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Tema 8: Jesús queda en nuestra vida

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Academic year: 2022

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Tema 8: Jesús queda en nuestra vida

A través de este tema queremos reconocer que Jesús se queda entre nosotros en la Eucaristía, valorando su presencia y su perdón, mostrando una apertura a la vida fraterna en el compartir.

Para ello vamos trabajar con el pasaje del Evangelio de San Lucas, que se encuentra en el Capítulo 22, del versículo 7 al versículo 20.

COMPETENCIA CAPACIDAD DESEMPEÑO Asume la experiencia

del encuentro personal y

comunitario con Dios en su proyecto de vida en coherencia con su creencia religiosa.

Transforma su entorno desde el encuentro personal y comunitario con Dios y desde la fe que profesa.

Acepta las enseñanzas de Jesucristo, para asumir cambios de comportamiento al interactuar con los demás.

DESEMPEÑO PRECISADO

EVIDENCIA INSTRUMENTOS

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Estimados maestros y maestras:

Las circunstancias nos han llevado a iniciar una nueva manera de llevar a cabo nuestra enseñanza, por eso, es que les presentamos los temas y los cuadernos de Educación Religiosa.

Les presentamos el tema que está dirigido a ustedes, con la finalidad de que tengan la información suficiente para desarrollar la sesión de aprendizaje. Como ven, está dividido en tres partes: Conocemos la realidad, Construimos el aprendizaje, Aplicamos lo aprendido. Todo ello quiere ser una ayuda para ustedes, quienes, en su creatividad, pueden añadir otras partes que crean interesantes.

En el Cuaderno de Trabajo para los estudiantes, hay un resumen de lo que consideramos interesante que ellos tengan, así como varias actividades a realizar.

Queda a criterio de ustedes las actividades a desarrollen, así como añadir otras que no están aquí. Lo que hemos tratado es de darles unas sugerencias que les ayuden en la realización de actividades para reforzar el aprendizaje de los estudiantes. El Cuaderno de Trabajo se lo presentamos en formato Word, para que así lo puedan imprimir, o bien, puedan trabajarlo en el mismo ordenador.

Tengamos siempre presente la realidad en que viven nuestros estudiantes para adaptar mejor las enseñanzas que queremos transmitir. Y tengamos también presente, de dar al estudiante las actividades necesarias, pero sin saturarlo entre unos y otros con demasiadas tareas.

Les agradecería que me hicieran llegar cualquier sugerencia o cambio que considere la mejora de este material. Pueden hacerlo a:

Jorge Villasís Peña Celular: 948 941 798

Correo electrónico: [email protected]

Muchas gracias por su trabajo y su dedicación a la educación de los niños y niñas.

Jorge Villasís Peña

Coordinador ODEC Nivel Primario

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TEMA 8: JESÚS SE QUEDA EN NUESTRA VIDA Vicariato Apostólico de Yurimaguas

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Tema 8.- Jesús se queda en nuestra vida

FUNDAMENTACIÓN

Una de las características de la vida de Jesús fue la sanación. Y si nos damos cuenta, a la sanación del cuerpo, siempre añadía la sanación del alma, es decir, el perdón de todas aquellas faltas cometidas.

Parece que el perdón es uno de los rasgos que definen a Jesús y, por supuesto, a Dios. Perdonar es su carta de presentación. Lo vemos a lo largo de todo el Evangelio, pues Jesús acoge a todos y a cada uno le concede esa reconciliación que necesita.

Y una vez reconciliado con Dios, con la comunidad, con uno mismo, el siguiente paso, es vivir en fraternidad, en unión de los hermanos, compartiendo la vida. Jesús, que tanto nos ama, quiso compartir con nosotros lo mejor que tenía, su vida, por eso se queda en la Eucaristía, para que podamos sentirlo tan cerca de nosotros, que incluso podemos comerlo en ese sacramento.

Reconoce que Jesús se queda entre nosotros en la Eucaristía, valorando su presencia y

su perdón, y mostrando una apertura a la vida fraterna en el compartir. Lucas 22, 7-20

CONOCEMOS LA REALIDAD

Despertamos el interés

Escuchamos el siguiente relato: “Un cuento judío”

Un viejo rabino preguntó a sus alumnos como se podía saber en qué momento se acaba la noche y comienza el día.

Un estudiante dijo: ¿Es cuando se puede distinguir de lejos, un perro y un carnero?

El rabino le contestó: No.

Otro estudiante dijo: ¿Es cuando podemos distinguir una palmera de una higuera?

El rabino dijo: No, no.

Los estudiantes le preguntaron todos a la vez:

Entonces, ¿cuándo es?

Y el rabino respondió: Es cuando mirando el rostro de cualquier hombre o mujer reconoces a tu hermano o hermana. Hasta entonces aún es de noche dentro de tu corazón.

Recogemos los saberes previos

✓ ¿Has visto alguna vez un amanecer?

✓ ¿Has sabido decir exactamente en qué momento deja de ser noche para ser ya día?

✓ ¿Podemos distinguir las cosas cuando hay oscuridad?

✓ ¿Qué necesitamos para conocer las cosas que nos rodean?

✓ ¿Quiénes son para ti, hermanos o hermanas?

✓ ¿Por qué consideras a una persona como hermano o hermana?

Confrontamos los saberes

✓ ¿Por qué ocurre que no aceptamos a todas las personas como hermanos o hermanas?

✓ ¿A qué luz se referirá el sabio judío, cuando habla del corazón?

✓ ¿Será fácil alcanzar esa luz que nos hará hermanos y hermanas a todos los hombres y mujeres?

✓ ¿Sabes qué sacramentos nos ayudan a unimos como hermanos y hermanas?

✓ ¿Quién nos anima a nosotros los cristianos para ser hermanos y hermanas?

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CONSTRUIMOS EL APRENDIZAJE

Iluminamos con la Palabra de Dios

✓ La misericordia de Dios se manifiesta en el perdón que ofrece a quien le ha ofendido, porque no desea la muerte de la persona, sino que se convierta de su mal camino y viva.

Los signos visibles de la penitencia son: la absolución del sacerdote y los actos del penitente.

o La actuación del ministro que imparte el perdón en nombre de Cristo se resume en las palabras de la absolución, que constituyen la forma del sacramento.

o El primer acto del penitente, es la contrición, "es el dolor del alma y el aborrecimiento del pecado cometido, juntamente con el propósito de no volver a pecar".

La confesión de los propios pecados constituye el segundo acto que debe realizar el penitente. Este deber viene implícito en las palabras de Cristo: "A quienes perdonen los pecados, les serán perdonados; a quienes se los retengan, les serán retenidos". Debe reunir dos características:

▪ Sinceridad: La confesión es sincera cuando se manifiestan los pecados como son, sin omitirlos, disminuirlos, aumentarlos o variarlos.

▪ Integridad: Deben confesarse todos los pecados cometidos desde la última confesión.

El último acto, es la penitencia impuesta por el confesor, que el penitente debe cumplir.

La forma del sacramento de la penitencia son las palabras de la

absolución, que el sacerdote pronuncia luego de la confesión de los pecados y de haber impuesto la penitencia. Esas palabras son: “Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

Como los sacramentos producen lo que significan, estas palabras manifiestan que el penitente queda libre de los pecados.

La reconciliación trae al alma un maravilloso caudal de bienes:

o Infunde en el alma la gracia santificante, ya que produce una “resurrección espiritual”.

o Perdona los pecados, devolviendo la amistad con Dios.

o Devuelve las virtudes y los méritos perdidos por el pecado.

o Confiere la gracia sacramental específica al recibir la fortaleza que el cristiano necesita para la lucha interior, a fin de evitar los pecados en lo sucesivo.

o Reconcilia con la Iglesia, pues repara la comunión fraterna perdida por el pecado.

✓ La Eucaristía es el sacramento en el cual, bajo las especies de pan y vino, Jesucristo se halla verdadera y realmente presente con su cuerpo, su sangre, su alma y su divinidad.

Es, por eso, el más sublime de los sacramentos, de donde brotan y hacia el que convergen todos los demás, centro de la vida litúrgica, expresión y alimento de la

comunión cristiana.

La materia para la confección de la Eucaristía es:

o El pan de trigo.

o El vino de vid.

La forma son las palabras con las que Cristo instituyó este sacramento:

“Esto es mi Cuerpo... esta es mi Sangre”. Inmediatamente después de la consagración, es decir, después de pronunciadas estas palabras, se hallan presentes el verdadero Cuerpo y la verdadera Sangre del Señor.

Los efectos que la recepción de la Eucaristía produce en el alma, son los siguientes:

o Gracia santificante: Es la unión íntima que se establece entre quien recibe el sacramento y Cristo mismo.

o Gracia sacramental: Es el alimento divino que conforta y vigoriza el alma.

o Perdón de los pecados veniales: Se fortalece el alma perdonando los pecados.

o Prenda de vida eterna: Es un adelanto de la futura resurrección del cuerpo, pues Jesús dijo: “El que come mi carne y bebe mi sangre, yo lo resucitaré en el último día”.

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TEMA 8: JESÚS SE QUEDA EN NUESTRA VIDA Vicariato Apostólico de Yurimaguas

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Contexto de la Palabra

La celebración de la Pascua recuerda la liberación de los israelitas en Egipto. Es el acto más importante del pueblo, pues es en ese momento, que tras pasar el mar Rojo y de recibir de manos de Dios sus mandamientos, Israel toma conciencia como pueblo libre, en alianza con Dios Yavé.

Las familias se reunían para esta cena, que tenía definidos los alimentos que debían tomar: pan sin levadura, carne de cordero asada y hierbas amargas. Como es costumbre en la cultura mediterránea, todas las comidas eran acompañadas de vino.

Además, la cena debía celebrarse de una manera determinada: la ropa para el viaje, las sandalias en los pies para andar y el bastón en la mano. Eso les recordaba que iban a viajar, que iban a pasar de la esclavitud a la libertad.

Y mientras cenaban, la persona de más edad, contaba al resto lo que había ocurrido esa noche en Egipto, de cómo el Ángel del Señor pasó por Egipto, de la libertad conseguida, de la persecución sufrida después por el ejército del Faraón y el milagro de Moisés abriendo el mar Rojo para que el pueblo se salvara.

Es en esta fiesta, que Jesús decide juntarse con sus discípulos, porque Él también celebrará la Pascua, muriendo en la cruz y resucitando a la vida eterna. Y es en esta cena, que Jesús hace un gesto, un sacramento que renovamos cada vez que se celebra una misa: la transformación del pan y el vino, en su Cuerpo y en Sangre. Así, Jesús queda entre nosotros para siempre.

Escuchamos la Palabra

Llegó el día en que se debía celebrar la Pascua, Jesús envió a Pedro y a Juan diciéndoles:

_ Vayan a preparar lo necesario para que celebremos la Cena de Pascua.

Después les dijo:

_ Cuando entren en la ciudad, encontrarán a un hombre que lleva un jarro de agua. Síganlo hasta su casa y pregunten al dueño donde está la sala para celebrar la Pascua.

Él les mostrará una sala grande y amueblada en el piso superior. Preparen allí lo necesario.

Se fueron, pues, hallaron todo tal como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua.

Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los apóstoles y les dijo:

_ Yo tenía gran deseo de comer esta Pascua con ustedes antes de padecer.

Jesús tomó pan y, dando gracias, lo partió y se lo dio diciendo:

_ Esto es mi cuerpo, que es entregado por ustedes.

Hagan esto en memoria mía.

Hizo lo mismo con la copa después de cenar, diciendo:

_ Esta copa es la alianza nueva sellada con mi sangre, que es derramada por ustedes. (Lucas 22, 7-20)

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Interiorizamos la Palabra

Jesús siempre manifestó un amor de predilección para con los pecadores. No se contenta con comer con ellos, sino que llega hasta perdonarles los pecados. Admite en su intimidad al publicano Mateo y a María Magdalena, despide en paz a la prostituta que besó sus pies, lleva la salvación a la casa de Zaqueo. En la cruz, perdona no solamente al ladrón arrepentido, sino también a todos los que son responsables de su muerte. Reconcilia a toda la humanidad con

Dios, porque Dios es quien reconcilia al mundo con él. En su resurrección, ofrece a la humanidad una vida nueva de amistad con Dios y de reconciliación entre los hermanos.

En la Eucaristía se nos da a Jesús humilde y dulce de corazón, el Jesús “paciente y de mucha misericordia, el Jesús que pasaba las noches en oración y ahora vive intercediendo siempre por nosotros, el Jesús cuyo corazón es todo un incendio de amor, el Jesús víctima, siempre inmolado por nuestros pecados, el Jesús que es nuestra recompensa excesivamente grande.

San Pablo nos recuerda que aquella memorable noche, la entrega de Cristo llegó a hacerse sacramento permanente en un pan y en un vino, que convierten en alimento su Cuerpo y Sangre para todos los que quieran recordarle y amarle.

Mensaje para hoy

Sentirse pecador, en el contexto cristiano, es humillarse y considerarse indigno ante la presencia y santidad de Jesús. La capacidad de perdonar es la única fuerza que permite solucionar las grandes tensiones de la humanidad. Quien no sabe perdonar no sabe amar.

Si nuestra conciencia es recta, si está iluminada por la verdad y la Palabra de Dios, sentiremos la necesidad de ajustarnos a los caminos del Señor, convirtiendo nuestro corazón, nuestra mente, nuestra vida. Y, en este proceso de conversión, el perdón será

siempre necesario

La Eucaristía es la fuente de la vida cristiana, pues recibe de ella el impulso y la fuerza necesaria para vivir como auténtico cristiano. Reconocemos a Jesús vivo y presente en la fiesta de su Cuerpo y de su Sangre, y nos da el alimento de vida eterna que los cristianos debemos recibir y adorar con profundo cariño.

Nosotros no podemos realizar el prodigio de multiplicar los panes, pero sí podemos repartir lo nuestro con los demás.

Tenemos amor, cariño, solidaridad con los más desheredados.

Según las posibilidades podemos ayudar en alimento, vivienda,

trabajo, cultura, dignidad personal y derechos humanos, calor familiar, una mano amiga...

Al decir Amén, después de comulgar "El Cuerpo de Cristo", recordemos que nuestra respuesta debe ser un sí rotundo al amor fraterno del cual la eucaristía debe ser un signo visible y eficaz

Conversamos

✓ ¿Cuáles son los signos externos de la Eucaristía?

✓ ¿Qué efectos recibimos en nuestra alma con el sacramento de la Eucaristía?

✓ Tomando como base los relatos bíblicos, describe la Pascua judía.

✓ ¿Por qué se dice que, en nuestros días, se ha perdido el sentido del pecado?

✓ ¿Quién puede confesar?

✓ ¿Cuáles son los frutos del sacramento de la penitencia?

✓ ¿Qué es lo que trae la reconciliación al hombre?

✓ ¿Cuáles son las condiciones para una buena confesión?

Recordamos

Jesús resucitado confía a su Iglesia el ministerio del perdón.

Dios nos ama, nos llama, nos perdona.

La Eucaristía es el único alimento que fortalece la vida cristiana.

La Eucaristía es el corazón y la cumbre de la vida cristiana.

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TEMA 8: JESÚS SE QUEDA EN NUESTRA VIDA Vicariato Apostólico de Yurimaguas

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APLICAMOS LO APRENDIDO

Actuamos en la Vida

➢ Seguimos cada hilo y escribimos la palabra en los cuadrados. Al terminar se podrán leer las palabras que nos dice el sacerdote en el momento de la absolución.

➢ Ubica cada

palabra de la lista en los cuadrados para completar la frase. La palabra aparecerá en la columna remarcada.

COPÓN, CÁLIZ, PATENA, VINO, VINAJERAS, AGUA, HOSTIA.

➢ Coloca las palabras en el orden correcto en cada línea de texto:

COME – EL – QUE – MI BEBE – CARNE – Y SANGRE – MI EN – PERMANECE EL – EN – MI – Y – YO

➢ Encuentra el camino que te lleva a la reconciliación con Jesús.

Después escribes los signos visibles del sacramento de la penitencia.

➢ Busca las siguientes palabras en la Sopa de Letras:

COMED, COMUNIÓN, CONSAGRACIÓN, CUERPO, DOMINGO, FIESTA, JESÚS, MEMORIAL, PAN, SANGRE, TOMAD, ULTIMACENA, VINO.

O K F M R Q V X Y S N J L D V D O M I N G O U N A C W A E H N Ó I C A R G A S N O C I M D S Ú S E J N F C Ó G D Y R O K O Z S O O I E I U R F A O C B Z S N E E D N C U E B Y M U I N I T S B U R Y A D R C E O H V K T X M H H Z D M J P M C T J A K O G Q L N I H I E O I Y N R C T G J W Z F S S T K S E L A J S M X Z K C F T F L R Z M H Y P A N X B J U K B B U U

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Compromisos

Personal: Revisaré mis acciones al terminar el día.

Social: Me uniré a mis compañeros en acciones que supongan el bien para otros.

Eclesial: Pediré perdón a quien haya ofendido.

Ecológico: Dibuja, colorea y escribe un comentario de lo que más te ha gustado del tema.

Vivimos la Celebración

En este momento vamos a colocar una mesita en el centro del aula, con una Biblia y una vela encendida, significando que Dios está en medio de nosotros. En su presencia, realizamos esta celebración.

✓ Iniciamos: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

✓ Escuchamos el canto: “Ya no eres pan y vino”.

Ya no eres pan y vino,

ahora que eres cuerpo y sangre, vives en mí.

De rodillas yo caigo al contemplar tu bondad, como no te voy a adorar.

Mientras te pierdes en mis labios, tu gracia va inundando todo mi corazón.

Por esa paz que me llena de alegría mi ser, como no te voy a adorar.

Señor Jesús, mi salvador, amor eterno, amor divino

ya no falta nada, lo tengo todo, te tengo a ti. (bis) Dueño y Rey del universo

como puede ser posible que busques mi amor.

Tú tan grande y yo pequeño y te fijas en mi, como no te voy a adorar.

De rodillas yo te pido

que el día cuando tú me llames sea como hoy, para mirarte a los ojos y poderte decir,

que como no te voy a adorar.

Señor Jesús, mi salvador, amor eterno, amor divino

ya no falta nada, lo tengo todo, te tengo a tí (bis)

✓ Recordamos brevemente la lectura bíblica de hoy.

✓ A continuación se realiza un pequeño comentario sobre el mensaje que nos deja la lectura para nuestras vidas.

✓ Juntos realizan la siguiente oración:

Amigo Jesús:

Gracias por amarme cada día y cada momento, Por perdonarme aquello que no hago bien.

Gracias por estar siempre presente entre nosotros, Por acompañar y ser el alimento,

Que nos fortalece contra el mal

Y nos une como hermanos y hermanas. Amén.

✓ En forma espontánea los alumnos y alumnas hacen una oración de petición o de agradecimiento, relacionada con el tema de hoy.

✓ Al finalizar las peticiones, oramos con el Padre Nuestro.

✓ Terminamos la celebración con el canto: “Ya no eres pan y vino”.

Referencias

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