REALISTA Y VISIONARIO
Sesenta Aniversarlo
Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey
REALISTA Y VISIONARIO Sesenta Aniversario
Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey
RICARDO ELIZONDO ELIZONDO
Rafael Rangel Sostmann
Rector del Tecnológico de Monterrey, Sistema Multicampus
Alberto Bustani Adem
Rector del Tecnológico de Monterrey, Zona Metropolitana de Monterrey
Concepto gráfico
Ricardo Elizondo Elizondo Edición
Julia Estela Ponce Diseño Editorial Martín F. Reyes Apoyo Logístico Diana Luz Aguilar
Focos: Fototeca Tecnológico de Monterrey/ Fotos contemporáneas: Abigaíl Guzmán
Elizondo Elizondo, Ricardo
Realista y Visionario: Sesenta Aniversario Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey / Ricardo Elizondo Elizondo Monterrey, N.L. : ITESM, 2003
120 p.: fot.; 25 cm.
ISBN 9688910589
1. Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey-Historia 2. Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey-Aniversario. I. Título
LF7.M765 F4 2003
R e a l i s t a y V i s i o n a r i o • S e s e n t a A n i v e r s a r i o Te e n o 1 ó g i c o d e M o n t e r r e y . C a m p u s M o n t e r r e y
ÍNDICE
Plural y Misceláneo 13
A Imagen de sus Montañas
El Tecnológico de Monterrey se creó sobre bases sólidas y firmes,
como las montañas que rodean a la ciudad. 27 Trabajador y Productivo
El Campus Monterrey ha tomado las mejores características de los regiomontanos y eso le ha permitido desarrollarse a la par que la
ciudad. 63 Realista y Visionario
Como las empresas locales de nivel mundial, el Tecnológico de
Monterrey crece fijándose metas con alta calidad. 101
PLURAL Y MISCELÁNEO
C
OMO i:N APRETADO textil de generosa extensión y protusos diseños, así es el pasado --seseara años-- de la sede del ¡cc- nológico de Monterrey en la eiudad que le dio origen. La cantidad de ideas, IVutos, pro- ductos permanentes, ensayos, tesis, cursos, diplomados, diarias, graduados. i n f l u e n c i a s , magisterio y tantas a c t i v i d a d e s más - i n c l u i - das las deportivas y a r t í s t i c a s - hace imposible b o s q u e j a r o d e l i n e a r , va no una h i s t o r i a , sino al meno> una descripción cabai del tiempo t r a n s c u r r i d o enrrc su f u n d a c i ó n en 1<-)43. \ ia a c t u a l i d a d , .-¡oís década-- después.La operación del Champús Monterrey es, al día presente, un acervo de acciones, posibili- dades y propuestas: sin embarco, esto ha sido así desde un principio, porque ya en su origen fue p l u r a l y misceláneo: plural por favorecer la enseñan/a y el desarrollo dentro de un d i l a t a d o espectro del pensamiento y el trabajo i n t e l e c t u a l ; misceláneo por respaldar v secundar un sinfín de áreas, tantas como intereses iban p l a n t e a n d o las consecuentes generaciones de j ó v e n e s q u e asistían a sus a u l a s . Kl naso de ios años n u n c a d i s m i n u y ó su m u l t i p l i c i d a d característica, antes fue man-
tenida y promovida, al extremo de propiciar, hoy por hoy, la metáfora del magnífico textil.
Esta diversidad interna no sólo se debe a necesidades académicas, donde por natura- leza es inherente. También es respuesta a las recomendaciones de la planta de maestros, a los lincamientos del Consejo, a los planes del horizonte directivo, al afán de los empleados en general, pero, sobre todo, a la realidad del país y del mundo. Una vida académica saludable no se consigue solamente con la dualidad maestro-alumno, son necesarias infinidad de energías más para alcanzar un equilibrio exitoso.
Lo más cercano a la acción del campus -acti- vidad que deviene en vida, porque sin actuar no existiría- es la ciudad misma que lo creó;
en el nombre la lleva y con su labor la engran-
dece. Uno y otra crecieron vertiginosamente durante las últimas décadas, de ahí que utili- cemos un paralelismo entre ambos para definir y articular su quehacer y desarrollo.
Tantos trabajos y proyectos que se han llevado a cabo durante sesenta años, construyeron una vigorosa experiencia que luego ha pasado a formar parte básica de nuevos trabajos y proyectos, así una y otra vez; para el Campus Monterrey, las prácticas eficaces del pasado no se descartan, se acumulan. El presente volumen reúne parte de esa experiencia exitosa.
Ricardo Elizondo Elizondo Septiembre de 2003
R e a l i s t a y V i s i o n a r i o • S e s e n t a A n i v e r s a r i o Te c n o 1 ó g i c o d e M o n t e r r e y , (¡a m p u s M o n t e r r c y
El crecimiento constante es una característica que el Tecnológico de Monterrey ha mantenido durante sus seis décadas de vida.
En sus primeros años, cuando aún se encon- traba en las afueras de la ciudad, el campas tenía un aire campestre.
Don Eugenio Garza Sada fue el principal promotor del Tecnológico de Monterrey; cuando murió, miles de regio- montanos le rindieron homenaje.
A los primeros edificios, pronto se sumaron más aulas, estacionamientos e instalaciones deportivas, en un desarrollo que aún continúa.
Tras inaugurar el nuevo campus, en septiembre de 1947, el Presidente Miguel Alemán Valdez recorrió las instalacio- nes.
Durante más de cin- cuenta años, el Estadio Tecnológico ha servido como escenario a impor- tantes eventos, lo que es motivo de orgullo para la ciudad.
A IMAGEN DE SUS MONTAÑAS
E
MPEZABA LA DECADA de los cuarenta y Monterrey, austera y ambi- ciosa a la ve/., prosperaba a ritmo cons- tante, pero sin aspavientos. La ciudad había empe/ado a ganar importancia en la segunda mitad del siglo XIX y contaba ya con una excelente reputación como centro i n d u s t r i a l y comercial. Sus habi- tantes, sin embargo, aun los de mayores recursos económicos, llevaban una vida sencilla y muy ajena a las sofísticacio- nes. Su promedio de vida era de pocomás de cuarenta y nueve años, y dedicar al trabajo la mayor parte de ese tiempo era una característica compartida por todos, podría asegurarse que por la generalidad de sus ciento noventa mil pobladores. Kn unos cuantos años más, los resultados de su marcado interés por el trabajo se notarían como nunca antes.
Kn el área urbana o sus alrededores se habían establecido más de q u i n i e n t a s cincuenta fábricas de todo tipo. Las
empresas del aeero, que eran uno de sus prestigios desde el origen de la industria- lización, crecían a enorme velocidad, y una muestra era la recién fundada Hojalata y Lámina. En otros rubros, estaban a punto de nacer Celulosa y Derivados y Protexa. El incremento en la actividad financiera apre- suraba el establecimiento de instituciones bancadas -hacia el final de esa década serían ya veinticinco- y para manejar todo esto se necesitaban ingenieros químicos, eléctricos y mecánicos, y también administradores y contadores. La universidad del Estado había tenido una conducta politizada y, dados los tiempos, emproblemada, mientras que las privadas eran inexistentes. Así, los jóvenes que querían prepararse en carreras superiores tenían que partir al extranjero o a la Ciudad de México, a u n q u e salir del país resultaba en ese tiempo irrealizable, porque la Segunda Guerra M u n d i a l lo impedía.
Al igual que la población del resto del país, y aun de la capital federal misma, los regiomon- tanos apenas se estaban acostumbrando a la idea de contar con aviones comerciales -en
realidad sólo uno, que empezó a volar entre México y Monterrey en septiembre de 1941-, cuando los industriales de la región decidie- ron asegurar el porvenir de sus empresas al invertir en la materia prima más importante:
la educación superior. Con ánimo de formar los mejores profesionales de México y convo- cados por Eugenio Garza Sada, director del grupo Cuauhtémoc y Famosa, los empresa- rios que habían hecho de Monterrey la capital del acero y el cemento, y que proveían al país de vidrio, papel, ladrillos y muchos bienes más, planearon la organización educativa que respondería a sus requerimientos: el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.
A imagen cíe ia ciudad en la que nació, y a imagen también de sus montañas, el Tec- nológico de Monterrey se asentó sobre bases firmes y sólidas, tan fuertes que sesenta años después pueden sostener con seguridad una estructura cientos de veces mayor que la original. El proyecto cobró vida el seis de septiembre de i'M.i, cuando trescientos cin- cuenta a l u m n o s se presentaron a t o m a r clases
en una easona cercana a la Pla/.a /aranw.a, en el cencro cíe la c i u d a d ; dieciocho de ellos eran foráneos, y por eso se acondicionó un pequeño hotel cercano para que f u n c i o n a r a como internado.
Las b o n a n / a s del programa establecido v del sistema c d u c a m o empleado lucieron que desde ese p r i m e r semestre e m p e / a r a
\ a el crecimiento., ¡mes las i n s t a l a c i o n e s o r i g i n a l e s , después de ( . l i s t n l ) i n r las a u l a s , no f u e r o n s u í i c i e n r e s para a l b e r g a r l a s o f i c i n a s Y d e i n m e d i a t o t u \ o ( ) u e r e n t a r s e u n r m c \ o espacio. La v i s i ó n e m p r e s a r i a l hie e\ ¡ d e n t e en toilos los d e t a l l e s de esos p r i m e v o s (has. Ll t e c n o l ó g i c o de M o i i t c r r c Y se m a n e i a b a de la misma m a n e r a que u n a empresa, con un m i n u c i o s o c u i d a d o en i o s aspectos a d m u u s - r r a i n o s , en los costos de o p e r a c i ó n y en la d i s t r i b u í ¡ « M I de t i e m p o s \ recursos. 1,1 o r g a n i - g r a m a t a m b i é n r c l i e j a b . i este p a r i o n . p u e s ••}•'
1 1 u e r e n t e ,
Ksi.:¡. t o i m a lie m a n e j a r u n a m u \ c r i d a d . :-an embarco, no i m p ¡ ¡ c a l ) a que ¡u'-, i u n d a d o r e - ) ai m a s a n b a s á m ' o s c r u n c a m e n t e e n M Í u i t m -
eióti o pericia empresarial; por el c o n t r a r i o , conscientes de sus fuer/as y sus debilidades, contrataron asesores académicamente dis- t i n g u i d o s y especiah/ados, y buscaron la presencia de los profesores m e j o r prepu ráelos v de consistentes credenciales, I uc así como se establecieron cuatro divisiones: ¡a Kscuela P r e p a r a t o r i a , la K s c u e i a de L s n i d i o s ( C o n t a - bles, la L s e u e l a de I n j i e r n e r í a v la K s c n e i a cíe
1 e;cnicos.
La P r e p a r a t o r i a ofrecía a c e n t u a c i o n e s en l'isico-qiü'mica o en f í s i c o n i a r e m á t i c . i s ; la L s c t i c l a d e L s r u d i o s C o n t a b l e s , l a - . - p i iones de C o n t a d o r P ú b l i c o \ C o n t a d ! - í ' m a d o ; en la Lscuc a de I n g e n i e r í a s.-.- p r e p a r a b a n a r j I n g e n í e l o I n d u s t n a ! . V:i¡¡üins¡.i'ador, i n g e n i e r o l ' . l e i ' t n c i s u i . i¡¡:--.c;!i, : ' • • \ H . , - , i i n e o e I n g e n í e l o ( J u i m i v ' o ; • •.:•• \ M ue!a de l'éc- i i a ; • > • - - . ••_•••• ( orno i Ocnico
• i ' i'.-... i > ¡ ; ¡ '. i / í i ' H i ¡ante
• : a r t o a n o s - - Y se
llerato en Ciencias Administrativas, en 1947;
y Agronomía, en 1948.
El primer Director General del Instituto fue León Avalos Vez, con reconocida expe- riencia como catedrático y directivo en la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica de la Ciudad de México. Como Secretario Gen- eral lo apoyaba Roberto Guajardo Suárez, mientras que el Tesorero General era Ricardo Medrano. Durante el periodo inicial fueron catorce los profesores de planta que dieron clase, cantidad que para el siguiente semestre aumentó a treinta y tres. Por cierto que el Tecnológico de Monterrey mostró su vocación innovadora incluso antes del inicio de clases, pues desde el planteamiento del proyecto se vio la necesidad de contar con profesores de tiempo completo que se dedi- caran exclusivamente a la atención de los estudiantes; al establecer esta medida como requisito para su equipo de maestros, se convirtió en el primer centro universitario en Latinoamérica en hacerlo, pues en el resto no existía el concepto de profesor de planta, y todos los profesores trabajaban por horas.
Otro tanto ocurrió con el sistema de semes- tres, que el campus implemento por primera vez en América hispana. Todavía por muchos años más, la mayoría de las universidades siguió trabajando con periodos anuales.
La capital de Nuevo León seguía moderni- zándose; en 1944 empezó a sobrevolar la ciudad un segundo avión, esta vez para viajes internacionales desde y hacia San Antonio, Texas. El Tecnológico de Monterrey tam- bién evolucionaba y durante el semestre de febrero a junio de ese año -el segundo semestre de su vida- el número de maestros se duplicó y el alumnado creció alrededor de un treinta y cinco por ciento. La cantidad era suficientemente grande para que empezaran a organizarse sociedades de alumnos y equipos deportivos de basquetbol y fútbol soccer, lo que enriqueció la vida estudiantil con torneos, bailes y otras actividades extra-académicas.
Apareció también la primera publicación periódica, una revista llamada "Onda", fun- dada por los alumnos, pero que luego quedó en manos de la dirección, que concedió a los profesores un espacio para artículos de divul-
R e a l i s t a y \ i s i o n a r i o • S c s c n t a A n i v e r s a r i o T c e n o I ó g i c o c¡ c M o n t e r r e y , C u m p u s M o n t e r r e y
gación científica y humanística. Un año más tarde surgiría también el periódico estudian- til "El Borrego", bautizado así en honor a la recién escogida mascota de la institución.
Para 1945 la cantidad de estudiantes había aumentado en un setenta y cinco por ciento, y el número de profesores era tres veces mayor que el original. El internado, que inició con dieciocho alumnos, albergaba ya a ciento ochenta: el nombre del Tecnológico de Monterrey empe/.aba a ser un imán para los jóvenes de todo el país. Debido al crecimiento, las instalaciones ocupaban seis inmuebles rentados: dos para aulas y cuatro para residencias de los estudiantes.
Era obvio que la institución seguiría crecien- do y apremiaba contar con instalaciones propias. El Consejo tomó la decisión de cons- truirlas y, al poco tiempo, se dio a conocer el proyecto de una ciudad universitaria. En esto también fue pionero el Tecnológico de Monterrey, ya que ninguna otra institución educativa en América Latina reunía todas sus áreas académicas en un campus general.
El plan maestro para el complejo de edificios
destinados a la vida universitaria fue creado por el arquitecto Enrique de la Mora, respon- sable del diseño de la iglesia de la Purísima de Monterrey, proyecto que obtuvo recono- cimientos internacionales por ser la primera en el mundo en incluir una bóveda que nacía desde los cimientos.
La construcción de las instalaciones inició en junio de 1945. Para financiar en parte tan ambi- cioso plan, se recurrió al apoyo económico de la sociedad a través de comités que se forma- ron en Monterrey y en la Ciudad de México.
Los terrenos donde se levantarían las edifi- caciones se hallaban entonces prácticamente fuera del área urbana, pero muy cerca de allí se encontraba un motel con sesenta y ocho bungalows; con práctica visión, se rentó el total de esas instalaciones para establecer ahí las residencias de los alumnos foráneos.
La calidad del personal docente quedó ple- namente confirmada ese mismo año, cuando el Instituto Rockefeller becó a uno de los profesores de planta para que hiciera el doc- torado en matemáticas. Además, la editorial del Tecnológico de Monterrey publicaba
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ya libros escritos por maestros del Instituto.
Por aquel tiempo, todavía sin contar con edificios propios, los actos públicos, académi- cos o sociales se llevaban a cabo en locales rentados. La primera reina del Instituto -no alumna, pues aún no había mujeres entre el alumnado- fue coronada el trece de junio de 1945, y el primer equipo deportivo campeón fue el de fútbol soccer, que ganó en primera fuerza (1945-1946) en una competencia orga- nizada por la Asociación Estatal de Fútbol.
También comenzaron los clubes de música y otras disciplinas artísticas y humanísticas, así como seminarios en los que dictaban confe- rencias intelectuales de gran prestigio, como José Vasconcelos o Alfonso Reyes.
Para junio de 1946 estaba terminada la obra negra de lo que hoy son los edificios de Aulas I y Centrales I, ocho meses más tarde, el tres de febrero de 1947, sin inauguración oficial, comenzaron la actividades académicas. Por primera vez se reunían en un mismo local los estudiantes, maestros y personal administra- tivo del Instituto, pues Aulas I era sede de los salones de clase, laboratorios de química
y física, cubículos y, en el cuarto piso, las oficinas de la Dirección. También estaban listas ya las instalaciones de Dormitorios I -el ala izquierda de Centrales-, la lavandería, la cocina, el comedor y un edificio para talleres o laboratorios pesados. El nuevo campus dis- paró el crecimiento urbano en la zona sur de Monterrey, las fotografías indican que cuando se levantaron esas primeras construcciones, detrás y a los lados de las instalaciones sólo había llanos y campos vacíos hasta topar con el río La Silla. Lo único que se levantaba entre las aulas y el cerro eran una ladrillera y algunas aisladas construcciones rurales.
Una vez establecidos en su nueva casa, alumnos y maestros se propusieron aumentar el acervo de la biblioteca y planearon una rifa para recaudar fondos. Los premios eran veintiocho, el primero: un automóvil Lin- coln; cada uno de los mil quinientos boletos emitidos costaba cincuenta pesos.
Fue así como se inició el ahora famoso Sorteo Tec.
En marzo de 1947, en su recién inaugurado campus, el Tecnológico de Monterrey ya con-
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taha con más de mil alumnos, y la actividad iba en constante aumento. La contratación de profesores altamente calificados permitió que se creara una buena costumbre: la de dictar cátedra manteniendo al mismo tiempo seminarios y ciclos de conferencias. En junio de ese año, ocho alumnos formaron el primer grupo de graduados, aunque ya en 1946 se había extendido un primer título, que fue de ingeniero químico. Al mes siguiente, el siete de julio, se llevó a cabo la inauguración oficial de las instalaciones; a la ceremonia asistió el Presidente de la República, Miguel Alemán Valde/, pero como el evento se efectuaba durante el periodo vacacional, se tuvo que convocar a maestros y alumnos a través de la prensa.
Poco antes de la inauguración, Roberto Guajardo Suárez asumió el cargo de Director General, mientras que Víctor Bravo Ahuja ocupó la Dirección de Ingeniería y Técnicos;
Ricardo Medrano se hizo cargo de la Tesor- ería y la Dirección de Rstuclios Contables, Y José Emilio Amores quedó a cargo de la Dirección de la Preparatoria. En septiembre
de ese año, la sociedad de alumnos acordó que, a partir de la siguiente generación, j u n t o con el título profesional se entregaría un anillo cuyo diseño se eligió mediante con- curso; para controlar su entrega se estableció un riguroso reglamento.
El movimiento interno no paraba, en marzo de 1948 empezó la construcción de una amplia- ción para el internado, Centrales II; y de otro edificio para salones, Aulas II, que se desti- naría principalmente a la carrera de Arquitec- tura y a laboratorios de Física. El verano de ese año, el Tecnológico de Monterrey volvió a ser pionero al abrir cursos de verano con carácter remedial o de adelanto, convirtién- dose de nuevo en la primera institución mexicana de educación superior en hacerlo.
Gracias a esos cursos intensivos, los alumnos podían ponerse al corriente si habían falla- do en alguna materia, o adelantar otras para hacer menos pesado un semestre o para graduarse antes del plazo regular.
Ya desde aquella época, un alto porcentaje de los alumnos del Instituto-el treinta y uno por ciento- contaba con una beca de estudios.
En septiembre de 1948, cuando el Tec- nológico de Monterrey cumplía cinco años, se abrió la Kscuela de Agronomía. La velocidad de crecimiento del campus parecía incremen- tarse: la novedad por esos días era la grande y profunda excavación para la alberca que donaron los mismos estudiantes gracias a los fondos obtenidos en la elección de reina y en numerosos bailes y tertulias. Después de un año de afanes, en mayo de 1949 los jóvenes celebraron su logro y para la inauguración pusieron a flotar sobre el agua cinco mil gar- denias enviadas especialmente desde Fortín de las Flores, Veracru/.
Fl arte también ganó espacio en las instala- ciones. Fn el comedor, al que ya se conocía como "Centrales", se presentaban periódi- camente concertistas, declamadores -muy de moda por entonces- y conferencistas. Fl entusiasmo por estas manifestaciones llevó a la fundación de la Sociedad .Artística Tec- nológico (SAT). que inició actividades pre- sentando a la Orquesta Sinfónica de Xalapa, dirigida por José Ivés F i m a n t o u r . Fas activi- dades cxtraescolares que se l l e v a b a n a cabo
en las instalaciones también se efectuaban en beneficio de la comunidad. Mientras tanto, avanzaba la construcción de los cuatro pisos de Aulas II. Al concluirse el edificio debería tener ciento cuarenta metros de largo y en cada planta albergar dos hileras de salones divididos por un pasillo central de tres metros de ancho. Se quería terminar la mitad del edi- ficio -setenta metros- para agosto siguiente.
Y así fue.
En abril de 1949 entró en servicio el edificio del Internado I I I , colocado al fondo del terre- no. De un único piso -con preparación para un segundo- y con capacidad para sesenta y cuatro alumnos, a ese edificio se le cono- ció como "La Ratonera", porque servía de dormitorio a los jovencitos que llegaban a estudiar preparatoria. Por esos meses inició la construcción de "La Carreta", planeada para prestar servicio de fuente de sodas, aseo cíe cal/ado y peluquería, esta última función da claro indicio de la distancia que separaba entonces a la ciudad del campus.
Otra novedad, también de principios de 1949, fue que Ricardo Mecirano, Director de la
R e a l i s t a y V i s i o n a r i o • S e s e n t a A n i v e r s a r i o Te e n o ] ó ¡^ i e o de M o n i e r r e \ . C a m p u s M o n t e r r e y
Escuela de Estudios Contables y Tesorero General del Instituto, fue promovido para ocupar, a partir de febrero, el cargo de Ge- rente General. El 'Tecnológico de Monterrey contaba a fines de ese año con cuatro publica- ciones: el boletín de Agronomía, la revista de Estudios Contables, el boletín de Relaciones Industriales y la revista Trivium. Ese año los estudiantes de agronomía se fueron a Ciudad Valles, San Luis Potosí, a estudiar el ciclo biológico de la mosca prieta, insecto que per- judicaba seriamente la citricultura del Estado.
La misma Escuela de Agricultura ya ofrecía semillas mejoradas, fórmulas de insecticidas y de fertilizantes, análisis de suelos y con- sultas en general para los agricultores que lo requerían. Esto es sólo muestra de los bene- ficios directos que la comunidad empezaba a recibir de la institución, pues el resto de las divisiones académicas tenían actividades de similar trascendencia.
La nueva década encontró un Monterrey bas- tante desarrollado, había crecido con la rapidez de la adolescencia y en diez años casi duplicó su población, que ahora era de trescientas
treinta y tres mil personas. Las metas de desarrollo y urbanización de la ciudad eran más complejas -fue entonces cuando se canalizó el Río Santa Catarina- y poco a poco empezaron a planearse construcciones de gran altura, como el Edificio Chapa (de doce pisos) y algo más adelante el Condominio Acero. El Tecnológico de Monterrey ofrecía un panorama parecido en todos los horizon- tes del crecimiento, tan así que durante los primeros meses de 1950, los delegados de la Asociación de Universidades y Escuelas del Sur de Estados Unidos —SACS— llegaron al campus para formalizar los últimos trámites que acreditarían al Tecnológico de Monterrey como miembro de esa Asociación, convirtién- dose en la primera institución educativa no estadounidense en recibir tal distinción.
Unos meses después, el diecisiete de julio, el Presidente de la República Mexicana, Miguel Alemán Valdez, hizo una segunda visita al campus para inaugurar el Estadio Tecnológico, con capacidad para veinte mil personas. Levantar esa obra fue un triunfo de toda la comunidad regiomontana, ya que fue
su entusiasmo el que agotó en una semana los mil abonos que se lanzaron al mercado para reunir el dinero necesario. Construir el esta- dio era prioritario porcjue constituía un requi- sito para pertenecer a la SACS, pero el costo del proyecto alcanzaba el millón de pesos y no había presupuesto; se invitó entonces a la comunidad a participar con donativos. Se pedía que mil personas cooperaran con mil pesos cada una, y a cambio se les otorgaría un lugar permanente para cualquier evento que se llevase a cabo en el futuro estadio, diseñado por Armando Ravizé y Ricardo Guajardo. La iluminación para que se pudieran efectuar eventos nocturnos, los estacionamientos y otros agregados fueron hechos después, gracias a los compradores que agotaron otras cuatrocientas cincuenta suscripciones, esta vez de mil doscientos pesos cada una.
También en 1950 fue instalado el Casino, ya desaparecido. Se trataba de un amplio salón de juegos junto al comedor de Centrales, muy frecuentado por los estudiantes pues contaba con mesas para ajedrez, naipes, billar y ping-pong, además de venta de refrescos.
En aquellos años, el campus estaba rodeado por llanos y no se encontraban cerca tiendas, cines, parques ni lugares de esparcimiento;
es más, ni siquiera había calles. Como con- secuencia, los estudiantes internos estaban verdaderamente aislados y disponer de un lugar como el Casino resultaba importante.
Ese año se dio un avance trascendente en el aspecto administrativo: empezó a operar un conmutador telefónico, el primero que tuvo el Tecnológico de Monterrey; su capacidad de servicio cubría cuarenta y dos aparatos y cuatro líneas directas. Para muchos padres avecindados a cientos de kilómetros de dis- tancia de Monterrey, aquel teléfono significó la tranquilidad y alegría de escuchar la voz de los hijos con relativa facilidad.
En enero de 1951 se hizo pública la noticia esperada: los títulos y estudios del Tecno- lógico de Monterrey serían acreditados por la Southern Association of Colleges and Schools de Estados Unidos. La aprobación final, junto con la declaración de ingreso, se hizo el siete de diciembre de 1950. Al saberse que los estudios realizados en el campus
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podrían ser revalidados por las universidades pertenecientes a dicha Asociación, aumentó el interés por los cursos de verano entre los estudiantes norteamericanos. A partir de ese año, y por muchos más, una gran cantidad de jóvenes estadounidenses acudirían durante los estíos a Monterrey a tomar materias que podían hacer válidas en sus propios planes de estudio.
El dieciocho de febrero de 1951 se registró el primer lleno en el Kstadio Tecnológico;
fue durante un festival artístico para apoyar la construcción de la Ciudad de los Niños de Monterrey. La ciudad no contaba aún con señal televisiva, así que una multitud de regiomontanos acudió para ver actuar a famosos artistas de cine y radio y entregar su donativo. A principios del mes de abril, el Gerente General del Tecnológico de Mon- terrey, Ricardo Medrano, dejó su puesto para trasladarse a la Ciudad de México; lo susti- tuyó Roberto Guajardo Suáre/., quien pocos años después renunciaría por la misma ra/.ón.
Iras la salida de Guajardo Suáre/ en 1955, Víctor Bravo Ahuja -hasta entonces Director
de la Escuela de Ingeniería- ocupó el puesto.
Por esos meses se creó el Instituto de Inves- tigaciones Industriales, luego Departamento de Proyectos Especiales, que trabajaría en equipo con el Southwest Research Institute, de Estados Unidos. Al finali/ar ese año, en diciembre, fue inaugurado el alumbrado del Estadio Tecnológico por el entonces Gober- nador del Estado, Ignacio Morones Prieto.
Días después se celebró, en el mismo esta- dio, un concurso hípico internacional en el que participaron equipos de Brasil, Estados Unidos, Erancia, Irlanda y México.
El siguiente año, 1952, fue tiempo de cons- trucciones. Ea primera en arrancar fue la del edificio para la Biblioteca, que hoy es sede de la Rectoría del Sistema. El proyecto contemplaba alojar a trescientos veinticuatro lectores y disponer de estantes para cien mil volúmenes. Allí estarían también las oficinas de los directores: en el cuarto piso se ubicarían algunos departamentos administrativos, en el tercero habría cubículos para profesores y, distribuidas por las distintas plantas, estarían varias salas bibliográficas con acervos
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espcciali/ados. (.crea del sirio donde ahora se e n c u e n t r a el edificio crecía entonces un me/c]iiire -visible en las fotografías aéreas-, y a su alrededor se acomodaba un esta- cionamiento: una mañana, mientras las aulas estaban llenas de a l u m n o s , el me/quite fue arrancado con una m á q u i n a de traseabo. Con este hecho, esencial para l e v a n t a r el edificio que sería luego la fachada más querida del Tecnológico, se dejó atrás la imagen de u n a s instalaciones con aire campestre, Kl edificio de la hoy Rectoría, con su sereno señorío, se convirtió en centro del C a m p u s Monterrey.
Kn el rubro académico, en febrero de 1952.
la Kscuela de Hstudios Contables cambió su nombre por Kscuela de Contabilidad, Kconomía y A d m i n i s t r a c i ó n .
Ksc año, además de a l u m n o s de todos los estados del país, estudiaban en el c a m p u s
¡(nenes provenientes de Colombia, Haití, H o n d u r a s , i r l a n d a , I t a l i a . N i c a r a g u a , P a n a m á , Kl Salvador. Yene/Licia. Kspaña y Kstados í nidos.
Kl Tecnológico de \lomcrre\ contaba desde i!<44 con e! reconocimiento de \ a l i d e x de
estudios concedido por la Secretaría de Kdu- cación Pública, lo cual le permitía i n s c r i b i r sus títulos en la Dirección General de Profe- siones. A eso se sumó, en 1952, el decreto que expidió e! Presidente Miguel Alemán Valde/, por el cual se reconocía y a m p l i a b a la valide/
oficial de los estudios ahí reali/ados y de los títulos por él otorgados. K! decreto -publi- cado el viernes doce de septiembre de 1952 en el Diario Oficial de la Kederación- le con- cedió carácter de institución i n d e p e n d i e n t e y libre, con f a c u l t a d e s para establecer nuevos estudios y carreras.
Durante las vacaciones de ese verano salió a K u r o p a el primer grupo de a l u m n o s ; el viaje iue de sesenta y tres días v lo hicieron treinta y c u a t r o e s t u d i a n t e s . ' l á m b i c n ese año fue puesta en funcionamiento una sucursal de correos para dar servicio a los e s t u d i a n t e s , en respuesta a la creciente cantidad de corres- p o n d e n c i a que se recibía \ e n v i a b a en una /.ona tan alejada del centro de Monterrey. Así nació la lamosa Sucursal de (lorreos "j".
J o \ e n . entusiasta v lleno de provectos, el lecnológtco de M o n t e r i e v lle^ó en r»55 a
su décimo aniversario. Kn febrero de esc- año contaba con una población escolar de- dos mil sesenta y cinco alumnos distribui- dos entre sus cuatro escuelas. En plan de internos estaban seiscientos cuarenta y dos alumnos, y ciento ochenta y dos gozaban de algún tipo de beca. Fue por entonces que la Escuela cíe Agronomía perforó un nuevo pozo para riego en el campo experimental cíe Apodaca y construyó un táñeme elevado para almacenar el agua. También allá mismo se terminó la construcción de un primer edificio, usado inmediatamente para ofici- nas, aulas, laboratorios y almacén. Durante el verano, los miembros de la sociedad cíe exalumnos colaboraron en la realización de una rifa extraordinaria con motivo del décimo aniversario de la institución. Los fondos obtenidos se destinaron íntegramente a la terminación del edificio de Biblioteca.
El premio mayor fue una casa totalmente amueblada y equipada, siendo así el primer Sorteo Tcc que ofrecía una residencia como primer premio. También fue entonces cuando empezaron a realizarse dos sorteos por año.
Durante el último semestre de 1953 y el primero de 1954, sobre la fachada de la nueva construcción, alumnos, profesores y personal administrativo del campus vieron cómo apa- recían las suaves curvas de una serpiente con escamas de coral y anillos de turquesa; luego, una máscara nocturna enmarcada en media luna y con piedras verdes; después, dos brazos empuñando fluidos de flama; siguió una estrella blanca y amarilla que al mismo tiempo era sol, espiga y mazorca; continua- ron un antebrazo enguantado de plumas y tres palmas abiertas sosteniendo escuadras y engranes; por último, en el centro, domi- nando la amplitud, la cantera rosa de dos perfiles humanos y un águila cobijándolos. El primero de marzo de 1954, el recientemente electo Presidente de la República, Adolfo Rui/ Gorrines, visitó el instituto y vio el edifi- cio ya concluido, aunque al mural le faltaban algunos toques. Una vez que el Presidente se hubo marchado, se levantaron de nuevo los andamies, y obreros especialistas colocaron, centímetro a centímetro, los pequeños trozos de colores que faltaban. En julio se retiró el
a m l u m i a j e y la creación cíe Jorge Con/ale/
Camarena (Hiedo completamente terminada.
Kl m u r a l , s u n t u o s o sin llegara la ostentación, captura la atención a u n q u e no se conozca su contenido. Fue un acierto decidir que un artista hiciera la fachada del edificio que es, visual y afectivamente, el punto focal del Tecnológico de Monterrey.
Casi al mismo tiempo q u e d a r o n terminados también los dos mosaicos colocados en el vestíbulo del edificio. Mientras que el mural representa el triunfo diario de la c u l t u r a y el trabajo, uno de los mosaicos muestra el microcosmos -con el hombre como fin mate- rial y meta de la vida en la Tierra- y el otro el macrocosmos, el espacio más allá del pla- neta. Así, la puerta de entrada al recinto que guardaba entonces la memoria de los hom- bres, quedó Manqueada por representaciones de lo micro y lo muero, los dos infinitos entre los que se mueve la vida, la ciencia, la técnica y la sabiduría humanas.
El Presidente R u i / Cortmes encabezó los festejos de aniversario. Hubo una ceremonia en la sala principal de lectura de la biblio-
teca -que luego sería llamada Sala Mayor de Rectoría-- v después, un festival deportivo en el estadio. Además, el empresario Carlos Prieto, entonces Presidente tic la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, hi/o un magnífico regalo al donar su colec- ción de obras de Miguel de Cervantes -en su mayoría ediciones del Quijote escritas en d i s t i n t a s lenguas y con tina antigüedad cíe hasta trescientos cincuenta años-, que por entonces se consideraba como una de las mejores del mundo. Se adaptó después una parte del n u e \ o edificio de biblioteca para albergarla, colocándose en el mismo recinto lo que desde antes se conocía como "Colec- ciones Especiales", compuestas por ricos acervos bibliográficos y documentales sobre la Historia de México. Con esos volúmenes comen/ó a integrarse la Biblioteca Miguel de Cervantes, mejor conocida como Biblioteca Cervantina, y que ahora constituye el núcleo del Patrimonio Cultural de la institución.
Los festejos se prolongaron durante todo 1<>54. A mediados de junio, en el jardín pos- terior de la flamante biblioteca, un grupo de
R e a l i s t a \ V i s i o n a r i o • S e s e n t a A n i \ e r s u r i o T e c n o l ó g i c o de M o n t e r r e y , C a m p u s M o n t e r r e y
a l u m n o s y profesores sembraron un árbol para siinboli/.ar la unidad de la humanidad, ia fraternidad tan necesaria a los hombres.
Para dar más énfasis al símbolo, estudiantes y profesores procedentes de otras ciudades y países trajeron desde sus hogares pequeños sacos con tierra, iniciando así la tradición de derramar tierras forasteras en el arriate del Árbol de ia Fraternidad, que reúne ahora peda/os de muchas patrias y sucios de muchos ciclos. Por último, v como final de un año de festejos, en noviembre fueron inaugurados los salones donde quedaría ubicada la Biblioteca M i g u e l de Cervantes.
Fl Director del Tecnológico de Monterrey entregó al donador, don Carlos Prieto, una copia en oro de la llave que cierra la reja de la sala donde se aloja su valiosa colección.
Fn febrero de 1955 se dio a conocer otro donativo de gran valor, va que el empresa- r i o S a l v a d o r I g a r t e e n t r e g ó s u r i q u í s i m a c o l e c c i ó n b i b l i o g r á f i c a y d o c u m e n t a l sobre H i s t o r i a d e M é x i c o , c o n s i d e r a d a como una de las más c o m p l e t a s sobre- esté t e m a . Para a l o j a r l a , se a m p l i ó el
e s p a c i o d e s t i n a d o a la B i b l i o t e c a C e r v a n - t i n a , a b r i e n d o otro s a l ó n .
Fl once de a b r i l , el Consejo decidió que, a p a r t i r de esa fecha, el Director General pasaba a ser Rector, en vista de que este cargo '"...tiene un sentido de especial significación v de superior jerarquía". En septiembre, al i n i c i a r su décimo tercer año de operación, el Tecnológico de Monterrey registró una población escolar de dos mil seiscientos
\ eintitrés alumnos y abrió dos nuevas carreras con enorme potencia!: ingeniero Químico A d m i n i s t r a d o r y Licenciado en Fconomía, siendo el campus el primer sitio que ofre- ció esta licenciatura. Mientras, el prestigio del Tecnológico aumentaba también en el extranjero, prueba de ello es que en mar/o cíe 1^56 el Rector Víctor Bravo A h u j a regresó de un v i a j e de ochenta días por Furopa, i n v i t a d o por el Gobierno de Francia para recorrer universidades e industrias.
Fn abril comen//) a construirse Aulas 111, destinada a alojar la Fscuela Preparatoria.
N u e v a m e n t e se anunció una campaña para recabar fondos v financiar esa construcción y
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la segunda parte del edificio de Aulas II que aún no estaba terminada. En el mismo mes, la Sociedad Artística Tecnológico adquirió un piano de gran concierto que por varios lustros sirvió a los virtuosos que llegaban a Monterrey, ya que era el tínico con calidad de concierto en la ciudad, y el campus lo facilitaba. Kn mayo hubo una ceremonia para agradecer a Agustín Basave la donación de su Colección de Autógrafos, formada a lo largo de más de cuarenta años, y que incluía muchísimas firmas y más de mil quinientas fotografías autografiadas por celebridades de- todo el mundo. Más adelante, la colección de autógrafos se enriquecería con las firmas de gran cantidad de personajes de la historia mexicana que fueron apareciendo entre los documentos y papelería ológrafa de sucesivas donaciones.
La población escolar seguía en aumento, había ya tres mil a l u m n o s y se tenía una necesi- dad constante de ampliar la planta física, y aumentar los recursos y equipos; urgían asimismo centros de actividades escolares y extra-escolares. Para efectos de operación
académica, el Tecnológico de Monterrey se dividía entonces en varias escuelas: la Escuela Preparatoria, la Escuela de Ingenie- ría, la Escuela de Contabilidad, Economía y Administración, la Escuela de Técnicos y la Escuela de Verano; todas dependían del Rector, pero cada una tenía áreas delimitadas.
En septiembre de 1956, el Departamento de Agronomía pasó a ser Escuela de Agricultura.
Al iniciarse el primer semestre de 1957 entró en operación una parte del edificio de prepa- ratoria; ese mismo año se inauguraba en Mon- terrey el Hospital de Zona del Seguro Social y el fierro esponja se fabricaba por primera vez en las instalaciones de Hylsa. Un año más tarde se inauguraría la primera estación de televisión local.
Al igual que la ciudad, el Tecnológico de Monterrey seguía a paso firme sus respectivos procesos de modernización. Fue por enton- ces que empezaron a regresar a la institución algunos de los profesores con posgrados en otros países, y su presencia y trabajo reper- cutieron positivamente en la calidad de la enseñanza.
R e a l i s t a y V i s i o n a r i o • S e s e n t a A n i v e r s a r i o T e c n o l ó g i c o d e M o n t e r r e y , C a m p u s M o n t e r r e y
D u r a n t e j u l i o v agosto, el Rector del Tec- nológico de M o n t e r r e y y A r m a n d o R a \ i / é . miembro del Consejo de Directores \ encar- gado de las construcciones del eampus, reco- rrieron las universidades estadounidenses de Fordham. N u e v a York, Harvard, el I n s t i t u t o Tecnológico de Massachussetts \ el ' l e x a s C h r i s r i a n . para documentarse sobre la dis- t r i b u c i ó n y operación de edificios escolares, Kn octubre., el Secretario del ' t r a b a j o . Adolfo Lope/ Mateos, i n a u g u r ó en la sala grande de la entonces Biblioteca una asamblea de la Orgam/.ación I n t e r n a c i o n a l del Trabajo a la que a c u d i e r o n r e p r e s e n t a n t e s de v e i n t i ú n países. Dos meses después, en diciembre., el Presidente A d o l f o Rui/. Cornncs v o l v i ó u n a ve/, más al eampus para i n a u g u r a r , ahora si totalmente terminado, e! edificio de prepara- toria: Aulas 111.
\! i n i c i a r íl>5'.-\ la Asoí lación N a c i o n a l de ( ' n ¡ \ crudadc1- e I n s f i t u t o s t i c F n s c - ñ a n / a Superior de la R e p ú b l i c a M e x i c a n a (AN i i F.S) ratificó el ingreso dc¡ 'Fecnológico
mera e n t i d a d e d u c a t i v a p a r t i c u l a r ace¡nada como miembro de la Asociación, integrada hasta entonces solamente por i n s t i t u c i o n e s educativas públicas.
F.se semestre, se inscribieron en el e a m p u s tres mil seiscientos t r e m í a y un alumnos:
seiscientos sesenta y dos entraron a prepara- t o r i a : seiseientos v e i n t i n u e v e , a la Fseuela de C o n t a b i l i d a d , Fconornía v A d m i n i s t r a c i ó n ; mil ciento sesenta, a la Fscucla de Ingeniería;
ciento sesenta v einco, a Agiicukura: treinta y ociio, a Ciencias; trescientos setenta \ cuatro, a Fxtensíón C u l t u r a l : y seiscientos fres, a la Fseuela de l'écnicos. Ai semestre siguiente se' a b r i ó la Fscucla de Letras, donde se o f r e c i ó la. carrera de Profesor en Lengua y í .¡te raiura.
1 )e esta manera, el 'tecnológico de Monterrey i n u s r s i o u ó en el campo de las H u m a n i d a d e s . Dada, la ca.ntK.lai.1 de a l u m n o s registrados, los e q m p o s d e p o r t i v o s i n t e r n o s >,;_• m u l t i p l i - caron. Lo> depones f a \ ' o n t o s e r a n el f ú t b o l -.occcr \ el fútbol americano, ¡es seguían el
box y la gimnasia. Constanremenre se orga- ni/aban romeos inrcriores en cada deporre y usualmenre atieras y jugadores de otras insti- ruciones participaban en competencias amis- tosas. Si el área deporriva crecía semestre tras semestre, algo parecido sucedía con los con- ciertos, las obras de teatro, las exposiciones, los cine clubes y las conferencias.
Al terminar 1958, el recién electo presidente Adolfo López Mateos nombró Subsecretario de Enseñan/a Técnica al Rector Víctor Bravo A h u j a . El Consejo de Directores le ororgó una licencia para separarse de su cargo por un año, y el gobierno del campus quedó, remporalmenre, en manos del propio Consejo.
Quince años después de fundado, el Tec- nológico de Monterrey tenía bien cimentado su prestigio, y su fama era tanta que, en 1959, fue seleccionado por la Administración de Cooperación Internacional -una depen- dencia del Gobierno Federal de los Estados I ¡nidos- como centro de educación y adies- tramiento para sus becarios hispanoparlanres.
La distinción otorgada por el gobierno
estadounidense fue concretada a principio del año mencionado y ese mismo verano empe- zaron a llegar los primeros becarios: cincuenta jóvenes de Centro y Sudarnériea.
Para 1959, una docena de profesores del Tecnológico de Monterrey estaba becada en instituciones de Inglaterra y Estados Unidos;
dos maestros estudiaban en Inglaterra su pos- grado en arquitectura e ingeniería, y el resto asistía a las universidades norteamericanas de Northwestern, Rensselaer Folytcchnic Institute, Rice Institute, Chicago, Indiana y Harvard, en especialidades de ingeniería, economía y administración.
Tras concluirse el edificio de preparatoria, la atención pasó a la segunda fase del edificio de Aulas II y se pusieron asimismo los cimientos de la quinta casa para alumnos foráneos, construida bajo el mismo diseño que las ante- riores y con capacidad para setenta y dos resi- dentes. Poco después de terminarse el verano empezó a levantarse también el Comedor de Estudiantes.
Todo ese año el control del campus fue ejer- cido directamente por el Consejo de Direc-
R e a l i s t a y V i s i o n a r i o • S e s e n t a A n i v e r s a r i o T e c n o 1 ófj; i e o d e M o n t e r r e y , C u m p l í s M o n t e r r e y
tores de EISAC, hasta diciembre, cuando Fernando García Roel fue designado nuevo
Rector del Tecnológico de Monterrey. Con él empezaría una nueva época.
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W-írAulas // duplicó su longitud original; la biblioteca central se elevó dos pisos más: las áreas verdes también crecían.
A mediados de los setenta, Aulas III empezó a recibir estudiantes de profesional, mientras que Aulas IV daba un toque vanguar- dista al campus.
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Desde el principio, los talleres y laboratorios han puesto en manos de los estudiantes la tecnología más avanzada de su época.
Los visitantes ilustres y los tesoros recibidos en donación comprueban el prestigio que, desde su creación, tiene el campus entre la comunidad.
Difusión Cultural ha convo- cado al campus a creadores de la talla de Juan Rulfo, además de dará los jóvenes la experiencia de estar en escena.
Durante décadas, el fútbol americano ha dado grandes satisfacciones deportivas a los alumnos.
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La variedad de las activi- dades deportivas coopera a la formación integral de los alumnos durante su paso por
La computación llegó al Tecnológico de Monterrey en los años sesenta; el campus siempre ha estado a la vanguardia en tecnología.
TRABAJADOR Y PRODUCTIVO
E
L TECNOLÓGICO DE MONTERREY que recibió Fernando (Jarcia Roel a principios de 1960, cuando aceptó la rectoría, contaba con cuatro mil cuatrocientos cincuenta y ocho alumnos, algunos pertenecientes a la región, y muchos más llegados del resto de la República y de diecinueve países de América.Asimismo, el siempre creciente número de egresados engrosaba de manera continua las asociaciones de Ex-A-Tec que para entonces existían en Monterrey, Distrito Federal, Chihuahua, Mérida, Tecatc y Tijuana. Del total de alumnos, sólo setenta y siete eran
mujeres, distribuidas entre la Escuela de Economía, Contabilidad y Administración (doce alumnas), Ingeniería (siete), Agricul- tura (seis), Preparatoria (trece), Arquitectura (ocho), y Letras (treinta y una).
El catorce de marzo, el Presidente Adolfo López Mateos inauguró la segunda parte del Edificio de Aulas II. Un mes después comenzó a funcionar un nuevo comedor para quinientas personas distribuidas en dos amplios salones climatizados. Se le llamó
"Comedor de Estudiantes" por estar muy próximo al conjunto de dormitorios para
internos. Por cierto que, casi al mismo tiempo, empezó a construirse una nueva casa estu- diantil: el edificio VI. Ese verano, cincuenta estudiantes del campus pasaron entre cinco y seis semanas en universidades estadou- nidenses, tomando cursos conforme a su plan de estudios. En octubre fueron inauguradas las nuevas instalaciones de la Escuela Taller, donde se daba entrenamiento técnico diurno y nocturno para operar herramientas indus- triales como fresadoras, cepillos, taladros y tornos. La industria local y nacional tenía entonces una gran necesidad de mecánicos, y el Tecnológico de Monterrey se preocupaba por dar solución al problema.
Con la llegada de 1961 se anunció el proyecto de la Escuela de Graduados, que ofrecería las maestrías en Ingeniería Civil, con especialidad en Estructuras; en Física, con especialidad en Electrónica; en Química, con especialidad en Orgánica; y en Inge- niería Eléctrica. Las instalaciones seguían creciendo y adecuándose a las necesidades del alumnado.
Ese año se reacondicionaron las salas de
lectura en la Biblioteca, que ya resultaban insuficientes. También se habilitaron nuevas áreas para estacionamiento, se construyó la séptima casa para estudiantes y se le hizo espacio a una alberca, exclusiva para el área de residencias. El crecimiento era igualmente visible fuera del campus: el Campo Agrícola de Apodaca, por ejemplo, puso en funciona- miento una posta zootécnica integrada por edificios, corrales para ganado y silos para fo- rraje; ahí se impartían las clases prácticas para los ingenieros agrónomos con especialidad en ganadería. Durante ese verano se llevó a cabo la Primera Convención Nacional de Exalumnos del Tecnológico de Monterrey, a la que acudieron como invitados especiales los cinco rectores que hasta ese momento habían dirigido la institución.
El cinco de noviembre de 1962 se estrenó la puesta en escena de "Contigo Pan y Cebolla", protagonizada por actrices locales y estudiantes del Tecnológico de Monterrey.
El evento se efectuó en la Sala Guajardo del Instituto Mexicano Norteamericano de Relaciones Culturales.
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Desde febrero de 1962, el número de alum- nos inseriros había rebasado los cinco mil, así que no extraña que dos meses después se inaugurara otro edificio más en el internado, esta vez destinado a los alumnos becados que llegaban de otras poblaciones. La casa estaba situada al fondo del conjunto de dor- mitorios conocido como Residencias, y los recursos para construirla fueron aportados por familiares del empresario regiomontano Ricardo R. Guajardo Suárez, quien fuera patrocinador del Tecnológico de Monte- rrey. En honor suyo, el edificio recibió su nombre.
Al principio del siguiente año, el rector decidió formar el Departamento de Di- fusión Cultural; por las mismas fechas, un especialista en ciencias químicas recibió el primer grado de maestría otorgado por el Tecnológico de Monterrey. También apenas iniciado 1963, se informó que el Tecnológico de Monterrey y la Universidad de Texas, con el patrocinio de la Fundación Ford, estaban estudiando la posibilidad de impar- tir enseñanza profesional por televisión en
circuito cerrado. El proyecto se materializaría año y medio después, iniciando con algunos cursos básicos de las carreras de ingeniería.
En marzo, haciendo énfasis en la agilidad que daría a la ejecución de cálculos y otras operaciones, algunos maestros y alumnos de las carreras de ingeniería y matemáticas recibieron un curso sobre programación de calculadoras digitales. Pocos meses después, en septiembre, empezó a funcionar el ("entro Electrónico de Cálculo gracias a la compra de una computadora electrónica 1620 y del equipo periférico correspondiente. El entu- siasmo fue enorme tanto entre maestros y alumnos como entre la planta administrativa, pues para esta última significaba la certeza de procesar con el máximo de eficiencia las ya enormes listas de alumnos y también la gruesa nómina.
El seis de septiembre, para conmemorar el aniversario número veinte, se hizo una ceremonia especial a la que acudieron el Gobernador de Nuevo León y el Alcalde de Monterrey, además del Consejo, autori- dades académicas, los trescientos maestros
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y muchos de los cinco mil novecientos veintiocho alumnos. Varias instituciones rcgiomontanas se unieron a las celebraciones de aniversario y la Asociación Ex-A-'Pee tuvo una gran convención internacional. El mismo mes, el Presidente López Mateos visitó de nuevo las instalaciones y conoció la recién inaugurada Escuela-Taller y la residencia para becados donada por la familia Guajardo.
Kntre 1964 y 1968, el Tecnológico de Monte- rrey multiplicó su área de influencia. Primero puso en marcha los cursos por televisión, después llevó sus aulas al puerto de (¡uayrnas.
Con estos dos eventos fueron sentadas las bases de un proyecto que surgiría más tarde y que tendría gigantescas repercusiones: la creación de unidades a lo largo del territorio nacional.
En 1964, una cúpula de concreto armado apoyada sobre cuatro puntos empezó a tomar forma hasta convertirse en un moderno gimnasio con capacidad para más de tres mil espectadores. Las instalaciones conta- ban con canchas de basquetbol, voleibol y otros deportes similares, además de gradas,
una sección para ejercicios con aparatos, vestidores, duchas y oficinas. Justamente en marzo empezó a llegar el equipo necesario para impartir las clases televisadas y, durante las semanas posteriores, un eficiente grupo se encargó de instalarlo en los espacios destina- dos al nuevo proyecto.
En los meses siguientes se dieron dos prue- bas más de que aumentaba el reconocimiento internacional hacia la institución; en abril, se reunieron ahí treinta y tres representantes de otros tantos países de la Organización de Naciones Unidas y un mes más tarde, directi- vos de escuelas agrícolas de quince naciones latinoamericanas y representantes de la OEA, de la FAO y de las Fundaciones Ford y Rocke- feller llegaron para discutir la educación, la investigación y la extensión agrícolas, y para organizar la Asociación Latinoamericana de Facultades y Escuelas Superiores de Agri- cultura. Durante el verano estudiaron en el campus setecientos estadounidenses; siguió luego la visita del embajador de Estados Unidos en México y, enseguida, la de un grupo de expertos internacionales en seguri-
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dad industrial que impartieron cursos a las empresas locales. Otro motivo de orgullo fue la noticia cié que la tesis de un alumno obtuvo el primer lugar en el Sexto Congreso Nacio- nal de Ingeniería Civil. En septiembre, con tres cursos ya probados en la Universidad de Texas y traducidos al español para adaptarlos al medio mexicano, arrancó el sistema de enseñan/a por televisión en circuito cerrado y se anunció asimismo que a partir del semes- tre de septiembre sería obligatorio para todas las carreras de ingeniería incluir cursos para aprender a operar computadoras electrónicas.
También a partir de entonces se ofreció una nueva carrera, la de Ingeniero Bioquímico en Tecnología de Alimentos y Ciencias Maríti- mas, cuyos últimos semestres serían imparti- dos en la Unidad del Tecnológico que ya se levantaba en el puerto de Guaymas, Sonora.
Así, Guaymas se convirtió en la primera sede del Tecnológico fuera de Monterrey.
En enero de 1%.S se a n u n c i ó que la progra- mación de los cursos televisados se llevaría a las escuelas primarias de Monterrey y de los m u n i c i p i o s periféricos. Era la primera
vez que se empleaba la televisión con fines didácticos fuera de la Ciudad de México.
Eas clases para primaria serían difundidas en circuito abierto gracias al apoyo de la estación de televisión local XET-TV, que transmitiría las lecciones de Ciencias Físicas y Naturales, Historia de América y Geografía. Las clases eran para alumnos de cuarto, quinto y sexto grados, conforme al plan de estudios apro- bado por la Dirección General de Educación de Nuevo Eeón. La transmisión de cursos para las escuelas primarias constituía la segunda fase del programa desarrollado para utilizar la televisión como medio educativo, la tercera fase estaba dirigida a trabajadores y obreros de la industria y contaba con material diseñado por el Departamento de Ingeniería Industrial. Fueron planeados también cursos de alfabetización que no llegaron a materia- lizarse porque se dio fin al patrocinio y el Tecnológico de Monterrey no tuvo fondos propios para seguir adelante con el proyecto.
El primero de enero de 1965 comenzó la ampliación del estadio para a u m e n t a r su capacidad de d i e c i n u e v e mil a treinta y
tres mil quinientos espectadores. Como novedad académica, ese semestre egresó la primera generación de agrónomos zootec- nistas. En otro nivel, los cursos destinados a la industria y los de extensión se sucedían constantemente, al igual que las convencio- nes y congresos organizados por las distintas carreras. Por ese tiempo, el Tecnológico de Monterrey abrió el primer curso ofrecido en la ciudad a ejecutivos sobre el tema de los sistemas de computación electrónica en la administración moderna; los entrenadores eran profesores del campus y personal de IBM de México. Kn la misma temporada se efectuaron también otros cursos novedosos, como el de escenografía teatral, impartido por J u l i o Prieto y organizado por el Depar- tamento de Difusión C u l t u r a l , que por esas fechas preparaba "Estampas Mexicanas", un espectáculo que exploró con mucho éxito el folklorismo.
En septiembre, como un servicio a la comuni- dad, en especial para ¡os jóvenes de escasos recursos, se creó una secundaria -incorpo- rada a la Dirección de Educación Pública
del Estado de Nuevo León- en la cual impartirían clases algunos estudiantes del Tecnológico de Monterrey que cursaban los últimos años de su carrera profesional. Los alumnos-instructores tomaban previamente un adiestramiento en la enseñanza para impartir los cursos -vespertinos y gratuitos- a los grupos que recibían, además, libros y otras facilidades.
La revolución tecnológica propiciada por las computadoras electrónicas pronto hizo indis- pensable el desarrollo de cursos para capacitar adecuadamente al personal de rodos los niveles, tanto dentro como fuera del campus.
Para ello, la Escuela de Técnicos Medios anunció que a partir de septiembre capaci- taría técnicos en procesamiento mecánico de datos. Al terminar, los mismos a l u m n o s podrían c o n t i n u a r el entrenamiento, ahora como técnicos en procesamiento electrónico de datos.
Para cerrar ese año. el diecinueve de noviem- bre fue i n a u g u r a d o el enorme cascarón de! nuevo Gimnasio, que fue sede del XIX Torneo Interior de Basquetbol, en el que
R e a l i s t a \ \ i s ! o n ,1 r i o • S e s e n t a \ n i \ e r s a r i o I e e n o I o s; i e o J e M o n t e r r e i1. C a m p u s \ l o n i e r r e y
i n t e r v i n i e r o n c i e n t o dos equipos con un total tle mil veinte a l u m n o s participantes.
Al comen/ar !%6 se puso en marcha otro programa de desarrollo interno, esta ve/ para a u m e n t a r la calidad y mejorar la naturale/.a de la enseñan/a. Kntre sus objetivos estaban la creación cíe nuevas carreras, la elevación del nivel académico cíe los maestros, la ampliación de la biblioteca y sus sen icios, y la renovación cíe las escuelas de ingeniería y técnicos, además del mejoramiento ambien- tal del campus y la instalación de nuevos laboratorios.
El quinee de mayo, el Teatro Monterrey fue el escenario en el que se presentó la primera Revista Musical del campus, con números de la obra "Helio, Dolly".
El Tecnológico de Monterrey y su ciudad sede seguían extendiéndose; el centro cíe la capital neoleonesa estaba en plena moder- ni/ación con los trabajos para ampliar las calles de Jtiáre/ y Cuauhtérnoc, a fin cíe hacer más veloces los traslados en un área que empezaba a presumir sus centros financieros.
Por varios rumbos crecían las edificaciones
comerciales y de vivienda, y los límites cíe la mancha u r b a n a cada ve/ se extendían más.
Mientras, en el ya no tan l e j a n o campus, se iniciaba la construcción del edificio de Aulas IV y del inmueble que se convertiría en la Biblioteca Central.
Ambos -ciudad y campus- se volvían más sofisticados, como lo prueba la función orga- ni/ada ese año por la SAT para presentar al Ballet y Orquesta del Teatro Bolshoi cíe Moscú, entre otros eventos de primera línea.
Antes cíe que terminara el año, el público había visto sobre el escenario "Yo También Hablo de la Rosa", "La Pastorela Mexicana"
y el concierto de "Los Cuatro", todas pro- ducciones del Departamento de Difusión C u l t u r a l .
Si el arte promovido por el Tecnológico de Monterrey tenía seguidores, el deporte no se quedaba atrás. El quinee de enero, más de treinta mil espectadores le dieron su primer lleno total a las nuevas instalaciones del estadio, ampliado seis meses antes.
Las inscripciones en febrero registraron diez mil setecientos ochenta v dos a l u m n o s . De
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ellos, c u a t r o mil doscientos nóvenla \ enuiro p e r t e n e c í a n a las escuelas profesionales; m i l cierno noventa y cuatro, a la Kscuela Prepara- toria; trescientos setenta y tres, a la Kscucla cíe Graduados; q u i n i e n t o s doce, a la Escuela D i u r n a de Técnicos; mil setecientos dos, a la K s c u c l a Nocturna de Técnicos; trescientos c u a r e n t a \ cuatro, a la Kscucla N o c t u r n a tic ( l o n n m i h d a d ; dos m i ) doscientos cinco, a la K s c u c l a de K x t e n s i ó n < ¡ i i l r n r a l -de i d i o m a s y secrerariado-; \ c i e n t o c i n c u e n t a y ocho, a la Secundaria. A todos ellos se les a^re<;arían, desde el s i g u i e n t e septiembre, q u i e n e s se i n s c r i b i e r a n en el n u e v o Doctorado en Cien- cias con especialidad en Química. Al comen- /ai' el semestre, i n i c i a r o n las a c t i v i d a d e s l a m i n e n en el r e c i é n l e i m m a d o e d i f i c i o de Aulas iv.
Kse año de 1 "•>,-:, por i n i c i a t i v a del rcrnornon- t a n o i . u i s Kii/.ondo \ para e s t i m u l a r t a n t o el t r a b a j o c i e n t í f i c o como los actos h u m a n i - tarios, l ú e creado el Patronato para el Premio l . u i s H l i / o n d o , que empe/o a entregarse un a ñ o más tarde.
K n a b r i l de }'i<,x. los c x a l u m n o s o r < > a n i / . a r o n
su i n t u i r í a C o n v e n c i ó n I n t e r n a c i o n a l , a la que a s i s t i e r o n setecientas personas que convivie- ron d u r a n t e tres días en las instalaciones del campus y participaron en conferencias y exentos sociales. Kn el e v e n t o estuvieron presentes los dos primeros directores de la i n s t i t u c i ó n , y Fernando ( j a r c i a Roel, Rector en funciones, encabe/e) ios actos acompañado de don K u j i c n i o (íar/a Sacia. Presidente de K I S A C .
A p a r t i r de septiembre de ese año, una n u e v a , carrera se ayre^o al programa de estudios:
Ingeniero Agrónomo A d m i n i s t r a d o r . Kse m i s m o mes, para celebrar los veinticinco años de la i n s t i t u c i ó n , se or^am/ó una v e l a d a solemne q u e fue p r e s i d i d a por don Kui^enio í ),ir/,a Sach A c u d i e r o n las a u t o r i d a d e s c a v i l e s
\ militares del listado, además de los conse- icros, directores y ¡cíes académic:os del propio I n s t i t u t o . A la ceremonia, efectuada en el i c a t r o Montcrrcv. asistieron más cíe ocho- c i e n t a s personas. También, corno parte de los festejos, entró en f u n c i o n a m i e n t o el n u e v o local de la Biblioteca C e n t r a i . loca.ii/aclo entre A u l a s l í \ A u l a s I I ! . K i edificio, e n t o n c e s c o n
medio sótano y dos pisos, alojaba todas las bibliotecas antes distribuidas por salones de especialidad. Solamente las destinadas a arquitectura -en el cuarto piso de Aulas II- y la biblioteca cíe la preparatoria -en Aulas III- continuaron separadas algunos años más; la primera se integró y la segunda fue trasladada cuando la preparatoria comenzó a operar en su propio campus.
Durante esos días arribó al campus una gran campana, cuyo sonido llamó a clases por algunos semestres. Primero estuvo en exhibición en el pasillo de la nueva biblioteca y posteriormente, en diciembre, la subieron a la azotea de Aulas II. Luego sería trasladada a la del edificio de Centrales II, hasta encontrar residencia permanente -años después- en el monumento a don Eugenio Garza Sada.
K n o c t u b r e e m p e / ó a c o n s t r u i r s e u n n u e v o e d i f i c i o p a r a l a e s c u e l a t a l l e r q u e c a p a c i t a b a t é c n i c o s m e d i o s . L a c o n s t r u c c i ó n s e e s t a b l e c i ó e n u n á r e a p r ó x i m a a la zona i n d u s t r i a l de Mon- t e r r e y , en San N i c o l á s de los G a r z a . L a s i n s t a l a c i o n e s f u e r o n d i s e ñ a d a s
p a r a a t e n d e r s i m u l t á n e a m e n t e a u n m á x i m o d e m i l q u i n i e n t o s a l u m n o s .
Kn el primer semestre de 1969 se puso en ser- vicio el internado para señoritas, localizado fuera del campus. Durante ese semestre, se vivió una problemática que no se ha vuelto a repetir. Kra la época de las huelgas y desórdenes estudiantiles alrededor del mundo, en las universidades estatales del país se sucedían paros que duraban semanas o meses, muchas veces por causas que no se podían precisar. Dentro del Tecnológico de Monterrey, sin embargo, se habían mantenido la disciplina y el orden, rotos sólo por las frases de burla y chacota, un tanto pesadas, que algunos alumnos leyeron en público en mayo y luego en diciembre de 1968, y que fueron consideradas ofensivas por varios maestros y directivos. El resultado fue la suspensión de los alumnos participantes en el acto. Poco después, en el periodo de exámenes finales de enero de 1969, un grupo de estudiantes se declaró en huelga de hambre y se ubicó bajo el mural de Rectoría. La causa de la huelga era la expulsión de alumnos por faltas de res-
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