Inventarios Anuales de Gases
de Efecto Invernadero de Chile
Serie Temporal 1984/2003
para Sectores No-Energía
ISSN 0717 - 4829
Santiago de Chile, 2009
Editor:Sergio González Martineaux Autores:
Sergio González Martineaux Francisco Salazar Sperberg Aquiles Neuenschwander Alvarado
Paola Arata Zapico Roxana Tessada Sepúlveda
Claudio Salas Figueroa Juan Pedro Searle Solar
Editor:
Sergio González Martineaux Autores:
Sergio González Martineaux Francisco Salazar Sperberg
Aquiles Neuenschwander Alvarado Paola Arata Zapico
Roxana Tessada Sepúlveda Claudio Salas Figueroa Juan Pedro Searle Solar Director Responsable:
Carlos Fernández B.
Ingeniero Agrónomo. Ph. D. Director Regional INIA – La Platina. Cita bibliográfica correcta:
González, S. (Editor). 2009. Inventarios anuales de gases de efecto invernadero de Chile. Serie temporal 1984/2003 para sectores no-energía. Boletín Técnico INIA Nº 185. 260 pp.
© 2009, Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA, Centro Regional de Investigación La Platina, Avda. Santa Rosa 11.610, La Pintana, Teléfono: (56 – 2) 757 5100. Fax: (56 – 2) 757 5166, Casilla 439, Correo 3, Santiago de Chile.
Permitida su reproducción total o parcial citando la fuente y los autores.
Diseño y Diagramación : Jorge Berríos Villablanca Impresión: Salesianos Impresores S.A.
Cantidad de ejemplares: 500 Santiago, Chile, 2009
El reto al que se enfrenta la humanidad para en-contrar respuesta al problema del cambio climático es enorme y así lo ha reconocido la comunidad internacional. En este sentido, contar con herra-mientas técnicas que contribuyan a objetivizar este problema y que guíen a su solución es imprescin-dible.
La Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático considera la elaboración de inventarios de emisiones de gases de efecto inver-nadero como una herramienta de primera impor-tancia. Entre otras características, estos inventarios presentan en forma sistemática el impacto en la generación de emisiones como resultado del desa-rrollo económico en diversos países.
A nivel nacional, nuestra Estrategia de Cambio Climático y su Plan de Acción también reconocen la importancia de contar con inventarios de emi-siones de gases de efecto invernadero. Sin duda, la
Presentación
Ana Lya Uriarte Rodríguez Ministra Presidenta Comisión Nacional del Medio Ambien-te de Chile
toma de decisiones y los esfuerzos de mitigación a nivel tanto nacional como sectorial, pueden ser mejorados si contamos con este tipo de inventarios. Este inventario de emisiones continúa el trabajo preparatorio que, desde hace varios años, el Go-bierno de Chile ha realizado en esta materia. Al respecto, cabe destacar que CONAMA financió la realización del presente inventario para los secto-res agrícola, uso y cambio de uso de la tierra, fo-restal y de residuos (1984-2003), esfuerzo enco-mendado al Instituto de Investigaciones Agropecuarias del Ministerio de Agricultura, INIA-La Platina. Estamos seguros que los resultados en este boletín servirán para reforzar los aportes que nuestro país puede ofrecer al mundo en la búsque-da de alternativas de mitigación de las emisiones que producen el cambio climático.
En mi calidad de Ministra de Agricultura, tengo sumo agrado de presentar el Boletín Técnico INIA titulado “Inventarios Anuales de Gases de Efecto Invernadero de Chile. Serie Temporal 1984/2003 para Sectores No-Energía”, elaborado y publica-do por un equipo de trabajo liderapublica-do por el Inves-tigador de INIA, Sr. Sergio González Martineaux, integrante también del IPCC, entidad galardonada en 2007 con el Premio Nobel de la Paz. El tema es de suyo importante, ya que nos permite saber que posición tenemos como país, respecto de las emi-siones de estos gases en tres importantes sectores que componen los inventarios nacionales, que ten-dencia observa el país y donde podríamos focalizar-nos para reducir estas emisiones.
Además de los resultados específicos, este docu-mento constituye un aporte metodológico de cómo un país no-anexo I puede enfrentar la tarea de ela-borar sus inventarios nacionales. Lo importante del tema es que se trata del medio por el cual, los paí-Marigen Hornkohl Venegas Ministra de Agricultura de Chile
ses pueden mostrar al mundo los logros alcanza-dos en la lucha contra el cambio climático y el cum-plimiento de compromisos asumidos ante la comu-nidad internacional, como es el caso del Protocolo de Kyoto.
Los inventarios nos están diciendo que actividades agropecuarias, forestales y de gestión de residuos son las más emisoras de gases invernadero, lo que es la base para diseñar estrategias –de distinto ni-vel- de reducción de emisiones que no afecten nuestra capacidad para producir alimentos. Ade-más, contamos ahora con información confiable acerca de donde reside nuestra principal capaci-dad de captura de carbono atmosférico, factor esen-cial en el combate al cambio climático.
Prefacio
L
os inventarios nacionales de emisiones y capturas de gases deefecto invernadero son la herramienta por medio de la cual los países desarrollados (llamados también países Anexo I), que sus-cribieron y ratificaron el Protocolo de Kyoto, tendrán que demostrar el cumplimiento al compromiso asumido de no exceder la cantidad asig-nada de emisiones netas de estos gases. Por su parte, el Protocolo de Kyoto es el único acuerdo vigente de la comunidad internacional, que fue establecido con el ánimo de controlar el proceso de calentamiento global y minimizar sus efectos sobre el cambio climático consecuente. Desde esta perspectiva, todos los países del mundo signatarios de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC) han venido desarrollando acciones conducentes, al menos, a generar inventarios de las emisiones y capturas generadas en sus te-rritorios, sobre una base anual y con alguna cierta periodicidad. Es evi-dente la existencia de dos niveles de compromisos, a saber:
• para los países desarrollados, la presentación -con frecuencia anual-a lanual-a secretanual-aríanual-a de lanual-a Convención de un inventanual-ario anual-anuanual-al, confor-mando una serie que se inició en 1990 (año base para casi todos los países desarrollados A) y que se cierra con el inventario del último
año, correspondiente a dos años atrás del año de presentación B, y • para los países en desarrollo (países no-Anexo I), un compromiso voluntario de presentar sus inventarios nacionales dentro de una frecuencia auto-impuesta.
ACon excepción de Bulgaria, Eslovenia, Hungría y Rumania, que reconocen años distintos
BPara la presentación en 2007, la serie debía contener los inventarios de los años 1990 a 2005
Estos compromisos han presionado al Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) para mantener una actitud de permanente mejoramiento de las guías metodológicas para la elaboración de estos inventarios, así como también, la definición de códigos de buenas prác-ticas conducentes a obtener inventarios cada vez más precisos, trans-parentes y confiables.
Por otra parte, la creación y expansión de los mercados de carbono, generados por la inclusión en el Protocolo de Kyoto, de mecanismos de transacción de emisiones y/o capturas de carbono entre países, ha creado una presión adicional por contar con guías metodológicas mejoradas. También, la aceptación de proyectos en este ámbito depen-de mayoritariamente depen-de factores metodológicos.
En general, el enriquecimiento de las guías metodológicas -conducen-te hacia el uso de valores país-específicos de factores de emisión y otras constantes así como también a promover el uso de métodos país-específicos para estimar emisiones/capturas desde las categorías con mayores aportes- ha estado dirigido a los países con compromisos ante el Protocolo de Kyoto, asumiendo los países en desarrollo una posi-ción más pasiva, con elaboraposi-ción de sus inventarios aplicando proce-dimientos y valores por defecto.
Esta publicación permite resaltar los aportes hechos por el equipo elaborador, generando inventarios para los sectores no-energía que se-rían únicos, no sólo entre los países en desarrollo. Estos aportes con-vienen ser resaltados claramente y se refieren a:
• atendiendo las indicaciones provenientes de los códigos de buenas prácticas del IPCC, se hizo el máximo esfuerzo por aplicar procedi-mientos del nivel 2 para las emisiones desde las categorías predefinidas como claves (básicamente la fermentación entérica y el manejo del estiércol),
ALos países con años base distintos de 1990 deben agregar el inventario de su año base a sus series temporales
• siguiendo estas mismas indicaciones, se hizo un esfuerzo por reco-nocer las condiciones ambientales dominantes en el país, a través de la desagregación de su territorio en tres macrorregiones ambien-tales, intentando una adaptación de los factores de emisión y otras constantes a ellas,
• una elaboración de los inventarios que tienen la región administra-tiva, como célula base; así, cada año inventariado se tradujo en 13 inventarios regionales (las 13 regiones administrativas vigentes en el período de trabajo) y un inventario nacional,
• la creación de algoritmos de destino final de la biomasa forestal, como una forma de ser más precisos en la estimación de emisiones y capturas de carbono, reduciendo el riesgo de dobles contabilida-des, y
• la construcción de una serie temporal de inventarios anuales, ex-tendida entre 1984 y 2003, que excede largamente la serie genera-da en los países desarrollados, que se inicia para 1990 A y, al
pre-sente año, termina al año 2005.
Por consiguiente, el material que se incluye en la presente publicación es de suyo interesante, por cuanto apunta al menos a los siguientes tres objetivos, a saber:
• dar a conocer los avances metodológicos, respecto de inventarios anteriormente elaborados,
• dar a conocer las magnitudes de las emisiones/capturas anuales de carbono, asociadas a las distintas categorías reconocidas por la "Agri-cultura", "Silvicultura y Cambio de Uso de los Suelos" y "Residuos Antrópicos", y
• dar a conocer las tendencias, principalmente temporales, de los flu-jos de carbono dentro de la serie anual considerada.
Finalmente, cábeme expresar mis agradecimientos a quienes participa-ron en alguna de las instancias de elaboración de los inventarios:
• la Srta. Roxana Tessada y el Sr. Claudio Salas, quienes estuvieron encargados de elaborar los inventarios, involucrando la colecta de información y la generación, alimentación y manejo de cientos de archivos Excel,
• la Sra. Paola Arata, el Sr. Aquiles Neuenschwander y el Dr. Francis-co Salazar, este último investigador de INIA-Remehue, quienes pres-taron una eficaz y eficiente asesoría,
• el Sr. Juan Pedro Saerle de CONAMA, por su valioso aporte traduci-do en el Capítulo 1 de este boletín técnico,
• los investigadores de INIA-La Platina, señores Jorge García-Huidobro, Gamalier Lemus y Francisco Tapia, de INIA-Carillanca, Dr. José María Peralta, y al Dr. Ignacio Ramírez, investigador INIA-La Platina en retiro, quienes apoyaron la elaboración de los inventarios entregan-do información específica dentro de sus respectivos campos de es-pecialización.
Santiago de Chile, en el mes de Marzo de 2009,
SERGIO GONZÁLEZ MARTINEAUX Ingeniero Agrónomo M.Sc. Investigador INIA-La Platina (Departamento de Agricultura Sustentable). Integrante de la Fuerza de Trabajo del PICC sobre Inventarios de Gases Invernadero. Miembro del Comité Editorial de la Base de Datos
sobre Factores de Emisión. Revisor-Líder de Inventarios de Gases Invernadero de la UNFCCC. Partícipe del Premio Nobel de la Paz 2007
Autores
(Principal)GONZÁLEZ MARTINEAUX, SERGIO
Ingeniero Agrónomo M.Sc. Investigador del Departamento de
Agricultura Sustentable de INIA-La Platina. Integrante del Consejo de Cambio Climático y Agricultura. Integrante del Grupo de Tareas del Programa de Inventarios Nacionales de Gases Invernadero del Panel Interguberna-mental de Cambio Climático (PICC) (períodos 2002-2008 y 2008-2014). Revisor-Líder de Inventarios de Gases Invernadero de Países Anexo I para la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC). Casilla electrónica: [email protected] (Presentados por orden alfabético)
ARATA ZAPICO, PAOLA
Ingeniero Civil Industrial.
Profesional de Aguas Andinas S.A. Casilla electrónica:
NEUENSCHWANDER ALVARADO, AQUILES Ingeniero Forestal.
Profesional de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), Coordinador de los temas de Cambio Climático y Bioenergía. Revisor-Líder de Inventarios de Gases Invernadero de Países Anexo I para la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC). Miembro de la Delegación de Chile ante la CMNUCC en el tema LULUCF (1998-2008). Casilla electrónica: [email protected]
TESSADA SEPÚLVEDA, ROXANA Químico Ambiental.
Estudios de postgrado en Química, Universidad de Chile.
Casilla electrónica: [email protected]
SALAS FIGUEROA, CLAUDIO
Ingeniero Agrónomo.
Investigador de INIA-Intihuasi. Casilla electrónica:
SALAZAR SPERBERG, FRANCISCO
Ingeniero Agrónomo Ph.D.
Investigador Ganadería y Medio Ambiente, INIA-Remehue.
Coordinador Plataforma Medio Ambiente INIA. Casilla electrónica: [email protected]
SEARLE SOLAR, JUAN PEDRO Bioquímico.
Profesional de la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA). Casilla electrónica:
Índice de Contenidos
Resumen ejecutivo ________________________ 17 Capítulo 1.
El cambio climático a nivel global y en Chile, los inventarios de gases de efecto invernadero y el mercado del carbono ____ 25 (Juan Pedro Searle Solar)
1. Introducción ________________________ 25 2. Sustento científico al problema _______ 28 3. Relevancia para Chile ________________ 34 4. Legalidad internacional vigente _______ 37 5. Mecanismo de desarrollo limpio ______ 39 6. Avances en Chile en materia de
cambio climático ____________________ 44 7. Inventarios de emisiones de gases
de efecto invernadero y su rol en el cumplimiento de obligaciones y en
el mercado del carbono ______________ 51 8. Mercado del carbono y experiencia
internacional en la venta de
certificados _________________________ 55 Anexo _________________________________ 65 Capítulo 2.
Metodología PICC para la elaboración de inventarios nacionales de gases de efecto invernadero. ___________________________ 73 (Sergio González Martineaux)
1. Aspectos generales __________________ 73 2. Descripción de la metodología
Capítulo 3.
Procedimiento metodológico aplicado a la serie temporal 1984/2003 de inventarios nacionales de gases de efecto invernadero, sectores no-energía _____________________ 87 (Sergio González Martineaux,
Francisco Salazar Sperberg, Paola Arata Zapico y
Aquiles Neuenschwander Alvarado)
1. Generalidades _______________________ 87 2. Procedimento aplicado _______________ 89 Capítulo 4.
Elaboración del inventario nacional de gases de efecto invernadero,
sectores no-energía. ___________________ 127 (Sergio González Martineaux,
Francisco Salazar Sperberg, Paola Arata Zapico,
Aquiles Neuenschwander Alvarado, Roxana Tessada Sepúlveda y
Claudio Salas Figueroa)
1. Alcance del sector 4: agricultura _____ 127 2. Relación metodológica por categoría _ 128 3. Alcance del sector 5: cambio de uso
de los suelos y forestal ______________ 150 4. Alcance del sector 6: residuos _______ 162 Capítulo 5.
Resultados del sector 4: agricultura ______ 181 (Sergio González Martineaux,
Francisco Salazar Sperberg, Claudio Salas Figueroa y Roxana Tessada Sepúlveda)
1. Introducción _______________________ 181 2. Análisis global _____________________ 182 3. Ganado doméstico _________________ 187 4. Análisis por categoría _______________ 192 5. Conclusiones ______________________ 207
Capítulo 6.
Resultados del sector 5: cambio de uso
de los suelos y forestal _________________ 211 (Sergio González Martineaux,
Aquiles Neuenschwander Alvarado, Claudio Salas Figueroa y
Roxana Tessada Sepúlveda)
1. Aspectos generales _________________ 211 2. Visión global del sector _____________ 213 3. Análisis por categoría _______________ 216 4. Conclusiones ______________________ 239 Capítulo 7.
Resultados del sector 6: residuos ________ 241 (Sergio González Martineaux,
Paola Arata Zapico y Roxana Tessada Sepúlveda)
1. Aspectos Generales _________________ 241 2. Emisiones sectoriales ________________ 242 3. Análisis por categoría _______________ 245 4. Conclusiones ______________________ 250 Bibliografía ______________________________ 253
RS.1. ASPECTOS METODOLÓGICOS
E
n 2005, previa licitación pública llamado por CONAMA,INIA-La Platina elaboró la serie 1984/2003 de inventarios anuales de emisiones y capturas de gases de efecto invernadero de Chile, en lo referente a los sectores no-energía A, que incluyen "Agricultura",
"Cambio de Uso de Suelos y Forestal" y "Residuos". Ello generó una serie de 20 inventarios anuales consecutivos, permitiendo establecer tendencias temporales.
La unidad geográfica de trabajo fue la región administrativa, compo-niendo el inventario nacional por la suma de los inventarios de las 13 regiones administrativas existentes al momento de la elaboración de los inventarios B, generando una situación única a nivel mundial C. Los
inventarios fueron elaborados aplicando la metodología del PICC, en su versión revisada 1996, con el apoyo adicional de las guías de bue-nas prácticas para la elaboración de los inventarios, que esta entidad publicó en 2000.
Se trabajó con respecto de los criterios de calidad del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (PICC), que son: transparen-cia (datos de actividad y métodos, de origen conocido y accesibles), exhaustividad (inclusión de todos los gases, todas las categorías en todo el territorio nacional), precisión (métodos más específicos en catego-rías/subcategorías importantes), consistencia (parámetros y factores de
Resumen Ejecutivo
ASectores que contabilizan emisiones por procesos microbiológicos y capturas por fo-tosíntesis, a diferencia de los otros sectores incluidos en los inventarios, donde las emisiones son el resultado de una inversión energética antrópica
BA contar del año 2007, el número de regiones subió a 15
CLos países, incluyendo los Anexo I, elaboran los inventarios sobre una base nacional, sin desagregación interna
emisión aplicados consistentemente A a lo largo de la serie temporal) y
comparabilidad (inventarios construidos con metodologías validadas internacionalmente).
Para que los inventarios reflejaran, lo más posible, las condiciones ambientales a lo largo del territorio nacional, las regiones administrati-vas fueron agrupadas en tres macrorregiones ambientales (norte, cen-tro y sur). Dencen-tro de cada macrorregión ambiental, los factores de emi-sión y parámetros asumieron mantuvieron sus valores en cada una de las regiones administrativa incluidas. Ello permitió ajustar -generalmente por juicio de expertos- estos valores a las condiciones ambientales de cada macrorregión.
Otro aspecto destacable fue la aplicación del método nivel 2 para la estimación de las emisiones de metano por fermentación entérica de animales bovinos y por manejo del estiércol generado por animales bovinos y porcinos. El análisis previo de categorías clave, hecho con los datos del inventario 1994, elaborado anteriormente, identificó a la "Fermentación Entérica", "Manejo del Estiércol-Metano" y "Suelos Agrí-colas" como categorías clave. Las emisiones de óxido nitroso desde suelos agrícolas fueron estimadas con el método nivel 1, por no con-tarse con método nivel 2.
RS.2. RESULTADOS Y CONCLUSIONES ALCANZADAS RS.2.1. Sector "Agricultura"
De los tres sectores considerados, este es el que cuenta con el mejor apoyo de datos de actividad, tanto estadísticos (colectados regularmente) como paramétricos (constantes). En consecuencia, es el sector de don-de se don-debieran generar los estimados más confiables y precisos. No obstante, hay ámbitos en los que el país debería invertir para mejorar la información de base; entre estos, están los consumos regionales de
AGeneralmente, ello significa mantener un mismo valor para un factor, todos los años; sin embargo, si se cuenta con antecedentes que lo justifiquen, pueden variar reflejan-do cambios tecnológicos, por ejemplo
fertilizantes, destinos finales de residuos de cultivos y distribución de animales por sistema de manejo.
El país cuenta con información publicada y con expertos calificados para estimar las emisiones desde dos de las categorías claves -emisio-nes de CH4 por fermentación entérica y por manejo del estiércol- apli-cando al menos un método nivel 2; no obstante, el país no cuenta con factores de emisión específicos para el país, región o localidad, locali-dad, para ninguna de las categorías que componen el sector, lo que impide ser más precisos en las estimaciones de las emisiones.
Los resultados alcanzados permitieron concluir que:
• las emisiones de gases invernadero del sector son crecientes, siendo para 2003, un 33% mayores que las estimadas para 1984; ello se debe, fundamentalmente, por la creciente intensidad de las prácti-cas productivas, que conlleva un mayor uso de fertilizantes nitrogenados y a las emisiones desde el estiércol apilado,,
• expresadas como CO2-equivalente, las mayores emisiones sectoria-les fueron las de N2O desde suelos cultivados, seguidas por las de CH4 por fermentación entérica y las de CH4 y N2O por manejo del estiércol; esta última es la categoría con mayor tasa de crecimiento, principalmente debido a la creciente proporción de las especies cuyo manejo confinado abarca al 100% de la población,
• al 2003, las emisiones por manejo del estiércol fueron
mayoritariamente CH4 (70% del total de la categoría), difiriendo substancialmente de 1984, cuando el N2O fue el gas mayoritario (61% del total de la categoría); este cambio se explica por los cam-bios poblacionales en las especies animales,
• las categorías sectoriales con menores emisiones son la cultivación de arroz y la quema de residuos, categoría esta última que va per-diendo importancia, en beneficio de una mayor incorporación a los suelos lo que, sin embargo, no quedó registrada en este trabajo, por falta de información (con excepción de los residuos de poda frutal),
• el que las emisiones sectoriales se distribuyan regionalmente con máximos en las regiones X y VI, señala el impacto de la ganadería doméstica y la agricultura intensiva sobre las emisiones de gases invernadero,
• las especies animales que más aportan a las emisiones sectoriales de gases invernadero son la bovina, por fermentación entérica, y la porcina, por manejo del estiércol; la porcina es la segunda especie con mayor incremento poblacional, después de las aves de corral (broilers) en el período evaluado,
• la aplicación del método nivel 2, para la fermentación entérica y el manejo del estiércol, en cuanto a emisión de CH4, condujo a esti-mados más precisos, para las especies significativas (bovinos y porcinos), debido a la generación de factores de emisión específi-cos para grupos de animales y macrorregiones ambientales,
• las emisiones de N2O desde los suelos son las abundantes del sector y, dentro de ella, las "emisiones indirectas" son la principal sub-categoría, llegando a contribuir en 2003 con el 41% de las emisio-nes de la categoría; las emisioemisio-nes por las deyeccioemisio-nes directas de animales en pastoreo, vienen perdiendo participación, con un des-censo relativo del 38%, en 1984, al 25%, en 2003,
• las principales fuentes de emisiones directas de N2O desde los sue-los fueron sue-los fertilizantes minerales (que acumulan prácticamente el 50% de las emisiones de la sub-categoría) y los cultivos de legu-minosas, aunque esta última retrocedió en su importancia relativa, entre 1984 y 2003,
• por su parte, la lixiviación del nitrógeno aplicado (mayormente, de fertilizantes minerales solubles) es la fuente con mayor aporte a las emisiones indirectas de N2O desde los suelos cultivados, y
• los cultivos que más contribuyen a las emisiones de gases inverna-dero, por quema de residuos, son los cereales; los residuos de los restantes cultivos tienden a no ser quemados en el campo, siendo mayoritariamente, enterrados en los suelos o empleados para ali-mentación animal, ya sea por consumo directo como a través de forraje conservado.
RS.2.2. SECTOR "CAMBIO DE USO DE LOS SUELOS Y FORESTAL"
El Sector "Cambio de Uso de los Suelos y Forestal" es el único que contabiliza capturas de carbono atmosférico, lo que ocurre tanto por la expansión de biomasa forestal como por el incremento del contenido
de carbono en suelos que han sido abandonados, forestados o reforestados. Se trata de un sector que genera estimaciones de emisio-nes y capturas, imprecisas y de alta incertidumbre, principalmente de-bido a la debilidad de los datos de actividad, tanto de los estadísticos como de los paramétricos.
Es importante señalar que escasos países en el mundo publican esta-dísticas anuales de cambio de uso de los suelos, lo que está obligando a satisfacer las necesidades de datos anuales de cambios de uso de los suelos, mediante el empleo de la percepción remota y el manejo de imágenes. Cabe señalar que las instancias estatales -vinculadas al pa-trimonio forestal- elaboran estimaciones anuales de cambio de uso de los suelos pero esta información no es publicada y es de difícil acceso. Por su riqueza forestal, Chile cuenta con bastante información sobre datos de actividad paramétricos, casi la totalidad de ellos referidos a plantaciones de árboles forestales y algunos pocos al bosque nativo. La elaboración de los algoritmos de destino de la biomasa forestal facilitó la elaboración del inventario, por cuanto se pudo hacer una asigna-ción más precisa de la biomasa forestal así como también, estimar las cantidades de biomasa residual de la explotación forestal; sin embar-go, se requiere validar estos algoritmos, en una forma más rigurosa. Los resultados alcanzados para este sector, se resumen en los siguien-tes puntos:
• a lo largo de la serie temporal, tanto la emisión como la captura brutas aumentaron, manteniendo en todo caso un balance relativa-mente constante y siempre favorable a la captura, la que fluctuó entre -5.046 y -18.347 Gg CO2-equiv/año; las oscilaciones de la emisión bruta anual son debidas a los incendios forestales, cuya incidencia es esencialmente fluctuante entre años consecutivos,
• en cuanto a las emisiones, dominantemente en la forma de CO2, la principal categoría contribuyente es la gestión forestal (léase cose-cha forestal), con un aporte que creció del 52%, en 1984, al 82%, en 2003; la segunda categoría contribuyente es la de los incendios forestales, con una participación anual fluctuante entre 8%, en 2003, y 28%, en 1984,
• las capturas de carbono atmosférico son debidas, principalmente, a la gestión forestal (léase expansión anual de la biomasa forestal aé-rea, básicamente en plantaciones) y el abandono de suelos (princi-palmente, superficie cubierta con renovales de formaciones vegetacionales nativas), aunque con tendencias dispares: mientras el abandono se suelos disminuyó su importancia del 57al 39%, en-tre 1984 y 2003, la gestión forestal manifestó una tendencia contra-ria, subiendo del 39 al 59%, en el mismo período,
• la importancia secundaria que muestran los procesos de pérdida de superficie forestal nativa (habilitación para agricultura; substitución de bosque nativo), hacia los últimos años de la serie temporal cons-truida, está reflejando la menor presión que se está ejerciendo sobre el bosque nativo, y
• la urbanización es una categoría de baja importancia, desde la pers-pectiva del inventario de gases invernadero; es interesente destacar que una parte importante de las emisiones estimadas corresponden a los condominios rurales y parcelas de agrado.
RS.2.3. SECTOR "RESIDUOS"
Este sector adolece de una evidente debilidad en los datos de actividad estadísticos, con áreas vacías de información, como por ejemplo, los residuos sólidos industriales, la generación y tratamiento de las aguas residuales servidas e industriales, e incineración de residuos sólidos. Igualmente, por falta de información publicada, se debió trabajar con parámetros por defecto y otros generados por juicio de expertos; evi-dentemente, es un sector requerido de una mejor colecta de datos y de estudios conducentes a definir parámetros específicos. El área con mejores datos de actividad corresponde al de la disposición de resi-duos sólidos domiciliarios, justamente la categoría que más aporta a las emisiones de gases invernadero del sector.
• las emisiones de CH4 desde los sitios de rellenos sanitarios equiva-lieron al 94 y 96%, en 1984 y 2003, respectivamente, de las emisio-nes totales del sector; analizada en función del gas emitido, esta categoría aporta el 98% del CH4 emitido por el sector,
• las emisiones de gases invernadero, por manejo de los residuos antró-picos, están vinculadas estrechamente tanto al nivel poblacional como a la infraestructura de disposición final de los residuos sóli-dos o depuración de las aguas residuales, y
• las emisiones de gases invernadero, desde este sector, están ciendo en exceso del incremento poblacional, lo que refleja la cre-ciente infraestructura de disposición y depuración con que va con-tando el país, a partir de los inicios de los años 90.
El cambio climático a nivel global
y en Chile, los inventarios de gases
de efecto invernadero y el
mercado del carbono
Juan Pedro Searle Solar
ADefiniciones adaptadas de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC ó UNFCCC, su sigla en inglés)
1. INTRODUCCIÓN
E
ste capítulo describe la certeza científica actual sobre los impactos del cambio climático a nivel global y en Chile, reseña el marco legal internacional vigente para hacer frente a este fenómeno global, hace un resumen de los avances en Chile en esta materia, contextualiza el trabajo sobre inventarios de emisiones de gases de efecto invernade-ro y su invernade-rol en el cumplimiento de compinvernade-romisos de información tanto para países desarrollados como en desarrollo, y finaliza con una des-cripción de cómo opera y cuáles han sido las principales experiencias en el mercado del carbono. Previo a iniciar dicha descripción, es nece-sario mencionar las siguientes definiciones básicas A:• Por «cambio climático» se entiende un cambio en el clima, atribui-do directa o indirectamente a actividades humanas que alteran la composición de la atmósfera mundial —mediante la emisión de los gases de efecto invernadero, sus precursores y los aerosoles— y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante perío-dos de tiempo comparables.
• Por «efectos adversos del cambio climático» se entiende los bios en el medio ambiente físico o en la biota resultantes del cam-bio climático que tienen efectos nocivos significativos en la
compo-sición, la capacidad de recuperación o la productividad de los ecosistemas naturales o sujetos a ordenación, o en el funcionamiento de los sistemas socioeconómicos, o en la salud y el bienestar huma-nos.
• Por «gases de efecto invernadero» se entiende aquellos componen-tes gaseosos de la atmósfera, tanto naturales como antropógenos, que absorben la luz solar y reemiten radiación infrarroja.
• Por «sumidero» se entiende cualquier proceso, actividad o meca-nismo que absorbe un gas de efecto invernadero, un aerosol o un precursor de un gas de efecto invernadero de la atmósfera.
• Por «fuente» se entiende cualquier proceso o actividad que libera un gas de invernadero, un aerosol o un precursor de un gas de in-vernadero en la atmósfera.
• Por “efecto invernadero” (Figura 1.1.) se entiende un efecto de ca-lentamiento de la superficie terrestre y de la baja atmósfera, que se produce porque partículas gaseosas que han existido desde hace millones de años (vapor de agua, dióxido de carbono, metano, óxi-do nitroso y ozono), atrapan parte del calor producióxi-do por la ener-gía solar que incide sobre la superficie terrestre, principalmente en forma de luz visible.
Parte de esta energía se absorbe y otra se disipa como energía infrarroja. Este calor es trasmitido lentamente por las corrientes de aire, y su libe-ración en el espacio se ve frenada por dichas partículas gaseosas, las que mantienen el planeta unos 30°C más caliente que si no existieran, permitiendo la coexistencia de diversas formas de vida.
El problema es el aumento de las concentraciones de estas partículas en la atmósfera terrestre, producto de las actividades humanas, lo que ha generado un aumento no deseado de la temperatura, conocido como efecto invernadero aumentado, y que lleva a la alteración de la com-posición gaseosa de nuestra atmósfera.
Figura 1.1. Esquema del efecto invernadero de la atmósfera terrestre 1.1. ¿Cuáles son estas partículas gaseosas?
Las partículas gaseosas, a las que se hace referencia, son:
• gases (naturales) de efecto invernadero: vapor de agua (H2O), dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxido nitroso (N2O) y ozono (O3),
• gases de efecto invernadero introducidos por el hombre: por ejem-plo, las sustancias agotadoras de la capa de ozono (SAO, según el léxico del Protocolo de Montreal), entre las que se encuentran los clorofluorocarbonos (CFCs), utilizados comúnmente como refrigerantes, que han sido gradualmente reemplazados por otras sustancias menos nocivas para la capa de ozono (por ejemplo, los hidroclorofluorocarbonos, HCFCs) pero que poseen un potencial de calentamiento global mucho mayor que el del CO2. Cabe
desta-AEste último tiene un efecto de enfriamiento, pero su permanencia en la atmósfera es muy corta, comparada con los gases de efecto invernadero BIntergovernmental Panel on Climate Change
car entre estas sustancias a los perfluorocarbonos (PFCs), al hexafluo-ruro de azufre (HF6) y a los hidrofluorocarbonos (HFCs), que son gases controlados por el protocolo de Kyoto, y que comenzaron a consumirse mayoritariamente a partir del año 1995,
• gases precursores de ozono: compuestos orgánicos volátiles no me-tánicos (COVNM), monóxido de carbono (CO) e hidrocarburos, y
• aerosoles: anhídrido sulfuroso (SO2) A.
1.2. ¿Qué actividades humanas generan GEI, aerosoles y precursores de ozono?
Entre las principales actividades humanas que generan gases de efecto invernadero y precursores de ozono, destaca largamente, como la prin-cipal fuente emisora, la quema de combustibles fósiles, tanto para ge-neración y uso de energía, como en la industria y en el transporte; otras fuentes importantes son los cambios en el uso del suelo y la actividad forestal, la agricultura y la gestión de desechos sólidos y líquidos.
2. SUSTENTO CIENTÍFICO AL PROBLEMA
El sustento científico para entender y abordar el cambio climático antropogénico lo provee el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (PICC, más conocido por su sigla en inglés IPCC B),
especial-mente creado a fines de los 80’s por las Naciones Unidas para evaluar cada 5 o 6 años y sobre una base objetiva, transparente y amplia, toda aquella información relevante y disponible acerca de la ciencia del cambio climático y las medidas de respuesta. Este panel de expertos, integrado por más de 2.500 científicos de todo el mundo —entre los cuáles hay participación de científicos chilenos— proporciona la base de información requerida por la Conferencia de las Partes de la Con-vención de Cambio Climático y la Reunión de las Partes del Protocolo de Kyoto, cada vez que estos instrumentos necesitan fundamentar al-guna decisión desde una perspectiva científica o técnica.
ALos Informes de Evaluación constan de varios volúmenes, y proporcionan todo tipo de información científica, técnica y socioeconómica sobre el cambio climático, sus causas, sus posibles efectos, y las medidas de respuesta correspondientes. Accesibles a través de http://www.ipcc.ch
El PICC publica periódicamente distintos documentos relativos a cam-bio climático, entre ellos, la metodología para el desarrollo de los inventarios de emisiones de gases de efecto invernadero y sus actuali-zaciones. Pero, sin duda, su más esperada publicación es el Informe de Evaluación A del estado del conocimiento científico y técnico en la
materia. A la fecha, se han publicado cuatro. El primero (1990) consta-tó que las emisiones de gases de efecto invernadero estaban en aumen-to, sin causalidad definida; el segundo (1995) ya evidenció una “inter-ferencia humana discernible en el sistema climático”, y el tercero (2001) fue más concluyente aún en la culpabilidad del hombre.
El cuarto informe (2007) explica, de manera abrumadora, los efectos que el mundo ya está experimentando en materia de cambios climáticos ante un calentamiento evidenciado de 0,5°C y predice los posibles es-cenarios futuros si la inyección de gases de efecto invernadero en la atmósfera continúa de manera explosiva y los países no hacen nada al respecto. Aquí, el PICC asevera, con una certeza de más del 90%, que el hombre es el causante del aumento constatado de emisiones de ga-ses de efecto invernadero y que ello ha tenido una incidencia directa en los cambios observados en muchos sistemas físicos y biológicos, desde comienzos de los 70’s.
En dicho informe, el Panel ha sido claro al señalar que si las emisiones de gases no comienzan a reducirse de manera real a partir del año 2015, será poco probable estabilizar su concentración en nuestra at-mósfera en un nivel que no implique aumentos de temperatura mayo-res a los 2°C, que es el escenario menos pesimista que la comunidad internacional está pensando en alcanzar hacia fines de siglo, y que implica estabilizar la concentración de emisiones de gases invernade-ro en la atmósfera entre 450 a 700 partes por millón (miligramos/litinvernade-ro). En función de la permanencia en la atmósfera —décadas o siglos— de los gases emitidos hasta ahora, este último informe urge sobre la adop-ción de medidas de adaptaadop-ción en el corto plazo, asociadas a una
agen-da estricta de mitigación de las emisiones, sin esperar a reducir las incertidumbres que aún persisten en algunas áreas.
2.1. ¿Cómo será este aumento de temperatura y qué tipo de amenazas se esperan hacia fin de siglo?
Según el 4º Informe de Evaluación del PICC, las temperaturas prome-dio podrían aumentar hasta en 6,4°C hacia fin de siglo si las emisiones siguen subiendo, siendo un aumento de 4°C lo más probable. El pro-nóstico es más preciso que estimaciones anteriores del PICC, debido a que se descubrió que la tierra y los océanos del planeta están perdien-do su capacidad de absorber el dióxiperdien-do de carbono. Un aumento glo-bal promedio en la temperatura de 4°C eliminaría cientos de especies, acarrearía extrema escasez de alimentos y aguas en países vulnerables y causaría inundaciones catastróficas que desplazarían a cientos de millones de personas. El calentamiento sería mucho más severo en di-rección a los polos, lo que aceleraría el derretimiento de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártica occidental.
El informe dice que la actividad humana es responsable de la mayor parte del calentamiento observado en las décadas recientes, con un 90% de certeza en esta afirmación. El informe anterior del PICC (2001), afirmaba que no emprender acciones podría llevar al calentamiento global hasta 5,8°C más en el año 2100. Los pronósticos de este nuevo informe muestran un cuadro más sombrío, porque los científicos han descubierto retroalimentaciones en el ciclo global del carbono que es-tán agregándose a la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera. Estimaciones iniciales señalan que esto podría bastar para aumentar las temperaturas en otro grado Celsius hacia 2100.
Un alza superior o igual a 4°C durante este siglo, haría que el mundo se calentara casi tanto como lo que se calentó durante los 150 siglos transcurridos desde el fin de la última era glacial, pero sólo en 100 años. El PICC enfatizó en que un desenlace como ése no es inevitable. Un giro significativo hacia tecnologías limpias y eficientes podría dis-minuir a la mitad las alzas esperadas de temperatura. Pero incluso su escenario más optimista contemplaría, hacia 2100, un probable au-mento en la temperatura de 2,4°C por sobre los niveles preindustriales.
2.2. ¿Qué significarían estos cambios esperados para América Latina y para Chile?
Para Latinoamérica, el PICC en su cuarto informe, indica que a media-dos del siglo 21, los aumentos en la temperatura y las disminuciones en agua de los suelos llevará a un reemplazo gradual del bosque tropi-cal por sabana en la Amazonía; habrá una pérdida importante de biodiversidad por extinción de especies, y en zonas más áridas (por ejemplo, Chile), se espera que el cambio climático lleve a un aumento de la salinización y desertificación de tierras agrícolas, con la conse-cuente baja en la productividad de algunos cultivos y sistemas, que afectará la seguridad alimentaria.
También se proyecta que aumentos en el nivel del mar provocarán inun-daciones en zonas bajas, y que aumentos en la temperatura superficial del mar afectarán a los corales y otras especies. Mención especial se hace a los cambios en precipitación y a la desaparición de glaciares en la región, que afectará, entre otros, a la agricultura, consumo humano y energía. Muchas de las consecuencias previstas serían desastrosas, en particu-lar, para aquellos países considerados más vulnerables. Y Chile podría ser uno de estos pues, aparte de ser citado en el 4º Informe del IPCC como un país impactado por cambio climático (Cuadro 1.1.), posee las siguientes características de vulnerabilidad establecidas internacio-nalmente: zonas costeras bajas, zonas áridas y semiáridas, zonas ex-puestas a la sequía y a la desertificación, zonas exex-puestas al deterioro forestal y zonas de alta contaminación atmosférica urbana.
Para Chile, un estudio nacional hecho para CONAMA por el Centro AGRIMED A de la Universidad de Chile (2000), mostró que nuestro país
podría verse muy afectado por disponibilidad del recurso hídrico, en particular, en la zona central que es eminentemente agrícola. Otros efectos esperados son la intensificación de aridez y avance del desierto hacia el sur, mayores precipitaciones en la zona sur, y fenómenos del Niño más frecuentes e intensos. El estudio proyectó al 2040 los cam-bios en precipitación y temperatura — incluidas las variaciones en
ACentro de Agricultura y Medio Ambiente, Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Chile
Cuadro 1.1. Impactos para Chile, según el 4º Informe del IPCC
Cambios Observados Cambios Esperados
Cambios en patrones de Recursos hídricos: se espera un alto impacto precipitación: tendencia en disponibilidad energética y restricciones a a la declinación en la la disponibilidad hídrica en zona central, por precipitación en el sur, anomalías asociadas a El Niño/La Niña. en los últimos años.
Salinización y desertificación: en el norte, Glaciares: disminución el cambio climático puede llevar a la dramática de su volumen salinización y desertificación de tierras
en décadas pasadas, agrícolas.
siendo el sur una de las
zonas más afectadas. Cambios en nivel del mar: modificarían ubicación de stocks pesqueros.
Salud humana: se han
informado aumentos en Agricultura: estudios proyectan disminuciones brotes de virus hanta futuras en las cosechas para un número después de sequías importante de cultivos.
prolongadas.
Incendios forestales: aumentos en riesgo de ocurrencia debido a cambio climático.
parámetros climáticos secundarios— a consecuencia del cambio climático, y de cómo esas modificaciones afectarían a la agricultura, a los tipos forestales y a la escorrentía superficial promedio anual. El análisis se efectuó por regiones, y a nivel comunal, utilizando para ello un modelo de circulación general, acoplándolo con un modelo propio de impactos A. Para el horizonte elegido, entre otros impactos,
se estimaron reducciones en la temperatura bajo los 2°C en la zona norte (hasta la Cuarta Región), y aumentos cercanos a 3°C en la zona central y la región austral, lo que podría modificar variables cruciales para la agricultura, tales como heladas, horas de frío y ocurrencia de días cálidos. En algunas áreas del país, se predijeron cambios superio-res al 30% en la precipitación anual. Entre ellas, la zona central mostró
A Estudio “Análisis de Vulnerabilidad y Adaptación en agricultura, recursos hídricos y silvi-cultura, como parte del proyecto GEF Capacitación de Chile para cumplir sus compromi-sos con la Convención Marco de la Naciones Unidas sobre el Cambio Climático”, Centro AGRIMED, Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales, Universidad de Chile, 2000.
una reducción importante de este parámetro, en oposición a lo espera-do en el altiplano, espera-donde se incrementarían las precipitaciones, pero disminuirían alrededor de 20-25% de variación negativa desde Antofagasta a Puerto Montt.
Con las variaciones esperadas para ambos parámetros, y la consiguien-te influencia sobre los recursos hídricos, se deconsiguien-terminaron efectos en praderas naturales, cultivos de secano y otros; en fruticultura de clima templado y templado árido, y en tipos forestales. Además, se estable-cieron impactos debido a plagas y enfermedades. Un detalle de estos impactos se encuentra en el Anexo de este capítulo.
En relación a zonas costeras y recursos pesqueros, se evaluó los efectos derivados de incrementos en el nivel del mar en áreas costeras que concentran población y actividades pesqueras importantes, y sobre re-cursos pesqueros de importancia económica para el país A. En el área
del Golfo de Arauco (VIII Región), se concluyó que los asentamientos humanos correspondientes a pescadores artesanales y a ciudades o centros poblados en áreas cercanas al mar, presentaron vulnerabilidad a un incremento de un grado en el nivel del mar.
Asimismo, se predijeron cambios en la distribución y abundancia de la anchoveta, con bajas importantes en la zona norte del país, y un au-mento de su biomasa en el sector litoral de las regiones VIII y X. Para la sardina común, disminuiría significativamente la distribución de su biomasa en el norte, especialmente en la zona de Coquimbo, menos en el litoral de la Región del Bío-Bío, con un aumento de la media histórica de los desembarques hacia el sur. La merluza sería la menos afectada, pues no se esperan modificaciones importantes en su distri-bución y disponibilidad, excepto cambios leves en el norte.
Otro estudio más reciente (2007), hecho por el Depto. de Geofísica de la U. de Chile, para analizar la variabilidad climática en Chile en el
AEstudio sobre vulnerabilidad y adaptación en zonas costeras y recursos pesqueros, como parte del proyecto GEF Capacitación de Chile para cumplir sus compromisos con la Convención Marco de la Naciones Unidas sobre el Cambio Climático”, Centro EULA, U. de Concepción. Debido a la falta de información disponible para las áreas costeras de Arica, Valdivia y Puerto Montt, se pudo sólo evaluar impactos en el Golfo de Arauco.
siglo 21 (accesible a través de www.conama.cl), muestra para las varia-bles de temperatura y precipitación, y frente a dos escenarios de emi-siones de gases de efecto invernadero, que pueden haber aumentos de temperaturas de 1° a 3°C (escenario moderado), y entre 2° a 4°C (esce-nario severo); indica que en todo el país se aprecian aumentos de tem-peratura en ambos escenarios, y que la mayor variación de temperatu-ra se estima en el norte gtemperatu-rande y norte chico, y mayormente en la zona andina. En cuanto a la precipitación, el estudio indica para las siguien-tes macrorregiones:
• Norte Grande: en el sector altiplánico, se estima un aumento de precipitaciones durante primavera y verano.
• Norte Chico: se estima un aumento pluviométrico durante el invier-no.
• Chile Central: los resultados indican disminución de precipitacio-nes particularmente en latitudes medias (V a VIII regioprecipitacio-nes), y en las estaciones de verano y otoño.
• Región Sur (VIII a X regiones): arroja disminución de precipitacio-nes de hasta un 50% en verano, manteniéndose prácticamente inalterada la situación en invierno.
• Región Austral: presenta una disminución de la precipitación de un 25% aprox., en verano, normalizándose hacia el invierno. En el ex-tremo austral se aprecia un leve aumento de las precipitaciones (de hasta un 20%), que prevalece todo el año.
3. RELEVANCIA PARA CHILE
La relevancia de la problemática del cambio climático debiese ser ana-lizada en Chile, al menos, teniendo en consideración los aspectos si-guientes:
A. Chile es un país social, económica y ambientalmente vulnerable al cambio climático; cumple con la tipificación de vulnerabilidad con-templada en el artículo 4.8 de la Convención Marco de las Nacio-nes Unidas sobre Cambio Climático, al poseer zonas costeras bajas;
zonas áridas y semiáridas; áreas susceptibles a la deforestación o erosión, a los desastres naturales, a la sequía y la desertificación; áreas urbanas altamente contaminadas, y ecosistemas frágiles. Por ello, gran parte de las consecuencias previstas por el PICC podrían ocurrir o estar ya sucediendo en el país.
El estudio de AGRIMED (2000) es el único estudio disponible hasta ahora en el país, que evaluó la vulnerabilidad al cambio climático a nivel de sectores (praderas naturales, recursos forestales, cultivos como papa, fréjol, maíz, fruticultura, tipos forestales), además de la incidencia de plagas y enfermedades como resultado de una mayor temperatura superficial de la atmósfera.
No obstante esta primera aproximación a los eventuales impactos en el país, dicho estudio no consideró la cuantificación de los im-pactos económicos asociados a los cambios esperados de precipita-ción y temperatura. Por ello, un desafió en este ámbito es la profundización del análisis de vulnerabilidad nacional, incorporan-do otros sectores productivos y de servicios (por ejemplo, energía, asentamientos humanos, etc.); y otros enfoques diferentes (por ejem-plo, impactos sobre la biodiversidad, infraestructura, etc.). Acto se-guido, debiesen plantearse las medidas de adaptación correspon-dientes, incluido un análisis de los costos de tales medidas. En razón de lo anterior, y mediante un convenio firmado entre la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA), la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) y la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA) del Ministerio de Agricultura A, a partir de 2007
se están actualizando los escenarios de la primera Comunicación Nacional sobre impactos del cambio climático en el sector silvoagropecuario y en los recursos hídricos, a los cuáles se agregó también el componente de suelos. Se espera contar con dicha infor-mación durante el último trimestre de 2008. Cabe señalar que la construcción de los nuevos escenarios indicados se ha basado en los escenarios climáticos desarrollados por el Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile.
Asimismo, bajo dicho convenio, finalizó un estudio licitado por FIA, que evaluó políticas, programas y proyectos de adaptación a nivel mundial, a objeto de evaluar aquellas medidas de adaptación al cambio climático que se pudieran desarrollar o potenciar en Chile, en función de instrumentos ya existentes aplicados a los mismos sectores señalados en el párrafo precedente.
B. El Estado, a la fecha, no conoce a ciencia cierta los costos económi-cos de los impactos esperados del cambio climático para el territorio nacional. Los estudios de vulnerabilidad indicados en el punto 1 pre-cedente no contemplaron una evaluación económica de los impac-tos planteados. Por ejemplo, un análisis de las pérdidas económicas por incidencia de plagas y enfermedades en determinados rubros agrí-colas; o bien, por baja en productividad agrícola por reducción del recurso hídrico, etc. Según el PICC, se esperan mayores efectos del cambio climático en los países en desarrollo en términos de impactos en inversión y en economía y en pérdidas de vidas humanas, que en los países desarrollados. Como ejemplo, el panel indica que el por-centaje de daños al PIB debido a eventos extremos del clima ha sido sustancialmente mayor en los países en desarrollo. Y como el cambio climático exacerba tales eventos extremos, los costos de los impactos de este fenómeno podrían también elevar los ya altísimos costos ex-perimentados por variabilidad natural del clima.
Chile no posee información al respecto, y se estima relevante poder desarrollarla, a objeto de planificar una toma de decisión informada. Los costos de la inacción pueden ser mucho mayores que las medi-das e inversiones necesarias —en el corto plazo— para adaptarse y mitigar los impactos negativos del cambio climático. El Estado de Chile, en quien recaerá la mayor carga de inversión —sobretodo en el desa-rrollo de infraestructura— debe destinar los recursos necesarios para evaluar tales costos y determinar las acciones a seguir, en particular, en aquellos sectores que se consideren prioritarios.
Un avance en tal sentido lo constituye otra acción efectuada en el marco del Convenio CONAMA-FIA-ODEPA, que es la cuantificación de los impactos económicos derivados de los escenarios esperados en el sector silvoagropecuario, los recursos hídricos y suelos, cuyos
resultados estarán disponibles a fines de 2008. Asimismo, los resul-tados de una licitación de FIA para desarrollar proyectos concretos de adaptación, lanzada en agosto de 2008, será clave para la mate-rialización de medidas adaptativas en el sector antes indicado. C. Chile es parte ratificadora de la Convención Marco de las Naciones
Unidas sobre Cambio Climático y de su Protocolo de Kyoto. Como tal, tiene responsabilidad en el cumplimiento de las obligaciones ad-quiridas. No posee compromisos de reducción de emisiones, pero sí debe elaborar periódicamente su Comunicación Nacional, que co-rresponde a un informe-país que contiene información sobre inven-tario de emisiones de gases de efecto invernadero; vulnerabilidad al cambio climático; opciones de adaptación a él, y opciones de mitiga-ción de las emisiones. Este compromiso cualitativo podría cambiar conforme avancen las negociaciones para una implementación más restrictiva para todas las partes de la Convención.
4. LEGALIDAD INTERNACIONAL VIGENTE
Frente a este fenómeno en aumento y que puede tener consecuencias dramáticas para las generaciones presentes y futuras A, existen dos
ins-trumentos legales internacionales vigentes que se elaboraron con la finalidad de reducir dichas emisiones y de minimizar las consecuen-cias negativas pronosticadas. Estos instrumentos son la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático y el Protocolo de Kyoto.
4.1. Convención de Cambio Climático
En vigor desde marzo de 1994, estableció una serie de compromisos diferenciados para países desarrollados y en desarrollo, entre los cua-les destacan i) la obligación de los primeros de reducir, en el año 2000, sus emisiones de GEI a los niveles de emisión que cada uno de ellos
AChile, por su diversidad de ecosistemas y por sus características geográficas muy par-ticulares, entre las que sobresalen un alto porcentaje de zonas propensas a la desertificación y la sequía, y su longitud de línea costera, puede resultar muy afectado por los impactos del cambio climático
generó en 1990, ii) que todos los costos en que incurran los países en desarrollo para implementar sus compromisos serán a cuenta de financiamiento entregado por las partes desarrolladas, y iii) que los países en desarrollo no se obligan a reducir sus emisiones bajo este Convenio y sólo deben elaborar un informe país que detalle sus esfuer-zos por implementar dicha Convención. La Convención no incluyó un sistema de sanciones por no cumplimiento.
4.2. Protocolo de Kyoto
En vigor desde febrero de 2005, comenzó a elaborarse en 1995 debido a que la meta de reducción de emisiones de la Convención no iba a ser cumplida por el mundo industrializado en la fecha convenida (2000). Este nuevo instrumento, que forma parte integral de la Convención, contiene nuevas obligaciones de reducción para los países incluidos en el Anexo I A, sin plantear obligaciones para los países no-Anexo I B,
y a diferencia de la Convención, establece un porcentaje de reducción algo mayor con respecto a 1990 (5,2% por país), define un período de cumplimiento de cinco años (2008-2012), establece un sistema de san-ciones por no cumplimiento, hace prevalecer las acsan-ciones domésticas para reducir los GEI, y define mecanismos económicos suplementarios en sus artículos 6 (Implementación Conjunta), 12 (Mecanismo de De-sarrollo Limpio), y 17 (Transacción de Emisiones), a objeto de facilitar los costos económicos de esta reducción obligatoria para los países desarrollados.
Concretamente, la implementación conjunta es un mecanismo basado en proyectos y permitido sólo entre partes desarrolladas, que genera uni-dades de reducción de emisiones (ERUs, en inglés), transables a partir del año 2008. El mecanismo de desarrollo limpio también es un meca-nismo basado en proyectos de reducción y captura, pero no está restrin-gido a partes desarrolladas, ya que permite la participación de los países en desarrollo en la ejecución de proyectos y genera reducciones certifi-cadas de emisiones (CERs, en inglés), transables retroactivamente a con-tar del 1 de enero de 1990. La transacción de emisiones está restringida
A Países desarrollados y de economías en transición (EET) B Países en desarrollo
a las partes desarrolladas y permite la compra y venta de los excesos de permisos de emisión (AAUs), en aquellos sistemas de transacción en que las partes tienen límites de reducción establecidos. Los tres mecanismos mencionados deben generar reducciones reales de GEI. Adicionalmente, actividades pertenecientes al sector “Uso de los Suelo, Cambio de Uso de los Suelos y Forestal (LULUCF, en inglés), permiten expandir las emi-siones asignadas por el Protocolo de Kyoto, a través de la asignación de Unidades de Remoción (RMU, en inglés).
Acuerdo de Marrakech. Luego de la adopción del texto del Protocolo en 1997 en la ciudad de Kyoto, Japón, comenzó un exhaustivo proceso de negociación internacional —en la que también Chile participó— para definir las reglas y modalidades de aplicación de cada uno de sus artículos, que culminó con el llamado Acuerdo de Marrakech (2001). Entre otros aspectos, este definió las reglas para los tres instrumentos económicos anteriores, junto con especificar también aquellos aspec-tos pendientes relativos a la Convención de Cambio Climático. Se entregará mayor información referente al Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), debido a que es a través de dicho instrumento que Chile puede obtener importantes beneficios ambientales, económicos y tec-nológicos, mediante la venta de CERs a terceros.
5. MECANISMO DE DESARROLLO LIMPIO
El Acuerdo de Marrakech define en detalle los aspectos administrativos y operacionales del MDL. Para ello, establece que el MDL es supervi-sado por una Junta Ejecutiva y que los créditos obtenidos por proyectos MDL (CERs), serán verificados y certificados externamente a través de las llamadas entidades operacionales designadas (DOE), que en esen-cia son organizaciones que serán designadas por las partes del Proto-colo, a través de su Junta Ejecutiva.
Los proyectos MDL deben cumplir con el llamado requisito de adicionalidad. Para ello, el artículo 12 especifica que los CERs pueden ser emitidos por un proyecto siempre y cuando las reducciones calcu-ladas de emisiones de GEI que este generará, sean adicionales a
cual-quier reducción que se hubiese producido en ausencia de la actividad de proyecto MDL. Asimismo, las reglas establecen que los proyectos deben cumplir ciertos criterios a fin de calificar para una actividad cer-tificada como «MDL». Estos requisitos incluyen el cumplimiento de los criterios de presentación y desarrollo del proyecto, el proceso de regis-tro y validación del proyecto, los requisitos de monitoreo, verificación y certificación de las reducciones, y las reglas que gobiernan la emi-sión de certificados.
Un paso importante que debe producirse al inicio del ciclo de proyec-tos, es la obtención de la carta de aprobación de la actividad MDL, expedida por la Autoridad Nacional Designada A (AND) de cada parte
involucrada (país), que participa en dicha actividad. Sin esta carta, no se puede efectuar el registro del proyecto por parte de la Junta Ejecuti-va del MDL.
El documento de diseño del proyecto (PDD en inglés) aprobado en Marrakech, solicita al proponente de un proyecto MDL que considere los siguientes tópicos para la elaboración de su proyecto:
• Identificación de los participantes en el proyecto y otras partes inte-resadas.
• Tecnologías utilizadas en el proyecto.
• Metodologías de línea de base, de validación y de verificación.
• Ubicación del proyecto y carta de aprobación de la AND.
• Propiedad de los CERs.
• Adicionalidad.
• Beneficios adicionales resultantes de la actividad de proyecto (i.e., ambientales, desarrollo comunitario, etc).
• Plan de Monitoreo y Verificación. 5.1. Implementación del MDL
Antes de la entrada en vigor del Protocolo, a mediados de 2003, la Junta Ejecutiva (JE) comenzó un proceso interino de ejecución de sus
A Para el caso de Chile, la Comisión Nacional del Medio Ambiente, que representa a la AND, es la instancia que emite la carta de aprobación, a solicitud del proponente
labores, que incluyó la determinación de un panel de expertos para aprobación de metodologías de línea de base y la acreditación de enti-dades operacionales que participarán en los procesos de validación, registro y certificación de los proyectos MDL A.
El sistema opera de tal forma que un proponente de proyecto presenta su proyecto MDL, acompañado de la carta de la AND y de una meto-dología de línea de base, a la JE. Si la metometo-dología es nueva, esta es revisada por un panel ad-hoc que verifica la veracidad de los cálculos y estimaciones presentadas por el proponente. Si es aprobada, la meto-dología se publica en la página web del MDL, y queda a disposición de cualquier otro proponente que desee efectuar un proyecto similar. El proyecto también se aprueba automáticamente B.
5.2. Proyectos registrados y metodologías aprobadas
Al 25 de agosto de 2008, con el Protocolo de Kyoto en plena vigencia, la Junta Ejecutiva del MDL había aprobado 137 metodologías para pro-yectos de mayor y menor escala que cubren áreas como energías reno-vables, eficiencia energética, cambio de combustibles, forestación y manejo de desechos domiciliarios e industriales, incluida la captura de metano, que significan 1149 proyectos registrados por la Junta Ejecuti-va a igual fecha, y un total de 183.204.914 certificados de reducción de emisiones (CER) emitidos.
El Cuadro 1.2. muestra el detalle por país del número de proyectos presentados en dicha fecha, y las figuras 1.2., 1.3. y 1.4. indican los proyectos registrados por país Anfitrión; por campo de aplicación y por región, respectivamente, las que muestran la información en porcenta-jes de participación. Estadísticamente, por país, Chile poseía el 2.18% de los proyectos presentados al 25 de agosto de 2008, con un total de 2,868,874 CERs emitidos, y 25 proyectos registrados, lo que equivale al 1.57% del total de CERs a la fecha.
A A junio de 2007, existían 17 entidades operacionales designadas (DOE)
B La empresa chilena Agrosúper presentó una metodología para el tratamiento de purines de la industria de cerdos, que fue aprobada y publicada por la JE, y posteriormente sometida a revisión y modificación
Cuadro 1.2. Número de proyectos registrados por país, al 25 de agosto de 2008 País Nº de Proyectos Argentina 14 Armenia 4 Bangladesh 2 Bután 1 Bolivia 2 Brasil 144 Camboya 1 Chile 25 China 258 Colombia 10 Costa Rica 6 Cuba 1 Chipre 2 República Dominicana 1 Ecuador 12 Egipto 4 El Salvador 5 Fiji 1 Georgia 1 Guatemala 6 Guyana 1 Honduras 14 India 356 Indonesia 16 Israel 12 Jamaica 1 País Nº de Proyectos República Democrática de la Gente de Lao 1 Malasia 31 México 106 Mongolia 3 Marruecos 4 Nepal 2 Nicaragua 3 Nigeria 1 Paquistán 1 Panamá 5
Papua Nueva Guinea 1
Perú 12 Filipinas 19 Qatar 1 República de Corea 19 República de Moldavia 3 Sudáfrica 14 Sri Lanka 4 Tailandia 10 Túnez 2 Uganda 1 República Unida de Tanzania 1 Uruguay 3 Viet Nam 2
Figura 1.2. Proyectos registrados por país anfitrión, al 25/08/2008. Total: 1.149
Figura 1.4. Proyectos registrados por región, al 25/08/2008
La información sobre proyectos registrados y en validación es cam-biante día a día, debido a que la experiencia en proponer PDD de proyectos MDL y la necesidad de comprar certificados de carbono va en franco aumento. Cabe destacar que en la medida que un proyecto MDL recibe la validación y registro conforme a las reglas establecidas por el Protocolo de Kyoto, existirá una mayor probabilidad que dicho proyecto genere interés de un comprador, sea este una empresa o un gobierno de un país industrializado.
6. AVANCES EN CHILE EN MATERIA DE CAMBIO CLIMÁTICO
Desde 1994, Chile ha efectuado avances importantes para materializar sus obligaciones internacionales en materias de cambio climático. En-tre ellos destacan:
i) La ratificación de la Convención sobre Cambio Climático en Di-ciembre de 1994, y el Protocolo de Kyoto en agosto de 2002, oficializándolos como Leyes de la República, lo que le ha dado el marco legal para efectuar acciones.
ii) La creación del Comité Nacional Asesor Sobre Cambio Global (CNACG) en 1996, que actúa como la institucionalidad nacional
para abordar la temática en Chile. Este Comité se reúne trimestral-mente a discutir y proponer acciones en temáticas que abarcan des-de el des-desarrollo des-de proyectos relativos al cambio climático, la ela-boración de líneas de acción programáticas en la materia y la for-mulación de posturas nacionales frente a temas diversos como la adaptación, la mitigación, el mecanismo de desarrollo limpio y el mecanismo financiero de la Convención, entre otros.
iii) El desarrollo de los Lineamientos Estratégicos en Materia de Cam-bio Climático por el CNACG, que fueron aprobados en diciembre de 1998 por el Consejo Directivo de CONAMA. Estos lineamientos se refieren a la reafirmación de los compromisos establecidos en la CMCC, la promoción de la ratificación del Protocolo de Kyoto, la participación de sectores relevantes y expertos chilenos en la discu-sión de los mecanismos económicos establecidos en el Protocolo de Kyoto, la utilización del mecanismo de desarrollo limpio (MDL), el diseño de orientaciones básicas respecto de nuevas formas de limitación y/o reducción de emisiones de gases de efecto inverna-dero para los países en desarrollo; la generación y aplicación de un Plan de Acción Nacional en Cambio Climático, y la creación de un fondo especial para la investigación técnica y científica y la capaci-tación en cambio climático en Chile. Estos lineamientos han servi-do de base para orientar las acciones del Estaservi-do y del sector privaservi-do en materias de cambio climático, hasta la fecha de preparación de la Estrategia Nacional de Cambio Climático, y de su Plan de Acción de Cambio Climático..
iv) La entrega de la Primera Comunicación Nacional en Cambio Climático (1CN) a la Secretaría de la Convención de Cambio Climático en febrero de 2000, cuyos contenidos fueron aprobados por el CNACG, y su coordinación, a cargo de CONAMA. Este docu-mento incluyó un inventario nacional de gases de efecto invernade-ro para el periodo 1993-1994, escenarios de vulnerabilidad para un horizonte de 40 años en recursos hídricos, agricultura y bosques, con algunas medidas de adaptación propuestas, además de escena-rios de mitigación al 2020 en sectores de industrias de la energía, manufactura y construcción, sector comercial/público y residencial, transporte y silvicultura, con medidas de mitigación y estimación
de costos para silvicultura. Este documento permitió a Chile cum-plir con sus compromisos frente a la Convención y crear capacida-des a nivel nacional en las materias abordadas por el informe. v) La elaboración de la Segunda Comunicación Nacional (2CN) a
par-tir del año 2007, cuya coordinación está también a cargo de CONAMA. En un plazo de tres años (2007-2010), la 2CN generará información relevante para la consecución de las acciones de corto plazo del Plan de Acción. Entre otros, proveerá información actua-lizada sobre la evolución de emisiones de GEI; desarrollará progra-mas que contengan medidas para mitigar el cambio climático y para identificar vulnerabilidades y facilitar una adaptación adecuada del país al cambio climático. También desarrollará otra información re-levante relacionada con la integración de consideraciones a la agen-da de política pública, la transferencia tecnológica, la investigación y observación sistemática, y la educación.
vi) La promoción del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) del Proto-colo de Kyoto y el establecimiento de la Autoridad Nacional Desig-nada (AND) del MDL en 2003, cuya coordinación y representación está a cargo de CONAMA. Se creó luego un portafolio de proyectos MDL —que a julio de 2008 alcanzaba los 41 proyectos— el que ha sido promovido internacionalmente, además de la firma de acuerdos de cooperación con países industrializados en materias relativas al MDL. De éstos, 25 proyectos estaban registrados ante la Junta Ejecu-tiva al 25/08/08. (A modo de ejemplo, el Cuadro 1.3. muestra los tipos de proyectos que se han estado aprobando en el país).
vii El fomento a la cooperación internacional, con la cual se han mate-rializado prácticamente todos los avances antes señalados. Esta con-tinúa su curso, con acciones entre las que se que incluye la prepara-ción de 2ª Comunicaprepara-ción Nacional.
viii)El desarrollo de otros estudios en cambio climático como apoyo a la toma de decisión. Aprovechando la creación de capacidades me-diante la Primera Comunicación Nacional, Chile ha estado actuali-zando los inventarios de emisiones de gases de efecto invernadero para los sectores de energía y no-energía, en base a las guías