Lectura 2. Dioses creadores y mitos cosmogónicos
DIOSES CREADORES Y MITOS COSMOGÓNICOS
El panteón mexicano puede describirse en relación con las ideas acerca de la creación del mundo y de su forma. Los mitos cosmogónicos nombran a los dioses principales en su papel de creadores o creados, y mencionan su residencia y sus actividades, dando por lo tanto, la base para una clasificación de las numerosas deidades según los propios conceptos de los antiguos mexicanos. Desgraciadamente, los mitos cosmogónicos conservados son pocos. Lo que existe es suficiente para ver que aunque casi todos los datos provienen de la zona del Valle de México y de Puebla, había un buen número de diferencias que no es posible armonizar en una versión unificada. Indudablemente distintos grupos étnicos tenían versiones diferentes de varios mitos, si bien los rasgos generales eran comunes a todos ellos.
El punto de arranque en la mitología era una pareja de dioses creadores que residían en el cielo superior, o treceno cielo, de cuyo principio y creación no se sabía nada. Su cielo se llamaba el Omeyocan, el "Lugar del Dos". Esta pareja tuvo o creo cuatro hijos. El cuarto y más pequeño fue Huitzilopochtli, "Zurdo Colibrí", dios patrón de" los mexicanos. Estos cuatro dioses se cuentan entre los de forma más compleja en todo el panteón mexicano. En formas derivadas aparecen también en leyendas históricas y son caudillos guerreros o patrones de los pueblos más importantes. Además' de ser un importante dios creador, era el patrón de los guerreros jóvenes, y como taI se le daban los nombres de Yaotl, "Guerrero" y Telpochtli, "El Joven". En las leyendas históricas aparece como uno de los causantes de la caída de Tula y más tarde era el patrón de los de Tetzcoco. Con el nombre de Tezcatlipoca el Rojo se le menciona como patrón de uno de los grupos más importantes de Chalco, los nonoalcas tlacochcalcas. Se le identifica también con el dios Mixcoatl o Camaxtli, patrón de los chichimecas del sureste del Valle de México y más especialmente de los tlaxcaltecas y huexotzincas. Una, el dios creador mencionado y otra el Viento (Ehecatl), de nombre calendárico Chicnahui Ehecatl "9 Viento". Huitzilopochtli en el mito de la creación; recibe el nombre de Omiteuctli, "Señor Hueso", y
Maquizcoatl, "Serpiente de Dos Cabezas". Según el mito nació en Coatepec cerca de Tula.
La creación del resto del mundo y de los demás dioses fue, obra de estos cuatro, si bien a veces se dice que comisionaron a dos de ellos, Quetzalcóatl y Huitzilopochtli, y en otras ocasiones se menciona también a la pareja suprema. Crearon una serie de nueve o trece cielos y una serie de nueve inframundos; la tierra se suele mencionar como el primero de los cielos o de los inframundos. Crearon también los dioses o seres que rigen en cada nivel y, según una versión, todo "fue hecho y criado sin que en ello pongan cuenta de año sino que fue junto y sin diferencia de tiempo". Crearon, además, los distintos cielos por debajo del treceno y sobre esto hay versiones distintas. Unas dicen que había trece cielos, otras que nueve y hay desacuerdo acerca de su naturaleza y de los seres que habitaban en cada uno. Crearon el fuego, cuyo nombre como dios es Xiuhteuctli, "Señor del Año" o "Señor Turquesa". El fuego se concebía a veces como perteneciente a la región celeste. Hay un cielo llamado Ilhuicac Mamalhuazocan, "Cielo del Taladrafuegos", nombre de una constelación; y en el cielo existían las xiuhcoatl o culebras dé fuego. Pero el fuego reside además en el centro de la tierra en Tlalxicco, "Ombligo de la Tierra". Del fuego, los dioses hicieron un medio sol, "el cual, por no ser entero, no relumbraba mucho sino poco".
Otro de los cielos es el Tlalocan, el lugar de los dioses del agua, para regir a los cuales crearon a Tlaloc, el dios de la lluvia y a su mujer Chalchiuhtlicue, "Naguas de Jade", diosa del agua. Los dioses crearon también el primer hombre y la primera mujer, llamados Cipactonal, "Día del Cipactli", y Oxomoco, nombre sin traducción, probablemente de origen no náhuatl. Igualmente le dieron a ella granos de maíz para usar en las adivinanzas, y además crearon el calendario. Del primer hombre y la primera mujer nació un hijo Piltzintecuhtli, "Señor Niño", y para que se pudiera casar, los dioses crearon, con los cabellos de la diosa suprema, una mujer, Xochiquetzal, "Quetzal Flor", nombre que se aplica tanto a esta mujer de Piltzintecuhtli, como, a veces, a la diosa creadora.
Viendo que el medio sol que habían creado alumbraba poco, los dioses decidieron crear otro para que alumbrase toda la tierra. Una de las versiones más completas cuenta que Tezcatlipoca se hizo Sol y los dioses crearon a los quinametin o gigantes, tan grandes y de tantas fuerzas que arrancaban árboles con las manos y comían bellotas. A estos gigantes se atribuye en algunos mitos la construcción de algunos lugares arqueológicos como Teotihuacan o la pirámide de Cholula. Le vino el fin cuando Tezcatlipoca, en forma de tigre, lo derrumbó de un zarpazo. Se levantó un vendaval que destruyó a todos los hombres, menos algunos que se convirtieron en monos. El próximo sol fue Tlaloc, dios de la lluvia, en cuyo tiempo los hombres comían la semilla de una planta acuática el acicintli, "maíz del agua". Acabó esta era cuando Quetzalcóatl hizo llover fuego del cielo en un día 4: lluvia. Los hombres de esta era se convirtieron en pájaros. Durante esta era vivieron hombres que se alimentaban de teocentli, "maíz divino", un maíz silvestre. Después de la caída del cielo los cuatro dioses creadores decidieron hacer cuatro caminos por el centro de la tierra para entrar por ellos y alzar de nuevo el cielo. Para que los ayudasen crearon cuatro seres, y Tezcatlipoca y Quetzalcóatl se hicieron árboles para ayudar a levantar y sostener el cielo.
Algunos hombres se salvaron del diluvio embarcándose en una canoa por consejo de Tezcatlipoca. Al acabar el diluvio salieron a tierra y viendo tanto pescado hicieron un fuego para asarlo. Tezcatlipoca castigó al que había hecho fuego sin su permiso convirtiéndolo en perro; es Chantico, "En la Morada", deidad del fuego del hogar. Según otro mito, Mixcoatl, nombre que tomo Tezcatlipoca, creó el fuego usando el mamalhuaztli o taladrafuego. En otro mito el hombre fue creado de nuevo por Quetzalcóatl, quien bajo a los infiernos por los huesos del hombre. Fue preciso molerlos y amasarlos con la sangre que los dioses ofrecieron de su cuerpo para dar nueva forma al hombre. Hay también varios mitos sobre la creación o hallazgo del maíz. En otro mito el dios del maíz Cinteotl nació después del diluvio y era hijo de Piltzintecuhtli, hijo de los primeros hombres, y de su mujer Xochiquetzal.
El mundo estaba entonces alumbrado únicamente por los fuegos que se hacían y los cuatro dioses acordaron que se hiciese "un sol para que alumbrase la tierra, y éste comiese corazones y bebiese sangre, y para ello hicieron la guerra de donde pudiesen haberse corazones y sangres". La creación del sol y de la luna es probablemente el más conocido de todos los mitos del México antiguo. Según la versión de Sahagún, la más extensa, se juntaron todos los dioses en Teotihuacan y pidieron candidatos que aspiraran a convertirse en sol. Sólo se presentó el dios Tecciztecatl, "El del Lugar del Caracol Marino", y para tener otro candidato escogieron los dioses a Nanahuatzin, "El Buboso". Como preparación para la ceremonia encendieron un gran fuego y los candidatos pasaron cuatro días de ayuno y ofrendas. Para cada uno de los ofrendantes edificaron "una torre como monte", las pirámides de Teotihuacan. El primer turno le tocó a Tecciztecatl, a quien los dioses ordenaron arrojarse al fuego. Cuatro veces lo intentó sin atreverse a dar el salto, y los dioses hablaron entonces a Nanahuatzin, quien cerrando los ojos se lanzó al fuego. Viéndolo, Tecciztecatl se decidió por fin y se arrojó también al fuego. La menor luz de la luna se explica porque uno de los dioses le dio con un conejo en la cara ofuscándole el resplandor. Según otras versiones, se debe a que cayó en el fuego cuando ya estaba medio consumido, y por eso adquirió la luz cenicienta. Un detalle importante que añade otra versión es que el dios que se convirtió en sol era hijo de QuetzaIcoatI y el dios luna era hijo de Tlaloc y de ChalchiuhtIicue. Hay también varias historias sobre el momento de la primera Salida del sol y la manera en que comenzaron a moverse el sol y la luna. Los dioses decidieron morirse para ayudar a salir al sol; los mató EhecatI, "El Viento", quien tuvo que perseguir a uno de ellos, XolotI, "El Paje", dios de las cosas dobles, que se escondió disfrazado de maíz o maguey doble hasta que lo alcanzó a matar cuando se metió en el agua bajo forma de axolotI (ajolote). Había, sin embargo, la creencia de que también había de llegar a un fin en un día 4 movimiento al producirse grandes temblores que lo destruirían y bajarían al mundo las estrellas (tzitzimime) hechas monstruos para devorar a los hombres. Después de la creaci6n del sol histórico hay varias leyendas acerca de dioses que crean nuevos hombres, o tienen descendientes en la
tierra cuyas aventuras se enlazan directamente con los antecedentes históricos de los pueblos y linajes reinantes del momento de la Conquista. En algunos casos un mismo suceso aparece en una tradición como acontecimiento puramente humano, en otra como acción de los dioses.