV (1986). p. t87.

+i lb. p. 6.

(23)

"."AI •. UV .. 1'111'1 EL ESI'AlIIOL DE LA ARGESTISA ~Ii!i

hallar también en los centros otro nivel de hablantes:

los alfabetizadores y funcionarios. pertenecientes a es- tratos socioculturales medios, informantes de la lengua estándar local y conocedores -al menos pasivamen-

te-- de otras variedades estándar. lo mismo que de la realidad socioeconómica y cultural del entorno. Así lo consideraron los antropólogos Lidia C. Schiirer y Ma- rio Sánchez Proaño. y la socióloga Nilda Diana Solís.

quienes confeccionaron en el marco del Proyecto del Atlas un "Cuestionario preliminar para el diagnóstico de regiones socioculturales" 44 para que los orientadores pe- dagógicos del Plan proveyeran información sistemática acerca de características regionales. La hipótesis de la variedad geográfica. antropológica. social y lingüística correlacionadas halla su metodología adecuada en la in- vestigación de variables, muchas de ellas -dicen los investigadores mencionados- "basadas en el consenso social más que en una normatividad explícita. Por ejem- plo, [ ... ] interesa la composición, papeles y denomi- nación de los integrantes de la unidad doméstica, antes que los nexos legales que pueden existir entre ellos" 45.

Esta información. así como la censal, se entiende como base para el diagnóstico de zonas homogéneas por la confluencia de variables, zonas en las que se aplica el criterio de investigación por. muestreo. Las encuestas ya realizadas en varias provincias, la Capital Federal y el Gran Buenos Aires han dado por resultado un impor- tante acopio de datos, de los que ha sido posible extraer

+4. En Documentos del PREDAL Argentiruz 2, cit. en nota 40;

pp. 90-93.

45. M. SánchE'z Proaño, L. C. Sch.iirer y N. D. Solís, "Aspectos metodológi('os del cuestionario preliminar para el diagnóstico de regionE'S socioculturales", DOC'IU7I~os del PREDAL Argerrti1Jtl 2.

p. 95.

(24)

:Ititi OfELlA KOVACCI BML. LlV.. 198!1

algunas conclusiones provisionales. He seleccionado las siguientes a modo de ejemplos.

Al analizar las grabaciones tomadas en localidades de Río Negro (Alto Valle y zona de San Carlos de Ba·

riloche), de Mendoza (departamento de General La- valle) y de San Juan (Jáchal), Isabel de Santa Catali- na 46 ofrece varias observaciones:

1) El yeísmo puede señalarse como rasgo generali- zado, aunque existen ciertas diferencias. a)"La zona nor- te, que comprende las localidades indicadas de Mendoza y San Juan, es yeísta, aunque se presenta algún caso aislado de lleísmo. La señora de Battini indicaba en 1964 como conservadora del lleísmo la zona cordillerana san- juanina desde Jáchal hacia el norte de la provincia;

pero se registra ahora el retroceso del lleísmo, en favor de la no diferenciación, general en la zona cuyana. b) La zona sur (en Río Negro) presenta muchos casos de rehilamiento sonoro [~], que la profesora Santa Cata- lina atribuye a "intercambio con la lengua estándar de prestigio". derivado de las actividades comerciales y turísticas.

2) La asibilación de rr es corriente en las tres zonas.

pero la proporción es menor en Río Negro. La investi- gadora sugiere la hipótesis de un límite que separaría Río Negro del resto, "pues si bien en el norte hasta las coordinadoras y alfabetizadoras asibilan, en el sur este rasgo es signo de nivel subestándar".

3) La realización de la consonante s es aspirada en posición final de sílaba en el 40

%

del corpus; la articu- lación puede producirse como ceceo y conforma un 40

% ;

46. l. de Santa Catalina, "Primera lectura de rasgos fonético- fonológicos, registrados en las provincias de San Juan. Mendoza y Río NE'gro", DorumeiIJo .• dd PRF.DAI. Argrntintt 2, ~O,41.

(25)

8AI\I .. 1.1\' .. I' .. q El. ESI'I\~OL DE LA ARGF.~TI~A jti7

y el 20

%

restante representa la desaparición del fonema en posición final de palabra. Dice la investigadora que

"la valoración social [negativa 1 de la pérdida de s final absoluta parece ~er relevante en Río Negro y no así en Jáchal. San Juan, donde registros de orientadoras y alfa- betizadoras ratifican el rasgo como general".

oC) Como resultado de la pérdida de s final observa la tendencia al cierre de las vocales medias o y e, que la Dra, Battini señalaba para la región central.

La investigadora Nélida N, Stell 47 documenta, en las mismas localidadl's de Río Negro. yeísmo y rehíla- miento sordo y ~onoro. Los hablantes de origen argenti- no no mapuche pronuncian en un 60

%

con rehíla- miento sordo (como en [S'u"bja] [~o]. en particular los informantes varone~; el resto emplea la realización so- nora. Los hablantf'~ de origen argentino mapuche o con ascendencia mapuche (paisano) son yeístas en un 80

%,

con alternancia de rehilamiento sordo y sonoro en los restantes. Los hahlantes de origen chileno son yeístas en un 90 %. con el rf'sto de rehilamiento sonoro. Respecto de la asibilación de rr, ocurre en el 80% de las realiza- ciones de los hablantes de origen mapuche o chileno;

el 20

%

ofrl'ce alternancia con la vibrante "particular- mente en los hombres que han vivido en diferentes lu- gares por motivo de trabajo". La profesora Stell regis- tra tambipn en la zona rasgos sintácticos y léxicos inte- resantes. Entre los primeros. mencionaré como ejemplo el uso de) a.·ticulo en lugar del adjetivo posesivo de pri- mera persona singular. construcción que se fija con el valor semántico de la sustituida: la mamá por mi mamá;

la casa por mi casa; el pago por mi pago ('el lugar de

.Jo7 ... N. N. StE'll, "Algunas particularidadrs de la lengua oral y del entorno sociocultural de los hablantes dE' SlIn Cal'las de Bari.

lochE'",·Docum,.ntos ¿el PREDAL Argentina 2. SO-89.

(26)

~ti8 OFELlA KOV ACCI BAAL. LIV.. 1!III9

origen'). En el repertorio léxico son habituales varios arcaísmos no generales en la Argentina, pero comunes en otras regiones de América: bravo por 'enojado', Do- tar por 'echar', 'arrojar', fierro por 'hierro', Se incluye permanentemente en la conversación un repertorio de tll71Itricanismos, en especial de origen araucano y quechua,

Según la metodología aconsejada para todas las re- giones por los investigadores Sánchez Proaño y Scharer, al preparar las encuestas correspondientes a la provin- cia de Corrientes, que abarcaron dos tercios del área to- tal, se tuvieron en cuenta en la selección de localidades las variables del censo de 1980 que -dice la Lic. Nilda D. Solís- "constituían indicadores de determinados ti- pos de adecuación ecológica, estabilidad y carácter tra- dicional de la población, y que servían para caracteri- zar contextos" 48. Estos indicadores permitieron señalar una región cuyo núcleo es el departamento de Concep- ción, a la que pertenece el sistema ecológico de la laguna y esteros de Iberá, con existencia de población monolin- güe (guaraní) y bilingüe (guaraní-castellano), cuya lengua materna es la primera 49. En sus niveles extre- mos las variables revelaron los más altos índices, para la provincia, de vivienda de tipo rancho (57,1 %), de analfabetos absolutos (19,11 %), de deserción escolar -escuela primaria incompleta- (46,5 %), de población local, así como baja densidad de población y bajo índice de vivienda desocupada (si bien la provincia figura en el segundo lugar del país como expulsora de población:

5 % en los últimos años, aunque en 1970 un 43 % de

18. Nilda Diana Solís. "Aproximaciones sociológicas al bilingüis·

mo de Corrientes", Documentos del PREDAL Argentiruz 2. p. 76.

49. Estos datos figuran en "Informe sobre el trabajo de campo realizado en la provincia de Corrientes". de N. D. Solís, 1985. (Ms.)

(27)

"AAI •. LlV .. I!III'I F.I. F.SI'.-\ROI. m: 1..\ .\RnESTIS.\ :11;'1

correntinos nativos ViVlan fuera de la provincia). El bilingüismo español-guaraní se observa en todos los lu- gares en forma activa o pasiva (el sujeto entiende, pero no usa el guaraní): en el este. además. se registra la influencia del portugués y la cultura brasileña por la penetración de la radio y la televisión. y el contacto por viajes y comercio con el territorio brasileño. El guaraní no es rechazado por los sectores sociales altos. pero el castellano tiene una valoración ligada a la inserción de los individuos en la sociedad global. La conservación del bilingüismo. spgún la Lic. Solís :.0. fue favorecida por los grupos sociales altos. que denotaban arraigo por opo- sición a los inmigrantes (los que en Corrientes fueron italianos y sirio-libaneses) : y. por otra parte, el guaraní pudo haberse relacionado con los valores regionales fren- te a Buenos Aires.

Los rasgos lingüísticos que observé 51 en las grabacio- nes realizadas en Corrientes corresponden al nivel sub- estándar (alfilbetizandos) y al estándar (alfabetiza- dores y otras personas de educación universitaria). Se- leccioné algunos rasgos como ejemplos. La pronunciación de la s final de sílaba es aspirada (ldéhde], [péhka]), y en ese caso y en final de palabra la aspiración puede aparecer incluso ante vocal: nohotros: ¿cuál eh el tema?

En esta posición. final. puede desaparecer. Un hablante universitario bilingüe dice en un relato que recuerda una enumeración: tale y taleh y tales. El timbre sesean- te de s alterna con el ciceante. y se reparten equilibra- damente. La Sra. de Battini consideraba el ceceo como . propio de la lengua rural en Corrientes 52. pero su apa-

SO. En op. cit. en nota "8; p. 77.

51. O. Knvacci, "Algunos rasgos fonéticos y gramaticales obser- vados en el habla de la provincia de Corrientes", Documentos del PREDAL ArgentilUl 2; 14-20.

52. En El español dr 1" ArRl'ntinn. p. lOS.

(28)

:1711 OrEI.IA KUVAC:CI BAAL. LlV .. I!III'I

rición en hablantes del nivel más alto sugiere su actual expansión.

La II se conserva en correspondencia con la cas~ella­

na, pero alterna con 'Y y 'l.; [estre!a] y [estreya]; [o!JI]

y [~a

1.

En Goya este nombre geográfico es pronuncia- do por los hablantes jóvenes (20-27 años) como afri- cada prepalatal sonora.

La rr es normalmente asibilada en la lengua están- dar, y en la subestándar alterna con la vibrante

[r]evolver, maUlmo[)']a. La rr asibilada fue adoptada por el guaraní como préstamo del español ss, y como la 11. se circunscribe a ciertos vocablos: /váfio/ «barrio), /avu'fí/ «aburrir), con fluctuación en otros· casos:

/aró/Co/a~/. Emma Gregores y Jorge Suárez en su es- tudio del guaraní coloquial señalan que hablantes gua- raníes "puristas" consideran el guaraní correntino algo despectivamente. llamándolo 'Yopará (mezclado) por la influencia en él del español 54.

Un rasgo caracterizador de la región. observado por la Dra. Battini 55. es el hiato entre vocales, especialmen- te si la segunda es tónica: la-una; mi-hijo; mandi-oca.

Según Gregores y Suárez. el guaraní tiende a separar las vocales contiguas en distintas sílabas 56 y existe tam- bién en el guaraní un fonema sordo glotal oclusivo 57,

que puede trasladarse a la pronunciación del español como ataque duro: la.'una. En otras situaciones puede perderse la primera vocal ante otra no tónica: l'amaso bien la masa; la expresión [lahkwéla] por 'la escuela' es general en ambos niveles.

53. E. Gregores y J. A. Suárez, A description 01 colloquial Gua- raní. p. 91.

54. Cfr. Gregores y Suárez, lb, p. 20.

55. En El español de la Argenti"", p. 9+.

56. Gregores y Suárez. op. cit.. p. 5+.

:;7. "1'('(lO""s y Suárez. op. cit., (l. 51.

Referencias

Documento similar

Dado que el régimen de los poderes de emergencia afecta a la democracia, a los derechos fundamentales y humanos, así como al Estado de derecho, el control de

Es este el camino que, sin ninguna duda, tienen que tomar otras leyes de nuestro ordenamiento para ofrecer la posibilidad de almacenamiento, tratamiento y transmisión informática

Volviendo a la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, conviene recor- dar que, con el tiempo, este órgano se vio en la necesidad de determinar si los actos de los Estados

Un examen detenido del artículo 149, i, que enumera las compe- tencias exclusivas del Estado, nos enseña la diversa terminología que se emplea para referirse a aquellos supuestos en

Como asunto menor, puede recomendarse que los órganos de participación social autonómicos se utilicen como un excelente cam- po de experiencias para innovar en materia de cauces

Ésta es una constatación que no se puede obviar en la reflexión sobre la reforma del sistema competencial: la combinación entre un sistema de atri- bución mediante

Sin embargo, mientras que la primera de tales actividades tiene lugar necesariamente siempre que exista una petición de referéndum, las otras dos no se llevan a cabo en todo caso,

b) El Tribunal Constitucional se encuadra dentro de una organiza- ción jurídico constitucional que asume la supremacía de los dere- chos fundamentales y que reconoce la separación