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(1)

Uso e interpretación del MMPI-2

Uso e interpretación del MMPI-2

en español

en español

DRA. EMILIA LUCIO GÓMEZ-MAQUEO

DRA. EMILIA LUCIO GÓMEZ-MAQUEO

F

Faacu

cult

ltaad

d de

de Psi

Psicol

cologí

ogíaa

UNAM

UNAM

DRA. MARÍA IVONNE LEÓN GUZMÁN

DRA. MARÍA IVONNE LEÓN GUZMÁN

Facultad de Psicología

Facultad de Psicología

UNAM

UNAM

Editora responsable: Editora responsable: Psic. Ma. Magdalena Ramos Tejeda Psic. Ma. Magdalena Ramos Tejeda Editorial El Manual Moderno Editorial El Manual Moderno

 E

 Eddiittoorriiaal l EEl l mmaannuuaal l mmooddeerrnnoo méxico, D.F. - Santafé de Bogotá

(2)
(3)

Contenido

Contenido

Prólogo ix

Prólogo ix

De las autoras

De las autoras .j.j..   xuixui

Agradecimientos xv

Agradecimientos xv

Ca

Ca pípí tutu llo o 1. Eva1. Eva ll uaua cciióón dn de la e la pperersosonnalalididaadd por

por mmededio io dedel l MMMMPP I I y y MMPIMMPI --2 2 11

An

Antetececededentntes es del del ususo o del del MM MM PP I I en en MéMé xixi co co 44 La

La revisión revisión dedel l MM MM PP I I 88

Dif

Difereerencincias as eennttrre e el el MM MM PP I I y y MM MM PP II -- 2 2 1111

Bibliografía 12

Bibliografía 12

Capí

Capí tultul o 2o 2. E. Essttuuddiioos de s de nono rmalrmal ii zaza cici ónón , confía, confía bilbil idaida dd y

y vavalidlidez ez dedel l MMPI-MMPI-2 2 en en MéMé xx ii cco o 1717

Nor

Normas mas para para estudiantes estudiantes 1717

Las

Las nonormrmas as de de la la popo blbl acac iión ón gengeneral eral mexicmexicana ana 2222 Estructura

Estructura factorifactorial al del del instruinstrumenmento to 2828 Estudios

Estudios de de coconfnfíaía bibilili dadad d y y valivali dez dez de de la la pruprueba eba 3535 Desarrollo de la Infrecuencia psiquiátrica

Desarrollo de la Infrecuencia psiquiátrica pa

para ra MéMé xixi co co 3838

Bibliografía 41

Bibliografía 41

Ca

Ca pítpít ulo ulo 3. 3. ApAp liclic acac ión ión y y calificcalific ación ación ddeel l MMPI-2 MMPI-2 4343

Apl

Apl icic acac ióió n n de de la la prpruebueba a 4343

Aspectos éticos en la aplicación e interpretación Aspectos éticos en la aplicación e interpretación

de

del l MMPMMP I-I- 2 2 5050

Mate

Materialriales es dedel l MM MM PP II -- 2 2 5050 Elaboración del perfil y obtención

Elaboración del perfil y obtención de de la la clclave ave en en el el MM MM PP II -- 2 2 5151 Bibliografía 57 Bibliografía 57 V V

(4)

VIO Uso e interpretación del 

VIO Uso e interpretación del  MM MMPI-PI-22 en español  en español    (Contenido)(Contenido)

C

C aapípí tt uull o o 4. 4. IIntnt eerprp rere tt aa ccii óó n n de de lloos s inindidicacadodorres es de de vavalilidedez z 6161

Pu

Pu ntnt uaua cici ón ón No No pupuededo o decir decir (?(?) ) 6262 Escal Escal a a L L 6363 Escal Escal a a F F 6565 Escal Escal a a K K 6868 Nue

Nuevos invos indidicadcadorores de es de validez validez en een el Ml M MM PP II -- 22 :: Fp

Fp, , ININ VARVAR , , ININ VEVE R R 6969

Otro

Otros s ínín didi cece s s de de invalinval idez idez de de la la pruprueba eba 7272 Con

Con figfig uraura cici ón ón de de lalas s esescalcalas as de de valivali dez dez 7272

Si

Si mumu llaacici ón ón en en los los inventarios inventarios de de auautortorrepreportorte e 7777

Bibliografía 85

Bibliografía 85

Capítulo

Capítulo 5.5. EEscscalalas as clcl íínini caca s s 8787

Aspectos generales de la interpretación Aspectos generales de la interpretación

de

de las las escescalaalas s clcl ínín icic as as 8787 Escal

Escal a a 1 1 (Hipocondriasis, (Hipocondriasis, Hs) Hs) 8989 Escala

Escala 2 2 (De(De prepre siósió n, n, D) D) 9191

Escal

Escal a a 3 3 (Histeria (Histeria conversiva, conversiva, HiHi ) ) 9494 Escala

Escala 4 4 (Desv(Desv iaciiaci ón ón psicopsico pátipáti ca, ca, Dp) Dp) 9696 Escal

Escal a a 5 5 (Masculinidad-femineidad, (Masculinidad-femineidad, MfMf ) ) 9898 Es

Escacala la 6 6 (Paranoia, (Paranoia, Pa) Pa) 110011

Esc

Esc alala a 7 7 (Psicasten(Psicastenia, ia, Pt) Pt) 110033 Esc

Esc ala ala 8 8 (Esquizofren(Esquizofren ia, ia, Es) Es) 110055 Escala

Escala 9 9 (Hi(Hi pompom aníaní a, a, Ma) Ma) 110077

Escal

Escal a a 0 0 (In(In trotro veve rsirsi ón ón socialsocial , , IsIs) ) 111100

Bibliografía 114

Bibliografía 114

C

Caappíí tt uull o o 6. 6. EsEscalacalas s de de coconntetennidido o dedel l MMPMMP II--2 2 111199

Aspectos generales de la interpretación Aspectos generales de la interpretación

de

de las las escalas escalas de de contcont enienido do 111199

Escala

Escalas s de de ssííntnt omom aas s interninternos os 112233

Es

Escacalala s s de de tendencitendencias as agresiagresivas vas externas externas 121266 Es

Es caca la la de de autoconautoconcepto cepto negativo negativo 121299 Escal

Escalas as del del árár ea ea de de problemas problemas gengeneralerales es 112929

Caso

Caso ilustilustratirativo vo 113232

Bibliografía 135

Bibliografía 135

C

C aa ppíí tt uu ll o o 7. 7. EsEscalas calas supsuplemlemenentartarias ias 113377

Ansie

Ansie dad dad (A) (A) 113388

Rep

Rep resres ióió n n (R) (R) 114400

Fuer

Fuerza za del del yo yo (Fyo(Fyo) ) 141422

Alcoholismo

Alcoholismo de de MacAndrMacAndrew-Revew-Revisada isada (( AA -- MM AA CC ) ) 114455 Host

Host iliili dad dad reprimida reprimida (H(H R) R) 114466

Domi

(5)

Contenido Contenido77 VII VII

Respons

Responsabilabil idad idad socisoci al al (Rs) (Rs) 114488

Desa

Desajuste juste profprofesiesional onal (Dp(Dpr) r) 141499 Gé

Gé nene ro ro masculinmasculino o (G(G MM ) ) 115500

G

Géénnee rr o o femeninfemenino o (G(G F) F) 115500

Des

Desordorden en de de estest rés rés popo stst rara umum átát ii co co de de KeanKeane e (( EE PP K) K) 115511 Des

Desordorden en de de eses trtr és és popo stst rara umum átát ii co co de de SchSchlenlenger ger (EP(EP S) S) 115522 Pr

Pr eded ii spsp osos ii cici ón ón a a proproblemblemas as con con lalas s adiccionadicciones es (P(P PAPA ) ) 115533 Recon

Reconocimiocimi ento ento de de las las adicciones adicciones (( RR AA ) ) 115533 Des

Des adaada ptapta cióció n n matrmatrimonimonial ial (D(D M) M) 115533 Reacti

Reactivos vos significatsignificativos. ivos. 115544

Cas

Caso o ililustustratrativo ivo 115588

Bibliografía 164

Bibliografía 164

pí ttulul o o 8. 8. TTipipos os de de ccóóddiiggo o 116677

Antece

Antecedentes dentes del del uso uso de de esesta ta estestraterategia gia de de ii ntnt eerprp rere tt acac ii ón ón 116677 C

Cóóddii ggoos s de de dos dos escalaescalas s 117711

Descrip

Descriptores tores de de titipo po de de ccóóddii ggo o de de trtres es escalas escalas 118866 Aspectos adicionales sobre la configuración

Aspectos adicionales sobre la configuración

dd éé ll oo s s perfperfiles iles 118899

Bibliografía 190

Bibliografía 190

C

Caapípí ttuullo o 9. 9. UUso so dedel l MMPIMMPI--2 2 en en la la eevvaalluuaacciióón n dedel l alalcocohoholilismsmo o 11993 3

--Antecedentes 193

Antecedentes 193

Tipo

Tipo s s de de perfperfil il de de los los pacpacienientes tes alal coco hóhó lliiccos os 119944 Escalas

Escalas de de alcohalcoh olisolis mo mo desdesarrarrollaolladadas s en en el el MM MM PP I I 119999 Esca

Escalas las de de abuabuso so de de sustasustancias ncias en en MMéé xx ii cc o o 206206 Puntu

Puntuacioneaciones s de de corcorte te para para la la popo blbl aacciión ón meximexi cancana a 202088 Otros análisis estadísticos con las escalas de abuso

Otros análisis estadísticos con las escalas de abuso de

de sussustantanciacias s en en la la popo blbl aacici ón ón meximexicana cana 209209 Casos

Casos ilustratilustrat ivos ivos 212212

Bibliografía 219

Bibliografía 219

Ca

Ca pípí ttuullo o 1100. . IIntnt eeggrara cciióón n dedel l rrepepororte te dedel l MMMMPIPI -2 -2 222233

Preguntas sugeridas para las interpretaciones Preguntas sugeridas para las interpretaciones

del

del MMMM PIPI -- 2 2 222244

Formatos

Formatos de de entrevistentrevista a 226226

Gu

Gu íí a a parpara a la la elel abab oror acac ii ón ón de de un un infoinforme rme en en el el áreáre a a laboral laboral 237237 El

El ususo o del del rerepoportrte e del del MM MM PP II -- 2 2 en en psicoterapia psicoterapia 250250

Epílogo 263

Epílogo 263

Bibliografía 263

(6)

Prólogo

Prólogo

El

El  libro "Uso e interpretación del MMPI-2 en español", que nos  libro "Uso e interpretación del MMPI-2 en español", que nos ofrecen las doctoras Emilia Lucio Gómez-Maqueo e Ivonne León, ofrecen las doctoras Emilia Lucio Gómez-Maqueo e Ivonne León,

viene a

viene a llenallena r r un un hueco hueco impimportaortante sonte sobrbre la coe la co nn sstt rr ucuc cc ii óó n, n, manmanejoejo

e interpretación de la escala de evaluación de la personalidad sin e interpretación de la escala de evaluación de la personalidad sin duda

duda mámá s us usasada da en el en el munmundo, do, el Mel M MM PP II -- 22 ..

Se trata de un instrumento que ha pasado las pruebas: a) del Se trata de un instrumento que ha pasado las pruebas: a) del tiempo

tiempo y, por tanto, de los avances del conocimiento sobre la psi y, por tanto, de los avances del conocimiento sobre la psi cc olol ogog íí a a humana humana y su y su evev aa ll uaua cc ii ónón , f, fuue elabe elaborado orado en en 191939 39 y se siy se siguguee usando; b) de las

usando; b) de las revisiones, revisiones, en  en 191982 82 lla a pripri mermer aa versión versión de deLL MMP MMP II

fue revisada en forma sustancial, se buscaba modernizar los fue revisada en forma sustancial, se buscaba modernizar los reactivos e

reactivos e iincnc lluiui r r nuenuevas esvas escalacalas para s para evaluar problemas evaluar problemas no incor¬no incor¬ porados en la primera versión, se modificaron alrededor de una porados en la primera versión, se modificaron alrededor de una quinta p

quinta pararte de los reactivote de los reactivos originales pero la s originales pero la pruebprueba coa co nn ssee rr vv ó suó su

es

estrtruuctcturura a básicbásic a a conviconvi rtirti éndoséndos e en ee en el Ml M MM PP II -- 22 ; c) de la; c) de la  cultura,  cultura,

se ha

se ha empleado en empleado en muchos pamuchos pa íí ssees del s del mundo, mundo, en culturas taen culturas tan din dife¬fe¬ rentes a la estadounidense —de donde surge—, como la China en rentes a la estadounidense —de donde surge—, como la China en do

dondnde se use se us ó uó una na tt rara dudu cccc ii ón del ión del insnstrutrumemento nto y en y en la la elel abab oror acac ióió nn de un inventario pro

de un inventario pro pio utpio ut ilil iziz arar on paon parte rte de los reactivos de la vde los reactivos de la verer¬¬ si

si ón orión ori gigi nana l; d) de lal; d) de las gs granrandedes s tratra nsicnsic ioneione s sociales como la s sociales como la revorevo ll ucuc ii ón sexual quón sexual que moe moddiiff ii ccó suó sustanstancialmcialmente ente la forma la forma de concde conceptuareptuar el homosexuali

el homosexuali smo y smo y los rolelos roles de s de gg éé nn ee rr oo , a , a pespesar ar de lade las modifics modific a¬a¬ ciones introd

ciones introd ucidas en ucidas en la la rr eevivi ssiióón n de de 191982 82 es es probablemente probablemente lala escala más controvertida y menos consistente, aún así ha mostra¬ escala más controvertida y menos consistente, aún así ha mostra¬ do utilidad para describir las diferencias de lo que se espera de do utilidad para describir las diferencias de lo que se espera de hombres y mujeres en diferentes culturas.

hombres y mujeres en diferentes culturas. Su co

Su co nn stst rr ucuc cc ii ónón , a partir de c, a partir de condonductauctas obs observservableables en s en didiferferenen¬¬ tes grupos de enfermos y de rescatar lo que los pacientes tenían tes grupos de enfermos y de rescatar lo que los pacientes tenían

 IX  IX

(7)

 X3 Uso e interpretación del MMPI-2 en español (Prólogo)

que decir de sí mismos, trascendiendo así el diagnóstico basado solamente en el dictamen autorizado del especialista, y su validación a partir de mostrar valor predictivo para diferenciar a enfermos y sanos y entre diagnósticos, lo hacen un instrumento poco comprometido con una escala definida y, por tanto, útil para muchas ori entaciones.

A pesar de estas virtudes, también se trata de un instrumento que en manos poco ilustradas resulta peligroso: un usuario poco experimentado en el trabajo clí¬ nico y con pocos antecedentes sobre las limitaciones de la interpretación de los puntajes, en culturas diferentes a la estadounidense y aún dentro de ésta, pueden decidir el futuro de un trabajador sobre bases poco válidas.

La doctora Lucio Gómez-Maqueo entendió el potencial de esta escala y la

necesidad de adaptarla y va li da rl a a M é x i c o , y se impus o el reto de realiza r la in¬ vestigación necesaria para superar los problemas de validez y de desarrollar las normas para su interpretación.

El texto que nos ofrece la doctora L u c i o en c ol a bo r a c i ón co n una de sus alu m-nas, Ivonne Le ó n, previene este mal uso. Junto con el Ma nu a l public ado por el la en

1995 se rá n una herramienta invaluable para la adecuada a pl i ca c i ón , ca li fi ca ci ón e interpretación.

El li bro recoge la i nv es ti ga ci ón realizada en Mé xi c o por la autora del texto y de diferentes investigadores, entre ell os, los doctores A m a d a Am p u d i a , Isabel Reyes,

Roberto Navarro, Ofelia Rivera, Ignacio Núñez, por mencionar sólo a algunos y de

mú l t i pl es tesis sobre el tema, la ma yo r í a de ellas realizadas bajo la di re cc ió n de la

doctora Lucio.

Ofrece, en su primer ca pí tu lo , un paseo por la historia del M M P I , desde su concepción hasta la elaboración de su segunda versión. En el segundo capítulo incluye los estudios sobre la nor mal iz ac ió n, la confiabilidad y validez del M M P I - 2 en Méx ico . Su apli caci ón y cal ificaci ón son objeto del tercer ca pí tul o; la interpre tación de los indicadores de validez del perfil se abordan en un capítulo completo. La calificación actuarial mediante códigos es también considerada en un capítulo

espec ial, ofreciendo al aplicador una pos ib il id ad adic ion al para cal ificar e interpre¬

tar la combinación de calificaciones.

El texto aborda las características e interpretación de lasAscalas clínicas, las

escalas de contenido y las escalas suplementarias en respecti vos ca pí t u l os , el terce¬

ro de éstos permite al lector tomar la decisión de incluir en su diagnóstico y reporte

las escalas adicionales, de acuerdo con las necesidades del caso.

La s autoras ofrecen un ca pí tu lo completo para el an ál is is de un probl ema singu

lar, el alco holi smo, en el que describen los resultados de una in ve st ig ac ió n realizada

en M é x i c o usando una de las escalas suplementarias. Ilustran as í los posibles usos de escalas como é sta para profundizar en el estudio de los temas posibles a evaluar.

Concluy en el libro con un cap ítul o sobre la integr aci ón del reporte del M M P I

-2 y la r e t r oa l i me nt a c i ón a la persona que responde en inventario. Pone especial cui dado en alertar a los lectores sobre los aspectos ét i c os de su uso y el cuidado que debe observarse en su in t e r pr e t a c i ón y reporte, especialmente cuando el resultado se usa com o base para la sel e c c i ón de personal .

(8)

 Prólogo O XI

Los capítulos se ilustran con resultados de diferentes estudios pertinentes a cada tema abordado, provenientes tanto de la literatura internacional como de los resultados de in ve st ig ac ió n realizados en M é x i c o , poniendo especial cuidado en ofrecer al lector la evidencia existente sobre los alcances y las limitaciones en la in te rp r et ac ió n de resultados cuando se trata de po bl a ci ón mexica na. El aplicador que sig a con cuid ado las recomendaciones de las autoras es t a r á en posib ili dades de hacer un uso exitoso de la prueba.

Se r á sin duda un texto obligado de ps i c ól og o s dedicados a la cl ín ic a, a la edu¬ cación y al área laboralAtara alumnos, maestros e investigadores que ven en el

MMPI-2 un instrumento útil para el diagnóstico clínico y la evaluación de las ca racterísticas de la personalidad.

 DRA. MARÍA ELENA MEDINA-MORA

Jefe del Departamento de Investigaciones Psicosociales

del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Mi em br o del Panel de Expertos Asesores de la O M S , de la Academia Mexicana de Ciencias y de la Academia Nacional de Medicina

(9)

De las autoras

D r a . Emilia Lucio Góme z-M aqu eo

La Dr a. L u c i o es profesor de tiempo completo del Posgrado de la Fac ul  tad de Ps i co l og ía ; su experien cia profesional cubre diversas ár ea s como ev al ua ci ón de la personalidad y tratamiento a ni ñ o s , adolescentes y adul¬ tos. Ha obtenido los tí tu lo s de Licenci atur a, Mae s tr í a y Doctorado en

Psicología  en la  U N A M  y tiene estudios de  especialización en  Psico aná lisis . Fue estudiante especial en la Maes tr ía en Psic olo gía en la U n i 

versidad de Queens en Ontario Canadá.

Ha realizado in ve st ig ac ió n dentro del área de Ad ap ta ci ón y Estanda ri zac ió n de pruebas psi co ló gi ca s, así como en el campo de ev al ua ci ón de tratamientos psi co te ra pé ut ic os . Ha impartido t am bi én numerosos cursos y conferencias de act ua li za ci ón . Entre sus publicacion es se cuen¬ tan el Manua l para la apl ic aci ón y calif icac ión del Inventario Mul ti fás ico de la Personalidad-2 y el Ma nu al para la apl ic ac ió n y cali fi cac ió n del

M M P I - A e n s u v e r si ó n e n e s p a ñ o l .

Es autora de los libros Psicodiagnóstico clínico del niño e Integración

de estudios psicológicos. Algunos de sus trabajos han sido publicados en el extranjero, como algunos ca pí tu lo s en lib ros. Ta mb i é n es autora de diversos trabajos presentados en congresos nacionales e internaciona¬ les. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores y ha coordinado diversos estudios en el áre a cl ín ic a.

(10)

 XIV • Uso e interpretación del MMPI-2 en español (De las autoras)

Dra. María  Ivonne León Guzmán

Ivonne León es doctora en Psi co lo gí a por la Univers idad Naci ona l Au t ón om a de México, profesora de la Universidad de las Américas. Ha participado en diversos congresos internacionales y colaborado en publicaciones en revistas especializa¬ das nacionales e internacionales, como Revista de Psicopatología, Salud Mental, Journal of Cl i n i c a l Psychology. Es colaboradora en la inve st ig aci ón acerca de la

adaptación y estandarización del Inventario Multifásico de la Personalidad de

Minnesota 2 y del Inventario Multifásico de la Personalidad de Minnesota para Adolescentes. Posee experiencia en la ev al ua ci ón de la personalidad a ni ve l clí ni co y de selección de personal.

(11)

Agradecimientos

L a s  autoras queremos agradecer el apoyo brindado por algunas perso¬ nas e instituciones, sin el cual no se hubieran logrado los resultados de

in ves ti gac ión que se presentan en esta obra. En especial el C O N A C Y T , la Divisió n de Posgrado de la Facultad de Psicología de la U N A M , al Dr. Juan José Sánch ez Sosa, la Dra. M a . Elena Medina -Mora , al Dr .

James N. Butcher, Dr. Yoseff S. Ben-Porath, y al Dr. John R. Graham. Asimismo, agradecemos la colaboración de algunas instituciones para poder llevar a cabo la recolección de los datos, como el Centro de Ay ud a al Al c oh ó l i co y sus Familiares del Instituto Na ci on al de Psiquia¬ tr ía Ram ó n de la Fuente, Centro De r ma t o l óg i c o Pascua, Centros de Re¬

ad apt aci ón Soc ia l, Sistema de Transporte Cole cti vo Metro, Univer sidad

Au tó no ma de Tabasco, Universidad Au tó no ma de Yucatán, Hospital Fray

Bernardino Alvarez y todas aquellas otras que permitieron el acceso a poblaciones que forman parte de la muestra normativa general.

No podemos dejar de  mencionar la  decidida participación en las investigaciones que se  reportan en este trabajo, de  maestros y alumnos de  la Facultad de  Psicología, como la Mtra. Consuelo Duran, Mtro. Luis Mo nz ón , Dra. Amada Ampu dia, M tr a. Blanca Barcelata, Mtr a. Lourdes Gallegos, Mtra. María Cristina Heredia, Mtra. Georgina Loza, así como

aquellos otros alumnos cuyos resultados de  tesis se  presentan en  esta obra o que han colaborado en  los diversos proyectos de  investigación que condujeron a la publicación de este libro.

(12)

 XVI O Uso e interpretación del MMPI-2 en español  Agradecimientos)

Queremos reconocer, también, la colaboración de la Mtra. Bertha Gómez-Maqueo, cuyo trabajo profesional no es del área de la Psicología, pero que sin su apoyo los resultados de este proyecto no hubieran podido concretarse. Lo mismo en el caso de la L i c . Magdalena Ramos, editora en psi co lo gí a de Manua l Moderno, cuyo interés en la publicación de esta obra es invaluable.

Finalmente, agradecemos el apoyo y aliento incondicional que nos brindaron nuestros familiares y amigos, así como su paciencia por las horas de atención no brindadas por estar dedicadas a este libro.

(13)

Evaluación de la personalidad

por medio del MMPI y MMPI-2

En  la actualidad existe un gran interés por evaluar diferentes as¬ pectos de los individuos. La necesidad de demostrar la eficacia de los tratamientos psicológicos que se proporcionan a las personas es una de las razones que ha contribuido a un incremento en el desarrollo y va li da ci ón de instrumentos.

Una prueba psicológica puede definirse como una serie de reac¬ tivos que miden características de los seres humanos que determi¬ nan su conducta (Kap la n y Sacuzzo, 1997). Dado que existen mu¬ chos tipos de conductas, existen también muchos tipos de pruebas ps i co l óg ic as : de habilidades, de aptitudes, de intereses, de inteli¬ gencia, de personalidad, entre otras.

Un poco antes de la Segunda Guerra Mundial, las pruebas de la personalidad empezaron a experimentar un auge importante. Mientra s que las pruebas de inteligencia pr et en dí an medir habili ¬ dades o potencial, las pruebas de la personalidad intentaban medir características estables o rasgos. Los rasgos pueden ser definidos como disposiciones relativamente estables y duraderas, como ten¬ dencias a actuar, a pensar o a sentir que distinguen a una persona de otra. Las primeras pruebas de personalidad que se construyeron

fueron de papel y lápiz, ya fuera de selección múltiple o de elec¬

ción forzada de falso-verdadero y, dado que estas pruebas tienen una estructura definida, son conocidas como pruebas objetivas estructuradas de personalidad.

Las pruebas estructuradas de la personalidad pretenden eva¬ luar rasgos de personalidad, tipos de personalidad, estados de la personalidad y otros aspectos como la autoestima. De éstas, los inventarios de la personalidad son las más populares puesto que

(14)

 2 O Uso e interpretación delMMPl-2 en español (Capítulo I)

permiten evaluar diferentes aspectos de las diferentes facetas de un individuo y la. relaciónxualitativa de sus diversos rasgos. Una de las pruebas estructuradas de la personalidad mas ampliamente uti liz ada es el Inventario Mu lt if ás ic o de la Perso¬

nalidad Minnesota (MMPI).

De acuerdo con Butcher y Wil l i a ms (1992), en 1939 Starke Hathaway y J. C.

McKinley (1940), guiados por la simple frustración en su práctica clínica cotidia

na, empezaron a investigar acerca de instrumentos útiles para trabajar con sus_pa-cientes lo que. con el tiempo, re su lt ó en la pub li ca ci ón del M M P I (Hathaway, 1965). Dic hos autores desarrollaron el M M P I como una ayuda en la tarea cotidiana de evaluar y diagnosticar a pacientes con trastornos mentales en los hospitales de la Universidad de Minnesota. Los inventarios —supuestamente objetivos— que se util izaba n en esa é po c a estaban demasiado sujetos a te or ía s ps i co l ó gi ca s de la es¬ tructura de la personalidad y se habían desarrollado con estudiantes universitarios, o medían variables no relacionadas con la psicopatología; por lo que resultaban poco úti le s para el trabajo de Hathaway en el se rvi cio ps i qu iá tr ic o para adultos.

A pesar de sus orí ge ne s en un sencillo servicio ps iq ui át ri co en Minneso ta, el

M M P I ll egó a ser el inventario de personalidad objetivo más ampliamente uti li za

do e investigado en el mundo (L ub in , el al.,  1984; Lubin, el ai. 1985; Pi ot ro wsk i y Lu b i n , 1990). Al poco tiempo de haberse desarrollado, su uso se ex t e nd i ó m á s all á

de los hospitales de la Universidad de Minnesota a clí ni ca s psi qu iá tr ic as y hospita

les de todo E U A em p l e á n d o s e con pacientes en diversos escenarios: medi cina ge¬ neral, con estudiantes, adolescentes internos de correccionales, personas en unida¬ des de tratamiento por problemas de drogadicción y alcoholismo, e incluso en la ev al ua ci ón de personal militar. Se apl ic ó ta mb ié n en escenarios laborales con indi¬ viduos que aspiraban a algún puesto específico, a mayores responsabilidades o a actividades estresantes como las de piloto aviador, oficial de policía u operador de

plantas de ener gía nuclear. El M M P I llegó a ser ta mbi én la medida de psicop atol ogí a

má s ampliamente usada en estudios psi co ló gi co s y ps iq ui át ri co s, as í como en in¬ vestigaciones m éd ic as .

A fines del decenio de 1940-49 e i ni ci o del de 1950-59, el M M P I cr u zó los límites nacionales estadounidenses. Las primeras traducciones del inventario se desarrollaron en Italia, Al em ania y Puerto R i c o (Butcher, 1985) y en 1976 se dispo ní a ya de má s de 50 traducciones a lenguas extranjeras (Butcher y Pan che ri, 1976). Cheung (1985) y Cheung y Song (1989), en su trabajo sobre la versión china del M M P I , describieron las ventajas de usar el M M P I en lugares como Hong Ko ng o Beijing, donde existían pocos instrumentos chinos estandarizados para ayudar a los ps i có l og os cl ín ic os en su labor profesional, argumentando que qu iz á re su lt ar ía menos costoso adaptar un instrumento que desarrollar uno nuevo cuando los recur¬ sos, tanto profesionales como monetarios, eran restringidos.

La ad op ci ón y ad ap ta ci ón de un instrumento bien fundamentado como el M M P I , fue posible por la existencia de trabajos teóricos anteriores e investigaciones sobre las propiedades p s i c o mé t r i c as de la prueba. Dad o que otras traducciones del M M P I ha bí an pasado el escrutinio me t o d o l ó g i c o transcultural (Butcher y Pancheri , 1976),

(15)

 Evaluación de la personalidad... O 3

m á s eficiente que la co ns t r uc c i ón de huevos instrumentos nacionales. En algunos otros lugares se encontró lo mismo que en China, por lo que actualmente se cono

cen más de 140 traducciones del M M P I en 46 pa ís es . A un en Ch ina , donde se

cuenta ahora con un instrumento de m ed i c i ón de la personalidad propio (Cheun g, et ai, 1996), se tomaron reactivos del M M P I como parte del mis mo.

Tales antecedentes llevan lógicamente a formular la pregunta ¿a qué se debe el

éx it o notorio y la permanencia del M M P I ?

Una de las respuestas obvias es que el M M P I provee de una téc ni ca útil y práctica en la evaluación de individuos que reportan problemas y síntomas de en¬

fermedad mental. Probablemente t a mb i é n, el gran nú m e r o de investigaciones que documentan la val id ez y con fi abi li dad del M M P I es un elemento importante para

su éxi to . Debido a que la prueba suministra in for mac ión útil en la pr ed ic ci ón de

problemas y conductas de las personas de manera eficiente y relativamente poco

costosa, los cl ín ic os desean cooperar en proyectos de inv es ti ga ci ón con el M M P I :

de hecho, frecuentemente contribuyen a la literatura sobre investigaciones con este instrumento.

Starke Hathaway (1965) e nu me r ó varias car ac te rí st ic as estructurales del M M P I que, desde su punto de vista, agregadas a su validez, habían influido en su popula¬ ridad como los dispositivos para detectar algún tipo de respuestas indeseables o invalidadas, la detección de puntajes poco confiables debidos a problemas de lec¬ tura, el uso de lenguaje simple, la sencillez de sus procedimientos de administra¬

ción y calificación y. finalmente, la familiaridad clínica general con las variables

de los perfiles. De hecho, en la actualidad se piensa que una de las mayores virtu¬ des del M M P I es contar con las escalas de val id ez , mismas que hacen posible evaluar la credibilidad del autorreporte de una persona.

Otras cualidades contribuyeron al prestigio del M M P I como un instrumento

valioso de evaluación psicológica; por ejemplo, el hecho de que proveía evaluacio¬

nes confiables (es decir, que los puntajes resultaban ser consistentes a través de diferentes aplicaciones). Otra característica importante era que los puntajes de una persona en una escala del M M P I p od í an interpretarse dentro de un marco normati¬ vo, es decir, el in di vi duo en c o ns i de r a c i ón po d í a ser comparado con otras personas para determinar si sus puntajes eran bajos o altos, extremos comparados con las normas o si estaban dentro del patrón de un grupo conocido —como aquellos con trastornos depresivos o esquizofrénicos, normas con las que la mayoría de los inventarios de la época no contaban.

El M M P I tuvo t a mb i én una ac ep ta ci ón importante dentro de la perspectiva del

estudio transcultural de la ps i c op at ol og í a , dado que el estudiar con s ól o un grupo de criterios las alteraciones que se presentan en diferentes culturas, contribuyó a confirmar que hay alteraciones mayores —com o la de pr es i ón y la esquizofr enia— que se presentan universalmente. aunque la cultura influye en la tasa, las manifes¬ taciones y el desarrollo de los de só r de n e s mentales. En lo que se refiere a investiga ci ón transcultural acerca de la ps ic op at ol og í a. en un pr inc ipi o, és ta estuvo basada en pruebas proyectivas, pero más adelante aumentó el interés por investigar con pruebas objetivas de personalidad. La investigación transcultural con pruebas de

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 4 O Uso e interpretación del MMPI-2 en español (Capítulo I)

personalidad ha demostrado que las pruebas de papel y láp iz, como el M M P I , pue¬ den proporcionar datos importantes si el contenido de los reactivos y los constructos medidos son apropiados o relevantes para la cultura estudiada. Lo s inventarios M M P I y M M P I - 2 son út iles , entre otras cosas, porque son de autorreporte y en la evalua¬ ción clínica de problemas es importante incorporar el punto de vista de la persona acerca de la ev al ua ci ón de su personalidad y sí n t o ma s (Butcher, 1996).

ANTECEDENTES DEL USO DEL MMPI EN MEXICO

Al final del decenio de 1960-69, cuando los investigadores en E U A ya criticaban la

versió n original del inventario, el Dr. Rafael Núñe z publi có el M M P I en español

para la po bl ac ió n mexicana. El Dr. N úñ e z co ns tr uy ó esta ve rs ió n a partir de una primera versión de las frases del inventario realizada en Cuba por los doctores A.

Bernal y E. Fernández. El Dr. Abelardo Mena, egresado de la Universidad de Yucatán también colaboró con el Dr. Núñez para desarrollar la versión en español. Al mis¬

mo tiempo que la popularidad del instrumento aumentaba, los profesionales seña¬ laron también que había serios problemas lingüísticos y deficiencias culturales en la traducción mexicana, lo que produjo distorsiones y problemas en su interpreta¬

ción. Si n embargo, el M M P I contin uó util izánd ose en la práct ica clínica y laboral

pues no se consideraba que existiera otro instrumento que pudiera sustituirlo, pues¬

to que el M M P I proporcionaba una in for ma ci ón integral y mult ifa cét ica sobre la

persona, por lo que co ns t it uí a una herramienta val ios a para el clí ni co y t a mb i én en el campo educativo y para la sel ec ci ón de personal. Da do que si st em át ic am en te se usaron las normas estadounidenses para la e va l u ac i ó n e in t er pr et ac ió n del inventa¬ rio, por lo general los estudios efectuados en México mostraron que los mexicanos puntuaban significativamente m á s alto que los estadounidenses en las escalas 2 (D )

y 8 (Es) (Navarro 1971, Nú ñe z, 1987; River a y Amp ud ia , 1976; Riv er a 1991). La s

estudiantes mexicanas universitarias obtenían puntuaciones elevadas en la escala

de Masculinidad-femineidad (5) (Avila, et ai, 1970; Casabal, C. y Wengerman, A.

1974; Am pu di a, et al. 1977; Lu c i o y Labast ida, 1993), y las muestras normales

frecuentemente produjeron índices psicopatológicos en las escalas clínicas (Ampudia,  etal.,  1977; Cá rden as 1987; Lu cio 1976; Navarro 1971; Nú ñez 1987).

Debido a que el psicólogo clínico experimentado sabía que estas elevaciones no eran realmente exactas interpretaba la prueba haciendo una corrección automᬠtica a tales puntuaciones. Si n embargo, quienes ten ían poca experi enci a o tomaban rígidamente las puntuaciones, tomaron decisiones equivocadas con respecto a las personas que valoraron. Al gu no s estudios, inc lus o, in dicaban marcados ín di ce s de psicopatología en las poblaciones normalesmexicanas ( Ampudia, et al.,  1977, Cá rd en as , 1987; Lu ci o, 1976, Navarro, 1971; Nú ñe z, 1987).

El Dr . Nú ñ e z obtuvo algunas normas locales pero no de la po bl ac i ón ler al. A d e m á s estas normas no se obtuvieron siguiendo una me t od o l og í a lo SL 

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ente- Evaluación  de la personalidad... O 5 \

mente estricta ya que, por ejemplo, las personas no contestaron en forma anónima como en E U A , por lo que no fue posible utilizarlas si st em át ic am en te con los diver¬ sos tipos de grupos de la po bl ac i ón mexicana. En el Departamento de Ps iq ui at rí a y

Salud Mental  de la  Facultad de  Medicina  de la U N A M se  desarrollaron normas

para la población de estudiantes, pero se usaban sólo para investigación comparati¬ va entre diversos grupos y no al evaluar individualmente a las personas.

Algunas de las dificultades para obtener normas se deben a la falta de apoyo, tanto financiero como de las instituciones, para investigar con instrumentos de eva¬ luación clínica; existen casos en donde algunas instituciones a cambio de facilitar el acceso a algunas personas que puedan contestar el inventario solicitan los resul¬ tados de las pruebas, lo cual modifica los datos obtenidos, pues la única forma de estar seguros que el participante contestará de manera espontánea —y, por tanto, sin simular— es que pueda contestar si n que los resultados le afecten. P or otra parte, también hubo investigaciones valiosas que nunca se publicaron, lo que difi¬ culta evaluar cuidadosamente la validez y confiabilidad del inventario original en la po bl ac i ón mexicana. Ex is te, por ejemplo, una in ve st ig ac ió n sobre estudiantes de preparatoria en la que se obtuvieron normas amplias pero que nunca se publicaron ( A v i l a , et al., 1970). Consideramos importante señ al ar que la ma yo r í a de la inves¬ tigación realizada con este instrumento se limitó a tesis de licenciatura, algunas de

las cuales proporcionaron datos valiosos que no pudieron ser conocidos, ni com¬ partidos por los usuarios del inventario en diferentes ámbitos. Los datos de otras tesis, en cambio, resultaron deficientes, dadas las limitaciones señaladas, debido principalmente a falta de los recursos necesarios en México para investigar con instrumentos de evaluación de la personalidad.

Algunas de las limitaciones advertidas con el uso del inventario en la pobla¬ ció n mexicana ta mb ié n se observaron en la po bl ac ió n hispana de E U A . Hol la nd y Ni ch ol s (1964) y Ma c Creary y Pad il la (en Nú ñ e z , 1987) realizaron investigacio¬ nes en estudiantes mexico-estadounidenses en internados, encontrando puntuaciones

significativamente bajas en las escalas de Histeri a (3), De s vi ac i ón ps i co pá ti ca (4), § Mascul ini dad-feminei dad (5) y Paranoia (6), as í como puntuaciones mas elevadas

en la escala L, al igual que las investigaciones realizadas en México.

Aunque el M M P I fue creado por Hathaway con una finalidad bás ic am en te

cl ín ic a, en Mé x i c o su ce di ó lo mismo que en otros lugares del mundo, el inventario í e mp e z ó a utili zarse con objetivos distintos, como sele cc ión de estudiantes y de per¬ » sonal. Es to, aunque por una parte lle vó a un aumento de in fo rm ac ió n acerca de lo I que el instrumento med ía, ta mb ién condujo a abusos en el uso del mismo, pues | e mp e z ó a utilizarse en forma ind iscri minada , aun cuando no fuera adecuado para la población estudiada ya que, por ejemplo, se empleó con personas que no tenían el nivel de comprensión de lectura necesario para proporcionar datos útiles. Además de lo anterior, no era necesario util izar una prueba tan compleja como el M M P I - 2 B para puestos que no imp li caban mayores responsabilidades.

Es importante mencionar también que, dados los problemas lingüísticos que se presentaban con la versión en español del instrumento y la dificultad de lectura que evidenciaba una buena parte de la po bl ac ió n se uti li zó , en la ma y or í a de los casos.

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6 O Uso e interpretación del MMPI-2 en español  ICapítulo I)

solamente una forma corta que incluía 370 reactivos. Lo anterior no permitió inte¬ grar en el trabajo realizado con el instrumento en M é x i c o toda la in ve st ig ac i ón que se hi zo en E U A acerca de las escalas suplementarias que fueron surgiendo a lo largo del tiempo. Esta omisión no permite hacer comparaciones entre algunas es¬ calas suplementarias que resultaron bastante útiles en otros países, como la de Mac An dr ew y la nueva ve r si ón de és ta que existe ahora en la nueva ve rs i ón del instru¬ mento. De bi do a ell o se considera ahora muy importante, toda vez que sea posibl e,

utilizar la versi ón completa del M M P I - 2 , lo que pe rmi tir á establecer con mayor

detalle y fineza la vali dez y conf iab il ida d del instrumento en Mé x i c o . Aunqu e es difí cil combi nar las necesidades pr á ct i ca s con la inv es t ig ac i ón , debe buscarse este objetivo, pues ello nos permitirá tomar decisiones más adecuadas sobre las perso¬ nas a las que se aplica el instrumento ya que, dado que trabajamos con seres huma¬ nos, ni ng ún esfuerzo puede considerarse excesivo. A d e m á s , muchas de las ocasio¬ nes en las que se  omitían los  restantes  reactivos del  M M P I ,  se utilizaban  otras

pruebas que no aportaron una in fo rm ac ió n má s significativa que utiliz ar el Minnesota

en su versión completa.

En el trabajo de adapta ci ón del M M P I - 2 a la po bl ac ió n mexicana se tomaron

en cuenta tanto las recomendaciones con respecto al uso del instrumento, la meto¬ do l og ía utili zada para su co ns tr uc ci ón y re vi si ón , así como la importante base de in ve st ig ac ió n llevada a cabo en E U A y la revi sió n de la literatura publicada en

México acerca del inventario.

CONSTRUCCIÓN DEL INSTRUMENTO

El M M P I se con str uy ó con un enfoque em pí ri co , por medio del cual se pr eten día

obtener grupos de escalas que diferenciaran entre diferentes grupos de pacientes. Este enfoque, que r e qu er í a determinar e m p í r i c a m e n t e reactivos que diferenciaran entre grupos diversos, es muy c o mú n ahora, pero co ns ti tu ía una i nn ov a ci ó n impor¬ tante en la época en que el instrumento fue construido.

Hathaway y M c K i n l e y recopi laron un conjunto amp li o de posibles reactivos (alrededor de 1000). que eran en su mayoría, indicadores de síntomas de trastornos mentales o de otros problemas tratados en su servi cio p si qu i át r i co . No te ní an no¬ ción preconcebida de si un reactivo particular estaba relacionado con el constructo de in te r és —por ejemplo, con la esquizofrenia—. En cam bio, compararon em pí ri ¬ camente las respuestas de los individuos normales con las de los grupos de pacien¬ tes bien clasifi cados, a fin de determinar c uá l es reactivos ser ía n incl uid os en una escala particular. Su enfoque objetivo ha sido referido como "ciego o empi rismo de desecho", ya que se desechaban aquellos reactivos que no diferenciaban entre los diver sos grupos. Sin embargo, algo que a menudo es pasado por alto y que es necesario tener en cuenta, es que Hathaway y Mc K i n l e y tuvieron gran cuidado en

la redacción inicial y la selección final de los reactivos, así como en la elección de

los grupos crite rio, por lo que estos aspectos del procedimient o de co ns t r u c c i ó n del inventario no pueden ser considerados "ciegos".

(19)

 Evaluación de la personalidad ... .17

s

Lo s reactivos se formularon a partir de las historias cl ín i ca s de los pacientes del hospital psiquiátrico de Minnesota, así como de lo que los mismos pacientes decían acerca de sí mismos y de sus síntomas, ya que los autores de la prueba consideraban que desde el punto de vis ta cl í ni c o la mejor manera de saber lo que le sucede a una persona es pr e g u n t á r se l o , aunque ta mb i é n es necesario considerar los

síntomas que los demás observan en ellos. También utilizaron reactivos provenien¬

tes de otras escalas previamente publicadas, que se referían a actitudes personales y sociales, y de algunos libros de texto. Al final tuvi eron un grupo de 1000 reactivos de entre los que seleccionaron 504 que consideraron ser realmente independientes uno del otro.

Lo anterior implic a que Hathaway y M c K i n l e y desarrollaron el M M P I sobre la

base de la validez de reactivos y de escalas, esto es, que requirieron que cada uno de los reactivos fuera asignado a una escala sólo si objetivamente distinguía entre un grupo criteri o (p. ej., pacientes con d e pr e si ó n y la muestra normativa constitui¬ da por visitantes supuestamente saludables de los hospitales de la Universidad de Minnesot a). Dentro de la muestra normativa se in cl uy ó ta mb ié n a personal del hospital como médicos, enfermeras y a grupos de estudiantes universitarios. La muestra clínica estuvo constituida por pacientes que presentaban las patologías mayores, di vi di do s en subgrupos crit erio de acuerdo con el di a g nó st i c o que ha bí an re cib ido ; en los casos en que hubo dudas di ag nó st i c as o que se les as i gn ó má s de un d i a gn ó st i c o , el paciente no era in cl ui do en el estudio. Es importante mencionar que este enfoque está basado en considerar variables categóricas, más que variables continuas en la c o ns t r uc c i ón de la escala, pues un grupo crit erio es el que tiene una patología, mientras que un grupo normal es aquel que no la tiene.

Los autores de la prueba eligieron para el inventario afirmaciones con las que el participante podría estar de acuerdo o en desacuerdo, de manera que se pudieran usar las respuestas "Verdadero" o "Falso". Este enfoque involucró una evidente tarea de au t oa pl i c a c i ó n de manera que el inventario po d í a ser contestado por i nd i  viduos con un niv el a c a dé m i c o no muy elevado (6o grado) y en poco tiempo (gene

ralmente una hora y media) . Hathaway y M c K i n l e y pensaban que los pacientes que

resp ond ían al M M P I a los síntoma s o reactivos similares, tendrían un diagn ós tico

semejante. Por ejemplo, un individuo que marcaba muchos síntomas en relación con la depresión, probablemente se asemejaba más a los grupos de pacientes depri midos que a otros grupos cl ín i co s. As i mi smo , se de bí a considerar como indi viduos con mayores problemas a quienes marcaban m á s s í nt om a s de un tipo particul ar que aquellos que reportaban menos síntomas. Los autores consideraron que el formato de respuesta Falso o Verdadero facilitaba a la persona responder al inventario, lo cual debe tenerse en cuenta considerando que se trataba de un inventario que debía

ser contestado por personas con alteraciones emocionales.

A fin de cuantificar la rel ac ió n entre la cantidad de sí nt om as ps i co ló gi co s y la

sim il it ud del di ag nó st i co , desarrollaron escalas por medio de las cuales los in di vi ¬

duos podrían ser comparados con variables particulares. Un grupo de reactivos contestados en una di r e cc i ón def inida, constituye una escala. As í , las escalas del M M P I fueron concebidas como dimensiones cuantificables que reflejan problemas

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8 O Uso e interpretación del MMPI-2 en español (Capítulo I)

particulares como la de pr e si ón o la hipocondria sis. De acuerdo con Graham (2000) se est ab le ci ó t a mb i é n la vali dez cruzada de cada escala cl ín ic a (p. ej., la escala de

de pr e s i ón ) , para lo cual se ap l i có la escala a nuevos grupos de indivi duos normales, a pacientes con ese di a gn ós t i c o clí ni co y a personas con otros dia gn ós t i co s. Cuando

se encontraban diferencias significativas entre los puntajes del grupo normal, el grupo cl ín ic o esp ec íf ic o y los sujetos de otros grupos clín ico s, la escala se considera ba con adecuada va li de z cruzada y, por tanto, li st a para ser empleada en el di ag nó s¬ tico difer encia l de nuevos pacientes cuyo di a g nó st i c o fuera desconoci do. Poste¬

riormente, Hathaway y M c K i n l e y desarrollaron ta mb i én cuatro escalas denomina

das "de val id ez ", c uyo pr o pó si t o era detectar actitudes con las cuales el in di vi du o intentaba distorsionar sus respuestas al contestar el inventario.

LA REVISIÓ N DEL MMPI

A pesar de que el M M P I hab ía sido el inventario más utilizado en la práct ica clí ni

ca, no ca re cí a de problemas tanto en E U A como en Mé x i c o y en otros pa ís es pues,

como Hathaway (1965, p. 462) señaló, podría ser criticado por "su perpetuación de

la nos ol og ía di ag nó st ic a derivada de Kraepel in". Estos problemas se hicieron má s evidentes con los cambios en el di ag nó st ic o psi qu iá tr ic o, particularmente con las transformaciones en el Man ua l di a gn ós t i c o y es t ad í st i co de los trastornos mentales

( D S M ; Ame ri ca n Psy cho lo gi cal Ass oci at io n, 1952; 1968; 1980; 1987). Este mis¬

mo autor (1965) también indicó que había algunos problemas con el método de se le cc ió n de reactivos para las escalas, pero no hizo ninguna ac la ra ci ón adi cion al.

Co n el tiempo, otras personas se ña la ron problemas en el M M P I origi nal. Butcher

(1972), junto c on otros autores com o Telle gen (But cher y Tel legen, 1966) y Owe n (Butcher y Owe n, 1978), con cluye ron que muchos reactivos del inventario eran obsoletos o poco convenientes, y recomendaron que el instrumento fuera revisado para el imi nar estos reactivos y ampli ar el conjunto inc luye ndo temas c o n t e m p o r á  neos. Ta mb i én se c ue st i on ó el uso de las normas originales. Butcher (1972) señ al ó que la muestra normativa sobre la que se basaron las escalas del instrumento origi¬ nal no era apropiada para muchas de las comparaciones c o n t e m p o r á n e a s , ya que se

co mp on í a esencialmente de individuos ca uc ás i co s, campesinos de Minnesota, mien

tras que el instrumento se usaba en todo E U A con una amp li a variedad de in d i v i  duos. Tanto Colligan y colaboradores (1983) como Parkinson y Fishburne (1984) realizaron estudios que demostraban que las normas originales eran inapropiadas para utiliz arse en el decenio de 1980-89.

Si bien en E U A exis tí a esta serie de dificultades, en otros paí se s como Mé xi c o

los problemas eran mayores, pues si para E U A las normas eran inadecuadas, lo eran toda vía má s para Méx ic o A

 se acentuaba la inc onveni enc ia de algunos de los reactivos, a lo que se agregaba el problema ya señalado del lenguaje. Otro de los contratiempos era el uso de las normas para los adolescentes, pues si las normas no

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 Evaluación de la personalidad... £79

resultaban lo adecuado que se esperaría para la población mexicana en general, este problema se agudizaba en los adolescentes mexicanos. De hecho, hubo varios investigadores que en E U A desarrollaron normas es pe cí fi ca s para adolescentes.

Sin embargo, dado que el inventario funcionaba razonablemente bien, espe¬ cialmente en el área clínica y que no había otro instrumento que lo sustituyera, el M M P I si gu ió siendo el cuestionario de personalidad má s ampliamente utiliza do tanto en la cl ín ic a como en la in ve st ig ac ió n.

No obstante, por los problemas se ñ al ad os , en 1982 la edito rial de la Un i ve rs i dad de Mi nnes ot a representada por Bev er ly Kaemmer. se dio a la tarea de revisar el

instrumento; para lo cual co ns ti tu yó un Co mi té de re es ta nd ar iz ac ió n en el que par

ticip aron James N. Butcher de la Univ er si da d de Min nes ota y W. Grant Dahlstr Om de la Universidad de Carolina del Norte, quienes iniciaron esta tarea ese mismo

añ o. En 1983 se les unió John R. Gra ham de la Uni ve rs id ad del Estado de Kent y posteriormente, en 1986. Au ke Tellegen de la Uni ver si dad de Minnes ota t a mb i é n se in co rp or ó al proyecto. La tarea del Proyecto de re es ta nd ar iz ac ió n era modificar el folleto de la prueba original y conducir las investigaciones para desarrollar nue¬ vas normas para el instrumento. Los fondos para el proyecto fueron proporciona¬ dos por la editorial de la Universidad de Minnesota con los ingresos de la venta tanto de los materiales del M M P I como de los servicios de cal if ic ac ió n e interpre

tación. En el comité de reestandarización había dos posiciones, una conservadora

que buscaba cierta continuidad entre el instrumento original y el nuevo, y otra más rad ica l, que p r et en dí a modifi car totalmente el inventario.

Dado que uno de los usos más frecuentes del instrumento era, como ya se men¬ ci on ó, co n adolescentes, en el primer año del proyecto el co mi té d ec id ió desarrollar dos folletos experimentales por separado para usarlos en la recolección de datos, uno para adultos (Forma A E X ) y otro para adolescentes (Forma Ad o l E X ) . Cada folleto experimental inc lu ía todos los reactivos del M M P I , algunos con una ligera mejo rí a en la re da cc ió n (Butcher et al., 1989; Butcher y Wi l l i a ms , 1992). A ambos folletos experimentales se añ adier on reactivos que med ía n nuevos contenidos (p. ej., conduc¬ tas suicidas, di sp os ic ió n al tratamiento, conductas Tip o A. problemas en re la ci ón a l uso del alcohol y otras sustancias). Además, se agregaron los reactivos apropiados al desarrollo de cada uno de los folletos (p. ej., ada pt ac ió n laboral a la For ma A E X , y reactivos de ad ap t ac ió n escolar a la For ma A d o l E X ) . James Butcher, Grant Dahlstrom y John Graham, con as es or ía de otros expertos en el M M P I , redactaron los nuevos reactivos para la Forma A E X . A sim is mo , estos autores invitaron a Ca ro ly n Williams, experimentada en el trabajo con adolescentes, a participar con ellos en la

re dac ci ón de reactivos para el folleto de la Forma A d o l E X .

De acuerdo con Butcher y Will ia ms (1992), el Co mi té de ree st an da ri za ci ón del

M M P I , esta ble ció varios objetivos principales:

• . Revis ar y modernizar los reactivos del M M P I eliminando los que eran controvertibles, no funcionales u obsoletos, remplazándolos por aquellos di rigidos a problemas clín ic os y aplicaciones co nt em po rá ne as , incluyendo los de las escalas cl íni ca s y de vali dez originales en la primera parte del folleto.

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10 a Uso e interpretación del MMPI-2 en español (Capítulo I)

• Asegurar la conti nuidad del instrumento or ig in al , manteniendo virtualmente intactas las escalas de validez normativas y algunas suplementarias. Los estudios demuestran que las versiones del M M P I - 2 de estas escalas son comparables a las versiones del M M P I ori gi na l y, por tanto, pueden ser consideradas como equivalentes (Ben-Porath y Butcher, 1989a; 1989b). • Des ar roll ar nuevas escalas di ri gi das a problemas que no estaban cubiertos

en el M M P I original.

• Reco le ct ar nuevas muestras de adultos y adolescentes, representativas de la po bl ac ió n de E U A , seleccionadas al azar, para desarrollar normas apro¬ piadas a la épo c a.

• Desar roll ar una nueva di st r ib uc ió n normativa para las escalas de adultos y adolescentes, que pudiera reflejar mejor los problemas cl í ni c os y resolver

el punto de la falta de uniformidad en la clasificación percentil que ocurría con las escalas del M M P I original (p. ej., las puntuaciones T de un valor

dado no eran equivalentes en los percentiles a través de las escalas). • Reco lec tar un amp li o rango de datos c l í ni c os para evaluar los cambio s que

se d e b í a n hacer en las escalas origi nales y val ida r las nuevas escalas. Estos objetivos del proyecto de re es t an da r iz ac i ón de la prueba se consiguieron a

través de una posición intermedia en la que se tomó en cuenta la visión conservadora de la modificación del instrumento, pero también la visión innovadora del comité.

L os diferentes grupos que se inc luy er on en E U A para obtener la nueva ve rs ió n

del M M P I - 2 fueron los siguientes:

• La muestra nor mat iva que i n c l uy ó 2600 personas, de las cuales 1138 fue¬ ron hombres y 1462 mujeres.

• Un grupo de 901 mil ita res . • 251 marinos.

• Un grupo de 220 personas de la Fue rz a A é r e a .

• Estudiantes universi tar ios, de los cuales 797 eran mujeres y 515 hombres. • 271 candidatos a pi lo to aviador.

• • 423 pacientes ps iq ui át ri co s.

• 502 pacientes con dolor crónico, de los cuales 268 eran hombres y 234 mujeres. • 1174 a l c oh ó l i c os y co n a di c ci ón a sustancias, de los cuales 832 eran hom¬

bres y 342 eran mujeres.

La composición racial de la muestra normativa estadounidense fue la siguiente: 8 1% ca uc á s i c o s ; 12% afroamericanos; 3% hispanos; 3% indio s norteamericanos; 1 % estadounidenses de ori gen as i á t i c o. La edad de los participantes iba de 18 a 85

años (Media [M] = 41.04; desviación estándar  [DE]  =15.29), la educación formal

iba de 3 a 20 años (M = 14.72; DE  =2.60). La m a y o r í a de los hombres (61.6%) y

mujeres (61.2%) de la muestra estaban casados. Aproximadamente 32% de los hombres y 2 1 % de las mujeres te ní an una pos i c i ón profesional o de gerencia, y un 12% y 5% de hombres y mujeres eran trabajadores, respectivamente. El ingreso

(23)

fa- Evaluación de la personalidad^ 11

mi liar promedio iba de $ 30 000 a $ 35 000 ( E U A ) para los varones y de $ 25 000 a $ 30 000 ( E U A ) para las mujeres. Aproximadament e 3% de los hombres y 6% de las

mujeres de la muestra normativa estaban recibiendo tratamiento por problemas de salud mental al tiempo de su pa rt icipa ción en el estudio. Se int en tó hacer esta mues¬ tra equiparable a los datos del Censo de 1980, en algunas variables es pe cí fi ca s.

DIFERENCIAS ENTRE EL MMPI Y MMPI-2

Co mo resultado de este proceso de re e st a nd a r i z a c i ón —que, como es evidente, no sól o tuvo objetivos muy amplio s en lo que se refiere a los pr op ós i t o s sino t a mb i é n a los diferentes grupos utilizados— se obtuvo un instrumento mejorado en algunos niveles y bastante diferente en otros. El trabajo de este grupo tuvo una duración

aproximada de 7 años.

Aunque las escalas básicas se mantuvieron más o menos intactas, hubo cam¬ bios importantes en el ni ve l de los reactivos que se resumen en el cuadro 1-1; como se observa, alrededor de 100 de los reactivos de las escalas bá si c a s sufrieron modi¬ ficaciones, lo cual indica que aunque exista continuidad entre las escalas básicas del M M P I ori gina l y la nueva ve rs ió n, de cualquier manera el instrumento difiere en muchos aspectos en las escalas tradi cionales. Estas modif ica cio nes hacen que el instrumento sea m á s f ác il me nt e comprensible y actuali zan el lenguaje empleado.

En el cuadro 1-2 se señalan algunas de las semejanzas y diferencias entre la

ver sión o riginal del M M P I y el M M P I - 2 . Es importante considerar que el instru¬

mento se ha mejorado considerablemente en diferentes aspectos; por ejemplo, el contar con un grupo normativo tan extenso y de diferentes regiones del país hace que las normas puedan ser má s útil es no sólo en E U A , sino tam bi én en otros pa í se s, pues esta muestra normativa estadounidense incluyó grupos étnicos muy diversos, cosa que no se lo gr ó con el instrumento or ig in al .

Otra de las innovaciones significativas es la cali fi cación de las escalas bás icas y de contenido por medio de las T uniformes, que permite hacer una comparación más equitativa entre las diversas escalas que forman un perfi l. Estas calificaciones T unifor¬

mes requieren de procedimientos estadísticos mucho más complicados que el cálculo

de las calificaciones T lineales. Fueron Tellegen y Ben-Porath quienes introdujeron este procedimiento novedoso, que permite t am bi én obtener tipos de có di go m á s exactos.

VENTAJAS DEL MMPI-2

Dadas las diferencias mencionadas entre ambas versiones de la prueba, es claro que el M M P I - 2 constituye un mejor instrumento y m á s adecuado para detectar problemas emocionales en las personas. Además, permite evaluar otras áreas que no se in cl uí an en el M M P I or ig in al . Po r otra parte las mejoras al lenguaje hacen

(24)

12 O Uso e interpretación del MMPI-2 en español (Capitula 11

Cambios y omisiones de reactivos y sus efectos en las escalas CUADRO  1-1.  b á s i c a s

básicas

Núm er o de Reactivos Tipos de cambios

Escala Omisión Sin cambios Con cambio A B

c

D

L 15 2 1 1 F 4 60 12 1 5 6 K 30 1 1 Hs 1 32 5 1 3 1 D 3 57 2 1 1 Hi 60 9 4 2 3 Dp 50 4 2 1 1 Mf 4 56 6 1 2 1 2 Pa 40 2 1 1 Pt 48 2 1 1 Es 78 13 1 7 5 Ma 46 7 4 2 1 Is 1 69 6 3 2 1 Ninguna en alguna 16 3 3 3 escala básica

Nota: A = eliminación de posible lenguaje sexista; B • modernización del idioma y su uso; C = clarificación gramatical (tiempo, voz, adiciones y omisiones menores); D = simplificaciones.

Reproducido con au toriza ción de a Facultad de Psicología d e la UNAM y Editorial El Manual M oderno de l Inven tario M ultifásico de la Personalidad M innesota-2 (MM PI-2), D. R. © 1995.

que la aplicación sea más fluida. El hecho de haber incluido las escalas suplemen¬ tarias en un perfil permite un uso que se a de c úa mejoren ambas medidas. En E U A existen diferentes formatos, como pasta gruesa, pasta delgada, cintas grabadas y versiones en computadora que facilitan la aplicación del instrumento. En la actua¬ lidad se está desarrollando en México una versión en audiocasetes que puede ser muy útil en la evaluación de poblaciones que tienen algunos problemas en el nivel de com pr en si ón de lectura como, por ejemplo, los pacientes psi qu iá tr ic os .

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(25)

 Evaluación de lapersonalidada 13

CUADRO -2. Com parac ión ent re el MM PI or igi na l y el MM PI- 2

MM PI ORIGINAL MM PI-2

Incluye 566 reactivos

Contiene 16 reactivos repetidos No tiene reactivos repetidosIncluye 567 reactivos Incluye varias áreas de contenido inconveniente:

preferencia sexual, religión, funcionamiento intes tinal o urinario. El estilo del lenguaje de algunos reactivos es anticuado

Se eliminaron los reactivos inconvenientes y anti¬ cuados. Se mod e rn iz ó el lenguaje de alrededor de 14% de los reactivos

Numerosos reactivos no se puntuaban ni se utili

zaban Se e liminaron a quellos reactivos que no se utiliza¬ban. Se sustituyeron con nuevos reactivos que se refieren a temas como suicidio, abuso de drogas y alcohol, la condu cta 'Tipo A y la dis po sic ión al tratamiento

Contien e 4 escalas de valide z: ?, L, F, K Contie ne 7 escalas de valide z: ?, L, F, K, Fp y 2 escalas de Con sistencia de las respuestas INVAR

eINVER

Contiene las 10 escalas básicas: Hs, D, Hi, Dp, Mf, Pa, Pt, Es, Ma e Is

Contiene 10 escalas básicas casi idénticas a las del MMPI original: Hs, D, Hi, Dp, Mf, Pa, Pt, Es, Ma e Is. La diferencia es que algunos reactivos con contenido poco conveniente fueron elimina¬ dos de las escalas F, Hs, D, M f e Is

La co rr e cci ón K se debe agregar a las escalas Hi, Dp, Pt, Esy Ma

La co rr e cc ió n K se agrega a las escalas Hs, Dp, Pt, Es y Ma

El rango de edad para la muestra normativa fue

de 16 a 65 años de 18 a 84 añosEl rango de edad para la muestra normativa fue Evalúa problemas con relación al consumo de al

cohol y drogas. Contiene la escala Mac, de 49 reactivos

Evalúa problemas con relación al consumo de al¬ cohol y drogas. Contiene la escala Mac revisada, de 49 reactivos. Se eliminaron 4 reactivos incon¬ venientes, que fueron sustituidos por 4 reactivos nuevos, los cuales diferencian empíricamente entre pacientes al co hóli co s y otros pacientes psi quiátricos. Se desarrollaron dos nuevos indica¬ dores de abuso de sustancias: la PPA (Propen¬ sió n a problemas con las adicciones) y la RA (es cala de Reconocimiento de adicción)

Cuando se analizan factorialmente las 13 escalas de Validez y Est ánd ar , por lo general emergen 4 factores: A, R, Mf, Is

Cuando se analizan factorialmente las escalas de Validez y Básicas del MMPI-2, emergen los mis¬ mos 4 factores y en igual magnitud: A, R, Mf, Is Se dispone de las subescalas Harris-Lingoes, las

cuales aportan hipótesis basadas en el contenido de los reactivos para la interpretación de las es calas clínicas

Se dispone de las subescalas Harris-Lingoes para el M MPI-2

Se dispone de las Subescalas Serkownek para la escala Si, las cuales sirven para de sarrollar hipó¬ tesis basadas en el contenido de los reactivos

Se dispone de nuevas subescalas para formular hipótesis acerca del contenido de los reactivos para la e scala Is

En el MMPI se dispone de frases significativas

(26)

14 O Uso e interpretación del MMPI-2 en español (Capítulo I)

1  (Continuación)

MMPI ORIGINAL MMPI-2

más a dos grupos de reactivos (Depresión-Sui¬ cidio y Alcohol-Crisis) se les agregaron 4 reacti¬ vos a cada uno, con base en nuevos análisis em

píricos Las escalas de Con tenido de Wiggins constituyen

una medida psicométricamente sólida del conte nido de las respuestas de los sujetos

Un nuevo grupo de 15 escalas de Contenido se desarrolló para evaluar las principales dimensio¬ nes de contenido de los reactivos en el MMPI-2. Estas escalas construidas con una base lógica y e s t a d í s t i c a p o s e e n i n d i c a d o r e s a l t a m e n t e confiables y válidos de las principales áreas de contenido en el MMPI-2

Las normas del MMPI original estuvieron basadas en 724 visitantes del hospital de la Universidad de Minnesota y algunos grupos especiales como, por ejemplo, los trabajadores del hospital de Minnesota

La muestra normativa del MMPI-2 fue obtenida aleatoriamente de varios E stado s: California, Minnesota, Carolina del Norte, Ohio, Pensilvania, Virginia y Washington. Fueron incluidos un total de 1138 hombres y I462 mujeres

El nivel educativo promedio de la muestra origi nal era del octavo grado (2o año de secundaria en

la población mexicana)

El nivel educativo promedio fue de 13 años, simi lar a los datos del censo d e E UA de 1980 La omisión de reactivos era permitida y, de he

cho, promovida en la recolección de los datos del M MPI original, lo cual pro du cía puntajes ele¬ vados de 'no puedo decir'. Esto provocaba puntajes promedio menores en el grupo norma¬ tivo original, comparados con las muestras más recientes, en las cuales se promueve no dejar reactivos sin responder

En el MMPI-2 se promueve que el participante responda a todos los reactivos. Los perfiles me¬ dios son menos afectados por la omisión de reactivos

Los puntajes T originales para el MMPI fueron puntajes T linea les. No se hiciero n esfuerzos para tener puntajes T equivalentes entre las escalas

Los puntajes T del MMPI-2 para las 8 escalas clí nicas y las 15 escalas de contenido son puntajes T uniformes basados en la d istri buc ión de puntajes en una única escala compuesta. Un determinado nivel de T es equivalente en té rm in os de rango percentilar a lo largo de las escalas clínicas bási¬ cas y de las de contenid o

Los rangos percentilares a lo largo de las escalas vanan para una determinada ele vac ión del pun taje T

El rango percentilar para un determinado puntaje T es uniforme a lo largo de las 8 escalas clínic as originales y las 15 escalas de conten ido

No se obtuvieron datos test-retest  para el grupo

normativo del MMPI original

Se dispone de datos test-retest  de una semana

para una submuestra del grupo normativo del MMPI-2 (N = 82 hombres y 111 mujeres). La confiabilidad varió de .58 a .91. La mayoría de las escalas tuvieron una confiabilidad mayor a .75

Sólo se registraron los datos de edadty sexo de los individuos que conformaron la muestra nor¬ mativa original

Se obtuvo extensa información biográfica y de sucesos de vida para la muestra normativa esta¬ dounidense del MM PI-2

(27)

 Evaluación de la personalidad a ¡5

CUADRO 1-2. (Continuación)

MMPI ORIGINAL MMPI-2

La muestra original estuvo compuesta principal mente por hombres y mujeres caucásicos, resi dentes en una zona rural de Minnesota

La muestra del MMPI-2 fue más diversa en térmi nos del nivel socioeconó mi co, la pertenencia a

grupos étnicos y el lugar de residencia de los par

ticipantes

Las claves de calificación e stán disponibles para

la calificación a mano de las escalas del MMPI

Las claves de calificación están disponibles para los usuarios del MMPI-2

Se dispone de una versión del MMPI con manual,

hojas de respuesta, perfiles de escalas básicas y plantillas

Se dispone de una versión del MMPI-2 con ma nual, hojas de lectora óptica para calificación ma

nual y de computadora, perfiles para las escalas

clínicas básicas, de contenido y suplementarias,

así como plantillas para los tres tipos de escalas

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Referencias

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