UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID
FACULTAD DE FILOSOFÍA
TESIS DOCTORAL
Capitalismo y desaparición del mundo. Un diálogo (abierto) con Hannah Arendt
MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR PRESENTADA POR
Laura Linares Abadía
DIRECTOR Pablo López Álvarez
UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID
FACULTAD DE FILOSOFÍA
TESIS DOCTORAL
Capitalismo y desaparición del mundo. Un diálogo (abierto) con
Hannah Arendt
MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR PRESENTADA POR
Laura Linares Abadía
Director
Pablo López Álvarez
Madrid, 2020
Universidad Complutense de Madrid
Facultad de Filosofía
Programa de Doctorado en Filosofía
Laura Linares Abadía
Capitalismo y desaparición del
mundo. Un diálogo (abierto) con
Hannah Arendt
Tesis dirigida por Pablo López Álvarez
A Blanca y Miguel, mis padres
El mundo yace entre las personas y este estar en el medio es hoy objeto de la mayor preocupación y del trastorno más obvio en todos los países del globo.
Hannah Arendt
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Agradecimientos
Han sido muchas las personas que me han acompañado en esta etapa de mi vida y que de forma directa o indirecta han colaborado a que una mera idea se haya transformado en esta tesis. Entre todas esas personas que han sido tan importantes para mí a lo largo de este proyecto quiero agradecer especialmente:
A Blanca y a Miguel, mis padres, por su apoyo incondicional y su confianza, no solo en este proyecto, sino en todos los proyectos que he emprendido a lo largo de mi vida. Todo su apoyo, su interés y su amor no pueden acotarse a este trabajo al igual que mi agradecimiento.
A mi compañero y amigo el pintor Juan Casbas. No puede agradecerse en estas pocas líneas toda la ayuda, la comprensión, la paciencia y el apoyo que me ha dado a lo largo de todos estos años. Muchas han sido las horas de discusión de las ideas que finalmente se recogen aquí, discusiones que me han aportado muchas claves para el enfoque y el desarrollo de este trabajo. De él he aprendido a ser paciente y a comprender que llevar adelante proyectos a largo plazo requiere de mucha constancia, dedicación, esfuerzo y tenacidad como también sucede en la pintura. Si ha habido alguien que ha atravesado conmigo de la manera más cercana que existe este proyecto, con sus alegrías y con sus dificultades, ha sido Juan. Le estoy profundamente agradecida por ello.
A mi director de tesis Pablo López Álvarez quiero agradecerle su comprensión, su dedicación, sus ánimos y todo el trabajo que ha volcado en esta investigación. Sus valoraciones, sus correcciones y sus sugerencias han sido clave en mi proceso de aprendizaje y han hecho posible que este estudio finalmente viese la luz. También quiero agradecerle la libertad que me ha dado a la hora de investigar y de escribir esta tesis, así como por la confianza que ha depositado en este proyecto desde el inicio.
Quiero agradecer también a Marco Díaz Marsá, profesor con el que inicié esta etapa investigadora, por sus aportaciones teóricas y sus recomendaciones bibliográficas, que han sido clave en el desarrollo posterior de este estudio, así como por el tiempo y el trabajo invertido en mi proyecto.
A mi hermana Gema y a mis amigos y amigas por sus ánimos, su apoyo y su compañía en momentos de incertidumbre y dudas. Agradecerles su paciencia y comprensión durante estos años de duro trabajo que ha impedido que pudiésemos
10 compartir más tiempo del que nos habría gustado. De entre mis amistades, quiero mencionar especialmente a Loreto, a Pepe, a Dunia, a Blanca y a Ana porque han sido un apoyo muy importante para mí.
A Rabea por su apoyo y su ayuda, especialmente con la corrección del resumen en inglés.
Finalmente, a mis profesores y profesoras de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense y de la Universidad de Granada, en la que cursé mi beca Séneca, por haberme guiado en mis primeros años como estudiante de filosofía. Quiero agradecer especialmente su labor a José Luis Pardo, a Ramón Rodríguez, a Ángeles Perona, a Carlos Fernández Liria, a Jesús Muga y a Juan Antonio Estrada, de los que he aprendido a amar el bello, aunque complejo, camino de la filosofía.
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Índice
Capitalismo y desaparición del mundo. Un diálogo (abierto) con Hannah Arendt
Listado de abreviaturas ...15
Introducción. El capitalismo como extensión del desierto Hipótesis de investigación, motivación y marco teórico...17
Estructura de nuestra investigación ...26
Primera parte. Del mundo y su desaparición en el pensamiento de Hannah Arendt Capítulo I. Cartografiando la noción de mundo en Hannah Arendt 1.1. Líneas que trazan la noción de mundo. Marco teórico de nuestra hipótesis ...40
1.2. La condición de apátrida de Hannah Arendt ...47
1.3. La noción arendtiana de desaparición del mundo. Una aproximación ...50
1.4. El análisis de la acumulación capitalista en la obra de Arendt...53
Capítulo II. El mundo como artificio entre los seres humanos 2.1. El mundo natural (Earth) no es el mundo (World) ...62
2. 2. Mundo, condición humana y vita activa ...68
2.2.1. La naturaleza humana no es la condición humana ...68
2.2.2. Condición humana y vita activa ...71
2.2.3. Work y labor: una aclaración terminológica ...73
2.2.4. Vita activa y mundo...78
2. 3. El mundo material de objetos estables ...80
Capítulo III. El mundo inmaterial de los asuntos humanos: el espacio político 3.1. La pluralidad: conditio sine qua non del mundo ...96
3.2. La condición de publicidad del mundo y el espacio público...101
3.3. La especificidad de la acción política ...103
3.4. Acción política: Entre el agón y la deliberación ...117
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Capítulo IV. El diagnóstico de la desaparición del mundo
4.1. Espacio público y libertad, espacio privado y necesidad ...135
4.1.1. La libertad como praxis de la acción ...135
4.1.2. Libertad y necesidad. La exclusión de la vida del espacio político ...141
4.1.3. Libertad y propiedad: El problemático pasaporte hacia la ciudadanía ...145
4.2. La crítica de la modernidad ...149
4.2.1. El fenómeno de la desaparición del mundo ...149
4.2.2. La emergencia de lo social ...154
4.3. Lo social como espacio de relaciones económicas ...158
4.3.1. La ciencia, la Revolución industrial y el triunfo del homo faber ...159
4.3.2. Desposesión, imperialismo y valor de cambio: el triunfo de la labor...162
4.4. La sociedad de masas: consecuencias humanas de la alienación del mundo ...167
Capítulo V. Ciertas tensiones internas: Lo social y lo privado, ¿dominios políticos? 5.1. ―Lo social no es político". En busca de un ejemplo ...176
5.2. Silencio social. Política sin objeto ...187
5.3. Lo social como conquista política. El ejemplo de las mujeres ...199
Interludio ...207
Segunda parte. Capitalismo y desaparición del mundo Capítulo VI. Presentación de la segunda parte. Capitalismo y no mundo 6.1. Introducción ...217
6.2. Marco teórico del capitalismo: Karl Marx y la ley del capital ...225
Capítulo VII. Lógica del capital y triunfo de la labor 7.1 De la identidad entre la lógica del capital y el metabolismo de la labor ...232
7.2. La modernidad en general, el capitalismo en particular ...238
7.2.1. Las emergentes relaciones económicas modernas son las capitalistas ...238
7.2.2. El triunfo de la labor ...240
7.2.2.1. Labor y productividad ...241
7.2.2.2. Arendt y Marx: Fuerza de trabajo y poder de la labor ...242
7.2.2.3. El laborante produce plusvalía ...249
7.3. Reflexiones finales: no mundo y sociedad de masas ...252
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Capítulo VIII. Alienación del interior mundano y acumulación originaria
8.1. El carácter no privativo del espacio privado: la propiedad ...260
8.2. Acumulación originaria: el hecho histórico de la desposesión en Inglaterra ...268
8.2.1. Marx y Arendt: acumulación originaria y desposesión en la modernidad...268
8.2.2. Límites temporales de los enclosures ...272
8.2.3. La Inglaterra rural feudal: regímenes de tenencia y tierras comunales ...278
8.2.4. Enclosures y alienación del interior mundano ...290
8.3. El caso de las colonias ...302
8.4. La destrucción capitalista de todo fundamento de la propiedad ...306
8.5. Desposesión capitalista contemporánea. Un breve apunte ...313
8.6. La expropiación capitalista destruye el mundo. Reflexiones finales ...315
Capítulo IX. Mercancías y consumo: la quiebra de la estabilidad del mundo 9.1. Mercancías y consumibles: otra vía de diálogo entre Arendt y Marx ...322
9.2. ―Oro parece, plátano es‖ o del devenir mercancía de los objetos ...326
9.3. La sociedad de consumo y la aniquilación de la estabilidad material ...336
9.4. Reflexiones finales. Las consecuencias humanas de la pérdida de estabilidad ...345
Capítulo X. La organización espacial circulatoria. Un guiño al capital 10.1. La circulación, un imperativo de la lógica del capital ...351
10.2. Espacios circulatorios: el ejemplo de París ...365
10.3. El mercado ...372
10.4. Los desahucios: el coste de la remodelación ...379
10.5. Remodelación espacial y desaparición del mundo ...384
Conclusiones. De la imposibilidad del mundo si el capitalismo rige ...389
Resumen ...403
Abstract...406
Índice de ilustraciones ...409
Fuentes de las ilustraciones ...411
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Listado de abreviaturas
Presentamos el listado de abreviaturas de las obras citadas con más frecuencia en este trabajo, todas ellas corresponden a obras de Hannah Arendt a excepción de las últimas, que hacen referencia a El capital de Karl Marx. Las referencias de estas obras se encuentran en la bibliografía.
AA: ―Arendt sobre Arendt‖ CH: La condición humana. CP: ―Comprensión y política‖. CR: Crisis de la república. DF: Diario filosófico. EJ: Eichmann en Jerusalén. EJU: Escritos judíos.
EPF: Entre el pasado y el futuro. Ocho ejercicios sobre la reflexión política. HC: The Human Condition.
HTO: Hombres en tiempos de oscuridad. HA: De la historia a la acción.
LTA: ―Labor, trabajo y acción. Una conferencia‖.
MX: Karl Marx y la tradición del pensamiento político occidental. OT: Los orígenes del totalitarismo.
PP: La promesa de la política.
QFE: ¿Qué es la filosofía de la existencia? QLM: ―¿Qué queda? Queda la lengua materna‖ QP: ¿Qué es la política?
RJ: Responsabilidad y juicio.
RV: Rahel Varnhagen: vida de una mujer judía. SR: Sobre la revolución.
SV: Sobre la violencia.
VM: Verdad y mentira en la política. VE: La vida del espíritu.
CAP: El capital. En esta última obra utilizaremos además números romanos para señalar primero el tomo y segundo el libro que estamos citando. Un ejemplo: El capital Tomo I, Libro I: CAP I, I.
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Introducción
El capitalismo como extensión del desierto
Precisamente porque sufrimos bajo las condiciones del desierto somos aún humanos y estamos aún intactos; el peligro consiste en que nos convirtamos en verdaderos
habitantes del desierto y nos sintamos cómodos en él.
Hannah Arendt, Del desierto y los oasis
Hipótesis de investigación, motivación y marco teórico
La presente investigación nació motivada por una fuerte inconformidad e incomodidad existencial que surgía de habitar en un presente marcado por el individualismo, la competitividad, el consumo, la rentabilidad, el utilitarismo, el riesgo del trabajo asalariado o del trabajo autónomo, la precariedad, la flexibilidad, la incertidumbre y el desinterés por lo político. Tratar de comprender el telón de fondo sobre el que se sostenían estas condiciones que marcaban en gran medida mi existencia y causaban en mí un gran malestar fue lo que desde el inicio motivó que en mi investigación se plantease el orden social y económico capitalista como objeto central de estudio.
Decidido el objetivo principal de este trabajo, el primer problema que se nos presentó fue cómo delimitarlo, desde dónde hacer una lectura de un tema tan amplio y tan analizado como es el capitalismo. En mis estudios universitarios me había acercado a una amplia gama de pensadores interesantísimos que trataban esta cuestión. De entre ellos, por los que más afinidad sentía y más interés mostraba eran Michel Foucault y Karl Marx.
De Foucault me interesó el problema del poder y el análisis de la gubernamentalidad liberal y neoliberal que el pensador de Poitiers exponía fundamentalmente en sus cursos en el Collège de France de 1977-78 y 1978-79, titulados Seguridad, territorio y población y Nacimiento de la biopolítica respectivamente. También había leído a Marx y había asistido a las clases de Carlos Fernández Liria y de Monserrat Galcerán en mi época de estudiante, clases que me ayudaron a aclarar muchas de mis preguntas acerca de la naturaleza del capitalismo. A partir de esta época, los estudios de Marx empezaron a ser para mí esenciales si de lo
18 que se trataba era de entender algo mejor la organización social, económica y política que emanaban de la lógica del capital.
La primera decisión fue abordar la cuestión del capitalismo a partir de estos dos autores. Sin embargo, por una casualidad, como casi todo lo que sucede en mi vida, por recomendación del profesor Marco Díaz Marsá, que dirigió mi tesis en los primeros años de investigación, empecé a leer La condición humana de Hannah Arendt. Apenas conocía a Arendt, no había leído nada de ella y tampoco la había estudiado en la universidad, pero a partir de esta lectura el problema de la delimitación, así como la construcción de una hipótesis de trabajo, empezó a tomar forma.
Desde ese momento, el concepto arendtiano de mundo se presentó como una herramienta conceptual fundamental que me permitía pensar todo aquello que me preocupaba profundamente. En su obra, Arendt diagnosticaba como condiciones que yacían en las raíces del totalitarismo elementos que a mi modo de ver tenían una vigencia alarmante y daban respuesta a mi malestar: el individualismo, la soledad, el filisteismo y su exaltación de la vida privada, el hiperconsumismo, la realidad inestable y móvil en la que estamos imbricados, el deseo de acumulación de ganancia, así como el sentimiento de hastío y desinterés por lo político que promovían la ruptura de los vínculos comunitarios entre los seres humanos.
Así fue como el interés por Hannah Arendt fue creciendo a la par que se perfilaba la hipótesis principal de esta investigación: que el capitalismo implica la
desaparición del mundo, entendiendo por mundo el sentido que este término tiene en la
obra de Arendt. Este es el marco teórico desde el que llevamos a cabo nuestra lectura del capitalismo, lo que aleja a nuestra investigación de ser una crítica general del mismo. En este sentido podría afirmarse que haremos una lectura en clave arendtiana del fenómeno del capitalismo a partir de las categorías de mundo y desaparición del
mundo.
Empero, a pesar de la importancia central que tiene el pensamiento arendtiano en nuestra hipótesis, esta tesis no es una tesis sobre el pensamiento de Hannah Arendt. Más bien, lo que tratamos de iluminar es un problema contemporáneo que puede resumirse en la idea de que el capitalismo, dada su lógica, supone una amenaza para la existencia humana. Donde se alza el mundo no puede existir el capitalismo y viceversa. Mundo y capital se excluyen. Esta es la hipótesis central de esta investigación.
Por situar nuestro marco teórico principal, por mundo entendemos con Hannah Arendt un espacio no natural que depende de los seres humanos para existir y que se
19 sitúa siempre entre estos. Por tanto, el mundo nunca será entendido como un espacio natural, dado al margen de la pluralidad y de los vínculos entre seres humanos. El mundo es para la autora, primero, un espacio material que surge a partir de los objetos producidos mediante la actividad del trabajo y que se caracterizaría con el atributo de la estabilidad. Y, segundo, un espacio inmaterial que se crea en el ejercicio mismo de la acción política, la cual se fundamenta en el diálogo público y plural. Este espacio inmaterial es el espacio político, al que solo puede dar vida una ciudadanía activa. Mantener vivo el mundo significa habitar en un espacio estable, objetivo y seguro, así como ser ciudadano de una comunidad política basada en la participación.
Estos planteamientos son fundamentales para nuestra lectura del capitalismo. Sin embargo, el aspecto más relevante para nuestra hipótesis, dentro de la contextualización arendtiana de mundo, es que en este espacio los seres humanos despliegan su condición
humana, por lo que cualquier fenómeno que suponga una amenaza para el mundo
estaría amenazando la posibilidad misma de constituirnos bajo el atributo de la
humanidad. Si no pudiésemos ser específicamente humanos nos reduciríamos a una
condición animal que estaría condenando a la humanidad a existir bajo un estadio de barbarie. Si recogemos esta argumentación y la ponemos en relación con nuestra hipótesis principal, que el capitalismo destruye el mundo, a lo que se apunta en primer término es a que el capitalismo es una amenaza a la existencia propiamente humana y que bajo este orden sería imposible construir un proyecto civilizatorio.
Como aclaración terminológica, el uso que hacemos del término capitalismo de forma sustantiva responde simplemente a una forma de economizar en la escritura y de englobar en una sola palabra un fenómeno mucho más amplio. En ningún caso por capitalismo estamos entendiendo un universal o una entidad eterna e inmutable. Por el contrario, comprendemos una serie de acontecimientos históricos, de relaciones, de prácticas y condiciones materiales inmanentes y concretas que se organizan en torno a una novedosa motivación que surge en la modernidad: acumular riqueza de forma ilimitada.
Dada la naturaleza de nuestra hipótesis, ha sido necesario abrir dos líneas de investigación que conformen esta estructura. Por un lado, el análisis sistemático de la categoría de mundo, así como de las condiciones que gestan su alienación según lo expuesto por Hannah Arendt en su obra. Y, por otro, el examen de la lógica del capital y la sociedad capitalista basándonos en los estudios de Karl Marx que encontramos fundamentalmente en su obra El capital. El que la noción arendtiana de mundo sea el
20 marco regulador de la crítica del capitalismo implica que llevemos a cabo una lectura de
El capital de Marx, obra de referencia, en clave arendtiana.
Aunque no vamos a realizar un estudio sistemático de la relación entre el pensamiento de Arendt y la obra de Marx, encontramos que en la obra de la autora Marx aparece de una forma constante, sobre todo en las primeras obras, de 1950 a 1965. La figura de Marx en la lectura de Arendt es una figura polémica, ya que fundamentalmente es nombrado siempre con motivo de crítica y con una clara intención de distanciamiento por parte de la autora. Arendt conocía la obra de Marx, pues en 1950, coincidiendo con Los orígenes del totalitarismo (1951), la pensadora judía trató de preparar una obra dedicada al estudio de los elementos totalitarios en el marxismo, obra becada por la fundación Guggenheim, pero que finalmente nunca vio la luz1. Sin embargo, estos estudios le servirán a Arendt en la construcción de sus obras más importantes como por ejemplo La condición humana, Entre el pasado y el futuro y
Sobre la revolución, obras que coinciden con esa primera etapa de su pensamiento que
hemos mencionado.
Dentro de la crítica de Arendt a Marx recogeremos solo aquellos aspectos que nos interesa poner de relevancia a la luz de nuestra hipótesis. En concreto, solo analizaremos la crítica de Arendt a la noción de trabajo de Marx. Sin embargo, si señalamos que Arendt a lo largo de su obra establece una crítica y trata de distanciarse de este autor, lo hacemos porque consideramos que a pesar de esa distancia que Arendt quiere establecer son muchos los aspectos en los que se hace posible un diálogo y una comunión entre ambos. La diferenciación entre trabajo abstracto y trabajo concreto en relación a trabajo y labor, la distinción entre valor de uso y de cambio con respecto a la diferencia entre las cosas y los consumibles, la comprensión del triunfo de la labor a partir de su productividad o la cercanía entre la noción de fuerza de trabajo y poder de la labor son algunos de los puntos principales en los que ambos pensamientos, y muy a pesar de la crítica de Arendt, están muy cerca. Respecto a estas cuestiones estableceremos el diálogo entre Arendt y Marx a fin de acercar, articular y enriquecer ambas perspectivas.
No obstante, más que comprender las relaciones entre Arendt y Marx, lo que nos proponemos es entender el capitalismo a partir de lo propuesto por Marx, pero bajo una
1
Los apuntes de Arendt en relación a este estudio pueden encontrarse en la compilación de Jerome Kohn titulada La promesa de la política, así como en la obra de Arendt titulada Karl Marx y la tradición del pensamiento político occidental.
21 lectura que se articula en el marco de las categorías arendtianas de mundo y
desaparición del mundo, como señalamos anteriormente. Este enfoque va a implicar dos
cosas. En primer lugar, una interpretación y crítica del capitalismo que al partir de un lugar que no es frecuente permitirá ampliar los horizontes y límites de tal crítica. Y, en segundo lugar, se logrará actualizar, ampliar y complementar las categorías principales de la teoría política de Hannah Arendt.
En relación a la primera línea de investigación que estructura nuestra hipótesis, el estudio sistemático del concepto de mundo en la obra de Arendt, nos hemos visto obligados a trabajar todas sus obras, artículos, seminarios y conferencias, dado que la cuestión del mundo no es un problema que pueda acotarse a ciertos textos, sino que, por el contrario, es una cuestión que atraviesa toda su obra. El mundo es el telón de fondo en el que se sostienen los planteamientos fundamentales del pensamiento arendtiano: la caracterización de las actividades humanas que componen la vida activa, su noción de
espacio público, la crítica del emerger de lo social y del triunfo del animal laborans o
su forma de entender el espacio político perderían el sentido si no tomamos como referencia el mundo. Lo mismo ocurre a la inversa: el mundo no puede pensarse sin quedar vinculado a estas cuestiones. Desde nuestra lectura, el concepto de mundo se vincula con todas las obras de Arendt porque hace la función de columna vertebral en la que se ordenan y se vinculan el resto de planteamientos; el horizonte principal de su teoría política es para nosotros el restablecer y salvaguardar el mundo.
Si bien todas las obras de Arendt tienen relevancia en el estudio de la noción de
mundo y de las condiciones que provocan su alienación, no en todas se explica esta
cuestión con la misma amplitud. Entre las que han sido más fundamentales para nuestro trabajo cabe destacar: Los orígenes del totalitarismo (1951); La condición humana (1958); la compilación de artículos que se recogen en la obra titulada Entre el pasado y
el futuro. Ocho ejercicios sobre la reflexión política; Sobre la revolución (1963); la
compilación titulada De la historia a la acción, fundamentalmente las conferencias que han sido transcritas y tituladas como ―Arendt sobre Arendt‖ (1972) o ―Labor, Trabajo, acción. Una conferencia‖ (1957); la compilación póstuma que lleva por título ¿Qué es
la política? (1993), así como los artículos ―Desobediencia civil‖ (1970), ―Little Rock‖
(1957, pero publicado por la revista Dissent en 1959) y ―200 años de la revolución americana‖ (1975) –todos ellos incluidos en la compilación de Fina Birulés que se titula
Hannah Arendt: Tiempos presentes–, ―Pensamientos sobre política y revolución‖, texto
22 la cultura: su significado político y social‖ (1960). Dos últimos textos fundamentales han sido también ―Del desierto y los oasis‖ (conclusión del curso que Arendt impartió en Berkeley en la primavera de 1955 titulado ―La historia de la teoría política‖) y la entrevista con Günter Gaus para la televisión alemana ZDF en 1964 transcrita como ―¿Qué queda? Queda la lengua materna‖.
Aunque la obra de Arendt ha sido leída e interpretada teniendo en cuenta el horizonte principal sobre el que esta se gesta, el totalitarismo, desde nuestra lectura de su obra, y a la luz de nuestra hipótesis, en sus estudios de los orígenes del totalitarismo podemos encontrar un análisis de los elementos que dieron lugar al capitalismo que coincidiría con las condiciones que comenzaron a socavar a partir de la modernidad los cimientos del mundo.
Desde nuestra interpretación, es posible hacer una lectura crítica del capitalismo a partir de la obra de Arendt porque consideramos que esta problemática está recogida en ella. Dentro de las obras en las que mejor podemos ver esta cuestión y en las que la autora alude directamente al capital estarían Los orígenes del totalitarismo, en especial en la segunda parte de esta obra, dedicada al estudio del imperialismo, y concretamente en el capítulo quinto titulado ―La emancipación política de la burguesía‖; el último capítulo de La condición humana; y los artículos ―200 años de la revolución‖, ―La crisis en la cultura: su significado político y social‖ y ―Pensamientos sobre política y revolución‖. En estos textos Arendt apunta al capitalismo como forma de socavar los cimientos del mundo: primero, por la expropiación que permite la acumulación de capital, segundo, por el triunfo de la burguesía y las políticas imperialistas que pusieron el gobierno al servicio de esa acumulación ilimitada de capital y, por último, por el establecimiento de una sociedad de consumo que aniquilaría la estabilidad de los objetos.
Sin embargo, consideramos que la lectura del capitalismo en la obra de Arendt no se reduce a estos textos, si bien son los únicos en los que la autora apunta directamente a aspectos centrales de la lógica del capitalismo. Desde nuestra interpretación, los elementos principales de su diagnóstico de la desaparición del mundo coincidirían con los elementos que hicieron posible la aparición de una novedosa economía capitalista también en el periodo histórico que Arendt señala, la modernidad.
Aunque nuestra intención principal no es analizar la identidad entre los elementos que conforman la desaparición del mundo dentro del diagnóstico arendtiano
23 y los elementos que desataron la economía capitalista2, en la demostración de nuestra hipótesis este punto queda implícito. Si esto es así, se demostraría que en los orígenes del totalitarismo lo que nos encontramos es el capitalismo. Sin embargo, cabe señalar también que nuestro objetivo principal tampoco es vincular el capitalismo con el totalitarismo, sino que se trata de comprender el orden del capitalismo como destructor del mundo.
Dentro de la crítica arendtiana de la desaparición del mundo emplearemos como base de nuestra lectura posterior todos los elementos que la autora señala: el consumo, el triunfo del animal laborans, la expropiación a partir de la Reforma, la emergencia de la sociedad de masas o la irrupción de lo social en el espacio político. Sin embargo, nos alejaremos de la autora en diversos planteamientos con los que estamos en profundo desacuerdo, lo que implicará que sobre ellos no se fundamentará nuestra hipótesis.
El primero de los argumentos de Arendt que rechazaremos está en relación con la crítica de lo social, entendiendo por social un proceso en el que las cuestiones privadas ocupan el discurso y la acción política a partir de la modernidad. El ejemplo de una cuestión social es expuesto por Arendt en Sobre la revolución, cuando hace alusión al hambre que movió a los revolucionarios franceses. Estamos completamente en desacuerdo con la postura arendtiana que afirma que las cuestiones sociales deben quedar al margen del espacio público y de la política. Aceptar esta premisa, negarle a las cuestiones privadas, como por ejemplo la violencia intrafamiliar o la violencia de género, el acceso al discurso político, implicaría hacer de lo político un espacio elitista y cerrado que permitiría perpetuar dominaciones históricas que tienen lugar en el ámbito privado. Suponer la separación entre lo privado y lo público en este sentido que hemos indicado es negar que nuevos discursos y agentes políticos ocupen el espacio público y denuncien su situación de desigualdad. Por tanto, la separación entre espacio público-político y espacio privado-social, a pesar de ser central dentro del planteamiento arendtiano de mundo, no formará parte de la argumentación en la que se apoya nuestra hipótesis.
Un segundo argumento que nos lleva a distanciarnos de la autora está en
2
La emergencia de un fenómeno histórico como el capitalismo no puede explicarse atendiendo a los pocos elementos que señalamos en este trabajo. Somos conscientes de que su gestación es bastante más compleja y amplia que lo que aquí aparece. No obstante, si hemos elegido determinados elementos sobre los que analizaremos el capitalismo lo hemos hecho atendiendo a las partes fundamentales que para Arendt dieron lugar a la desaparición del mundo en la modernidad. Este es justamente uno de los motivos por el que la teoría arendtiana funciona como marco teórico con el que analizar y acotar el fenómeno del capitalismo.
24 relación con la afirmación de que sin propiedad no se puede ser libre, es decir, no se puede actuar políticamente. Este postulado lleva implícito suponer que solo los propietarios son ciudadanos. No estamos de acuerdo con que los laborantes, los obreros, los proletarios o todas las personas desposeídas a lo largo de la historia no tengan el derecho a ser ciudadanos, es decir, a tener una palabra política dentro del espacio público común. Atendiendo a la propia definición arendtiana de acción política, todo ser humano tiene la capacidad de ejercer el diálogo público en concierto con otros seres humanos, y en tanto que se preste a tal ejercicio estaría actuando políticamente, lo que implicaría automáticamente poseer la condición de ciudadanía. A la luz de esta argumentación, el postulado arendtiano que excluye a los no propietarios del terreno de la libertad y, por ende, de la ciudadanía, quedará también al margen del cuerpo argumental sobre el que se sostiene nuestra hipótesis.
No hemos encontrado muchos estudios externos que apunten en la dirección de nuestra tesis. Dentro de los que hemos trabajado, el más destacable es el trabajo de Santiago Alba Rico, fundamentalmente sus obras La ciudad intangible y Capitalismo y
nihilismo. Dialéctica del hambre y la mirada. En estos escritos, Alba Rico pone en
juego la relación entre capitalismo y mundo, entre Marx y Arendt, en el sentido en el que nosotros estamos articulando en esta investigación. Sin embargo, el autor no recorre todos los aspectos por el que el capitalismo destruye el mundo, es decir, no hace un estudio sistemático de esta cuestión tal como hacemos nosotros aquí. En todo caso, mantendremos la misma conclusión: que el capitalismo es una amenaza de la condición humana. La diferencia fundamental con nuestro trabajo es que nosotros no postularemos un único sentido, sino cinco sentidos específicos por los que el capitalismo supone la destrucción del mundo. El aspecto que encontramos en la obra de Alba Rico, y que también nosotros analizaremos, está en relación con la necesidad de consumo del capitalismo, que acaba destruyendo la estabilidad del mundo bajo lo que identifica este pensador como una dialéctica del hambre.
Otros autores significativos en la línea que nosotros hemos abierto, aunque es reseñable que solo hemos podido tener acceso a algunos artículos y no a libros u obras más amplias, son el profesor de ciencias políticas de la universidad de Singapur Onor Ulas Ince3 y Alfonso Ballesteros4, profesor de la Universidad de A Coruña. Al igual que
3
Ulas Ince, O., ―Bringing the Economy Back In: Hannah Arendt, Karl Marx, and the Politics of Capitalism‖, The Journal of Politics, Vol. 78, nº 2, 2016, pp. 441-426.
25 ocurría con Alba Rico, ambos autores restringen su análisis de esta cuestión a un único aspecto. En este caso, a la relación entre el fenómeno de la acumulación originaria marxiana y alienación del mundo arendtiana. Por último, cabe señalar el trabajo de Agustín Palomar Torralbo5, aunque, como sucedía en las fuentes anteriores, en este caso el único punto que se tratará es el de las relaciones económicas como forma de destrucción del mundo. Por ende, desde los textos a los que hemos podido acceder y desde el universo discursivo que nosotros conocemos, no hemos encontrado ningún estudio sistemático entre los elementos que constituyen la desaparición arendtiana del mundo y el capitalismo.
Aunque no es nuestra intención adelantar aquí conclusiones, es necesario señalar que la desaparición del mundo que se opera con el capitalismo apunta a cinco aspectos heterogéneos6. Esta multiplicidad nos ha enfrentado a un problema: que en cada uno de ellos se desarrolla una problemática específica. Ante esta dificultad, y con el deseo de poder ofrecer una lectura lo más amplia posible de cada elemento, lo que en un inicio se planteaba como un diálogo entre Arendt y Marx se ha acabado convirtiendo en un diálogo (abierto) con Hannah Arendt, porque sus análisis entrarán en comunicación con los de otros autores. De ahí la segunda parte del título de nuestra tesis. Entre esos interlocutores más significativos que iluminan la argumentación de nuestra hipótesis, podemos señalar a Seyla Benhabib, David Harvey, John Locke, Santiago Alba Rico, Walter Benjamin, Michel Foucault, Bronislaw Geremek, Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero, Silvia Federici, Peter Linebaugh, Udo Kultermann, el matrimonio Hammond, Álvaro Sevilla Buitrago o Eric Hobsbawm7.
4
Ballesteros, A., ―Hannah Arendt: la pérdida de la propiedad privada en los orígenes del capitalismo‖, Persona y Derecho, Vol. 75, 2017, pp. 31-49.
5
―Fenomenología de la esfera pública del mercado y crítica de la economía política en Hannah Arendt‖, Oximora. Revista Internacional de ética y política, nº 9, 2016, pp. 146-165.
6
Los cinco aspectos fundamentales por los que el capitalismo destruye el mundo, a partir del diagnóstico arendtiano de la desaparición del mundo, son: primero, que la lógica del capital es idéntica al metabolismo de la labor, metabolismo propio del no mundo; segundo, el triunfo del animal laborans se produce al amparo de la producción de plusvalía; tercero, la desposesión generalizada que anida en la lógica del capital impide la tenencia de un lugar en el mundo porque destruye la posesión más básica: nuestra casa y nuestras tierras alejando con ello a los seres humanos de sus medios de subsistencia y producción; cuarto, el mundo debe ser un espacio estable, estabilidad que es aniquilada por el consumo de masas que vuelve los objetos sólidos meros consumibles, mercancías; quinto, y último, el espacio material debe facilitar y permitir el diálogo ciudadano, algo que quiebran los espacios circulatorios del capital. Desarrollaremos estos aspectos a lo largo de la tesis y los recogeremos en las conclusiones.
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Las obras de estos autores que han sido más relevantes para esta investigación son: Seyla Benhabib, The Reluctant Modernism of Hannah Arendt, Maryland, Rowman & Littlefield Publishing Group, Inc., 2003, y ―La paria y su sombra: sobre la invisibilidad de las mujeres en la filosofía política de Hannah Arendt‖, Birulés, F. (comp.) Hannah Arendt: El orgullo de pensar. Barcelona, Gedisa, 2000, pp. 97-115; John Locke, Segundo tratado sobre el gobierno. Un ensayo sobre el verdadero origen, alcance y fin del gobierno civil, Madrid, Biblioteca nueva, 1999; David Harvey, El nuevo imperialismo, Madrid, Akal,
26 Para terminar con la exposición de nuestro marco teórico queremos señalar que, desde nuestra lectura, consideramos que el capitalismo es un elemento clave dentro de ese proceso de desaparición del mundo que no solo se encuentra en la modernidad ni hace referencia al capitalismo clásico, sino que, por el contrario, es un fenómeno contemporáneo. Más allá aún: en tanto que exista un modo de producción y de sociedad capitalistas, la desaparición del mundo será un fenómeno siempre presente.
Estructura de nuestra investigación
Para cumplir el objetivo de esta tesis, acorde a estas dos líneas de investigación que hemos mencionado, nuestro estudio se divide en dos partes bien diferenciadas. Una primera parte se dedica exclusivamente a la exposición sistemática de la noción de
mundo, así como las condiciones que llevaron a su desaparición. Estas intenciones
quedan recogidas en el título: ―Del mundo y su desaparición en el pensamiento de Hannah Arendt‖. En la segunda parte, titulada ―Capitalismo y desaparición del mundo‖, relacionaremos los aspectos más relevantes de lo examinado en la primera parte con la lógica del capital, a fin de valorar los sentidos por los que el capitalismo eclipsa el mundo.
La primera parte se divide en cinco capítulos en los que analizaremos los siguientes contenidos:
2004, y París, capital de la modernidad, Madrid, Akal, 2008; Hammond J.L and Hammond, B., The village labourer 1760-1832, London, Longmans, Green & Co.,1912; Bronislaw Geremek, La piedad y la horca, Madrid, Editorial Alianza, 1989; Santiago Alba Rico, La ciudad intangible. Ensayo sobre el fin del neolítico, Hondarribia, Hiru, 2001; Capitalismo y nihilismo. Dialéctica del hambre y la mirada, Madrid, Akal, 2007 y en coautoría con Carlos Fernández Liria, El naufragio del hombre, Hondarribia, Hiru, 2010; Carlos Fernández Liria y Luis Alegre Zahonero, El orden del capital, ¿por qué seguir leyendo a Marx? Madrid, Akal, 2010; Walter Benjamin, París, Madrid, Casimiro Libros, 2013, y El París de Baudelaire, Buenos Aires, Eterna Cadencia Editora, 2012; Michel Foucault, Seguridad, territorio y población, Curso del Collège de France (1977-1978), Madrid, Akal, 2008, y Nacimiento de la biopolítica, Curso del Collège de France (1978-1979), Madrid, Akal, 2009; Silvia Federici, Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria, Madrid, Traficantes de sueños, 2010; Peter Linebaugh, El manifiesto de la Carta Magna. Comunes y libertades para el pueblo, Madrid, Traficantes de sueños, 2013; Álvaro Sevilla Buitrago, ―¿Planificar los comunes? Autogestión, regulación comunal del suelo y su eclipse en la Inglaterra precapitalista‖, Scripta Nova, Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, Vol. 17, nº 442, 2013, y ―Hacia el origen de la planificación: territorio, enclosure acts y cambio social en la transición del feudalismo al capitalismo‖, Ciudades, nº. 13, 2010, pp. 165-181; Eric Hobsbawm, La era de la revolución, Barcelona, Editorial Planeta, 2014; La era del capital, Barcelona, Editorial Planeta, 2014 y Revolucionarios. Ensayos contemporáneos, Barcelona, Crítica, 2010; Udo Kultermann, La arquitectura contemporánea, Barcelona, Labor, 1969.
27 El primer capítulo, que se titula ―Cartografiando la noción de mundo en Hannah Arendt‖, ha sido planificado como un capítulo introductorio en el que trataremos principalmente de situar, de cartografiar, este concepto a un nivel general dentro de la obra de Arendt. Con este fin, primeramente el lector encontrará un análisis de diversos sentidos que el término de mundo tiene en la obra de la autora. Así mismo, mostraremos la íntima relación entre los fundamentos principales desde los que Arendt desarrolla este concepto y la condición de apátrida con la que la autora se vio forzada a vivir durante casi veinte años por su condición de judía. Esta condición lleva a Arendt a poner el mundo en el centro de su reflexión. Como tercer elemento, nos acercaremos a lo que Arendt entiende por desaparición del mundo y acabaremos el capítulo rastreando los lugares en los que la acumulación de capital aparece explícitamente dentro de su obra.
En el segundo capítulo, titulado ―El mundo como artificio entre los seres humanos‖, nos centraremos en exponer el primer sentido con el que Arendt caracteriza el mundo. Antes de entrar en este primer sentido, es necesario que previamente observemos la estrecha relación entre la constitución del mundo, la vita activa y la condición humana. Este planeamiento nos llevará, por un lado, a establecer la diferenciación entre condición humana y naturaleza humana, mostrando la distancia de Arendt con respecto a planteamientos esencialistas o deterministas de los seres humanos y, por otro lado, a relacionar el mundo con las actividades propias de la condición humana, pues de estas depende su constitución. Con el objeto de delimitar bien estas tres actividades humanas será necesario comenzar con una aclaración terminológica en relación a la traducción española que se ha hecho del término work como trabajo, traducción que resulta problemática en el sentido que veremos a partir del ejemplo de
La condición humana (1958).
Finalmente, vinculado el mundo con las actividades humanas y con la condición humana, expondremos el primer sentido de mundo: el mundo como espacio material estable que surge a partir de los objetos fabricados por el homo faber por medio de la actividad del trabajo. De este planteamiento saldrá uno de los presupuestos fundamentales por los que el mundo se escinde con el capitalismo, que recogeremos en la segunda parte de esta investigación: que el mundo debe ser un espacio estable y sólido y únicamente el desenfreno podría mermar la objetividad que caracteriza a las cosas para convertirlas en simples consumibles. La explicación a ese desenfreno, que Arendt simplemente enuncia en La condición humana, pero no desarrolla, la
28 encontraremos en dos artículos de la autora que hemos mencionado anteriormente: ―200 años de la revolución americana‖ (1975) y ―La crisis en la cultura: su significado político y social‖ (1960). En estos artículos Arendt afirma que el desenfreno está motivado por el consumo desmedido de la sociedad de masas. Este planteamiento será uno de los ejes principales en el que articularemos la relación con el capitalismo como elemento que da lugar a la desaparición del mundo.
En el tercer capítulo, que lleva por título ―El mundo inmaterial de los asuntos humanos: el espacio político‖, analizamos el segundo, y más elevado, sentido que la noción de mundo tiene en la obra de la autora: el mundo como un espacio inmaterial construido por la actividad de la acción política. En rigor, este espacio que estudiamos aquí es para Arendt el espacio para lo político. Esta es una de las partes más importantes dentro del cuerpo teórico arendtiano, de la que se derivarán muchas de las conclusiones que recogeremos en la segunda parte de esta investigación, fundamentalmente en el capítulo séptimo. Lo que haremos en este tercer capítulo es analizar las condiciones necesarias que permiten la aparición del mundo como espacio político: la pluralidad, la publicidad y la actividad de la acción. Nos detendremos en explicar la caracterización arendtiana de la acción a fin de comprender que cuando esta es catalogada como específicamente política debe ligarse a lexis, a diálogo. Para terminar con la caracterización de la acción política examinaremos, siguiendo principalmente el análisis de Seyla Benhabib, las dos formas de acción que encontramos en la obra de Arendt y que darán lugar a dos tipos de espacio público heterogéneos: un espacio agónico y un espacio asociativo caracterizado por la deliberación. Como mostraremos, es el segundo espacio el que consideramos más afín a los fundamentos generales que Arendt establece en su teoría política. Acabaremos este capítulo con una aclaración sobre posibles malentendidos en relación a la acción y a la importancia que la autora otorga en su obra a la vida activa. Esta aclaración quedará vehiculada a partir de la crítica que llevaremos a cabo de la interpretación que el filósofo Byung-Chul Han hace de la acción arendtiana en su obra La sociedad del cansancio.
El cuarto capítulo, ―El diagnóstico de la desaparición del mundo‖, está dedicado a la exposición de las condiciones que para Arendt dan lugar a la desaparición del mundo en la modernidad. Son cuatro los epígrafes principales en los que se distribuye esta crítica. En el primero se asientan las bases que permiten comprender el elemento
29 fundamental por el que para Arendt desaparece el mundo, el emerger de lo social. En este primer epígrafe veremos la distinción entre libertad y necesidad, que se traduce en una de las oposiciones fundamentales sobre las que Arendt apoya su noción de destrucción del mundo: la separación entre espacio privado y espacio público. A partir de la distinción privado-necesidad y político8-libertad, se hace posible comprender lo que expondremos en el segundo epígrafe, la crítica al emerger de lo social ligada a triunfo del animal laborans en la modernidad, concretamente al amparo de la aparición de las políticas burguesas imperialistas y el proceso de expropiación que se desencadena a partir de la Reforma luterana. En este capítulo examinamos, a partir de la obra de Seyla Benhabib, The Reluctant Modernism of Hannah Arendt, cómo lo social tiene en la obra de Arendt tres significados: uno, el espacio ocupado por relaciones económicas; dos, la aparición de la sociedad de masas; y tres, la ocupación del discurso político por cuestiones privadas, lo que será entendido por la autora, tal como se recoge en su obra
Sobre la revolución (1963), como la cuestión social. Atenderemos fundamentalmente al
examen de las dos primeras en este capítulo, porque son dos de los pilares más importantes sobre los que apoyaremos nuestra crítica posterior.
Por último, se expone el análisis arendtiano de las consecuencias de la desaparición del mundo: la emergencia de la sociedad de masas. En este análisis fundamentalmente se explican las consecuencias humanas de vivir sin mundo.
En el quinto y último capítulo de esta primera parte, que se titula ―Ciertas tensiones internas: lo social y lo privado ¿dominios políticos?‖, nos hacemos cargo del tercer sentido de lo social que no analizamos, a propósito, en el capítulo cuarto, porque no consideramos acertada la rígida separación por la que Arendt apuesta en su obra entre las cuestiones sociales o privadas y las cuestiones políticas. Esta es una de las distinciones que más críticas ha recibido la obra de Arendt por parte de sus receptores e intérpretes. Veremos con respecto a esta oposición las duras críticas de Martin Jay, Eric Hobsbawm o Hannah Pitkin, entre otros. Nuestra crítica de este planteamiento arendtiano se estructura en este capítulo a partir de tres epígrafes, en los que, primero, cuestionamos que exista en la obra de Arendt un ejemplo concreto y fáctico de un problema social que no sea político. Analizaremos fundamentalmente el texto titulado ―Arendt sobre Arendt‖, que es una transcripción de la conferencia dada en Toronto en
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30 1972 con motivo de su obra, y su artículo ―Little Rock‖, escrito en 1957 y publicado en 1959 por la revista Dissent. En un segundo epígrafe vamos a plantear que de existir la posibilidad de separar las cuestiones privadas y sociales del dominio público-político, este espacio quedaría vaciado y solo sería un lugar elitista desde el que poder perpetuar dominaciones históricas. Por último, planteamos que las cuestiones sociales que ocuparon el espacio público a partir de la modernidad, lejos de ser una merma para lo político, constituyen una conquista y una reactivación del mundo. El ejemplo que pondremos para afirmar nuestra posición es el caso de las mujeres. Dada esta crítica en la que nos distanciamos de la autora y a la luz de las graves dificultades que presenta esta oposición, no apoyaremos nuestra argumentación posterior en la distinción entre privado y público en relación a las cuestiones sociales, tal como señalamos anteriormente.
A modo de transición, entre la primera y la segunda parte de esta tesis situamos un texto que lleva por título ―Interludio‖, cuyo fin es mostrar los aspectos más relevantes de la noción arendtiana de mundo y enunciar los sentidos fundamentales del diagnóstico arendtiano de la desaparición del mundo en los que enmarcaremos nuestra lectura del capitalismo.
En la segunda parte de la investigación, titulada ―Capitalismo y desaparición del mundo‖, relacionamos cinco aspectos principales por los que el mundo, a la luz de lo pensado por Arendt, se destruye siempre que el capitalismo tenga vigencia. Tal tesis es lo que trataremos de demostrar en esta segunda parte.
Al igual que en la primera, esta segunda parte también se compone de cinco capítulos. A excepción del primero, que es introductorio, y el segundo, que se corresponderá, no con uno, sino con dos sentidos que motivan la alienación del mundo, cada uno de estos capítulos se corresponde con un sentido de los que delimitaremos en la primera parte como presupuestos fundamentales que hacen que el mundo desparezca. Un criterio más ordena esta división capitular, y es el ciclo de producción y circulación del capital. Atendiendo a este criterio, los capítulos séptimo y octavo se centran en analizar la fase de producción del capital, mientras que los dos últimos examinan los elementos que contribuyen a la desaparición del mundo en la fase de circulación. Explicada la lógica general que subyace a esta segunda parte, pasamos a exponer los contenidos que el lector o lectora encontrará en la misma.
31 El sexto capítulo, dentro del orden general de esta investigación, se titula ―Presentación de la segunda parte. Capitalismo y no mundo‖. Como el propio título indica, lo que haremos aquí es una introducción general de lo que nos proponemos llevar a cabo en esta segunda parte. Lo que haremos ahora es demostrar nuestra hipótesis de trabajo. Además, en este capítulo recordaremos cuáles son los aspectos fundamentales por los que el capitalismo destruye el mundo y explicaremos por qué hemos elegido a Karl Marx como el interlocutor principal entre Arendt y el modo de producción y la sociedad capitalista.
En el séptimo capítulo, titulado ―Lógica del capital y triunfo de la labor‖, se analizan los dos primeros aspectos por los que el mundo desaparece a manos de la organización social y económica capitalista. En un primer epígrafe, a través de la exposición de la lógica del capital que encontramos en los estudios de Karl Marx, comprobaremos que el ciclo producción-consumo que caracteriza el ciclo del capital es idéntico al metabolismo de la labor, lo que haría del sistema capitalista un orden anclado a la naturaleza, al no mundo.
En un segundo epígrafe plantearemos que, a nuestro modo de ver, no es la modernidad en general, sino la organización social capitalista en particular uno de los elementos fundamentales que llevaron al proceso de desaparición de mundo tal como Arendt lo identifica. Dentro de este proceso nos haremos cargo de las dos condiciones fundamentales de este proceso, el emerger de lo social y el triunfo del animal laborans. Mostraremos, por un lado, que la única economía que coincide con la modernidad es la capitalista, por lo que ese auge de nuevas relaciones económicas al que apunta Arendt solo podría ser, si atendemos al acontecer histórico, el capitalismo.
Por otro lado, examinaremos que la inversión que dio lugar al triunfo de la labor, frente a las actividades de la acción y del trabajo, respondía a la capacidad productiva de esta actividad humana, productividad que satisfacía la nueva demanda de las políticas burguesas basadas en producir capital y acumular riqueza de forma ilimitada. Este planteamiento nos llevará a relacionar el concepto poder de la labor de Arendt con el de fuerza de trabajo en Marx, para lo que será necesario establecer un análisis entre los conceptos marxianos de trabajo abstracto y trabajo concreto a la luz de la crítica de Arendt que incide en la indistinción por parte de Marx de la actividad del trabajo y la de la labor. No estamos de acuerdo con esa crítica de Arendt y acabaremos mostrando cómo estos conceptos pueden emparentarse. Tal identificación significará que el
32 laborante triunfa porque es el elemento clave que en la fase productiva de ciclo del capital, siguiendo aquí a Marx, produce plusvalía.
En el tercer epígrafe examinaremos que el capitalismo es uno de los elementos principales que dieron lugar al alzamiento de la sociedad de masas. Acabaremos en el último epígrafe con un apunte acerca de cómo esta sociedad de masas que Arendt y Marx toman de referencia no define a las sociedades contemporáneas, porque actualmente no son la homogenización ni el intercambio los parámetros que rigen el comportamiento de sus miembros, sino que, por el contrario, son la competitividad y la diferencia lo que regula nuestras sociedades empresariales. Nos apoyamos para este análisis fundamentalmente en los estudios que a finales de los años 70 llevó a cabo Michel Foucault, específicamente en el curso que impartió en el Collège de France en 1978-79 y que lleva por título Nacimiento de la biopolítica.
En el capítulo octavo, titulado ―Alienación del interior mundano y acumulación
originaria‖, estudiaremos la relación entre la afirmación arendtiana del carácter no
privativo del espacio privado, cuando este se refiere a propiedad, y el socavamiento sistemático de la propiedad por parte de la lógica del capital. El resto del capítulo lo dedicaremos a demostrar que el capitalismo es un orden económico y social que implica la destrucción sistemática de la propiedad con el único fin de producir beneficio ilimitado para un número muy reducido de personas. Aunque Arendt apunta directamente a este fenómeno, como veremos aquí, su análisis es insuficiente porque reduce este acontecimiento a la Reforma luterana y a los estudios de Marx Weber, sin mencionar los análisis de la acumulación originaria de Marx9. A partir de aquí haremos un estudio histórico del proceso de expropiación que tuvo lugar en Inglaterra y que, como veremos, continúa en la actualidad en otras partes del mundo. En esta parte del capítulo serán fundamentales los aportes –además de los del propio Marx, por supuesto– de Peter Linebaugh, Silvia Federici, Eric Hobsbawm, David Harvey, Robert Allen, el matrimonio Hammond, Álvaro Sevilla Buitrago o E. P. Thompson. Con ellos, entre otros, reconstruiremos las formas de tenencia feudal anteriores al proceso de cercado del
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En la entrevista con Adelbert Reif titulada ―Pensamientos sobre política y revolución‖ (1970) Arendt señala una acumulación inicial que permite la acumulación de capital, pero no menciona a Marx ni sus estudios. Para nosotros es bastante claro que esa acumulación inicial a la que Arendt apunta es la acumulación originaria que Marx fundamenta. Vemos la parte más relevante del texto al que nos referimos: «Expropiación, la acumulación inicial de capital, que fue la ley conforme a la cual surgió el capitalismo y conforme a la cual avanzó paso a paso» (Hannah Arendt, ―Pensamientos sobre política y revolución‖, Crisis de la república, Madrid, Trotta, 2015, pp. 160-161).
33 campo inglés, prestando especial atención al régimen de tenencia comunal de la tierra. Como mostraremos, estas expropiaciones iniciarían el proceso de alienación del mundo que Arendt señala en obra, proceso que causará un grave disloque social al separar a los seres humanos de sus medios de subsistencia y producción. Como se verá, no llevaremos el argumento arendtiano hasta el final, pues, como señalamos en el capítulo cuarto, no consideramos que no ser propietario implique perder la condición ciudadana y la posibilidad de actuar políticamente.
Además del ejemplo del campo inglés nos aproximaremos al caso de las colonias para comprender cómo poseer tierra evita que los seres humanos se vendan como fuerza de trabajo en el mercado. Acabaremos este epígrafe señalando algunos casos contemporáneos de desposesión, a fin de mostrar que este proceso de robo de tierras no es una cuestión del pasado, sino que podría leerse como un elemento sistémico de la lógica del capital. Este estudio histórico que va de Inglaterra a la actualidad nos lleva a plantearnos la cuestión de la propiedad a la luz del capitalismo, ya que este supone la aniquilación sistemática de la misma. Como referencia de este análisis tomaremos el Segundo tratado sobre el gobierno de John Locke (1689). Acabaremos el capítulo con una reflexión final sobre cómo y en qué sentido la expropiación capitalista supone la destrucción del mundo.
En el capítulo noveno, que lleva por título ―Mercancías y consumo: la quiebra de la estabilidad del mundo‖, se examina cómo a partir de la transformación de los objetos en mercancías y bajo el imperativo del consumo se acaban socavando los cimientos estables que permiten la aparición de un mundo material sólido. En el primer epígrafe, y como punto de partida, volvemos a establecer el diálogo entre Arendt y Marx, esta vez en relación al concepto de mercancía marxiano y la oposición arendtiana entre objeto de uso y consumible, a fin de comprender su posible identidad. Seguiremos con el estudio de las mercancías como destrucción de los objetos y pasaremos a explicar cómo estas, vinculadas al consumo, acaban por destruir la estabilidad que, según Arendt, caracterizaría al mundo material. En estos análisis será fundamental el planteamiento de Santiago Alba Rico. Para finalizar este capítulo, relacionaremos el problema de la destrucción de la estabilidad del mundo con el mundo flexible, incierto, inseguro y líquido en el que habitamos en la actualidad, así como con las consecuencias negativas que este estado de incertidumbre y movilidad permanente generan en los seres humanos. Nos hemos centrado en los estudios de Zygmunt Bauman y Richard Sennett
34 para acercar al lector o lectora esta problemática contemporánea, que muestra cómo la flexibilidad del mundo hace de este un lugar inhóspito para los seres humanos. Sin entrar en profundidad en esta cuestión, ofrecemos una aproximación a ella porque representa una de las líneas de prolongación en la actualidad del problema de la destrucción de la estabilidad que intentamos definir en este capítulo.
El décimo y último capítulo, titulado ―La organización espacial circulatoria. Un guiño al capital‖, continúa en la línea del capítulo anterior, investigando la fase de circulación del capital. Sin embargo, ahora nos centraremos en mostrar la importancia que tiene para el mercado global capitalista el hecho de que los espacios faciliten el tránsito masivo y veloz de mercancías a fin de que estas se consuman de forma ilimitada, lo que asegura que el ciclo productivo no se pare nunca. Para mostrar nuestra hipótesis, en este capítulo comenzaremos con la exposición de la necesidad que surge en la modernidad, coincidiendo con la nueva organización productiva, económica y social capitalista, de crear espacios circulatorios. El interlocutor principal es Michel Foucault, pero esta vez tendremos como referencia el curso en el Collège de France de 1977-78, que se titula Seguridad, territorio y población. No sostenemos que sea únicamente un factor económico lo que dio lugar a semejante transformación espacial, otros factores como la higiene o la gestión de las incipientes masas forman parte de este cambio. Sin embargo, sí consideramos que impulsar un mercado global necesita de estas transformaciones modernas y, como veremos, el modo de producción capitalista fue un elemento decisivo en esos novedosos ordenamientos. Un ejemplo de estos espacios para el capital lo constituye la ciudad de París, caso que analizaremos por ser la primera ciudad dedicada al comercio de mercancías de una forma masiva, a la par que por haber sido la primera ciudad en hacer una reforma revolucionaria del espacio que daba respuesta a este nuevo imperativo de la circulación.
En esta parte del estudio apoyamos nuestro argumento en los textos de Walter Benjamin, David Harvey, Richard Sennett (en esta ocasión nos referimos a su obra
Carne y piedra), así como en los críticos de arte, en especial de arquitectura
contemporánea, Udo Kultermann, Antonio Bonet Correa y Henry-Russell Hitchcock. Así mismo, apoyaremos nuestra hipótesis en ilustraciones que muestran la cuestión que tratamos aquí. Entre ellas veremos imágenes de los hermanos Lumière, del caricaturista Honoré Daumier o del fotógrafo Charles Marville. Terminaremos planteando que el mercado acaparó y transformó para sus fines el espacio público, teniendo como
35 consecuencia, entre otras, el éxodo de los recién expropiados con motivo de esta reforma espacial a los suburbios de París. Acabaremos, como en los capítulos anteriores, con una reflexión final en la que afirmamos que los espacios de circulación no son espacios compatibles con la ciudadanía debido al imperativo del movimiento. Sin embargo, debemos tener en cuenta que si atendemos a que la aparición del espacio político depende del ejercicio de la acción, tal como Arendt plantea, estos pueden entenderse como espacios móviles, por lo que podrían aparecer en cualquier momento y en cualquier lugar. Esto supondría una resignificación de los espacios de circulación que se traduciría en una victoria del mundo.
Acabaremos nuestro trabajo con las conclusiones finales, en las que hemos intentado hacer todo lo posible porque no se reduzcan a ser un mero resumen de lo ya dicho. Trataremos de exponer las ideas más o menos propias que se infieren de los argumentos mostrados, fundamentalmente en la segunda parte del trabajo, de una forma ordenada. Tras las conclusiones se han incluido los resúmenes de esta investigación, en español y en inglés.
Antes de la bibliografía hemos adjuntado un índice de ilustraciones y un listado con las referencias a las fuentes de donde hemos recuperado estas imágenes.
Por último, mostraremos la bibliografía fundamental en la que nos hemos apoyado para armar esta investigación. Acorde a las dos líneas de estudio que hemos seguido en esta tesis, hemos considerado que lo más oportuno era dividir la bibliografía en dos bloques: el primer bloque en el que se recogen las fuentes en relación con Hannah Arendt y un segundo bloque en el que mostramos el resto de la bibliografía bajo la nomenclatura de bibliografía general.
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PRIMERA PARTE
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Capítulo I
Cartografiando la noción de mundo en Hannah Arendt
Lo que quiero es comprender. Y si los demás comprenden de la misma manera en que yo lo he hecho, eso supone para mí una gran satisfacción, un sentimiento de pertenencia similar al de estar entre los tuyos.
Hannah Arendt, ¿Qué queda? Queda la lengua materna
Nuestro objetivo en esta primera parte del trabajo es establecer el marco teórico de referencia en el que se inscribe nuestra hipótesis y desde el cual se articulará el análisis posterior: la noción de mundo que Hannah Arendt desarrolla en su obra. La hipótesis que sostenemos es que el capitalismo supone la destrucción del mundo, por lo que como punto de partida de nuestra investigación debemos empezar por comprender la noción arendtiana de mundo, así como las condiciones que para la autora llevan a la desaparición del mismo.
Este primer capítulo tiene un carácter introductorio. Su finalidad es comprender este concepto de una forma general dibujando las directrices más importantes que conforman el mismo. Con este fin, hemos dividido este capítulo en cuatro epígrafes: en el primero delimitaremos la definición arendtiana de mundo señalando los cinco sentidos fundamentales con los que la autora caracteriza este espacio dentro de su obra.
En un segundo epígrafe explicaremos la íntima relación entre la experiencia vital de Arendt, en concreto su condición de paria, y su construcción teórica del concepto de
mundo. El que todo ser humano tenga un lugar en el mundo es una tarea fundamental a
la que apunta el pensamiento político de Hannah Arendt.
En el tercer epígrafe nos acercamos brevemente a la noción de desaparición del mundo, así como a las condiciones que desencadenaron este proceso en la modernidad. Este fenómeno será desarrollado en profundidad en el tercer capítulo de este trabajo. Acabaremos este epígrafe delimitando qué entiende Arendt, y por ende nosotros, con el término modernidad, al que haremos referencia de forma frecuente en este trabajo.
Por último, un cuarto epígrafe en el que analizamos el vínculo entre acumulación de capital y modo de producción capitalista con respecto a la obra de Arendt y su diagnóstico de la desaparición del mundo. Este vínculo entre Arendt y el