CRUCEIROS y PETOS DE ÁNIMAS
EN LA PROVINCIA DE PONTEVEDRA
JOSÉ FUENTES ALENDE
Anverso de la«cruz gótlca- ,en la Plaza de Fonseca (Ponlevedra).
Aligual que en el resto de Galicia,elte- rritorio de la provinciade Pontevedra, desde las Rías Bajas hasta las cum- bres de O Paraño o de O Faro,desde el río Miño,al sur, hasta el Ulla,al nor- te,se halla profusamente sembrado de pétreos elementos,rústicos unos,ar- tísticos otros,objeto aún hoy de devo- ciones y ritospor parte de los habitan- tes del núcleo poblacionalen que se asientan o,cuando menos,de un pro- fundo respeto por lo que para ellos re- presentan. Se trata,por una parte,de loscruceirosy,por otra,delospetos de ánimas, en ocasiones coincidentes ambos en un solomonumento.
Así,puede afirmarse queno haylu- gar«santo»,ya sea en sentidoreligio- so de carácter plenamen te cristiano, como los atriosdelasiglesias y capi- llas olos cementerios,ya detipo vul- gar,como las encrucijadas,o aquellos otros que por algún motivomás o me- nos reciente fuese precisosantificar, que no cuente con la presenc iade la cruz,sencilla o con figurasesculpidas por nuestros canteros.
En este somero análisis sobre los cruceirosypetos de ánimasnos refe- rimos exclusivamente alos de la pro- vincia de Pontevedra,con alusión a ejemplos concretos,tomados unos de su comprobación «in situ»,otros de la bibliografía que al final ofrecemos. No obstante, los datos aquí expuestos pueden,y deben,hacerse extensivos, de manera general,a toda Galicia .
GÉNESIS DE LOS CRUCEIROS
La utilizacióndela cruz como símbolo del cristianismo,además de en otras manifestac iones,comenza ría con la santificac ión de eleme ntos ya exis- tentes procedentes delas culturaspre y proto-históricas y presumiblemente con cultos paganos a su alrededor, grabándola en su superficie o colo- cándola,simple,sobre ellos : menhi- res,miliariosromanos(en la colección epigráfica del Museo de Pontevedra se conservan tres ejemplares que Castelao,pionero en elestudiominu- cioso de lascruces de pedraenBreta- ña y en Galicia,sospecha que estu- vieron coronados porcruces)y aras.
Surgiríanluego las denominadascru- ces de peregrinos,fundamentalmente jalonandoel Caminode Santiago,asen- tadas sobre pedestales y con gradaspa- ra reposo de los caminantes,aun cuan- do no puedan ser reconocidas como
cruceirosensu plenosentidopor cuan- to no disponentodavíadel elemento in- dispensable,como es elvaral o fuste.
Dos acontecimientosson considera- dos como originariosy difundidoresde loscruceiros en Galicia,en donde en-
NARRIA _
Elcapitel
versas secciones,si bienlas más ha- bituales son la octogonal yla circular (lisa o estriada). En él suelen apare- cer,esculpidos en el propio cipoo ado- sados,elementos alusivos a la Pasión de Jesucristo, representaciones del pecado de AdányEvaydiversas imá- genes de los«santiños»,lo que dife- rencia a los cruceiros gallegos de los bretones, que presentan un fuste total- mente carente de símbolos.
Elemento habitual en Galicia e inusual en Bretaña. Sirve de base a la cruz, in- crustado en un espigodel fuste. Adop- tan formas cúbicas y troncopiramida- les de sección cuadrangular invertidas yalbergan ornamentaciones vegetales y volutas,siguiendo modelos clásicos, yotras figuraciones simbólicas ,como cabezas de ángeles o alusiones a la muerte. Sumamente raros son los es- feroidalesu ovoidales,a modo de bola del mundo,como los delos cemente- rios de Santa Comba y de Merlín,en el municipiode Agolada,o el dela encru- cijadade Portabarcia,en el de Cerde- do.
Elementos de los cruceiros
Plataforma
Entendido el cruceiro como un todo, ya di- ferencia de las cru- ces pétreas sencillas, está generalmente constituido por los cinco elementos si- guientes:
Reverso de la «eruz gótica", en las RuinasdeSanto Domingo (Pontevedra).
mé el Viejo y recupe- rado por la Sociedad Arqueológica.
Sin embargo,el auge definitivo ha de situar- se en los siglos XVII y XVIII,al hacerse efec- tivas las ideas im- puestas por la Contra- rreforma, de manera especial en lo concer- niente al Purgatorio y a la importancia de la oración de los vivos para redimir las penas de las ánimas.
contrarán un campo suficientemente propicio, por la religiosidad de sus gen- tes,para su expansión.En primer lugar, las peregrinaciones que las órdenes mendicantes realizan a Compostela y en concreto la de San Francisco de Asís en 1214,un año antes del docu- mento más antiguo en que se hace re- ferencia a un cruceiro, conservado en el Archivo de la Catedral de Lugoyda- do a conocer por Rlgueira Valverde. En segundo, el paso, en 1412, camino de Bretaña yprocedente de Valencia, de san Vicente Ferrer,auténtico «semen- tador de cruceiros- en Galicia.
Es, pues,el siglo XV la centuria en la que se inicia la expansión en tierra ga- llega de los cruceiros,denominados los de esa época «cruces góticas»,carac- terizadas por la profusión de adornos en sus brazos,por los doseletes que cobijan a Cristo y a la Virgen,en el tro- no,y por la presencia de grupos de fi- guras al pie de la cruz.Como ejemplos, el de Baiona,bajo baldaquino,ydos en la ciudad de Pontevedra:el situado en la plaza de Fonseca,frente a la fachada sur de la Basílica de santa María,pro- cedente del Puente de O Burgo,al que se le añadió el capitel actual,y el ubi- cado ante el ábside de las Ruinas de santo Domingo,originario del atrio de la desaparecida iglesia de san Bartola- 2
Es la parteinferior del conjunto, a veces amorfa,pero casi siempre formada por gradas o escalones,en número que puede llegar a cuatro.
Pedestal o basa
Asentado en el centro de la platafor- ma,suele ser cúbico,figurando en sus caras las inscripciones, cuando exis- ten,relativas a su construccióny a otras circunstancias. En él se ubican también las alusiones al pecado y a la muerte como consecuencia de él (la serpiente ,el lagarto,el dragón o la sa- lamandra; calaveras o tibias cruzadas en aspa).Una de sus caras,la princi- pal,puede acoger un retablo de áni- mas yservir de fondo a una mesa de piedra (<<pousadoiro»)en la que se de- positanlos féretros camino de laigle- sia o del cementeriomientrasse reza un responso o se oficiala misa en ce- lebraciones distinguidas.
Elfuste
También denominado varal, vara o esteo.Le da el carácter de procesiona l a la cruzque sostiene,distinguiéndola así de las crucesde peregrinos
y
«gó- ticas ».De alturas dispa res,adopta di-Lacruz
Figura en lo más alto,culminando el conjunto,como parte más importantey significativadel cruceiro,que Castelao calificacomo «o rnáisprezado obxecto da nosa veneración;e tamén a fror e o froito,en pedra,da nosa arte popular».
Anverso delcruceiro de A Barca (Pontevedra),con La virgenySan Juan.
La tentación en el cruce/ro de las CincoCalles (Pontevedra).
Elanversodela cruzestá destinado amostrar a Cristo crucificado,gene- ralmen te con su cabeza inclinada sobreel hombro derecho,aunqueno falten ejemp los con ella sobre el iz- quierdo,erguida o echada hacia de- lante,con o sin corona de espinasy la cartela para la inscripción INRI. Sus manos pueden estar cerradas sobre los clavos,abiertas totalmente o con dos dedos extendidosen actitud de bendecir. Esraro encontrarejempla- res conlos dos piesclavados porse- paradoy más aúncon ellos sueltos, apoyados sobre una peana, como ocurreenelde Moreira (A Estrada).A veces figura bajo ellos una calavera conlas tibiascruzadas,esculpidasen elbrazo verticaldela cruzo enla ci- ma del capitel,en referencia claraal vencimiento delamuertey delpeca- do por la CrucifixióndeJesús.
Excepcio nal debe considerarse la asociaciónde la figuradel Redentor conla Hostia yconelCáliz,tal como aparece en el de Callobre (A Estrada).
Es frecuentequeaparezcaasocia- da alcuerpo de Cristo lafigura de un ángel o la de San Francisco uotro santo de la Orden Franciscana,abra- zándose a su cinturay recogiendoen un cáliz la sangre que mana de su costado derecho.Ejemplosdetal re- presentación podemos hallarl os en Castelo yCasalNovo(Lérez),Piñeiro (Mourente). A Santiña,MarcónySal- cedo,en los alrededores dela capital, eneldelas CincoCalles en plenocas- cohistórico pontevedrés,oen losde Simes (Meaño),Carballedo (Cotoba- de),Cequeril (Cuntis),en el del ce- menteriode Xustáns (Pontecaldelas) o en los dos de Vilariño (Cambados), porcitar sóloalgunos,todos ellosde finalesdelsigloXVIII y delXIX.
Más raro es hallarcruceiroscongru- pos de personas alos pies de Cristo, simulando la representación del Cal- vario,minuciosamenteplasmadoenel de
lo
(Cangas). LaVirgen con San Juanaparece,enla propia ciudad de Pontevedra,enelsituadoalaentrada delPuentedela Barca,en dirección a Sanxenxo,quese hallabaoriginaria- mente en el barrio delos Mareantes de A Moureira,documentado ya en 1592,o en los de O Campo(A Insua- Pontecaldelas), Xii (Meaño) o el de San Roque de Combarro (Poio) . El grupo de lastres Maríasfiguraen el citado de Casal Novo.Elreverso sueleestar destinadoala VirgenMaría,bien en su estado gozo- so,bien en eldoloroso.En elprimer caso puede representarsecomo"Re- ginaAnqelorurn»enel momento desu coronaciónpordos ángeles,dispues- tos en los brazoshorizontales,como
Inmaculada,con las manosjuntas en actitudde rezar,o portandoal Niño, generalmenteen su brazo izquierdo,a veces conatributosen su manodere- cha,como un cetro,una florouna pal- ma,o apoyando sus piessobre cabe- zas de querubines. En el estado de dolor,la Virgenpuede aparecer de pie, con las manos recogidassobre el pe- cho,en el que se clavan los cuchillos o espadas de hierro,desde uno hasta siete,como Dolorosa,o recogiendo en su regazo el cuerpode Cristomuerto, más pequeño que Ella,enclarades- proporción,comola Virgendela Pie- dad o Quinta Angustia.Excepcional, como ocurre en elde Goiás (Lalín),es
la representaciónde Maríamostrando la Verónica,motivo queenelde Aci- beiro (Forcarei) aparece en el fuste.
CALVARIOS Y VíA CRUCIS
No es frecuenteencontrar en Galicia, alcontrarioque en Bretaña,represen- taciones dela Pasióny Crucifixiónde Cristo,siexceptuamos elcitadode
l o
(Cangas) y elde Noia en la provincia de A Coruña.
Tampoco abundanlas del Calvario, con lastres crucescorrespondientesa Jesús y alos dosladrones.Éstos,en los ejemplos conocidos,como el de
NARRIA
Las ánimas en el crucelro delas Cinco Calles (Pontevedra).
nadas santos, tallados en piedra en bulto redondo y adosados ala colum- na.Figura en primer lugar,por cau- sas relac ionadascon la erecc ión de los primeros ejemplares, la imagen de San Francisco,excepcionalmente ubicada en elreversode la cruz sus- tituyendoala Virgen .Además de co- mo salvador de almas,como vere- mos en losretablos deánimas,figura en supapelde predicador,dentrodel púlpito,en elde A Coruxa(Poio).
Puede aparecer un solo santo o varios dispuestos por ambos lados y unos sobre otros.Su presencia obede- ce a una devoción,colectiva o indivi- dual,hacia el patrón de la parroquiao hacia el santo al que acuden en peti- ciónde salud,para las personas y pa- ra los animales,o de buenas cose- chas.Asínos encontramos con San Antonio de Padua,otro santo francis- cano,con San Benito,cuyo culto se extiende de la mano de la Orden del Císter,con San José,con Santa Ana, con San Ignacio...
Menciónaparte merecen las posibles alus iones a la peregrinación a Com- poste la con la presencia del Apóstol Santiago,sedente,caminante o a ca- ballo,genera lmente en elfuste (Gui- marei- A Estrada,Soutelo de Montes - Forcareio Castrelo-Cambados)yave- ces en el reverso dela cruz (Cangas- Lalín yVíaCrucisde Quireza -Cerde-
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Castelao:Dibujospara el libro As cruces de pedra na Galiza.Museo de Pontevedra).
LOS..SANTIÑOS"
Son frecu entes en losfustesde los cru- ceiros las repr es en - taciones de determi-
cripcio nes cua ndo existe n, unalarga nó- mina de símbo losque exp lican el motivo de su expa ns ió n tras la Contrarreforma . En primerlugar,el pe- cado orig ina l, repr e- sentado de man er a simp le medi ante un reptil indefinido, en alusiónaldemon io,o de maneramás plásti- ca plasmando la es- cena delatentación y dela caídaenelPara- íso. En este caso apa- rece en elfuste,en al- torre lieve o de bulto redondo,con elárbol, más o menos frondo- so y estilizado,al fon- do,y con Adán y Eva, sobre una peana,en actitud de tomar o co- mer la fruta prohibida y tapando con una mano sus genita les , aduladay engatusada ellapor la serpiente o porla salama ndra,de tama ño exagerado , que repta en verti cal, como puede verse en eldelas CincoCalles o en
elde Carril (Vilagarcía de Arousa). Rara es, sinemba rgo,la expul- sión del Paraíso,que aparece enelde Ma- ceira (Covelo).
Además delpecado yde la muerte,se re- presentan,dispues tas en sentido ascensio- nalalolargo delfus- te,numerosas alusio- nes a la Pasión de Cristo,culminada en la cruzcon la Crucifi- xión y con el sufri- mie nto de Marí a: las ten azas,la escalera, el hiso po, el gallo...
pueden ver se, por eje mp lo, en el del atrio de la igl esia de Arcos de Fu rcos (Cunti s).
En los cruceirospodemos enco ntrar, además delomanif estado ensusíns- LECTURA SIMBÓLICA DE LOS CRUCEIROS
Barbudo (Pont ecaldelas), no presen- tan clavos,sino los brazos atados ala cruz . Dimas, el buen lad ró n, mira siemprea Cristoy está confortado por uno o dos ánge les ;Giestas,elmalo, por el contrario, le desprec ia y está asociadoal demonioen forma de dra- gón,que le acecha y enrosca su cola en sus piernas.De extremarareza de- be calificarseelde Tabagón(ORosal), en el que las tres cruces se sitúan so- bre un únicofuste.
Síes fácilencontrar representacio- nes del VíaCrucis cerca de los templos parroquiales ascendiendo hasta la ci- ma del monte,con cruces generalmen- te sencillas,exentas de figuras ,altas o bajas ,numeradassegún la estacióna que correspo ndan,y culminandocon lastres delCalvarioo solame ntecon la de Cristo.Cítese como ejemplo elde Xende (A Lama),de1868, enelqueel cruceiroprincipa l,con restos de poli- crom ía,estácobijado porun templete cuadrangular rem atado por cúpulaso- brepechinas yconesculturas.
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Castelao: Dibujos para el libro As cruces de peclra na Galiza.Museo de Pontevedra).
Castelao: Dibujos para el libro As cruces de peclra na Galiza.Museo de Pontevedra).
do), así como con la de conchas de vieiraen el capitel (Orazo - A Estrada y cerca del santuario de O Corpiño en Losón - Lalín)o en la columna (Quinti- lIán - Forcarei) y con la de peregrinos, ataviados como tales,de manera ais- lada (el de San Paiode A Estrada ,el de la capilla de San Antón de Cerdedo o el citado de Soutelode Montes) o for- mando parte del grupo al pie de la cruz (como en la«gótica»de la plaza pon- tevedresa de Fonseca).
EL RECUERDO DE LAS ALMAS.
En Galicia pervive el más profundo respeto hacialos muertos y de mane- ra especial a sus almas, las ánimas, con la creencia de que,lejos de ir al Infierno, aguardan la entrada en el Cieloredimiendosus penas en el Pur- gatorio. Esa idea aparece plasmada en numerososcruceirosy,en general, enlospetos de ánimas.Enlos prime- ros en forma de retablos labrados en piedray adosados alpedestalo alfus- te. Consisten los segundos en cons- trucciones «ad hoc», más o menos monumentales, ubicadas en las en-
crucijadas o a la vera de los caminos, que cobijan la representación plástica, en alto relieve y pintada.
La finalidad de ambos es doble:re- cordar a los viandantes el sufrimiento de las almasen el Purgatorio y solici- tar la ayuda de los vivos ,en forma de oraciones y de limosnas,en metálico y en especie,con las que sufragar la ce- lebración de misas.
En unos y otros aparece en un plano inferior la representación de las almas, personificadas de mediocuerpo,en nú- mero indeterminado, inmersas en las llamas, purificadorasy redentoras de las faltas,nolas del Infierno de castigo eterno.Entre ellas vemos a hombres y mujeres y a las diversas clases socia- les,tanto civiles como religiosas,dando a entender la igualdad de todos los hu- manos ante el pecado y ante la necesi- dad de la remisión de penas. Unas se representan en actitudorante,otrasllo- ran y son consoladas,mientrasalgunas tratan de salirdel fuego asiéndose al atributo de la divinidad intercesora,el escapulariode la Virgen del Carmen, sola o asociada a otros santos,o al cor- dón de San Franciscoo de San Antonio de Padua,colocados en plano interme-
dio,que le elevarán al estadio celeste, en el superior,en donde aparece Cris- to. En el peto de Angoares (Pontea- reas) puede verse la Virgenbajolas ad- vocaciones del Carmen y de las Angustias,junto a Jesucristo,San An- tonio de Padua,San Miguel,el sol y la luna. En el retablo delcruceiro de 1791 situado frente al convento de Benedic- tinas de Cuntis aparece,sobre las«al- rniñas», la Virgen coronada por ánge- les, junto a un santo franciscano,con la paloma del Espíritu Santo en la parte superior. Representaciónmás sencilla esla que vemos en la parte inferiorde un lateral del fuste en el pontevedrés de las CincoCalles,consistenteúnica- mente en dos figurasentre llamas,con inscripción alusiva a las ánimas en el lado opuesto.
LAS CRUCES SIN FIGURAS
Simuyabundantes sonloscruceirosfi- gurativos , más lo son aún las cruces simp les,erguidassobreuna columna , con o sinpedestal,o carentes de ella,e incluso ubicadas sobre portalones de acceso a las casas y sobre los hórreos.
NARRIA
Sujustificación ha de busca rseen la necesidad de cristianizaro santificar un lugar determinado,bien para preservar lashaciendas,bien pararecordaruna muertetrágica.Estasúltimas,denomi- nadas «de mala morte»,extendidas fundamentalmentealolargo dela cos- ta recordando naufragios y las almas delosfallecidos,aunqueestén también prese ntes en el interi or. A modode ejemp lo,enla de O Con(Moaña) se pi- de alos devotosque se acuerdende los quince náufragosdel 13denoviem- brede 1838,yenla de Caldelas (Pon- tecaldelas) serecuerdaun fallecimien - to a causa deun rayo en 1844.
INSCRIPCION ES
A pesarde quemuchosde loscrucei- ros gallegos son anepigráficos,otros, lo mismo que los petos de ánimas, presentan unaleyenda,más omenos explícita,aveces de difícil lectura, gra- bada directa mente en la pied ra o en una placa de mármo l,que nos permi- te conocer el motivo de su construc- cióny sufinalidad,asícomo otrosda- tos deinterés.
En ellapodemos encon trarel nom - bre de quien «lo mandó hac er" o costeó su construcc ión, reparación y conservación, «pordevoción "o«a de- voción".De elloseinfiere que muchos pueden ser exvotos,ofrecidos en un momento de peligro,como elde Cau- so (A Estrada ),sufragadopor un en- fermo de reuma.
Es frecuente también queenellase incite ala oración,demanera espec ial por las almas,aludiendo a los difun-
tos:«Acordaosherm anos delas Ben-
ditas Ánimas del Purgatorio" en el cruceirode SanSalvadorde Poio, in- citac iónmáshabitual enlospetos.En algunos se especifica n las indul gen- cias que podían alcanzarse rezando delantede ellos,comolos ochenta dí- as concedidos por el Arzobispo de Santiago,Cayetano Gily Taboada,en 1741 a quienes lohiciesen anteelde SantaCristina de Vea(A Estrada ).
En algunos casos la inscri pciónnos confirmaque,sino todos,algunoscru- ceirosestuvieron pintadosen otro tiem- po(muchos delospetoslos estánenla actualidad ),al decirque «se pintó•• o
«fue pintado». El citado de Xende (A Lama) todavía conserva la policromía enla cruz,hecho talvez favorecido por estarcobijado por el templete.
AUTORES DELOS CRUCEIROS
Además de la fecha de su erección quefiguraen algunoscasos,podemos 6
encontrarelnombredelautoren con- tadas ocasiones,ya que,siguiendo la pautadetodo arte popular,elcanteiro prefirió mantenerse en elanonimato.
La construcció ndeldeío(Cangas),en 1872,se atribuyea un maestro de ape- llido Cerviño (entre José eIgnacio se centra fundam ent alm ente la discu - sió n). En el de A Veiga (Lalín) , de 1855,consta «hecha de la mano de Francisco Otero", como en la cruz sencilla de Carboe ntes (Rodeiro),de 1861,figura «Esta obra lahizo Pedro Ferreirodas Antas».
Pudierasucede r quemuchosdelos nomb res que aparecencomo«a devo- ción de" correspo ndiesena los auto- res materi al es. Éste es el caso del cruceiro«do Civil..,en Mourente(Pon- tevedra),de 1863,encuyainscripción se manifiesta que «Se hizo por Ma- nuel Moreira ala devoción de su di- funto padre".
PRÁCTICAS RELACIONADAS CON LOS CRUCEIROS
Obedeciendo a los motivos por los quefueron erigidos ,entornoaloscru- ceirosycrucesexisten infinidaddele- yendasyenellos sellevan a cabo di- versas prácticasdetipo ritual,además de la detencióndelas comitivasfúne- bres o de servirde punto hasta elque llegan las procesiones.
Muchos de ellos hacendelímite en- tre parroquias,sirviendo de centropa- ra celebraciones comunitar ias. Por ejemplo,en elde MonteSanín,entre las de Bora y Mour ente(municipio de Ponteved ra),concluíala«rogativa ma- yor" orga nizada conjunta me nte por una y otra, realizan do desde él las bendiciones a los campos y casas·de ambas comunidades.
En los cruceiros,ya por lo que re- prese ntan,ya por ellugarenque se ubican, suelen llevarse a cabo deter- minadasprácticas relacionadas con la medicinapopular,principalmenteen lo tocante a enfermedades provinientes del«mal deaire" (aire degato,dedi- funto,demujer menstru ante...),como eltangarañooelenganido,que afec- taba alosniños. Aparteotros rituales curativ os,cítense dos recogi dos por JoséCarlos Valleen la parroquiapon- tevedresa de Mourente:después de haber sometido al enfermoa lasprác- ticas reali zadas por un curande ro,y trasquemarla ropa viejadel niño,se colocaba al pie delcruceirola ceniza en una teja«virgen" enelde ABauza;
conlospequeñosque tardaban enan- dar se daban vueltas en el de «O Ci- vil" ,altoque de oracióndelacampa- na parroqu ial,recitandoelensalmode
«Campaniñas a tocar,rapaciñosa an- dar".Enlos de encrucijada los enfer- mos del reuma daban sietevueltas a sualrededor o severtía elaguades- pués de lavar a losniños que sufrían deaireada.
En determinadospuentesexistía,en su centro o en una de sus entradas, uncruceiro.Cítense,amodo de ejem- plo,el de O Burgo,enla salidade Pon- tevedra haciaSantiago,o el de O Ra- mo,en Cequeril (Cunti s).En ambos se llevaba a cabo,y tal vez siga hacién- dose (en el medievalde Ponte Sam- paioAna Barbazán lo presencióel26 de juliodelpasado año 1997),el ritual del bautismo prenatal ointrauterino,a las doce dela noche,celebrando lue- go a su pie una cena,cuyos restos eranarrojados alcauce del río. Y sien éstos la finalidad es conseguirque el niño no muera tras el parto,en otros se busca la fertilidad,como en el de San Adrián de Vilar iño (Cambados), en elque las mujeres colgaban tarte- ras y otros menajes de cocina para conseguirquedar embarazadas.
Tantoloscruceiroscomo lospetos de ánimasson objeto de otrasofertas pe- cuniariasy enespecie (patatas,maíz...), asícomo deiluminación durante la no- che por mediode faroles (en muchos de ellos pueden apreciarse todavía sus huellas), de velas y últimamente de bombillaseléctricas,cuyo coste es su- fragadoindividual o colectivamente.
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