MITOLOGÍA DE
CHILOÉ: LOS
MITOS DEL ESPACIO
Jaime Blume
S.
"Cuando
ha
desaparecido
alguna costumbre(querida),
quedacomounvacío.Es
comosi elfuego hubiera hecho
suobradestructora.
Antes
en mitierra
los
caciques quehabía
sejuntaban
aconversary
parlamentar.Ahora
ya nohay
nadade
eso.Es triste
ahorala
vida en mitierra.
No
veo nada que mellame la
atención en mitierra.
Sólo dos
zorzales quelloran
amargamente:Porque
sientenpena"
(Canción
referida porJulián
Hueitra.
P. Félix
de
Augusta,
Lecturas
Araucanas,
p.325).
provincia
de
Mallalauquén "no
adoran al sol ni ala
luna,
nitienen
ídolos
nicasade
oración"(Cf.
Cró
nicay
relación copiosay
verdaderade
los Reinos
de
Chile. Fondo histórico
y
bibliográfico José
T.
Medina,
Stgo., 1966,
p.160. Citado
porHoracio
Zapater,
Aborígenes
chilenosatravés
de
cronistasy
viajeros.Edit.
Andrés
Bello, Stgo.,
1978,
p.95).
Suponiendo
teóricamente
quela
constelación míticade
Chiloé
esté constituida porlos
subsiste masde
mitosde agua,
tierra,
airey espacio,
la de
sapariciónde-éste
último
no podría achacarse ala
acciónde
los
misioneros,
puesla fecha
de
la
rela ciónde Bibar
(S.
XVI)
noda
tiempo
parasemejante
desmantelamiento.
Se
trataría,
entonces, de
un casoinsólito
de
discontinuidad de
la
tradición.
Pe
ro unfenómeno
semejante no sólo no se aviene conla riqueza
míticade
la
isla,
sinoque,
además,
destruye la
estructura redondadel
sistemay
contrataría
el principiode
totalidad
quelo rige. La
omisióndel
subsistema"mitos de
espacio"implica
unafractura
del
modeloy
crea un vacío que exige serllenado. La figura
que seacompañailustra
gráficamente
elproblema.1. EL PROBLEMA
La bibliografía
existente sobre mitologíachi-lota
abunda enreferenciasa seresde
agua(Mülalo-bo, Pincoya,
Caballo
marino), de
tierra
(Trauco,
Piruquina, Imbunche)
y de
aire(Coo,
Chucao,
la
Voladora),
pero node
"espacio",
nombre con quelos
naturalesdesignan
alcielo.Esta
anomalíaes particularmente extraña sí seconsidera
quelos
pueblos vecinos conlos
quelos
huilliches
pudierontomar
contacto—losmapuchesy
los
alacalufesdel
extremo sur—asignan granim
portancia alos
elementosastrales.Cuesta
aceptar que algunos relatos—eldel
diluvio,
por
ejemplo-se encuentren en
los
tres
pueblosmencionados,
y
quelos
referidos alos
cuerposcelestes,
presentes en elárea
mapuchey
magallámca,
ni siquiera semencionen
enel corpus míticolegendario de la
is
la. Ya Gerónimo
de
Bibar,
en su"Crónica
de
los
Reinos de
Chile",
consigna quelos
huilliches
de
la
MODELO
TEÓRICO
SITUACIÓN
ACTUAL
RESTAURACIÓN
DEL MODELO
2.
ALGUNAS PISTAS
No
obstante el silencio que rodea ala
zona míticadel
espacio,
la
presenciade
ciertos vestigios nos mueven a pensar quedicho ámbito
algunavezexistió,
encarnado enfiguras
o en situacioneses-tructuralmente
míticas.Una
primera referenciala
encontramos enDon Aureliano Oyarzún
(Estudios
arqueológicosy
antropológicos,
Edit.
Universitaria,
Stgo.,
1979,
p.138
ss.), quien,
al analizarla
cultura aborigende
Chiloé,
menciona el mitode
las dos lunas
—antecedente
causalde
la
culturade dos
clases—,
sin expli car su contenido.Posteriormente,
enapéndice,
en-'trega
un compendiode
observaciones relativas alos
períodosde
la
culturahumana,
conalcances alanimismo,
elnaturismo,
las
prácticasmágicas,
los
mitosde
la luna
y
elsol,
los
ritos
funerarios
y
otros.Pero
todas
estasobservacionesdel Dr.
Oyar
zúnderivan de
postuladosdel
métodoculturalhis
tórico
queél
utilizay
node
antecedentesconcretos
recogidosenChiloé.
Más
cercade
nosotros, Don
Nicasio Tangol
(Diccionario
etimológicochilote,
Edit.,
Nascimen
to,
Stgo., 1976,
p.122)
nos presenta elsiguiente personajemítico:"Guanilén,
la
hija
de las
estrellas,
era unajo
ven que pormilagrode
la
naturalezanaciódotada
de
unahermosura
extraordinaria.No
hay
otra explicación,
ya que sus padres erantoscos
y
mal pa recidos.La llamaban Guanilén debido
ala
gran ad miración quedemostraba
porlas
estrellas.Cuando
sesentaba a contemplar un cieloestrellado,
eltiem ponotranscurría
para ella(.
.El
interés de
la
narración esevidente,
pero enella
las
estrellasnotienen
un papelmítico protagó-nico.Referencias
ala luna
pueden observarse en ciertosrituales míticos,
enlos
que se utiliza un ve getalcomo medicina contraalgunos males:"Para
sacar eljugo del
paudén,
sebusca
un pedazo
condos
patas.Se le hace
unacabezay
sele
lleva
ala
playa enla
noche. . .de luna llena
. . .Lo
golpeanhasta hacerle
salirjugo
de la
corteza.Este
jugo
esdado
al enfermo"(Pedro
Rubén
Azocar,
Chiloé:
presenciavivade los
seres míticos.Su
efecto
sociológico enlas
comunidades.Antropología,
Boletín
de la UCH. Nos.
74,75,76,
año1967,
p.65).
Este
relatotiene
elmérito
de
juntar
en unoel mundo vegetalterrestre,
elde bordemar y
el celestial.
Volveremos
sobreeltema.
El
motivoliterario
vida-río: muerte-martiene
enla isla
una réplicamásdensa
quela
quepode
mos encontrar enlos
tópicos
renacentistas.Es
re conocidala
importancia
de las
mareas enla
navega
cióndel
marinterior
de
Chiloé. Lo
es,
igualmente,
elinflujo de
la
luna
endichas
mareas.Entre
estostres
elementos es posibleestablecer unacierta
rela ciónde
causalidad:luna
mareanavega
ción.Esta
situación,
que constituye una realidad conla
cualelhombre de las islas
juega
adiario,
está
ala base de
que"ningún
moribundo puede-mo-rir antesde
la
vaciada"(Julio
Vicuña
Cifuentes,
Mitos y
supersticiones.Edit.
Nascimento,
Stgo.,
1
947,
p.266). De
acuerdo a estacreencia,
la luna
determina
la duración de la
vidadel
hombre
enla
tierra,
pasándosede
unfenómeno
natural ala
con vicción mítica que vinculalos
astrosdel
espacio ala
existenciaterrestre.
Existen
todavía
otros vestigios que ratificanla
fuerza focal de los
astros enla
vidadel
archipiéla go.FJ. Cavada
rescatala
creenciade
que"es
de
mal agüero mirar por primera vezla
luna de la lu
nación a travésde la
ventana ode
algúnvidrio"
(Chiloé
y
los
chilotes,
Stgo., 1914, 122,
N. 23. Ci
tado
porJ. Vicuña
Cifuentes,
Op.
cit.,
p.247).
Otra
creencia,
másfantasiosa
aún,
supone que"la
víaláctea
es el ríoJordán".
(Ibid.,
p.250).
En
resumen,
seaporvíade
referenciasexplícitas
nodesarrolladas
(mito
de las dos
lunas),
por presencia marginal en relatos más extensos(Guani
lén,
la hija de las
estrellas),
porritos
mágicosde
cu ración(jugo
del
paudén),
portrasposiciones
inter
pretativasde
índole
mítico(muerte
conla
vaciada),
o pordeterioradas
manifestacionessupersticiosas,
la
presenciadel
espacio míticoy
de los
astros es una realidad quede
alguna manera contradicela
observaciónde Gerónimo de
Bibar,
ya mencionada. No
obstanteello, las
pistas quehemos
señalado constituyen sólo un prólogo altema,
quedando pendientela
tarea
de
completar un perfil apenasesbozado.
Es
probable que exista alguna otranoticia,
desconocida
por nosotros.Pero
existente ono,
es unhecho
queel materialmíticoreferidoacuerpos celestes es extraordinariamente escaso.Por
lo
me nosel recogido enübros. Esta
mismainsuficiencia
esla
que nosha llevado
a rastrearposibleshuellas
de
viejastradiciones,
movidos porla
necesidadde
restaurar un cuadroque,
al estartrunco,
relativiza cualquierintento de interpretación
globalde
la
mitología
de
Chiloé.
3.
LOS
TESTIMONIOS
VIVOS
No
existiendoinformación bibliográfica
adecuada,
es obvio quela
búsqueda
tiene
que operar por víade informantes. Esta
alternativa supone una opciónmetodológica:a)
entrar
a saco enuna especiede
cosecha^discriminada,
con el consi guienteriesgo de
atropellode
un medio cultural casiinerme,
ob)
la
paciente pesquisa por víade
in
serciónen
dicho
medio,
buscando
quela informa
ción que se recoja no seadepredatoria
ni altere eldelicado
equilibrio entre unatradición
aúnpresente y
una visiónde
mundo en procesode
variación.De la
primerafórmula
seha
abusadohasta lí
mites
increíbles,
conlo
que seha
consumado
un saqueo cultural que relativizalos logros
científicosde
cualquierinvestigación,
descalificando,
de
paso,
alinvestigador.
La
segunda alternativa secaracteriza por recolectar frutos
madurosallídonde
seencuentren,
sinforzar situaciones,
respetando elritmo
de las
per sonasy
las
condicionesdel
momento.En
nuestrocaso, hubo
gente que nosproporcionóinformación
onospuso en contactoconinformantes
quecom prendieronlos
alcancesde la investigación
y
colaboraron
con ella mediante"entregas",
quese reco gen por primera vez entexto
escrito.4. EL MITO
DE
LAS DOS LUNAS
"Las dos lunas
esde las
mareaspara pescary
para mariscar".(Informante).
-¿Conqué
lunas
sedan
estasmareas?-Antes
de
la luna
nueva setermina
quele
di
cen
la luna
vieja.Claro,
peroentrelas
dos
lunas
nohay
marea,
quele
llaman
esrepunte,
queno sube nibaja la
marea,
está casien un solo ser.Pero
esa esuna oportunidad comopara sembrar elhaba,
las
arvejas,
eltrigo,
todo
lo
quegranaarriba,
menosla
papa.Entonces,
cuandoya,
porlo
menos,
estáentre
dos
lunas,
o seaqueterminó
una,
vienela
otraluna,
quedura
solamente comotres
días.
Bueno,
cuando
ya vienela
otraluna
queseve, dice: 'tiene
tres
días la
luna;
todavía
nosirve para sembrar pa pas'. Ahora
se mira asíy
dice:
'tiene
cincodías;
ahorasi,
ahorahay
quesembrarpapa"
Cinco
días
la luna
quetiene,
yaestá saliendola
mareaentie
rra.
La
marea entierra
quieredecir
que yabaja
másy
crece más.Ya
pasóelrepunte.Que
el repunte
vale solamente parasembrartrigo,
habas,
arvejas,
todo
lo
que seacereal,
todo
lo
que granearriba. (.
..)
Porque
si siembrapapa,
porlo
menosenesa
oportunidad,
granaarriba,
en elhueso.
Yo
nosé
si porquelos
marinosde la
marhacen
la
brujería
dentro de la
siembrade
los
isleños,
puedesuceder,
nosé,
elairede
mar,
no séquéirá
apasar.Lo
cierto
es que sísucede.Eso
es efectivo.Es importante
estar atentoala
luna,
a¡a
luna y
elmarjuntos.
No,
sies
traviesaJa
cosaHasta
aquí el relatode
nuestrainformante. El
mitode las dos lunas
reviste uninterés
especial pa ra nuestrotrabajo,
pues une aspectos aparente mentedisociados
de
la
vida chilota.El
paralelismo entrelas fases de la luna
(menguante/creciente),
las
mareas(muertas/vivas)
y
eltipo
de
siembras(las
que grananarriba/abajo)
es evidentey
ponede
manifiesto el modo cómode
una observaciónaguda,
mantenidaporsiglos,
se puedededucir
unafór
mula operativade labor
agrícola.Digno
de
desta
car en esta conducta es elcircuito queseestablece—tierra/mar/astros/hombre-, que opera comouna cadena
de
señalesdel tiempo y de
la
causalidad,
en unámbito
redondoy
perfecto.El
mitode las
dos
lunas
se vincula al modelode
vidasocialde
los huilliches
(unidad/pluralidad;
Cahuin/Llaúcahuin).
En
estecontexto,
la luna
pasa aser,
en sentidoriguroso, fuente y
modelode vida,
atributos quela
consagran comola Gran
Madre del
orden
divino del
universo.Podría
pensarse, entonces,
en una secuencia causal que vinculelos
cuatroórdenes
queconfigu ran el mundodel
chüote: elámbito
astral(la
luna
y
susfases
crecientey menguante),
las
consecuen ciasnaturales(mareas
vivasy muertas,
fertilidad
de
la
tierra),
respuestas culturales(navegación,
agricultura)
y
respuestas sociológicas(organización
so cial según elmodelounidad/dualidad).
En
estasecuencia,
el primer eslabón —laluna
y
susdos
fases—espercibido comoun sistema perfecto,
definitivo
y
ejemplar.Su
ordenacióndual,
reconocida comode
naturalezadivina,
puede sertrasladada,
con carácterobligatorio,
ala
ordena ción socialde
la
comunidad,
dando
origen ala
estructura pueblo/fratrías,
ya señalada.Con ello,
la
institución
comunitariahuilliche
seinserta
en elámbito
míticode
su modelolunar.
Pero
esta vinculación no sólo seda
entre elmundo astral originario
y
el modohistórico de
agregaciónsocial,
sino quetambién
alcanza alos
sistemasintermedios
de
la
naturalezay la
cultura,
que
reproducen,
enforma
analógica,
el orden polardel universo,
cuyoparadigma esla luna
(Cf.
Ad.
E.
Jensen,
Mito
y
culto entre pueblos primitivos.F.C.E., México,
1975,p. 172s).
A
partirdel
relatode
nuestrainformante,
ha
sido posibledescifrar
untexto y
detectar las impli
cancias culturalesreseñadas,
que van mucho más alládel
mero registrode
las fases de la luna. Ello
nos permitedar
otropaso,
referido esta vezalmitodel
balseo de las ánimas de
Cucao,
en el quela
luna
juega
unpapelimportante.
5. EL MITO
DEL
BALSEO
DE
LAS
ANIMAS
Y
SU
RELACIÓN
CON
EL DE LAS
DOS
LUNAS
Don
Nicasio Tangol da la
siguienteversióndel
mitodel
balseo
de las
ánimas:
"Existe
en el costadonorestede
la Laguna de
Cucao,
unmisterioso embarcaderoquenadiehasta
ahoraka
podidodescubrir. A
él
sólopuedenllegar
las
almasde los
difuntos
que van en viajealotro mundo.El
barquero
encargadode
trasladarlas
ala
orillaopuesta, jamás
permaneceancladoala
caleta.
Solamente
se acerca a ellacuando esllamado;
siempre que el requerimiento sehaga
amediano chey
nohaya
luna.
Los
rayoslunares
encegueceny desorientan
albarquero. Como las
almas entrán
sitoignoran
estasnormas,
suelen pasar nochesy
noches gritandolastimeramente:
-¡Balséeeeoo,
balséeeeoof
—Pero
apenasla luna desaparece
y
la
oscuridad sehace
densa,
llega
elbarquero
y
las
conduce ala
orillaopuesta,
desde
donde
continúan su viaje".(Diccionario
etimológico chilote.Edit.
Nascimen
to,
Stgo.,
1976,
pp.109-1 10).
En
esta"narración,
lo
primero que salta ala
vista es el recurso alo
quela
teoría
de
la
comuni cación conoce con el nombrede
"redundancia",
entendida comola
reiteración selectivade
ciertos elementosdel
relato(Andrés
Martinet.
La
lingüís
tica.
Edit.
Anagrama,
Barcelona, 1975,
p.338). En
el
mito
queanalizamos, la
redundancia está
dada
porla binaridad
de los
elementosintegrantes:
dos
lados
de la
laguna;
dos
personajesprotagónicos
-uno
de ellos,
colectivo:
las
ánimas-;
dos
mun
dos;
dos
modosde
ser en elmundo, y dos
lunas.
Esta
cadenade duplicaciones
nosignifica sólo
el pareo
de dos elementos,
sino que agregala
con
frontación de
los
mismos en razónde
sudistinta
naturaleza
(costado
noreste/orilla
opuesta;
este
mundo/el otromundo;
vivos/muertos;
cuerpos/al
mas;
luz/tinieblas).
Como
vemos,
la
yuxtaposición
se repite en
todos
los
nivelesdel
relato.Pero
aúnhay
más.Si
comparamosla
situacióninterna
conla
realidad geográficay
sociológicaenla
que segesta,
podremos constatar que el mismohaz de
relacio
nes seda
enunay otra,
lo
que genera uncomplejo
mítico que comprende
texto y
contexto,
relato,
naturalezay
cultura.En
otrostérminos,
tanto
los
mitemas como elámbito
sociogeográfico
quelos
enmarcan están regidos por un mismocódigo
de
oposiciónbinaria.
Lo dicho
noagota elinventario de
las determi
naciones
internas del
mito.La
oposiciónyaseña lada1no significa un empate
de
contrarios,
sino un movimientodialéctico,
esencial algénero narrativo mítico.En
él,
la
proposiciónde
un elementodeter
minadoprovoca,
de
inmediato,
la
aparicióndel
elemento
opuesto,
dualidad
de la
cualsurge, dialécti
camente,
unatercera
entidad,
mediadora
entre arabos. Es
elcasode la
barca,
que uneorillas opuestasy
vincula estemundo
conelde
los
muertos.Para
una mejorcomprensión
de lo
quelleva
mos
dicho,
ordenaremos
las
oposicionesy
media ciones en unasecuencia
queincluya los
elementosde diverso
ámbito
queaparecen
enelmitodel bal
seode las
ánimas.
Término
"A"Mediación
'- — ■'■■
--Término
"B"—
Ámbito
Esta
orillabalseo
orilla puestaEste
mundo viaje otro mundoVivos
almasen muertotránsito
Mito
Crepúsculo
medianoche albaNoche
clara nocheoscura nocheclara conluna
(A)
sinluna
conluna
(B)
Luna
menguanteBaja
mareaoscuridad repunte
luna
creciente pleamarNaturaleza
Tierra
inerte
tierra
sembrada
tierra
germi nadaCultura
Familia
toté-mica
"Machullas"
(Clan)
"Cabí"
(Pueblo)
Sociedad
El
cuadropropuesto permitehacer
ciertos al cances válidos para una mejorinterpretación del
mito.Por
de
pronto,
de los
cinco elementos que configuranla
trama
textual,
los dos
primeros(la
dos del
lago,
mundode
vivosy
muertos)
señalanlugares
geográficos —ejehorizontal-,
entanto
quelos dos últimos
se refieren altiempo
—ejevertical—.Entre
ambdsestánlos
personajesde
la
acciónmítica,
que se constituyen en el elemento mediador.En
esafunción,
cohesionanlas
asimetríasde los di
ferentes
ejes, incorporándolos
aunaredde
interre-laciones
funcionales,
que esla
quele da
acada ele mentodel
relatosu significación plena.En lo
que al contexto serefiere,
las
analogías con el mito son evidentes.Naturaleza,
sociedady
cultura sonórdenes
distintos,
regidospor un códi go estructural equivalente aldel
mito,
lo
queex plicala
continuidadqueentre ellosseestablece.Es
comprensible
que una comunidadidentificada
conla naturaleza,
que percibela
unión causalqueexiste
entre el espacioastraly la
tierra
quelo
alimenta,
organicesu modelo socialy
dé
vida a sus mitosciñiéndose
aundeterminado
patróncomún.Este
patrón,
ocódigo,
tiene
su expresión modélica más espectacular
enla
luna.
La
observación prácticadel
cieloy de la
luna,
unade
susluminarias
mayores,
ha
servidodesde
antiguopara elcómputodel
tiem
po,
la
orientación cuando senavega,
el reconoci mientode las
mareasy
la
fijación de
la
época
de
la
siembra
y
la
cosecha.(Cf.
Alexandre
Krappe. La
Genése
des
Mythes,
Payot, París, 1952,
p.144).
No
puedeextrañar, entonces,
queesa mismainflu
encia
se proyecte a otros planosde
la
existencia,
como
ser,
porejemplo,
el quefija
el momentodel
nacimiento
y
de la
muerte:"sólo
podemos morir conla
misma mareacon'
que
hemos
nacido"
(Ru
bén
Azocar,
Op.
cit.,
N.
76,
p.66).
En
suma,
existe una secuenciade
planos que por víade
analogías estructurales configuraun sistema
regido por un mismo código.Integra
estesistema
un grupohumano
quenavega,
cultiva sutie
rra,
organiza suscreencias,
elabora sus mitosy
estructura
su sistema socialde
acuerdo ala
pauta normativa propuesta porla luna.
La
síntesis más perfectade
todo
estejuego
de
oposicionesy
mediaciones quehemos
analizado estádado
porla barca
conla
que se realiza elbal
seo.En
ella sedan
citatodos
los
elementos que conforman eldividido
mundodel
indígena:
tierra/
agua;
luz/oscuridad;
cielo/tierra;
menguante/creciente;
pleamar/baja
mar; vivos/muertos;
familias
totémicas/fratrías.
Cerrada
como unanillo, la
bar
ca es cifra abreviadadel
universo.La
versión cós micade
estaembarcación esla
naveLucerna,
cuyo mito veremosde
inmediato.
6.
EL
MITO
DE
LA
NAVE LUCERNA
El
valioso estudiode Renato
Cárdenas
y Car
los
.AlbertoTrujülo,
"Apuntes
para undiccionario
de
Chiloé"(Aumen,
Ancud, 1978),
entrega unabreve
reseñade
la
naveLucerna,
tomada
de
don
Oreste
Plath:
"Lucerna
(ant.j: Barco
fantasma,
grande co mo elmundo;
parapasearlode
popaa proa separte
siendo niñoy
sellega
ala
ancianidad"
(P.
56).
El
sólo nombredel
barco
—LUCERNA-su giereel origen astral
del
mito.Sobre
esabase
y
te
niendo en mentelo
vistoen elpárrafoanterior,
re sultafácil
proyectar a escala cósmicalo
queallá sedijo
a escaladoméstica.
Que
unabarca
transporte
de
una orillaala
opuesta eslo
mismoqueunana ve más grandetoque
simultáneamentelos dos
puntos
extremosy
unalo
quepor naturalezaestá
rado.
En
ambos casosla
embarcación —grande o pequeña— sirvede
puentey
cumple unafunción
mediadora.También
eslo
mismo que unhombre
nazca con unaluna
—o marea—y
muera conla
otra,
oque unasolagranluna
cubracon suinmen
sidadla
totalidad
de la
vidadel hombre. En
unay
otracircunstancia esla luna la
quefija los
términos
de
la
existenciahumana,
conlo
quela
vidades
borda
los límites biológicos de la
simpleduración
temporal.
El
sentido profundode
esta nuevadi
mensióndependerá del
haz de
relaciones que sea posibleestablecer alinterior del
sistema
míticoto
tal, lo
quea estas alturasdel trabajo
aún no es po sible.Sin embargo,
algo se puede adelantar.La
barca de Tempilcahue
y
la
navefantasma
tienen
de
comúndos
ejes estructuralesbásicos:
juntar
puntos separadosy
servirde
puente para quelos difuntos
accedan al reino queles
corres ponde.Pertenecen,
portanto,
aunsubsistemaautónomo,
al cual podría sumarse —quizás—el
Caleu
che.Pero limitándonos
ala
parejainicial,
lo
que mayormentellama la
atención es que altransfor
marsela barca
—pequeña pordefinición— en una nave"grande
como elmundo",
lo
que ocurre es que el movimiento sedetiene. La
navegación sehace imposible
al quedar"esta
oríDa**y
la "orilla
opuesta"soldadas por
la
infinita
extensiónde
h
nave
Lucerna.
Lo
importante,
entonces,
noestanto
la
dimen
sión
(Grande/pequeño)
cuantola
calidadde la
si
tuación
final
(escisión/unión).
La
combinatoria
barca
de
Tempilcahue/nave
Lucerna
corresponde,. endefinitiva,
aldoble
tiempo
de
un mito"entera
mente consagrado a agotar
las
modalidades posibles de
pasajede
la
dualidad
ala
unidad"
(C.
Lévis-Strauss,
Antropología
estructural.Eudeba,
Bs.
As.,
1977,
p.207). Lucerna
esla
granluna
queasume,
en su unidadtotalizante,
alas dos lunas
queencuadran
el vaivénde
la barca de Tempilcahue.
Lo dicho
pareciera serla
clavede interpreta
ciónde
ambos relatos.Existe,
sinembargo,
otro elementoagregado,
en el cual convienedetenerse.
Si
confrontamosla
información
quenosentregael mitodel
balseo de las arrimas de Cucao
conla
quehace
el.de la
naveLucerna,
podremos constatar que sólolos
extremos coinciden: ambas sonbarcas
y
sirven al propósitode
allanar el paso al otro mundo.El
restodifiere,
obteniéndose el siguiente cuadro:Barca de Tempilcahue
Nave Lucerna
Naturaleza
embarcación(f-)
embarcaciónT|amañio
pequeñagrande
(+)
movimiento
debe
desplazarse
(—
)
no necesitahacerlo
(f)
Acción
unetemporalmente
(—
)
unedefinitiva
mente(+)
Resultado
sirvede
puente(+)
sirvede
puente({-)
La
barca
de
Tempilcahue aparece, entonces,
como unesbozo,
un ensayotentativo
de lo
quela
naveLucerna
cumple en plenitud.En
cierto sentido,
esla
copiaal carbónde
unmodelo acabadoy
perfecto.Esta fórmula
—modelo original/copia— nosintroduce
en otromito,
elde
las
estrellaspersonales,
quedibujan
en el espacio elperfil moralde lo
quedebiera
ser cadahombre
enla
tierra.
7.
EL
MITO DE LA
ESTRELLA
DEL
HOMBRE
Se
trata
de
unmito cuyaárea
de
difusión
es ciertamentemayor quelos
límites
de
la
isla. Inte
resa,
sinembargo,
verla forma
que adquiere enChiloé:
"Lo
queyo sédel
navegante,
la
dirección
del
marino alas
estrellas.Cuando
estádespejado,
tiene
que ver
las
estrellas,
quéviento va ahaber,
porquepestañan
mucho
cuandova ahaber
tempestad: co
mo que estánpestañando-
las
estrellas.Es él
signode
quelas
estrellashacen
unaseña,
pestañandoharto. Entonces
va ahaber
muchatempestad.
En
tonces,
parair
a recalar a unpuertotempranamen
te,
y
estarahí,
esperarquepaseelviento".
—Estos
signos,
¿se producen porquelas
estrellas tienen
alguna relación con elhombre?
-"La compañía
del
hombre
sonlas
estrellas,
porque,
desde
luego,
unotiene
una estrella también
quele
refleja allí(señalando
alcielo)K y
entonces
nosotrostambién todos
tenemosuna estrella y
nosdirige
nuestrocaminopordonde
nosotrosnos vamos.
Si
notendríamos
unaestrella,
noten
dríamos
pordónde ir (.
.)Contaba
papáqueto
dos
nosotrostenemos
una estrella en elcielo,
la
que nos
dirige
a nosotros ala
tierra.
Por
esotene-/
/
/
moselamoral espacio.
(.
. .)El Sirio
escompañíadel
sol,
y
elLucero
esde la luna.
Antes
de
subirla
luna
en elcarrizalde la
cordillera,
subeprimero unlucero y después
subela
luna"
—El
sol,
la
luna,
oSirio y
elLucero,
¿tieneninfluencia
enla
tierra
y
enelhombre?
-"Sí,
tiene
quetener,
porque si nohabría
esas
cosas, el'mundo,
no existiríanadie,
nahabrianingún
movimiento
de
la
gente, nosotros,
de los
humanos
(.
.)Todo
lo
cobija elespacio,
porqueestamos
dentro de
ellos,
y
ellosnosdominan
y
enellos está
la
vida.Si
nohabría
eso,
entonces quizásnoviviríamos nada
".
El
relatode
nuestrainformante incluye
ciertasafirmaciones cuyo alcanceconviene precisar.
Inte
resa particularmente el paralelismo que establece
entre
las luminarias
sol/lunay
elhombre,
paralelismo que
funciona
sobrela base de
un sujeto ejey
unsatélite acompañante.
\
\
eip
Q
®
\
O
Veamos
cómo opera el sistemadentro del
siguiente
diagrama.
En
él
podemosdistinguir
elnúcleo,
compuesto
por el sol(S),
la luna
(L)
y,elhombre
(H),
y
un anilloexterior,
integrado
porlos
satélites
Sirio
(s),
Lucero-(1)
y
estrella personal(e.p.).
Este
anillo exterioreshomogéneo
pornaturaleza
(los
tres
cuerposquelo integran
sonestrellas)
y
por acción(los
tres
tienen
un cursoinmutable).
En lo
que al núcleoserefiere,
de los
tres
seres quelo
conforman,
el soly
la luna
tienen
un comportamiento
predecibley
exacto,-quele da
al sistemasuregularidad
ejemplar,
entanto
que eltercer
inte
grante
—elhombre—
aparececomo
un elementoperturbador
que rompela
simetríadel
sistema.Por
el
hecho de
ser acompañadode
unsatéÜte,
comoes su estrella
personal,
elhombre hombre
participadel
carácter astraldel
núcleoy
seincluye
enelám
bito del
ordenamientodivino,
perolo
erráticode
su comportamiento
lo
colocade
lleno
en-el planode las
realidadesterrenas.
Resolver
este problemasignifica encontrarel significadoprofundo
del
mito.Para los
efectosde
una mayor claridad en elanálisis,
el estudiode
las
estructurasdel
mitoconstituye
unafórmula
adecuada.Ordenando los
mite-mas en eleje
de
la
síncrona(ordenación
paradig-mático-acronológica),
queda aldescubierto
eljue
go
dialéctico
contradicción/mediación que estructura
eltexto
del
relato:MUNDO ASTRAL
(-)
Perfecto
inmutable
modélico
regidopor una
ley
HOMBRE
MEDIADOR
(--)
Mezcla
lo
astraly
lo
terrenal
MUNDO TERRENAL
(-)
Imperfecto
acontece
diariamente
proteico
regido porelazar
Esta
estructura aparece en otros mitos queyahemos
analizado, y
sirve paradefinir las
relacionesque amarran unos elementos conotros
dentro de
unsistema regido por
la
racionalidady
la
coheren cia.Pero
hay
un"sobrante de
sentido"(Paul Ri
coeur)
que no se agota enla
estructura,
enla
redde
relaciones o enelsistema,
sinoquebusca
susig
nificado en el carácter azaroso
del evento,
enla
ocurrenciaindividual
eimprevisible del
suceso(or
denación
sintagmático-cronológica).Y
esta significación,
"susceptible
de
ser vividaporla
concienciacrítica",
seda
en el ejede la
eventualidadhistórica
de la
diacronía
másqueenla
verticalidadsincrónica
del
esquema
estructural(Cf.
Gérard
Genette,
Estructuralismo
y
críticaliteraria,
enLévi-Strauss:
Estructuralismo
y
dialéctica.
Paidós,
Bs.
As.,
1968,
p.
78).
Buscando,
entonces,
el comienzode
una posible solución,
conviene retomar el relatoy
desde él
intentar
undesarrollo hermenéutico.
La
secuencia narrativaes clara: elsol,
la luna
y
el
hombre
tienen
como
"compañía"aSirio,
alLu
cero
y
ala
estrella personal.Ello
significa,
dentro
de la lógica del
texto,
quelos distintos
elementosdel
sistema sevinculan entre síde
acuerdoalas
siguientes proporciones:
sol
luna
sino
lucero
hombre
estrella
personalEn
estacadena,
las dos
primerasrazones^usa
mos
la
palabra"razón"enelsentido
de
"resultado
de la
comparación
de
dos
entidades"- son similares.
La
razón sol/sirio esequivalente
ala
razónlu
na/lucero.La
tercera
razón.-hombre/estrella personal- sería
concordante
conlas-anteriores
sólo en el caso en el que elfactor
"hombre"fuera
una estrella.
Ese
pareciera serel sentidoinsinuado
porla
letra
del texto. Si
aceptamosque elhombre
es otraluminaria
más en elespacio,
elconjunto
adquierecoherencia
y
el espacio por el que circula sehace
homogéneo. Quedaría
porexplicar,
sinembargo,
porqué,
siendo elhombre
unastro,
su curso nosi guela
órbita
quele
corresponde
dentro del
siste-42
ma.
La justificación de
semejante anomalía nola
entregadirectamente
eltexto
mismode
la
narración,
sinoque estásugerida porla
constelación mítica
dentro de la
cual elmitode
la
estrellapersonalse
incrusta. La desaparición del hombre del
espacio mitológico astral sería elfruto de
unafalta,
de
la
cual
dan
cuenta otrosmitos,
comoson,
por ejemplo,
los
del
diluvio,
quemás adelanteanalizaremos.Dejando
para ese momento el estudio másde
tenido
del
tema,
bástenos
alpresenteconla
reconstitución
de
unahistoria hecha de
tres capítulos,
los
que,
comola
naveLucerna,
abarcanla
totalidad
de
Primer
capítulo:
En
el
principio,
elhombre
y
su estrella personal eran uno.
Segundo
capítulo:
En
la
actualidad,
elhombre
y
su estrella personal estánseparados.
]
Tercer
capítulo:En
elfuturo,
elhombre
y
suestrella
personalvolverán
a seruno.
/
Esta
historia
es similar ala
quepostulamos
como
contenido
del
mitoúnico
primordial(unidad
de
origen;
separación
forzosa,
conservándose
la
nostalgia
de
la
uniónprimera;
vínculo restablecido
en el
futuro
escatólogico),
estructura
que se reproduce
eninfinidad de
mitosy
endiversas
fórmulas
sociales
y
culturales adoptadas
porlos
huilliches.
\
\
U
Intermedio
Histórico
\
/
\
Escatología
Mítica
>1
/
73: hombre
e.p.:estrellapersonal
8. EL MITO DEL DILUVIO
En
general,
la
crítica noha
reparado enel carácter astral
del
mitodel Diluvio.
Basta,
sin embargo,
destacar
ciertosdetalles
para poder comprobarlo:
el nombrede la
protagonista(Guanilén:
hija de
las
estrellas;
oEntúUahueñ:
hija del sol);
y
elcerrosalvador que sube
hasta
al cielo.Sobre
la base de
esta afirmación es posibleintentar
unanálisisdel
mito en cuestión.En la actualidad,
el mitodel diluvio
práctica mente notiene
vigencia enChiloé,
como sílo tie
nen,
porejemplo,
elde la Noche de San Juan
oelde
los
Brujos. Sin
embargo,
enla
ciudadde Castro
existe un cerro
Tentén,
quees,
ala
vez,
el nombrede
un personajeindisolublemente
asociadoalrelato
del Diluvio. Pese
aello,
hay
que"reconocer
que elpolo
a partirdel
cual sedesarrolla
elmitoes unacreencia araucana
y
esa ella ala
quehay
que acudir
para recomponerla historia. Lo dicho
nosignifica
pedir en préstamo unatradición
para cúbralos
vacíos que presenta el corpus myticumde Chi
loé.
De
hecho,
existen relatosisleños
que entregannoticia
importante
sobre eltema.
(Cf.
Bernardo
Quintana
Mancilla,
Chiloé mitológico, Edit. San
Francisco, 1965;
Nicasio
Tangol,
Diccionario
etimológico
chilote,
Edit.
Nascimento,
1976;
Renato
Cárdenas,
Carlos
Alberto
Trujillo,
Apuntes
paraundiccionario de
Chiloé,
Edic.
Aumen, Ancud,
1978).
Pero
no setrata
sólode las
grandes narraciones que"ponen
enjuego unespacio,
untiempo,
personajesincorporados
ala forma de la
narración"(Paul Ri
coeur,
Hermenéutica de
los
símbolosy
reflexiónfilosófica,
enAUCH
oct/dic.1965,
p.13),
sino,
también,
de
figuras de
otrosmitos, procedentes,
éstos
últimos,
de
algún relato mayordiferente.
Es
el caso
del Trauco
ode la
ya mencionadaGuanilén
—variante
de
Entullahueñ—, que
han dado
vidaautónoma a.
tradiciones
específicas,
aun cuandooriginalmente
hayan formado
partedel
corode
actores
queanimaban el viejomitodel Diluvio.
Para los
efectosdel
análisis,
recurriremos acuatro versiones:
la
de
Renato Cárdenas
(Op.
cit.,
p.83),
la
de
Bernardo
Quintana
Mancilla
(Op.
cit.,
p.),
la de Nicasio
Tangol
(Op.
cit.,
p.112,
133)
y
la del
religioso redentoristaHousse
("Epopeya
india",
citado porEsteban
Erize,
Diccionario
co mentadomapuche-español,
Edit.
Yepun-Bahía
Blanca,
Bs.
As., 1960,
p.135j
recogidoporCons
tantino
Contreras,
Estudio lingüístico-folklórico de
Chiloé,
separatadel Boletín de
Filología,
Instituto
de
Filología, UCH.,
Edit.
Universitaria, Stgo.,
1966,
p.145).
Todas
estas versiones coincidenentres
aspectos:
a)
la
pugnadel
agua por cubrirla
tierra
y
el esfuerzo de
ésta
porimpedirlo
medianteelexpediente
de
hacer
crecerlos
cerros;
b)
la
intervención
del
señor
de
las
aguas,
Caicaivñú,
y
del
señorde
la
tie
rra,
Tentenvüú;
c) la
salvaciónde
algunoshombres,
especialmente porla
víade
la
ascencióndel
cerroTentén
ola
transformación
en peces por obradel
señor
de
la
tierra.
Donde
síhay
diferencias
es enla
determina
ción
de
la
causade
la
inundación,
oenelmotivode la
misma.Así,
Renato
Cárdenas
señalala
malvada disposición
del
señorde
las
aguas:"Cai-Cai Vüú
sedispuso
exterminarla
especiehumana
elevandolas
aguasdel
mar".Es la
misma situaciónqueBernardo
Quintana
apunta:
"Un día
apareció el espíritude
las
aguas enforma de
culebramonstruosa,
con cierto aspectode
animalacuático.Por
ordende
ésta,
las
aguasdel
mar
iniciaron
un velozdescenso,
inundando
las
tie
rras
bajas
y
los
valles".
Nicasio Tangol
npsinforma
acercadel
motivoque
desencadena la ira destructora de Caicaivñú:
"Caicaivilú
quiso castigaralos hombres
porhaber
dejado
elmar parair
avivir ala
tierra.
Era
tanta
suindignación,
quedecidió
acabarde
una vez con todala hurnanidact.
raraeub,
valiéndosede
supoder,
descargó
elDiluvio
sobrela
tierra"Por
suparte,
Constantino Contreras
resume
asila versión
del P.
Housse:
"Entuttahueñ,
hermosa
como unatórtola,
ka-bt'a ido
alrío
a recoger cangrejos.Chrauco,
sátiro
marino,
de
patasde
guanaco,
colade
pez,
pelode
erizo,
de
afiladospitones,
vio alajoven
y
saltó
a eüa.La
india
le
asestótal
palo enla
cabeza queelmonstruocayó en
la
arenallamando
asumadre, la
culebra
Caicaivilú. Acudió
ésta,
enroscóla
cola
enla
piernade la
niña,
la
arrastró a un acantiladopróximo
y la
sujetó allía una roca.La
cautivatuvo
(fue
ser,
porla
fuerza,
la
esposadel
fauno
y tuvo
unahija
de Caicaivilú
pretendiódesposar
conPi
llán,
jefe
de los
espíritusdel
aire".'El
relato conti núa con el rescatede
Entullahueñ y
suhijo
porChrenchrén,
la
buena
serpientede la
montaña;
ésta
la
lleva
a su morada enla
cordillera.Viene luego la
venganza
de
Caicaivilú,
quien para ahogar a su enemiga avisaaPillán del
suceso;
éste
reúne a sussubalternos,
los
Pülañetes,y
con su ayudaproduceel
diluvio '.
La
determinación
de
la
causadel
Diluvio
corresponde a una cierta concepción
del
mal,
lo
quenos
lleva
a analizarlo
quelas diversas
versiones sostienen
al respecto.Para
una mayor claridad conviene sistematizaren uncuadro
lo
afirmado porlas
cuatro versiones:
Fenómeno
Causa
remotaCausa
próxima
Motivo
R. Cárdenas
crecidade
aguasmala
intención
de Caicaivilú
orden
de
Caicaivilú
deseo de
extenninio
de
la
especiehumana
B. Quintana
Crecida
de
aguasenemistad
contratodo
lo
terrestre
orden
de
Caicaivilú
deseo
de
adscríbalo
terrestre
alo
marino
N. Tangol
Diluvio
voluntad
de
castigopor parte
de
/caicaivilú
Caicaivilú
ejercesupoder
hombres dejan
elmary
van atierra
P. Housse
Diluvio.
deseo de
venganzacontre
Tentenvüú
por rescatar aEntullahueñ
Pillán y
Pillañetes
1)
Resistencia
de
Entullahueñ
arequerimientos
del
Trauco.
2)Intervención de
Tentenvilú
enfavor
de Entullahueñ
La
lectura
superpuestade las distintas
versiones anotadas
deja
la
"sensación"de
quelo
queestáen
juego
no esunafantasía
narrativa activada para placerde
los
oyentes,
sino unaescenatenebrosa
enla
que sejuega
eldestino del
hombre.
La
viejatéc
nica
de
confrontardragones
y
princesastiene
aquí una expresióndurísima,
reflejada,
yadesde
uncomienzo,
enlos
términos
queambientanla
accióndramática:
culebramonstruosa,
sátiro marinode
patas
de
guanaco,
afiladospitones,
asaltoy
combate
apalos,
cola que enroscala
piernade la
niña,
acantilados,
sentimientosde ira
eindignación,
y
propósitosde
venganza.Personajes,
emocionesy
acciónse
dan
citaparamontareltablado
en el quefuerzas
superioressedisputan
alhombre
pomohe
rencia.
Y
éste
es,
justamente,
unode
los
elementos más eficaces para provocarla
tensión
dramática
quese percibe al
interior del
relato.La
simbología(culebras
enemigas,
niñahermosa
comounatórto
la,
Traucos y
Pillanes)
hace
tolerable
lo
quedicho
directamente
seríainsufrible:
elpoderdel
mal quemaneja
la
suertedel
hombre,
sin queéste
puedasustraerse asu
designio de
perdición.En
la
primera versióndel
mitodel Diluvio
(Renato
Cárdenas),
la
presenciadel
mal estáauto-justificada.
El
mal estáallí,
como un supuestoin
discutible,
anterioralhombre
y
asuacción,
seaés
ta
buena
o mala.Frente
a esemal,
consubstancialcon
todo
lo
existentey
cuyaexistencia se remonta alos
orígenes mismosdel
tiempo
primordial,
elhombre
es una simplevíctima,
quenopuede modificar
sudestino
ni mejorarlibremente
su suerte.Como
elhéroe de "La
vida essueño",
suúnica
culpa es
la
de "haber
nacido".El
sentidoliteral
del
relato—deseo
de
exterminarla
especiehumana
por mediojlela
crecidade las
aguas—traspasa
la
res-,ponsabüidad
del daño
aCaicaivilú. Al
absolver alhombre
de
toda
falta,
se suprime automáticamentela
conciencia
de
culpa.La integridad
moralde la
raza
humana
noestá encuestión,
puestodo
el mal es exterior.Pese
aello,
dicho
malescontaminantey
corrompe porpresencia, transformando
la
ino
cencia en malicia
digna de
castigo.El Diluvio tiene,
entonces, la
connotación perversade
ser una san ción mágicay
nomoral,
quehace
culpable alino
cente por el sólo expediente
de descargarse
sobreél. Porque
muerosoy
digno de
que mematen.La
segunda versión(Bernardo
Quintana)
conserva
fundamentalmente
el mismoesquema,
peroagrega
un elemento queintroduce
ciertaracionalidad
enla
paranoiapunitivadel
relato anterior.Por
parte
de
Caicaivilú,
lo
quedesata
su voluntadde
CTterrninio
esla
enemistad quecultiva contratodo
lo
terrestre.
El
motivo confeso es eldeseo de
adscribir
lo
terrestre
alo
marino:"Coi-coi-vilú,
diosa
de las
aguas,
origende
todo
lo
existente enellas,
enemiga
de
la
vidaterrestre,
animaly vegetal,
quedesea
incorporar
a susdominios,
en elfondo de los
mares"
(Ibid.).
De
acuerdo aello,
la
existenciade
unmundo ajeno al mundo
de las
aguas esla "cul
pa"
que provoca
la ira
y justifica
elcastigo.Vistas
así
las
cosas,
eltexto
muestrauna riquezaimpre
vista,
simbolizada enla
voluntadde
"unificar"el mundo
dividido. Es
cierto que el propósito unitario
busca
prosperar gracias ala
aniquilaciónde
unode los
elementos endiscordia
—elterrenal—,
pese alo
cualla fórmula
quebaraja
esta versióndel
mitomarcaunprogreso con respecto a
la
primera,
pues establece una "causa"del
castigo.Pero
"causa"no es sinónimo
de
"responsabilidad"El Diluvio
es "fundado"por cuanto sanciona un
desorden
—el mundodividido—,
pero ala
vezes"injusto"porelhecho
de
aplicar el correctivo a quien nolo
merece.El
tercer
relato(Nicasio
Tangol)
especifica aún máslo
aportado por elde
Quintana,
introdu
ciendoantecedentes que enriquecen el cuadro.
La
determinación del
carácterdelictual de
unhecho
no es ya atributo
de
unjuez terrible
-Caicaivilú—, que establece arbitrariamentelo
quedebe
ser castigado
con préscindenciatotal
de
cualquierrecursoa una norma
objetiva,
ley
omandamiento.Al
presente,
existe realmente unafalta
exterior:los
hom
bres
cambian su mundode
origen —el mar— porotro
nuevo,
que no es el queles
corresponde.La
responsabilidad
de
este crimen es colectivay
recaeen
la
comunidadhumana,
quedebe
asumirlas
con secuenciasde haber
ido
más alláde
los límites
quesu condición
le
imponía.
La
narracióndel P. Housse
constituye un saltoadelante que
determina
uncambio
cualitativofren
te
alos
otrosrelatos míticos.Por de
pronto,
la
responsabilidad
de los
hechos
esindividual y
no colectiva,
lo
queimplica
la
emergenciade
unaverdadera
conciencia'ética.Igualmente,
eljuego
del
mal sehace infinitamente
máscomplejo.El
germende
la inmoralidad
no está enEntullahueñ,
sino en elTrauco,
enPillán
y
enlos Pillañetes. Para la
niña,
el
delito
consiste en resistirse alos
requerimientosdel
Trauco,
lo
quedesde
el puntode
vista moral constituyeunaaberración.No
obstanteestaincon
gruencia,
nosepuede sostenerqueseha
vueltoala
arbitrariedadpura oa
la
sinrazón.Por
elcontrario,
setrata
de
crearlas
condiciones paraque
sehaga
presente el verdadero