OPORTUNIDADES
DE TURISMO
RURAL
SUSTENTABLE:
EL CASO
DE
LOS
PARTIDOS
DE
MAGDALENA
Y PUNTA
INDIO
Mariana Relli
Ugartamendia
Dibujos:
NataliaObregón
ySergio
Perdoni ResumenLa creciente
segmentación
de la demanda deproductos
turisticos abrió eljuego
hacia nuevos territorios que —por nodisponer
de los atractivos tradicionalespreferidos
por el turismo masivo— habíanquedado relegados
por años de laposibilidad
deexplotar
sus recursos.Hoy
existe ¡tupotencial
endógeno
de desarrollo turistico en distintoslugares,
que sedejine
enjilnción
de suriqueza
paisajística
natural,
sus comunicaciones con los puntos de proce— dencia de lademanda,
las características de supatrimonio
inmobiliario o monumental e,inclusive,
por la menta—lidad más o menos
emprendedora
de lapoblación
del área.En este
trabajo
se muestran los elementos quepodrian
constituir la base de un proyecto deimpulso
al turismo rural en lospartidos
deMagdalena
y PuntaIndio, partiendo
de la nociónjimdamental
de desarrollo sustentable. Se intentaademás,
rejletionar
en torno al rol de las administraciones locales como promotoras del desarrollo de actividades conexas.Palabras clave: desarrollo sustentable - alternativas turísticas - ecoturismo
-gestión
local1. Introducción
El turismo alternativo se
perlila
como una de las actividades quepueden
dinamizarlugares
otrorarelegados
de los circuitos convencionales y, a la vez, incentivar el desarrollo de las estruc—turas económicas locales. En el proceso de ges—
tación de una oferta
completa
deproductos
y ser—vicios,
las administraciones localespueden
cons— tituirse enpromotoras
fundamentales,
conectan—do a los actores entre si y realzando las caracte—
rísticas
propias
de cadasitio,
insumosimpres—
cindibles para
lograr
resultados satisfactorios. Este articulo —enmarcado en elproyecto
deinvestigación
"El desarrollo sustentable delpa-trimonio rural: el turismo enlas estancias
bonae-renses"— intenta
aproximarnos
a laproblemática
a
partir
del repaso de las condiciones inicialespara el diseño de una
estrategia
deexpansión
de la actividad turística
sustentable,
quepresen-tan los
partidos
deMagdalena
y Punta Indio. 2. Formas de turismo alternativo y nuevaspo-sibilidades para
espacios
tradicionalmente noturisticos
2.1. El turismo y la
segmentación
de la demandaEl modelo de
producción
flexible quegobier—
na la marcha de la economía mundial desde la
década del
'70,
tiene como uno de suspilares
fundamentales al reconocimiento de las diferen-cias existentes en el seno la demanda. Ya no se
vuelcan al mercado
grandes
cantidades de pro— ductossimilares,
pensados
para un consumo ma—sivo,
sino que los bienes sedirigen
a una de—manda extremadamente
segmentada
queexige
calidad y variedad en la oferta. En este
contexto,
el sector terciario se ha ido
diversificando,
pues el acrecentamiento de lacompetencia
obliga
alas empresas a tener una
permanente
actitudinnovadora y a no detenerse en la
búsqueda
denuevas ofertas que
satisfagan
a los diversos re—querimientos
de los consumidores.El turismo no
quedó
afuera de este proceso y,paulatinamente,
ha crecido y se ha diversifica-do la oferta de actividades alternativas. La cre— cientesegmentación
de la demanda deproduc—
tos turísticos abrió eljuego
hacia nuevos territo—rios que -por no
disponer
de los atractivos tradi-cionalespreferidos
por el turismo masivo- habíanquedado
relegados
por años de laposibilidad
de
explotar
sus recursos.Hoy
existe unpoten-cial
endógeno
de desarrollo turístico en territo—rios concretos que se define en función de su
riqueza
paisajística
natural,
sus comunicacionescon los
puntos
deprocedencia
de lademanda,
las características de supatrimonio
inmobiliarioo monumental e,
inclusive,
porla
mentalidad máso menos
emprendedora
de supoblación.
2.2. Turismo alternativo y desarrollo sustentable
La atracción por
comprender
las manifesta—ciones culturales
pasadas
ypresentes
de los es—pacios
con características diferentes a las áreasurbanas,
la crecientepreocupación
social por losproblemas
queaquejan
al medioambiente y los intereses por conocer y acercarse a la naturale—za, son factores que han estimulado la
explota—
ción de zonas
alejadas,
engeneral,
de lamantenido
ajena
a estas tendencias sociales ala hora de pensar en desarrollar nuevos
produc—
tos y, en los intentos de satisfacer la
demanda,
comenzó a
explotar
modalidadesinspiradas
enel reconocimiento de los recursos naturales y
paisajísticos
de cadalugar
y el contacto directocon la
población
y sus tradiciones. El turismoalternativo
contempla
una gama de actividadesconocidas como: turismo
ecológico
o ecoturis—mo, turismo
cultural,
histórico,
especializado,
etc. Como veremos, el ecoturismo es la modalidad que más ha calado en losgustos
ypreferencias
de lademanda,
puesto
que ofrece alternativas recreativas accesibles entiempo
y costo.Los
organismos
planificadores
de la actividadturística se han hecho eco de las discusiones en
tomo al desarrollo
sustentable,
y las han incor—porado
como elementospropios
de la nueva ofer—ta de
productos
y servicios. Desde la década del'80,
losideólogos
del turismo han introducido lanoción de sustentabilidad al
punto
de nopoder
hablar de él si no se lo hace desde una perspec—
tiva que levante sus
banderas,
y esto no respon—de únicamente a las
exigencias
de la demanda. Tal vez sea en elturismo,
más que en el resto de las actividadeseconómicas,
donde la mínimadegradación
de los recursospuede
convertirseen un factor de destrucción de la misma activi-dad. El
espacio
turístico es a la vez una mercan—cía,
unespacio
económico y unespacio
produc—
tivo,
tresaspectos
íntimamente relacionados y que confieren al medio y a la actividad un carác—ter de suma vulnerabilidad.
Pensar en el desarrollo del turismo sustenta—
ble es
pretender
impulsar
la actividadprotegien-do el
patrimonio
cultural e histórico de cada lu-gar y preservar la base actual y laproductividad
de los recursos. Mantener la biodiversidad y evi—
tar cambios
ecológicos
irreversibles es una con—dición ineludible para asegurar la
equidad
intrae
intergeneracional.
Resignar
laposibilidad
deapoderarse
degrandes
ganancias
en el cortoplazo
en pos de obtener recursosgenuinos
demanera
sostenida,
es unaopción
política
quedeberá transformarse en
premisa
fundamental ala hora de idear
grandes
planes
opequeños
emprendimientos
de desarrollo turístico susten—table. Esto no
implica
que la sustentabilidad deba concebirse comoopuesta
al crecimiento econó—mico,
sino por elcontrario,
el turismo sustenta—ble tiene Ia
capacidad
de incrementar la calidad y el valor vitalicio de losproductos
turísticos,
lo cual induce a que el visitantequede
satisfecho y regrese y, de esta manera,quede garantizada
la continuidad de la actividad.Hoy,
muchosgobiernos
visualizan al turismocomo una de las más
importantes
vías deex-pansión
económica. Es un sector queresponde
a una fuerte y sostenida demanda y, por lo
tanto,
tiene la
capacidad
de generar procesos dedi-versificación de actividades
productivas
y deservicios,
siempre
que serespeten
ciertospará-metros de control y se
vigile
que talesemprendi-mientos no causen externalidades
medioambien-tales y socioculturales no deseadas.
2.3. El turismo rural como actividad ecoturística
Sin
duda,
el Ecoturismo es la forma másex-tendida del turismo rural. En el marco de esta
nueva
modalidad,
éste último ha crecidosigniñcativamente
en añosrecientes,
hastacon-vertirse en un
ingrediente
más de la vida urba-na, pues espracticado
porquienes
desean dis—frutar de la naturaleza no sólo en el verano sino durante todo el
año,
yconstituye
una forma de escape a laagitada
vida urbana. Existen variasposibilidades
deesparcimiento
en áreas rurales:las actividades de un día o el
alojamiento
enes-tancias,
lapráctica
en los cotos de caza, las ofer— tas detrekking, avistaje
de aves, toursfotográfi-cos en parques
naturales,
lasjornadas
engran-jas
educativas y las visitas a establecimientosagroproductivos,
sonejemplos
ilustrativos. El turismo rural o de estancias se caracteriza poruna oferta reducida de
plazas,
ya quepersigue
elobjetivo
de brindar un ambiente íntimo yfami-liar,
favoreciendo la atenciónpersonalizada
y evitando la concurrencia masiva.Si bien la demanda está
sujeta
a cierta estacionalidad(emparentada
con las condicio—nes climáticas
y/o
con cuestionescoyunturales
por las que esté atravesando cada
lugar),
éstano es tan marcada como en el turismo tradicio—
nal de verano. El turismo rural se
presenta
entodo el mundo como una alternativa sostenida durante el año si los establecimientos están ubi-cados a poca distancia del
lugar
donde seloca-liza la demanda
potencial.
Las condiciones deacceso
rápido
constituyen
un factorimportantí—
simo,
puespermiten
la concreción deviajes
im-provisados
o sin demasiadotiempo
deprepara-ción,
característicaspropias
del turismo rural.Esta modalidad
puede
convertirse en una for— magenuina
demejorar
losingresos
de las fami-liasrurales,
ya queposibilita
lapluriactividad
desus miembros. La
incorporación
de las tareas deatención al visitante no
implica
necesariamente el abandono de las labores que dan vida a laexplotación,
esmás,
los procesos detrabajo
ru-ral se convierten ellos mismos en atractivos
quienes
habitan enespacios
urbanos.En este
sentido,
el turismo rural aparece como una forma de obtención de una rentacomple—
mentaria para lasfamilias,
pero el éxito queten-ga esta nueva actividad
puede
tentar al abando—no de las tareas tradicionales. La historia nos
brinda sobrados
ejemplos
de loperjudicial
quepuede
ser para unaregión,
una localidad e in-cluso para unafamilia,
el abocarse a una sola actividad y porconsecuencia,
estarsujetos
a unaúnica fuente de
ingresos.
En lapromoción
delturismo rural sustentable se deberá tener el cui-dado de no incentivar la monoactividad
turística,
pues las características intrínsecas del turismo -subordinado en todas sus formas a la
estacionalidad,
pero sobre todo a las fluctuacio—nes en la demanda— la tornan más
peligrosa
aúnque la monoactividad
pecuaria.
Por otra
parte,
la misma definición del turis—mo rural conlleva el germen de otro
riesgo
ante el cual deben estar atentosquienes
promueven las actividades enmarcadas en él. Nos referimos alproblema
planteado
porla
contradicción entrela intención de mantener una oferta de
pequeña
escala -que no ponga en
peligro
al ambiente donde se desenvuelve y que, a la vez, preserve la intimidadyla
atenciónpersonalizada
del clien-te- y los niveles de rentabilidad deseados porquienes
se proponen invertir en estetipo
deemprendimientos.
Apropósito,
P. Williams escri-be: "EI ecoturismo se desarrolla en una escala diferente de la del turismo convencional[…]
losrequerimientos
deinfraestructura,
así como losservicios,
son utilizados con menor intensidad ymenor
periodicidad
que en otras formas deturis-mo. Es extremadamente difícil mantener un
ne-gocio
enpequeña
escala,
dentro de un esque-ma de mercadolibre,
sinperjudicar
la rentabili—dad del
negocio.
[…]
Labúsqueda
de una eco—nomía de escala viable lleva invariablemente a
la
búsqueda
de una forma de turismo que com—prenda
un mayor número de personasyla
reali—zación de
viajes
másfrecuentes,
lo quegenera!—
mente se traduce en
grandes
presiones
sobrelos recursos naturales y humanos de los desti—
nos
receptores."
(Schliiter
etal.,
1997: 91).
Teniendo en cuenta losriesgos
(ambientales
y
económicos),
lapromoción
del turismo comocomplemento
de las tareas ruralespodrá
ser dis—parador
de numerosas actividadesproductivas,
comerciales y de servicios que excedan el mar—co de la
explotación
agropecuaria
y alcancen ala comunidad en la que ésta se inserta.
Aquí
caberecalcar el nuevo y fundamental rol articulador que debe asumir el
municipio
en el proceso degeneración
deproductos
turísticos,
ya que es enla escala local en la que
mejor pueden
integrar—
se todos los actores sociales para definir estra—tegias
yobjetivos
comunes.Para
aprovechar
el efectomultiplicador
de la actividad turística -que incide en elcomercio,
laelaboración de
productos
regionales
yartesa-nías,
el incremento delempleo
enservicios,
etc…-se deberá observar la dinámica
global
de la de-mandaturística,
difundir la información necesa— ria e involucrar a todos los sectores socialeslo-cales,
para insertarse en el mercado ofreciendo alternativas que valoricen lasparticularidades
y autenticidades de cadalugar.
"La actividad ha de serintegrada
en los esquemas sociales y pro— ductivospreviamente
existentes,
ymanejada
desde losplanteamientos
queexigen
los valores yparticularidades
culturales de la comunidad lo—cal"
(OMT,
1999:23).
En estostiempos,
ésta seráuna tarea de los
gobiernos
locales.3. Posibilidades de turismo alternativo en los
partidos
deMagdalena
y Punta Indio3.1. El turismo rural en la
provincia
de Buenos AiresLa
provincia
de Buenos Airescumple
con lascondiciones necesarias para que el turismo
ru-ral se difunda como una actividad
generadora
deingresos
y que, a la vez, provoque unbajo
onulo
impacto
en el medio natural. Lamayoría
de lasgrandes
construccionespalaciegas
enam-bientes rurales se levantaron en el territorio bo—
naerense, por lo cual esta
provincia
posee unpatrimonio
arquitectónico
y cultural que no seencuentra en otros sitios del
país.
Por otraparte,
lapresencia
de un centro urbano que concentramás de doce millones de habitantes -el
Área
Metropolitana
de Buenos Aires-constituye
unmuy
significativo
foco deposibles
consumidores de actividades turísticas. La cercanía entre ofer-ta y demanda es una de las condiciones funda—mentales para el
mejor
desarrollo de las activi-dades de cortoplazo
como el turismo rural.La estancia
argentina
es un verdaderosím-bolo del
patrimonio
rural,
y allípueden
promoverse actividades
blandas,
tales como elsenderismo,
la cazafotográfica,
elavistaje
de aves, etc. En laactualidad,
laexpansión
de estetipo
de actividades se ha convertido en undesa-fío para
aquellos
emprendedores
que intentan romper la inercia de más de mediosiglo
de ofer-tas turísticasmasificadas,
fundamentalmente concentradas en el litoral atlántico.El
registro
de establecimientos rurales conoferta turística elaborado
porla
Subsecretaría de Turismo de la Provincia de Buenos Aires cuentahasta el momento con 377
inscriptos:
estancias,
granjas,
chacras y casas de campo,emplazadas
en 89municipios
bonaerenses. Estos estableci—mientos se concentran en tres áreas
principales
(Fig. 1),
laprimera
se identifica con lospartidos
que rodean inmediatamente alÁrea Metropolita—
na de Buenos
Aires,
allí se localizan alrededor de un tercio de losemprendimientos
provincia—
les. Las características
propias
de estaactividad,
que
generalmente
se realiza durantelapsos
nomuy extensos y que, como consecuencia de
ello,
demanda recorridos
rápidos,
es lo quepuede
explicar
la fuerte concentración de la oferta de turismo rural en un radio que no excede los 150kilómetros de la
Capital
Federal.Otra zona de evidente concentración de la
actividad,
es la conformada por lospartidos
deTandil,
Gral. Alvarado y Gral.Pueyrredón,
ínti-mamente relacionados con el
importante
foco depoblación
estable yreceptor
de turistas de Mardel Plata y el centro turístico de Tandil. Un tercer
núcleo,
de menormagnitud,
pero de evidenteconcentración de oferta de turismo de
estancias,
está constituido por los
partidos
de Saavedra yTornquist,
ubicados en el área de influencia del centro turístico de Sierra de la Ventana y de la ciudad de Bahía Blanca.El
registro
de establecimientos turísticosru-rales bonaerenses es sólo la
primera
parte
delCantidad de Establecimientos
114
. a.'i
. _l_l,iu'1'.
Figura
1:Establecimientos rurales con oferta turística.Subprograma
Turismo Ruralperteneciente
alPlan
Estratégico
para el Desarrollo Turístico dela Provincia de Buenos Aires 2000—2003.
Aquí
cabe detenerse para hacer un breve comentario
acerca de este Plan.
Inscripto
en el marco de las nuevas modali-dades deplanificación
estratégica,
queplantean
metas yobjetivos
alcanzables a medianoplazo
y enuncian las acciones necesarias para arribar
a
ellos,
ordenándolassegún
prioridades
o urgen—cias,
se ha elaborado este PlanEstratégico.
El Ministerio de laProducción,
a través de la Sub— secretaría deTurismo,
seplanteó
la necesidad deimpulsar
la actividad turística conformando unnuevo marco
referencial,
para el diseño y la ges—tión de un modelo de desarrollo turístico susten—
table. En este Plan se entiende por sustentabili—
dad a la intención de realizar un
trabajo
que ge— nere "un mínimoimpacto
sobre los recursosna-turales,
en el marco de una actividad económicaque
permita
establecer condiciones deequidad
social“
(Subsecretaría
deTurismo,
2000:7).
Por otraparte,
se hacehincapié
en la consideraciónde la actividad turística como un sector dela eco—
nomía que
puede
contribuir a lageneración
deriqueza
ypuestos
detrabajo,
elementos funda—mentales para la
superación
de la crisis econó—mica en la que está sumido el
país.
Se evidenciatambién una
apuesta
a laopción
por los mode—los de desarrollo
local,
"apartir
dela revaloriza— ción delespacio
local de nivelmunicipal
yregio-nal,
y en función delapotencialidad
delos recur—sos humanos de la
región,
delariqueza
del mer—cado
endógeno,
de la creación y desarrollo deproductos
y servicios y delaprovechamiento
sinergético
delos recursosdisponibles"
(Subse—
cretaría de
Turismo,
2000:6).
La noción de de—sarrollo sustentable a
partir
delimpulso
de em—prendimientos
que involucren a las comunida—des locales y la intención de
potencializar
la ex—plotación
de los recursos turísticos con que cuen—ta la
provincia
son las ideas—fuerza quesubyacen
al
planteo
general
del Plan y definen superlil.
En el marco del modelo
planteado,
la Subse—cretaría propone una serie de programas y
subprogramas
que serán desarrollados a lo lar—go del
período
que abarca el Plan. Aún no estiempo
de hacer evaluaciones acerca de losaciertos 0 errores del Plan
Estratégico,
pero sise
puede
destacar la intención deplanificar
integralmente
el desarrollo de estaactividad,
pro— ponerse metas concretas y alcanzables ydesig—
nar
responsables.
Podemos concluir apriori
que se ha dado unimportante
paso, más adelantehabrá nuevos elementos que nos
permitirán
sa—3.2. Elementos característicos de
Magdalena
y Punta IndioMagdalena
y Punta Indio están localizados sobre la costa del Río de la Plata y se inscribenen el tramo final de la cuenca del río
Salado,
de climatemplado
húmedo y buena diferenciaciónestacional.
Aquí
encontramosimportantes
exten-siones detalares,
formaciónvegetal
caracterís—tica donde la
especie
dominante es el tala(Celtis
spinosa),
asociado alcoronillo,
la sombra detoro,
el
espinillo,
elincienso,
el ombú y el sauco. Los cordones deconchilla,
sobre los que se desa-rrolla estebosque,
han sufridograndes
altera-ciones en varios sectores de laprovincia,
peroconstituyen
un rasgo característico de losparti-dos de
Magdalena
y Punta Indio.El suelo y el clima de esta
región
permiten
elaprovechamiento
de los campos como áreas depasturas
naturales oimplantadas
para sustentode la
ganadería
extensiva,
la que hasido,
efecti-vamente,
Ia actividadprincipal
desde que seocu-pó
estaporción
delespacio
bonaerense.Los Partidos de
Magdalena
y Punta Indio tie—nen una historia
común,
enprimer lugar,
porqueforman
parte
de laregión
pampeanalitoral,
signada
por un proceso uniforme deintegración
a la economía nacional y
mundial,
y -ensegun-da instancia- porque estuvieron unidos hasta el 6 de diciembre de
1994,
cuando un movimientovecinal de Punta Indio
logró
la sanción de laley
11584 que loerigió
enpartido independiente.
La historia de la
incorporación
delPago
delaMagdalena
al territorio nacional comenzó ati-nes del
siglo
XVI,
pero fue durante lasprimeras
décadas del
siglo
XIX cuando —debido a una serie de acciones delgobierno
porteño—
estaocupa-ción tomó un rumbo que sería determinante para
la
región.
Lascampañas
al desierto -paraexten-der Ias fronteras más allá del río Salado e incor—
porar las tierras a la
producción
pecuaria-
y laley
deEnñteusis,
constituyeron
dos acciones del Estado decisivas para el desarrollo futuro delpaís.
De esta manera,quedaron
consolidadaslas bases de una
organización
social interna añr—mada en el
predominio
de unapoderosa
claseIatifundista,
y se desarrolló laganadería
pararesponder
a las demandas de un mercadomun-dial que
requería
carne salada para venderla enlas
plantaciones
de Brasil y las Antillas como ali-mento para los esclavos.Las relaciones
políticas
y económicas de laélite
gobernante
con lospaíses
deEuropa
-fun-damentalmente con Gran Bretaña- determinaron eltipo
de inserción deArgentina
en la dinámicade la economía mundial. Hacia fines de
siglo,
ladivisión internacional del
trabajo
delimitaba elperfil productivo
de lospaíses
periféricos
quehabían
optado
porpertenecer
al mercado inter—nacional,
sin másopción
que hacerlo comooferentes de uno o dos
productos
primarios
ycomo consumidores de diversas manufacturas de
origen
europeo. Estarígida
estructura eco—nómica
trajo
como consecuencia unestupendo
desarrollo de la
ganadería
en laregión
pampea—na y un nqu apoyo a la
incipiente
actividad in-dustrial quepretendió
desarrollarse en la ciudad de Buenos Aires. La estanciaganadera
se ex—tendió por todo el territorio nacional y
constituyó
la forma característica deocupación
del suelo.Magdalena
noquedó
afuera de este procesoy, además de
poblarse
deestancias,
viodesa-rrollarse la actividad saladeril en el
puerto
natu-ral deAtalaya.
A fines delsiglo
XIX,
lasexporta-ciones de carne salada se vieron amenazadas
porla
abolición de los últimos reductos de escla-vitud en lasAntillas,
único mercado consumidorde este
tipo
de came. A pesar de las evidenteslimitaciones al desarrollo de esta
actividad,
losdueños de los saladeros no buscaron nuevas al—
ternativas,
sino queprosiguieron
trabajando
enlas mismas condiciones hasta que se fueron ce— rrando totalmente las
puertas
de losmercados,
"carentes de
impulso
técnico y económico[los
saladeros],
fueron muriendogradualmente"
(Schvarzer,
1996:81).
Los nuevos métodos de conservación de la
carne, introducidos en nuestro
país
durante lasprimeras
décadas delsiglo
XX,
y el cierre de los mercados de carnesrústicas,
determinaron el abandono de los saladeros deAtalaya.
Pero,
adiferencia de lo ocurrido en los
partidos
cerca—nos al
puerto
de Buenos Aires —comoAvellaneda,
Quilmes o La Plata- en
Magdalena
no se instala—ron
frigoriñcos,
quedando
trunca laposibilidad
de un desarrollo industrial vinculado a la trans—
formación,
dentro de lalocalidad,
delprincipal
producto
primario
de la zona. Laganadería
con—tinuó siendo la actividad
primordial
delpartido,
pero destinada a satisfacer la demanda dema-teria
prima
de losfrigoríficos
o a abastecer al mercado interno de carnes frescas.Durante el
siglo XX,
esta estructuraproducti-va no varió radicalmente. El Censo Nacional
Agropecuario
realizado en1988,
mostró que el89,32
% de lasuperficie
de estospartidos
(Mag-dalena incluía aún a Punta
Indio)
estaba ocupa—da con
explotaciones
agropecuarias,
lo cual noshabla de un uso del suelo casi exclusivamente rural. Por otra
parte,
en lo que hace a la activi-dadindustrial,
el Censo Nacional Económico demanufactureros,
la mitad de los cuales ten ía ac— tividades relacionadas con el consumo de bie—nes no
durables,
fundamentalmente la elabora— ción de alimentos. Seregistraron
también 270 locales comerciales y 156 locales de servicios. Cabe mencionar que lospuestos
detrabajo
encomercios y servicios eran en su
mayoría
noasa-lariados,
lo que indica unaimportante
presencia
de
emprendimientos
detipo
familiar.El repaso de las características del
paisaje,
los recursos y la estructura
productiva
de lospartidos
deMagdalena
y Punta Indio nospuede
servir para entender las
potencialidades
que ambospresentan
para el desarrollo de diversas modalidades de turismo alternativo. La ubicaciónsobre el Río de la
Plata,
lapresencia
de reduc—tos de
vegetación
y fauna autóctona y de esta—blecimientos rurales
-poseedores
de una histo—ria
digna
de sercontada—,
el mantenimiento deuna cultura
tradicionalista,
la cercanía a loscen-tros de demanda más
importantes
delpaís,
en— treotras,
son razones que seconjugan
para re—crear un escenario
propicio
para laexplotación
de la actividad turística.
3.3. Potencialidades de turismo alternativo en
Magdalena
y Punta IndioLos
municipios
deMagdalena
y Punta Indioestán dotados de los elementos necesarios para
el diseño de una
estrategia
de turismo altemati—vo. La costa bordeada de
bosques
de tala -que excede los 120 kilómetros sobre el Río de la Pla— ta—yuna serie de estancias deimponentes
cons—trucciones,
se transforman en los atractivosprin—
cipales,
susceptibles
de ser ubicados en unen-kn
¿WA
¡K
%
/
V. '—/_.1———B—£RL__.
Figura
2:Magdalena
y P1mta Indio.tramado de actividades culturales y recreativas que conformen una
opción
turísticaapetecible.
Haremos ahora un breve repaso de los elemen—
tos
tangibles
que serían la base de una ofertaturística alternativa
(Fig. 2).
El
Parque
Costero del Sur es una reserva derecursos naturales de 24364
hectáreas,
ubicadasobre la costa
rioplatense.
Este parque fue de—clarado Reserva Mundial de Biósfera por la UNESCO en
1984,
Refugio
de Vida Silvestre por la Provincia de Buenos Aires(ley 12016/97)
y Reserva NaturalMunicipal
debido a que en él seconservan
especies
arbóreas tales como el talay el
coronillo,
junto
conrepresentantes
de la fau-na pampeana como el zorro, elciervo,
elcarpin-cho y más de doscientas
especies
de aves. Esun área ideal para la realización de actividades educativas y recreativas.
Los balnearios sobre el Río de la Plata son
sitios de
apreciable
belleza yconstituyen
cen— tros de atracción deturistas,
aún sin contar consuficiente infraestructura ni con la
promoción
necesaria. Muchos de ellos son sólo claros en elbosque
quepermiten
acercarse a la costa delrío. El balneario de
Magdalena
es el que estámejor
equipado,
posee un acceso de asfaltoacompañado
por unabicisenda,
cuenta con sa—nitarios,
camping
yalgunos
comercios. Cerca—nos a la localidad de Punta
Indio,
están ubica—dos los balnearios EI
Picaflor,
Las Ruinas y ElSarandí. El
primero
deellos,
recibe más de 2500 personas durante los fines de semana estivales.A 8 kilómetros del centro de
Magdalena
seencuentra el
antiguo
puerto
deAtalaya.
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las ruinas de los
viejos
saladeros que dieron vidaa la zona en el
siglo
XIX,
y unantiguo
muelle dequebracho
muydeteriorado,
pero donde seríanposibles
obras de restauración para devolverlesu
aspecto
original.
Lamunicipalidad
impulsa
unproyecto
de construcción de unpuerto
deportivo
y pesquero, fundamentado en el hecho de que
Atalaya
está ubicada en unpunto
estratégico
para la recalada de
yates
y veleros en sumar-cha desde Buenos Aires hasta la costa atlántica.
La concreción de esta iniciativa
podría
transfor—marse en un fuerte
impulso
para la revitalizaciónde toda la
región
y una salida ante elestanca-miento
económico,
perorequeriría
una inversiónmuy fuerte que los
municipios
no están encon-diciones de realizar.
Por
último,
elespacio
que sería el sustentoprincipal
de una oferta turística surtida de ele—mentos rurales e
históricos,
está constituido por lasestancias,
cuyas construccionesrepresentan
una
época
deprosperidad
de la actividadgana-dera. En la
actualidad,
sólo Juan Gerónimo y El Destino -ubicadas en Punta Indio yMagdalena,
respectivamente—
ofrecen servicios de visitas yhospedaje.
Laprimera,
conimponentes
construc—ciones de estilo
inglés
inscriptas
en claros delbosque
nativo,
se hapreocupado
porcaptar
unsegmento
turístico de altosingresos,
extranjero
u oriundo de la Ciudad de Buenos Aires. En El
Destino,
la reservaprivada
de flora y fauna y las construcciones quereflejan
estilosarquitectóni-cos diferentes -racionalista e
"inglés
ferrocarrile-ro"(CEPA,
1989:108)—
sonhoy
atractivosimpor—
tantes que atraenpúblico
desde La Plata y Bue—nos Aires. Esta
región
cuenta además con otros establecimientos rurales de granvalor,
podemos
citar a modo deejemplo
las estancias Luis Chi-co, Santa Rita y Punta Piedras. Laprimera,
ubi-cada sobre la costa delrío,
ostenta un hermoso parque diseñado por CarlosThays
eimponen-tes construcciones que
podrían
seraprovecha-das como sustento de la actividad turística. En la localidad de Punta
Indio,
la estancia Santa Ritaes otro sitio
característico;
actualmentepertene—
ce a la
Iglesia
y su casco es cedido a lacomuni-dad para el desarrollo de actividades culturales. En el extremo Este de la
región,
la estancia Pun-ta Piedras posee unantiguo
faro y es otroejem-plo
de estaparticular
forma deocupación
delespacio
pampeano.Si bien son
incipientes,
existenalgunas
ac— ciones desde losmunicipios
para fomentar el desarrollo de la actividad turística. Lapromoción
de tres circuitos enMagdalena
(Histórico,
Eco—lógico
yProductivo)
evidencia un interés por re—alzar las características de la
arquitectura
delpartido
y mostrar a la localidad como unespacio
social,
que ha mantenido casi intacta la fisono—mía de los edificios desde su
fundación,
y que se inserta en un ambiente natural quepermite
al visitante conocerlas características de la flora y fauna autóctonas. En estos circuitos sepromocionan
cabañas elaboradoras deproduc—
tos
lácteos,
miel, mermeladas,
chacinados y ar—tesanías,
dando unimportante
salto hacia unagestión
municipal
integradora
del turismo y lasactividades
productivas.
Por su
parte,
Punta Indio estátrabajando
enla creación de un Ente
Municipal
Descentraliza—do para la
gestión
del turismo en elParque
Cos—tero del Sur y ha
diagramado
unacampaña
depromoción
de los sitios de interés turístico.Ambos
partidos
se encuentraninscriptos
enel
proyecto
Camino del Gauchojunto
con Chas—comús,
Castelli,
Dolores,
Tordillo,
Maipú,
Gral.Lavalle,
Gral.Madariaga,
Partido de laCosta,
Pinamar,
Vllla Gesell y MarChiquita.
Esteem-prendimiento
constituye
una novedosa manerade
integrar
en un todo las áreas de ReservaNa-tural,
las zonas con actividadesagroproductivas
y las comunidades
locales,
apartir
de la confor—mación de lo que sus autores denominan "Re—
servas en
Constelación",
lugares
de desarrollode actividades
culturales,
científicas,
productivas
así como turísticas.El panorama que nos
presentan
Magdalena
y Punta Indio con
respecto
a laspotencialidades
de
expansión
del turismo alternativo es, asim-ple
vista,
alentador debido al inventario de re—cursos naturales y culturales con los que
cuen-tan. La articulación de las actividades
recreati-vas
posibles
enpaquetes
turísticos,
sería clave paraotorgarle
alaregión
unperlil
definido,
dife—renciada de otros territorios y
posicionada
como una oferta atractiva y única.Ante la escasez de recursos
monetarios,
setoma
indispensable
recurrir a ideasingeniosas
que noimpliquen
enormes inversiones iniciales.Sería absurdo desconocer la
importancia
quetendría la concreción de
proyectos
de granen-vergadura,
tales como la conclusión de la auto—pista
Buenos Aires-La Plata(que
acercaría aún más la oferta recreativa de la zona alprincipal
foco de demanda del
país)
o la construcción delpuerto
deportivo
enAtalaya,
pero la ausencia decapitales
no debeparalizar.
Si los administrado—res
yla
comunidad todaparten
del reconocimien-to de lo que poseen y de lasposibilidades
reales deaprovechamiento
de sus recursos para poner en marchapequeños
proyectos
consensuados,
estarán dando el paso necesario para movilizarla estructura
productiva
y crear un escenario pro—picio
para interesar a losgrandes
inversores. Por otraparte,
la comunidad seposicionará
con fuer—za como para no
permitir
eldespliegue
de pro—puestas
quepuedan
poner enpeligro
sus recur—sos naturales y culturales. 4. Reflexiones finales
En un mundo
globalizado,
loslugares
seen-cuentran ante la
opción
de desarrollarse apartir
de dos
estrategias
diferentes,
aunque no nece— sariamenteantagónicas.
Una consiste enposicionarse
comoespacios
posibles
para atraergrandes
inversionesexternas;
laotra,
procura promover losemprendimientos
encarados por los miembros de la comunidad local apartir
del apro— vechamiento de los recursospropios,
la asocia—ción
yla complementariedad
de esfuerzos. Este camino sepresenta
como el másapropiado
paradar
impulso
a una actividad alternativa que pue—de crecer y desarrollarse
integrando
diferentessectores de la economía local:
productores,
co— merciantes yprestadores
de servicios.Los últimos años del
siglo XX,
mostraron lanecesidad de
implementar
cambios en las fun-ciones tradicionales de lasgestiones
políticas
yla
ciudadanía,
pues se ha idocomprendiendo
quesólo involucrando a todos los actores sociales
en un proceso
participativo
de toma de decisio—nes, es
posible
el desarrolloequitativo
ycom-prometido
con el cuidado del medio ambiente. El diseño de unapolítica
deimpulso
al turismosustentable sólo será
posible
si se inscribe enesta línea. Está claro que llevar a cabo un
obje—
tivo de estas características no será una tarea
fácil para los
municipios
deMagdalena
y PuntaIndio, puesto
que la actual crisis económica por la que atraviesa elpaís
dificulta lapuesta
enmarcha de nuevos
emprendimientos.
Pero esevidente
también,
que estaporción
del territorio bonaerense posee recursos que aún no estánsiendo
aprovechados
y quepodrían
explotarse
con inversiones mínimas y mucha tarea de ges—
tión,
articulación entre actores ypublicidad.
Da—das las características de la demanda de
tun's-mo alternativo en la
provincia
de Buenos Aires y las condiciones existentes enMagdalena
yPun-ta Indio -que cuentan con
balnearios,
estancias,
bosque
natural,
comunidades que han preser— vado tradicionesgauchescas,
etc.- el fomento de esta actividadpuede
ser unasalida,
en el marcode un
proyecto
queintegre
los recursos delBibliografía
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