• No se han encontrado resultados

UN MEJOR PACTO CAPÍTULO DIECISEIS. En ésta sección venimos al corazón del nuevo pacto. Ahora viene la esencia de lo que es el nuevo pacto: Primero,

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "UN MEJOR PACTO CAPÍTULO DIECISEIS. En ésta sección venimos al corazón del nuevo pacto. Ahora viene la esencia de lo que es el nuevo pacto: Primero,"

Copied!
8
0
0

Texto completo

(1)

CAPÍTULO

DIECISEIS

UN

MEJOR

PACTO

En ésta sección venimos al corazón del nuevo pacto. Pero el servicio sacerdotal que Jesús ha recibido es superior al de ellos, así como el pacto del cual es mediador es superior al antiguo, puesto que se basa en mejores promesas.

Efectivamente, si ese primer pacto hubiera sido perfecto, no habría lugar para un segundo pacto. Pero Dios, reprochándoles sus defectos [a los hijos de Israel]…haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No será un pacto como el que hice con sus antepasados (Heb. 8:6–9).

Ahora viene la esencia de lo que es el nuevo pacto: Primero,

Pondré mis leyes en su mente y las escribiré en su corazón (Heb. 8:10).

¿Cómo está hecho esto?

Escrita no con tinta sino con el Espíritu del Dios viviente; no en tablas de piedra sino en tablas de carne, en los corazones (2 Cor. 3:3).

Segundo,

Ya no tendrá nadie que enseñar a su prójimo… porque todos, desde el más pequeño hasta el más grande, me conocerán (Heb. 8:11).

Aquí, en agudo contraste con el antiguo pacto donde sólo los líderes clave tales como Moisés, Josué, David, etc., estaban en contacto con el Espíritu Santo y tenían una

(2)

relación personal con Dios, bajo el nuevo y mejor pacto, toda persona debe tener un conocimiento personal de Dios, y así ser enseñado personalmente por Él. En el antiguo pacto el pueblo le dijo a Moisés,

…háblanos tú, y te escucharemos. Si Dios nos habla, seguramente moriremos (Éx. 20:19).

En el nuevo y mejor pacto, toda persona debe conocer al Señor personalmente.

Tercero,

Yo les perdonaré sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados (Heb. 8:12).

Aquí tenemos una verdad fundamental expresada en dos maneras: Dios va a ser misericordioso en referencia a nuestros pecados. Aunque ciertamente vemos la misericordia de Dios en el antiguo pacto, también lo vemos tratando con justicia a los pecadores. Note los amenazantes resultados si Israel desobedecía. Sea testigo también de lo que le pasó a Israel cuando ellos desobedecieron.

Pero debes saber que, si no obedeces al SEÑOR tu Dios ni cumples fielmente todos sus mandamientos y preceptos que hoy te ordeno, vendrán sobre ti y te alcanzarán todas éstas maldiciones: Maldito serás en la ciudad, y maldito en el campo. Malditas serán tu canasta y tu mesa de amasar. Malditos serán el fruto de tu vientre, tus cosechas, los terneritos de tus manadas y los corderitos de tus rebaños. Maldito serás en el hogar, y maldito en el camino. El SEÑOR enviará contra ti maldición, confusión y fracaso en toda la obra de tus manos, hasta que en un abrir y cerrar de ojos quedes arruinado y exterminado por tu mala conducta y por haberme abandonado (Deut. 28:15–20). El nuevo pacto es mucho, mucho mejor que el antiguo. Aunque en el antiguo pacto vemos la misericordia de Dios una y otra vez, sin embargo, el perdón completo sólo estaba tipificado, pues Cristo aún no había muerto por los pecados del mundo. En el nuevo pacto Dios muestra gracia y misericordia, y Cristo, como nuestro sustituto y garante,

(3)

cumple las estipulaciones del pacto por nosotros. Esto se discutirá más ampliamente en un capítulo posterior.

Otra forma de decir la misma verdad es que Dios no se acordará de nuestros pecados. En la Escritura cuando leemos que Dios se “acuerda,” con frecuencia se asocia con una acción inminente. Cuando Dios se “acordó” de Raquel ella concibió y dio a luz un hijo (Gén. 30:22). Cuando Dios se “acordó” de Su pacto tomó acción para liberar a Israel (Éx. 2:24; 3:8). Así cuando leemos en el nuevo y mejor pacto que Dios no va a “acordarse” de nuestros pecados, el concepto principal es que ¡Él no tomará acción alguna con respecto a nuestros pecados! ¿Por qué?

Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios (2 Cor. 5:21).

El siguiente cuadro contrasta el antiguo y el nuevo pactos en éstas tres cosas:

Antiguo Pacto: Nuevo Pacto:

Leyes escritas sobre piedra Leyes escritas en el corazón Sólo los líderes conocían Todos personalmente conocen

a Dios a Dios

Pecadores castigados Cristo sufrió en nuestro lugar

Principios generales

El nuevo pacto tiene principios generales en vez de leyes detalladas. Hebreos 8:9 dice que el nuevo pacto no es como el antiguo. En el antiguo vimos que todo estaba especificado en detalles minuciosos como si fuera dado a niños. Sin embargo, el nuevo pacto está establecido como dado a “hijos” que saben lo que está haciendo su Padre. Emanando de ésta íntima amistad donde todos conocen al Señor, encontramos un estilo completamente diferente en el nuevo pacto. En el antiguo pacto las leyes respecto al pan consagrado estaban establecidas como sigue:

(4)

Toma flor de harina y hornea doce tortas de pan. Cada torta debe pesar cuatro kilos. Ponlas ante el SEÑOR sobre la mesa de oro puro, en dos hileras de seis tortas cada una (Lev. 24:5, 6). Cuando venimos al nuevo pacto todo lo que tenemos es,

…porque cada vez que comen éste pan y beben ésta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que él venga (1 Cor. 11:26).

No hay ninguna receta que nos diga cómo hacer el pan de la comunión, ninguna instrucción respecto a qué clase de plato usar. Ni siquiera se nos dice con qué frecuencia practicarla. Más bien, el nuevo pacto trata con el corazón y asuntos centrales, mediante principios generales dándonos la libertad de ser guiados por el Espíritu Santo para encontrar una receta, plato y tiempo apropiados.

El siguiente bosquejo ilustra éste principio:

AP = antiguo pacto NP = nuevo pacto

AP Pan de la presencia: receta detallada, cómo prepararlo, que clase de plato usar, cuando ponerlo, etc. (Lev. 24:5, 6).

NP Pan de la comunión: sin receta, sin otra instrucción más que “Y después de dar gracias, lo partió y dijo: «Éste pan es mi cuerpo, que por ustedes entrego; hagan esto en memoria de mí»” (1 Cor. 11:24).

AP Cuándo adorar: sábados, lunas nuevas, fiestas señaladas, etc., (Lev. 23).

NP Cuándo adorar: no dejando de congregarse (Heb. 10:25). Ofreciendo continuamente un sacrificio de alabanza (Heb. 13:15).

AP Dónde adorar: tabernáculo (templo en Jerusalén) (Jn. 4:20).

NP Dónde adorar: donde dos o tres se reúnan (Mt. 18:20).

(5)

NP Cómo adorar: en espíritu y en verdad (Jn. 4:24). AP Qué traer: un macho cabrío y dos corderos (Lev.

23:19).

NP Qué traer: ofrezcan sus cuerpos como un sacrificio vivo y santo (Rom. 12:1).

Esto ilustra cómo el antiguo pacto se caracteriza por los muchos detalles. En contraste, el nuevo pacto está presentado mediante principios generales.

Un pacto de gracia

Aunque el antiguo pacto hacía provisión para el perdón y la gracia estaba presente, sin embargo, su enfoque era la ley. En contraste, aunque el nuevo pacto tiene ley, su enfoque está en la gracia.

Un pacto personal

En el antiguo pacto sólo los líderes clave fueron llenados con el Espíritu Santo y tuvieron un conocimiento personal de Dios. Sin embargo, en el nuevo pacto todos deben conocer a Dios personalmente y ser enseñados por Él.

Un pacto para todas las naciones

El antiguo pacto se limitaba a los “hijos de Israel” y aquellos que quisieran “unirse al Señor” siendo circuncidados, guardando el sábado y estando así bajo la ley. En contraste, el nuevo pacto es la buena noticia para todas las naciones. Todo el que quiera puede venir. Todos pueden unirse a la comunidad del nuevo pacto: creyendo en Jesús, demostrando ésta fe siendo bautizados y observando la Cena del Señor.

El nuevo pacto: una extensión del pacto abrahámico o eterno

Algunos han tratado de hacer al nuevo pacto una continuación del antiguo pacto, con la sola diferencia de que la ley del antiguo pacto está ahora escrita en el corazón y que en el nuevo pacto confiamos en la justicia de Cristo

(6)

en vez de tratar de establecer la nuestra. Sin embargo, yo no creo que esto armoniza con la totalidad de la enseñanza del Nuevo Testamento. Más bien, creo que el nuevo pacto es una continuación del pacto eterno o abrahámico que tiene su fundación desde antes de la creación del mundo. Note las siguientes similitudes entre el pacto abrahámico y el nuevo pacto y las diferencias entre el pacto abrahámico y el antiguo pacto:

Pacto Abrahámico (PA) Nuevo Pacto (NP) Antiguo Pacto (AP)

PA Todas las familias de la tierra (Gén. 12:3). NP Todas las naciones (Mt. 28:19).

AP Sólo los hijos de Israel (Éx. 20:22; 31:13; Deut. 5:1, 2).

PA No bajo la ley (Gál. 3:17).

NP No bajo la ley del Sinaí (Rom. 7:6; 10:4; Gál. 3:25; 5:18).

AP El antiguo pacto es la ley (Éx. 34:28; Deut. 4:13; Deut. 9:11, 15).

PA El creer (fe) contado como justicia (Gén. 15:6). NP El creer (fe) contado como justicia (Rom. 3:28; Ef.

2:8, 9).

AP Justicia basada en la obediencia personal a la ley (Deut. 6:25; Rom. 10:5, Gál. 3:12).

Abraham fue el padre de dos grupos de personas que tienen significancia religiosa y simbólica. Isaac representa a los que tienen una relación personal con Dios por fe y pueden ser llamados verdaderamente “Israel espiritual” sin importar su nacionalidad.1 Ismael representa a los que

confían en sus buenas obras o en su conexión física con Abraham para justicia.2

1 Vea Gál. 3:26–29; Gál. 4:21–31. 2 Vea Gál. 4:21–31; Rom. 9:6–8.

(7)

Aquellos que pueden ser llamados correctamente “Israel espiritual” han pasado por una experiencia personal en la cual han aprendido a desconfiar de ellos mismos y a confiar solamente en Dios. Jacob tuvo la experiencia personal que cambió su vida en el río Jaboc cuando su nombre fue cambiado de Jacob a Israel.3

Aquellos que aún continúan confiando en su observancia de la ley del Sinaí y/o su nacionalidad para justicia están, según Pablo, todavía en la esclavitud de la servidumbre y deben ser contados como descendientes espirituales de Ismael y están todavía bajo el antiguo pacto.4

Así vemos que el nuevo pacto es una continuación del pacto abrahámico. Sin embargo, se conecta con Abraham

antes de que Abraham fuera circuncidado para que así pueda ser aplicado a todas las naciones.5

El pacto que fue ratificado con la sangre de Cristo fue, entonces, no el pacto del Sinaí, sino el pacto abrahámico o nuevo pacto. Aunque fue presentado antes que el antiguo o primer pacto, fue ratificado después del pacto sinaítico y por tanto es llamado “nuevo”. En el siguiente bosquejo note la superioridad del nuevo pacto sobre el antiguo.

AP Basado en la promesa de los israelitas (Éx. 19:8; 24:3).

NP Basado en la promesa al Hijo de Dios y el juramento de Dios (Heb. 6:13–20, 8:6; Isa 42:6; Gén. 22:15– 18).

AP Ratificado con la sangre de animales (Éx. 24:3–8). NP Ratificado con la sangre de Cristo (Heb. 9:14; 12:24). AP Un ser humano (Moisés), el mediador (Éx. 19, 24). NP Mediado por Jesús, el Hijo de Dios (Heb. 12:24).

3 Vea Gén. 32:24–30. 4 Vea Gál. 4:21–31. 5 Rom. 4:9–11.

(8)

AP Un pacto defectuoso (Heb. 8:7, 8). NP Un pacto mejor (Heb. 8:6).

AP Un pacto obsoleto (Heb. 8:13).

NP Un pacto eterno o sin fin (Heb. 13:20).

Resumen del Capítulo

1. Según Hebreos 8 los tres aspectos principales del nuevo pacto son:

a. La ley de Dios está escrita en el corazón por el Espíritu.

b. Todos conocerán a Dios personalmente.

c. Dios no se acordará (tomará acción en contra) de nuestros pecados.

2. Las características generales del nuevo pacto son: a. Principios generales en vez de detalles

específicos.

b. El énfasis está en la gracia (algo ya hecho) en vez de la ley (algo qué hacer).

c. Es un pacto personal.

d. Es un pacto para todas las naciones.

3. El nuevo pacto es una extensión del pacto abrahámico y tienen las siguientes similitudes:

a. Es aplicado a todas las naciones. b. La justicia se basa sólo en la fe. c. No está bajo la ley del Sinaí.

d. Se basa en la promesa y el juramento de Dios. e. Mediado por Jesús, el Hijo de Dios.

f. Es un pacto eterno o sin fin.

4. Un verdadero “israelita” es aquel que tiene una relación personal con Dios y desconfía de sí mismo y pone toda su confianza en Dios, sin importar su nacionalidad.

5. Alguien que confía en su nacionalidad u observancia de la ley para ser aceptado ante Dios, es considerado como un descendiente espiritual de Ismael y permanece en esclavitud o servidumbre espirtual.

Referencias

Documento similar