Politics, media and emotions in the pandemic. An approach to the experience of the university community in Argentina and Brazil

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en Argentina y Brasil. Dossiê/Dossier: Vida

Cotidiana, emoções e situações limites: viver em um contexto pandêmico // Vida cotidiana, emociones y situaciones límite: vivir en un contexto de pandemia, sob coordenação de

Marina Moguillansky e Mauro Guilherme Pinheiro Koury. RBSE Revista Brasileira de Sociologia da Emoção, v. 20, n. 58, pp. 115-126, abril de 2021 – ISSN 1676-8965

DOSSIÊ/DOSSIER

https://grem-grei.org/numeros-completos-rbse/

Política, medios y emociones en la pandemia. Un acercamiento a la

experiencia de la comunidad universitaria en Argentina y Brasil

Política, mídia e emoções na pandemia. Uma aproximação à experiência da

comunidade universitária na Argentina e no Brasil

Politics, media and emotions in the pandemic. An approach to the experience of

the university community in Argentina and Brazil

Marina Moguillansky

Resumen: La pandemia y la cuarentena produjeron una serie de transformaciones en la vida cotidiana, tanto a partir de los riesgos de contagio como de las medidas de prevención fijadas por los gobiernos. En este artículo, contrastamos la experiencia de los sujetos de la comunidad académica (centralmente estudiantes, profesores y funcionarios) de universidades de Argentina y Brasil. En primer lugar, analizamos la articulación de medios, política y pandemia en cada caso según la perspectiva de los sujetos. En segundo lugar, exploramos las consecuencias de la pandemia en la vida cotidiana y en la organización del trabajo académico. Sostendremos que la comunidad universitaria se ubica, en su mayoría, en una posición intermedia en la que cuenta con el privilegio de permanecer en su hogar y resguardarse de contagios, pero debe dar cuenta de sus obligaciones a la distancia, con menos recursos que antes. En tercer lugar, describimos las estrategias adaptativas y de moderación de las emociones por parte de los sujetos que formaron parte del estudio. Palabras clave: comunidad universitaria, pandemia, política, medios, emociones

Resumo: A pandemia e a quarentena produziram uma série de transformações no cotidiano, tanto a partir dos riscos de contágio como das medidas de prevenção estabelecidas pelos governos. Neste artigo, contrastamos a experiência de sujeitos da comunidade acadêmica (principalmente estudantes, professores e funcionários) de universidades da Argentina e do Brasil. Primeiramente, analisamos a articulação entre mídia, política e pandemia em cada caso, de acordo com a perspectiva dos sujeitos. Em segundo lugar, exploramos as consequências da pandemia na vida diária e na organização do trabalho acadêmico. Argumentaremos que a comunidade universitária se situa, em grande parte, em uma posição intermediária em que tem o privilégio de ficar em casa e se proteger do contágio, mas deve prestar contas de suas obrigações à distância, com menos recursos do que antes. Terceiro, descrevemos as estratégias adaptativas e de moderação das emoções pelos sujeitos que fizeram parte do estudo. Palavras-chave: comunidade universitária, pandemia, política, mídia, emoções

Abstract: The pandemic and quarantine produced a series of transformations in daily life, both from the risks of contagion and the prevention measures established by the governments. In this article, we contrast the experience of subjects from the academic community (mainly students, professors and other employees) from universities in

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Argentina and Brazil. In the first place, we analyze the articulation of media, politics and pandemic in each case according to the perspective of the subjects. Second, we explore the consequences of the pandemic in daily life and in the organization of academic work. We will argue that the university community is located, for the most part, in an intermediate position in which it has the privilege of staying at home and protecting itself from contagion, but must account for its obligations from a distance, with fewer resources than before. Third, we describe the adaptive and moderation strategies of emotions by the subjects who were part of the study. Keywords: universitary community, pandemic, politics, media, emotions

Introducción

La pandemia de coronavirus, las extendidas cuarentenas y el cambio de hábitos para prevenir el contagio tal vez deriven en un nuevo modo de civilización. Una creciente individualización y distancia entre los cuerpos, mayores recaudos para el contacto y una desconfianza generalizada en el otro, como posible foco de peligros, son algunos de los rasgos que caracterizan a este nuevo estadio social. En este artículo, me propongo realizar una descripción de los desafíos que significó la pandemia para un grupo social específico, la comunidad universitaria, desde una perspectiva que combina la sociología de la cultura y la antropología de las emociones.

A nivel metodológico me baso en el análisis de tres tipos de datos producidos durante el año 2020: una encuesta online sobre medios, consumos culturales y confianza; una serie de entrevistas breves y un conjunto de diarios autoetnográficos realizados por estudiantes y profesores universitarios. Los tres tipos de indagaciones fueron realizados en forma simultánea en ambos países (en la Universidad Nacional de San Martín, de Argentina y en la Universidad Federal de Paraíba, de Brasil). De esta manera, propondré un análisis fenomenológico de la vida cotidiana de los actores universitarios que tendrá en cuenta, al reconstruir los desafíos materiales y simbólicos de la cuarentena y de la pandemia, el contexto sociopolítico diferencial de ambos países. Así, la descripción planteará un contrapunto entre la experiencia de la pandemia en Argentina y Brasil, países que tuvieron actuaciones opuestas frente al coronavirus, lo que produjo una articulación diferencial entre medios, política y emociones.

Los sujetos de la comunidad académica y universitaria, ya sea estudiantes, profesores o no docentes, durante el confinamiento una posición intermedia entre las dos figuras polares que propusiera Zizek al comienzo de la pandemia: los trabajadores esenciales, sobrecargados de trabajo, y los que no pueden hacer nada, obligados a permanecer en sus hogares (ZIZEK, 2020). Los universitarios en su gran mayoría se ajustan mejor a la segunda categoría, pues no fueron considerados esenciales y debieron permanecer en sus casas; pero el trabajo académico demostró tener una alta adaptabilidad al entorno virtual, y por lo tanto, las actividades laborales continuaron.

En la primera sección del artículo, describo en detalla la metodología empleada para construir y analizar los datos de la encuesta, las entrevistas y los diarios autoetnográficos; en la segunda sección, presento brevemente la perspectiva de la sociología de las emociones y propongo algunas definiciones conceptuales sobre cultura emotiva y cuidado de sí, en la tercera sección, analizo la articulación entre medios, política y confianza, mientras que en la cuarta parte me concentro en los desafíos subjetivos que supuso el confinamiento para la comunidad universitaria y en las técnicas de cuidado que los sujetos desplegaron.

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Cuestiones metodológicas

La encuesta fue desarrollada por un equipo de investigación, que incluyó a profesores y estudiantes universitarios de la Universidad Nacional de San Martín1 y de la Universidad Federal de Paraíba2. Antes de comenzar su divulgación, realizamos pruebas piloto para verificar el tiempo de respuesta, que las preguntas fueran fácilmente comprensibles y que no surgieran problemas de programación del cuestionario. Luego enviamos el formulario a contactos y redes sociales de ambas universidades. Los respondientes de la encuesta fueron en 468 en Argentina y 239 en Brasil; en ambos casos, algunas respuestas son de personas que no pertenecen a la comunidad universitaria, lo cual enriqueció la fuente; sin embargo, para este análisis, seleccionamos sólo a los sujetos con estudios universitarios, para trabajar con una muestra más homogénea. Quedó conformada entonces una muestra de 319 casos en Argentina3 y de 202 casos en Brasil4.

El diseño de la encuesta constó de preguntas abiertas y cerradas que, además de evaluar los rasgos sociodemográficos tales como edad, lugar de residencia y cantidad de miembros de la familia, se centró en cuatro dimensiones: 1) consumo de medios (hábitos informativos, frecuencia y medios elegidos, confianza en fuentes de información); 2) prácticas y consumos culturales (televisión, videos, música, redes sociales); 3) posición política (voto en últimas elecciones, evaluación sobre el manejo de la pandemia) y 4) emociones y cambios experimentados durante la cuarentena.

La segunda estrategia metodológica que utilizamos fue la elaboración de diarios autoetnográficos, realizados entre junio y agosto de 2020. La autoetnografia es un enfoque que busca “describir y analizar la experiencia personal con el fin de comprender la experiencia cultural” (ELLIS et al, 2015, p. 249). Esta técnica permite un acceso menos mediado a las lógicas de la vida cotidiana, produciendo un registro narrativo más detallado del que se suele lograr con las entrevistas. Permite captar mejor la relación de las prácticas con ciertos espacios, tiempos y personas; y “brinda una forma de objetivar prácticas culturales que, de tan cotidianas, se escurren cuando intentamos recordarlas fuera de contexto” (PAPALINI, 2018).

En nuestra investigación, los diarios fueron realizados en Argentina por estudiantes de grado y posgrado de la Unsam; en Brasil, por estudiantes de posgrado de la Ufpb. Esta actividad consistió en un registro narrativo realizado durante una semana completa, en el cual se pidió a los sujetos que tomaran notas exhaustivas de sus actividades, del horario y lugar en el que ocurrían, así como de sus estados de ánimos, emociones y pensamientos. Para ello se realizó una capacitación de todos los

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Participaron Zoe Antonopolus, Brenda Focás, Melina Fischer, Marina Ollari, Aimé Pansera, Pablo Salas, Paula Simonetti.

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Participaron Edmilson Gomes da Silva Junior, Idayane Gonçalves Soares, Davi Lucena Barreto, Rayane Oliveira, Williane Juvêncio Pontes, Tiago Salessi Lins, Hacsa Priscila Soares de Oliveira, Pedro Santiago Couto, Wagner do Nascimento Santos, Tatiane Alves Silva, Luciana Souza Franca.

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Una gran mayoría de las respuestas de la encuesta en Argentina provienen de estudiantes, graduados y profesores de la Universidad Nacional de San Martín, una universidad que se sitúa en el primer cordón del conurbano bonaerense, en el Partido de San Martín, Provincia de Buenos Aires, que atiende a una población socialmente heterogénea: alrededor del 30 % de los estudiantes son primera generación de universitarios.

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Una alta proporción de las respuestas de la encuesta en Brasil provino de estudiantes y profesores de la Universidad Federal de Paraíba, ubicada en Joao Pessoa en el estado nordestino de Paraíba. Se trata de una universidad federal que recibe estudiantes de todo el estado y de estados vecinos, con alta

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participantes y se presentaron varios modelos de diarios realizados por otros estudiantes en una etapa previa de la investigación (previos a la pandemia).

Los diarios fueron integrados en una Unidad Hermenéutica del programa Atlas ti -un software especializado para el análisis cualitativo- que se utilizó para codificar los textos. La codificación inicial fue abierta, con la finalidad de identificar temas emergentes y categorías nativas. Luego de una primera ronda de codificación, se revisaron los códigos resultantes, procediendo a fusionar, desdoblar, relacionar códigos y crear categorías, estableciendo jerarquías y relaciones internas. Con ese libro de códigos se recodificó el material y analizamos las dimensiones de interés para este trabajo utilizando vistas de red con las citas relevantes. Las vistas de red en Atlas ti “representan gráficamente los sistemas de relaciones entre códigos, citas, memos y familias que han sido construidas durante el análisis” (CERVIO, 2015, p. 73).

Los datos de las encuestas fueron procesados utilizando planillas de cálculo y un software específico (Spss); también se utilizó el Atlas ti para analizar las respuestas a las preguntas abiertas y para realizar nubes de palabras, que sirven como primera aproximación al análisis de este tipo de materiales cualitativos. En todos los casos, los nombres reales han sido cambiados para resguardar el anonimato de los participantes en la investigación. Los extractos de entrevistas o diarios originalmente en portugués fueron traducidos por la autora para este artículo.

La cultura emotiva y la pandemia

La sociología de las emociones como perspectiva teórica entiende que las emociones son social e históricamente variables, y discute su carácter espontáneo, mostrando sus rasgos estratégicos, en cuanto pueden ser hasta cierto punto modeladas por los actores (BOLTANSKI, 1999, p. 84). Ambos postulados nos permitirán iluminar algunos aspectos de las vivencias subjetivas de la pandemia. Para ello, en este apartado nos ocuparemos de definir algunos conceptos útiles para analizar las transformaciones de la vida cotidiana durante el confinamiento, sus impactos emocionales y las estrategias de los sujetos, sus técnicas de cuidado de sí desplegadas para lidiar con el contexto de emergencia.

Partiremos de entender a las emociones como “pensamientos de algún modo sentidos (…), pensamientos incorporados, atravesados por la preocupación de estar involucrado en forma personal” (ROSALDO, 1984, p. 143, trad. prop.). Como señala María Claudia Coelho, para Rosaldo “los sentimientos son prácticas sociales estructuradas por la forma de comprensión y concepción del cuerpo, del afecto y de la persona” (COELHO, 2010, p. 267, trad. prop). Asimismo, empleamos el concepto de cultura emotiva para referirnos, con Le Breton, a un cierto “manual a disposición” o un “tejido de significados y actitudes” que moldean las formas de expresar y entender las emociones (LE BRETON, 2012, p. 70). Las culturas emotivas se construyen a través de experiencias y narraciones compartidas, propias de un grupo de pertenencia y que dan forma a la comunidad en cuestión (KOURY, 2019, p. 102). En este sentido, los sujetos de la comunidad universitaria, como veremos, comparten una cultura emotiva: ciertas formas comunes de sentir, la aceptación y/o rechazo de algunos estados emocionales, formas de expresión y repertorios de acción/moderación sobre las propias emociones, entre otros.

Para Thomas Scheff (1988) las emociones pueden clasificarse como positivas o negativas, en relación con sus funciones sociales. Aquí nos referiremos a emociones negativas para hablar de aquellos sentimientos que son percibidos por los sujetos como no deseados, como estados emocionales que quisieran evitar. Sin embargo, remarcamos

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que las emociones que son percibidas como negativas tienen aspectos potenciadores o creativos, e incluso actuar en la protección de los sujetos (AHMED, 2015).

El miedo está presente en todas las formas de sociabilidad como “una de las principales fuerzas organizadoras de lo social” (KOURY, 2002, p. 9). En un contexto de pandemia y en particular en países como Argentina o Brasil, en los que los Estados tienen sistemas sanitarios deficientes y las desigualdades agravan las consecuencias de la enfermedad, el miedo adquiere nuevas proporciones y se torna, más que nunca, objeto de disputa social. Por un lado, los gobiernos a través del aparato estatal transmiten un discurso sobre los riesgos y las conductas prescriptas; mientras que también los medios de comunicación y las redes sociales disputan el sentido del miedo y los riesgos.

El cansancio, la fatiga y el estrés son emociones asociadas e interrelacionadas en nuestra cultura emotiva. Según Byung-Chul Han, nuestras sociedades contemporáneas son, por su propia lógica de funcionamiento, que se rige por objetivos y no por horarios de trabajo, son “sociedades del cansancio” (BYUNG-CHUL, 2012).

La pandemia: medios, política y confianza

En América Latina las últimas décadas estuvieron signadas por una politización del orden mediático ligada al impulso de algunos gobiernos que “cuestionaron la neutralidad de los grandes medios de comunicación” (LODOLA; KITZBERGER, 2017, p. 636). En el pasado reciente, tanto en Argentina como en Brasil se desarrollaron fuertes conflictos entre grupos mediáticos hegemónicos - el Grupo Clarín y O Globo - y los gobiernos kirchneristas o del PT, que fueron calificados como populistas o de izquierda. Sin embargo, también el gobierno de centroderecha actual de Brasil ha tenido fuertes enfrentamientos con los medios. Lo que queda es una percepción del rol político e ideológico de los medios y un menor nivel de confianza de la ciudadanía (RODRÍGUEZ; ZECHMEISTER, 2018). Pero como veremos, la relación entre política, medios y confianza tuvo durante la pandemia modulaciones diferentes en Argentina y Brasil.

La comparación entre Argentina y Brasil mostrará el contraste de posiciones opuestas. En Argentina, el gobierno de A. Fernández (Frente de Todos) estableció una cuarentena temprana y estricta en todo el país: el régimen de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (Aspo), que con ajustes en algunas provincias, se mantuvo entre marzo y noviembre de 2020. En Brasil, por el contrario, el gobierno de J. Bolsonaro (de centro derecha) al comienzo se negó a fijar medidas preventivas, desestimó reiteradas veces en forma pública la gravedad del coronavirus e incluso obstaculizó las iniciativas que tomaron algunos gobernadores estaduales.

La reacción de la población frente a estas políticas fue diversa y estuvo, en términos generales, condicionada por la identificación política de los sujetos. Así, los oficialistas de cada país tendieron a apoyar y confiar en las medidas de su gobierno: en la Argentina, si bien al comienzo hubo un apoyo generalizado a la cuarentena dispuesta por el gobierno en consenso con todos los gobernadores de provincias; luego de algunos meses la oposición política asumió posiciones críticas anticuarentena, convocó y encabezó marchas por la libertad y llamó a desobedecer las medidas preventivas. En Brasil ocurrió algo similar: los oficialistas tendieron a apoyar -en general, no todos- la mirada de Bolsonaro, con manifestaciones públicas de rechazo a las cuarentenas; mientras que la oposición (y con ellos los medios de comunicación) pedían políticas preventivas.

En ambos países, la comunidad universitaria y científica ha apoyado y recomendado medidas preventivas y protectivas de la población frente a la pandemia. En el caso de Argentina, coincide con que la comunidad académica es además

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mayoritariamente afín al actual gobierno, de modo que, salvo excepciones, no hubo manifestaciones críticas al comienzo. Más aún, hubo varios comunicados, cartas Abiertas y manifiestos en apoyo del gobierno y llamados a la población a cumplir con los recaudos. Luego de algunos meses, surgieron críticas acerca de los modos de llevar adelante y comunicar las disposiciones de emergencia. En particular, en los últimos meses, hubo diversas críticas en relación al prolongado cierre de las escuelas. En Brasil, la comunidad académica y universitaria ha sido en su mayoría opositora a Bolsonaro y promotora de medidas de prevención, aún en contra de las disposiciones a nivel nacional.

Al observar los resultados de la encuesta realizada en ambos países, aparece el contraste en la forma en que los sujetos evalúan a la política y a los medios en relación con la pandemia. Así, en Brasil observamos que, entre la población universitaria, hubo un masivo rechazo de la inacción del gobierno de Bolsonaro frente al coronavirus: el 85 % respondió que el gobierno tuvo un manejo malo o muy malo de la pandemia, el 7 % lo calificó como regular y el 8 % lo consideró bueno o muy bueno. En contraste, en Argentina, el 65 % de los encuestados evaluó que el gobierno tuvo un manejo bueno o muy bueno de la pandemia, el 24 % lo consideró como regular y sólo el 11 % lo calificó como malo o muy malo.

Los medios masivos de comunicación en Argentina y Brasil también pueden contraponerse en cuanto a sus agendas, coberturas y modos de enmarcar la información sobre la pandemia y las medidas preventivas (ARUGUETE, 2016). En el caso de Argentina, si bien durante las primeras semanas de cuarentena los medios apoyaron las medidas, pronto comenzaron a problematizar y criticar la extensión de las restricciones. En Brasil, por el contrario, los medios concentrados tendieron a colocarse en una posición crítica frente a la inacción del gobierno federal, señalando sus faltas y contradicciones.

En Argentina, los sujetos encuestados manifestaron por un lado un nivel alto de desconfianza en los medios de comunicación como fuentes de información sobre la pandemia, y por otro lado evaluaron que éstos habían saturado la agenda con notas sobre la misma. Así, según la encuesta, el 73 % consideró que los medios de comunicación sobreinformaron acerca de la pandemia, el 12 % dijo que informaron lo suficiente y sólo el 15 % indicó que subestimaron la información. En contraste, en Brasil, los encuestados mostraron un nivel más alto de confianza en los medios nacionales e internacionales de comunicación; y en cuanto a la frecuencia e intensidad de la cobertura de la pandemia, sólo el 11 % indicó que los medios informaron demasiado sobre la pandemia. La respuesta mayoritaria, con el 53 %, fue que los medios informaron en forma suficiente, y el 35 % consideró que informaron poco.

Estos contrastes entre la articulación de la política nacional y los medios de comunicación pueden percibirse también a través de los testimonios de entrevistas realizadas con personas de la comunidad académica en ambos países. Diversos estudiantes y profesores entrevistados en Argentina, señalaron apoyar las medidas preventivas del gobierno (si bien con reservas y críticas de algunos aspectos) y mostraron desconfianza y distancia con respecto a la cobertura mediática local. Así, por ejemplo, se expresaba Analía, investigadora y profesora universitaria:

Es todo muy confuso, los medios agitan contra la cuarentena, le restan importancia a las muertes, he visto cosas increíbles. Periodistas diciendo que con tan pocas muertes (morían 20 o 30 personas por día en ese momento) no valía la pena aislarse. Nos vamos deshumanizando. (Analía, 44 años, Profesora Unsam, San Martín)

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En el caso de Brasil, los profesores y estudiantes universitarios se mostraron en muchos casos aterrorizados, tristes y horrorizados con la negación de la pandemia por parte del gobierno. Podemos traer aquí el testimonio de Selena, profesora de Relaciones Internacionales, que combina estos aspectos:

Es un genocidio y un etnocidio, el presidente es muy irresponsable y no ha hecho nada para frenar los contagios, más bien los favoreció. En mi edificio y en las plazas, veo que cada vez que él aparece diciendo que es una gripecita, la gente tiende a salir más y a descuidarse. (Selena, 48 años, profesora Ufpb, João Pessoa)

Varios de los testimonios, en las entrevistas, dan cuenta de la desconfianza con respecto a la palabra del presidente, máxima autoridad política y simbólica del país:

Recuerdo el discurso de Bolsonaro en la ONU, dijo puras mentiras, todo lo del auxilio emergencial de mil dólares, fue una vergüenza. Todo lo que el hombre dice es fantasía. Si él nos gobierna, qué podemos esperar. Siento terror de pensar que es nuestro presidente (Rafael, 33 años, estudiante Ufpb).

Frente a los discursos negacionistas de las autoridades nacionales, en las entrevistas y en los diarios autoetnográficos de Brasil aparece la desconfianza en las autoridades y que a la vez dan cuenta de un amplio despliegue de estrategias de cuidado de sí, establecidas en forma personal. En algunos casos, se menciona el consumo de noticias a través de redes sociales, televisión o periódicos, pero no aparecen críticas frente a los contenidos o el estilo de la cobertura; allí se marca nuevamente un contraste con el contexto de la Argentina, donde aparecen miradas críticas acerca de la ideología de los medios de comunicación en su cobertura de la pandemia.

En síntesis, en Argentina y Brasil se dieron configuraciones opuestas de la relación entre gobierno, medios y pandemia. Si en Brasil el gobierno optó por minimizar la gravedad de la emergencia sanitaria, mientras los medios la subrayaban, la población universitaria parece optar por confiar en éstos últimos y rechazar la versión oficial estatal, estableciendo prácticas de cuidado en forma autónoma. En Argentina, donde el gobierno nacional tomó medidas preventivas estrictas que fueron cuestionadas por los medios, los sujetos del estudio mostraron menor confianza en la cobertura mediática. En la siguiente sección, describiré las formas en que el trabajo académico y el estudio se vieron afectadas por la pandemia y la cuarentena, analizando las expresiones de emociones y sentimientos en las entrevistas y los diarios.

Trabajo, estudio y emociones en la pandemia

La pandemia y las cuarentenas extendidas dieron lugar a una serie de rupturas en la lógica de la vida cotidiana, con cambios de hábitos y nuevas formas de organización de las rutinas en la casa. Como las universidades suspendieron las actividades presenciales desde marzo de 2020, la comunidad académica en su gran mayoría realizó clases, reuniones de trabajo y tareas de gestión a distancia durante este período. Un primer problema a resolver es la coexistencia de actividades laborales, educativas, lúdicas y de sociabilidad en la casa; ya que “la cuarentena convirtió al hogar en un centro de operaciones en el que todo lo que ocurre se fusiona y superpone en un solo espacio” (DUEK, 2020, p. 51).

Al respecto, resulta relevante la perspectiva del estudio de Watermeyer et al (2020), que indagó acerca del impacto de la pandemia sobre los profesores

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universitarios en Inglaterra. Encontraron que el home office intensificó el trabajo, invadiendo la vida personal, produjo mayor explotación y una alta inversión de tiempo para actualizarse sobre estrategias de enseñanza online. Un análisis comparativo sobre Argentina, Brasil y Paraguay con respecto a las reacciones frente a las políticas de los gobiernos en relación a la educación durante la pandemia señaló que las principales dificultades fueron la falta de preparación docente en tecnologías, los problemas de las familias para el acompañamiento pedagógico y la ausencia o fallas de conectividad, que agravaron exclusiones sociales previas (BRÍTEZ, 2020). En esta línea, se ha señalado que la pandemia reforzó condiciones de flexibilidad laboral ya existentes, mientras que la modalidad de clases virtuales añadió una exigencia de capacitación para los docentes y el desafío de mantener la atención de los alumnos (SCOROFITZ, 2020).

En nuestra investigación hemos buscado comprender estas transformaciones en la vida cotidiana y las formas en que los sujetos se adaptaron al confinamiento. Observamos que tanto los estudiantes como los profesores debieron crear nuevas rutinas, establecer horarios diferenciados para el estudio y los momentos de ocio, recrear las fronteras entre trabajo y vida privada, así como también observamos que en muchos casos hubo una reorganización del espacio del hogar. Algunos crearon espacios dentro de sus casas o departamento para poder asistir o brindar clases remotas sin distracciones; diferentes estrategias de sectorización y cierre fueron empleadas. En algunos casos se compraron muebles nuevos: sillas ergonómicas, escritorios plegables, organizadores, bandejas para trabajar desde la cama, entre otros. En otros casos se buscó adquirir o mejorar los dispositivos electrónicos como computadora, audífonos, micrófonos y especialmente el servicio de Internet.

Más difícil resultó reinventar las prácticas de trabajo colectivo y de sociabilidad que acompañan el trabajo académico. Todas las actividades que dependían de la copresencia y de la interacción se vieron afectadas, no ha sido fácil reemplazar la interacción en copresencia. En particular, sobre todo durante los primeros meses del confinamiento, cuando se hicieron las primeras experiencias de clases virtuales utilizando videollamadas, tanto los profesores como los estudiantes encontraron dificultades y manifestaron sentirse mucho más cansados luego de una clase online en comparación a su experiencia con las clases presenciales. Entre abril y mayo de 2020, se publicaron varios artículos y se debatió mucho sobre el fenómeno del “zoom fatigue” o el cansancio asociado a las videollamadas (JIANG, 2020; CALLAHAN, 2020). En general, se señalaba que el esfuerzo mental para realizar la coordinación interpersonal sin contar con los indicios no verbales a los que estamos acostumbrados a recurrir, nos estresa y nos cansa.

Fue precisamente la dificultad para encontrarse y para recrear la sociabilidad de la vida académica uno de los aspectos mencionados por varios sujetos de la investigación, como los más problemáticos. Janice, estudiante de posgrado en la Ufpb, señalaba que:

A veces me siento triste, extraño las clases con los compañeros, el cafecito posterior, las charlas en el pasillo. Me resulta difícil intervenir en clase sin ese apoyo de haber conversado antes las cosas con los colegas. Me viene una nostalgia de esos tiempos (Janice, 25 años, João Pessoa).

En un trabajo reciente, Reis et al (2020) indagaron en Brasil acerca de las emociones de docentes y estudiantes frente a los cambios del calendario escolar y académico, señalando que la virtualidad se asoció a frustración, tristeza y miedo. En coincidencia con estos hallazgos, en los relatos autoetnográficos de los estudiantes se tematizan las dificultades para cumplir con los plazos académicos en el contexto de

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pandemia, asociadas a cansancio, angustia y estrés. En nuestros datos, esto se manifestó con mayor intensidad entre los estudiantes brasileños que entre los argentinos, posiblemente por la diferencia de culturas académicas entre ambos países, con mayor flexibilidad en los plazos en el caso de la Argentina.

En ambos contextos, en los diarios los estudiantes escribieron acerca de la nostalgia de los encuentros con pares y de las clases presenciales. La participación en clase, en el entorno virtual, resultó un desafío para muchos estudiantes.

Estrategias de cuidado y resiliencia

La situación de la comunidad universitaria y académica fue, dentro del contexto general, bastante privilegiada. En la mayoría de los casos, se pudo continuar realizando muchas de las tareas de trabajo desde el hogar, reduciendo así el riesgo de contagio y manteniendo el cobro de becas o salarios, según el caso. Sin embargo, como hemos visto, también se enfrentaron dificultades tanto materiales como simbólicas. Continuar con las tareas académicas y cumplir con los plazos sin contar con una serie de recursos que solían estar disponibles (como la infraestructura pública, instituciones de cuidado, espacios diversos de trabajo, entre otros) resultó uno de los principales desafíos. Por otro lado, a nivel simbólico, debieron lidiar con contagios y muertes de conocidos y familiares, entender el contexto cambiante de normativas sobre la vida cotidiana (prohibición de circulación, aperturas y cierres, nuevos protocolos) y en general hacer frente a la incertidumbre, innovar y resolver sobre la marcha nuevas formas trabajar y de habitar.

Frente al entramado de situaciones complejas de los meses de confinamiento más estricto de la pandemia, los sujetos de la comunidad universitaria desarrollaron diversas estrategias para prevenir o mitigar sus emociones negativas como el miedo, el cansancio, la angustia o el estrés. Nos referiremos en sentido amplio a estas estrategias como técnicas de cuidado de sí, siguiendo a Foucault (2008 [1972]) entre las cuales hemos observado un repertorio variado de prácticas, tamizadas por el relato y la percepción de los propios sujetos.

Entre las técnicas de autocuidado se destaca el monitoreo reflexivo, una observación consciente más atenta a las propias necesidades físicas y psicológicas, que se complementa con cambios de hábitos en la higiene y alimentación. Ello se observa por ejemplo en el relato de Leila:

Un cambio significativo fue que disminuí el consumo de alcohol, dejé de fumar cigarrillos y mejoré mi alimentación para preservar mi inmunidad. Entré en cuarentena porque tenía algunos síntomas que podían asociarse al covid-19 (tos seca, dolor de cabeza, cansancio, fiebre), como no se hacían exámenes en ese momento, me enfoqué en cuidarme yo misma (Leila, 26 años, estudiante Ufpb, Joao Pessoa).

Como queda en evidencia, ha sido preciso tomar recaudos a nivel personal y decidir en forma autónoma colocarse en cuarentena, ya que en varios momentos no estuvieron disponibles los test de covid. Apelando a su repertorio de conocimientos, cada persona define qué hábitos modificar para preservarse.

También en el caso de Tiago, que cuenta su experiencia de la siguiente manera:

Ya me gustaba la cuestión del autoconocimiento, pero siento que en el aislamiento de la pandemia empecé a interactuar con este tipo de cosas, me proporciona un sentimiento de placer y satisfacción entrar en contacto con eso, siento que estoy dedicando un tiempo para mí (Tiago, 32 años, estudiante Ufpb, Joao Pessoa).

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Las prácticas culturales y artísticas también forman parte del repertorio de las técnicas de autocuidado, desde la propia percepción de los sujetos, han formado parte de sus estrategias para relajarse, distenderse o hacer catarsis cuando fuera necesario. Escuchar o tocar música es una actividad que aparece mencionada por varios estudiantes en sus diarios, como prácticas que realizan reflexivamente para sentirse mejor. Pintar, hacer tareas de jardinería, bailar o cocinar son otras de las prácticas creativas que los sujetos mencionan como formas de alivianar el confinamiento.

Entre las estrategias de cuidado de sí aparece la sociabilidad, a través de la búsqueda de conversaciones e interacciones sociales con vecinos, amigos o familiares, ya sea en copresencia o, muchas veces, a través de tecnologías de proximidad como la videollamada o el chat.

En casa aumentamos muchísimo el tiempo que nos quedamos conectados en plataformas de videollamadas por las clases y las reuniones, también utilizamos más los aplicativos de mensajes instantáneos como whatsapp, telegram, instagram que se tornaron la única forma de contacto con amigos. (Kiara, 24 años, estudiante Ufpb; Joao Pessoa).

Finalmente, pero ocupando un rol muy importante, observamos el descanso, reflexivamente buscado por los sujetos: las pausas, las siestas, el cuidado del buen dormir por las noches, han formado parte de las técnicas de cuidado de sí.

Conclusiones

La pandemia y el confinamiento extendido tuvieron efectos heterogéneos en la población. En este artículo nos enfocamos en la comunidad universitaria, estableciendo un contrapunto entre Argentina y Brasil, para analizar de qué modo se articuló desde la perspectiva subjetiva la cobertura mediática de la pandemia, la evaluación de las medidas del gobierno y los cambios en la vida cotidiana.

Como vimos, se dieron situaciones opuestas. Entre estudiantes y profesores brasileños observamos una posición crítica ante a la actuación del gobierno con respecto a la pandemia, una mayor aceptación de la cobertura mediática y el desarrollo de una serie de estrategias de preservación personal, frente a la percepción de desprotección e inacción por parte del Estado nacional. En la comunidad universitaria de Argentina, observamos por el contrario una posición crítica frente a la cobertura mediática - se evaluó como sobreinformación - de la pandemia, una evaluación positiva del manejo sanitario del gobierno y una serie de estrategias, a nivel familiar y personal, de adaptación a las condiciones del confinamiento prolongado5.

En la cuarentena que se vivió en ambos países durante varios meses a partir de marzo, las comunidades universitarias estuvieron en una posición intermedia, en buena medida privilegiadas por poder permanecer en sus hogares, pero también tensionadas frente a la obligación de sostener las actividades laborales y/o académicas desde la casa, sin contar con la infraestructura pública ni con otro tipo de recursos a los que acudía habitualmente. De esta manera, tanto estudiantes como profesores en ambos países enfrentaron situaciones de encierro prolongado, con la necesidad de continuar trabajando y cumplir con plazos y exigencias académicas en condiciones complejas.

En ese contexto, los sujetos atravesaron momentos que expresaron, dentro de su cultura emotiva, como cansancio, ansiedad, angustia, fatiga y estrés, así como tristeza y

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La construcción de los datos en Argentina se hizo entre junio y agosto de 2020, antes del aumento acelerado de contagios y muertes, que se dio precisamente desde septiembre, con pico en octubre. Es importante recordar esto porque posiblemente una medición posterior reflejaría posiciones más críticas con respecto al gobierno.

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nostalgia de los tiempos previos a la pandemia. También vimos que los sujetos pudieron diseñar estrategias de adaptación a las nuevas condiciones, tales como mejorar la disposición del espacio de trabajo, del mobiliario o de los dispositivos de conectividad y recrear nuevas rutinas; también fueron capaces de llevar adelante prácticas reflexivamente orientadas a modular sus emociones, como buscar un mejor descanso, favorecer la sociabilidad, desarrollar prácticas artísticas, entre otras.

Referencias

AHMED, S. 2015. La política cultural de las emociones. México, UNAM. ARUGUETE, N. 2016. El poder de la agenda. Política, medios y público. Buenos Aires: Biblos.

Boltanski, L. 1999. Distant Suffering: Morality, Media and Politics. Cambridge: Cambridge University Press.

BRÍTEZ, M. 2020. “La educación ante el avance del COVID-19 en Paraguay. Comparativo con países de la Triple Frontera”. Disponible online en:

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