sahara
Valentin Gonzalez
a : Edlc!ones
Felipe IV, 4
G. Rame, S.
Fco. Remiro, 8 S. B. 84 7321-414-5 O. Legal: 30.179-1978
Maqueta: Hernandez Coordina: Antonio A. Arias
He tan do
mafianas y
Redacci6n la
a este Valentîn Gonzalez bo-
del poco cuando en
los hombres
secci6n de sucesos de «Pueblo». Todos los
del y sentarse, los que las olas
esa es la como los
«hueso» de las redacciones. Huimos de «Sucesos»
del mar de los '"''""·-,r.c sin confesar el temor al oficio mas amargo,
amarga, dificil y bella
Este Valentîn Gonzalez entrega
de la mas es la crônica de sucesos de uno de los sucesos de la historia de
· el diario de una sorda reyerta que se libraba en muchos ca- de Nueva La o El Aaiûn y que puso contra las
de
que se levantaba cada mafiana
Nunca el tuvo
tantos frentes y
del mundo.
siado poco hubiéramos necesitado
no coma el poeta
Pescamos toda la todas e
aûn no sabemos si Io que fuimos desembarcando en los muelles de las hemerotecas es la auténtica historia la
Aun para la materia reservada. De zalez son el acta de la
la ûltima guerra de extrafia. Abrir el
siendo de Valentin Gon-
. la
tormenta del «Polisario».
Por supuesto que el Sahara se ibro
con este libro. Se nos el aiïo y la vida a los
recuerdo lez
pl y ha de admitir de la selva de arena, o,
sollozos de los violines
venido tan encima, tan en tan urgente, que ni los hîstoriadores han tenido blanca caliente del que, natu- mâs que el cambio de una bandera o el Golondrina». Pero cuando Valentin Gonzâ-
«Esta habîa sido la uhima comida con a ser hombres uno se va a Ki- éste que tenemos en las manos es el libro
menos, el libro blanco de la «Marcha
este que acaba de echar a
los claros buen mandamiento para hacia su futuro sin grescas ni rencores. Este diario de
manera que conozco de
es la ira.
Presentacion
E
L bigotes», con este nombre se è:onoce a Valentin Gon-
<<
riiez en el Sal>a'"· Cuànta• veceo me han vuelto a p«·guntar por él, que como sigue, donde esta, por qué no vuelve. Muchos periodistas con bigote y sin bigote pasaron Por El Aaiun en aquel\os dîas dificiles; pero solo a este periodista es-
panol le reservaron el apelativo.
Los saharauis, aristocratas de las dunas, gozan de una intui- cion infalible, supusieron que «El bigotes», al utitizar la pluma
por• ""'';hi< ,.b,e ello" le latla el comOn con ell••· En •••. c<h- nicas escribia cartas sobre el Sahara. No fotografiaba la verdad de las cosas, sino que la pintaba. Para aquellas personas Valentin Gonzâlez mâs que un periodista era un oficial del Tercio que es- cribia luchando por la independencia y \a supervivencia del Saha- ra de Saguia el Hamra y Rio de Oro. Por todo esto los saharauis quisieron al «Bigotes», simpatizaron con él como con ningun otro
l>or todo ello, Valentin Gonzâlez tenia la obHgacion de resumir periodista.
Io que vlo y vlviO en aquell., dia" e<a como una obljgacl6n mo<al para con el pueblo saharaui, ese ultimo hijo que no quiso tener
Espana y que lucha ahora como un pequeno gran gigante para sobrevivir con dignidad o desaparecer con honor.
Si la juventud saharaui me p.reguntaba antes con carino Por
«El bigotes», espero que tras la aparicion de estas notas Io haga con mâs interés aun, si cabe, y gratitud.
NADIM TUMAN
Oirector del Centre de Estudios Arabes de El Aaiun
C
UANDO el El Aaiûn llenôvi por la antigua
y barrio
"Ahora solo nos queda
de Las Palmas Casas de
, de los
Ahi quedaban muchas de mis
esperar el momento en que nos corten
7
*YEREIFIA BIR
•NASARA/\I
SAHARA ESPANOL
en dos Esa m1sma mafiana comenzô que la noticia de la marcha
sino también a los
Tres horas el
ensayar a te. Y nos vimos si fuesen ciento
ma-
Dlimi, con gorra a lado
cinco mil habitantes de Smara, tras la del ejército marroqui solo quedaron los doscientos que aparecen en la fotografia
12
14
en las trincheras del frente de combate
como:
a su
Amgala
15
El interior de una jaima, vivienda mâs comun de los hombres del desierto Y donde celebramos mâs de un banquete en la ciudad sagrada de Smara 16
r
con que se han des·
estos acontec:imientos debido extranar a nadie.
cierto
tente en una entrevista man·
tuvimos con el ante la ONU, go 8 de febrero.
- l a visita del actual de la ONU --entom::es estaba beck en El Aaiun- se debe a el intermu::iomll ,.,..,, .. """'"' dos resoluciones sobre el territo- rio. la de eHas, que vela la autodeterminacion, es
de por falta de porque nuestros
espafioles se va n el dia 28. La unica
entonces, la sec1u111aa ,..,., ... 11ur del acuerdo
mis1on pretende unica·
mente hacer cumplir esa segunda resoluciôn o quiere buscar otras vlas?
-No se puede reso·
porque, en res111ci1aa soluci6n
ONU ha .,.,.,",.•'"'"'"'"' contrar
de manera Si se recurre a la Jemaa es porque este
mo representa resume la 0D•in11on
de todos los
Pero Io derto es que Slaui no estaba muy enterado de la misi6n de Rydbeck, la esta
a finales sueco ,....,,~.-11•~0
con sus
taba viendo no le
a Marruec:os que le dec:larô persona no en el
-(.Sera el Sahara territorio ma·
rroqui desde el uno de marzo?
-Siempre Io ha sido. A partir 17
18
en- acto en el internadcmal el que se dé carta de a esta anexiôn?
-Una ve:z la determi- ratificarla
que la adual mision visitadora solo tiene
informar de Io
buscar el apo- sè ha montado el
hombres a Marruecos se debe a
han que el Sa.
subsistir como parte m..1estro
hemos sido uno
te, el oe,n:1on entregarse no
el Tribunal
la veraddad de las
nuestro rey, cuando en oc:tubre
que a todos los
que se Io
A Io la entrevista
rendiciôn de sesen- interesaba
ta su
-En absoluto. El paso de esos su
cuaciôn, ca- rras de com- bate en pla- esperando la subida de la marea para ser mbar-
19
En pleno des~erto, el came?l? mue!t°. es despellejado para con su tiendas Y utensllios practicos para la vida en ese lugar 20
vino ya nuevo amo.
como en el caso tos por una
ron al
por que
espafioles los que le aconsejaron que se
nana que estuve tomando el té con dos de sus
guar que sus custodios mâs que car ce-
se iria Des de
Las raterf as
24
un poco hace mucho, la Policîa
que desarmada, toda la marroqui, y las cosas no van
la ûltima comida
término, Baê!/lir,
la Je-
25
estas personas.
tamente, sienten con que realizar Io
de
de per-
26
27
28
una mujer moliendo r . . . . molino g ano con un przmitivo
cara.
-Es la tradiciôn.
con extranos.
En otro
otro un mes mâs
29
son unos rnaricas.
Los rnatarernos al
Una mujer al frente, y en brazos
31 30
--- --- G@
@ G \J@ \f ®
Una escena que se hizo frecuente durante la
de "La Marcha Verde"
casi una se al frente con
estaba la cuestiôn
34
35
econômicas pero acciôn cuenta, dio al
también al ver como
casi
36
mis- mâs de
Real- realmen-
VA<·~~,~· . . ~·v una pausa, y como ésta era la tre-
con la marcha, que ansiâbamos por encima de un dia muerto e
con gafas es • la bandera det
/leva en su mano durante la visita 37
d6nde iba a sacar el par- tido tanto dinero?'
os meses un mill6n vend6n ..
Se ha callado. Personas muy en·
teradas asunto dicen fueron dosdentas ni
pero si medio set as.
-Y colaboracic:n1ista Marruecos.
-Y a te he dicho que estoy con Marruecos porque creo que
para mi?
te ha abierto gran ofidna en Rabat.
-En realidad es para el no para mi. Y no fui yo
el territorio a
trat6 territorio como si
1ma mas de la Direc-
c1011 de Solo
nos entendieron de verdad los mi-
olvidar?
no. A los po- un dia la Historia les pe- dira cuentas.
cuenta
"""''"''"" olrme.
nos vimos todavia c::uatro o cinc::o
decirnos gor. Un dfa
vienen las chicas para me entere de si estâ en Pude ilamar a dos o tres pero sin obtener respuesta. al me.
nos la que «Estâ en Ra- bat.» «Se a Rabat.» Y en Rabat nadie le localb:aba.
-C u a n d o no Io necesiten -nos comentaba un ofidal espa-
nol- Io haran Y no
es raro que ese momento lle- gado ya.
Si, no era porque ni si- que fue su sucesor al
la toma de del de Smara, Brahim uld Bachir, y Jatri, en el centra. Detras, un de
la visita de Rydbeck
no la vi. 47
bros.
48
«Nosotros -nos Poli-
la
"'""J"'"·', se reuniô con el que sola- interés que tenian
Una escena de de la de la ONU a Villa
A la con Dris
Y Bensuda conversando con Bachir Y el alcalde de El Aaiûn
visto 3 52
54
anteriormente
.,~u~''" territorial y
que de los
55
esta por los aires.
Los rumores hasta nosotos eJ
62
ui:;,iaczos en las
que eran objeto por muestran su
parte de los peri d. ante la visita de o zstas espafi.oles
Restos de de munici6n en el de Amgala
P
ERO, (,donde esta el Frente Polisario? (.De verdad existe?lm:onscientemente nos llegamos a hac:er innumerables veces esta pregunta, sin duda influenciados por la propaganda marroqul, pro- paganda que hoy, en visperas de la marcha espanola, no c:esa, tan- to de c:ara a los que se quedan c:omo a los q u e n o s vamos.
Toda la tarde no hemos oido mas que una frase: «lulei se ha ido, ha abandonado a sus oa,rtidar1c,s Pero no terminé> ahi
a toda c:osta que lu- Argel y se habla retirado a vivir su vida en alguna parte del pues se habla desc:ubierto la existenda de una c:uenta c:orriente con 400 millones de franc:os suizos a su nombre en un Banco de Ginebra. El cambio a
y los saharauis se esc:udaban en hec:ho de que lu!ei era mauritano es c:ierto que bia nacido en ese y, sobre
en no haber venido 111.mc:a a El Aaiun.
ta.
la
afirmac:i6n era der- ae:Hn1es de la visita de y c:osas entre el
de la Polisario y las
autoridades se
entonces nn.n..rn:..
Gômez de Sa- lazar, a lulei a venir a El Aaiun para empezar a establecer 65
un cambio de Gobier-
para no acudi6. Pe- de la realidad.
la ciudad El ... n, ... ,.. .... 1-.1 .. de la rama mili-
las autoridades es- hablar con
de:sa~>iu·ec10. Por todas estas ac- ciones son muchos los saharauis que les acusan de haber sido los auténticos causantes de la entrega del territorio a las manos de Ma- rruecos y Mauritania.
Pero los errores de estos hom- valientes fuera de toda
va
vienen de mendar elcuando afirm6 que en el t"''"'"'t"''"'"
no habla mâs que 75.000 habitan- tes. El Polisario sali6 al paso di- ciendo que eran 700.000 y que Es- tenîa motivo ocuho para 110 querer admitir esta sin darse cuenta que con ello nlan un arma en de rruecos, que se
la de a
fin introducir en el territorio todas las personas que faltaban de 75.000 a 700.000 en caso de
referéndum asegurarse
buen nûmero votos.
los miembros del Polisario nun- ca tuvieron una informacion pre- cisa de Io que se estaba
do. SOio tenîan fe en sus
Eso Io consta-
tar con los que el 22 y 23 de noviembre aûn estaban en El porque el lunes, al confirmarse la toma de Smara por las tropas
cieron todos.
ron las orlmeri~s
cha por la entre
una muchacha de veinticin- lo habia todo
hubo
por mar- por su cuenta en un land.
a través del desierto.
Pero a pesar de la dura c:ampa- na en contra, no ha ser arrancado de El Aaiûn recuerdo de estos hombres. Sobre el asfal- to, en Casas de
1ma bandera del rio que no ha ser borra;da
a los esfuerzos de
intentado. y quedan n .... ., ... nit .. c
todavia los
ras en los cables de la luz donde un dia estuvieron desplegadas, y se han transformado esos en sagrados, donde saharauis se reûnen a es- condidas levantar un altar a la En la actualidad un 30 por
mos
saharaui ha sido y un 20 por 100
sus campos cerca de
preocupadon creen tener interesan han res sobre Io que ocurre en esos
La suerte nos r6 que esa misma
y tensa, pudiésemos hablar con una persona ayer mismo ha- bla vuelto campamento de Mahbes.
Ahmed Hilai Bachir es un nero de que "'""'~1J>•1e10
dos mesas entre los a- El Aaiûn.
porque asi Io dice un grupo de guerrilleros cuan- se encontraba en un csesc<1m1pa- do con su vehîculo.
-Pienso que les interesaba mas mi coche que yo. Bueno, el coche
cocinero y no Cuando los ultimos ofrecieron la
ellos o
eran los c:ampamen·
tos?
-Los tenîan mâs de
trece afios en el frente lu- dumdo. Los de doce se
de y de
nos estaban instrm::dôn y las
ir a luchar
Por Io respecta a la comi- de nada. Tenîamos
que fideos.
base de arroz mandaba?
-Militarmente hablando estâ- bamos las 6rdenes diredas de El es el de todo el él estaba coman-
dante porque la mitad
de los hombres estaban con
nosotros eran Al de
la rama civil le llamaban y dedan que era hermano de El Ba- siri.
El Basiri fue el fun- dador del Po 1 i sari o. Por el ano 1970 foe detenido por las au- toridades
tera con Marruecos. D e s d e ese momento no se ha vuelto a
de él.
mucha
pa-
muchas?
todos y con ganas de luchar. Pero me que Io
de este encuentro, al
ac:ercarme a la Casa de
para c:enar, tenia 1.ma nota: «Pasa por habitaci6n No era mera vez que me oc:urria, pero desde si estaba seguro de que iba a ser la ultima. senta- do sobre mi cam11, me
Fue el con el que meses que no
da suy11. Fueron unos momentos
-~·"4'"'"'"1"'" para los
ten.
-Nada ve- nido todos los que formamos par- te de los «c:omandos de la muer- te».
Ya hablar de e!los
con pero nunc:a c:rei llegar a enc:ontrarme tan
mente con uno de sus
No quise discutir con él si Io ha- bîa pensado bien y todas esas co- sas, porque ahora contar- me algo y le escuché.
-Periodista, muchas veces ~a
béis habiado en vuestras cr6nkas de que el Sahara va a ser un nue- vo Vietnam. No Io creas. Haremos de la zona una nueva Numancia.
Jamas nos entregaremos. Vosotros sabéis Io que signifka Numancia:
todos muertos antes que neros. Y no nos
porque ésa es la unica 111:1er1tad nos queda ahora.
Me habl6 de que el golpe Io tenian pianeado para el dia si- guiente, tras la marcha de los es- panoles, a las once de la pero como se habla vuelto a ha- blar de la posible visita del rey Hassan, no querian actuar hasta que él no estuviese
0
alli, «para no desanimarle». Pero Hassan no vino y tampoco la ciudad estaba tan facil como pensaban.
visto-me a
todos esos saharauis que se han enrolado en el
creo que son mil y que les han ofrecido un sueldo astron6mi- co, unas siete mil pesetas al mes.
-Es c:ierto; pero ya han deser- tado varios, los primeros a los les dieron armas. Eran de nuestros. Hemos
ternes hasta en Io mas "''"''"""a su organizaci6n, y mâs meteremos, ya verâs.
das cuenta, a todos los dan les ol'.'.l,11c1an
70
en eso
y que nl
garon a descubrirla.
-Por ella nos hemos introdu- c:ido nosotros y también el mate- rial. Haremos que los
no se aburran. Ahora tengo que irme. Me estân
Me abraz6. Quise la
que voy a morir.
estos meses me he ra ello. Todos pero solo hemos
existe.
Acuérdate de Io que Numanc:ia. Pero yo muera, que el eleve nuestra bandera de El Aaiûn tû estés
estâ sueflo. Diez
dias me que ha-
bla muerto con otros dos al in- tentar volar la estac:i6n ocho de la
cinta de fosfatos.
-No se llevaran ni un solo ki- lo que es nuestro -me habian di- cho muchas veces al referirse al minerai.
que nos parece vez tengan que ceder un trozo de su territorio a los ar-
para que salir al
Atlântico. Ellos siem-
pre sera esto, a una confederad6n con
que mantener una frontera eterna.
mente conflictiva con Marruecos.
La ultimo noche
71
Un grupo de
72
realizando su oraciôn tarde
a
73
s
Una escena que no se
escuchando ~J'""'''"' de El Aaiûn: saharauis espafwlas
y
«nuevas secretarias».
76 con este que se
desarrollar mejor
El futuro
se espe- que se ... .,,.,,..,, • ..., ...
sus naciones
rruecos y Mauritania.
se irân implantan-
... u.,;•n-~.., pa- 78 79
minaciôn Veinticinco
Tan tan
82
existir otra Los amos no encima evitan
tener que p e n s a r por
83
La
ultima
b ndera
A modo de epdogo
H
i\.N pasado ya seis meses aquellas tragedia que entonces se preveiaha y en algunos casos c::n·nP.1r~
m11cJJto cualquier aproximaciôn a imaginado.
ha sido bombardeado por dos veces consecutivas por el Frente Polisario, mismo que Nuakchott, capital de Mau- . ritania y muchos otros pueblecitos ocupados. Estos enrn~n
tamientos han tenido una fecha sumamente tragica, 9 de junio, dia en que la secretario l Polisario, Lulei. Para estos aventureras de la ad, co- menzô esa tarde la etapa mas dura su existen- cia. Sin cabeza, sin Hder, quedaha ante ellos un camino largo. E.ra preciso cerrar filas de inmediato. Los ohservado- res politicos Uegaron a culpar a Argelia de esta muerte. En todo caso, si no la provoc6 directamente, al menos no im- pidi6 que una persona tan importante fuese al frente como un soldado normal. Y esa sangre esta pesando lo suyo y pesara mas a medida que pase el tiempo.
Poco después de aquella fecha recibi una Hamada tele- en mi domicilio de Madrid. -E.stamos tristes por muerte de A partir de ahora matar a un coman- dante marroquf no significarâ nada para nosotros. Ni toda la sangre de Hassan II ni la de Dada bastarân para ven- gar una gota de Lulei. E.spera.
Y Hamada, que procedfa fuera del pais, se cort6.
ra, una vez mas, solo queda esperar los acontecimientos.
Quiza se precipiten, quizâ no. No podemos leer en la mente de quienes no estân cerca y con los que es muy dificil man- tener contacto.
La noticia
era propia un Este ha sido, sin notable de cuanto
pract1can1er1te ocuparon zona mâs
jaron una impronta. Pero tal situaciôn parecfa encontrarse en vfas de soluci6n tras la visita del ministro alauita del Interior. Se convoc6 una reuniôn de la Jemaa, 89
oir por
. La reacc1on no se esperar. mi-
htares fu~ron reducidos a sus cuarteles y obligados a vivir
en los m1smos. Los trasladados
'
ron las Me
de la ciudad llamado a Rabat y susti- Vasu. En los ·
verme con uno de esos de Paris.
y
llego en una bora para preparanne, un al aeropuerto y la acusaciôn ...,,.,~ ... ,,. ...
laciones entre Espafia y Marruecos.
Mientras solucionan su caso, se me-
ses de vacaciones a que tienen
-Luego ya veremos que que-
darnos alli.
Con ellos, con él y su mujer, habîa ·~'""'~''"
la aventura de adentrarnos en el soirteanao troles marroquîes; pero no lo
aqueUas fueron unas horas Ilenas podamos olvidar: «En cada hache fue nuestro lema y nuestra
, nos fuera de aquel ambiente, no nos reconocemos, porque no somos los mismos.
Inconscientemente se piensa que el origen esta nueva situaciôn tensa se debe a los ataques de los hombres del Polisario a El Aaiun. Dieciocho d:ias exactamente mediaron entre el primer bombardeo de la ciudad el segundo, ocu- rrido en la madrugada del 12 de mayo. esta ultima oca- si6n el fuego fue mâs nutrido y duradero, aunque los pro- yectiles resultaron de menor potencia. Corno objetivos mi- litares, solo fue akanzado el cuartel la Gendarmeria, antiguo de la Policia Territorial. También los alrededores de Sidi Buya sufrieron Io suyo; pero cuartel Tercio no result6 tocado. En otros
yeron obuses aislados, sin mayor importancia. Un aparcado en plena cane fue alcanzado y
En el primer bombardeo, que tuvo como centro el cuar- tel de Artilleria, fueron heridos ocho civiles, uno
de
ellos de gravedad pero que se recuper6 mas tarde. El que los civiles fuesen victimas de atentado sehora de producirse coincidiô con la de la cercano al lugar.
Las tropas se movieron con que rlP<:h'1nJPT'iUl
Los ataques lugar entre a al Nordeste, por la pleados se
ducirse el ataque.
miento pieza a dad por
Piedra de
mismo
centro de El ,~~"~'"·
carretera de Daora. Los morteros em- en el lugar un mes antes pro- Fueron trasladados hasta el emplaza-
alguna a la ciu-
del Casas
definitivo. Una vez alli, casi continuo movimiento
sitio El
manera que personas
conocen a la perfecci6n la zona y el corrimiento de are- nas pueden acudir punto concreto se enterraron.
Este sistema lleg6. a despistar siempre al ejército espafiol a pesar de los afios que ya llevaba en el territorio.
Después del primer ataque, los morteros fueron
En primer término las tropas de la gendarmeria que rindieron los ultimos honores. a la bandera Y detr<i.s el Ayuntamiento de El Aatun en pleno
espanola
tiempo transcu- Polisario se
tuvieron en bombardeo pre-
autonomas
~""''"'"'·'"' ya en zonas de Marruecos
tas operaciones terminarian m1neautto se su apoyo al
En unas declaraciones, Mohamed Lamin
pureza
primer ministro de la Republica Saharaui, al .,..,,,.,,.,,, pafiol Arturo Pérez Reverte,
de no r<;!currir terrorismo. «Se nos Embajadas espaûolas antes la hemos heredado idioma y la pesa Io suyo».
De cara a los proximos meses que despejar. Los espafioles temente un delegado del reses. Pero en el ânimo de la
como de un infierno. Solo esperan que sus contratos ter- minen, porque la ainistad de Marruecos no ha resultado tan cordial como a niveles oficiales se proclamaba. «Para sa- berlo, hay que vivirlo, y nosotros no
sino que también la hemos padecido».
Y cuantos menos espafioles quedan en el tupido es el velo que se cierne esta regi6n tan entrafiable, tan y tan hospitalaria al tiempo, y tan perseguida. El tema ha sido
«materia para sus
periodistas no son bien porque como se pens6 principio.
Hace pocos meses en una carta se me «Ven». Aho- ra, las mismas personas me «Nos vamos».
ro terminar estas notas con salutaci6n que los saharauis emplean al final de sus discursos o sus cartas: «Que Dios bendiga esta tierra. Y paz».
94
1
libro.
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