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ÍNDICE. Reseña: Ecos de papel. La opinión de los españoles en la época de Franco.

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ÍNDICE

1. Introducción……….……….……….……….……… 1

2. Capítulo I: La opinión en España durante la inmediata posguerra……….……… 2

3. Capítulo II: Los españoles ante el final de la 2ª GM y la victoria Aliada……….……….. 3

4. Capítulo III: La supervivencia de la dictadura……….……….……….. 4

5. Capítulo IV: Propaganda y opinión en los años del «aislamiento»……….……… 5

6. Capítulo V: Cambio generacional y política en España……….……….………… 6

7. Capítulo VI: La cultura política de los españoles en los alos 60……….……… 6

8. Crítica……….……….……….……….……….…………. 7

9. Bibliografía……….……….……….……….……….……. 8

Reseña:

Ecos de papel. La opinión de los españoles en la época de Franco.

1. INTRODUCCIÓN

Ecos de papel. La opinión de los españoles en la época de Franco trata los medios, frustraciones y esperanzas de la sociedad española bajo una larga dictadura, el franquismo. El autor, Francisco Sevillano Calero, Doctor en Historia, es profesor de Historia Contemporánea en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alicantes. Su trabajo (diversos artículos y estudios) se centra en el período de la Guerra Civil y la dictadura franquista, con pubicaciones como Propaganda y medios de comunicación en el franquismo (1998), Exterminio. El terror con Franco (2004), «Rojos», La representación del enemigo en la guerra civil (2007).

Ecos de papel fue publicado en el año 2000 por la Editorial Biblioteca Nueva S.L. de Madrid. El idioma original es el castellano, y no hay traducciones. La publicación coincidió con el aniversario de 25 años del final del franquismo, en un momento en el que seguía estando presente en la memoria, arraigado en algunos sectores de la población y que aún persiste su huella histórica difícilmente borrable. Por esta razón escogí este libro para realizar mi trabajo, porque me parece un tema muy interesante y que aún es objeto de debate en la actualidad: debates sobre regeneración democratica, depuración histórica, etc. que llegan hasta los platos televisivos. La obra está dividida en una introducción y 6 capítulos, cada uno de los cuales hace referencia a la opinión pública y el

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contexto social, político y económico en 6 etapas (diferenciada según su criterio) del franquismo.También los trataremos de esta forma.

En la introducción, Sevillano Calero presenta su estudio, las fuentes de los datos que maneja (datos que han sido extraídos del Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares) y empieza por intentar esclarecer a grandes rasgos la opinión pública durante el franquismo, donde se tropieza con la dificultad de la misma definición. Además de lo dificultoso de no poder ofrecer una definición universalizable y única para el término “opinión pública”, se añade la poca sinceridad de las encuestas, ya que las personas preguntadas estaban bajo presión, y habitualmente tenían que esconder su verdadera opinión. Además, también había el ‘arreglo’ de las mismas por parte de las propias Delegaciones Provinciales con el fin de contentar al Caudillo. Por tanto, Sevillano Calero quiere poner atención en que al analizar los resultados hay que contextualizarlos. A pesar de estos inconvenientes, el autor hace un esbozo general de la opinión de la sociedad.

CAPÍTULO I: La opinión en España durante la inmediata posguerra

(1939-1943)

El ambiente político general se caracterizaba por el acatamiento aparente al régimen dictatorial. El régimen interpretaba esta aceptación pasiva de la dictadura como adhesión y fidelidad. Pero lo cierto es que esta aparente apatía, inhibición y pasividad política no era sino una consecuencia, de la coacción y del miedo ante la represión y la persecución de las disidencias políticas. Las personas permanecieron relegadas a ámbito de su vida privada y su realidad cotidiana más inmediata, y muchas acabaron resignándose. La iglesia adquirió una mayor influencia, introduciendo el adoctrinamiento de cáracter tradicional y religioso gracias al sentimiento supersticioso imperante. La población sufría problemas de subsistencias, paro, precios elevados… Las quejas fueron especialmente dirigidas al Servicio de Abastecimientos y Transportes, problema que persistió durante prácticamente todo el franquismo. Como consecuencia el mercado negro se fortaleció, pero realmente estaba controlado por aquellos allegados al régimen. Por parte del gobierno, se daban “orientaciones para los comentarios sobre las medidas anuncadas por el gobierno en relación con la política de abastos y las sanciones contra la especulacion” . 1

La labor de los organismos encargados de la política de abastos y precios era destacada en la prensa, como sucedía con la Comisaría General de Abastecimientos y Transportes. El inicio de la guerra en

Francisco Sevillano Calero: Ecos de papel. La opinión de los españoles en la época de Franco, Madrid,

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Europa (septiembre de 1939) tuvo importantes implicaciones sobre la evolución interior y el desarrollo institucional de la dictadura franquista. Provocó, una intensa polititzación de los sectores más concienciados. Por parte de la prensa, se puso especial atención en el contenido. En un intento de controlar toda la información, se estableció la Subsecretaría de Prensa y Propaganda.

Cuando España se declara “neutral” —declaración de no beligerancia— se da una consigna en la que se insiste en que los periódicos sean neutrales. Aunque la inicial simpatía por el Eje hizo que inmediatamente se prohibiese publicar los partes oficiales soviéticos o cualquier tipo de noticias comentarios o fotografias que pudieran significar algun tipo de elogio o exaltacion. El clima de opinión respecto a la guerra mundial era contrario a la intervención, aunque miraban con recelo y cada uno esperaba/anelaba que ganase el suyo. Entre las personas adeptas al régimen — especialmente entre los falangistas— predominaba una actitud germanofila. Por otra parte, los catolicos y tradicionalistas recelaban de la postura de las autoridades nazis hacia la iglesia católica. La corriente de opinión popular más importante (oposición republicana, izquierdista y nacionalista) era favorable a una victoria de los aliados, porque veía posible/tenían esperanzas/lo veían como una posibildad para restaurar la república. Por otra parte, dentro del mismo Movimiento también había disidencias internas: la alta burguesía catalana, los sectores que no compartían los principios falangistas, Acción Catolica…

Desde la Delegación General de Prensa se ordenó dar más relieve a las operaciones en las que intervenían fuerzas italianas y disminuyeron las noticias de procedencia inglesa sobre las operaciones contra Italia.En general, sobre los totalitarismos. Se ordenava la publicación de comentarios de prensa sobre el aniversario de la subida al poder de Hitler y el nacionalsindicalismo, se mostraba simpatía hacia Portugal y Oliveira Salazar. La prensa hacía difusión de la doctrina nacional sindicalista y daba mensajes anti-liberales y anti-comunistas.

CAPÍTULO II: Los españoles ante el final de la Segunda Guerra Mundial y la victoria aliada (1944-1945)

El viraje en el rumbo de la guerra hizo que el Gobierno cambiara también su política de control de la prensa. El discurso de la prensa se moderó, llegando a utilizarse como título de una editorial del periódico Arriba «ni comunismo ni fascismo».

La opinión pública era muy diversa. Un sector esperaba que los Aliados intervinieran en España para derrocar al régimen, otros empezaban a mostrar pavor hacia el crecimiento de la URSS… Los roces entre falangistas y Franco se agudizaban, pues estos se quejaban del cambio de rumbo. Los

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monárquicos apostaban por la dirección de España bajo el mandato de Juan de Borbón, aunque también seguía estando presente el carlismo. También había quien pedía una República gobernada por la CEDA, o que únicamente creía que eran necesarios algunos ajustes en el actual gobierno. La propaganda oficial, pese a ofrecer un discurso enarbolando la bandera de la neutralidad y la objetividad estricta del régimen de forma reiterada y sistemática, radicalizó cada vez más su tono anti-comunista. Para reforzar esta apariencia de neutralidad, se auto adjudicaron el papel de árbritros del conflicto, llegando a manipular sondeos del Instituto de la Opinión Pública, difundiendo resultados en los que se destacaba el apoyo de la mayoría de españoles hacía la constitucion del Bloque Iberico con Portugal, la hermandad con Hispanoamerica y la no intervencion en el norte de África, entre otras. Había rumores y especulaciones sobre una transición política moderada, la aparición de distintos partidos políticos… Sin embargo, la gente de a pie estaba bastante desinformada sumida y preocupada en los temas que la afectaban en su realidad más próxima, en la cotidaneidad del día a día. Dirigían sus críticas hacia la Fiscalía de Tasas y la política de Abastos.

CAPÍTULO III: La supervivencia de la dictadura (1945-1947)

Una vez finalizado el conflicto, la incertidumbre se adueñó de los españoles. La labor propagandística apeló a los instintos más primarios para manipular: el miedo, la incerteza…

Tras la victoria de la URSS sobre la Alemania nazi, hubo miedo al comunismo, y la prensa aprovechó esta incertidumbre orientando su campaña a la continua descalificacion del comunismo y el acercamiento a las potencias vencedoras para justificarse ante las condenas internacionales del régimen franquista. No dejaba de recordarse “la victoria sobre la anarquia y el internacionalismo bolchevique” y se tachava a estos de terrostas. Se esperaba que el bloqueo internacional acabaría imponiendo en el país una democracia, aunque los sectores más concienciados de la clase obrera se inclinaban hacia le comunismo.

A partir de mayo del 46, se realizaron censos para observar las tendencias políticas. Los resultados apuntaron a que, en caso de celebrarse una consulta electoral, el gobierno obtendria el apoyo de algo más que el 60% de las personas votantes. Aún teniendo en cuenta el clima de desconfianza y recelo, el porcentaje de adeptos al régimen era bastante menor. El malestar social iba en aumento. Continuaban habiendo problemas de abastecimientos, a los que se les sumaba la falta de combustible, las restricciones eléctricas o el escaso poder adquisitivo de los salarios.

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Pero la principal preocupación de la poblacion continuaba siendo la grave situación economica por los problemas de abastecimientos y el constante encarecimiento de la vida. La campaña propagandística se excusaba mentiras creaban contradicciones.

CAPÍTULO IV: Propaganda y opinión en los años del «aislamiento» (1948-1955)

“Los últimos años de la década de los 40 se caracterizaron por la «calma» política en el país, si bien la precariedad de las condiciones de vida provocó que el descontento social, cada vez mayor, afectará a mayores sectores de la población” . Esta aparente tranquilidad obedecía a la debilidad de 2 la oposición clandestina en el interior, la constante opresión policial y la sensación de firmeza ante las presiones exteriores. El gobierno, a través de la prensa, continuó dando la misma imagen y pretendiendo ser aceptado definitivamente por Occidente. Se fomentaron relaciones con Argentina y Estados unidos, quienes apotaron económicamente llegando a enviar alguna ayuda para la prevención contra el comunismo. Por otro lado, algunos sectores de la población española veían en la situación del momento una oportunidad para que los partidos comunistas que se estaban afianzando en Europa influyeran en España y propiciaran un cambio en el Gobierno.

Hubieron dos acontecimientos que marcaron la opinión pública: la entrevista de Franco y don Juan de Borbón, que suponía la posibilidad de la restauración de la monarquía, y el Plan Marshall.

En general, el interés por las cuestiones políticas era escaso y esporádico, según la trascendencia de los acontecimientos, y las críticas se centraban más en la burocracia.

Sevillano Calero introduce un tema nuevo, el de las Universidades, centros en los que se formaban círculos de opinión, y que fueron el colectivo que más destacó junto a la minoría más concienciada de los trabajadores en la movilización contra la dictadura. Según Sevillano Calero, las contradicciones y el fracaso final de la socialización política de la juventud durante el franquismo explican que la apatía y la despolitización caracterizaran a la mayoría de los estudiantes universitarios . 3

Durante esta etapa se realizaron más estudios sobre la opinión pública, en los que se mostraban quejas, pero que el Gobierno se encargaba de ocultar o tergiversar en su interés.

En los últimos años de esta etapa, la política exterior fue avanzando y normalizándose, cosa que alegró a los sectores adeptos al régimen. Pese a los ataques por parte de algunas “democracias” a la

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Biblioteca nueva, 2000, pág. 142

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prensa española tildándola de oficiosa y manipuladora, el Estado continuó predicando una imagen de inocencia. En medio de la Guerra Fría, España recibió el Plan Marshall, una ayuda económica estadounidense aceptada incluso por la UNESCO. Como cabía esperar, este hecho fue remarcado por la prensa de forma triundal. La entrada final en la ONU en el 1955 contribuyó a realzar esta imagen optimista y la vuelta a la persecución del comunismo, pero ahora del lado de las potencias occidentales.

CAPÍTULO V: Cambio generacional y política en España (1956-1959)

El este capítulo el autor señala la creciente transformación de la conciencia política en la década de los 50. Pese a ser una década tranquila en contraste con la velocidad y los cambios de los hechos en la posguerra y los años 60, Sevillano Calero señala que fue “una encrucijada decisiva en la vida española”. Se multiplicaron las protestas (especialmente entre 1956 y 1958), y los jóvenes adoptaban posturas modearadas a raíz de la educación impartida, aunque también aumentaban las personas radicales, asociadas a veces al escepticismo. Paulatinamente, entre la apatía general y el conservadurismo iba creciendo el rechazo hacia el sistema social y político imperantes, aflorando nuevos valores reformistas y liberales. El autor se sirve de una encuesta universitaria en que los y las estudiantes madrileñas creían en un 70% que la situación existente en España era negativa, y criticaba abiertamente instituciones básicas como el Estado, el Ejército, la Iglesia y la propia Universidad. En política interior, el Estado hizo cambios en el gobierno encaminados a un mayor ‘aperturismo’, mientras que dentro del país continuaban habiendo problemas que la prensa trataba de “arreglar” mediante campañas de defensa y manipulación. También cabe recalcar la entrada en el gobierno de los ‘tecnócratas’, provenientes en su mayoría del Opus Dei, y la Ley de Principios Fundamentales del Movimiento en mayo de 1958.

CAPÍTULO VI: La cultura política de los españoles en los alos 60

Francisco Sevillano destaca en este capítlo la institucionalización del Estado franquista y la ruptura generacional y la progresiva transformación de la estructura social española durante los años 60, lo que marcó el principio del fin del Franquismo. Poco a poco se fueron asimilando nuevos valores liberales y democráticos entre determinados sectores sociales. Pero esto ocurrió dentro del ambiente general apático anterior. Las mayores preocupaciones continuaban radicando en el nivel de vida y los problemas económicos. Según Sevillano Calero, la mayor disconformidad provenía de las

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personas con mayor nivel de estudios y de ingresos, y estas últimas pretendían un Estado similar a los occidentales, de consumo. La politización progresiva de la población fue clave. Para las nuevas generaciones, la asimilación de valores burgueses tuvo tanta o más importancia que el recuerdo de la Guerra Civil. Esto se observó en las encuentas, en las que las preferencias de tradición, orden y paz se vieron relegadas por las de justicia, libertad y democracia. La crisis política del franquismo a partir de 1973 llevó a que el miedo a expresar públicamente la opinión fuera cada vez menor, y la prensa tenía poco que hacer. Sevillano Calero matiza la tesis de la “memoria histórica”, y habla de que la dictadura fue una excepción en el amplio proceso de desarrollo político que, según él, provenía de la 2ª República y que culminó en la “Transición”. El autor pone enfásis en que la existencia de una actitud apática no siempre significa -especialmente bajo una dictadura- la total ausencia de conciencia política.

Finalmente afirma que “la historia de España pudo ser normal, pero no lo fue tanto. Recordarlo al menos debe servir para apreciar el significado de la actual convivencia democrática” . 4

8. CRÍTICA

Como menciona el propio autor en la introducción, la obra resulta interesante desde el punto de vista de conocer diferentes versiones en torno a una época cercana y una impronta ineludible en la actualidad. El libro aporta muchos datos objetivos (estadísticas, entrevistas, etc), prácticamente extraídos en su totalidad del Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares. Esto mismo puede volverse un punto negativo por la poca variabilidad, y porque es tanta la información citada de las fuentes oficiales franquistas, que en ocasiones puede acabar convirtiéndose en un argumento de autoridad peligrosamente convincente. Al mismo tiempo, el autor le da poca fiabilidad a los datos de las mismas encuestas que usa para construir sus argumentos. El constante afán del gobierno por controlar la prensa y la información para mostrar una cara u otra según requiriera la situación -llegando a falsificar datos o afirmando haber estado de una parte o de otra en los conflitos (notoriamente durante la 2ª Guerra Mundial)- me ha recordado a la novela 1984 de Georges Orwell. Y es que esta es una clara extrapolación de prácticas del comunismo y del fascismo, además de la experiencia del autor en la Guerra Civil Española.

Otro punto negativo que destacaría de Ecos de papel es la constante repetición capítulo tras capítulo de una serie de guiones que personalmente creo que quedan claros desde el principio. Es por ejemplo el caso del tema del hambre: seguramente nadie se atrevería a decir después de leerse el

Francisco Sevillano Calero: Ecos de papel. La opinión de los españoles en la época de Franco, Madrid,

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libro que durante el franquismo sobraba comida. El análisis sobre la opinión pública también se vuelve redundante y un tanto contradictorio. Sevillano Calero no concibe la prensa como un aparato ideológico de Estado independiente de la titularidad (pública o privada) de esta y de la época. Es decir, destaca que la prensa al servicio de un Estado totalitario puede convertirse en un arma muy peligrosa, pero no atribuye el disrcuso de los medios a los intereses ideológicos (de clase) a los que sirve. Cuando he acabado el libro me he quedado con la sensación de que en el franquismo no se podía decir nada pero que gracias a la “transición” española ahora podemos opinar con prácticamente total libertad y sin consecuencias. Básicamente, que las democracias -más si son occidentales y burguesas- son una garantía de la libertad de expresión y la libertad de prensa. Por ello me gustaría finalizar con una famosa frase de Orwell: "En un tiempo de engaño universal decir la verdad es un acto revolucionario”.

9. BIBLIOGRAFÍA

SEVILLANO CALERO, Francisco. Ecos de papel. La opinión de los españoles en la época de Franco. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva S.L., 2000. 225 p.

Referencias

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