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La comparación forense de la voz y el cambio de paradigma *

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Academic year: 2021

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paradigma

* Geoffrey-Stewart Morrison**

Resumen

Nos encontramos en medio de un proceso de cambio de paradigma en las ciencias relacionadas con la comparaci´on forense de la voz. El nuevo paradigma puede caracterizarse como una implementaci´on titativa del marco de la relaci´on de verosimilitud y de la evaluaci´on cuan-titativa de la validez y la fiabilidad de los resultados. Durante los a˜nos 90 este nuevo paradigma se adopt´o ampliamente en la comparaci´on de los perfiles de ADN, y se ha ido extendiendo gradualmente a otras ramas de las ciencias forenses, incluyendo la comparaci´on forense de la voz. El presente art´ıculo describe en primer lugar el nuevo paradigma y, a con-tinuaci´on, expone la historia de su adopci´on en la comparaci´on forense de la voz durante la ´ultima d´ecada. El cambio de paradigma es un proce-so todav´ıa incompleto, y aquellos que trabajan en ´el todav´ıa representan una minor´ıa entre la comunidad dedicada a la comparaci´on forense de la voz.

1. El nuevo paradigma en la ciencia forense 1.1. Un cambio de paradigma

En estos d´ıas nos hallamos en mitad de lo que Saks y Koehler (2005) han llamado un cambio de paradigma con respecto a la evaluaci´on y presentaci´on de las evidencias en las ciencias forenses que se ocupan de las propiedades cuantificables de los objetos de origen conocido y desconocido, por ej., perfi-les de ADN, huellas dactilares, pelos, fibras, fragmentos de cristaperfi-les, marcas de

*

Esta es una traducci´on realizada por Carlos Curi´a de G.-S. Morrison (2009), Fo-rensic voice comparison and the paradigm shift, Science & Justice, 49, pp. 298–308. doi:10.1016/j.scijus.2009.09.002, que a su vez es una versi´on revisada de una presentaci´on reali-zada en el 2nd International Conference on Evidence Law and Forensic Science, Beijing, China, 25–26 julio, 2009.

**

School of Language Studies, Australian National University, Canberra, ACT 0200, Austra-lia. School of Electrical Engineering and Telecommunications, University of New South Wales, Sydney, NSW 2052, Australia.

http://geoff-morrison.net

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herramientas, escritura manual y grabaciones de voz. Saks y Koehler se˜nalan: que ellos “use the notion of paradigm shift not as a literal application of Tho-mas Kuhn’s concept , but as a metaphor highlighting the transformation invol-ved in moving from a pre-science to an empirically grounded science”1(Kuhn, 1962, p´ag. 892). Como dir´ıa Kuhn, el cambio de paradigma al que se refieren Saks y Koehler se podr´ıa describir con mayor exactitud como un cambio desde una etapa preparadigm´atica hacia un periodo en el que, por primera vez, exis-te un ´unico paradigma unificado para llevar a cabo un procedimiento cient´ıfi-co normal, es decir, un cambio desde un periodo en el que diferentes escue-las buscaban soluciones a distintos conjuntos de problemas (con solo algunos solapamientos parciales entre los diferentes conjuntos) utilizando marcos di-versos e incompatibles, hacia un periodo en el que existe acuerdo en toda la comunidad cient´ıfica sobre qu´e problemas son importantes (con frecuencia un superconjunto de los problemas que intentaban resolver algunas de las escue-las preparadigm´aticas), sobre los procedimientos generales para resolver tales problemas y sobre la naturaleza de las soluciones adecuadas. Mientras que en el periodo preparadigm´atico los cient´ıficos tienen que atender a una audiencia general y explicar sus teor´ıas desde el principio, durante el periodo cient´ıfico como tal, los cient´ıficos se dirigen fundamentalmente a una audiencia que ya ha sido educada en los fundamentos del paradigma (porque han realizado, por ejemplo, estudios superiores de alguna carrera de ciencias), y pueden, desde el principio, concentrar sus esfuerzos en cuestiones particulares que forman parte de un problema m´as complejo. Como consecuencia, la eficiencia y la produc-tividad que se alcanzan en el periodo de ciencia normal son mayores que las que se logran en el periodo preparadigm´atico.

Kuhn utiliza el t´ermino “paradigma” con dos sentidos diferentes, uno m´as amplio y el otro m´as restringido: “On the one hand, it stands for the entire cons-tellation of beliefs, values, techniques, and so on shared by the members of a given community. On the other, it denotes one sort of element in that conste-llation, the concrete puzzle-solutions which, employed as models or examples, can replace explicit rules as the basis for the solution of the remaining puzzles of normal science.”2(Kuhn, 1970, p´ag. 175). En este trabajo se partir´a

princi-1usamos la noci´on de cambio de paradigma no como una aplicaci´on literal del concepto de

Kuhn, sino como una met´afora para acentuar la importancia de la transformaci´on que implica el paso de una etapa precient´ıfica a una ciencia asentada en la experimentaci´on.

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Por un lado, hace alusi´on a toda la toda la constelaci´on de creencias, valores, t´ecnicas y dem´as, compartidas por los miembros de una comunidad dada. Por otro, denota un tipo de elemento de dicha constelaci´on, las soluciones concretas a rompecabezas que, usadas como modelos o ejemplos, pueden sustituir a las reglas expl´ıcitas como base para la soluci´on de los restantes rompecabezas de la ciencia normal (Traducci´on: Fondo de Cultura Econ´omica).

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palmente del sentido m´as amplio de “paradigma”, que abarca el sentido m´as restringido. Aunque mi opini´on es que el pensamiento de Kuhn sobre las re-voluciones cient´ıficas proporciona una herramienta ´util para entender la actual situaci´on de la ciencia forense, y se˜nalo m´as adelante varios paralelismos, no aprecio una correlaci´on al 100 %. Una de las razones de ello puede tener que ver con que la ciencia forense es una ciencia aplicada que necesita atender las necesidades inmediatas de la sociedad, y esta consideraci´on la afecta en mayor medida que a las ciencias naturales. En relaci´on con esto, el cient´ıfico forense se parece m´as a un ingeniero: “Unlike the engineer, and many doctors, and most theologians, the scientist need not choose problems because they ur-gently need solution and without regard for the tools available to solve them.”3 (Kuhn, 1962, p´ag. 163).

Saks y Koehler defienden que ya se ha producido un cambio de paradigma en el ´ambito de la comparaci´on de los perfiles de ADN, y que las otras cien-cias de comparaci´on forense est´an ahora cambiando hacia el nuevo paradigma. En este trabajo mi objetivo es, primero, describir las caracter´ısticas del nuevo paradigma y, despu´es, resumir la historia de su adopci´on en el campo de la comparaci´on de la voz hasta el momento presente.

1.2. El nuevo paradigma

Saks y Koehler (2005) describen el nuevo paradigma como “empirically grounded science” 4 (p´ag. 892) como se puede comprobar en la pr´actica ac-tual de la comparaci´on forense del ADN, que se caracteriza por “data-based, probabilistic assessment” 5 (p´ag. 893). Dichos autores recomiendan que las otras ciencias de la comparaci´on forense emulen los m´etodos de la compara-ci´on del ADN, incluyendo “construct[ing] databases of sample characteristics and use[ing] these databases to support a probabilistic approach”6(p´ag. 893). Tambi´en dejan claro que otro aspecto importante del nuevo paradigma es el hecho de que cuantifica y explicita las limitaciones de la comparaci´on forense midiendo los ´ındices de error. Por lo tanto, el nuevo paradigma refleja los re-quisitos necesarios para poder ser admitido como evidencia cient´ıfica tal como propone el reglamento de la Corte Suprema de los Estados Unidos en

Dau-3Al contrario que el ingeniero, muchos doctores y la mayor´ıa de los te´ologos, el cient´ıfico no

precisa elegir problemas que necesitan una soluci´on urgente sin tener en cuenta las herramientas que hay para resolverlos.

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una ciencia con fundamentaci´on emp´ırica.

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juicios o c´alculos probabil´ısticos a partir /de datos.

6la construcci´on de bancos de datos con las caracter´ısticas de las muestras, y la utilizaci´on

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bert v Merrell Dow Pharmaceuticals (92–102) 509 US 579 [1993], que Saks

y Koehler identifican como una fuerza impulsora del cambio de paradigma. La Corte regula que, al considerar si se debe admitir la evidencia cient´ıfica, el juez debe calibrar la validez de la metodolog´ıa cient´ıfica y la fiabilidad de la evidencia, tomando en cuenta si ha sido probada emp´ıricamente y si tiene unos ´ındices aceptables de errores. Recientemente, en el informe de febrero de 2009 del National Research Council (NRC) “Strengthening Forensic Science in the United States”7, se ha reiterado el llamamiento a que otras ramas de la ciencia forense sean m´as “cient´ıficas”, imiten la comparaci´on de los perfiles de ADN y cumplan los requisitos de Daubert. Entre los aspectos importantes de un enfoque cient´ıfico identificados en el informe se incluyen “the careful and precise characterization of the scientific procedure, so that others can replicate and validate it; . . . the quantification of measurements . . .; the reporting of a measurement with an interval that has a high probability of containing the true value; . . . [and] the conducting of validation studies of the performance of a forensic procedure”8(p´ag. 121); el ´ultimo punto requiere el uso de “quantifia-ble measures of the reliability and accuracy of forensic analyses” 9(p´ag. 23). El informe del NRC recomienda con claridad que se empleen preferentemente metodolog´ıas m´as anal´ıticas y objetivas en vez metodolog´ıas mas subjetivas basadas en la experiencia.

Aunque no parece haber indicios de que los autores de cualquiera de las publicaciones fueran conscientes de ello, hay otro componente del nuevo para-digma que yo creo que est´a impl´ıcito en la recomendaci´on de Saks y Koehler (2005) y del informe de la NRC (2009) acerca de que el resto de las ciencias de este campo imiten la comparaci´on forense del ADN: la adopci´on del marco de

la relaci´on de verosimilitud (likelihood-ratio framework) para la evaluaci´on de

las evidencias. En realidad, coherentemente a lo largo del informe de la NRC la “identificaci´on” y la “individualizaci´on” se mencionan como los objetivos (metas) de la ciencia forense, lo que es incompatible con el uso del marco de la relaci´on de verosimilitud (ver el apartado 1.4 m´as abajo). El t´ermino “relaci´on de verosimilitud” aparece s´olo una vez, en el t´ıtulo de la cita de un trabajo; no obstante el informe recomienda a Aitken y Taroni (2004), Evett (1990), y Evett y otros (2000) como las fuentes que proporcionan “the essential building

7“El fortalecimiento de la ciencia forense en los Estados Unidos”. 8

la caracterizaci´on cuidadosa y precisa del procedimiento cient´ıfico de manera que otros puedan replicarlo y validarlo;. . . la cuantificaci´on de las medidas. . . ; la comunicaci´on de una medici´on ajustada a un rango con alta probabilidad de contener el valor ver´ıdico;. . . [y] la realizaci´on de pruebas de validaci´on de un procedimiento forense.

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blocks for the proper assessment and communication of forensic findings” 10 (p´ag. 186), y estas tres publicaciones apoyan el uso del marco de la relaci´on de verosimilitud.

1.3. El marco de la relaci´on de verosimilitud

El papel vanguardista de la comparaci´on forense del ADN en el cambio de paradigma puede atribuirse, en gran medida, al hecho de que es una rama rela-tivamente nueva en la ciencia forense que se ha puesto extensamente a prueba desde que se present´o por primera vez en los juzgados a finales de los a˜nos 80 y principios de los a˜nos 90, y tambi´en al hecho de que la desarrollaron investiga-dores con preparaci´on y experiencia en un enfoque moderno de investigaci´on cient´ıfica. El alto nivel de educaci´on cient´ıfica de aquellos que trabajaban en el an´alisis forense de ADN les hizo posiblemente m´as f´acil entender y, en ´ulti-mo t´ermino, adoptar lo que muchos estad´ısticos forenses recomiendan co´ulti-mo el marco l´ogicamente correcto para la evaluaci´on de las evidencias comparativas, el marco de la relaci´on de verosimilitud. Pueden consultarse descripciones del marco de la relaci´on de verosimilitud en diversos textos y art´ıculos, incluyendo el de Aitken y Taroni (2004), Balding (2005), Buckleton y otros (2005), Evett (1998), Lucy (2005), Robertson y Vignaux (1995) y, en cuanto a las referencias espec´ıficas a la comparaci´on forense de la voz, en Champod y Meuwly (2000), Gonz´alez Rodr´ıguez y otros (2006), Gonz´alez Rodr´ıguez y otros (2007) y Ro-se (2002, 2006). Se puede encontrar una historia del desarrollo de la estad´ıstica forense anterior al advenimiento del an´alisis forense del ADN (incluyendo el uso del marco de la relaci´on de verosimilitud) en Evett (1990), y, en Foreman y otros (2003), una historia de los procedimientos estad´ısticos aplicados a la evaluaci´on de las evidencias que aporta el ADN y la adopci´on final del marco de la relaci´on de verosimilitud.

Lo que sigue es una breve descripci´on del marco de la relaci´on de verosi-militud. Para simplificar, tal descripci´on se ofrece solo al nivel de la fuente, ya que este es el nivel m´as relevante para la comparaci´on forense de la voz (ver en Cook y otros (1998) la jerarqu´ıa de propuestas de nivel “source”, “activity”, y “offence”11). El nivel de actividad es normalmente poco importante en la com-paraci´on forense de la voz porque los temas de transferencia y persistencia son rara vez pertinentes: las grabaciones de voz normalmente se hacen de forma de-liberada y las que se presentan para el an´alisis forense se asocian normalmente con documentaci´on vinculada a garantes (mandamiento judicial) y cadenas de custodia. La autentificaci´on de las grabaciones de audio y el an´alisis de las

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los elementos esenciales para evaluar y presentar correctamente los hallazgos forenses.

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palabras representadas por la se˜nal ac´ustica se consideran normalmente a´ereas periciales distintas de la comparaci´on forense de la voz. En la comparaci´on forense de la voz se debe, no obstante, considerar el efecto de la conversi´on que sufre la se˜nal ac´ustica al pasar a ser una se˜nal electr´onica que a menudo es transmitida por una l´ınea telef´onica, lo que da como resultado grabaciones de voz de calidad relativamente pobre y diferencias potenciales entre la calidad de grabaci´on de las muestras de voz indubitada y voz dubitada (efectos del canal de transmisi´on). Tambi´en puede haber diferencias en el estilo del habla, por ejemplo, entre una grabaci´on de una conversaci´on telef´onica animada (gra-baci´on de la voz dubitada) y las respuestas poco animadas a preguntas de un interrogatorio policial (grabaci´on de la voz indubitada). Los resultados de una comparaci´on forense de la voz pueden ser directamente relevantes en relaci´on con la tipificaci´on y propuesta del nivel del delito, por ejemplo, si el delito es proferir amenazas de muerte y la grabaci´on de la voz dubitada es una grabaci´on de alguien profiriendo amenazas de muerte.

En el marco de la relaci´on de verosimilitud la tarea del cient´ıfico forense es proporcionar a los tribunales una declaraci´on del peso de la evidencia en respuesta a la pregunta:

¿Cu´anto m´as probables son las diferencias observadas entre la muestra in-dubitada y la muestra in-dubitada si fuera verdad la hip´otesis de que las dos tuvie-sen el mismo origen en comparaci´on con si fuera verdad la hip´otesis de que la dubitada tuviese otro origen?

La respuesta a esta pregunta se expresa cuantitativamente como una rela-ci´on de verosimilitud, calculada utilizando la Ecuarela-ci´on 1.

RV = p(E|Hmo)/p(E|Hdo) (1)

Donde RV es el relaci´on de verosimilitud (LR en ingl´es), E es la

evi-dencia, en otras palabras, las diferencias medidas entre las muestras de origen indubitado y dubitado, Hmo es la hip´otesis del mismo origen, y Hdo es la hip´otesis de diferente origen. Si la evidencia es m´as probable si fuera verdad la hip´otesis del mismo origen en vez de si fuera verdad la hip´otesis de distinto origen, entonces el valor del relaci´on de verosimilitud ser´ıa mayor que 1, y si la evidencia es m´as probable si fuera verdad la hip´otesis de diferente origen en vez de si fuera verdad la del mismo origen, entonces el valor del relaci´on de verosimilitud ser´ıa menor que 1. El valor de la relaci´on de verosimilitud es una expresi´on num´erica del peso de la evidencia con respecto a las hip´otesis opuestas. Si el cient´ıfico forense testifica que es 100 veces m´as probable que las diferencias observadas entre las muestras de origen conocido y cuestionado se deban a la hip´otesis del mismo origen que a la hip´otesis de diferente origen

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(RV = 100), el juzgador de los hechos (trier of fact)12, al o´ır esto y sea cual sea su creencia anterior, debe estar 100 veces m´as proclive que antes a creer que las muestras tienen el mismo origen. De la misma manera, si el cient´ıfico forense testifica que es 1000 veces m´as probable que las diferencias observa-das se deban a la hip´otesis de diferente origen que a la hip´otesis del mismo origen (RV = 1/1000), entonces el juzgador de los hechos, al o´ır esto y sea

cual sea su creencia anterior, debe estar 1000 veces m´as proclive que antes a creer que las muestras tienen diferentes or´ıgenes.

El numerador de la relaci´on de verosimilitud se puede considerar una ex-presi´on de similitud (similarity), y el denominador, una exex-presi´on de tipicidad (typicality). Al calcular la fuerza de la evidencia, el cient´ıfico forense debe considerar no s´olo el grado de similitud entre las muestras, sino tambi´en en qu´e medida su valor es t´ıpico con respecto a la poblaci´on relevante. La simili-tud a solas no significa un apoyo claro de la hip´otesis del mismo origen. Por ejemplo, si se determina que dos muestras son muy similares en cuanto a al-gunas propiedades f´ısicas, esto tiene poco valor si esas propiedades f´ısicas son tambi´en muy t´ıpicas y las muestras seleccionadas al azar de dos individuos cualesquiera de la poblaci´on relevante tienen una probabilidad alta de ser simi-lares en igual medida. Por otro lado, si se encuentra que dos muestras son muy similares en cuanto a propiedades muy at´ıpicas en la poblaci´on, las muestras seleccionadas al azar de dos individuos cualesquiera en la poblaci´on relevante tendr´an una probabilidad muy baja de ser similares en igual medida. En ge-neral, un mayor nivel de similitud y un menor nivel de tipicidad conllevan un apoyo relativamente mayor para la hip´otesis del mismo origen, y un menor ni-vel de similitud y un mayor nini-vel de tipicidad conllevan un apoyo relativamente mayor para la hip´otesis de diferentes or´ıgenes.

El marco de la relaci´on de verosimilitud es un marco conceptual que se puede aplicar a creencias subjetivas basadas en la experiencia, como la proba-bilidad de la evidencia dadas las hip´otesis opuestas; no obstante, el cient´ıfico forense tiene que tener acceso a un banco de datos de muestras que sean re-presentativas de la poblaci´on relevante, para cumplir los requisitos del nuevo paradigma, que est´a basado en los datos y en las medidas cuantitativas. Ello es necesario para poder realizar una estimaci´on cuantitativa de la tipicidad de las muestras de origen dubitado e indubitado. La poblaci´on relevante es la ci´on a la cual pertenece el delincuente. En la pr´actica, es menos que la pobla-ci´on entera del planeta, puede restringirse a un ´area geogr´afica particular, a un grupo ´etnico concreto, o, en la comparaci´on forense de la voz, a hablantes de

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El juzgador de los hechos es la persona o grupo de personas que decide el veredicto. Seg´un el sistema judicial el juzgador de los hechos puede ser un juez, un grupo de jueces, o un jurado.

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una lengua y un dialecto particular. La selecci´on de una poblaci´on apropiada para las muestras no es una tarea sencilla, ver la discusi´on en Aitken y Taroni (2004, p´ag. 272–271) y en Lucy (2005, p´ag. 129–133).

1.4. Por qu´e el cient´ıfico forense debe presentar la probabilidad de la evidencia y no debe presentar la probabilidad de la hip ´otesis Una relaci´on de verosimilitud es la expresi´on de la probabilidad de obtener la evidencia dada la hip´otesis del mismo origen frente a la hip´otesis de diferen-tes or´ıgenes. Hay razones l´ogicas y legales por las que el cient´ıfico forense de-be presentar una declaraci´on respecto al peso de la evidencia de esta manera y no debe presentar la probabilidad de la hip´otesis dada la evidencia. Determinar la probabilidad de la culpabilidad en contra de la inocencia y si esta probabi-lidad supera un determinado umbral como para poder decir “m´as all´a de toda duda razonable” o “teniendo en cuenta las probabilidades” es cometido del juzgador de los hechos. Si el cient´ıfico forense presentara la probabilidad de la hip´otesis del mismo origen en contraste con la de diferentes or´ıgenes y la prue-ba fuera potencialmente incriminatoria, entonces estar´ıa usurpando el papel del juzgador de los hechos. El juzgador de los hechos no toma sus decisiones sobre la base de una sola evidencia, m´as bien su tarea es llegar a una decisi´on despu´es de haber sopesado todas las evidencias presentadas en el juicio. Lo que necesita el cient´ıfico forense es una declaraci´on sobre la fuerza o el peso de una determinada evidencia. Un cient´ıfico forense puede presentar el peso de una evidencia relacionada con muestras de ADN, otro puede presentar el peso de la evidencia de unas muestras de huellas digitales, etc., y el juzgador de los hechos sopesar´a todas estas evidencias. No todas las evidencias ser´an compa-raciones forenses presentadas como relaciones de verosimilitud, y el juzgador de los hechos tambi´en debe considerar el peso de otras evidencias como el tes-timonio de los testigos oculares. Adem´as, antes de que haya sido presentada ninguna evidencia el juzgador de los hechos tendr´a alguna creencia sobre la inocencia o culpabilidad del defendido, quiz´as influido por conceptos como “inocente mientras no se pruebe lo contrario”, y esto tambi´en contribuir´a a su

decisi´on final.

Si un cient´ıfico forense quisiera calcular la probabilidad de la hip´otesis del mismo origen en contraste con la hip´otesis de diferentes or´ıgenes tendr´ıa que aplicar el teorema de Bayes. El teorema de Bayes se expresa mediante las siguientes ecuaciones (en forma de apuestas):

p(Hmo|E)/p(Hdo|E) = p(E|Hmo)/p(E|Hdo) × P (Hmo)/P (Hdo) (2)

apuesta relaci´on de apuesta

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Para calcular la apuesta a posteriori, el cient´ıfico forense necesitar´ıa saber la apuesta a priori. Utilizando una de las interpretaciones del teorema de Bayes, la apuesta a priori representar´ıa la creencia del juzgador de los hechos en cuan-to a las probabilidades relativas de las dos hip´otesis antes de que la evidencia sea presentada. Evidentemente, cuando lleva a cabo sus an´alisis, el cient´ıfico forense no puede conocer la creencia previa que puede tener el juzgador de los hechos.

Bajo otra interpretaci´on se pueden calcular las probabilidades a priori prag-m´aticas, por ejemplo, si el crimen fuera cometido en una isla y se supiera que ha habido 100 personas en la isla en ese momento, la apuesta pragm´atica a priori ser´ıa de 1/99; no obstante, esto implicar´ıa la suposici´on de que cada persona de las que estaban en la isla tiene la misma probabilidad de haber cometido el crimen, y aunque manejar esta suposici´on puede ser apropiado para el juzgador de los hechos, no lo es para el cient´ıfico forense (y si en el juicio ya se ha presentado otra evidencia, es improbable que la creencia del juzgador de los hechos sobre la culpabilidad o no culpabilidad sea todav´ıa de 1/99 inmediatamente antes de la presentaci´on de la relaci´on de verosimilitud de las evidencias forenses en cuesti´on).

No es apropiado para el cient´ıfico forense presentar las probabilidades a posteriori porque estas incluyen informaci´on y supuestos de otras fuentes di-ferentes a la evaluaci´on cient´ıfica de las muestras de origen dubitado e indubi-tado. Si el cient´ıfico forense fuera a presentar las probabilidades a posteriori, tendr´ıa entonces que aportar sus propias probabilidades a priori y ser´ıa posi-ble que su testimonio pudiera estar influido por su propia opini´on subjetiva consciente o inconsciente sobre la culpabilidad o inocencia del acusado. La tendenciosidad de los seres humanos fue una de las principales preocupacio-nes en el informe NRC (2009, pags.122–124). Es una ventaja del marco de la relaci´on de verosimilitud el hecho de que sea resistente a la influencia de esas fuentes de predisposici´on.

Aunque la relaci´on de verosimilitud es un componente del an´alisis baye-siano, he utilizado el t´ermino “marco de la relaci´on de verosimilitud” en vez de “marco bayesiano” porque este ´ultimo, al contrario que el primero, pue-de implicar que el cient´ıfico forense hace uso pue-de las probabilidapue-des a priori y calcula las probabilidades a posteriori (Buckleton y otros, 2005; Champod y Meuwly, 2000; Rose, 2006). Una alternativa al “marco de la relaci´on de vero-similitud” utilizada por algunos autores (por ej. Buckleton y otros, 2005) es el “logical approach” (enfoque l´ogico), si bien yo prefiero el “marco de la relaci´on de verosimilitud” porque creo que es m´as transparente. Tambi´en es importante

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hacer notar que el hecho de que el cient´ıfico forense presente la relaci´on de verosimilitud en el juicio no implica que el juzgador de los hechos tenga que asignar un peso num´erico a las evidencias que no son evidencias de compara-ci´on forense, ni que tenga que llegar a una decisi´on a trav´es de la aplicacompara-ci´on r´ıgida de una f´ormula como la de la Ecuaci´on 2 (R v Adams [1996] EWCA Crim 222, R v Adams [1997] EWCA Crim 2474, R v GK [2001] NSWCCA 413, Balding, 2005, pp. 149–151; Buckleton y otros, 2005; Donnelly, 2005; Morrison, 2009b).

Una precisi´on terminol´ogica que se plantea a partir de la discusi´on ante-rior es que en el marco de la relaci´on de verosimilitud el cient´ıfico forense no lleva a cabo “identificaciones” o “individualizaciones”, porque estos t´ermi-nos implican la determinaci´on de una probabilidad a posteriori (ver Meuwly (2006) respecto a los problemas terminol´ogicos y al uso de los t´erminos “iden-tificaci´on” e “individualizaci´on” en la ciencia forense). Un t´ermino neutral co-mo el de “comparaci´on” es m´as apropiado (French y Harrison, 2007). Por lo tanto, yo utilizo el t´ermino “comparaci´on forense de la voz” (“forensic voice comparison”) en vez de los t´erminos tradicionales “identificaci´on forense del hablante” y “reconocimiento forense del hablante” (“forensic speaker identifi-cation”, “forensic speaker recognition”) (“reconocimiento” implica asimismo una probabilidad a posteriori, n´otese que tambi´en “comparaci´on del hablante” (“speaker comparison”) ser´ıa lo mismo que “comparaci´on del tocador” si nos refiri´eramos a la comparaci´on de huellas dactilares). Siguiendo la l´ogica de Meuwly, se deber´ıa realmente usar un t´ermino como “comparaci´on forense de grabaciones de voz”, puesto que son las propiedades de las grabaciones las que se comparan realmente, no las propias voces. Dado que esta ´ultima denomina-ci´on es un poco larga, continuar´e usando el t´ermino no tan exacto (pero m´as corto) de “comparaci´on forense de la voz”. Otro t´ermino apto en castellano ser´ıa “comparaci´on forense del habla”.

1.5. Medir validez y fiabilidad

La validez de los resultados de un sistema de comparaci´on forense se pue-de calcular prob´andolo en un gran n´umero pue-de pares pue-de muestras en las que se conoce, para cada par, si sus miembros tienen el mismo o distinto origen, y despu´es comparando los resultados con lo que ya se sabe de antemano. Saks y Koehler (2005) y NRC (2009, pags. 116–122) describe la validez cuantitativa en t´erminos de los ´ındices de errores de identificaci´on, es decir, los falsos posi-tivos (pares de muestras de diferente origen que se declaran del mismo origen) y los falsos negativos (pares de muestras del mismo origen que se declaran de diferentes or´ıgenes). Las identificaciones est´an basadas en probabilidades

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a posteriori y este enfoque es, por lo tanto, incoherente con el marco de la relaci´on de verosimilitud. Las relaciones de verosimilitud mayores de uno fa-vorecen la hip´otesis del mismo origen y las razones de verosimilitud menores de uno favorecen la hip´otesis de distintos or´ıgenes; no obstante, el objetivo de la comparaci´on forense de muestras dubitadas e indubitadas no es llegar a una decisi´on binaria, sino m´as bien determinar el peso de la evidencia en relaci´on a las hip´otesis del mismo origen y de diferente origen, es decir, establecer has-ta qu´e punto la relaci´on de verosimilitud es mayor o menor de uno, o lo que es lo mismo hasta qu´e punto el logaritmo de la relaci´on de verosimilitud es mayor o menor de cero. Algunas veces conviene convertir la relaci´on de vero-similitud en el logaritmo de la relaci´on de verovero-similitud, dado que este ´ultimo es sim´etrico respecto a cero, es decir, una relaci´on de verosimilitud de 1000 (1000 a favor de la hip´otesis del mismo origen) y 1/1000 (1000 a favor de la hip´otesis de diferentes or´ıgenes) se convierte, a trav´es del logaritmo en base diez de la relaci´on de verosimilitud, en+3 y −3 respectivamente. De manera

ideal, para un par del mismo origen el sistema de comparaci´on forense debe dar n´umeros positivos grandes del logaritmo de la relaci´on de verosimilitud, y para un par de diferentes or´ıgenes debe dar n´umeros negativos grandes del lo-garitmo de la relaci´on de verosimilitud. En una comparaci´on del mismo origen un n´umero positivo peque˜no del logaritmo de la relaci´on de verosimilitud no es tan bueno como un n´umero positivo grande, un n´umero negativo peque˜no es peor que un n´umero positivo peque˜no y un n´umero negativo grande es peor que un n´umero negativo peque˜no (mutatis mutandis para una comparaci´on de muestras de diferente origen). Los n´umeros negativos peque˜nos y grandes de la relaci´on de verosimilitud proporcionan respectivamente un apoyo d´ebil o fuerte para la hip´otesis de diferentes or´ıgenes cuando se sabe que, de hecho, se estaba examinado un par de muestras del mismo origen. Es peor informar de una relaci´on de verosimilitud de 1000 a favor de una hip´otesis contraria a los hechos que informar de una relaci´on de verosimilitud de 10 a favor de una hip´otesis contraria a los hechos porque el primero potencialmente contribuye m´as a una resoluci´on judicial equivocada.

El coste del logaritmo de la relaci´on de verosimilitud (log-likelihood-ratio cost,Cllr) (Br¨ummer y otros, 2007; Br¨ummer y du Preez, 2006; van Leeuwen y Br¨ummer, 2007) es una medida de la validez de un sistema que da como resultados relaciones de verosimilitud. Cllrse desarroll´o para usarse en el re-conocimiento autom´atico de la voz y ha sido aplicada posteriormente en la comparaci´on forense de la voz (Gonz´alez Rodr´ıguez y otros, 2007; Morrison, 2009b; Morrison y Kinoshita, 2008; Ramos Castro, 2007). Para calcularCllr, se necesita calcular primero el valor de un componente deCllrpara la relaci´on

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FIGURA1: Gr´afico de la funci´on para calcular el valor del componente Cllr para una comparaci´on de muestras del mismo origen.

de verosimilitud de cada uno de los pares de la prueba.

La Figura 1 proporciona un gr´afico de la funci´on para calcular el valor del componente cuando los datos que se le suministran al sistema son un par de muestras del mismo origen. A los valores positivos grandes del logaritmo de la relaci´on de verosimilitud que apoyen de manera correcta la hip´otesis del mis-mo origen se les asigna un valor muy bajo del componente Cllr, los valores cercanos a cero del logaritmo de la relaci´on de verosimilitud no proporcionan mucho apoyo para cualquiera de las dos hip´otesis y se les asigna valores mo-derados a los componentes Cllr, y a los valores negativos del logaritmo de la relaci´on de verosimilitud que, en contra de los hechos, apoyan la hip´otesis de diferentes or´ıgenes se les asigna valores altos de los componentes Cllr, que aumentan r´apidamente seg´un los valores del logaritmo de la relaci´on de vero-similitud se vuelven m´as negativos y proporcionan un mayor apoyo en contra de los hechos a la hip´otesis de diferentes or´ıgenes. La funci´on para calcular el valor de un componente Cllr cuando los valores de entrada del sistema son un par de diferente origen es una versi´on reflejada de la Figura 1 (con el es-pejo puesto en la l´ınea log10(V R) = 0). Para calcular Cllr, se encuentra la media de todos los valores del componenteCllrde pares del mismo origen, se encuentra la media de todos los valores del componente Cllr de pares de dife-rente origen y se coge la media de las ´ultimas dos medias. En consecuencia,

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Cllr proporciona una medida cuantitativa de la validez general de un sistema de comparaci´on forense. Cuanto m´as bajo sea el valor de Cllr, mejor ser´a el funcionamiento del sistema. Si se prueban varios sistemas utilizando el mismo conjunto de datos, entonces el sistema m´as v´alido es aquel que da un valor de

Cllr m´as bajo. Es importante hacer notar que (como en otras medidas de va-lidez como los ´ındices de errores de identificaci´on) Cllrdepende de los datos de la prueba as´ı como del sistema de comparaci´on forense; por lo tanto, sirve mejor como una medida relativa de validez que como una medida absoluta. Asimismo, para que todo sea judicialmente apropiado, la cantidad y la calidad de cada par de pruebas deben coincidir tanto como se pueda con la cantidad y calidad de las muestras dubitadas e indubitadas, por ej., en las grabaciones de voz se intentar´ıa hacer coincidir las duraciones, la calidad de la grabaci´on y el estilo de habla.

Dentro del marco de la relaci´on de verosimilitud tambi´en es posible infor-mar de un ´ındice de errores para la relaci´on de verosimilitud espec´ıfica que se calcula para la comparaci´on de las muestras conocidas y cuestionadas. Por ejemplo, si se obtiene una relaci´on de verosimilitud de 100 a favor de la hip´ote-sis del mismo origen, se puede informar de un ´ındice de errores como la propor-ci´on de pares de diferente origen en los datos de las pruebas que dan relaciones de verosimilitud iguales o mayores que 100.

Un tema m´as, relacionado con la fiabilidad en el nuevo paradigma es el “reporting of a measurement with an interval that has a high probability of containing the true value”13(NRC, 2009, p´ag. 121). Aunque todav´ıa se ha pu-blicado muy poco respecto a este tema en el campo de la comparaci´on forense de la voz, algunas investigaciones preliminares est´an en v´ıas de hacer c´alculos de intervalos cre´ıbles para las relaciones de verosimilitud.

2. Comparaci´on forense de la voz y el lugar que ocupa en el cam-bio de paradigma

2.1. Diferentes enfoques de la comparaci´on forense de la voz

Hist´oricamente es posible identificar por lo menos cuatro enfoques dife-rentes de la comparaci´on forense de la voz: el auditivo, el espectrogr´afico, el

ac´ustico-fon´etico y el autom´atico. De todos ellos, son los dos ´ultimos los m´as

apropiados para su uso en el nuevo paradigma. En aras de la simplicidad de la exposici´on, trataremos los cuatro enfoques como discretos, pero en la pr´actica no ha sido inusual la combinaci´on de algunos aspectos de dos enfoques, por ej.,

13la comunicaci´on de una medici´on ajustada a un rango con alta probabilidad de contener el

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el auditivo-espectrogr´afico y el auditivo-ac´ustico-fon´etico. La descripci´on que se da a continuaci´on de cada uno de los enfoques pretende ser s´olo un bosquejo b´asico, no un una exposici´on completa; pueden encontrarse descripciones m´as exhaustivas en Jessen (2008) y Rose (2002) y, para mayores detalles acerca de los enfoques autom´aticos, ver Bimbot y otros (2004) y Ramos Castro (2007).

2.1.1. Enfoque auditivo El enfoque auditivo es practicado por fonetistas con muchos a˜nos de entrenamiento y experiencia en fon´etica auditiva, lo cual tradicionalmente implica utilizar s´ımbolos fon´eticos y diacr´ıticos para transcri-bir los sonidos del habla o´ıdos. Los fonetistas escuchan las muestras de voces dubitadas e indubitadas y comentan cualquier propiedad de la voz que tengan en com ´un y que por su experiencia consideran inusual, distintiva o de alguna manera digna de menci´on, o cualquier caracter´ıstica que valga la pena hacer notar porque est´e presente en una muestra e, inesperadamente, no en la otra. La clase de caracter´ısticas auditivas de las que pueden servirse en estos casos pue-de ser pue-del tipo pue-de las que se emplean para distinguir dialectos. As´ı, consid´erese las distintas pronunciaciones que pueda tener la frase “yo me llamo” en las diferentes ´areas del mundo hispanohablante, por ejemplo entre otras pronun-ciaciones puede ser [jo meLamo] en partes del centro-norte de la pen´ınsula,

[dZo me dZamo] en partes de Andaluc´ıa, [So me Samo] en zonas de Argentina,

y [jo me jamo] en gran parte del resto del mundo hispanohablante. Estas dife-rencias dialectales tan acusadas son con frecuencia sobresalientes hasta para o´ıdos no entrenados, pero un experto entrenado en fon´etica auditiva ser´a capaz de percibir y anotar sistem´aticamente peque˜nas diferencias idiolectales. Las caracter´ısticas auditivas pueden estar tambi´en relacionadas con la actividad de las cuerdas vocales, por ej. si la voz es aspirada (como la de Marilyn Monroe) o quebrada (laringalizada, rota, como la de Louis Armstrong), o es una voz que se inscribe en el rango de las que se pueden considerar con impedimentos del habla de diversa gravedad, por ej., pronuncia la “rr” como “d” (/r/ como [D]).

Consultar Jessen (2008) y Rose (2002) para ver m´as ejemplos. Aunque pueda haber algunas caracter´ısticas cuya frecuencia de aparici´on se pueda cuantifi-car y para las cuales se pueda calcular las relaciones de verosimilitud basadas en los datos (ver la discusi´on en Rose (2003)), en general el enfoque auditivo se basa en la experiencia y no es coherente con el nuevo paradigma. Aunque te´oricamente ser´ıa posible evaluar el grado de validez y fiabilidad de cualquier experto practicante del enfoque auditivo haci´endole comparar un gran n´umero de pares de muestras, cuyo origen, diverso o no, sea conocido por el evaluador (pero no por el evaluado), hasta donde yo estoy informado, no se han realizado pruebas a gran escala de este tipo de enfoque puramente auditivo.

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2.1.2. Enfoque espectrogr´afico El enfoque espectrogr´afico, tambi´en cono-cido como “voiceprinting”, est´a basado en una tecnolog´ıa desarrollada en la d´ecada de 1940 que permite visualizar la amplitud temporal de la frecuencia de la se˜nal ac´ustica en un formato conocido como espectrograma. Generalmen-te el tiempo se representa en el ejex y la frecuencia en el eje y; la amplitud en

este gr´afico bidimensional se representa por una escala de grises, ver Figura 2. Kersta hizo p´ublico en 1962, por primera vez, el uso judicial de los espectro-gramas. Durante los a˜nos 60, 70 y 80, se desarroll´o un intenso debate acerca de la validez del enfoque espectrogr´afico. Aunque el enfoque todav´ıa cuente con algunos apasionados defensores, la conclusi´on general de la comunidad cient´ıfica es que no es cient´ıfico ni v´alido. En julio del a˜no 2007, en un en-cuentro de la International Association for Forensic Phonetics and Acoustics (IAFPA) se emiti´o un comunicado en el que se dec´ıa que “The Association con-siders this approach to be without scientific foundation, and it should not be used in forensic casework.”14hhttp://www.iafpa.net/voiceprintsres.htmi. Para el no cient´ıfico, la conversi´on desde un dominio ac´ustico a un dominio visual puede dar la impresi´on de que el enfoque es cient´ıfico, pero en realidad el an´ali-sis no es objetivo, y conan´ali-siste en que el perito compara visualmente un n´umero determinado de espectrogramas con el objetivo de llegar a una expresi´on cua-litativa de la probabilidad de que las muestras sean del mismo o de diferentes or´ıgenes (probabilidades subjetivas a posteriori). Como resumen del debate hist´orico acerca de la validez del enfoque espectrogr´afico, consultar Gruber y Poza (1995), Rose (2002, pags. 107–122) y, desde una perspectiva legal, Solan y Tiersma (2003). Ver tambi´en Schwartz (2006) en relaci´on a por qu´e el

voice-printing no desaparece de escena. Desde la perspectiva del nuevo paradigma

vale la pena hacer notar que un componente importante del debate acerca de la validez del enfoque espectrogr´afico fueron las medidas de los ´ındices de errores en las pruebas que se llevaron a cabo a gran escala.

2.1.3. Enfoque ac´ustico-fon´etico El enfoque ac´ustico-fon´etico fue desarro-llado por fonetistas entrenados en fon´etica ac´ustica y supone la realizaci´on de medidas cuantitativas de las propiedades ac´usticas de los sonidos del habla. Generalmente, se identifican algunas unidades fon´eticas comparables tanto en las muestras dubitadas como en las indubitadas y se miden las propiedades ac´usticas de estas propiedades. Un ejemplo de unidad fon´etica es la vocal “a” /a/. Una unidad fon´etica puede ser un fonema (una de las unidades b´asicas de la teor´ıa fonol´ogica), pero tambi´en puede consistir en un fragmento mayor o

14La asociaci´on considera este enfoque sin fundamento cient´ıfico y no se debe usar en la

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FIGURA2: Ejemplo de espectrograma.

menor del habla. Ejemplos de propiedades ac´usticas son las resonancias del tracto voc´alico (los formantes) que en la teor´ıa fon´etica son uno de los prin-cipales correlatos ac´usticos de la identidad categorial de la vocal (fonema), es decir, son claves primarias que utilizan los oyentes para determinar si un hablante dice /aI/ (el diptongo en la palabra “hay”), /au/ (el diptongo en la

pa-labra “aula”, “aut´entico”, etc.), /e/ (el sonido de la primera vocal en papa-labras como “pelo”, “dedo”, etc.), etc. Las propiedades ac´usticas de muchas de las unidades utilizadas en el enfoque auditivo tambi´en se pueden utilizar de forma cuantitativa para determinar las caracter´ısticas ac´ustico-fon´eticas. Algunas ca-racter´ısticas ac´ustico-fon´eticas, como la frecuencia fundamental (el correlato ac´ustico del tono) y el segundo formante, tienen la ventaja de ser relativamen-te resisrelativamen-tenrelativamen-tes a los efectos producidos en el sonido por el canal de transmisi´on. Las medidas ac´usticas se realizan utilizando algoritmos de procesamiento de se˜nal pero con la supervisi´on substancial de un experto humano encaminada a obtener una gran precisi´on en la medida. El tiempo y el gasto que implica el an´alisis de los datos son grandes inconvenientes de la aplicaci´on del enfoque ac´ustico-fon´etico.

2.1.4. El enfoque autom´atico El enfoque del procesamiento autom´atico fue desarrollado por ingenieros especialistas en procesamiento de se˜nales. Como el enfoque ac´ustico-fon´etico, se basa en medidas cuantitativas de ciertas pro-piedades ac´usticas del habla, pero en general no se intentan aprovechar las unidades fon´eticas. Las caracter´ısticas t´ıpicas en un sistema autom´atico son los espectros de corta duraci´on (20-30 ms) que se extraen durante toda la du-raci´on de la grabaci´on de la voz y se cuantifican utilizando los coeficientes de

cepstrum (ser´ıa complejo desarrollar una explicaci´on de estas caracter´ısticas

accesible para una audiencia no experta, y no lo vamos a hacer aqu´ı). Las t´ıpi-cas caracter´ıstit´ıpi-cas autom´atit´ıpi-cas no son especialmente resistentes a los efectos

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del canal de transmisi´on, pero se han llevado a cabo muchas investigaciones con procedimientos estad´ısticos para compensar las incompatibilidades debi-das a los efectos del canal de transmisi´on. Aunque los sistemas autom´aticos t´ıpicos tratan la informaci´on fon´etica detallada como ruido (variabilidad no deseada), tienen la gran ventaja de ser capaces de procesar grandes cantidades de datos de manera r´apida y a bajo coste.

2.1.5. La relativa popularidad de los diferentes enfoques Entre los a˜nos 2004 y 2005 Tina Cambier-Langevald del Instituto Forense Neerland´es (Ne-derlands Forensisch Instituut, NFI) llevo a cabo una prueba en la que los 12 participantes en ella mandaron sus an´alisis de las mismas muestras de voz e informaron de los enfoques seguidos (Cambier Langevald, 2007). Si bien esto no constituye una muestra aleatoria muy grande, proporciona alguna idea de la relativa popularidad de cada uno de los enfoques entre los investigadores y los profesionales. La clasificaci´on de Cambier-Langevald era algo diferente de la m´ıa, pero, hasta donde puedo confirmar, 5 participantes usaron lo que describir´ıa como enfoques auditivo-ac´ustico-fon´eticos, 4 utilizaron enfoques ac´usticos-fon´eticos, 2 utilizaron enfoques autom´aticos y 1 utiliz´o un enfoque espectrogr´afico. Incluso dentro de cada enfoque hubo una gran heterogeneidad con respecto a la selecci´on de las partes de la grabaci´on para las mediciones, y con relaci´on a las caracter´ısticas, las t´ecnicas de an´alisis y medida y la eva-luaci´on y la publicaci´on de los resultados. S ´olo 4 de los 12 participantes infor-maron sobre relaciones de verosimilitud (dos de los que utilizaron el enfoque autom´atico y dos de los que utilizaron el enfoque ac´ustico fon´etico).

2.2. Diferencias entre los datos del ADN y los de la voz

En las l´ıneas que siguen se ofrece una explicaci´on simplificada de la com-paraci´on de los perfiles de ADN, mi intenci´on es resaltar algunas diferencias b´asicas entre los datos con los que se trabaja en la comparaci´on del ADN y los datos con los que se trabaja en la comparaci´on de muestras de voz, y no discutir temas relacionados con la interpretaci´on de las pruebas de ADN (los lectores interesados en este ´ultimo tema pueden consultar Balding, 2005 y Buckleton y otros, 2005). Los datos de los perfiles de ADN consisten en valores discretos (por ej. el n´umero de microsat´elites) de un n´umero finito de medidas (por ej. los pares de alelos de unos loci espec´ıficos). Las propiedades del ADN son discretas a nivel molecular, sus valores son continuos a nivel de medida (que puede ser representada, por ejemplo, como las localizaciones y alturas de los picos de un electroferograma), pero en general se vuelven a convertir en valo-res discretos para proporcionar datos para el an´alisis estad´ıstico. Es esto ´ultimo

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a lo que me refiero cuando uso el t´ermino “perfil de ADN”. En aras de la sim-plicidad voy a asumir (de manera no realista) que siempre se da el caso de que los perfiles de ADN no tienen errores de medida, que las muestras no est´an contaminadas, que los organismos de los que proceden las muestras de ADN no han sufrido trasplantes, etc. Es posible obtener “correspondencia” (a match) entre dos perfiles de ADN, eso ocurre cuando para cada locus y alelo de cada uno de los perfiles se obtiene el mismo valor discreto. Asumiendo lo expuesto anteriormente, el perfil de ADN de un determinado organismo no cambia de una ocasi´on a otra, en consecuencia la probabilidad de obtener corresponden-cia entre los dos perfiles de ADN dada la hip´otesis del mismo origen es 1 y la probabilidad de no obtener correspondencia dada la hip´otesis del mismo ori-gen es 0. El numerador de la relaci´on de verosimilitud es en consecuencia ´o 1 ´o 0 (Aitken y Taroni, 2004, p. 404; Evett, 1998). Si las dos muestras no coinci-den, el numerador de la relaci´on es 0 y el denominador es irrelevante, el valor de la relaci´on de verosimilitud es 0 y seg´un el teorema de Bayes la apuesta a posteriori tambi´en ser´a 0, las dos muestras no tienen el mismo origen. Si las dos muestras coinciden, el numerador de la relaci´on de verosimilitud es 1, el valor de la relaci´on de verosimilitud es entonces dependiente del denominador, la probabilidad de que el perfil de ADN de la muestra dubitada coincida con el perfil de la muestra indubitada si la muestra dubitada procede de otra fuente diferente al organismo conocido. A menudo, el informe que se aporta al jui-cio es la “probabilidad de correspondencia” (match probability) en vez de la relaci´on de verosimilitud (R v Doheny y Adams [1996] EWCA Crim 728 acon-sejan a los expertos de ADN que proporcionen probabilidades de coincidencia, ver tambi´en Evett, 1998 y Balding, 2005, pags.151–153 ), este par´ametro es simplemente el denominador de la relaci´on de verosimilitud o de manera equi-valente el inverso de la relaci´on de verosimilitud dada en la Ecuaci´on 1, es decir, es la probabilidad de obtener un perfil del ADN coincidente cuando con-frontamos la hip´otesis de or´ıgenes diferentes con la del mismo origen (Balding, 2005, p´ag. 24; Foreman y otros, 2003, p´ag.484).

Un sistema de comparaci´on forense de la voz ac´ustico-fon´etico o autom´ati-co se basa en las medidas de las propiedades ac´usticas de la voz. Estas pro-piedades ac´usticas son de naturaleza continua, no discreta. Tambi´en existe una variaci´on substancial en el mismo hablante; incluso si un mismo hablante di-ce exactamente las mismas palabras una detr´as de otra, ser´a extremadamente improbable que no haya diferencias mensurables en las propiedades ac´usticas de los dos enunciados. Hay que tener en cuenta que esto no se debe a la preci-si´on de las t´ecnicas de medida, sino a la variabilidad intr´ınseca de la fuente. En la pr´actica, es improbable que un hablante repita trozos largos que contengan

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exactamente las mismas palabras y asimismo ser´a probable que haya variabili-dad debida a factores como el contexto fon´etico y el estilo del habla (y tambi´en a menudo debidas al canal de transmisi´on). En relaci´on a propiedades como es-tas, caracterizadas con valores continuos y con este tipo de variabilidad, toda “correspondencia” –entendida como que dos muestras no sean distinguibles mediante la precisi´on de las t´ecnicas de medici´on, o en el sentido de que no presenten (en alg´un nivel alfa predeterminada) una diferencia estad´ıstica sig-nificativa en la combinaci´on de su variabilidad intr´ınseca y de medici´on, o entendida en relaci´on con alg´un umbral -predeterminado de distinci´on (basado en la experiencia o en los hechos)– sufre un efecto de cliff-edge15(Robertson y Vignaux, 1995, p. 118-120; Evett, 1991; Rose y Morrison, 2009). La “corres-pondencia” no es, por tanto, un concepto ´util para las propiedades ac´usticas de la voz (probablemente lo mismo se puede decir con respecto a los elementos objeto de comparaci´on en muchas otras ramas de la ciencia forense). El nu-merador de la relaci´on de verosimilitud calculado a partir de la comparaci´on forense de la voz no puede ser por tanto ni 0 ni 1, la probabilidad de coinci-dencia no se puede calcular y los resultados deben comunicarse estrictamente como una relaci´on de verosimilitud. Alguien podr´ıa arg¨uir que, dado que las simplificaciones que se han hecho anteriormente respecto a la comparaci´on de los perfiles de ADN no son v´alidas, los resultados de ADN tambi´en deber´ıan presentarse en los informes como relaciones de verosimilitud (comunicaci´on personal de Didier Meuwly en abril del 2009; ver Kaye y Sensabaugh Jr. (2008,

§30:41) sobre los problemas que aparecen al convertir los valores continuos de

los electroferogramas en valores discretos).

2.3. La adopci´on del nuevo paradigma por la comunidad cient´ıfica

2.3.1. Propuestas para adoptar el marco de la relaci´on de verosimilitud Pa-rece que fue S. R. Lewis quien en 1984 avanz´o public´o la primera propuesta de adopci´on de la relaci´on de verosimilitud para la comparaci´on forense de voz. Est´a claro que esta propuesta tuvo poca repercusi´on en la comunidad cient´ıfica porque la idea no volvi´o a aparecer en ninguna publicaci´on hasta que hab´ıa pa-sado una d´ecada. En Agosto de 1995, en el International Congress of Phonetic

Sciences (ICPhS), A. P. A. Broeders afirm ´o someramente que las evidencias de

la comparaci´on forense de la voz deben evaluarse utilizando la relaci´on de ve-rosimilitud . En algunos art´ıculos publicados en revistas australianas en 1997, 1999, 2001, Philip Rose tambi´en propuso que la comparaci´on forense de la voz deb´ıa hacerse utilizando la relaci´on de verosimilitud . Rose cita a Robertson y

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Vignaux (1995), cuya provechosa influencia le fue transmitida por Hugh Selby (comunicaci´on personal de Philip Rose, abril del 2009). Christophe Champod y Didier Meuwly esgrimieron, inicialmente en el RLA2C Workshop

(Recon-naissance de Locuteur et ses Applications Commerciales et Criminalistiques)

de abril de 1998, un argumento m´as substancial que ha tenido mayor impacto en la comunidad cient´ıfica, y que deriv´o en un art´ıculo publicado en Speech Communication (enviado en octubre de 1998 y publicado en septiembre del a˜no 2000). Este trabajo se inspir´o en la bibliograf´ıa existente sobre la evalua-ci´on e interpretaevalua-ci´on de las evidencias forenses en el campo del ADN para elaborar un l´ucido argumento en pro de su adopci´on en la comparaci´on foren-se de la voz. Meuwly cita a Kwan (1977), Lewis (1984), y Evett y Buckleton (1996) como obras formativamente influyentes (comunicaci´on personal de Di-dier Meuwly, abril del 2009).

Didier Meuwly y Andrzej Drygajlo tambi´en describieron la aplicaci´on del marco de la relaci´on de verosimilitud en la comparaci´on forense de la voz en el Congr`es Franc¸ais d’Acoustique en septiembre del 2000. En diciembre del2001, en la International Conference on Law and Language - Prospect and

Retrospect, Francis Nolan sugiri´o el uso del marco de la relaci´on de

verosimili-tud como marco conceptual para la comparaci´on forense ac´ustico-fon´etica de la voz, pero expres´o algunas dudas acerca de los aspectos pr´acticos del marco en su implementaci´on cuantitativa a partir de los datos. En dos simposios suce-sivos de la Interpol Forensic Science Symposia, en el a˜no 2001 y 2004, A. P. A. Broeders present´o informes sobre el desarrollo de la comparaci´on forense de la voz desde el a˜no 1998 al 2001 y desde el 2001 al a˜no 2004 respectivamente. En ambos informes subray´o la necesidad de que las pruebas de comparaci´on forense de la voz se eval´uen utilizando el marco de la relaci´on de verosimilitud, e hizo notar que un cierto n´umero de sistemas autom´aticos pod´ıan dar como resultado relaciones de verosimilitud.

2.3.2. Implementaci´on del nuevo paradigma en la comparaci´on forense de la voz autom´atica El primer sistema autom´atico a base de datos y espec´ıfi-camente dise˜nado para producir relaciones de verosimilitud para la aplicaci´on forense fue desarrollado por un grupo de investigaci´on que trabajaba en Lau-sana, Suiza, y un par de a˜nos despu´es les sigui´o un grupo de investigaci´on que trabajaba en Madrid, Espa˜na. En abril de 1998, Didier Meuwly, Mounir El-Maliki, y Andrzej Drygajlo, del grupo de Lausana, presentaron un trabajo en el COST-250 Workshop (Continuous Speech Recognition Over the Telephone). En ´el describieron la fundamentaci´on para el uso del marco de la relaci´on de verosimilitud en la comparaci´on forense de la voz, y describieron asimismo

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el dise˜no y los resultados de las pruebas de un sistema basado en el Modelo-Mixto-Gaussiano (Gaussian-Mixture-Model - GMM) que calculaba relaciones de verosimilitud. El trabajo no fue bien recibido, un miembro de la audiencia calific´o el marco de la relaci´on de verosimilitud como un marco sin sentido. Los art´ıculos que el grupo envi´o a diversas revistas fueron tambi´en rechaza-dos porque los revisores no entend´ıan el marco (comunicaci´on personal de Didier Meuwly, abril 2009). No obstante, la situaci´on cambi´o r´apidamente: En el RLA2C Workshop en abril de 1998, el presidente de la sesi´on, George Doddington, recomend´o el uso del marco de la relaci´on de verosimilitud. En 2001 en el Odyssey Speaker Recognition Workshop de la International Speech Communication Association (ISCA), Meuwly y Drygajlo, del grupo de Lausa-na, y Gonz´alez Rodriguez, Ortega Garc´ıa y Lucena MoliLausa-na, del grupo de Ma-drid, presentaron sendos trabajos que describ´ıan sistemas autom´aticos GMM de comparaci´on forense de la voz que calculaban relaciones de verosimilitud. La tesis doctoral de Meuwly tambi´en se concluy´o en 1999 y se public´o en el a˜no 2001 (Meuwly, 2001).

Desde entonces, las implementaciones del marco de la relaci´on de verosi-militud a base de datos se han establecido como un est´andar en la comunidad que se dedica a la investigaci´on de la comparaci´on forense de la voz mediante un enfoque autom´atico. La Forensic Speaker Recognition Evaluation que lleva-ron a cabo el Instituto Forense Neerland´es y la Organizaci´on Neerlandesa de In-vestigaciones Cient´ıficas Aplicadas (Nederlandse Organisatie voor Toegepast Natuurwetenschappelijk Onderzoek, NFI-TNO) y que tuvo lugar en oto˜no del a˜no 2003 inclu´ıa una evaluaci´on de los resultados de la relaci´on de verosimili-tud (van Leeuwen y Bouten, 2004), y el National Institute of Standards and

Technology (estadounidense) Speaker Recognition Evaluations (NIST SRE)

adopt´o en el a˜no 2006 (aunque sus objetivos no son principalmente forenses) la evaluaci´on delCllrbasada en la relaci´on de verosimilitud.

A mediados de la d´ecada, los grupos de Lausana y Madrid publicaron im-portantes art´ıculos describiendo el marco de la relaci´on de verosimilitud y su uso en el c´alculo autom´atico de las relaciones de verosimilitud utilizando ban-cos de datos (Gonz´alez Rodr´ıguez y otros, 2006, 2007; Botti y otros, 2004; Alexander y otros, 2005; Drygajlo, 2007).

En la conferencia Interspeech de la ISCA que tuvo lugar en septiembre del 2008, Joaqu´ın Gonz´alez Rodr´ıguez fue uno de los principales ponentes y el marco de la relaci´on de verosimilitud constituy´o su tema central. Tambi´en en

Interspeech 2008, Yuko Kinoshita, Geoffrey-Stewart Morrison (ambos

miem-bros del grupo de Canberra, ver la secci´on 2.3.3) y Daniel Ramos (miembro del grupo de Madrid) presentaron una breve gu´ıa expositiva sobre la relaci´on

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de verosimilitud en la comparaci´on forense de la voz (tanto autom´atica como ac´ustico-fon´etica).

2.3.3. Implementaci´on del nuevo paradigma en la comparaci´on forense ac´us-tico-fon´etica de la voz El grupo de trabajo de Canberra, Australia, ha sido pionero en la comparaci´on forense ac´ustico-fon´etica de la voz a base de datos dentro del marco de la relaci´on de verosimilitud. El primer resultado produci-do por este grupo fue la tesis produci-doctoral de Yuko Kinoshita, finalizada en el a˜no 2001. En los a˜nos 2002 y 2003 Philip Rose public´o un libro y un cap´ıtulo de un libro sobre la utilizaci´on de la relaci´on de verosimilitud en la comparaci´on forense de la voz, el primero dirigido principalmente a fonetistas y el segundo a abogados. Aunque ahora ya est´a un poco anticuado, Rose (2002) se ha con-vertido en una referencia est´andar en la comparaci´on forense ac´ustico-fon´etica de la voz utilizando la relaci´on de verosimilitud.

Philip Rose ha sido el autor de algunas otras exposiciones del uso del mar-co de la relaci´on de verosimilitud en la mar-comparaci´on forense ac´ustimar-co-fon´etica de voz que se han publicado como art´ıculos de revistas a mediados de la d´eca-da (Rose, 2006, 2005), y (Morrison, 2009b; Rose y otros, 2003; Kinoshita, 2005; Morrison, 2008) son algunos de los art´ıculos que el grupo de Canberra ha publicado en revistas para informar de los resultados de sus investigaciones. Recientemente, Cuiling Zhang, de la Universidad de la Polic´ıa Criminal´ıstica

China en Shenyang, ha colaborado con el grupo de Canberra, desarrollando

la primera comparaci´on forense ac´ustico-fon´etica de la voz en lengua china a base de datos en el marco de la relaci´on de verosimilitud (Zhang y otros, 2008; Zhang y Rose, 2008).

En 2008 se public´o una rese˜na sobre fon´etica forense por Michael Jessen de la Bundeskriminalamt (BKA, Oficina Federal de Investigaci´on Criminal de Alemania). En ella, Jessen recomienda adoptar el marco de la relaci´on de vero-similitud. Al contrario de lo que ocurre entre la comunidad de practicantes de la comparaci´on forense autom´atica de la voz, en la comunidad de la compara-ci´on forense ac´ustico-fon´etica de la voz los que trabajan en el nuevo paradigma representan una minor´ıa.

2.3.4. Combinaci´on de los enfoques autom´atico y ac´ustico-fon´etico en el nue-vo paradigma Hay un creciente inter´es por combinar aspectos del enfoque autom´atico y del enfoque ac´ustico-fon´etico de la comparaci´on forense de la voz en el nuevo paradigma. Philip Rose y Geoffrey-Stewart Morrison, del gru-po de Canberra, est´an actualmente trabajando en este tema en un proyecto de investigaci´on patrocinado por el Consejo de Investigaci´on de Australia

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(Aus-tralian Research Council) desde 2007 a 2010. Ello implica colaborar con el grupo de Madrid y con el grupo de la University of New South Wales en Sid-ney, Australia, el cual empez´o a trabajar en la comparaci´on forense de la voz en 2007 (Tharmarajah Thiruvaran, Eliathamby Ambikairajah, y Julien Epps (2008) realizaron la primera publicaci´on sobre la comparaci´on forense de la voz del grupo de Sidney). Otro proyecto que investiga los enfoques autom´ati-co y ac´ustiautom´ati-co-fon´etiautom´ati-co de la autom´ati-comparaci´on forense de la voz es una autom´ati-colaboraci´on entre el BKA, el Ministerio de Justicia de Rumania y la Academia de Ciencias de Austria, patrocinado por la Uni´on Europea desde el a˜no 2008 hasta el 2010 (la primera publicaci´on en este proyecto fue llevada a cabo por Timo Bec-ker, Michael Jessen, y Catalin Grigoras (2008). Asimismo, Geoffrey-Stewart Morrison organiz´o una sesi´on especial sobre la combinaci´on del enfoque au-tom´atico y el ac´ustico-fon´etico en el Interspeech 2008, incluyendo trabajos de los grupos de Canberra, Uni´on Europea, Madrid y Sidney. Entre los art´ıcu-los de revistas que combinan las t´ecnicas ac´ustico-fon´etica y autom´atica se enmarcan (Gonz´alez Rodr´ıguez y otros, 2007; Morrison, 2009b). La especia-lidad de Fon´etica Judicial en el M´aster de Fon´etica y Fonolog´ıa del programa de posgrado que imparte el Consejo Superior de Investigaciones Cient´ıficas y la Universidad Men´endez Pelayo en Espa˜na desde el a˜no 2008 ya incluye en-se˜nanzas sobre la comparaci´on forense de la voz dentro del nuevo paradigma tanto con el enfoque ac´ustico-fon´etico como con el autom´atico.

2.4. La adopci´on del nuevo paradigma por los peritos forenses, la polic´ıa, y los tribunales

2.4.1. Espa˜na La ´unica jurisdicci´on donde se puede decir que la compa-raci´on forense de la voz es pr´actica com ´un utilizando implementaciones del marco de la relaci´on de verosimilitud a base de datos es en Espa˜na. En 1997, la Guardia Civil empez´o a financiar investigaciones para desarrollar un siste-ma autom´atico de comparaci´on forense de la voz y en el a˜no 2004 empezaron a crear banco de datos de voces espa˜nolas. La investigaci´on fue dirigida por el grupo de Madrid que inicialmente estaba en la Universidad Polit´ecnica de Madrid y que se traslad´o a la Universidad Aut´onoma de Madrid en el a˜no 2005. Ya en el a˜no 2005 el sistema, llamado IdentiVox, daba como resultados razones de verosimilitud, los que la Guardia Civil consideraba suficientemente v´alido para mandarlos a los tribunales. En n´umero de informes por a˜no mandados a los juzgados fue de 30 en el a˜no 2005, 59 en el 2006, 74 en el 2007 y 98 en el 2008 (comunicaci´on personal de Jos´e Juan Lucena Molina en febrero del 2009). Una versi´on comercial del sistema IdentiVox, el Batvox, se comercia-liza a otras agencias del mantenimiento de orden p´ublico por una compa˜n´ıa

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creada para este f´ın, Agnitio, con clientes en varios pa´ıses incluyendo Chile, China, Colombia, Francia, Finlandia, Alemania, Malasia, M´exico, Corea del Sur, y el Reino Unido.

2.4.2. Australia En Australia, las investigaciones sobre comparaci´on foren-se de la voz foren-se llevan a cabo generalmente por investigadores radicados en la universidad. Hasta la fecha, s´olo se han presentado ante los tribunales dos in-formes de comparaci´on forense de la voz con presentaci´on de relaciones de verosimilitud a base de datos, ambos eran ac´ustico-fon´eticos y fueron presen-tados por Philip Rose, uno en Victoria en el a˜no 2007 y otro en Nueva Gales del Sur en el 2008. En escritos no judiciales, el Honourable David Hargra-ves Hodgson, juez de apelaci´on de la corte suprema de Nueva Gales del Sur, verti´o comentarios favorables acerca de los enfoques bayesianos para la eva-luaci´on y la presentaci´on de evidencias forenses, incluyendo las evidencias de comparaci´on forense de la voz (Hodgson, 2002, 2007). En el momento en que se escribe este art´ıculo (septiembre del 2009) miembros de los grupos de investigaci´on de Canberra, Sidney y Madrid, en colaboraci´on con el Insti-tuto Nacional Australiano de Ciencias Forenses (National Insitute of Foresnic Science), la Asociaci´on Australasi´atica de la Ciencia y la Tecnolog´ıa del Habla (Austalasian Speech Science and Technology Association) y los laboratorios forenses de la Polic´ıa Federal de Australia, la polic´ıa de Australia del Oeste y la Guardia Civil de Espa˜na est´an preparando una propuesta para financiar una investigaci´on y desarrollar la infraestructura necesaria con el objetivo de que la comparaci´on forense de voz dentro del marco de la relaci´on del verosi-militud con validez y fiabilidad demostrables, sea una pr´actica real diaria en Australia. Si se consigue la financiaci´on, el proyecto combinara los enfoques ac´ustico-fon´etico y autom´atico e incluir´a la elaboraci´on de un banco de datos de grabaciones de aproximadamente 1000 hablantes de diferentes partes de Australia.

2.4.3. Otros pa´ıses No he podido obtener informaci´on concreta sobre la adopci´on del nuevo paradigma en investigaciones de comparaci´on forense de la voz en otros pa´ıses. Agradecer´ıa cualquier informaci´on relevante sobre este tema.

2.5. Resistencia al cambio de paradigma

Seg´un Kuhn (1962, cap.12), un cambio de paradigma en general no se impone por completo debido a que sus proponentes propongan argumentos y

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evidencias emp´ıricas que convenzan a todos los que apoyan el antiguo paradig-ma. M´as bien, un cambio de paradigma en general se impone definitivamente cuando sus opositores mueren (p´ags. 150–151). La resistencia al cambio es un aspecto perfectamente comprensible de la naturaleza humana, especialmente si uno ha construido su reputaci´on a base de a˜nos de experiencia en el trabajo con el antiguo paradigma o si uno tiene intereses comerciales en la continuaci´on del antiguo paradigma. Pero la resistencia al cambio puede deberse tambi´en a la creencia aut´entica de que el antiguo paradigma permitir´a solucionar en ´ulti-ma instancia todos los proble´ulti-mas importantes y que no es necesario cambiar de paradigma. De hecho, si los cient´ıficos adoptaran con mucha rapidez los nue-vos paradigmas, la comunidad cient´ıfica estar´ıa sometida a un flujo constante y no se podr´ıan observar largos periodos de ciencia normal productiva.

Dadas las observaciones de Kuhn (publicadas en 1962), no es sorprendente constatar que ha existido una considerable resistencia al cambio de paradigma en las ciencias de la comparaci´on forense. En 1977, la propuesta de D. V. Lind-ley en el congreso de la Royal Statistical Society / Institute of Statisticians en el sentido de implementar un marco bayesiano completo encontr´o una oposici´on vehemente: “I believe Lindley’s suggestion is not only mad, it is extremely dan-gerous”16R. A. Carr Hill (Lindley, 1977, p´ag. 216). I. W. Evett (1991) expuso c´omo en los a˜nos 80 hab´ıa tenido graves dificultades en publicar sus trabajos iniciales con el enfoque bayesiano: “A paper which I submitted . . . was sava-ged by the referees and rejected without a single word of encouragement. A paper which I presented at a colloquium . . . met a response which bordered on the abusive. . . [; however,] When, several years later, I did succeed in ha-ving a Bayesian paper published . . . it was given the . . . Award for the best paper of the year!” 17 (p´ag. 12). Evett (1991) describe su propia experiencia de conversi´on en los a˜nos 70, incluyendo las discusiones con D. V. Lindley, en las que inicialmente defend´ıa para la comparaci´on forense de los fragmentos de cristales un enfoque estad´ıstico de frecuencias en dos fases, si bien al final acab´o siendo un proponente del enfoque bayesiano. Tambi´en describe haber experimentado un sentimiento de d´ej`a vu, cuando se plantearon una vez m´as los mismos temas con el surgimiento de la comparaci´on de los perfiles de ADN, hacia el final de los a˜nos 80. Como se ha mencionado anteriormente (secci´on 2.3.2), a fines de los a˜nos 90 el grupo de comparaci´on forense de la voz de

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“Creo que la sugerencia de Lindley no s´olo es una locura, sino que es extremadamente peligrosa”.

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Un art´ıculo que envi´e . . . fue atacado salvajemente por los consultores y fue rechazado sin una sola palabra de aliento. Un art´ıculo que present´e en un coloquio. . . encontr´o una respuesta que bordeaba lo abusivo. . . [; no obstante,] Cuando varios a˜nos despu´es, logr´e publicar con ´exito un art´ıculo con enfoque bayesiano. . . le dieron. . . ¡el premio del a˜no!.

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Lausana tambi´en era objeto de la hostilidad de un miembro de la audiencia en respuesta a una presentaci´on en un congreso y recib´ıa revisiones negativas de algunos art´ıculos enviados a revistas.

Buckleton (2005) resume algunas de las objeciones a la adopci´on del mar-co de la relaci´on de verosimilitud en el an´alisis forense del ADN, y argumenta que muchas de ellas son debidas a una falta de entendimiento del marco de la relaci´on de verosimilitud, o son problemas que afectan de la misma manera a todos los marcos. Tambi´en argumenta que las dificultades reales en la im-plementaci´on no son insuperables y que en algunas situaciones s´olo el marco de la relaci´on de verosimilitud es l´ogicamente defendible. Se˜nala la dificultad de resumir lo que el denomina el enfoque frecuentista, ya que sus proponen-tes nunca han explicitado su definici´on y su l´ogica. Mientras que el enfoque frecuentista puede parecer el candidato m´as prometedor del paradigma preexis-tente, no est´a claro que alguna vez llegue a constituir un ´unico marco coherente aceptado como paradigma de trabajo por la mayor´ıa de los cient´ıficos forenses.

La falta de entendimiento del marco de la relaci´on de verosimilitud parece ser tambi´en un factor que influye en la resistencia a adoptarlo en la compara-ci´on forense de la voz y en la ling¨u´ıstica forense. Por ejemplo, Coulthard y Johnson (2007) presentan un cuadro m´as bien negativo del marco de la rela-ci´on de verosimilitud, particularmente cr´ıtico con el trabajo de Rose, pero en las tres p´aginas y media que dedican al tema hay seis inexactitudes. Morrison (2009a) argumenta que, entendiendo correctamente el marco de la relaci´on de verosimilitud, la mayor´ıa de las objeciones de Coulthard y Johnson pueden descartarse.

Seg´un Kuhn (1962), normalmente un cambio de paradigma se precipita cuando existe la conciencia generalizada de que se est´a produciendo una crisis, cuando un gran n´umero de cient´ıficos reconocen que hay problemas tan serios que no parece posible resolverlos dentro del paradigma al uso. En la compa-raci´on forense de la voz el origen de la crisis parece ser fundamentalmente externo, ocasionado por algunos veredictos judiciales como el de Daubert,

Adams, y Doheny y Adams; por el desarrollo de otras ramas de las ciencias

forenses, en particular la comparaci´on de perfiles de ADN, y por informes, recomendaciones y est´andares como el informe del NRC (2009), el Law

Com-mission of England and Wales Consultation Paper (2009), y los Standards for the Formulation of Evaluative Forensic Science Expert Opinion de la Associa-tion of Forensic Science Providers (2009). Varios cient´ıficos forenses del habla

con base en el Reino Unido reconocieron la existencia de una crisis entre el a˜no 2005 y 2007 y emitieron conjuntamente una declaraci´on de su postura con respeto a lo que ellos consideraban un marco correcto para la evaluaci´on y

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