UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA FACULTAD DE CIENCIAS HUMANAS DEPARTAMENTO DE TRABAJO SOCIAL
PROPUESTA CURRICULAR DEL PROGRAMA
PARA LA ESPECIALIZACIÓN EN
“ACCIÓN SIN DAÑO Y CONSTRUCCION DE PAZ”.
I N D I C E
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o PRESENTACION 5
1. Denominación académica del programa. 6
2. Justificación del programa. 6
a. El nivel de complejidad del postgrado que se somete a evaluación………..6
b. La pertinencia e impacto del programa en el marco de un contexto regional, nacional e internacional, en función de las necesidades reales de formación en el país………6
c. Algunos de los estudios y propuestas prácticas encontradas sobre temas relacionados. ………11
d. Propuestas académicas similares……….13
e. Los aportes académicos y el valor social agregado que particularizan el programa…...……….17
f. La coherencia con la misión y el proyecto educativo institucional de la Universidad y del Programa de Iniciativas Universitarias Para la Paz y la Convivencia-PIUPC…..18
3. Aspectos curriculares. 19
3.1. Fundamentación teórica 19
3.2. Propuesta curricular 24
3.2.1. Contexto de la propuesta 24
3.2.2. Los Objetivos de la Especialización 25
3.2.3. Metodología 26
3.2.4. Evaluación 26
3.2.5. Características del Currículo 29
3.2.6. Organización de los Componentes de formación por créditos académicos. 3.2.7. Plan de estudios por semestres 31
3.2.8. Las competencias a desarrollar con la Especialización 31
3.2.9. Objetivos y contenidos de los Componentes de Formación 36
3.2.9.1. Componente 1: Fundamentación ética y conceptual de los enfoques sensibles al conflicto y al daño. 36
3.2.9.2 Componente 2: Transformación de conflictos y construcción de paz. 37
3.2.9.3 Componente 3: Perspectivas diferenciales y de inclusión social 38
3.2.9.4. Componente 4: Perspectiva psicosocial y organizacional 40
3.2.9.5. Componente 5: Democracia, gobernabilidad y políticas públicas 41
3.2.9.6 Componente 6: Aspectos metodológicos 43
4. Profesorado 44
5. Perfil del Egresado 44
6. Selección y evaluación de estudiantes. 45
6.1Resumen de los requisitos y pruebas 46
6.2Documentación 46
7 Cupo 46
8 Fecha de apertura 46
9 Recursos y disponibilidad de personal docente, (Interno externo), técnico y auxiliar 46
9.1 Recursos Docentes 46
9.2 Recursos Docentes de otros Departamentos de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional. 47
9.3 Recursos Docentes otras Universidades del País. 47
9.4 Recursos Docentes de otros países 48
9.5 Consultores y Expertos invitados 48
9.6 Recursos Humanos 49
9.7 Recursos Físicos 49
9.8 Recursos Didácticos 50
10. Medios educativos. 50
11. Infraestructura. 51
12. Estructura académico administrativa. 51
13. Auto-evaluación de la Especialización 51
14. Políticas y estrategias de seguimiento a egresados. 52
15. Bienestar Universitario. 52
16. Recursos financieros. 54
CUADROS
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Tabla No. 01: Plan de estudios. 29
PRESENTACION
Desde la última década se vienen desarrollando debates pertinentes sobre los vínculos entre la Cooperación internacional que ofrece respuestas humanitarias y aquella que ofrece aportes al desarrollo. Este debate es particularmente necesario en países como Colombia, donde las dos situaciones están presentes y se traslapan de manera continua en todas las regiones del país. En Colombia, desde hace varias décadas, las situaciones de emergencia derivadas de los conflictos de toda naturaleza conviven con la necesidad de aportar al desarrollo. En tal sentido, COSUDE ha optado por la aplicación del concepto de contiguum, combinando diferentes formas de intervención, entre la emergencia y el desarrollo de manera integral e integrada.
Es a partir de esta alternativa que se inicia en el año 2004 un proceso de formación con agentes humanitarios y de desarrollo, vinculados como Copartes para la acción, orientados a cualificar sus acciones a partir de herramientas básicas, que se desprenden de la perspectiva de la Acción sin Daño y de las Reflexiones sobre Prácticas de Paz.
Dicho proceso, que comienza con una serie de talleres en el nivel central y en dos regiones del país, toma fuerza al escuchar las necesidades de formación que, en este sentido, tienen las personas y los equipos que, a diario, se comprometen con proyectos de esta naturaleza.
En tal dirección, desde Octubre de 2006,1 se puso en marcha un plan de formación, orientado por la Universidad Nacional de Colombia en Convenio con COSUDE, mediante el cual la meta es formar 100 agentes humanitarios y de desarrollo vinculados con Organizaciones Sociales Humanitarias y de Desarrollo, y acompañar y asesorar 15 de estas Organizaciones en el proceso de adecuación necesaria para el aplicar sus intervenciones desde estas perspectivas. El proceso se desarrolla mediante Diplomados con metodología virtual, lo cual permite tener una cobertura amplia en tres regiones del país.
Dentro de este proceso, se viene conformando una Red que articula los siguientes actores:
o Académicos: Universidad Nacional de Colombia. Programa Iniciativas Universitarias para la Paz y la Convivencia
–PIUPC-o Institucionales gubernamentales: Acción Social de la Presidencia de la República, Defensoría del Pueblo y Departamento Nacional de Planeación.
o Organismos nacionales e internacionales no gubernamentales: Corporación AVRE, Cruz Roja Colombia, SUIPPCOL, Programa por paz-CINEP, CIVIS, CODHES, SWISSAID, Handicap Internacional Belgium, Tierra hombres Lausana, Tierra de Hombres Suiza, Hecks, Fundap, Diócesis de Quibdó, Acción contra el Hambre, Solidaridad Internacional, Synergia, Pastoral Social.
Organismos internacionales de apoyo: OCHA, PMA, CICR, GTZ, ECHO, AECI, UNICEF, ACDI, PNUD, ACNUR.
Las metas en cumplimiento de este Convenio están actualmente (terminando el primer semestre de 2007) en mitad de camino: se han formado 50/100 profesionales y líderes en el enfoque Acción sin Daño, mediante la estrategia de un Diplomado de 100 horas de duración, por medio virtual y tres sesiones presenciales en Bogotá y Cartagena con contenidos desarrollados en cinco módulos sobre: Acción sin Daño, Acciones Humanitarias, Modelos de desarrollo y Acción sin Daño, Estrategias para la Paz y Metodologías para la puesta en marcha del enfoque Acción sin Daño. Además, se hace acompañamiento y asesoría a 7/15 Organizaciones no gubernamentales para la introducción y puesta en marcha de este enfoque en sus propias entidades.
1. Denominación académica del programa.
o Nombre: Especialización en: “Acción sin Daño y Construcción de paz ”.
o Título que otorga el programa: Especialista en: “Acción sin Daño y Construcción de Paz”.
o Tipo o nivel de programa: Especialización.
o Duración: Dos semestres
o Modalidad: Semi-presencial.
2. Justificación del programa.
a) El nivel de complejidad del postgrado que se somete a evaluación.
El nivel de complejidad del postgrado que se presenta, es alto, particularmente por las siguientes razones: i.) Por primera vez, de manera explícita, se aboca la vinculación de los nexos entre la política, la ética y las acciones humanitarias y de desarrollo; ii) Se trata de un tema novedoso que se está abriendo camino en países que se encuentran en conflictos donde se realizan acciones humanitarias o de desarrollo con cooperación internacional; iii) hasta ahora no se ha vinculado a los espacios formales académicos sino que se ha venido desarrollando desde la práctica y la investigación de profesionales vinculados a la Cooperación internacional; iv) adicionalmente, puede presentar algunas resistencias por advertirse como un tema transversal que dificulta o hace más compleja la planeación y la ejecución de proyectos de esta naturaleza.
De esta forma, el grado de complejidad puede valorarse desde varios ángulos:
o Los nexos ética-política y acciones humanitarias y de desarrollo
Aunque las guerras y las intervenciones humanitarias que se adelantan para aliviar el sufrimiento que ellas producen, no son asunto nuevo, sí lo es la reflexión promovida desde un enfoque ético sobre los efectos que estas intervenciones ocasionan. El tema es introducido de manera reciente (finales de la década del 90) a partir de la premisa, planteada por Mary Anderson (Anderson, 1999), según la cual: “Cuando la ayuda humanitaria se realiza en el contexto de un conflicto violento se vuelve parte de este contexto y en consecuencia parte del conflicto. A pesar de que las agencias buscan a menudo ser neutrales o no tomar partido frente a los ganadores y perdedores de la guerra, el impacto de sus ayudas no es neutral (en) respecto a empeorar o mitigar el conflicto.2
La anterior afirmación es válida también para las intervenciones orientadas al desarrollo que desde tiempo atrás realizan Agencias de Cooperación en países receptores de estas acciones que se encuentran en situaciones de conflictos internos.
2
Teniendo en cuenta la anterior premisa, algunos agentes humanitarios y de desarrollo, se han dado a la tarea de escudriñar los posibles daños provocados por las acciones externas para prevenirlos, y paralelamente, a indagar por los factores que contribuyen a reconocer y aprovechar las capacidades locales para ponerlos al servicio de la construcción de la paz. En tal sentido, se parte de la siguiente pregunta: ¿cómo se puede realizar la ayuda humanitaria o la cooperación al desarrollo en contextos de conflicto de tal manera que en lugar de nutrir y exacerbar el conflicto, ayude a los actores locales a retirarse y a establecer sistemas alternativos de resolución de los problemas que causaron el conflicto? Por otro lado, ¿es posible mantener posiciones de neutralidad en sentido estricto cuando se busca incidir no solamente para aliviar el sufrimiento sino para influir positivamente sobre las causas que ocasionan los conflictos violentos?
Se trata de un planteamiento de orden ético pero también político, puesto que se pregunta sobre los valores que subyacen al planteamiento de la intervención externa (postura deontológica) y además por las consecuencias de las acciones y de las omisiones que siguen a las decisiones sobre cómo hacer las intervenciones (postura consecuencialista). De hecho, es la ética, como el ethos la que orienta las decisiones y los comportamientos humanos, la que se refiere a qué tipo de decisiones se deben tomar en tales situaciones de conflictos, de acuerdo con los principios interiorizados. Dicho planteamiento por sí mismo se relaciona con las esferas políticas en tanto que es allí donde se toman las decisiones que subyacen a la voluntad de continuar la guerra o de producir escenarios de paz. Y como ya se dijo, las intervenciones externas no pueden sustraerse a estos efectos porque al incursionar, se hace parte del mismo panorama.
o Novedad del tema
En desarrollo de los anteriores cuestionamientos, surge primero la inquietud sobre la necesidad de evitar y prevenir los daños, o al menos, reconocerlos, siguiendo el principio hipocrático aplicado a la medicina de “no hacer daño” cuando se debe asistir a un paciente. De esta manera, el enfoque de Acción sin Daño, -ASD-, empieza a permear las principales Organizaciones internacionales humanitarias y de desarrollo, incluidas las principales entidades del sistema de Naciones Unidas, desde la década anterior y, desde allí, se plantea la inquietud a las Organizaciones ejecutoras de países donde se desarrollan los proyectos. Este enfoque parte del concepto de que en cada situación de conflicto existen factores que dividen a las personas y otros factores que los congregan (conectores y divisores); entonces, las Organizaciones deben reforzar y potenciar los conectores y disminuir los divisores, para lo cual, se parte del requisito de conocer a fondo los contextos de los conflictos y las tensiones y correlaciones de los actores en el conflictos.
La aplicación de este enfoque metodológico, se ha visto enriquecido posteriormente por el llamado Enfoque sensible al conflicto, ESC, el cual fue definido por la guía “Conflict-sensitive approaches”3, de la siguiente manera:
3
“Significa la habilidad de una Organización para:
comprender el contexto en el cual se trabaja,
comprender la interacción entre su intervención y este contexto, y
actuar con base en esa comprensión, con miras a evitar los impactos negativos y aumentar los impactos positivos”.
De esta manera, tanto la ASD como el ESC, como enfoques para abordar las intervenciones externas en situaciones y contextos de conflictos, van con el ánimo no sólo de disminuir o mitigar efectos nocivos, sino también con el fin de potenciar capacidades locales para contribuir a la paz. Dichos planteamientos, surgen como resultado de reflexiones de algunas organizaciones internacionales de cooperación frente a la necesidad de ampliar el mandato hacia una comprensión más política de su misión, en tanto que se ve necesario no solamente proteger a las víctimas sino también ofrecer respuestas coherentes frente a las causas estructurales del sufrimiento humano. Por supuesto que la asunción de este nuevo rol y la consideración de los impactos de las Organizaciones en situaciones de guerra, promovió un amplio debate entre Organizaciones de Cooperación internacional, que fue recogido primero por la ONG Collaborative for Development Action (CDA) y posteriormente ampliado con el ESC. Bajo estos enfoques se busca no solamente no hacer daño sino incidir de manera importante sobre las causas estructurales de los conflictos.
Así, el desarrollo de estos enfoques éticos para la acción humanitaria y de desarrollo en contextos de conflictos, se muestra como incipiente pero despierta alto interés tanto en Organizaciones no gubernamentales, como en sectores empresariales y en instituciones públicas.
o El tema se encuentra en etapa exploratoria desde los espacios académicos Según lo anteriormente expuesto, estos temas se encuentran aún en un momento donde hay mucho aún por construir y requiere de mayor investigación y adecuación a los diferentes escenarios de conflictos. Hasta ahora se ha avanzado con base en experiencias personales de individuos que proveen asistencia humanitaria en el terreno y de algunos estudios de caso (quince en 14 países de África y Asia, desarrollados por el proyecto CDA).
Las primeras Organizaciones que han asumido el reto de aplicar estos enfoques han sido aquellas cuya misión se relaciona con la obtención de la paz y actualmente están siendo asumidas por numerosos grupos de Organizaciones humanitarias, de desarrollo, de algunas empresas privadas y de entidades estatales.
Desde la empresa privada, el Nacional Alert informa el interés de algunas empresas para mejorar sus sistemas de administración del riesgo desde el ESC. Desde la experiencia de algunas empresas en Angola, Burma, Colombia, Indonesia, Nigeria y otros lugares se demuestra que invertir en países inestables plantea una serie de riesgos que pueden ser manejables desde un ESC. Tal es el caso de proyectos petroleros, de gas y mineros que sin ser conscientes pueden disparar o sostener la violencia, o convertirse ellos mismos en foco de resentimiento. En tal dirección se cuenta con guías para aplicar estos conceptos y enfoques como es la “Práctica Empresarial Sensible al Conflicto: guía para la industria extractiva”, publicada por National Alert.
Como se dijo arriba, la introducción del tema dentro de al formalidad de la academia, se está abriendo paso hasta ahora en el país. Como se verá más adelante, se conocen experiencias afines y talvez complementarias, pero ésta sería la primera experiencia con la malla curricular que se presenta en esta propuesta. En este caso, la complejidad deviene de su carácter piloto
o Algunas resistencias
Aunque el tema despierta el interés de las Organizaciones y Agentes Humanitarios y de desarrollo, también es percibido como una nueva carga de trabajo al comprenderse como un tema transversal que conlleva actividades de formación, reflexión, investigación y una constante actitud de atención sobre lo actuado y sus consecuencias. Teniendo en cuenta que este tipo de Organizaciones deben actuar de forma constante sobre presiones y urgencias de la emergencia y de lo eventual, es comprensible que se produzcan estas resistencias para la aprehensión de los contenidos y la aplicación de los mismos; para reducir estas resistencias, se precisa el desarrollo de espacios para la formación en la argumentación sólida que conlleve a la elegir la conveniencia de su aplicación.
o Complejidad de los escenarios para la aplicación
Estos enfoques deben ser aplicados en escenarios de alta complejidad, atravesados por los más diversos actores vinculados o no a los conflictos, pero de todas formas influidos por ellos. Requieren de tiempo para comprender los contextos y de procesos de investigación cuidadosa y prudente; el caos que muchas veces se presenta en estos contextos no favorece muchas veces la claridad sobre las motivaciones y las razones de las acciones entre actores en conflicto y tampoco la obtención de informaciones fidedignas. Estos elementos son indispensables para preparar las acciones según las opciones que hemos venido planteando.
b) La pertinencia e impacto del programa en el marco de un contexto regional, nacional e internacional, en función de las necesidades reales de formación en el país.
El tema del postgrado tiene su más precisa justificación por el hecho de plantearse en un país que evidentemente vive un largo conflicto armado y múltiples manifestaciones de otros tipos de conflictos relacionados o no con el conflicto central. La existencia de un conflicto armado interno cuyo fin no se advierte cercano y la evidencia de crisis humanitaria, requieren de espacios adecuados para la constante reflexión sobre la acción y la construcción de alternativas viables y justas que puedan ser oportunamente compartidas entre quienes tienen la responsabilidad de realizar acciones humanitarias. Por otro lado, esta situación cuenta con alta presencia de Cooperación internacional que se ejecuta de manera prioritaria en las zonas donde los conflictos se hacen más evidentes.
Gerenciar y gestionar proyectos en estos escenario requiere de personal vinculado con los proyectos humanitarios y de desarrollo, idóneos para reducir o mitigar los efectos en las víctimas y sobre todo, para descubrir y aprovechar las capacidades locales para conducir hacia la paz e incidir de manera significativa sobre las causas que ocasionan los conflictos y los convierten en violencia.
Hay en el país un conjunto grande de Organizaciones gubernamentales y no gubernamentales que realizan acciones de tipo humanitario o de desarrollo en diferentes regiones del país directamente afectadas por el conflicto; dichas Organizaciones cuentan con conocimientos y experiencia importante sobre contenidos y formas de acción en medio del conflicto y requieren fortalecerse en la orientación y el monitoreo de las acciones que realizan para descubrir y compartir alternativas de paz y evitar ocasionar daños que acrecienten el conflicto, a partir de sus acciones.
Por otro lado, gran parte de la Cooperación Internacional, está movida también por el propósito de lograr que las Copartes puedan realizar acciones humanitarias y de desarrollo que transformen positivamente los contextos de conflictos y violencias, sin ocasionar o profundizar los daños y con capacidad de prevenir sobre los efectos negativos que la misma situación conlleva.
Para lograrlo, es necesario adecuar nuevas formas de abordar la realidad como el ESC/Acción sin Daño desde aspectos psicosociales y de género, la construcción de democracia y gobernabilidad, las vinculaciones entre desarrollo y acción humanitaria, según las características propias y particulares del conflicto colombiano y elaborar materiales para el apoyo conceptual y práctico en estas direcciones; para lograrlo, es necesario incluir programas adecuados para el fortalecimiento de las Organizaciones que desarrollan las acciones. Además, es preciso aportar a la construcción de competencias para hacer seguimiento, monitoreo y evaluación a las acciones, desde estas perspectivas.
Los impactos esperados de los resultados de este proceso de formación en la acción podrían identificarse como:
aplicar y monitorear los proyectos y programas de la institución desde la perspectiva de ESC/ASD.
iii. En el mediano plazo se ha construido conocimiento adecuado a las circunstancias particulares del país.
iv. Se cuenta con material impreso y virtual adecuado para hacer un amplio proceso de divulgación de los conocimientos y experiencias sistematizadas.
A nivel internacional se reconoce la necesidad de formar profesionales en estos temas desde el hecho mismo de que a la fecha hay 20 países que se encuentran en conflictos armados vigentes, en diferentes estadios de evolución: en África y Asia hay actualmente conflictos en Burundi, RD Congo, Filipinas, India-Pakistán, Côte d’Ivoire, Somalia, Chad, Sudán, Uganda, Argelia, Sri Lanka, Tailandia, Israel-Palestina, Nigeria, Afganistán, Iraq, Chechenia; y en América del Sur, se encuentra solamente el caso de Colombia, caracterizado como un conflicto complejo y prolongado. Mientras que 8 países tienen conflictos violentos pero no armados, ellos son: Senegal, Malí, Angola, India, Myanmar, España, Israel-Líbano (Fisas Vicent, 2007). En todos ellos se realizan proyectos humanitarios y/o de desarrollo que podrían producir efectos negativos o positivos según las orientaciones que se sigan.
c) El estado actual de la formación en el área del conocimiento, en los ámbitos regional, nacional e internacional.
Como se mencionó arriba, la introducción formal académica en esta área específica de conocimiento es apenas incipiente. No se conocen currículos establecidos directamente en el tema, aunque sí hay formaciones en temas afines y complementarios como son: democracia, gobernabilidad, acciones humanitarias, desarrollo, paz, género, aspectos psicosociales, cooperación internacional, políticas públicas, transformación positiva de conflictos.
c) Algunos de los estudios y propuestas prácticas encontradas sobre temas relacionados.
CDA. Collaborative for Development Action. En una serie de estudios de caso demuestra las posibilidades reales de ocasionar daños de diferente tipo a partir de acciones humanitarias o de desarrollo ejecutadas en contextos de violencia. Es posible prevenir y evitar estos daños, para lo cual plantea diferentes alternativas a ser tenidas en cuenta.
GTZ. Práctica empresarial sensible al conflicto: Guía para la reforestación comercial en Colombia. El enfoque empresarial sensible al conflicto se fundamenta en reconocer que las compañías tienen el poder tanto para exacerbar y desarrollar los conflictos existentes y potenciales, como para prevenirlos y mitigarlos. Lo anterior significa que las empresas están llamadas a lograr una comprensión integral del contexto, de los impactos bidireccionales entre el conflicto y las operaciones empresariales, y de los costos empresariales asociados a las actividades corporativas en estos entornos.
PNUD: El PNUD desarrolla en Colombia en alianza con ASDI (Agencia Sueca) una estrategia de construcción social de paz para el desarrollo humano y la reconciliación en medio del conflicto. Fue iniciado en el 2003 y parte de la premisa de que en contextos de conflicto violento es preciso impulsar y crear condiciones para la paz, el desarrollo humano y la reconciliación en los territorios y en las comunidades de forma paralela a la respuesta humanitaria y a los procesos de negociación.
COSUDE: La prevención y la resolución de las crisis fueron declaradas como una de las cinco prioridades de la Estrategia 2010 de la COSUDE. Habida cuenta del principal objetivo que es el desarrollo sostenible, todas las actividades apuntan a la reducción de la pobreza y a la eliminación de las causas estructurales de los conflictos. En la COSUDE, las dos divisiones especializadas «Gobernabilidad» (GOV) y «Prevención de Conflictos» (COPRET) colaboran estrechamente a fin de que las interacciones y las sinergias resulten fructuosas e innovadoras para las actividades operacionales. En Colombia, como ya se dijo, esta visión se concreta en el proceso iniciado en el 2004 para la formación de agentes humanitarios en el enfoque de Acción sin Daño, el actual proceso académico y práctico de formación en el mismo y el acompañamiento a 15 Organizaciones para la aplicación del enfoque.
d) Propuestas académicas similares
Hegoa, del País Vasco, ofrece actualmente un magíster en Desarrollo y Cooperación internacional, con 60 créditos, mediante estrategia presencial; el currículo consta de 10 módulos obligatorios y 4 optativos, con los siguientes temas: Estructura y dinámica del sistema económico mundial, políticas y relaciones internacionales, transformaciones socioculturales en la globalización, teorías, estrategias y medición del desarrollo, introducción a la investigación en las ciencias sociales, sistema de cooperación al desarrollo, género y cooperación al desarrollo, agentes y políticas de cooperación al desarrollo, programas y proyectos de cooperación al desarrollo. Más un programa de prácticas.
del desarrollo, Instituciones públicas y NONG en la cooperación al desarrollo, Desarrollo local y cooperación municipal, la Cooperación empresarial a través del cooperativismo, el Ciclo del proyecto de cooperación al desarrollo, la gestión de las ONG. El curso tiene una duración de 9 meses. Para acceder a este título es preciso estar en posesión de una licenciatura o título equivalente.
A otro nivel, en relación con aportes para contribuir con la creación de condiciones para la paz, hay proliferación de propuestas y de ofertas desde el nivel internacional hasta las más locales Organizaciones gubernamentales y no gubernamentales.
A nivel Latinoamericano:
La Universidad Veracruzana de México cuenta con una Especialización en Conflictos Armados, Violentos y Gestión de Crisis orientada a adquirir las capacidades de análisis y de planificación de la acción en intervenciones pacíficas en conflictos armados, tanto desde la perspectiva de la prevención como de la intervención durante el desarrollo del conflicto, como en programas de reconstrucción posterior al conflicto. Aprender técnicas concretas de intervención inteligente y no violenta en situación de conflicto armado. Está dirigida a voluntarios y profesionales de aquellas ONG que poseen programas de intervención en desastres naturales, conflictos armados y situaciones de riesgo. Periodistas y corresponsales de guerra, en situación de crisis y de riesgo. Diplomáticos que trabajen o deseen especializarse en gestión de crisis, negociación entre organizaciones armadas y situaciones de riesgo. Profesionales de aquellas empresas privadas que trabajen en la reconstrucción de países asolados por la guerra, desastres. Su modalidad es a distancia.
Esta misma Universidad ofrece el Ciclo de proyecto en Acción Humanitaria Instrumentos y sectores de intervención. Los temas que desarrollan son: El ciclo del proyecto en acción humanitaria: instrumentos y sectores de intervención; la identificación en acción humanitaria, los Sistemas de información y alerta, Identificación de necesidades y llamamientos, Identificación de beneficiarios, Censos y recuentos, Análisis capacidad /vulnerabilidad, la formulación en acción humanitaria, la ejecución y el seguimiento en acción humanitaria, la evaluación en la acción humanitaria, Sectores de intervención típicos de la acción humanitaria.
En Venezuela la Universidad Metropolitana, en la sede de Postgrado del Centro de Estudios de Gobierno, ofrece estudios en Mujer, Derechos Humanos y Políticas públicas; los contenidos se refieren a: Teoría general, historia y doctrina de los Derechos Humanos; Derecho Internacional de los Derechos Humanos de la Mujer; la globalización de los Derechos Humanos de la Mujer; Políticas Públicas y Derechos Sociales de la Mujer en Venezuela; Participación ciudadana y género; Derechos humanos, minorías y exclusión; Género y acceso a la justicia; Violencia hacia la mujer y la familia.
exigibilidad y justiciabilidad de los derechos humanos; y sistematizar experiencias paradigmáticas.
El programa se desarrolla bajo la modalidad semi-presencial, que combina la asistencia a cursos en la sede de la Universidad, los últimos días viernes y sábado de cada mes. Estas clases presenciales se combinan con sistemas de auto-estudio o educación virtual con docencia, textos y técnicas de estudio a distancia por Internet. La duración de la Maestría es de un año y medio, dividido en siete trimestres, con una carga horaria de 700 horas académicas.
La Universidad Andina Simón Bolívar del Ecuador ofrece una Maestría en Derechos Humanos y Democracia en América Latina. Se trata de un programa pensado desde América Latina que cuenta con la participación de una red de universidades de la región integrada por la Sede Ecuador y la Oficina de La Paz, Bolivia, de la Universidad Andina Simón Bolívar; la Universidad Nacional de Lanús, Argentina; la Universidad del Estado de Bahía, Brasil; la Universidad Nacional de Colombia, Bogotá; la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú; y la Universidad Católica Andrés Bello, Venezuela.
El objetivo de esta Maestría es generar “una masa crítica” de profesionales del sector público y privado y docentes universitarios que incida en el ámbito de las políticas públicas y la exigibilidad de derechos, que aporte a la vigencia integral de los derechos humanos, y que contribuya al fortalecimiento institucional y la vigencia de la democracia y del Estado social de derecho en los distintos países de la región.
A nivel colombiano:
Por la importancia del tema en Colombia, es necesario registrar que hay abundancia de ofertas de seminarios, foros, conversatorios, muchos de ellos organizados por entidades académicas o por ONG o entidades públicas, algunas de ellas con apoyo de Cooperación internacional, relacionados especialmente con temas sobre análisis y transformación de conflictos, alternativas para la paz y derechos humanos. Se citan solamente algunos ejemplos:
El Programa de Investigación sobre Construcción de Paz -ConPaz- del Departamento de Ciencia Política (Facultad de Ciencias Sociales) de la Universidad de los Andes, nació en el 2003. El Programa parte de una vasta experiencia internacional que enseña que prever los temas de los que una sociedad tendrá que ocuparse en el post-conflicto, presiona y precipita el fin del conflicto y sienta las bases para una paz duradera. Con base en esa experiencia, el Programa ha identificado la necesidad de generar conocimiento en temas relacionados con construcción de paz y post-conflicto en Colombia. Los temas de investigación con los que se ha comprometido el programa son desmovilización y reintegración de combatientes, seguridad, justicia transicional, consolidación del Estado de derecho, acuerdos institucionales para compartir el poder, desplazamiento y sector privado y construcción de paz.
negociadora con miras a la resolución política del conflicto social y armado, y el logro de una paz sostenible.
Medios para la Paz, con el objetivo de propiciar el ejercicio ético y con responsabilidad social del periodismo como instrumento de construcción de democracia y cultura de paz, con énfasis en el conflicto armado colombiano. Está conformada por un grupo de 86 periodistas miembros y aglutina en total a 1700 personas de todo el país y del exterior quienes, intercambiando información vía Internet, hacen permanente análisis y reflexión sobre la realidad colombiana y sobre los hechos cotidianos de la paz y de la guerra, así mismo, mantenemos un intercambio constante de información sobre nuestro oficio.
La propuesta es un llamado a los profesionales de los medios para que, como periodistas, contribuyan a la permanente reflexión sobre la violencia y a su superación por medios pacíficos, con la aspiración a desarmar el lenguaje y a romper la pasividad y la indiferencia frente al conflicto armado, a despejar la ignorancia de sus causas, a estimular la sensibilidad frente a sus consecuencias y posibles soluciones.
La Fundación Ideas para la Paz (FIP) es un centro de pensamiento independiente sin ánimo de lucro, creado en 1999 por un grupo de empresarios colombianos. Su misión es contribuir con ideas y propuestas a la superación del conflicto armado en Colombia y a la construcción de una paz sostenible, con el apoyo del sector empresarial. El trabajo de la FIP se funda en la convicción de que el conflicto colombiano necesariamente concluirá con una negociación o una serie de negociaciones de paz, que requerirán la debida preparación y asistencia técnica si han de ser exitosas. Entre tanto, es evidente que el conflicto en su dimensión político-militar se encuentra en proceso de transformación. Trabaja las siguientes áreas temáticas: La dinámica del conflicto, los elementos de las negociaciones de paz, y el rol de actores domésticos e internacionales; La desmovilización y reintegración de combatientes, la reconstrucción social y económica, y la seguridad en el post-conflicto; El papel del sector privado en la prevención del conflicto y la construcción de paz.
Fundación Synergia. Según su misión, Synergia desarrolla labores técnicas y estratégicas vinculadas con la cooperación y el desarrollo, para lo cual propicia y/o fortalece diferentes instancias y espacios de interlocución y diálogo horizontal y transparente en el ámbito de la cooperación para el desarrollo, fortalece la capacidad de negociación de la sociedad civil, en la definición de políticas de cooperación para el desarrollo y en su implementación en Colombia frente a las Agencias de Cooperación y frente al Estado; propicia la democratización de la información sobre Cooperación nacional e internacional para el desarrollo. Durante los últimos cinco años ha venido profundizando y ampliando sobre la percepción que distintas Organizaciones en diferentes regiones del país tienen del conflicto y el efecto que el mismo produce al interior de las mismas, al mismo tiempo que el papel de la cooperación internacional sobre estas situaciones. Este trabajo se ha concretado en un libro que recoge propuestas metodológicas y pedagógicas para el fortalecimiento de las Organizaciones sociales a fin de asumir de manera coherente su rol en situaciones de conflictos.
a construir un nuevo país. Surge del convencimiento de que la movilización por la convivencia, los derechos humanos, la justicia social, requiere al mismo tiempo un diseño de nuevo país, del mejor país posible, pero sin las vanas promesas de una futurología histórica que anuncia sociedades de armonía perfecta, sin conflictos, dificultades y problemas. La Cátedra para la paz, al igual que la construcción de Agenda Ciudadana, también busca estimular una reflexión en torno a las alternativas y fortalecer el proceso social, contribuyendo a la reconstrucción de la acción política, concebida ésta como un medio de conducir los conflictos y los asuntos sociales sin recurrir a la guerra.
e) Los aportes académicos y el valor social agregado que particularizan el programa.
Organización temática
La propuesta que se presenta tiene el mérito de estar organizada de manera articulada, temas manejados hasta ahora de forma aislada, pero todos ellos congruentes con la necesidad de contribuir a la construcción de condiciones de paz duradera, desde un enfoque sensible a los conflictos.
Se propone la articulación de los módulos alrededor de cuatro ejes problémicos: Intervenciones externas en escenarios de conflictos, Ética y Responsabilidad frente a acciones y efectos de intervenciones externas, Vinculaciones de la acción humanitaria con el desarrollo, Incidencia sobre las políticas públicas. La organización de estos temas de esta forma constituye un valor social agregado dentro del contexto nacional y presenta características que hacen particular el programa.
Vinculación teórico-práctica
Se trata de formar multiplicadores profesionales en el tema y de fortalecer las Organizaciones a las cuales ellos pertenecen. Se busca que los conceptos sean apropiados y aplicados por los participantes en sus propios lugares de trabajo; en este sentido, los alumnos tendrán acompañamiento y asesoría para las aplicaciones que sean del caso. Teniendo en cuenta que sobre el tema de la Especialización se encuentran conceptos en etapa de elaboración y que debe buscarse la adecuación a las realidades nacionales, se mantendrá la atención constante en la relación teórico-práctica para continuar recreando y nutriendo cada uno de los módulos.
Aporte a la construcción de escenarios de paz
f) La coherencia con la misión y el proyecto educativo institucional de la Universidad y del Programa de Iniciativas Universitarias Para la Paz y la Convivencia-PIUPC.
La especialización que se propone es coherente con la misión y fines de la Universidad Nacional ya que la misión de esta institución tiene que ver con la formación de profesionales competentes y socialmente responsables, atributos que el proceso de formación de postgrado propuesto promoverá en sus estudiantes.
Asimismo, la especialización, al igual que la Universidad, busca contribuir a “la elaboración y resignificación del proyecto de Nación” (Misión de la Universidad) en la medida en que la propuesta curricular contribuirá a la construcción de la paz y a fortalecer el Estado y la sociedad civil involucrada en los proyectos y acciones humanitarias y de desarrollo.
En tanto que la Universidad “no responde a intereses particulares lo que le permite pensar y proponer soluciones a problemas nacionales por encima de intereses relacionados con una rentabilidad económica” (Naturaleza de la Universidad), esta institución es la más apropiada para plantear posturas de crítica y construcción sobre las acciones emprendidas de atención humanitaria y desarrollo que se emprenden en el país, acciones que no pocas veces generan daños en las comunidades, se mueven por intereses particulares y dificultan las alianzas y el trabajo en red.
Consecuentemente, con los fines de la Universidad, la especialización también se propone “formar profesionales (...) sobre una base científica, ética y humanística, dotándolos de una conciencia crítica, de manera que les permita actuar responsablemente frente a los requerimientos y tendencias del mundo contemporáneo y liderar creativamente procesos de cambio” específicamente en los proyectos de atención humanitaria y desarrollo.
Asimismo, de manera especial, la propuesta curricular, también tiene como fin “estudiar y analizar los problemas nacionales y proponer, con independencia, formulaciones y soluciones pertinentes” (Fines de la Universidad)
La especialización entra también en sintonía con la misión y objeto del Programa de Iniciativas Universitarias para la Paz y la Convivencia, PIUPC, de la Universidad Nacional de Colombia, ya que desde su conformación, en 1999, ha buscado crear espacios interdisciplinarios de articulación entre la Extensión, la Investigación y la Docencia, con miras a fortalecer el compromiso de la Universidad con el país. En este marco, ha construido vínculos con diferentes entidades académicas y organizaciones sociales e instituciones.
Las actividades académicas propuestas han tenido un énfasis especial en aportar a la construcción de iniciativas de paz, desde la reflexión y el análisis de las situaciones y contextos relacionados con las siguientes líneas programáticas:
• Derechos humanos y dinámicas migratorias generadas por la violencia sociopolítica;
• Políticas Públicas y prácticas de atención institucional dirigidas a la población víctima de la violencia sociopolítica, particularmente las referidas a las personas en situación de desplazamiento.
El trabajo en estas líneas, ha implicado un esfuerzo por pensar y superar las posibles rupturas entre teoría y práctica; investigación, docencia y extensión; entre conocimiento y acción; y entre conocimiento, ética y política.
La especialización se concibe, entonces, como un proceso de articulación de la experiencia y de las acciones emprendidas por el programa. Se ubica, de manera especial en la tercera línea programática del programa en cuanto aporta a la reflexión y análisis de atención institucional y políticas públicas dirigidas a comunidades y personas en situación de vulneración por el conflicto armado y la violencia sociopolítica.
Diversos procesos de extensión e investigación han apuntado a indagar sobre problemas locales y nacionales, con el objetivo de aportar en la comprensión y transformación de las realidades abordadas y del quehacer propio de la universidad. El PIUPC ha formulado y desarrollado proyectos e investigaciones de acuerdo con líneas de acción determinadas. En estos proyectos los estudiantes y profesores aportan con su conocimiento en la elaboración, ejecución y análisis de los procesos. Y en tal sentido, comunidades, grupos, estudiantes y profesores logran una retroalimentación y un enriquecimiento conjunto del quehacer profesional y social.
3. ASPECTOS CURRICULARES. 3.1. Fundamentación teórica
Teniendo en cuenta que la Agencia Suiza para la Cooperación y el desarrollo a través de COSUDE, la Agencia para la Acción Humanitaria, en convenio con la Universidad Nacional de Colombia, ha venido liderando el proceso de formación en los temas motivo de esta formación, se retoman las bases conceptuales que han inspirado a esta Agencia para impulsar la construcción de conocimientos y prácticas en estos enfoques, en el contexto colombiano.
Según la COSUDE4, la cooperación al desarrollo, que apoya cambios sociales y reformas económicas y cuyo objetivo es la libertad de los grupos de población más vulnerados y desfavorecidos, debe abordar de manera constructiva tanto los conflictos de intereses tradicionales como los que vayan surgiendo. Sólo cuando los conflictos desembocan en la violencia y la guerra, se socavan las condiciones necesarias para un desarrollo sostenible.
De ahí que una prioridad para la Cooperación es lograr el empoderamiento como capacidad para resolver un conflicto civil en el seno o entre grupos. Esta estrategia es esencial para una transformación social y política, idónea para establecer la paz.
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Las experiencias en el campo de las intervenciones humanitarias y de desarrollo demuestran que el empoderamiento de los sectores más desfavorecidos ha permitido neutralizar, en muchos lugares, la espiral de la violencia, contribuyendo así a la prevención de conflictos armados sin que las organizaciones donantes se lo propusieran explícitamente. La cooperación al desarrollo ha mantenido con frecuencia una actitud más bien reservada en los países o regiones en los que las condiciones políticas eran demasiado inestables y en los que no podía esperar resultados sostenibles. Dicha cooperación se limitó a adoptar medidas en el entorno de los conflictos y confió las regiones directamente afectadas por las crisis a la ayuda humanitaria que se consagraba sobre todo a la ayuda rápida de supervivencia en favor de las víctimas y a la reconstrucción a corto plazo.
Sin embargo, en los años noventa se produjo un cambio de percepción en muchos países. Como lo ponen de relieve las Líneas Directrices de la COSUDE5 las organizaciones de ayuda al desarrollo se consideran parte de una red de contacto, tanto estatal como civil, entre los actores nacionales e internacionales que influyen voluntaria o involuntariamente, de una manera positiva o negativa, en las causas de un conflicto violento y que contribuyen a su dinámica. Se impuso, sobre todo, la idea de que visiones de un desarrollo pacífico a largo plazo deben marcar las reacciones y las acciones de la ayuda de emergencia rápida en situaciones de crisis de corto plazo. En las últimas décadas, la COSUDE también ha desarrollado una nueva manera de ver las crisis políticas y los conflictos violentos, así como su propio rol. Un estudio realizado presenta experiencias y distintas tendencias: Hoy en día, la ayuda de emergencia se distribuye de manera más selectiva para poder llegar realmente a las víctimas de las crisis y entre ellas los más pobres y los más débiles, las mujeres y los niños, las personas ancianas, los refugiados, así como los desplazados internos, a fin de no reforzar involuntariamente la dinámica del conflicto o a aquéllos que sacan provecho de la guerra. La ayuda humanitaria de la COSUDE es partidaria de un amplio apoyo y de una mejora a largo plazo de la situación de las víctimas de crisis agudas en el sentido de una protección
y defensa de sus derechos y dignidad.
La rehabilitación y la reconstrucción tras un conflicto violento no se limitan a las infraestructuras; abarcan también las estructuras de la sociedad. Ellas se convierten, de esa manera, en un desafío orientado a largo plazo hacia el desarrollo en el sentido de un continuum/contiguum temporal entre la ayuda humanitaria y la cooperación al desarrollo.
El retorno de los refugiados y de los desplazados internos es un problema muy delicado del período de posguerra. Éste debe lograrse sin fragmentar o desestabilizar a los ya debilitados grupos sociales. Se requieren, pues, medidas especiales para su reintegración económica y social que tengan debida cuenta de las necesidades e intereses de las personas que han resistido en la zona del conflicto.
En tal sentido, es necesario fomentar:
• Mecanismos locales de resolución de conflictos en el marco del desarrollo de la comunidad.
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• El acceso equitativo a los recursos en materia de tierras y de agua en el marco del desarrollo rural.
• Una justicia independiente y el respeto de los derechos humanos en el marco de programas de gobernabilidad.
• Una cultura de diálogo entre los distintos grupos de la población y las clases sociales en el marco de un enfoque de partenariado; y el fomento de los esfuerzos locales de promoción de la paz, de reconstrucción y de reintegración (incluida la de las minorías). • Fortalecimiento de la sociedad civil y del diálogo entre el Estado y la sociedad civil. • Fortalecimiento de las instituciones gubernamentales en el marco de procesos de desarrollo y de transición.
• Prevención de crisis y disponibilidad humanitarias, mitigación de la pobreza, reconstrucción y rehabilitación.
• Promoción del entendimiento mutuo y de la transparencia en las situaciones de conflicto.
En muchos países, la cooperación internacional se enfrenta a estructuras gubernamentales e instituciones débiles. El abanico se extiende desde «contrapartes difíciles» a Estados desmoronándose, pasando por Estados destrozados por conflictos internos. Las consecuencias de la erosión del monopolio estatal de la violencia no son únicamente la violencia armada muy extendida y la privatización de la seguridad, sino también la desaparición de la capacidad del Estado para gestionar los bienes públicos y el acceso a los recursos y a los servicios.
Muy a menudo surge una economía paralela de guerra civil la cual, mediante medios ocultos, establece vínculos entre las economías subterráneas y los mercados mundiales. En este contexto, la consolidación de los Estados es, pues, un elemento importante de la cooperación internacional. En los países sacudidos por crisis, se trata de emprender el arduo camino que conduce de un Estado de guerra antidemocrático de muchos años a un proceso democrático de construcción de la paz. Sin embargo, el objetivo no es obtener una copia de las democracias occidentales.
Una cooperación internacional en partenariado se orienta más bien en reforzar las fuerzas locales que puedan contribuir satisfactoriamente al establecimiento de la estabilidad estructural y la seguridad ciudadana, de modo que se puedan solucionar los conflictos de interés a través de medios civiles y en el respeto de los derechos humanos. Este último punto constituye una de las condiciones esenciales para todo gobierno democrático, respectivamente para la gobernabilidad.
En la perspectiva del proceso de paz, la gobernabilidad abarca cuatro elementos esenciales:
f) crear o fortalecer instituciones legítimas eficaces en el plano jurídico, administrativo, económico y político,
g) reforzar a los actores que luchan en favor de la justicia social, de los derechos humanos y de la equidad entre las mujeres y los hombres, con el fin de mejorar la seguridad ciudadana y romper el círculo vicioso entre la exclusión y el incremento de la pobreza y
h) promover los principios generales de la gobernabilidad en el ámbito internacional para que en un contexto global podamos aprender unos de los otros y sacar mutuo provecho de las experiencias realizadas.
Los sistemas de conflicto implican a numerosas partes que desempeñan roles distintos y cambiantes, en diferentes niveles. Paralelamente a las partes del conflicto, existen generalmente importantes fuerzas sociales locales, como las autoridades municipales legítimas, las asociaciones, las ONGs y a menudo también una gran parte de la población que no quiere o no puede participar en el conflicto armado. La influencia de estas fuerzas se ve regularmente debilitada en las fases de gran intensidad violenta, pero juegan un importante rol en el momento de la desescalada y la transformación del conflicto, así como en la reconciliación y la reconstrucción.
Finalmente, la intervención externa no se coronará de éxito sino en la medida en que identifique y refuerce las capacidades de las fuerzas que desean la paz y que son aptas para resolver el conflicto que existe fuera y dentro de las partes en conflicto. Las mujeres, que generalmente permanecen fuera del sistema de la guerra, a menudo forman parte de esas fuerzas. La cooperación posee una rica experiencia operacional y éxitos demostrados que pueden servir para apoyar los procesos locales de transformación a largo plazo de las estructuras. Ahora, se trata de hacer fructíferos métodos e instrumentos para el proceso de paz.
De otro lado, para un enfoque de Acción Sin Daño, es útil plantear brevemente algunos aspectos centrales desde donde nos posicionamos cuando hablamos de evitar daños. ASD una opción ética frente a la intervención en contextos de guerra
Desde nuestro punto de vista hacer o no daño, no es exclusivamente una cuestión técnica, es decir no depende de la utilización de herramientas “adecuadas” de manera sistemática y precisa. Una acción que procura evitar el daño parte ante todo de una posición ética que recurre a nuestra consciencia social a cerca de la justicia o visto desde otro punto de vista, nos remite a la conciencia a cerca de lo que es bueno o no en la perspectiva de un colectivo.
pertinente y adecuado para los hombres puede no serlo en concepto de las mujeres, los jóvenes o los ancianos del grupo.
La capacidad de tejer fino a la hora de comprender los valores que median en las relaciones sociales de un grupo así como aquellas que son pilar de nuestra acción constituye una de las premisas esenciales para llevar a cabo una Acción sin daño.
La integralidad del ser humano
En todo lo anterior, subyace también una concepción del ser humano que atañe a la valoración de su dignidad-su valor intrínseco e irreductible- su autonomía–capacidad de deliberar y definir sus objetivos personales así como la forma de lograrlos- y su libertad –el conjunto de capacidades que llevan a las personas a tomar decisiones sobre el tipo de vida que desean.
Una ética de mínimos que reconoce estos valores -dignidad, autonomía y libertad-requiere de nuestro compromiso como planificadores y ejecutores de programas con dos principios básicos: la participación de los actores (beneficiarios y otros asociados) y la comprensión del contexto y de sus interacciones. Son estos, dos de los asuntos que con más énfasis se trataran en las herramientas metodológicas aquí contenidas.
Una intervención reflexiva y dinámica
El carácter reflexivo, preventivo y re-estructurante de la práctica característico del enfoque ASD se refleja, desde nuestro entender, en la puesta en práctica de una ética que a la vez que indaga por los valores y principios que orientan la acción (ética deontológica) se pregunta por las consecuencias y efectos de “lo actuado” (etica consecuencialista). De esta manera partimos de que en nuestra praxis analizamos, discernimos y decidimos con base en los principios y valores que sirven de marco para nuestras acciones y que llevan implícitas la proyección de los posibles resultados que nuestros actos tendrán. Una vez concretizada nuestra acción, es posible –y necesario-evaluar sus consecuencias concretas en un continuo en el cual colocamos aquello catalogado como aceptable -e incluso procurable- hasta aquello definido como inaceptable e intolerable (Hernández, 2005). En este nicho de análisis es posible identificar el daño.
Aplicamos una ética que promueve el análisis previo de las acciones a la luz del marco político y ético que las motiva, a la vez que mantenemos alerta nuestros sistemas de monitoreo y evaluación para identificar las consecuencias deseadas o no, producto de nuestra labor, con la posibilidad de que se den los ajustes y redefiniciones necesarias para encauzar las acciones al fin ultimo procurado por el proyecto o programa desarrollado, evitando efectos negativos.
Preocupación por el impacto de las intervenciones
La propuesta de ASD parte del supuesto de que las intervenciones en contextos de conflicto no son neutrales y por ello, tienen la misma probabilidad de empeorarlo o por el contrario, de mitigarlo.
programas terminan por reforzar relaciones de poder, desigualdades sociales o económicas, disputas entre grupos por recursos considerados valiosos, discrepancias culturales o religiosas, exclusión política, en últimas, puede ayudar a mantener e incluso reforzar, las dinámicas que generan inequidad en una sociedad dada.
No obstante, nuestra acción también tiene el potencial para cuestionar estas relaciones, disminuir las tensiones y reforzar las conexiones entre grupos. Es ahí donde radica el carácter transformador de la intervención y donde la perspectiva ASD se constituye en herramienta útil para evidenciar y monitorear unos y otros: daños y aportes a la construcción de equidad y de paz.
Volviendo a los contextos de guerra, así como ninguna intervención es neutral respecto a la exacerbación o mitigación del conflicto tampoco es ajena a ser afectada por los embates de la guerra. Es sabido de las amenazas sobre los profesionales de campo, de las dificultades para transitar que los actores armados imponen, de los robos de ayudas y equipamientos. De ahí la importancia de monitorear constante el conflicto y estar alerta a la forma en que lo influenciamos y en que este afecta nuestra labor.
En síntesis, comprender la complejidad de conflictos de hoy –en sus motivaciones estructurales y coyunturales, en el envolvimiento de actores, en los efectos sobre la población civil- y la interferencia –positiva o negativa- que sobre el conflicto generan los proyectos y la asistencia ofrecida, es pieza clave a la hora de realizar una intervención desde un enfoque ASD.
Los anteriores conceptos constituyen el marco conceptual dentro del cual la Cooperación internacional en acuerdo con la Universidad Nacional de Colombia, busca recrear, ampliar y adecuar conocimientos para el mejor manejo de los proyectos y programas humanitarios y de desarrollo que se ejecutan en el país.
3.2. Propuesta curricular 3.2.1. Contexto de la propuesta
Humanitario: El proyecto se ejecuta en un contexto humanitario de alta demanda debido a la crisis humanitaria que se vive en el país a causa del conflicto armado interno con sus múltiples efectos, de la pobreza extrema en la que vive un porcentaje importante de la población (62%) y de las consecuencias de frecuentes fenómenos ocasionados por desastres naturales; además, de la grave afectación de orden psicosocial que estas situaciones ocasionan en las personas, la cual se está haciendo visible y reconocible desde hace relativamente poco tiempo.
Geográfico: Aunque el conflicto armado y sus efectos sobre poblaciones vulnerables que requieren de acciones humanitarias, ha mostrado ser extensivo a lo largo y ancho del país y extiende cada vez más sus acciones de lo rural a lo urbano, el proyecto busca focalizarse en las regiones donde se concentra más alta población desplazada y necesitada de apoyo que coincide con las áreas de acción de las Organizaciones que son parte del grupo impulsor de la iniciativa ASD y RPP.
Socio-político: El proyecto se realiza en las condiciones propias de un contexto complejo fuertemente afectado por los efectos del conflicto armado; estas condiciones reflejan debilidad de las Organizaciones sociales, generalmente fragmentadas y con escasos liderazgos y en condiciones políticas signadas por la incertidumbre y los efectos de la política tradicional partidista y clientelista. En medio de estas condiciones, es preciso que las acciones humanitarias y de desarrollo se realicen aplicando principios universales de imparcialidad y neutralidad y descubriendo sobre el quehacer diario las posibilidades de no profundizar los conflictos y encontrar caminos que contribuyan a la paz.
Académico. Se inscribe esta propuesta en la normatividad nacional regida por el Decreto No. 1001 del Ministerio de Educación Nacional, según el cual: “Las especializaciones tienen como propósito la cualificación del ejercicio profesional y el desarrollo de las competencias que posibiliten el perfeccionamiento en la misma ocupación, profesión, disciplina o en áreas afines o complementarias”. Y además por el Acuerdo 020 de 2001 de la Universidad Nacional de Colombia, en cuyo artículo 5, señala sobre los programas interinstitucionales de postgrado: “La Universidad Nacional de Colombia podrá ofrecer programas de postgrado en forma conjunta con instituciones nacionales o extranjeras, en desarrollo de los convenios que se celebren para el efecto. Estos programas deben cumplir con los principios y objetivos señalados en el Capítulo 1 del presente Acuerdo, así como con los criterios de calidad y pertinencia establecidos para los programas académicos de la Universidad”.
3.2.2. Los Objetivos de la Especialización
El propósito general de la Especialización en: “Acción sin Daño y Construcción de Paz”. Formar multiplicadores, fortalecer Organizaciones y generar conocimiento de nivel profesional y académico de postgrado, para intervenir en escenarios de conflictos complejos, desde una perspectiva ética, potenciando las capacidades para contribuir con la paz.
Objetivos específicos:
a) Continuar con un proceso de formación en la acción sobre ESC/ASD, lo cual significa introducir en la práctica el enfoque en Organizaciones Sociales participantes del proceso.
b) Aportar modelos innovadores en el desarrollo e implementación de un ESC y ASD, replicables en diferentes lugares del país.
d) Dotar a los estudiantes de los conocimientos que les aporten una base u oportunidad para ser creativos en el desarrollo y/o aplicación de ideas innovadoras en el ESC y ASD.
e) Proporcionar a los estudiantes las competencias generales y transversales necesarias para el desarrollo de su labor profesional según los principios del enfoque.
f) Caracterizar y desarrollar líneas de investigación, tales como: gestión y evaluación de programas y proyectos con ESC y ASD; fortalecimiento organizacional a partir de este enfoque; fundamentación ética y argumentación sobre el tema.
g) Consolidar una red de Organizaciones y de personas, en torno a la reflexión sobre el enfoque objeto de la Especialización.
3.2.3 Metodología
La Especialización se compone de 25 créditos, organizados en 6 Componentes de formación y un seminario de trabajo final, de los cuales, 19 créditos corresponden a asignaturas obligatorias y 6 corresponden a asignaturas de libre elección.
Para obtener el título como Especialista, cada estudiante debe completar un total de 22 créditos entre Obligatorios y Opcionales, los cuales corresponden a 640 horas de trabajo autónomo del estudiante, las cuales representan tiempo de estudio y elaboración de trabajos escritos guiados para cada una de las Asignaturas.
Los componentes de formación se abordarán mediante Asignaturas que constan del Programa-Asignatura donde se registran los objetivos, los contenidos, las estrategias de formación y la metodología. De igual manera, contiene una o varias lecturas centrales y otras de carácter complementario sobre las que se realizan diferentes trabajos de análisis y argumentación teórico-práctica, de acuerdo con las indicaciones del profesorado responsable de cada modulo.
De igual manera, cada Componente remite a diferente bibliografía escrita y virtual, especializada en la materia objeto de estudio. Allí se encuentra la información ofrecida por diferentes organismos e instituciones internacionales, artículos académicos o de opinión de alta relevancia sobre cada tema.
3.2.4. Evaluación
Autoevaluación. A través de la cual el estudiante implicado en el aprendizaje hace su propia valoración. Él debe estar en capacidad de emitir un juicio valorativo acerca de su trabajo, sus logros y sus dificultades.
Heteroevaluación. Es aquella evaluación que el docente hace sobre los estudiantes para emitir un juicio valorativo a partir de criterios determinados. Cada asignatura cuenta con ejercicios concretos, estudios de caso, en los cuales los estudiantes aplican sus conocimientos y remiten el trabajo de forma escrita al docente. Para valorar los resultados, cada docente establece tablas de valoración que son conocidas por los estudiantes.
Coevaluación. Por medio de este mecanismo, los estudiantes que conforman un grupo en un proceso de aprendizaje emiten un juicio valorativo acerca del trabajo de los compañeros. Este tipo de evaluación se podrá realizar tanto en el aula virtual como en los ejercicios de talleres presenciales.
Los sistemas de valoración deben reflejar el dominio profesional —competencias— y comportamental —valores, actitudes— de los estudiantes.
Algunas de las variables que se tendrán en cuenta en la evaluación son:
o Grado de comprensión, aplicación, análisis y síntesis del conocimiento técnico y tecnológico de la naturaleza del curso; capacidad para resolver problemas y casos en el campo disciplinar correspondiente.
o Capacidad, habilidad, calidad y rendimiento en procesos aplicativos de tipo teórico y praxeológico en el tiempo de trabajo independiente bajo el sistema de créditos.
o Creatividad, liderazgo y recursividad para ejecutar acciones, trabajos y procesos investigativos, toma de decisiones y formas de resolución de problemas.
o Sentido de responsabilidad y entrega oportuna de sus compromisos académicos e investigativos.
o Solidaridad, compañerismo y capacidad para interactuar y trabajar de manera colaborativa en equipo.
o Capacidad para interpretar, argumentar y proponer soluciones a problemas del contexto y relacionados con la naturaleza del curso.
En general, la evaluación en la Especialización pretende una doble funcionalidad:
o Evaluación formativa, orientada hacia el fortalecimiento de las competencias cognitivas, socio afectivas y comunicativas bajo el modelo pedagógico del ver, juzgar, actuar y devolución creativa.
o Evaluación sumativa, como medición del progreso en los cursos, niveles y ciclos curriculares del plan de estudios, para darle paso a la promoción y certificación idóneas propedéuticas del proceso de formación profesional.
síntesis y valoración de todo el proceso de enseñanza-aprendizaje, según el modelo pedagógico de la Especialización.
El sistema de evaluación de la Especialización, por tener una estrategia combinada entre virtual y presencial, es de carácter continuo y se ajusta a las características propias de un curso no presencial. En este sentido, la evaluación de la Especialización consta de las siguientes partes:
o Lecturas. Cada estudiante hace la lectura de los textos centrales y complementarios recomendados en cada unidad didáctica y realiza los ejercicios de evaluación y control que se exijan en cada una de ellas.
o Foros. Cada estudiante debe participar de manera obligatoria en los foros para el debate propuestos en cada módulo, de modo que el docente pueda valorar y evaluar el grado de participación y de conocimiento de los temas objeto de debate.
o Sesiones presenciales. Durante los dos semestres que dura la Especialización, se llevarán a cabo al menos cinco sesiones presenciales donde los estudiantes podrán compartir conocimientos y experiencias, exponer dificultades encontradas y logros alcanzados y crear las condiciones necesarias para construir redes y alianzas para la aplicación del enfoque.
o Trabajo escrito de aplicación práctica. Cada estudiante debe realizar un trabajo final, al que corresponde un total de 6 créditos, para cuya realización le serán facilitadas las orientaciones oportunas. El trabajo servirá para que el alumno pueda aplicar el conocimiento adquirido a lo largo de todo el curso, a su quehacer profesional. así como para poder evaluar el grado de conocimiento adquirido. Dicho trabajo será requisito imprescindible para la obtención del título correspondiente.
Para la obtención del titulo de Especialista en Acción sin Daño y Construcción de Paz, el estudiante debe superar al menos el 85% de los créditos.
A continuación, se definen las principales actividades pedagógicas que se aplican:
o Trabajo autónomo. El trabajo autónomo implica la lectura de los módulos virtuales y de los textos complementarios, la realización de ejercicios prácticos aplicados a proyectos en curso adelantados por la organización y el diligenciamiento de guías conceptuales. La Especialización consta de seis áreas temáticas cuyos contenidos se desarrollan en una serie de módulos, cada uno de los cuales incluye lectura obligatoria, lecturas complementarias, bibliografía recomendada y un ejercicio de aplicación.
o Tutoría y seguimiento: los y las estudiantes contarán con asesoría permanente para aclarar dudas y recoger inquietudes. Podrán acceder a la tutoría por medio de Internet, chat, teléfono y, cuando sea posible, tutorías presenciales.