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Seminario Internacional Profesión Legal & Pro Bono. Apuntes de dos Coordinadoras.

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Seminario Internacional “Profesión Legal & Pro Bono”.

Apuntes de dos Coordinadoras.

Por María de la Paz Miatello Serrano Redonnet96 y Soledad Salorio Corbetto97 El 7 y 8 de abril tuvo lugar en Santiago de Chile el Seminario Internacional

“Profesión Legal & Pro Bono: Fortaleciendo el Acceso a la Justicia”, organizado por la Fundación Pro Bono de Chile y el Vance Center del Colegio de Abogados de Nueva York, en colaboración con la Federación Interamericana de Abogados y distintas organizaciones Pro Bono de América, entre las cuales se encuentra la Comisión Pro Bono del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires.

El evento congregó a más de 400 abogados de toda Latinoamérica, Estados Unidos, Canadá y España y representantes de universidades, colegios de abogados, empresas y organizaciones no gubernamentales que se reunieron para reflexionar acerca de cómo la profesión legal en general y el trabajo Pro Bono en particular pueden seguir contribuyendo a mejorar el acceso a la justicia, en el marco de los distintos procesos regionales iniciados en los últimos años.

La Comisión Pro Bono se hizo presente con una nutrida delegación integrada por su Presidente, Juan Pablo Vigliero; su Coordinadora, Constanza Manfredi; el Coordinador de Relaciones Institucionales, Martín Zapiola Guerrico; y los Coordinadores Pro Bono y representantes de los Estudios Beccar Varela; Brons &

Salas; Bruchou, Fernández Madero & Lombardi; Bulló, Tassi, Estebenet, Lipera &

Torassa; Del Carril, Colombres, Vayo & Zavalía Lagos; Marval, O´Farrell & Mairal;

Pérez Alati, Grondona, Benites, Arntsen & Martínez de Hoz (h); Raggio & García Mira y Zapiola Guerrico & Asociados.

Tuvimos el privilegio de ser de la partida.

Es imposible sintetizar en un artículo de la extensión del presente todo lo escuchado y aprendido en Chile. Fueron días muy intensos en los que compartimos experiencias, inquietudes, logros, dudas, posibles soluciones, desafíos y dificultades con muchas personas que, a lo largo y ancho de toda Latinoamérica, hace más o menos tiempo, también apuestan al trabajo Pro Bono y son concientes de su necesidad e importancia como nosotros.

Por eso, nos limitaremos a brindar una mirada desde nuestro lugar de

“coordinadoras Pro Bono” y a compartir algunos apuntes relativos al camino recorrido

96 Abogada. Coordinadora Pro Bono del Estudio Pérez Alati, Grondona, Benites, Arntsen & Martínez de Hoz (h).

97 Abogada. Coordinadora Pro Bono del Estudio Zapiola Guerrico & Asociados.

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hasta aquí y a los desafíos que se proyectan hacia el futuro, luego del Seminario realizado en Chile, para el trabajo Pro Bono en general y para nuestro trabajo Pro Bono en particular.

A tres años de la entrada en vigencia de la Declaración Pro Bono.

El 1° de enero de 2008 entró en vigencia la Declaración de Trabajo Pro Bono para el Continente Americano, luego de tres años de gestación.

Todo comenzó en el año 2005, cuando abogados provenientes de distintos países latinoamericanos, junto con abogados de España, Estados Unidos y Sudáfrica se reunieron en la ciudad de Nueva York para dialogar y debatir sobre el rol de la profesión legal en las sociedades democráticas y las formas concretas en que los profesionales del Derecho podían contribuir a facilitar el acceso a la justicia de todos los sectores de la comunidad y generar políticas públicas más justas y equitativas.

Ya se venían desarrollando esfuerzos de difusión y desarrollo del trabajo Pro Bono en el interior de las distintas comunidades legales. Sin embargo, era necesario aunar esos esfuerzos y darles una orientación común que los fortaleciera. Fue así que surgió la idea de elaborar una declaración de principios y compromisos concretos para toda América Latina, teniendo en cuenta las realidades y necesidades propias de la región.

Destacados abogados de siete países se abocaron, pues, a redactar un documento que sirviera simultáneamente como declaración de principios y como plan de acción para expandir el compromiso de los abogados en la prestación de servicios legales Pro Bono. En abril de 2006 estuvo listo el primer borrador y en marzo de 2007 se dio a conocer el texto final de la “Declaración de Trabajo Pro Bono para el Continente Americano”, que pretendía ser la piedra angular del desarrollo del trabajo Pro Bono en América Latina.

Y lo fue. Numerosos estudios de abogados, profesionales independientes, facultades de derecho, organizaciones no gubernamentales, colegios de abogados y departamentos legales de empresas (más de 500 actores) adhirieron con su firma y se comprometieron, entre otras cosas, a aportar un mínimo de 20 horas anuales por abogado de servicios legales Pro Bono. Dicho aporte mínimo debía alcanzarse dentro del tercer aniversario de firmada la Declaración. Y esos tres años se cumplían, para la mayoría de los signatarios, en el corriente año.

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Por eso, no es casualidad que abril de 2011 haya sido la fecha elegida para el Seminario, definido por los mismos organizadores como la continuación de una serie de conferencias que se vienen realizando en América desde el año 2000, buscando generar un espacio de trabajo que involucre a los principales representantes regionales en materia de acceso a la justicia y de trabajo Pro Bono. Si bien gran cantidad de los presentes ya había participado en las conferencias anteriores, había mucha gente nueva, demostrando así la enorme expansión que el Pro Bono ha tenido en los últimos años y vislumbrando un futuro por demás alentador.

Ya no nos reuníamos a dialogar y debatir sobre el rol de la profesión legal y las formas específicas en que los profesionales del Derecho podíamos contribuir a facilitar el acceso a la justicia y generar políticas públicas más justas y equitativas, o a elaborar una declaración de principios y compromisos concretos. El rol ya estaba claro y asumido; las ideas en cuanto a las formas para facilitar el acceso a la justicia y generar mejores políticas públicas habían dado paso a la acción, encarnándose en experiencias de lo más ricas y variadas; la declaración de principios y compromisos ya existía y había guiado a la mayoría en los últimos años.

Fueron tres años de mucho crecimiento y expansión de la cultura Pro Bono en toda la región. El hecho de estar ahí, como coordinadoras Pro Bono, junto con el resto de la delegación argentina, es un fruto, entre tantos, de esa expansión y ese crecimiento.

Y al mismo tiempo que el Seminario fue motivo de alegría y satisfacción por los logros alcanzados, sirvió para evaluar las propias prácticas a la luz de las experiencias de los demás y para seguir planteándonos nuevos y más altos desafíos.

Encuentro Internacional de Coordinadores Pro Bono.

El miércoles 6 de abril, previamente al inicio formal del Seminario, tuvo lugar el

“Encuentro Internacional de Coordinadores Pro Bono” en el Estudio Morales & Besa, de Santiago de Chile.

Como coordinadoras, fue muy emocionante y enriquecedor participar de la reunión. Nos permitió oír las experiencias, recomendaciones y anécdotas de quienes, en diversos países, son el nexo transmisor y “movilizan” el Pro Bono dentro de las organizaciones. Asimismo, pudimos vivenciar su extraordinaria energía, fuerza y profesionalidad, reavivando nuestra conciencia acerca de la importancia del compromiso y responsabilidad de los coordinadores Pro Bono.

A lo largo de una animada charla, Marcia Maack (Mayer Brown LLP), Antonia Stolper (Shearman & Stearling - Vance Center) y Kwanza Butler (Time Warner Inc.) compartieron su visión y las claves para el éxito del Programa Pro Bono dentro de las firmas jurídicas. Destacaron, entre otras cosas, la relevancia de crear una cultura

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institucional Pro Bono, promover la alta calidad del servicio e impulsar la labor conjunta de socios y asociados a través del coaching adecuado.

Mientras las escuchábamos, pudimos vernos reflejadas en otros colegas, detectar nuevas aspiraciones, soñar con metas más lejanas.

“Fue una posibilidad única que nos permitió poner en común todas aquellas cuestiones que son críticas para el desarrollo y expansión de la actividad Pro Bono”, expresó Rocio Balestra, Coordinadora General Pro Bono de Bruchou, Fernandez Madero & Lombardi. “Encontramos un espacio para debatir y compartir herramientas utilizadas por nuestros colegas a lo largo de la región y, a su vez, nos permitió darnos cuenta de que el trabajo Pro Bono trasciende las fronteras”. Por último, remarcó que

“Se está gestando una conciencia de compromiso Pro Bono como una responsabilidad profesional del abogado que llegó para quedarse”.

A partir de las premisas comentadas, los coordinadores argentinos enfrentamos el reto de aprender y crear, tomando lo más valioso de lo compartido: la utilización inteligente de los recursos dentro de los estudios para generar cohesión entre socios y asociados, buscando un mismo objetivo y la motivación de quienes se asoman a nuestra tarea.

Y al mismo tiempo que el encuentro sirvió para abrir nuestra perspectiva hacia el exterior, también logró consolidarnos como grupo, motivándonos a compartir inquietudes e ideas sobre los logros obtenidos hasta aquí y nuestros planes para el futuro, registrándonos como eslabones activos de esta cadena.

“La participación en la mesa internacional de coordinadores Pro Bono nos permitió sentirnos parte de un proyecto internacional más amplio, pero también valorar el camino recorrido por la Comisión Pro Bono del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, destacó Ignacio Werner, Coordinador Pro Bono del Estudio Brons & Salas Abogados. “La particular idiosincrasia argentina se ve reflejada en un ambiente de trabajo cálido, en el que resulta natural compartir las buenas prácticas entre los distintos estudios y trabajar un forma conjunta, aprovechando los aportes de cada integrante y de los diferentes estudios que conforman la Comisión”. Finalmente, manifestó: “Nuestro desafío será continuar ampliando el trabajo Pro Bono, aumentando la cantidad de horas y el impacto de los casos de interés público, manteniendo el espíritu de equipo y el compañerismo que existe en la Comisión”.

Ronda Rotativa de Experiencias.

La “Ronda Rotativa de Experiencias” fue otro de los momentos que más rescatamos como coordinadoras. Nos permitió ver el Pro Bono en acción; entrar en

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contacto directo con colegas de diferentes países que compartieron con los presentes los principales proyectos que están desarrollando.

Una Fundación para orientar y representar gratuitamente en procesos de familia y violencia doméstica a personas de escasos recursos, creada por uno de los estudios jurídicos más grandes de Panamá, con más de 3.000 personas atendidas. Un manual de 200 páginas elaborado en tres días por abogados de diferentes estudios chilenos, cubriendo un amplísimo espectro de temas legales relacionados con el terremoto que azotó a Chile en febrero de 2010. Un sitio web a través del cual se contacta a abogados y estudiantes de Derecho que desean ayudar con las personas que necesitan dicha ayuda.

Visitas al lugar de la catástrofe de más de 1.400 abogados que en tres fines de semana atendieron 10.318 consultas. Una jornada de educación jurídica gratuita para microempresarios organizada por la Fundación Pro Bono Colombia. Un proyecto de empoderamiento legal, orientado a la formación de líderes barriales en nociones básicas de derecho para que ellos, a su vez, puedan orientar y ayudar a los miembros de sus comunidades, nacido en el seno de la Universidad Católica Ntra. Señora de la Asunción de Paraguay, junto con la defensa y promoción de los derechos humanos a través de medios alternativos como ser radios comunitarias, periódicos barriales y teatro popular.

Son sólo algunos ejemplos.98

Las palabras mueven, pero los ejemplos arrastran. Como coordinadoras Pro Bono, nos sentimos “arrastradas” por el ejemplo de tantos colegas que en condiciones y circunstancias similares a las nuestras están haciendo tanto por sus comunidades.

Y a la vez que recibimos, dimos. Y así como aprendimos, enseñamos. La

“Ronda Rotativa de Experiencias” también fue el espacio en el cual, como Comisión Pro Bono, pudimos compartir algo de lo nuestro con los demás: el “Proyecto Paco” y el

“Proyecto Manuel”. Dos experiencias que nos llenan de orgullo. No sólo por el impacto social de las temáticas involucradas (el problema del “paco” en las villas de emergencia y la niñez en riesgo), sino también porque tienen la particularidad de ser proyectos de largo plazo, llevados adelante por abogados de diferentes estudios de la Red Pro Bono trabajando en conjunto.

98 Algunos de los expositores más destacados han sido: Panamá: Atención legal gratuita a procesos de familia y sobre violencia doméstica www.fundalcom.org; Paraguay: “Promotores Barriales de Justicia”

CIDSEP UCA www.voluntarioslegalespy.blogspot.com; España: “Conoce tus leyes”

www.madrid.org/inmigramadrid; Canadá: “Pro Bono Students Canada” www.probonostudents.ca;

Argentina:”Proyecto Paco” y “Proyecto Manuel” (Comisión Pro Bono del Colegio de la Ciudad de Buenos Aires) y Poder Ciudadano www.poderciudadano.org; México: “Applesseed, sembrando la semilla de la justicia”www.redprobono.org.mx; Chile: Fundación Pro Bono Asistencia legal Terremoto 2010. http://www.ayudalegalchile.cl/; Brasil: www.probono.org.br; Venezuela: Unidos en Red www.unidosenred.org Venezuela sin límiteswww.venezuelasinlimites.org

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En este sentido, son muy ilustrativas las palabras de Victoria Tarzián, Coordinadora Pro Bono del Estudio Bulló: “Con el Proyecto Manuel los abogados de tres Estudios Jurídicos de la Red Pro Bono (Bulló, Tassi, Estebenet, Lipera & Torassa;

Marval, O´ Farrell & Mairal y Beccar Varela) colaboramos con diversas asociaciones y fundaciones que se dedican a proteger a niños que han sufrido maltratos, abusos o que simplemente precisan, transitoriamente, estar lejos de sus familias por circunstancias especiales. Nuestra función es agilizar los trámites judiciales para proteger el derecho del niño a convivir en una familia. Contar esta novedosa experiencia a los abogados de otros países fue altamente gratificante, pues pudimos observar su sorpresa al conocer el proyecto y sus resultados concretos. Letrados de varios países se conmovieron al punto tal de intentar replicar esta experiencia”.

Sobre el “Proyecto Paco”, que involucró a abogados de los estudios Beccar Varela; Bruchou, Fernández Madero & Lombardi; Casal, Romero Victorica & Vigliero;

Del Carril, Colombres, Vayo & Zavalía Lagos y Pérez Alati, Grondona, Benites, Arntsen & Martínez de Hoz (h), junto con estudiantes de la Universidad Austral, Carolina Gherghi, Coordinadora Pro Bono del Estudio Beccar Varela explicó: “El Proyecto Paco llegó a la Comisión Pro Bono buscando herramientas legales para ayudar a personas adictas, particularmente menores de edad, y a sus familias. Luego de un arduo trabajo de investigación concluimos que las normas organizan un sistema de prevención y rehabilitación en algunas cuestiones altamente efectivo, pero su implementación se torna deficiente, impidiendo, en última instancia, tutelar la salud e integridad de los afectados”. Acerca de su vivencia en el Seminario, comentó: “En la Ronda Rotativa de Experiencias me enfrenté, por momentos, con la dificultad de hacer comprensible el proyecto y su impacto social para los asistentes, dado que la problemática de la adicción al paco y todo lo que ella implica en una realidad local, muy arraigada en la problemática de nuestro país. El esfuerzo valió la pena y el intercambio que se generó fue muy interesante”.

Cada una de las experiencias relatadas constituye una muestra acabada de lo mucho que se puede hacer desde el Derecho cuando se decide poner los conocimientos y talentos recibidos al servicio de los que más lo necesitan.

La identidad de nuestro trabajo Pro Bono

Creemos y sentimos que es éste un momento bisagra en el que nuestro Pro Bono descubre y construye, con más fuerza, su propia identidad.

Y esto implica no solamente mirar hacia afuera para aprehender lo más valioso de las experiencias extranjeras, sino especialmente cimentar un trabajo Pro Bono que

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recoja todo nuestro modo de ser, de pensar y de hacer. Que se empape de nuestros problemas como sociedad y de nuestro temperamento argentino. Que sea el motor de cambio no sólo para el cumplimiento de la ley a través del acceso a la justicia, sino también para crear una conciencia más profunda de nuestro deber cívico, que nos impone un modo de actuar alentado por el bien común.

Sebastián Raggio, Coordinador Pro Bono del Estudio Raggio & García Mira, se refiere a este momento particular de la siguiente manera: “Como en todo proceso de crecimiento y maduración, hay dudas, cavilaciones e incertidumbre. Aún el error sería admisible, en la medida en que esté inspirado en una voluntad bienintencionada de probar nuevas alternativas, imaginar nuevos campos y modalidades de actuación: el trabajo por el bien y el interés público puede adoptar formas muy diversas. El camino a transitar puede deparar sorpresas: agradables muchas de ellas, otras quizás no tanto.

Tenemos conciencia del rumbo que queremos tomar y, mejor aún, somos concientes de los caminos que, como individuos y como sociedad, no estamos dispuestos a transitar.

Sin embargo, aún el camino elegido puede presentarse más o menos ríspido, el clima más o menos benévolo. Transitarlo, más aún en medio de un proceso de maduración y transformación, requerirá de esfuerzo, imaginación y no poco coraje cívico. Lo único que no podemos permitirnos es la inacción, la necedad y la indolencia”.

Esta necesidad que reconocemos como propia, fue resaltada en el Seminario por el Dr. José Carlos Ugaz -representante del Estudio Jurídico peruano “Benitez, Forno, Ugaz & Ludowieg, Andrade”- quien propuso adaptar y ajustar el Pro Bono al contexto de Latinoamérica.

Posiblemente, este objetivo esté estrechamente vinculado con la generación de un cambio radical en la cultura de todos los argentinos, no solamente restringido a los abogados y estudiantes de derecho, sino capaz de extenderse entre todos los ciudadanos.

Esta ambición no es desmedida, sino natural, para quienes entienden la esencia del Pro Bono. Para quienes, como nosotros, saben que el Pro Bono no es una labor caritativa o una obra de filantropía, sino el cumplimiento de un deber ético y el ejercicio de una vocación.

Sobre esta cuestión, Beatriz Martorello -Presidente de la Federación Interamericana de Abogados- destacó la relevancia de la “Cadena Pro Bono”, refiriéndose a la importancia de la labor conjunta de todos los sectores (estudios jurídicos, poder judicial, departamentos legales de empresa, colegios de abogados, universidades, organizaciones sociales, clearinghouses) y señaló que en Latinoamérica se presenta un gran desafío frente a la exclusión social, la pobreza y la desigualdad, consistente en elevar la sensibilidad social promoviendo el desarrollo del Pro Bono con control ético y de calidad.

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En el mismo sentido, María Aranovich, Coordinadora Pro Bono del Estudio Marval, O´Farrell & Mairal puntualiza: “Nuestra posición privilegiada como mujeres y hombres de derecho nos obliga especialmente a redoblar el esfuerzo; no solamente para colaborar con quienes no pueden alcanzar la protección para hacer valer sus derechos, sino también para concientizar a toda la sociedad sobre la importancia que tiene la cooperación con los desprotegidos. Los abogados hemos sido entrenados para actuar como auxiliares de la justicia y en ese sentido tenemos un orgullo adicional cuando podemos actuar ejerciendo tal auxilio en protección de quienes nada tienen o no saben cómo protegerse. Hoy existe un imperativo moral, ético y una convicción profesional y hasta espiritual de que defender a aquellos que no pueden defenderse es una parte inescindible de la vida profesional del abogado”.

Sin duda, la realidad del país nos pide una imperiosa intervención desde nuestro lugar de privilegio, por tener en nuestras manos las herramientas que permitirán ir modificando, lentamente, las adversidades que enfrentamos como sociedad.

Dicha intervención ha de fundamentarse, como lo destacaron distinguidos juristas (Javier de Belaunde -Estudio Echecopar, Perú-, Julia María Morales -Telefónica Perú-, Hon. George Daniels -Juez de Nueva York-, y David Baluarte –American University Washington College of Law), en “los cuatro pilares del acceso a la Justicia”:

el ejercicio de la responsabilidad social y ética de los abogados; la promoción de un sistema judicial justo y equitativo, la generación de un verdadero acceso a la justicia y el impulso de legislación y políticas públicas adecuadas.

En este sentido, podemos sentirnos satisfechos por la labor desarrollada hasta aquí en el ámbito de la Comisión Pro Bono. La misma ha contribuido, en sus primeros diez años de existencia, con aportes bien concretos en línea con estos cuatro pilares.

Estos principios rectores también inspiran nuevos proyectos, algunos de ellos ya en marcha, como la incursión del Pro Bono en las universidades o la participación de los departamentos legales de empresa en el trabajo Pro Bono; a la vez que plantean ciertas inquietudes que nos obligan a interrogarnos sobre nuestras fortalezas y debilidades para enfrentar y crear el futuro de nuestro Pro Bono, ante su crecimiento ineludible.

El futuro: nuevos y más altos desafíos.

Luego de la experiencia vivida en Santiago de Chile, y mientras maduramos todavía nuestra crónica de viaje, nos alegra comprobar que muchas de las ideas y propuestas comentadas en el Seminario ya son una realidad para nuestra Comisión Pro Bono.

En efecto, desde sus comienzos, la Comisión Pro Bono se focalizó en el trabajo profesional de interés público, en el trabajo Pro Bono como acción profesional a nivel

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de instituciones, de cumplimiento de la ley, de cuestiones comunitarias. Y fue ese uno de los temas más recurrentes durante el Seminario.

Se habló de cambiar y mejorar la ley, de incidir en políticas públicas, de aumentar el “litigio estratégico” a través del trabajo Pro Bono. En estas cuestiones, el efecto democratizador y multiplicador del trabajo Pro Bono que remarcó Todd Crider, vicepresidente del Vance Center y Socio de Simpson Thacher & Bartlett, no tiene límites.

Sabemos de esto. La Comisión ha llevado adelante diferentes acciones con importantes implicancias para la calidad institucional de nuestro país y para sectores amplios de nuestra comunidad. El famoso caso de las declaraciones juradas de los senadores, los amparos en materia de discapacidad, el caso de censos y módulos contra el Senado, el trabajo en el área de las microfinanzas, entre otros. Sabemos que puede hacerse realidad ese sueño del abogado como instrumento de cambio social e institucional.

Se nos presenta ahora una oportunidad para redoblar la apuesta. Es mucho lo que se hizo, pero todavía más lo que queda por hacer en esta cruzada por generalizar, perfeccionar y profesionalizar la prestación de servicios legales Pro Bono, sobre todo en cuestiones de interés público. Como señalara Beatriz Martorello, no hay más lugar para la pasividad, la apatía o la indiferencia. Menos en un país y una sociedad como la nuestra que nos reclama y nos interpela a cada instante.

Por otro lado, cobra relevancia el papel de las universidades en el desarrollo y la expansión del trabajo y de la cultura Pro Bono. Varios expositores mencionaron la necesidad de incluir en las universidades programas y proyectos específicos destinados al Pro Bono. La formación de clínicas jurídicas y la suscripción de alianzas con ONGs y estudios jurídicos para la realización de pasantías Pro Bono son algunos de los ejemplos mencionados.

En este sentido, la Comisión Pro Bono ya se encuentra realizando, desde hace un tiempo, diferentes acciones para acercar el Pro Bono a las universidades y a los estudiantes de derecho. Entre las más recientes se cuenta la intervención en un curso de la Facultad de Derecho de la UBA a cargo de Martín Bohmer, titulado “Ética profesional. La defensa gratuita de causas de interés público”.

Por último, se destacó la importancia de la participación de los abogados de empresa y del ejercicio del Pro Bono dentro de sus departamentos legales, cuestión que comienza a concretarse en nuestra Comisión con la incorporación a la Mesa Directiva del Dr. Marcelo Gobbi (General Counsel en Telefónica Móviles MOVISTAR), quien ya se encuentra liderando diferentes proyectos vinculados a la temática.

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Y junto con lo institucional está lo personal. A lo largo del Seminario, fuimos encontrando –o reencontrando- el fundamento último de nuestra elección profesional.

Pudimos responder, con mayor claridad, a la pregunta acerca del por qué de esa elección. Y no sólo eso. Fuimos más lejos. Pudimos preguntamos además: ¿Para qué?

¿Para qué ejercer la profesión desde la óptica particular que nos plantea el Pro Bono y mover a otros a hacer lo mismo? Rescatar esta última pregunta, con todo lo que ella encierra, tal vez haya justificado para nosotras, como coordinadoras Pro Bono, la experiencia en Chile.

Ahora es momento de respuestas y esto demandará de nosotras –y de los demás coordinadores- toda nuestra entrega y dedicación para alcanzar las nuevas metas que el crecimiento del Pro Bono nos plantea. A ello se suma la tarea más ardua y el mayor desafío de generar, a nuestro alrededor, el genuino entusiasmo de nuevos probonistas y el verdadero compromiso de entregar lo que mejor se sabe hacer en beneficio de otro, descubriendo que ese otro, en definitiva, somos todos nosotros.

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