BENÍN
Joan Riera
EDITORIAL LAERTES
Colección dirigida y coordinada por Carmen Miret Trepat
Primera edición: abril, 2011
© Joan Riera
© de las características de la colección y de esta edición:
Laertes, S.A. de Ediciones, 2009 C./ Virtut, 8 bajos – 08012 Barcelona www.laertes.es / www.laertes.cat Diseño de la colección: Duatis Disseny
Fotografía de la cubierta: Joan Riera (Escarificaciones holi en Dassa-Zoumé) Fotografía de la contracubierta (por orden descendiente): X. Surinyach (primera y se- gunda), S. Pegolo, Conchita (cuarta y sexta), J. Riera
Cartografía: Editorial Laertes Tratamiento de planos: JSM Fotocomposición y fotomecánica: JSM ISBN: 978-84-8475-758-0
Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de los titulares de la propie- dad intelectual, con las excepciones previstas por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Es- pañol de Derechos reprográficos, <www.cedro.org>) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra.
A mi iaia Maria, una catalana muy africana,
y a Euloge, fiel compañero beninés.
ÍNDICE ÍNDICE
Agradecimientos . . . 11
Prólogo, de Josep Ma. Font De León . . . 13
Presentación . . . 15
Cómo usar la guía . . . 17
Generalidades . . . 19
Situación y geografía 19, Clima 20, Santuarios de fauna y flora 21, Organización sociopolítica 24, Economía 25, Pobla- ción 27, Etnias 27, Religión 41, Educación 52, Lenguas 52, Historia 52, Arquitectura 71, Literatura y filmografía 71 Las tres grandes regiones de Benín . . . 75
Región Sur . . . 76
Departamento de Littoral 76, Cotonou 77, Departamento de Atlantique 101, Abomey-Calaví 101, Ganvié 103, Oui- dah 107, Allada 121, Departamento de Mono 125, Grand Popó 125, Lago Ahemé 131, Lokossa 135, Departamento de Ouemé 136, Porto Novo 137, Excursiones desde Porto Novo 147, Kraké-Frontera nigeriana 153 Región Centro . . . 54
Departamento de Plateau 154, Saketé 155, Pobé 158, Onigboló y país holi 160, Ketou 163, Departamentos de Zou y Couffo 168, Zagnanado 168, Cové 171, Gbanamé y colinas de Agonlín 174, Bohicon 182, Za-Kpota 187, Abo- mey 188, Aplahoué 204, Departamento de Collines 207, Dassa-Zoumé 207, Savé 213, Savalou 215, Banté 219 Región Norte . . . . 221
Departamento de la Donga 221, Djougou 221, Bassila 230, Departamento de Atacora 232, Natitingou 232, País otamarí 239, Tanguieta 244, Parque Nacional de la Pendjari 248, Pehonko 253, Departamentos de Borgou y Alibori 253, Parakou 254, Bembereké 263, Sinendé 263, N’Dali 264, Nikki 264, Kandi 266, Banikoara 270, Parque Nacional de «W» 271, Malanville 274, Karimama y río Níger 276
10 / Índice
Consejos prácticos . . . 279 Requisitos de entrada 279, Consulados y embajadas 279, Benín en Internet 280, Cuándo ir 280, Equipaje 280, Salud y vacunas 281, Precauciones antes de viajar 282, Presupuesto del viaje 283, Moneda y cambio 283, Cómo llegar 284, Cómo moverse por el país 285, Propuestas de viaje 286, Distancias 290, Ley y seguridad 292, Hora y horarios 294, Fiestas nacionales 294, Alojamiento 294, Gastronomía 295, Costumbres beninesas 298, Fotografía y vídeo 302, Teléfonos, cibers y correos 303, Corriente eléctrica 303
Breve vocabulario fon . . . 305 Bibliografía . . . 309 Algunos personajes y sus obras . . . 3 1 1 Índice alfabético . . . 319 Índice de planos . . . 325
AGRADECIMIENTOS
Han pasado ya unos años desde mi primer libro sobre Camerún.
No es fácil encontrar el tiempo, la inspiración y la disciplina para recopilar la información y componerla de forma armónica. Una vez más ha sido todo un reto, lleno de sorpresas, y el resultado ha sido satisfactorio, en muchos aspectos creo que he superado al anterior.
Conocí Benín con 16 años, acababa de sobrevivir a un compli- cado año académico, en Ciencias, porque el test psicotécnico me había derivado al mundo matemático y a mi me gustaba, y me gusta,
¡escribir! A modo de premio mis padres me enviaron a Benín (podría parecer más bien un castigo), a pasar un mes con un amigo de la familia. La experiencia fue brutal, disfruté cada minuto, y eso que gran parte del tiempo estuve en el barrio popular de Etoile Rouge, en pleno centro de Cotonú. Recuerdo una excursión de un día a Ouidah, la mítica «capital del vudú». Al entrar por las estrechas ca- lles del núcleo colonial, con varios templos animistas, con murales representando al Dan, dios serpiente, una extraña sensación reco- rrió mi cuerpo. Y es que Benín tiene magia…
Pasaron dos años, y regresé, pero con un programa marcado.
Mis intereses por la antropología africana ya formaban parte de mi identidad y tenía necesidad de ver, de investigar. Fue en 1998 cuan- do conocí a Euloge. Éramos muy jóvenes, y 13 años después toda- vía seguimos siendo amigos. Fue con él que descubrí la delgada línea entre los credos animistas tradicionales y las nuevas «fes» im- portadas. Visitamos la tumba de la madre del entonces presidente Kerekou (exdictador «reconvertido»), cerca de Natitingou. Fue una experiencia vital tan iniciática en los secretos de África, que ahora he decidido rendir un homenaje a Benín escribiendo este libro, que comparto con ustedes.
Las experiencias, la vida, la investigación, y las personas como Euloge han hecho posible acumular la suficiente información para todo aquél que quiera descubrir en profundidad este país africa- no. Agradezco el apoyo desde un principio de Carme, de Editorial Laertes, y la colaboración desinteresada de todos aquellos que han contribuido con sus comentarios, consejos y fotografías. Gracias a Antonio, por los ánimos y la pasión contagiosa por Benín; a Xavier, por su mirada, sus relatos e imágenes; a Zaira, colega de proyectos, luchadora nata, que ha puesto luz en la idea de combinar desarro- llo sostenible con turismo responsable; a Xaquín, africanista antes que periodista, gracias por tus escritos; y como no, a Josep Maria,
AGRADECIMIENTOS
12 / Agradecimientos
cónsul, siempre listo para cooperar y orientar –nadie más que él ha apostado por el antiguo Dahomey, para que forme parte de nuestro imaginario colectivo–. Finalmente, a ti, Flo, mirada crítica y enrique- cedora (aunque a veces me cueste reconocerlo, sigamos juntos el viaje…
PRÓLOGO
Golfo de Benín
Han pasado ya mas de veinte años de la primera vez que pisé tie- rra africana y los recuerdos y las sensaciones de aquel día siguen intactas en mi mente, fue un festival de los sentidos, olores pecu- liares, colores intensos, las primeras manos que estreche, rudas y fuertes, que reflejan la dureza que comporta vivir en África, pero que contrastan con la alegría contagiosa de sus habitantes, que se apodera de uno sin saber porque.
El primer contacto que tuve con África fue con Benín, la antigua colonia de Dahomey. Desde ese primer viaje en 1994, he conocido un sinfín de países africanos, todos con sus particularidades y con- trastes, pero ha sido Benín el que me ha atrapado y al que represen- to en Barcelona. Será un hechizo de vudú, o la terapia curativa que representa cada visita al país, pero Benín sigue allí, omnipresente, como el mapa que tengo colgado en el despacho. Para mí, Benín es África.
Podría hablar de las excelencias de este país, de la hospitalidad y bondad de sus habitantes, de su arquitectura de barro y paja, de sus religiones dominadas por el mágico vudú, de su diversidad étni- ca, de su arte en bronce, de sus gentes hospitalarias y acogedoras que cuando llegas a sus casas —abiertas a cualquier visitante sin importarles el color de su piel ni su lengua ni su procedencia—, lo primero que te ofrecen es un vaso de agua que para un occidental puede parecer ridículo, pero que para ellos es el máximo, ya que te están ofreciendo uno de los elementos mas preciados en Áfri- ca. También les podría hablar del ritmo de vida que se vive en los poblados, en los que parece que el tiempo te transporte a siglos pasados, ya que allí se sigue viviendo como lo hacían sus ancestros y parece que el mundo se haya detenido. Les podría hablar de mil curiosidades, de mil anécdotas vividas en Benín, pero la guía la es- cribe mi amigo Joan Riera y seguro que él lo hará mucho mejor que yo porque, como seguramente habrán podido percibir, estas líneas las escribo desde el corazón, desde mi corazón africano y no con el rigor con que lo haría un escritor profesional ya que me puede la emoción de hablar de mi querido Benín, de mi querido golfo de Benín.
Ya para terminar, les quiero recomendar encarecidamente que visiten Benín, un país ideal para iniciarse en África, no se arrepenti- rán ni un solo minuto de haber tomado esta decisión y les aseguro
PRÓLOGO
14 / Prólogo
que su percepción de la vida nunca más será la misma y podrán entender el significado de la frase que seguramente tantas veces han oído: «África engancha y no deja indiferente a nadie.»
Josep Ma. Font De León Cónsul de Benín en Barcelona
PRESENTACIÓN
Benín; África negra en estado puro
En una conferencia de mi admirado profesor Ferran Iniesta supe que «Guinea» provenía de la deformación del topónimo Djenné, im- portante ciudad-estado del actual Malí. Djenné fue durante varios siglos una de las ciudades más ricas al sur del Sahara. En sus calles, hoy en día paseadas y pisadas por grupos de turistas occidentales, se vendía oro, libros religiosos y científicos, marfil, esclavos negros del selvático sur, y cualquier cosa comerciable. Djenné simbolizaba riqueza, prosperidad... y por esta razón se llamó Guinea al golfo más importante del continente negro.
Benín es un país africano ubicado en pleno golfo de Guinea, en- marcado entre una excolonia británica: la gigantesca Nigeria, y una excolonia alemana, el industrializado e inestable Togo. Benín es un icono de lo que representa el nombre Guinea.
La historia de la costa de este rincón de África es una de las más ricas del continente, y eso se respira al recorrer sus ciudades, pue- blos, mercados y caminos. Los pueblos de la Costa de los Esclavos tienen una base muy africana, con templos de culto vudú, mercados multicolores... y rostros oscuros, a menudo escarificados. Los ape- llidos Souza y Silva, así como la toponimia y algunos interesantes ejemplos de arquitectura afrobrasileña simbolizan la presencia his- tórica e influencia de los portugueses en las costas de Benín. Nin- guna otra costa africana simboliza tan bien la fusión de las culturas europea y africana. Tras varios siglos de comercio triangular entre Europa, África y América se consolidaron las llamadas colonias de ultramar. Así vemos como Inglaterra y Francia arrebataron el control comercial del golfo de Guinea a Portugal. Aprovechando los asen- tamientos de los marinos y mercaderes lusos, se levantaron urbes coloniales, mansiones para los gobernadores y propietarios de plantaciones. Luego vinieron las independencias, nuevos aires de esperanza, edificios monumentales en los que se mezclaron los es- tilos indígena y occidental. Siguieron con flirteos con las potencias comunistas –era la época de la guerra fría–, luego las dictaduras, que edificaron grotescos monumentos en su honor... hasta nuestros días.
Visitar Benín es como leer la edad de un tronco de árbol varias veces centenario. Al igual que los aros del árbol, las gentes, pue- blos, mercados y paisajes de ambos países son la historia viva del continente africano.
PRESENT ACIÓN
16 / Presentación
Junto a los testimonios del pasado, el animismo es el otro gran elemento diferencial de Benín. La mayoría de los habitantes de este país siguen rindiendo culto a los antepasados. Como Guatemala y Bolivia destacan por ser países americanos con una mayoría de población indígena, Benín es mayoritariamente animista y esto es atípico en un mundo donde las religiones tradicionales están siendo fagocitadas por las religiones monoteístas como el cristianismo y el islam.
Uno que ha visitado muchos países africanos, nota que en Benín there’s something in the air... Podría afirmar que es un país profundamente africano, con todo lo que esta afirmación conlleva.
Junto a las prácticas rituales vudú (filosofía de vida desconocida y estereotipada en occidente, que en el libro desgranaré en detalle), estos africanos visten de africano..., algo raro en tiempos del «rey chándal», y los tatuajes tribales siguen vigentes, incluso en las ciu- dades... –no hay que viajar hasta el remoto valle del Omo etíope, o a las Highlands de Irian Jaya para encontrar rostros y cuerpos esca- rificados y tatuados, símbolos de belleza e identidad.
Las características culturales, históricas y la seguridad, convier- ten Benín en un país ideal para conocer y entender el África negra alejada de las inercias turísticas.
Joan Riera
CÓMO USAR LA GUÍA
Esta guía describe y explica con detalle todos los aspectos geográ- ficos, históricos, culturales, políticos y económicos que definen a Benín. Al mismo tiempo, una útil y actualizada información sobre el país, departamento a departamento, pueblo a pueblo, les ha de ser- vir y dar respuesta a preguntas básicas, tanto a la hora de preparar el viaje como durante el recorrido por suelo beninés.
He decidido dividir Benín en tres zonas bien diferenciadas: Sur, Centro, y Norte, describiendo las particularidades paisajísticas y cul- turales de cada región con el máximo detalle, pensando en ese tipo de viajero que desea «empaparse» del país que está a punto de descubrir.
Éste es el resumen de los capítulos en los que se estructura el libro:
El primer capítulo, Generalidades, presenta una visión resumida de las características geográficas y climáticas de Benín, así como sobre su historia, con un repaso en profundidad sobre los orígenes de un país que se llamó Dahomey hasta 1975.
La religión, en este caso el vudú, cuenta con un epígrafe propio debido a la importancia que tiene en este país. Es sin duda uno de los hechos diferenciales de Benín y uno de sus grandes atractivos.
Aquí exploro las complejidades del vudú, evitando la mitología «ho- llywooidense», e intento hacerlo comprensible –incluso para mí.
Los dos próximos apartados se centran en las etnias y la ar- quitectura de Benín. La diversidad cultural de este pequeño país africano es otro elemento a destacar. Desde los holi, antiguos an- tropófagos (hasta 1984) del sureste, hasta los somba, artesanos del adobe del noroeste, los distintos pueblos de Benín han conservado gran parte de sus costumbres ancestrales, así como las técnicas de construcción propias de cada territorio tribal.
El apartado Santuarios de fauna y flora describe de forma resu- mida las zonas en las que se pueden observar animales salvajes, así como los espacios naturales en los que se conservan ejemplares de flora autóctona.
El dónde, cómo y cuándo visitar estos santuarios (protegidos y sin proteger), lo encontrarán detallado en el capítulo siguiente: Las tres grandes regiones de Benín, que es la guía propiamente dicha.
En este gran capítulo se presentan los lugares que presentan in- terés turístico, o que no teniendo ninguno, sí lo tienen desde un punto de vista antropológico e histórico. El lector encontrará en este
CÓMO USAR LA GUÍA
18 / Cómo usar la guía
capítulo información de cómo, cuándo y porqué visitar un lugar en particular. La recopilación de datos relacionados con hoteles, res- taurantes, carreteras, etc. de los doce departamentos que confor- man la República de Benín es el fruto de un exhaustivo trabajo de investigación y de muchas «excursiones» por la geografía del país.
El penúltimo capítulo, Información práctica, les permitirá prepa- rar mejor el viaje, puesto que en él se incluyen datos sobre visados, vacunas, itinerarios, precios, horarios y consejos varios.
Por último, les presento un interesante apartado sobre Literatu- ra y filmografía que trata sobre Benín, o sobre temática relacionada con este país africano. Espero que disfruten del libro.
GENERALIDADES
SITUACIÓN Y GEOGRAFÍA
La República de Benín, o Benín a secas es con sus 112.620 km², un país africano relativamente pequeño (de dimensiones parecidas a
GENERALIDADES
Montes Taneka
Sierra de Atacora Bosque
Alibori Superior
Bosque Brivieres
Bosque Ouemé Superior Bosque
de los Montes Kouffé
Bosque de Ketou
AheméLago Lago Tobadji
Lago Toho
Lago Nokué Río M
ono
LagoAziri Bosque
Agoua
Bosque de la Lama
Colinas Dassa
Colinas Angolín Río O
uemé Río Zo
u Reserva de Caza de Pendjari
Reser va de A
tacora P.N. de la Pendjari
P.N. de
“W”
Bassila
Banté Ovaké Dzougou
Kopargu
Kowanoé Natitingou
Materi Tanguieta
Porga Ouagadougou
Kara
Batia Kerou
Karimama
Gaya Malanville
Kandi KoaraAlfa
Dehonko Banikoara
Bembereké
N’Dali Nikki
Kaiama
Parakou
Ibadan Igangan
Moka Glazoué Savé
Dassa-Zoumé
Paouignan Gossué
Gbanamé Djioja
Abomey
Abomey-Calaví Bohicon Zogbodomé
Allada
Ouidah Aplahoué
Lokossa
Comé Notsé
Agouna
Cové Zagnanado
Ketou Abeokuta
Bonou
Ilaro
Saketé Missereté
Porto Novo
COTONÚ Grand Popó
Lomé Agoué
Adjohoun Pobé Savalou
Atakpamé Boukombé
Kota
BENÍN
20 / Clima
las de Portugal), situado en pleno golfo de Guinea. Limita al norte con Burkina Faso y Níger, al este con Nigeria, al oeste con Togo y al sur con el océano Atlántico (121 km de costa).
Podemos distinguir cuatro zonas diferenciadas orográficamen- te: la zona costera baja y arenosa con numerosas lagunas y panta- nos, rodeados de manglares; la región central formada por fértiles mesetas, donde subsisten los últimos bosques tropicales y montes arbolados (4%); el noroeste montañoso con alturas en torno a los 900 m en la sierra de Atacora, y la región del noreste con tierras llanas (sabana arbolada) que se extienden hasta el valle del río Níger.
A pesar de su forma estrecha y alargada, el territorio beninés está «bien irrigado» por una envidiable red fluvial y varios lagos de agua dulce o salubre que proporcionan pescado y agua para los campos. A día de hoy no existe ninguna represa de importancia en el país (cosa buena desde un punto de vista ecologista, y no tan buena desde un punto de vista desarrollista). Los ríos más impor- tantes son el Níger (navegable, pero se trata de un pequeño tra- mo en su largo recorrido desde el Futa Djalon en Guinea Conakry hasta la costa de Nigeria), el Ouemé, el más caudaloso y largo de Benín (atraviesa todo el país y es parcialmente navegable), el Couffo, que alimenta el lago Ahemé, y el Mono, que separa Benín de Togo. En cuanto a lagos, destaca el Nokué (conectado con el océano Atlántico tras la apertura de un canal artificial durante la colonización francesa), y el Ahemé, así como diversas lagunas ro- deadas de manglares y situadas entre las dunas de arena y el mar.
Este bello paisaje lagunar es muy característico de esta parte del golfo de Guinea.
CLIMA
Como en la gran mayoría de países africanos al sur del Sahara, el clima de Benín se puede dividir en dos periodos: el seco y el de las lluvias, aunque también, como pasa en otros países, estas dos grandes es- taciones tienen «mini» estaciones secas o lluviosas. A esta compleji- dad hay que unir los efectos del cambio climático, con una tendencia a los extremos: cada vez llueve más intensamente pero durante menos tiempo, y la estación seca se alarga –¿les suena?–. Como de momento el Perito Moreno de Patagonia sigue en su lugar, les adjunto un listado de cómo ha sido la climatología habitual de Benín en el último siglo y medio (desde que se analiza el clima, y se escribe sobre él).
Más o menos queda claro que hay dos grandes zonas: la tro- pical, con palmeras, humedad y ríos caudalosos, que se extende- ría desde la costa hasta Savalou aproximadamente, y la seca, con baobabs, acacias y riachuelos que quedan completamente secos la mitad del año. Esta región más «dura» (ya sé que también hay gente que no soporta la humedad), cubre dos terceras partes del país e
Santuarios de flora y fauna / 21 iría desde Savalou hasta las fronteras con Níger y Burkina Faso, típi- cos países «malditos» del Sahel africano.
Hecha esta pincelada inicial detallaremos que:
De noviembre a mediados de abril es la «gran» estación seca y periodo más cálido, con temperaturas entre los 24 y los 30 °C. Es la época más calurosa.
De mediados de abril a mediados de julio, «gran» época de lluvias, con fuertes tormentas en la zona costera (son comunes las inunda- ciones en algunos barrios de Cotonú).
De mediados de julio a mediados de septiembre, una «pequeña»
estación seca, caracterizada por temperaturas más suaves.
De mediados de septiembre a noviembre, una «pequeña» estación de lluvias en el sur, con temperaturas entre los 24 y los 29 °C. En el norte empieza la época seca a partir de octubre.
De mediados de octubre a marzo, época seca, relativamente fresca, con temperaturas oscilando entre los 15 y los 35 °C, a causa de los vientos secos y fríos del Sahara conocidos como harmatán. Para sa- car fotos es quizás la peor época ya que la visibilidad es menos nítida a causa del polvo en la atmósfera (sobre todo en la mitad norte).
De marzo a mediados de mayo, época seca y calurosa, cuando las temperaturas pueden llegar hasta los 40 °C.
De mediados de mayo a mediados de octubre, época de de lluvias con un «pequeño» alto en agosto. Las temperaturas van de los 22 y los 34 °C.
La temperatura media del mar varía entre los 26 °C en agosto y los 29 °C en abril y mayo.
SANTUARIOS DE FAUNA Y FLORA
Como buen país africano, Benín cuenta con parques naturales en los que es posible llevar a cabo el llamado safari fotográfico. Di- cho esto, debo aclarar que los espacios protegidos en Benín son realmente salvajes. Esta característica no debería suponer ningún inconveniente, sino todo lo contrario, pero quien no haya hecho previamente una incursión en un espacio «natural» protegido, ha de saber que para observar a los animales es preciso que exis- ta una buena red de pistas, buenos guías rastreadores y algún tipo de alojamiento con las mínimas condiciones. Pues bien, los parques nacionales y áreas naturales de alto valor ecológico de Benín siguen siendo tan vírgenes que solo pueden visitarse en época seca (de noviembre a mayo) y solo algunas zonas de los parques son accesibles en 4x4 (indispensable). No es mi objetivo desalentar al viajero y desaconsejarle que explore las sabanas y bosques del país, pero sí avisarle de que para ello es necesario es- tar dotado de espíritu aventurero y de una gran paciencia; en caso
22 / Santuarios de flora y fauna
contrario, es mejor que enfoque el viaje por Benín atendiendo a aspectos más antropológicos y paisajísticos.
Si se viaja a Benín hacia finales de noviembre, se visita el norte y el viajero es un amante de los animales, propongo dos parques na- cionales: Pendjari y «W» (están bastante cerca uno del otro, aunque resulta más fácil visitar el Pendjari). Si a estas dos áreas protegidas les sumamos la sierra de Atacora (también protegida) y alguna reserva
Lago Nokué Lago Hlan
Lago Alili
Bosque Niaouli Bosque Sagrado de Pobé Bosque de Ketou Bosque de la Lama
Colinas de Agonlín
Bosque Pereré Cataratas de Tanogou
Santuario de elefantes de Alfa Koara Humedales
Bosque de Kikelé
Bosque de Agoua Bosque Taneka
Jardín botánico de Papatia
Río N íger
Sierra
Lago Ahemé Lago Doukón
Lago Toho
Abomey Dassa-Zoumé
Bembereké Natitingou
Kouandé
Banté Bassila
Djougou
Parakou
COTONÚ Allada
Grand Popó
Porto Novo
de P.N. de la Pendjari
P.N.
de W
Atacora
PARQUES NACIONALES Y SANTUARIOS DE FLORA Y FAUNA
Santuarios de flora y fauna / 23 de caza, hablaríamos del ¡12% del territorio beninés!, o lo que es lo mismo: de una superficie similar a la de Asturias y Cantabria juntas.
Otros santuarios de flora y fauna que pueden visitarse son los diversos bosques sagrados, que gracias a la religión vudú han so- brevivido a las talas masivas causantes de la desaparición del 90%
de la masa forestal del sur beninés. En ellos subsisten grandes ejemplares de árboles tropicales como el iroko o el baobab, y algu- nas raras especies de primates, como el cercopiteco de vientre rojo (Bosque de la Lama), endémico de Benín. Las lagunas y manglares cercanos a la costa albergan importantes poblaciones de aves mi- gratorias y colonias de manatíes, un mamífero acuático parecido a una foca y en peligro de extinción.
Para organizar safaris «clásicos» por los parques de sabana del norte, vale la pena informarse en las oficinas de cenagref, situadas en el barrio residencial de Haie Vive de Cotonú (pág. 94).
Para safaris «menos clásicos», como observar ballenas joroba- das o delfines frente a las costas de Cotonú, o llegar hasta las playas vírgenes del delta del río Mono durante el desove de las tortugas marinas, se puede contactar con las organizaciones ecologistas:
Eco-Benin o Ecotours-Benin, ambas con sede en Cotonú (pág. 95).
A continuación, relaciono «todos» (a fecha de edición de esta guía) los santuarios de fauna y flora de Benín, distribuidos por zonas.
SUR
Santuario de cetáceos (Golfo de Guinea): Frente a las costas de Cotonú se pue- den observar ballenas y delfines. Museo de Ciencias Naturales Nature Tropicale (pág. 91).
Lago Nokué (Abomey-Calaví-Ganvié-Djessin): Manglares muy deforestados, aves acuáticas, anfibios, y reptiles.
Bosque de Niaouli (Allada): Reducido bosque primario con presencia de simios y pájaros endémicos y reptiles.
Bosque sagrado de Kpassé y templo de las pitones (Ouidah): Reminiscencias de antiguos bosques sagrados de la cultura hueda.
Delta del río Mono (Bocas del Rey-Grand Popó): Extensos bosques de manglares en buen estado de conservación. Colonia de hipopótamos, reptiles y aves acuáticas.
Tortugas marinas (entre Ouidah y Grand Popó): Zona de playa «virgen» donde desovan las tortugas marinas de las especies laúd, verde, carey, etc.
Lago Ahemé (Guezin-Possotomé-Bopa): Bosques lacustres, anfibios, peces endé- micos, reptiles y aves acuáticas.
Lago Doukón (Lokossa): Aves acuáticas y pequeña población de hipopótamos.
Lago Toho (Lokossa): Punto de agua permanente para las aves migratorias.
Colonias de manatíes (Lago Nokué-Río Ouemé-Aguegués): Poblaciones de ma- natíes africanos sobreviven en las lagunas y márgenes del río Ouemé.
Jardín de Plantas y Naturaleza (Porto Novo): Reminiscencia de antiguo bosque sagrado con interesantes especies de árboles centenarios.
Selva del Río Negro (Adjara-Porto Novo): Sistema fluvial tropical con anfibios, pe- ces endémicos y aves acuáticas.
Bosque sagrado de Avrankou (Porto Novo): Flora endémica, grandes árboles y humedales. La asociación grabe-Benin (pág. 150) se dedica, desde 1996, a res- taurar zonas degradadas y a proteger los bosques sagrados de la región.
24 / Organización sociopolítica CENTRO
Bosque sagrado de Pobé (Pobé): Grandes árboles y población de aves, reptiles y roedores.
Bosque de Ketou (Ketou): El último gran bosque primario del sureste, muy defo- restado.
Lago Azili (Zagnanado): Aves migratorias, anfibios y peces endémicos.
Colinas de Agonlín (Gbanamé): Bosque de montaña, aves y roedores.
Bosque de la Lama (Abomey): Bosque primario tropical con presencia de antílopes enanos, pangolines, colobos rojos y aves endémicas.
Lago Hlan y Bosque de Djigbé (Abomey): Peces endémicos, anfibios y bosque inundable.
Cataratas de Adjarala y Rápidos de Begba (Río Mono-Aplahoué): Bosque de ri- bera y aves acuáticas.
Lago Tobadji (Aplahoué): Aves migratorias.
Colinas de Dassa (Dassa-Zoumé): Bosque adaptado al medio rocoso y aves ra- paces.
Hipopótamos de Betekoukou (Río Ouemé-Dassa): Bosque de ribera, colonia de hipopótamos y aves acuáticas.
Colinas de Savé (Savé): Bosque adaptado al medio rocoso y aves rapaces.
Lago sagrado de Ouessé-Todjitché (Savalou): Colonia de doce cocodrilos del Nilo.
Bosque de Agoua (Banté): Gran espacio semiprotegido de sabana arbustiva con presencia de antílopes y aves.
NORTE
Bosque sagrado de Kikelé (Bassila): Árboles centenarios y población de colobos.
Bosque Taneka (Kopargo-Taneka Koko): Sabana arbolada, antílopes y aves.
Cataratas de Kota y jardín botánico de Papatia (Natitingou-Kouandé): Flora endémica del Sahel.
Cataratas de Tanougou (Tanguieta-Tanougou): Flora endémica del Sahel, anfibios y aves.
Parque Nacional de la Pendjari y Humedales (Tanguieta): Grandes herbívoros, simios y carnívoros. Importantes humedales para aves migratorias en el río Pend- jari.
Santuario de elefantes de Alfa Koara (Kandi): Punto de agua para los elefantes de la región del río Níger.
Parque Nacional de «W» y río Níger (Kandi): Fauna y flora endémica. Grandes herbívoros, simios y carnívoros.
Estanque de los cocodrilos sagrados (Sinendé-Bembereké): Humedales y pe- queña población de cocodrilos del Nilo.
ORGANIZACIÓN SOCIOPOLÍTICA
Tipo de gobierno: República democrática presidencial. La página web oficial del Gobierno beninés es: www.gouv.bj.
Capital política: Porto Novo (215.0000 habitantes).
Capital económica: Cotonú (1.500.000 habitantes).
Administración territorial: 12 departamentos. Sistema de división te- rritorial de factura colonial francesa.
Independencia: De Francia el 1 de agosto de 1960.
Fiesta nacional: 1 de agosto.
Constitución: Data del 11 de diciembre de 1990.
Sistema legal: Basado en el código civil francés, con influencia de la
Economía / 25 ley costumbrista (sistema legal tradicional precolo- nial). Acepta la jurisdic- ción de la Corte Interna- cional de Justicia.
Sufragio: Universal, a los 18 años de edad.
Poder ejecutivo: El presi- dente de la República es el jefe de Estado. Es electo por voto directo por un pe- riodo de 5 años con posi- bilidad de una reelección.
Poder legislativo: El Par- lamento es unicameral y está constituido por la Asamblea Nacional. Los diputados son electos por un periodo de 4 años por voto directo y con posibili- dad de reelección.
Poder judicial: Compuesto por la Corte Constitucio- nal, la Corte Suprema, y el Tribunal de Justicia.
Fuerzas armadas (2009):
Servicio militar: Obligatorio a los 18 años para chicos y chicas.
Ejército: De tierra: 4.300 personas; de mar: 100 personas, y de aire:
350 personas.
Gasto militar: 1% del pib.
ECONOMÍA
Desde la transición al gobierno democrático en 1991, Benín ha pro- gresado económicamente de forma estable. La economía se basa principalmente en la agricultura, cuyos productos «estrella» son: al- godón, cacahuetes, café y aceite de la palma. El sector servicios ha crecido rápidamente durante los años noventa, en parte debido a la inestabilidad política del vecino Togo, que ha desviado mucho del comercio a Benín. Otras razones para este crecimiento han sido el éxito del programa de liberalización económica y la reforma fiscal, que han atraído inversión extranjera. Desde el descubrimiento de petróleo, este se ha convertido en la principal materia de la expor- tación. Sin embargo, y a pesar de un cierto desarrollo de la industria energética, sigue existiendo un gran desequilibrio en la balanza de pagos, que presenta un gran déficit.
Benín es miembro de la zona fcfa lo que da estabilidad a la mo-
Dassa-Zoumé
Ketou Abomey
Aplahoué
Lokokossa
Oudiah
COTONÚ Porto Novo Parakou Djougou
Natitingou
Kandi ALIBORI
ATACORA
BORGOU
DONGA
COLINES
PLATEAU
OUEMÉ ATLANTIQUE COUFFO
MONO LITTORAL
ZOU
DEPARTAMENTOS
26 / Economía
neda y le permite acceder al apoyo económico francés. Benín vende sus productos principalmente a Francia y, en cantidades más peque- ñas a los Países Bajos, Corea, Japón e India; en los últimos años Ale- mania tiende a convertirse en un importante socio comercial.
También es un miembro de la Comunidad Económica de Esta- dos de África Oriental (ecowas por sus siglas en inglés).
Actualmente (2011), a pesar de la presencia de un entorno eco- nómico mundial marcado por fuertes presiones sobre el precio del petróleo y de los productos alimentarios, Benín ha mantenido un no- table ritmo de crecimiento económico –del 5% durante el año 2008–.
En 2010 y 2011 el crecimiento debería mantenerse en niveles eleva- dos –del 5,3 y el 5,6 %, respectivamente. Más información en la pági- na www.africaneconomicoutlook.org/es/countries/west-africa/benin.
El Gobierno de Benín tiene claro que parte de su futuro econó- mico pasa por desarrollar la industria turística, dónde y cómo desa- rrollarla es otro tema. El litoral beninés sigue siendo bastante virgen, y el tema etnográfico, arquitectónico y natural son elementos con gran potencial en un país que actualmente sobresale por su esta- bilidad política y económica. Una prueba del creciente interés por exponer los atractivos turísticos de Benín está en su presencia en Fitur (Madrid 2010) y en las webs: www.benintourisme.com / http://
plagesbeninoises.free.fr.
Información comercial: Cámara de Comercio e Industria de Benín, situada en un viejo edificio colonial en el barrio de Port de Cotonú. www.ccibenin.org.
Datos económicos (2011)
Moneda: 1 euro = 655,9 franco cfa.
pib per cápita: 1.541 us $.
Crecimiento real del pib: 4,2 %.
Composición del pib por sectores: Primario: 36%, secundario: 14%, y terciario:
50%.
Población por debajo de la línea de la pobreza: 40%. Los ingresos medios por habitante son de 360 $ anuales.
Inflación (precios al consumo): 2 %.
Productos agrícolas de exportación: Algodón, aceite de palma, derivados del fruto de karité (manteca, etc.), piñas, cacahuetes y derivados, jengibre, pimientos picantes, café robusta niaouli, sésamo, nuez de cola, anacardos, madera de teca, etc.
Industria: El sector de las manufacturas produce, esencialmente, artículos de pri- mera necesidad ( jabón, aceites comestibles, bebidas, cemento, etc.), así como textiles y otros productos derivados del algodón. En general, el sector industrial lo forman unas 300 empresas de dimensiones muy diversas, aunque es muy escasa su participación en términos de pib, ya que solo representan el 14% del total y ocupan a un 10% de la población activa.
Exportaciones (destino): China: 20,9%, Indonesia: 7,7%, India: 7%, Holanda: 6,2%, Níger: 5,7%, Togo: 4,6%, Nigeria: 4,3% (2006).
Importaciones (procedencia): China: 46,6%, Francia: 7,5%, Tailandia: 6% (2006).
Deuda externa: 824 millones de us $.
Etnias / 27 Medios de comunicación y telecomunicaciones
Líneas telefónicas: 77.300 (2006).
Teléfonos móviles: 1.056.000 (2006).
Emisoras de radio: am 1, fm 34, shortwave 1 (2007).
Canales nacionales de tv: 6 –1 público y 5 nacionales– (2007).
Internet: 16,6 por 1.000 hab. / Código nacional de Internet: .bj.
Prensa: La Nation (oficial), Le Matinal (diario y el de más tirada), La Fraternité, Le Matin y Le Rocher (oposición), y están escritos en francés, mientras que el Benin Post se publica en inglés (comunidad nigeriana).
Comunicaciones
Aeropuertos: Cinco, pero solo el de Cotonú es internacional. La distancia entre Madrid y Cotonú es de 3.803 km.
Ferrocarril: La compañía ocbn (Organización Común Benin-Níger del ferrocarril) explota la única línea ferroviaria que sobrevive desde la época colonial. El único tramo existente es el que une Cotonú con Parakou (437 km). Véase en pág. 285.
Carreteras: El principal medio de transporte de pasajeros y mercancías es por carretera. Las estadísticas publicadas por el Ministerio de Transporte revelan que en la última década se ha producido un incremento del tráfico entre el 8 y el 9%
anual en las carreteras asfaltadas y del 5 al 6% en las no asfaltadas. La red de carreteras se extiende a lo largo de 3.425 km, de los cuales un 35% está asfalta- do. En este sector se incluyen el transporte de mercancías y de pasajeros, en su mayor parte informal.
Vías fluviales: 150 km navegables (en el río Níger, noroeste). El transporte lacustre no está muy desarrollado y se concentra principalmente en el lago Nokué. Faci- lita el traslado entre las comunidades que viven alrededor del lago y el mercado internacional de Cotonú.
Puertos: El autónomo de Cotonú es uno de los puertos más dinámicos del África Occidental. Tiene una plantilla aproximada de 3.509 trabajadores y es el quinto mayor después del de Lagos (Nigeria), Téma (Ghana), Abidjan (Costa de Marfil) y Dakar (Senegal). www.portdecotonou.com.
POBLACIÓN
Número de habitantes: 9.033.000 (2009).
Densidad: 80,2 hab./km2. Población urbana: 41 % (2009).
Crecimiento poblacional anual: 3 % (2010).
Mortalidad infantil: 98 por 1.000 (2010).
Esperanza de vida: 56,7 años (2010) Fertilidad: 4,96 infantes nacidos/mujer (2008).
Sida: 1,9% de la población adulta (2008 est.).
ETNIAS
Como buen destino del África «poco turística», uno de los puntos fuerte de Benín es su rico mosaico de etnias o grupos tribales. Qui- zás no encontraremos ningún grupo extremadamente primitivo, como los pigmeos de Camerún o los mursi del valle del Omo etíope, con sus platos labiales, pero muy poca gente ha oído hablar, o visto fotos de los holi (antiguos antropófagos) con sus fabulosos tatuajes corporales y faciales. Tampoco son muy conocidos los grupos fu- lani del centro y norte del país, con sus complejos peinados, ador-
28 / Etnias
nados con botones de marfil y con sus brazos recubiertos de brazale- tes de plata. Es más, en pocos países de África el viajero encontrará la inocencia que todavía se percibe en los po- blados benineses. Vale la pena perderse por el Benín rural y vivir el mundo antiguo de sus gentes escarificadas y animistas que siguen adorando a los viejos dioses.
A pesar de la gran cantidad de etnias, po- dríamos destacar cua- tro grandes grupos: en el sur, gentes oscuras, de espalda ancha, es- tatura mediana, dedi- cados a la pesca y a la agricultura; los denominados guineanos. Destacan los pueblos fon, yoruba y mina. Las llanuras del norte están habitadas por pueblos musulmanes de piel más clara y gran estatura, dedicados al cultivo del mijo y el maíz. La mayoría de estos pueblos son conocidos como dendi o bariba. Vecinos de estos encontramos a los nómadas fula- nis, de rasgos abisinios (nariz aguileña, pelo ondulado y piel clara) que siguen manteniendo un estilo de vida seminómada basado en la ganadería. En cuarto lugar estarían los denominados sudaneses, de los que destacan los agricultores somba y los cazadores taneka, habitantes de las tierras altas del norte saheliano de Benín.
Siendo el autor de esta guía un apasionado de la antropología, entenderá el lector que el apartado «etnias» o «pueblos» tenga una especial relevancia. Es más, este capítulo es una invitación al fasci- nante mundo de la diversidad cultural, una realidad que debe pre- servarse o como mínimo concienciarse sobre su existencia. Actual- mente, en un país como Benín, de dimensiones parecidas a las de Portugal, conviven cincuenta y cuatro grupos étnicos con su propia lengua, costumbres y forma de interpretar el cosmos. Esta diversi- dad es sin duda una de las grandes riquezas del país y un claro polo de atracción para el viajero occidental, acostumbrado a sociedades bastante más homogéneas.
A continuación presento los grupos étnicos más importantes
Kandi Natitingou
Djougou
Nikki
Parako
Savalou Savé Dassa
Abomey
Aplahoué
Grand Popó Ouidah COTONÚ
Gbanamé Ketou
Porto Novo NIGERIA TOGO
GURMA NATENI
WAMA
BASSILA
FULANI
TOFÍ
XWLAS POPÓ
GOUN HOLI YORUBA
MINA PEDASOHUÉ
FON-AGONLÍN
GBE FON
MAHI
ADJA
NAGÓ TANEKA
SOMBA
BARIBA SHONGH
AY DENDI
ETNIAS
Etnias / 29 de la geografía beninesa; su localización, población, costumbres y cómo visitarles.
–En el sur
Pueblo fon. Zona: triángulo Cotonú-Ouidah-Abomey. Población aproxi- mada: 1.700.000 personas. De estatura mediana, espalda ancha y piel color caoba, los fon son un grupo étnico típicamente guineano. Son el grupo mayoritario de Benín y se concentran en el eje comercial Co- tonú-Ouidah-Allada-Abomey. Esta región es la más poblada del país y también la más rica, donde se concentran las grandes plantaciones de palmera aceitera, piña y otros frutos de exportación. Cotonú sigue siendo el motor económico de Benín y la gran mayoría de negocios están regentados por miembros de la etnia fon.
Los orígenes del pueblo fon están en Tado, un pequeño reino ewé del actual Togo. Las luchas internas por el poder hicieron que una parte de los habitantes de Tado cruzara el río Mono (pág. 127) y fundara el Reino de Allada en las fértiles tierras de Davié (siglo xiv).
Como cualquier civilización, la de los fon está fundamentada en leyendas y mitos, que el lector puede descubrir en las siguientes líneas.
Tras la muerte del fundador del primer reino fon, Adjahouto, su nieto Kokpon expandió el poder fon en la región central de Benín.
Cuando Kokpon muere, varios príncipes entran en disputa por ocu- par el reino y este acaba dividiéndose en tres: Allada, Dahomey y Hogbonu (actual Porto Novo). Así vemos como el origen de este pueblo es rico y complejo, factores que marcan la personalidad de una sociedad. Cuando hablen con un fon de Cotonú, Abomey o de cualquier pueblo de la región centro-sur de Benín, se darán cuenta del orgullo que sienten de pertenecer a una cultura que formó uno de los grandes imperios africanos antes de la conquista francesa.
Hoy en día muchos fon se han convertido al cristianismo y com- binan las actividades comerciales con la agricultura. Podremos ob- servar, sobre todo en el mundo rural que, a pesar de los cambios y las nuevas influencias, el respeto por sus monarcas, la práctica de rituales vudú y el «orgullo de raza» siguen muy vivos entre los fon.
Pueblo adja. Zona: sur del río Mono y ciudad de Aplahoué. Pobla- ción aproximada: 360.000 personas. También conocidos como adja- fon, algunos etnólogos los consideran un subgrupo de los fon, que como ya hemos podido ver son el grupo mayoritario y dominante de la economía y la política. Muchos adjas viven en Togo, de donde es originario el pueblo fon. Así pues, podríamos decir que los fon que encontramos en Abomey, Allada o Cotonú son descendientes de los adja que han conservado costumbres más parecidas a los ewé de Togo (origen del reino de Abomey). Actualmente, los adja son en un 83% animistas, practicantes de la religión vudú y su economía está basada en la pesca en el río Mono y en la agricultura de subsistencia.
30 / Etnias
Pueblo tofí. Zona: Lago Ganvié. Población aproximada: 90.000 per- sonas. Los tofí o tofinu son conocidos como los habitantes de los pueblos lacustres del lago Nokué, situado al norte de Cotonú. Se- gún la tradición oral –en África suele ser la única forma de conocer la historia–, los tofí emigraron de la región del río Mono (frontera con Togo) hasta el río Só, que muere en el lago Nokué. Durante el boom esclavista del siglo xviii, el rey de los tofí, Agbogboé, decidió huir al centro del lago ya que los cazadores de esclavos del rei- no de Dahomey tenían prohibido adentrarse en zonas pantanosas o lagos. Para encontrar algún lugar habitable, Agbogboé usó sus poderes místicos, convirtiéndose en águila para sobrevolar el lago Nokué y encontrar una isla. Y así lo hizo, localizando una franja de tierra rodeada de agua. Todavía transformado en águila, habló con los cocodrilos de las orillas del lago y les pidió que llevasen a su pueblo hasta la isla, que bautizaron con el nombre de Ganvié –«el pueblo que al fin ha encontrado la paz»–. Con los años, los tofí fun- daron otros pueblos lacustres sobre palafitos, como So-Tchanhoué, So-Ava (ambos cercanos a Ganvié, pág. 104, en el delta del río So) o los Aguegués (pág. 147), en la zona del lago cercana a Porto Novo.
Pueblos peda y sahoué. Zona: Lago Ahemé. Población aproximada:
65.000 personas. Alrededor del lago Ahemé (pág. 131) encontramos varios pueblos de pescadores habitados por las etnias peda (tam- bién escrito pedah) y sahoué. El pueblo más conocido es Possotomé, porque es allí donde se extrae el agua mineral del mismo nombre.
Esta región se ha mantenido bastante aislada y ambos pueblos han conservado gran parte de sus rituales animistas. Es común ver ma- nifestaciones culturales en plena calle de pueblos como Ouedemé Pedah o Bopa (págs. 133 y 135) relacionadas con el culto a los ances- tros, como las danzas zangbeto. Vale la pena visitar estos pueblos de pescadores, no solo porque mantienen sus costumbres ancestrales bien vivas, sino porque tienen el privilegio de vivir en uno de los lagos más bellos del golfo de Guinea. Lógicamente, tanto los peda como los sahoué son excelentes pescadores, aunque también cazan (agu- tis y perdices) y cultivan las tierras que rodean sus bosques sagrados.
Pueblo gbe. Zona: costa sureste. Población aproximada: 80.000 personas. Entre las poblaciones costeras de Semé-Kpodji y Okún- Semé encontramos diversos grupos guineanos (estatura mediana, anchas espaldas y piel oscura) conocidos como gbes. Desde hace unos treinta años, el territorio gbe ha recibido grandes oleadas de inmigrantes ghaneses, togoleses, nigerianos y de otras partes de Benín, que han «invadido» la región en busca de pescado para con- sumir y vender. Este fenómeno ha cambiado el paisaje de la costa y ha significado la práctica desaparición de los gbes como pueblo
«puro». Actualmente, la gran mayoría de familias de pescadores de la costa de Okún Semé (última población importante gbe antes de la frontera nigeriana) está formada por mujeres gbes y hombres de
Etnias / 31 otras etnias (los hombres gbes han tenido que emigrar por la dura competencia con los pescadores extranjeros). Los hijos de estos matrimonios mixtos se suele expresar mejor en pidgin (el inglés criollo hablado en las excolonias británicas del África Occidental) que en la lengua gbe. Este fenómeno no es extraño en las regiones fronterizas o en las que se producen grandes oleadas migratorias, y en el caso del territorio gbe se producen ambas situaciones. A pe- sar de los cambios culturales en la región, la arquitectura tradicional gbe (muros de cañas y techos cubiertos con hojas de palmera) ha sido adoptada por los pueblos «invasores».
Pueblos mina y popó. Zona: alrededores de Grand Popó. Población aproximada: 126.000 personas. Los integrantes de las etnias mina y popó (nombre de origen portugués para denominar a los pesca- dores xwla) están concentrados en la región costera fronteriza con Togo, y rinden culto a uno de los seres mitológicos más interesantes de la cultura africana: Mami Wata (pág. 45), una diosa de excepcio- nal belleza y gran poder. En los templos de culto a la diosa, esta es representada como una sirena o como una mujer con piel de coco- drilo. Los mina son originarios de Ghana y se dedican en su mayoría a la pesca, aunque algunos trabajen en el sector turístico en Grand Popó. Los xwlas o popós ya vivían en la región cuando llegaron los minas, y lo jefes locales tienen el «privilegio» de haber sido los pri- meros en comerciar con los marinos portugueses. Al principio fue agua y comida a cambio de telas y cuentas de vidrio. A los pocos años, fueron esclavos por ron y armas. Hasta los años cincuenta del siglo pasado, los bebés que nacían con algún tipo de malformación eran ofrecidos a Mami Wata para que se los llevara al «mundo de los espíritus», o sea, ¡al fondo del mar! Los misioneros franceses pusieron fin a esta vieja y cruel tradición.
–En el centro
Pueblo yoruba. Zona: Norte de Porto Novo, de Saketé hasta Savé.
Población aproximada: 1.000.000 personas. El pueblo yoruba es uno de los grupos culturales más numerosos e importantes del Áfri-
ca Negra. Hay más de 25 millones de individuos que pertenecen a la gran familia yoruba y sus creencias y lengua se pueden encontrar en casi todos los países del golfo de Guinea, así como en diversos estados suramericanos como Brasil o Venezuela.
En el caso de Benín, los yoruba son el segundo grupo étnico más importante tras los fon. Mien- tras estos últimos controlan el poder político, los
yoruba controlan el comercio, y por lo tanto gran parte del poder económico. El gran mercado de Dantokpa de Cotonú es un buen lugar para con- templar el dominio comercial de los mercaderes
32 / Etnias
yoruba, con sus imponentes escarificaciones faciales (sobre todo las generaciones que superan los 40 años) y contando fajos de bi- lletes...
A pesar de que la mayoría de los yoruba viven en la vecina Ni- geria, en Benín son un pueblo importante, con un rico pasado mar- cado por las disputas territoriales con los reinos fon. Cabe destacar que la población yoruba al norte de Abomey, hasta la ciudad de Savalou, es conocida como mahi, y los yoruba al norte de Porto Novo (ciudades de Saketé, Pobé, Ketou, Dassa-Zoumé y Savé) son denominados nagó.
Los orígenes del pueblo yoruba
Los orígenes del pueblo yoruba se presentan enmascarados por la leyenda, haciéndoles originarios del este de África e incluso de la península arábiga o Nubia. Sin embargo, quizá sea más consecuente ver su cuna, al igual que la de otros pueblos negroides, entre el Chad y el Alto Egipto, de donde pudieron llegar con el alba de la metalurgia.
La tradición oral yoruba dice que Dios descolgó mediante una cadena, desde el cielo hasta Ile-Ife a Odudua, el antepasado del pueblo yoruba, trayen- do con él un gallo, un trozo de tierra y una semilla en la palma de la mano. La tierra cayó en el agua, pero el gallo la rescató para convertirla en el territorio yoruba y de la semilla creció un árbol con seis ramas que representan los seis primeros reinos yoruba: Owu, Sabe, Benin, Ile, Ketú y Oyo. De ellos solo Ketou (pág. 163) está en territorio beninés, el resto pertenecen a la vecina Nigeria.
Actualmente, a pesar de que muchos yoruba han adoptado la fe islámica o cristiana, la cultura tradi- cional sigue en buen estado de salud. En los reinos de Saketé, Pobé y Ketou se detiene el tráfico, y las mujeres no pueden salir de sus casas mientras el
«fetiche protector» del pueblo sale durante varios días en agosto. Los ritos de iniciación también si- guen marcando la vida de la mayoría de los yoruba.
Un yoruba no se respeta como adulto hasta que no ha pasado por los, a menudo traumáticos, ritos de iniciación, cuando el maestro (sacerdote animista) le muestra cómo comportarse en sociedad.
Ritos de iniciación
En las sociedades occidentales –como la nuestra–, el ritual iniciático pervive como parte del protocolo de las sectas, sociedades secretas y en las bandas juveniles urbanas.
También pueden reconocerse trazas del proceso iniciático en otros muchos fenómenos: por ejemplo, el servicio militar se ha concebido en muchos momen- tos como rito de paso de la condición infantil a la adulta. El quinto (iniciando) es raptado de su comunidad, se le transfiere a un nuevo espacio donde se le ins- truye y pone a prueba y regresa a su familia convertido en una persona distinta.
Vendedora en piragua en el lago Nokué (foto del autor) La sierra de Atacora durante la época de lluvias (foto del autor)
Bellos tatuajes en dos abuelas holi cerca de Onigboló (foto del autor) Camino rojizo en las colina de Agonlín (foto de Conchita)
Etnias / 33 Lecturas parecidas pueden hacerse de las novatadas, así como de los exá- menes y pruebas similares (la realización de una tesis doctoral, por ejemplo).
En el caso de estas últimas, el título adquirido equivale simbólicamente a la vie- ja marca que singulariza a los iniciados y les permite hacer valer sus derechos.
Pueblo gun o goun. Zona: Porto Novo y alrededores. Población aproximada: 320.000 personas. La región donde se levanta hoy la capital de la República de Benín estaba poblada por una tribu yoruba-nagó. En el siglo xvii, el rey fon Te-Agbanlin, originario de Allada, conquista la tribu local y funda el Reino de Hogbonu, que será rebautizado con el nombre de Porto Novo por los portugueses, en el siglo xviii. La mezcla entre los autóctonos yoruba-nagó y los invasores fon dará forma al grupo cultural gun, pueblo que combina la actividad comercial con la agricultura.
Pueblo holi o ije. Zona: alrededores de Onigboló (al norte de Porto Novo). Población aproximada:
50.000 personas. Al norte de Porto Novo, pasada la ciudad de Pobé, y al sur de Ketou, encontramos a uno de los pueblos más interesantes y desco- nocidos de Benín. Se trata del pueblo holi, empa- rentado con sus vecinos yoruba, pero con una cul- tura única que ha sobrevivido hasta nuestros días.
Su centro económico es Onigboló (pág. 160), donde acuden a vender sus productos al mercado semanal
y a buscar trabajos esporádicos alrededor de la industria cemente- ra. Los holi se distinguen de los demás pueblos de Benín por sus escarificaciones faciales (de gran belleza y complejidad) y por ser el último pueblo antropófago de esta zona de África. El canibalis- mo ritual ha durado hasta finales del siglo xx, concretamente hasta 1984, cuando esta práctica fue abolida por el gobierno y grupos misioneros, que siguen operando en esta remota región de Benín, fronteriza con Nigeria.
Pueblo fon-agonlín. Zona: región de Gbanamé (Colinas de Agon- lín). Población aproximada: 15.000 personas. Hay muy pocos estu- dios etnográficos sobre este subgrupo fon que habita la región de las colinas de Agonlín. A pesar de hablar un dialecto fon, los pue- blos de Agonlín practican muchas ceremonias de origen yoruba.
Por ejemplo, en el pueblo de Sowé se organizan danzas gueledé y egungún, propias de la tradición yoruba y no de la fon. Durante los bailes místicos, los coros acompañan a los iniciados con cánticos en lengua yoruba. Al preguntar su significado, muchos de ellos aseguran ¡no entender lo que están cantando! Vendría a ser como el latín en las misas de hace décadas, donde la gente rezaba y cantaba en la lengua de los romanos pero ignoraba el significado de las plegarias. Otra particularidad del pueblo fon-agonlín es su voluntad de preservar sus tradiciones. Mientras que los grupos fon