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EL CONSTITUCIONALISMO ECUATORIANO EN PERSPECTIVA

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Academic year: 2021

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EL CONSTITUCIONALISMO ECUATORIANO EN PERSPECTIVA

Una corta entrevista realizada a la experta europea Dra. Almut Schilling Vacaflor (del Instituto Alemán de Estudios Globales y de Área –GIGA-), por el profesor Marco Navas Alvear, Director del Taller de Constitucionalismo y Democracia (TCD) de la UASB nos ofrece una visión externa y panorámica acerca del

constitucionalismo ecuatoriano en comparación a las tendencias latinoamericanas y globales. La Dra. Shilling fue expositora en la más reciente sesión del TCD, el pasado 17 de noviembre.

A continuación transcribimos la referida entrevista: Marco Navas Alvear (MNA):

Ud. ha disertado sobre tendencias constitucionales en América Latina ¿cómo ve el constitucionalismo ecuatoriano en comparación con esas tendencias?

Almut Shilling – Vacaflor (A S-V):

Bueno, lo que se ve es que desde la última ola de la transición a la democracia, desde 1978 hubo muchos cambios constitucionales en América Latina, no solo la adopción de nuevas constituciones, sino hay que destacar también la gran serie de enmiendas constitucionales que países con sistema rígidos optaron por hacer, por ejemplo México y Brasil, luego este de su constitución de 1988.

Y, en este transcurso del tiempo, las características que tienen en común estos cambios constitucionales son el reconocimiento de un catálogo más amplio de derechos humanos, con nuevas instituciones o el fortalecimiento de las

instituciones existentes que sirven para su judicialización y el control de la

implementación de los derechos humanos, por ejemplo, las cortes constitucionales y defensorías del pueblo; también el reconocimiento de derechos de minorías étnicas o religiosas y el pluralismo cultural que ha sido reconocido en muchos estados de América Latina, no solamente con respecto a las sociedades sino también respecto a los sistemas estatales, políticos, jurídicos, económicos, etc. Igualmente, otras características como descentralización que se ve en general en el constitucionalismo latinoamericano contemporáneo y que se encuentran también el nueva constitución en Ecuador, que en algunas dimensiones en el caso de su país son más destacados o si se quiere radicales incluso, o más innovadores. Lo que se ve bastante novedoso en Ecuador son los derechos a la naturaleza que emergen como un “eco constitucionalismo” o lo del estado plurinacional como también en el caso de Bolivia. También muchos elementos de formas de democracia

participativa y deliberativa caracterizan estos modelos, de estos dos países mencionados. Se ve en el caso ecuatoriano que comparte muchas características con las constituciones recientes de Venezuela y Bolivia y en otros con las de Brasil y Colombia.

Pero lo que es interesante en los casos de Ecuador, Bolivia y Venezuela es que ahí hay una tendencia que no encaja tanto con las corrientes generales a nivel mundial que es la de que estas constituciones regresan a una mayor regulación de la

economía. Desde 1980 como la tendencia global ha sido el fortalecimiento de un constitucionalismo que podría caracterizarse como “neoliberal”.

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Se ve entonces que en las constituciones con países cuyos gobiernos se ven como progresistas o izquierdistas empiezan a vincular la economía más a su función social, a fortalecer el rol de Estado en ella y a ponerle límites viendo otros derechos fundamentales.

MN:

Ahora bien, qué aspectos positivos o negativos ve o destaca respecto de la democracia y estos cambios constitucionales. ¿Han contribuido estos a ampliar la democracia o a consolidar la democracia?

AS-V: Pienso que algo positivo en estos procesos constitucionales es que ha habido un debate muy vívido. Que ha habido mucho involucramiento de muchísimas organizaciones sociales y de los ciudadanos, que se han informado, que han participado y ha sido un tema realmente importante en las sociedades andinas, el cambio constitucional y también sobre todo vinculado a una gran esperanza de cambio en el futuro, especialmente de los sectores más marginados y discriminados de la sociedad. Yo creo que algo muy importante es que valores como derechos humanos, como un medio ambiente sano se han fortalecido en si mismos durante estos procesos. Eso, independientemente de estos gobiernos izquierdistas que se han apropiado dicho de alguna manera, de esos procesos constituyentes, es un avance que a la larga es un cambio profundo en la sociedad, que no se puede retroceder, aunque aun no se refleja tanto en las políticas públicas ni en las instituciones estatales, es igualmente importante porque estos procesos son como una base para una transformación más a largo plazo. Igualmente pienso que esas nuevas constituciones que contienen muchas diferentes garantías como las que ustedes están estudiando científicamente, garantías jurisdiccionales, garantías institucionales, que deberían orientar las políticas públicas, son importantes. Eso puede ser importante porque establece que debería haber una cierta orientación y limita de cierta manera la discrecionalidad de los actores políticos y da también más poderes a los ciudadanos de reclamar por sus derechos. Eso creo, puede ser importante a largo plazo.

MN:

Y qué aspectos negativos ve en estos cambios. Se me ocurre por ejemplo,

instituciones tan garantistas no crean cierta frustración en al gente al no cumplirse algunos de sus derechos.

AS-V:

Yo creo que si. Hay como una gran brecha de implementación, una gran distancia entre lo que dicen las nuevas constituciones y lo que es la práctica política, y las transformaciones que realmente se han dado, incluso las nuevas leyes que muchas veces van en contrasentido de lo que dice la constitución, o también los fallos judiciales de la corte constitucional que todavía no son tan amplios como podrían ser en el marco de las nuevas constituciones. Entonces si hay un gran

distanciamiento que puede crear cierta frustración en la ciudadanía, que de hecho lo está creando, pero eso talvez también podría ser como una fuente para una

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resistencia por parte de la ciudadanía para reclamar que se implemente más la nueva constitución, porque creo que sirve para mostrar más la distancia entre la norma y la práctica, entonces sirve como para criticar, como para hacer ver también a los políticos y a los poderes del estado sobre lo que está por hacer. Entonces crea como un panorama de a dónde debería ir el Estado.

Luego, sobre la pregunta de qué veo como negativo en la nueva constitución es que yo creo que una cosa que no se logró, también por el hecho de que el poder ejecutivo y el partido de Alianza País, tenía en el caso de aquí una presencia dominante en el proceso constituyente es que no se ha logrado establecer muchos límites para los poderes constituidos en la constitución y sobre todo para el

ejecutivo y creo que eso crea tensiones y limita muchas de las provisiones progresistas que están establecidas en la nueva constitución, por una parte de derechos humanos y por otra, para la participación ciudadana. Yo creo que eso es algo dónde hay una cierta tensión e incoherencia que en la práctica crea también frustración, porque la constitución no puede en la práctica ser tan emancipatoria porque se choca con muchas resistencias de parte del poder ejecutivo que está utilizando esos mecanismos de participación desde arriba y que va un poco quitando la autonomía de la ciudadanía en el uso de esos mecanismos de participación y creo que por eso también hay un poco, cierta frustración en algunos casos. Yo me entrevisté con muchas organizaciones sociales que me dijeron que no están contentos con estos nuevos mecanismos de participación ciudadana porque ven que no hay tanta incidencia en las decisiones reales de la política. Entonces creo que un factor importante debería ser fortalecer la autonomía que tienen los espacios ciudadanos y de participación para que

realmente pueda haber un control a los poderes constituidos y una incidencia en la política de parte de los ciudadanos y la sociedad civil organizada.

MN:

¿Qué piensa usted del papel que se les ha dado a los jueces en este nuevo esquema institucional?

A S-V:

Lo que se ve en general en América Latina es que se aumenta las competencias de los jueces en muchos ámbitos, que se les está dando muchos poderes de decisión y se ve como una judicialización de la política, es decir, que muchas decisiones que se tomaban antes en el ámbito político se delegan al ámbito del poder judicial. Entonces si eso es correcto o no es difícil decir. Lo que se puede advertir es que si puede haber en algunos casos, tensiones entre democracia y decisiones del poder judicial, porque los jueces no son representantes electos, pero yo creo que si se puede consolidar también el constitucionalismo y la democracia y creo que los jueces podrían ser un importante como “contrapoder” al ejecutivo y también al legislativo para supervisar que se implementen realmente los derechos humanos y que actores como los partidos políticos, las fracciones parlamentarias, los ministros y autoridades respeten realmente la constitución, que las nuevas leyes y políticas públicas sean constitucionales. Entonces creo que dar esas competencias a la Corte Constitucional podría ser un mecanismo para implementar la constitución. Por otro lado, es muy importante ver que esas instituciones sean realmente

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independientes, porque yo creo que eso es la razón por la cual la corte Constitucional de Colombia ha sido muy exitosa en el sentido de aplicar e

implementar la Constitución y en muchos casos limitando el rol que quería jugar el ejecutivo y entonces muchas veces ha mostrado que es bastante independiente y autónoma. Por lo que he escuchado aquí en Ecuador, me parece que ese es un tema que todavía merece muchas reformas, que tiene que ser mejorado, porque en el caso de que das muchas competencias nuevas a los jueces, que les das mucho poder y en caso de que son jueces que podrían ser muy influenciables por parte de partidos u otros grupos, que podrían ser también grupos sociales. En ese caso si no son tan independientes me parece peligroso darles tantas competencias.

MN: ¿Qué temas sugeriría que deben debatirse aquí en el Ecuador, respecto de nuestra Constitución?

A S-V: Yo creo que deberían ser justamente aquellos temas en los que por un lado, si se ha avanzado. Es decir mostrar más claramente los temas en los que si hubo avances, porque si los ha habido en algunos ámbitos y mostrar esto, porque me parece que hay bastante crítica de muchas personas respecto de la nueva Constitución, que destacan lo que no está funcionando y que la brecha entre la ley y la práctica todavía es bastante grande y yo creo que es rescatar lo que hay de positivo. Por ejemplo, qué es lo que se ha logrado en materia de participación ciudadana, qué es lo que ha logrado instituciones como el Consejo de Participación Ciudadana, pese a todas las críticas que han hecho, las veedurías, la silla vacía, las asambleas ciudadanas como experiencias muy interesantes en Ecuador, que merecen ser difundidas y ser valoradas en la sociedad, en los debates.

Es importante ver también las tensiones y las incoherencias y limitaciones que existen para la implementación de la nueva constitución, de qué manera se podría mejorarlo pero conjuntamente con lo diferentes actores que podrían tener un rol importante para eso. Y ver sistemáticamente cuáles son las limitaciones y cómo se podrían crear ciertas innovaciones frente a las tensiones que existen y para que la práctica se acerque cada vez más a la norma legal. Una cosa que he visto aquí en Ecuador, hablando con muchas diferentes personas e instituciones, universidades, del poder judicial, organizaciones civiles, etc., es que si hay bastante legitimidad de la nueva Constitución, hay bastante apoyo y varias personas me han expresado que la nueva Constitución para ellos es una herramienta muy poderosa y creo que eso ya es algo bueno, es una buena base para seguir avanzando y para mejorar en la práctica la posibilidad de su implementación.

MN:

¿Qué potencial tienen las universidades, los espacios académicos para estas discusiones?

A S-V:

Yo creo que si tienen potencial. He visto muchos profesores que tienen un buen vínculo con la práctica, con instituciones estatales o también con organizaciones de la sociedad civil. Creo que primero estas vinculaciones pueden servir para crear más información de la implementación de muchos derechos y también las

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limitaciones. Por ejemplo cuáles son las nuevas leyes, las políticas públicas o los fallos judiciales en relación al desarrollo de la Constitución. Y bueno, primero que para sistematizar la información que existe, las universidades juegan un rol muy importante y después también para crear debates en la sociedad y también entre ellos. La academia es muy plural y muy diversa y puede ofrecer diferentes visiones que creo pueden ser importantes también para reflexionar sobre las prácticas que se han dado en los últimos dos o tres años en materia constitucional.

Algo muy importante es también que haya más intercambio con los casos que se han dado en otros países por ejemplo con Colombia. Por qué es así que allá la Corte Constitucional tiene tanto prestigio en la sociedad y cómo se puede aprender o también mirar otras experiencias que se están dando en África, Sudáfrica o en India por ejemplo, son interesantes para ver la implementación de derechos económicos, sociales y culturales o ver también con Bolivia en cuanto a las dificultades o avances que existen respecto a la creación de un estado

plurinacional, por ejemplo. Creo que hay mucho por hacer, es bien dinámico e interesante para alguien que no esté aquí y venga desde Europa a ver y acompañar este proceso. Yo pienso que en Europa podemos aprender mucho de esas experiencias en América Latina

Referencias

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