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Validación concurrente del autoreporte vivencial

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Academic year: 2020

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(3) Nunca consideres el estudio como un deber, sino como una oportunidad, para penetrar en el maravilloso mundo del saber. Albert Einstein.

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(5) A mis padres por apoyarme en todos los momentos de mi vida, darme su amor incondicional y fuerza para seguir adelante. A mis abuelos Cuca y Mene y a mi abuela Sise, por ayudar en la formación de lo que soy.. A mí, por tantos años dedicados a la realización de este sueño. A mi familia y a mis amigos, en los que he encontrado apoyo e infinito cariño.. Con Amor Evelyn.

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(7) Agradecimientos. A mis padres, por su apoyo incondicional. A Boris, que más que un profesor ha sido un excelente amigo, por guiarme en el camino del conocimiento. A mis amigas y amigos, que me han acompañado y ayudado a lo largo de estos cinco años. A todos los profesores que han aportado un granito de arena en mi formación. A todos los que de una forma u otra han contribuido a que este sueño se haga realidad.. A todos……. Muchas Gracias.

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(9) Resumen. La investigación se dirigió fundamentalmente a la validación concurrente del Autorreporte Vivencial en una muestra de sujetos supuestamente sanos. Fue realizada en el período comprendido entre septiembre del 2010 y junio del 2011. Para la realización de la investigación se asumió un paradigma cuantitativo, realizando un estudio correlacional. Se utilizó una muestra de trabajo no probabilística intencional, que incluyó a 138 sujetos, dentro del rango de edades estudiadas (18-60 años). Fueron utilizadas un grupo de técnicas: Autorreporte Vivencial, Inventario de Situaciones y Respuestas de Ansiedad (ISRA-B), Inventario de Depresión de Beck y el Inventario de expresión de la ira estado-rasgo (STAXI-2), los cuales fueron analizados desde el punto de vista cuantitativo a partir de un procesamiento de los datos en el paquete estadístico SPSS/Windows 17.0.. A partir del análisis realizado se establecieron asociaciones significativas entre los diferentes factores del Autorreporte Vivencial e instrumentos previamente validados, relacionadas con dichos factores. Las pruebas psicológicas aplicadas logran explicar la mayor parte de la varianza de de los diferentes factores del Autorreporte Vivencial De igual forma se evidenciaron asociaciones entre la tendencia general al registro de vivencias negativas y estas pruebas psicológicas. Palabras claves: Afecto negativo, validez concurrente, estudio correlacional.

(10) Abstract. The current investigation was mainly driven Report. to the concurrent. validation of. carried out in a sample in supposedly health people. The. the Auto-. investigation was. developed in the period of time between September, 2010 and June,2011. To this study the paradigm assumed was quantitative, getting a correlational study. It was used a non probabilistic intentional sample that included 138 people aged between 18 and 60 years old. They were used a group of techniques: Auto- report, Inventory of Anxiety Situations and Answers (ISRA-B), Beck Inventory Depression and the State-Trait Anger Expression Inventory 2, which were analyzed from the quantitative point of view from a processing of data through SPSS system in Windows 17.0. Trough the analysis done, there were significant associations among the different factors of the Auto- Report and instruments previously validated which get related with the categories said. The psychological tests applied. achieve to explain the most part of the relationship among. the different factors of the Auto- Report. Likewise were seen significant associations between the general tendencies in the registry of the negative emotions and these psychological tests. Keywords: Negative affection, concurrent validation, correlational study..

(11) Índice RESUMEN Introducción………………………………………………………………………………... 1. Capítulo I Marco Referencial Teórico …………………………………………………. 6. 1.1 Una aproximación al concepto “vivencia”…………………………………………... 6. 1.2 La vivencia como punto de partida para el estudio de las emociones………….. 10. 1.3 La evaluación psicológica y el psicodiagnóstico………......................................... 13. 1.4 Los test psicológicos…………………………………….......................................... 16. 1.4.1 Orígenes y conceptualización de los test psicológicos………………………... 16. 1.4.2 Clasificación de los test psicológicos y su preparación psicométrica………... 19. 1.4.3 La validación de los test psicológicos............................................................... 25. 1.5 El Autorreporte Vivencial: sus características……………………………………... 28. Capítulo II Marco Referencial Metodológico. ………………………………………. 34. 2.1 Diseño Metodológico .………………..................................................................... 34. 2.2 Definición de la muestra………………................................................................. 36. 2.3 Descripción de las técnicas utilizadas………………............................................ 38. 2.4 Operalización de variables………………………................................................. 46. 2.5 Procedimientos ……………….............................................................................. 47. Capítulo 3. Análisis de los resultados. ………………............................................ 48. 3.1 Análisis de las relaciones entre las Vivencias Depresivas y el Inventario de. 48. Depresión de Beck………......................................................................................... 3.2 Análisis de las relaciones entre las Vivencias Ira-Disgusto-Rechazo y el. 49. Inventario de Expresión de Ira Estado- Rasgo……………………………………….. 3.3 Análisis de las relaciones entre las Vivencias de Ansiedad- Miedo y el Inventario. 50. de Situaciones y Respuestas de Ansiedad …………………………………………… 3.4 Análisis de las relaciones entre la tendencia general al registro de vivencias. 51. negativas y el BDI, ISRA-B y STAXI-2. ……………………………………………….. 3.5 Análisis Integrador……………………………………………………………………. 54. Conclusiones. ………………..................................................................................... 56.

(12) Índice Recomendaciones. ……………………………………................................................ 57. Referencias bibliográficas…………………………................................................... 58. Anexos. ………………................................................................................................ 67.

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(14) Introducción La categoría vivencia es utilizada en casi todas las ramas de la psicología. En la actualidad son varias las investigaciones que se han realizado abordando su estudio desde distintas miradas, ya sea desde posiciones localizacionistas (Canli, 1999) y biologisistas (Dun, Galton y Morgan, 2010) o enfoques donde se aborda este fenómeno desde su componente social y cultural (Matt, 2011; Scollon, Diener y Oishi, 2004) y otras donde se asumen que la vivencia tiene lugar a partir de una interacción de procesos de naturaleza psicológica y el medio (Kuppens, 2010; Lambie, 2009; Moor, 2010; Torquatti y Raffaelli, 2004). Desde el enfoque histórico- cultural, la vivencia constituye una unidad de análisis. con. elevado significado, siendo esta categoría la que explica como lo interpersonal se traduce en intrapersonal (Febles, 2005, citado en Hernández, 2010). Su estudio presenta dificultades tanto desde el punto de vista teórico como metodológico, al ser la vivencia un fenómeno complejo y multicausal, dado a partir de la unión dialéctica entre procesos afectivos y cognitivos, con una determinación histórico- social, donde la sociedad se proyecta de modo subjetivizado, dotando al hombre de significados que se expresan a nivel emocional y cognitivo, con un carácter único y gran influencia en la determinación del comportamiento humano. Por lo tanto la vivencia presenta una orientación biopsicosocial, pues es la personalidad a partir de su determinación social quien configura la vivencia de la realidad. De ahí que las situaciones son asimiladas en función de la configuración personológica que tenga cada individuo y la vivencia que tenga de la misma (Hernández, 2010). A lo largo de la vida de la persona, las vivencias se van reestructurando, se re-significan y. adquieren nuevos niveles de expresión. Comprendiendo así un nivel mayor de complejidad metodológica, ya que el investigador que pretenda estudiar dicha categoría debe ser capaz de hallar la relación que existe entre el sujeto y su entorno (Vigotsky, 1984). De acuerdo a su incidencia sobre el sistema de necesidades y motivos de la persona, las vivencias generan determinadas emociones, que pueden ser positivas o negativas y de intensidad variable. 1.

(15) Introducción A pesar de la pujante aparición de la psicología positiva en los últimos años, el estudio de las “emociones negativas”, como: miedo-ansiedad, ira y tristeza-depresión, tuvo durante todo el siglo XX, y sigue teniendo, mucha fuerza en la investigación psicológica (Martínez, 2005). Entorno a la estructura de estos estados efectivos se han desarrollado teorías como: la Teoría Bifactorial del Afecto (Watson y Clark, 1994; Watson y Tellegen, 1985, citado en Alcalá, Camacho y Giner, 2006) y el Modelo Tripartito (Clark y Watson, 1991, citado en González, Herrero y Viña, 2004) que contribuyen a entender la interrelación que se dan entre las emociones y sus distintas polaridades, aspecto que resulta complejo no solo en el estudio de muestras clínicas sino en la población supuestamente sana, donde no existe un patrón único en la experimentación de estados emocionales. Por lo tanto, el estudio de las emociones, en la actualidad exige cada vez más del estudio de la personalidad en su conjunto, esta idea es defendida por autores cubanos como Grau, Martín, Portero (1993), siendo la vivencia su eje central. Considerando la importancia del estudio del tema, y el hecho de que el quehacer psicológico de nuestros tiempos está caracterizado por una explosión de instrumentos de evaluación psicológica, donde los test psicológicos, ocupan un lugar privilegiado, por las ventajas que ofrecen tanto para el diagnóstico, la intervención y la investigación, siempre que cumplan con determinados requisitos que garanticen la cientificidad de los mismos. Para alcanzarlo, la comunidad científica ha procurado establecer normas para la construcción de test. Así han surgido los “Standards for educational and psychological testing” (American Psychological Association [APA], 1954, 1974, 1985, citado en Ballesteros, 2002). En ellos se recogen diferentes propiedades que debe cumplir un test psicológico, entre las que se destaca la validez, la cual expresa el grado en que un instrumento realmente mide la variable que pretende medir (Anastasi, 1970; Prieto y Delgado, 1997; Hernández, FernándezCollado y Baptista, 2006). Dentro de esta encontramos la validez concurrente que consiste correlacionar los resultados del instrumento con el criterio elegido en el mismo momento o punto del tiempo (Anastasi, 1970; Prieto y Delgado, 1997; Hernández, Fernández-Collado y Baptista, 2006). Este criterio debe ser fiable y válido, para garantizar el éxito de la validez. 2.

(16) Introducción La presente investigación, apoyándose en estos elementos, se orienta al proceso de validación concurrente del Autorreporte Vivencial en una muestra de sujetos supuestamente sanos, al ocupar estos, un mayor porcentaje de la población general respecto a las muestras clínicas y por ser este trabajo el primer momento en el proceso de validación de este instrumento. El Autorreporte Vivencial es una técnica que frecuentemente se utiliza en la exploración de los estados emocionales en los diferentes ámbitos de la Psicología, por su utilidad, ha sido empleado en múltiples investigaciones, tanto en aquellas con fines diagnósticos como en las que se realizaron acciones terapéuticas (Aldonza, 2009; Arrocha y Bernal, 2009; González, 2009; Hernández y Pérez, 2008; Molerio, 2004; Rivas, 2007; Pérez, 2005; Piloto y Romero, 2009, citado en Camejo, 2011). Desde que se creó el instrumento por Jorge Grau Abalo en 1984, la calificación del mismo se realiza mediante interpretación cualitativa, lo cual limita las ventajas que puede ofrecer esta técnica en el marco de la investigación cuantitativa y en su utilización conjunta a otras técnicas no solo con fines investigativos sino en la práctica psicológica en diferentes ámbitos. Siendo así se realizó el análisis factorial a esta técnica, agrupando en tres factores las vivencias que se recogen en el instrumento. Se garantizó además su confiabilidad, por lo que se hace necesario para continuar con el proceso de preparación psicométrica de este instrumento, evaluar su validez concurrente, estableciendo asociaciones entre los diferentes factores del Autorreporte Vivencial: vivencias depresivas, vivencias de ira-disgusto-rechazo y vivencias de ansiedad- miedo y pruebas psicológicas validadas como: el Inventario de Depresión de Beck, el Inventario de Expresión de Ira Estado- Rasgo (STAXI-2) y el Inventario de Situaciones y Respuestas de Ansiedad (ISRA- B) respectivamente, que evalúan estas categorías. De ahí que la presente investigación se oriente a partir de la siguiente interrogante científica:  ¿Cómo se relacionan los factores del Autorreporte Vivencial con las medidas de otros instrumentos validados que evalúan estas categorías?. 3.

(17) Introducción Objetivo General:  Evaluar la validez concurrente de Autorreporte Vivencial. Objetivos Específicos:  Determinar las relaciones existentes entre los factores del Autorreporte Vivencial con las medidas de otros instrumentos validados que evalúan estas categorías.  Establecer el grado en que pueden explicarse los diferentes factores del Autorreporte Vivencial desde las medidas de otros instrumentos validados que evalúan estas categorías.  Analizar las asociaciones existentes entre la Tendencia general al registro de vivencias negativas con las medidas de otros instrumentos validados que evalúan estas categorías.. Con esta investigación se contribuye a la validación de este instrumento psicológico, de esta manera se podrá aportar desde una perspectiva teórica a la profundización en el estudio de la categoría vivencia, en su relación con las emociones desde una perspectiva personal. Desde el punto de vista metodológico se dotará a los profesionales de la Psicología de un instrumento válido, que ofrece mayores oportunidades de utilizar la información que en él se recoge con fines investigativos, diagnósticos o interventivos. Siendo este instrumento, desde el punto de vista práctico, de gran importancia en diferentes ámbitos del quehacer del psicólogo tales como: en el área de la psicología clínica y de la salud, en la exploración de estados emocionales y vivencias en diferentes enfermedades crónicas no transmisibles, en la evaluación de los factores emocionales de alta incidencia en la actualidad, como predictor de otras técnicas a utilizar y para evaluar el éxito de determinados tratamientos. De igual forma, puede resultar útil en el trabajo dentro de otras áreas como en la psicología del deporte, el área educativa y organizacional. Por lo tanto resulta pertinente la realización del presente estudio a partir de la necesidad de garantizar la validez concurrente del mismo y obtener mayor provecho de la información que se recoge en esta técnica de forma científica. Según las exigencias del mismo, se consideró oportuno el uso de la metodología cuantitativa, estableciéndose como hipótesis de trabajo: 4.

(18) Introducción  Existe relación entre los factores del Autorreporte Vivencial y las medidas de otras pruebas psicológicas relacionadas y previamente validadas que evalúan estas categorías. De esta manera el informe de la investigación ha sido estructurado en tres capítulos. En el Capítulo I se aborda el marco referencial teórico, abordando primeramente la categoría vivencia y su relación con las emociones. Se hace referencia además, a la evaluación psicológica, los test psicológicos y a las características del Autorreporte Vivencial. En el Capítulo II se describe detalladamente el diseño metodológico de la investigación, los criterios para la selección de los sujetos participantes, la descripción de los materiales utilizados y el procedimiento seguido para alcanzar el objetivo general. Seguidamente en el Capítulo III se recogen los resultados obtenidos en la investigación. Finalmente, se ofrecen las conclusiones del trabajo.. 5.

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(20) Marco Referencial Teórico 1.1 Una aproximación al concepto “vivencia”.. El término vivencia, constituye en la actualidad uno de los constructos más utilizados en la Psicología, ha sido acuñado también como: experiencia subjetiva, experiencia interna o experiencia emocional. El uso de esta categoría en las principales corrientes psicológicas es apreciable desde el surgimiento mismo de la Psicología Experimental en el siglo XIX, los métodos para su estudio y la comprensión del fenómeno también han variado: en sus inicios investigadores como W. Wundt, orientaba a sus sujetos de experimentación a largas sesiones de registros de sus vivencias de la forma más elemental posible (Corral, 2003). La variabilidad en el uso del término es resultado de la complejidad en la comprensión del mismo. El enfoque histórico cultural, ofrece una visión más completa y acabada de este fenómeno. Vigotsky (1979) introduce el término y define a la vivencia humana como unidad de análisis de la subjetividad, al constituir la unidad de la personalidad y del entorno, siendo la verdadera unidad dinámica de la conciencia. Cuando se interpreta, se dota de sentido y significado a la realidad, en este proceso de construcción de la misma en el plano subjetivo se conjugan numerosos factores: las características del organismo, los conocimientos previos, las experiencias, las características psicológicas y del entorno, los rasgos del medio o de la situación. De ahí el carácter personal de la vivencia. Concibiendo a la personalidad, única e irrepetible (Fernández, 2005, citado en Hernández, 2010), la vivencia es una categoría intransferible, dada sólo al protagonista que la experimenta. No permite replicaciones o imitaciones, es única y comprensible solo con la ayuda y participación de quien la experimente. En este sentido, otros autores como Fridja (2009), defienden la idea de que la forma en que tiene lugar esta experiencia de la persona con el medio va a estar moldeada por la 6.

(21) Marco Referencial Teórico percepción de nuestras emociones, pensamientos, disposición a la acción y características biológicas de nuestro organismo. Este sello personal y el carácter activo de la personalidad se expresa en su orientación biopsico-social, pues la vivencia “es algo intermedio entre la personalidad y el medio (…) revela lo que significa el momento dado del medio para la personalidad" (Vigotsky, 1984, p. 383). Asumiendo que la vivencia presenta un componente biológico se ha tratado de identificar la localización que tiene en los hemisferios cerebrales el tipo de vivencia (positiva o negativa) que experimente la persona, aunque hasta el momento no se han encontrado resultados conclusivos (Canli, 1999). En relación con los componentes biológicos y asumiendo que durante el acto vivencial se producen cambios corporales, se ha destacado que la fortaleza de la experiencia emocional guarda relación con el feedback corporal. Al ser concientes de la intensidad de las mismas se realiza con mayor efectividad el proceso de toma de decisiones (Dun, Galton y Morgan, 2010). El resultado de estas investigaciones recientes no se alejan de lo expresado por los iniciadores del tema, pues el acto vivencial tiene lugar a partir de la unión de procesos afectivos y cognitivos, va a estar en dependencia no solo de la situación por sí misma, sino de cómo el individuo se percata de ella y logra entenderla (Vigotsky, 1984). La comprensión de determinada situación es lo que lleva a despertar un afecto específico en el individuo, asignándole así un valor emocional, un sentido propio. En el proceso valorativo se conjugan tanto procesos cognitivos, como afectivos que garantizan la peculiaridad de la construcción de nuestra realidad (Moors, 2010; Kuppens, 2010). La vivencia guarda relación con otras formaciones psicológicas como el autoconocimiento (Lambie, 2009), pues al ser más conscientes de la relación que mantenemos con el medio, de lo que experimentamos, se enriquece el conocimiento personal.. 7.

(22) Marco Referencial Teórico Además se ha reconocido que la representación cognitiva y afectiva de sí mismos, de otros y de las relaciones que mantenemos o lo que se conoce como modelos internos de trabajo se desarrolla a partir de las relaciones que surgen desde la experiencia (Torquatti y Raffaelli, 2004). Al entender la vivencia como categoría de análisis entre la personalidad y el medio, no solo se ha de estudiar la influencia que tienen los diferentes contextos sociales en la construcción de la experiencia emocional (Scollon, Oishi y Biswas, 2004), sino que es importante el estudio de lo que la persona le aporta a esta vivencia. En este sentido autores como Bozhovich (1981), reconocen que explicar la vivencia en el marco del desarrollo de las generalizaciones, es un error, es necesario ir más allá, pues las vivencias que tiene un sujeto son el resultado de sus necesidades en ese momento y mientras más esenciales sean estas necesidades, más fuertes y profundas resultarán sus vivencias. De acuerdo con esto, Lourdes Fernández ofrece una visión más aclarativa (2002, citado en Rodríguez y Carpio, 2008). Considera que el reflejo psicológico del hombre no se produce de modo fragmentado o caótico sino que adquiere su especificidad. Plantea que el mismo puede expresarse en términos de imagen, refiriéndose a su adecuación cognitiva o congruencia con los elementos de la realidad histórica y social, en la cual el hombre se inserta como individualidad. Esto puede expresarse en términos de vivencia. Al respecto entiende la vivencia, como el reflejo a escala psicológica, del grado de satisfacción de las necesidades que le proporciona al hombre sus relaciones con la realidad. Evidenciándose, el sentido psicológico de lo reflejado, su impacto emocional y el significado que la realidad alcanza para el sujeto en función de sus necesidades y motivos. Los sentidos personales adquieren mayor intensidad en la medida en que se van articulando entre sí formando reales configuraciones. Se produce aquí una fuerte imbricación y organicidad entre los procesos psicológicos de naturaleza afectiva y cognitiva. Este es un punto esencial de análisis: la relación que se establece entre las emociones y las propias necesidades de la persona, de las cuales la vivencia constituye la forma de expresión. 8.

(23) Marco Referencial Teórico En sus primeros trabajos (Vigotsky, 1926, citado en Bozhovich, 1981) llega a la conclusión de que las emociones son el resultado de un proceso de apreciación que realiza el individuo en relación con el medio, además, este autor consideraba que surgían en momentos críticos de la conducta cuando el equilibrio entre el organismo y el medio se rompe de una u otra forma. De acuerdo a este postulado las emociones son entes activos que incitan a la actividad y estimulan, regulando la acción recíproca del medio. Es por ello que, según Bozhovich (1981), “la sensación más elemental está matizada por uno u otro tono emocional, que determina la actitud del sujeto ante esa realidad” (p. 133). Por lo tanto se destaca el papel que tienen las emociones en la autorregulación del comportamiento asumiendo su gran capacidad adaptativa y de reorientación a partir del aprendizaje que se produce con la experiencia (Izard, 2011; Matt, 2011). Se reconoce entonces que la vivencia ayuda a la comprensión de cómo influye el medio sobre el desarrollo de la personalidad (Vigotsky, 1979, 1984; Bozhovich, 1981; Hernández, 2010), pues “ tras la vivencia se refleja el estado de satisfacción del sujeto en sus relaciones mutuas con el medio social y cumple así en la vida del mismo una función en extremo importante: le informa en qué relación se encuentra con ese medio y en correspondencia con esto, orienta su conducta, estimulándolo a actuar en aquella dirección que disminuya o liquide totalmente el desacuerdo surgido” (Bozhovich, 1981, p. 133). Esta función de orientación atribuida a la vivencia, se va transformado a lo largo del desarrollo en la medida en que se complejiza todo la esfera afectivo-motivacional de la persona y en unión a la maduración de los procesos cognitivos, gradualmente va adquiriendo un significado independiente y se convierte “en una forma especial de la vida del sujeto” (Bozhovich, 1981, p. 133). El nivel de elaboración que logre el sujeto respecto a su interacción con el medio, hace que este asuma una posición diferente, por lo que la vivencia constituye una reacción mediatizada, alcanzándose un nivel de reflexión entre la reacción afectiva que manifiesta el sujeto y su sistema de necesidades y motivos. Por lo cual influye notablemente en la regulación y autorregulación del sujeto estableciéndose un fuerte vínculo entre vivencias y emociones. 9.

(24) Marco Referencial Teórico 1.2 La vivencia como punto de partida para el estudio de las emociones. La realidad se conoce y se vivencia, el mundo es representado por las personas no sólo como conocimiento, sino también con un sentido, una significación de la relación con esa realidad. Asumiendo que no todo lo que el hombre conoce le afecta de igual modo se pude hacer referencia a las cualidades de las vivencias afectivas. Ocurre que los objetos del conocimiento pueden afectar positiva o negativamente al sujeto en dependencia de si es agradable o no a la satisfacción de sus necesidades y por tanto se producen estados afectivos positivos y negativos correspondientemente. También un mismo objeto puede producir en el sujeto estados positivos y negativos simultáneamente, en este caso se denominan estados ambivalentes. Y el caso de estados indefinidos, cuando el objeto de nuestra relación no se vincula con la satisfacción o insatisfacción de las necesidades (Bermúdez, Acosta y Barrera, 1995). Las investigaciones en cuanto al estudio de la estructura de la afectividad han sido múltiples y no han seguido un camino unitario, cuestión que se explica a continuación. Una de las más consolidadas ha sido la Teoría Bifactorial del Afecto en la cual se identifican dos grandes factores tipificados como, Afecto Positivo y Afecto Negativo (Watson y Clark, 1994, citado en Alcalá, Camacho y Giner, 2006). Este modelo no representa dimensiones que correlacionen negativamente entre sí, sino que se muestran de forma independiente. El polo alto de cada dimensión representa un estado alto de afecto, mientras que el polo bajo de cada factor representa la ausenta relativa de implicación afectiva (Watson y Tellegen, 1985, citado en Sandín, Chorot y Lostao, 2006). El Afecto Positivo en niveles altos refleja el punto en que una persona se siente activada, alerta, concentrada. Por su parte el Afecto Negativo representa una dimensión general de distrés subjetivo y participación desagradable que incluye una variedad de estados emocionales aversivos como disgusto, ira, culpa, miedo y nerviosismo (Watson, Clark y Tellengen, 1998, citado en Sandín, Chorot y Lostao, 2006).. 10.

(25) Marco Referencial Teórico Esta teoría ha sido reconocida y ha servido de base a la elaboración de otras como el Modelo tripartito de Clark y Watson (1991, citado en González, Herrero y Viña, 2004) en el cual no solo se tienen presente las dimensiones relacionadas con el afecto positivo y negativo sino que añaden una tercera dimensión relacionada con la activación fisiológica, caracterizada por manifestaciones de tensión y actividad somática como: respiración entrecortada, vértigo o mareo, temblores. A partir de estos tres componentes y su activación, se logra una diferenciación entre entidades de gran conmorbilidad como la ansiedad y la depresión, fuentes indiscutibles de malestar psicológico. En relación con el malestar emocional aunque inicialmente se reconocía como un proceso unitario, Albert Ellis (1994) propone un modelo binario en el cual se comprende específicamente sentimientos negativos funcionales, tales como la tristeza, la incomodidad y disfuncionales como el sentimiento de inutilidad ( citado en David, Montgomery y Macavei, 2006). La historia del término emoción ha sido larga y al ser ampliamente utilizado, su comprensión se visto obstaculizada, asignándole en ocasiones un significado inespecífico (Izard, 2010). De forma general, las emociones constituyen un tipo de estado afectivo y pueden ser consideradas como vivencias afectivas de moderada intensidad en su manifestación, que aparecen de forma relativamente brusca, pudiendo organizar o desorganizar la actuación del sujeto; por lo general, presentan reacciones fisiológicas muy evidentes y fáciles de constatar. Las emociones pueden surgir ante situaciones que ya ocurrieron u ocurren y se manifiestan también como anticipación a la situación (Pérez, Bermúdez y Acosta, 1995). La mayoría de los expertos consideran actualmente a las emociones como estados o condiciones psicobiológicas complejas, cualitativamente diferentes, las cuales a la misma vez tienen propiedades fenomenológicas y fisiológicas (Lazarus, 1991, 1993, 1993; Spielberger, 1966, 1972, citado en Grau, 2005). El estudio de las emociones, ha. trascendido el marco de. su función adaptativa,. redimensionándose en el campo de la investigación científica, el papel de estas en la salud y la enfermedad, destacándose su impacto y su valor indiscutible sobre el sistema 11.

(26) Marco Referencial Teórico inmunológico (Bayés, Borrás, 1999; Vera-Villarroel, Buela-Casal, 1999, citado en Grau, 2005). En este campo hay una especial atención al papel de los rasgos o predisposiciones de personalidad ya que permiten al individuo responder a estímulos y circunstancias similares de manera radicalmente diferentes ( Spielberger y Moscoso, 1996, citados en Grau, 2005). Incluso los afectos positivos y negativos también se ha estudiado como disposiciones personales de emocionalidad. más o menos estables, en estrecho vínculo con el. neuroticismo y la extraversión (Sandín, Chorot y Lostao, 2006). La reacción emocional ante determinada situación, depende en gran medida de cómo tal situación es percibida e interpretada por el individuo y en este sentido, la reacción emocional es el resultado del proceso de evaluar cognitivamente el significado de lo que en ese momento está poniendo en peligro la seguridad, la autoestima o la estabilidad personal (Moscoso y Oblitas, 1994; Lazarus, 1993, citado en Grau, 2005). Los procesos valorativos mantienen un estrecho vínculo con las emociones (Kuppens, 2010) pues cognición y afecto se unen en la vivencia que en última instancia es quien media entre la personalidad y el ambiente. Autores cubanos como Grau, Martín y Portero (1993), han abordado el estudio de las emociones desde una perspectiva personal, donde “la personalidad es algo más que el fondo interno- en el cual se expresan los estados emocionales, o el -agente mediatizadorentre los estímulos externos y las respuestas emocionales, sino la verdadera fuerza motriz de estos estados, lo que obliga a investigar en la propia personalidad, en sus modos de autorregulación, autocompensación y autocontrol, en su estructuración y en sus contradicciones, los verdaderos mecanismos patogénicos de los estados emocionales negativos” (Grau, 2005, p.116). En Cuba han sido numerosos los estudios realizados (Castellanos, Martín, Grau, 1986; Balleu, 1988; Almaguer, Jiménez, 1989; González, 1989; Pupo, 1989; Guimarais, 1990; Estrada, 1991; Franco, 1992, citado en Grau, 2005), que han contribuido a consolidar las. 12.

(27) Marco Referencial Teórico explicaciones a este enfoque personal el cual constituye una expresión del estrecho vínculo entre vivencia y emoción. Este enfoque ha ofrecido otras miradas al estudio de importantes procesos como el estrés, estados de tensión emocional, ansiedad situacional y patológica, así como para la depresión situacional y patológica. Desde esta óptica se entienden los estados emocionales como la expresión resultante de la interacción realidad-interna y realidad-externa, ubicándolos en un "continuum" que revela los diferentes grados de desestabilización de la personalidad a partir de la complejidad, amplitud e internalización de las contradicciones, cuyo análisis se centra en las diferentes vivencias que va experimentando el sujeto, y que además se deben tener presente en el proceso correctivo. El entender las emociones a partir de esta estrecha relación permite, ser mucho más objetivos en su estudio pues en la vida cotidiana estas se manifiestan de forma dinámica y entrelazada. Al asumir que las emociones negativas constituyen la expresión de un funcionamiento personal relativamente desajustado que puede afectar la salud por varias vías, se hace necesario su estudio y profundización. 1.3 La evaluación psicológica y el psicodiagnóstico. El término evaluación psicológica en sus inicios se asentó en lo que se conoce como medida. Actualmente la comprensión del mismo se ha diversificado, comprendiendo otras disciplinas como el psicodiagnóstico, la evaluación conductual, entre otras. A la largo de la historia de la Psicología ha sido de gran interés para los investigadores, el estudio del comportamiento humano a partir de la interacción con el medio. Es así que surge la evaluación psicológica “como una disciplina dirigida al análisis científico de la conducta humana en relación al contexto en que se desarrolla” (Osuna y Hing, 2009, p.6). Evaluación Psicológica es la traducción del término anglosajón psychological assessment, el cual aparece por primera vez en la literatura psicológica en el año 1948 con la publicación del libro Assessment for men, donde se describen los procedimientos estadounidenses para selección de sujetos especialmente calificados para misiones militares especiales y donde se 13.

(28) Marco Referencial Teórico orientaba la evaluación psicológica a los aspectos positivos de la conducta mientras que el psicodiagnóstico se enfocaba a la detección de patologías ( Mikulic, s.f). En relación con ello, Goldstein y Hersen (1990) en Handbook of Psychological Assessment afirman que assessment implica que hay muchos caminos para evaluar las diferencias individuales, uno de ellos serían los tests, pero también podría utilizarse la entrevista, la observación de la conducta en los ambientes naturales y el registro de variables psicofisiológicas. Esta diversidad que caracteriza a la evaluación psicológica también está presente en sus objetivos; así entre estos se señalan: la identificación de conductas problemas y sus relaciones causales, el diagnóstico, la evaluación de los resultados del tratamiento, los peritajes jurídicos y la predicción de riesgos de futuras conductas problemas. Según Fernández-Ballesteros (2002) la evaluación psicológica tiene como objeto actividades o condiciones de un sujeto particular. Siendo su objetivo fundamental, verificar si los principios generales establecidos por la psicología en sus diferentes áreas, se dan en ese sujeto individual. Teniendo en cuenta su objeto de estudio, Silva (1982), considera que es un proceso que va desde el planteamiento del problema hasta la recomendación de soluciones y toma de decisiones, donde ninguna perspectiva, estrategia, técnica o procedimiento, tiene la exclusiva. Y donde además, se destacan dos fases fundamentales: 1. Identificación del rango de la conducta y atributos o características consideradas relevantes que deben ser medidas estimadas o evaluadas. 2. Selección y/o diseño de técnicas fiables para estimar, medir, evaluar tales conductas, rasgos, atributos o características. También se ha resaltado la importancia de la evaluación psicológica al ser definida como una rama de la psicología encargada de la aplicación, calificación e interpretación de instrumentos psicológicos, que se enriquecería con el aporte del psicólogo evaluador en el proceso interpretativo de los resultados. Esto último hace que la evaluación psicológica sea una de las actividades más comunes que realiza el psicólogo profesional, al punto que sería muy complicado ejercer la Psicología sin apoyarse en ella (Buela-Casal, 2002, citado en Malo, 2008).. 14.

(29) Marco Referencial Teórico En la actualidad se reconoce que la evaluación psicológica es un proceso dinámico (Garigordobil, 2005) que comprende tanto la exploración de aspectos positivos como patológicos (Garigordobil, 2007). Es Fernández-Ballesteros (2004), quien realiza un abordaje sistémico de lo que en realidad es la evaluación psicológica por lo que se asume en le marco de la presente investigación, su conceptualización sobre la evaluación psicológica definida como: Una disciplina científica, que se ocupa de la exploración y análisis del comportamiento (a los niveles de complejidad que se estime oportuno) de un sujeto humano (o grupo especificado de sujetos) con distintos objetivos aplicados (descripción, diagnóstico, selección y predicción, explicación, cambio y/o valoración de los tratamientos o intervenciones aplicadas). La evaluación psicológica implica un proceso de solución de problemas y toma de decisiones que comienza con una demanda de un cliente y /o un sujeto (o grupo de sujetos) a un psicólogo. Este proceso conlleva a una serie de actividades científicas y profesionales realizada en una secuencia establecida con las que se pretende dar respuesta a su demanda; en otras, la administración de una serie de test, técnicas de medida y procedimientos de recogida de información (p. 22). Resulta importante la diferenciación que debe hacerse entre la evaluación psicológica y el psicodiagnóstico. En el caso del psicodiagnóstico, etimológicamente está compuesto por tres vocablos psykhe (posibilitante de la vida), día (a través de) y gignosko (conocimiento) que conjuntamente significarían distinción o conocimiento diferenciado de la psique. La mayoría de los autores coincide en situar el nacimiento de este término en la publicación en 1921 del libro de Rorschach Psychodianostik. A partir de aquí, el término se asoció a las técnicas proyectivas y al modelo médico de evaluación psicológica y colabora en el surgimiento de una nueva orientación de carácter más psicométrico bajo el nombre de psychological testing (Mikulic, s.f). El psicodiagnóstico, presenta claras connotaciones médico- psiquiátricas, pues según Pelenchano (1988), después de la recogida de la información se elaboran juicios globales de 15.

(30) Marco Referencial Teórico la persona en función de las respuestas ofrecidas, a esos procedimientos; incidiendo fundamentalmente en los aspectos negativos y/o patológicos de la persona. Ballesteros (2004) define el psicodiagnóstico como el proceso de reunir información por medio de procedimientos no experimentales, y donde se apega a juicios globales (no analíticos) y no cuantitativos. De esta forma permite comprender la realidad de una persona a partir de la confluencia de procedimientos es por ello que nos posibilita una mejor comprensión del surgimiento y mantenimiento de la conducta sintomática. Diferenciándose de la evaluación psicológica, siendo esta mucho más amplia recogiendo aspectos positivos y negativos de los individuos y grupos, comprende al diagnóstico psicopatológico y trasciende este ámbito, abarcando los diferentes contextos de aplicación de la psicología. Haciendo una revisión de los principales conceptos abordados, se puede concluir que la evaluación psicológica encierra una labor de recogida de información de un sujeto (o grupo de sujetos), a partir de un procedimiento establecido y reglado a partir de fases, utilizándose el método científico positivo de forma tal que puede ser replicado, de ahí que sea importante que los medios sean validados con anterioridad. 1.4 Los test psicológicos. 1.4.1 Orígenes y conceptualización de los test psicológicos. Históricamente, numerosos autores han reiterado la necesidad de medir los fenómenos psicológicos y sociales, para ello se han creado modelos matemáticos, estadísticos, a través de los cuales se puede investigar los procesos psicológicos. Lo cierto es que “(…) la medición representa una garantía en la investigación y resulta complementaria de los métodos científicos; observación y experimentación (…) esta teoría de la medición ha constituido la piedra fundamental de la evaluación tradicional” (FernándezBallesteros, 2002, p. 32). Tal es así que existe una rama de la psicología encargada de las cuestiones relacionadas con la medición: la Psicometría, la cual se ocupa fundamentalmente de los diferentes tipos 16.

(31) Marco Referencial Teórico de medidas, las normas utilizadas y las características (confiabilidad y validez) que deben presentar los instrumentos de evaluación psicológica. Dentro de estos instrumentos, los test psicológicos ocupan un lugar privilegiado, por su amplia utilización en los diferentes ámbitos de la psicología. Esta preocupación por acercar a la psicología al mundo de las ciencias exactas, ha estado presente desde sus inicios mismos, en autores como Fechner (1860), Herbart (1816), Ebbinghaus (1908) (citado en Martínez, 2005), intentaron medir los procesos psicológicos y desarrollaron procedimientos cuantitativos. Desde esta misma visión Wundt (1876, citado en Martínez, 2005), padre de la psicología experimental, refuta la idea de Kant, de que la psicología no podía ser una ciencia, por no ser cuantitativa; defendiendo la idea de que nuestra vida interna tiene al menos dos dimensiones y por tanto puede expresarse de forma matemática. Autores como Galton (1879) y su discípulo McKeen-Catell (1890) (citado en Martínez, 2005), destacaron que la Psicología para ganar en seguridad y exactitud, debía basarse en la medida y la experimentación. Partiendo de estos presupuestos, y en el marco de la psicología diferencial, en 1890, McKeen-Catell introduce el término “test psicológico”, describiéndolo como una situación controlada en la que se recogen muestras de conducta producidas por sujetos ante estímulos presentados y donde la posibilidad de que un test abarque o no adecuadamente la conducta depende del número y la naturaleza de los elementos de la muestra (Fernández-Ballesteros, 2002). En la búsqueda de una mayor cientificidad de los test psicológicos, un importante lugar ocupó Spearman, quien realizó la teoría de la construcción de los test, el análisis de la correlación y el análisis factorial (Cox-Jules, 2010). Además, la construcción de la escala de Binet y Simon (1905, citado en Cox-Jules, 2010), para medir la inteligencia y abordar aspectos más cognoscitivos relacionados con el comportamiento inteligente, representó también un eslabón importante.. 17.

(32) Marco Referencial Teórico En la historia de los test psicológicos no se puede obviar el papel de la primera Guerra Mundial, donde a partir de las necesidades de este momento histórico, se crearon tests para la selección y clasificación de los soldados. Después de esta etapa los tests psicológicos cobraron auge, en las diferentes industrias, instituciones, orientado a la selección de personal y además a la orientación profesional y educativa (Muñiz, 1998). En Cuba, se introducen los tests en el pasado siglo, cerca de los años treinta. Se utilizaron tests para medir inteligencia, intereses, habilidades y madurez. En 1948, con la finalidad de validar los tests en nuestro país, se establecieron normas nacionales para algunos de estos tests (Rodríguez, 1990 citado en López, 2006). Desde esa fecha y hasta la actualidad los test psicológicos ofrece varias ventajas. Alonso (2003) en su artículo “Los test en la práctica clínica”, expone alguna de ellas al utilizarlo como medio auxiliar en la práctica psicológica:  Facilita en muchos casos el contacto con la persona.  Permite muchas veces en un tiempo relativamente breve una impresión de la personalidad.  En el test aparecen ciertas informaciones que pueden servir de puntos de partida para nuevas conversaciones con la persona.  El test trabaja con un material estandarizado, con un material que es ofrecido del mismo modo a todos los sujetos.  Los tests hacen posible un cierto grado de objetividad.  El test por sí solo no puede suministrar la información necesaria para establecer el diagnóstico psicopatológico, personológico, pero es valioso para la verificación de los estados y comprobaciones alcanzados por otras vías.  El test permite seguir el curso, el desarrollo de la enfermedad o de la personalidad en general.  Muchas pruebas son, al mismo tiempo que medios auxiliares de diagnóstico, puntos de apoyo en una psicoterapia.. 18.

(33) Marco Referencial Teórico  Los tests son extraordinariamente valiosos en. el abordaje de cualquier. enfermedad, donde siempre existe una alteración de componentes somáticos y psíquicos, al decir de otros, en la medicina psicosomática.  Permiten a menudo una exploración rápida de las vivencias que subyacen a ciertas enfermedades somáticas.. A partir del propio desarrollo de la ciencia psicológica y su gran utilización, han sido varias las definiciones ofrecidas sobre test psicológicos. Según Anastasi (1970) “un test psicológico constituye esencialmente una medida objetiva y tipificada de una muestra de conducta. Las pruebas o tests psicológicos son como las pruebas en cualquier otra ciencia, en cuanto que las observaciones se realizan sobre una muestra pequeña, pero cuidadosamente escogida, de la conducta de un individuo” (p. 126). En correspondencia con esto para Cronbach (1990) concibe el test psicológico como un procedimiento sistemático para observar la conducta y describirla con ayuda de escalas numéricas o categorías establecidas. Autores cubanos, como Roca (2002), definen el test psicológico como muestras de conductas estandarizadas, a partir de la cual otras conductas más importantes pueden ser inferidas. Constituyendo, además, una medida objetiva y tipificada de una muestra de la conducta a partir de las cuales se establecen predicciones relativas a otra conducta (Bello, Estévez, 2003 citado en López, 2006). De una forma u otra todos los conceptos apuntan hacia puntos convergentes: estandarización, medida objetiva, tipificación, prueba psicológica, medición y predicción. 1.4.2 Clasificación de los test psicológicos y su preparación psicométrica.. Existen diversos sistemas de clasificación de las pruebas de evaluación. Algunos autores (Anastasi, 1970) las clasifica atendiendo a distintas características formales, tales como el modo de construir las pruebas, las clases de respuestas que suscitan, el tipo de aplicación, la población a la que van dirigidas o el rendimiento que evocan. 19.

(34) Marco Referencial Teórico Thompsom (1989) y Wittchen y Essau (1991) (citado en López, 2006), proponen una clasificación atendiendo a su complejidad, propósito y construcción: Complejidad de la escala:  Cuestionarios descriptivos.  Escala de evaluación.  Entrevistas estandarizadas.  Sistemas de diagnóstico estandarizado.  Batería de evaluación.  Sistemas clínicos de información. Propósito de la escala:  Escala de diagnóstico o sintomáticas.  Escala generales o específicas.  Escalas de rasgos o estados.  Autoapicadas, heteroaplicadas o mixtas. Construcción de la escala:  Escalas unitarias o globales y de múltiples ítems.  Escalas unidimensionales o multidimensionales.  Escalas de categorías dicotómicas o analógicas. Martínez (2005) realiza una clasificación de los test psicológicos bastante completa y donde aborda diferentes elementos: 1. De acuerdo al método: a) Test Psicométricos: -. Se evalúan las respuestas según normas cuantitativas.. -. Todos sus elementos se valoran de forma numérica e independientemente.. -. El resultado final es una puntuación cuantitativa.. -. Suelen referirse a características psicológicas antes concebidas como unidad más o menos independiente ( es decir suelen medir rasgos diferenciados del sujeto) b) Test proyectivos: 20.

(35) Marco Referencial Teórico -. Para su evaluación se siguen normas o criterios globales y cualitativos, es decir, las diferentes respuestas suelen valorarse con relación al resto.. -. Suelen referirse a características generales y globales de la personalidad.. 2. De acuerdo a la finalidad: esta distinción no se aplica al test en si, sino al uso que se le da a este en un momento determinado. a) De investigación: la finalidad suele ser obtener medidas, analizar las diferencias individuales, calcular estadísticos y estimadores, pruebas de hipótesis, etc. b) De diagnóstico: con su uso se pretende evaluar la calidad o grado de algún rasgo de la conducta de algún individuo concreto.. 3. De acuerdo al planteamiento del problema: los test están constituidos con una muestra de conductas que exige una determinada forma de planteamiento del problema o situación, cuya respuesta se interpretaría como: a) De ejecución máxima: la situación de cada elemento plantea un problema que ha de resolver poniendo en funcionamiento su capacidad en alto grado. Estos test son los habituales en evaluación del rendimiento, aptitudes, inteligencia, etc. b) De ejecución típica: los elementos plantean situaciones habituales de la vida corriente, la respuesta es una muestra del comportamiento típico o más frecuente del sujeto en las situaciones planteadas. Son los habituales en evaluación de la personalidad, actitudes, intereses, etc.. 4. De acuerdo al área del comportamiento acotado: a) Rendimiento académico o profesional: son test de ejecución máxima destinados a medir adquisición del aprendizaje o conocimientos específicos, con finalidades de diagnóstico y/o pronóstico concretas. b) Inteligencia y aptitudes: se refieren a rasgos psicológicos de naturaleza cognitiva (inteligencia, aptitudes específicas). Suelen ser de ejecución máxima.. 21.

(36) Marco Referencial Teórico c) Personalidad, actitudes, intereses: son test de ejecución típica con preguntas sobre la incidencia del elemento en la conducta o forma de pensar del sujeto. Generalmente se valoran los aspectos no cognitivos del sujeto.. 5. De acuerdo a la modalidad de aplicación: (presentación y registro de respuestas) a) Orales: las instrucciones y respuestas son siempre orales. b) Papel y lápiz: admiten una gran variedad de formatos de presentación, pero en todo sistema de administración, instrucciones y realización se especifica en protocolos, cuadernillos y hojas de respuesta de forma escrita. c) Manipulativas o de ejecución: son frecuentes los de coordinación psicomotriz, visualización, cubos, herramientas, etc. d) Situaciones o simulaciones: se someten a los sujetos a situaciones artificiales. Su variedad va desde muestras de tareas reales o simulaciones y juegos para poner de relieve conductas sociales habituales. e) Computerizadas: se realiza por medio del computador. f) Objetivos:. Suelen. atribuirse. a. instrumentos. específicos. con. registros. automáticos de las respuestas: mediciones fisiológicas, tiempo de reacción, etc.. 6. De acuerdo a las demandas exigidas al sujeto: a) Velocidad o rapidez: el tiempo de reacción está rigurosamente controlado y lo elementos no suelen tener dificultades objetivas para los sujetos. b) Potencia o dificultad: el tiempo aunque frecuentemente controlado, no suele ser un determinante clave en el resultado. Las diferencias individuales son en función de la calidad de la ejecución fundamentalmente.. 7. De acuerdo al grado de aculturación del test psicológico: parte del hecho de que todo test se usa e interpreta dentro de un marco cultural, sobre un opuesto continuo ideal, podríamos imaginar dos polos. En un extremo se sitúan los test más culturales y en el otro los menos influidos por la cultura para su resolución. En el primero encontramos manifestaciones de conducta o de ejecución de un claro contenido. 22.

(37) Marco Referencial Teórico cultural (tests verbales, de información) y en el otro tests perceptivos y visuales, en los que la experiencia cultural anterior de los sujetos tiene escasa influencia.. 8. De acuerdo a los sujetos a los que va dirigido el test: a) Edades b) Grupo especial (disminuidos, etc.). 9. De acuerdo al modelo estadístico en que se basa: a) Teoría clásica de los tests o modelos débiles de la puntuación verdadera, basado en el Modelo Lineal de Regresión, con dos variables. b) Teoría de la Respuesta de ítem, basada en modelizar las probabilidades de respuestas concretas a un ítem según las funciones de distribución normal y lógico.. 10. De acuerdo al modelo conceptual: -. La aproximación del dominio que pone el acento en el nivel o grado de ejecución sobre algún dominio o criterio definido de antemano y hoy se conoce como test referidos al criterio.. -. La aproximación a los rasgos latentes o medida de los atributos de las personas, interesadas en situar a las diferentes personas a lo largo del continuo que define o representa el atributo.. -. La aproximación del procesamiento de la información, todavía en sus comienzos que intenta determinar sus procesos cognitivos subyacentes a las respuestas dadas en los ítems.. Más allá de estas clasificaciones existentes, resulta importante comprender que el uso adecuado de los test psicológicos en la práctica profesional, parte de una adecuada concepción acerca de los mismos. Respecto a ello, especial interés cobra el concepto de medida objetiva de las funciones mentales y/o de la conducta, a la cual se refieren la mayoría de los autores. Esta objetividad se garantizará a partir de sus propias propiedades; autores como Anastasi (1970) identifican dentro de estas: 23.

(38) Marco Referencial Teórico La tipificación: implica uniformidad de procedimiento en la aplicación y puntuación del test. Normas: sin normas no es posible interpretar las puntuaciones del test. Una norma es la actuación media o normal. Medida objetiva de la dificultad: depende directamente, de la dificultad de los elementos que lo constituyen. La distribución de las puntuaciones totales proporciona un control completo de la dificultad del test total para la población a la cual se destina. Fiabilidad: la fiabilidad del test es la consistencia de las puntuaciones obtenidas por las mismas personas cuando se les aplica otra vez el mismo test o una forma equivalente de él. Validez: grado en que el test mide realmente lo que pretende medir. La validez nos proporciona un control directo de la forma en que cumple su función. Además se reconoce la importancia del valor predictivo del test, logrando pronosticar el comportamiento de un sujeto a partir del resultado obtenido en el test y su estandarización, ya que esta última le otorga un carácter objetivo al test, haciéndolo independiente del sujeto y del evaluador. El uso y creación cada vez mayor de los test psicológicos en diferentes contextos, y el carácter científico creciente de las investigaciones, refuerza la necesidad de garantizar una adecuada preparación psicométrica de estos. Según Muñiz y Fonseca-Pedrero (2008) la importancia de unos instrumentos de evaluación adecuados radica en la trascendencia de las decisiones y las consecuencias que a partir de ellos se derivan, tanto personales como sociales. Si el proceso de construcción se lleva cabo de forma defectuosa las inferencias que se obtengan a partir de las puntuaciones y la toma de decisiones que de ellas se deriven serán totalmente equivocadas e infundadas. Refiriéndose a la importancia de la validación de instrumentos, autores como FernándezBallesteros (2004), reconoce entre los principales problemas de la medición, que una gran parte de los instrumentos de medición que se usan en el quehacer psicológico se construyen en base a criterios, por lo que se debe garantizar la validez y la fiabilidad de dichos criterios.. 24.

(39) Marco Referencial Teórico 1.4.3 La validación de los test psicológicos. La validez siempre ha ocupado un espacio central en la preparación psicométrica de los test psicológicos. Los diversos objetivos, con los que en la actualidad se utilizan los test psicológicos, han provocado transformaciones en cuanto al concepto de validez. De acuerdo con Kane (2006 citado, en Prieto y Delgado, 1997) entre 1920 y 1950 el uso principal de las pruebas consistió en predecir alguna variable de interés denominada criterio. En estos casos, la evaluación de la utilidad de la prueba suele cuantificarse mediante la correlación entre sus puntuaciones y las de alguna medida del criterio (coeficiente de validez). Sin embargo, el éxito de este tipo de justificación depende de la calidad de la medida del criterio, especialmente de su representatividad. De ahí que el énfasis se desplazara a la justificación de que la puntuación en el criterio procedía de una muestra de indicadores que representara de forma apropiada el dominio o contenido a medir. Esta primera etapa en la evolución del concepto culminó con el establecimiento de la propuesta de dos vías para establecer la validez de las pruebas: 1. La validación de criterio (la correlación entre las puntuaciones del test y las puntuaciones en el criterio). 2. La validación de contenido (la justificación de que los ítems para medir el criterio son una muestra representativa del contenido a evaluar).. En la actualidad se considera que la validez se refiere al grado en que la evidencia empírica y la teoría apoyan la interpretación de las puntuaciones de los tests relacionada con un uso específico (American Educational Research, Association [AERA], American Psychological Association [APA] & National Council on Measurement in Education [NCME], 1999, citado en Prieto y Delgado, 1997). La validación es un proceso dinámico y abierto, donde se acumulan pruebas para apoyar la interpretación y el uso de las puntuaciones. De ahí que su objeto no es el test, sino la interpretación de sus puntuaciones en relación con un objetivo o uso concreto.. 25.

(40) Marco Referencial Teórico El proceso de validación se concibe como un argumento que parte de una definición explícita de las interpretaciones que se proponen, de su fundamentación teórica, de las predicciones derivadas y de los datos que justificarían científicamente su pertinencia (Prieto y Delgado, 1997). Se ha reconocido por varios autores (Anastasi, Pichot y Lienert, citado en León y Vera, 1991) cuatro tipos fundamentales de validez:  Validez de contenido: análisis sistemático del contenido del test, para determinar si comprende una muestra representativa de la forma de conducta que ha de medir.  Validez predictiva: indica la efectividad de un test en la predicción de algún resultado futuro.  Validez concurrente: es la relación entre las puntuaciones de un test y un criterio externo, obtenidos aproximadamente al mismo tiempo.  Validez de elaboración: es el grado en que esta mide una elaboración teórica o rasgo.. Los Standards for educational and psychological testing (American Educational Research, Association [AERA], American Psychological Association [APA] & National Council on Measurement in Education [NCME], 1999, citado en Prieto y Delgado, 1997) asumiendo a la validez como un único concepto integrador reconocen en la actualidad que las fuentes de validación son múltiples y su importancia varía en función de los objetivos. Entre las más importantes destacan: el contenido del test, los procesos de respuesta, la estructura interna de la prueba, las relaciones con otras variables y las consecuencias derivadas del uso para el que se proponen. La obtención de evidencias de validez, entra dentro de la Estimación de las propiedades métricas, un importante paso en las Fases generales del proceso de construcción de instrumentos de medida. Estas fases han sido documentadas en la literatura especializada (Muñiz y Fonseca-Pedrero, 2008).. 26.

(41) Marco Referencial Teórico Se considera como uno de las más importantes fuentes de validación las relaciones de las puntuaciones del test con otras variables externas (Prieto y Delgado, 1997). Este análisis se realiza a partir de lo que se conoce como “coeficiente de validez” el cual según Anastasi (1970), nos capacita para determinar el grado de acierto con que se habría predicho la ejecución del criterio partiendo de las puntuaciones del test. Este criterio es un estándar con el que se juzga la validez del instrumento (Wiersman y Jurs, 2005, citado en Hernández, Fernández-Collado y Baptista, 2006) cuanto más se relacionan los resultados del instrumento de medición con el criterio, la validez de criterio será mayor. La elección de un criterio fiable y válido (suficiente, objetivo y representativo de la conducta de interés) es el punto crítico que determina la bondad del proceso de validación. Si el criterio se fija en el presente de manera paralela se habla de “validez concurrente “, de forma tal que los resultados del instrumento se correlacionan con el criterio en el mismo momento o punto del tiempo. Según Hernández, Fernández-Collado y Baptista (2006), el principio de la validez de criterio es sencillo: “si diferentes instrumentos o criterios miden el mismo concepto o variable deben arrojar resultados similares” (p. 278). Por lo tanto, al asumir que hay validez de criterio, las puntuaciones obtenidas por los individuos en un instrumento deben estar correlacionadas y predecir las puntuaciones de estas mismas personas en otro criterio (Bostwick y Kyte, 2005, citado en Hernández, Fernández-Collado y Baptista, 2006). La obtención de evidencias de validez externa es un intento por ofrecer coherencia psicológica al constructo al ubicarlo en un entramado teórico significativo; donde además se ofrece un soporte a partir del cual interpretar las puntuaciones de las herramientas de evaluación, y por lo tanto el modo de otorgar significado psicológico a un dato numérico (Paz, 1996, citado en Carretero y Pérez, 2005).. 27.

(42) Marco Referencial Teórico La validez tiene un gran valor para la construcción y adaptación de nuevos instrumentos psicológicos pues en la medida en que una prueba sea más objetiva, confiable y amplia con los criterios de validez, será más precisa y útil en la solución de problemas prácticos.. 1.5 El Autorreporte Vivencial: sus características. Esta prueba fue elaborada por Jorge Grau Abalo en 1984; su objetivo fundamental es evaluar con qué grado o nivel de profundidad los sujetos experimentan un conjunto de vivencias negativas que se le presentan en una tabla. El sujeto debe evaluar cada uno de los términos de acuerdo con el grado o nivel de profundidad con que él los experimenta y para lo cual se le presentan tres categorías en distintos niveles, que son: escasamente, moderadamente e intensamente. El análisis en la versión original de la técnica se realiza de manera cualitativa.. Los supuestos teóricos de la prueba se basan en un enfoque fenomenológico, es decir, descriptivo-vivencial, donde se clasifican las emociones en nucleares o primarias y secundarias, y se ofrecen diversas combinaciones de emociones para obtener las más complejas. Atendiendo al propio desarrollo que se ha producido en el estudio de las vivencias en la psicología actual, y a la sistemática utilización del Autorreporte Vivencial en diferentes investigaciones. de. corte. cuantitativo,. haciéndose. necesario. explotar. más. sus. potencialidades, utilizando diseños factoriales, regresiones con otros test o fundido con ellos en análisis multivariados, se realizó el análisis factorial del Autorreporte Vivencial (Camejo, 2011). Este reveló la presencia de tres factores, que agrupan a diferentes vivencias tal como se muestra en la siguiente tabla:. 28.

(43) Marco Referencial Teórico Tabla#1: Agrupación de los tres factores del Autorreporte Vivencial (Camejo, 2011) Factor 1. Factor 2. Vivencias depresivas. Vivencias de disgusto-rechazo. Tristeza Apatía. Irritabilidad Ira. Inquietud Desconfianza. Sufrimiento. Rechazo. Miedo. Abatimiento. Desprecio. Inseguridad. Angustia. Factor 3 ira- Vivencias de ansiedad-miedo. Ansiedad. El primer factor recoge las vivencias depresivas, los individuos que usualmente tienden a experimentarlas, suelen valoran excesivamente los sucesos negativos, ya que los consideran globales, frecuentes e irreversibles. Lo cual sienta las bases para el establecimiento de la tríada cognitiva de la depresión (Beck, 2006) una vez que el trastorno se ha manifestado: visión negativa del yo, del mundo y del futuro. La depresión, al igual que cualquier otra emoción, tiene una función filogenética adaptativa para recabar la atención y el cuidado de los demás, constituir un modo de comunicación en situaciones de pérdida o separación, o ser un modo de conservar “energía” para poder hacer frente a ulteriores procesos de adaptación (Whybrow, Akiskal y McKinney, 1984, citado en Piqueras, Ramos y Martínez, 2009). Es reconocido por diversos autores que la depresión, al igual que la ansiedad, aún en niveles no clínicos puede ser disfuncional y causar un significativo malestar (Dobson, Ahnberg y Fata, 2010). Enfoques actuales consideran a la depresión como el polo opuesto de una autorrealización exitosa y en consecuencia, una represión de las posibilidades para el logro de la autorrealización (Pettersen, 2011). También desde la genética molecular se sugiere la posibilidad de identificar las bases de los desórdenes del estado de ánimo, especialmente los relacionados con la depresión (Heyden, Klein y Dougherty, 2010).. 29.

Figure

Tabla  #4:  Resultados  de  las  correlaciones  realizadas  entre  las  Vivencias  Ira-disgusto-rechazo  (F2)  y  el   Inventario de Expresión de Ira Estado- Rasgo (STAXI-2)
Tabla  #5:  Resultados  de  las  correlaciones  realizadas  entre  las  Vivencias  de  Ansiedad-  Miedo  (F3)  y  el  Inventario de Situaciones y Respuestas de Ansiedad (ISRA – B)
Tabla  #6:  Resultados  de  las  correlaciones  entre  las  la  Tendencia  general  al  registro  de  vivencias  negativas y el Inventario de Situaciones y Respuestas de Ansiedad
Tabla  #7:  Resultados  de  las  correlaciones  entre  las  la  Tendencia  general  al  registro  de  vivencias  negativas y el Inventario de Expresión de Ira Estado- Rasgo (STAXI-2).

Referencias

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