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Caracterización de las prácticas comunicativas de los actores locales que intervienen en los proyectos de desarrollo local del municipio de Cumanayagua

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Academic year: 2020

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(1)Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas Santa Clara. Facultad de Humanidades Departamento de Comunicación Social. Trabajo de Diploma presentado en opción al título de Licenciado en Comunicación Social Caracterización de las prácticas comunicativas de los actores locales que intervienen en los proyectos de desarrollo local del municipio de Cumanayagua.. Autor: Liana González López Tutor: Msc. Vanessa Esperanza Montiel Castillo Consultante: Lic. Yisenia Hernández Rodríguez. Curso: 2015 – 2016.

(2) Exergo. Cuando estás inspirado por algún gran propósito, por algún proyecto extraordinario, los pensamientos rompen sus barreras; la mente trasciende sus limitaciones; la conciencia se expande en todas direcciones y te encuentras en un mundo nuevo y maravilloso. Las fuerzas, las facultades y los talentos dormidos cobran vida y te das cuenta de que eres mucho más grande de lo que jamás hubieras soñado. Patanjaní (Pensador hindú, c. I-III a.C.).

(3) Dedicatoria A mis padres que son mi tesoro divino, mi resguardo y mi luz al final del túnel..

(4) Agradecimientos A mis padres por su amor, comprensión, apoyo y confianza todos estos años. A toda mi familia por su apoyo durante mi vida de estudiante. A mis amigos de la universidad por estar siempre cuando los necesité en los buenos y malos momentos. A mis amigas de Cumanayagua por su ayuda en días difíciles y por su apoyo incondicional en días de fiesta. A las niñas del 101A, 104A o 206B por su amistad y por ayudarme a construir los recuerdos más lindos e inolvidables de la UCLV. A Yaiko por ser mi sostén durante tanto tiempo y por su apoyo técnico. A Dayana por brindarme su amistad y sus consejos invaluables. A Vanessa y Yisenia por su ayuda y disposición durante la realización de esta tesis. A todos los profesores de la carrera por su contribución en mi formación profesional..

(5) Resumen La presente investigación se desarrolló en el municipio de Cumanayagua en la provincia de Cienfuegos a partir de una demanda del Consejo de Administración Municipal (CAM) en conjunto a directivos de varias entidades del territorio. El estudio tiene como objetivo general caracterizar las prácticas comunicativas de los actores locales que intervienen en los proyectos de desarrollo local del municipio de Cumanayagua. Con el propósito de cumplir el objetivo planteado se asume la metodología cualitativa y se emplea el método de la fenomenología. Entre los métodos y técnicas de recogida de información se encuentran: el análisis de documentos, la entrevista en profundidad, la observación participante y el grupo de reflexión. Su aplicación permitió recopilar información suficiente para realizar una descripción detallada de los indicadores de las categorías de análisis. Se obtiene como principal resultado que la carencia de integración en el proceso de gestión del desarrollo local y el empleo ineficiente de los recursos comunicativos, inciden de manera negativa en las prácticas comunicativas de los actores locales. Palabras claves: prácticas comunicativas, desarrollo local, proyectos de desarrollo local.

(6) Abstract The present investigation was developed in the municipality of Cumanayagua in the county of Cienfuegos starting from a demand of the Council of Municipal Administration (CAM) together with directive of several entities of the territory. The study has as general objective to characterize the talkative practices of the local actors that intervene in the local development projects of the municipality of Cumanayagua. With the purpose of completing the exposed objective, is assumed the qualitative methodology and is used the method of the phenomenology. Among the methods and technical of collection of information are: the analysis of documents, the interview in depth, the participant observation and the reflection group. Their application allowed to gather enough information to carry out a detailed description of the indicators of the analysis categories. It is obtained as main result that the integration lack in the process of administration of the local development and the inefficient employment of the talkative resources, they impact in a negative way in the talkative practices of the local actors. Key words: practical talkative, local development, local development projects.

(7) Índice Introducción ................................................................................................................................................ 1 Capítulo 1: Referentes teóricos .................................................................................................................... 6 1.1 Hacia recuento histórico del desarrollo .............................................................................................. 6 1.1.1 Lo “local” como cualidad fundamental del desarrollo ...................................................................... 9 1.1.2 El desarrollo local en el contexto cubano ........................................................................................13 1.2 La comunicación como herramienta estratégica para el desarrollo local ............................................15 1.2.1 Hacia una conceptualización de comunicación ...............................................................................17 1.2.2 Modelos de comunicación ..............................................................................................................18 1.2.3 Prácticas comunicativas y su importancia para el desarrollo local ...................................................19 1.2.4 Componentes del proceso de comunicación ...................................................................................21 Capítulo 2: Referentes metodológicos.........................................................................................................26 2.1 Descripción del escenario investigativo .............................................................................................26 2.2 Diseño de la investigación .................................................................................................................27 2.2.1 Fase 1: Preparatoria .......................................................................................................................27 2.2.2 Fase 2: Trabajo de campo ...............................................................................................................30 2.2.3 Fase 3: Analítica .............................................................................................................................34 2.3 Fase 4: Informativa............................................................................................................................34 Capítulo 3: Análisis de los resultados ..........................................................................................................36 3.1 Análisis de los resultados por categorías............................................................................................36 3.1.1 Desarrollo local ..............................................................................................................................36 3.1.2 Prácticas comunicativas..................................................................................................................40 3.1 Análisis integral de los resultados ......................................................................................................59 Conclusiones...............................................................................................................................................63 Recomendaciones.......................................................................................................................................64 Bibliografía .................................................................................................................................................65 Anexos........................................................................................................................................................68.

(8) INTRODUCCIÓN. Introducción La temática del desarrollo ha estado presente en el estudio de diversas disciplinas, entre ellas la comunicación social. Esto se debe a la necesidad de fomentar escenarios participativos capaces de impulsar alternativas que contribuyan a la reflexión de los propios individuos sobre las problemáticas de las sociedades. Esto posibilita la determinación de metas y estrategias que transformen la realidad, siempre en la búsqueda de alternativas para lograr gestiones sostenibles de desarrollo. A partir de la crisis que sufrieron los países industrializados en la década del setenta se hizo necesario fomentar nuevas formas de desarrollo centradas en una vertiente de perfil social, cultural y comunitario que superaran cualitativamente la perspectiva economicista, cuantificadora y homogeneizante. Surgen así, otras concepciones que abogan por el protagonismo de los pequeños espacios y se configuran como una respuesta ante la crisis macroeconómica, convirtiéndose la dimensión local en la solución más inminente. Las estrategias de desarrollo a gran escala van cediendo espacio y nacen así, otras alternativas que apuestan por transitar hacia la equidad genérica, generacional y territorial desde el desarrollo endógeno. Para ello, se promueven transformaciones sociales que aprovechan las fortalezas y potencialidades de las pequeñas áreas. Estos elementos positivos están marcados por los recursos potenciales que pueden existir en cada región: las diferentes formas de organización social, la presencia de algún recurso natural, las tradiciones, así como los rasgos identitarios y socioculturales. En países de Europa y América Latina, el desarrollo local se convierte durante la década de 1980, en la estrategia de desarrollo dominante. “En los ochenta, los asuntos locales alcanzaron notoriedad política a nivel nacional y movilizaron comunidades enteras experimentado una profunda revisión, tanto respecto a lo que hacen como a la forma de hacerlo” (Coraggio, 2006, p.21). Se comienza a hablar entonces de desarrollo de iniciativas locales o desarrollo local como la alternativa ante las dificultades que se presentan, orientada a movilizar el potencial humano a través de acciones locales en diversas áreas, como la introducción de nuevas tecnologías, nuevas fuentes de energía, renovación de actividades tradicionales y la revitalización de la pequeña empresa. Ligado a ello se potencia la comunicación como instrumento importante para movilizar los recursos humanos, la formación profesional y la capacitación, “procesos que expresan la revalorización actual de la iniciativa individual y colectiva, con efectos múltiples sobre las sociedades de dinamización efectiva de los tejidos socioeconómicos locales, así como, la entrada en escena de nuevos actores” (Hernández y Azorín, 2012, p.2).. 1.

(9) INTRODUCCIÓN. La finalidad del desarrollo local es obtener una mejoría de la calidad de vida de las personas involucradas en el proceso, así como lograr un progreso económico real. Su fundamento está en acciones económicas, sociales, políticas y culturales, “las que se basan en un crecimiento cualitativo y cuantitativo, en la toma de decisiones transformadoras y en un sistema de políticas públicas que contribuya al fortalecimiento de este proceso, así como a limar las desigualdades sociales” (Iglesias, 2010, p.240). En el proceso de desarrollo local la comunicación desempeña un importante rol como herramienta para la articulación de los actores que intervienen, la identificación de necesidades, la elaboración y realización de acciones en conjunto y el aprovechamiento y creación de espacios para el intercambio y la participación. También puede contribuir a la movilización de las personas para trabajar en metas comunes e impulsar transformaciones sociales, políticas y culturales, que apoyen el alcance de dichas metas. La comunicación, en estrecha relación con los procesos educativos y participativos, tiene la posibilidad de empoderar a los actores de los conocimientos necesarios, para que desempeñen óptimamente la función que les corresponde. En Cuba desde el triunfo de la Revolución, se puede apreciar cómo el enfoque territorial siempre estuvo priorizado en el diseño de las políticas económicas y sociales, con el objetivo de lograr una nivelación en el desarrollo económico de las provincias del país, herencia de la ocupación capitalista norteamericana. Debido a las condiciones existentes de alta centralización del modelo económico, “el nivel territorial difícilmente podía trascender el rol de réplica reducida de las políticas nacionales y quedaba muy poco espacio para opciones de autotransformación local” (Iglesias, 2011, p.247). En la segunda mitad de los noventa, la presencia de la territorialidad tiene mayor énfasis en la reforma cubana. Se comenzó entonces a trabajar en un diseño propio, centrado en la equidad como derecho de ciudadanía y como eje articulador de la política social. Este diseño ha enfatizado la descentralización administrativa (redistribuyendo funciones desde el Estado hacia estructuras de gobierno de base, con la creación de los Consejos Populares); la participación comunitaria, la diversificación de los agentes económicos y el reforzamiento de los programas sociales con base en los servicios públicos comunitarios (Iglesias, 2010, p.12). Sin embargo la comunicación en estas estrategias no ha tenido protagonismo, lo que, según Guzón (2015) se evidencia en la verticalidad de las relaciones entre los actores, la escasa participación popular en la gestión local, las limitaciones en el acceso a información relevante y la ausencia de planeación estratégica en materia de comunicación. En la actualidad Cuba se encuentra en un proceso de reorientación económica hacia una economía de servicios y de exportación de productos de alto valor agregado. Esta realidad abre nuevos espacios y retos para la planificación en los territorios, por lo que las iniciativas municipales para la promoción 2.

(10) INTRODUCCIÓN. del desarrollo son aún más necesarias. En este proceso es vital que se tome en cuenta la cooperación entre los propios individuos y prime la participación y la comunicación entre todos los actores en la planificación de estrategias, planes y acciones que garantizan la sostenibilidad del desarrollo. El municipio de Cumanayagua de la provincia de Cienfuegos ha incorporado, como parte de la estrategia nacional, la iniciativa municipal para el desarrollo local. Una de las vías para la gestión del desarrollo en el territorio es la ejecución de proyectos locales, que se conciben a partir de las prioridades que en la estrategia se han trazado como líneas de desarrollo. En estos intervienen varios actores, tal es el caso de las entidades productivas de la rama agropecuaria e industrial; las no productivas centradas en salud, educación, cultura, planificación física, etc; los centros de gestión del conocimiento y la innovación que se encargan de la asesoría y la capacitación; y la sociedad civil que actúa desde los Consejos Populares. Estos actores desde la posición que ocupan en el entramado social, aportan estrategias a corto, mediano y largo plazo, donde se proponen acciones para solucionar problemas y sostener lo logrado. Sin embargo en el municipio de Cumanayagua se observa poco avance en el cumplimiento de las estrategias de desarrollo, pues los indicadores socioeconómicos, tales como la producción mercantil, la productividad del trabajo y el autoabastecimiento municipal, se han deprimido en los últimos años y el territorio no ha obtenido buenas evaluaciones en las inspecciones realizadas por los órganos centrales del estado. Esto se debe, entre otros factores, a que el proceso comunicativo no se gestiona estratégicamente en función de los objetivos de desarrollo. Los espacios y canales de comunicación no se emplean con eficiencia, lo que propicia la descoordinación entre los actores y el desconocimiento de las tareas y planes de trabajo que realiza cada uno, así como de los resultados que se obtienen. Además, la población ha transmitido inquietudes al Consejo de Administración Municipal con respecto a varios proyectos de desarrollo cuya ejecución los afecta directamente, y a pesar de ser los principales beneficiarios, no tienen conocimiento de elementos vitales como las acciones planificadas, la fecha, objetivos, e incluso su pertinencia. Esto demuestra que en el municipio no se tiene en cuenta a la comunicación como una herramienta clave para la transformación que requiere el proceso de desarrollo local, y por tanto se menosprecia la influencia de las prácticas comunicativas de los actores locales en los resultados de dicho proceso. Por estas razones el Consejo de Administración Municipal, junto a directivos de varias entidades locales, demandan la realización de un estudio donde se profundice en las características de las prácticas comunicativas de los actores que intervienen en los proyectos de desarrollo local. La. 3.

(11) INTRODUCCIÓN. problemática anteriormente descrita constituye el punto de partida para enunciar el siguiente problema de investigación: . ¿Qué características presentan las prácticas comunicativas de los actores locales que intervienen en los proyectos de desarrollo local del municipio de Cumanayagua?. Objetivo general: . Caracterizar las prácticas comunicativas de los actores locales que intervienen en los proyectos de desarrollo local del municipio de Cumanayagua.. Objetivos específicos: . Describir las particularidades del proceso de desarrollo local en el municipio de Cumanayagua.. . Identificar los modelos de comunicación que subyacen en las prácticas comunicativas de los actores locales que intervienen en los proyectos de desarrollo local del municipio de Cumanayagua.. . Describir los componentes de la comunicación presentes en las prácticas comunicativas de los actores locales.. . Determinar el nivel de participación de los actores locales en los proyectos de desarrollo local.. La investigación cuenta con un valor teórico, ya que permite la revisión y sistematización de los principales postulados que sustentan la temática de desarrollo local y de la comunicación para el desarrollo, para lo que se realiza un análisis de las conceptualizaciones de los autores más destacados en la materia tanto a nivel nacional como internacional. Desde el punto de vista metodológico, el estudio ofrece un procedimiento para la caracterización de las prácticas comunicativas de los actores locales del municipio que contribuya a la optimización del proceso de desarrollo local desde la perspectiva comunicológica. En el orden práctico, la investigación satisface la demanda del Consejo de Administración Municipal y aporta una caracterización de las prácticas comunicativas de los actores que intervienen en los proyectos de desarrollo local del municipio, con la que podrán orientarse estratégicamente a potenciar o corregir sus acciones. Además, durante el proceso investigativo se crean espacios de participación, donde los actores tienen la oportunidad de reflexionar en conjunto sobre la situación actual de sus prácticas comunicativas y ofrecer soluciones a las problemáticas identificadas. El informe de investigación se estructura en tres capítulos. En el primero se abordan los referentes teóricos que avalan la investigación mediante el análisis del comportamiento de la temática objeto de 4.

(12) INTRODUCCIÓN. estudio a nivel nacional e internacional y la definición de conceptos de diversos autores sobre desarrollo local, los componentes de la comunicación y las prácticas comunicativas. En el segundo capítulo se refieren las consideraciones metodológicas, donde se describen los procedimientos que se tuvieron en cuenta para el desarrollo de esta investigación y se precisa la alternativa metodológica, el tipo de investigación, la definición de las unidades de análisis, la selección de la muestra y los métodos y técnicas a emplear para la recogida y procesamiento de la información. En el tercer capítulo se expone el análisis de los resultados a partir de los datos aportados por los métodos y técnicas de investigación. Para ello se realiza un análisis por categorías y un análisis integral.. 5.

(13) REFERENTES TEÓRICOS. Capítulo 1: Referentes teóricos 1.1 Hacia recuento histórico del desarrollo El desarrollo, como concepto, se hace público por primera vez en un documento en la Primera Declaración de los Aliados en 1941 y aparece de nuevo en la Carta del Atlántico en ese año. Después se ratificó en la Conferencia de San Francisco en 1945 donde fue fundada la Organización de Naciones Unidas (Hernández y Azorín, 2012, p.2). La Guerra Fría fue el escenario internacional donde surgieron los principales paradigmas y modelos de desarrollo, el enfrentamiento entre los dos grandes bloques adversarios dio lugar a los sustratos ideológicos y políticos más importantes. Estados Unidos, a partir de la hegemonía que logró obtener en el mundo de postguerra, fue definiendo el desarrollo como una invitación a la réplica universal de su sistema político económico y abrió el camino para que sus corporaciones transnacionales comenzaran a convertir al resto del planeta en apéndice de su economía (Garcés, 2012, p.8). En ese contexto internacional surge el paradigma de la Modernización que se consolida entre las décadas ‘40 y ‘50 del siglo XX en los países industrializados, donde ocurre un tránsito de las sociedades tradicionales a las sociedades modernas a través de procesos crecientes de urbanización y el logro de niveles de producción y productividad cada vez mayores. “Los teóricos. de la. modernización se basaron en una orientación claramente evolucionista y el desarrollo alcanzado por las potencias sería el objetivo al que todos los países tendrían que aspirar” (Pérez, 2005, p.5). El desarrollo fue definido como crecimiento económico constante, y los elementos económicos y tecnológicos se configuran como los determinantes con capacidad para impulsar el resto de las esferas de la vida social. Hasta finales de la década de 1960 el concepto de desarrollo se relacionaba con los términos de crecimiento económico y bienestar, medido en aquel entonces por el Producto Interno Bruto (PIB), lo cual permitía clasificar a los países en más o menos desarrollados atendiendo a los resultados en este indicador. Este enfoque, exclusivamente cuantitativo, es superado en le década del ’70 donde comienza a considerarse que para la medición del desarrollo, deben existir otro tipo de condiciones básicas y necesarias que garanticen la realización del potencial humano. En este sentido el eminente economicista cubano Carlos Rafael Rodríguez planteó la diferencia entre desarrollo y crecimiento económico al expresar: “Una economía puede crecer sin que avance hacia su real desarrollo” (Rodríguez, 1976, citado por Alomá, 2010). Esta concepción enfatiza en la necesidad de vincular los aspectos económicos y sociales del desarrollo con el objetivo final de ayudar a transformar los seres humanos.. 6.

(14) REFERENTES TEÓRICOS. A mediados de los ’70 y principios de los ’80 se estudiaron otros modelos de desarrollo como el Paradigma de la Dependencia, que describía el subdesarrollo como polo opuesto del desarrollo. Sin embargo su puesta en práctica no obtuvo resultados eficientes, debido a que provocaron “el crecimiento de la deuda externa, la dependencia tecnológica, la generación de amplias franjas de pobreza y de sectores excluidos y el aumento sostenido de la desigualdad” (Espina, 2002, citado por Pérez, 2005, p.6). De esta forma fue introducido el concepto de Desarrollo Humano, que fue apoyado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La visión del desarrollo enfocado a la producción material, es sustituida por otra centrada en las ampliaciones de las capacidades humanas. Junto a ello, surge una nueva forma de medición del desarrollo basada en el Índice de Desarrollo Humano (IDH). Esta llamada dimensión humana del desarrollo, se ha publicado en sucesivos informes del PNUD desde 1990 y lo comprendía como un proceso mediante la ampliación las oportunidades del ser humano a través de tres dimensiones esenciales: “calidad de vida, longevidad y nivel de conocimiento, las cuales están muy ligadas al nivel de vida de la población y asociado a salud y educación” (Pérez, 2005, p.8). El concepto de desarrollo pierde su carácter estrictamente cuantitativo, para transformarse en un concepto más cualitativo e intangible, lo que resulta un punto de partida para posteriores investigaciones. Las concepciones de desarrollo fueron evolucionando desde una mirada a economicista hacia un enfoque humanista, sin embargo fue en la década de 1980 cuando se inicia a nivel internacional, sobre todo en Europa, un importante giro en las políticas de desarrollo. Antes se imponían con un carácter verticalizado alejadas de las realidades locales, y desde entonces pasan a ser tratadas “de abajo hacia arriba” mediante políticas centradas en promover el protagonismo del desarrollo local. “Se revaloriza la pequeña dimensión como la respuesta acertada a la dinámica acelerada del cambio tecnológico, sustituyendo la creencia en las macrodinámicas, los grandes proyectos y polos industriales, por lo pequeño y lo local” (Iglesias, 2010, p.237). El enfoque centrado “desde abajo” con prioridad de lo local es ampliamente abordado en la literatura, sobre el cual existe todo un debate científico. Diversas maneras de ver el desarrollo surgen en este tipo de enfoque: desarrollo local, regional, territorial, comunitario, etc., pero con un denominador común en el espacio local. Antonio Vázquez Barquero, aborda el desarrollo local desde una posición más económica, en la que “se combina el proceso de crecimiento y el cambio estructural, que mediante la utilización del potencial de desarrollo existente en el territorio, conduce a la mejora del bienestar de la población de una localidad o una región” (Vázquez, 1998, p.23). Este autor español basa sus planteamientos en la 7.

(15) REFERENTES TEÓRICOS. situación económico-social de Europa de aquel entonces, donde el desarrollo local emerge como una respuesta estratégica de los gobiernos de algunos territorios para la transformación y reestructuración de los sistemas productivos. Francisco Alburquerque (2003) considera que el desarrollo local …es un proceso reactivador de la economía y dinamizador de la sociedad local que, mediante el aprovechamiento eficiente de los recursos endógenos existentes en una determinada zona, es capaz de estimular su crecimiento económico, crear empleo y mejorar la calidad de vida de la comunidad local. (Alburquerque, 2003, p.7). Este investigador trasciende su análisis de la reducida visión economicista, pues considera que este proceso no se limita únicamente al desarrollo económico del territorio, sino que “se trata de un enfoque integrado en el cual deben considerarse igualmente los aspectos ambientales, culturales, sociales, institucionales y de desarrollo humano del ámbito territorial respectivo” (Alburquerque, 2003, p.7). Una visión similar comparte la cubana Iglesias (2011) al definir el Desarrollo Local como “un proceso en el que se aprovechan las ventajas locales, sus fortalezas para ir minimizando obstáculos, lograr un crecimiento socioeconómico y transformador, caracterizado por la sostenibilidad económica, medioambiental y la descentralización en la toma de decisiones” (Iglesias, 2011, p.9). Esta autora añade un elemento muy importante, sobre todo para el contexto cubano, que es la descentralización. Además hace énfasis en que este proceso se basa en las iniciativas locales, lo que exige un cambio en la infraestructura de la sociedad e implica nuevas formas de organización en lo económico, político y social. Arocena (1995), destacado sociólogo uruguayo y uno de los exponentes del tema en América Latina, asume “una postura humanista y eminentemente ubicada en la dialéctica global/local” (Bosier, 2001), además de integrar lo social con lo económico. Este autor define desarrollo local como: …trayectorias específicas de desarrollo que se configuran en elementos históricos, geográficos y en mentalidades, pero que no están totalmente predeterminadas, sino que se transforman y evolucionan a partir de las prácticas de los propios actores, combinada con circunstancias y coyunturas que lo favorecen. (Arocena, 1995, p.85). Esta definición alude a la importancia de incluir en las políticas de desarrollo los elementos identitarios y adaptarlos a circunstancias particulares y a la propia dinámica de los actores, quienes se configuran como protagonistas del proceso.. 8.

(16) REFERENTES TEÓRICOS. La presente investigación se adscribe a la concepción de los autores del Centro de Estudios Comunitarios (CEC) de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, quienes incluyen una visión comunitaria y a la vez lo ajustan al contexto nacional: Proceso de superación de contradicciones desde una perspectiva comunitaria en los municipios. En él participan el pueblo, los organismos y sectores de la economía en vínculo con las Asambleas Provinciales y Municipales del Poder Popular, mediante la planificación, organización, ejecución y control de los procesos inherentes al desarrollo, con prioridad en el fortalecimiento de la base productiva en cada territorio de manera integrada y articulada con los intereses nacionales (Rivero et al., 2008, p.11). La definición que ofrece el CEC se ajusta a las líneas de investigación de varios autores cubanos como Guzón (2006), Espina (2006), Portal (2012) y Garcés (2012), quienes asumen lo comunitario como cualidad del desarrollo, alejándose de la comprensión tradicional de comunidad como sinónimo de espacio físico. Desde esta noción se puede entender el proceso de desarrollo local con una visión integradora y perfectamente contextualizada a nuestro país, con la inclusión de los actores que intervienen y el necesario ajuste a los intereses nacionales. Se concibe como un proceso de cambio, no solo desde el punto de vista económico y social, sino también político y cultural donde además de pretender el desarrollo de la localidad como territorio, se valora el desarrollo humano y se aspira a la transformación consciente de las personas. Dado el enfoque dirigido a lo local que se distingue en estas concepciones de desarrollo, se debe analizar cómo esta cualidad influye de forma directa en la gestión del proceso. 1.1.1 Lo “local” como cualidad fundamental del desarrollo Como se ha analizado en las concepciones de desarrollo que se debaten en la actualidad, predomina una mención al espacio local como premisa en las estrategias de desarrollo, no solo a escala nacional, sino también en otros países de Europa y América Latina sobre todo. Es cierto que se emplean otros términos como territorio, región o microrregión, y que la interpretación de lo local no es común a todos los que utilizan el término, pero sí hay coincidencia en la identificación de “dos elementos que forman parte de esa noción: identidad local y territorio” (Arocena, 2002, p.8), el primero como alusión al conjunto de normas y valores para la comunidad y el segundo como base del sentido de pertenencia del lugar. En Cuba autores como Gonzáles y Samper (2006), subrayan que para el caso de nuestro país el municipio es la unidad básica de la organización político-administrativa del Estado, y la Asamblea Municipal del Poder Popular representa a los Órganos del Poder del Estado en la base. Por todo eso, por lo general, cuando se habla de desarrollo local se está hablando de desarrollo municipal. Sin embargo a nivel nacional se ejecutan proyectos que no se enfocan en el desarrollo de un municipio, 9.

(17) REFERENTES TEÓRICOS. sino de un territorio o zona en específico, que aunque pertenece a un municipio desde un punto de vista organizativo, se independizan de cierta forma debido a que interactúan otros actores en condiciones completamente diferentes. Por esta razón, aludir a desarrollo local como sinónimo de desarrollo municipal, es a veces inconcluso. Siguiendo a Coraggio (2006): Lo local no se refiere a algo minúsculo, localista, sino a la condición común de una población que comparte una historia de asentamiento y de vida cotidiana en un territorio de radio variable, cuyos problemas están inmediatamente interconectados, y desde donde se vincula a otras localidades o microrregiones y a su más amplio entorno regional o nacional. (Coraggio, 2006, p.13) Según este autor el término local no hace alusión a un territorio desde la perspectiva geográfica, sino que constituye un espacio donde los sujetos comparten e intercambian su cultura, su cotidianidad e identifican y resuelven en conjunto las problemáticas que surgen en dicha convivencia. Desde esa posición asumir el espacio local como dimensión en los procesos de desarrollo local “ayuda a trascender la visión tradicional que subsume al municipio con todas sus potencialidades en una condición de prestador de servicios, con una autonomía limitada por las tendencias verticalistas y sectoriales, que no valora el potencial endógeno” (Garcés, 2012, p. 37). Lo local se configura entonces, en un territorio portador de una identidad colectiva expresada en valores y normas interiorizados por sus miembros. Según (Espina, 2006) es habitual en el discurso de los investigadores cubanos, “articular la perspectiva del desarrollo local, de más reciente asimilación, con la del desarrollo comunitario, la cual cuenta con una más larga trayectoria en el campo de las investigaciones y la enseñanza” (Espina, 2006, p. 48). Sin embargo, no es desacertado asumir una perspectiva de desarrollo local vinculado a una noción de comunidad, lo cual significa asumir lo comunitario como cualidad del desarrollo. Desde esta óptica se toma a la comunidad desde una mirada sociológica: “comunidad es un grupo social donde transcurren procesos de cooperación y participación en torno a un proyecto colectivo” (Rivero et al., 2008, p. 18). De acuerdo con el investigador Raúl Garcés, del CEC de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, “el fortalecimiento de lo comunitario puede contribuir a la legitimación de las redes de actores en los espacios locales y a potenciar los vínculos sinérgicos entre sí y con los sujetos decisores” (Garcés, 2012, p.35). Enfocar el desarrollo local desde lo comunitario, precisa el establecimiento de vínculos y relaciones, mediados por procesos de participación y cooperación, lo. 10.

(18) REFERENTES TEÓRICOS. que posibilita el desarrollo de una conciencia crítica en la identificación y solución a las contradicciones subyacentes en las prácticas de los individuos. Es importante la construcción de escenarios que creen las condiciones necesarias para la participación social, donde cobran relevancia los actores del desarrollo, los que no solo van a definir su modelo de desarrollo, sino que van a ser decisores activos de dicho proceso. Para esto es preciso identificar y conocer quiénes son los actores sociales y locales. A decir de Obregón (2011), las personas, grupos o instituciones, constituyen actores sociales. Estos están instituidos por todas las personas y entidades fuera o dentro del territorio, los cuales pueden ser: organizaciones sociales de base, sindicatos, movimientos, partidos políticos, iglesias, gremios, instituciones de gobierno, agencias de cooperación internacional, organismos multilaterales, entre otras. (Obregón, 2011, p.8). A partir de esta definición de actor social, se puede determinar el concepto de actor local. Según Arocena (2002) el actor local es aquel cuyo sistema de acción coincide con el sistema de acción local, y cuya actividad contribuye a la gestión del autodesarrollo mediante el despliegue y aprovechamiento de sus recursos, conocimientos y potencialidades, asumiendo un rol de transformador de su propia realidad. (Arocena, 2002, p.44). En esta investigación se asume la clasificación de actores locales que ofrecen (Hernández y Azorín), los cuales serían: • Los gobiernos locales: en quienes recae la responsabilidad de liderar los procesos de desarrollo local. La participación del gobierno es determinante para la articulación de las dinámicas económicas locales con las nacionales. • Las empresas: micro, pequeña, mediana, y grande y de todo tipo (producción, comercio y servicio) • Centros de formación y/o capacitación: para explotar o desarrollar las potencialidades que ofrecen los diversos territorios debe existir un capital humano idóneo a las exigencias del territorio. • La sociedad civil organizada: si el desarrollo económico de una localidad está orientado por una visión estratégica de desarrollo, ésta tiene que haber sido construida tomando en cuenta los puntos de vista de todos los actores de la localidad, dentro de los cuales la población organizada en distintas expresiones es uno de los principales y también otras instituciones de la ciudadanía como las ONG, que pueden ser de distinto tipo y en ocasiones representan un apoyo importante para las localidades en términos financieros y técnicos (Hernández y Azorín, 2012, p.18). De tal modo, el rol social de los actores se define como “el conjunto de funciones, normas, comportamientos y derechos definidos social y culturalmente, un status concreto que se asume en 11.

(19) REFERENTES TEÓRICOS. función de las necesidades y propósitos de la comunidad, y que debe ser asumido y aceptado por sus miembros” (Hernández y Azorín, 2012, p.19). Es por ello que hay actores que según el encargo social que les corresponda, tienen un poder más elevado para tomar decisiones, a los que se les denomina actores decisores. Tal es el caso de los Consejos de Administración Municipal (CAM) y los centros de asesoría y gestión del conocimiento como las universidades, o los Centros Universitarios Municipales (CUM). Para que estos actores desempeñen el rol que les corresponde de forma consciente y espontánea, es vital que se conciba el desarrollo local desde escenarios que propicien la participación. Linares (1996) ofrece una clasificación de lo que denomina niveles de participación, a partir de los grados en que los actores sociales acceden a la toma de decisiones en un proyecto de acción específico: - Movilizativo y de consumo: Proyectos de acción ya elaborados en sus aspectos esenciales, a los cuales sólo resta ejecutar o consumir. - Consulta, discusión y/o conciliación: Proyectos de acción elaborados en sus aspectos esenciales sobre los cuales se pide el parecer, opinión y contribución. Se concilia y se llegan a acuerdos o incluso a decidir algunas alternativas de elementos no vitales. - Delegación y control: Transferencia de poder para aplicar un proyecto ya elaborado en sus líneas esenciales. Pueden hacerse variaciones de acuerdo con las condiciones particulares del escenario en cuestión siempre que no se traicionen sus postulados fundamentales. - Responsabilidad compartida y co-determinación: Intervención en la toma de decisiones que incluye todo un proceso que va desde la identificación de las necesidades y los problemas, la articulación de los objetivos, la formación y negociación de propuestas para la solución, ejecución y evaluación de las acciones y el reparto de los beneficios. Este nivel de participación parte de la acción conjunta de personas y organizaciones de la comunidad creada por sus pobladores, con sus instituciones de gobierno, centros de investigación, enseñanza y producción. (Linares, 1996 citado por Portal, 2003, pp. 83- 84). En su vinculación con las estrategias de desarrollo la participación constituye un medio para lograr la transformación social, por lo que es considerada como el proceso de intervención popular que alcanza su autenticidad en la toma de decisiones. Posibilita además la elección consciente por parte de los sujetos de los proyectos dirigidos a la solución de sus propias contradicciones. Es importante destacar que dicha participación debe ser expresión de una adecuada relación entre los intereses locales y nacionales, entre lo individual y lo social, sin dejar de reconocer los diversos conflictos que pudieran emerger. En este sentido debe ir orientada a potenciar la cultura de lo comunitario y lo local 12.

(20) REFERENTES TEÓRICOS. con apoyo a las iniciativas, la creatividad y la innovación (Dávalos 1998, citado por Hernández y Azorín, 2012, p.21). Debido a que el desarrollo como proceso no se realiza de igual manera en todos los contextos debido a las características peculiares de cada lugar, se hace necesario ahondar en las particularidades de este proceso en nuestro país. 1.1.2 El desarrollo local en el contexto cubano A partir de los años noventa la sociedad cubana, en un contexto de profundos cambios económicos, políticos y sociales, ha ido incluyendo en el diseño de las políticas un nuevo paradigma de desarrollo con inclusión del enfoque local como requerimiento para enfrentar la crisis estructural y coyuntural conocida como período especial. El despliegue de experiencias innovadoras a nivel local en el país durante esta década permite plantearse a inicios del nuevo siglo una reflexión que aporte referentes válidos con cierta capacidad de replicabilidad en otros entornos locales cubanos, atendiendo siempre a la singularidad de cada territorio, pero rescatando aquellos elementos cuya universalidad cumpla funciones modélicas (Figueras, 2005, citado por Obregón, 2011, p.15). Sin embargo no se comienza a trabajar en términos de desarrollo local hasta el año 2011, cuando en el VI Congreso del partido Comunista de Cuba (PCC) se aprueban los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución. En estos se trazan directrices en cuanto al establecimiento de una mayor autonomía de las entidades económicas del país, como empresas o cooperativas, eliminando la elevada centralización existente en la gestión económica. Se plantea que en Cuba “hay 14 lineamientos que directamente hablan de desarrollo local y hay 23 que tocan tareas, acciones, sobre el desarrollo local” (Alarcón, 2012 citado por Garcés, 2012, p.36). La promoción de políticas de desarrollo con énfasis en la localidad en Cuba resulta favorable, debido al papel del Estado y su carácter socialista y porque se trata de un modelo que se esfuerza por evitar la diferenciación y la exclusión social. En el caso de Cuba, el desarrollo local se enfoca como …el proceso mediante el cual esa escala implementa las necesarias transformaciones en las dimensiones ambiental, económico-productiva y político-social, a partir de una proyección estratégica elaborada y un plan que se cambiará y evolucionará con la práctica de los propios gestores. Pero este desarrollo no es totalmente independiente, sino que debe mantenerse interconectado con el entorno y formando parte de la lógica del desarrollo nacional. (Guzón, 2003 citado por Iglesias, 2011, p.248). A pesar del ambiente favorable para el desarrollo local creado por la reforma cubana, su implementación se ve seriamente limitada por un conjunto de obstáculos: el verticalismo y el sectorialismo en las relaciones institucionales; la insuficiente preparación de los actores locales; 13.

(21) REFERENTES TEÓRICOS. limitaciones en la cultura participativa ciudadana y en el manejo y negociación de conflictos; extendidos métodos autoritarios en la conducción de acciones comunitarias (Espina, 2006, p.52). Es por ello que para las condiciones de Cuba es preciso enfocar las políticas de desarrollo local desde lo comunitario como cualidad, otorgándole a la verdadera participación popular primacía en la identificación de las necesidades, la ejecución de las acciones, y en la posterior evaluación y control. Para que los actores aumenten su poder en el proceso de desarrollo, se hace necesario lograr su compromiso total en relación a todos sus problemas, y esto solo se logra si las acciones que se realicen se asumen con una participación activa y consciente. Se considera, además, que “la ampliación de la participación contribuirá decisivamente a la integración social, al fortalecimiento de la legitimidad, del consenso y la comunicación política, junto a la construcción de una ciudadanía activa y comprometida” (Linares, citado por Guzón, 2006). La participación se convierte en un requisito indispensable en la concepción de desarrollo local, la cual sirve no solo para democratizar la sociedad, sino que es una necesidad para la concertación, planificación, ejecución y monitoreo de las estrategias encaminadas al desarrollo local. La descentralización en la toma de decisiones también es esencial para el otorgamiento de autonomía de la localidad, y que de esta forma pueda determinar sus necesidades, identificar sus recursos, establecer sus prioridades y ajustar sus propias políticas para lograr una mayor adecuación a su situación en particular. En este sentido Espina (2006) plantea un conjunto de principios básicos que se deberían tener en cuenta en el caso cubano: - Aprovechamiento y potenciación de las estructuras existentes, teniendo al Poder Popular como legítimo líder del proceso y centrando la atención sobre cuatro direcciones fundamentales: a. El fortalecimiento de las relaciones horizontales. b. La construcción de estilos y métodos de trabajo adecuados para la integración de las diferentes entidades presentes en el territorio. c. La articulación de sujetos y acciones alrededor del eje del gobierno municipal. d. La utilización del Consejo Popular como estructura de gestión para el desarrollo. - Aprovechamiento y ampliación de espacios y canales de participación. - Diseño de la capacitación y de las herramientas para la información. - Gestión del conocimiento. - Identificación y movilización de los potenciales productivos locales. (Espina, 2006, pp.250 - 251). 14.

(22) REFERENTES TEÓRICOS. En la realidad cubana, aun cuando se alcancen indicadores macroeconómicos favorables, se potencia la escala local como determinante en el desarrollo del país, lo que conduce al despliegue de las potencialidades existentes en la misma y a una gestión eficiente y eficaz. “Esto requiere estilos y métodos que integren las decisiones institucionales verticales en función de las necesidades reales de los diferentes territorios, incorporando cada vez con mayor fuerza a todos los sujetos implicados en un proceso horizontal de desarrollo particularmente diseñado” (Guzón, 2008, p. 68). En nuestro país la planificación del proceso de desarrollo se concibe mediante una estrategia (Estrategia Municipal de Desarrollo Local), que contiene las líneas prioritarias que orientan la gestión del proceso. Además se incluyen las debilidades y fortalezas locales y el diseño de las acciones que se deben realizar a corto, mediano y largo plazo que darán cumplimiento estratégicamente a lo planificado. La gestión de proyectos es una de las acciones que permite trabajar en las líneas prioritarias de desarrollo mediante la identificación y el empleo de las potencialidades del municipio. Estos proyectos pueden concebirse desde la colaboración internacional mediante asociaciones con ONG o pueden partir desde la iniciativa local (IMDL) con aporte financiero de los gobiernos provinciales. Los actores en cada territorio deben estar preparados en pos de gestionar con eficiencia dichos proyectos locales. Para ello se precisa la capacitación del capital humano, proveer a empresas y entidades no productivas de recursos materiales deficitarios para llevar a buen término los procesos productivos o de servicios a la población, implementar nuevas tecnologías o buscar alternativas para el empleo de las que ya existen. Además los actores tienen que tener conocimiento de cada línea de desarrollo en el municipio y de cómo ajustarlas a las especificidades de cada entidad. En este proceso la comunicación es fundamental, pues facilita la consecución de estos objetivos. 1.2 La comunicación como herramienta estratégica para el desarrollo local La comunicación cobra importancia en el proceso de desarrollo, por las herramientas que dispone para la generación de espacios y escenarios que contribuyan a la determinación de objetivos, estrategias de desarrollo, así como políticas a seguir y se convierte en un instrumento clave para promover procesos de cambio a nivel político, social, comunitario e individual. “Un modelo participativo de desarrollo a nivel local debería sustentarse sobre un conjunto de bases cuya implementación necesariamente estaría determinada por la articulación de procesos comunicativos” (Portal, 2012, p.70) Como afirma Luis Ramiro Beltrán (1993) “en América Latina han prevalecido tres conceptualizaciones principales respecto de la relación entre comunicación social y desarrollo nacional: comunicación de desarrollo, comunicación de apoyo al desarrollo y comunicación 15.

(23) REFERENTES TEÓRICOS. alternativa para el desarrollo democrático” (Beltrán, 1993, p.1). Además de estas conceptualizaciones se manejan otros términos afines, tales como comunicación horizontal, comunicación popular, comunicación participativa y comunicación para el cambio social. Estos tienen otros significados según diferentes tendencias y actores del desarrollo, pero todos ponen de manifiesto el binomio comunicación – desarrollo, apostando por una comunicación participativa y dialógica. En este sentido Gumucio (2006) afirma que “una comunicación cuyo eje es la participación ciudadana o comunitaria, una comunicación verdaderamente participativa, una comunicación basada en el diálogo, es la que garantiza un desarrollo social apropiado y sostenible” (Gumucio, 2006, p.2). El autor enfatiza en el empleo del término “apropiado”, para aludir al resultado de un proceso de apropiación social, mientras que con “sostenible” se refiere a todas aquellas experiencias que pueden prescindir de insumos externos, y que se desarrollan con la fuerza propia de sus actores sociales. En el proceso de desarrollo las acciones deben trascender la identificación de la comunicación con los mensajes y los formatos de los medios, para asumirla como un proceso sociocultural de intercambio. En esta dirección se dirige la propuesta de (Singhal y Stapitanonda, 1996) cuando afirma que “la comunicación ayuda a fomentar la igualdad entre los grupos sociales, la descentralización de los programas de desarrollo y la integración de viejas y nuevas ideas sobre el desarrollo” (Singhal y Stapitanonda, 1996, citado por Cerdá, 2010, p.23). Independientemente de la definición de desarrollo que se maneje, la comunicación es un elemento clave para potenciar la organización, facilitar el acceso a la información y conocimientos relevantes y dotar a los actores de herramientas para dirigir los procesos de cambio que enfrentan. La comunicación, como infiere Cadavid (2006) contribuye a mirar, de otra manera, a las personas para quienes trabajábamos, para conocer su procedencia, su cultura y preguntarnos cómo hacer que se involucraran en procesos que les eran propios, para construir desde allí ese tejido social y cultural que requerían las transformaciones sociales (Cadavid, 2006, p.8).. Por lo tanto, el papel de la comunicación y por extensión del desarrollo, no es imponer la visión correcta de la realidad sino más bien favorecer el diálogo para facilitar la comprensión recíproca entre distintos puntos de vista. “El sistema creado por la interacción comunicativa bidireccional e interactiva en diversos niveles, crea en los individuos un empoderamiento que les anima a pensar, decidir e implementar sus propios programas de desarrollo” (Cerdá, 2010, p.25).. 16.

(24) REFERENTES TEÓRICOS. 1.2.1 Hacia una conceptualización de comunicación La definición etimológica de comunicar, se encuentra que el término procede del latín communis, que significa poner en común algo con otro, compartir alguna información, ideas, etc., lo que subraya el carácter co -participativo de la acción. Tradicionalmente la definición de comunicación estuvo dirigida a conceptualizarla como el acto o proceso realizado, entre seres humanos por medio de códigos y símbolos que al ser descifrados colocan en un estado de interacción a dos o más personas para dar a conocer una idea, un mensaje, una necesidad, una orden, un concepto y como consecuencia se actuará o no de acuerdo al rechazo o la aceptación de dicho mensaje. Sin embargo, la llamada crisis de los paradigmas que estremeció a toda la ciencia en las últimas décadas del siglo pasado, hizo cuestionarse también los modelos y teorías comunicativas. El proceso de la comunicación comienza a estudiarse en toda su complejidad y en su relación con otros procesos sociales y culturales. En este contexto, la producción teórica latinoamericana se enriquece con los estudios de personalidades como Armando Mattelart y Jesús Martín–Barbero. Ambos hacen grandes aportes a los estudios de recepción y consumo, a partir de sus reflexiones sobre las mediaciones y la apropiación y uso de los mensajes, desde la complejidad de las culturas. Mattelart habla del "retorno al sujeto", del rol activo del receptor y usuario de los flujos y redes de comunicación. Se trata de entender la recepción como un proceso, también, de producción de sentido. Este nuevo paradigma de la recepción activa, centra su atención en los procesos de recepción, uso, consumo y apropiación de la comunicación por parte de sujetos que reinterpretan y resemantizan los mensajes a partir del habitus y otras mediaciones (Pérez, 2013, p.5). Martín-Barbero propone entender la comunicación en sus mediaciones, desde la densidad de las relaciones cotidianas. Según ilustran sus propias reflexiones: Más que de medios, la comunicación se nos hace hoy cuestión de mediaciones, y por lo tanto de un desplazamiento metodológico para rever el proceso entero de la comunicación desde su otro lado: el de las resistencias y las resignificaciones que se ejercen desde la actividad de apropiación. (Martín - Barbero, 1989, p.23).. Uno de los aportes significativos de la década de 1980 fue el de la llamada comunicación popular. Este sería otro de los sellos característicos de los investigadores latinoamericanos, que ponen el acento en la dimensión comunicativa como un insumo para el desarrollo. Paulo Freire, padre de la Educación Popular expresa que “la clave de la comunicación verdadera no es la transferencia, o transmisión del conocimiento, de un sujeto a otro, sino su coparticipación en el acto de comprender la significación del significado. Es una comunicación, que se hace críticamente” (Freire, 1993, p.78).. 17.

(25) REFERENTES TEÓRICOS. Esto demuestra que en América Latina existe la negativa a aceptar la comunicación como entes pasivos y ejecutores de órdenes, sino que se aboga por sentir la necesidad y exigir el derecho de participar, de ser actores, protagonistas, por tanto autores como Noseda (1994), Pascuali (1990) y Beltrán (1998), respectivamente, conciben la comunicación como: - “proceso por el cual un individuo entra en cooperación mental con otro hasta que ambos alcanzan una conciencia común” (Noseda, 1994 citado por Kaplún, 2002, p. 57). - “relación comunitaria humana que consiste en la emisión/recepción de mensajes entre interlocutores en estado de total reciprocidad” (Pascuali, 1990 citado por Kaplún, 2002, p. 58). - “proceso de interacción social democrática basada en el intercambio de signos, por el cual los seres humanos comparten voluntariamente experiencias bajo condiciones libres e igualitarias de acceso, diálogo y participación” (Beltrán 1998, citado por Kaplún, 2002, p. 58). Para efecto de esta investigación, la autora entiende la comunicación como: el proceso de interacción entre dos o más personas que comparten ideas sentimientos y acciones a través de un intercambio de signos compartidos por los actores inmersos en el proceso. Esta interacción implica una acción participativa, un diálogo que tiene que ser recíproco, cuyos mensajes emitidos los representan y reflejan a ellos mismos y que va a tener como respuesta el cambio transformador que se espera en la comunidad. Al respecto Freire plantea que “el cambio está en el diálogo, pero en el verdadero diálogo, aquel que permite la reflexión y su consecuentemente acción, más no aquel considerado como la transmisión de ideas o intercambio de estas” (Freire, 1993, p.34). Así, comunicación y educación popular pueden convertirse en prácticas que contribuyan a propiciar el desarrollo humano en el contexto comunitario a partir de asumir la comunicación dentro del complejo tejido de relaciones sociales y culturales y donde los actores locales comparten, recrean y dan significación a códigos culturales establecidos o a los que como resultado de diversos factores se van incorporando a las prácticas cotidianas. Es a través de estos procesos que se construye la identidad individual y colectiva, por lo que la comunicación desempeña un rol importante en el proceso de desarrollo local. En este sentido el proceso comunicativo adopta uno o varios modelos que reflejan las características que lo identifican en un contexto determinado, por lo que se deben conocer cuáles son esos modelos y qué significa asumirlos. 1.2.2 Modelos de comunicación Mario Kaplún (2002) declara tres modelos que describen el proceso comunicativo basado en las teorías previas de los modelos educativos. El primero se denomina “Comunicación con énfasis en el contenido” o también es conocido como “Comunicación Bancaria” y se rige por el esquema: emisor18.

(26) REFERENTES TEÓRICOS. mensaje-receptor. En él se aprecia al emisor como un comunicador que conoce sobre cierto tema, y transmite su mensaje desde su propia visión con sus propios contenidos, a un lector (u oyente o espectador) cuyo conocimiento al respecto es vano, y este último es percibido solo como receptor de la información. El segundo modelo llamado “Comunicación con énfasis en los efectos o persuasiva” se rige por el mismo esquema, donde el receptor “continúa reducido a un papel secundario, subordinado, dependiente, pero ahora aparece una respuesta o reacción del receptor, denominada retroalimentación, la cual es recogida por el emisor” (Kaplún, 2002, p. 37). Según el autor puede ser percibido como más equilibrado y participativo pero su esencia es la persuasión pues se busca una respuesta, no que los sujetos receptores piensen, discutan la cuestión y tomen una decisión libre y autónoma. El tercer modelo es el la “Comunicación participativa o enfatizada en el proceso”. Se fundamenta en la participación activa del sujeto en el proceso de comunicación. En él se percibió a todo ser humano como dotado y facultado para desarrollar tanto la función de emisor como receptor. Supone un intercambio de mensajes de manera bidireccional y permanente, donde ambos individuos interactúan hasta que alcancen una conciencia común. En esta investigación se considera que el último modelo mencionado es el que debe aplicarse a la realidad del desarrollo local, pues dado su carácter activo intenciona que los individuos piensen y reflexionen para transformar la realidad, abogando por la comunicación dialógica basada en el intercambio de opiniones y experiencias, lo que abre paso a la participación. Es preciso apuntar que en la práctica puede existir la prevalencia de más de un modelo, pues en dependencia de las condiciones del contexto y de las personas involucradas se puede hallar una combinación de las características de cada uno de ellos. Independientemente del modelo que se adopte es importante que los actores locales valoren la importancia que tiene la comunicación en la gestión del proceso de desarrollo local. La comunicación es más que un instrumento de difusión, es el proceso que posibilita el intercambio, la participación colectiva en aras de solucionar necesidades sentidas y de fomentar cambios en torno a la articulación, por esta razón resulta pertinente el análisis de las prácticas comunicativas de los actores que intervienen en el proceso de desarrollo local. 1.2.3 Prácticas comunicativas y su importancia para el desarrollo local Las prácticas comunicativas están presentes en todos los ámbitos de la sociedad y caracterizan la forma de actuar de los individuos según el contexto en que se encuentran, la situación que esté 19.

(27) REFERENTES TEÓRICOS. mediando y los conocimientos y habilidades que posean o puedan adquirir para transformar esa realidad. Los estudios sobre esta categoría son relativamente recientes y se insertan en campos variados como la Psicología, la Sociología, los Estudios Socioculturales y la Filosofía. En la Comunicación Social se destaca la labor de la investigadora Raiza Portal, quien haciendo uso de los aportes conceptuales de Manuel Martín Serrano, Pierre Bordieu, Peter Berger, Thomas Luckmann y Antonio Gramsci, elabora una definición de esta categoría. Así destaca que las prácticas comunicativas, son: Aquellas prácticas sociales en las que intervienen al menos dos actores con funciones comunicativas diferenciadas de acuerdo a las circunstancias en que se desarrollen y que generalmente reproducen las regularidades de sus condiciones de existencia. Están sujetas a una serie de mediaciones (culturales, territoriales, históricas) que dejan en mayor o menor medida su impronta en la forma en que se desarrollan, el alcance que puedan tener, pero también en sus posibilidades de modificación ante cambios en el contexto que signifiquen la apertura de posibilidades diferentes. (Portal, 2003, p.12). La mencionada autora basa su análisis en la relación que se establece entre los conceptos de habitus y de campo, ofrece Bordieu mediante la cual se estima que es posible prever las prácticas. Habitus “es aquello que hace que los agentes dotados del mismo se comporten de cierta manera en ciertas circunstancias” y campo es “una esfera de la vida social que se ha ido automatizando progresivamente a través de la historia entorno a cierto tipo de relaciones sociales de intereses y de recursos propios” (Bordieu, s.f. citado por 2000 en Portal, 2003, p. 64). Así el habitus regulariza la aparición de las conductas sociales, generándose a partir de mecanismos como la incorporación y bajo la influencia de mediaciones del contexto que posibilitan u obstaculizan el ejercicio de las prácticas transformadoras. Otro elemento que tiene en cuenta la investigadora es el concepto de socialización propuesto por Berger y Luckman (1995), el que permite, según estos autores la ocurrencia del proceso de internalización de la realidad objetiva, en realidad subjetivamente significativa. Un elemento que se resalta en este contexto es el papel del diálogo como proceso básico para que se produzca la internalización, donde pueden producirse procesos de legitimación de lo internalizado y, también, la transformación y rechazo de manifestaciones del mundo exterior. Las prácticas comunicativas juegan un rol esencial en el proceso de desarrollo local, pues no se debe obviar la compleja realidad en la que está enclavado este proceso, así como las mediaciones a las que está sujeto. Además mediante los procesos comunicativos es que se establecen relaciones entre la diversidad de actores locales que intervienen, propiciando la articulación entre ellos y la coordinación de acciones. 20.

(28) REFERENTES TEÓRICOS. Gestar el desarrollo local implica la construcción de escenarios con las condiciones necesarias para un nuevo tipo de participación social, por lo que se hace necesario concebir la comunicación desde un paradigma dialógico y liberador. En este sentido se hace necesario fomentar las prácticas comunicativas transformadoras que generen nuevas formas de hacer y de pensar que pretendan reconstruir constantemente la realidad a través de la participación consciente de los actores. Por esta razón el modelo o modelos de comunicación que subyacen en las prácticas comunicativas es un elemento es un elemento esencial a tener en cuenta. En este sentido Portal (2003) afirma que el modelo de comunicación ideal que debe prevalecer en las prácticas comunicativas es el que pone énfasis en el proceso, debido a que Su esencia radica en lograr la transformación consciente sobre la base de relaciones que permitan subvertir prácticas y conductas que reproducen mecanismos de dominación, que en nuestro contexto no se corresponden con los que promueve una sociedad que busca la formación de un ciudadano de actuar consciente, solidario y culto. (Portal, 2003, p.72). Asumir un modelo de comunicación con énfasis en el proceso significa ejercer prácticas comunicativas funcionales entre los actores que permitan la gestión del desarrollo local con un carácter educativo y transformador. Dicha funcionabilidad propicia una participación que conduzca a la reflexión de los actores sobre la realidad en que viven, a partir de un análisis de la misma que permita identificar sus necesidades y problemas y la forma de resolverlos por sí mismos, desarrollando su capacidad de autogestión. Por ello los espacios de comunicación no deben tener el único fin de transmitir informaciones, sino que se deben emplear como espacios para el intercambio de ideas, experiencias y el establecimiento de metas compartidas que conduzcan al trabajo en conjunto. Esto fortalece el sentido de pertenencia, responsabilidad y compromiso para con el rol que cada actor desempeña. A partir de estas concepciones se hace necesario enfocar la comunicación desde una posición horizontal y dialógica en las prácticas comunicativas cotidianas que abra paso a la participación y a la reflexión, elementos vitales para lograr transformación social. Para ello se deben emplear eficientemente cada componente que conforma el proceso comunicativo, de ahí la necesidad de conocerlos. 1.2.4 Componentes del proceso de comunicación Para realizar un óptimo análisis de cómo transcurre el proceso comunicativo, se tienen en cuenta varios elementos que lo conforman, estos son: mensajes, canales, flujos, retroalimentación y barreras. En esta investigación se analiza el empleo de cada uno de ellos en la gestión del desarrollo local.. 21.

(29) REFERENTES TEÓRICOS. Los mensajes se conforman a partir de la información se genera en el proceso de interacción humana y de intercambio entre los sujetos, y pueden referirse tanto a personas, objetos o hechos de la vida cotidiana que resultan relevantes para quienes comparten dicha información (Goldhaber, 1947 citado por Trelles, 2004, p. 66). Los mensajes cumplen diversas funciones que le conceden importancia dentro del ámbito social y organizacional, pues su adecuada orientación permite un buen funcionamiento dentro de las organizaciones y a su vez garantiza las relaciones entre las personas. Son enviados y recibidos de acuerdo a propósitos específicos, en este sentido, Goldhaber (1947) concuerda con Redding (1967) en que existen tres categorías básicas para clasificar los mensajes en una organización: • De tarea: guardan estrecha relación con aquellos productos, servicios o actividades que tienen un especial interés para la organización, tienen la misión de informar a los empleados sobre la manera de realizar su trabajo. Incluyen actividades como capacitación, orientación, establecimiento de objetivos, resolución de problemas, sugerencia de ideas. Están relacionados con el contenido de la producción del sistema. • De mantenimiento: ayudan a la organización a seguir con vida y perpetuarse a sí misma. Entre los mensajes de mantenimiento se incluyen las órdenes, dictados, procedimientos y los controles necesarios para facilitar el movimiento de la organización en función de los objetivos previstos, están relacionados con la realización de la producción. • Humanos: están dirigidos a los individuos de la organización, considerando principalmente sus actitudes, su satisfacción y su realización, se interesan por los sentimientos, las relaciones interpersonales, la moral y el concepto que tienen de sí mismos los empleados (Goldhaber, 1947 citado por Trelles, 2004, p. 68). La circulación de los mensajes se realiza a través de los canales, lo que determina a su vez, el flujo comunicativo. Los canales de comunicación se pueden definir como el método de difusión que se emplea para enviar el mensaje. Son muchos y variados, y teóricamente se dividen de dos grandes grupos: mediatizados y directos (Muriel y Rota, 1980, citado por Trelles, 2004, p.72). Los canales mediatizados son los que se basan en la tecnología para la transmisión de los mensajes, por lo que no existe la interacción física entre emisores y receptores sino el contacto entre ellos está mediado por un objeto externo que determina en gran medida la eficacia o no de la comunicación. Como ejemplo de ello se encuentran el correo electrónico, el teléfono y el internet. Los directos implican la interacción personal cara a cara y su eficacia depende de las habilidades comunicativas individuales. La comunicación cara a cara es muy rica porque permite un total flujo de comunicación y se percibe la retroalimentación al 22.

Referencias

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