«FRATELLI TUTTI» (1) CONTENIDO... Enero Febrero 2021 Núm. 573

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Enero — Febrero 2021 Núm. 573

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TIBIDABO

Publicación bimestral del Templo del Tibidabo

Época II. Número 573 Enero — Febrero 2021

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Portada

SAN JUAN BOSCO, Profeta del Templo CAPILLA DE LA ADORACIÓN

«FRATELLI TUTTI»:

INDIGNACIÓN, COMPRENSIÓN, ESPERANZA

Puede muy bien suceder que alguna persona se haya

indignado al oír o leer algunos comentarios sobre el contenido de esta tercera Encíclica del papa Francisco, aun antes de leerla. En efecto habrá observado que al-gunos han aprovechado la oportunidad para atacar muy duramente al Papa porque, según ellos, se ha atrevido a dar lecciones sobre cuestiones sociales y políticas que no son de su competencia.

Sin embargo, al leer la misma Encíclica con espíritu sereno y a la vez crítico, también es posible que la mis-ma persona indignada haya encontrado razones y reco-mendaciones que le han movido a la comprensiónde los mismos sujetos que antes habían provocado su in-dignación. Al parecer, eran más ignorantes que enemi-gos, tenían más prejuicios que razones objetivas, eran más ‘alérgicos’ al papa Francisco que conocedores y se-guidores del Evangelio de Jesús.

Es más, al adentrarse en la lectura tranquila y so-segada de los capítulos de esa larga Encíclica, la misma persona —antes, indignada; después, comprensiva— también habrá observado, sorprendida, que el conjunto de la Encíclica es un modelo de claridad.

Sí, el Papa no es dado al disimulo y a las ambigüe-dades, sino que es muy diáfano, tanto en la descripción de las sombras y los negros nubarrones que cubren nuestro mundo y que afectan a toda la humanidad, como en la propuesta de los remedios que pueden sal-varla y que comportan el compromiso de todos, sobre todo de los que nos proponemos ser seguidores de Je-sús. Esta propuesta del papa Francisco es, ciertamente, motivo de esperanza. Hoy, todos la necesitamos.

A lo largo de este año 2021 vamos a fijar nuestra mirada curiosa en el contenido de cada uno de los ocho capítulos de esta preciosa Encíclica del papa Francisco. Sin duda alguna vamos a encontrarnos con algunas sor-presas, pero habrá valido la pena.

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CONTENIDO

EDITORIAL

«FRATELLI TUTTI»: INDIGNACIÓN, COMPRENSIÓN, ESPERANZA ... 3

A

LA PALABRA DEL PAPA FRANCISCO

1. ENCÍCLICA «FRATELLI TUTTI» (1)

QUÉ SE HA PROPUESTO EL PAPA FRANCISCO EN ESTA ENCÍCLICA . 5 Presentación de la Encíclica visión global de cada capitulo.

B IGLESIA EN EL MUNDO

2. «¡DIOS ESTÁ CONMIGO»

EN LA BEATIFICACIÓN DEL MARTIR JOAN ROIG DIGGLE ... 17 Con la mirada puesta en su devoción a la Sagrada Eucaristía.

C FAMILIA SALESIANA

3. TRES CONSEJOS DEL PAPA FRANCISCO

A LA CONGREGACIÓN SALESIANA ... 21 Con el recuerdo de su formación en una escuela salesiana.

D

TEMPLO DEL TIBIDABO 4. UNA VISITA QUE NOS HONRA

Mons. Bernardito Auza, Nuncio Apostólico en España ... 26 5. DOROTEA DE CHOPITEA

LA ‘MADRE’ DEL TEMPLO DEL TIBIDABO ... 27 6 UNA PLEGARIA. CUANDO ME SIENTO TRISTE Y SOLO ... 29 CELEBRACIONES Y DONATIVOS ... 31

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«FRATELLI TUTTI» (1)

QUÉ SE HA PROPUESTO EL PAPA FRANCISCO CON ESTA ENCÍCLICA

Se trata de la tercera Encíclica del papa Francisco. La primera —«Lumen Fidei», del 29 de junio de 2013— había sido escrita propiamente por el papa Benedicto XVI. Francisco se limitó a publicarla pocos meses después de iniciar su Pontificado.

En cambio, hay una muy estrecha relación entre la segunda Encíclica de Francisco y la tercera. Las dos que tienen su sello desde la primera página hasta la última. En realidad, la que ahora nos ocupa —Fratelli Tutti, del 3 de octubre de 2020— comple-menta la anterior —Laudato Si’, de 24 de mayo de 2015—. En esa segunda, Francisco había fijado su atención en la ‘casa común’ de la humanidad, mientras que ahora ha centrado su mirada en los habitantes de esta casa común, para proclamar que todos, sin distinciones de ningún tipo, somos hermanos: Fratelli Tutti.

Si el contenido de la Encíclica Laudato Si’ ya fue objeto de duras críticas por parte de quienes entonces se consideraban dueños y señores de la creación, hasta el punto de someterla al servicio de sus intereses particulares, ahora las críticas al contenido de

Fratelli Tutti han sido más duras si cabe por parte de quienes prefieren que los demás, los ‘otros’, sean siervos o enemigos antes que hermanos.

Nos hará mucho bien hacer una lectura serena y agradecida a esta nueva Encíclica del papa Francisco. Vamos a intentarlo a lo largo de este año 2021.

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EL PORQUÉ Y EL PARA QUÈ DE

«FRATELLI TUTTI»

EL PORQUÉ

Los que hemos tenido la oportunidad —y la suerte— de convertirnos en ‘seguidores’ del papa Francisco a lo largo de su Pontificado ya estamos acostumbrados a escuchar y leer alusiones a la necesidad de lograr que todos los hombres y mujeres de nuestro mundo nos sintamos como hermanos, porque todos somos hijos de Dios.

Francisco comparte este modo de pensar con el Gran Imán de Al Ahzar, Ahmad Al-Tayyeb, con el que firmó un documento sumamente rico y expresivo precisamente sobre la Fraternidad Humana. Tuvo lugar durante su viaje apostólico a los Emiratos Árabes Unidos, del 3 al 5 de febrero de 2019. En la introducción a la Encíclica Fratelli Tutti, Francisco ha escrito: «Allí los dos declaramos que Dios “ha creado todos los seres humanos con los mismos derechos, los mismos deberes y la misma dignidad, y los ha llamado a vivir juntos, como hermanos y hermanas”» (FT 5). Ahora el mismo papa Francisco ha querido mostrar que ha sido la reflexión realizada en aquel encuentro la que le ha estimulado a escribir esta nueva Encíclica.

No se trata, por tanto, de un documento improvisado con el que el papa Francisco se desahoga después de tantas horas de confinamiento a causa de la pandemia del Covid-19. Si fuera así, su escrito respondería más bien a la necesidad de tranquilizar a la gente que ha sido víctima de tanto sufrimiento en los cinco Continentes de nuestro mundo globalizado.

EL PARA QUÉ

Quien en realidad ha movido al papa Francisco a tomar la decisión de escribir y comu-nicar a todo el mundo su modo de pensar sobre la fraternidad universal fue precisa-mente el santo de Asís: De él, el Papa ha escrito: «Francisco no recurría a la palabrería para imponer doctrinas, sino que simplemente transmitía el amor de Dios. Él había comprendido que “Dios es amor, y que el que permanece en el amor permanece en Dios”» (FT 4).

He aquí la finalidad y los destinatarios de esta Encíclica según el mismo papa Fran-cisco: «Las páginas que siguen a continuación no pretenden ofrecer una enseñanza completa sobre el amor fraterno, sino considerar su finalidad universal, es decir, su propuesta a todos los hombres y mujeres, a cada uno de ellos. Ofrezco esta Encíclica social como una humilde aportación a la reflexión, con la esperanza de lograr que, ante los continuos intentos de eliminar o ignorar a los demás, nos sintamos capaces de reac-cionar con una nueva visión de la fraternidad y de la amistad social que no quede en meras palabras» (FT 6).

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VISIÓN GLOBAL DE LA INTRODUCCIÓN A LA ENCÍCLICA

La introducción a la Encíclica Fratelli Tutti nos ayuda a descubrir y compren-der las intenciones del papa Francisco al escribirla.

«Fratelli Tutti, escribía san Francisco de Asís para dirigirse a todos los hermanos y hermanas y proponerles una forma de vida con sabor a Evangelio.

De los consejos que Francisco les ofrecía quiero destacar el que invita a un amor que va más allá de las barreras de la geografía y del espacio y declara felices a todos los que amen a su hermano, “tanto si está lejos de él como si está junto a él”» (FT 1).

«Este santo del amor fraterno, de la sencillez y de la alegría, que me inspiró para que escribiera la Encíclica Laudato si’, ahora me impulsa de nuevo a dedicar esta nueva encíclica a la fraternidad y a la amistad social.

Porque san Francisco, que se sentía hermano del sol, del mar y del viento, se sabía todavía más unido a los que eran de su propia carne. En todas partes sembró semillas de paz y compartió su vida con los pobres, los abandonados, los enfermos y los des-cartados, los últimos de sus hermanos y hermanas» (FT 2).

«Francisco de Asís fue un padre para todos e inspiró la visión de una sociedad fraterna. Ciertamente, solo el hombre que se acerca a los otros, no para que imiten su propia vida, sino para ayudarles a ser plenamente ellos mismos, puede ser consi-derado un padre de verdad» (FT 4).

«Las cuestiones relacionadas con la fraternidad y la amistad social siempre me han preocupado. En los últimos años he hablado de ellas a menudo y en lugares dis-tintos. En esta Encíclica he querido incluir muchas de esas reflexiones, situándolas en un contexto más amplio.

El encuentro con el Gran Imán Ahmad Al-Fayyeb no fue un mero acto diplomático, sino que comportó una reflexión surgida del diálogo y de un compromiso compartido. Esta Encíclica asume y desarrolla los grandes temas planteados en el documento que juntos firmamos entonces. Junto a mis propias ideas, he tenido en cuenta cartas, do-cumentos y reflexiones que he recibido de muchos grupos y personas de todo el mundo» (FT 5).

En esta época en que nos ha tocado vivir, mi deseo es este: que, reconociendo la dignidad de cada ser humano, seamos capaces de lograr que renazca el afán de todos a ser y sentirnos hermanos. Es decir, lograr que todos los hombres y mujeres del mundo compartamos el sentido de fraternidad (FT 8).

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Invitación a la REFLEXIÓN y al DEBATE

«Aunque he escrito esta Encíclica desde las convicciones cristianas que me inspiran y me sostienen, he procurado que esta reflexión sea una invitación al diálogo con todas las personas de buena voluntad» (FT 6).

¿Qué grado de aceptación va a tener esta Encíclica del papa Francisco?

¿Cómo podemos lograr que cristianos y no cristianos compartamos una reflexión seria sobre el contenido de Fratelli Tutti?

«Dejando de lado cómo los diversos países han respondido a la crisis provo-cada por el Covid-19, ha quedado en evidencia su incapacidad para afron-tarla todos unidos. Todos hemos sido testigos de una fragmentación social que hace más difícil resolver los problemas que nos afectan a todos» (FT 7).

¿Qué explicación tiene que no hayamos sido capaces de afrontar esta crisis tan enorme sin compartir ni criterios ni recursos?

¿Qué deberíamos hacer para que vivamos y nos sintamos más unidos y compro-metidos en el servicio a los más desprotegidos?

«Necesitamos una comunidad que nos sostenga y nos ayude, una comuni-dad en la que podamos ayudarnos los unos a los otros a mirar hacia delante. ¡Qué importante es soñar juntos!» (FT 8).

Si estás de acuerdo con esta afirmación del papa Francisco, ¿por qué nos cuesta tanto unir esfuerzos y compartir inquietudes e iniciativas en cuestiones tan impor-tantes como la salud y el bienestar de todos los seres humanos, sin distinción de razas y pueblos?

«Soñemos como una única familia humana, como compañeros de viaje que lo comparten todo, como niños de la misma tierra que es nuestra casa co-mún, cada uno y cada una aportando la riqueza de sus creencias y sus con-vicciones, cada uno y cada una con su propia voz; todos hermanos y herma-nas». (FT 8)

¿Qué puedo hacer yo para que este sueño del papa Francisco sea una realidad, para bien de todos?

Es decir, ¿cómo puedo participar activamente en esta aventura? Si estoy conven-cido de ello, ¿cómo puedo ‘contagiar’ mis inquietudes?

En las páginas siguientes ofrecemos una muy breve síntesis del contenido de cada uno de los ocho capítulos de la Encíclica «FRATELLI TUTTI».

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Capítulo 1

SOMBRAS EN UN MUNDO ENCERRADO EN SÍ MISMO

En este primer capítulo, la Encíclica «FRATELLI TUTTI» fija la mirada en las numerosas distorsiones de la época contemporánea: la manipulación y la deformación de los con-ceptos de democracia, libertad o justicia; la pérdida del sentido social y de la historia; el egoísmo y la falta de interés por el bien común; la prevalencia del modelo de mer-cado basado en el lucro y la ‘cultura del descarte’; el desempleo, el racismo, la pobreza; la desigualdad de derechos y sus aberraciones, como son la esclavitud, la trata de seres humanos, las mujeres sometidas y luego obligadas a abortar, el tráfico de órganos (10-24).

Se trata de problemas globales que requieren acciones globales, subraya el papa Francisco, dando la alarma también contra una ‘cultura de los muros’, que favorece la proliferación de las mafias, alimentadas por el miedo y la soledad (27-28).

Además, hoy en día, es fácil observar un grave deterioro de la ética, a la que con-tribuyen los medios de comunicación de masas que hacen burla del respeto por el otro, eliminan todo pudor, creando círculos virtuales aislados y centrados en uno mismo, en los que la libertad es una ilusión y el diálogo no es constructivo (42-50).

Dos apartados relativos a la vergüenza de la ‘cultura del descarte’ y a la discrimi-nación de las mujeres en nuestras sociedades:

18. Parece que un sector de nuestra familia humana puede ser sacrificado en be-neficio de otros que se consideran dignos de una vida sin dolor.

En el fondo «las personas ya no son consideradas un valor superior que debe ser cuidado y respetado, sobre todo si son pobres e incapaces, si ‘todavía no son útiles’ —como los no nacidos—, o ‘ya no sirven’—como los ancianos—. Nos hemos hecho indiferentes a cualquier forma de despilfarro, comenzando por el de los ali-mentos, lo cual es muy deplorable.

23. De modo semejante, la organización de las sociedades en todo el mundo está todavía muy lejos de reflejar con claridad que las mujeres tienen exactamente la misma dignidad e idénticos derechos que los varones.

Proclamamos algo con palabras, pero nuestras decisiones y la realidad trans-miten un mensaje distinto. Es un hecho que las mujeres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia son doblemente pobres, porque a menudo tienen menos posibilidades de defender sus derechos

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Capítulo 2

UN EXTRAÑO EN EL CAMINO

A muchas de las ‘sombras’ descritas en el capítulo 1, la Encíclica responde con un ejem-plo muy luminoso, un presagio de esperanza: la parábola del Buen Samaritano. El se-gundo capítulo, Un extraño en el camino, está totalmente dedicado a esta figura, tal como la presenta el evangelista Lucas.

El papa Francisco destaca que, en una sociedad enferma que da la espalda al dolor y es ‘analfabeta’ en el cuidado de los débiles y los frágiles (64-65), todos estamos lla-mados —al igual que el buen samaritano— a estar cerca del otro que está en necesi-dad, superando prejuicios, intereses personales, barreras históricas o culturales. De hecho, todos somos corresponsables en la construcción de una sociedad que sepa in-cluir, integrar y levantar a los que han caído o están sufriendo (77).

El amor construye puentes y hemos sido “hechos para el amor” (88), añade el Papa, exhortando en particular a los cristianos a reconocer a Cristo en el rostro de los excluidos (85).

El principio de la capacidad de amar según “una dimensión universal” (83) se re-toma en el tercer capítulo, Pensar y gestar un mundo abierto: en él, Francisco nos ex-horta a “salir de nosotros mismos” para encontrar, en los demás, “un crecimiento de su ser” (88), abriéndonos al prójimo según el dinamismo de la caridad que nos hace tender a la “comunión universal” (95). Después de todo, la estatura espiritual de la vida humana está definida por el amor, que es siempre “lo primero” y nos lleva a bus-car lo mejor para la vida de los demás, lejos de todo egoísmo (92-93).

Un apartado relativo a la necesaria reconstrucción de nuestro mundo maltrecho: 67. La parábola del buen samaritano nos muestra claramente la decisión que de-bemos adoptar con el fin de reconstruir nuestro mundo maltrecho. Ante tanto do-lor y tanto sufrimiento, nuestra única opción es imitar al buen samaritano.

Cualquier otra decisión nos convierte en un ladrón o bien en uno de los que pasan de largo sin mostrar compasión por los sufrimientos del hombre abandonado en la cuneta. La parábola nos muestra cómo una comunidad puede ser reconstruida por hombres y mujeres que se identifican con la vulnerabilidad de los otros, que rechazan la creación de una sociedad excluyente, y que actúan como prójimo, le-vantando y rehabilitando a los que han caído, con el fin de lograr el bien común. A la vez, la parábola nos advierte sobre las actitudes de aquellos que solo piensan en sí mismos y no respaldan las inevitables responsabilidades de la vida como tal.

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Capítulo 3

IMAGINAR Y GESTAR UN MUNDO NUEVO

Una sociedad fraternal será aquella que promueva la educación para el diálogo con el fin de derrotar al “virus del individualismo radical” (105) y permitir que todos demos lo mejor de nosotros mismos. Esto será posible si partimos de la tutela de la familia y del respeto por su “misión educativa primaria e imprescindible” (114).

He aquí dos de los instrumentos con los que podremos lograr este tipo de socie-dad: la benevolencia, es decir, el deseo concreto del bien del otro (112), y la solidari-dad, que sale al paso de la fragilidad del otro y se expresa en el servicio a las personas, y no a las ideologías; y que lucha contra la pobreza y la desigualdad (115).

El derecho a vivir con dignidad no puede ser negado a nadie, dice el papa Francis-co; y, como los derechos no tienen fronteras, nadie puede ser excluido, independien-temente del lugar donde haya nacido (121). Desde este punto de vista, él también re-cuerda que debemos pensar en una “ética de las relaciones internacionales” (126), porque todo país pertenece también a los extranjeros, y los bienes de un territorio concreto no pueden ser negados a los necesitados que han llegado de otro lugar. Por tanto, el derecho natural a la propiedad privada es secundario respecto al principio del destino universal de los bienes creados (120).

Un apartado relativo al derecho a la propiedad privada:

120. Una vez más me da satisfacción recordar unas palabras de san Juan Pablo II cuya contundencia quizá no ha sido reconocida suficientemente: «Dios ha dado la tierra a todo el género humano para el sustento de todos sus miembros, sin excluir ni privilegiar a nadie».

[…] El principio relativo al uso común de los bienes creados es el «primer prin-cipio de todo el ordenamiento ético-social»; este es un derecho inherente a la na-turaleza humana que tiene carácter prioritario respecto a otros derechos. Todos los demás derechos sobre los bienes necesarios para la realización integral de las per-sonas, incluidos el de la propiedad privada y cualquier otro, «no deben estorbar, sino al contrario, facilitar su realización», como afirmaba san Pablo VI.

El derecho a la propiedad privada solo puede ser considerado un derecho na-tural secundario, derivado del principio del destino universal de los bienes creados. Esto tiene consecuencias muy concretas que deben reflejarse en el quehacer de la sociedad. Pero a menudo sucede que los derechos secundarios se sobreponen a los prioritarios y superiores, haciéndolos irrelevantes.

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Capítulo 4

UN CORAZÓN ABIERTO AL MUNDO ENTERO

En el capítulo 1 el Papa ya se ha referido a los migrantes que han huido de la guerra, de persecuciones y de catástrofes naturales; también a los que han sido víctimas de traficantes sin escrúpulos que se aprovechan de los más débiles, que a menudo son víctimas de la violencia, la trata de personas, el abuso psicológico y físico, y sufrimien-tos indescriptibles a lo largo de su peregrinaje a un mundo desconocido (37-38).

Francisco afirma que hay que evitar las migraciones no necesarias, creando en los países de origen oportunidades concretas de vivir con dignidad. Pero el derecho a bus-car una vida mejor en otro lugar debe ser respetado. En los países de destino de debe lograr la protección de los derechos de los ciudadanos y la garantía de acogida y asis-tencia a los migrantes (38-40).

En este capítulo 4, el Papa invita a reconocer el concepto de ‘ciudadanía plena’ en la sociedad, renunciando al uso discriminatorio del término ‘minorías’ (129-131). So-bre todo, lo que se necesita es una gobernanza mundial, una colaboración internacio-nal para las migraciones que impulse proyectos a largo plazo, que vayan más allá de las emergencias individuales, siempre en nombre de un desarrollo solidario de todos los pueblos basado en el principio de gratuidad. De este modo, los países deberían sentirse parte de una gran familia humana (139-141).

Una cultura sana es una cultura acogedora que sabe abrirse al otro sin renunciar a sí misma. Como en un poliedro, en el que el valor de cada uno es respetado, y donde “el todo es más que una parte”, y también es más que la mera suma de las partes (145-146).

Un apartado relativo a la construcción de una más amplia familia humana. 149. Para estimular una sana relación entre el amor al propio país de origen y a un sano sentido de pertenencia a nuestra más amplia familia humana, es útil recordar que la sociedad global no es la suma total de los distintos países, sino más bien la comunión que existe entre todos ellos.

El mutuo sentido de pertenencia es anterior a la aparición de los grupos parti-culares. Cada uno de los grupos particulares se convierte en parte del tejido de co-munión universal, y allí descubre su propia belleza. Todos los grupos particulares, sea el que sea su origen, saben que son parte de una familia humana más grande, sin la cual no serían capaces de comprenderse plenamente ellos mismos.

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Capítulo 5

UN NUEVO MODO DE HACER POLÍTICA

En este capítulo el papa Francisco argumenta que la humanidad necesita Un nuevo modo de hacer política, y que la acción política es una de las formas más nobles de caridad porque tiene por finalidad el bien común, es decir, el bien de todo el pueblo —todos los ciudadanos—, sin privilegiar a nadie ni discriminar a nadie (180).

Para ello, hacen falta líderes ‘populares’ capaces de interpretar los sentimientos y la dinámica cultural de un pueblo. Sería un grave error caer en la trampa de un ‘po-pulismo’ nada sano cuyos líderes son capaces de explotar políticamente la cultura del pueblo echando mano de cualquier eslogan ideológico, siempre al servicio de su pro-yecto personal y de su perpetuación en el poder (159).

La ‘nueva política’ será la que tutela el trabajo, que es una dimensión irrenuncia-ble de la vida social y hace que nos sintamos capaces de compartir la responsabilidad de desarrollar nuestro mundo y nuestra propia vida como pueblo (162).

También es tarea de la política encontrar solución a todo lo que atente contra los derechos humanos fundamentales, como la exclusión social, el tráfico de órganos, te-jidos, armas y drogas que es la “vergüenza de la humanidad”, la explotación sexual, el trabajo esclavo, el terrorismo y el crimen organizado, y el hambre, que es “criminal” porque la alimentación es “un derecho inalienable” (188-189).

Un apartado relativo a la fecundidad del ‘amor político’:

193. Aparte de su actividad incansable, los políticos son seres humanos, hombres o mujeres. Todos ellos están llamados a vivir el amor en sus relaciones interperso-nales cotidianas.

Como personas, los políticos han de tener en cuenta que el mundo moderno, con sus progresos tecnológicos, tiende cada vez más a funcionar para satisfacer los deseos humanos, hoy clasificados y repartidos entre diversos tipos de servicios. Cada vez menos, ese único ser vivo será tratado como una persona con sus senti-mientos, sus sufrisenti-mientos, sus problemas, sus alegrías y su propia familia. Sus enfer-medades solo serán conocidas para curarlas, sus necesidades financieras solo para satisfacerlas, su falta de un hogar solo para darle alojamiento, sus deseos de espar-cimiento y de entretenimiento solo para satisfacerlos.

Pero nunca debemos olvidar que amar al más insignificante de los seres huma-nos como a un hermano, como si no hubiera nadie más que él en el mundo, no puede ser considerado una pérdida de tiempo.

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Capítulo 6

EL DIÁLOGO Y LA AMISTAD SOCIAL

En este capítulo 6 —El diálogo y la amistad social— surge el concepto de la vida como el “arte del encuentro” con todos sin excepción, incluso con las periferias del mundo y con los pueblos originarios, porque “de todos se puede aprender algo, nadie es inser-vible, nadie es prescindible” (215). En efecto, el verdadero diálogo es el que permite respetar el punto de vista del otro, sus intereses legítimos y, sobre todo la dignidad de la dignidad humana.

El relativismo no es una solución, porque sin principios universales y normas mo-rales que prohíban el mall intrínseco, las leyes se convierten solo en imposiciones ar-bitrarias (206). Desde esta perspectiva, los medios de comunicación desempeñan un papel particular, ya que, sin explotar las debilidades humanas ni sacar lo peor de no-sotros, deben orientarse al encuentro generoso y a la cercanía con los últimos, promo-viendo e sentido de la familia humana (205).

El papa Francisco hace una llamada especial al “milagro de la persona amable que deja a un lado sus ansiedades y urgencias para prestar atención al otro, para regalar una sonrisa, para decir una palabra que estimule, para hacer posible un espacio de escucha en medio de tanta indiferencia” (222-224).

Un apartado relativo al diálogo social.

203. El auténtico diálogo social supone la capacidad de respetar el punto de vista del otro aceptando la posibilidad de que encierre algunas convicciones o intereses legítimos. Desde su identidad y su experiencia, los otros siempre tienen algo que aportar, y es deseable que profundicen y expongan sus propias posiciones para que el debate público sea más fecundo todavía.

Cuando unas personas o un grupo son perseverantes en su modo de pensar, defienden con firmeza sus valores y convicciones, y exponen sus argumentos, se-guro que esto beneficiará a la sociedad. Sin embargo, esto solo puede ocurrir en la medida en que el diálogo sea genuino y la apertura a los otros sea real.

Ciertamente, en un verdadero espíritu de diálogo, aumenta nuestra habilidad para comprender el sentido de lo que los otros dicen y hacen, aunque nosotros no podamos asumirlo como una convicción propia. De este modo, se hace posible ser sinceros y abiertos en la exposición de nuestras creencias, sin dejar de conversar, de buscar puntos de contacto y, sobre todo, de trabajar y luchar juntos.

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Capítulo 7

CAMINOS DE REENCUENTRO

En este capítulo 7, Caminos de reencuentro, el papa Francisco subraya que la paz es una compañera inseparable de la verdad, la justicia y la misericordia. Lejos del afán de venganza, la paz es “proactiva” y su objetivo es crear una sociedad basada en el servi-cio a los demás y en la búsqueda de la reconciliación (227-229).

En cualquier sociedad, todos deben poder sentirse ‘en casa’. Por ello, no hay punto final en la construcción de la paz social de un país, sino que es una tarea que no da tregua y que exige el compromiso de todos (230-232).

Vinculado a la paz, está el perdón, pero amar a un opresor no es consentir que siga oprimiendo; y tampoco es hacerle pensar que lo que él hace es aceptable. Es más, los que sufren la injusticia deben defender con firmeza sus derechos, y así salvaguardar su propia dignidad, que es un don de Dios (241-242).

El papa Francisco también se refiere a la guerra, que no es un fantasma del pa-sado, sino una amenaza constante que comporta la negación de todos los derechos, un fracaso de la política, una claudicación vergonzosa, una derrota frente a las fuerzas del mal Hoy en día ya no podemos pensar en una ‘guerra justa’, sino que debemos insistir con firmeza: ¡Nunca más la guerra! Con el dinero invertido en armamento de-bería crearse un Fondo Mundial para eliminar el hambre en el mundo (255-262).

Francisco expresa una posición igualmente clara sobre la pena de muerte: es inad-misible y debe ser abolida en todo el mundo. Ni siquiera el homicida pierde su dignidad personal, y Dios se hace su garante. Se reafirma la necesidad de respetar “la sacralidad de la vida” allá donde hoy “partes de la humanidad parecen sacrificables”, como son los no nacidos, los pobres, los discapacitados, los ancianos (263-283).

Un apartado relativo a la construcción de la paz.

235. Quienes pretenden pacificar a una sociedad no deben olvidar que la inequi-dad y la falta de un desarrollo humano integral no permiten generar paz.

En efecto, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explo-sión. Cuando la sociedad —local, nacional o mundial— abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteli-gencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad. Si hay que volver a empezar, siempre será desde los últimos.

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Capítulo 8

LAS RELIGIONES AL SERVICIO DE LA FRATERNIDAD EN EL MUNDO

El papa Francisco dedica el último capítulo de su Encíclica a Las religiones al servicio de la fraternidad en el mundo, y reitera que la violencia no encuentra fundamento alguno en las convicciones religiosas, sino en sus deformaciones. Actos tan ‘execrables’ como los terroristas no se deben a la religión sino a interpretaciones erróneas de los textos religiosos, así como a la política del hambre, la pobreza, la injusticia y la opresión. El terrorismo es un crimen internacional contra la seguridad y la paz mundial, y como tal debe ser condenado (282-283).

Francisco subraya que es posible un camino de paz entre las religiones, y que es necesario garantizar la libertad religiosa, un derecho humano fundamental para todos los creyentes. En particular, la Encíclica ofrece una reflexión sobre el papel de la Iglesia: no relega su misión a la esfera privada ni está al margen de la sociedad; aunque no hace política, no renuncia a la dimensión política de la existencia (276-278).

Recordando a los líderes religiosos su papel de ‘auténticos mediadores’ de la paz, Francisco cita el Documento sobre la fraternidad humana por la paz mundial y la con-vivencia común, firmado por él mismo el 4 de febrero de 2019 en Abu Dabi, junto con el Gran Imán de Al-Azhar, Ahmad Al-Tayyeb: de este hito del diálogo interreligioso, el Pontífice pide que se adopte el diálogo como camino, la colaboración común como conducta, y el conocimiento mutuo como método y como criterio (285).

Un apartado relativo a la religión y a la libertad religiosa.

274. Desde nuestra experiencia de fe y desde la sabiduría que ha ido amasándose a lo largo de los siglos, aprendiendo también de nuestras muchas debilidades y caídas, los creyentes de las distintas religiones sabemos que hacer presente a Dios es un bien para nuestras sociedades.

Buscar a Dios con corazón sincero, siempre que no lo empañemos con nuestros intereses ideológicos o instrumentales, nos ayuda a reconocernos compañeros de camino, verdaderamente hermanos. Creemos que cuando, en nombre de una ideo-logía, se quiere expulsar a Dios de la sociedad, se acaba por adorar ídolos, y ense-guida el hombre se pierde, su dignidad es pisoteada, sus derechos violados. Sabéis muy bien a qué atrocidades puede conducir la privación de la libertad de conciencia y de la libertad religiosa, y cómo esa herida deja a la humanidad radicalmente em-pobrecida, privada de esperanza y de ideales».

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«¡DIOS ESTÁ CONMIGO!»

EN LA BEATIFICACIÓN DEL MÁRTIR JOAN ROIG DIGGLE

El pasado día 7 de noviembre, en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, fue beatificado Joan Roig Diggle, apóstol de los jóvenes y mártir.

Con motivo de este acontecimiento, el cardenal Juan José Omella Omella, Ar-zobispo de Barcelona, escribió un Carta pastoral preciosa en la que ha subrayado la devoción de Joan Roig Diggle al «sublime tesoro de la Eucaristía».

He aquí un detalle de su vida tal como lo ha descrito el cardenal Juan José Omella recordando los escritos de Mn. Pere Llumà, sacerdote de la diócesis de Bar-celona y director espiritual de Joan Roig: «Cuando Mn. Pere y Joan se encontraron en la parroquia el día 10 de septiembre de 1936, Joan insistió en llevarse la reserva eucarística, el cuerpo precioso de Jesucristo. De este modo podría nutrirse del sa-cramento eucarístico y distribuirlo a otros en una situación en que su vida estaba realmente en peligro. Mn. Llumà accedió a la petición. Este gesto provocó

inmedia-tamente la gratitud de Joan, que exclamó: “Estoy feliz. Seré otro Tarsicio”, el chico

romano del siglo III conocido como mártir de la Eucaristía. Faltaban veinticuatro horas para que Joan diera la vida por Cristo. Providencialmente, fue fortalecido por el cuerpo de Cristo el último día de su vida».

(18)

He aquí algunos de los pensamientos expuestos por el cardenal Juan José Omella en su Carta Pastoral.

1.

«¡Dios está conmigo!» —

«God is with me!»

Pocos instantes antes de abandonar el domicilio familiar en El Masnou, donde había ido a prenderle un pelotón de hombres de la FAI—organización anarquista radical—, Joan Roig se abrazó a su madre y le dijo con voz dulce: «God is with me!» («¡Dios está conmigo»!). De hecho, hacía poco que Joan se había administrado a sí mismo la Euca-ristía. Había recibido el cuerpo precioso de Cristo y, por tanto, realmente, ¡Dios estaba con él! Estaba y había estado con él durante los diecinueve años de vida que le fueron concedidos. Poco cuenta la edad si la persona posee una madurez espiritual que orienta la vida y emerge con fuerza a la hora de la tribulación y del combate supremo que es el martirio.

A las puertas de la muerte, el mártir revive los sentimientos de Jesús durante su pasión: «¡Dios está conmigo!». Después de la última cena, Jesús deja el cenáculo y se va al huerto de Getsemaní a orar. Necesita estar con Dios. Necesita sentir la presencia del Padre en su corazón de Hijo. Sabe que le llega la hora decisiva, la hora en que su espíritu deberá estar listo para hacer frente a la injusticia y a la violencia que le caerán encima. Es la hora de las tinieblas, el tiempo en el que el mal parecerá vencer. Jesús se deja caer al suelo y ruega al Padre que, a ser posible, le sea borrada la pasión que le espera. Pero reacciona inmediatamente a la angustia que le invade ante la prueba tan dura que deberá pasar, y se dirige al Padre exclamando: «Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres Tú» (Mt 26, 39). La voluntad de Dios es que él, Jesús, sea entregado en manos de aquellos que pronto vendrán a buscarlo. Y Jesús accede: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores» (v. 45).

Podemos decir que Joan Roig entra en la pasión de manera similar al que es Maestro y Señor, en cuyo rebaño él es una pequeña oveja. Jesús acepta la voluntad de Dios y se pone en sus manos: «como quieres Tú». Esta frase de Jesús en Getsemaní significa que Jesús se abandona en las manos del Padre. […] Ante la pasión, lo único que sirve es ponerse en manos de Dios y constatar que Él no está lejos sino cerca, dentro de cada uno, en el corazón y en el pensamiento del mártir que toma la decisión de ponerse en sus manos. «¡Dios está conmigo!».

2.

«Señor, ¡cómo quieres que oriente mi vida»

La alegría es hija de la santidad, y el deseo de llevar una vida santa según el Evangelio comienza cuando tomamos conciencia del designio de Dios para cada uno de noso-tros. Entonces, las preguntas clave que deberían marcar nuestra oración son estas: «Señor, ¿qué quieres que haga?», «Qué voluntad tienes sobre mí?», «¿Adónde me

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Aquel que nos ama, no provoca ningún tormento ni angustia. Al contrario, son unas preguntas que se plantean desde la confianza alegre de Dios nuestro Padre, sabiendo que, poco a poco, más tarde o más temprano, obtendremos una respuesta. Tan solo debemos perseverar en la oración y entender que recibiremos en nuestro interior una claridad que nos iluminará y nos hará felices.

Joan Roig Diggle quería alcanzar la máxima felicidad para siempre, quería que su vida tuviera un sentido, un ideal, una esperanza suprema. Y escribía: «¿De qué me servirá poseer una sólida cultura si no ha de servirme para conocer a Dios?». Y así in-sistía: «¡Yo sé que, desde el día en que abrí los ojos al mundo, no nací a una vida de 10, 40 o 90 años, sino a una eternidad!». No son palabras blandas, condescendientes, sino robustas y auténticas. […]

«¡Dios está conmigo!», había susurrado Joan a su madre Maud mientras le daba el último abrazo la noche en que se lo llevaron. Esta frase emblemática no se refiere solo a que el mártir acababa de comulgar y Jesús estaba presente dentro de él, sino que explica toda su vida. Joan Roig Diggle era un chico que vivía en una presencia cons-tante de Dios. Lo llevaba en su interior, de manera discreta —¡la santidad siempre es discreta—, pero real y efectiva.

3.

«Que Dios os perdone, como yo os perdono»

Ya entrada la noche del 11 de septiembre, los coches del pelotón se llevaron al pri-sionero Joan Roig del municipio de El Masnou a Barcelona; y de Barcelona a Santa Coloma de Gramanet, cerca del cementerio nuevo. Allí le hicieron bajar del coche. Había llegado el momento del martirio.

Joan Roig se había preparado interiormente para ese momento. […] ¿Cómo mueren los mártires? Como Jesucristo, el Maestro, siguiendo sus huellas, es decir, per-donando. Cuenta el Evangelio de Lucas que «cuando llegaron al sitio llamado de la Calavera, crucificaron a Jesús… Y este decía: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”» (Lc 23, 33-34). Juan llega al lugar que será, para él, la colina del Calvario; es el lugar donde le matarán. Quienes le fusilarán han escuchado sus palabras dulces y firmes, amables y profundas. Se quedaron atónitos ante la fortaleza de aquel chico delicado y flaco. […] Antes de disparar, le permiten hablar.

Entonces, el mártir queda totalmente asimilado a Jesús, el Señor, el Rey de los mártires, que desde la cruz pidió el perdón para quienes le crucificaran. Joan, discípulo de Cristo, pide igualmente a Dios el perdón para los que tienen que matarle: «Que Dios os perdone». Y, acto seguido, les ofrece su propio perdón: «como yo os per-dono». La oración por quienes serán los ejecutores de su muerte y la declaración pú-blica de perdón hacia ellos sellan su camino martirial.

(20)

4.

Conclusión

El mártir recibe la ayuda divina de la paz interior. Lo hemos visto con el mártir Joan Roig. Desde el momento en que lo detienen en su casa de El Masnou, Joan está lleno del amor de Dios, de aquel «God is with me!», «¡Dios está conmigo!», con el que se había despedido de su madre. Existe un contraste absoluto entre la paz del mártir y la violencia que le rodea. El mal acecha al mártir, pero él se fía de las palabras de Jesús («no hagáis frente al que os agravia», Mt 5, 39) y responde con el perdón. Joan Roig Diggle se añade a aquella multitud de mártires de todos los tiempos, gente mansa y humilde, que ha apartado la violencia de su corazón, y en su lugar ha puesto la alegría de la fe y del amor. […]

Deseo que los jóvenes de nuestra archidiócesis, a quienes precisamente se está dedicando el Plan Pastoral Diocesano de este curso, aprendan a seguir las huellas del beato Joan Roig. Solo podrán ser auténticos apóstoles si saben acercarse a Cristo con sencillez y generosidad, como él lo hizo. […]

Sant Pere de El Masnou (Barcelona), 12 de septiembre de 2020 +Card. Juan José Omella Omella Arzobispo de Barcelona

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TRES CONSEJOS DEL PAPA FRANCISCO

A LA CONGREGACIÓN SALESIANA

En muchas ocasiones el papa Francisco

ha mostrado un gran aprecio a san Juan Bosco,

no en vano él había sido alumno en el colegio salesiano de Ramos Mejía,

en la provincia de Buenos Aires (Argentina),

y su familia estuvo muy vinculada al santuario de María Auxiliadora,

en el barrio de Almagro, cerca del domicilio familiar.

Todo ello explica que a lo largo del ejercicio de su responsabilidad

como arzobispo y cardenal de Buenos Aires,

el papa Francisco siempre había mostrado una estrecha relación

con la Congregación Salesiana.

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Pues bien, el pasado día 4 de marzo, durante la celebración

del XXVIII Capítulo General de la Congregación Salesiana en Valdocco (Turín),

donde Don Bosco fundó la primera obra salesiana y donde murió el día 31 de enero de 1988,

el papa Francisco envió a los Salesianos un mensaje sumamente oportuno. He aquí tres de los consejos que les dirigió y que son de mucha actualidad.

(Roma, San Juan de Letrán, 4 de marzo de 2020).

PRIMER CONSEJO:

Llamada a una renovación constante, sin miedo:

«Reavivad el don que habéis recibido»

Pensar en el modelo de Salesiano para los jóvenes de hoy implica aceptar que esta-mos inmersos en un momento de cambios, con todo lo que genera de incertidumbre. Nadie puede decir con seguridad y exactitud qué sucederá en el futuro próximo en los ámbitos social, económico, educativo y cultural. La inconsistencia y la ‘fluidez’ de los acontecimientos y, sobre todo, la rapidez con la que suceden y se comunican las cosas, hace que todo tipo de previsión se convierta en una lectura ‘condenada’ a ser

refor-mulada lo antes posible (cf. Veritatis gaudium, 3-4).

Tal perspectiva se acentúa, todavía más, por el hecho de que nuestras obras

están orientadas, de modo particular, al mundo juvenil que, en sí mismo, es un

mundo en movimiento y en continua transformación. Esto nos pide una doble docili-dad: docilidad a los jóvenes y a sus exigencias, y docilidad al Espíritu y a todo lo que él quiera transformar. Asumir responsablemente esta situación —tanto a nivel personal como comunitario— supone salir de una retórica que nos haga decir continuamente ‘todo está cambiando’ y que, a fuerza de repetirlo y repetirlo, termina por instalarnos

en una inercia paralizante que priva a vuestra misión de la parresía propia de los

discí-pulos del Señor. Tal inercia también puede manifestarse en una mirada y una actitud pesimistas ante todo lo que nos rodea, no solo respecto a las transformaciones que tienen lugar en la sociedad, sino también en relación con la propia Congregación, con los hermanos y con la vida de la Iglesia.

Esta actitud termina por ‘boicotear’ e impedir cualquier respuesta o proceso alter-nativo, o por hacer surgir la posición opuesta: un optimismo ciego, capaz de licuar la fuerza y la novedad evangélica impidiendo asumir la complejidad que las situaciones reclaman y la profecía que el Señor nos invita a llevar a la práctica.

Ni el pesimismo ni el optimismo son dones del Espíritu, porque ambos surgen de una visión autorreferencial que solo es capaz de medirse con las propias fuerzas, ca-pacidades o destrezas, impidiendo observar cómo el Señor actúa en nosotros y qué

quiere realizar con nosotros (cf. Christus vivit, 35). No vale adaptarse a la cultura de

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cuerdo que reavives el don de Dios que hay en ti… pues Dios no nos ha dado un espíritu

de cobardía, sino de fortaleza» (2Tim 1, 6-7).

Estas palabras os invitan a cultivar una actitud contemplativa, capaz de identificar y

discernir los puntos neurálgicos. Esto os ayudará a avanzar con el espíritu y la aporta-ción propios de los hijos de Don Bosco y, como él, llevar a cabo una «valiente

revolu-ción cultural» (Laudato Si’, 114). Tal actitud contemplativa os permitirá superar e ir

más lejos de vuestras propias expectativas y de vuestros planes. Somos hombres y mu-jeres de fe, lo que supone ser apasionados por Jesucristo; y sabemos que tanto nuestro presente como nuestro futuro están impregnados de esa fuerza apostólico-carismática llamada a continuar permeando la vida de tantos jóvenes abandonados y en peligro, pobres y necesitados, excluidos y descartados, privados de derechos, de casa… Estos jóvenes esperan una mirada de esperanza capaz de salir al paso de todo tipo de fata-lismo o determinismo. Esperan cruzarse con la mirada de Jesús que les dice que, «en

todas las situaciones oscuras y dolorosas, siempre hay una salida» (Christus vivit, 194).

Ahí reside nuestra alegría. […]

Vuestro 28º Capítulo General es una buena ocasión para acudir a las fuentes y pedirle

al Señor «Da mihi animas, cetera tolle»(«Dame almas y llévate todo lo demás»).

‘Llé-vate’, sobre todo, lo que habéis ido incorporando a lo largo de vuestro camino y que, aunque en otro tiempo pudo tener razón de ser, hoy os impide configurar una presen-cia salesiana evangélicamente significativa en las distintas situaciones de la misión. Esto reclama, de vuestra parte, superar los miedos o dudas que pueden surgir por ha-ber creído que el carisma se reducía o identificaba con determinadas obras o estruc-turas. Vivir con fidelidad el carisma es algo más rico y desafiante que el simple

aban-dono, repliegue o reajuste de las casas y de las actividades; supone un cambio de

mentalidad ante la misión que debéis realizar.

«Pensar en servicio a los jóvenes de hoy implica aceptar que estamos inmersos en un momento de cambios, con todo lo que genera de incertidumbre».

— ¿Somos conscientes de lo que esto comporta para cuantos hemos sido lla-mados a evangelizar en un ‘mundo nuevo’, como es el de los jóvenes de hoy?

SEGUNDO CONSEJO:

Llamada a saber estar y convivir con todos:

«La ‘opción Valdocco’ y el carisma de la presencia»

Es importante recordar que no se nos forma para la misión, sino que se nos forma

en la misión; a partir de la misión gira toda nuestra vida, con sus opciones y sus

prio-ridades. La formación inicial y la formación permanente no pueden ser una instancia previa, paralela o separada de la identidad y de la sensibilidad del discípulo. La misión

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inter gentes es nuestra mejor escuela: desde ella rezamos, reflexionaos, estudiamos, descansamos. Cuando nos aislamos o nos alejamos del pueblo que estamos llamados a servir, nuestra identidad de consagrados comienza a desfigurarse y a convertirse en

una caricatura. En este sentido, uno de los obstáculos que podemos detectar nos

afecta directamente y nos hace mucho daño: el clericalismo. Es la búsqueda personal de querer ocupar, concentrar y determinarlos espacios, minimizando y ninguneando la unción del Pueblo de Dios. […]

Otro obstáculo que encontramos es la tendencia al rigorismo; confundiendo au-toridad y autoritarismo, pretender gobernar y controlar los procesos humanos con una actitud escrupulosa, severa y hasta mezquina frente a los límites y debilidades propias

o ajenas (sobre todo ajenas). El rigorista olvida que trigo y cizaña crecen juntos (cf. Mt

13, 24-30), que no todos pueden todo y que, en esta vida, las fragilidades humanas no son sanadas completamente y definitivamente por la gracia. […]

Quienes acompañan a otros a crecer tienen que ser personas de horizontes am-plios, capaces de poner juntos límites y esperanza, ayudando así a mirar siempre en perspectiva, en una perspectiva de salvación. […] No nos es lícito sofocar e impedir la fuerza y la gracia de lo posible, cuya realización esconde siempre una semilla de Vida nueva y buena. Aprendamos a trabajar y a confiar en los tiempos de Dios, que son siempre más grandes y sabios que nuestras medidas miopes. Él no busca destruir a nadie, sino a salvar a todos.

Por tanto, urge encontrar un estilo de formación capaz de asumir de manera estructural que la evangelización implica la participación plena, y con plena ciudada-nía, de cada bautizado con todas sus potencialidades y sus límites, y no solo a los así llamados ‘actores cualificados’. […] Os animo a continuar esforzándoos por hacer de vuestras casas un ‘laboratorio eclesial’ capaz de reconocer, apreciar, estimular y alen-tar las distintas llamadas y misiones en la Iglesia. […]

«Aprendamos a trabajar y a confiar en los tiempos de Dios, que son siempre más grandes y sabios que nuestras medidas miopes».

— En momentos de duda, es bueno aplicar otro consejo del papa Francisco a los jóvenes: «Pregúntale a Jesús: “Jesús, ¿qué harías tú en mi lugar».

TERCER CONSEJO:

Llamada a ‘soñar’ en un futuro distinto y mejor:

«La ‘opción Valdocco’ y la capacidad de soñar»

Uno de los ‘géneros literarios’ de Don Bosco eran los sueños. Con ellos, el Señor se abrió camino en su vida y en la vida de la Congregación ampliando la imaginación de lo posible. Los sueños, lejos de mantenerle dormido, le ayudaron, como a san José, a

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pasión de Dios. Según Don Bosco, era posible vivir el Evangelio… Lo soñó y le dio forma en el Oratorio.

Quiero ofreceros estas palabras como las ‘buenas noches’ en toda buena casa salesiana al final del día, invitándoos a soñar, y a soñar a lo grande. Sabed que el resto se os dará por añadidura. Soñad casas abiertas, fecundas y evangelizadoras, capaces de permitir al Señor mostrar a tantos jóvenes su amor incondicional y de lograr que vosotros gocéis de la belleza a la que habéis sido llamados. Soñad…, no solo por vues-tro bien y por el bien de la Congregación, sino también por todos los jóvenes privados de la fuerza, de la luz y del consuelo de la amistad con Jesucristo, y también privados de una comunidad de fe que les sostenga y de un horizonte de sentido y de vida (cf.

Evangelii Gaudium, 49). ¡Soñad… y haced soñar!

«Soñad…, por todos los jóvenes privados de la fuerza, de la luz y del consuelo de la amistad con Jesucristo, y también privados de una comunidad de fe que les sostenga y de un horizonte de sentido y de vida. ¡Soñad… y haced soñar».

(Reflexión preparada por FRANCESC RIU, SDB,)

El papa Francisco ante la urna de San Juan Bosco en la Basílica de María Auxiliadora (Turín)

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UNA VISITA QUE NOS HONRA

Mons. Bernardito Auza, Nuncio Apostólico en España

El sábado día 7 de noviembre

tuvo lugar la visita del Nuncio Apostólico en España, M

ONS

.

B

ERNARDITO

A

UZA

,

al Templo del Sagrado Corazón de Jesús del Tibidabo,

en el marco del ejercicio de su misión pastoral en la archidiócesis de Barcelona,

con ocasión de la beatificación del Joan Roig Diggle, apóstol de los jóvenes y mártir.

En su visita, el señor Nuncio mostró particular interés

por conocer la historia del nuestro Templo

y del papel realizado por la Venerable Dorotea de Chopitea

y por la Congregación Salesiana

a lo largo de los años dedicados a la construcción de este homenaje al Sagrado Corazón.

Dedicó un buen rato a admirar los mosaicos y las esculturas de la Cripta

y, también la Capilla de la Adoración.

Dejó escrito este recuerdo:

«En nombre del Santo Padre, el papa Francisco,

agradezco profundamente a los Hijos de Don Bosco

por su ministerio pastoral en este Templo del Tibidabo,

por las oraciones que ofrecen por las intenciones del Santo Padre

para la Iglesia Universal. Con todo mi aprecio, oraciones.

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DOROTEA DE CHOPITEA,

LA ‘MADRE’ DEL TEMPLO DEL TIBIDABO

El día 5 de mayo de 1886, en la Basílica de la Virgen de la Merced (Barcelona), Don Bosco profetizó que, en la cumbre del monte Tibidabo, ´

se construiría un santuario dedicado al Sagrado Corazón de Jesús. Quien dio el primer paso para que esta profecía se hiciera realidad fue Dorotea de Chopitea, que inmediatamente mandó construir una ermita

con el fin de ‘ocupar’ el terreno en el que, 16 años más tarde,

el Cardenal Casañas, obispo de Barcelona, puso la primera piedra del futuro Templo. El P. Nicolás Echave nos ha recordado unos rasgos característicos

de la Venerable Dorotea de Chopitea.

En los últimos decenios de 1800, Barcelona es una ciudad a la que está llegando la "revolución industrial", escribe Ramón Alberdi. La periferia está llena de gente muy pobre. Faltan asilos, hospitales, escuelas.

Después de su muerte, salvaguardó ante todo el patrimonio de sus cinco hijas; luego, sus bienes "personales" (su riquísima dote, los patrimonios recibidos personal-mente en herencia, los bienes que su marido quiso inscribir a su nombre), los empleó en los pobres con una cuidadosa y prudente administración.

Habiendo tenido conocimiento de Don Bosco, le escribió el 20 de septiembre de 1882 (tenía sesenta y seis años, Don Bosco sesenta y siete). Le dijo que Barcelona era una ciudad "eminentemente industrial y mercantil", y que su joven y dinámica Congre-gación encontraría mucho trabajo entre los muchachos de los suburbios. Ofrecía una escuela para aprendices trabajadores.

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Don Felipe Rinaldi, hoy ‘beato’, que llegó a Barcelona en 1889, escribe: "Fuimos a Barcelona llamados por ella, porque quería proveer especialmente a los jóvenes obre-ros y a los huérfanos abandonados. Adquirió un terreno con una casa, de cuya amplia-ción se preocupó. Yo llegué a Barcelona cuando la construcamplia-ción ya había terminado... Con mis propios ojos contemplé muchos casos de socorro a niños, viudas, ancianos, desocupados y enfermos. Muchas veces oí decir que realizaba personalmente los más humildes servicios con los enfermos".

El 5 de febrero de 1888, al comunicarle la muerte de Don Bosco, le escribía el beato Miguel Rúa: "Nuestro queridísimo padre Don Bosco ha volado al cielo, dejando llenos de dolor a sus hijos". Demostró siempre una viva estima y un afecto agradecido a nuestra madre de Barcelona, como él la llamaba, madre de los salesianos y de las Hijas de María Auxiliadora. Aún más, antes de morir aseguró que "iba a prepararle un buen sitio en el cielo". Aquel mismo año, doña Dorotea entregaba a los salesianos el oratorio y las escuelas populares de la calle Rocafort, en el corazón de Barcelona.

La última entrega a la Familia Salesiana fue la escuela "Santa Dorotea" confiada a las Hijas de María Auxiliadora. Para su compra se necesitaban 60.000 pesetas y ella las entregó diciendo: "Dios me quiere pobre".

Aquella suma era la última previsión para su vejez, lo que guardaba para vivir mo-destamente juntamente con María, su fiel camarera.

Señor Jesús, que dejaste a tus discípulos el mandamiento nuevo

del amor fraterno, e infundiste en la Venerable

Dorotea de Chopitea una caridad ardiente en el servicio

a los pobres y marginados; concédenos por su intercesión,

la gracia de… (especificarla) y haz que estemos siempre dispuestos

a hacer la voluntad del Padre. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Ermita que Doña Dorotea de Chopitea mandó construir en el año 1886.

Causa de Beatificación

www.doroteadechopitea.com dorotea.chopitea@salesianos.edu

ORACIÓN para encomendarse a la protec-ción de la Venerable Dorotea de Chopitea

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UNA PLEGARIA

CUANDO ME SIENTO TRISTE Y SOLO

Todos hemos experimentado momentos de tristeza a lo largo de nuestra vida. Los motivos quizá fueron muy distintos, y las circunstancias en las que nos hemos sentido agobiados y tristes también fueron diferentes.

A menudo la tristeza va acompañada de la ausencia de personas que-ridas, y entonces es cuando más valoramos la cercanía de nuestro mejor amigo, Jesús; Él siempre está a nuestro lado.

Hoy acudo a Ti

cargado con mi tristeza. Me siento como si tuviera una piedra sobre mi corazón. Es una piedra muy pesada. Me ahoga.

¿Quién comprenderá mis lágrimas? ¿Quién logrará librarme de mi dolor? Quédate conmigo y lo me dejes, porqué estoy solo y sin amparo. Necesito algo más

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mucho más que compasión. Hoy necesito fuerza, necesito esperanza.

Echo de menos un rayo de sol. El mundo se ha convertido en un lugar inhóspito, frío. En él me encuentro solo, todos me han abandonado.

Ayúdame, por favor, quédate conmigo. Concédeme la alegría de Tu presencia. Ayúdame a creer, aunque no vea. Ayúdame esperar en mi desamparo. Ayúdame a no perderte de vista. Quédate a mi lado, mi amor. Quita esa carga pesada que oprime mi débil corazón. Tú que eres luz, alegría y amor, Dame luz, dame alegría, dame amor.

Sí, Tú estás cerca de mí, aunque yo no logre verte. Todo lo que Tú haces lo haces por mi bien, aunque yo no lo comprenda. Yo creo que todo tiene un fin, un fin noble y justo,

aunque yo no alcance a comprenderlo.

Deja que me quede junto a Ti en este momento de prueba. Ayúdame a salir de él más feliz y más fortalecido. Precisamente ahora,

cuando me encuentro solo y triste, quédate junto a mí.

¡Confórtame, por favor!

Que tu misericordia sea mi fuerza. Que tu luz sea mi paz.

JOE MANNATH SDB,You Surprised Me

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CELEBRACIONES

HABITUALES

Eucaristías días laborables: 8, 12, 17 y 19 horas.

Eucaristías días festivos: 9, 11, 12, 17 y 19 horas.

Rezo del Rosario, Vísperas y Bendición S.S: 18 horas.

01/10/2020 – 30/11/2020

Aguado, Teresa Andreu Serra, Viviana Baltá, Ignacio

Bosch Fridrin, Miguel Ángel Camprubí Ribalta, Montse Canalda, Catalina Carmelitas Descalzas (GSI) Castrillo, Emilia

Castrillo Pérez, José Aurelio Coll Torres, Pilar

Danilo Balcàrcel, Sergio De Albert, Mª Carmen De la Sotilla, Javier De Muller de Abadal, Rafael De Pedro, JM

Durán- Cáliz, Familia

Fernández Bragulat, Mª Dolores Ferrer Falcón, Pilar

Freixa Blanchart, Moltserrat Gallardo García Nieto, Ángeles Gallego Liso, José Mª Garagorri, Javier García Figueras, Jaime García García, Pilar García Jiménez, Ángel

Gil Moreno, Álvaro

Gratóvil Brugarola, Mª Dolores Lebrero, Just

Lladó Leon, Luis Lluís Martorell, Familia López, Margarita Maldonado, Miguel Ángel Manrique, Consuelo Martí Torres, Roser Martí Tous, Cristina Martín, Amalia Miró Carazo, Laura MM Dominicas - Daroca Montserrat Rubert, Roser Mulet Gisbert, Teresa Nebot, Mercè

Olivé Picañol, Mª Dolors Oliver Belda, Ana Mª Pascual Rabassó, Mª Pau Pantaleoni Patrikios, Rosario Petite, Josefa

Porqueres Agut, Ramona Prevención Accidentes de Tráfico Puig Ferrando, Juan José Rio, Juan Antonio Rivero San José, Alfonso Roca Iglesias, Jaime Rosalía

Sabrido Quintario, Rosario San Martín, Clara Santos, Soledad

Solé Mandoli, Anna Suja, Josefina Tellez Ismael, Felipe Valentí Vidal, Albert Vallverdú, Mª Dolors Vila, Masachs,Pedro Viscarri, Mª Teresa Vives Tanganelli, Familia Zuazu Villanueva, Ana

01/10/2020 –30/11/2020

Artigas Gascón, Jordi Borondo-Moreno, Familia De Fortuny, Marta Díaz Oruzco, Agápito Flaquer Guix, Magda García Pérez, Antonia Janhoer, Eduard Márquez. Manuel Martí Serres, Margarita Navarro, Melchor Soler-Sánchez, Familia Tejero Tejedor, Joaquín Torres Rocamora, Ricardo Vives Tanganelli, Familia

Las intenciones de oración en los meses de enero y febrero de 2021

ENERO. Que el Señor nos dé la gracia de vivir en plena fraternidad con

hermanos y hermanas de otras religiones, rezando unos por otros,

abriéndonos a todos.

FEBRERO. Recemos por las mujeres que son víctimas de la violencia,

para que sean protegidas por la sociedad y para que su sufrimiento

sea considerado y escuchado.

DONATIVOS

Iluminación Templo T.

DONATIVOS

Obra Salesiana Tibidabo

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