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Centros alfareros de la provincia

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Centros alfareros de la provincia

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Dista mucho de serprolífica la tinta vertida en aras delconocim iento dela alfareríadela provinc iadeCáceres.No obstante,es sabida laim port ancia que los traba jos de «ti najeros» y «oll eros»

han teni do, si bien ign orábamos la abundan cia de centros que dentro del presente sigloestuvieron abiertos, cu- briendo con sus labores las necesida- des de uso de cacharrería en esta extensa provincia. Lo más destacable o conocido a nivel popular en la zona Sur han sido los trabajosde Arroyo de la Luz,centro aúnvigorosamente acti- vo, que en otro tiempo abasteció con sus producciones a casi toda la pro- vincia, no siendo óbice no obstante para que dentro de las extensas zonas abastecidas,coexist ieran treinta y sie- te centros más como mínimo. La mi- tadinf erior de la zona Sur recib ió tam- bién laboresdelos vecinos centrosde Badajoz y la Suroeste de la provincia de Toledo, principalm ente de Puente del Arzobispo,llegandoa aportar estas provincias mano de ob ra demaestros que emigraron a la de Cáceres, mez- clando sus formas con las aut óctonas.

En el Norte, parece que la Sierra de Gata haya sido muralla que frenase de modo notable la entrada de otros barros. Unicamente en las Hurdes, a través delacceso de La Albe rca,se re- cibieron entiemposlabores de Ciudad Rodrigo yTamames.

CENTROS ENACT IVO Trujillo hasido centro de latradi- cióninm em orial enla alfarería.Los dos barros usados son traídos del lugar de- nominado «dehesa del Mondazo». De allí lo transportan a las «eras» donde después de orearlo,lomezclan en pro- porción de unaparte de barro flojo por cuatro de fuerte.Unavez machado,se bate en el«pilón » y se pasa a cubos a

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la «era» a través de unas «escobas»

donde quedanretenidas las impurezas, principalment e deorigen vegetal. Una vez«asentado»el barro,se le«da larga ala era»valiéndosepara ello del«de- saguadero». Oreado lo suf icient e es transportadoalalfarpara su manipula- ción. Durante el verano, preparan el barro necesario de todo el año, que acop ian en lainst alación del alfar, en cuart o dedicado especialmente a este efecto. En el «masao» para formar la pella y con el fin de darle más fuer- za al barro y poder refracta rio en las piezas de uso para fuego,sele añade, espolvoreándolo sobre la masa una cantidad de arena de río, finam ent e cribada.

La nomenclatura de las dist intas partes en quesedivideel tomo,es la siguiente: «cabezuela», rueda superior metálica; «husillo», eje de unión entre

lacabezuela y el«vuelo»,que es larue- da inferior, de madera, de unos 90 cms. de diámetro; «peón» es el roda- miento situado en el suelo, donde apoya y sobre el que gira el husillo.

Menosenel cántaro grande, cuya eje- cución consta de tres part es (tiesto, capilla,cuello y boca)lasdemáspiezas son elaboradasde unasola tirada,ayu- dándose exlcusivamentedela «caña».

Con ella «sube» el barro, «refinan » y

«adornan».Cuellos y bocasson alisa- doscon la mano.

Arroyomolinos de Montañ ez fa- bricó exclusivamente tinajas hasta el año 1907,fecha en que seint rodujola forma del cono, llegando a ser este centro el que más labor deest etipoha realizado y del que se han abastecido las zonas vinícolasde la provincia.

A finales de invierno se dedican a la

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MOVIMIENTO DE ALFAREROS

DE PROVINCIA SALAMANCA

@) Exlltla el oficio

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extra cci ón y prepa ració n del barro. En prima vera yverano areali zarla obra y a medi ados del verano comienzan a co cer,con elfin determi nar como má- xim o en elotoño.Dos tipos de barros distintos,uno de ellos ,arcillamuyare- nosa,que mezcla nenigualdadde pro- por ción.Transportadasal taller,seex- tiende la mezcla y se«am olle ce», pa- sando para su batido a una máquina, que es único eleme nto mecánico de que dispon e la inst alación. Ot ro barro másfino seusa parabañar loscono s, llama do«betún»yqueaplican e.testa- dolíquid ocon bayetas «para que coja col on>las piezas.

El mod elado se reali za de la si- guiente manera: para el «hon dón» se usade un mold ede maderaque sere- llena«apalillando» con una«palillacor- tada»demadera.Elprime r«cami no»o

«carga»sub e unos 25 cm.Para echar el segundo, tiene que esperarse el

«or eo» de lo anteriormente realizado con el fin de que coja el barro lacon- sis te ncia necesaria y aguante el peso de la siguiente «carga». El tiempo de esperaesdeun día,alcabodel cual se sigue levant ando la pieza con un

«cami no» similar alanterior.Estepro- ceso se sigue hast a su tot al termin a- ción.A mayor alt ura dela piezase va haci end o necesario el uso de anda- mios que se realizan con «me sas»,

«cajones»y tablas. Para«t upir» el ba- rro (extracción deaire y eliminació n de poros) se utilizala«palilla» por la parte ext erior de la pieza, enfre ntada en la part eint eriorpor el«bolillo».Para qui- tar el barrosobrant ese utiliza la«ras- quet a».

Es sumamente delicado el secado delas piezas,que se realizaen el int e- riordel taller.Debido al grueso delba- rro,elsecado debe ser muy lento y ho- mogéneo.

Cuando está la labor com plet amen- te seca, sevatransportando alhorno, usando para las piezas mayores un ca- rrillo denominado «zorra». La col oca- ción es metódica para este tipo de obra. La cocción dura de ocho a diez horas,vigilando elproceso a través de las «hornillas » ó aberturas que para este fin tienepracticadoel horno.

A medida que se van sacando los conos delhorno, se procede alempe- gado, para lo que se usa de los si- guien tes útiles : «horni llo», para calen- tar la pez,hecho de fábrica deladrillo;

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sobre el que se pone la«caldera», que contiene la pez; «caldero »,para verter- lo dentro de los conos; «cazo», para echar de la «cald era» al «caldero» y (<leg ón», para repartir la pez dentro del cono.

Arroyo de la Luztal vez sea elcen- tro productor de Cáceres al que más

atenciónle hayan dedicado losinvest i- gadores dedicadosa este tema. Deél.

dimana gran parte del léxi co conocido enla alfareríade Cáceres.De ancestral tradición ,tenían su barrio,su organ iza- ción y patrón.

Antiguamente, los«ol leros» del lu- gar pactaban de conjunto incluso has-

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ta la extraccion del barro: arrendaban una «cuadrilla »o extensión de terreno de buen barro y fijabanlas condiciones oportunas para su distribució n y uso. Porlo general la cuadrillase div idíaen 60«part es» y cada una de éstas a su vez en 60 «cargas».Lacarga equiva lía a«7esportillas y un turrón».

La extracción del barro se realiza en superfic ie, apenas «desmoch ar» el terreno,es decir,quitar la capavegeta l más o menos profu nda se lleg a a la

«grea» o tierra blanca o al «bar ro roji- zo», que son los dos tipos de tierras queusan. Para la fo rm ación del barro destinado a piezasfinas .se sigue elsi- guiente proceso: se mezclan por par- tes iguales «g rea» y «barro rojizo »,se

«m acha» hasta su pulveriz ación y se

«c riba».Seecha enel«bache» o pilón pequeño.mezclándolocon aguay per- maneciendo allí duran te un par de días. A través de una criba se pasa al

«pi lón grande ».dondepermanece has- ta que toma tota lasiento.Elagua so- brante sale a través de la «jienda» o

«sangraera». Queda un barro fino lla- mado «bet ume», que una vez oreado pasa a la «lancha» donde se amasa, quedando formada la pella. Para for- mar la pella dedicada a pieza de «jer- ga» o basta, se le añade al «betu me»

en el «rnasaero» o«lanc ha» unaconsi- derable cantidad de «barro rnachao » en polvo,compuesto por dos partes de

«barro rojizo »y una de«q rea»,

La rueda se compone de las si- guientes partes:«cabeza», rueda supe- rior; «eje», árbol de unión entre cabeza y tablero; «tablero», rueda inf erio r y

·«t aco», rodamiento. Los útiles usados

en la fabricación del producto en la rueda son: «Caña». media caña con dos cortes sesgados que reciben el nombre de «gavilanes» .Se utilizapara

«cañear»y cortar, principalmente los

«hondones»; «alpañate», trozo de ba- dana o fieltro para alizarbocas, bordes y superficies; «palillos» de dist intos diámetros, para ábrir orificios, «alam- bre» para cortar piezas;«rayaera»,para limpia r la lancha y «Iabacero», reci- pientedonde el alfarero humedece sus manos. El barro aquí depositado,reci- be el nombre de «relabajo»,Los mayo- ristas que se dedicaban a la venta ambulante del género, recibían los nombres de «sacaores», «contaores» o

«cargueros». Co m praban la «carga» y se les hacía el «cuento », que era por un baremo de maravedíes en relac ión con el número de piezasiguales que se

llevaban.Asipor ejemplo, por un ma- ravedí daban al «cargaor» cuatro ollas de un tipodeterminado,recib iendopor este motivo esa pieza el nombre de

«cuat reña».

Ceclavín. Las labores más anti- guas, son las realizadas en «barro co- lorao».es decir,sin ningún tipo de de- coración.Las decoraciones con «tierra amarilla» (t ipo Salvat ierra) y las enchi-

nadas, son de uso más reciente, si bienes cierto, que la labor de enchina - do viene de bastante antiguo también, pero sólo se realizaron en piezas de encargo.Aún se venden labores «cola- rás» para uso,pero la mayor parte de la producción, que lo es de piezas «ga-

~nas» ó ench~adas aunque tengan formas tradicionales, van enfocadas para uso decorativo o de coleccionis- tas.

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MAS

ro

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Sin distinció n delapieza afor mar. la pellaestá compuesta de dos gredas distintas. que mezclan y baten en el

«pi lón» con la «tabla de colar». El tra- siego a la«era» se hace con un cubo. pasando el caldo a través de unas re- tamas que sirven para recoger las im-

·purezas. Reposado el barro, se vuelve

el agua sobrante de la «era» al «pi- lón» a través de una «pi ca» que los comunica.

Los guijarros que seusan paralas piezas enchinadas. son coci dos en ho rnadas anteriores co n elfinde redu- cir suvol um en y evitarasí que sedes- prendan al cocer la pieza donde irán alojados.Al mismo tiempo,esto facili- ta el trituradode la piedra ,para obten- ciónde la china.Inmediatamentedes- pués de retirar la pieza del torno. se procede a hacerla «fenefa»para el en- chinado, es decir, se dibuja con el

«palo»y a continuación. antesde que empiece a secar.se enchina.

Cuecen por separado el «alvedrío», para lo que «templan» con «leña gor- da»durante tres horas.pasando a una cocción más in tensa durante otras cuatro. para lo que usan de jara y es- coba. Para vigil ar el estado de estas

«jam ás ». se realiza una «cata», que consiste en introdu cirun palo con una

«concha» en el ext remo. dentro del horno, por la parte superior .donde al

«enjornar» se ha dejado colocada ex- presamente para este fin una cazuela.

Alprend erel tro zodecorcho.dalaluz sufic ien te co mo parapod er observar el estado del «alvedrí o».Este siste ma es com ún en varios cen t ros cacereñ os.

Para cocer lo «colo reo» y lo «enchi- nao»,la templaes lamisma.pero sólo continuan con dos horas de monte bajo. En este caso, el estado de la cocción se observa a travésdelaspec- to que ofrecen los «tiestos» que cie- rran el ho rn o.

La distribución de estos productos.

la realizaban «cargueros» que se en- cargaban de vende rsobre todo por la zona noroeste dela provinc ia.dondeel materialde este cen tr o gozaba de muy buena acogida. a pesar del abasteci- mientode Arroyo ydelos puntos en la zona en que trabajaron sim ult ánea- mente.

Torrejoncillo es de los cent ros cuyaantigüedadse rem ontaa tiempos máslejanos.De mucha tradición en lo que respecta alaelabor aci ón de tina- jas. Se han conoci do hasta siete «ca- charreros»y tres «ti najero s».Los arte- sanos que actualmente trabajan. reali- zan indi stintamente labores a torno y modelado de tinajas.

Para todas las piezas.usan un solo tipo debarro. muy fuertey de gran ca- lidad para las piezas de fuego. La ex- tracción se realiza en pozos de hasta tresmetros de profundidad.Laprepa- ración en el alfar.difiereaquí delausa- daen los demás centrosdela provin- cia relacionados con las labores de tomo.Todoelbarro llevael mism o tra- tami en to. siendo este el que co rres- ponde para la con fecci ón de con os y tinajas:se macha con un mazo de ma- dera y se pasa al «pilón». que es un

«ti esto» de tinaja. para «arno llecerlo».

El agua es absorbida en su totalidad durante el reposo, después del «bati - do».

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Para la decorac ión delas piezas,en este caso y en la tinaje ríapara suaca- bado se usa de la pez. Antiguamente se usaba para la cacharreríaelalcohol de hoja.Tambiénse llegó a usar el gui- jarro para piezas «enchinás », pero hace muchos años y en muy escasa medida.

La rueda se compone de «cabeci- lla», «galápago» (situ ado debajo de la 20

cabecill a y que une al «trav esa ños),

«eje» y «volante» o rueda inf erior. Los inst rument os usados en el torno, son la «caña»,la«alpañata»yel «hi lo».

Al igual que en los centrosde Truji- 110 y Ceclav ín,las tinajaselaboradasen el tornoylos cántaros grandes.se rea- lizan en variasetapas .

Al ser el mismo tipo de barro el

usado para todas laspiezas, se «enjor- nan» también todas juntas.Las piezas mayores sirven para alojar a las más pequeñas, sacando de esta manera el mayor rendim ientoal horno.

También los «cargueros» se surtían de este lugar y llegaban a distribuires- tos productos incluso en la zona sur de la provinc iade Salamanca.En oca- siones, los propios alfareros salían a vender a zonas fijas que entre ellos concertaban .

Montehermoso talvez sea laloca- lidadcacereña que más actividadesar- tesanas tradicionalesha tenido.De en- tre ellas.la de la alfarería a través de sus «cant areros» ocupa un lugar im - portante.Hasta cincogeneraciones de artesanos del barro recuerdan las me- moriasmás viejasdellugar.

Dos clases de barros dan lugar a una producción que difiere en muy poco hoydelas que antaño serealiza- ron.Algu na form a nueva,casisiempre utilitaria, con las mismastécnicasen el tratamient o yacabado. hanincremen - tado lavariedad de lo queaquíse tra- baja.Recien tementese ha vueltoa ha- cerel trabajo de enchinado , quedejó de producirse aquí hace aproximada- mente unos treinta años. Se usaba principalmente paradecorarlas piezas de la «cant arera». compuesta por dos cántaros, una tinaja (con plato y pu- chero),.un barril «de pita»ydosjarras.

El procesado delbarrose realiza en el alfa r. en cuyo patio están situadas las«eras».Se machanymezclanen el pilón .excavado en elsuelo, donde se bate.Conun cubo.se pasan a la«era»

a travésdel «colaor» (ret omas), donde asienta . Se saca elagua sobrante por medio de la«sangraera», volviendo el aguaalpilón .Se«orea» pegándolo a la pared y ya dentro del «t rabajaero» o habitación donde está dispuesto' el torno (<<rueda») lo «masan» en el

«POYOll hastaform arla paella.

Cuecen el«vedrío» ylo«colorao» al mismo tiempo. Las dist intas tempera- turas para el buen acabado de ambos tipos de piezas la consiguen colocan- do el material «vedri ao» en la parte

«bajera» del horno, más cerca de la

«fogonera» y el «colorao» en la parte superior.

Al igual que en Torrejoncillo. se

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reunían también aquí los«cantareros»

para asignarse las zonas de abasteci- mient o. Montehermoso, junto con los centros del Sur de Salamanca partici- pó en el suministrodelasHurdes.

Casa tej ada continua en activo. si biensuproducción actual difiere en su totalidad de las realizadas en otro tiempo. Antes, trabajaban el género

«terrizo»esdeci r bastopara uso,aun- que vidriaban algunas en su interio r:

pucheros,cazuelas , coci nill as, barriles, ollas, baños, calvoteros y tamb ién al- gunas piezas ench inadas:barriles, bo- tellas y «bot ijinas». En la actual idad, los descendientes de los antiguos alfa- reros, traba jan una cerámica artíst ica exenta en su totalida d de trad ición y que distan bastante del quehacer fun- ciona l de la reali zada por sus ante pa- sados: botijos de borracho, jarras de dragón,ánf oras,flor eros,etc.

Esta producción, goza del favor popular.Trabajanprin cipalme ntesobre ped idos que los propios alfareros sir- ven. Cuentan en su haber con varias menciones y premios de concursos y exposic iones naci onales y extranje ras.

Dent ro del horno, cada una de las piezas, va int roduci da dentro de una

«cobija» o protector de barro y des- cansa sobre un «caballete».quedando de esta manera completamente aisla- da yrecibi endo uncalo r homogéneo.

Las piezas, enteramente vidriadas (manganeso),tienen en su acabado un color marrón oscuro-morado.

La templa del horno la realizan por espacio de una hora, avivando poste- rioremente hasta un total de seis. El material usado como combustible es de escoba y el tapadodelhorno lo rea- lizan a basedetejas.Enla parte supe- rior dela «carga» dejan unos tazones dispuestos de manera que con una

«horca»puedan ser sacados para ob- servar el estado de la cocción.

CENTROS EXT INGU IDOS

Alja. Comenzó la labor en esta lo- calidad,cuando un alfarero procedente de Log rosán, instaló un horno hace unos cincuentaaños.Trabajó durante veint eaños.

Logrosán. Hace veinte años, dejó

detrabaj ar el últ imo «cacharrero».Tres familias se dedicarona elloyno se re- cuerdan los comienzos.La producción fue muy variada y cabe destacarla de tuberíase inodoros que suministraban prin cipalmentea Guadalupe.

Miaja d as. Centro conocido por la fabricación de conos. Anteriormente fabricó tinajas (hasta principios de si- glo).Dejóde funcionarhaceunos vein- te años.

Escu rja l. La antigüedad del ofic io en este lugar esinm emo rial. Su extin- ción es la más reciente de los de la zona merid ional de la provincia, ya que data sólo de hace seis años.

Almoha rin. A principios de siglo , final izaron laslabo res de dos alfareros que al parecer procedían de Zarza la Mayor uno y de la provincia de Bada- joz elot ro.

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Torre de Santa María.Producció n de tinajas exclusivamene hast ael año 1940.Desde entonces ya hata elaño 1960,alternaroncon los conos.Apar- tir de esa fecha, labores temporales por parte del último tinajero.Hace sie- te años,lo dejó definit ivamente.

Torrem och a. Extinguido hace treinta y seisaños.

Val en ci a de Alcántar a. Un maes- tro de Arroyo de laLuz intentómante- neruna alfaren este lugar. Trabajó du- rante cuatro años (19 4 6- 1 9 50). No existía trad ició n alfarera en ellugar.

Brozas. Lugar de gran tradición. En la calle Ollerías. hubo hasta seis talle- res abiertos,que dejaron de funcionar antes de la guerra. Posteriormente,un maestro de Arroyo tam bién trabajó, pero lo dejó hace unos treinta y cinco años.

Garrovillas. Elcomienzo de la ac- tiv idad data aquídelaño 1934, cuan- do un alfarero de Ceclavín,después de haber trabajado en Torrejoncillo, fijó aquí su residencia y abrió taller . En el año 19 4 1 murió sien do su mujer a part ir de ese mom ento y hasta hace cinco años, la que trabajó eltorno. Es éste el único conocimiento que tene- mos sobre mujer quehaya trabajadoel barro enla provinc iade Cáceres.

Talavan. Aproximadamente en el año 18 8 0 un alfarero procedente de Montehermoso se instaló en este lu- gar,que vióasígirar la rueda de alfare- ro por primera vez. Hasta hace once años,se mantuvo la actividad.

Za rza la Mayor. Proviene aquí el ofic io, de Brozas,de hace aproximada- ment e unos doscient os años. Lugar muy conocido engranparte de la pro- vincia por sus labo res,dejó de funcio- narhacesiete años.

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Corja. Inmemorial. Hace veinte años que dejaron detrabajar.

Valve rd e del fres no. .Dejaron de trabajar en el año 19 43. Eloficio co- menzó con la llegada de maestropro- cedente de Zarza la Mayor, aproxima- damente en el año 1940.

Gata. El comienzo de la actividad es inmemorial. Se dejó de trabajar haceveinticinco años.

Torre de Don Migu el. Clasifica- mos este centro dentro de los extin- guidos por lo infrecuente de sus traba- jos. El alfarero, hijo del que lo fué de Gata,debido auna incapacidadlaboral parcial,ha dejado de producirde forma comercial. Las inst alaciones las con- serva en perfecto estado y por elloaún hace en algún rato perdido alguna pie- za para satisf acer la petición de algún amigoo amante delbarro.

Cam inomorisco. Labor tempor al de un maestroalfarero de Alba de Tor- mes que fué aim part ir enseñanza del oficio. De esto hace unos veintitrés años,y eloficiono llegó a arraigar.

Mohedas de Gra na lilla. Un alfare- ro deZarzala Mayor,hizocomenzarla actividad en este lugar hace aproxima- damente cuarenta y ocho años. Hace treinta y cinco años que dejó de fun- cionar.

Guij o de Gra na d illa.Procedían los alfareros de Salvatierra de los Barros. Dejaron detrabajar hace cuatro años.

Ah igal. El últim o alfarero, dejó de trabajarhace tres años,pero es proba- blequeunhijosuyo reanude los traba- jos.De momento no tenemos noticias de comercializaciónde los nUeVOS tra- bajos.

Villar de Plasencia. Estaba ya ex-

tinguida aquí la prof esión, cuando de lugar que se ignorallegó un nuevo al- farero.Trabajó y enseñó elof icio a un hijo suyo que con post erioridad fue a trabajar a Alba de To rmes. De esto, que aconteciócon motivodela muerte delpadre,hace ya cincuenta años.

-Plasencia . En los últimos catorce años,han dejado de funcionar los tra- dicional es «barreros» de este lugar. El últim ode ellos,hacedos años . Actu al- mente,compran labores deotros cen - tros que venden en el mercado. Algu- nasdelas piezas,principalmentelaju- guetería,las pint an en fríopara su pos- teriorventa.

Pasarónde la Vera . Dentrodelim- portante apartado de los trabajos del barro que en esta provincia son losti- najeros,este lugar fue uno de ellos.Ex- clusivamentetinajas ,hasta el momen- to en que cerró su último horno, hace treinta años, fueron sus labores.La an- tigüedad del oficio esinmem orial.

-Jar af z delaVer a.Tambiéndejóde funcionar.

Romangordo. Hace treinta y cinco añosque dejó de funcionar.

Bohon alde Ibo r.No fue aquíel ofi- cio, de tradición. Trabajaron alfareros de Puente del Arzobispo.Comenzaron alrededor del año 1950 y lo dejaron quinceañosdespués.

Valde la cas a de Tajo. El último al- farero tradicional dellugar, lo dejó du- rante la guerra. Posteriormente, hace veinticin co años, durante un período de tiempo relat ivamentecorto,trabaja- ron alfareros de Puente.

Referencias

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