MAESTRÍA EN EDUCACIÓN Y DESARROLLO SOCIAL
Trabajo de grado para la obtención
del título de: Máster en Educación y Desarrollo.
LA HIPERACTIVIDAD INFANTIL COMO FACTOR DISCIPLINARIO Y SU TRATAMIENTO EN LAS AULAS DE CLASE
Autor
Rosa Alexandra Quintanilla Ayala
Director
Msc. Edwin Francisco Meza Villares
Latacunga – Ecuador
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RESPONSABILIDAD
Del contenido del presente trabajo se responsabiliza el autor.
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AGRADECIMIENTO
En primer lugar a la Sagrada Familia por permitirme vivir y darme la oportunidad de ver un sueño hecho realidad. El presente trabajo es el fruto del apoyo constante que he recibido de mi familia, personas valiosas e importantes en mi vida que me motivaron a superarme y ser cada día mejor, razón por la que en esta oportunidad quiero expresar mi más sincero agradecimiento.
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DEDICATORIA
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El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), afecta principalmente a niños/as de edad escolar, el interés científico y social del trastorno se fundamenta en varios puntos esenciales como son sus elevados índices de prevalencia, ya que por medio de las investigaciones realizadas se llegó a determinar que por cada 100 niños hay 5 que sufren de este trastorno las repercusiones que acarrea a largo plazo y su carácter crónico, este trastorno constituye una de las causas más comunes de visitas médicas por parte de la familia, pediatras, neurólogos, psicólogos y psiquiatras infantiles.
La hiperactividad infantil nace de un problema neurológico del niño/a, afectando directamente a las áreas del cerebro responsables del autocontrol y de la inhibición del comportamiento inadecuado, el tratamiento puede variar siendo el más común el farmacológico por lo que el médico necesita determinar qué medicamento es más efectivo para cada paciente y en qué dosis, este tratamiento se basa en el uso de estimulantes. La hiperactividad infantil por ser un desorden de comportamiento requiere dar a los pequeños una disciplina firme pero a la vez pasiva ya que al ser demasiado drásticos con ellos se corre el riesgo de fomentar la ira en los niños contra sus padres o el docente con el que se encuentren a cargo, existen mucho métodos diferentes de disciplinar a un niño/a como proveer instrucciones claras y concisas o el recompensar una conducta apropiada, deben ser claros con lo que se les pide y sobre todo decirles porque se llegó a reprenderlos tratar de hacerles entender sus fallas y pedirles que ayuden a mejorar las cosas, ya que a pesar de su trastorno son niños inteligentes y capaces de sobrellevar una vida normal.
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The Disorder for Deficit of Attention with Hyperactivity (TDAH), it affects the persons, but principally to children and girls of school age, the scientific and social interest of the disorder is based on several essential points since they are his high indexes of prevalence, since by means of the realized investigations it managed to determine that for every 100 children there are 5 that suffer from this disorder, the repercussions that it transports in the long term and his chronic character, this disorder constitutes one of the most common reasons of medical visits on the part of the family, pediatricians, neurologists, psychologists and infantile psychiatrists, teachers, there are defined in addition the methods of study and the sources of information that were applied in the managing of the information that was obtained of the survey.
CAPÍTULO I
1. INTRODUCCIÓN……… 1
1.1Planteamiento del problema………. 2
1.2Sistematización del Problema……….. 3
1.3Preguntas de Investigación……….. 5
1.4Justificación del tema……….. 6
1.5Objetivos……….. 7
1.5.1 Objetivo General……….. 7
1.5.2 Objetivo Especifico……….. 7
1.6Alcance de la Investigación……….. 8
CAPÍTULO II 2. MARCO DE REFERENCIA……….. 8
2.1Marco teórico……….. 8
2.1.1 Aspectos Teóricos de la hiperactividad……… 10
2.1.2 La Hiperactividad como un desorden de la atención……… 10
2.1.3 Enfoques teóricos de la hiperactividad……… 10
2.1.4 Hiperactividad………. 11
2.1.5 Sintomatología………. 12
2.1.6 Características asociadas a la hiperactividad……… 14
2.1.7 Características menos asociadas a la hiperactividad……… 16
2.1.8 Trastorno por déficit de atención con hiperactividad……… 16
2.1.9 Desatención………. 18
2.1.10 Hiperactividad………. 19
2.1.11 Impulsividad……… 19
2.1.12 Otros criterios de diagnostico……….. 20
2.1.13 Evaluación de la Hiperactividad……….. 22
2.1.14 Tratamiento Farmacológico………. 23
2.1.15 Tratamiento Psicopedagógico………. 24
2.1.19 La Adaptación Infantil……… 31
2.1.20 Tipos y Ritmos de Aprendizaje………... 32
2.2Marco Conceptual……….. 34
2.3Marco temporal y Espacial………. 36
2.4Hipótesis………. 36
2.5Variables e indicadores……….. 36
2.6Comprobación de la Hipótesis……… 37
CAPÍTULO III 3. METODOLOGÍA………. 38
3.1Unidad de análisis……….. 38
3.2Población……… 38
3.3Muestra: Tipo y cálculo……….. 38
3.4Tipo de Investigación………. 39
3.5Métodos de estudio……… 40
3.6Técnicas e instrumentos………. 41
3.7Fuentes de información……….. 42
CAPÍTULO IV 4. RESULTADOS Y ANÁLISIS……….. 44
4.1Análisis de la encuesta aplicada a niños y niñas……….... 44
4.2Análisis de la encuesta aplicada a docentes de la UE Fae N°5………….. 59
CAPÍTULO V 5. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES……… 74
5.1Conclusiones……….. 74
5.2Recomendaciones……… 74
ÍNDICE DE TABLAS
Tabla No. 2.2.5.1 Matriz de Operacionalización de Variables……….. 37
Tabla No. 3.2.1 Población de la Investigación……….. 38
Tabla No. 3.3.2 Muestra no Probabilística por cuota……… 39
Tabla No. 4.1.1 Atención a los detalles………. 45
Tabla No. 4.1.2 Completa las tareas……….. 46
Tabla No. 4.1.3 Dificultad para mantener atención……… 47
Tabla No. 4.1.4 Fácil distracción……… 48
Tabla No. 4.1.5 Problemas de organización……… 49
Tabla No. 4.1.6 Movimiento constante……….. 50
Tabla No. 4.1.7 No puede estar sentado………... 51
Tabla N. 4.1.8 Hablas excesivamente……… 52
Tabla No. 4.1.9 Corres en situaciones inapropiadas………. 53
Tabla No. 4.1.10 Problemas para participar………... 54
Tabla No. 4.1.11 Dificultad para esperar tu turno……….. 55
Tabla No. 4.1.12 Interrumpen a otros niños……… 56
Tabla No. 4.1.13 Comportamiento destructor………. 57
Tabla No. 4.1.14 Emite respuestas antes de terminar la pregunta……….. 58
Tabla No. 4.2.1 Niño hiperactivo le falta atención……….. 59
Tabla No. 4.2.4 No presentan atención a los detalles………..… 62
Tabla No. 4.2.5 Déficit de atención – niños distraídos………... 63
Tabla No. 4.2.6 Niño inquieto = niño hiperactivo……….. 64
Tabla No. 4.2.7 Falta de atención es problema en el aprendizaje……… 65
Tabla No. 4.2.8 Fracaso escolar……… 66
Tabla No. 4.2.9 Problemas de ansiedad, agresividad……… 67
Tabla No. 4.2.10 Trastorno de hiperactividad en la población………. 68
Tabla No. 4.2.11 Recompensas ante sus acciones……… 69
Tabla No. 4.2.12 Entrevista frecuente con los padres………. 70
Tabla No. 4.2.13 Cambios de humor……… 71
Tabla No. 4.2.14 Síntoma de hiperactividad……… 72
ÍNDICE DE GRÁFICOS
Gráfico No. 4.1.1 Atención a los detalles………. 45
Gráfico No. 4.1.2 Completa las tareas……….. 46
Gráfico No. 4.1.3 Dificultad para mantener atención……… 47
Gráfico No. 4.1.4 Fácil distracción……… 48
Gráfico No. 4.1.5 Problemas de organización……… 49
Gráfico No. 4.1.6 Movimiento constante……….. 50
Gráfico No. 4.1.7 No puede estar sentado………... 51
Gráfico N. 4.1.8 Hablas excesivamente……… 52
Gráfico No. 4.1.9 Corres en situaciones inapropiadas………. 53
Gráfico No. 4.1.10 Problemas para participar………... 54
Gráfico No. 4.1.11 Dificultad para esperar tu turno……….. 55
Gráfico No. 4.1.12 Interrumpen a otros niños……… 56
Gráfico No. 4.1.13 Comportamiento destructor………. 57
Gráfico No. 4.1.14 Emite respuestas antes de terminar la pregunta……….. 58
Gráfico No. 4.2.1 Niño hiperactivo le falta atención……….. 59
Gráfico No. 4.2.2 Niños con déficit de atención……… 60
Gráfico No. 4.2.3 Padres han presentado de déficit de atención……….. 61
Gráfico No. 4.2.4 No presentan atención a los detalles………..… 62
Gráfico No. 4.2.7 Falta de atención es problema en el aprendizaje……… 65
Gráfico No. 4.2.8 Fracaso escolar……… 66
Gráfico No. 4.2.9 Problemas de ansiedad, agresividad……… 67
Gráfico No. 4.2.10 Trastorno de hiperactividad en la población………. 68
Gráfico No. 4.2.11 Recompensas ante sus acciones……… 69
Gráfico No. 4.2.12 Entrevista frecuente con los padres………. 70
Gráfico No. 4.2.13 Cambios de humor……… 71
Gráfico No. 4.2.14 Síntoma de hiperactividad……… 72
CAPÍTULO I
1. INTRODUCCIÓN.
El presente trabajo está desarrollado bajo la motivación de poder saber cuándo se está frente a un niño que tenga los síntomas de hiperactividad, con lo cual se podrá brindarle ayuda tanto familiar como a nivel de la escuela.
Los niños con Hiperactividad, son niños que tienen un trastorno en la conducta, lo que los hace tener una gran actividad motora. Son niños impulsivos, desobedientes y tienen un comportamiento inadecuado para su edad, provocando de esta manera nunca terminar una actividad, perjudicando así su desarrollo académico como intelectual.
Se analizó como este trastorno afecta la vida de los padres de estos niños, frustrándolos en el plano de saber a ciencia cierta si están educando bien a su hijo, ya que la mayoría de ellos no conoce como identificar si su niño presenta un cuadro de Hiperactividad ya que suele ser confundido con las travesuras o inquietudes de la edad.
De igual manera las causas de este trastorno, el cómo los padres reaccionan y los tipos de ayuda que se les debe brindar a los niños, ya que frecuentemente la Hiperactividad se encuentra asociada con trastornos en el aprendizaje y emocionales.
1.1 Planteamiento del problema.
En toda organización educativa lo más importante son sus niños y niñas, es decir que en su adecuado manejo se verá reflejado el desarrollo de sus capacidades.
Inicialmente este trastorno, fue estudiado desde un enfoque fundamentalmente médico, pero con el tiempo, la investigación ha ido derivando hacia una perspectiva más pedagógica. Así, fue considerada en un principio como un trastorno de tipo neurológico debido a la existencia de una lesión cerebral.
Algunos profesores tienen la experiencia del niño que es incapaz de estar sentado, que después de haber dado instrucciones detalladas para toda la clase, pregunta qué es lo que hay que hacer, del niño que difícilmente concentra su atención en las explicaciones o en el trabajo durante varios minutos seguidos. Ese niño que, con frecuencia, hace ruidos que molestan a los alumnos de al lado; que, con demasiada facilidad, se ve metido en problemas tanto en sus relaciones con sus compañeros como con los adultos. Son niños que difícilmente pueden mantener la atención en una tarea o juego y que no tienen paciencia suficiente para esperar un acontecimiento deseado.
También muchos padres y madres tienen la experiencia del niño que jamás se está quieto, que padece demasiados accidentes, que incluso cuando está viendo en la televisión algún programa que le gusta, está moviendo alguna parte de su cuerpo y que obtiene malos resultados académicos.
Estos niños, en general, no pueden regular su conducta u organizar las actividades que realizan. No manifiestan déficits intelectuales pero suelen obtener un rendimiento muy por debajo de lo esperado debido a su déficit atencional, al menos entre un 2 y un 9,5% de la población escolar padece problemas de este tipo.
Con lo citado anteriormente se considera que el término conveniente a utilizar es trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).
confundir otros trastornos posibles, o simplemente ponerlo como un pretexto, por un mal trabajo de padres ante la educación de un niño. En ocasiones los padres intentan desaparecer conductas inadecuadas en los niños por medio de gritos, golpes, castigos, amenazas o tan solo ignorarlos lo que ocasiona un mayor estrés en el infante que solo alimentan las conductas y respuestas agresivas en los niños, y debe cambiarse la estrategia para educar al niño y lograr una armonía con su entorno, lo cual nos permitirá ver si en realidad es un niño con trastorno por déficit de atención con hiperactividad o solo era un niño educado de manera errónea, o maltratado mental o psicológicamente.
1.2 Sistematización del Problema
Según Rebeca Vizcaíno en su artículo: Como afrontar la hiperactividad infantil (Internet, Diciembre 2011 http://www.parasaber.com/familia/educar-ninos/articulo/familia-hiperactividad-informacion-ayuda-ninos-hiperactivos-afrontar-infantil/54411/) cita lo siguiente: “La hiperactividad se muestra como un trastorno en la conducta. Los niños
hiperactivos desarrollan una actividad motora muy intensa, a veces inexplicable para los padres y demás familiares que están a su alrededor.
Estos niños a menudo comienzan tareas sin ningún fin claro, que nunca finalizan, ya que enseguida se fijan en otra actividad. Por ello les resulta tan difícil mostrar un nivel de atención normal. Cuando se encuentran en presencia de gente con la que no tienen mucha confianza aumentan la intensidad de su hiperactividad”.
Los problemas que deben enfrentar tanto el profesor en el aula de clase como los padres en la casa, a la hora de realizar las tareas, entre otras, se puede citar los siguientes indicadores:
Se mueve en exceso manos o pies, o se remueve en su asiento.
Frecuentemente abandona su asiento en la clase o en otras situaciones en que se
espera que permanezca sentado.
Con frecuencia corre o salta excesivamente en situaciones en que es inapropiado
Muchas veces tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades
de ocio.
A menudo «está en marcha» o suele actuar como si tuviera un motor.
A menudo habla en exceso.
Si un niño presenta seis o más de los síntomas siguientes, podría padecer de déficit de atención (sin hiperactividad).
No suele prestar atención a los detalles o es descuidado en su trabajo escolar.
Tiene dificultad para mantener la atención en sus tareas o en sus juegos.
A menudo parece como que no escucha cuando se le habla.
No acostumbra a seguir las instrucciones que se le dan. No termina su trabajo
escolar o sus asignaciones.
Tiene dificultad para organizar sus tareas y actividades.
Le desagradan las tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (como las
asignaciones); evita a menudo realizarlas o las hace de mala gana.
Pierde a menudo cosas necesarias para hacer sus tareas u otras actividades. Por
ejemplo, lápices, libros, asignaciones o juguetes.
Si, por el contrario, predomina la hiperactividad, el niño suele ser inquieto y se encuentra generalmente realizando alguna actividad. No permanece sentado mucho tiempo y puede hablar excesivamente. Tiende a actuar impulsivamente, sin tener en cuenta las consecuencias de sus actos. En algunos casos, puede hacer cosas que pueden poner en peligro su propia seguridad, o bien puede desarrollar una conducta agresiva hacia los demás. Si su niño presenta seis o más de los síntomas siguientes, podría padecer de déficit de atención con hiperactividad.
Da indicios de intranquilidad, como moverse en el asiento, jugar con las manos
y mover los pies.
Se levanta de su asiento cuando debe permanecer sentado.
Corre de una parte a otra o se trepa a lugares inapropiados.
Se le hace difícil jugar con tranquilidad y calma.
Está en actividad generalmente y se mueve como impulsado por un motor.
Contesta las preguntas antes de que se le hayan terminado de hacer.
Se le hace difícil esperar su turno.
Se conoce que un ambiente estresante y desorganizado puede acentuar la hiperactividad, un niño en un ambiente familiar organizado y sosegado sigue siendo hiperactivo. Esto nos conduce a no conocer con certeza las causas reales de la hiperactividad.
La hiperactividad es un trastorno que no es fácil de medir, ya que la conducta no suele ser extraña o inusual en niños de la misma edad. La edad crítica son los cinco ó seis años. A ésta edad se le exige un comportamiento disciplinado en la escuela y el niño hiperactivo no es siempre capaz de ajustar su conducta a las reglas de la clase, con lo que si a partir de esta edad hay un comportamiento extraño conviene que se le diagnostique cuanto antes.
El diagnóstico del niño hiperactivo obliga a una valoración rigurosa de los distintos contextos (escuela, hogar, etc.) y por los diversos responsables (padres, profesores, etc.), que conviven con él.
El diagnóstico del niño hiperactivo no cuenta con pruebas o técnicas que confirmen de una manera precisa y evidente el trastorno como cuando, por ejemplo, se hace un análisis de sangre.
En todo caso, no debe subestimarse nunca la importancia de esta condición. El TDAH suele ir acompañado de dificultades con el aprovechamiento escolar y tiende a confundirse muchas veces con problemas de conducta. Requiere diagnóstico y tratamiento, por el bien del niño que lo padece.
1.3 Preguntas de la investigación.
De ahí que, surgen una serie de cuestionamientos que debieran ser respondidos y analizados:
¿Qué es la hiperactividad?
¿Cómo diferenciarlo de la actividad normal del niño o niña? ¿Cómo distinguir entre agresividad e impulsividad?
¿Cómo saber si los problemas que presente determinado niño se deben a hiperactividad o problemas de conducta o disciplina?
¿Los docentes están en capacidad de determinar cuándo un niño es hiperactivo?
¿Los docentes están capacitados para brindar una correcta guía dentro del aula de clase? ¿Cómo debemos enfrentar esta problemática?
¿La hiperactividad está relacionada con problemas disciplinarios del niño o niña?
¿Las dificultades de conducta y disciplina ocurren de manera más sobresaliente, durante las horas escolares?
¿Cuál será el procedimiento más adecuado al momento de detectar este tipo de problema?
¿Existen casos de TDAH dentro de la Institución, y en qué porcentaje?
1.4 Justificación del tema.
Toda institución debe tener entre sus fortalezas el contar con el personal suficientemente capacitado y comprometido con el verdadero desarrollo de los niños y niñas es decir tener los conocimientos para poder distinguir un comportamiento que caracteriza a un niño hiperactivo o simplemente se trata de un niño que tiene problemas de conducta.
Una debilidad en casi toda Institución educativa es la no existencia de personal capacitado para poder determinar cuándo un niño, a temprana edad, presenta síntomas de hiperactividad. La falta de información limita el apoyo que los profesores puedan brindar a un niño que tenga síntomas de hiperactividad o se trata de un problema de conducta.
Con la elaboración y aplicación del presente proyecto las Instituciones que lo requieran contarán dentro de su Biblioteca con un documento que sirva como referencia para un proceso de identificación de los síntomas o conducta característica de un niño con problemas de hiperactividad, así como para el manejo disciplinario y su tratamiento dentro de las aulas de clase, documento que no existe como medio de apoyo dentro del DOBE en las Instituciones en las que se realizó una encuesta.
La principal pretensión del presente trabajo es que sea ÚTIL a la vez que despierte preguntas y ánimo de saber más sobre el tema. Con esta investigación se pretende ayudar tanto a padres y niños como a maestros.
Seguro que en toda institución educativa, al menos hay más de un niño con este problema; además se aspira facilitar un mejor entendimiento y a una profundización o, al menos, una ampliación de las técnicas de enseñanza que se les aplica a estos niños.
1.5 Objetivos
1.5.1 Objetivo General.
Determinar la incidencia de la Hiperactividad en la disciplina de los estudiantes
y cómo es tratado en las aulas de clase.
1.5.2 Objetivos específicos.
Investigar los síntomas de la hiperactividad en los niños de entre 4 a 12 años
Determinar el porcentaje de casos disciplinarios que responden a niños que
presentan hiperactividad.
Establecer si el tratamiento dado a niños con casos de hiperactividad por parte
de los docentes es el adecuado.
Disponer de una guía que oriente al maestro y padre de familia de manera
positiva para poder aprovechar las energías de un niño hiperactivo.
Determinar si los niños presentan un nivel alto de indicador de Trastornos de
1.6 Alcance.
Con el presente trabajo de investigación se dispondrá de material que pueda servir en el futuro como herramienta de consulta a los profesores y padres de familia, y que fomente el interés de quien lo lea por profundizar en el tema. Por ello sería positivo hacer un ejercicio de reflexión antes de etiquetar precipitadamente a los alumnos que plantean problemas conductuales.
Se utilizará el método de Investigación Descriptiva, puesto que se realizará una descripción detallada de los antecedentes históricos de niños con Hiperactividad, en lo que respecta a la recopilación de información, se obtendrá en la Unidad Educativa y así se obtendrá una idea puntualizada de la situación de los niños dentro de las aulas de clase.
CAPÍTULO II
2. MARCO DE REFERENCIA.
2.1 Marco Teórico.
Antes que nada se empezará por definir lo que es la palabra hiperactividad y aquellas palabras y trastornos relacionados o que regularmente se confunden como hiperactividad o viceversa, se puede citar un resumen desde cuando aparece este tema y como se ha desarrollado a lo largo del tiempo.
Según Still (1902: Pag.102) cita lo siguiente “Describió 43 participantes (niños) que se caracterizaban por ser frecuentemente "agresivos, desafiantes y resistentes a la disciplina, excesivamente emocionales y con inhibición volitiva". Asimismo, quedó impresionado por las dificultades que estos niños tenían para mantener la atención. Still creyó que estos niños presentaban un importante "déficit en el control moral de su conducta", que era prácticamente crónico en la mayoría de los casos.
En los años 50 y 60, tras observarse algunos signos de afectación neurológica (hipotonía, torpeza motora), y después de una larga historia de discusiones sobre la posible existencia de una lesión cerebral tan mínima que no podía objetivarse, el cuadro clínico pasó a denominarse "Daño cerebral mínimo". Posteriormente, se cambió por un término menos organicista y más funcionalista como el de " Disfunción cerebral mínima" lo que curiosamente inducía a una confusión neurológica máxima.
En la década de los 60, cobra mayor relevancia el concepto de " Síndrome del niño hipercinético" que hace hincapié en la excesiva actividad motora del trastorno.
Por entonces, también aparece por primera vez el trastorno en las clasificaciones diagnósticas psiquiátricas en las que en un simple párrafo se describe" la reacción hiperquinética de la infancia" resaltándose su carácter benigno (habitualmente tendente a desaparecer en la adolescencia).
el déficit de atención sin hiperactividad no se reconoce como entidad clínica, quedando a una categoría mínimamente definida ("Déficit de atención indiferenciado").
En el momento actual sólo utiliza la denominación "Trastorno por déficit de atención e hiperactividad" (TDAH)”.
2.1.1 Aspectos teóricos de la hiperactividad
El trastorno de la hiperactividad ha sido conceptualizado tomando en cuenta diferentes aspectos, lo que ha dado origen a diversas aproximaciones teóricas y estrategias de intervención derivadas de las mismas. No obstante, en los últimos tiempos la hiperactividad ha sido considerada específicamente como un trastorno de la atención y es desde esta perspectiva que abordaremos su estudio.
2.1.2 La hiperactividad como un desorden de la atención.
La hiperactividad en general y en los niños en particular, puede ser considerada como una forma de discapacidad que impide que el sujeto o individuo se desarrolle normalmente toda vez que su problema le impide centrar su atención para responder convenientemente a los estímulos o las demandas que el medio ambiente le plantea. A la hiperactividad se le conoce también como un desorden en la atención o desorden de atención deficiente (DAD), sus siglas en inglés son ADD. También se ha diferenciado este desorden de la atención con aquel que va acompañado de hiperactividad y al que denominaremos con las siglas DATH (en inglés sus siglas son ADHD)
2.1.3 Enfoques Teóricos sobre la hiperactividad
Dado que la hiperactividad es un problema de salud y educativo considerablemente significativo han sido planteados una diversidad de enfoques teóricos desde los cuales se puede interpretar el origen y desarrollo de este trastorno.
hiperactividad tienen antecedentes, o bien de trastornos de conducta en su infancia o de abuso de drogas”.
“Dado estos orígenes orgánicos, este trastorno ha sido denominado inicialmente como
Lesión Cerebral Mínima la cual tiene implicaciones anatómicas y etiológicas, por lo que Bax y McKieth (1963) proponen el uso del término Disfunción Cerebral Mínima, aunque algunos autores no están de acuerdo con dicho término”. “Numerosos estudios médicos sobre niños hiperactivos con disfunción cerebral mínima y problemas de aprendizaje concluyen que el desequilibrio químico es en gran medida la causa primordial de las disfunciones neurológicas” (Velasco Fernández, 1985; Valett, 1988)
Sin embargo, el diagnóstico de disfunción cerebral mínima no debe incluir inferencia alguna sobre el tipo y etiología de la disfunción o el alcance y ubicación de los tejidos neuronales. El término sólo debe aplicarse para describir el grado de perturbación conductual que se pueda asociar con mal funcionamiento demostrable o sospechado a nivel cortical.
Un enfoque alternativo al anterior es el sociológico el cual coloca los factores determinantes del síndrome de inatención fuera del individuo, esto es, en los factores externos de naturaleza social y cultural. El individuo es un ser gregario por naturaleza, tiende a vivir en compañía de otros, por lo cual debe de sujetarse a las normas establecidas por el grupo, así como, participar de la herencia cultural de sus antecesores.
2.1.4 Hiperactividad.
El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) es un síndrome conductual con bases neurobiológicas y un fuerte componente genético. Es una enfermedad muy prevalente que, según estimaciones, afecta entre un 5 y un 10% de la población infanto-juvenil, siendo unas 3 veces más frecuente en varones. No se han demostrado diferencias entre diferentes áreas geográficas, grupos culturales o niveles socioeconómicos. Representa entre el 20 y el 40% de las consultas en los servicios de psiquiatría infanto-juvenil.
Cabe agregar que el acrónimo inglés ADHD (Attention-Deficit Hyperactivity Disorder) es ampliamente utilizado para referirse a este síndrome.
2.1.5 Sintomatología.
El reconocimiento de la reacción de la hiperactividad no es difícil cuando cerca de los cinco años se observa de manera persistente y recurrente por lo menos la mitad de los síntomas siguientes:
Actividad continua y sin objeto
Corta capacidad de atención
Mucha distractibilidad
Mucha excitabilidad: emociones lábiles (pasando del llanto a la risa en el
espacio de minutos).
Impulsos incontrolados
Mala concentración
Indiferencia al peligro y al dolor
Poca respuesta a la recompensa o al castigo
Destructibilidad; agresividad; mentiras, robos, berrinches
Constantes choques con cuanto le rodea
Propensión a los accidentes: torpeza, coordinación motora deficiente
Problemas de lenguaje
Estrabismo
Dificultad de percepción; problemas audiovisuales
Predominio mezclado de la derecha y la izquierda (por ejemplo: diestro con las
Irregularidad en la etapa de desarrollo (Ej. Empezar a andar si haber gateado,
etc.)
Poca limpieza al dibujar, colorear, escribir
Incapacidad de completar algo espontáneamente, necesidad de continuos
recordatorios
Incapacidad de ejecutar actividades coordinadas
Sociabilización deficiente; falta de respeto hacia las necesidades o propiedades
de los demás; incapacidad de hacer amigos, conducta conflictiva
Trastornos de sueño
Necesidad de supervisión constante
Para hacer el diagnóstico es indispensable que se agrupen muchos de estos síntomas. La hiperactividad es el más aparente de los trastornos de la conducta, no solo se trata de una inquietud reconocible, sino de un verdadero estado de movilidad permanente. En la edad escolar son los maestros quienes lo detectan y con bastante razón, si se considera que los niños hiperactivos interfieren la buena marcha del grupo ya que puede molestar a sus compañeros, hablan constantemente y gritan en los momentos más inadecuados, dando la impresión de expresar un estímulo interior incontrolable.
El diagnostico del TDAH es complejo, y debe basarse en la evaluación clínica realizada por un medico experto en el reconocimiento y tratamiento del mismo, como por ejemplo un neuropediatra, un psiquiatra infantil, un psiquiatra o un neurólogo. Esta evaluación debe obtenerse tanto de la observación de la conducta del niño como dela información obtenida de los padres, colegio u otros familiares, etc.
El médico ante un niño con posible TDAH escuchara a los padres y al niño para que describan la naturaleza de los problemas de su hijo. Además, se recoge la historia del desarrollo, otros problemas médicos del niño, si tienen algún tipo de alergias, si toma alguna medicación y otros datos importantes sobre su desarrollo académico, familiar, social, etc. De igual manera debe indagarse si ha existido otros problemas psiquiátricos en parientes del niño aunque no convivan con él.
estresante que altere su comportamiento, de igual manera la relación que existe entre los padres y el menor debe ser la adecuada ya que si existen gritos de por medio su cambio de conducta será la menos indicada.
Al momento de entrevistar a los padres ellos deben ser lo más sinceros posibles y siempre hablar con la verdad sobre la situación y la relación con el menor ya que todo detalle cuenta al momento de realizar la evaluación final del niño.
El electroencefalograma (EEG) sólo estaría indicado en presencia de signos focales o ante la sospecha clínica de epilepsia o trastornos degenerativos.
En conclusión, el diagnóstico es clínico, mediante entrevista con los padres y el niño, evaluación de información de los profesores, examen físico y pruebas complementarias para descartar otros problema. Todas las pruebas médicas y exámenes psicológicos sirven para descartar otras causas de hiperactividad e inatención diferentes del TDAH y para ayudar al diagnóstico de TDAH, pero no hay pruebas definitivas.
2.1.6 Características esenciales íntimamente asociadas a la Hiperactividad. (Isabel Orjales Villar Manual para Padres y Educadores, 2007)
Cuatro son las características más comunes en la hiperactividad:
A) La primera y la más llamativa es la falta de atención.
Las actividades atencionales no se hallan suficientemente desarrolladas. El niño hiperactivo se mueve por qué no puede estar quieto, concentrado en algo. Una falta de maduración de los mecanismos neurológicos de la atención podría estar implicada en este problema. Los profesores se dan cuenta de la falta de atención plantea las siguientes frases descriptivas: poca capacidad de atención y escaso interés. Los psicólogos dicen que el niño es incapaz de persistir en las tareas abstractas. No escuchan relatos de cierta duración y cambian con frecuencia de actividad.
B) La segunda característica esencial de la Hiperactividad es la dificultad de aprendizaje:
se da una clara discrepancia entre la edad mental del niño y/o su edad cronológica y el rendimiento académico que cabria esperar de su edad. Las dificultades de aprendizaje suelen apreciarse normalmente con referencia a las tres áreas de procesamiento de la información: la respuesta, la integradora y la expresiva. Estas dimensiones del aprendizaje se designan empleando el término “perceptivo-cognitivo”. Ejemplos de
trastornos perceptivo-cognitivos son: que el niño tenga dificultades para retener palabras habladas, frases o letras, y para reproducir dibujos.
Como regla general, los niños hiperactivos con dificultad de aprendizaje experimentan una gran dificultad en captar las ideas abstractas, aunque pueden desarrollar con éxito labores concretas. Frecuentemente, padecen problemas con los fonemas; pueden identificar las letras pero son incapaces de pronunciarlas correctamente. Su deletreo es con frecuencia pobre. A menudo suman muy bien, con los dedos pero lo hacen difícilmente con el papel. En resumen, tienen problemas y dificultades para incorporar la información nueva y aplicarla al dominio de las ideas.
C) La tercera característica más común de la Hiperactividad se relacionan a los problemas de conducta.
La mala conducta es notable en del 80% de los niños hiperactivos. Las dificultades de conducta ocurren de manera más sobresaliente, durante las horas escolares.
D) La cuarta característica es la falta de madurez.
Casi todos los niños hiperactivos. Operan a un nivel menos sofisticado que sus compañeros de igual edad. Esto se refleja en sus deseos, su particularidad de elegir amigos más jóvenes, sus intereses, sus dificultades de adaptación a los cambios que se produzcan en su medio ambiente, sus frecuentes explosiones de mal genio y su escasa tolerancia a las frustraciones. Los dibujos que hacen de las personas son simplistas, incluso teniendo en cuenta los problemas viso motores que muchos de estos niños presentan. Muestran una ligera tendencia al llanto fácil. Permanecen más tiempo hablando como bebés y son más miedosos.
Déficit de atención
Impulsividad
Actividad motriz excesiva
Estas 3 características (dificultades) llevan a los niños a múltiples problemas en el contexto escolar:
Dificultades de atención que no les va a permitir terminar la tarea en su asiento:
se levanta, ¿esto está bien?, no quietos a terminar sus tareas.
Afecta a las instrucciones de las tareas.
Presentan malos resultados en pruebas y ejercicios
Tiene deficientes técnicas de estudio: “No para ni 5 segundos”. Toda la tarde
para que haga los deberes que se tarda media hora en hacer.
Cuadernos desordenados.
No presta atención al profesor ni a los compañeros: trabajos en equipo mal. Esto
les lleva tener dificultades se comunicación con ellos.
Conducta molesta que entorpece a sus compañeros.
Hablan sin parar y sin permiso, se levantan.
Se enfadan cuando les regáñanle profesor.
Abandonan sus tareas en numerosas ocasiones.
2.1.7 Características menos asociadas con la Hiperactividad
Impulsividad
Dificultades con los compañeros
Baja autoestima
2.1.8 Trastorno por déficit de atención con hiperactividad:
nivel de desarrollo del sujeto. Los signos y síntomas de la conducta salen de la pauta y norma social de manera sensible. La conducta es persistente”. (Definición por: Javier E. Navarro Becker)
El déficit de atención se intenta retirar o manejar como variante anexa a lo que algunos tan solo llaman Hiperactividad, esto es un error, tan solo, por principio de lógica, ya que al existir hiperactividad física y psíquica no es posible fijar la atención en sistemas convencionales de educación tanto a nivel académico como de disciplina. Esto último subrayado ya que el decir déficit de atención puede ser mal interpretado de manera intencionada o no por padres y especialistas y así justificar su incompetencia por realizar un trabajo adecuado con el niño con dicho trastorno, y optar por medicar erróneamente y etiquetar como niño problema y relegarlo de las actividades donde causa problemas.
Importante = El déficit de atención si se puede presentar como un trastorno aparte y sin hiperactividad.
En ocasiones los padres intentan desaparecer conductas inadecuadas en los niños por medio de gritos, golpes, castigos, amenazas o tan solo ignorarlos y esto ocasiona un mayor estrés en el infante que solo alimentan las conductas y respuestas agresivas en los niños, y debe cambiarse la estrategia para educar al niño y lograr una armonía con su entorno, y esto nos permitirá ver si en realidad es un niño con trastorno por déficit de atención con hiperactividad o solo era un niño educado de manera errónea, o maltratado mental o psicológicamente.
Alteraciones cerebrales y el retraso mental influyen en la aparición de la hiperactividad, pero no de manera exclusiva y determinante.
El medio ambiente prenatal y las complicaciones surgidas durante el embarazo han sido señalados como causas relacionadas con los trastornos de la conducta infantil. Los niños prematuros, con bajo peso al nacer, que han sufrido anoxia durante el parto o infecciones neonatales, tienen bastantes posibilidades de desarrollar problemas conductuales e hiperactividad.
Factores genéticos se han visto, en un número considerable de padres de niños hiperactivos que manifestaron conductas iguales o similares. Es importante señalar que las alteraciones psicológicas de los padres influyen en el desarrollo de una actividad motora excesiva y ocasionar un déficit de atención como los observados en los niños hiperactivos.
Para poder diagnosticar Trastorno por déficit de atención con hiperactividad, se deben reunir los siguientes criterios:
Seis o más de los siguientes síntomas de desatención han persistido por lo menos durante 6 meses con una intensidad que es desadaptativa e incoherente en relación con el nivel de desarrollo:
2.1.9 Desatención
A menudo no presta atención suficiente a los detalles o incurre en errores por
descuido en las tareas escolares, en el trabajo o en otras actividades.
A menudo tiene dificultades para mantener la atención en tareas o en actividades lúdicas.
A menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente.
A menudo no sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares, encargos, u
obligaciones en el centro de trabajo (no se debe a comporta-miento negativista o a incapacidad para comprender instrucciones).
A menudo evita, le disgusta o es renuente en cuanto a dedicarse a tareas que
requieren un esfuerzo mental sostenido (como trabajos escolares o domésticos). A menudo extravía objetos necesarios para tareas o actividades (Ej.: juguetes,
ejercicios escolares, lápices, libros o herramientas).
A menudo se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes. A menudo es descuidado en las actividades diarias.
Seis o más de los siguientes síntomas de hiperactividad-impulsividad han persistido por lo menos durante 6 meses con una intensidad que es desadaptativa e incoherente en relación con el nivel de desarrollo:
2.1.10 Hiperactividad:
A menudo mueve en exceso manos o pies, o se remueve en su asiento.
A menudo abandona su asiento en la clase o en otras situaciones en que se espera
que permanezca sentado.
A menudo corre o salta excesivamente en situaciones en que es inapropiado hacerlo (en adolescentes o adultos puede limitarse a sentimientos subjetivos de inquietud). A menudo tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de
ocio.
A menudo «está en marcha» o suele actuar como si tuviera un motor. A menudo habla en exceso.
2.1.11 Impulsividad
A menudo precipita respuestas antes de haber sido completadas las preguntas. A menudo tiene dificultades para guardar turno.
A menudo interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros (Ej. Se entromete
en conversaciones o juegos).
Algunos síntomas de hiperactividad-impulsividad o desatención que causaban
alteraciones estaban presentes antes de los 7 años de edad.
Deben existir pruebas claras de un deterioro clínicamente significativo de la actividad social, académica o laboral.
Los síntomas no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno generalizado del desarrollo, esquizofrenia u otro trastorno psicótico, y no se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental (Ej., trastorno del estado de ánimo, trastorno de ansiedad, trastorno disociativo o un trastorno de la personalidad).
2.1.12 Otros Criterios diagnósticos:
Características especiales con persona con el Trastorno por déficit de atención con hiperactividad:
Algún problema relacionado con los síntomas debe producirse en dos situaciones
por lo menos: Ej. Casa - Escuela o Trabajo.
La interferencia en la actividad social, académica o laboral debe ser marcada a
diferencia de la propia del nivel de desarrollo.
Sus trabajos suelen ser sucios y descuidados y realizados sin reflexión.
Suelen experimentar dificultades para mantener la atención en actividades laborales
o lúdicas, resultándoles difícil persistir en una tarea hasta finalizarla.
Parecen tener la mente en otro lugar, como si no escucharan o no oyeran lo que se
está diciendo.
Las tareas que exigen un esfuerzo mental sostenido son experimentadas como
desagradables y sensiblemente adversitas. Esta evitación debe estar causada por las deficiencias del sujeto relativas a la atención y no por una actitud negativista primaria, aunque también puede existir un negativismo secundario.
Los sujetos que sufren este trastorno se distraen con facilidad ante estímulos
irrelevantes e interrumpen frecuentemente las tareas que están realizando para atender a ruidos o hechos triviales que usualmente son ignorados sin problemas por los demás
Suelen ser olvidadizos en lo que concierne a las actividades cotidianas.
Cambios frecuentes en la conversación, no escuchar a los demás, no atender las
La hiperactividad puede manifestarse por estar inquietos o retorciéndose en el
asiento (no permaneciendo sentado cuando se espera que lo haga así). Corren o saltan en situaciones en que resulta inadecuado hacerlo.
Aparentan estar a menudo en marcha o como si tuviera un motor, o hablando excesivamente. Tiene gran dificultad para esperar un turno.
Interrumpen o interfirieren frecuentemente a otros hasta el punto de provocar
problemas en situaciones sociales, académicas o laborales.
Hacen comentarios fuera de lugar, inician conversaciones en momentos
inadecuados, interrumpen a los demás excesivamente.
No atienden las normas que se les dan, se inmiscuyen en los asuntos de los demás. Se apropian objetos de otros, tocan cosas que no debieran. Hacen payasadas
constantemente, fuera de lugar.
Indicadores de hiperactividad en distintos momentos evolutivos del niño:
2 primeros años: Se presentan descargas durante el sueño, problemas en el ritmo del sueño (períodos cortos de sueño y despertar sobresaltado) y durante la comida, resistencia a los cuidados habituales, reactividad elevada a los estímulos auditivos e irritabilidad.
De 2 a 3 años: Inmadurez en el lenguaje expresivo, actividad motora excesiva, escasa conciencia de peligro y propensión a sufrir numerosos accidentes, debido al exceso de actividad.
De 4 a 5 años: Problemas de adaptación social, desobediencia y dificultades en el seguimiento de normas.
A partir de los 6 años: Impulsividad, déficit de atención, fracaso escolar, comportamientos antisociales y problemas de adaptación social, muy visibles en la escolaridad.
hiperactivos evolucionan positivamente, con cambios conductuales notables y sin que
tengan dificultades especiales durante la adolescencia y la vida adulta”.
Aquellos niños que son hiperactivos en todos los ambientes tienen un peor pronóstico ya que sufren con más frecuencia de las consecuencias negativas que sus comportamientos alterados provocan en la familia, colegio y grupo de amigos, ya que pueden desarrollar más fácilmente comportamientos antisociales y conductas delictivas.
En la adolescencia el pronóstico incluye: delincuencia, agresiones, deficiente rendimiento académico y, en general, una adaptación negativa.
2.1.13 Evaluación de la hiperactividad.
Deben intervenir: médicos como el neurólogo, pediatra, psiquiatra así como psicólogos y maestros con el fin de desarrollar una terapéutica eficaz con la persona o niño con dicho trastorno.
Se debe considerar:
1. Exámenes neurológicos: electroencefalograma y cartografía cerebral, exploración pediátrica como ensayos de coordinación y persistencia de movimientos.
2. Factores biológicos: a través de un examen físico exhaustivo para detectar posibles signos neurológicos, anomalías congénitas u otros síntomas orgánicos que resulten de interés y deban tratarse.
3. Estado clínico del niño: estudiar los comportamientos alterados y anomalías psicológicas que presenta actualmente y en el curso de su desarrollo.
4. Nivel intelectual y rendimiento académico: informes del colegio que incluyan el reporte de conducta del niño y sus calificaciones académicas en el curso actual y cómo han sido en años anteriores.
centro educativo (aspectos materiales, así como la ubicación del mismo y su estructura organizativa).
6. Condiciones sociales y familiares: involucran el nivel socioeconómico, comportamientos de los miembros de la familia, relaciones interpersonales, tamaño, calidad y ubicación de la vivienda, normas educativas, disciplina, cumplimiento de normas y horarios, actitudes de los padres hacia los problemas del niño.
7. Evaluación psicológica: información proporcionada por adultos significativos para el niño, padres y profesores, lo dicho por el propio niño y observaciones que sobre su conducta realizan otras personas en el medio en el que se desenvuelve el menor.
2.1.14 Tratamiento Farmacológico (Isabel Méndez Benavente (Psicóloga Universidad Autónoma de Madrid)
El tratamiento puede ser farmacológico, como hemos visto antes y de orientación psicológica, con la finalidad de conseguir una reducción de la hiperactividad y un tratamiento adecuado para modificar las conductas impulsivas e incrementar la atención. El tratamiento farmacológico que debe prescribir un neurólogo o psiquiatra.
No es aconsejable medicar a un niño menor de seis años, aunque se han tratado niños de tres años cuya sintomatología era muy grave y el beneficio de la terapia farmacológica era imprescindible.
Se insiste mucho en los efectos secundarios y la posible adicción a la medicación. Bien pasemos a describir lo que podría ocasionar estos fármacos:
Insomnio, cuando la dosis se da demasiado tarde.
Puede haber pérdida de apetito.
En ocasiones puede ocasionar dolores de cabeza.
Molestias gástricas.
2.1.15 Tratamiento psicopedagógico
Tiene tres grandes frentes, que deben conocerse perfectamente para poder trabajar sobre las diferentes áreas y conductas.
FAMILIA - PROFESOR - TERAPEUTA
Veamos las pautas que un niño con TDAH necesita en la familia.
Pautas FAMILIARES para un niño con TDAH
La familia deberá:
Tener normas claras y bien definidas.
Dar órdenes cortas y de una en una.
Propiciar un ambiente ordenado y muy organizado, sereno y sin gritos.
Reconocer el esfuerzo realizado por el niño. Aumentar su autoestima.
Evitar ser súper protectora y no dejarse manipular por sus caprichos.
Cumplir siempre los castigos y las recompensas ante sus acciones.
Darle pequeñas responsabilidades.
Aceptarle tal y como es.
Saber que el trabajo es mucho y que se necesita mucha constancia.
Fomentar sus puntos fuertes, sus facultades.
Pautas ESCOLARES para un niño con TDAH El profesor deberá:
Ser un profesor que comprenda y asimile el trastorno del niño, que se informe
sobre él.
Sentarle en el lugar adecuado, lejos de estímulos, enfrente de él, entre niños
tranquilos.
Darle órdenes simples y breves. Establecer contacto visual con el niño.
Darle encargos una vez que haya realizado el anterior, no dejar que deje las
cosas a medio hacer.
No se le puede exigir todo a la vez, se debe desmenuzar la conducta a modificar
tareas, se le felicita para conseguirlo, luego que lo intente con buena letra y se valorará, más tarde que el contenido sea también correcto. Pedirle todo a la vez, le desmotivará porque no puede realizarlo.
Alternar el trabajo de pupitre con otras actividades que le permitan levantarse y
moverse un poco.
Enseñarle y obligarle a mantener el orden en su mesa.
Hacer concesiones especiales, darle más tiempo en los exámenes, indicarle
cuando se está equivocando por un descuido, o facilitarles un examen oral de vez en cuando para que descanse de la escritura, etc.
Darle ánimos continuamente, una palmada en el hombro, una sonrisa ante
cualquier esfuerzo que presenta, por pequeño que sea. Premiar las conductas positivas es imprescindible, haber atendido, levantar la mano en clase, intentar buena letra, o contestar sin equivocarse son conductas a reforzar en el niño hiperactivo, dicho refuerzo puede ser con privilegios de clase ( borrar la pizarra, repartir el material, hacer recados, lo que además le permite moverse que es lo que necesita), o bien dedicarle una atención especial, reconocimiento o halago público: comentarios positivos en alto, o en privado a otro profesor para que lo oiga el niño, notas para casa destacando aspectos positivos, una felicitación de la clase, un trabajo en el corcho, etc.
Evitar humillarle o contestarle en los mismos términos. Evitar insistir siempre
sobre todo lo que hace mal.
Tener entrevistas frecuentes con los padres para seguir su evolución.
Pautas TERAPEÚTICAS para un niño con TDAH
El terapeuta deberá:
Orientar a los padres acerca del trastorno que padece su hijo.
Darles pautas de conducta y actuación con su hijo.
Reeducar las dificultades de aprendizaje asociadas (dislexias, falta de memoria,
disgrafías, etc.)
Entrenarle en la resolución de problemas.
Entrenarle en habilidades sociales puesto que suele presentar problemas con los
demás.
En general estos niños solo necesitan que seamos conscientes de sus dificultades, de sus limitaciones, que sepamos, ya que el déficit de atención con hiperactividad es una entidad propia, con la sintomatología que acabamos de describir y, sobre la que aún, se están publicando continuos estudios, puesto que aún nos queda mucho por descubrir acerca de sus bases biológicas, la influencia del entorno y las posibilidades terapéuticas, pero creo que lo fundamental es que se reconozca el síndrome como tal.
Las familias que suelen estar desorientadas al principio, deben observar sin alarmismos innecesarios el comportamiento de su hijo, si les preocupa realmente, y realizar un diagnóstico precoz que facilitará el tratamiento posterior. Para ello, existe una asociación de reciente creación que puede orientar y poner en contacto a las distintas familias que de esta forma se sienten más comprendidas y escuchadas y desde luego, menos solas.
Toda iniciativa terapéutica en el campo infantil persigue el objetivo común de favorecer la adaptación y el desarrollo social, emocional y cognoscitivo del niño con el TDAH.
Son numerosos los autores que se preguntan si el trastorno se resuelve mediante una intervención terapéutica centrada exclusivamente en el niño, o si, por el contrario, es necesario llevar a cabo intervenciones específicas sobre la familia y la escuela para implicar a los padres y los maestros en la terapia. El TDAH es considerado como una condición crónica de salud, para la cual no existe cura en estos momentos. En el periodo de la adolescencia, suele producirse un cambio en la manifestación de los síntomas, asociado con las transformaciones que tienen lugar en el organismo en esa etapa del desarrollo y crecimiento humano. Por lo general, desaparece o se reduce el alto nivel de actividad, pero el trastorno sigue estando presente en toda la amplitud. No obstante, existen tratamientos, en los que se incluyen el psicológico, psiquiátrico, farmacológico y la modificación de conducta, para controlarlo y manejarlo.
Desde hace varias décadas, el tratamiento de la hiperactividad consiste básicamente en la administración de fármacos, especialmente estimulantes, así como en la aplicación de métodos conductuales y cognoscitivos. Ambas modalidades de tratamiento han obtenido éxito al mejorar el comportamiento del niño en distintos aspectos. Las terapias que combinan medicación, métodos conductuales y cognoscitivos pretenden que los efectos conseguidos por los fármacos y técnicas que trabajan con la conducta por separado se sumen para lograr que el niño mejore globalmente, siendo su conducta estable y mantenida a través del tiempo.
Barkley (1990), citado en Scandar (2003), sostiene que “Los estimulantes son eficaces y seguros bajo supervisión médica”. El autor los denomina “cómo psicoestimulantes por la capacidad que poseen para incrementar el “arousal” o alerta del sistema nervioso
central. También el autor argumenta que la importancia de los psicoestimulantes, como él les llama, radica en que incrementan los mecanismos de excitación del cerebro, a la vez que aumentan aquellos mecanismos responsables de la inhibición”.
Esto resulta probablemente en un aumento en la concentración, la coordinación motora y el control de los impulsos del niño con TDAH. El autor afirma que la medicación para las personas con TDAH puede ser de gran ayuda. Cientos de estudios indican que los estimulantes, los antidepresivos y la clonidina (un medicamento utilizado para el tratamiento de la hipertensión en adultos) son efectivos en el tratamiento del TDAH.
Los fármacos más usados, en su mayoría estimulantes, han mostrado eficacia en mejorar la conducta, el trabajo escolar y la adaptación social en un porcentaje que oscila entre el 50 y el 95 por ciento de los niños con TDAH.
2.1.16 Tratamiento Disciplinario y Escolar
Premios
Par un niño un premio es algo agradable que desea alcanzar, de tal modo que hará lo que sea por conseguirlo. Las actividades que más le gustan al niño y que habitualmente suele realizar, como pueden ser jugar con sus juguetes, ver la televisión o ir al cine pueden entenderse y emplearse como un premio.
En definitiva debe ser algo que el niño quiere y que tiene ganas de conseguir. Así pues el niño recibirá un premio cada vez que cumpla con la tarea deseada.
Castigo:
Los castigos implican privar al niño de algo que le agrada o forzarle a hacer algo desagradable. Puede resultar eficaz a veces, pero no siempre elimina las conductas inapropiadas en el niño hiperactivo.
El castigo puede ser útil para controlar ciertas conductas temporales, pero a largo plazo carece de eficacia. Si la conducta es indeseable el castigo más eficaz es ignorarla, siempre y cuando la conducta no sea peligrosa.
Lo más aconsejable es que el tiempo transcurrido entre la conducta y el premio o castigo sea breve para asegurar su eficacia.
Economía de fichas:
Esta técnica consiste en dar puntos negativos o positivos en función de si se cumple o no cierta conducta.
Contrato de contingencias:
Consiste en hacer un contrato por escrito con el niño acerca de su comportamiento. Cada uno tiene que dejar constancia en términos específicos de la conducta que desea en el otro. Aquí se establece un diálogo y un acuerdo entre padres e hijos. Por lo tanto el niño juega un papel importante en el control de su conducta. Esta técnica se recomienda utilizar con niños de 12 ó 13 años.
2.1.17 Ejercicios de atención-concentración:
Realizar fichas de trabajo atractivas y sugerentes para el alumno en las que la tarea consista en discriminar visualmente estímulos gráficos. El contenido de ese material de trabajo debe ser sustancialmente al propio contenido de las asignaturas escolares de forma que el alumno se sienta motivado a la tarea por su novedad y por su grado de dificultad asequible a sus capacidades.
De igual manera, es muy importante que dichos ejercicios no se conviertan en una mera tarea rutinaria y mecánica sino que deben introducirse verbalizaciones en la realización de actividades atencionales señalando (expresión oral) la secuencialidad de las operaciones involucradas en los ejercicios realizados con el objeto de poder establecer más sólidamente el entrenamiento en atención-concentración.
Algunos tipos de actividades validos pueden ser:
Ejercicios de discriminación visual. Razonamiento verbal.
Razonamiento lógico. Completar frases. Sinónimos-antónimos. Ordenación de conceptos. Seguir series.
Problemas-acertijos.
2.1.18 Juegos educativos
Todos aquellos juegos considerados como tranquilos, deben utilizarse como actividad terapéutica para administrárselos a los alumnos hiperactivos. Deben diseñarse aquellas situaciones que propicien, fomenten y estimulen la necesidad y autosatisfacción del propio juego tranquilo (en el patio, en la clase ordinaria, en horario flexible, en la clase de apoyo).
Algunos juegos calificados como inductores de tranquilidad son los siguientes:
Tres en raya. Juego de la teja.
Rompecabezas y puzzles.
Seguir laberintos (en el suelo y en la pizarra). El parchís.
Juego de cartas. Audiciones musicales. Ejercicios de respiración. Mirarse en el espejo.
Concentrarse ante un determinado estímulo (mirar durante algunos minutos a un mural, a un objeto).
Experimentar sensaciones. Juego de construcciones. Escribir a máquina. Observar detalles.
Cerrar los ojos y concentrarse.
Todas estas actividades deben constituir el contenido de las sesiones de trabajo escolar destinadas específicamente a entrenar al alumno, a permanecer tranquilo realizando una determinada actividad las cuales en este caso resultarán muy atractivas para ellos.
departamentos de orientación, equipos multi profesionales, equipos de apoyo, servicio psicopedagógico escolar.
2.1.19 La Adaptación Infantil
Algunas de las pautas recomendadas para favorecer la adaptación infantil a un determinado entorno suelen ser positivas, tales como:
Si los padres o el docente establecen normas de disciplina es muy importante
que las hagan explícitas, es decir, que el niño sepa exactamente qué es lo que se espera de él.
Para una mejor adaptación el niño/a debe saber cuánto amor y paciencia hay a su
alrededor, ellos responden positivamente cuando sienten apego por cierta persona.
Para que el niño/a pueda adaptarse satisfactoriamente a sus labores escolares
depende mucho del docente, ya que debe tener la paciencia suficiente para poder interactuar con los niños/as que sufren de este trastorno haciendo de su estancia una necesidad más no una obligación.
Es conveniente que los padres respondan a los actos de disciplina con
comportamientos concretos y previstos. No es aconsejable que lo hagan con castigos físicos. Por el contrario, es muy afectivo en los casos de incumplimiento de responsabilidades, como, por ejemplo, no acabar una determinada tarea comprometida de antemano, que los niños pierdan algunos privilegios ya adquiridos.
Tratándose de niños hiperactivos, no es aconsejable que los padres o docentes
limiten las salidas de casa o sus recesos y contactos con los amigos.
Cuando el niño tiene que realizar tareas nuevas, es útil ensayar con él para guiar
su actuación.
Es esencial que los adultos adopten un enfoque positivo en sus relaciones con
los niños.
2.1.20 Tipos y ritmos de aprendizajes
Dentro de las tareas del desarrollo del niño en edad escolar están las de adecuar su conducta y su ritmo de aprendizaje a las exigencias del sistema escolar, logrando así interactuar socialmente en forma adecuada con adultos de fuera del sistema familiar y con su grupo. El cumplimiento de estas tareas es básico para el desarrollo de una buena autoestima y actúa como elemento protector de la salud mental del niño.
En general, el desarrollo infantil normal es bastante armónico, existiendo un paralelismo en las diversas áreas del desarrollo, que permite que el niño se adapte fácilmente a las exigencias de su medio ambiente y que su conducta sea en general, relativamente predecible.
Siente al niño cerca del profesor, lejos de estímulos distractores como ventanas,
diario mural, puerta, etc. y entre niños tranquilos. El niño debe tener sólo los materiales que requiera para realizar la actividad. Recuerde que los niños con problemas de atención tienden a distraerse fácilmente ante cualquier estímulo. De órdenes muy simples, breves, y secuenciales. Esto le entregará una estructura
externa al niño para realizar actividades que lo focalizará en la realización de una actividad. Para los más pequeños ayuda tener carteles con dibujos que indiquen la secuencia de actividades a realizar.
Asegúrese de mantener un contacto visual con el niño, éste lo debe estar
mirando cuando le da la instrucción.
Defina los objetivos mínimos que el niño debe alcanzar en la clase, para que
pueda participar al ritmo de ésta (metas cortas y sencillas)
Espere que finalice una actividad antes de encargarle una nueva, no permita que
deje las cosas a medio hacer. Por lo mismo, secuencie y gradúe las tareas para que vayan de lo más simple a lo más complejo y refuerce cada uno de los pasos que debe cumplir.
Alterne el trabajo de pupitre con otras actividades que le permitan levantarse y
Refuerce a los niños en sus logros académicos y conductuales, concentración y
control de impulso, como por ejemplo, dándole ánimos continuamente, una palmada en el hombro, una sonrisa ante cualquier esfuerzo que presenta por pequeño que sea, levantar la mano en clase, intentar buena letra, o contestar sin equivocarse,
Otórguele atención positiva antes que limitarse a hacerlo callar y reprenderlo,
cuando quiere llamar su atención o la de sus compañeros interrumpiendo o preguntando cosas poco atingentes. Acoja la pregunta del niño, pero inmediatamente, diríjalo hacia un tema de interés para todo el curso o pídale que solucione un problema, indicándole qué debe hacer.
Establezca límites claros y sin excepciones, puesto que estos niños necesitan de
reglas y una rutina predecible.
La postergación de la satisfacción de las necesidades lo lleva a ser más
impaciente, irritable y con menos capacidad para esperar. Sin embargo, también es necesario que aprenda a esperar un rato corto, antes de atenderlo, pues la idea es que ésta sea oportuna y no inmediata.
Desarrolle la paciencia y la perseverancia en los niños, motivándolos a realizar
actividades que involucren destrezas motoras y relaciones grupales como armar puzzles, pasarse una hoja uno a uno con trabas de ropa, trasvasijar, caminar sobre una línea o sobre un rectángulo dibujado en el suelo sin caerse, etc.
Fomente la concentración en los niños utilizando material de apoyo concreto, ya
que permite que se concentren más que en las actividades donde prima lo auditivo.
Reconozca y respete la fatiga de los niños con déficit atencional, realizando
varias actividades, pero cortas. Si bien el niño puede parecer físicamente inagotable, su capacidad de concentración ya está exhausta
Sea un modelo para el niño. Es importante que el profesor dé el ejemplo. Si