¿“En Marcha ” con sus públicos?: un estudio de recepción al noticiero del canal espirituano
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(2) Dedicatoria.
(3) A mami, quien quisiera que el mundo fuese su vientre y yo, un embrión todavía. A papi, ese cerebro de panza grande y piernas cortas, el gigante bajito de la familia, un loco tan cuerdo que puede hacer de papá, de jefe y de humorista en cualquier show de renombre. A Tanita, quien desde niña pensó como grande, ermitaña en su tiempo sagrado con los libros, de exactas palabras y cabellos rizos: la segunda suerte genética de mis padres y mi única hermana..
(4) Agradecimientos.
(5) AGRADECIMIENTOS A Marlene Portelles, mi mami…. Porque sé, que mientras daba puntapiés en el dorso de tu ombligo, tú me imaginabas grande y hasta presentando la tesis con vestido fino y en tacones. A ti, mi mami, porque hoy hago realidad un sueño que no hubiese podido cumplir sin ti. Por los desvelos y la sonrisa hasta en las épocas de tristeza obligada, por dedicarme la vida, a ti, mi mami perfecta: GRACIAS. A Reudilio Rendón, mi papi… Porque miras en colores cuando todo es gris; porque sabes cómo arreglar el fogón y también los problemas; porque le tienes solución a todo: al log5 + log3/ sen X, a la butaca rota, a la PC, al televisor, y a las interrogantes de hija sobre cosas de la vida. A ti, mi papi, porque todo lo que soy y seré, te lo debo. A ti, mi papi perfecto: GRACIAS. A Tania Rendón Portelles, mi hermana… Por la resolución que me inspiran tus ojos; por esa madurez prematura que muchas veces me ha servido de guía. A ti, mi hermanita de chorongos bronceados, porque haré mi defensa y tu corazón esta vez no podrá esconderse: GRACIAS. A mis cuatro abuelitos; a ti también Aello, aunque ya no pueda ver tus ojos, ni reír con tus ocurrencias, ni hacer que huyas de mis cosquillas. A mi familia de La Habana, Holguín, Camagüey, Ciego de Ávila, Santa Clara, Trinidad y Pinar del Río. A todos…porque nos une más que la sangre, el amor: GRACIAS. A Yunier…Por llegar justo a tiempo; porque amarme ha sido el mejor esteroide para este equivocado Sistema Inmunológico; porque me has declarado una y mil veces que tu amor es también crónico. A ti, porque ahora sé que el destino existe: GRACIAS. A los héroes cotidianos de bata blanca….por mi vida. Al Dr. Estévez (“el mejor médico de Cuba”), la doctora Carmen, a Ulises, Iris…a quienes llevan jeringuillas y dan pinchazos que curan…A Maitté, “Madre de las Casas” en el Ameijeiras…A la ciencia, también mi agradecimiento. A Mónica… por aceptar esta jiribilla de tesiante y más; por ser profe y amiga, por estar al tanto cuando la salud me flaqueó; por su ayuda. Por los conocimientos compartidos y su Metodología de la Paciencia, más que de la Investigación; porque, aunque le sobraron motivos, nunca empleó la sombrilla de Chavely…A Grettel, por la guía y los criterios acertados en televisión: GRACIAS A Elizabeth Yera, a ti, mi hermana por parte del corazón, te agradeceré hoy y siempre. Gracias, porque la nobleza no se te pasa de moda; porque ni tres Habanas te destiñen dentro. A ti, gracias, por lo que fue y por lo que será. Te agradezco mi amiga, de antemano, por el mañana que nos espera. A Katia, Yailén, Dona, Maibel, Dairon, Titi, Yadán y Heberto, amigos probados, por llegar y no irse. A Longo y los suyos en el Gigante. A los amigos de mami y papi que nunca faltan. A Alfredo, mi encuestador y estadístico auxiliar. A Miriam y Yamilet, mi familia de Julio A.Mella. A Félix, Carmen y su gente, por la mano en tiempos difíciles. A Páez, por la luz del yoga: GRACIAS A la gente del aula… porque cada uno me enseñó algo, porque soy la misma, más todo lo que me aportaron. A Mauro, Karina, Lore, Chave…Gracias a todo “San Periodismo”, un ensayo para la vida. A mis profesores de la carrera; a Diana, la secretaria y a la decana Ana Iris, por creer ambas en mí; a Viamonte, la nobleza encarnada, el padrino de todos y el mío…A las tías del 900…GRACIAS A Borrego y al colectivo de Escambray, por ser cronistas de su tiempo, porque sueño el mañana haciendo algunas de esas crónicas…A Montos, por la idea de la portada…A Mirelys, también a la Borreguita (Elizabeh) y a Yolanda Brito, por los auxilios bibliográficos. Al colectivo de Centrovisión: Larralde y Arévalo, periodistas, editores, especialmente Luisi y Rasmi. A Yoanqui Rivero y a Adrián Fonseca, por abrirme las puertas al mundo de la imagen. A los televidentes espirituanos… por el tiempo y la sinceridad. A Dios…por todo..
(6) Resumen.
(7) RESUMEN La presente investigación es un estudio de recepción, cuyo objetivo consiste en caracterizar la satisfacción de las necesidades informativas de los televidentes de la ciudad de Sancti Spíritus, de entre 30 y 65 años de edad, a partir de las relaciones interactivas establecidas con los contenidos temáticos del noticiero ―En Marcha‖ de Centrovisión, durante los primeros tres meses del año 2012. El estudio responde a una perspectiva cualitativa, pero tiene en cuenta variables para su medición cuantitativa. Los métodos Bibliográfico-Documental, Análisis de contenido cuantitativo y Fenomenología, así como diferentes técnicas, permitieron recopilar una información óptima para los resultados del estudio, el cual concluye que, durante el primer trimestre del 2012 tuvieron lugar interacciones heterogéneas (descuidadas, complacientes y críticas) entre los públicos y los contenidos de ―En Marcha‖, las cuales implicaron diversas formas de satisfacer las necesidades informativas, según las mediaciones referenciales de edad, género, grado de escolaridad y ocupación. Quedó evidenciado que existen en la ciudad de Sancti Spíritus públicos insatisfechos en interacciones críticas, a partir de procesos de negociación y resistencia. También resultó comprobada la satisfacción de las necesidades informativas en interacciones complacientes con temas específicos, mediante procesos emotivos de identificación y reconocimiento o lecturas preferidas, mediadas referencialmente por la ocupación..
(8) Índice.
(9) ÍNDICE INTRODUCCIÓN -------------------------------------------------------------------------------------------------- 1 CAPÍTULO I--------------------------------------------------------------------------------------------------------- 5 NECESIDADES INFORMATIVAS Y RECEPCIÓN EN LA COMUNICACIÓN DE MASAS ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 5 1.1 La información… ¿una necesidad? ---------------------------------------------------------------------------- 5 1.2 Usar los medios y gratificar necesidades: la hipótesis primigenia del sujeto en actividad ------------- 7 1.3 El receptor, un productor de sentido: Teorías Literarias ---------------------------------------------------- 9 1.4 Los Estudios Culturales: la inspiración europea del paradigma cultural latinoamericano ------------ 11 1.5 Otro paradigma en el horizonte: el retorno al sujeto en los estudios contemporáneos de recepción - -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 13 1.5.1 Recepción: los intersticios de un concepto ------------------------------------------------------------------ 15 1.5.2 Reconocimiento e identificación… ¿interacción con la TV? ------------------------------------------- 19 1.5.3 Mediaciones: el ―ruido‖ a lo latinoamericano ------------------------------------------------------------- 20 CAPÍTULO II ------------------------------------------------------------------------------------------------------ 24 EL CÓMO DE UNA INVESTIGACIÓN: LA METODOLOGÍA --------------------------------------- 24 2.1 Clasificaciones para un estudio -------------------------------------------------------------------------------- 24 2.2 Definición y operacionalización de variables y categorías analíticas------------------------------------- 24 2.3 Métodos y técnicas ---------------------------------------------------------------------------------------------- 30 2.4 Selección del universo y la muestra-------------------------------------------------------------------------- 32 CAPÍTULO III ----------------------------------------------------------------------------------------------------- 34 LA TELEVISIÓN ESPIRITUANA Y SUS AUDITORIOS ----------------------------------------------- 34 3.1 Sancti Spíritus ante el lente ------------------------------------------------------------------------------------ 34. 3.1.1 ―En Marcha‖: la imagen noticiosa de una provincia ------------------------------------------------35 3.2 La teleaudiencia de la ciudad del Yayabo ------------------------------------------------------------------- 39 CAPÍTULO IV ----------------------------------------------------------------------------------------------------- 43 ¿“EN MARCHA” CON SUS PÚBLICOS? ------------------------------------------------------------------- 43 4.1 Una aproximación cuantitativa a las audiencias urbanas del municipio de Sancti Spíritus ----------- 43 4.2 Análisis cualitativo de las estadísticas ------------------------------------------------------------------------ 45 4.3 Ese ―lado otro‖: los públicos y sus necesidades informativas--------------------------------------------- 49 4.4 Cuando interactúan necesidad y contenido… ¿públicos satisfechos? ----------------------------------- 61 CONCLUSIONES ------------------------------------------------------------------------------------------------- 78 RECOMENDACIONES ------------------------------------------------------------------------------------------ 81 BIBLIOGRAFÍA -------------------------------------------------------------------------------------------------- 82 ANEXOS ------------------------------------------------------------------------------------------------------------ 91.
(10) Introducción.
(11) INTRODUCCIÓN ¿Qué significa ―ser receptor‖?, ha sido una de las cuestiones medulares desde los primeros inicios de la investigación mediológica, la cual ha tratado de explicar la relación medios-audiencias desde diversas perspectivas y concepciones. El recorrido de un sujeto pasivo y dominado, que paulatinamente se fue descubriendo hasta llegar a su total reconocimiento, evidencia la naturaleza evolutiva de la reflexión comunicológica en torno al proceso de recepción. Las investigaciones actuales miran al sujeto y reconocen su actividad, su participación activa en una relación no lineal, sino multidireccional y esencialmente, interactiva. Así, el estudio de las audiencias se convierte en una plataforma de investigación de los procesos culturales de las sociedades massmediatizadas; y el encuentro entre medios, textos y audiencias representa uno de los terrenos de mayor fertilidad a la hora de comprender la estructuración de la vida cotidiana. La televisión, especialmente, ocupa un espacio importante en la cotidianidad de las sociedades contemporáneas, amén del ya reconocido ―mal de ojo de los intelectuales‖ hacia este medio, donde un grupo de ilustrados critica, reprende y sataniza la TV, considerada como expresión de ignorancia y baja cultura (Martín-Barbero, 1996). Sin embargo, según Lull (1988; citado en Huerta, 2004), en muchas partes del mundo la televisión es uno de los factores que contribuyen a una tendencia de quedarse en casa. Y es que los sujetos acuden a la pantalla chica en la búsqueda constante de satisfacciones a sus necesidades humanas, donde la información deviene urgencia y prioridad. Es la necesidad de estar informado, una de las que generan deseo e interés por determinado espacio, en un canal específico, a una hora concreta e impulsan la conducta de los seres humanos hacia los medios de comunicación, principalmente el audiovisual. Los espacios televisivos no logran los efectos deseados en su audiencia, sino que la efectividad depende de la capacidad que tenga el medio para gratificar las particulares necesidades informativas de uno o varios segmentos específicos del público, las cuales varían según sus condicionamientos individuales y socioculturales. Edad, género, grado de escolaridad, ocupación, zona de residencia y nacionalidad constituyen algunos de los aspectos mediatizantes e influyentes en la manera que tienen los sujetos de satisfacer sus necesidades de información con los referentes mediáticos; por lo que se entablan diversos modos de interacción, en dependencia de estas condicionantes. Las formas de interactuar resultan tan disímiles como lo es la propia subjetividad humana, donde no existe una sola lectura ni una única reacción. Encontrarse reflejados en pantalla, identificarse con lo propio y lo ajeno, reconocerse a sí mismos y al mundo que les rodea, hallar respuesta a las dificultades cotidianas devienen signos inherentes a una manera de interactuar, donde emisores y receptores quedan complacidos. Sin embargo, muchas veces, el quehacer periodístico está bien distante de los deseos y expectativas de sus destinatarios.. -1-.
(12) La capacidad crítica de los receptores es considerable como para realizar interpretaciones más autónomas e inteligentes, usar creativamente la televisión, negociar, resistir y aun contraponer significados o «resemantizarlos» a partir de los referentes televisivos, pues el sujeto cobra protagonismo, su papel es el de personaje central, ya no más ―lado oscuro de la recepción‖ (de Sousa, 1995). Es por ello, que resulta verdaderamente útil conocer quiénes conforman los públicos, cuáles son sus aspiraciones, motivaciones, intereses y gustos televisivos para responder en mayor medida a sus requerimientos. Aunque, no es menos cierto que estas cuestiones devienen acertijos teóricos para los estudiosos de la recepción, rompecabezas analíticos, según el propio Guillermo Orozco (2008), que vuelven bastante esquizofrénico el desafío de los investigadores por comprender y trascender la situación de las audiencias, las cuales se posicionan efímeramente frente a lo que ven y escuchan, en una búsqueda desesperada de placer, muchas veces insatisfecha o emborrachada, solo momentáneamente, por sus gratificaciones televisivas. Estas estancias pasajeras, pero perennes, en enclaves perceptivos y emocionales, unidas a críticas, incluso apocalípticas e inmovilizadoras, permiten advertir los malestares televisivos de los públicos. Sin embargo, en concordancia con Orozco (2001a), de todas maneras poco se ha hecho en el terreno académico, y esto quizá se deba a limitaciones presupuestarias o a la falta de interés o imaginación para desarrollar una descripción densa de las tramas culturales en cuyo seno tienen lugar los procesos interactivos, antes, durante y después de la exposición televisiva que, en definitiva, es un particular proceso en el marco de la producción social de sentido. En Cuba, particularmente, las tendencias más relevantes de los estudios de recepción se han enfocado hacia la medición y descripción de la audiencia1, investigaciones que ―se caracterizan, salvo excepciones, por el empirismo, por su enfoque cuantitativo y por la ausencia de un basamento teórico que contribuya a la interpretación científica de los resultados‖ (Alonso, 1999: 5). El telecentro de la provincia de Sancti Spíritus, específicamente, el noticiero ―En Marcha‖ no constituye excepción; de ahí, que resulten necesarios estudios de recepción más exhaustivos y rigurosos, desde las posibilidades que ofrece un enfoque cualitativo, por lo que el presente Trabajo de Diploma propone como: PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN ¿Cómo satisfacen las necesidades informativas los televidentes de la ciudad de Sancti Spíritus, de entre 30 y 65 años de edad, a partir de la interacción sostenida con los contenidos temáticos del noticiero ―En Marcha‖ de Centrovisión, durante el primer trimestre del año 2012?. 1. El Centro de Investigaciones Sociales de la Radio y la Televisión, así como los Departamentos Metodológicos de los diversos órganos de prensa dirigen sus pesquisas mayormente hacia la caracterización de las audiencias en función de un conjunto de variables sociodemográficas.. -2-.
(13) OBJETIVO GENERAL Caracterizar la satisfacción de las necesidades informativas de la teleaudiencia espirituana, a partir de la interacción sostenida con las temáticas tratadas por el noticiero ―En Marcha‖ de Centrovisión, durante el período de enero a marzo del 2012. OBJETIVOS ESPECÍFICOS 1. Determinar el índice de audiencia del noticiero ―En Marcha‖ de Centrovisión en los televidentes de 30 a 65 años de edad que residen en la zona urbana del municipio de Sancti Spíritus y la distribución de dichos públicos, según edad, género, grado de escolaridad y ocupación, así como la frecuencia de exposición al programa. 2. Identificar las necesidades informativas de los auditorios de la ciudad de Sancti Spíritus, comprendidos entre 30 y 65 años de edad. 3. Identificar las temáticas tratadas por el noticiero ―En Marcha‖ y la frecuencia de aparición durante el primer trimestre del 2012. 4.. Caracterizar la interacción que sostienen los televidentes espirituanos con los contenidos temáticos del noticiero ―En Marcha‖.. 5. Describir la satisfacción de las necesidades informativas de los habitantes citadinos de la capital provincial, a partir de los tipos de interacción sostenidos con las temáticas del noticiero ―En Marcha‖. 6. Caracterizar la mediación referencial que interviene en la satisfacción de las necesidades informativas de la teleaudiencia espirituana, atendiendo a edad, género, grado de escolaridad y ocupación. 7. Determinar el lugar que ocupa el noticiero ―En Marcha‖ de Centrovisión dentro de las opciones mediáticas para satisfacer las necesidades informativas del público de la ciudad de Sancti Spíritus, comprendido entre 30 y 65 años de edad. El estudio está respaldado por la dirección del canal y el colectivo del noticiero espirituano de televisión, quienes aseguran no contar con investigaciones cualitativas sobre sus públicos, los que son, en definitiva, los auténticos evaluadores de la labor reporteril y el motivo de existencia de todo programa televisivo. Los periodistas y realizadores de ―En Marcha‖ reconocen la importancia de estas investigaciones en aras de acercarse más a la gente, a lo que quiere y busca en los medios, y de esta manera poder conjugar las temáticas dictaminadas por la política editorial del país y las necesidades informativas de los espirituanos. El noticiero estelar de Centrovisión resultó escogido como la unidad de estudio, debido a que constituye el programa informativo más importante del canal, con una historia de casi 14 años en el aire y según estudios del Departamento de Investigaciones Sociales sobre la programación del telecentro en su totalidad, ―En Marcha‖ ocupa el tercer lugar entre los más sintonizados del canal. -3-.
(14) Estructuralmente, el informe de investigación está compuesto por: Capítulo I: Se realiza una revisión analítica del recorrido teórico de los estudios de recepción, desde que comenzó a reconocerse el papel activo de los sujetos con la investigación de los Usos y Gratificaciones, hasta el Paradigma Cultural Latinoamericano de la recepción activa. Capítulo II: Quedan trazadas las coordenadas metodológicas de la investigación, donde resultan expuestas la perspectiva, el tipo de investigación, los métodos y técnicas, el muestreo, así como la conceptualización y operacionalización de las variables y categorías analíticas. Capítulo III: Constituye el marco referencial del estudio. Se tratan cuestiones sobre la televisión espirituana, el surgimiento, desarrollo y desempeño actual del noticiero ―En Marcha‖, así como las principales características de la teleaudiencia del Yayabo y su entorno, el cual conforma el contexto socio-psicológico de los destinatarios, influyente en los modos de interacción y satisfacción de sus necesidades informativas. Capítulo IV: Recoge los resultados del estudio. Después de la aplicación de los diversos métodos y técnicas, se identifican las necesidades informativas de los públicos urbanos de la capital provincial, comprendidos entre 30 y 65 años de edad, así como los temas tratados por el espacio; lo que permite caracterizar los modos heterogéneos de satisfacer las necesidades informativas que tienen los televidentes espirituanos, a partir de los tipos de interacción sostenidos con las temáticas del noticiero ―En Marcha‖, donde intervienen las mediaciones referenciales de edad, género, grado de escolaridad y ocupación. Así, pudieron comprobarse en la teleaudiencia del Yayabo interacciones descuidadas, complacientes y críticas, que implicaron formas diversas de satisfacer las necesidades informativas. En el informe, además, se ofrecen conclusiones, recomendaciones, las referencias bibliográficas, así como los anexos. La tesis ¿“En Marcha” con sus públicos? Un estudio de recepción al noticiero del canal espirituano, penetra en ese proceso interactivo entre receptores y contenidos, donde autonomía y dependencia, identificación y desarraigo, acuerdo y discrepancia se conjugan en la recepción.. -4-.
(15) Capítulo Teórico.
(16) CAPÍTULO 1 NECESIDADES. INFORMATIVAS. Y. RECEPCIÓN. EN. LA. COMUNICACIÓN DE MASAS 1. 1 La información… ¿una necesidad? Al adentrarse en el mundo teórico de las necesidades, resulta posible hallar que las denominadas como informativas no provienen del terreno exclusivo de la investigación mediológica. Indiscutible resulta el hallazgo de la Hipótesis de Usos y Gratificaciones, primera concepción teórica que propuso relacionar las necesidades humanas y la recepción en la comunicación de masas. Sin embargo, la necesidad deviene fundamento histórico de la ciencia psicológica sobre la experiencia y el comportamiento humanos, por lo que la conducta de ―ser receptor‖, asumida por el hombre para satisfacer sus particulares necesidades informativas, no solo encuentra explicación en los presupuestos comunicológicos sobre la recepción. Las postulaciones en el campo de la comunicación de masas, únicamente llegan al concepto epidérmico de la información en tanto necesidad y no penetran en los mecanismos psicológicos y sociales que intervienen al asumir ―algo‖ bajo el calificativo de ―necesario‖ —en este caso, la información. Por ello, este primer acápite pretende acercarse a las necesidades informativas, desde la perspectiva de la Psicología; análisis que luego permitirá darle sentido a la relación entre necesidad y recepción, aporte de la investigación comunicológica que constituyó el inicial reconocimiento del receptor activo. En los estudios psicológicos existen múltiples criterios sobre las necesidades, sus clasificaciones y funciones. La presente investigación tomará de los presupuestos desarrollados por varios autores (Rubinstein, 1967; Petrovski, 1985; Predvechni y Sherkovin, 1986; Juan José Calva, 1991; Devadason y Lingham, 1996; Zoe Bello y Julio César Casales, 2005), los cuales concuerdan en concebir a la necesidad como el incentivo, motor, motivación o impulso para la actividad o acción del ser humano. Así, la necesidad humana es definida como ―la cualidad estable de la personalidad, portadora de un contenido emocional constante, que orienta al sujeto en una dirección igualmente estable de comportamiento, en forma de relación o de realización con objetos o personas, garantizando en este proceso la expresión activa y creadora de la personalidad‖ (Bello y Casales, 2005: 81) o también ―la necesidad es un estado del ser humano que expresa su dependencia de las condiciones concretas de existencia, la cual actúa de estimulante para la actividad del hombre‖ (Petrovski, 1985: 94). A consideración de Predvechni y Sherkovin (1986: 75), la necesidad es ―un estado psíquico relativamente estable del individuo, que se caracteriza por la atracción hacia los objetos y fenómenos que siente como condición indispensable de la existencia de la personalidad‖. Por su parte, J. L. Rubenstein (1967: 510) considera que ―las causas comunes de la voluntad y de la emoción se hallan en las necesidades: si tomamos conciencia de un objeto, del cual depende la satisfacción de nuestras necesidades, se despierta el deseo en nosotros orientado hacia él‖. Así, la necesidad está relacionada con los deseos y los intereses de los individuos, pues da lugar al deseo de disponer de ese objeto, apropiado a dar satisfacción y al interés de quererlo conocer. ―De ahí que los. -5-.
(17) intereses sean los motivos específicos de la actividad cultural, y en especial de la cognoscitiva del ser humano‖ (Rubenstein, 1967: 692). Por tanto, las necesidades informativas como subconjunto de esa amplia actividad cognoscitiva del hombre, impulsan el deseo y el interés de los individuos por determinados espacios en los medios de comunicación —―objetos‖— apropiados a brindarle satisfacción. De esta manera, las necesidades de información actúan de estimulante para el consumo mediático, una actividad propia del hombre, ―ya que los motivos motrices de la actividad de la persona son las diferentes necesidades‖ (Petrovski, 1985: 95), las cuales poseen un marcado condicionamiento social, pues adquieren contenidos determinados, según las condiciones de vida que fijan la manera en que se satisfacen. A diferencia de Petrovski (1985), Devadason y Lingham (1996; citado en Núñez, 2004) entienden las necesidades de información no como la dependencia de las condiciones de existencia, sino como una carencia, ―lagunas en el conocimiento actual del usuario, las cuales permanecen latentes en el hombre y se reflejan en la búsqueda constante de conocimientos que lo impulsan a la acción‖. El psicólogo cubano Israel Núñez Paula (2004) coincide en este aspecto con Devadason y Lingham: ―las necesidades de información surgen de las personas cuando se encuentran en una situación en la que requieren determinado conocimiento. Es entonces, cuando el sujeto recibe un estímulo, que resulta en la necesidad de información, la que el sujeto trata de satisfacer. De esta forma, las necesidades de información son el resultado de los problemas que se le presentan al individuo en una situación específica‖ (Núñez, 2004). Estas concepciones restringen la necesidad a la aparición de una circunstancia concreta, la cual ha de desaparecer cuando transcurra esta coyuntura o sea satisfecha; sin embargo, las necesidades informativas tienen un carácter permanente: ―(…) las necesidades existentes nunca son satisfechas del todo, por lo que requieren una actividad diseñada para alcanzar o mantener la satisfacción. A medida que las necesidades son satisfechas, emergen nuevas de un orden superior‖ (Petrovski, 1985:100). Además, ―el proceso psicológico de búsqueda de satisfacción, integra en sí mismo momentos de insatisfacción, lo cual, aunque contradictorio, representa a su vez el dinamismo del comportamiento humano‖ (Bello y Casales, 2005: 81). Por otro lado, Núñez Paula (2004) reconoce el carácter específico y peculiar de las necesidades informativas; acierta al hacer referencia a las particularidades que adquieren para cada individuo en especial, según las características socio-psicológicas de la persona y de la comunidad o grupo al que pertenece. Según Juan José Calva (1991; citado en Núñez, 2004) las necesidades de información. ―varían entre unos y otros, es decir, que dependen del nivel de estudios, actividad que realiza y la propia motivación interna del usuario‖. Además, señala que cualquier necesidad en particular surge en un contexto socio-histórico concreto. Este aspecto deviene punto de convergencia entre la teoría psicológica y los estudios de recepción en la comunicación de masas.. -6-.
(18) 1.2 Usar los medios y gratificar necesidades: la hipótesis primigenia del sujeto en actividad Las necesidades y sus funciones en la acción del hombre no se asumían como fundamento para la actividad humana de ser receptores de los medios de comunicación en los primeros estudios sobre el consumo mediático. Alrededor de los años 40, la corriente empírico-experimental había señalado el papel de los procesos psicológicos en el efecto de la persuasión; mas, perduraba el esquema «causaefecto» de la inicial teoría hipodérmica, aunque ―integrado en un marco de análisis que se va complicando y extendiendo‖ (Wolf, 2005: 17). Entre los resultados más importantes de esta corriente sobresale la determinación de diversos factores que intervienen en el proceso comunicativo: Los factores relativos al mensaje y los factores relativos a la audiencia, como el interés por adquirir la información, además de la exposición, percepción y memorización selectivas. El presente estudio tiene en cuenta el factor de la percepción selectiva referido a la audiencia, donde queda planteado que existe un campo de aceptación, el cual puede dar lugar al efecto de la asimilación, cuando las diferencias de opinión entre el emisor y el receptor son muy sutiles, es bajo el nivel de implicación del receptor en el tema y existe una actitud positiva hacia el comunicador. También se señala la existencia de un campo de rechazo, si hay diferencias importantes entre la opinión del emisor plasmada en el mensaje y los criterios del receptor, alta implicación personal del destinatario en el tema y una actitud negativa ante el comunicador. Sin embargo, a pesar de que dichos presupuestos evidencian la complejidad de los elementos influyentes en la relación comunicativa, al incluir el papel que juegan las barreras psicológicas individuales, no es hasta finales de los años 60 y mediados de los 70 del siglo pasado que se atisba una evolución teórica en las concepciones de la Mass Communication Research. Bajo la influencia de los postulados sociológicos del estructural-funcionalismo2, una nueva teoría iluminaba el camino hacia lo que se considera hoy como el despertar del sujeto: La Hipótesis de Usos y Gratificaciones. De la inicial teoría de la acción, de sello conductista, perteneciente al Modelo de Efectos, que aseguraba la reacción o respuesta inmediata de los miembros del público ante los estímulos del emisor, se pasa a entender la efectividad de los medios masivos como consecuencia de las gratificaciones a las necesidades experimentadas por el receptor: ―los media son eficaces si y cuando el receptor les atribuye dicha eficacia, sobre la base justamente de la gratificación de las necesidades‖ (Wolf, 2005: 39). De esta manera, la esencia de los Usos y Gratificaciones consiste en relacionar el consumo y el uso de los media con la estructura de necesidades que caracteriza al destinatario. (Alonso, 1999).. 2. En la teoría funcionalista las interrogantes dejaron de enfocarse en los efectos, para centrarse en las funciones de la comunicación de masas en la sociedad. Aunque, en la Hipótesis…la variante del funcionalismo radica en estudiar las funciones que los mensajes mediáticos cumplen no solo a nivel social, sino de manera individual, por lo que devino el desarrollo empírico más consistente del funcionalismo (Alonso, 1999). -7-.
(19) Aunque, sus exponentes Eliu Katz, Michael Gurevitch y Jay G. Blumler (1973; citado en Vidal, 2002) reconocen que existen otras fuentes de gratificaciones ajenas a los medios, como la familia, los amigos, entre otras alternativas funcionales y que los medios sostienen estrecha competencia con ellas. Quedan entonces superadas las anteriores concepciones acerca de la sociedad de masas y comienza a reconocerse la importancia del contexto socio-psicológico del receptor, sus experiencias y motivaciones: ―Los mensajes son disfrutados, interpretados y adaptados al contexto subjetivo de experiencias, conocimientos y motivaciones del destinatario‖ (Merton, 1982; citado en Alonso, 1999: 34) La cuestión ya no estriba en qué hacen los medios con las personas, sino qué hacen las personas con los medios (Wolf, 2005). El sentido inverso de la pregunta le otorga por vez primera un carácter activo a ese receptor que antes se asumía en total pasividad. Si con el Modelo de efectos la iniciativa partía del emisor con la intención de manipular, persuadir o influenciar, ahora ―corresponde al miembro del público buena parte de la iniciativa de vincular la gratificación de la necesidad y la elección de los medios‖ (Katz, Blumler y Gurevicht, 1974; citado en Vidal, 2002: 46). El receptor es quien determina si habrá o no un real proceso comunicativo. Así, la elección de los medios masivos y las maneras de usarlos por parte de la audiencia responden a sus propias necesidades (Vidal, 2002). El porqué la gente presta atención a algunos canales y mensajes en particular, qué satisfacciones esperan y reciben por parte de los medios y qué usos hacen los individuos de las propuestas mediáticas, devienen cuestiones medulares de esta hipótesis. De acuerdo a las funciones psicológicas y sociales de la comunicación de masas, los estudiosos KatzGurevitch-Haas (1973; citado en Wolf, 2005: 40) proponen cinco clases de necesidades que los mass media satisfacen: ―Las Necesidades cognoscitivas (adquisición y refuerzo de los conocimientos y de la comprensión); Necesidades afectivas-estéticas (esfuerzo de la experiencia estética, emotiva); Necesidades integradoras a nivel de la personalidad (seguridad, estabilidad emotiva, incremento de la credibilidad y del status); Necesidades integradoras a nivel social (refuerzo de los contactos interpersonales, con la familia, los amigos...) y las Necesidades de evasión (relajación de las tensiones y de los conflictos)‖. Por su parte, Denis McQuail (1991; citado en Vidal, 2002) ofrece una clasificación diferente de las posibles necesidades a satisfacer o funciones individuales en relación con el uso de los medios: De información: engloban las necesidades de buscar acontecimientos y condiciones pertinentes en el entorno inmediato, en la sociedad y en el mundo; de encontrar consejo sobre cuestiones prácticas, de opinión y de toma de decisiones; de satisfacer la curiosidad y el interés general; aprender y autoeducarse y obtener sensación de seguridad a través del conocimiento. De identidad personal: cuando para el receptor resulta necesario buscar refuerzo de los valores personales, así como modelos de comportamiento e identificarse con otros individuos apreciados como modelos y obtener intuiciones acerca de sí mismo. De interacción social e integración, en tanto el individuo tiene la necesidad de obtener intuiciones acerca de las circunstancias de otras personas o de empatía social, alcanzar un sentido de pertenencia con respecto a los otros, hallar una base para la conversación y la interacción social, además de capacitarse. -8-.
(20) para conectar con la familia, los amigos y la sociedad. También reconoce las de entretenimiento que se traducen en las necesidades referidas a la búsqueda de evasión o distracción de los problemas. La presente tesis tiene en cuenta las tipologías propuestas por Denis McQuail y los representantes de la Hipótesis..., pero concentra su interés en las necesidades informativas o de información, pues se investiga sobre el proceso de recepción de un espacio noticioso. No en vano, los estudios sobre los Usos y Gratificaciones emergen como la primera idea —aunque impregnada de ―debilidades‖3— sobre el proceso de recepción activa en las investigaciones mediológicas. La ausencia del ―examen de las grandes estructuras sociales y mediáticas que le sirven de contexto al uso individual de los medios‖ (Jensen y Rosengren, 1997; citados en Alonso, 1999: 11), constituye la cuestión más reprochada desde el punto de vista teórico y práctico. Es cierto que el proceso de recepción es considerado desde una perspectiva más compleja y definitivamente activo; sin embargo, esta actividad está limitada a la libertad del sujeto en la selección de los mensajes. Así, la Hipótesis de Usos y Gratificaciones solo marca el punto de partida hacia la total comprensión de la complicada actividad de ―ser receptor‖.. 1.3 El receptor, un productor de sentido: Teorías Literarias Los aportes de las Teorías Literarias en la concepción del receptor activo constituyen, sin dudas, un momento de singular relevancia en el ámbito de las investigaciones mediológicas, como superación o evolución del paradigma norteamericano. Estos enfoques de la recepción se caracterizan por su raíz científica, cuyo objeto de investigación versa en ―la función de construcción y deconstrucción del texto que tiene lugar mediante la lectura como condición necesaria del funcionamiento del texto mismo‖ (Eco, 1992; citado en Alonso, 1999: 13). La recepción es entendida como parte integrante de la obra, de manera que no puede existir el texto artístico sin la activa cooperación del lector. El aserto subyacente en cada una de estas tendencias es que el funcionamiento de un texto (no verbal, también) se explica tomando en consideración, además, o en vez del momento generativo, el papel desempeñado por el destinatario en su comprensión, actualización e interpretación, así como la manera en que el texto mismo prevé esta participación (Eco, 1992; citado en Vidal, 2002: 65-66).. Entre la diversidad de perspectivas4 que pertenecen a las llamadas teorías estético-literarias, resulta de importancia para la presente tesis la comprensión semiótica de los fenómenos comunicativos, liderada especialmente por el reconocido semiológico italiano Umberto Eco. La teoría semiótica no solo posee el mérito de entender los procesos culturales como procesos de comunicación; sino que además introduce nuevos conceptos, heredados en nuestros días por las investigaciones cualitativas de audiencia: ―significación‖ y ―producción o construcción de sentido‖.. 3. Según Mauro Wolf (2005), continúa entendiéndose el uso de los medios como destinado a una finalidad, aunque de manera invertida. Además, se acentúa la idea de una audience como conjunto de individuos escindidos del ambiente y del contexto social, por lo que se trata de una perspectiva sumamente atenta a los aspectos individualistas. 4 La estética de la recepción, representada por Wolfgang Iser y Hans Robert Gauss de la Escuela de Constanza alemana; la semiótica interpretativa de Umberto Eco; el dialoguismo del teórico ruso Mijail Bajtin; y la gramática transformacional constituyen los enfoques agrupados en estas teorías.. -9-.
(21) Inicialmente, el modelo semiótico-informacional y luego, el semiótico textual penetran en la estrecha relación entre el texto y el lector. En el primero, se concibe la comunicación no como mera transferencia de información, sino conversión de un sistema en otro, donde la concordancia de códigos y subcódigos entre emisor y receptor resulta indispensable para un desenlace feliz del proceso. Sin embargo, muchas veces, los códigos y subcódigos no coinciden, en dependencia de las diferencias de contextos, circunstancias y características personales entre los sujetos que emiten y los que reciben los textos. Así, existen múltiples posibilidades de interpretación: «Decodificaciones fértiles», cuando enriquecen el mensaje original y «Decodificaciones aberrantes», como traición a las intenciones del emisor. La propia multiplicidad de los códigos y la indefinida variedad de los contextos y circunstancias hace que un mismo mensaje pueda codificarse desde puntos de vista diferentes y posreferencia a sistemas de convenciones distintas. La denotación básica puede entenderse como el emisor quería que se entendiera, pero las connotaciones cambian simplemente porque el destinatario sigue recorridos de lectura diferentes a los previstos por el emisor (Eco, 1980; citado en Medina, 2005: 14).. Amén de estas contribuciones innegables de la propuesta inicial de Eco, a consideración de Mauro Wolf (2005: 73), ―el modelo semiótico-informacional se ha visto pues «confinado» al ámbito del análisis de los mensajes, de sus códigos, de su estructura comunicativa. Se afirmaba así un momento fundamental en la revisión de la teoría comunicativa‖. No por mero capricho teórico en el modelo semiótico-textual, Eco enriquece su idea germinal. La nueva propuesta constituye un instrumento más apropiado para la interpretación de problemas específicos de la comunicación de masas (Wolf, 2005). La concepción del texto o conjuntos textuales adquiere connotaciones diferentes a lo que sería el mensaje en el paradigma clásico, pues el texto deviene una matriz de construcciones que permite resultados opcionales: El texto está plagado de espacios en blanco, de intersticios que hay que rellenar. Es un mecanismo perezoso (o económico) que vive de la plusvalía de sentido que el destinatario introduce en él. Todo texto requiere la cooperación del lector. Todo texto es incompleto y debe ser actualizado (Eco; citado en Alonso y Saldrigas,. 2006: 86). Según este modelo, los destinatarios no reciben un solo mensaje, sino varios, tanto en sentido sincrónico5, como en sentido diacrónico6. La diacronía, específicamente, es tenida en cuenta para la presente investigación. El estudioso italiano también desarrolla los conceptos de lector y autor «modelos», así como la idea de textos abiertos y textos cerrados (Alonso y Saldrigas, 2006). Indudablemente, el carácter negociado de la relación texto-lector es perfectamente modelado, pues resultan imprescindibles los ―pactos de lectura‖ para lograr conciliar el ―saber hacer‖ con el ―saber reconocer‖, ambas, actividades respectivas del emisor y el receptor que demuestran la marcada asimetría del proceso, en dinámica activa. La contribución esencial de dicha perspectiva consiste en el valioso desplazamiento que significa la comprensión de la actividad de la audiencia, no ya en términos de «selectividad», sino de interpretación, significación y producción de sentidos. Sin embargo, varias críticas les adjudican a las Teorías 5 6. Cuando un mismo acontecimiento es transmitido por distintos medios. Cuando una misma información es recibida de forma redundante, aunque de un modo diverso.. - 10 -.
(22) Literarias: ―(...) el texto y el autor no han dejado de ser considerados fuente, centro y origen del sentido‖ (De la Peza, 1993; citado en Vidal, 2002: 68). Además, obvian los contextos sociales e históricos incidentes en la lectura.. 1.4 Los Estudios Culturales: la inspiración europea del paradigma cultural latinoamericano En el propio continente europeo, hacia la segunda mitad de los años 50, surgieron los Estudios Culturales, una corriente del pensamiento crítico, que tiene como máximos exponentes a la teoría culturológica francesa y la perspectiva inglesa de los Cultural Studies7, de mayor interés para la presente tesis. Su aporte principal consiste en comprender los procesos comunicativos como procesos culturales, ―entendida la cultura no solo en su acepción antropológica, sino fundamentalmente como producción e intercambio simbólico dentro de las sociedades‖ (Gámez, 2005; citado en Alonso y Saldrigas, 2006: 94). Entre los autores pioneros de los Cultural Studies figuran Raymond Williams, Edward P. Thompson y Richard Hoggart, los que conforman el llamado paradigma «culturalista»8, la primera fase de estas investigaciones. Más tarde, continúan su desarrollo, entre algunas rupturas, Stuart Hall, Ien Ang y David Morley. Se atisbaba así, hacia finales de la década del 60, la coexistencia de dos paradigmas en el mismo seno de los estudios culturales ingleses. ―La irrupción del «estructuralismo» en el panorama intelectual británico y la incómoda presencia de la ideología que implicaba, puso en cuestión el paradigma «culturalista» de los Estudios Culturales‖ (Grandi, 1995: 9). Según Roberto Grandi (1995) esta multiplicidad de opciones dentro de una misma aproximación teórica constituye la sustancia de los Estudios Culturales, los cuales se pusieron en marcha desde los distintos significados atribuidos a la palabra cultura, definida por Raymond Williams como «una de las dos o tres palabras más complicadas de la lengua inglesa». Así, los Estudios Culturales entienden que: (…) la cultura no es una práctica, ni es simplemente la descripción de la suma de los hábitos y costumbres de las sociedades (…) Está imbricada con todas las prácticas sociales, y es la suma de sus interrelaciones. (Hall, 1980: 60). Sin embargo, el mismo Stuart Hall reconoce la importancia de las investigaciones culturales anglosajonas, más allá de las subdivisiones teóricas, debido a que ―plantean el asunto de la relación entre la lógica del pensamiento y la «lógica» de los procesos históricos‖ (Hall, 1980: 22). Este planteamiento del estudioso británico concuerda con la siguiente definición de los Cultural Studies: Los Estudios Culturales son un campo interdisciplinar, transdisciplinar y a veces contradisciplinar, que actúa en medio de la tensión de sus mismas tendencias para acoger un concepto de cultura que sea amplio y antropológico y, a la vez, restringido y humanista (…), pero a diferencia de lo que ocurre en el campo humanista tradicional, rechazan la coincidencia de la cultura con la alta cultura, sosteniendo que todas las formas de producción cultural necesitan un estudio que avance en relación con otras actividades culturales 7. Emergen alrededor de la Escuela de Birmingham en Inglaterra, la cual introdujo la metodología etnográfica al estudio de las audiencias y, en general, al estudio de lo comunicativo; confirió status de objeto de estudio a la cultura popular, antes negada por la supuesta única cultura: la alta cultura (Orozco, 1997a). 8 El paradigma culturalista concentra su atención en el proceso de construcción de la cultura y se contrapone al interés por las condiciones que determinan dicha construcción, propio del paradigma estructuralista.. - 11 -.
(23) y con estructuras históricas y sociales. De ese modo, los Estudios culturales se han comprometido con el estudio del inventario completo de las artes, creencias e instituciones de la sociedad, al igual que de sus actividades culturales (Grossberg, Nelson y Treichler, 1992; citado en Grandi, 1995: 5).. Por tanto, según Jenks (1993; citado en Grandi, 1995), la cultura popular, entendida como algo dotado de valor de por sí, resulta legitimada, justificada, celebrada y politizada por los Estudios Culturales. De esta manera, los Cultural Studies encuentran afirmación y apoyo en el conflicto, más que en el orden. La cultura no es considerada de forma estática, como se haría con cualquier otra cosa de tipo fijo o un sistema cerrado, ―no es una serie de artefactos o de símbolos congelados, sino un proceso‖ (Jenks, 1993; citado en Grandi, 1995). En cuyo punto coincide Ien Ang (Vidal, 2002: 61) cuando sintetiza que: ―Se orienta hacia los procesos, más que hacia los resultados‖. Además, Ang hace énfasis en el interés ―por significaciones históricamente situadas, antes que por tipos generales de comportamiento. Son interpretativos, más que explicativos‖. Por ello, la atención de dicha teoría mediológica se concentra, especialmente, ―en analizar una forma específica de proceso social, correspondiente a la atribución de sentido a la realidad, al desarrollo de una cultura, de prácticas sociales compartidas, de un área común de significados‖ (Wolf, 2005:62). Es decir, que la premisa teórica principal, desde el punto de vista de la recepción, es el rol de las diversas prácticas culturales de la audiencia en la producción social de sentido, a partir de los medios de comunicación: El enfoque culturalista británico aborda los medios de comunicación y sus públicos en los marcos de prácticas sociales y culturales más amplias, redefiniendo el concepto de cultura, la que, eje central de esta perspectiva, es comprendida como un proceso de producción de sentido (Jensen y Rosengren, 1997; citado. en Alonso, 1999: 17). El estudio de la comunicación de masas, desde los procesos de significación que llevan a cabo los destinatarios, adquiere un esbozo concreto en el modelo Encoding-Decoding (Codificar- Decodificar) de Stuart Hall, el cual es asumido por esta investigación. Según Hall, existe una tríada de modalidades diferentes de codificación, propiciadas por tres tipos de lecturas hipotéticas: la posición dominante hegemónica (lectura preferida) 9, la posición negociada (lectura negociada)10, y la de lectura de oposición11. Fiel a estos presupuestos, para David Morley (Alonso, 2011) el sentido de un texto no puede extraerse directamente del texto mismo, sino en relación con códigos ―no textuales‖, que provienen de los contextos sociales e históricos. Y es que para los Cultural Studies resulta imposible separar el análisis de los fenómenos culturales de sus fundamentos sociales y materiales, pues prestan especial vigilancia al contexto social, económico y político en el que se inscribe la acción de los públicos, adjudicándole a la recepción la premisa de proceso activo e interpretativo.. 9. Se decodifica el mensaje en armonía con la codificación del emisor. El receptor reelabora el mensaje desde el lugar que ocupa en el contexto. 11 Presupone una lectura contraria a la prevista por el emisor, resultado de contradicciones que experimenta el sujeto con los códigos hegemónicos utilizados en la elaboración. Aunque los programas son estructurados con un sentido dominante, el mensaje es polisémico, no se puede lograr una clausura total. 10. - 12 -.
(24) La referencia a las categorías individuales psicológicas de los sujetos no deviene elemento esencial para la comprensión y el fundamento del proceso de recepción. Si bien resulta indudable que las especificidades de los receptores se expresan en la interrelación con los productos mediáticos, lo relevante es que esas características propias están enmarcadas en diferencias culturales. No obstante, amén de la capacidad productiva en materia de significaciones que poseen los diferentes receptores, la construcción de sentidos tiene límites; pero, a diferencia de los estudios literarios, las condiciones no provienen del texto y el autor, sino, del contexto donde el receptor se inscribe (Alonso, 1999). Este análisis conceptual evidencia que los Cultural Studies anglosajones devienen musas teóricas para las concepciones latinoamericanas sobre la recepción, las cuales representan una continuación y no ruptura con dicha perspectiva.. 1.5 Otro paradigma en el horizonte: el retorno al sujeto en los estudios contemporáneos de recepción En el horizonte se perfila otro paradigma, el del reconocimiento del sujeto y la pertinencia de una teoría que parte de las percepciones de aquel, de su subjetividad, que acoja las oscilaciones de sentido, que capte la comunicación como un proceso dialogante donde la verdad, que nunca más será única, se desprende de la intersubjetividad. Armand Mattelart y Michelle Mattelart (1991 :15). Irradiada por la perspectiva cultural británica, surge una nueva manera de entender los fenómenos comunicativos, bajo la denominación de ―Investigación Crítica de Audiencias‖, en la cual se inscribe el Paradigma Cultural Latinoamericano. Los estudios contemporáneos de recepción en América Latina creen ―necesario estudiar los medios de comunicación masiva desde la cultura y en el devenir de lo cotidiano‖ (Lozano, 1991; citado en Medina, 2005: 15), a través de un enfoque transdisciplinario. El viraje de estas investigaciones en relación con los estudios de audiencia tradicionales es reconocido en todos los niveles: epistemológico, teórico y metodológico. Epistemológicamente se asumió que conocer la interacción entre audiencias y medios requería como condición sine qua non, trascender la relación directa entre ambos y explorar la cultura y el contexto, tanto el específico de la recepción, como el de la audiencia, así como la combinación de intertextos que se ponían en juego, objetiva y subjetivamente por ambas partes. Teóricamente, se conceptuó a las audiencias como sujetos colectivos o segmentos estructurados de acuerdo con criterios culturales, económicos y políticos, situados de manera histórica, productores de significados y activos en su interacción con los medios y la creación de la cultura. La recepción, entonces, quedó circunscrita no sólo al contenido de lo transmitido-percibido, sino al contexto de su producción y su recepción, así como a las mediaciones intervinientes (…) Metodológicamente, la perspectiva adoptada fue la cualitativa en sentido amplio, donde diversas técnicas antropológicas, etnográficas, culturales, sociológicas, fueron acogidas para explorar el complejo entramado de mediaciones. (Orozco, 1997b: 112-113).. Los estudios de recepción en Latinoamérica proponen una comprensión más cabal de los fenómenos de la región, ―exhibiendo cada vez más una conceptualización propia, muy arraigada en los problemas. - 13 -.
(25) específicos de nuestro continente‖ (Medina, 2005: 16), pues ―aquí no nos podemos arrancar de la piel los conflictos que padecemos todos los días‖ (Medina, 2005: 17). El interés por lo periférico, lo particular, el reconocimiento de la diversidad y pluralidad de los sujetos sociales se desdobla en una vuelta al receptor, en un retorno al sujeto, cuya capacidad creativa lo hace resistente a los mensajes dominantes. Emerge entonces un nuevo paradigma: el de la recepción activa, el cual se percata de que los grandes fenómenos macrosociales no resultan los más idóneos para estudiar a la gente común. En los espacios cotidianos, desde las rutinas habituales, ahí, en lo supuestamente insignificante y trivial, en la casa, el barrio o el trabajo, donde el ciudadano de a pie escucha la radio, ve la televisión o lee el periódico, han puesto su mirada los enfoques posmodernos. Tienen lugar entonces los desplazamiento teóricos ―hacia un enfoque cultural de la comunicación y a la vez hacia un enfoque comunicativo de la cultura‖ (Vidal, 2002: 71), donde la relación entre comunicación y cultura viene a revelarse de una manera distinta: los procesos comunicativos son prácticas culturales determinadas (Vidal, 2002; Medina, 2005; Alonso, 2011). Los actuales estudios de recepción heredan la tradición cultural inglesa, pero hacen hincapié en que la noción de Estudios Culturales de Audiencia es recuperada como común denominador de una serie de trabajos del continente, ―no como una extensión o importación de la Escuela de Birmingham, mucho menos filiación, sino entendiendo que los Estudios Culturales constituyen una determinada manera de abordar los fenómenos sociales, es decir, desde la cultura. Un enfoque para el cual el objeto de las investigaciones sobre las comunicaciones de masas se sitúa fuera de los medios: estos últimos remiten, tanto como sus públicos, a prácticas sociales y culturales más amplias‖ (Jensen y Rosengren, 1997; citado en Sunkel, 2002: 1). ―Debe reconocerse que tanto los estudios culturales dan cuenta de lo mediático como el Análisis Crítico de las Audiencias da cuenta de lo cultural. Pero, a diferencia del ámbito de los estudios culturales, nosotros tenemos delante el reto de poder operacionalizar mejor lo que es la televisión, el lenguaje audiovisual. El conocer su múltiple dimensionalidad12 es un primer intento. Otro reto es poder entender qué significa para distintas sociedades «estar siendo» audiencias múltiples de la televisión y de otros medios‖, señala el investigador mexicano Guillermo Orozco Gómez, en una entrevista realizada por Anna Clua (2002) en la revista académica Anàlisi, de la Universidad Autónoma de Barcelona. Y es que ―estar‖ y ―ser‖ audiencia en los tiempos que corren del siglo XXI implica un cambio en su definición. El exacerbado protagonismo de los medios, el constante avasallamiento mediático ha desencadenado un fenómeno sin precedentes, que los teóricos latinoamericanos llaman proceso de ―mass-mediación‖13 de las sociedades, una macro-tendencia de los escenarios contemporáneos que. 12. Según Guillermo Orozco, la televisión posee una cuádruple dimensionalidad que involucra el lenguaje televisivo, la «mediacidad» de la televisión, su tecnicidad y su institucionalidad. 13 La tecnificación de la vida cotidiana; la privatización de lo comunicativo, la condición posmoderna de las sociedades, así como el fenómeno de la globalización informativa, cultural, económica y política y su carácter paradójicamente restrictivo, constituyen manifestaciones de la ―mass- mediación‖ (Orozco, 1997c).. - 14 -.
(26) conlleva a otra: la ―audiencia-ción‖14, como complemento, o quizás contraparte, relacionada con la segmentación sociocultural de las sociedades en audiencias múltiples (Orozco, 2011b). El investigador de la Universidad de Guadalajara refiere que el propio término de «audiencia» enuncia una forma de estar frente al mundo, siempre mediada por dispositivos tecno-mediáticos, y aún cuando cambie de roles en la actual era digital, mientras no se altere esa mediación, las «siempre audiencias», en plural, seguirán vigentes. (Orozco, 2011a). Este enfoque integral de la audiencia, sustentado por Guillermo Orozco Gómez, constituye una premisa esencial para la definición de la recepción, cuyos postulados asume el presente Trabajo de Diploma.. 1.5.1 Recepción: los intersticios de un concepto El paradigma de la recepción activa, como indica su nombre, deja bien esclarecida la cuestión de la actividad del sujeto. Sin embargo, si bien existen puntos comunes en las teorizaciones de los diversos autores latinoamericanos, también pululan entre ellos divergencias en cuanto a las nomenclaturas, aparentemente sin importancia, pero que realmente implican significaciones y enfoques diversos. El mexicano Néstor García Canclini asume la recepción como consumo; Martín-Barbero utiliza, indistintamente, los términos de recepción, consumo cultural, uso y lectura, mientras que para Guillermo Orozco la recepción es interacción, cuyos postulados son compartidos por el estudioso chileno Valerio Fuenzalida, quien alega, además, que es un proceso constructivista, dialéctico y conflictivo. Desde un punto de vista economicista, García Canclini (1992:9) define que el consumo cultural es ―el conjunto de procesos de apropiación y usos de productos en los que el valor simbólico prevalece sobre los valores de uso y de cambio‖. A estos productos los apellida como culturales, ―los cuales contribuyen a la reproducción de la sociedad y a veces a la expansión del capital‖ (Ídem). Además, comprende el proceso comunicativo como circulación, donde la cultura es entendida como producción, la transacción (interacción) y el consumo (recepción). Canclini (Alonso, 1999) entiende que la complejidad del consumo trasciende la mera relación entre textos manipuladores y audiencias sumisas, porque ―el consumo sirve para pensar‖ (García, 1991:77), ―sirve para construir un universo inteligible‖ (Ídem: 81) y lo analiza a partir de diferentes modelos, bajo enfoques disciplinarios. Con su propuesta, Canclini comprende que los bienes materiales, además de usos prácticos, son necesarios para hacer visibles y estables las categorías de una cultura, con lo cual se destacan los significados sociales de las posesiones materiales. Además, el consumo es entendido como una práctica sociocultural (Sunkel, 2002). Por su parte, Martín-Barbero, en su comprensión de los procesos de recepción, integra el concepto de consumo de Néstor García Canclini y los adelantos teóricos de la recepción de la lectura 15, desarrollados en América Latina.. 14. El fenómeno de la ―audiencia- ción‖ de las sociedades tiene diferentes expresiones, entre ellas, la segmentación social provocada por la centralidad y expansiva cobertura de los medios y tecnologías de información y su correspondiente vinculación con los sujetos sociales. 15 Barbero cree necesario integrar esta vertiente teórica, desarrollada especialmente por Beatriz Sarlo, donde propone considerar los diversos lectores sociales posibles.. - 15 -.
(27) Si entendemos por lectura la actividad por medio de la cual los significados se organizan en un sentido, resulta que en la lectura, como en el consumo, no hay sólo reproducción, sino producción también, una producción que cuestiona la centralidad atribuida al texto-rey, y al mensaje entendido como lugar de verdad que circularía en la comunicación. Poner en crisis esa centralidad del texto y del mensaje implica asumir como constitutiva la asimetría de demandas y de competencias que se encuentran y negocian a partir del texto. Un texto que ya no será máquina unificadora de la heterogeneidad, un texto ya no lleno, sino espacio globular y atravesado por diversas trayectorias de sentido. Lo que a su vez le restituye a la lectura la legitimidad del placer. No a la lectura culta únicamente, a la lectura erudita, sino a cualquier lectura, a las lecturas populares con su placer de la repetición y el reconocimiento. Y en el que hablan tanto el goce como la resistencia (Martín-Barbero, 1987:232).. De este modo, se retoma aquel hallazgo semiótico, que luego proseguirían los Estudios Culturales, al concebir la recepción como un proceso de producción de sentido, donde también se encuentran contradicciones, oposición, conflicto y resistencia16: Sólo en la medida en que nos abramos a la multiplicidad de los modos de resistencia, comprenderemos que ella atraviesa hasta el consumo (…) ya que el consumo es también un espacio de producción de sentido y, por tanto, de contradicciones (…) Hay diferentes modos de ver la televisión, y entre lo que creen que dicen los que hacen televisión y lo que los diferentes grupos sociales leen, ven, hay a veces un abismo (Martín-Barbero,. 1991:28). No en vano, Martín-Barbero considera esencial entre los objetivos de los estudios de recepción, la comprensión ―del modo en que trabaja la hegemonía17 y las resistencias que moviliza, y por tanto, los modos de apropiación y réplica de las clases subalternas‖ (Martín-Barbero, 1987:240). Por ello, el profesor colombiano cree que estudiar el ámbito de la recepción implica advertir cómo las clases subalternas adoptan estrategias cotidianas para legitimar o rechazar la hegemonía, cómo se resisten o enfrentan la ―dominación‖ de manera disimulada, solapada y no abiertamente; de qué manera se articulan entre las clases los procesos hegemónicos, ―inscritos en las prácticas culturales que se tejen con las complicidades y conflictos entre clases hegemónicas y subalternas‖ (Medina, 2005: 25). Mas, la reivindicación de las prácticas cotidianas no significa una sobre-estimación de la libertad del consumidor; ―estas prácticas se ubican dentro de un sistema hegemónico (…) En esta óptica, el consumo será una práctica de producción invisible, hecha de ardides y astucias, a través de la cual los sectores populares18 se apropian y re-significan el orden dominante‖ (Sunkel, 2002: 3). Por tanto, los receptores tienen una libertad relativa, su autonomía funciona a nivel de consumo y no de producción: ―(…) las audiencias no sólo ven lo que quieren ver, puesto que el mensaje (o programa) no es una simple ventana abierta al mundo, sino que es una construcción. Si bien el mensaje no es un objeto 16. Esta idea de la resistencia, no como lucha abierta, sino como tácticas solapadas, Barbero la toma del antropólogo Michel de Certeau, para quien las culturas populares «inventan lo cotidiano» a través de las prácticas de resistencia. 17 Martín-Barbero, al igual que Canclini y muchos otros autores contemporáneos, retoma el concepto gramsciano de hegemonía. Gramsci definía la hegemonía como ―la capacidad que un grupo social tiene de ejercer la dirección intelectual y moral de la sociedad‖ (Medina, 2005). 18 Lo popular ocupa un lugar importante dentro de las teorizaciones de los estudiosos latinoamericanos. Barbero relaciona lo popular con lo masivo. García Canclini lo explica desde su concepto de hibridación cultural.. - 16 -.
(28) en el sentido real, posee en su interior mecanismos significativos que promueven ciertos sentidos (y hasta un sentido privilegiado) y suprimen otros‖ (Morley, 1996: 42). No obstante, el mensaje puede ser interpretado de maneras diferentes, en dependencia del contexto de asociación. Se comprende entonces la recepción como proceso activo de negociación e intercambio, donde resistencia y disfrute, rebeldía y dominación se integran en una unidad dialéctica. Ni medios todopoderosos, ni receptores libérrimos constructores de sentido, sino, interacción dialógica, negociada (Vidal, 2002). Esta es, precisamente, la propuesta de Guillermo Orozco, asumida por la presente investigación. ―La recepción es un conjunto de interacciones de forma y contenido entre diversos segmentos de audiencia y los medios. Interacciones que no se dan en el vacío sociocultural y político, sino que están condicionadas históricamente y son necesariamente interacciones mediadas desde distintos ámbitos‖ (Orozco, 2008). ¿Y qué significa entender la recepción como interacción? Constituye un cambio de interrogante científica, donde ya no es cuestión de efectos: ¿Qué hace la televisión con su audiencia? o ¿Qué hace la audiencia con la televisión?, como sugería la Hipótesis de Usos y Gratificaciones. La nueva pregunta profundiza en conocer el cómo se realiza la interacción entre televisión y audiencia. La concepción de la interacción define de una mejor manera la acción en proceso, ejecutada por ambas partes, emisor y receptor: ―La interacción TV-audiencias emerge como un proceso complejo, multidimensional y multidireccional que abarca varios momentos, escenarios y negociaciones que trascienden la pantalla de la TV‖ (Orozco, 1993: 33). En los tiempos de la tradición positivista de los efectos, la duración del proceso de recepción se reducía al acto de ver la TV, al tiempo de exposición ante el mensaje televisivo. La comprensión contemporánea de la recepción como proceso interactivo entiende que no se limita al instante de exposición directa frente a la pantalla, sino que antecede19 y trasciende el encuentro ―físico‖ con los referentes mediáticos. El proceso no culmina cuando se apaga la TV. Luego de recibir el mensaje original, el receptor puede cambiar o resemantizar el sentido dominante en los escenarios donde actúan con regularidad. La interacción transcurre por diversos «escenarios», en donde los televidentes, manteniendo un contacto con el referente televisivo, se reapropian, reproducen, negocian, resisten o aceptan los sentidos propuestos por la televisión y construyen y reconstruyen los suyos propios. Lo que en última instancia define, acota y sostiene la interacción es precisamente el variado contacto de los televidentes con el referente televisivo (Orozco,. 2001b: 165). No obstante, la relación interactiva entre medios y públicos no es individual, sino colectiva. Las características socioculturales del receptor definen la interacción con el significado televisivo. Por esta razón, los sujetos no constituyen receptores aislados, aunque respondan de manera particular o vean a. 19. El antes está dado porque el receptor interactúa con la televisión teniendo en su haber un cúmulo de conocimientos y predisposiciones, de los cuales depende el primer paso: la decisión de ver la televisión y consecutivamente, la elección del programa entre la variedad temática de la oferta.. - 17 -.
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