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¿Existe un diferencial por género en el comportamiento financiero de los hogares colombianos?
Christian Medina Fandiño†
Asesor: Jorge Higinio Maldonado‡.
Universidad de los Andes
Resumen:
Este artículo estudia la brecha existente en el nivel de comportamientos financieros por
género del jefe del hogar a partir de la Encuesta Longitudinal de la Universidad de los Andes
(ELCA) para el 2010. Lo anterior con el objetivo de proveer un marco de interpretación local de
la evidencia de un diferencial en el desempeño financiero entre hombres y mujeres en detrimento
de estas últimas, teniendo en cuenta las repercusiones del tema en el bienestar de las familias.
Con el fin de indagar sobre las posibles causas del diferencial, y de identificar a los
subgrupos poblacionales vulnerables, se construyó un índice de comportamientos financieros de
acuerdo con el marco de referencia internacional construido por la Red Internacional de
Educación Financiera (INFE por sus siglas en inglés) de la OCDE. A partir de un modelo de
regresión de Poisson, este estudio observa la relación entre el nivel de ingreso, el nivel educativo
del jefe del hogar, el estado civil y la ubicación geográfica de la familia con el desempeño en el
puntaje. Como resultado relevante se encontró que las mujeres jóvenes y de la tercera edad tienen
peor desempeño que las de edades adultas y que el diferencial de ingresos por género es uno de
los factores que más influye en la brecha.
Palabras clave: Género, capacidades financieras, comportamiento financiero, economía del
hogar.
Clasificación JEL: I22, I24, G02, P36.
† Estudiante de pregrado en economía. Dirección de contacto: [email protected] ‡
2 1. Justificación:
Las buenas prácticas en materia financiera permiten a las personas y a los hogares
asegurarse para los eventos inesperados, garantizar ingresos en los periodos de inactividad
laboral, acceder a créditos para aumentar sus activos financieros a lo largo del tiempo y, en
general, los hacen agentes activos en la mejora y el progreso económico de sus comunidades1.
En el marco anterior y dadas las dinámicas locales y regionales de crecimiento urbano,
feminización de la pobreza, aumento de las cabezas de hogar femeninas y de impulso a los
programas de superación de la pobreza extrema enfocados en la administración femenina de los
recursos2, es de vital importancia el estudio del comportamiento financiero3 por género4, pues la
exploración de metodologías para la medición y tratamiento de la brecha es esencial para la
mejora de los programas en superación de la pobreza, educación financiera, bancarización,
acceso financiero y empoderamiento económico y social de las mujeres.
2. Introducción:
La consecución de un nivel adecuado de capacidades financieras está considerada como
una habilidad esencial5 para la vida según la OCDE, de acuerdo con sus investigaciones y
sondeos a través del INFE, especialmente en el contexto de la última crisis económica según
García (2012, Pág. 2).
La mejora de las condiciones de inclusión y educación financiera de las personas requiere
de la aplicación de políticas efectivas, lo cual necesita a su vez de mecanismos y metodologías de
medición y evaluación que pongan en contacto la realidad efectiva de las personas y los objetivos
de los programas. El esfuerzo más notable en el estudio de las capacidades financieras y su
relación con las políticas públicas en el país lo realiza el Departamento de Educación Económica
1
(OECD, 2006, Págs. 1-4) 2
(Herzog, 2011,Págs. 2-3)
3 En el presente documento se utilizará la definición de capacidades financieras dada por la fundación Child and Youth Finance International. Según esta organización, ‘capacidad financiera’ se entiende como la facultad de los ciudadanos para tomar buenas decisiones financieras en pro de su bienestar y el de sus familias. A su vez, este concepto engloba la educación financiera, el comportamiento financiero y las actitudes financieras. La educación financiera se entiende como el conjunto de conocimientos en diferentes temas, principalmente en matemáticas y en el funcionamiento y escogencia de productos financieros. Las actitudes se entienden como el buen criterio o intención a la hora de hacer ahorros para el futuro o tomar decisiones frente al riesgo; y finalmente el comportamiento financiero, como aquellas prácticas financieras producto de una toma de decisiones en pro del bienestar financiero. (C&YFI, 2012, Pág. 10).
4
Se habla en todo momento de género como una clasificación social basada en la diferencia fenotípica entre hombres y mujeres, cuyas implicaciones sociales conforman el marco de interés del trabajo. Lo anterior ignora lo holístico y simplificador de esta denominación que se ha discutido bastante en la crítica académica humanista cómo lo señalan Balter y Blume (2003) al hablar del modelo dialéctico del discurso de género dentro de la familia.
5
3
y Financiera del Banco de la República, en donde se están generando diversas iniciativas en
cuanto al estudio, medición y generación de consensos al respecto6.
El propósito del presente artículo es explorar la existencia de una brecha en los
comportamientos financieros por género a nivel local. Según la evidencia internacional, este
diferencial existe mundialmente y se traduce en una desventaja sustancial para las mujeres.
Adicionalmente, el texto desea hacer énfasis en la importancia del tema dentro de las iniciativas
de los programas de superación de la pobreza extrema en nuestro país7.
Debido a que en nuestro país el número de familias encabezadas por mujeres ha crecido
de manera sostenida8, y éstas son las que presentan índices de pobreza más altos en promedio, es
necesario el estudio sobre sus comportamientos de manera diferencial pues ello se relaciona
negativamente con el impacto de los programas regionales para combatir la pobreza (en especial
los programas de transferencias monetarias condicionadas, TMC en adelante) y es central en la
comprensión del aporte de la mujer a la economía y al bienestar de las familias.
A partir de lo anterior, este texto va encaminado a dimensionar la existencia del problema
y a revisar las fuentes de datos que hay a nivel local. También desea explorar preliminarmente las
causas de la brecha, sugiriendo medidas que propendan por una mejora de las políticas para la
mujer en este ámbito.
Para lograr lo propuesto, en lo que sigue del documento se seguirá este derrotero: En la
tercera sección se hará un breve estudio del estado del arte sobre la mujer y el estudio de las
capacidades financieras en la literatura nacional, latinoamericana e internacional incluyendo
referencias auxiliares pertinentes, debido al escaso estudio actual en el tema. La cuarta parte se
compone del marco teórico a partir de un breve análisis del modelo de consumo inter-temporal
planteado por Lusardi y Mitchell (2006). La quinta parte es el marco empírico con base en la
información de la ELCA. La sexta parte es el análisis de los datos y la última parte se compone
de las conclusiones y las recomendaciones.
6
(García, 2012, Pág. 3 ) 7
En Latinoamérica un elemento central de dichos programas es tener a la mujer como personaje clave de las familias a la hora de administrar eficientemente los recursos (Maldonado et al., 2011, Pág. 7)
8
Según Velásquez (2007), entre el censo de 1993 y el de 2005 las familias encabezadas por mujeres han crecido del 24.3 al 29.9%, adicionalmente para el 2005 7.7% de los hogares encabezados por hombres habían pasado algún día sin alimento en la última semana versus un 9.9% de hogares con cabeza femenina.
4 3. Estado del arte:
Debido a la limitada literatura sobre el tema, conviene dar un vistazo al contexto nacional
de las condiciones económicas de las mujeres y las aproximaciones internacionales al estudio de
la educación y los comportamientos financieros de los hogares en un marco amplio.
3.1 Contexto económico de la mujer colombiana:
La situación de la mujer en el país muestra la persistencia de diversas inequidades que la
ponen en desventaja. Comparaciones internacionales como las del EIU9 permiten observar los
puntos críticos en inequidad por género en el país con relación a América latina y al desempeño
de los países de la Organización para la cooperación y el desarrollo económico (OCDE).
En términos generales, y de acuerdo con la información relacionada en la figura 1, la
región obtuvo un promedio global entre todos los componentes de 55.6 puntos lo que la ubica
levemente por debajo del puntaje promedio de toda la muestra (55.8). De todas formas ambas
cifras se alejan del promedio de 88 puntos que logran los países pertenecientes a la OCDE10.
Figura 1. Comparación multidimensional de las condiciones para las mujeres del EIU.
Fuente: Gráfica construida a partir de la base de datos que acompaña el texto: Women’s Economic Opportunity, EIU, 2012. Colombia con 55.3 puntos está bajo el promedio de la región. Su desventaja se acentúa en
los temas de ambiente de negocios y el acceso al sistema financiero11. En este último punto según
el documento del EIU, el país se encuentra en una posición aventajada en cuanto a programas de
9
El estudio de “The Economist Intelligence Unit” para los años 2011y 2012, establece un ranking de países teniendo en cuenta ponderaciones sobre los datos nacionales en cuanto a prácticas, leyes, regulaciones y costumbres que afectan la integración laboral de la mujer. Según el texto, el indicador generado ayuda a definir qué tanto se limita o favorece el papel de las mujeres en el crecimiento de la economía nacional. Aunque hay muchos estudios comparativos de organismos multilaterales similares, sólo este índice tiene en cuenta la existencia de programas en inclusión y educación financiera, incluyendo en la ponderación la cantidad y cobertura de estas iniciativas.
10
Los puntajes para este indicador se construyen con base en una escala que va de 1 a 100 siendo 100 el mejor desempeño en equidad de género.
11
Según cifras de la Asobancaria incluidas en su informe de inclusión financiera para el 2010: 62% de los usuarios de cuentas corrientes eran hombres versus 53% de mujeres, este último resultado se ve impulsado por la bancarización de las madres beneficiarias del programa familias en acción que reciben su subsidio de forma electrónica. (Asobancaria, 2011, Pág. 15)
73,1
69,1
83,4 85,4
81,1 38,4
57,4
63,5 76,4 57,6
1) Política y práctica laboral
2) Acceso al sistema financiero
3)Educación y capacitación 4) Estatus social y legal de la
mujer 5) Ambiente general de negocios
5
educación financiera, pero el acceso bancario sigue siendo limitado. Según el INFE es necesario
que ambos procesos se den de manera conjunta, pues no es favorable tener el conocimiento sin un
contexto apropiado para ponerlo en práctica (Hung et al, 2012, Pág. 26.).
El otro aspecto de gran desventaja social, estudiado en documentos comparativos como el
del Banco Mundial (2012) y el Foro Económico Mundial (2011) y causante en gran medida de
las desigualdades es el de las inequidades en inclusión laboral y en salarios. En Colombia, que
cuenta con una población compuesta por un poco más del 50% de mujeres, éstas tienen una
menor participación en la población económicamente activa y según Galvis (2010) para el 2009
ganaban en promedio 14% menos que los hombres. En la figura 2, se observa la evolución de la
diferencia en las tasas de desempleo y la cantidad de población económicamente activa por
género:
Figura 2: Población económicamente activa y tasas de desempleo por género.
Fuente: Figura construida a partir de los datos del observatorio de igualdad de género de américa latina y el caribe de la CEPAL. Lo anterior es relevante debido a que a pesar de profesar legalmente una equidad laboral,
de facto las mujeres están en peores condiciones que los hombres. Además de ganar menos, el
62.7% de las ocupadas lo hace en el sector informal o no asalariado según las estadísticas de la
CEPAL12 para el 2011. Lo que aumenta el problema es que a lo largo del tiempo, aunque el
desempleo ha bajado y la tasa de PEA ha subido, la brecha permanece13.
En general, al revisar estos marcos comparativos, la mujer a pesar de estar igual o mejor
educada que el hombre 14, permanece en sectores productivos de baja remuneración, tiene
12
(Comisión económica para américa latina y el caribe, 2013) 13
Para Colombia, según el observatorio de género de la CEPAL, para el 2011 se registra que el 62.7% de las mujeres ocupadas lo estaban en el mercado informal, mientras que el 57.6% de los hombres se encontraban laborando informalmente. La mujer se enfrenta actualmente a varios retos en materia laboral, pues continúa relegada en muchas partes a labores de menor remuneración y su aporte al ingreso del hogar sigue viéndose como algo marginal en los hogares encabezados por hombres. Lo anterior sin contar con la brecha salarial que persiste a todo nivel como lo describen los textos del Banco Mundial y Acción Social reseñados en la bibliografía.
14
Por ejemplo, en cuanto a tasas de asistencia educativa las mujeres se encuentran mejor pues repiten menos años y con mayor frecuencia terminan sus estudios (Domínguez, 2005, Págs. 7-8)
0 5 10 15 20 25
0 2.000 4.000 6.000 8.000 10.000 12.000 14.000
2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010
PEA hombres (en miles de personas)
PEA mujeres
Tasa de desempleo - hombres (porcentaje - eje derecho) Tasa de desempleo - mujeres
6
recurrentemente menores salarios y en general sigue dependiendo económicamente de su pareja,
especialmente aquella de menores ingresos. Lo que muestran estos estudios a la luz de este
trabajo es que hay unas diferencias estructurales subyacentes de carácter cultural y social que
siguen limitando a la mujer.
Con respecto a lo anterior, buena evidencia de ello lo documenta el Banco Mundial pues
se realizó una encuesta a 14 países en desarrollo (incluido Colombia) en la que se indagó sobre
los factores que las mujeres encontraban importantes en su proceso de empoderamiento dentro
del hogar. Ellas dieron prioridad al tema económico y laboral tanto en el dominio rural como en
el urbano15. Complementando lo anterior, Pineda y Otero (2004) hablan sobre las teorías en las
negociaciones dentro del hogar y cómo la creciente introducción de la mujer en el campo laboral
genera unas dinámicas de violencia y renegociación que están intrínsecamente ligadas con la
obtención de un poder adquisitivo que conlleva un mayor poder de decisión. Dentro de estas
dinámicas, las formas de manejar los gastos y el ingreso se ven como procesos en continuo
cambio y configuración debido a que la mujer se está enfrentando a temas de los que estaba
marginada históricamente.
Siguiendo el análisis que hace la literatura internacional, aunque no se han publicado los
resultados de las preguntas de educación financiera que se incluyeron en las pruebas PISA del
201216, en general el diferencial en conocimientos financieros se empieza a ver a edades
tempranas. Según Hung et al. (2012) desde la primaria es observable en la divergencia en
conocimientos relacionados con las prácticas financieras (habilidades matemáticas y de
comprensión lectora)17. Para Colombia la referencia más importante a edades tempranas son las
preguntas en educación financiera incluidas en las pruebas saber para el grado noveno en el
200918. Estas preguntas dejan ver una diferencia entre niños y niñas en temas de inversión y
habilidades matemáticas necesarias para un buen desempeño financiero. La Figura 3 muestra una
ventaja de los niños en todas las preguntas19.
15
(Banco Mundial, 2012, Pág.94 ) 16
En las pruebas PISA (Programa para la evaluación internacional de estudiantes, por sus siglas en inglés) para el 2012 se insertó un módulo de educación financiera que cubre diversos aspectos del desempeño financiero de los jóvenes de acuerdo con los estudios previos del INFE, consolidando así una base de datos panel esencial para el estudio de este tema en los jóvenes y niños. 17
(Hung et al., 2012, Págs. 25-26) 18
Este módulo planea ampliarse a los grados tercero y once según el ICFES. 19
El monitoreo de la brecha en estos temas se debe hacer desde edades tempranas debido a que las mujeres al parecer van perdiendo confianza en sus habilidades y conocimientos a partir de cuarto grado. Aunque esta diferencia está aún poco documentada, se ha despertado un interés por su medición a partir de iniciativas cómo las preguntas de educación financieras
7
Figura 3: Porcentaje de respuestas correctas a las preguntas de la prueba saber 9 sobre
habilidades financieras por género (2009).
Fuente: Figura construida a partir de la presentación de Margarita Peña (2011).
3.2 Estudio de la brecha en educación, actitudes y comportamientos:
En general la literatura internacional en el tema se basa en las referencias de las autoras
Lusardi y Mitchell que, al estudiar la educación y la alfabetización financiera20 en Estados
Unidos en su texto “Financial literacy around the world” del año 2011, establecieron 5 preguntas
que son el estándar para la evaluación del grado de alfabetización financiera de las personas21.
Estas preguntas fueron usadas por el INFE para desarrollar el cuestionario de la encuesta piloto
de alfabetización financiera que fue aplicada en 13 países22. A propósito de lo anterior, el INFE
ha sido el organismo internacional más comprometido en el estudio, medición y recomendación
de políticas en alfabetización y educación financieras a nivel global (incluyendo a países por
fuera de la OCDE), ellos han estado trabajando en varios puntos focales: la instauración,
monitoreo y evaluación de las estrategias nacionales en educación financiera alrededor del
mundo y la consolidación de una base de datos de literatura relacionada con el tema a través del
International Gateway for Financial Education. A su vez, ha intentado identificar los grupos
sociales más vulnerables en el tema desarrollando directrices para la identificación, estudio y
aplicación de políticas encaminadas a su empoderamiento y capacitación en el tema.
Dentro de estos estudios, para el tema de la brecha de género, se desarrolló un marco de
trabajo a través del subgrupo especializado en empoderamiento de la mujer a partir de la
educación financiera. Como exploración inicial el texto de Hung et al. (2012) recopila las
introducidas en el cuestionario del ICFES para el año 2009, en el que las niñas sistemáticamente muestran resultados inferiores a los de los niños, como se mostró en el gráfico 3.
20
“Financial literacy” en inglés, concepto que Lusardi define como la adquisición de unos conocimientos mínimos para que las personas se desempeñen favorablemente en el entorno financiero. En este documento se usa indistintamente alfabetización y educación financiera, pues se está hablando siempre de un nivel de conocimientos básicos en el tema.
21
Preguntas de división, interés compuesto, inflación, interés simple y valor del dinero en el tiempo. 22
En Colombia se efectuó con apoyo del Banco Mundial y en asocio con el Banco de la República pero sus resultados aún no están publicados.
0 20 40 60 80
Niños Niñas
8
principales encuestas, artículos y experiencias internacionales con el fin de dar algunas directrices
en la materia y un panorama global de la brecha en capacidades financieras por género alrededor
del mundo. Este documento junto con la iniciativa del piloto de la encuesta internacional de
educación financiera conforman un marco de investigación y desarrollo de políticas en el tema al
generar un esquema de comparabilidad entre países y servir de puente para el intercambio de
experiencias de los gobiernos en pro de la mejora en comportamientos financieros de la gente.
La conclusión más importante que presenta este estudio es la necesidad de enfocarse en el
estudio de unos grupos vulnerables dentro de las mujeres23. Todos ellos requieren de unas
políticas focalizadas en sus necesidades. Así mismo se trata de hallar evidencia frente a la
persistencia de la brecha, dándole relevancia a las transferencias intergeneracionales de
comportamientos y roles financieros. Finalmente se hace una relación muy importante en cuanto
al nexo entre la educación y la mejora de los comportamientos y frente a las iniciativas de
emprendimiento y empoderamiento de la mujer, describiendo así un nexo muy importante en la
mejora de los conocimientos ligados con oportunidades reales de ejercerlos y mejorar la situación
económica de la mujer.
A nivel nacional, las iniciativas más importantes en cuanto a medición y puesta en marcha
de políticas, han sido por una parte la encuesta de carga y capacidades financieras del Banco de la
República para el periodo de 2010 a 2011, sus resultados los exponen Gómez y Zamudio (2012)
y cuya forma de analizar los grupos focales es importante a la hora de acercarse a los datos de la
ELCA para este estudio, y por otra parte la iniciativa en emprendimiento y educación financiera
más importante en el país para las mujeres se da actualmente a través del programa “Mujeres
ahorradoras en acción”, desarrollado por la agencia presidencial de Acción Social24
y el IICA25.
Éste está enfocado en atender los requerimientos en educación y emprendimiento para una
porción importante de las mujeres de familias beneficiarias del programa de TMC “Familias en
acción”, cuyos resultados en evaluación y mejora de los mecanismos de transmisión de la
educación son amplios y relevantes26
El primer documento que trata de abordar el tema desde una perspectiva internacional y
comparativa, conformando a su vez una base bibliográfica sobre el tema, es el documento del
23
Las mujeres de bajos recursos, las mujeres en la tercera edad, las niñas y mujeres jóvenes, las mujeres viudas y separadas 24
En la actualidad integrada al nuevo Departamento para la Prosperidad Social del gobierno. 25
Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura. 26
Para ampliar la información respecto al programa y su impacto en las brechas y el empoderamiento económico y financiero de la mujer referirse al documento de Acción Social (2011).
9
INFE publicado en el 2012: Empowering women trough financial awareness and education. El
documento tiene como intención resaltar la importancia de los programas en educación financiera
para la mujer y la construcción de un marco de comparación y de colaboración internacional en el
desarrollo de sus capacidades financieras. Dicho artículo sirve en buena medida para definir la
importancia y lo que es una buena educación financiera, y para conocer el estado de la
exploración sobre las causas del diferencial y de las políticas sobre el tema a nivel global.
La educación financiera según el INFE se ha tomado desde la perspectiva del alcance de
un nivel básico de conocimientos en ciertos temas27. Los indicadores en este tema se miden de
manera sencilla de acuerdo con 5 preguntas estándar desarrolladas por Lusardi y Mitchell (2011)
como ya se mencionó. Adicionalmente, se han tenido en cuentas unos tópicos particulares a la
hora de medir los comportamientos favorables de las personas, dentro de ellos el texto tiene en
cuenta los siguientes temas: planeación para el futuro, ahorro activo, escogencia de productos
financieros, pedir prestado para cubrir sus gastos mensuales, pago de las cuentas a tiempo y
cuidado de los asuntos financieros.
Haciendo uso de estas herramientas, el documento Measuring Financial Literacy
(OCDE-INFE 2011), con el fin de crear un marco internacional de la encuesta de capacidades financieras
del INFE construyó un análisis gráfico de la situación en los 3 componentes, en un piloto
aplicado en 14 países. Como parte del análisis sobre comportamientos, la figura 4 nos permite
observar cómo los países de menores ingresos tendrían peores comportamientos en cuanto a la
recurrencia al préstamo para cubrir las necesidades del mes.
Figura 4. Frecuencia de recurrencia al préstamo para llegar a fin de mes.
Fuente: OCDE-INFE (2011). Pág.28
Adicionalmente tenemos el análisis preliminar de los datos del piloto (OCDE-INFE 2012)
en el que algunas preguntas se diferencian por género. La Figura 5 da cuenta de cómo las mujeres
27
Relacionados con la capacidad de realizar operaciones matemáticas básicas, el fenómeno de la inflación, cálculo del interés simple, cálculo del interés compuesto y diversificación del riesgo.
31% 47%
11% 22%
4%
14% 14% 21% 7%
27%
21% 26%
10
con mayor frecuencia son las que reportan no llegar a fin de mes con el ingreso de su hogar. Esto
está relacionado con un menor ingreso de las mujeres, las asimetrías de género en el acceso a
productos financieros y su mayor responsabilidad en la administración de recursos al interior del
hogar.
Figura 5. Frecuencia de respuesta afirmativa a la falta de dinero para fin de mes
Fuente: OCDE-INFE (2012), Pág. 13.
Por último, una referencia importante para observar el manejo internacional en el análisis de
datos con respecto al tema es el reporte del Financial Finesse (2012). En él se hace un análisis
gráfico de la brecha con base en una encuesta virtual a usuarios con algún producto financiero. A
partir de la información recabada, el artículo evalúa porcentualmente la diferencia en temas de
planeación financiera, inversión, manejo del dinero, pago de impuestos, seguros, pensiones y
sucesión de bienes. Dentro de estos temas se generan preguntas que tienen que ver tanto con
conocimientos, como con actitudes y comportamientos, luego no es posible hacer una
categorización por componentes. Este estudio sirve para formular algunas posibles hipótesis
secundarias para este documento: ¿Están las mujeres colombianas pendientes de su planeación
para el futuro?, ¿se aseguran e invierten en activos financieros?, ¿las mujeres tienden a
endeudarse más o menos que los hombres? La conclusión a la que llega este estudio sobre el caso
estadounidense es que las mujeres a causa de la crisis han dejado de lado la buena tendencia que
mantenían en cierre de la brecha en cuanto a mejores comportamientos en ahorro, pago de sus
deudas y aumento del ahorro para el periodo de retiro laboral en los Estados Unidos.
Por otra parte, el principal estudio de referencia que se pregunta específicamente por la
magnitud y las causas de la brecha es el de Fonseca et al. (2010), que a partir de la encuesta de la
RAND sobre el panel de datos de calidad de vida, extrae un puntaje en capacidades financieras
que se va a analizar a partir de la metodología de la descomposición de Oaxaca. En este estudio
se toman 23 preguntas de la encuesta que evalúan comportamientos, conocimientos y actitudes
0 20 40 60 80 100
Hombres Mujeres
11
financieras en conjunto. Adicionalmente cómo explicación de la brecha por género, las autoras
se van a centrar en el efecto del estado civil de los encuestados, el tiempo que llevan en esa
situación marital y otras condiciones de negociación y toma de decisiones en materia financiera.
Este texto parte de las mismas concepciones sobre lo que es el bienestar financiero que se
comparten en el texto de Hung et al. (2012), pues ambos documentos: el de Fonseca et al. (2010)
y el de Hung et al. (2012) fueron realizados por la corporación RAND.
Aunque el texto de Fonseca ofrecería una referencia específica sobre el análisis del tema del
presente documento. Pero desafortunadamente la información recabada y las condiciones a
evaluar sobre la población difieren bastante. En primer lugar las transformaciones que hacen las
autoras sobre el índice (que adicionalmente es de capacidades financieras, no solamente de
comportamientos cómo el que se plantea aquí), tienen el fin de analizar el puntaje de los 3
componentes cómo una variable continua con distribución normal, las características de la
variable construida en este documento difieren de la de estas autoras y requieren de otro
tratamiento.
4. Marco teórico:
Al analizar la importancia de las capacidades financieras en el bienestar de las personas y
sus hogares, Lusardi y Mitchell (2006) utilizan un modelo de ciclo de vida que tiene en cuenta el
periodo de retiro de las personas y los retornos en cuanto a activos del hogar (dentro de lo que se
incluirían los ahorros y las inversiones del hogar) y seguros sociales (planes pensionales). Si
tomamos las decisiones en cuanto a inversión en activos cómo factores asociables a la tenencia de
depósitos de dinero e inversiones este modelo nos puede servir para modelar los
comportamientos financieros de los principales capítulos de la ELCA que nos ofrecen
información al respecto (gastos, activos, ahorro y deuda). Este modelo ha sido usado para
explicar el comportamiento frente al ahorro y el consumo de las personas a lo largo de la vida y
ofrece el sustento teórico necesario para entender las dinámicas del hogar en sus decisiones
financieras a pesar de los errores que se le imputan debido a la falta de inclusión de los ciclos
inflacionarios y económicos.
Dado el interés en el ahorro y la consecución de activos para el periodo de retiro de las
personas en un contexto de divergencias por género se propondrá, adicionalmente a los
supuestos del modelo, incluir dichas divergencias que darían explicación a la diferencia en
comportamientos entre hombres y mujeres en el cálculo de la canasta óptima de consumo
12
1. El consumo inter-temporal presentado por las autoras se basa en la utilidad esperada del
consumo: [∑ ( )] . Los activos y el consumo de cada periodo están
determinados por la maximización de la utilidad sujeta a la restricción de ingreso que se
compone del valor esperado de la sumatoria de los periodos del presente (j=S) hasta el
término de la esperanza de vida de la persona (j=D), descontada hasta el presente con el
factor B que varía de acuerdo a cada periodo.
2. Ingresos: { ( )} para el periodo previo al retiro. Donde
representa los ingresos del periodo del presente hasta la víspera del retiro (R-1) y
representa los retornos de los activos de la persona en el mismo periodo.
3. Ingresos después del retiro: ( ) ( ) { } SS representando
los beneficios en seguridad social y PP representando los ingresos pensionales esperados
cuya cuantía depende de la edad de retiro de la persona, raj representa los retornos en
activos de la persona.
4. Consumo: [ ( )] antes de jubilarse o j [R,…, D]
después de ese periodo. aj y a (j+1) representan el gasto en activos presentes y futuros.
Al intentar resolver el sistema dándole una forma a la función de utilidad y teniendo en
cuenta una tasa de descuento determinada a largo plazo (que se obtiene teniendo en cuenta los
periodos de supervivencia que tendrá la persona, las expectativas en las tasas de interés y de
inflación a futuro y los retornos de sus inversiones), se propone que los valores que se
presuponen constantes y exógenos para cualquier miembro de la sociedad al solucionar este
sistema, difieran de acuerdo al género del agente racional.
Adicionalmente el cálculo intuitivo o factual de los anteriores coeficientes requiere de cierto
nivel de conocimiento financiero. Si tenemos en cuenta el género (g: mujeres=1, hombres=2) las
ecuaciones tomarían la siguiente forma:
1. [∑ ( )] ( )
2. { ( )} y ( )
3. ( ) ( ) { } y ( )
Supuestos de la diferenciación de variables:
ej1<ej2, debido a la brecha salarial ampliamente estudiada y persistente como se señaló
13
raj1<raj2, se espera encontrar en los datos que el diferencial en posesión de activos por
parte de ambos géneros sea significativo, por ende las mujeres tenderían a priorizar el gasto
presente, pagar sus deudas a tiempo e invertir en capital humano.
SSj1 < SSj2 y PPj1 < PPj2 los ingresos en seguridad social y pensiones se esperan que sean
menores debido a la mayor frecuencia de informalidad e inestabilidad laboral de las mujeres, lo
que disminuye su capacidad de ahorro en estos fondos afectando los retornos que serán su ingreso
en el periodo de retiro.
R1< R2 y D2< D1, lo anterior debido a que la legislación colombiana establece una edad de
retiro más temprana para la mujer28, así mismo las expectativas de vida de las mujeres son más
altas que las de los hombres29. Esto iría en desmedro de los ingresos posteriores al periodo de
retiro pues estos son proporcionales a la cantidad y el tiempo que se llevaba ahorrando,
adicionalmente se dividen en los periodos de vida que le restan a la persona.
Lo anterior generaría, al resolver el problema, una tendencia a aumentar el consumo
presente (cg) debido a unos menores ingresos esperados en el futuro y en el presente,
evidenciando una menor iniciativa para la formación de capital y una menor tasa de ahorros y
mayores gastos como proporción de los ingresos en el periodo previo al retiro, lo que se traduce
en el alcance de una curva de utilidad inter-temporal menor para las mujeres30.
5. Análisis estadístico:
El análisis se basa en la base de datos de la ELCA, como se ha mencionado. Esta base
consta de información de hogares tanto urbanos como rurales. La estructura de datos de ambas
zonas difiere debido a la estructura de los cuestionarios (para la muestra del año 2010 de la
encuesta), de todas formas se toman los módulos de: Identificación, Salud y seguridad social,
fuerza de trabajo, ahorro, capital social, deudas del hogar, activos, aseguramiento e ingresos del
hogar, eventos que desestabilizaron al hogar durante los últimos 12 meses y gastos del hogar.
La muestra consta de 10.164 hogares encuestados y 44.250 personas, que de acuerdo con
el factor de expansión por hogar relacionado en la misma base de datos, harían referencia a las
cantidades poblacionales mostradas en el cuadro 1.
28
De acuerdo con la ley 797 de 2003 a partir de 2014 las mujeres podrán acceder a su pensión a partir de los 57 años y los hombres a partir de los 62.
29
Según proyecciones del DANE, para el periodo 2010’2015 la esperanza de vida al nacer promedio sería de 72.07 años para los hombres y de 78.54 para las mujeres.
30
14 Cuadro 1. Composición por género de la encuesta.
Cantidad de hogares Hogares por género del jefe de hogar
Mujeres Porcentaje Hombres Porcentaje
Hogares rurales 39.152 7.394 18,9% 31.757 81,1% Hogares urbanos 7.989.148 2.990.812 37,4% 4.998.336 62,6% Total de hogares 8.028.300 2.998.206 37,3% 5.030.093 62,7% Fuente: Cálculos del autor con base en los datos de la ELCA.
Lo anterior da cuenta de la realidad que vive el país, pues el Observatorio de género de la
CEPAL revela una cifra de 65.3% de los hogares urbanos encabezados por hombres frente a un
34.7% de hogares con cabeza femenina en el ámbito urbano y de 80.5% y 19.5% en el rural
respectivamente para nuestro país, cifras que no se alejan mucho de los resultados de la muestra
expandida. Así mismo, a partir de los datos del observatorio se puede notar un crecimiento de un
punto porcentual cada dos años, al mirar la evolución de las estadísticas del 2005 al 2010 en toda
Latinoamérica31. De forma paralela los datos muestran que en América Latina las mujeres que se
encargan de la jefatura de su hogar son mujeres separadas, solteras o divorciadas en un 75.51%
mientras que este porcentaje se reduce a un 9.08% de los hombres, esto implica un manejo
financiero más difícil y la falta de un apoyo económico para muchas de ellas.
A continuación se revisarán las secciones y preguntas de la encuesta que influyen en la
conformación de un indicador de comportamientos financieros, que se expondrá más adelante:
Se generó el estadístico t para evaluar la significancia de la diferencia de medias en los
siguientes temas por género:
Cuadro 2. Significancia de la diferencia de medias por género
Pruebas ttest para el diferencial por género ponderado.
Diferencia Error estándar Valor de t P valor
Ahorro 0.06 0.025 2.35 0.019
Cantidad ahorrada $ 87,492 $ 28,933 3.02 0.003
Gastos mensuales $ 207,335 $ 61,747 3.36 0.001
Tenencia de deudas 0.30 0.026 1.13 0.259
Fuente: cálculos del autor con base en la ELCA.
31
A excepción de casos como el de Bolivia en donde el porcentaje de hogares con cabeza femenina a nivel rural se han visto reducidos significativamente y el caso de República Dominicana con una pequeña variación negativa de los hogares con cabeza femenina a nivel urbano.
15 Ahorro:
Uno de los capítulos que más interesan para este análisis es el del ahorro, pues este
componente es fundamental en la construcción de un aumento de los activos a futuro y en la
protección contra choques económicos inesperados. La frecuencia de mujeres que ahorran y los
montos promedio difieren en buena medida de la de los hombres, aunque para ambos géneros los
porcentajes son preocupantes: tan solo el 22% de los hombres y el 17% de las mujeres afirman
que ahorran parte de su ingreso. En la figura 4 se puede observar que, al ir aumentando el estrato
de la vivienda, la diferencia por género se acentúa y los porcentajes de respuesta afirmativa en el
hogar aumentan. Aunque conviene observar que para el estrato 4 la muestra se reduce
significativamente (285 observaciones).
Figura 4. Respuesta afirmativa a la pregunta sobre el ahorro por género y estrato
Fuente: cálculos del autor con base en la ELCA.
Al revisar la significancia de la diferencia de la respuesta afirmativa a la pregunta sobre si
se tienen o no ahorros se encuentra que la diferencia por género es significativa y va en aumento
según se observa en el cuadro 2.
De manera análoga, la diferencia de los valores promedio de ahorro es significativa, pues
mientras que los hombres que ahorran en promedio guardan $209.250, las mujeres ahorran
$121.752. El cuadro 2 muestra también que es significativa la divergencia en la cantidad del
valor mensual ahorrado.
Activos:
En la encuesta se pregunta si alguno de los miembros tiene alguno de los siguientes tipos
de activos mencionados en el cuadro 4. En éste, se puede observar el porcentaje de respuestas
afirmativas de acuerdo al género del jefe de hogar.
16
21
27
38
12
17 21 20
0 5 10 15 20 25 30 35 40
1 2 3 4
Por
ce
n
taje
Estrato
Hombres
Mujeres
16
Cuadro 4. Proporción de tenencia de activos por tipo y por género.
Dinero (en efectivo o
en cuentas bancarias) Cesantías Roscas
32 Fondos de
pensiones
Seguros de
vida
Dinero
prestado
Hombres 17.37% 20.74% 2.32% 8.64% 8.96% 1.23% Mujeres 13.67% 15.4% 1.36% 9.19% 6.55% 0.73% Fuente: cálculos del autor con base en los datos de la ELCA.
Según los datos de la ELCA, analizados con relación a las capacidades, en especial con
los comportamientos financieros por género del jefe de hogar, se conformaría el puntaje
observando positivamente el que haya personas con reservas de dinero en efectivo o en cuentas
bancarias, que inviertan en seguros de vida, que posean cesantías y fondos para pensión.
Cuadro 5. Correlaciones por tenencia de activos:
Cesantías
Fondos de pensiones
Bonos gobierno
Bonos
privados Inversiones Roscas
dinero
prestado seguros
Cesantías 1
Fondos de
pensiones 0.404* 1
Bonos gobierno -0.0293* -0.0228 1
Bonos privados 0.0951* 0.0383* -0.007 1
Inversiones 0.0532* 0.0528* -0.0051 -0.0056 1
Roscas 0.1226* 0.0404* -0.0116 -0.0048 0.0303* 1
Dinero prestado 0.0253 -0.0005 -0.0007 0.02 0.0564* 0.1535* 1
Seguros 0.2604* 0.1807* -0.0237 0.0643* 0.1623* 0.0659* 0.1070* 1 * Correlación significativa al 5%.
Del cuadro 5 se pueden inferir varias relaciones entre las variables de tenencia de activos:
en primer lugar una correlación positiva entre los 2 mecanismos de tenencia de activos de manera
informal: el dinero prestado y la inversión en las roscas. Las cesantías tienen una correlación
significativa con la mayoría de activos, en especial con la tenencia de dinero en los fondos de
pensiones, lo cual se explica por ser inversiones asociadas en el aseguramiento de ingresos en el
periodo de retiro laboral. Por otra parte las correlaciones de los seguros de vida con los demás
activos (a excepción de los bonos del gobierno), parecen obedecer al interés de aumentar y
asegurar sus activos dado que todas son positivas. Así mismo, las correlaciones entre los
32
Las roscas o Rotating Savings and Credit Associations son mecanismos de préstamo y ahorro informal en los que cada miembro del grupo aporta a un fondo común y los recursos van rotando de mano en mano.
17
mecanismos de “inversión” (poner dinero en roscas, prestar dinero e invertir en acciones de
empresas) están positivamente correlacionadas.
Ingresos - Gastos:
Dado que muy pocos individuos reportaron sus ingresos mensuales totales, para observar
el ingreso mensual del hogar se usó el gasto mensual total del hogar. De acuerdo con ello, se
observa que los ingresos mensuales por hogar, en aquellos encabezados por mujeres, son en
promedio un 20% menores que los de los encabezados por hombres (las mujeres reportan gastos
mensuales de $876.507 mientras que los hogares encabezados por hombres es de $1’083.843).
Esta diferencia puede no ser absoluta y está sujeta a que algunos de los hogares subestimaron o
sobreestimaron su nivel de gasto. Pero en general, si se compara por estrato, la diferencia se
mantiene a lo largo de la subida del ingreso. Realizando un test de significancia de medias se
encuentra que la diferencia en gasto por género sí es significativa como se ve en el cuadro 2.
Deudas:
El análisis de deudas se dificulta en la medida en que hay muchas mujeres cabeza de
familia que reportan que sus hogares sí tienen deudas pero no reportan su cantidad ni las
características de la misma, además la diferencia sobre la respuesta afirmativa a esta pregunta por
género no es estadísticamente significativa según el p valor presentado en el cuadro 2.
Respuesta a choques:
En la encuesta se les preguntó a los hogares sobre los mecanismos que usan para enfrentar
choques inesperados que afectan su economía. Las salidas planteadas por la pregunta aluden
tanto a mecanismos formales cómo informales. En general a partir de la figura 5, se puede inferir
que la mayoría de hogares que tuvieron que enfrentar choques inesperados recurrieron a
mecanismos de carácter informal cómo pedir ayuda a familiares y amigos, o tomaron medidas
18
Figura 5. Frecuencias de respuestas a los choques.
Fuente: Cálculos del autor basados en los datos de la ELCA.
En cuanto al análisis por género, las mujeres con mayor frecuencia recurren a mecanismos
informales, los cuales van en desmedro de su nivel de acumulación de activos, y por ejemplo
ponen en riesgo los niveles de bienestar de su familia en algunos casos, como por ejemplo en la
reducción del gasto en alimentos. Aunque de manera notable las mujeres aventajan a los hombres
a la hora de solicitar créditos formales para cubrir el choque, lo cual, aunado a su menor nivel de
deuda, podría indicar un mayor cuidado en el plazo de pago de sus créditos y una mayor
confianza en el sistema financiero.
Por otra parte, si se entra a analizar detalladamente las estadísticas y se contrastan con la
evidencia recolectada por el INFE, la tendencia de los hogares de estratos más bajos (1 y 2) es
más marcada en cuanto a la frecuencia de uso de mecanismos informales para sobrellevar los
choques. Pues, por ejemplo, suelen recurrir con mayor frecuencia que los estratos altos a la ayuda
de amigos y familiares.
Lo anterior se suma a que los hogares de niveles de ingreso más altos pueden recurrir con
mayor facilidad a la reubicación, el cambio de vivienda y evidentemente a la venta de activos. En
los hogares pobres, como el de estrato uno el 18% de los hogares que tuvieron que enfrentar
algún choque escogió la reducción en el gasto de alimentos. Y al analizar por género este
indicador, las mujeres tienden en mayor medida a utilizar este recurso, pues cuando tuvieron que
enfrentar un choque el 20% respondió que reducía el consumo en alimentos, mientras este
porcentaje se reduce al 16% en los hombres.
0% 5% 10% 15% 20% 25%
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 Mujeres
Hombres 1. Miembros del hogar que no trabajaban salieron a buscar trabajo o trabajar. 7. Se endeudaron con familiares o amigos.
2. Los miembros del hogar que trabajaban aumentaron las horas de trabajo. 8. Vendieron bienes o activos.
3. Uno o más miembros del hogar cambiaron de residencia. 9. Disminuyeron los gastos en alimentos. 4. Algún miembro del hogar o todos se fueron a vivir con familiares. 10. Se cambiaron a una vivienda más económica. 5. Gastaron los ahorros. 11. Se reubicaron.
6. Se endeudaron con un banco o entidad financiera. 12.Pidieron ayuda a familiares, amigos u otras personas de la comunidad.
19 6. Marco empírico.
Partiendo del análisis estadístico anterior y de acuerdo con el puntaje de comportamientos
financieros que conforma el documento Measuring financial literacy (Atkinson et al. 2012) se
construirá un puntaje de comportamientos financieros positivo, cuyo valor de 0 a 7 ayudará a
evidenciar las condiciones favorables de los hogares en los temas financieros de interés.
- Construcción del indicador de comportamientos financieros:
Debido a las limitaciones de la encuesta para evaluar específicamente los
comportamientos de acuerdo a la metodología internacional y a la falta de opciones de respuesta
cuando se contesta negativamente a la pregunta (no sabe, no responde, no le interesa, etc.), se
hace difícil definir el grado de desempeño financiero de los hogares que no cuentan con activos o
no han enfrentado choques. Entonces se debe limitar el análisis a las condiciones establecidas en
el cuadro 8 que presenta las variables incluidas en el análisis y el mecanismo de puntuación a
semejanza del que ofrece el INFE (OCDE- INFE, 2011). A su vez se dejan de lado los temas de
la planeación para el futuro, el pago cumplido de las deudas y la escogencia de productos
financieros, no disponibles para la encuesta local.
Cuadro 8. Componentes del indicador de comportamientos financieros.
Componente Pregunta Puntaje
Ahorro ¿Normalmente ahorra parte de su ingreso? 1 si ahorra o no lo hace porque no tiene ingresos, 0 si no ahorra por otra razón.
Deudas y créditos ¿Tiene o no deudas actualmente? 2 si no tiene deudas, 1 si tiene crédito formal y lo usó para gastos de inversión ¿Si es de un crédito, este lo usó para gastos de inversión
o educación?
¿Es el crédito con una institución formal?
1 si usó el préstamo para inversión pero es informal, 0 delo contrario.
Activos e inversiones ¿Los miembros de este hogar tienen dinero en Inversiones, Roscas, Prestado, Bonos privados, en efectivo o en el banco?
1 si cuenta con alguno de los recursos mencionados, 0 de lo contrario.
Pensiones y cesantías
¿Alguno de los miembros tiene dinero en fondos de pensiones o en cesantías?
1 si posee dinero en alguno de los mecanismos de previsión para el retiro, 0 de lo contrario.
Seguros Los miembros de este hogar poseen algún tipo de seguro (de vida, de producción, de vivienda, de vehículo)
1 si posee algún tipo de seguro, 0 de lo contrario.
Respuesta a choques (Recurrencia a préstamos)
¿En los últimos 12 meses el hogar ha enfrentado alguno de los siguientes problemas de desestabilización del hogar? y ¿Para enfrentar el problema que hicieron los miembros de este hogar?
1 si no enfrentó choques o no recurrió a préstamos para enfrentarlos, 0 de lo contrario.
20
- Análisis de resultados obtenidos a partir del indicador:
A partir de la base de datos podemos observar las frecuencias de respuestas favorables a los ítems
tomados anteriormente de acuerdo al género:
Figura 6. Comportamiento de los componentes del índice por género.
Fuente: Cálculos del autor con base en los datos de la ELCA.
(*/**/*** Diferencias significativas al 10, 5 y 1 por ciento respectivamente)
De acuerdo con la figura 6, podemos observar que los hombres aventajan a las mujeres en
todos los componentes del índice. Además, las diferencias son significativas en 4 casos,
mostrando la relevancia de la hipótesis de la existencia de una brecha y la ventaja masculina. En
general, aunque las mujeres se endeudan menos que los hombres, tienden a pedir prestado para
salir de sus apuros económicos, aunque la diferencia no sea significativa. En cuanto a la tenencia
de pensiones y cesantías, y cómo se observó anteriormente en el texto, aunque los hombres al
contar con cesantías tienen más acceso a estos mecanismos de ahorro para el futuro, en el tema de
pensiones solo las mujeres respondieron con mayor frecuencia que sí poseían dinero en este tipo
de producto financiero. Sería interesante evaluar la diferencia en la cantidad de dinero que se
recibe por concepto de pensiones, pero no hay datos suficientes.
Para la evaluación de las diferencias por género y la identificación de los subgrupos
vulnerables conviene hallar los promedios y las significancias de las diferencias.
0% 10% 20% 30% 40% 50%
Hombres Mujeres
21
Cuadro 9. Estadísticas descriptivas por género en el índice de comportamientos financieros.
Hombres Mujeres
N Promedio DS N Promedio DS Diferencia
Agregado 7134 3.86 1.20 2850 3.53 1.20 0,33***
Grupos etarios (INFE33):
18-29 938 3.76 0.76 356 3.32 0.21 0.45**
30-39 1736 3.88 0.76 658 3.57 1.05 0.28**
40-49 2017 4.05 0.20 774 3.84 0.10 0.2
50-59 1602 3.93 1.01 627 3.39 1.10 0.53***
Más de 60 1021 3.41 1.25 435 3.16 1.28 0.24**
Nivel educativo
Ninguno 651 3.06 0.09 226 3.01 0.07 0.05
Básica Primaria 3607 3.42 0.07 1135 3.29 0.12 0.12 Secundaria media 2138 3.77 0.04 989 3.35 0.06 0.42***
Superior y universitaria 735 4.57 0.11 380 4.24 0.13 0.32*
Nivel de ingresos
Cuartil 1 4132 3.28 0.05 1518 2.98 0.05 0.31*** Cuartil 2 1177 3.68 0.09 491 3.47 0.11 0.21
Cuartil 3 1239 3.98 0.08 532 3.62 0.08 0.36***
Cuartil 4 766 4.49 0.11 309 4.45 0.15 0.04
Casado 3021 4.06 0.08 304 3.62 0.17 0.44**
Unión informal 3609 3.73 0.05 440 3.57 0.16 0.1602
Estado civil Divorciado 218 3.45 0.14 995 3.53 0.09 -0.07
Viudo 74 3.42 0.25 483 3.31 0.11 0.11
Jamás casado 392 3.59 0.09 628 3.62 0.16 -0.29
Estado civil recodificado
Sin pareja 684 3.51 0.08 2106 3.51 0.07 0 Con pareja 6630 3.90 0.05 744 3.59 0.11 0.31**
Zona geográfica
Rural 3469 3.87 0.04 1977 3.53 0.05 0.33***
Urbana 3845 3.10 0.01 873 2.76 0.03 0.35***
* significativo al 10% **significativo al 5% *** significativo al 1%
Para los promedios, las desviaciones y los t-test se tuvo en cuenta la expansión de la muestra, aunque el N hace referencia a la frecuencia sin
expandir.
Conclusiones del cuadro 9:
- En primer lugar el puntaje promedio alcanza aproximadamente la mitad de los puntos
posibles 3.5/7. Si comparásemos este resultado con la metodología del INFE34, en la que
si la persona obtenía más de 6 puntos en la escala que va de 1 a 9, se tendría que un alto
desempeño en comportamientos financieros sería de más de 4.7 puntos en promedio lo
cual no se logra.
33
Grupos etarios que se definen en el texto: Measuring financial literacy. (Atkinson, 2012) 34
22
- Por grupos etarios se replica a nivel local la evidencia internacional de un menor
desempeño entre las mujeres jóvenes y de la tercera edad frente a las mujeres de edades
medias, lo cual demuestra el poco impacto del sistema educativo actual en el tema, pues
se esperaría que las mujeres jóvenes contaran con mejores conocimientos que se vieran
reflejados en mejores comportamientos financieros, pero al parecer el mejor desempeño
se adquiere con la experiencia.
- En cuanto al nivel educativo, los hombres puntúan mejor que las mujeres en todos los
niveles educativos, pero las diferencias se hacen más significativas cuando se tienen
mayores niveles de ingreso. Quizá ello tiene que ver con un aumento en la disparidad
salarial a mayor nivel de ingreso, o a que los programas de TMC que están dirigidos a
familias de bajos ingresos y que tienen un componente de bancarización y en algunos
casos de instrucción en emprendimiento y en educación financiera ayudan a las mujeres
de menores recursos a acceder a mayores activos y a mejorar sus comportamientos
financieros.
- En cuanto a ingresos, los resultados vuelven a ser bastante particulares. Los cuartiles 1 y 3
tienen significancia en sus diferencias de medias por género solamente, aunque se observa
que a medida que aumenta el ingreso aumenta el promedio del puntaje para ambos
géneros. Esto podría sugerir que el aumento del ingreso generaría una suavización de los
efectos al permitir a las mujeres acceder a mayor cantidad de productos financieros y a
mayores niveles de educación.
- Con respecto al estado civil, dada la alta variabilidad de las observaciones entre los
diferentes grupos y de acuerdo con la evidencia mostrada en textos cómo el de Fonseca et
al. (2010), las mujeres y los hombres con pareja exhiben mayores niveles en materia de
comportamientos financieros. Pero los efectos parecen ser difusos en los otros grupos,
pues aunque se observa que las mujeres y hombres viudos tienen menor desempeño, para
la muestra la cantidad relativa de viudos contra viudas es muy pequeña y las mujeres no
tienen un desempeño sustancialmente menor. Por el contrario las mujeres jamás casadas
exhiben un mejor nivel de comportamientos financieros que los hombres, lo cual es
intuitivamente correcto. Según los estudios del INFE, los hombres casados tienen
mayores puntajes que los hombres solteros pues tienden más a asegurarse para el futuro
para proteger a su cónyuge y familia. Caso que se repite en las mujeres, aunque en ellas la
23
podrían seguir con comportamientos de dependencia en el ámbito económico a pesar de la
ausencia de sus cónyuges.
- En cuanto a la zona geográfica se identifica un mejor nivel de comportamientos a nivel
urbano, adicionalmente la diferencia por género es significativa en ambas zonas. En el
entorno rural, el acceso a productos financieros y la recurrencia a mecanismos financieros
informales es sustancialmente mayor. Así mismo los programas de mejora en educación
financiera y en emprendimiento tienen más dificultad para llegar a estas zonas.
Complementado lo anterior con niveles de educación sustancialmente más bajos.
En general el indicador construido parece ser pertinente y cumple con la intuición que ofrecen
los documentos que han evaluado el tema a nivel global, la brecha es negativa para las mujeres en
todos los casos en los que es significativa y se amplía o reduce en la medida en que las
condiciones sociales se hacen menos o más favorables.
-Análisis econométrico:
Al caracterizar la variable resultante del indicador propuesto, se encuentra que se distribuye
de la siguiente manera:
Figuras 6. Histograma del índice construido.
De acuerdo con la figura 6, sería plausible la idea de identificar la variable dependiente
(tomada como la frecuencia a responder favorablemente más preguntas en conocimientos
financieros en el lapso del año de la encuesta) con una función de distribución de Poisson con
. A pesar de comprender que este modelo se utiliza normalmente para observar las
frecuencias de un suceso en un periodo de tiempo, en nuestro caso se desean observar las
frecuencias de la toma de decisiones a lo largo de la vida de los individuos encuestados. Además,
aunque este modelo sea sumamente restrictivo, debido al supuesto de la igualdad de la media y la
varianza sigue siendo interesante, pues la estrategia que utilizan Salinas-Rodríguez et al. (2009)
al correr paralelamente otros modelos de regresión para variables categóricas es la de solucionar
0% 10% 20% 30% 40%
0 1 2 3 4 5 6 7
Puntaje
Hombres
Mujeres
24
los posibles problemas de heteroscedasticidad a partir de la aplicación de errores robustos al
modelo, esto no soluciona la sobre o sub-dispersión de la varianza, pero lleva al modelo a
estimarlo por pseudo-máxima verosimilitud lo que produce unos coeficientes más confiables a
pesar de los problemas que persisten. En la investigación se estimaron otras metodologías: como
por ejemplo el modelo de regresión binomial negativo, pero en él se viola su supuesto de sobre
dispersión de la variable pues de hecho la varianza resulta ser menor a la media del modelo (1.47
< 3.74).
Previo al análisis de la regresión es pertinente analizar los posibles sesgos de
especificación que pueden surgir en el modelo, para lo anterior se realizó la correlación entre las
posibles variables explicativas del puntaje en comportamientos financieros:
Cuadro 10. Correlaciones entre las variables exógenas del modelo:
Puntaje Sexo Edad Edad2 nivel_educ Estado civil
Gasto mensual Zona
Sexo 0.0985* 1
Edad -0.0865* -0.169 1
Edad2 -0.0995* -0.0196 0.9843* 1
nivel_educ 0.3317* -0.0523* -0.1821* -0.1882* 1
Estado
civil 0.1007* 0.6497* -0.018 -0.0264* -0.0513* 1 Gasto
mensual 0.3882* 0.0097 0.0357* 0.024 0.4746* 0.0459* 1 Zona 0.2467* -0.1976* -0.0948* -0.0905* 0.3511* -0.13* 0.405* 1
De acuerdo con el cuadro 10, hay variables que tienen fuertes problemas de correlación y
que pueden causar un sesgo en la interpretación y en la significancia de los coeficientes. Por lo
anterior se decide extraer del análisis la variable estado civil, recordando que se tomaba como la
división entre encuestados con pareja y sin pareja. Adicionalmente se ha señalado que las
variables ingreso (medido como gasto) y educación, tienen una alta correlación. Estudios cómo
el de Block et al. (2011) señalan que la mejor forma de solucionar este problema es a partir de la
metodología de variables instrumentales que por cuestión de amplitud del documento no se
implementará. Se sostiene que a pesar de la alta correlación ambas variables son explicativas del
índice y no conllevan a problemas de especificación tan sustanciales como los que se tienen al
considerar el estado civil.
El modelo a correr estará basado en la especificación de Greene (2003):
En primer lugar la distribución de Y (probabilidad de que aumente en una unidad la cantidad de
25
( | )
El parámetro (i equivale al número de respuestas correctas por observación) a su vez equivale
a la media μ de Y, según este autor la formulación más común para el modelo con lambda es:
De esta manera la ecuación dela regresión quedaría como:
( ̅̅̅̅̅̅̅̅̅̅̅)
De este modelo inicial se extrajo la variable estado civil y su interacción por su alta
correlación con la mayoría de variables.
Del cuadro 11 podemos analizar varios efectos a simple vista, habiendo controlado los
sesgos en el modelo. En primer lugar la variable “Programas de TMC” equivale a la participación
en algún programa de TMC o del sistema de seguridad social35 contemplado en la encuesta es
irrelevante, lo cual hace referencia a la poca frecuencia en la recepción de estos beneficios por
parte de la población encuestada y a la falta de iniciativas en educación financiera para estos
programas. Cómo lo sugiere el texto sobre los programas de TMC en américa latina (Maldonado
et al. 2011), en las dinámicas de inclusión de acceso al mercado financiero dentro de estos
programas se debe hacer mayor énfasis a la mejora en el nivel de educación y alfabetización
financiera36 que proveerá de un mejor acceso al sistema financiero y unas mejores dinámicas en
términos del ahorro, la planeación para el futuro y el aseguramiento.
Cuadro 11. Salida del modelo de la regresión de Poisson.
Regresión de Poisson
Logaritmo de la pseudo-verosimilitud -13201094
Observaciones 9861
Chi2(11) 1099.47
Pseudo R2 0.0228
Prob. > Chi2 0.0000
Variable independiente: Puntaje
Variables dependientes Coeficiente Valor de Z P-valor
Sexo 1.099 2.80 0.005
Edad 1.011 3.26 0.001
Edad al cuadrado 0.990 -4.15 0.000
Nivel educativo 1.021 3.26 0.001
Sexo*Nivel educativo 1.003 0.45 0.653
Gastos 1.131 4.28 0.000
Sexo*Gastos 0.961 -1.32 0.183
Zona 1.133 5.28 0.000
Sexo*zona 0.983 -0.68 0.498
Programas de TMC 0.983 -0.39 0.694
Sexo*Programas de TMC 1.032 0.67 0.504
35
(Familias en acción, jóvenes en acción y subsidios de cajas de compensación) 36
26
Al correr la bondad de ajuste del modelo nos da que el p valor es menor al nivel de
significancia lo que indica que la hipótesis de que el modelo es igual al modelo binomial negativo
es rechazada. Adicionalmente bajo esta regresión los efectos marginales no pueden ser analizados
de manera directa al ser una regresión logarítmica. Luego, ayudándonos del cálculo efectuado por
STATA los efectos marginales resultantes se presentan en el cuadro 12.
Cuadro 12. Efectos marginales de la regresión a partir del modelo de Poisson.
Y= Número de eventos predicho (Número de aciertos en comportamientos) y= 3.6843506
Variable dy/dx Error estándar z P valor de Z
Sexo 0.344 0.122 2.83 0.005 0.63
Edad 0.043 0.013 3.25 0.001 44.55
Edad al cuadrado -0.001 0.000 4.14 0.000 2152.34
Nivel educativo 0.077 0.024 3.28 0.001 4.69
Sexo*Nivel educativo 0.013 0.029 0.45 0.653 3.05
Gastos 0.456 0.107 4.26 0.000 0.99
Sexo*Gastos -0.148 0.112 -1.32 0.187 0.66
Zona 0.434 0.079 5.50 0.000 0.99
Sexo*zona -0.067 0.994 -0.68 0.500 0.62
Programas de TMC -0.063 0.159 -0.40 0.693 0.23
Sexo*Programas de TMC 0.119 0.180 0.66 0.508 0.15
De acuerdo con estos datos podemos determinar que el sexo del encuestado hace que la
probabilidad de contestar una repuesta correcta más aumente en 34%, su edad aumenta la
probabilidad en 4.3%.
Un aumento de 1 millón de pesos en su ingreso, aumenta la probabilidad de subir el índice
en 1 punto en 45%. Adicionalmente, si se es hombre y se aumenta el ingreso en 1 millón el
puntaje disminuye en un 14% (aunque la interacción no es significativa pero su p-valor se
acercaría a una significancia al 10%), por último si se habita en el entorno urbano la probabilidad
de contestar una pregunta adicional aumenta en un 43%.
Respecto a lo anterior, se refuerza la idea de que el sexo es una variable clave en la
explicación del nivel de comportamientos financieros, pero las interacciones no son significativas
y sus signos son contra intuitivos. Por lo anterior, sería interesante aplicar la descomposición de
Oaxaca37 para determinar el peso relativo de cada factor directamente en la brecha por género. El
37 De acuerdo con Owen et al. (2008) la descomposición de Oaxaca permite extraer los componentes del diferencial entre grupos de acuerdo con una estimación lineal en primera instancia. Dando como resultado las siguientes partes:
[ 𝐹𝑚 𝐹𝑓] [ (𝑋𝑚) (𝑋𝑓)] 𝑓 (𝑋𝑓)(𝐵𝑚 𝐵𝑓) [ (𝑋𝑚) (𝑋𝑓)](𝐵𝑚 𝐵𝑓) [m= hombres, f=mujeres] 𝑋̅