28 de febrero de Segundo Domingo de Cuaresma 1:15 pm Español. Ayuda de adoración digital

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(1)

Ayuda de

adoración

digital

28 de febrero de 2021

Segundo Domingo de Cuaresma

1:15 pm Español

(2)

Porque Nos Invitas

Canción de Entrada

Porque nos invitas, venimos a tu altar,

Oímos tu palabra, comemos de tu pan;

Oímos tu palabra, comemos de tu pan.

Hijos de la Iglesia, fraterna comunión,

Tu muerte celebramos, y tu resurrección;

Tu muerte celebramos, y tu resurrección.

Tu palabra es vida y es luz del corazón,

Tu pan es sacramento del más sublime amor;

Tu pan es sacramento del más sublime amor.

(3)

En aquel tiempo, Dios le puso una prueba a Abraham y le dijo: “¡Abraham, Abraham!” Él respondió: “Aquí

estoy”. Y Dios le dijo: “Toma a tu hijo único, Isaac, a quien tanto amas; vete a la región de Moria y

ofrécemelo en sacrificio, en el monte que yo te

indicaré”. Cuando llegaron al sitio que Dios le había

señalado, Abraham levantó un altar y acomodó la leña. Luego ató a su hijo Isaac, lo puso sobre el altar,

encima de la leña, y tomó el cuchillo para degollarlo. Pero el ángel del Señor lo llamó desde el cielo y le dijo: “¡Abraham, Abraham!” Él contestó: “Aquí estoy”. El

ángel le dijo: “No descargues la mano contra tu hijo, ni le hagas daño. Ya veo que temes a Dios, porque no le has negado a tu hijo único”. Abraham levantó los ojos y vio un carnero, enredado por los cuernos en la

maleza. Atrapó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo. El ángel del Señor volvió a llamar a Abraham desde el cielo y le dijo: “Juro por mí mismo, dice el Señor, que por haber hecho esto y no haberme negado a tu hijo único, yo te bendeciré y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y las arenas del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades enemigas. En tu descendencia serán bendecidos

todos los pueblos de la tierra, porque obedeciste a mis palabras”.

Primera lectura

(4)

Caminaré en presencia del Señor,

En el país de la vida.

Tenía fe, aun cuando dije:

“Que desgraciado soy”.

Mucho le cuesta al Señor

La muerte de sus fieles.

Señor, yo soy tu siervo, siervo tuyo,

Hijo de tu esclava:

Rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,

Invocando tu nombre, Señor.

Cumpliré al Señor mis votos,

En presencia de todo el pueblo;

En el atrio de la casa del Señor,

En medio de ti, Jerusalén.

Salmo Responsorial

(5)

Segunda lectura

Hermanos: Si Dios está a nuestro

favor, ¿quién estará en contra nuestra?

El que no nos escatimó a su propio

Hijo, sino que lo entregó por todos

nosotros, ¿cómo no va a estar

dispuesto a dárnoslo todo, junto con

su Hijo? ¿Quién acusará a los elegidos

de Dios? Si Dios mismo es quien los

perdona, ¿quién será el que los

condene? ¿Acaso Jesucristo, que

murió, resucitó y está a la derecha de

Dios para interceder por nosotros?

(6)

En el esplendor de la nube se oyó

la voz del Padre:

“Éste es mi Hijo amado;

escúchenlo”.

Aclamación Antes del Evangelio

(7)

En En aquel tiempo, Jesús tomó aparte a Pedro, a

Santiago y a Juan, subió con ellos a un monte

alto y se transfiguró en su presencia. Sus

vestiduras se pusieron esplendorosamente

blancas, con una blancura que nadie puede lograr

sobre la tierra. Después se les aparecieron Elías y

Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro

le dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué a gusto estamos

aquí! Hagamos tres chozas, una para ti, otra para

Moisés y otra para Elías”. En realidad no sabía lo

que decía, porque estaban asustados. Se formó

entonces una nube, que los cubrió con su

sombra, y de esta nube salió una voz que decía:

“Éste es mi Hijo amado; escúchenlo”. En ese

momento miraron alrededor y no vieron a nadie

sino a Jesús, que estaba solo con ellos. Cuando

bajaban de la montaña, Jesús les mandó que no

contaran a nadie lo que habían visto, hasta que el

Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.

Ellos guardaron esto en secreto, pero discutían

entre sí qué querría decir eso de ‘resucitar de

entre los muertos’.

Evangelio

(8)

Mi Luz y Mi Salvación

Preparación de Regalos

El Señor es mi luz y mi salvación,

¿A quién puedo temer?

Amparo de mi vida es el Señor,

¿Por quién puedo temblar?

Una cosa al Señor sólo pido,

Habitar por siempre en su casa

Y poder gozar, y poder gustar

La dulzura y la grandeza de su amor.

Es tu rostro, Señor, lo que busco.

Eres tú, Señor, mi defensa.

Confiaré en ti, ven y vive en mí;

(9)

Oración de Comunión Espiritual

Jesús mio, creo que Tú estás en

el Santísimo Sacramento;

te amo sobre todas las cosas y

deseo recibirte ahora dentro de

mi alma; ya que no te puedo

recibir sacramentalmente, ven a

lo menos espiritualmente a mi

corazón. Señor, no soy digno ni

merezco que entres en mi pobre

morada pero di una sola palabra

y mi alma será sana, salva y

perdonada. El Cuerpo, la Sangre,

el Alma y la Divinidad de Nuestro

Señor, Jesucristo,

guarden mi alma

para la vida eterna.

(10)

“Es mi cuerpo, tomad y comed.

Es mi sangre, tomad y bebed

Porque Yo soy vida, Yo soy amor.

Oh Señor, nos reuniremos en tu amor.

El Señor nos da su amor

Como nadie nos lo dio.

Él nos guía como estrella

En la intensa oscuridad.

Al partir juntos el pan

Él nos llena de su amor,

Pan de Dios, el Pan comamos de amistad.

El Señor nos da su amor

Como nadie nos lo dio.

Para la gente del pueblo

Es el hijo de José.

Con sus manos trabajó

Como hacían los demás,

Conoció los sufrimientos y dolor.

Canción de Comunión I

(11)

“Es mi cuerpo, tomad y comed.

Es mi sangre, tomad y bebed

Porque Yo soy vida, Yo soy amor.

Oh Señor, nos reuniremos en tu amor.

El Señor nos da su amor

Como nadie nos lo dio.

Y su amor tan grande fue que

Lo condujo hasta la cruz,

Pero más pudo el amor

Que la muerte y el dolor,

Vencedor, tres días después resucitó.

El Señor nos da su amor

Como nadie nos lo dio.

En la cruz el Salvador

Su propia vida nos donó.

Y toda la humanidad

es el cuerpo del Señor.

Nada puede separarnos de su amor.

Canción de Comunión I

(12)

¿Quién es ese que camina en las aguas?

¿Quién es ese que a los sordos hace oír?

¿Quién es ese que a los muertos resucita?

¿Quién es ese que su nombre quiero oír?

Es Jesús, es Jesús,

Dios y hombre que nos guía con su luz.

Es Jesús, es Jesús,

Dios y hombre que nos guía con su luz.

¿Quién es ese que los mares obedecen?

¿Quién es ese que a los mudos hace hablar?

¿Quién es ese que da paz al alma herida

¿Y pecados con su muerte perdonó?

Canción de Salida

(13)

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