Gloria in Excelsis. Cántico de Entrada Los Muros Caerán Miel San Marcos. Décimo Sexto domingo después de Pentecostés

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Cántico de Adoración

En Ti

Marcos Barrientos En ti confía mi corazón,

En ti reposa mi alma, Mi ser descansa en ti,

Puedo ser feliz.

En ti confía mi corazón, En ti reposa mi alma, Mi ser descansa en ti,

Puedo ser feliz.

Porque sé que estás obrando Tu perfecta voluntad.

En mi vida estás obrando Tu perfecta voluntad.

Cántico de Entrada

Los Muros Caerán

Miel San Marcos

Cuando yo le canto, la tierra se estremece Los muros caerán

Cuando le adoro, se rompen las cadenas Los muros caerán

//Los muros caerán//

Al sonar mi cántico caerán...

//Los muros caerán//

Con Gritos de júbilo caerán...

Cuando yo danzo, aumenta DIOS mis fuerzas Los muros caerán

Cuando yo grito mis enemigos huyen Los muros caerán

Invocación

Celebrante: Bendito Sea Dios Padre, Hijo y Espiritu Santo

Pueblo: Y bendito sea su reino, ahora y por siempre. ¡Amén!

Dios Omnipotente, para quien todos los corazo- nes están manifiestos, todos los deseos son co- nocidos y ningún secreto se halla encubierto, pu- rifica los pensamientos de nuestros corazones por la inspiración de tu Santo Espíritu, para que perfectamente te amemos y dignamente procla- memos la grandeza de tu santo Nombre; por Cristo nuestro Señor. Amén.

Gloria in Excelsis

Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra al hombre paz, Tu bondad está en el hombre,

A quien amas de verdad Por tu inmensa Gloria damos

Muchas gracias sin cesar,

¡Te adoramos! ¡Te alabamos!

Padre nuestro, celestial Porque, sólo tú, eres santo

Jesucristo, ten piedad, Tú que estás a la derecha,

De Dios Padre Inmortal.

Oración Colecta

Oh Dios, puesto que sin ti no podemos compla- certe: Concede, por tu misericordia, que tu Espíri- tu Santo dirija y gobierne nuestros corazones; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina conti- go y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.

Décimo Sexto domingo después de Pentecostés

Boletín Dominical — 12 de Septiembre 2021

Ya invitaste a alguien a venir contigo a la Iglesia? ¡Dios cuenta contigo!

Servicios Dominicales: 9:30am / Miércoles: 7:00Pm

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D éc im o S ex t o d o m in g o d es p u és d e P en t ec o s t és

Las Lecciones

Por favor estemos sentados para las lecturas

Primera Lectura

Proverbios 1:20–33

Lectura del Libro de los Proverbios Por calles y avenidas

la sabiduría hace oír su voz;

proclama sus palabras por las puertas, por los puntos más concurridos de la ciudad:

«Jóvenes inexpertos, burlones y necios,

¿hasta cuándo amarán la inexperiencia, y hallarán placer en sus burlas,

y despreciarán el saber?

Presten atención a mis correcciones y yo los colmaré de mi espíritu;

les daré a conocer mis pensamientos.

Yo los he llamado, los he invitado a venir, pero ustedes no han querido hacerme caso.

Al contrario, han rechazado mis consejos;

no han querido recibir mi corrección.

¡Ya me tocará reír cuando les llegue la desgracia!

¡Ya me burlaré cuando estén muertos de miedo, cuando vengan sobre ustedes temores y proble- mas,

desesperación y angustia,

como un torbellino que todo lo destruye!

»Ese día me llamarán, pero no responderé;

me buscarán, pero no me encontrarán;

pues desprecian la sabiduría y no quieren honrar al Señor.

No desean recibir mis consejos;

desprecian mis correcciones.

¡Pues sufrirán las consecuencias de su conducta!

¡Quedarán hartos de sus malas intenciones!

A los inexpertos los mata su falta de experiencia, y a los necios los destruye su despreocupación;

pero el que me preste atención, vivirá en paz y sin temor de ningún peligro.»

Palabra del Señor.

Demos gracias a Dios.

Salmo Responsorial

Salmo 19

Cæli enarrant

1 Los cielos proclaman la gloria de Dios, y la bó- veda celeste pregona las obras de sus manos.

2 Un día emite palabra al otro día, y una noche a la otra noche imparte sabiduría.

3 Aunque no hay palabras, ni lenguaje, ni son oídas sus voces,

4 Por toda la tierra salió su sonido, y hasta el extremo del mundo su mensaje.

5 En el mar puso tabernáculo para el sol, y éste, como esposo que sale de su alcoba, se alegra cual paladín para correr su camino.

6 De un extremo de los cielos es su salida, y su curso hasta el término de ellos; nada hay que se esconda de su calor.

7 La ley del Señor es perfecta, que aviva el alma;

el testimonio del Señor es fiel, que hace sabio al sencillo.

8 Los mandamientos del Señor son rectos, que alegran el corazón; el precepto del Señor es claro, que alumbra los ojos.

9 El temor del Señor es limpio, que permanece para siempre; los juicios del Señor son verdad, completamente justos.

10 Deseables son, más que el oro, más que oro fino; dulce más que miel, que la que desti- la del panal.

11 Tu siervo es además por ellos alumbrado, y al guardarlos hay grande galardón.

12 ¿Quién podrá entender sus propios erro- res? Líbrame de los que me son ocultos.

13 Preserva también a tu siervo de las soberbias, que no se enseñoreen de mí; entonces seré ínte- gro, y estaré limpio del gran pecado.

14 Sean gratos los dichos de mi boca y la me- ditación de mi corazón delante de ti, oh Se- ñor, Roca mía y Redentor mío.

Gloria al Padre, Gloria al Hijo y al Espíritu Santo:

como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén

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Epístola

Santiago 3:1–12

Lectura de la Carta de Santiago

Hermanos míos, no haya entre ustedes tantos maestros, pues ya saben que quienes enseña- mos seremos juzgados con más severidad. To- dos cometemos muchos errores; ahora bien, si alguien no comete ningún error en lo que dice, es un hombre perfecto, capaz también de controlar todo su cuerpo. Cuando ponemos freno en la bo- ca a los caballos para que nos obedezcan, con- trolamos todo su cuerpo. Y fíjense también en los barcos: aunque son tan grandes y los vientos que los empujan son fuertes, los pilotos, con un pe- queño timón, los guían por donde quieren. Lo mismo pasa con la lengua; es una parte muy pe- queña del cuerpo, pero es capaz de grandes co- sas. ¡Qué bosque tan grande puede quemarse por causa de un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego. Es un mundo de maldad puesto en nuestro cuerpo, que contamina a toda la persona.

Está encendida por el infierno mismo, y a su vez hace arder todo el curso de la vida. El hombre es capaz de dominar toda clase de fieras, de aves, de serpientes y de animales del mar, y los ha do- minado; pero nadie ha podido dominar la lengua.

Es un mal que no se deja dominar y que está lleno de veneno mortal. Con la lengua, lo mismo bendecimos a nuestro Señor y Padre, que malde- cimos a los hombres creados por Dios a su pro- pia imagen. De la misma boca salen bendiciones y maldiciones. Hermanos míos, esto no debe ser así. De un mismo manantial no puede brotar a la vez agua dulce y agua amarga. Así como una higuera no puede dar aceitunas ni una vid puede dar higos, tampoco, hermanos míos, puede dar agua dulce un manantial de agua salada.

Palabra del Señor.

Demos gracias a Dios.

Por favor todos de pie para escuchar el Santo Evangelio.

Aclamación al Evangelio Escucharte Hablar

Marcos Witt

Quiero escuchar tu dulce voz Rompiendo el silencio en mí ser

Sé que me haría estremecer

Me haría llorar o reír y caería rendido ante ti.

Y no podría estar ante ti escuchándote hablar Sin llorar como un niño y pasaría el tiempo así

Sin querer nada más Nada más que escucharte hablar.

El Santo Evangelio

San Marcos 8:27–38

Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Marcos.

¡Gloria a ti, Cristo Señor!

Jesús y sus discípulos fueron a las aldeas de la región de Cesarea de Filipo. En el camino, Jesús preguntó a sus discípulos: —¿Quién dice la gen- te que soy yo?

Ellos contestaron: —Algunos dicen que eres Juan el Bautista, otros dicen que eres Elías, y otros dicen que eres uno de los profetas.

—Y ustedes, ¿quién dicen que soy? —les pre- guntó.

Pedro le respondió: —Tú eres el Mesías.

Pero Jesús les ordenó que no hablaran de él a nadie.

Jesús comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre tendría que sufrir mucho, y que sería re- chazado por los ancianos, por los jefes de los sacerdotes y por los maestros de la ley. Les dijo que lo iban a matar, pero que resucitaría a los tres días. Esto se lo advirtió claramente. Enton- ces Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprender- lo. Pero Jesús se volvió, miró a los discípulos y reprendió a Pedro, diciéndole: —¡Apártate de mí, Satanás! Tú no ves las cosas como las ve Dios, sino como las ven los hombres.

Luego Jesús llamó a sus discípulos y a la gente, y dijo: —Si alguno quiere ser discípulo mío, olví- dese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame.

Porque el que quiera salvar su vida, la perderá;

pero el que pierda la vida por causa mía y por aceptar el evangelio, la salvará. ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde la vi- da? O también, ¿cuánto podrá pagar el hombre por su vida? Pues si alguno se avergüenza de mí y de mi mensaje delante de esta gente infiel y pecadora, también el Hijo del hombre se aver- gonzará de él cuando venga con la gloria de su Padre y con los santos ángeles.

El Evangelio del Señor Te alabamos, Cristo Señor

Homilía

por el Rev. Janssen Gutiérrez

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El Credo Niceno

Creemos en un sólo Dios, Padre Todopoderoso, Creador de cielo y tierra, de todo lo visible e invisible.

Creemos en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre, por quién todo fue hecho; que por nosotros y por nuestra salvación bajó del cielo: por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre. Por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilatos, padeció y fue sepultado. Resucitó al tercer día, según las Escrituras, subió a los cielo y está sentado a la derecha del Padre. De nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y a muertos, y su reino no tendrá fin.

Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

Creemos en la Iglesia que es una, santa, católica y apostólica. Reconocemos un sólo Bautismo para el perdón de los pecados. Esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

Oración de los fieles

El Espíritu Santo nos ha dado ha conocer la filia- ción divina que nos dejó Jesucristo. Por medio del Hijo y con la fuerza del Espíritu presentamos al Padre nuestras intenciones. Respondemos:

R.- PADRE ATIENDE NUESTRAS SÚPLICAS.

1.- Te pedimos que el Espíritu nos guíe y nos de fuerza en la tarea de anunciar el evangelio.

OREMOS

R.- PADRE ATIENDE NUESTRAS SÚPLICAS.

2.- Envía tu Espíritu Santo sobre nuestros gober- nantes, para que promulguen leyes y políticas acordes con la dignidad de toda persona huma- na. OREMOS

R.- PADRE ATIENDE NUESTRAS SÚPLICAS.

3.- Te pedimos Padre, por los enfermos, sus fa- miliares y cuidadores, para que sientan el alivio y el consuelo que nos trae el Espíritu y alcancen pronto la curación.

OREMOS

R.- PADRE ATIENDE NUESTRAS SÚPLICAS.

4.- Padre del cielo, nadie es extranjero para ti y nadie está nunca lejos de tu cariño. En tu bon- dad, cuida de los migrantes, refugiados y solici- tantes de asilo, de los niños separados de sus familias en la frontera, de los que están separa- dos de sus seres queridos, de los que están per- didos y de los que han sido exiliados de sus ho- gares. OREMOS

R.- PADRE ATIENDE NUESTRAS SÚPLICAS.

5.- Concédenos la gracia de una santa audacia para ser solidarios con los más vulnerables entre nosotros y para ver en ellos el rostro de tu Hijo.

OREMOS

R.- PADRE ATIENDE NUESTRAS SÚPLICAS.

Confesión de Pecado

Celebrante: Jesús dijo:

El primer mandamiento es éste: Escucha, Israel:

El Señor nuestro Dios es el único Señor. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.

El segundo éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que és- tos.”

C o n f e s e m o s n u e s t r o s p e c a d o s c o n - t r a D i o s y c o n t r a n u e s t r o p r ó j i m o . Dios de misericordia, confesamos que hemos pecado contra ti por pensamiento, palabra y obra, por lo que hemos hecho y lo que hemos dejado de hacer. No te hemos amado con todo el cora- zón; no hemos amado a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Sincera y humildemente nos arrepentimos. Por amor de tu Hijo Jesucristo, ten piedad de nosotros y perdónanos; así tu voluntad será nuestra alegría, y andaremos por tus cami- nos, para gloria de tu Nombre. Amén.

La Absolución

Dios omnipotente tenga misericordia de ustedes, perdone todo sus pecados por Jesucristo nuestro Señor, les fortalezca en toda bondad y, por el po- der del Espíritu Santo, les conserve en la vida eterna. Amén.

La Paz

Celebrante: La paz del Señor sea siempre con ustedes.

Todos: Y con tu espíritu.

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Canto para la Paz

Quiero ser, Señor, instrumento de tu paz Quiero ser, oh Señor, instrumento de tu paz 1. Que donde haya odio, Señor

Ponga yo el amor

Donde haya ofensa, ponga perdón 2. Que donde haya discordia, Señor

Ponga yo unión

Donde haya error, ponga verdad

Presentemos al Señor con alegría las ofrendas de nuestra vida y de nuestro trabajo.

Canto Eucarístico

//De rodillas partamos hoy el pan//

De rodillas estoy, con el rostro al naciente sol Oh, Dios apiádate de mi.

La Gran Plegaria Eucarística

Celebrante: El Señor sea con ustedes Todos: Y con tu espíritu.

Celebrante: Elevemos los corazones.

Todos: Los elevamos al Señor.

Celebrante: Demos gracias a Dios nuestro Señor

Todos: Es justo darle gracias y alabanza.

El celebrante continua:

En verdad es digno, justo y saludable, darte gra- cias, en todo tiempo y lugar, Padre omnipotente, Creador de cielo y tierra.

Aquí, todos los domingos y en las ocasiones que se indique, se canta o dice el Prefacio Propio

Por tanto te alabamos, uniendo nuestras voces con los Ángeles y Arcángeles, y con todos los coros celestiales que, proclamando la gloria de tu Nombre, por siempre cantan este himno:

Sanctus

Santo, Santo, Santo, mi corazón te adora Mi corazón sabe decir, santo eres tú

Bendito es el que viene, en nombre del Señor Mi corazón sabe decir, santo eres tú.

El celebrante continua:

Padre Santo y bondadoso: En tu amor infinito nos hiciste para ti, y cuando caímos en pecado y que- damos esclavos del mal y de la muerte, tú, en tu misericordia, enviaste a Jesucristo, tu Hijo único y eterno, para compartir nuestra naturaleza hu-

mana, para vivir y morir como uno de nosotros, y así reconciliarnos contigo, el Dios y Padre de todos.

Extendió sus brazos sobre la cruz y se ofreció en obediencia a tu voluntad, un sacrificio perfecto por todo el mundo.

En la noche en que fue entregado al sufrimiento y a la muerte, nuestro Señor Jesucristo tomó pan;

y dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípu- los, y dijo: "Tomen y coman. Este es mi Cuerpo, entregado por ustedes. Hagan esto como memo- rial mío".

Después de la cena tomó el cáliz; y dándote gra- cias, se lo entregó, y dijo: "Beban todos de él.

Esta es mi Sangre del nuevo Pacto, sangre de- rramada por ustedes y por muchos para el per- dón de los pecados. Siempre que lo beban, há- ganlo como memorial mío".

Por tanto, proclamamos el misterio de fe:

Aclamación Memorial

Celebrante y Pueblo:

Cristo ha muerto.

Cristo ha resucitado.

Cristo volverá.

El celebrante continua:

Padre, en este sacrificio de alabanza y acción de gracias, celebramos el memorial de nuestra re- dención.

Recordando su muerte, resurrección y ascensión, te ofrecemos estos dones.

Santifícalos con tu Espíritu Santo, y así serán pa- ra tu pueblo el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, la santa comida y la santa bebida de la vida nueva en él que no tiene fin. Santifícanos también, para que recibamos fielmente este Santo Sacramento y seamos perseverantes en tu servicio en paz y unidad. Y en el día postrero, llévanos con todos tus santos al gozo de tu reino eterno.

Todo esto te pedimos por tu Hijo Jesucristo.

Por él, y con él y en él, en la unidad del Espíri- tu Santo, tuyos son el honor y la gloria, Padre omnipotente, ahora y por siempre. AMEN.

Oremos como nuestro Salvador Cristo nos enseñó.

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El Padre Nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, Santificado sea tu Nombre,

Venga tu reino, Hágase tu voluntad,

En la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.

Perdona nuestras ofensas,

Como también nosotros perdonamos A los que nos ofenden.

No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal Porque Tuyo es el Reino, Tuyo es el Poder Y Tuya es la Gloria, ahora y por siempre.

Amén!

La Fracción del Pan

Celebrante: ¡Aleluya!, Cristo nuestra Pascua se ha sacrificado por nosotros.

Pueblo: Celebremos la fiesta. ¡Aleluya!

La Comunión del Pueblo

Canto de Comunión

Pan de Vida

Jesús Adrián Romero

Cuando flaquea mi fe y siento desfallecer Cuando no puedo seguir y faltan fuerzas en mí Puedo a la mesa venir y puedo el pan compartir

Es Jesús el pan de vida, el maná de mi desierto Mi energía mi sustento

Es Jesús el pan de vida, mi necesidad primera Y sin ti yo nada fuera porque Jesús

Es Pan de vida eterna

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La oración post comunión

Omnipotente y sempiterno Dios, te damos gra- cias porque nos has nutrido con el alimento espi- ritual del preciosísimo Cuerpo y Sangre de tu Hijo, nuestro Salvador Jesucristo; y porque nos aseguras, en estos santos misterios, que somos miembros vivos del Cuerpo de tu Hijo y herede- ros de tu reino eterno. Y ahora, Padre, envíanos al mundo para cumplir la misión que tu nos has encomendado, para amarte y servirte como fieles testigos de Cristo nuestro Señor. A él, a ti y al Espíritu Santo, sea todo honor y gloria, ahora y por siempre. Amén.

La Bendición

Que el Espíritu de verdad les conduzca a toda verdad, confiriéndoles gracia para confesar que Jesucristo es el Señor, y proclamar las obras por- tentosas de Dios; y la bendición de Dios omnipo- tente, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, sea con ustedes y more con ustedes eternamente.

Amén.

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