DÍA 8 DE LA CUENTA ATRÁS:
LA NUEVA PERSONA
LA NUEVA PERSONA
Una poderosa llama siguió a una diminuta chispa
Dante
Como bien sabes, a lo largo de este Proceso de renovación, se expresa a menudo la palabra “Nacimiento”. Ello significa que estás creando un nuevo “Yo personal” sobre el que despiertas cualidades y características que consideras admirables, para expresar y disfrutar en los nuevos horizontes del tu mismo.
Al cultivar dichos pensamientos y palabras que describen atributos deseados, estás activando áreas de tu consciencia que, de manera inevitable, modelarán tu carácter y personalidad de forma sutil, pero contundente. Tengamos en cuenta que en este planeta, antes de desvelar nuestra amnesia y “recordar”
que, por encima de todo, somos en realidad el SER INFINITO, parece que tenemos que conseguir ser grandes y nobles seres humanos, entidades que han logrado madurar y perfeccionar su mundo material terrestre a través del afinamiento interior y la plena asunción de nuestras condiciones sociales y personales.
Nos convertimos en lo que admiramos.
El término admirar significa “mirar hacia”, es decir, en una dirección que hacemos sobresalir. Y es bien sabido que el cerebro, por su particular funcionamiento, tiende a reproducir lo que ve. Es por esta razón, que las personas que viven un cierto tiempo en medios raciales distintos al de su origen, como, por ejemplo, los misioneros o determinados inmigrantes, puede decirse que al cabo de los años se acaban pareciendo de manera casi increíble a los nativos, no sólo a través de rasgos psicológicos, sino también algunos de los físicos que han mimetizado en su proceso de adaptación.
Las últimas formulaciones acerca del mundo de la mente nos plantean un espectáculo algo efímero y pasajero del devenir, en donde todo sucede de manera veloz, como si de una película se tratase. Las representaciones mentales son la consecuencia de estímulos nerviosos provenientes de los
complejas. Desde tales perspectivas, puede llegar a decirse que para nosotros aquello que no vemos o en lo que no fijamos nuestra atención “no existe”, y que la vida que vivimos es algo parecido a un sueño formado por miles de instantáneos y eternos presentes. El ser humano tiene una facultad única en la creación, que consiste en la posibilidad que posee su conciencia y voluntad de intervenir conscientemente en ese sueño y transformarlo en la dirección que más convenga a su misteriosa e inabarcable identidad esencial.
Es por ello, que en el día de hoy se te pide que realices un ejercicio que, además de estimulante, va a resultarte enormemente gratificador. Se trata de realizar una descripción de esa nueva persona que quieres ser, de esa nueva personalidad a la que vas a nacer y habitar. A lo largo de este ejercicio, vas a dar vida a esa nueva identidad que, a lo largo de este Proceso, has apuntado de múltiples formas.
La mente del hombre extendida hasta una nueva idea, ya no regresa a sus dimensiones originales.
Oliver Wendell Holmes.
Ahora se trata de usar tu imaginación y sensibilidad creadora para dar vida, movimiento y humanidad a ese ser que protagoniza la aventura del vivir, describiendo cómo es el actor principal de la obra: el nuevo tú mismo.
Tras escribir o expresar tu nombre: la nueva Rosa o el nuevo Antonio, por ejemplo, lánzate a describirlo como si le vieses por primera vez, como si alguien crítico lo observase desde una plataforma impersonal y pudiese percibirlo hasta incluso en los más profundos sentimientos y reacciones. En definitiva:
¿Cómo quieres ser?
¿Cómo describirías a “esa persona que lleva tu nombre y apellido”?.
Descríbela como si se lo contases a alguien a quien le interesan hasta los más mínimos detalles, tanto del aspecto como de la manera de ser y vivir.
¿Eres capaz de ver cómo se comporta en situaciones diferentes, cómo, por ejemplo, en su trabajo, en su casa, en un restaurante...?
¿Qué clase de energía emana su rostro, qué indica su manera de mirar, sus posturas corporales, su estilo, su tono de voz, su gestos, sus ademanes...? ¿Qué significan a nivel interior todos esos rasgos externos? ¿Se muestra feliz?...
¿Qué sienten las personas que están junto a ella? ¿Qué comentarios hacen de su personalidad y de su energía?
¿Cómo suele resolver situaciones? Incluso ¿qué tipo de aficiones prefiere y qué estilo de ropa viste, qué tipo de conversaciones le motivan y en qué atmósfera doméstica vive?...
¿Qué actitud mantiene en el trabajo, y cómo se relaciona con el aspecto global y trascendente de la existencia? ¿Cómo se expresa y siente en el mundo afectivo, en la amistad, en el amor y en el sexo?...
¿Qué rasgos espirituales expresa? ¿Cómo vivencia su trascendencia y cómo aflora y materializa en la vida de cada día el conjunto de sus inspiraciones? ¿Qué grado de percepción de su propia misión en la vida posee? ¿Cómo contribuye al bienestar y auto-consciencia del mundo? ¿Qué le hace realmente feliz y qué cualidad suprema ha encarnado? ¿Qué nivel evolutivo expresa en su vida cotidiana?... ¿Se puede decir que su vida tiene sentido?...
No puede haber transformación de la oscuridad en luz y de apatía en movimiento, si no hay emoción.
Carl Jung.
Recuerda que no se trata aquí de enumerar o definir, sino más bien de sentir y describir. Ponte en el lugar de alguien que “cuenta”, de manera coloquial, a un grupo de agudos humanistas, cómo es realmente esa persona. Ten en cuenta que tu auditorio es absolutamente perspicaz y está acostumbrado a descripciones concretas y exhaustivas.
Mientras observas a tu nuevo yo, y relatas con frescura y máxima percepción, los detalles y expresiones de esa persona tan interesante que, ni más ni menos, es el tú mismo potencial, aprovecha para dotarla de todas las características y cualidades que te suenan, que te gustan, que admiras, o que incluso en alguna ocasión, aunque sea fugaz, has encarnado.
Da vida a tu nueva persona, pero ya conteniendo esas maneras que has admirado y sentido aquí y allá, esos modos y formas que a lo largo de tu experiencia te han parecido excelentes. Ten en cuenta que si en aquel momento te “fijaste” en ellas, es porque algo “tuyo” estaba resonando en afinidad y reconocimiento.
No vemos las cosas tal como son, Si no tal como somos
Talmud
No pienses que “no puedes” ser así de interesante o de estar en posesión de una gran excelencia, amor y seguridad. Y por supuesto, no dudes que todas las características o cualidades personales que eres capaz de describir van a ser por ti encarnadas, a poco que te permitas sentirlas, y no opongas resistencia a expresar tu personalidad transmutada y “finalizada” desde tu propia profundidad.
Disfruta imaginando y aportando detalles casi novelescos a tu persona.
Aprovecha la ocasión para vivir prematuramente una auténtica videncia de tu futuro. El tiempo es relativo y recuerda que en un instante cambia el mundo, y con él uno mismo.
Desde ese futuro, te deseo creatividad en esta lúcida construcción de ti, algo que, sin duda, estará inspirado por tu Yo Superior que, de manera no casual,
se dispone a expresarse en una personalidad más refinada, armónica y verdadera, tal y como has sentido en múltiples destellos de tu camino anterior.
¿Qué mejor obra de arte, que la de tu persona?
¿Qué mejor artista, que tu mente inspirada?
¿Qué mejor lienzo que la vida?
Dedica un tiempo precioso y crea tu obra desde lo profundo de Ti, teniendo en cuenta los aspectos de la tierra y los del cielo. Una vez finalizado tu escrito, rodea tu creación de luz, y suéltala en una burbuja radiante hacia los confines del Universo.
Una persona joven y bonita es una creación normal de la naturaleza. Pero una persona mayor y bonita es una obra de arte
La semilla habrá sido plantada, y un día percibirás el aroma de sus flores y la bondad de sus frutos.
Mejor que seas tú quien decida tu futuro porque es donde pasarás el resto de tu vida
Anónimo