VIGÉSIMO INFORME
ESTADO DE LA NACIÓN EN
DESARROLLO HUMANO SOSTENIBLE
“
Análisis electoral y de partidos políticos en
Costa Rica
”
-Informe
Investigadores1
Ronald Alfaro Redondo
Steffan Gómez Campos
1. Introducción ... 2
2. Sistema electoral y de partidos políticos ... 3
2.1. Democracia procedimental: elecciones libres y justas ... 3
2.2. Democracia participativa: Se amplían los espacios de participación ... 4
2.2.1. Participación se mantiene estable con nuevo calendario electoral ... 4
2.2.2. Paridad de género muestra las debilidades partidarias ... 5
2.3. Análisis político de los resultados electorales ... 8
2.3.1. Resultados ajustados en primera ronda ... 9
2.3.2. PAC gana elección pero pierde mayoría de los distritos nacionales ... 11
2.3.3. Apoyos partidarios varían con perfil socioeconómico de electores ... 14
2.3.4. Experiencia legislativa es la base de los liderazgos políticos ... 16
2.4. Consecuencias sobre el sistema de partidos políticos ... 17
2.4.1. Aumenta la fragmentación partidaria y la volatilidad electoral ... 17
2.4.2. Fuerte caída en la nacionalización partidaria ... 21
2.5. La perspectiva del votante: primer panel electoral ... 24
2.5.1. Contexto inicial de apatía e indecisión para el electorado ... 27
2.5.2. Electores desilusionados o desmotivados al inicio de la campaña ... 29
2.5.3. El votante “atípico” que creció durante la campaña ... 31
2.5.4. Dos momentos claves para la decisión electoral ... 33
2.5.5. Candidato y propuestas fueron claves en la decisión electoral ... 38
2.5.6. Simpatía partidaria y candidato claves en gane del PAC ... 38
3. Experimentos: aproximación a rasgos de la idiosincrasia costarricense ... 42
1. Introducción
El 2013 cerró en medio del decimosexto proceso electoral consecutivo desde la fundación de la Segunda República. Una campaña que se desarrolló en el clima electoral más adverso desde que se tienen registros. Durante el desarrollo de la campaña electoral los temas que dominaron la discusión fueron la desigualdad social, la pobreza, la corrupción, el rezago en infraestructura, la sostenibilidad de la seguridad social, y en menor medida la situación fiscal del país.
En materia electoral, se dieron los procesos internos para la creación de nuevos partidos para la competencia electoral. Trece fueron los partidos que presentaron nóminas para el Ejecutivo. Esta amplitud en la oferta electoral también evidenció las dificultades que enfrenta el sistema electoral para brindar acceso equitativo al financiamiento político, y a espacios de publicidad a la mayoría de los partidos políticos. Una vez más, varios de los candidatos presidenciales se manifestaron en contra públicamente y ante el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), de la invisibilización que sufrieron con las reglas electorales actuales. Un tema que sigue sin resolverse a pesar de algunas iniciativas que ha presentado el TSE para mejorar la equidad.
los partidos alcanzó el 40% mínimo para ganar en primera ronda, y por segunda vez el país irá a segunda ronda electoral a realizarse el 6 de abril. Los resultados fueron recibidos con sorpresa en buena parte del electorado porque el Partido Acción Ciudadana (PAC) culminó en primer lugar en la votación presidencial, con una diferencia de poco más de 19 mil votos por encima del tradicional Partido Liberación Nacional (PLN), que se mantuvo a lo largo de la campaña de primero en los diferentes sondeos de opinión.
El 2013 fue también un año importante para las investigaciones emprendidas por el Tribunal Supremo de Elecciones sobre las anomalías en el manejo del financiamiento político de la campaña electoral de 2010. Se dio el inicio de pesquisas judiciales, solicitudes de levantamiento de inmunidad de diputados, la elevación a juicio de algunos casos y la desestimación de otros. Todo lo cual plantea que las reformas electorales aprobadas en Octubre 2009 afinaron los controles sobre el financiamiento y evidenciaron prácticas incorrectas, o al menos dudosas, que los partidos políticos parecieran tener arraigadas en el manejo del financiamiento público y donaciones para sus campañas electorales.
2. Sistema electoral y de partidos políticos
2.1. Democracia procedimental: elecciones libres y justas
El balance general del país con respecto al sistema electoral y de partidos políticos fue positivo. Durante el 2013, e inicios de 2014 se celebró el decimosexto proceso electoral consecutivo del país, que culminó con una jornada en la que se garantizó el ejercicio del voto libre, informado, y respetuoso de los derechos civiles y políticos de la gran mayoría de la ciudadanía. Por un lado, fue un proceso que confirmó las tendencias del multipartidismo, con la mayor fragmentación política en 61 años. No sólo por el más alto nivel en el número efectivo de partidos desde 1953, sino también por la mayor cantidad de partidos políticos representados en el Congreso (9 en total). Y dentro de esta tendencia hacia la mayor pluralidad política, también se produjeron cambios importantes, pues la ciudadanía decidió depositar el mandato del Ejecutivo a un partido político distinto de los tradicionales (PLN y PUSC) a un nuevo partido político.
Se pusieron en práctica, además, nuevas oportunidades de participación ciudadana con el principio de paridad de género y el mecanismo de alternancia en las listas de candidaturas y órganos internos de los partidos políticos. También se abrió por primera vez la posibilidad del voto en el extranjero para la elección presidencial, de acuerdo con la normativa del nuevo Código Electoral de 2009.
insumo para la discusión con simulaciones del sistema de elección legislativa en seis escenarios electorales para el período 1990-2014.
2.2. Democracia participativa: Se amplían los espacios de participación
2.2.1. Participación se mantiene estable con nuevo calendario electoral
En las elecciones de febrero de 2014 un tercio del padrón electoral (33,2%) no participó de las elecciones. Dicho porcentaje es el cuarto más alto en 61 años. Lo superan los comicios de 1953, 1958 y 2006 (gráfico 1). Al igual que en todos los comicios desde 1953, el porcentaje de abstencionismo en las provincias de Guanacaste, Puntarenas y Limón fue superior al promedio nacional, llegando incluso a porcentajes del 40% en las dos últimas localidades.
Gráfico 1
Participación electoral en Costa Rica 1953-2014
Fuente: Elaboración propia con datos del TSE.
Estas provincias son a su vez las regiones de menores niveles de desarrollo y menores oportunidades para sus pobladores, lo cual reafirma la existencia de desigualdades y brechas políticas que se manifiestan regionalmente. En términos generales, quienes no participan de los eventos electorales son mayoritariamente población joven, hombres y residentes de las regiones costeras y fronterizas.
Las cifras de participación electoral de las últimas cinco elecciones son similares a las reportadas a inicios de la década de los años 1950 cuando un sector importante del electorado, los perdedores de la guerra civil de 1948, se encontraba en el exilio. Para la segunda ronda, el porcentaje de abstencionismo aumentó al 45,2%, superior al 41,5% de ausentismo en la segunda ronda de 2002
50 60 70 80 90 100
Recuadro 1
No existe un núcleo duro de abstencionismo
A pesar de que, desde 1998 el nivel de abstencionismo se ha identificado por encima del umbral del 30%, y más del 40% en segundas rondas, un análisis comparado del comportamiento electoral en la primera y segunda ronda de 2002 da cuenta que el núcleo duro de abstencionistas pudiera ser menor al pensando.
Este análisis consideró los poco más de 2.2 millones de personas que estaban empadronadas en las elecciones de 2002. Y se registró si votaron o no en primera y segunda ronda de manera comparada. El resultado muestra que del total de electores, en realidad sólo el 24% no votó ni en primera ni en segunda ronda (gráfico 2).
Gráfico 2
Comportamiento del electorado en las elecciones de 2002, febrero y abril
Fuente: Elaboración propia con datos del TSE.
De manera que este es el grupo que debe entenderse como el abstencionista duro. El cual se sitúa bastante por debajo del umbral del 30% que se ha identificado desde 1998.
En cuanto a los perfiles, destaca que más mujeres (55%) votaron en ambas elecciones en comparación con el porcentaje de hombres que hizo lo mismo (50%).
Al cierre de esta ponencia no se contaban con los datos desagregados a nivel individual para las elecciones de primera y segunda ronda de 2014. Por lo cual no fue posible replicar el mismo ejercicio con los datos de las últimas elecciones. Este es un análisis que queda pendiente para la próxima edición. Pues interesa determinar si este grupo de abstencionista duro, se mantiene o cambia significativamente.
2.2.2. Paridad de género muestra las debilidades partidarias
En esta elección se ampliaron los espacios formales de participación de la ciudadanía en la política, con la implementación de dos nuevos procedimientos
Se abstuvo en ambas
Votó en primera y se abstuvo en
segunda
Votó en ambas Votó sólo en
segunda 0
establecidos en el Código Electoral de 2009: el principio de paridad de género con alternancia de hombres y mujeres en las listas de candidatos y el voto en el extranjero.
Con respecto al primero, si bien se generaron condiciones más propicias para la participación igualitaria de las mujeres, su aplicación en 2014 no surtió el efecto esperado. En las elecciones legislativas se llevó a la práctica el principio de paridad con el mecanismo de alternancia en las listas de candidatos (un hombre y luego una mujer, o viceversa), pero los resultados no mejoraron el umbral alcanzado en el proceso anterior. Tanto en los comicios de 2006 como en los de 2010 veintidós mujeres fueron electas diputadas (38,6% de las curules) bajo la normativa que exigía un 40,0% de representación femenina. En el Congreso nombrado para el período 2014-2018 diecinueve candidatas obtuvieron un escaño legislativo, para una proporción de 33,3%.
Esta reducción se debe a que el Código Electoral solo habla de paridad a lo interno de cada papeleta (paridad vertical), pero no indica nada sobre la paridad entre listas en las provincias (paridad horizontal). De esta manera, apegado a la nueva normativa, un partido bien puede encabezar con hombres las candidaturas para el Congreso en las siete provincias, y designar mujeres en los segundos lugares. El problema surge porque, en el actual escenario de multipartidismo, la mayoría de los partidos solo logra la elección de los primeros lugares de las provincias, es decir, de las personas que encabezan las papeletas. Y si esas agrupaciones siguen postulando hombres en las primeras posiciones de las listas, es de esperar que se mantenga el predominio de estos sobre las mujeres en la conformación legislativa. Si a ello se le agregan otras distorsiones producto de la configuración del sistema electoral, el efecto de subrepresentación femenina es aún mayori.
Lo anterior fue, precisamente, lo que sucedió en 2014. Al analizar las nóminas de candidatos y candidatas, se comprueba que la mayoría de los partidos que lograron representación parlamentaria encabezó con hombres las siete listas. Hubo dos excepciones: el PASE y el PAC, que pusieron mujeres a la cabeza de sus papeletas en cuatro y tres provincias, respectivamente. Además cabe destacar que hubo un número importante de agrupaciones que encabezaron sus listas con mujeres, pero no obtuvieron ninguna diputación (cuadro 1).
Cuadro 1
Papeletas legislativas encabezadas por mujeres, según partido político. 1990-2014
Partido Político 1990 1994 1998 2002 2006 2010 2014 Total
Accesibilidad Sin
Exclusión 2 4 6
Acción Ciudadana 3 3 4 3 13
Liberación Nacional 1 2 5 1 2 11
Movimiento Libertario 1 0 2 2 2 7
Renovación Costarricense 1 1 0 1 1 4
Frente Amplio 1 1 2
Otros partidos 0 3 14 13 10 1 8 49
Total 1 4 18 21 21 14 22 101
Fuente: Elaboración propia con datos de TSE, 2014.
Este fenómeno se mantiene, si en vez de considerar sólo los encabezamientos se toman en cuenta todos los puestos que pueden ser elegibles en cada una de las listas. Cada provincia elige un número definido de curules, y dentro ellas, los partidos políticos eligen sus puestos de acuerdo con la cantidad de votos obtenidos. Con base en la revisión de los puestos que han logrado elegir los partidos políticos en cada una de las provincias desde 1990, es posible determinar cuáles son las posiciones dentro de cada provincia que tienen altas probabilidades de convertirse en diputaciones para cada partido. Esto es lo que se denomina puestos elegibles para cada agrupación, la cual varía en el tiempo y entre partidos.
Los datos agregados muestran que de las 4876 candidaturas para el Congreso propuestas por los partidos políticos entre 1990 y 2014, el 42% han sido ocupadas por mujeres. No obstante, al analizar la cantidad de esas candidaturas femeninas en puestos que pudieran ser elegibles, la proporción se reduce al 9%, frente a un 23% para los hombres. De hecho, no se observan cambios sustantivos en las posiciones de mujeres en puestos elegibles desde 1990 (cuadro 2).
Cuadro 2
Candidaturas en lugares elegibles dentro de las papeletas para el Congreso, 1990-2014
Año Hombres Mujeres Total
1990 421 85 506
Lugar elegible (%) 22 8 20
1994 388 109 497
Lugar elegible (%) 24 10 21
1998 429 370 799
Lugar elegible (%) 29 7 19
2002 389 386 775
Lugar elegible (%) 23 10 17
2006 470 422 892
Lugar elegible (%) 21 9 15
2010 311 293 604
Lugar elegible (%) 23 10 17
2014 423 380 803
Lugar elegible (%) 21 10 16
Total 2831 2045 4876
Lugar elegible (%) 23 9 17
En este escenario, uno de los principales desafíos para mejorar la representación femenina en el Congreso, es que los partidos políticos asuman con mayor responsabilidad el papel de las mujeres dentro de sus listas de candidaturas. Eso significa, poner más mujeres en posiciones con altas probabilidades de ser elegidas. Por eso, buena parte de la responsabilidad sobre este tema, recae en las decisiones que tomaron los partidos políticos a la hora de definir sus listas de candidaturas.
2.3. Análisis político de los resultados electorales
El 2 de febrero de 2014, los costarricenses efectuaron el decimosexto proceso electoral consecutivo desde 1953. En esta oportunidad se renovaron los cargos de Presidente, Vicepresidentes de la Republica (2) y 57 Diputados a la Asamblea Legislativa. La papeleta presidencial contenía la oferta electoral de trece partidos políticos.
A diferencia de otros sistemas electorales, en Costa Rica no es necesario inscribirse para sufragar, pues el registro de electores es automático. Un repaso a los datos generales de la elección da cuenta que un total de 3.078.321 electores estaban habilitados para votar. Esta cifra representó un incremento de 7.4 puntos porcentuales más que los registrados en 2010. El 75% de los electores residía en las provincias centrales y el 25% restante pertenecía a las regiones periféricas (fronteras y costas: Guanacaste, Puntarenas y Limón).
Además, por primera vez, 12.654 electores estaban habilitados para votar en el extranjero, en una de las novedades puestas en práctica en esta elección, según mandato de la reforma al Código Electoral de 2009 que abrió esta posibilidad. Para llevar a cabo el voto en el extranjero, el TSE habilitó 6.515 urnas electorales en 2.115 centros de votación dentro y fuera del país.
En esta oportunidad aumentó el número de juntas receptoras de votos y el de centros de votación producto de la habilitación de embajadas y consulados para que los ciudadanos residentes en el extranjero ejercieran su derecho al sufragio.
En general, las elecciones se desarrollaron en un ambiente de normalidad, aunque con eventos atípicos a lo interno de los partidos en medio de la campaña. Destacan la renuncia de un candidato del PUSC y la renuncia a efectuar campaña electoral del candidato del PLN en el mes para la segunda ronda.
Los resultados obtenidos dieron como ganador por primera vez al Partido Acción Ciudadana (PAC) con el 31% de los votos en primera ronda, relegando al Partido Liberación Nacional (PLN) –la agrupación más longeva– que ha controlado el Poder Ejecutivo por dos periodos consecutivos, al segundo lugar. En virtud de que ningún candidato alcanzó el 40% del voto popular, fue necesaria una segunda ronda prevista para el 6 de abril. En esta, el PAC ganó ampliamente, con lo cual accedió por primera vez al poder Ejecutivo. En un hecho que además significó la última demostración del rompimiento del bipartidismo que protagonizaron el PLN y el PUSC desde finales de la década de los años ochenta.
centro del país, donde se concentra la mayor cantidad de población, que es además el segmento que más participa en elecciones, tal y como se explica más adelante.
Al PLN lo apoyaron principalmente electores de zonas costeras y fronterizas, caracterizadas por ser mayores extensiones de territorio, menor densidad poblacional y mayores rezagos en materia de desarrollo humano y de participación política. Vale la pena recordar que antes de 2006 estas zonas constituían los bastiones electorales tradicionales del PUSC.
Con respecto a la asistencia electoral a las urnas, esta elección del 2014 se mantuvo en niveles de abstencionismo similares a los observados en las últimas cuatro elecciones desde 1998, con niveles por encima del 30%. En esta ocasión el electorado que se abstuvo de participar alcanzó el 32% del padrón.
Finalmente, con la conformación de la Asamblea Legislativa se confirma el tránsito hacia un sistema multipartidista, con la mayor fragmentación política en 61 años. No sólo por el más alto nivel en el número efectivo de partidos desde 1953, sino también por la mayor cantidad de partidos políticos representados (9 en total).
2.3.1. Resultados ajustados en primera ronda
La primera ronda electoral tuvo como principal característica la incertidumbre en el ganador hasta bien entrada la noche del 2 de febrero. Luego de una campaña intensa, con altibajos en las preferencias electorales del PAC, PLN y FA, los resultados dieron como ganador el PAC con un ajustado resultado, por encima del PLN. En tercera posición se situó el Frente Amplio, que estuvo a la cabeza de las preferencias electorales en buena parte de la campaña, y en cuarto y quinto lugar, bastante alejados de los tres anteriores, el Movimiento Libertario y el PUSC respectivamente (cuadro 3).
Cuadro 3
Resumen de resultados de la elección general 2014
Partido Político Elección Presidencial Elección Legislativa Escaños
Absolutos % Absolutos %
Liberación Nacional 610.634 29,7 526.531 25,71 18
Acción Ciudadana 629.866 30,6 480.969 23,48 13
Frente Amplio 354.479 17,25 269.178 13,14 9
Movimiento Libertario 233.064 11,34 162.559 7,94 4 Unidad Social Cristiana 123.653 6,02 205.247 10,02 8
Otros partidos a/ 103.776 5.09 403.817 19,7 5
Total votos válidos 2.055.472 100,0 2.048.301 100,0 57
a/ La categoría “Otros partidos” incluye en la elección presidencial a los restantes 8 partidos
políticos, 6 de los cuales no alcanzaron siquiera el 1% de los votos válidos emitidos. En el caso de la elección legislativa, dicha categoría agrupa a los restantes 16 partidos políticos, 1 de los cuales obtiene 2 diputados, y 3 de los cuales obtienen 1 diputado.
Esta fue una elección bastante singular, marcada por varios elementos diferentes a lo ocurrido con las elecciones de la historia reciente en el país. El primero fue el significativo aumento en el respaldo electoral a la izquierda política del país, representada por el Frente Amplio. Este partido, cuyo origen se remonta a 2004 (fundado originalmente a escala provincial y que se transforma a escala nacional en 2010) únicamente poseía un diputado en la legislatura anterior y 1 concejal municipal en todo el país (electo en Siquirres)ii. No obstante, la combinación de propuesta programática y un joven y beligerante candidato, lograron aglutinar el apoyo de votantes jóvenes y otro importante sector de votantes decepcionados con la labor del gobierno. El partido fue la segunda fuerza electoral en las provincias periféricas y eligió al menos un diputado en cada una de las 7 provincias del país, un hecho inédito entre las agrupaciones de izquierda en la historia electoral reciente.
El otro elemento a destacar fue el manejo de la campaña electoral del PLN, caracterizada por una primera etapa de poca aparición de su candidato en espacios. Situación que fue cambiando conforme avanzó la campaña. Pero los dos hechos más relevantes de este partido fueron: el desplazamiento al segundo lugar en los resultados de la primera ronda y el anuncio de su candidato de no realizar campaña electoral de cara a la segunda ronda.
El desplazamiento del PLN al segundo lugar se da en medio de una serie de circunstancias poco favorables de cara a la segunda ronda. El candidato liberacionista recibe 29,7% de los votos del electorado, cifra que constituye el más bajo apoyo recibido por un candidato en la historia del partido. La distancia entre el PLN y el PAC fue de 19.232, que equivalió a tan solo el 0.93% de los votos. De hecho, este dato constituyó la tercera menor diferencia entre dos agrupaciones políticas en la historia electoral costarricense.
Dado que ninguno de los candidatos superó el umbral del 40% de los votos válidos requeridos para ganar, de acuerdo con el Código Electoral, se requirió la celebración de una segunda ronda electoral por segunda ocasióniii. En ese contexto, ocurrió el otro hecho inédito en la política costarricense: el candidato liberacionista renunció a su campaña electoral de cara a la segunda ronda. Un hecho que fue valorado por buena parte de la opinión pública, como una implícita renuncia a sus aspiraciones presidenciales también. Y así lo confirmaron los resultados de la segunda ronda, debido al apoyo mínimo que obtuvo.
El PAC ganó por un ajustado margen con un candidato que a escasos cinco meses de la elección era de los menos conocidos entre la opinión pública y a quien las encuestas a escasos días de la elección, daba pocas posibilidades de forzar a una segunda ronda. No obstante, este partido experimentó un ascenso significativo en el respaldo electoral, debido a que aglutinó el apoyo de un sector importante de la oposición y de los indecisos. Ese apoyo fue justo lo necesario para desplazar al PLN y obtener la primera posición en la elección de febrero de 2014, y con ello el derecho a disputar la segunda ronda de abril.
intento de privatización o desmantelamiento de las capacidades estatales. Su candidato aprovechó su condición de diputado durante el período 2010-2014, que lo hacía una figura reconocida, para llevar un discurso enérgico que transmitió a comités patrióticos y otros grupos de base organizados en múltiples comunidades en todo el país. El apoyo de los sectores jóvenes fue patente en el FA.
En el caso del PAC, su campaña se caracterizó por las llamadas “rutas de la alegría” que consistían en recorridos a pie del candidato en diferentes comunidades del país, visitando de casa en casa y saludando a la gente en la calle con música de cimarrona. Un aspecto diferente dentro de las campañas electorales del país en los últimos años.
El repunte del FA durante diciembre, hizo que la campaña del PLN diera un giro. Lo que en un inicio fue una campaña liberacionista de bajo perfil, pasó a partir de diciembre a una estrategia más confrontativa contra el FA y su ideología de izquierda. Situación que fue utilizada por el PLN para catalogarlos como de comunista y “chavista”, en un intento por sembrar dudas sobre los beneficios del proyecto político del FA.
Tal parece que estas disputas entre la campaña del PLN y el FA, presente también en los diversos debates presidenciales organizados durante la campaña, benefició al PAC. Cuyo candidato se proyectó como una opción moderada y capaz de romper la inercia política del continuismo, con un discurso autodenominado por su candidato como “progresista” y sin extremos ideológicos.
2.3.2. PAC gana elección pero pierde mayoría de los distritos nacionales
Los resultados de la elección de febrero son paradójicos a primera vista. La diferencia entre el PAC y el PLN fue de menos de un 1% de los votos. Y aunque el PAC gana la elección, al analizar los resultados electorales desagregados hasta el nivel distrital, se observa que de hecho pierde la mayoría de los distritos de todo el país.
El PLN ha ganado la mayoría de los distritos del país en las últimas elecciones. En el año 2006, la elección presidencial entre el PLN y el PAC también fue muy ajustada, con una diferencia de apenas 1,1% de los votos entre ambos partidos, pero ganada por el primero en primera ronda. En esa oportunidad, el partido liberacionista ganó el 64% de los distritos de todo el país, suficiente para alcanzar el 40,9% de los votos válidos.
En el 2010, el PLN vuelve a vencer en la elección presidencial. En esta ocasión arrasa en todo el país, ganando el 96% de los distritos del país. Con ello alcanza el 46,9% de los votos, y saca una diferencia de más de 21% de votos sobre el PAC que ocupó el segundo lugar.
En estas elecciones de 2014, el PLN vuelve a vencer en la mayoría de los distritos del país. Gana el 57% de los distritos, pero en esta ocasión no le alcanza para ganar la elección en primera ronda, e incluso es desplazado al segundo lugar en la elección de febrero. Por el contrario, el PAC ganando tan sólo el 38% de los distritos del país, logra ser primero, pasar a segunda ronda y posteriormente ganar la elección presidencial (cuadro 4).
Distritos ganados por partido político en elecciones presidenciales, 2006, 2010, y 2014 (valores absolutos y relativos)
Partido Político
Elección
2006 2010 2014
ABS REL ABS REL ABS REL
PLN 298 0,64 448 0,96 273 0,57
PAC 170 0,36 13 0,03 184 0,38
FA -- -- -- -- 19 0,04
ML -- -- -- -- 1 0,002
PUSC 1 0,00 8 0,02 1 0,002
Total 469 469 478
Fuente: Elaboración propia con datos del TSE
Dados estos datos, la pregunta central que surge es: ¿A qué se debe que el PAC, ganando apenas poco más de una tercera parte de los distritos de todo el país, lograra quedar en primer lugar en las elecciones de febrero y posteriormente ganar en segunda ronda?
La respuesta pasa necesariamente por el análisis de los resultados electorales, bajo una perspectiva espacial-territorial desagregada. Para ello se procedió a realizar un mapa de resultados electorales y su equivalente cartograma. Con ello es posible mostrar de manera más clara la fortaleza del PAC territorialmente sobre el PLN en esta elección de 2014.
Como se puede apreciar en el Mapa 1, la mayoría del área del mapa es color verde, en correspondencia con la cantidad de distritos ganados por el PLN. Hay un grupo de distritos, en el centro del país, ganados por el PAC (color amarillo), y otros menos ubicados predominantemente en la periferia del país ganados por el FA (color negro). No obstante, esta representación territorial contrasta con los resultados electorales: un mapa predominantemente verde no concuerda con los resultados que dieron como primer lugar al PAC.
Por ello es necesario representar los resultados mediante el cartograma respectivo. En este caso, el resultado visual es bastante distinto, y en correspondencia con los resultados electorales reales. Como se puede apreciar, la gran mayoría del 38% de los distritos ganados por el PAC están ubicados en el Valle Central, donde habita poco más de la mitad de la población del país, que es además la población que tiene mayor propensión a votar. De manera que el PAC no optó por ganar en todo el país, sino en aquellos distritos que le daban la suficiente cantidad de votos para ganar. Eso implicó que sus apoyos se concentraron en una parte del país, obteniendo bajos niveles de nacionalización partidaria, como se analiza más adelante.
todo el país, el PLN ganó 274, quedó en segundo lugar en 190 y en tercer lugar sólo en 14. Eso explica que los resultados finales fueran tan ajustados.
El PAC por el contrario, tuvo una fuerte concentración de apoyo en los 182 distritos que ganó, pero en todos los demás distritos el apoyo fue disperso. Quedó en 166 distritos de segundo, y en 75 distritos de tercero. Pero hubo otros 103 distritos en los que quedó de cuarto, quinto e incluso sexto lugar, recibiendo muy pocos votos en comparación con el PLN.
Mapa 1
Mapa y cartograma de resultados electorales según partido político. Elección primera ronda de febrero de 2014
Fuente: Elaborado por Óscar Chacón con datos del TSE.
agrupación muestra importantes debilidades para "nacionalizar" y expandir territorialmente su respaldo.
Tal y como se mencionó, ninguno de los candidatos presidenciales superó el umbral mínimo para triunfar en primera ronda, por lo que fue necesario organizar una segunda ronda que se celebró el día 6 de abril.
De manera inesperada, el candidato del PLN decidió un mes antes, abandonar su campaña y abrir las posibilidades para el virtual triunfo a su oponente del PAC. Este hecho inédito en la política costarricense produjo un remezón institucional a lo interno del PLN con fuertes críticas a la decisión del candidato y del comando de campaña, que además envió señales de una crisis de liderazgo a lo interno del partido.
Ante ese hecho, el candidato del PAC reorganizó su campaña con un claro objetivo: obtener un millón de votos, es decir, un tercio del electorado, considerada una cifra bastante ambiciosa de conseguir. Sin embargo, en la elección de abril por la segunda ronda, el PAC no sólo alcanzó la meta, sino que la superó, pues obtuvo poco más de 1.3 millones de votos, ganando la presidencia. Este caudal electoral significó una ventaja superior a 50 puntos porcentuales con el PLN (78% versus 22%), en lo que constituyó el margen de victoria más amplio en la historia costarricense.
Los resultados desagregados territorialmente confirman lo anterior. En esta ocasión el panorama fue muy distinto a lo ocurrido en las elecciones de febrero. El PLN sólo ganó 2 distritos (Huacas en Hojancha y Porvenir en Nandayure), frente a un PAC que se impuso abrumadoramente en los restantes 476 distritos del país.
2.3.3. Apoyos partidarios varían con perfil socioeconómico de electores
El análisis detallado de las bases de apoyo detrás de cada partido político en las elecciones nacionales de 2014, muestra que estas agrupaciones se conectan socialmente con perfiles socio-económicos y demográficos bien distintos.
Una aproximación al análisis a nivel cantonal, se basó en la comparación de los niveles de apoyo electoral de los principales partidos en la elección de febrero de 2014, con la proporción de hogares con insuficiencia de recursos. De esta forma fue posible establecer un perfil de apoyo socioeconómico por partido político.
Gráfico 3
Bases de apoyo electoral partidario según porcentaje de hogares con insuficiencia de recursos. Primera ronda electoral febrero 2014
Fuente: Elaboración propia, con datos del TSE y PEN 2014
La otra relación en importancia es la del FA (R2= 0,407), que tiene una base electoral contraria a la del PAC. Quienes más apoyaron a este partido de ideología de izquierda fueron los cantones donde la proporción de hogares con insuficiencia de los recursos es mayor. Es decir, los cantones más pobres del país, que se encuentran además en la zona periférica. Particularmente cantones costeros o limítrofes.
Curiosamente, el ML tiene una base de apoyo electoral con características muy similares a las del FA, aunque la relación entre ambas variables es menor (R2= 0,302). Ello a pesar de que el ML tiene una ideología de corte liberal, opuesta por completo a la del FA. Aun así, su discurso ha logrado calar con mucho más fuerza en los cantones que tienen un perfil socioeconómico más bajo.
Y finalmente, el caso del PLN difiere de los tres anteriores. Es el partido en donde la relación entre las dos variables de análisis es bastante menor (R2= 0,258), lo cual muestra que sus bases de apoyo electoral no parecieran estar caracterizadas de manera significativa por el perfil socioeconómico. El PLN obtiene votos de manera más o menos homogénea tanto de zonas urbanas como de rurales, y de manera similar entre estratos medios y alta, como de sectores con
mayores necesidades. Situación que coincide con los datos de nacionalización partidaria anteriormente descritos para este partido.
2.3.4. Experiencia legislativa es la base de los liderazgos políticos
En el marco de un proyecto de investigación que en forma conjunta desarrollan el PEN y el Instituto de Formación y Estudios en Democracia (IFED), del TSE, en esta sección se presentan los resultados de un análisis sobre la trayectoria de los liderazgos partidarios en el país. Para llevar a cabo el estudio se rastreó lo que se denominó “la cara visible” de los partidos, entendida como la cúpula de personas de mayor rango e importancia a lo interno de la agrupación (presidentes, secretarios generales y candidatos presidenciales), así como en el Congreso (presidentes del Directorio y jefes de fracción) y el Poder Ejecutivo (presidentes y vicepresidentes de la República) durante el período 1982-2014. Esta es una aproximación al tema de la experiencia acumulada que tienen los partidos, de la cual depende la mayor o menor dificultad que pueden enfrentar sus líderes para realizar sus labores de gestión y representación política (para mayor detalle de la metodología utilizada, consúltese el Anexo Metodológico).
El principal hallazgo es que la trayectoria política de los líderes al llegar a su cargo más alto está sobre todo en la esfera partidaria. De las 162 personas identificadas, el grupo más numeroso acumuló experiencia en las estructuras internas de sus respectivas agrupaciones (34,6%). El análisis por cúpulas reveló que, en el ámbito de los partidos, el grupo más amplio (18 personas) tuvo experiencia previa en ese nivel y en el legislativo, es decir, además de ser líderes partidarios en algún momento también fueron diputados; un segundo grupo (14 casos) está conformado por personas que al ingresar a la cúpula no habían tenido otra participación de alto perfil. En el plano legislativo, la mayoría de quienes ostentaron los máximos cargos (presidente del Directorio o jefe de fracción) tuvo una trayectoria previa en los órganos internos de una agrupación política (45 casos). Finalmente, en el Poder Ejecutivo 9 de los 23 presidentes y vicepresidentes de la República desde 1982 no desempeñaron puestos de liderazgo en otros ámbitos del gobierno o de sus partidos (cuadro 5).
Cuadro 5
Experiencia política de los liderazgos partidarios, según nivel de la cúpulaa/.
1982-2014
Cúpula
Nivel de experiencia Total Partidariab/ Legislativac/ Ejecutivad/
Partidario y ejecutivo 14 2 11 1
Partidario y legislativo 37 18 15 4
Partidario y local 5 1 4 --
Partidario, legislativo y ejecutivo 16 7 6 3
Partidario, local y legislativo 4 2 2 --
Partidario, local, legislativo y
ejecutivo -- -- -- --
Ninguna 23 14 -- 9
Totales 162 56 83 23
a/ La cúpula (partidaria, legislativa y ejecutiva) está conformada por líderes que cumplen alguno de los criterios consignados en el cuadro 7.2 del Anexo Metodológico.
b/ Incluye presidentes y secretarios generales del partido y candidatos a la Presidencia de la República.
c/ Incluye presidentes del Congreso y jefes de fracción. d/ Incluye presidentes y vicepresidentes de la República.
Fuente: Elaboración propia.
2.4. Consecuencias sobre el sistema de partidos políticos
2.4.1. Aumenta la fragmentación partidaria y la volatilidad electoral
En lo que respecta a la elección legislativa, los resultados de febrero de 2014 confirman el afianzamiento de un sistema multipartidista, sin mayoría parlamentaria de ningún partido político. Similar a lo que ha sucedido desde 1998, excepto porque ahora hay mayor fragmentación. Debido a que el partido que gana el Ejecutivo, no tiene un correlato de fuerza mayoritario en el Legislativo, se produce un escenario de gobierno dividido. Situación que en sistemas presidencialistas, como el costarricense, puede significar dificultades en la construcción de acuerdos y en la implementación de políticas por iniciativa del gobierno.
La conformación del Congreso para el periodo 2014-2018 muestra que la primera minoría quedó en manos del PLN con 18 diputaciones, seguido del PAC con 13. La distribución de curules hace que, para conformar una mayoría simple se requieran acuerdos entre tres partidos políticos o más, cuando el PAC y el PLN no logren acuerdos conjuntos. En ese escenario, el éxito de las iniciativas legislativas dependerá de la capacidad para generar acuerdos en una agenda de temas comunes cuando menos. Situación que, como se ha reseñado en Informes del Estado de la Nación (2013 y 2012) no ha sido una tarea sencilla.
En términos de los cambios en las cuotas de poder dentro del Congreso, los resultados muestran que los principales ganadores en la elección legislativa fueron el Frente Amplio, el PUSC, el PAC y el bloque de partidos evangélicos. Por el contrario, quienes perdieron cuota de poder fueron el PLN, el ML y el PASE. De todos estos cambios el que más destaca es el aumento significativo en la cantidad de diputados electos que tuvo el FA en esta elección. Pasó de un diputado en los dos anteriores periodos legislativos, a nueve en esta ocasión. Con una característica muy importante: eligió diputaciones en todas las provincias del país. Reflejo del mayor alcance territorial que obtuvo, y con ello, mayores niveles de nacionalización partidaria, como se explica en detalle más adelante (cuadro 6).
Cuadro 6
Conformación del Congreso por período legislativo, según partido político
Partido político Período legislativo Diferencia
Liberación Nacional (PLN) 25 24 18 -6
Unidad Social Cristiana (PUSC) 5 6 8 2
Acción Ciudadana (PAC) 17 11 13 2
Movimiento Libertario (ML) 6 9 4 -5
Accesibilidad sin Exclusión (PASE) 1 4 1 -3
Frente Amplio (FA) 1 1 9 8
Restauración Nacional (RN) 1 1 1 0
Unión Nacional (PUN) 1 0
Renovación Costarricense (RC) 1 2 1
Alianza Demócrata Cristiana (PADC) 1 1
Cantidad de partidos representados 8 8 9
Fuente: Elaboración propia con datos del TSE.
Además, la conformación del Congreso aumentó a nueve partidos políticos. En perspectiva histórica, es la cantidad más alta de partidos con representación legislativa. Ello se debió al ingreso del PADC, de denominación evangélica. Con lo cual aumentó a cuatro las curules de partidos evangélicos, duplicando la representación del período 2010-2014.
En comparación con la composición parlamentaria del 2010, la fracción de Liberación Nacional disminuyó de 24 a 18 diputados, el PAC aumentó de 11 a 13, el Frente Amplió aumentó de 1 a 9, el Movimiento Libertario obtuvo únicamente 4 legisladores, el PUSC incrementó su fracción de 6 a 8 parlamentarios, el Partido Accesibilidad sin Exclusión (PASE) pasó de 4 a 1, el Partido Renovación Costarricense pasó de 1 a 2 y los restantes 3 partidos que obtuvieron representación legislativa son unipersonalesiv. Por sexta elección consecutiva desde 1994, ninguna agrupación política cuenta con mayoría parlamentaria (29 diputados), lo cual obliga a todas las fuerzas a negociar y construir alianzas para la aprobación de leyes. La Asamblea Legislativa 2014-2018 se caracteriza por ser la de mayor fragmentación dada la representación de 9 partidos políticos. El antecedente más cercano en esta materia se dio en los periodos 1974-1978 y 2006-2010 en los que 8 partidos se distribuyeron los 57 escaños. La composición histórica del Congreso (1953-2014) por familias de partidos políticosv muestra el crecimiento de partidos de izquierda y centro-izquierda. Este repunte contrasta con la caída de las fuerzas de centro y centro/derecha.
Cuadro 7
Familia de
partidos políticos 53 58 62 66 70 74 78 82 86 90 94 98 02 06 10 14
Partido de centro 30 20 29 29 32 27 25 33 29 25 28 23 17 25 24 18
Partidos de derecha y
centro/derecha 15 25 27 28 23 26 27 19 25 29 25 28 25 12 15 12
Partidos de izquierda y
centro/izquierda 0 0 1 0 2 3 4 4 2 1 2 3 14 18 12 22
Partidos regionales e
intereses específicos 0 0 0 0 0 1 1 1 1 2 2 3 1 2 6 5
Total 45 45 57 57 57 57 57 57 57 57 57 57 57 57 57 57 Categorías:
1) Partido de centro: se trata del Partido Liberación Nacional, la agrupación política de mayor trayectoria en el país. El PLN fundado en 1951 emergió como una agrupación de inclinación socialdemócrata. Sin embargo posteriormente modificó su carácter ideológico y actualmente constituye un partido centrista.
2) Partidos de derecha y centro/derecha: incluye a los partidos Demócrata, Republicano Nacional Independiente, Unión Nacional, Republicano, Independiente, Unión Cívico Revolucionaria, Unificación Nacional, Demócrata Cristiano, Nacional Independiente, Renovación Democrática, Coalición Unidad, Movimiento Nacional, Unidad Social Cristiana y Movimiento Libertario.
3) Partidos de izquierda y centro/izquierda: agrupa a los partidos Acción Demócrata Popular, Acción Socialista, Frente Popular Costarricense, Pueblo Unido, Alianza Popular, Fuerza Democrática, Acción Ciudadana y Frente Amplio.
4) Partidos regionales e intereses específicos: Unión Agrícola Cartaginés, Acción Democrática Alajuelense, Unión Generaleña, Agrario Nacional, Renovación Costarricense, Acción Laborista Agrícola, Integración Nacional, Accesibilidad sin Exclusión y Restauración Nacional.
Fuente: Elaboración propia con información del TSE.
En la literatura especializada sobre partidos políticos predomina la idea de que a mayor fragmentación del sistema político mayor dificultad para construir mayorías y que éstas generen acuerdos. Para medir la fragmentación del sistema de partidos políticos se utiliza el indicador denominado Índice número efectivo de partidos (Laakso y Taagepera, 1979). Entre más se acerque el valor del índice a 2 se está en presencia de un sistema de partidos catalogado como bipartidista y entre mayor el valor, mayor es la fragmentación del sistema. Básicamente, el NEP permite estimar cuántos partidos tienen un peso significativo en la conformación del Congresovi.
Gráfico 4
Número efectivo de partidos parlamentarios (NEPp), 1978-2018
Fuente: Elaboración propia con base en datos del TSE
Estos datos muestran un avance en cuanto a la mayor apertura del sistema político costarricense a nuevas fuerzas políticos. Ello a pesar de que no han ocurrido reformas electorales significativas para propiciar este aumento de la pluralidad políticavii. No obstante, también plantea nuevos retos por el lado de la gobernabilidad, en la medida que más partidos políticos representados, aumenta los costos de transacción para llegar a acuerdos políticos. Por ello, es importante llamar la atención sobre la necesidad de mejorar el nivel de la deliberación política para facilitar acuerdos políticos. Pero esos esfuerzos se deben acompañar de reformas electorales que adecúen las reglas del juego legislativo al nuevo escenario multipartidista que experimenta el sistema político costarricense.
El otro aspecto analizado en las elecciones 2014 es la volatilidad o el desplazamiento del voto entre agrupaciones políticas. Dicho indicador mide la diferencia neta entre las proporciones de votos obtenidos por los partidos políticos en dos elecciones sucesivas. Es decir, este indicador estima el porcentaje de individuos que cambia de partido entre dos elecciones.
Según los resultados finales de las elecciones legislativas, un 28% de los electores en los comicios presidenciales y un 24% en las elecciones legislativas apoyó a un partido diferente en 2014 con respecto al que había respaldado en 2010. Los cambios en las preferencias partidarias de 2010 y 2014 reportados por el índice son más altos que los registrados durante el período de vigencia del bipartidismo PLN-PUSC entre 1986 y 1998, pero no llega a los niveles de los comicios de 1962, 1966, 1978, 2002 o 2006 (gráfico 5).
Gráfico 5
Volatilidad electoral 1953-2014
Fuente: Elaboración propia con base en datos del TSE
Analizados desde una perspectiva histórica, los incrementos en la volatilidad electoral en el período 1953-2014 produjeron alteraciones importantes en la correlación de fuerzas políticas, particularmente en las elecciones de 1966, 1974, 1978, 1998, 2002, 2006 y 2014. En estos procesos electorales los cambios en el respaldo generaron alternancia en el poder, desplazamientos y sustituciones de partidos políticos de una elección a otra. Inclusive algunas agrupaciones desaparecieron por completo de la escena política, tal y como sucedió con Unión Nacional en 1970 y Unificación Nacional en 1978. Además la alta volatilidad produjo cambios significativos en la correlación de fuerzas en el Ejecutivo, el Congreso y las municipalidades.
2.4.2. Fuerte caída en la nacionalización partidaria
La literatura especializada ha empleado un índice para medir la fortaleza relativa de los partidos denominado, índice de nacionalización partidaria. Este indicador estima las diferencias territoriales del apoyo electoral. De manera que, por nacionalización partidaria se debe entender el grado en que los partidos reciben niveles similares de apoyo electoral en las diferentes regiones del país. La nacionalización partidaria se mide con un índice que se calcula individualmente para cada agrupación política (party nationalization) y también se puede calcular para el sistema de partidos políticos en general (party system nationalization).
Su estimación se basa en el coeficiente de Gini y permite efectuar comparaciones entre partidos, entre sistemas de partidos, entre elecciones y a lo largo del tiempo. La escala del índice es de 0 a 1. Un nivel de nacionalización partidaria cercano a 0 significa que el partido recibe un 100% de votos en una provincia y un 0% de respaldo en el resto. Mientras más se acerque el valor a 1, más “nacionalizado” será el partido o sistema de partidos. En este sentido, dos
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60%
1958 1962 1966 1970 1974 1978 1982 1986 1990 1994 1998 2002 2006 2010 2014
agrupaciones pueden tener el mismo porcentaje de votos, pero mostrar disparidades importantes en su nivel de nacionalización. Un sistema de partidos “nacionalizado” es aquel en que los niveles de apoyo electoral de la mayor parte de las agrupaciones políticas no varían significativamente entre una provincia y otra. Por el contrario, a mayores diferencias territoriales en el apoyo partidario, menor es el grado de nacionalización (Alfaro, 2006).
El sistema de partidos políticos costarricense muestra en ambas elecciones, presidencial y legislativa, una fuerte caída en los niveles de nacionalización partidaria. Tal y como se aprecia en el gráfico 6, el sistema de partidos políticos en Costa Rica no había exhibido disparidades regionales como las que se aprecian en 2014. Dos factores se combinan en esta materia. Por un lado, los niveles de nacionalización de agrupaciones como el PLN, ML y el PAC decrecieron en comparación con los reportados en 2010. Esto contrasta con lo sucedido en el PUSC y el Frente Amplio, agrupaciones que más bien incrementaron su nivel de nacionalización.
Gráfico 6
Nacionalización del sistema de partidos en Costa Rica 1953-2014
Fuente: Elaboración propia con datos del TSE.
Cuando se analizan los partidos individualmente y sus niveles de nacionalización, tradicionalmente las agrupaciones con mayores niveles de nacionalización eran el PLN y el PUSC (excepto en 2006). En la elección de 2014 el PLN, a pesar de experimentar una reducción, continúa encabezando la nacionalización partidaria. No obstante, el Frente Amplio fue el partido con el segundo mayor nivel de nacionalización, con un valor de 0.91 en una escala 0-1. Paradójicamente, el partido más votado en ambas rondas electorales, el PAC, obtuvo su nivel más bajo de homogeneidad del respaldo electoral: con un valor 0.79 en el índice.
,800 ,820 ,840 ,860 ,880 ,900 ,920 ,940 ,960 ,980 1,000
1953 1958 1962 1966 1970 1974 1978 1982 1986 1990 1994 1998 2002 2006 2010 2014
En el Movimiento Libertario la nacionalización se redujo ligeramente al pasar de 0.89 a 0.88. Este resultado evidencia que estas últimas agrupaciones aún se encuentran en un período de consolidación de su apoyo electoral como lo reflejan sus niveles de nacionalización partidaria. En el caso del PUSC, luego de obtener su peor nivel de “nacionalización” en 2006 (con un valor 0.79), el partido ha logrado recuperar sus niveles previos. En 2014 el PUSC obtuvo 0.89 en el índice de nacionalización, su mejor valor en las últimas tres elecciones, pero aún por debajo de sus niveles más altos observados a finales de los años ochenta e inicios de los noventa (gráfico 7).
Gráfico 7
Índice de nacionalización partidaria en las elecciones presidenciales 1953-2014
(partidos y años seleccionados)
Fuente: Elaboración propia con datos del TSE.
En síntesis, la evidencia mostrada en este apartado confirma la alta fragmentación, fragilidad y fluidez del sistema de partidos costarricense. Estas características contrastan radicalmente con la estabilidad y bipolaridad que ha exhibido tradicionalmente dicho sistema. Sumado a ello los partidos experimentan, en mayor o menor medida, dificultades para nacionalizar su respaldo electoral.
diferentes sectores sociales. Además, recuperar la confianza perdida en la ciudadanía, así como fortalecer sus estructuras internas, particularmente las de reclutamiento y formación partidaria y pensamiento político.
2.5. La perspectiva del votante: primer panel electoral
En el XIX Informe Estado de la Nación se argumentó que las elecciones nacionales de 2014 se efectuaron en el contexto político más desfavorable desde que se tenía registro. Caracterizado por una menor concurrencia a las urnas, el realineamiento partidario, la alta incertidumbre y volatilidad en las preferencias electorales y los niveles más bajos de apoyo y satisfacción con la democracia.
A pesar de este contexto, lo cierto es que la ciudadanía optó por darle un voto de confianza al sistema político. A pesar de que las condiciones eran adversas, la campaña electoral logró cambiar el estado de ánimo del votante promedio. Por medio de un panel electoral fue posible entender mejor los cambios en las preferencias electorales y la magnitud de esos cambios (recuadro 2).
Recuadro 2
Herramienta de panel para estudios electorales
La forma tradicional de estudiar los procesos electorales ha sido mediante la aplicación de encuestas (telefónicas, casa por casa o una mezcla de ambas), que aunque útiles, como cualquier otro instrumento también tienen limitaciones metodológicas. El escenario de alta complejidad e incertidumbre en la decisión electoral de esta campaña constituyó una limitación para las encuestas. Por tratarse de muestras estadísticas donde varían las personas entrevistadas, es posible captar tendencias generales de la opinión pública, pero no permiten comprender la manera como la ciudadanía afronta su participación en una contienda electoral desde una perspectiva dinámica.
En virtud de ello, entre los meses de octubre 2013 y febrero 2014 el Programa Estado de la Nación llevó a cabo el primer panel electoral del país en conjunto con Unimer. El panel tiene tres ventajas comparativas: la primera es que se entrevista a los mismos votantes en varias ocasiones a lo largo de la campaña electoral, lo cual permite saber si las preferencias han cambiado o si, por el contrario, se mantienen estables. En segundo lugar, se puede estimar la magnitud de los cambios entre los entrevistados y por último, es posible conocer la dirección que siguen los cambios en las preferencias y determinar a cuáles candidatos beneficia o perjudica. La combinación de estos tres factores permite recopilar información más detallada, que resulta de gran utilidad para estudiar las preferencias ciudadanas en contextos de alta volatilidad electoral e incertidumbreviii.
La muestra empleada del panel es no probabilística, un factor importante a tener en consideración en lo que respecta al análisis de los resultados. Para este estudio se seleccionaron 150 votantes con cinco perfiles preestablecidos (30 personas por perfil), los cuales fueron entrevistados vía telefónica en cinco ocasiones distintas durante el proceso electoral, cuatro de ellas antes de la elección de febrero y una posterior a dicha elección, para un total de 750 observaciones.
género y zona de residencia (GAM o fuera de GAM). Durante las 5 rondas se envió la invitación a los 352 contactos. Cuando algún “titular” no respondía era sustituido por otro que hubiera respondido a todas las olas anteriores y además tuviera un perfil semejante (sexo y zona). Si el perfil del sustituto no era exacto aun así se decidía incluirlo para poder tener completos el número de casos en cada celda. Si existían varios candidatos para sustituir al titular esta asignación se realizaba de forma aleatoria. Finalmente, cuando la muestra de sustitución se agotaba las celdas podrían tener faltantes.
En términos de la selección de participantes, en el estudio se predefinieron y seleccionaron a los entrevistados usando cinco perfiles de electores: 1) votantes jóvenes (18 a 29 años de edad), 2) electores decididos a votar, 3) electores que manifestaron su interés de votar pero no tenían un candidato de preferencia, 4) ciudadanos que expresaban dudas de ir a votar, y 5) electores con bajas probabilidades de votar. Estos perfiles ciertamente no pretendían ser exhaustivos de la diversidad del electorado costarricense, pero garantizan dos aspectos centrales en la muestra empleada. Por un lado la variabilidad en las preferencias y por el otro examinar cómo reaccionan votantes de distintas características sociopolíticas a los mismos estímulos y acontecimientos que se dan durante la campaña.
El cuestionario aplicado se dividió en cuatro grandes secciones. La primera sección incluía una serie de preguntas de control básicamente variables sociodemográficas. La segunda sección estuvo compuesta por tres tipos de preguntas: preguntas “termómetro” para indagar aspectos relacionadas con la campaña, partidos y candidatos para determinar si los ciudadanos se sentían más o menos atraídos conforme evolucionaba la campaña; además se incluyeron preguntas de seguimiento tales como el descontento y la confianza en las instituciones; y por último se incluyeron preguntas para atender temas coyunturales que fueron apareciendo en el desarrollo de la campaña para examinar los impactos electorales de estos. La tercera sección del cuestionario se dedicó a indagar aspectos relacionados con el momento en el que los votantes adoptan la decisión de votar o abstenerse y de apoyo a un candidato, de manera que se explora el momento (o los momentos) decisivos y los temas que más influyen en la toma de decisiones político-electorales que experimentan los individuos. Finalmente, la cuarta sección corresponde a una novedad metodológica que se desarrolló en el panel con la introducción de cinco distintos experimentos para examinar las implicaciones políticas de los prejuicios presentes en la población costarricense.
En la escogencia de la fechas de las respectivas rondas primó el criterio de identificar momentos claves (antes y después de la tregua navideña y en las últimas semanas previas a la elección) durante la campaña, en los que era previsible identificar cambios significativos en las preferencias de los votantes. Las fechas de las rondas fueron: Ronda 1 del 22 de octubre al 04 de noviembre; Ronda 2: del 3 al 9 de diciembre; Ronda 3: del 7 al 14 de enero; Ronda 4: del 22 al 29 de enero; Ronda 5: del 07 al 16 de febrero.
Fuente: Elaboración propia.
campaña. Y por último, los cambios en las preferencias de los electores fueron de distintas magnitudes, en todas las direcciones y ocurrieron en diferentes momentos de la contienda. Pero en el balance final, el gran beneficiado de estos cambios fue el PAC, con apoyos provenientes de todos los partidos políticos.
Los cambios que transforman a los regímenes y sistemas políticos ocurren en un contexto y en un tiempo determinado. Pocos son los ciudadanos que presencian estos cambios. Para los que no fueron testigos del surgimiento de la revolución industrial, las guerras mundiales o la caída del muro de Berlín, esos hechos históricos son acontecimientos lejanos para sus vidas. Algunos ni siquiera habían nacido y otros tendrán cuando mucho vagos recuerdos de los hechos del pasado. Por ejemplo, la generación más joven de votantes costarricenses atestiguó en 2014 el fin de una era política, pero ninguno fue testigo de los acontecimientos bélicos de 1948 y los orígenes del bipartidismo. En estos casos, para tener una noción más cercana de acontecimientos de los que no hemos sido testigos, los ciudadanos recurren a la información valiosa que aportan las notas periodísticas de la época, los archivos históricos e incluso los relatos de personas que presenciaron esos hechos.
En este apartado se pretende aportar una minuciosa caracterización del clima electoral que prevalecía en las primeras semanas de las elecciones nacionales del 2014. El objetivo es aportar un insumo que complemente y enriquezca la visión de las generaciones actuales y futuras sobre los acontecimientos que desencadenaron los cambios ocurridos en esta coyuntura política. Cuando algún ciudadano o ciudadana se pregunte cuál era la situación política antes de las elecciones nacionales de 2014, acá podrá encontrar algunas respuestas a esta interrogante.
En párrafos anteriores se mencionó que las elecciones nacionales se desarrollaron en un contexto desfavorable para la participación pero ¿qué tan desfavorable era ese contexto al inicio de la campaña?, ¿en qué condiciones arrancó la contienda?, ¿cuáles eran los estados de ánimo de los electores?, ¿qué proporción de ciudadanos manifestaba tener una simpatía partidaria?, y ¿cómo influyeron eventos coyunturales en las preferencias de los ciudadanos?
Por otro lado, los electores desilusionados, indiferentes y molestos con la campaña representaban un 80% de los consultados. Sumado a ello, cuando se les consultó si los acontecimientos relacionados con el deterioro de las carreteras, los huecos, falseamiento de puentes y el congestionamiento vial ocasionado por éstos en las semanas previas a la consulta había afectado su motivación de participar en las próximas elecciones presidenciales, el 70% expresó que se sentía más desmotivado y tenía una opinión menos favorable de los políticos. Asimismo, la mitad de los entrevistados afirmó que de las veces que ha tenido derecho a votar se había decidido al principio de la campaña o uno o dos meses antes de la elección. Por último, solamente el 45% y el 30% manifestaron, respectivamente, haber votado por el candidato del oficialismo en las presidenciales y por sus candidatos a diputados en los comicios legislativos cuatro años atrás. En estas adversas circunstancias políticas se dio el arranque de la contienda electoral.
2.5.1. Contexto inicial de apatía e indecisión para el electorado
La campaña electoral estuvo precedida por el contexto político más adverso desde que existen registros en el país, de acuerdo con los hallazgos del Informe Estado de la Nación (2013). Ese contexto se mantuvo hasta iniciada la campaña electoral, y durante las primeras semanas de la misma fue caracterizada como atípica producto de la ocurrencia de una serie de episodios y eventos sin parangón en la política costarricense, incluyendo renuncias de candidatos presidenciales a sus campañas. Pocos pudieron haber imaginado el desenlace final cinco meses atrás cuando la contienda apenas despuntaba en octubre del 2013.
El inicio de la campaña en octubre de 2013 se dio en los niveles de peor aprobación de la labor presidencial de los últimos casi 25 años. En este rubro la presidenta Chinchilla obtuvo los más altos niveles de mala y muy mala calificación por su labor, que además fue la tónica por la mayoría de su mandato, generando un descontento ciudadano con el gobierno y la política en general.
Al inicio del mandato, la labor presidencial en la administración Chinchilla Miranda gozó de buenos niveles de calificación. En octubre de 2010, con cinco meses en la silla presidencial, el 41% de los entrevistados opinaron que su labor era buena y muy buena, y tan sólo 9% que era mala y muy mala. Sin embargo esta situación se invirtió de manera significativa en enero de 2012, cuando solo 23% la calificaron positivamente, frente a un 34% de calificaciones negativas. Desde entonces el incremento en las malas calificaciones de la labor presidencial fue la tónica hasta el final de la administración. Es decir, durante más de la mitad del período de gobierno, la Presidente Chinchilla Miranda obtuvo una mayor proporción de calificaciones negativas sobre su labor.
Gráfico 8
Calificación de la labor del presidente, 1991-2014.
Fuente: Elaboración propia con datos de Unimer, 2014.
Estos datos, junto a los anteriormente reseñados por el Estado de la Nación (2013), fueron ingredientes de peso que influyeron en el estado de ánimo de los electores y la ciudadanía en general. El escenario era de amplia apatía con el desempeño político del momento, una amplia proporción del electorado sin preferencias electorales, y el grupo de votantes con preferencias electorales se enfrentaban a una alta volatilidad en esa preferencia, que podía cambiar con facilidad conforme avanzara la campaña electoral.
El segundo semestre de 2013, con los primeros sondeos de opinión, se evidenció el desalineamiento del electorado con el proceso electoral, pues una amplia proporción no sabía si iba a votar o manifestaba no tener preferencia por ningún candidato. Entre agosto y setiembre la proporción de personas que no estaban definidas sobre su intención de votos fluctuaba entre 30 y 50% según los principales sondeos de opinión pública. Y a poco menos de un mes, en enero los niveles de indefinición electoral se mantenían altos, entre un 22 y 35 por ciento.
Además, las encuestas dieron diferencias significativas en los resultados para un mismo candidato en momentos muy parecidos. Una de las hipótesis que surgió en medio de la campaña, fue la calidad técnica de los estudios de opinión pública. Aspecto que generó discusiones sobre la necesidad de un mayor control sobre la veracidad de los datos y la transparencia en las metodologías utilizadas. Pero otra de la hipótesis –no excluyente de la anterior- fue la alta volatilidad que caracterizaba al votante con alguna preferencia electoral.
Así por ejemplo, en noviembre de 2013, la intención de voto para el PLN presentaba diferencias de casi 30 puntos porcentuales entre los sondeos de opinión analizados. Y prácticamente ninguno logró retratar el ascenso del PAC y finalmente aproximarse a los resultados electorales de febrero (cuadro 8).
Cuadro 8
Intención de voto para las elecciones de febrero de 2014, según estudio de opinión.
Mes de la encuesta
PAC PLN FA No Definido
Ua/ Cb/ CGc/ U C CG U C CG U C CG
Agosto-Setiembre 2013 0,8 4,1 4 34,1 20,2 30 6,4 4,5 7 33,4 55,8 37
Octubre, 2013 -- 4,2 -- -- 24,6 -- -- 9,7 -- -- 47,2 --
Noviembre,
2013 5,2 5,1 10 16,1 17,4 45 19,7 15,7 21 35,2 46,2 --
Diciembre, 2013 -- -- 6 -- -- 26 -- -- 23 -- -- 29
Enero, 2014 5,5 9,5 5 20,3 20,4 29 22,2 15,3 20 22,4 35,7 25
Enero, 2014 -- -- 12,4 -- -- 28,3 -- -- 16,7 -- -- 20,4
Febrero, 2014 -- 64,4 -- -- 20,9 -- -- -- -- -- 14,7 --
a/ Unimer
b/ Ciep de la UCR c/ Cid-Gallup
Fuente: Elaboración propia con datos de encuestadoras.
Pareciera entonces, que además de la discusión sobre la calidad de las encuestas, en un análisis más amplio, lo que hubo fue un escenario de poca cercanía de la población con el proceso electoral y fuerte apatía con la política, representada en las malas calificaciones de la labor presidencial. Ello generó un comportamiento altamente volátil entre los posibles votantes, tal y como se explica más adelante. Volatilidad que no es posible medir con precisión mediante los instrumentos de una encuesta convencional.
2.5.2. Electores desilusionados o desmotivados al inicio de la campaña