r e n d a a seres fem eninos en g ru p o s mixtos; los hombres y mujeres japonesas, Elena Beloki es una de los tres asistentes, la miembro de la Asamblea, querid@s alumn@s, y palabras colectivas tales com o personal, colectivo, etc. C om o dice, tales usos no son casualidades, y le alegrarán el corazón a to d a /o filólo
g a /o .
C om o todos los volúm enes colectivos, este es de valor desigual. Pero celebrem os la llegada de la revista, y es de esp erar que prestará de nuevo atención a lo diacrònico en el porvenir.
Ro g e r Wr ig h t Universidad de Liverpool
E l e n a L e a l A b a d , Configuraciones sintácticas y tradiciones textuales. Los diálo
gos medievales, U niversidad de Sevilla, Sevilla, 2008, 305 págs.
¿Es posible recon stru ir cóm o se hab laba cotidianam ente en la Edad Media? ¿Podemos buscar en las in teraccio n es verbales (re) presentadas en las obras medievales los rasgos d e la oralidad conversacional de la época?
Estas son preguntas que, de m a n e ra im plícita o explícita- siguen p reo cu p an d o a los historiadores de la le n g u a desde hace más d e un siglo y que ab o rd a de m anera directa el lib ro de E lena Leal, profesora de la U niversidad de Sevilla. Y en este caso la p roced en cia académ ica de la auto
ra no es un dato pu ram en te inform ativo, p uesto que el estudio de la ora
lidad y de relaciones en tre esta y la escritura (en la sincronía y la diacro
n ia del español) es uno de los d o m in ios de investigación p referen tes del D epartam ento de L engua y Lingüística de dich a Universidad, al q ue p er
tenece la autora (baste rec o rd ar los no m bres de A ntonio N arbona, Rafael C ano, M anuel Ariza, Catalina F u en tes, E lena M éndez, Esperanza Alcaide o últim am ente, Araceli López S e re n a ). A ellos se suma E lena Leal con este libro, con el que contribuye de m a n e ra decisiva a la tarea em p re n d id a en los últim os decenios de d esm o n tar viejos, p ero arraigados prejuicios sobre la lengua -y la literatura- m edievales, com o son el supuesto prim itivismo de la expresión lingüística m edieval, su -ta m b ié n supuesta- vinculación con el predom inio de la oralidad e n ella, o el realism o -lingüístico- in h e
ren te a la literatura española. Y ello p ara sustituirlos p o r visiones más p o n deradas y m ejor fundam entadas d el uso q u e hacían los autores m edieva
les del lenguaje en la con strucción d e universos discursivos que se ade
cuaran a sus intenciones y objetivos. P or ello, la finalidad perseguida -y alcan zad a- en esta obra no es ta n to re c o n stru ir la oralidad medieval, pues
to que esta tarea se revela espejism o inasequible según el análisis detalla
do y razonado de los datos con los q u e contam os -n o s indica L eal-, sino más bien describir la construcción m edieval de un tipo de secuencia tex
tual - la interacción dialógica—, es decir, asistir a la configuración de una
tradición discursiva y d e te rm in a r las posibles vinculaciones de esta tradi
ción con la interacció n verbal “real”, esto es, no escrituralizada, no litera- turizada.
Así pues, varios son los objetivos que se p ro p o n e la autora: en p rim er lugar, analizar fen ó m e n o s sintácticos, pragm áticos y discursivos que carac
terizan - q u e son re c u rre n te s - en las secuencias dialogadas de u n g en ero so Corpus d e obras medievales; en segundo lugar, d e te rm in a r si podem os hablar de mimesis o, más bien, de rep resentació n selectiva d e lo oral en los textos m edievales que poseen al m enos fo rm alm en te u n a estru ctu ra dialógica y en v irtud de cuáles de los rasgos lingüísticos estudiados, y, p o r últim o, y com o consecuencia de los anterior, establecer distintos tipos de diálogo en fun ció n de u n a mayor o m e n o r cercanía a características pro- totípicas de la interacció n oral y en relación con los distintos géneros dis
cursivos medievales. Solo con esta enum eración se p u ed e co m p re n d er la relevancia -y la d ificu ltad - de la investigación que h a em p re n d id o Elena Leal, y el interés q u e desp ierta en el lector interesado tan to p o r la historia del español com o p o r la historia de la literatura.
Para llevar a cabo su estudio, Leal construye u n co rpus q u e recoge las secuencias dialogadas (o dialógicas) de un num erosísim o y muy variado rep erto rio d e textos -m á s de 30 - que abarcan del siglo xn o xm (d ep en d e de la fecha q u e atribuyam os al Cid) al siglo xv: desde el Poema de Mío Cid a la poesía cancioneril, y d o n d e se recogen todo tipo de g én ero s -p o esía épica, m ester d e clerecía, crónicas, rep erto rio s de exempla, debates m edie
vales, narrativa de ficción, obras didácticas, teatro y poesía cancioneril.
¿Por qué secuencias dialogadas y p o r qué de estas obras? C om o la au tora nos indica, parece bastante plausible, en principio, buscar huellas de ora- lidad en aquellas partes textuales que, al m enos fo rm alm en te, se p resen
tan com o interacciones en tre dos o más personajes. La variedad de tradi
ciones discursivas a las que p erte n ece n los textos de las q u e h an sido extra
ídas tales secuencias trata de cu brir un arco tem po ral y estilístico am plio para p od er d ilu cid ar si existen diferencias en la co nstrucción de la in teracción oral, cuáles son tales diferencias y a q u é factores p o d rían res
ponder.
El libro se e stru ctu ra en cuatro capítulos, preced id o s de u n a in tro d u c
ción que repasa estudios previos sobre el diálogo en obras p erten ecien tes al ám bito d e la escrituralidad (literaria y no lite ra ria ). Los dos prim eros capítulos ( “D escubriendo la o ralid ad ” y “El dialogo m edieval”) sientan los fundam entos y el enfo q u e de la investigación, así com o los criterios de selección del corpus estudiado. El C apítulo 3 se ocu p a de la “Caracte-riza- ción de los fen ó m en os sintácticos” recu rren tes en las secuencias dialoga
les medievales, y el C apítulo 4 presenta las conclusiones inm ediatas del análisis previo bajo el título de “A cercam iento a u n a provisional tipología dialogal”. C ierra el cu erp o de la o bra un Epílogo ( “El m isterio de la orali-
d ad pasada”) q u e discute las repercusio n es teóricas y m etodológicas extra- íbles p ara la recon strucción de la oralid ad a través de los testim onios escri
tos. El volum en se com pleta con dos anexos, d o n d e figuran los po rcenta
je s en tablas relativos al o rd e n de palabras y a algunos aspectos de las rela
ciones interoracionales, y con las referencias bibliográficas tan to del cor- pus com o de los estudios citados.
Com o hem os señalado, E lena Leal arg u m en ta las razones de su estu
dio y sus fund am entos teóricos y m etodológicos en los dos prim eros capí
tulos. Así, en el C apítulo I, “D escubriendo la o ra lid a d ”, pasa revista a los trabajos previos de rastreo de las huellas de la oralid ad e n la escritura en la historia del español en el ám biro d e distintos g én ero s y tradiciones tex
tuales (O esterreicher, Cano, Eberez, Bustos T o v ar); las conclusiones alcan
zadas hacían más que reco m en d ab le e m p re n d e r el análisis sistem ático de un tipo textual bien delim itado co m o es el de la secuencia dialogal y, p or su m ism a naturaleza, a p a re n te m e n te más proclive a acoger tales huellas. A p artir de tales supuestos, la au to ra se p regunta, en el capítulo 2 (“La ora
lidad m edieval”): ¿es posible rec o n stru ir el habla de las interacciones coti
dianas de la Edad Media? H o n estam en te nos contesta q u e la respuesta ha de ser necesariam ente negativa si la p reg u n ta se fo rm u la literalm ente y con am bición d e totalidad: ya u n p rim er acercam iento a los datos unido a la reflexión sobre las condiciones d e la escritura m edieval (influjo de la retórica y de la estructu ració n rítm ica o m étrica, carácter d e traducción de algunas obras, conciencia de creación y restricciones de la creación m edie
val), perm iten rechazar cualquier p lan team ien to in g en u o de las relacio
nes e n tre oralidad y escritura también en los diálogos medievales; sin em bargo, sí es posible re cu p e ra r ciertos rasgos cuyo carácter recu rren te sobre todo en algunos géneros literarios, p o d ría ser indicio de su adscrip
ción - e n cu an to características típ icas- a la o ralid ad interaccional.
Describirlos y explicar su funcio n am ien to, com o hace E lena Leal consti
tuye, p o r tanto, u n a co ntrib ució n fu n d am en tal a u n capítulo crucial de la historia del español todavía p o r ex p lo ra r sistem áticam ente desde u n a pers
pectiva que se está desarrollan do len tam e n te en los últim os años: la des
cripción de las tradiciones discursivas (o construcción de m odelos de tipos textuales y géneros del discurso. Y es crucial p o rq u e en en este enfoque -discursivo- d o n d e se p u ed e d ilu cid ar el desarrollo y evolución de las construcciones sintácticas, siem pre que pensem os en la lengua, no tanto com o u n conjunto de reglas, sino com o un re p e rto rio de recursos o alter
nativas especializadas discursivam ente.
Con estos intereses y con las cautelas señaladas, Leal analiza porm eno- rizadam ente, en un extenso te rc e r capítulo, la m anifestación textual de u n a serie de fenóm enos lingüísticos que presen tan características propias en las interacciones dialogales medievales: la delim itación del discurso directo (3.1); la inscripción del in terlo c u to r en el m ensaje del em isor
(3.2.); el o rd en de palabras (3.3); y la expresión de las relaciones in te ro racionales (3.4). Lo prim ero que hay que señalar, p ara hacer m erecida ju s ticia al desarrollo de los apartados, es que en n in g ú n caso la au to ra se lim i
ta a ofrecer listas de fenóm enos; p o r el co n trario , y cum pliendo la p ro m e sa im plícita en la In tro d ucció n y los dos capítulos previos, Leal n o solo estudia con m inuciosidad y m ed ian te u n a ejem plificación más q u e g e n e rosa los distintos aspectos de los fen ó m eno s anunciados, sino que discute y arg u m en ta las distintas propuestas sobre la validez o no de tales rasgos com o indicios de oralidad concepcional, a te n d ie n d o a tres factores q u e ella, con to d a razón desde n uestro p u n to d e vista, considera cruciales p ara p o n d e ra r su relación con la oralidad: el tipo de o b ra y tradición al q u e p e r
ten ecen los fragm entos seleccionados (y sus condicionam ientos litera
rios), el tipo de secuencia textual (argum entativa, narrativa, interactiva, etc.) p red o m in an te en ellos, y el co ntex to -situacio nal y lingüístico- en q u e se insertan las construcciones y expresiones lingüísticas analizadas. Y todo ello, con una honestidad y tran sp aren cia intelectuales absolutas: en n in g ú n caso, se fuerzan las in terp retacio n es o las hipótesis p ara añ ad ir agua al m olino de la oralidad m edieval, sino más bien todo lo co n trario : E lena Leal n u n ca pierd e de vista q u e trabaja sobre lo que Z u m thor d e n o m inó “m o n u m en to s” (es decir, textos com puestos ex profeso para su pervi- vencia fuera de los cauces de la in teracció n cotidiana) y no sobre sim ples
“d o cu m en to s” o registros de lo oral, y que, p o r tanto, no deben in te rp re tarse prima facie.
En el p rim er apartad o se nos ofrece u n a descripción de las form as de delim itación del discurso directo, es decir, d e las form as de in tro d u cció n de las intervenciones de los protagonistas d e las interacciones (re) creadas, distinguiendo tres tipos fundam entales: aquellas en la que no existe in tro ducción p o r parte del n arrad o r (y d o n d e tal ausencia se suple p o r u n a serie de m ecanism os discursivos y pragm áticos: estructuración en pares adyacentes, sobre todo pregunta-respuesta, tipos de actos de habla, alter
nancia de los vocativos, etc.), aquellas en las que p recede u n a alusión al e n to rn o narrativo previo, y las q u e cu en tan con un m arco de cita explíci
to. Com o recoge la au to ra de estudios previos, la prim era form a, típica del teatro, p red o m in a (junto con la segunda) especialm ente en el Pdema del Cid\ en relación con este hecho, quizá h ab ría sido interesante p o n erlo en relación con otras tradiciones textuales vinculadas a la oralidad literaria com o el R om ancero o la lírica tradicional, q u e com p arten con el p o em a épico el acen tu ado carácter dram ático y reflex io n ar sobre tal aspecto en el últim o capítulo de la obra. Con respecto a los m arcos de cita explícitos destaca la autora, con toda razón, la a b ru m a d o ra presencia del verbo decir com o introductor, a pesar de la existencia d e otros más específicos en la lengua medieval, y alude brevem ente a la evolución de la colocación del m arco de la cita, desde la posición inicial p red o m in an te en el xm a posi
ciones interiores - a m odo d e inciso o p arén tesis- en siglos posteriores, tem a este últim o interesantísim o y q u e m erecería u n desarrollo más po r
m enorizado, quizá en futuras investigaciones de la p ro p ia au to ra, p o r p are c e r en principio u n a posición más “literaria”, más alejada d e las for
mas propias de la in tro du cció n del discurso en las llam adas narrativas orales.
El segundo ap artado está d e d ic a d o al análisis de las distintas form as de inscripción del destinatario en el m ensaje del emisor: no solo el vocativo (subapartado 3.2.1) y las form as de tratam iento (3.2.3), sino tam bién expresiones de carácter fático o apelativo (3.2.2). Con respecto al vocativo se estudian funciones discursivas y form as. El análisis p o n e de m anifiesto la vinculación d e las prim eras a las necesid ad es textuales de distintos g éne
ros (p. ej. señalar la presencia de discurso directo o el cam bio d e tu rn o ).
La au to ra ap un ta que la selección d e las segundas está co n d icio n ad a p o r objetivos de naturaleza pragm ática: m itigación o reforzam iento d e d eter
m inados actos ilocutivos, señ alam ie n to de las relaciones in terpersonales, etc. Tales factores pragm áticos, u n id o s a cuestiones de deixis social están am pliam ente desarrollados en el caso de los tratam ientos, d o n d e se exa
m in an m inuciosam ente los d e te rm in a n te s sociales, interaccionales y esti
lísticos que motivan la selección d e la fo rm a vos o tú (o la vuestra/tu merced en los textos más tardíos) en distintos g én ero s y en diferentes secuencias discursivas d en tro de ellos. En el caso d e las fórm ulas fáticas o d e apela
ción, la autora destaca el a b u n d a n te em p leo de im perativos con diversas funciones e incipientes grados de gram aticalización.
El o rden de palabras es el siguiente tem a abordado. Es muy d e agra
d ecer que la au to ra se acerq u e a él con sutileza p o n ie n d o de relieve su com plejidad y la variedad d e co n d icio n am ien to s a que está som etido este en los textos estudiados: así se d ifere n cian factores de n aturaleza in form a
tiva, en el caso d e la tem atización o topicalización; factores estilísticos que explican la disposición retó rica d e los elem entos oracionales (paralelis
mos, quiasmos, hipérbatos) ; factores gram aticales com o la pesadez de cier
tos sujetos coordinados que favorece su posposición o la m o d alid ad del enunciad o , tanto en los casos can ó nicos com o en los m arcados; y factores relacionados con la tipología textual, com o la posposición del sujeto en las secuencias narrativas. Leal m u estra con su análisis la dificultad d e ab o rd ar con un enfoque único el o rd e n d e palabras medieval y la im p o rtan cia de te n e r en cuenta, adem ás del c o n tex to lingüístico inm ediato, las tradicio
nes discursivas y sus co n d icio n am ien to s retóricos.
El apartado que recibe m ayor ex ten sió n es el tercero, d edicad o a las relaciones interoracionales, y n o solo p o r la cantidad y variedad de cons
trucciones analizadas, sino tam b ién p o rq u e en él la au to ra discute la con
trovertida relación en tre parataxis, hipotaxis y oralidad, que en el dom inio diacrònico interfiere con consid eracio n es de tipo evolutivo, y al que se
han añad id o fre cu en te m e n te posturas claram ente valorativas: ¿se parte de la parataxis - e n tan to que p re te n d id o indicio de prim itivism o sintáctico vinculable a la oralidad, o a u n a escrituralidad su pu estam en te deficiente, para alcanzar el an h elad o estadio d e la hip o tax is- co nsid erad o reflejo de un a concepción “m a d u ra ” n o solo de la textualidad, sino de la capacidad lingüística?
La autora rechaza esta hipótesis a través del estudio de la expresión de las relaciones interoracion ales en su corpus, y llega a dos conclusiones que fortalecen las q u e autores an terio res (Francisco de Bustos Tovar, Rafael Cano, Jo h a n n es K abatek o M ario Barra, todos ellos citados en en la biblio
grafía y en el texto) h an indicado p ara otros textos medievales: la p rim era es que no es cierto, com o se h a dicho trad icionalm ente, que en los p ri
m eros textos se observe u n p red o m in io global de la parataxis; p o r el con
trario la hipotaxis d o m in a en todos ellos, incluidos los más tem pranos; la segunda es la necesidad de te n e r en cuenta que el tipo sem ántico de rela
ción in teroracional y la selección de m ecanism os gram aticales más o m enos explícitos p ara in dicar tales relaciones está vinculada, p o r u n a parte, al tipo de secuencia textual (argum entativa, narrativa, etc.) y, p o r otra, al género discursivo o literario. Por indicar algunos ejem plos, las cau
sales son abu n d an tes en secuencias argum entativas y en la justificación de actos de habla d e alto riesgo in terp erso n al (especialm ente exhoratacio- n e s); m ientras que las condicionales aparecen en su corpus dialógico fre
cuentem en te especializadas p ara la expresión de actos regulativos con valor cortés. La yuxtaposición es frecuente, p o r o tra p arte, en las secuen
cias narrativas,etc. Y así, a u n q u e los textos estudiados co m p arten algunos rasgos de la llam ada sintaxis coloquial (predom inio d e ciertos tipos de sub
ordinación “básica” -com pletivas, relativas y causales-, recurso m ayor a la inferencia pragm atica para establecer la in terp retació n d ebido al uso de a) parataxis en contextos d o n d e la in terp retació n resp o n d e a co n struc
ciones prototíp icam en te expresadas p o r la hipotaxis, b) p o lifuncionalidad de los nexos y c) recurso a la conjunción que com o m arca de relación ines- pecífica), sin em bargo, del análisis en conjunto de los recursos em pleados no p u ed e deducirse, ni prim itivism o, ni u n a evolución lingüística lineal y simple de la parataxis a la hipotaxis. La au to ra m uestra que la historia de la selección tales m ecanism os es m ucho más com pleja y d eb e hacerse tenien d o en cu en ta la historia de las tradiciones discursivas, pues lo q u e revelan tam bién los textos conversacionales es u n a selección de recursos en función de factores d ep en d ien te s de la tipología textual. Estos mismos factores influyen tam bién en la selección de los m arcadores discursivos.
Este análisis nos lleva a los capítulos 4 y 5 que fu n cio n an a m odo de conclusión en dos niveles. El p rim ero es la posibilidad de establecer u n a tipología de los tipos de diálogos medievales y su posible relación con las interacciones orales reales (capítulo 4); el segundo reto m a la cuestión de
la posibilidad de reconstrucción d e la oralidad pasada (Epílogo). En cuan
to a lo prim ero, E lena Leal distingue, provisionalm ente, tres tipos: el diá
logo de carácter m oralizante, subdividido, a su vez en dos: el que funcio
n a com o “disfraz de la n a rra c ió n ” (p ro pio d e obras com o Calila eDimna o El Conde Lucanor, d o n d e el diálogo constituye en realid ad u n m arco n arra
tivo), y el diálogo que sirve de “m o ld e p ara la contraposición de ideas”, con personajes esquem áticos y d o n d e el diálogo sirve d e estru ctu ra dia
léctica para la confrontación de posiciones m orales e ideológicas; el diálo
go “circunstancial-teatral”, p ro p io d e obras narrativas y teatrales, en los que la interacción de los personajes es básica p ara el desarrollo argum en- tal; y el “diálogo retó rico ”, típico d e la poesía y la ficción sentim ental del xv. Solo el segundo (el teatral y narrativo) y en m e n o r m edida, el de con
traposición de ideas presen tan rasgos sintácticos y discursivos-pragmáticos cercanos a los propios de la in teracció n verbal real. La conclusión final (“E pílogo”) a que llega la au to ra es q u e incluso en estos diálogos literarios más próxim os a la oralidad no hay m im esis d e lo oral, sino, en el m ejor de los casos, u na estilización de algunos elem entos de la o ralidad interaccio- nal, siem pre de acuerd o con las in ten cio n es específicas del desarrollo de la o b ra literaria. Q u ed a desechado, p o r tan to , to d o acercam iento ingenuo a los diálogos medievales en ta n to q u e supuestos reflejos del habla con
versacional coetánea, y tan solo en algunos de ellos p o dem os vislum brar ciertos aspectos de la construcción d el discurso dialógico cotidiano m edie
val. No podem os estar más de a c u e rd o con la au to ra en estas conclusiones, que adem ás están apoyadas firm em en te en la labo r de análisis previa. Sin em bargo, y d ad a la etiq u eta de “provisional” con que la auto ra presenta cautelarm ente su p ro p ia clasificación, sería m uy reco m end ab le, p ara futu
ras investigaciones, refinar el análisis en lo relativo a las obras incluidas en cada u n o de los tipos, puesto q u e p e rte n e c e n a tradiciones discursivas y épocas muy diferentes y, sobre tod o, establecer si existen pautas de des
arrollo en la construcción de la dialogicidad a lo largo de los siglos consi
derados en relación con los g én ero s y subgéneros estudiados. Tam bién creem os que m erece u n a m ayor profu nd izació n el establecim iento de un excesivam ente gen eral docere com o objetivo de toda la literatu ra medieval, siendo así que, au n q u e con sidererem os que el co n cepto d e ejem plaridad reco rre la literatura medieval, la m odalización de esta es variada, com ple
ja y en ciertas ocasiones difícil d e establecer sin matices. Con todo, cree
mos que el estudio de la tipología d el diálogo y su posible evolución, que aquí solo se ap unta, d eb erá seguir las pautas lingüísticas y discursivas p ro puestas p o r Elena Leal y concebirse n o en térm ino s globales o generales, sino d en tro de cada g én ero y sub g én ero , o tradición discursiva.
En suma, el libro de Elena Leal n o solo nos ofrece u n a caracterización lingüística y discursiva de los diálogos medievales, lo q u e ya constituiría u n a investigación de prim era m agnitud-, sino que defien d e, convincente
m en te tan to p o r la exhaustividad de su aplicación com o p o r el alcance de sus conclusiones, u n a perspectiva de estudio de los fenóm enos lingüísticos en tan to que m ecanism os puestos al servicio de la construcción de tipos de textos. C om o bien sabemos, es esta la parcela -in m e n sa y co m p leja- que todavía resta p o r hacer en la historia del español (in tern a y externa, p o r usar los térm inos tradicionales), p o r lo que la co n trib u ció n de Elena Leal es más que bienvenida, no solo p o r su ap o rtació n a ella, sino p or las futuras vías de investigación que abre.
Sil v ia Ig l e s ia s Re c u e r o Universidad Complutense de Madrid