Cisarro: el rostro de la realidad en Chile

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“Cisarro: el rostro de la realidad en Chile” Archivo: ensayo1_Kathya Silva

Nombre: Kathya Silva Ramo: Psicología Social Carrera: Psicología

Se supone que los niños son el futuro. Y este futuro se debe construir de manera óptima, es decir, lo que se podría entender como un crecimiento adecuado de un niño, es que tenga derecho a un hogar, alimentación, a jugar, a educación, a salud, a preocupación por parte de los padres o del responsable del niño, ser escuchado y comprendido; en definitiva, un niño debe vivir lo que es propio de su edad, un mundo sin preocupaciones y lleno de juegos que despierten su imaginación, creatividad y desarrollo de su intelecto.

Ahora bien, no hay garantía de que todos los niños crecerán de esta forma. Esto qué quiere decir, que no todos los niños tienen una especie de “suerte” para desarrollarse de forma adecuada porque simplemente las condiciones en las que nació y crece no son las óptimas. Y un ejemplo de esto, es el apodado “Cisarro” (Cristóbal). Hoy en día tan en boca de la sociedad, prensa, política y hasta incluso traspaso de fronteras con la prensa internacional. Cerca de 15 son los delitos que envuelven al “Cisarro” entre robos y asaltos que a sus cortos 10 años ya lleva con él.

En este sentido y tomando como caso a dicho niño, es factible preguntarse, ¿dónde radica la culpa?, ¿culpa del sistema?, ¿de la sociedad?, ¿del ambiente?, ¿de malas políticas públicas que no protegen a niños en riesgo social?. ¿Cómo se explica que niños comiencen a delinquir?.

Si se analiza el caso Cisarro en profundidad, se puede encontrar muchos antecedentes que de alguna forma podrían justificar el comportamiento de este niño. La historia de este pequeño está marcada por una serie de situaciones propias de muchos niños que crecen desprotegidos socialmente. Si se parte por su círculo más directo, su familia. Se puede decir que Cisarro proviene de una familia vulnerable socialmente, una madre ligada al trafico, hermanos que cumplen penas delictuales, un padre ausente, un círculo social de amigos y familia marginados por la injusta situación de la pobreza y la desigualdad en Chile.

Se podría decir entonces que Cisarro es el resultado y a la vez una victima de un mundo social que no eligió vivir. Un mundo donde las oportunidades no son para todos iguales, donde la humildad justifica las ansias de un niño por tener lo que cualquiera de su edad desearía. Un mundo donde se capitaliza al individuo al máximo que desde pequeños anhelen objetos materiales que por su naturaleza social no está al alcance. Y esto conlleva, a tener que buscar desde niños formas para alcanzar lo que, como origen humilde y falto de oportunidades, no se puede tener tan fácilmente. ¿Y cuáles son esas formas?

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El hurto o el manejo de otras estrategias para obtener lo que se quiere.

Con lo dicho anteriormente se podría decir que Cisarro es un claro resultado de lo que es el conflicto sociedad/ individuo. Moscovici, S

Con respecto a esto, se podría decir que este niño ha sido una víctima de una sociedad que no está acomodada para él, más bien, cisarro ha tenido que entrar o mejor dicho intentado adecuarse a esta sociedad y claro está que no ha podido integrarse como cualquier niño de su edad. En este sentido, y como se mencionó anteriormente el drama de Cisarro es una consecuencia de un mal moldeamiento que en la sociedad no encaja un chico como Cisarro y es aquí donde surgen estos conflictos que la Psicología Social, por ejemplo, explica con respecto a un caso como el de este pequeño. Es decir, se podría hablar de que el caso de Cisarro es un claro problema Psicosocial y muy justificado. La investigación social, en estos casos busca las posibles causas de un fenómeno determinado, la delincuencia juvenil podría ser uno de eso esos y en este sentido “cuando los científicos sociales estudian la delincuencia juvenil sostienen: las causas de la delincuencia son factores que escapan al libre albedrío del delincuente”. Babbie, E (2000) .Es decir, los factores se pueden encontrar y modificar cuando las condiciones sean adecuadas, como el hecho de que el joven delincuente quiera cambiar. Con respecto a esto último se hace factible cuestionar los factores o las causas de un fenómeno social que va en aumento como es el caso de la delincuencia juvenil. Por ejemplo, ¿qué hace a un niño convertirse en delincuente? ¿Es, a caso, una intención consciente por parte de Cisarro delinquir? Se podría decir que no, de hecho es más impensado aún por parte de un niño de tan sólo 10 años. Como plantearía Serge Moscovici en su libro La influencia social inconsciente: estudios de psicología social experimental (1991), nos puede pasar a todos que de forma inconsciente adoptemos comportamientos que son propios de un grupo determinado de la sociedad en el cual estamos tan ligados, por ejemplo nuestro barrio en el cual nacemos y crecemos. En este sentido, este chico es más que nada un producto de su propio entorno. Es mucho más factible pensar que alguien que crece socialmente vulnerable no adoptaría conductas propias de su entorno. Con esto tampoco intento decir que no existe la posibilidad de que un niño que crece en un ambiente desfavorable y marginado de la sociedad va a poder desarrollarse óptimamente, puesto que es sabido que muchos jóvenes que crecen en lugares estigmatizados y con mucho más riesgo social, viven al margen de lo que esto mismo podría influir en sus vidas, es decir, convertirse en delincuentes a temprana edad, abandonar la escuela, introducirse al mundo de las drogas, etc.

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Ahora bien, ya se ha mencionado a grandes rasgos lo que podría ser la génesis del problema que afecta a este niño tan expuesto a la opinión pública por estos días, es decir, crecer en una familia mal constituida, en una mundo marginado y en una desprotección familiar y social, son elementos justificables de casos como éste. y también un problema que nos afecta como sociedad que no sabemos enfrentarnos a la realidad y más bien seguimos un camino a ciegas que no ve otras realidades, al parecer es más fácil seguir. Pero también se hace pertinente cuestionar cuál podría ser la verdadera solución para un niño de tan sólo 10 años y con largo prontuario. Para empezar, tanto ha sido el impacto mediático de este caso en particular, considerando que no es sólo Cisarro el único menor que ha cometido actos delictuales, es preciso recordar casos como el de las “arañitas”, miguelito o el mismo amigo de Cristóbal, el “ceja”, que de todos los sectores sociales se han generado diversas opiniones con respecto. Opiniones tan extremas como matar a este pequeño, encerrarlo en una cárcel u optar por soluciones más razonables como una buena intervención psicosocial, que por lo demás, ayudaría a superar no sólo el caso de Cisarro, sino el de la gran mayoría de los niños en riesgo social.

Al parecer carecemos de un efectivo sistema de protección social y en especial de menores. Es evidente que en la actualidad existe un fracaso con respecto a políticas públicas para eliminar o reducir la delincuencia juvenil. Asimismo no existen buenas medidas de prevención y reinserción social de menores infractores de leyes. Por ejemplo lo que sucede en el SENAME (Servicio Nacional de Menores) en el cual este niño estuvo internado y que evidencialmente mostró que como programa de intervención a menores es un tanto deficitario. No es suficiente el retener a un niño con intención de rehabilitarlo, en centros como este se hace necesario incentivar a la vuelta de estudios, a dejar vicios como droga o alcohol y, por supuesto, plantear mejores alternativas de terapias psicológicas.

Ahora bien, cuál sería otra alternativa de solución a casos como el de Cisarro. Intervenirlo médicamente a Cisarro, o sea regular sus emociones con fármacos, en este caso Clozapina; esto es lo que actualmente se está haciendo con él. Sí, un niño a temprana edad sumido en el mundo de “drogas” lícitas para mejorar su conducta e insertarlo en la sociedad. Se podría decir que ésta forma de tratamiento y rehabilitación que está recibiendo el chico es al más puro estilo serie de televisión Dr. House que intenta buscar distintas alternativas de cura a casos, como ejemplo, de personas que han cometido actos delictuales. Pero, ¿es un buen método la intervención con fármacos? pues, yo creo que no; es más, siento que no está tratando el origen de un problema que es evidente culpa de una sociedad mal encaminada. Aquí la solución será tratar con los síntomas de Cisarro y estabilizarlo. Pero, ¿qué sucede con el fondo? Cisarro es uno de los tantos niños vulnerables socialmente, la solución pasa más por generar verdaderas soluciones sociales a una realidad que está y que no queremos ver.

El fondo pasa por mirar la realidad, observar las características de ésta y así lograr reinsertar a niños como Cisarro en una sociedad que también avance hacia mejoras, sobre todo en sectores en riesgo social.

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Los niños que están en riesgo social, corren diversos peligros que perturbarán sus vidas y sueños propios de su edad. Tantos niños como Cristóbal y como muchos otros no eligieron nacer, vivir y crecer en una realidad hostil que les tocó en donde esforzarse es diez veces más que en otros sectores. No eligieron crecer en una familia mal constituida, no eligieron que sus derechos fueran vulnerados, ni tampoco eligieron que la sociedad desconfiaran de ellos.

Estos niños necesitan reconstruir sus vidas, apoyarlos y darles el cariño y afecto que les falta y a la vez que confíen en ellos mismos. Pero, claramente, y como ya se mencionó, la solución a estos casos también pasa por trabajar el fondo del problema. Intervenir de manera efectiva el drama psicosocial que viven un gran número de niños en situación de vulnerabilidad y que por razones ya mencionadas se sumergen en el mundo de la delincuencia. Casos como el Cisarro son reversibles y a futuro evitables si la soluciones se toman a modo macro de la realidad y no tan sólo preocupándonos por uno en particular.

Bibliografía:

 Babbie, E. (2000): “Fundamentos de la investigación social”. Thomson Editores. México

 Larraín, L: “Cisarro” y la protección social. El Mercurio. Obtenido el 9 de agosto del 2009 desde

http://blogs.elmercurio.com/reportajes/2009/08/09/cisarro-y-la-proteccion-social.asp

Moscovici, S. “El campo de la Psicología Social”. Extraído el 19 de agosto Del 2009 desde http://sociopsicologia.wordpress.com/

 Moscovici, S; Pérez, J. (1991): “La influencia social inconsciente: estudios sobre psicología social experimental”. Anthropos. Barcelona

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